sábado, 27 de junio de 2020

Manifestaciones mediúmnicas

       INQUIETUDES  ESPÍRITAS
 1.- Aborto
 2.- Manifestaciones mediúmnicas
 3.- Aceptar los problemas para resolverlos
 4.- Poseídos o Posesos
 5.- Aprender a ver





                             
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“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de ellos es el reino de Dios.”
 (Marcos 10:14)
Mucho se habla sobre el aborto, en las diferentes religiones, en los ámbitos relacionados sobre todo a la salud de la mujer, en las discusiones feministas, en deliberaciones judiciarias e incluso en conversaciones informales. Sin embargo, en muchos de tales debates, hay aspectos que son ignorados o tratados con indiferencia por los ámbitos citados, y en cuanto a las charlas informales, muchas de ellas carecen de argumentos válidos que fundamenten su posición contraria o a favor de la práctica abortiva.

En este estudio pretendemos discutir puntos que nos parecen esenciales para defender la posición del Espiritismo sobre el aborto y antes que nada aclaramos que trataremos solamente del aborto inducido, que es la clase de aborto que genera polémica y lo abordaremos desde el punto de vista legal, social, económico, psicológico, científico y espiritual, presentando argumentos y contra-argumentos respecto del tema y culminando con el consuelo a aquellas personas que ya lo practicaron y se arrepintieron.  


El embrión y el feto aún no son un ser humano…

Algunas de las personas que defienden el aborto argumentan que la práctica no es sinónimo de asesinato porque el embrión y el feto nada más son que  simples aglomerados de células que forman parte del cuerpo de la mujer. Para refutar el argumento necesitamos reflexionar un poco sobre las palabras presentadas. “Asesinato”, según el diccionario significa “muerte que se da a una persona con premeditación” (1); “embrión” es la “primera fase del desarrollo del huevo o cigoto” (2); “feto” es el “embrión desde que se fija en el útero hasta el momento de su nacimiento” (3).

Creer que el embrión forma parte del cuerpo de la mujer es ignorar los avances de la Biología y volver a la Antigüedad, cuando el derecho romano así lo consideraba, pues desde el siglo XIX los científicos concluyeron que la vida comienza en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda el óvulo:

“Cigoto. Esta célula resulta de la fertilización de un oocito por un espermatozoide y es el inicio del ser humano”.  (K. L Moore. The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 2nd Ed., 1977, Philadelphia: W. B. Saunders Publishers)

“De la unión de esas células (espermatozoide y ovocito) resulta el cigoto y se inicia la vida de un nuevo individuo”. (Bradley M. Palten, M. D., Foundations of Embryology, 3rd Edition, 1968, New York City: McGraw-Hill.)


En la pregunta 344 de “El Libro de los Espíritus”, publicado en 1857, año que en la “American Medical Association” reconoció "la existencia real e independiente de un niño antes de nacer, como ser humano", Kardec pregunta a los Espíritus “en qué momento se une el alma al cuerpo” y ellos le contestan que eso se da en la concepción. 

El primer argumento utilizado por los defensores del aborto queda totalmente debilitado, ya que embrión y feto son considerados como un ser humano y destruirlos es un asesinato y no la destrucción de un aglomerado de células del cuerpo femenino. Es un ser humano que ya debería tener asegurada su dignidad y su derecho principal, el de la vida. Desde la concepción ese ser merece ser protegido, más aún porque no puede hacerlo por sí solo.
Referencias:
(1) Diccionario de Uso del Español Actual Clave. 6ª ed., Madrid, 2003, p. 186.


Por Marina Silva /Mies de Amor

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MANIFESTACIONES MEDIÚMNICAS 

    Nos referimos a esas manifestaciones llamadas, para entendernos, extraordinarias, y que, como sabemos, son perfectamente naturales: son los fenómenos de la transfiguración, aportes, penetrabilidad de los pensamientos, etc., etc., que en el pasado fueron pródigas, por necesarias. 

    Sabemos que los espíritus no dicen ni hacen nada que no tenga una utilidad y que sea absolutamente necesario. 

    Han habido épocas en nuestro pasado más próximo en que esa necesidad era más que notable; eran tiempos difíciles en los que las almas estaban perdidas; eran grandes las tribulaciones y los sentimientos prestos a aflorar descontrolados. Había mucho dolor y los hermanos espirituales, por la misericordia de Dios, vinieron en nuestra ayuda, haciéndose presentes en esas manifestaciones mediúmnicas para hacernos ver que realmente no estamos solos, que ellos están ahí para ayudarnos a sobrellevar las dificultades y los escollos que debemos superar durante el paso por la materia. Además, el espiritismo estaba en sus inicios y aún no se entendía muy bien la relación que existe entre el mundo material y el mundo espiritual, que es más cercano de lo que en aquellos tiempos se imaginaba.

