domingo, 18 de junio de 2017

Combatiendo el mal humor




SUMARIO :

Lo que realmente poseemos
Dios en nosotros
Combatiendo el mal humor
El para qué de la vida






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                  LO QUE REALMENTE POSEEMOS

El hombre sólo posee como propio aquello que consigo pueda llevarse de este mundo. Lo que encuentra a su llegada a él y lo que deja al partir, lo disfruta durante su permanencia en la Tierra.* Pero, puesto que se ve forzado a abandonarla, sólo le cabe el usufructo y no la posesión real. 
Por consiguiente, ¿qué posee? Nada de lo que se destina al uso del cuerpo y todo lo que pertenece al uso del alma: Inteligencia, conocimientos, cualidades morales, he ahi lo que trae consigo y consigo se lleva, lo que no está en manos de nadie quitarle, lo que le servirá todavia más en el otro mundo que en éste. De él depende ser más rico a su partida que cuando llegó, por cuanto su situación futura dependerá del bien que haya adquirido. 

El Evangelio según el Espiritismo. 
Allan Kardec 


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Ayuda al compañero que sigue por tu camino. Aproxímate y ofrécele amistad. Pon al alcance de los demás la fuente generosa de tu amistad, ofreciendo las aguas cantoras de la simpatía fraterna. El verdadero amor surge en la urna de la amistad honesta como joya preciosa del verdadero afecto. Amistad es luz en el camino – clarea tu estrada. 
- Divaldo P. Franco-

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                               DIOS EN NOSOTROS                             

Delante de aquellos que son considerados infelices, porque la penuria les devasta la existencia, nunca digas: esos pobres".
No olvides que la presencia de Dios vibra recóndita, en cada uno de nosotros.
En la acepción de desvalidos, los infortunados no existen, a no ser en los dominios de la adjetivación, cuando tengamos la necesidad de indicar a los compañeros que se encasillan en la moldura del sufrimiento, a beneficio de ellos mismos.
La prueba es sombra temporal. Un día, todas las tinieblas serán disipadas, todas la prisiones serán abiertas, todos los andrajos serán barridos fuera del mundo y todos los gemidos cesarán.
Permanecerá el espíritu humano, a la manera del brillante laboriosamente lapidado en la oficina de los milenios, irradiando de sí mismo el brillo del Universo.
Anota la importancia de la criatura en la Obra de la Creación.
Desde la Tierra, puedes observar el significado de semejante afirmación.
La ciudad prestigiosa, el campo trabajado, el oro arrancado al suelo, el tesoro de la cultura, acumulado en el curso de los siglos y las máquinas que hoy acompañan la marcha del tiempo, sin los hombres nada serian.
Tan sólo en función de la criatura humana es que el mundo fue creado y permanece mantenido.
Piensa en eso y cuando te aproximes a quien llora o a quien sufre, enternécete y auxilia para el bien. Ante los llamados sabios e incultos, los virtuosos y delincuentes, los felices y los infelices, graduados todos en la caminata evolutiva, todos nosotros somos hermanos y herederos de la Providencia de Dios.

Franciasco Cândido Xavier
Por El Espiritu Meimei.



