sábado, 21 de septiembre de 2019

La clonación humana

       INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Principales investigaciones científicas sobre la existencia de los Espíritus.
2.- En busca de la perfección espiritual
3.- La clonación humana
4.- El último día
5.- El verdadero infierno de los malos




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La idea de que el ser humano está formado solamente del cuerpo físico y que la vida se termina después de la muerte, esta idea no es aceptada hoy por muchos en el mundo científico. ¿Por qué no todos los científicos aceptan esta visión materialista de los seres humanos? Porque la ciencia nunca pudo demostrarlo. Sin embargo, la visión holística del ser humano (somos espíritu y cuerpo físico) siempre ha existido en el mundo de los intelectuales, filósofos y científicos. Descartes dijo que el alma residía en la glándula pineal, situada en el cerebro y Platón afirmaba que el hombre está formado de alma (espíritu) y cuerpo físico.
Una pregunta que siempre ha dejado perplejos a filósofos y a científicos es; ¿Qué ocurre con el alma o espíritu después de la muerte? ¿Seguimos viviendo? Estas preguntas han sido estudiadas de forma científica por varios investigadores en el mundo, culminando en 1857 con la publicación del Libro de los Espíritus por Allan Kardec. En esta época, los científicos como el profesor y fundador del espiritismo Allan Kardec, utiliza diferentes médiums en su investigación para demostrar que sus comunicaciones eran en realidad comunicaciones de personas ya fallecidas. Algunos años más tarde, Sir William Crookes, el químico y físico inglés, decidió que la ciencia debería estudiar los fenómenos asociados con el espiritismo. Entre los médiums que estudió están: Kate Fox, Florence Cook y Daniel Dunglas Home. Los fenómenos mediúmnicos de los que fue testigo incluyen: movimientos de objetos, levitación, aparición de figuras espirituales, etc. El informe de Crookes sobre su investigación en 1874 concluyó que los fenómenos observados sugieren la acción de una inteligencia externa. Otros científicos como Alfred Russel Wallace, Sir Oliver Joseph Lodge, Lord Rayleigh y William James, confirmaron la veracidad de la existencia de los espíritus y que estos son capaces de comunicarse. El Dr. Gustave Geley, médico e investigador se destacó en sus investigaciones sobre la médium Eva Carrière, en 1916. Poco después, en 1919 abandonó la práctica de la medicina y se dedicó por completo a la investigación metapsíquicas, convirtiéndose en el primer presidente del Instituto de Metapsíquico Internacional, donde realizó nuevas investigaciones con el médium polaco Franek Kluski. En 1913, el premio Nobel de medicina, Charles Richet, participó de investigación mediúmnica y fue testigo de una materialización de espíritus, mientras el médium tenía las manos atadas en una silla. Richet dijo que era imposible imaginar que se tratara de un fraude o ilusiones. Podría citar muchos otros investigadores que confirmaron la existencia de espíritus en esta época, como Friedrich Jürgenson, Konstantin Raudive, el cura François Brune, etc., pero el objetivo principal de mi artículo es presentar las investigaciones actuales sobre la existencia espiritual.
Investigaciones actuales que prueban la realidad espiritual.
En los Estados Unidos, la doctora Julie Beischel, del Instituto Windbridge lleva a cabo la investigación con médiums para demostrar que hay vida después de la muerte. Básicamente, ella utiliza tres métodos en la investigación científica mediúmnica: proof-focused research (investigación de prueba) que son pruebas para verificar si los médiums están dando la información veraz; process-focused research (investigación del proceso) que estudia las experiencias de los médiums durante las comunicaciones con los espíritus y applied research (investigación aplicada) que estudia cómo la información puede beneficiar a la sociedad en general. Los médiums estudiados por Dra. Julie dieron información concreta de personas que ya habían muerto y la información fue confirmada más tarde como correcta. Por lo tanto, los resultados de su investigación confirman la hipótesis de que la conciencia (el espíritu) sobrevive a la muerte. El médico psiquiatra americano Brian Weiss graduado en la Universidad de Columbia y Yale en su libro “Muchas Vidas Muchos Maestros” nos muestra, desde una perspectiva un tanto profesional (Psiquiatría), la existencia de la reencarnación y de los espíritus. A través de regresiones hipnóticas realizadas para buscar y corregir traumas de la infancia, el autor descubre que antes de la vida actual de la paciente, existieron otras vidas. Posteriormente recibió por medio de la paciente importantes mensajes provenientes de espíritus superiores, llamados “Maestros” durante las sesiones hipnóticas.
Además de utilizar los médiums como herramienta científica, los investigadores también están utilizando otros métodos científicos para probar la existencia de los espíritus. El doctor Jeffrey Long, utilizando el método científico, ha recogido más de 1.600 casos de personas en todo el mundo que habían pasado por la experiencia llamada Near Death Experience (experiencia de casi-Muerte o ECM). Estas experiencias son sentidas por personas consideradas por los médicos como clínicamente muertas (muerte cerebral) que después vuelven a la vida y relatan sus ECM. En los testimonios hay una gran coherencia en los elementos descritos por la mayoría de las personas que han tenido las ECM. La mayoría de las personas describieron: 1) la visión de su espíritu fuera del cuerpo 2) la existencia de una luz 3) el poder de ver y hablar con espíritus desconocidos 4) el poder de ver y hablar con familiares ya fallecidos. Una de las pruebas más convincentes de que realmente somos espíritus inmortales, proviene de la investigación con personas ciegas desde el nacimiento. Los doctores Kenneth Ring y Sharon Cooper completaron un estudio de dos años sobre el ECM en ciegos. Ellos publicaron los datos de su investigación en el Libro titulado “Mindsight” con pruebas sólidas de 31 casos en que los ciegos describen la experiencia de ver por la primera vez en su vida, dando detalles de los procedimientos médicos en la mesa de operaciones.
El 23 de octubre del 2000, la BBC emite un reportaje llamado “La evidencia de la vida después de la muerte”, basado en un estudio que llevó a cabo el Dr. Sam Parnia y otros científicos en la Universidad de Southampton (Reino Unido), en el que se proporcionan evidencias científicas que sugieren la supervivencia de la conciencia después de la muerte a través de la ECM.
En Brasil, el psiquiatra Dr. Sergio Felipe de Oliveira de la Universidad de Sao Paulo, está investigando la conexión entre la glándula pineal y la mediumnidad. En su investigación usa técnicas de difracción de los rayos X, tomografía computarizada y la resonancia magnética nuclear. El Dr. Oliveira hizo la comparación entre los cristales de apatita presentes en la glándula pineal de los médiums y los cristales presentes en personas que no habían desarrollado la mediumnidad, llegando a la conclusión de que los médiums de psicofonía, clarividencia y psicografía tienen más cristales de apatita en la glándula pineal. Además, ha comprobado que, durante la comunicación espiritual, los médiums tienen más actividad cerebral y que su flujo sanguíneo está aumentado en la región de la glándula pineal. Por lo tanto, su tesis es que la glándula pineal es el órgano sensorial de la mediumnidad, como un teléfono móvil, que capta las ondas del espectro magnético que vienen de la dimensión espiritual y que rebotan en los cristales de apatita de la glándula haciendo el secuestro del campo magnético y transmitiendo la información a la corteza cerebral para la interpretación del mensaje.
Por lo tanto, si hacemos una revisión de todos los descubrimientos científicos a partir del siglo XIX hasta nuestros días, ya tenemos la respuesta para la grande pregunta: ¿Hay vida después de la muerte? La respuesta es, sin duda, que SÍ.
Para ampliar la información sobre la ECM pueden consultar los estudios de los científicos que cito a continuación. Dr. Bruce Greyson, el Dr. Melvin Morse, el Dr. Raymond Moody, el Dr. Carl Becker, el Dr. Peter Fenwick, el Dr. Pim van Lommel y Dr. Ken Ring.
- Elaine Vieira-
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       EN  BUSCA  DE LA  PERFECCIÓN                                ESPIRITUAL
    Podríamos proponer algunas pautas importantes para seguir transitando por ese difícil camino que es el de la evolución y progreso espiritual. Veamos algunas de ellas:

   Cuando estemos solos, debemos cuidar nuestros pensamientos pues estos muchas veces tienden a vagar por donde quieren, según sus preocupaciones, sus gustos o sus querencias, no siempre positivos  y como ya sabemos, la mente puesta en acción es el motor generador de nuestras ideas y de nuestros actos  e impulsos, buenos o malos,  de los cuales somos responsables ante nuestra conciencia y ante el Universo entero (Dios).

   Asimismo, cuando estamos con amigos, tendemos muchas veces a acoplar nuestra personalidad, nuestro carácter y hasta nuestros conocimientos a los de ellos, aunque veamos y comprendamos un nivel más pobre  de educación, de formas de comportamiento, o de conceptos, todo con el fin de seguir granjeándonos su amistad y confianza, o  su admiración, dejando tantas veces de obrar como nosotros mismos. Cuando actuamos así  nos colocamos una máscara en la personalidad, que da una imagen distorsionada de nuestra realidad humana y espiritual. Por ello, debiéramos comenzar por cuidar nuestro lenguaje, de modo que este sea siempre  correcto y educado;  un lenguaje que inspire confianza, paz, armonía y seguridad, pues de ese modo, el afecto y el grado de amistad al que aspiramos, llega por sí mismo, sin dejar de mostrarnos tal como somos, dando un ejemplo constante de moderación, de nobleza y de lealtad, que suele ser motivo de admiración y atracción por parte de los amigos y ante cualquier circunstancia.

   Los espíritas, en el fondo,  quisiéramos  ser modelo de perfección sin ser perfectos y aun sin pretenderlo, ni mucho menos, entonces por ello, quien conoce   nuestra “etiqueta espírita” o  nuestras afirmaciones y creencias, nos examina permanentemente y hasta con severidad, decepcionándose o alegrándose- según la clase de amigos (o enemigos) que sean-,  cuando encuentran “un fallo”, eso echa por tierra nuestra imagen y la imagen que tienen del Espiritismo que nosotros representamos permanentemente, y ello  muchas veces justifica el que muchas veces no quieran compartir o ni tan siquiera respetar, nuestros conocimientos e ideas.

   Por las mismas razones expuestas, cuando por alguna causa estemos enojados, cuidemos y controlemos  particularmente nuestro  temperamento, pues en esas situaciones humanas, este tiende a desbocarse y a dejar de nosotros una imagen penosa, difícil de recomponer ante los demás y ante nosotros mismos después de un episodio de esa clase. No permitamos que el dichoso temperamento, fuerte, o el mal humor  nos desborde y aunque sea por momentos, y  haga de nosotros lo que no queremos ser.

   Como vemos, el comportamiento en grupo, es muy importante, pues es la piedra de toque en donde demostramos  a los demás y a nosotros mismos, lo que de verdad somos o lo que de verdad queremos llegar a ser.

   Otra pauta a señalar, sería la de  esforzarnos por cuidar de controlar las emociones negativas ante los demás, cuando estemos con problemas.  El tener problemas , es muy normal y muy humano; ¿Quién no los tiene o los ha tenido?; pero no debemos perder de vista su razón de ser y su utilidad espiritual, pues en primer lugar, sabemos que cada cual ha generado y genera los suyos, a los cuales se tiene que enfrentar después para superarlos, rectificar  y crecer con ellos. Por tanto, cuidemos junto al temperamento esas emociones que a veces nos pueden traicionar.

   Encima de todo esto, a veces descargamos el mal humor con alguna crítica negativa o ácida sobre alguien que no suele estar presente para defenderse.  De este modo empeoramos  con  ella una situación, queriendo justificar lo que moralmente es injustificable y presentándonos como  llenos de razón en nuestros juicios y críticas. ¡ Cuidado con las críticas!; ¡Suelen reflejar aquellos defectos que portamos nosotros mismos, aun cuando nos puedan pasar desapercibidos !.

   Tengamos siempre valor para superar los  problemas y resignación para sufrirlos, sabiendo que nada acontece por casualidad.

   ¡ Seamos justos y comedidos con los demás, del mismo modo que quisiéramos que los demás lo sean con nosotros !
¡ Y lo más importante !: Cuando nuestra conciencia nos acuse o atormente por algún error cometido o un fracaso en nuestro modo de hacer o de comportarnos,  ¡ No nos desanimemos!; ¡ levantémonos de inmediato, pidamos perdón y ayuda al Padre y también pidamos perdón a quien hayamos podido dañar o  perjudicar de algún modo, y sigamos nuestro camino con el más sincero propósito de enmienda!
    Por último, cuando  nos vayan bien las cosas; cuando por cualquier motivo sintamos la bendición de Dios, no nos enorgullezcamos  por ello  demasiado; no lo atribuyamos a nuestros méritos por las  mejoras logradas.  Nos podemos decepcionar, porque estamos aún muy lejos de ser modelos de nada.  Más bien, agradezcamos a la Misericordia Divina todo lo bueno que nos llegue, pues en medio de tantos errores espirituales y de tantas deficiencias morales que llevamos en el alma, aún estamos muy lejos de merecer  bendiciones ni favores  de lo Alto. Pensemos que Dios muchas veces nos hace estos regalos sin merecerlos, como una demostración de SU bondad  y de Su Amor,  y se podría decir que como “pago adelantado” y acicate, para que sigamos esforzándonos en avanzar por el arduo camino de la perfección espiritual en medio de este mundo de expiaciones y de pruebas. Tengamos siempre la humildad de reconocerlo y aceptarlo así, mostrando nuestro íntimo agradecimiento por ello.
 -Jose Luis Martín -