     Hoy puede caber la tentación de pensar que los espíritus nos consideran indignos de esa atención por su parte, y que todo pudiera ser una invención para darnos una importancia que no tenemos, como pueda ser mi caso, pues tuve la oportunidad de vivir esas experiencias en aquellos años, y que ya he compartido; se puede pensar que esas manifestaciones solo pueden producirse para espíritus más avanzados o grupos mejor preparados y que, aunque esto es muy necesario desde el punto de vista moral, desde el punto de vista natural es un error. 

     En el libro “Higiene del espíritu”, que fue publicado en Villena en 1904, en la página 488, nº 185, los espíritus dicen: 

“No se extrañen los centros espíritas de estas manifestaciones que alguna vez reciben de espíritus elevadísimos, pues teniendo en cuenta que los hombres en general son muy atrasados y muy llenos de imperfecciones, es muy natural que Dios no escatime a sus hijos enfermos, ni en cantidad ni en calidad, todo aquello que necesiten para su mejoramiento y progreso. Es grandísima la influencia de esos espíritus y su amor, que les lleva a acudir adonde mayor falta hacen, y a menudo se comunican sin dar sus nombres para no fomentar el orgullo en los centros. Así pues, ellos cumplen con la máxima: No hay falta más grave que saber la verdad y ocultarla, o enseñar la mentira”

    Hagamos lo mismo; proclamemos la verdad de todo aquello que hayamos tenido la oportunidad de vivir, para esclarecimiento de todos. 

Mucho amor. Mª Luisa Escrich - Amor, Paz y Caridad


                                                             

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          ACEPTAR LOS PROBLEMAS PARA                                   RESOLVERLOS

Aprende a resolver cualquier problema desde la aceptación

La mayoría de nosotros ha experimentado nuestra capacidad de generar problemas, de cualquier cosa, de cualquier vivencia. Queremos que todo sea como lo hemos pensado, como lo hemos proyectado, como nos gustaría y no terminamos de aceptar las cosas tal y como son. Es esto lo que nos genera frustración y sufrimiento.

No debemos lucha contra todo lo que nos parece que no está bien, la rigidez no nos hace fuertes, por el contrario, tenemos muchas más probabilidades de quebrarnos que cuando somos flexibles. La naturaleza bien nos habla de ello y nos muestra cómo un árbol se adapta al vaivén del viento, cómo el agua pasa alrededor de la roca, cómo la arena se adapta a las olas… No hay resistencia, hay aceptación.

No Resistir

Cuando aceptamos cada una de nuestras experiencias, todo fluye, dejamos de etiquetarlas como positivas o negativas, sino que las tomamos tal y como son, sin quitarle ni ponerle, sin favorecerle o enjuiciarle, aceptando que así está ocurriendo y el mejor resultado lo obtendremos al aceptar, sin intentar cambiar. Ésta es la herramienta más poderosa de cambio, porque elimina el conflicto mental, elimina la manera en la cual vemos las cosas y sencillamente nos permite sacar de cada vivencia el aprendizaje.

Cuando nos negamos, cuando nos resistimos, estamos castrando la experiencia completa, nos estamos limitando, estamos reprimiendo nuestras emociones y con ello estamos tomando solo una parte de la vivencia. Si sentimos tristeza, no debemos evitarla, debemos aceptarla: “Estoy triste”, cuando lo hacemos la carga se aligera. Lo contrario ocurre cuando obligatoriamente queremos sentirnos felices, queremos pasarnos un interruptor y terminamos por colocarnos una fachada de sonrisa que nos puede hacer sentir más tristes que antes.

Si sentimos una emoción, así sea negativa, reconozcámosla y aceptémosla, no hagamos de ello un drama, no tiene nada de malo el sentir miedo, el sentir frustración, el querer escapar o llorar, es la petición de nuestro cuerpo, démosle cabida, es eso lo que necesita en ese momento, cuando lo aceptamos el problema desaparece.

