viernes, 9 de septiembre de 2016

LO QUE PROPORCIONA EL ESPIRITISMO





EL VERDADERO SENTIDO DE LA 

VIDA - DIVALDO FRANCO -Jataí, Goiás, 10 de febrero de 2016. 

¿EUTANASIA? ¡NUNCA! - El verdadero sentido de la vida 

Jataí, pujante ciudad del Estado de Goiás, recibió el día miércoles 10 de febrero la presencia de Divaldo Pereira Franco. 
El Centro de Cultura y Actos Don Benedito Cóscia, un moderno teatro con capacidad para 1.000 personas, resultó pequeño para recibir a aquellas que desde las 15:00 aguardaban, sometidas a un intenso calor, que fueran abiertos sus portones para la conferencia, que comenzó a las 20:00. 
Previendo que así ocurriría, los organizadores del acto dispusieron que otras 450 personas fueran ubicadas en las dependencias del Centro Espírita Casa del Camino y, además, una cantidad incalculable de oyentes siguió el acto a través de la TV Jataí, que realizó la transmisión a los hogares de la ciudad. 

Al ocupar el escenario, Divaldo emocionó a todos con la narración de la anécdota del médico norteamericano Tadeu Merlin, quien opinaba a favor de la aplicación de la 
eutanasia en casos de enfermedades terminales. 
Con ese pensamiento que ocupaba su cerebro, el Dr. Merlin fue convocado para que atendiera una emergencia, a fin de que tratara de salvar la vida de una parturienta y la de su bebé, que no salía a la luz después de transcurridas 20 horas de trabajo de parto. Cuando, finalmente, la criatura vino al mundo, el Dr. Merlin notó que esta era portadora de una deficiencia congénita en el pie, lo que le impediría tener una vida normal. Esa circunstancia, asociada además a la carencia económica de la madre, despertó en el médico materialista la idea de acabar con los enormes sufrimientos que aquella criatura tendría. 
Aprovechando que la madre del bebé dormía, extenuada por el extenso período del parto, el Dr. Merlin preparó la inyección que provocaría la muerte del recién nacido, sin despertar sospechas. No obstante, algo que el médico no supo explicar detuvo su iniciativa, y con esfuerzo abandonó el intento de hacer efectiva la eutanasia. 

Los años se sucedieron, y varias décadas más tarde el entonces famoso y exitoso Dr. Merlin vivía una vida apacible al lado de su hija y de Bárbara -su nietita de 5 años- que era un encanto para su vida. En un accidente de tránsito desencarnaron la hija y el yerno del Dr. Merlin, dejando a Bárbara a su cuidado. 
Al cumplir los 7 años, mientras tanto, la hermosa Bárbara fue atacada por un virus pertinaz. Los diferentes médicos consultados opinaban que la muerte de la criatura se produciría en unos pocos días, en medio de terribles sufrimientos. 
Los médicos le aconsejaron al Dr. Merlin aliviar los momentos finales de su nietita querida, aplicándole la eutanasia. Desesperado, el Dr. Merlin pidió ayuda a un médico de las afueras de una ciudad del medio-oeste norteamericano, que había estado realizando investigaciones acerca de esa enfermedad. 
El joven médico evaluó el estado de Bárbara y confirmó el diagnóstico de los otros 
profesionales: la muerte de Bárbara se produciría pocos días después. 
Al ver el sufrimiento del abuelo, el médico le ofreció un tratamiento experimental, sin que pudiera garantizarle buenos resultados, lo que de inmediato fue aceptado por el Dr. Merlin. Al cabo de varias semanas de tratamiento, la vitalidad y la salud volvieron a animar a Bárbara. 
Cuando el Dr. Merlin fue a agradecerle al joven médico, el abuelo de Bárbara se dio cuenta de que el médico que había devuelto la salud a su nietita era portador de una deficiencia física en uno de sus piés, y que se movía con dificuldades. 
Al abordar ese tema con el médico, el Dr. Merlin descubrió que el profesional que había salvado a su nietita era aquel niño a quien, 35 años antes, él había estado a punto de aplicarle una equivocada solución, mediante la eutanasia. 

La emoción dominaba los corazones de los atentos oyentes, y Divaldo hizo referencia, entonces, al auténtico sentido de la vida, enfatizando la felicidad y las definiciones de la misma, según las diferentes escuelas filosóficas: Epicuro afirmaba que era la felicidad alcanzada a través del TENER. Pero, más tarde surgió Diógenes, con el pensamiento Cínico, que afirmó que la felicidad consiste en no tener cosa alguna y, posteriormente, Sócrates. 
En una época en que los hombres abandonan a sus mujeres cuando han dado a luz criaturas portadoras de microcefalia, Divaldo, desde lo alto de la tribuna rindió un tributo a las mujeres que, enfrentando toda clase de dificultades, eligen criar a sus hijos. En tal sentido, en forma brillante y conmovedora, Divaldo narró anécdotas de la vida de su progenitora, Doña Francisca, y se refirió a su enorme capacidad de renuncia, asociada al amor sin límites por sus hijos. 
Con el digno ejemplo de esa valerosa mujer, que eligió a los hijos como un sentido para su vida, la conferencia llegó a su fin. Las personas se fueron retirando pensativas. 
Estaba estampada en sus semblantes una reflexión: ¿Cuál es el sentido que he estado dando a mi vida? 

