domingo, 26 de febrero de 2017

Mundos regeneradores



                                                                     
                                                   Evocaciones particulares 

                                          ¡Mamá, estoy aquí! 

Hace algunos meses atrás la señora ... había visto desencarnar a su única hija de catorce años, objeto de toda su ternura y muy digna de sus lamentos por las cualidades que prometían hacer de ella una mujer cabal. Esta joven había sucumbido a una larga y dolorosa enfermedad. La madre, inconsolable ante esta pérdida, veía que su salud se alteraba a cada día y repetía sin cesar que pronto ella iría a reunirse con su hija. Informada de la posibilidad de comunicarse con los seres del Más Allá, la señora ... resolvió buscar, en una conversación con su hija, un alivio a su pena. Una dama de su conocimiento era médium; pero al ser una y otra poco experimentadas para semejantes evocaciones, sobre todo en una circunstancia tan solemne, me pidieron para que yo asistiera a la misma.

17 Éramos tres: la madre, la médium y yo. He aquí el resultado de esta primera sesión.

LA MADRE –En el nombre de Dios Todopoderoso, Espíritu Julie ..., mi hija querida, te ruego que vengas si Dios lo permite.
JULIE –¡Mamá, estoy aquí!
LA MADRE –¿Sos realmente vos, hija mía, que me responde? ¿Cómo puedo saber que sos vos? JULIE –Lili. (Era un sobrenombre familiar dado a la joven en su infancia; no era conocido ni por la médium ni por mí, puesto que desde varios años sólo se la llamaba por su nombre de Julie. Ante esta señal, la identidad era evidente; la madre no pudo dominar su emoción y estalló en sollozos.)
 JULIE –¡Mamá! ¿Por qué te afligís? Soy feliz, muy feliz; no sufro más y te veo siempre.
LA MADRE –Pero yo no te veo. ¿Dónde estás?
JULIE –Aquí, a tu lado, mi mano está sobre la señora ... (la médium) para hacerla escribir lo que te digo. Mirá mi escritura. (En efecto, la escritura era la de su hija.)
LA MADRE –Vos decís: mi mano; ¿Entonces tenés un cuerpo?
JULIE –No tengo más ese cuerpo que me hacía sufrir tanto; pero tengo su apariencia. ¿No estás contenta de que yo no sufra más, ya que puedo conversar con vos?
LA MADRE –Entonces, ¿si te viera, te reconocería?
JULIE –Sí, sin duda, y a menudo ya me viste en tus sueños.
 LA MADRE –Realmente, te vi en mis sueños, pero creí que era un efecto de mi imaginación, un recuerdo.
JULIE –No; era yo la que siempre estaba con vos, buscando consolarte; fui yo que te inspiré la idea de evocarme. Tengo muchas cosas para decirte. Desconfiá del señor ...; él no es sincero. (Ese señor, conocido únicamente por la madre y nombrado tan espontáneamente, era una nueva prueba de la identidad del Espíritu que se manifestaba.)
 LA MADRE –¿Qué puede, pues, hacer contra mí el señor ...?
JULIE –No puedo decírtelo; esto me está vedado. Solamente puedo advertirte que desconfíes de él. LA MADRE –¿Estás entre los ángeles?
JULIE –¡Oh, todavía no! No soy lo bastante perfecta.
LA MADRE –Sin embargo, no te conocí ningún defecto; eras buena, dulce, amorosa y benévola para con todo el mundo; ¿esto no es suficiente?
JULIE –Para vos, mamá querida, yo no tenía ningún defecto; ¡y me lo creía, porque frecuentemente me lo decías! Pero ahora veo lo que me falta para ser perfecta.
LA MADRE –¿Cómo vas a adquirir las cualidades que te faltan?
JULIE –En nuevas existencias que serán cada vez más felices.
LA MADRE –¿Será en la Tierra que tendrás esas nuevas existencias?
JULIE –No lo sé.
LA MADRE –Puesto que no habías hecho mal alguno durante tu vida, ¿por qué sufriste tanto?
JULIE –¡Pruebas! ¡Pruebas! Las he soportado con paciencia por mi confianza en Dios; soy muy feliz hoy. ¡Hasta pronto, mamá querida!