Cuando cualquier cosa que nos incomoda es aceptada, tiende a desaparecer, al menos el pensamiento que lo clasificaba como incómoda, como problemática y nos damos cuenta de que los problemas solo están en nuestras mentes, que aligerarnos de etiquetas, de juicios y limitar o negar situaciones, emociones, pensamientos, no los hará mejorar, esa resistencia solo los incrementará, pero cuando los aceptamos, dejan de fastidiar, dejan de doler y desde ese punto hallamos la paz que nos permite orientarnos a lo que nos conviene, sean soluciones, sanación, comprensión, etc.

Aceptar

Aceptar, no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. 

Dalai Lama

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                               POSEÍDOS O POSESOS
473... ¿Puede un Espíritu momentáneamente revestirse de la envoltura de una persona viva, esto es, introducirse en un cuerpo animado y obrar en lugar del Espíritu que se encuentra encarnado en él?

- El Espíritu no penetra en un cuerpo del modo que tú entras en una casa. Se asimila con un Espíritu encarnado que adolece de los mismos defectos y cualidades, para actuar conjuntamente con éste. Pero siempre es el Espíritu encarnado el que obra como quiere sobre la materia de que está revestido. Un Espíritu no puede sustituir a otro que se halle encarnado, porque Espíritu y cuerpo están unidos por el lapso que deba durar la existencia material.


474. Si no hay posesión propiamente dicha, vale decir, cohabitación de dos Espíritus en un mismo cuerpo, ¿puede el alma estar bajo la dependencia de otro Espíritu, de manera de ser subyugada u obsedida por él, hasta el punto de que su voluntad se vea en cierto modo paralizada?

- Sí, y son los verdaderos poseídos, pero has de saber que este dominio no se ejerce nunca sin participación de quien lo sufre, ya sea por su debilidad, o bien por su deseo. Con frecuencia se ha tomado por poseídos a epilépticos o dementes que tenían mayor necesidad de un médico que de exorcismos.


475. ¿Le es posible a una persona ahuyentar por sí misma a los malos Espíritus y liberarse de su 
dominación?
- Siempre se puede cortar un yugo, con tal que se tenga firme voluntad de hacerlo.

476. ¿Podría suceder que la fascinación ejercida por el Espíritu perverso sea tal que la persona subyugada no caiga en la cuenta de ello? En tal caso ¿puede una tercera persona lograr que cese la dominación?

- Si se trata de un hombre de bien, su voluntad puede ayudar apelando al concurso de los buenos Espíritus, porque cuanto más hombre de bien se es, tanto más poder se tiene sobre los Espíritus imperfectos para alejarlos y sobre los buenos para atraerlos. Sin embargo, ese hombre sería impotente si el subyugado no presta su cooperación: personas hay que se complacen en hallarse bajo una dependencia que halaga sus gustos y deseos. En todos los casos, aquel cuyo corazón no sea puro no podrá ejercer ninguna influencia: los Espíritus buenos lo desprecian, y los malos no le temen.


477. ¿Tienen las fórmulas de exorcismo alguna eficacia contra los malos Espíritus?
- No. Cuando esos Espíritus ven que alguien toma en serio tales fórmulas, ríen de él y se obstinan en su propósito.


478. Existen personas movidas por buenas intenciones y que no por eso dejan de estar obsesas. ¿Cuál es el mejor recurso para liberarse de los Espíritus obsesores?

- Agotar su paciencia, no tomar en cuenta para nada sus sugestiones, mostrarles que están perdiendo su tiempo. Entonces, cuando comprenden que no tienen nada que hacer, se marchan.


479. ¿Es la oración un medio eficaz para curar la obsesión?

- La plegaria es un recurso poderoso en todo. Pero, creedme que no basta con musitar unas cuantas palabras para obtener lo que se desea. Dios asiste a los que actúan y no a aquellos otros que sólo se limitan a pedir. Es menester, entonces, que el obsedido haga por su parte lo necesario para destruir en sí mismo la causa que atrae a los malos Espíritus.
480. ¿Qué hay que pensar de la expulsión de los demonios de que se habla en el Evangelio?

- Depende de la interpretación del hecho. Si llamáis demonio a un Espíritu malo que subyuga a un individuo, cuando su influencia sea destruida habrá sido en verdad expulsado. Si atribuís una enfermedad al demonio, cuando os hayáis curado de la dolencia afirmaréis también que habéis expulsado al demonio. Una misma cosa puede ser verdadera o falsa, según sea el sentido que a las palabras se atribuya. Las verdades más grandes pueden parecer absurdas cuando sólo se mira la forma y cuando se toma la alegoría por realidad. Comprended bien lo dicho, y retenedlo: es de aplicación general...


EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS
ALLAN KARDEC

                     
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                     APRENDER A VER

Se puede enfocar la vida con expresiones diferentes en la mirada. Esto depende del momento que atraviesa la persona. Están las expresiones de miedo, de angustia, de preocupación, de ira, de tristeza, de dolor, y así sucesivamente. ¿Cual es la expresión con que miras la vida en este momento?.

Las expresiones mencionadas reflejan un estado general de los individuos en la sociedad contemporánea. Sin embargo estamos en condiciones de afirmar que estas formas de mirar pueden ser modificadas. Pueden adquirir un color diferente al que estamos dándoles en este momento. Consumimos un gran caudal de energías psíquicas cuando exteriorizamos esos componentes del alma, y no hay ninguna necesidad de que eso suceda. No es otra cosa que un punto de vista equivocado sobre las situaciones humanas, y esa apreciación distorsionada alimentará las expresiones negativas de la mirada.

Para la misma situación podemos tener varias expresiones en la mirada, que dependerán de cada uno. Ante el perro muerto, los apóstoles lanzaron una mirada de cierta contrariedad, pero Cristo lo observó con respeto e hizo referencia a la belleza de los dientes del animal. Mientras algunos se conforman con la oscuridad de la noche, otros edifican alegrías en el campo del día. Si modificamos nuestra forma de ver el mundo estaremos modificando nuestra forma de vida.

Comienza por observarte a ti mismo con una mirada de dignidad, de respeto, y ocúpate de que tu envoltorio físico esté en las mejores condiciones. Cuídalo, porque en definitiva por medio de él miras a los demás, a la naturaleza, y aprendes con los demás. Observa tu cuerpo con ojos benevolentes y tendrás más larga duración en la Tierra.

Aprende a identificar las cosas destacables que tienes dentro de ti y valoralas. Convéncete de que cada uno posee la simiente de todas las virtudes: deja que crezcan. Ponte lentes más claras para identificar la bondad, la humildad, y los demás sentimientos que garantizan la paz interior.

Aprende a ver al otro con ternura en la mirada. Busca en él las señales interiores de la necesidad de cariño y de amistad. Repara en tu esposa/so, alma querida que se encuentra contigo en el barco de la existencia. Ten en cuenta sus cualidades, su abnegación e incluso sus preocupaciones cotidianas. Mírala/lo con admiración, respeto, amor. Notarás que es merecedora de eso y de mucho más. Hazla/lo feliz. 

Aprende a observar con más detenimiento a tus hijos y a los jóvenes; verifica cuántos sueños pasan por sus cabezas, cuanto brillo ilumina sus ojos, cuantas son las esperanzas de esos jóvenes que están despertando a la vida. Aprende a mirarlos con paciencia y tolerancia por sus errores, pues sólo son jóvenes, no viejos, en esta experiencia humana.

Los animales esperan tu mirada cariñosa y protectora para con ellos. Admira la belleza implícita en la pujanza de ese reino y protégelos: ellos son la parte de la sinfonía de la vida. San Francisco los amaba tanto que los llamaba hermanos...

Dirige la mirada hacia las flores, vestidas con pétalos aterciopelados, y penetra en la esencia de su aroma. Respétalas; nos acompañan para embellecer esta morada terrestre.

Aprende a encontrar a Dios en los elementos de la naturaleza y en las profundidades de tu alma, y tu fe brotará; en ese preciso instante tu mirada impregnada de confianza y bondad, transformará la expresión de tu rostro. Aprende a mirar.

-Jasón de Camargo-


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martes, 23 de junio de 2020

Calamidades destructoras

   INQUIETUDES  ESPÍRITAS

1.- Algunos personajes de la Iglesia Primitiva que avalaron la idea de la Reencarnación
2.- ¿Qué es el Espiritismo kardeciano?
3.-  Espiritismo en el cementerio
4.-  Calamidades destructoras
5.- Pensamientos de Descartes



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Algunos personajes de la Iglesia Primitiva que  avalaron  la idea de la   Reencarnación
 Por Jose Luis Martín-

        Para las iglesias cristianas primitivas hasta el famoso Concilio de Constantinopla, la  reencarnación  era  algo normal y asumido, aunque no se la conociese bajo ese nombre.
       Los primeros dirigentes  o fundadores de la Iglesia primitiva tales como el apóstol Pedro o el reconvertido Pablo, asumieron esta idea tal como la tenía asumida   el mismo Jesús y la mayoría de las sectas y grupos hebreos.
  