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             La clonación humana



  Sabemos que un ser humano no es simplemente  un cuerpo material constituido por   tejidos,   huesos,  órganos,   etc;   sino  que   para    que   sea    un   ser   humano  completo y normal,  es  imprescindible  el  concurso de  un    Ser   espiritual que que se encuentre encarnado en él,  y  para  eso  es  precisa   la  participación   de  su  Periespíritu  como campo de energía moldeadora del cuerpo físico, que  actúa  dentro del  vaso uterino  como    moldeador  del  cuerpecito físico del niño en su  desarrollo normal, conforme a la herencia genética  aportada   por los padres.
                      En el caso de la clonación, nada varía en lo esencial, si acaso solo en las formas, pues en este caso el ser humano no es concebido  por la unión de las células sexuales o gametos masculino y femenino; solamente se manipula genéticamente una de ellas, y el proceso de desarrollo comienza. Pero como hemos dicho este desarrollo solo será posible si, unido a ese germen o embrión que forman las primeras células en sus primeras particiones, existe un Periespíritu acoplado en el útero, que le vaya dando forma y vida al  cuerpo del  nuevo Ser humano. Entonces, si se trata de facilitar una vida humana a uno o varios Espíritus que necesitan de ella, ¿qué de terrible tendría esto?; ¿quien nos asegura a nosotros que en alguna otra civilización planetaria con un adelanto sobre la nuestra de quizás miles de años, este procedimiento no es lo normal y habitual?.
            Si sabemos que el meollo de la cuestión  es la de que  ligados a este mundo existen muchos espíritus que necesitan de la reencarnación, lo importante es el hecho de que lo hagan en un medio humano adecuado; lo de menos es la forma de llevarse a cabo este proceso reencarnatorio.
          Nuestro    mundo   evoluciona,   y    no    nos   deberíamos   asombrar   de   sus  adelantos,   pues  como   dijo   Kardec,    el    Espiritismo, como Ciencia que es, además de Filosofía y Moral, caminará    siempre    al    lado   de   la    Ciencia,   aceptando y adaptándose   a    lo   que   ella  compruebe y  confirme.   
       La   Ciencia   se   puede   temer    cuando   el  hombre   la  enfoca   para   la   destrucción,   pero  cuando    como   en  este    caso,     está    enfocada    para    crear    vida,    buscando   nuevos    caminos   a    la   manipulación  genética  con  fines   positivos,   no   hay  por  qué  temer  nada,  sino  por el contrario, poner   nuestra  esperanza   en  sus  descubrimientos   cuando estos    están   llamados  a   se r  válidos   y   positivos   para  la  evolución  del  Ser   humano.
          Otra      cosa    sería     el    pretender     “fabricar”    estos     cuerpos en serie como si de muñecos de plástico se tratase,  con  la    intención    de    utilizarlos    como    piezas    de    recambio   en    los    trasplantes    de   órganos,   sin     opción     a    desarrollarse      como    seres    humanos     completos     y   adultos, simplemente por no ser considerados como tales.     Si   tal cosa  se  pudiese  conseguir,  sí  que sería   inmoral y monstruoso,   porque  se estaría destruyendo un  cuerpo  humano  para la   utilización      y  el aprovechamiento  de  unos   pocos   que   lo  pudiesen   pagar,    en  serio  perjuicio del  Ser  que   lo   ocupaba  y  al que  legítimamente pertenecía.
           Un Ser humano clonado no será nunca exactamente igual a los otros "clones", porque el Espíritu que lo anima es diferente al de los demás “hermanos de clonación”, así como sus particularidades kármicas propias, que le definen el carácter, el grado de inteligencia,etc. Y es evidente que para que haya cuerpo, primero tiene que haber espíritu que lo conforme y lo aliente, por tanto, nunca puede haber un ser humano clonado, vivo, que solamente sea un cuerpo sin alma; si no la ha tenido nunca no podrá existir, y si la tuvo y ya no la tiene, estamos ante la presencia de un cadáver.
       Recordemos que no es la materia la que hace al Espíritu,sino al revés: Es el Espíritu quien moldea y utiliza con más o menos provecho los órganos físicos de su cuerpo.
      Si con la clonación se pretende la inmortalidad y permanencia indefinida de un mismo ser humano, esto en teoría sería posible, pero en la práctica se encuentra la dificultad de que el espíritu quisiera o tuviera que reencarnar en un cuerpo exactamente igual al que tuvo en su anterior existencia, así como volver con la misma madre y el mismo ambiente; además se tendría que tener en cuenta que no lo podría hacer en la misma época y por tanto en iguales circunstancias.
        Como    la    Ciencia    pretenda    solamente   hacer   una    maqueta    humana,   sin alma,  podrá  tal vez  conseguir  un  muñeco  de  carne   y  hueso  que  imita  mas  o   menos   bien  al   cuerpo del Ser  humano, pero eso  NO  sería  nunca un Ser  humano.  No obstante tengamos presente que la Ciencia seguirá evolucionando y avanzando hacia una perfección en pos del mas completo bienestar del Ser humano, aunque a veces parezca que quiere suplantar a Dios. Ella será capaz de crear cuerpos, pero nunca creará  las almas que lo animan y lo convierten en un Ser humano.

- Jose Luis Martín-
           
El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca quedará rezagado, porque si nuevos  descubrimientos le demostrasen que está en el  error en un punto, se modificará en este  punto,  y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría”
                                                      -Allan Kardec-

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                 EL ÚLTIMO D Í A