 En presencia de semejantes hechos, ¿quién osaría hablar de la nada después de la tumba, cuando la vida futura se nos revela –por así decirlo– tan palpable? Esta madre, minada por la tristeza, siente hoy una felicidad inefable al poder conversar con su hija; entre ellas no existe más la separación; sus almas se entrelazan y se expanden en el seno de una y de otra por el intercambio de sus pensamientos. A pesar del velo con el cual hemos rodeado este relato, no nos hubiéramos permitido publicarlo, si no estuviésemos formalmente autorizados para ello.
 Nos decía esta madre: ¡Si todos los que han visto partir de la Tierra a sus afectos, pudiesen sentir el mismo consuelo que yo!
Por nuestra parte, solamente agregaremos una palabra dirigida a los que niegan la existencia de los buenos Espíritus: les preguntaremos cómo podrían probar que esta joven, en Espíritu, era un demonio maléfico.
- REVISTA ESPÍRITA DE ALLAN KARDEC Nº 1

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                                        EL ASTRAL INFERIOR

Del mismo modo que existen Planos Felices, -según citamos en el artículo del mes pasado- existen también Planos de Dolor; planos del Astral Inferior en los que reinan las penalidades y los sufrimientos, la oscuridad y la infelicidad. Llegan a ser tantos mundos inferiores como resultan necesarios para albergar la vida –Física y espiritual- de los diferentes estadios evolutivos del Ser.
Según nos indican las diferentes filosofías, se les denomina: Astral inferior, Umbral, Bajo astral, Plano causal, Plano de deseos, etc. Las religiones les denominan: Purgatorio, Limbo, Infierno, etc. Todas esas instituciones nos indican que efectivamente, existen varios niveles o planos al otro lado de la vida física.
Cada uno de estos planos se corresponde con los diferentes grados de conciencia y desarrollo espiritual alcanzado por el ser y, con las intenciones y deseos que mantienen los pobladores de estas oscuras regiones.
En función de sus necesidades evolutivas particulares, pueden permanecer allí por un plazo de tiempo indeterminado, hasta tanto depongan su actitud de rebeldía y acepten enfrentar las expiaciones y pruebas necesarias para su progreso a través de la reencarnación.
Aquí cobra gran relevancia la Ley de Afinidad y, por sus premisas, se agrupa en un mismo plano a los espíritus que mantienen una misma sintonía y similar desarrollo espiritual.
Se trata de una especie de filtro, por el que cada ser llega al lugar que le corresponde por su nivel vibratorio y, dónde tiene que reflexionar y asimilar sobre todo aquello que la Ley Universal del Amor le devuelve en justa correspondencia con sus actos; es el fruto de sus responsabilidades y méritos.
La Justicia Divina, efectivamente, no trata por igual a las personas que cometieron errores en su vida terrena y que actuaron sin maldad; a quienes se equivocaron por pura ignorancia y egoísmo y qué, constatando sus errores, se arrepienten y desean rectificar.
No son espíritus malos o perversos, pero todavía no están preparados para permanecer en el plano espiritual donde puedan gozar de una mínima y relativa felicidad.
Su nivel de conciencia es muy diferente a la de aquellos que obran con maldad consciente, sin importarles el daño que causan a sus semejantes y preocupándose  únicamente por sí mismos.
Estos últimos, comenten todo tipo de injusticias y daños sin remordimiento alguno, se rebelan contra toda norma y justifican siempre su mala conducta y acciones. No conformes con el destino que les marca la Ley, intentan además tomarse la justicia por su mano.
A estos espíritus resulta muy difícil ayudarles pues, sus defectos e imperfecciones se convierten en sus propias trabas. Será el tiempo y el sufrimiento quienes les vayan desgastando en su rebeldía hasta qué, desquiciados y arrepentidos, les llegue la oportunidad de comprender y rectificar.