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Combatiendo el mal humor

En la vida siempre tenemos que tomar decisiones y depende de lo que hagamos así viviremos; bien o mal. Sepamos que mantener el buen humor nos hace un bien enorme a la salud física y mental. En diversos estudios médicos realizados se han comprobado que vivir de forma positiva frente a las situaciones favorece la liberación de la endorfina, sustancia que causa bienestar.
Todos podemos tener nuestros momentos de mal humor que se consideran totalmente normales, siempre y cuando no sea una conducta habitual.
Si el mal humor se instala en forma permanente en nuestra conducta y comienza a ser algo más que circunstancial, deberíamos conocer las causas y hacer algo al respecto.
Sepamos que mantener el buen humor nos hace un bien enorme a la salud física y mental. En diversos estudios médicos realizados se han comprobado que vivir de forma positiva frente a las situaciones favorece la liberación de la endorfina, sustancia que causa bienestar.
El estado de ánimo malhumorado se caracteriza por ver el lado negativo que suelen tener las cosas, por ejemplo viendo siempre el vaso medio vacío en lugar de medio lleno.
Aquel que vive de forma tensa, irritado, pesimista y malhumorado libera adrenalina, no adrenalina y corticoide, sustancias esas que provocan la caída en la inmunidad, teniendo en vista que la descarga de esos elementos en el organismo causa una disminución en la producción de glóbulos blancos.
Esta forma de ser puede tener o no motivos que la generan. Si los hubiera, lo mejor es intentar descubrirlos para modificar las consecuencias que puede provocar en las relaciones interpersonales y en el propio desarrollo.
Por otro lado, nos está señalando una personalidad con cierta tendencia depresiva, agravada por determinadas situaciones de la vida que por alguna razón no puede resolver.
Es un hecho que casi todos tengamos que atravesar por problemas que nos producen sufrimiento. La cuestión no es tanto resolverlos como conocerlos y aprender a vivir con ellos lo mejor posible.
Cualquier problema puede tener solución pero a veces esa solución se convierte posteriormente en otro problema aún más grave; por lo tanto, es necesario aceptar que eventualmente tendremos que enfrentar los contratiempos y disgustos que esas situaciones no puedan deparar.
Tengamos la certeza de que el mal humor nos cierra muchas puertas. La persona mal humorada está permanentemente con la expresión cargada, de amargura, tiene siempre una respuesta agresiva o de desdén para con los otros.
Esa actitud hace que las personas que viven a su alrededor pasen a evitarla. El mal humor aleja de nosotros todo lo que es bueno, más en compensación atrae todo lo que es negativo. El que vive malhumorado, su vida para él es un peso, un trastorno donde nada es cierto, todo se le torna oscuro y sombrío a su alrededor.
No hagamos de las dificultades motivos de sufrimiento, más saquemos de todo una lección, un aprendizaje. El dolor es muchas veces inevitable, más el sufrimiento es opcional.
La mayoría de las veces los malhumorados no tienen mayores motivos para su estado de ánimo. Les molesta la compañía pero por otro lado se quejan porque están solos, se aburren pero no tienen ninguna iniciativa, viven contando sus problemas pero son incapaces de escuchar a los demás, critican a todos porque ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio; están desconformes con el gobierno, con su familia, con su trabajo y por supuesto ven todo negro.
Se trata por lo general de personas eternamente desconformes, intolerantes e individualistas que no pueden ser felices de ninguna manera y que con su mal humor canalizan sus energías negativas provocadas por sus desequilibrios emocionales y lo han convertido en un hábito.
Estas personas son muy difíciles de tratar porque creen tener siempre la razón. Poseen una visión pesimista del mundo y están convencidas plenamente que estamos todos al borde del abismo, que se aproxima el Apocalipsis y que es inútil cualquier intento para evitarlo.
Para ellas todo está a punto de estallar y sólo es cuestión de esperar que alguien apriete el detonador.
Sigmund Freud diría que el mal humor es un síntoma de represión de la libido sexual, que no necesariamente siempre se refiere a lo genital, sino a toda la sexualidad entendida como instinto de vida, al no lograr expresarse para participar creativamente en un medio social. El Psicoanálisis podría permitir revelar el trauma, que una vez consciente ayudaría a canalizar lo reprimido adecuadamente.
El mal humor es un defecto de carácter que produce conflictos de relación, discordia familiar e infelicidad, y lo más grave de este modo de ser, es que es contagioso.
Busquemos actuar y tener pensamientos volcados para la paz, la alegría, la confianza, la amistad, la solidaridad. Seamos simpáticos con nuestro prójimo, usando siempre la empatía, o sea, coloquémonos en su lugar y hagamos por nuestro prójimo todo aquello que nosotros desearíamos que ellos hiciesen con nosotros. Confiando siempre en el amparo Divino, mantengamos el buen humor en todas partes, en cualquier situación, no dejándonos envolver por sentimientos inferiores y nuestro cuerpo físico lo agradecerá inmensamente.
Actuando así, nuestro cuerpo se tornará leve y una inmensa paz inundará nuestro ser, creando el cielo dentro de nosotros.

Merchita
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EL PARA QUÉ DE LA VIDA
Tu vida tiene un alto significado. Descubrir el sentido de la existencia y para que te encuentras aquí, he ahí tu tarea principal. 
Muchos individuos, por ignorancia, colocan los objetivos que deben alcanzar en las cuestiones materiales y, al conseguirlos, quedan aburridos, sufriendo frustraciones y tan infelices como aquellos que nada lograron. 
Si observas la cuestión espiritual de la vida, la necesidad de iluminarte con el pensamiento divino, toda tu marcha se realizará segura y fructuosa. 
Nadie puede sentirse completo, si no está en constante unión con Dios, la Fuente Generadora del Bien. 
Piensa en eso y sigue el rumbo de la vida permanente. 

Vida Feliz. Por el Espíritu Joanna de Ângelis, médium Divaldo Pereira Franco

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sábado, 17 de junio de 2017

No somos nuestros problemas





SUMARIO DE LOS TEMAS DE HOY :

- Igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.
-El Espírita ante el sufrimiento.
-No somos nuestros problemas.
-Evocaciones



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    IGUALDAD DE LOS DERECHOS DEL                   HOMBRE Y DE LA MUJER 

817 – ¿El hombre y la mujer son iguales ante Dios y tienen los mismos derechos? 
– ¿No ha dado Dios a ambos la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar? 
818 – ¿De dónde se origina la inferioridad moral de la mujer en ciertos países? 
– Del imperio injusto y cruel que el hombre tomó sobre ella. Es el resultado de las instituciones sociales y del abuso de fuerza respecto a la debilidad. Entre hombres poco avanzados moralmente, la fuerza es el derecho. 
819 – ¿Con qué objeto la mujer es más débil físicamente que el hombre? 
– Para señalarle funciones particulares. El hombre es para los trabajos rudos, como más fuerte que es; la mujer para los trabajos ligeros y ambos para ayudarse mutuamente a pasar las pruebas de una vida llena de amarguras. 
820 – ¿La debilidad física de la mujer no la coloca naturalmente bajo la dependencia del hombre? 
– Dios ha dotado a unos de fuerza para que protejan al débil y no para servirse de él. 
Dios conformó la organización de cada ser a las funciones que debe cumplir. Si ha dado a la mujer menos fuerza física, la ha dotado al mismo tiempo de mayor sensibilidad, en relación con la delicadeza de las funciones maternales y con la debilidad de los seres confiados a sus cuidados. 
821 – Las funciones a que está destinada la mujer por la Naturaleza, ¿tienen tanta importancia como las reservadas al hombre? 
– Sí, y mayores; ella es quien le da las primeras nociones de la vida. 
822 – Siendo iguales los hombres ante la ley de Dios, ¿deben serlo así mismo ante la de los hombres? 
– Este es el primer principio de la justicia: No hagáis a los otros lo que no quisierais que se os hiciese. 
– Según esto, una legislación para ser perfectamente justa, ¿debe consagrar la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer? 
– De derechos, sí; de funciones, no. Es preciso que cada uno esté colocado en su lugar. Que el hombre se ocupe de lo exterior y la mujer de lo interior, cada cual según su aptitud. Para ser equitativa la ley humana, debe consagrar la igualdad de derechos entre la mujer 
y el hombre, y todo privilegio concedido al uno o a la otra es contrario a la justicia. La emancipación de la mujer sigue el progreso de la civilización. Su sujeción camina con la barbarie. Por otra parte, los sexos sólo existen por la organización física, puesto que los Espíritus pueden tomar uno u otro, no habiendo diferencia entre ellos, bajo este aspecto, por consiguiente, deben gozar de los mismos derechos. 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.