 “Aquel era su último día de su vida, pero ella no lo sabía.
    En aquella mañana, sintió ganas de dormir un poco más.                 
Estaba cansada, se había acostado muy tarde y no había dormido bien.
    Pero luego abandonó la idea de quedarse un poco más en la cama, y se levantó, pensando en las muchas cosas que necesitaba hacer en la empresa.
     Se lavó la cara y se arregló corriendo, automáticamente. No prestó atención a la cara cansada y ni en las ojeras oscuras, resultado de noches mal dormidas.
     Engulló el café y salió murmurando bajito “buenos días”, sin mucha convicción. Despreció los labios del esposo, que se ofrecían para un beso de despedida. No entendía por qué él se quejaba tanto de la ausencia de ella y vivía pidiendo más tiempo para estar juntos.
     Ella estaba consiguiendo mantener el elevado patrón de vida de la familia, ¿no era así? ¿Eso no bastaba?
     Entró en el coche y salió. Cogió el teléfono móvil y llamó a su hija. Sonrió cuando supo que su nieto había dado sus primeros pasos. Se quedó feliz cuando la hija le recordó que hacía tiempo que ella no aparecía para ver al nieto y la invitó a almorzar.
     Ella se resistió bastante: sabía que le gustaría mucho estar con el nieto. Pero no podía, en aquel día, salir de la empresa. ¿Quién sabe si el próximo fin de semana?
      Llegó a la empresa y mal saludó a las personas. La agenda estaba llena, y era muy importante comenzar a atender sus compromisos, pues tenía plena convicción de que las personas de valor no desperdician su tiempo con conversaciones superficiales.
     A la hora del almuerzo, pidió a la secretaria que trajera un sándwich y un refresco light. El colesterol estaba alto, necesitaba hacerse un chequeo, pero eso quedaría para el mes siguiente.
     Comenzó a comer mientras leía algunos papeles que usaría en la reunión de la tarde. Ni observó que tipo de comida estaba masticando.
     Mientras relacionaba las llamadas que debía hacer, sintió un poco de mareo, la vista se nubló. Se acordó del médico advirtiéndole, algunos días antes, que cuando estuviera con los mismos síntomas, sería la hora de hacerle un chequeo.
     Pero ella después concluyó que era un malestar pasajero, que sería resuelto con un café fuerte, sin azúcar.
     Terminado el “almuerzo”, se limpió los dientes y volvió al trabajo. “La vida continúa”, pensó. Más papeles para leer, más decisiones que tomar, más compromisos que cumplir.
     Salió para una reunión ya medio retrasado. No esperó al ascensor. Descendió las escaleras saltando los escalones de dos en dos. Entró en el coche, lo puso en marcha y, cuando iba a meter la marcha, sintió de nuevo el malestar y ahora con un dolor fuerte en el pecho.
     El aire comenzó a faltarle... El dolor fue aumentando… El coche desapareció… Los otros coches también… Los pilares, las paredes, la puerta, la claridad de la calle, las luces del techo, todo fue desapareciendo delante de sus ojos, al mismo tiempo que surgían escenas de una película que ella conocía bien.
     El esposo, el nietecito, la hija y, una después de otra, todas las personas que más amaba....
     ¿Por qué no había ido a almorzar con la hija y el nieto? ¿Qué le estaba diciendo el esposo en la puerta de la casa cuando ella estaba saliendo, hoy por la mañana?
     El dolor en el pecho persistía, pero ahora otro dolor comenzaba a perturbarla: el del arrepentimiento.
     Ella no conseguía distinguir cuál era el más fuerte: el de la coronaria obstruida o el de su alma rompiéndose.
     Escuchó el barullo de alguna cosa rompiéndose dentro de su corazón, y de sus ojos escurrían lágrimas silenciosas…
     Quería vivir, quería tener una oportunidad más, quería volver a la casa y besar al esposo, abrazar a la hija, jugar y besar al nieto…Quería... Quería... Pero no había más tiempo.

                                ¡Piense en esto!

    ¡Cuántas personas están viviendo hoy su último día de existencia en la Tierra y no lo saben!

     ¡Cuántas salen del cuerpo físico diariamente y dejan muchas cosas por hacer!

     Ciertamente los compromisos profesionales, la limpieza de la casa, las compras, los pagos, otras personas lo harán.

     Pero las cuestiones afectivas, las cosas del corazón, solamente cada uno puede hacerlo en el día. Aquella visita a un amigo, el abrazo de ternura a un familiar querido, un beso cariñoso a la esposa o esposo, una palabra atenta a alguien que lo necesita, un tiempo más para dedicar a los amores…


(Texto recogido de Internet, sin mencionar al autor)



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EL VERDADERO INFIERNO DE LOS MALOS

"Los espíritus malos,egoístas y endurecidos, están, después de la muerte, entregados a una duda cruel sobre su destino presente y futuro. Miran a su alrededor, no ven al principio ningún objeto sobre el que puedan ejercerse sus fechorías, y la desesperación se apodera de ellos, porque el aislamiento y la inacción son intolerables para los malos espíritus: no se elevan hacia los lugares habitados por los espíritus puros. Consideran lo que les rodea, e impresionados al instante por el abatimiento de los espíritus débiles y castigados, se adhieren a ellos como a una presa, y les recuerdan sus pasadas faltas, que ponen sin cesar en acción por sus gestos irrisorios. No bastándoles esta burla, se sumergen en la Tierra como buitres hambrientos, buscan entre los hombres el alma más accesible a sus tentaciones, se apoderan de ella, exaltan su concupiscencia, procuran apagar su fe en Dios, y cuando, en fin, dueños de su conciencia, consideran su presa asegurada, extiende sobre todo lo que rodea a su víctima el fatal contagio.

   El espíritu malo, cuando puede ejercer su ira, es casi feliz. No sufre sino en los momentos en que no puede obrar y en los que el bien triunfa sobre el mal.

Sin embargo, los siglos corren. El espíritu malo siente de repente que las tinieblas le invaden, su círculo de acción se estrecha, su conciencia, sorda hasta entonces, le hace sentir las puntas aceradas del arrepentimiento. Inactivo, llevado por el torbellino, corre al azar sintiendo, como dice la escritura, erizársele de espanto los cabellos. Pronto se hace un gran vacío a su alrededor. El momento de su expiación ha llegado, la encarnación se le presenta amenazadora. Ve como en espejismo las pruebas terribles que le aguardan.

Quisiera retroceder, adelanta, y precipitado en el ancho abismo de la vida, divaga espantado hasta que el velo de la ignorancia cae sobre sus ojos. Vive, obra, aún es culpable. Siente en él no sé que recuerdos que le inquietan, presentimientos que le hacen temblar, pero no retrocede en la vía del mal. Cargado de violencias y de crímenes, va a morir. Extendido en el suelo o sobre su cama, ¡qué importa! El hombre culpable siente, bajo su aparente inmovilidad, removerse y vivir un mundo de sensaciones olvidadas. Bajo sus párpados cerrados ve apuntar una luz, oye sonidos extraños. Su alma, que va a dejar su cuerpo, se agita impaciente, mientras que sus manos crispadas tratan de agarrarse a la sabanas. Quisiera hablar, quisiera gritar a los que le rodean: Retenedme, veo el castigo. No lo consigue: la muerte se fija sobre sus labios descoloridos, y los asistentes Exclaman: ¡descansa en paz

No obstante, lo oye todo. Gira alrededor de su cuerpo, que no quiere abandonar. Una fuerza secreta le atrae. Lo ve y reconoce todo. Desatinado, se lanza en el espacio, donde quiere ocultarse. ¡No tiene reposo! Otros espíritus le vuelven el mal que ha hecho, y castigado, burlado, confuso a su vez, camina y caminará al azar hasta que la divina luz se deslice en su endurecimiento y le ilumine para mostrarle el Dios de justicia, el Dios triunfante del mal, que no podrá aplacar sino a fuerza de gemidos y de expiaciones.
***
Jamás se ha trazado un cuadro más elocuente, más terrible y más verdadero de la suerte del malo.
¿Qué necesidad hay, pues, de recurrir a la fantasmagoría de las llamas y de los tormentos físicos.?