Los espíritus egoístas, orgullosos, materialistas, cómodos, perezosos, malvados, ruines, sin corazón, vengativos, viciosos, avaros y con afán de dominio y poder, que no sienten ningún respeto hacia el dolor y las necesidades ajenas, todos y cada uno de ellos, tienen su lugar en las fangosas regiones de los planos inferiores, hasta tanto su conciencia se vaya sensibilizando y comiencen a sentir la necesidad de rectificar y buscar los planos de Luz y Felicidad.
Para llegar a cada plano espiritual resulta prioritario el grado de conciencia alcanzado: A mayor conciencia mayor responsabilidad. Todos aquellos que obraron contra su conciencia, siendo conscientes de sus errores y haciendo oídos sordos al daño causado, pensando que podían eludir a la justicia humana; todos ellos, sin excepción, encontrarán siempre el fruto de sus actos y, por magnetismo llegarán a esas regiones tenebrosas donde impera la maldad y donde habrán de convivir con entidades de su propia calaña.
Así, el Umbral –como su propio nombre indica-, sería una zona intermedia cercana al plano material, a la que se llega después de la desencarnación. Allí no moran espíritus malvados, sino aquellos que no aprovecharon adecuadamente su tiempo en la Tierra. Habrán de permanecer entre penumbras y dolor, hasta tanto su alma se sensibilice y su conciencia les permita ascender al plano donde comenzarán a progresar y descubrir conscientemente el nuevo mundo que les rodea. Entonces, comenzarán a preparar una nueva vida, encarnados, en la que poder ir rectificando los errores y posturas equivocadas, fruto de la ignorancia y los defectos adquiridos.
En esa zona denominada “El Umbral”, se siente la desesperación del destierro. El espíritu, desheredado, no comprende cómo, ni porqué, ha llegado allí, no sabe como salir y no entiende los procesos que le envuelven. Se encuentra sólo y siente más agudizadas las necesidades que tenía cuando poseía un cuerpo físico. Sí falleció enfermo, crecen sus dolores; percibe llantos, gritos y burlas y siente que le están persiguiendo en todo momento. Todo se convierte en una permanente pesadilla de la que le resulta imposible escapar. Ansía constantemente despertar hasta qué, finalmente, le llega el momento de proseguir con su evolución. Es a partir de ese momento, cuando aquellos que le estiman, acuden a su rescate.
Este sería el primer escenario que nos podremos encontrar una vez el espíritu abandona el cuerpo. Posiblemente sea el lugar más agradable del astral inferior, pues se trata de una zona de paso, en tanto la conciencia va despertando a la Vida Espiritual.
A medida que la conciencia se va enlodando, más y más, en estados profundos de maldad y rebeldía, el ser espiritual se va degradando moralmente hasta niveles insospechados de animalidad. Desciende a los planos de vida más oscuros y tenebrosos, en los que imperan el terror, el miedo y el despotismo, todo tipo de bajezas ligadas al mal, acrecentándose sus padecimientos y penurias.
Este plano es el fiel reflejo de los relatos y leyendas que nos han venido contando y que nos descubren los estados purgatoriales e infernales. El infierno, tal como nos lo describen las diferentes creencias, no existe, ni tiene un lugar concreto. Tampoco existe la figura del diablo creada por Dios. Son los propios espíritus quienes crean esos estados o planos de conciencia, verdadero infierno para quienes se instalan allí. Por el peso de su conciencia, magnetismo y situación moral, les resulta imposible escapar de esas zonas.
Es tal el grado de degradación alcanzado qué, como gárgolas, toman las formas grotescas de los animales a cuya condición se asemejan. De ahí esas monstruosas y demoníacas alegorías.
La vida y su manifestación en los planos astrales inferiores son: La fealdad, la repugnancia y el terror, consecuencia de los pensamientos, sentimientos y emociones que emanan de los seres que pueblan esas oscuras regiones.