Texto: Djair de Souza Ribeiro


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    DE LA APRENSIÓN A LA 
                 MUERTE 

ALLAN KARDEC, 


El hombre, sea cual fuere el grado de la escala al que pertenezca, desde el estado salvaje, tiene el sentimiento innato del futuro. Le dice la intuición que la muerte no es la última palabra de la existencia y que aquellos que lamentamos no están perdidos sin retorno. La creencia en el futuro es intuitiva y infinitamente, más general que la de la nada. ¿Cómo es pues, que, entre los que creen en la inmortalidad del alma, aun se encuentra tanto apego a la cosas de la Tierra, y tan grande aprensión a la muerte? 
La aprensión a la muerte es el efecto de la sabiduría de la providencia, y una consecuencia del instinto de conservación común a todos los seres vivos. Ella es necesaria en tanto el hombre no esté bastante esclarecido en cuanto a las condiciones de la vida futura, como contra peso a la tendencia que, sin ese freno, lo llevaría a dejar prematuramente la ida terrestre, a menospreciar el trabajo de aquí, que debe servirle para su adelantamiento. 
En por seso que, en los pueblos primitivos, el futuro no pasa una vaga intuición, más tardes simple esperanza; en fin, más tarde una certeza, pero aún contrabalanceada por un secreto apego a la vida corporal. 
A medida que el hombre comprende mejor la vida futura, disminuye la aprensión a la muerte; pero al mismo tiempo, comprendiendo mejor si misión en la Tierra, espera si fin con más calma, resignación y sin miedo. La certeza de la vida futura da otro curso a sus ideas, otro objetivo a sus trabajos; antes de tener certeza, solo trabaja para el presente; con esta certeza trabaja con vistas al futura, sin descuidar el presente, porque sabe que su futuro depende de la dirección, más o menos buena que de al presente. La certeza de reencontrar a los amigos después de la muerte, de continuar las relaciones que tuvo en la Tierra, de no perder el fruto de ningún trabajo, de crecer incesantemente en inteligencia y perfección, le da paciencia para esperar y coraje para soportar la momentánea fatiga de la vida terrena. La solidaridad que ve establecerse entre los muertos y los vivos, le hace comprender la que debe existir entre los vivos; desde entonces la fraternidad tiene su razón de ser y la caridad un objetivo en el presente y en el futuro. 
Para liberarse de las aprensiones a la muerte, debe poder encararla bajo su verdadero punto de vista, esto es penetrar por el pensamiento en el mundo invisible y tener hecha una idea de él tan exacta cuando es posible, lo que denota en el Espíritu encarnado un cierto desarrollo y una cierta aptitud para desprenderse de la materia. En los que no son suficientemente avanzados, la vida material aún predomina sobre la vida espiritual, ligándose a lo exterior, el hombre sólo ve vida en el cuerpo, al paso que la vida real está en el alma; estando el 
cuerpo privado de vida, a sus ojos todo está perdido y se desespera. Si, en vez de concentrar el pensamiento en la vestimenta externa, la volviese para la fuente misma de la vida, sobre el alma, que es el ser real, sobreviviente a todo, lamentaría menos el cuerpo, fuente de tantas miserias y de tantos dolores. Pero para eso es preciso una fuerza que el Espíritu solo adquiere con la madurez. 
La aprensión a la muerte depende, pues, de la insuficiencia de las nociones sobre la vida futura; pero denota la necesidad de vivir, y el miedo que la destrucción del cuerpo sea el fin de todo. Es, así, provocada por el secreto deseo de sobrevivencia del alma, aún velada por la incertidumbre. 
La aprensión se debilita a medida que se adquiere la certeza; desaparece cuando la certeza es completa. 