El cielo y el infierno. Allan kardec

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No creemos ya en un Dios de cóleras y de venganzas, sino en un Dios de Justicia y de Misericordia infinitas. El Jehová sangriento y terrible ya ha pasado. El infierno ha sido cerrado para siempre. Del cielo desciende sobre la tierra, con la revelación nueva, el consuelo de todos los dolores, el perdón de todas las debilidades, el rescate de todos los crímenes,`por medio de la expiación y el remordimiento.
León Denis.


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jueves, 19 de septiembre de 2019

La "Pena de Muerte "

     INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.-  Centros de fuerza
2.-  Inquietudes, ¿Por qué las tenemos?
       Frase de Allan Kardec
3.-  Educar para la muerte
4.-  El Ángel de la Guarda
5.-  La "Pena de Muerte"




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                                    CENTROS DE FUERZA

                                                               (Chacras)
                                                             



                                                                           

DEFINICIÓN DE CENTROS DE FUERZA: son los receptores y transmisores de energía  cósmica y espiritual; alimentadores del metabolismo periespiritual (1)

EL CUERPO ESPIRITUAL: los Espíritus, incluso en el plano de los desencarnados, poseen un cuerpo: periespíritu, según Allan Kardec, también llamado cuerpo espiritual, según André Luiz. En ese cuerpo se estructuran los medios por los cuales el Espíritu se expresa, por evolución, según el grado de desenvolvimiento alcanzado. La actividad, la acomodación, las experiencias vividas, el conocimiento que gradualmente alcanza son elementos que, según las leyes naturales, desenvuelven “todo el equipo de recursos automáticos que gobiernan billones de entidades microscópicas, al servicio de la inteligencia” (2).

CENTRO CORONARIO: se localiza en la región central del cerebro y rige la actividad funcional de los órganos. Asimila los estímulos del Plano Espiritual, orienta la forma, el movimiento, la estabilidad, el metabolismo orgánico y la vida consciente del alma encarnada o desencarnada. Supervisa aun otros centros, todos interligados a el y entre sí. Tenemos, particularmente, en el centro coronario el punto de interacción entre las fuerzas determinantes del Espíritu y las fuerzas fisiopsicosomáticas organizadas. (2).  

CENTROS SECUDANRIOS:                                 

CEREBRAL – contiguo al coronario, gobierna el cortex encefálico en la sustentación de los sentidos, la actividad de las glándulas endocrinas y del sistema nervioso;

LARÍNGEO – controla la respiración y la fonación;

CARDÍACO- dirige la emotividad y las fuerzas de base;

ESPLÉNICO – para las actividades del sistema hepático;

GÁSTRICO – para la digestión y la absorción de alimento;

GENÉSICO guía el modelaje de nuevas formas o el establecimiento de estímulos creadores, con vistas al trabajo, a la asociación y a la realización entre las almas (2).

CENTROS VITALES Y CÉLULAS: los centros vitales son focos energéticos que, bajo la dirección automática del alma, imprimen a las células la especialización extrema, que posibilita al hombre poseer un cuerpo denso (2).

LA EPIFISIS: según la medicina terrestre, circunscriben sus atribuciones al control sexual en el periodo infantil, hasta que las ruedas de la experiencia sexual puedan circular con regularidad, por los caminos de la vida humana. Después, decrece en fuerza, se relaja, cuando desaparece, para que las glándulas genitales se sucedan en el campo de energía plena. Según el asistente Alexander, en el libro Misionero de la Luz (cap. III), lo que representa control y fuente creadora y válvula de escape; en cuanto las glándulas genitales segregan las hormonas del sexo, la glándula pineal segrega “hormonas psíquicas”. Ella conserva ascendencia en todo el sistema endocrino (3).
 (1)     Armond, E. Desenvolvimiento Mediúmnico Práctico.
 (2)     Luiz, A. Evolución en dos Mundos, cap. II.
 (3)     Luiz, A. Misioneros de la Luz, cap. III
João Cabral


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                       INQUIETUDES
           ¿POR QUÉ LAS TENEMOS? 

  Las inquietudes que se experimentan a lo largo de la vida no son exclusivas de las personas que tienen una existencia difícil, con continuos problemas y sinsabores; también las experimentan quienes tienen una vida satisfactoria a nivel personal, familiar, social y económico. Por tanto, ni están ni nacen en las diferencias de nuestro entorno, sino que se hallan ubicadas en nuestra personalidad, que es la que verdaderamente experimenta esa agitación interior que le impulsa a buscar el modo de calmarlas.

    Al tratarse de un tema muy amplio, en nuestro caso vamos a centrarlo en el aspecto más transcendente para nuestra vida, que es el que buscamos, de la siguiente forma: ¿Qué entendemos por inquietudes? Vamos a tomar la definición de inquietud como sinónimo de agitación interna, de descontento ante determinados acontecimientos o circunstancias de la vida que nos afectan, no comprendemos, nos desagradan o queremos cambiar; a esos estados de nerviosismo que generan preocupación, quitando la paz interior; al hecho de no estar contentos ni satisfechos con el desarrollo de nuestra vida. Estos estados afloran en un momento concreto de nuestra vida y se van configurando con el tiempo por la experimentación de determinados acontecimientos, aumentando con ello nuestro estado interior de agitación. En su desarrollo suelen surgir inclinaciones hacia algunos temas o facetas de la vida, la sociedad, la Naturaleza, etc. De ellos vamos a entresacar las inquietudes que nos conducen hacia la necesidad de mejorar algunos aspectos de nuestra personalidad y de nuestra existencia, con la finalidad de alcanzar una mayor comprensión de sus causas y consecuencias. 

   ¿Cómo enfocamos la vida? Para la inmensa mayoría de las personas, el significado de la vida se reduce a mantener una existencia lo más placentera posible. Impera la idea de que solo se vive una vez y que todo finaliza en la oscuridad que hay más allá de la muerte; por ello, se desarrolla el deseo de disfrutar al máximo el presente, viviendo exclusivamente lo más llamativo y placentero. Es bueno vivir con alegría e ilusión, disfrutando de los mejores momentos; relacionarnos con los demás con satisfacción, confianza y seguridad. Pero vivir sin problemas es imposible, porque las situaciones de dificultad aparecen de continuo en nuestro quehacer diario.