En esos planos de oscuridad e infelicidad, todos los depravados que usaron la vida en beneficio propio, olvidando los deberes y obligaciones que como hijos del Creador compartían, se encontrarán con el dolor y el crujir de dientes. Son zonas abismales donde impera la ley del más fuerte, pero no la fuerza física, sino la mental e intelectual. Existen seres provistos de gran orgullo y egoísmo, auténticos dictadores que, dotados de un elevado grado de inteligencia y poder mental, los utilizan para dominar y esclavizar a los débiles que son atraídos a esas zonas y que caen en la red de esas organizaciones malignas que los utilizan para conseguir sus fines.
Se convierten en esclavos de esas entidades perversas, que los dominan, explotan y convierten en títeres de sus bajas intenciones; se encuentran inmersos en un plano de vida oscuro, sucio y desagradable. En ese plano de existencia, todo, incluida la vegetación y fauna, se ajusta a los bajos y deprimentes sentimientos de sus moradores. Recordemos las figuras gárgoleas, carentes de luz y belleza que nos muestra Dante Alighieri en su Divina Comedia.
También existen planos del bajo astral en los que se aglutinan espíritus trastornados y enloquecidos que desencarnaron presas del materialismo, avaricia y egoísmo sin límites; que se apartaron del camino del Amor y que ahora se encuentran en ese plano astral, vacíos y sin nada a que aferrarse, añorando sus antiguas posesiones. Como no pueden alcanzar nada de aquello que poseían en la materia, sufren constantemente.
Únicamente a través de una nueva reencarnación podrán encontrar el alivio; cuando, arrepentidos, regresen a la vida física para reparar el mal causado y corregir aquellas imperfecciones que propiciaron su caída.
También encontraréis a aquellos seres que ocuparon en su vida física cargos y puestos de relevancia, política, religiosa o militar; muchos de ellos convencidos de continuar en esos puestos honoríficos después de la tumba. Creían comprar una parcela de cielo donando sus bienes a la iglesia o comprando indulgencias pero, dejando de lado la caridad y la ayuda a los necesitados. Cuando abandonan el cuerpo físico no encuentran su cielo y el status que creían merecer. Comprueban la miserable situación que se han labrado y sufren. Entonces se rebelan, niegan a Dios, y pasan a engrosar las filas de los espíritus rebeldes que luchan contra las Leyes Divinas y todo lo que represente evolución espiritual y moral para los seres encarnados, convirtiéndose en los mayores opositores al progreso espiritual.
Todo en los planos inferiores es lúgubre, carente de luz y belleza No es por carencia de luz física, sino de luz espiritual. La luminosidad de cada plano está acorde a la vibración de sus propios habitantes. (Sebastián de Arauco).
No obstante, los espíritus elevados, seres de gran luz y amor, nunca les olvidan. Sienten hacia ellos gran ternura y amor y, por haberlo vivido antes, comprenden que el sufrimiento finalmente les rescatará de las zonas inferiores para conducirles a la senda de la regeneración.
Establecen programas y actuaciones para ellos, visitándoles con frecuencia en esas zonas tenebrosas, para dialogar y hacerles conscientes del largo y duro camino que les queda por recorrer.
Estos espíritus generosos se preparan metódicamente, pues saben que nunca son bien recibidos y que se enfrentan a hermanos dotados de gran inteligencia y poder mental, que se sienten dueños y señores de esas zonas inferiores y que están convencidos de que esos Hermanos de Luz son intrusos que nada tienen que ver, ni hacer, en lo que consideran sus dominios.
 Fermín Hernández Hernández
©2017, Amor, Paz y Caridad
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EL ESPIRITISMO Y EL CRISTIANISMO:

En toda su obra Kardec jamás trato de distanciar a la Doctrina Espirita del Cristianismo. Al contrario, en todos sus libros y mensajes Kardec trata de acercar, no de alejar la Doctrina de los que el llamó sus FUNDAMENTOS  MORALES CRISTIANOS basados en las ENSEÑANZAS DE JESÚS.
 Hoy en día, son los hombres, algunos de ellos, los que no entienden la Doctrina , no entienden a Kardec, y no comprenden sus sueños y su visión  de la ‘NUEVA DOCTRINA.
Como espíritus traviesos intentan CAMBIAR su más bello FUNDAMENTO, sus raíces y su Espíritu Cristiano que le dio y le da VIDA desde su inicio.
El fanatismo de algunas de estas personas es tal, que se atreven a tergiversar y cambiar “la letra”, como en los tiempos antiguos de fanatismo religioso forzando  el sentido y el Espiritu Cristiano de nuestra Doctrina.
 Kardec soñó que la posición espiritual de la Doctrina Espirita era de ALIANZA entre lo que el llamó CIENCIA y RELIGION. Jamas Kardec colocó nuestra Doctrirna en posición antagónica entre ciencia y religión, muy por el contrario, veamos:
En el libro “El Evangelio Según el Espiritismo”, pagina 34 Kardec afirma:
 Alianza de la ciencia y la religión
“La ciencia y la religión son las dos palancas de la inteligencia humana; la una revela las leyes del mundo material, la otra las leyes del mundo moral; pero teniendo "las unas y las otras el mismo principio, que es Dios", no puede contradecirse; si una es la negación de la otra, la una tiene necesariamente razón y la otra no, porque Dios no puede querer destruir su propia obra. La incompatibilidad que se ha creído ver entre estos dos órdenes de ideas, se debe a una falta de observación y al sobrado exclusivismo de una y otra parte; de esto se ha seguido un conflicto, del que han nacido la incredulidad y la intolerancia.
 Y Kardec nos continúa recordando:
 “Han llegado los tiempos en que las enseñanzas de Cristo deben recibir su complemento, en que el velo echado a propósito sobre algunas partes de esas enseñanzas, debe levantarse; en que la ciencia, cesando de ser exclusivamente materialista, debe tomar en cuenta el elemento espiritual, y en que la religión, cesando de desconocer las leyes orgánicas e inmutables de la materia, apoyándose la una en la otra y marchando estas dos fuerzas de concierto, se presten mutuo apoyo. Entonces la religión, no siendo ya desmentida por la ciencia, adquirirá un poder indestructible, porque estará conforme con la razón y porque no podrá oponérsele la irresistible lógica de los hechos.”
 El Espiritismo es el lazo de UNIÓN entre ambas trayendo de una mano: El Conocimiento de la Leyes que nos rigen en el bello intercambio con el Mundo Espiritual, que con claridad nos explican las lógicas causas de los “hechos milagrosos” sobre los cuales se ha construido la Fe de las religiones.
El Espiritismo es PUENTE DE UNIÓN entre la ciencia materialista y la religión dogmática. Kardec continúa diciendo:
 “La ciencia y la religión no han podido entenderse hasta hoy, porque mirando cada uno las cosas desde su punto de vista exclusivo, se rechazaban mutuamente.
Faltaba algo para llenar el vacío que las separaba, un lazo que las aproximase; este lazo consiste en el conocimiento de las leyes que rigen y entrelazan el mundo espiritual con el mundo corporal; leyes tan inmutables como las que regulan el movimiento de los astros y la existencia de los seres. Una vez patentizadas estas relaciones por la experiencia, ha hecho una nueva luz, la fe se ha dirigido a la razón, la razón no ha encontrado nada ilógico en la fe, y el materialismo ha sido vencido. Pero en esto, como en todo, hay personas que se quedan rezagadas, hasta que son arrastradas por el movimiento general que les aplasta, si quieren resistir, en vez de entregarse a él. Es una verdadera resolución moral la que se opera en este momento y trabaja los espíritus; después de haberse elaborado durante más de dieciocho siglos, toca a su cumplimiento y va a marcar una nueva era de la humanidad. Las consecuencias de esta revolución son fáciles de prever; debe introducir en las relaciones sociales inevitables modificaciones, y no está en el poder de nadie el oponerse a ellas, porque entran en los designios del Todopoderoso y son consecuencia de la ley del progreso, que es una ley de Dios.”
 Casi al final del libro de Los Mediums Kardec nos deja fijada bien claro, como para que no hubiera en el futuro motivo de confusión, EL ESPIRITU CRISTIANO DE LA DOCTRINA ESPIRITA , veamos:
 350. “Si el Espiritismo debe, así como está anunciado, conducir a la transformación de la humanidad, esto sólo será posible por el mejoramiento de las masas, y no llegará sino gradualmente y poco a poco por el de sus individuos. ¿Qué importa el creer en la existencia de los Espíritus, si esta creencia no hace mejor, más benévolo, más indulgente para con sus semejantes, más humilde y más paciente en la advertencia? ¿Para qué le sirve al avaro el ser espiritista, si siempre es avaro; al orgulloso, si siempre está lleno de si mismo; al envidioso, si siempre tiene celos? Todos los hombres podrían, pues, creer en las manifestaciones, y la humanidad quedar estacionada pero no son estos los designios de Dios. Todas las sociedades espiritistas formales deben dirigirse hacia el objeto providencial agrupándose alrededor de ellas los que tienen unos mismos sentimientos; entonces habrá unión entre ellas, simpatía, fraternidad, y no un vano y pueril antagonismo de amor propio, de palabras más bien que de cosas; entonces serán fuertes y poderosos, porque se apoyarán sobre una base inalterable: el bien para todos; entonces serán respetadas e impondrán silencio al torpe sarcasmo, porque hablarán en nombre de la moral evangélica respetada por todos.”
Y a los que hoy tratan de tergiversar la Doctrina , Kardec les dice:
 Tal es el camino por el cual nos esforzamos en hacer entrar al Espiritismo. El estandarte que enarbolamos muy alto, es el del "espiritismo cristiano y humanitario" y nos consideramos felices al ver reunirse a su alrededor tantos hombres en todos los puntos del globo, porque comprenden que aquí está el áncora de salvación, la salvaguardia del orden público, la señal de una era nueva para la humanidad. Invitamos a todas las sociedades espiritistas a que concurran a esta gran obra; que de una a otra parte del mundo se tiendan la mano fraternalmente y confundirán el mal encerrándole en confusas redes.”
 Fraternalmente, Rey Formoso
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" El aborto es un delito dificil de ser clasificado, porque la víctima es absolutamente incapaz de obrar en su defensa !."
      - Chico Xavier -