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  EL ESPÍRITA ANTE EL                   SUFRIMIENTO 

Sabemos que la Tierra es lugar de expiación y dolor, como sabemos que el dolor purifica y eleva. El dolor es uno de los medios por los que progresamos más rápidamente. ¿Cómo, pues, debemos encarar los dolores y los sufrimientos físicos de la vida? Con calma y resignación, y hasta con alegría. 

Recordando siempre que el dolor es el camino más rápido para nuestra ascensión a las más altas regiones, y el medio más seguro de alejarnos de las veleidades humanas. Hemos visto espíritas que supieron sufrir con resignación y alegría. Empero en los momentos de paroxismo del dolor estuviesen quietos y serios, y a veces cansados, lo que es muy natural, una vez pasados esos momentos estaban relativamente tranquilos y alegres. Y cuando la dolencia les daba treguas, mostrábanse expansivos y dispuestos a exaltar la Justicia de Dios. Fueran pocos los que vimos. Mas lo que desencarnaran, y de los cuales pudimos saber posteriormente, se mostraban siempre en un estado muy feliz en el mundo espiritual, satisfechos por haber sabido sufrir con serenidad los dolores de la existencia material. 

Vimos otros espiritas que, empero aparentasen resignación, también lloraban y lamentaban sus muchos sufrimientos. Entiendo que esos espíritas no andaban bien, y no estaban libres de caer. Porque la tristeza engendra el mal humor, que puede dar lugar a la murmuración contra el destino. Y cuando llegamos a la murmuración, estamos a un paso de la revuelta. Un espíritu en ese estado revela atraso moral y desconocimiento de la ley divina. ¿Qué diríamos de un comerciante que reclamase de tener muchos negocios a realizar, ganando mucho dinero? Diríamos que era un mal comerciante, incapaz de aprovechar las buenas oportunidades. 

Así son los espíritas que, delante de los dolores de la vida, se entristecen o se atribulan, y a veces se rebelan. El espírita debe encarar la existencia material como un curso de pruebas de toda especie: físicas y morales, que sirven para llevarlo a un verdadero progreso. Nunca debe confundir esa existencia con la verdadera vida, mas encararla como un período de estudios y pruebas, en que se prepara con vistas a esta última, que se encuentra en la erraticidad. 

Cada día que pasamos en la carne corresponde a millares de años que iremos a vivir en el Espacio. ¿Qué significan, pues, estos pequeños períodos que llamamos de vida material, delante de la vida espiritual que nos aguarda? Si la ley nos obliga a sufrir, porque nada en la Creación escapa a la Justicia, debemos hacerlo con la mayor serenidad. Pues sabemos que eso constituye para nosotros un gran bien, y que llegamos a la hora de probar si el Espiritismo penetró en nuestro interior o si permanece apenas superficialmente. 
Si es superficial, no podemos llamarnos espíritas. Si estuviese arraigado en lo más hondo de nuestra alma, sabremos encarar las pruebas y dolores de la existencia como necesarias, y honraremos la doctrina que profesamos. Ningún espírita debe dudar de que en el Reino de Dios no se entra de sorpresa, ni se alcanza la felicidad, sino después de la purificación. Así es, que las comodidades, las alegrías mundanas, los goces de la Tierra, no son los caminos indicados para que alcancemos la felicidad en el espacio. 

También no debe dudar de que, cuanto más próximo se encuentra de su felicidad espiritual, más sometido será a todas las pruebas terrenas. Basta recordar la vida de los mártires, de los justos, de los humildes y de los buenos, y compararla con la manera de vivir de los grandes del mundo, de los opulentos, de los potentados, para ver que, mientras los primeros tienen los ojos vueltos para el futuro, los segundos no ven más allá de las delicias mundanas. De eso nos da una excelente prueba el Señor y Maestro, en sus mandamientos y en sus actos. 

Bienaventurados los que sufren, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Estas son las palabras del Señor. Confiemos en Él. Sigamos su ejemplo. Todo espírita sometido a grandes dolores manténgase fuerte, lleno de calma, de amor al Padre, de resignación y sumisión a la Justicia Divina. Y si a veces la tentación lo envuelve, que se defienda con la oración con el amor por los que sufrieran antes que él, no olvidando jamás que, por detrás del dolor soportado con alegría y calma, vendrá la felicidad en la vida eterna.(7) 

7. Debemos recordar todavía que la revuelta aumenta el dolor, intensifica el sufrimiento, mientras la resignación favorece la acción benéfica de los Espíritus Superiores, siempre dispuestos a auxiliar a los que sufren. La oración es el gran lenitivo de los dolores sin remedio. Por ella, el espíritu en pruebas establece ligación fluídica con sus Bienhechores Espirituales, que le darán el alivio posible y la fuerza moral necesaria para soportar las pruebas hasta el fin. (N. del T.) 