   La vida no solo consiste en vivir por vivir, pues sería marchar a la deriva sin ningún fundamento en las acciones, encontrándonos a merced de todos aquellos acontecimientos que nos afectan. Cuando nos apartamos de todo aquello que supone esfuerzo, también estamos alejando grandes oportunidades de desarrollo personal. Vivir sin conciencia de lo que nos ocurre e influye no es una buena opción; desde luego, no es la mejor. Es como el barco que va a la deriva en un inmenso océano. Para llegar al punto deseado tiene que marcar bien el rumbo, sabiendo que no todos los vientos ni todas las mareas llevan al mismo puerto. Por tanto, el hecho de ser conscientes de nuestra vida va a marcar la diferencia entre el triunfo y el fracaso. Pensamos que lo que hacemos no nos afecta, y no es así porque son todas esas circunstancias las que van conformando nuestro devenir. Lo que nos sucede no es por casualidad. Hoy día somos el resultado de nuestros actos y nuestras decisiones del pasado, de igual modo que estamos siendo los arquitectos de nuestro futuro.

    No somos entes individuales a la deriva, sino seres con una individualidad dentro de un Todo perfectamente relacionado. No estamos fuera del Universo sino inmersos en él, afectados por todas esas fuerzas que convergen en la vida, lo que implica el desarrollo de las cualidades y aspectos que abarcan un sinfín de circunstancias que actúan y la hacen completa. Y es ahí donde puede intervenir nuestra voluntad de querer y de hacer. Buscar el bienestar material, el poder, el éxito o los placeres, sin buscar también la utilidad para el bien social, la alegría y la ilusión de vivir conscientemente, nos deja incompletos, al no poder satisfacer lo más importante para uno mismo, cual es la autorrealización como ser universal. Para estar completos necesitamos desarrollarnos individual y colectivamente. Y para conseguirlo es preciso conocernos bien y efectuar los cambios interiores necesarios para reajustarnos a la convivencia social y a la vida. 

   ¿Por qué surgen las inquietudes? Hay una fuerza invisible que empuja a todo lo que existe en el Universo hacia una evolución constante e imparable, tendente a generar armonía, equilibrio y perfección, de la cual nada ni nadie escapa, incluido el ser humano, al formar parte del mismo. Ante una fuerza tan persistente como esta, y que podemos observar en los continuos cambios y desarrollos en todos los aspectos de la vida, sólo nos queda aplicar esa capacidad de adaptación que tiene cualquier ser vivo. Si queremos trabajar, es necesario adaptar nuestra oferta a la demanda de trabajo, o quedaremos fuera del mercado laboral. Si hablamos de economía, hay que adaptarse al sistema económico vigente para no padecer dificultades insalvables. A nivel familiar, nos vamos adaptando a las distintas etapas de nuestras relaciones afectivas, incluidas la dolorosa falta de nuestros padres y seres queridos, llegado tal momento. En definitiva, nuestra vida es una continua transformación que tiene en la adaptación la clave para nuestra supervivencia, lo que implica a 15  su vez nuestro crecimiento personal. Pero en su proceso tenemos periodos de inadaptación o estancamiento en los que nos acomodamos, rezagándonos en exceso, momentos en los que comienzan a surgir esas inquietudes a modo de insatisfacciones. Son impulsos internos de nuestro ser que ejercen a modo de guía, orientándonos hacia aquello que puede llenar nuestro interior y satisfacer realmente nuestras necesidades. 

     Cuando tenemos una falta de sintonía entre lo que hacemos, lo que nos gustaría hacer y lo que debemos hacer o necesitamos, es normal que tengamos inquietudes, sinsabores, falta de ilusiones, desencantos, desasosiego interno o amargura, porque nuestra conciencia, nuestros deseos y nuestras necesidades no van al unísono. Esta situación terminará generando esa insatisfacción que invade e impregna todo lo que hacemos con una sensación de vacío interior. ¿Qué finalidad persiguen? Es la forma que tiene la vida de indicarnos, desde la fuerza de nuestro interior, que no estamos viviendo nuestra realidad plena e intrínseca, que nos estamos alejando de la sintonía real y auténtica con ella. 

    Cuando comenzamos a experimentar la necesidad de un cambio personal, si no lo buscamos realmente, entraremos en una situación de agitación que, en realidad, es una llamada interior a nuestras necesidades más inmediatas y urgentes, buscando un mayor y más amplio desarrollo de nuestras capacidades. La insatisfacción es un aviso de que no estoy conduciendo bien mi vida. 

   Cuando llega ese instante en que no me encuentro satisfecho con la vida que llevo, ha llegado el momento de realizar cambios en lo que estoy haciendo para plantearme nuevas ilusiones, conseguir nuevos retos y terminar con esas situaciones que no me dan satisfacción. Estamos necesitando una renovación en nuestro modo de vivir. Si no escuchamos esa llamada interior, esas sensaciones que estamos experimentando no cesarán sino que se acentuarán de variadas formas, como por ejemplo con el surgimiento de multitud de preguntas, pensamientos e incógnitas sobre nuestra existencia y nuestro papel en ella o en la sociedad. Su función es hacernos pensar para reorientarnos hacia aquello que realmente está reclamando nuestro interior, hacia esa demanda de satisfacción, plenitud y felicidad que aquel anhela. 

   ¿Cómo se calman? Olvidarlas sin prestarles atención o intentar anestesiar nuestra conciencia no es la solución, porque volverán a ursgir con más fuerza e incluso con manifestaciones internas de cierto desequilibrio mental y emocional, añadiendo más dificultad a nuestras necesidades de cambio interior. Observemos con atención hacia dónde quieren dirigirnos, ya que son la mejor guía para reeducar nuestra personalidad, mejorar nuestras relaciones sociales y alcanzar un estado de paz y plenitud capaces de ampliar y mejorar nuestro modo de vivir. En cambio, si nuestra respuesta es positiva y las apoyamos con el deseo de vivirlas y desarrollarlas, experimentaremos un estado de satisfacción. Nos sentiremos bien, viviendo ese equilibrio interno que solo podemos conseguir conociéndonos a nosotros mismos, nuestro entorno, las circunstancias que nos afectan, de qué forma lo están haciendo y cómo podemos mejorarlas. Es el momento de emprender nuevas realizaciones que sirvan para vivir más amplia y profundamente, con la finalidad de mantener un desarrollo gradual y progresivo del auténtico ser que hay en nosotros. En ese avance encontraremos la paz interior que calmará nuestras inquietudes. En su aspecto más profundo nuestra vida tiene un propósito, y hacia ese propósito van dirigidos todos los hechos que nos acontecen. A medida que lo vayamos identificando, irán desapareciendo esas agitaciones que estamos teniendo.