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         NO HAY FENÓMENOS 


Un espiritista de Rosario de Santa Fe, me escribió enviándome el suelto siguiente: "Un raro fenómeno". "The Daily ", periódico inglés de mucha circulación, no solamente en Inglaterra, sino en todo el mundo, cuenta el siguiente e interesante hecho: 
“En febrero de 1905 fue condenado un criado, John Lee, era acusado de haber asesinado en Londres a una señora en cuya casa servía hacía muchos años. 
”Pero John Lee, mientras duró la instrucción del proceso, protestó enérgicamente de su inocencia. 
“El día que debía ser ahorcado, se manifestó un fenómeno ordinario: la báscula del patíbulo, que debía bajar y dejar cuerpo en el vacío, no funcionó. Tres veces el verdugo renovó sus tentativas, pero en vano. La báscula funcionaba perfectamente cuando el condenado no se encontraba sobre el pulo; pero, cuando se colocaba a John Lee, no se movía. 
“Los jueces y el procurador que estaban presentes en el día de la ejecución se quedaron perplejos ante este extraño fenómeno. 
”Después de largas deliberaciones se renunció a la ejecución de John Lee. 
“Entonces el condenado no cesó de manifestar su inocencia; el procurador ordenó una segunda instrucción y revisión del ,proceso, y el mes pasado el Tribunal hizo poner a John en libertad. 
“Este hecho extraordinario ha impresionado mucho a los jueces y al público". 
Verdaderamente que es un caso rarísimo, por lo cual muchos espiritistas de Santa Fe me 
piden que pregunte sobre la causa de tan extraordinario efecto. Y yo, deseando complacer a mis hermanos en creencias he preguntado al guía de mis trabajos, por lo que he obtenido la siguiente comunicación: 
"No hay fenómenos; el suceso que os parece extraño y más asombroso, no es más que el resultado de nuestros hechos de ayer, la consecuencia natural de nuestras obras buenas o malas. Si así no fuera, las leyes eternas de la Naturaleza perderían su perfecto equilibrio y las leyes no se alteran jamás; todo sigue su marcha acompasada, todo se desarrolla y se desenvuelve a su debido tiempo. Los acontecimientos que hacen época en la vida del hombre no se adelantan un segundo ni se retrasan un minuto; el tiempo es el reloj de los siglos, su relojero es Dios mismo, y ese Gran Mecánico hace funcionar sus máquinas tan perfectamente, que, te lo repito, ni se retardan ni se adelantan los sucesos que deciden del porvenir del hombre. 
"Ese Espíritu que ha sufrido últimamente todas las angustias, todos los dolores de su próxima ejecución, y que la báscula del patíbulo se negó a funcionar, porque paralizaban su movimiento Espíritus amigos del condenado; ese hombre que en realidad en esta existencia no ha cometido ningún crimen, y que la justicia humana ha cumplido con su deber declarándolo inocente, no siempre ha sido tan bueno como ahora; tiene una página en su historia tan llena de manchas, que se propuso en su actual existencia dejarla limpia del todo, y lo ha conseguido, porque las tres veces que probó el verdugo de cumplir su cometido ahorcándole, sufrió en aquellos momentos mil muertes por segundo. 
Gracias que es un Espíritu enérgico y tiene muy buenos amigos en el Espacio, especialmente uno, al que él hizo sufrir algo parecido a lo que él ha sufrido ahora. 
"El Espíritu de John Lee, en una de sus anteriores existencias perteneció a la nobleza; heredó de sus padres muchos pergaminos y medianas riquezas que él se propuso aumentar, pensando que el oro abre todas las puertas, tanto en la Tierra como en el Cielo. 