Miguel Vives 

Extraído del libro "El Tesoro de los Espíritas"

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      NO SOMOS NUESTROS PROBLEMAS
Se cuenta que Víctor Hugo, el admirable escritor francés, cuando estaba en el exilio, tenía por costumbre al caer la tarde, llegar a una parte en que había una colina próxima al mar, y allí se sentaba, sumergiéndose en largas reflexiones.
Mientras el gran genio de la lengua neolatina meditaba, los niños jugaban a su alrededor
Después de haber reflexionado suficientemente, el gigante de la pluma se erguía, se doblaba, tomando una piedra y la tiraba al mar.
Se tornó tan habitual este movimiento, que ya parecía automático.
Cierto día, sin embargo, uno de los niños, viendo al gran escritor repetir el gesto de tirar al mar una piedra, preguntó, con la mirada picarona y la sonrisa infantil:
¿Señor Hugo, por qué el señor, después de meditar tanto, toma una piedra y la arroja al mar?
El admirable exiliado respondió, con un toque de melancolía:
Es que tengo muchos problemas y decidí, diariamente, meditar en un problema. Después resolverlo y tirarlo al mar del olvido
* * *
No permitamos que los problemas tomen cuenta de nuestra vida y debiliten todas nuestras energías.
Es necesario la comprensión de que estamos con problemas, más no somos el problema. Somos la solución para él.
Cuando analizamos cada uno de ellos, debemos pensar: Aquí está mi problema. Fuera de mí.
No somos este momento la angustia. Apenas transitamos por él temporalmente.
Encaremos cada problema como un desafío, algo que vino para hacernos crecer, madurar. Y no para destruirnos.
Eso permitirá que la vida lo solucione con tranquilidad, sin desgastarnos en exceso.
Contemos con la ayuda externa. No pensemos que tenemos que resolver todo siempre solos.
Hay tantas personas dispuestas a ayudarnos, en el mundo material, y en el mundo invisible, donde encontramos a los amores de ayer y a los protectores de nuestra reencarnación.
Entonces, después de cada problema, tirémoslo al mar del olvido, no permitiendo que este permanezca en nuestra casa mental.
Renovémonos diariamente, no permitiendo que restos de crisis y dolores amarguen el alma, y se transformen en cárcel indeseada.
No nos asustemos con la palabra problema. Si ella nos aparece asustándonos, convirtámosla por otro como desafío u obstáculo.
Obstáculos existen para ser observados, comprendidos y superarlos.
Saldremos más fuertes en cada uno de ellos, si lo deseamos, en vez de más débiles y sacudido.
Libertémonos de ese negativismo que, por veces, estropea nuestro día, cuando la lente del pesimismo nubla nuestra vista imperceptiblemente.
Libertémonos de nuestros grises, y oscuros pensamientos que tanto nos aborrecen el alma.
Nacemos para ser libres, Entonces, liberémonos.
No somos nuestros problemas. Apenas transitamos por ellos temporalmente.
Piense en eso
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                                                EVOCACIÓN

    Ciertas personas se forman una idea muy falsa de las evocaciones. Las hay que creen que consisten en hacer venir a los muertos, con el aparato lúgubre de la tumba. Sólo en los romances, en los cuentos fantásticos de aparecidos y en el teatro, se ve a los muertos desencarnados salir de sus sepulcros, tapujados con sábanas, y haciendo crujir los huesos. 
      El Espiritismo no ha hecho nunca milagros de ninguna clase, y menos el de resucitar un cuerpo muerto. Cuando el cuerpo está en la fosa, está en ella definitivamente. Pero el ser espiritual, fluídico, inteligente, no ha quedado allí con su envoltura grosera, sino que se ha separado de ésta en el momento de la muerte, y una vez verificada la operación, no tiene nada en común con ella (¿Qué es el Espiritismo?, cap. II, n.º 48).

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viernes, 16 de junio de 2017

Autotransformación Moral e Intelectual



Hoy tenemos :

-El poder de la fe
-Autotransformación Moral e Intelectual
-¿ Por qué hay Espíritus Obsesores?
-Angustia


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                           EL PODER DE LA FE


     En los años que hace que conozco la Doctrina he visto, oído y vivido casi de todo. Muchas cosas me han enseñado, otras, además de enseñarme me han consolado y guiado. Estoy muy agradecida a Dios por darme esta oportunidad en esta existencia, de haber encontrado la Doctrina de Jesús. Desearía un día saber hasta dónde la Doctrina ha entrado en mí, por lo pronto, en el estado evolutivo en que estamos millones de criaturas, lo que nos impresiona son las cosas que podemos ver y tocar. Creer sin ver, no es fácil, pero Allan Kardec nos guió mucho, dándonos la posibilidad de razonar y actuar con lógica y sensatez, sin necesidad de creer viendo. Fueron muchos/as que nos dieron pruebas para esto.

     La Codificación Espírita es un legado maravilloso que, por desgracia, no se utiliza como se debería. A veces actuamos como otras religiones; nos repartimos una porción de la Doctrina como nos parece, según nos conviene o por fanatismo.