 Antonio Gómez Sánchez © Amor, Paz y Caridad,

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" El hombre es así, árbitro constante de su propia suerte. Él puede aliviar su suplicio o prolongarlo indefinidamente. Su felicidad o su desgracia dependen de su voluntad de hacer el bien".
- Allan Kardec-

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                    EDUCAR PARA LA MUERTE

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    El pensamiento recorre las distancias y el tiempo en todas sus dimensiones, pudiendo invadir el futuro y sumergirse en el pasado, en los fenómenos de precognición (profecía) y de retrocognición (adivinación del pasado). El entrenamiento telepático (transmisión del pensamiento) perfecciona y desenvuelve la acción del pensamiento. Cuando sabemos que esta energía mental es la misma que constituye al espíritu humano, compren-demos que la sobrevivencia espiritual del hombre es una ley natural y que el dominio de la muerte se restringe apenas al campo material.
     En las fotos paranormales obtenidas por los pesquisidores de Kirov, según los señalamientos de Lynn Schroeder y Sheila Ostrander, el cuerpo bioplasmático aparece radiante, sin la opacidad del cuerpo material. Científicos rusos dijeron que este cuerpo espiritual se asemeja al brillo de un cielo intensamente estrellado. Es esto lo que somos, y no materia. Y en esta condición estelar gozamos de la juventud eterna, puesto que el espíritu no está sujeto a desgastes ni al envejecimiento. No somos perecederos ni estamos sujetos a envejecer. Educar para la muerte es preparar a los hombres para el paso natural del mundo material hacia el mundo espiritual. Esta preparación no demanda un curso especial y rápido, mas exige un progresivo esclarecimiento de la realidad humana a través de la existencia. Tenemos que arrancar de la mente humana la visión errónea de la muerte como oscuridad, soledad y terror, sustituyendo este anatema del terrorismo religioso por la visión de los planos superiores de que la verdadera vida fluye hacia la Tierra. El luto, los velorios sombríos, las lamentaciones de las plañideras antiguas o modernas, la frente arrugada por las preocupaciones pesadas y dolorosas, todo esto debería pasar en el futuro para los museos de antigüedades macabras y estúpidas.
     En todo esto nada existe de sobrenatural. En la Tierra o en el Cielo estamos dentro de la Naturaleza. Las leyes naturales que conocemos en la materia son las mismas que abarcan a todo el Universo, en la riqueza y en el esplendor de la naturaleza. La salvación que todos los creyentes desean no viene de los formalismos religiosos de ninguna Iglesia, sino de nuestro esfuerzo cotidiano para transformarnos de prisioneros de la materia y de la animalidad primitiva hacia la espiritualidad que cargamos oculta y mal ventilada en nosotros mismos.
     La Filosofía Existencial de nuestro siglo considera la existencia como subjetividad pura, lo que vale decir que somos espíritus. La juventud eterna del Espíritu es la herencia que nos fue reservada, como hijos de Dios que somos. Porque Dios, la Suprema Consciencia, no nos creó del barro de la Tierra, sino de la luz de las estrellas.
Educación para la Muerte. Herculano Pires.

                                                           
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                  EL ÁNGEL DE LA GUARDA



  Una doctrina hay que debiera convertir a los más incrédulos, por su encanto y dulzura: es la del ángel de la guarda... Pensar que tenéis junto a vosotros a seres que os son superiores y que están permanentemente ahí para aconsejaros y sosteneros, para ayudaros a ascender la áspera montaña del bien; que son amigos más seguros y abnegados que las amistades más íntimas susceptibles de ser contraídas en esta Tierra, ¿no es acaso una idea muy confortadora? Tales seres se encuentran allí por orden de Dios. Él les ha puesto cerca de vosotros y ahí permanecen por amor a Él, cumpliendo a vuestro lado una bella aunque penosa misión. Sí, sea donde fuere que os halléis, él estará con vosotros: prisiones, hospitales, antros del vicio, soledad, nada de esto os separa de ese amigo a quien no podéis ver pero cuyos más tiernos impulsos y sabios consejos siente y escucha vuestra alma.
    ¿Por qué no conocéis mejor esta verdad? ¡Cuántas veces os ayudaría en los instantes de crisis! ¡Cuántas veces os salvaría de los malos Espíritus! ... Pero en el día supremo este ángel del bien tendrá que manifestaros: “¿No te lo dije? Y tú no lo has hecho. ¿No te señalé el abismo? Y tú te despeñaste por él. ¿No te hice escuchar en tu conciencia la voz de la verdad? Y ¿no seguiste, en cambio, los consejos de la mentira?” ¡Ah! Interrogad a vuestros ángeles de la guarda. Estableced entre ellos y vosotros esa tierna intimidad que entre los mejores amigos reina. No penséis en ocultarles nada, porque ellos tienen la vida de Dios y no podréis engañarlos. Pensad en el porvenir: tratad de avanzar por ese camino, y con ello vuestras pruebas serán más cortas, vuestras vidas más dichosas. ¡Ea, hombres, tened valor! Arrojad lejos, de una vez por todas, los prejuicios y las segundas intenciones. Tomad por la nueva senda que ante vosotros se extiende. ¡Marchad, marchad! Tenéis guías: seguidlos… No puede faltaros la meta, puesto que esa meta es Dios mismo.
    A aquellos que pensaran que es imposible para los Espíritus realmente elevados sujetarse a una tarea tan laboriosa y de todos los instantes, les diremos que nosotros influimos sobre vuestras almas aun estando a muchos millones de leguas de vosotros. Porque para nosotros el espacio nada significa, y aunque residamos en otro mundo nuestros Espíritus conservan su relación con el vuestro. Disfrutamos de facultades que no estáis en condiciones de comprender, pero tened la certeza de que Dios no nos ha impuesto una tarea que exceda a nuestras energías, y que no os ha abandonado a vosotros mismos en la Tierra sin amigos ni amparo. Cada ángel de la guarda tiene su protegido, por el cual vela, como vela un padre por su hijo, y es feliz cuando le ve marchar por el buen camino. En cambio, solloza si son desdeñados sus consejos.
    No temáis cansarnos con vuestras preguntas. Antes bien, permaneced siempre en relación con nosotros. Seréis con ello más fuertes y más dichosos. Son esas comunicaciones de cada hombre con su Espíritu familiar las que hacen médiums a todos los individuos, médiums ignorados en la hora actual, pero que se manifestarán más adelante, y se derramarán como un océano sin límites para rechazar la incredulidad y la ignorancia. Hombres instruiros: instruid… Hombres talentosos: educad a vuestros hermanos… No os imagináis qué obra cumpliréis de ese modo: la obra de Cristo, la que Dios os impone. ¿Por qué os ha concedido Dios inteligencia y conocimientos si no es para que hagáis partícipes de ellos a vuestros hermanos, a fin de hacer que avancen por la senda de la felicidad y de la ventura eterna?