"Entre sus muchos servidores, tenía uno que le servía de escudero, de secretario, de ayuda de cámara, siendo en realidad su perro fiel que le obedecía ciegamente en sus inicuos planes, porque John Lee era muy ducho para, hacer testamentos falsos y otras clases de documentos con los cuales se apropiaba de bienes que no eran suyos, dejando en la mayor miseria a muchos de sus parientes y convecinos. 
“Su fiel servidor, su escudero Daniel, estaba enterado de cuanto hacía su señor, y John Lee llegó a tenerle miedo. Se apoderó el pánico de su ánimo y se dijo a sí mismo: este hombre puede perderme, la sed de oro que yo tengo se puede apoderar de su alma; es muy listo, comprende perfectamente que si él hablara pagarían muy bien sus delaciones mis muchos enemigos; hombre muerto no habla, manos a la obra. Por lo pronto le acusaré de ladrón desmedido, diciendo que me ha robado una cantidad fabulosa; si el acusador es rico, pronto se consigue la condena; y dicho y hecho; John Lee acusó a Daniel haberle robado «tanto y cuanto». Daniel fue reducido a prisión y no sólo apareció ante la justicia como ladrón, sino que fue acusado de asesino, atribuyéndosele la muerte de un funcionario público que en época anterior habían encontrado debajo de un puente con la cabeza 
separada del tronco y un puñal clavado en el pecho. 
¡John Lee derramó el dinero a manos llenas y el sumario quedo terminado en breves días. 
“Daniel siempre decía lo mismo: que era inocente y que no sabia de lo que le hablaban, 
pero sus declaraciones no eran atendidas, porque había un poderoso que le quería ver muerto. 
“La víspera de la ejecución, John Lee se sintió de pronto acometido de un dolor agudísimo en el corazón; se miró a sí y murmuró con espanto: ¡Soy un miserable! Daniel es inocente, yo bien lo sé, no tengo de él la menor queja, me ha servido desinteresadamente; cuando he querido recompensar sus servicios él me ha dicho: Con estar a vuestro lado, tengo la mejor recompensa. Y sólo por un temor sin fundamento asesinó a ese infeliz. ¡Ah, yo me ahogo!, el remordimiento me hará morir..., fuego y no sangre corre por mis venas. .., pero aún es tiempo. Y dominado por la ansiedad más horrible corrió al lugar de la ejecución en el momento que Daniel le decía al verdugo: Te perdono el crimen que vas a cometer, porque soy inocente. ¡Sí! -gritó John Lee-, es inocente. Bajo secreto de confesión me han devuelto la cantidad que me habían robado y han dicho que el asesino del funcionario que se encontró debajo del puente, ha confesado su delito al saber que un inocente iba a morir por su causa. 
"La estupefacción de los jueces fue indescriptible. Daniel fue vencido por tantas emociones y estuvo mucho tiempo enfermo, cuidado por su señor, que se lo llevó a su casa nuevamente, tratándole con el mayor cariño. 
"Daniel, mientras estuvo en la Tierra, ignoró el proceder de su dueño, y murió bendiciéndole, pero en el Espacio se enteró de todo y compadeció a su señor por haber caído tan hondo; pero lo quería tanto que fue su ángel bueno, y al encontrarse los dos en el Espacio aconsejó a John Lee que se apresurara a sufrir lo que le había hecho sufrir a él. Pero John Lee necesitó mucho tiempo para decidirse a pagar una deuda tan terrible, y, al fin, en esta existencia, ha sufrido valerosamente el mayor de los dolores. 
"Daniel y otros Espíritus impidieron que la báscula funcionara; no debía morir el que se había arrepentido de su crimen; la sinceridad de su arrepentimiento ha recibido la recompensa merecida, ya que de los arrepentidos es el reino de los cielos. 
"Adiós". 