     De todas formas, lo importante es que valoremos lo afortunados que somos habiendo conocido esta esperanzadora Doctrina que no prohíbe, aconseja; que no obliga, nos da luz para discernir y poder saber cuáles son nuestros deberes a propósito de las Leyes Divinas y los Mandamientos de Jesús.
     En ningún lugar de los libros de la Codificación podemos leer si debemos o no comer carne, si debemos celebrar algún ritual, o si debemos o no practicar yoga, entre otras cosas. Digo esto, porque sé de muchas personas que se creen con el derecho de difundir cosas que para nada el Espiritismo se ha pronunciado, y que son opiniones personales.

     Lo verdaderamente importante es la fe que tengamos al respecto de lo que no se ve con los ojos de la carne y sí, con los del alma. La fe de que estamos en el camino cierto y que no queremos una porción de la Doctrina, sino toda: Ciencia, Filosofía y Moral. Y es con fe, además de otras “muletas” que hemos podido comprender ¡Son tantas las pruebas que nos dan los Espíritus para creer y tener una fe razonada!

      Cuando la vida te azota de tal manera que crees desfallecer, basta una oración y la fe necesaria de que a nosotros nos llegará el alivio y el consejo que necesitamos. Esto requiere conocimiento, sentimientos y disciplina; es la única forma de mantener nuestros canales psíquicos adecuados a estas respuestas espirituales.

      Debemos limpiar esos canales, y la mejor forma es la renovación moral. Pero esa renovación no la vamos a hacer en una existencia, sino en muchas. Si ponemos fe en esto, lo conseguiremos. La fe es la mano que nos une a Dios. “Pide y se te dará”.

     Si por circunstancias varias: psíquicas, anímicas o físicas – aunque todo se interacciona-, estamos pasando por momentos difíciles, hay dos herramientas imprescindibles: la oración y la fe. La fe de que podemos conquistar todo aquello que nos propongamos, mientras adoptemos una actitud receptiva y positiva. ¿Cómo, siendo Dios como es, amoroso y justo, nos va a dejar desamparados? Si un día nos acostamos cargados de problemas agobiantes, ¿quién nos dice que al día siguiente no vaya a haber un rayito de luz, saliendo del nubarrón de problemas? Si creemos que podemos conseguirlo, lo conseguiremos. Creer es poder. Sólo hay que estar seguros de lo que deseamos, de su importancia y desprendimiento de egoísmo, Dios nos dará la respuesta y el consuelo necesario.

      Hace siglos que a través de los Mensajeros de Jesús y el propio Jesús, nos aportaron mucho conocimiento y experiencias para hacernos progresar, ya que estamos abocados a la perfección y a ella tenemos que buscar con optimismo y convicción. Razonar nuestra fe es saber en qué creemos y por qué creemos.

      Para que el progreso se pueda dar son muchas las cosas que necesitamos, pero las voy a resumir en dos: Voluntad y Fe. Voluntad para tener la disciplina necesaria para caminar sorteando los obstáculos que a través del conocimiento de los principios morales que todos debemos tener, nos ayudaran a combatirlos. Voluntad para que cada día, sea un día más de trabajo y alegría porque estamos haciendo lo correcto: progresar y progresar con ánimo, con caídas y errores, pero estos los convertiremos en enseñanza para nosotros mismos y para los demás.

       André Luiz nos dice en el libro "Respuestas de la vida": “El tiempo es un mercado de oportunidades constantes en la construcción del bien que podemos aprovechar, cuanto y cuando quisiéramos.” Esas oportunidades son experiencias que vivimos constantemente, buenas o malas, pero todo enseña. Y es así que superando las dificultades, vamos creciendo, y creciendo nuestra fe se hace más fuerte y nos dice; ¡adelante tú podrás una vez más superar este reto!

      La voluntad es el motor de los pensamientos. La que nos da fuerzas para dirigir esos pensamientos hacia el Bien y volcarlos en beneficio de un mundo mejor, donde existan personas mejores, sociedades que no tengan delincuencia, donde el odio, la violencia y el rencor, cada vez se note que están más lejos de nosotros, que se van difuminando. "¡El pensamiento es nuestra capacidad creativa en acción, en cualquier tiempo, es muy importante no olvidarnos de eso!" Nuevamente palabras de André Luiz, en el mismo libro.

      La voluntad es nuestra guía cuando aparece la pereza, el desánimo o la apatía. Ella los combate con energía y los supera, si sabemos educar nuestra voluntad hacia el bien. Las personas con voluntad son laboriosas, activas, predispuestas siempre a tener la casa mental amueblada de pensamientos elevados y edificantes.

      Muchos Mensajeros de Jesús demostraron tener una voluntad extraordinaria para ejecutar el trabajo y los compromisos adquiridos en el Plano Espiritual; compromisos que todos tenemos, seamos o no, espíritas.   La buena moral, no es monopolio del Espiritismo, al contrario, muchos son los que no siendo espíritas ni conociendo el Espiritismo, demuestran una moral y unas bases de convivencia en lo personal y en lo social superiores a la de muchos espíritas.

      Los espíritus preparados para comunicarnos acontecimientos, los guías espirituales que nos alegran con sus manifestaciones y todos aquellos que trabajan anónimamente por el Bien, tanto en la Tierra como en el Espacio, utilizan este arma, la Voluntad, tan valiosa para alcanzar los objetivos que todos nos proponemos, pero que no todos alcanzamos, quedándonos rezagados en el camino, por falta de voluntad para trabajar y caminar, siguiendo las pisadas de Jesús.