Extraído de la Revista “La Idea” N° 614Revista Espírita, febrero 1865

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EN PLENA 
NUEVA ERA


Algunos seres humanos han dejado en la tierra,como único rastro de la vida vigorosa que usufructuaron en la carne,sus mausoleos olvidados en un rincón del cementerio.
Ningún recuerdo útil.
Ninguna reminiscencias sobre lazos de fraternidad.
Ningún acto que evoque actitudes como modelo de fe.
Ningún ejemplo edificante en los currículos de sus existencias.
Ninguna idea que superara la barrera de la mediocridad.
Ningún gesto de amor que atrajera sobre sus nombres el rocío de la gratitud.
La tierra conservó forzosamente sus cadáveres-restos de la materia consumida,que recubrió sus Espíritus,y que pasan a contribuír sin quererlo como abono de las hierbas silvestres.
Emplearon las concesiones del Padre Magnánimo exlusivamente para si mismos,y se olvidaron de compartirlos con los compañeros de la evolución,ignorando que la verdadera alegría no prospera si está aislada en un alma,sino que solamente resplandece cuando exige reciprocidad de vibraciones entre varios grupos de seres amigos.
¡Espiritistas,muchos de nosotros ya henos vivido así!
Sin embargo,en la actualidad son otros los tiempos y mayores las responsabilidades que se nos presentan.
El Espiritismo ,que despliega en nuestras mentes estrechas y embotadas,amplios horizontes de ideal superior,nos impulsa hacia adelante,rumbo a las cumbres de la perfectibilidad.
La humanidad activa y menesterosa,atenta a la edificación de su porvenir triunfal,nos convoca al trabajo.
El Espíritu es un monumento viviente de Dios,el Creador Amoroso.Honremos nuestro orìgen divino mediante la creación del bien,a fin de que acompañe como una lluvia de bendiciones nuestras propias huellas.
Hermanos,triunfad sobre la rutina que esclaviza.
Cada día renace la luz de una nueva vida,con la muerte mueren nada mas que las ilusiones.
El Espíritu debe ser conocido por sus obras.
Es necesario vivir y servir.
¡Es necesario vivir,hermanos míos,ser algo mas que polvo!

EURÍPUDES BARSANULFO
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          Disciplina Mental 

Por ser inestables y fluctuantes nuestros pensamientos, necesitamos saber fijarlos, mantenerlos bajo al acción de nuestro voluntad y direccionarla para el bien. La disciplina mental es un ejercicio bien saludable y que exige de nosotros concentración y determinación. 
El hábito de esta práctica nos hará crecer en Espíritu y Verdad. De esa forma, se vuelve posible una fácil comunicación no solo de encarnado para encarnado, sino también con los habitantes del Espacio que entran en sintonía con nosotros e influye por medio de ondas vibratorias, encontrando en nosotros un campo abierto para el intercambio de ideas. 
Somos regidos por leyes universales, estamos imantados unos a otros por cuestiones de afinidades y vivimos sumergidos en un único y Eterno pensamiento que es Dios. Debemos por eso, concretizar de que somos mucho más que un organismo temporal, que somos un Ser Real que está destinado a la perfección. 
Necesitamos estudiarnos profundamente para que podamos atravesar la niebla que oculta los secretos de nuestra naturaleza. Eso ya nos enseñaba Sócrates hace quinientos años antes de Cristo en la célebre frase: “Conócete a ti mismo” Auto conocimiento se hace necesario en estos momentos turbulentos en que vivimos, pues nos dará base para enfrentarnos a cualquier tipo de crisis. 
Una de las propuestas de la Doctrina Espirita es la reforma íntima a través de una moralización del ser. Cada criatura para avanzar en la escala evolutiva deberá ser portadora de cualidades morales que solo son adquiridas por medio del estudio y de la vivencia de las enseñanzas de Cristo, o sea, a través del amor, de la caridad, del perdón… 
La vida tiene una finalidad clara y positiva, que es la evolución. Iniciemos desde ya nuestra reforma, mudando nuestra postura mental. Recordemos la importancia del pensamiento en nuestra vida, porque todo lo que realizamos se inicia en el pensamiento, es el lenguaje universal. Hagamos la parte que nos cabe en la construcción de un mundo mejor, estaremos atentos y sintonizados con la Luz. 
En el dormir y el despertar de cada día, hagamos en nuestra mente la imagen excelsa y redentora de nuestro Maestro Jesús. 

¡Gracias a Dios! 

Por Carlo Augusto Sobrinho 
Extraído de la revista “ Jornal Correio Espírita”
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LO QUE PROPORCIONA EL 
ESPIRITISMO
La práctica del Espiritismo no debe solamente proporcionarnos la lecciones del Más Allá, la solución de los graves problemas de la vida y de la muerte ; ella puede además enseñarnos a poner nuestras propias radiaciones en armonía con la vibración eterna y divina, a dirigirlas y disciplinarlas. No olvidemos que es mediante un ejercicio psíquico gradual, una aplicación metódica de nuestras fuerzas, de nuestros fluidos, de nuestros pensamientos y de nuestras aspiraciones, como preparamos nuestro papel y nuestro futuro en el mundo invisible; la actuación y el porvenir que serán mayores y mejores a medida que conseguimos hacer de nuestra alma un foco más radiante de fuerzas, de sabiduría y de amor.
Inicialmente, es preciso vencer el mal en sí, a fin de hacerse apto para combatirlo y vencerlo en el orden universal. Es preciso convertirse en un espíritu radiante y puro, para asimilar las fuerzas superiores y aprender a utilizarlas.
Es solamente en esas condiciones como el ser se eleva, de peldaño en peldaño, hasta las alturas espirituales donde resplandece la gloria divina, donde el ritmo de la vida arrulla, en sus ondas poderosas, la obra eterna e infinita.

Léon Denis
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