SAN LUIS. SAN AGUSTÍN. El Libro de los Espíritus 246
ALLAN KARDEC.

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          La  “Pena de Muerte”-

     Todavía, en pleno siglo XXI hay algunos países en donde esta clase de pena máxima y extremada, que es impuesta a los reos  por  ser hallados culpables de cualquier delito según las leyes de esos países, aun  se halla en vigor.
    Esto pone de manifiesto el retraso evolutivo y la crueldad de los seres humanos  que mantienen esas terribles leyes inhumanas,  así como la  total falta de conocimiento espiritual de sus gentes. Y digo "conocimiento espiritual", que no es lo mismo que "religión", pues en algunos de esos paises tan atrasados moralmente, se ejecuta sin escrúpulos la pena capital, precisamente por delitos contra su religión; o sea, por tener ideas religiosas o morales diferentes a las establecidas  en el país en cuestión.
      El Ser humano , bajo ningún concepto, nunca puede moralmente justificar ante la Conciencia Cósmica o Dios, el acto de segar la vida de un semejante, por mucho mal que este haya hecho . La Vida es un don  sagrado que viene de Dios, y el Ser humano, no tiene autoridad moral alguna, en ningún caso,  para interrumpir una vida por mucha justicia que crea hacer con este supremo acto de venganza, siempre fría, cruel y calculada.
       Si el reo al que se condena a muerte  ha cometido contra la sociedad o contra algún miembro de la misma  algún delito moral o algún perjuicio, matándolo no se le hace pagar su falta porque el daño que hizo no se ha reparado  después de quitarle la vida..
      La pena de muerte  es en realidad  un acto  de venganza humana camuflada muchas veces en la legalidad y a veces ni siquiera eso,  y Dios que es Amor, no es vengativo sino  infinitamente misericordioso.  Recordemos el 5º Mandamiento de la Ley Divina dado a Moisés, en la 1ª Relevación:  “ No matarás “. ¿No es lo suficientemente claro?.
       Hay lugareas en donde además se hace un espectáculo público de las ejecuciones de condena, en los que la morbosidad y la crueldad de los espectadores se ve incentivada con el horror de los asesinatos presenciados. En la Edad Media, se hacía exactamente así: Acudian a las plazas públicas en donde se ofrecía un espectáculo “ejemplificante” para los curiosos.  Vemos por esto que el ser humano ha avanzado moralmente muy poco, pues la misma falta de piedad que entonces había es la que ahora se aprecia en los pueblos en los que esta práctica cruel y macabra  está normalizada.
      
Al condenado  cuando supone  un manifiesto peligro para el resto de la sociedad, en vez de acabar con su vida, se le debe mantener apartado de  esa  sociedad para que no pueda reincidir y ser un peligro para nadie,  hasta  el día en que por edad muy avanzada, o ante un precario e irreversible estado de su salud, o  por  indicios  claros  de  su   verdadero
 arrepentimiento y transformación moral, se tenga la certeza suficiente de que no intentará ni podrá reincidir. 
      Menos justificado aún está, bajo un punto de vista moral, cuando la ejecución de la “pena capital” es por condenas  a causa de ideas políticas diferentes a las del poder establecido,  o debido a  credos religiosos diferentes,  fanáticos e irracionales que así la imponen o la alientan.
     La condena  al reo culpable siempre debe tener un fin  regenerativo del mismo,  para la reintegración social del que ha delinquido, nunca su muerte, por lo que  no se debe usar su condena como un instrumento de venganza y menos aún si esa condena conlleva su muerte, porque entonces, la regeneración moral, el arrepentimiento por el daño que pudo hacer con su delito y su posible vuelta a la sociedad, ya no son posibles. Si realmente es culpable de algo, solamente le quedará poder responder en el plano espiritual, porque en su  existencia material ya no tendrá oportunidad de regeneración ni de arrepentimiento  alguno.
            Por otra parte, cuando se aplica esta cruel venganza a sangre fría a un condenado por algún delito, las personas que fueron sus víctimas y que creían encontrar en ese acto de la ejecución  el colmo de la justicia, de la felicidad y de la tranquilidad espiritual, se encuentran con que después de la misma, tras una inicial satisfacción  por la que su odio y su resentimiento quedan desahogados y descargados, después  les queda un  vacío interior y un mal estar o desequilibrio psíquico añadidos como un peso en su conciencia.
          Esta clase de justicia humana tan cruel,  en realidad es una injusticia, porque solo es un acto de venganza y la venganza siempre es ciega en cuanto al concepto de justicia.  Supone también una falta de fe en la Justicia Divina que es la que en el tiempo pone todo en su lugar; esta falta de fe viene derivada de una falta de conocimiento espiritual adecuado.  No debemos condenar a  morir a nadie, pues sabemos que por encima de estos criterios  humanos de justicia que suelen ser  imperfectos y a veces hasta injustos, existe una Justicia Divina  real, perfecta, inmanente e inexorable para con todos nuestros actos, que restablece el desequilibrio de la injusticia, y lo hace tanto en este mundo como en el más allá.
     
Un asesino  que comete un crimen, realiza un acto ilegal y condenable ante Dios y ante la sociedad, pero cuando es la sociedad misma quien comete el crimen “legal” con la pena de muerte, es esa sociedad quien queda comprometida y endeudada ante la Justicia Divina.
          Es importante tener en cuenta que muchas veces se ha condenado a un inocente, cosa que se ha probado después, al cabo del tiempo. Si se le hubiese aplicado de inmediato la pena capital, se habría matado a esa persona  inocente, mientras el verdadero culpable quedaría libre de  cargo  por su delito y  este quedaría impune ante la sociedad que condenó y mató a un inocente.    La  pena de muerte es un terrible error y peor aún si se ha aplicado ya y después se comprueba la inocencia del ejecutado.
       Otro tema bien distinto al de la pena de muerte ejecutada fría y despiadadamente por una leyes crueles, es cuando a un Ser humano se le arrebata la vida, no mediante penas de muerte o venganzas mas o menos legales y calculadas , sino cuando esa muerte es causada por otra persona  como consecuencia  de un acto proporcional  de legítima defensa de la vida propia o de la de otro..

- Jose Luis Martín-

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