      La voluntad puede ejercer mucho bien en nuestra sociedad que parece un torbellino de sensaciones, emociones; sociedad inmediatista, inconforme, frustrada siempre. La voluntad es proponerse un objetivo y alcanzarlo, luchando por él. Pero debemos tener en cuenta, por eso mismo, que no sólo utilizan la voluntad los “Buenos”, sino que también lo hacen los “Malos”, y por esa razón, ellos también luchan por conquistar más terreno en la maldad, maledicencia, orgullo, resentimiento y, especialmente, utilizan el poder del pensamiento para vengarse de los que ellos creen sus enemigos, aunque el enemigo mayor que ellos suponen tener, es la Doctrina de los Espíritus, por su ignorancia.

     ¡ Que difícil es hacer comprender a las personas que la muerte no existe; que se puede estar muerto en vida, y vivo en la “muerte física”. ¡Qué todo depende de nosotros! ¡De nuestro estado espiritual!

      Pero hay algo que pone en marcha ese motor llamado VOLUNTAD, que es la FE. Sin fe es imposible ejecutar nada, porque si en nada confías, nada puedes lograr.

      Son cientos y miles de pruebas que los Espíritus nos han dado para fortalecer esa fe tan necesaria para caminar con voluntad.

       Hay casos en los que se vive al límite de las fuerzas en muchas personas. Casos en los que no se ve ninguna puerta abierta para solucionar problemas, para orientarnos en nuestras decisiones y, es entonces, cuando cunde el pánico. Parece que todo se desmorona a nuestro alrededor y que vamos a desfallecer; en esos casos, sino hay fe, no hay voluntad y las personas caen en el abatimiento, la desgana, las depresiones, las drogas, el alcohol, etc. Es así como se puede llegar a la locura y el suicidio: De esa forma se contraen graves deudas con las Leyes Divinas.

      Les comprendo muy bien. Hoy en día puedo decir que me encuentro en condiciones de decir que comprendo a todos los que “arrojan la toalla”. A los que se dan por vencidos y buscan la puerta de la huida, aunque no comparta esa postura. Pero no hay huida, solo un cambio de estado: la Vida existe siempre y los problemas que no hayamos solucionado, los encontraremos de frente siempre, hasta hallar la solución. Es lo maravilloso de la Doctrina Espírita: siempre tenemos tiempo y oportunidades para caer y levantarnos. Contraer deudas y rescatarlas, aunque sea con dolor; pero, para ese dolor están la voluntad y la fe, como bálsamo consolador. Algún día entenderemos que la mejor opción es progresar por amor y comprensión.

     Es maravilloso saber por qué se sufre. Se sobrellevan mejor las dificultades, pero serían las dificultades más ligeras si nos llenásemos de fe, de auténtica FE. De aquella de la que tenemos tantos ejemplos en la historia. De los que fueron perseguidos y castigados por seguir a Jesús, por no dejarse comprar por los chantajes emocionales y materiales. La fe que nos mantiene a flote y que, en el último momento, cuando nos sentimos con el agua al cuello, alguien o algo aparece en nuestro camino y nos echa un salvavidas, donde aferrarnos con fuerza. El propio Jesús demostró una Fe increbrantable.

      La fe que muchos Mensajeros de lo Alto demostraron en las hogueras, en la torturas, en la soledad y en la enfermedad. Supieron seguir adelante porque comprendieron que la Voluntad y la Fe se ponían en acción. Y así tuvieron fuerzas para superar las terribles pruebas que muchos pasaron.

      Cuando tenemos fe en nuestros principios, fe en Dios, en el Evangelio de Jesús, en la protección de los Mensajeros de luz, etc., nadie puede abatirnos; ni siquiera los que se esconden en la “invisibilidad”. Porque la fe nos da la fuerza de un gigante para apartar de nuestros caminos lo que no sirve, y asumir todo cuanto necesitamos para progresar. Dice Joânna de Ângelis lo siguiente: “Desistir es fácil, sin embargo, perseverar es un desafío que merece ser aceptado”.

     Si queremos conquistar estos dos tesoros: Voluntad y Fe, solo basta querer. Y creo que todos queremos lo mejor para nosotros y los demás, ¿No? ¡Querer es poder!


Isabel Porras 


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Autotransformación Moral e Intelectual

“Nadie está exento de regresar a la espiritualidad
y encontrarse con el mundo de la Luz o el de las Tinieblas.
En Verdad, en Verdad iremos a recoger
exactamente lo que sembramos con actitudes, 
actos y acciones individuales . . .
No somos nada que pueda  quedar oculto
en el mundo espiritual.
Somos conocidos por  nuestros pensamientos
y vibraciones . . .
Seremos tan enfermos o sanos
en cualquier espacio de tiempo,
felices o infelices…
Nuestro será el disfrutar de la Paz,
o de la desdicha, siempre conforme a nuestras vivencias.
Buscar la Autotransformación moral e intelectual,
el conocimiento de ti mesmo, la práctica del bien,
a través de actitudes renovadas en

el compromiso de cada uno.”

                                                   - Vera Jakubowski - (Verdad y Luz )

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          ¿Por qué  hay espíritus obsesores ?