* * * 
Tiene razón el Espíritu: no hay fenómenos; no hay más que el cumplimiento de las leyes 
eternas. 
¡Cuánto hay que estudiar en la Creación! ... 
Bien decía un sabio de Grecia: ¡Solo sé que no sé nada!

AMALIA DOMINGO SOLER, Del libro "Hechos que prueban" 

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            MUNDOS REGENERADORES 

     Entre esas estrellas que resplandecen en la bóveda azulada, ¡cuántos mundos hay, como el vuestro, designados por el Señor para expiación y para prueba! Pero los hay también más miserables y mejores, así como los hay transitorios que pueden llamárseles regeneradores. 

Cada torbellino planetario, corriendo en el espacio alrededor de un foco común, arrastra consigo sus mundos primitivos de destierro, de prueba, de regeneración y de felicidad. Ya os hablaron de esos mundos donde el alma naciente es colocada, cuando ignorante aún del bien y del mal, puede marchar hacia Dios, señora de sí misma, en posesión de su libre 
albedrío; ya os fue dicho de cuán inmensas facultades está dotada el alma para hacer el bien; pero, ¡ah! Las hay que sucumben y no queriendo Dios su aniquilamiento, les permite ir para esos mundos, en donde, de encarnación en encarnación, se purifican se regeneran 
y se harán dignas de la gloria que les estaba reservada. 

Los mundos regeneradores sirven de transición entre los mundos de expiación y los mundos felices; el alma que se arrepiente, encuentra en ellos la calma y el reposo, acabándose de purificar. Sin duda en estos mundos, el hombre está aún sujeto a las leyes que rigen la materia; la Humanidad experimenta vuestras sensaciones y vuestros deseos, pero está libre de las pasiones desordenadas, de las que sois esclavos; en ellos no existe el orgullo que hace callar el corazón, la envidia que lo tortura, el odio que lo sofoca; la palabra amor está escrita en todas las frentes y una perfecta equidad regula las relaciones sociales; mostrándose todos a Dios, e intentando ir a Él, siguiendo sus leyes. 

Con todo, no se encuentra en ellos aún la perfecta felicidad, sino la aurora de la felicidad. El hombre allí aún es carnal y por eso mismo, sujeto a las vicisitudes de las que no se eximen sino los seres completamente desmaterializados; aún quedan pruebas que soportar, pero no tienen las punzantes angustias de la expiación. 

Esos mundos comparados a la Tierra son muy felices y muchos de entre vosotros estaríais dichosos de quedaros allí, porque es la calma después de la tempestad, la convalecencia después de una cruel molestia; pero el hombre, menos abstraído por las cosas materiales, 
entrevé mejor el porvenir que vosotros; comprende que hay otras alegrías que el Señor promete para los que se hagan dignos de ellas, cuando la muerte hubiere segado sus cuerpos para darles la verdadera vida. Entonces el alma libre planeará sobre todos los 
horizontes; no más los sentidos materiales y groseros, sino los sentidos de un periespíritu puro y celeste, aspirando las emanaciones de Dios, bajo los perfumes del amor y de la caridad que se esparcen de su seno. 

Pero ¡ah! En esos mundos el hombre es aún falible y el Espíritu del mal no perdió, allí, completamente su imperio.. No avanzar es retroceder y si no se está firme en el camino del bien, puede volver a caer en los mundos de expiación en donde le esperan nuevas y más terribles pruebas. 

Contemplad, pues, esa bóveda azulada por la noche, a la hora del descanso y de la oración y en esas innumerables esferas que brillan sobre vuestras cabezas, preguntaos las que conducen a Dios y rogadle que un mundo regenerador os abra su seno después de la expiación de la Tierra. (San,Agustín París, 1862) 

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. 
ALLAN KARDEC 

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