      En muchas ocasiones les empuja a ello la venganza por algún hecho traumático con  su víctima, desde un pasado  anterior, o simplemente, lo hacen  por el solo deseo de hacer mal  por envidia, porque como ellos sufren, a su vez buscan alivio en una venganza ciega, haciendo sufrir a cualquiera que quede a su alcance. Tengamos presente que actúan por propia voluntad, porque nadie está programado para el sufrimiento, la desidia o el mal.
Cierto porcentaje de casos de obsesión están directamente relacionados con la Reencarnación, pues  los casos de obsesión particularmente graves,  suelen ser por venganzas de los Espíritus obsesores hacia los obsesados, a causa de conflictos graves existentes entre ambos, y que se suelen remontar hasta vidas anteriores.
         En toda obsesión como en cualquier sufrimiento, están presentes las leyes de  Causa y Efecto.   El dolor resulta de la falta de respeto al orden establecido, en cuanto que el odio es fruto del egoísmo y de un personalismo mal entendido.
     Existen obsesores y obsesados porque existen endeudamientos espirituales entre ambos y además una falta de caridad y de la capacidad de saber perdonar. Todo problema de obsesión  procede de alguna transgresión de moralidad, ética, legal o espiritual, y como nadie se puede librar de su conciencia culpable, allá donde esté el deudor estará también su  deuda y enseguida les alcanzará el cobrador de la misma....
En algunos casos las  obsesiones o perturbaciones más o menos graves, se suelen producir cuando la persona obsesada o perturbada tiene una mediumnidad o una sensibilidad psíquica más o menos desarrollada, pero encubierta, y aunque no haya  un motivo particular de venganza por parte de ningún ser desencarnado, alguno de estos aún ligado a la materia, se aprovecha de esta puerta abierta que para ellos es la mediumnidad y  que les permite manifestarse en nuestra dimensión física, y entonces ocupan el aura física del médium,  cuyo espíritu tratan de anular  de su cuerpo.  Tan apegados a la materia están, que cuando encuentran una mediumnidad de estas características, a veces llegan a creer que esa materia les pertenece a ellos.
El espíritu perseguidor también sufre su propia aflicción. Viene a ser un ex-transeúnte del vehículo somático que experimenta y guarda en su alma  las  aflicciones acumuladas de las que no consigue liberarse ni siquiera  con  el paso del tiempo. Víctima de sí mismo por su propia dejadez y descuido, transfiere la responsabilidad de lo sucedido a otra persona que por cualquier circunstancia interfirió negativamente durante una vida anterior,  o bien porque las cree culpables de alguna desdicha sufrida en el pasado, por ser más fácil encontrar razones de su desgracia  en manos de culpables imaginarios,  antes que reconocer la parte de responsabilidad que debe aceptar sobre sus hombros personales como consecuencia de actitudes infelices  propias.
Después de la muerte pierden el cuerpo físico, pero no el uso de la razón, por lo que se hallan deambulando por  los niveles  psíquicos de la  inconsciencia,  encontrándose  con  los centros de discernimiento superior  de su enemigo inerme, tal vez  anestesiado por los vapores del alcohol o de  las locuras a que se entregó;   así, ambos se imantan por procesos de sintonía psíquica  con su aparente verdugo que sin saberlo, sintoniza con la mente de quien se cree dilapidado por él, generando  entonces los prolegómenos de lo que más tarde se transformará en una psicopatía obsesiva..
Otra motivación importante y generadora de los casos de Obsesión por venganza, es a causa de tantos casos de abortos provocados.  Hay muchos Espíritus que tenían un serio proyecto de vida y un compromiso espiritual con los que iban a ser sus padres, y cuando ya estaban ligados a la materia de un feto o embrión que necesitaban para entrar en una nueva existencia humana, se vieron rechazados y asesinados dentro del cuerpo de quien iba a ser su madre, a veces por ella misma o con su consentimiento. Entonces, ante la terrible agresión sufrida y el desamor sufridos, se volvieron vengativos y a quien más odian, que suele ser al padre o a la madre, o bien a quien más facilidad les ofrece para ser influenciado  por ellos para ser utilizado en sus planes de venganza, a causa de una mediumnidad descontrolada, y así  lo van acosando mentalmente poco a poco,  atormentándolo con sus reproches y amenazas, que se suelen percibir  con claridad durante el sueño en una primera fase de  la invasión; en una segunda fase las víctimas de la obsesión  llegan a percibir claramente voces  incluso estando  en estado de vigilia de modo muy frecuente y este asedio  a veces  les induce finalmente al suicidio o a la locura.
- Jose Luis Martín-


“El ejercicio del Amor, de las iniciativas altruistas y la plegaria habitual, son verdaderos antídotos contra estados obsesivos y nerviosos”.
                                 -Divaldo Pereira Franco-

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                                                       ANGUSTIA 

El filosofo Kierkegaard considera la angustia como siendo una determinación que revela la condición espiritual del hombre, en el caso que se manifiesta psicológicamente de manera ambigua y lo despierte para la posibilidad de ser libre. La angustia es la terrible agonía que limita al ser en una estrechez de paredes de la insatisfacción, frente a la falta de objetivo y de esencialidad de la existencia. Resultado de innúmeras incomodidades morales, se expresa en desinterés enfermizo y fuga, que pune al ser, llevándolo a graves trastornos psicológicos. 

Radicada en el Espíritu, se exterioriza como resentimiento de la vida, proceso de desestructuración de la personalidad, irritación e infelicidad. En la infancia, sin duda, se encuentran los factores que produjeron el amargor, cuando el rechazo de los padres y familiares conspiro contra la madurez emocional, alardeando pesimismo en torno al niño, que fue brutalizado, desestimulado de promover cualquier reacción a favor de sí mismo y de los valores que se encontraban adormecidos, quitándole el derecho a una existencia saludable. La muerte de los objetivos existenciales se dio, poco a poco, gracias a las púas de las injusticias implacables que le trastornaron cuando aun en formación, le presentaron siempre su incapacidad para triunfar, la ausencia de recursos para merecer respeto y consideración, la insistente y ruda violación de sus derechos como ser humano. 

Sintiéndose despreciado y odiado, no teniendo como librarse de los dramas íntimos que se dibujan en los paneles de la mente, se desplaza del mundo infantil iluminado, refugiándose en la caverna sombría de la amargura, que paso a comandar sus aspiraciones, aunque de pequeña monta, terminando por perturbarle los paisajes del sentimiento y de la emoción. A medida que se fueron estableciendo los contornos y contenidos de la amargura, los residuos psíquicos pesimistas se acumularon en forma de toxinas que pasaron a envenenarle los comandos mentales, entorpeciéndole los neurotransmisores y perturbándole las comunicaciones. Aun ahí se puede contabilizar, en ese doloroso proceso de instalación de la angustia, los efectos del comportamiento desastroso en existencias pasadas, cuando malbarato las oportunidades felices que le fueron concedidas por la Vida, o las utilizo indebidamente, produciendo desaires e incomodidades, cuando no generando desgracia y efectos demorados. 

Esas víctimas, se convirtieron en cobradores inconsecuentes de aquel que delinquió, hoy reencarnándose en la condición de padres y demás familiares, que se atribuyeron, aunque inconscientemente, los derechos de rechazar al ser que la Divinidad les confió para el proceso de crecimiento y de reparación, en ese complejo y extraordinario movimiento que es la vida. Trayendo grabado en el inconsciente profundo la culpa, después de un despertar doloroso para la realidad, el Espíritu, que se reconoce indigno de auto-estima se sumerge en el abismo de la auto-punición sin darse cuenta, tornándose angustiado y, sobre todo, dolido en relación a todos y a todo. 
La culpa no diluida es terrible flagelo que dilacera al ser, sea conscientemente o no, impone la necesidad de la reparación del daño causado. Por eso mismo, el perdón al mal de que se fue objeto o aquel que lo infligió es de relevante importancia. No, solo a quien agrede, acusa o calumnia, sino también, y principalmente, así mismo. Es indispensable que el individuo se permita el derecho al error, considerando, entre tanto, el deber de la reparación, mediante cuyo esfuerzo supera el constreñimiento que la consciencia del equívoco le impone. No se trata de una actitud permisiva para nuevos errores, y si, de un derecho de ser humano que es, de lograr el éxito o el desacierto en los emprendimientos que se permite, aprendiendo mediante la experimentación, que no siempre se alcanza el éxito. 

No obstante, cuando se tiene consciencia del error, con habilidad e interés, es posible transformarlo en bendición, pues, a través del error, se aprende como no hacerlo más. No siendo así conducida, la acción cae, en algún tipo de proceso perturbador, como de naturaleza angustiante. La óptica del paciente angustiado es distorsionada en relación a la realidad, porque sus lentes están empañadas por las manchas morales de los prejuicios causados a otras vidas, tanto como en la razón de las imposiciones dolorosas a que se sintió apartado. Solamente a través del esfuerzo bien dirigido a favor del reequilibrio utilizándose de terapia específica, es cuando es posible la liberación estertor de la angustia, restableciendo el comportamiento saludable, recuperando los objetivos existenciales perdidos en razón del establecimiento de nuevos programas de vida. 

Acostumbrado al rechazo, y sumando siempre los valores negativos que se enfrenta en la jornada, el individuo enfermo establece el falso concepto de la irreversibilidad del proceso, negándose al derecho de ser feliz, felicidad esa que le parece utópica. Adaptado emocionalmente al cilicio del sufrimiento interno, cualquier aspiración libertadora asume proporciones difíciles de ser sobrepasadas. No obstante, el amor desempeña un papel fundamental en esa convivencia, transformándose en terapia eficiente para el desesperado conflicto. 

Despertando para la afectividad, que le fue negada, y que brota inesperadamente en el área de los sentimientos profundos, es posible al paciente agrupar poderes, energías para romper el circulo de fuerza que lo asedia, proponiéndole una relectura existencial y emulándolo al avance. El amor llena cualquier vacío existencial, por despertar emociones inusitadas, capaces de alterar la estructura del ser. Cuando asfixiado, continúa vibrando hasta el momento en que irrumpe como fuerza motriz indispensable al crecimiento interior que proporciona madurez y visión correcta de las metas a ser alcanzadas. 
Simultáneamente, el auxilio especializado de un profesional competente es esencial, contribuyendo para la recomposición de los pasajes emocionales dañados. El esfuerzo personal, sin embargo, es factor preponderante para el éxito de la búsqueda de la salud psicológica. A pesar de todo el empeño, conviene considerar que surgen momentos en la vida, en los cuales, se presentan episodios de angustias, sin que sea abalada la armonía emocional. Desde que se hagan controlables y superados en breve tiempo, expresan fenómeno de normalidad en el transcurso de la existencia humana, por tanto, en un comportamiento horizontal, sin las experiencias que se alternan, produciendo bien o mal-estar, no se puede definir cuáles son las directrices de una conducta realmente saludable y digna de ser conseguida. 

Toda fijación que se torna una idea fija, eliminado la polivalencia de los innúmeros fenómenos que son parte del mecanismo de la evolución, se transforma en trastorno del comportamiento, que lleva a patologías variadas, de entre las cuales, la amargura, que se expresa como fuerza auto-punitiva, mecanismo psicótico-maníaco-depresivo que, no cuidado en el debido tiempo, siempre culmina en un mal de consecuencias irreversibles. 

Espíritu Joanna de Ângelis 

Médium Divaldo Pereira Franco 
Extraído del libro “Amor, Imbatíbel Amor” 

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