   Ammonio Saccas,  filósofo alejandrino  en el siglo I,  fue un antecesor de la iglesia cristiana y fue quien  transmitió   esta  idea  a  San Clemente de Alejandría, padre de la primitiva Iglesia y  a su vez maestro de Orígenes. En el año 220 dirigió la Escuela de Alejandría de carácter neoplatónico. Sin duda, Orígenes, a su vez, fue el más grande y sabio maestro de la Primitiva Iglesia, junto con San Agustín  y Plotino .    
   S. Agustín                                        Por haber mantenido  Orígenes  la idea de la reencarnación  fue condenado en el   Sínodo de Constantinopla  en el año 553.
    Porfirio en el siglo III, fue un filósofo neoplatónico,que también asumió y defendió esta idea; este a su vez fue  discípulo de Orígenes  y de Plotino.
     Otro personaje a destacar como defensor de esta idea, fue Nemesio, Obispo de Alejandría  y gran filósofo que vivió durante el siglo IV.
  Asimismo  lo fue también Calcidio, destacado filósofo neoplatónico que vivió  también en esa misma época.
   No podemos dejar de mencionar aquí a otros  Primeros Padres  de la Iglesia que  también fueron defensores de esta  idea, tal como San Gregorio Nacianceno, San Justino,                     Orígenes
San Jerónimo,  San   Agustín,  etc


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“Las almas van y vienen. vuelven a la Tierra dan vida y luz a  nuevas formas”
-    Ovidio -

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¿  QUÉ ES EL ESPIRITISMO KARDECIANO? 

 El Espiritismo, o mejor dicho la Doctrina Espírita, no es una religión, no es una secta ni mucho menos, no tiene culto, no tiene altares ni rituales, no existen líderes ni dirigentes, cada persona dirige su vida a través de su libre albedrío.


Todo lo que enseña es libre y gratuito, los espiritistas kardecianos son personas que intentan ser mejores cada día, que les gusta saber y sobre todo razonar aquello que estudian.

La Doctrina Espírita coloca como premisa mayor la existencia de DIOS, reconociéndolo como “LA INTELIGENCIA SUPREMA Y CAUSA PRIMERA DE TODAS LAS COSAS”.
 Este concepto  permite entender la majestuosidad del Universo y su armónico desenvolvimiento. 
La concepción espiritista de Dios se distancia radicalmente de las ideas antropomórficas, vale decir que atribuyen a Dios formas y atributos humanos, que han caracterizado a las doctrinas religiosas en las más diversas culturas y civilizaciones en todo el planeta. No se concibe a Dios como un ser personal, una entidad patriarcal o un juez severo y caprichoso que aplica castigos o que distribuye premios y recompensas.
A la luz del Espiritismo, la ley de la adoración se cumple elevando el pensamiento a Dios y comportándose de una manera digna y recta sin necesidad de intermediarios, cultos, ritos o formulas sacramentales.

Nadie progresa moral y espiritualmente por admitir alguna creencia religiosa o espiritualista o por participar en determinados cultos o ceremonias místicas.

El verdadero progreso es el resultado de un esfuerzo propio que se manifiesta en la transformación moral e integral que cada ser humano demuestra en sus pensamientos y en sus acciones…


( Tomado del Blog  Sublime espírita )

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ESPIRITISMO EN EL CEMENTERIO


A mediados del siglo XIX, un misterioso barco arribó al puerto de Barcelona procedente de Marsella. Su capitán era Ramón Lagier y el barco se llamaba Le Monarch (“El Monarca”), curioso nombre para un marino antimonárquico como Lagier.

Ramón Lagier Pomares (Alicante 1821 – Elche 1897) fue, según palabras de su biógrafo Joaquín Santo, “marino, aventurero, revolucionario y benefactor…”. En su labor humanitaria, el capitán Lagier solía esconder en las bodegas de sus barcos, como en el citado o en el “Buenaventura”, a refugiados políticos y revolucionarios que eran perseguidos en sus países. Pero después de una crisis de fe (1), las bodegas de los buques mercantes que comandaba el capitán empezaron a llenarse de libros de ocultismo que, por aquella época, eran muy populares entre la intelectualidad de Francia.

Ramón Lagier Pomares

El día que atracó “El Monarca” en el puerto de Barcelona, la bodega de la nave contenía un cargamento que es el origen de la historia que les voy a contar. Eran libros que estaban proscritos en el país vecino, y lo estuvieron en el nuestro hasta que, su extraña doctrina, se extendió por toda Europa llegando a tener cierta relevancia en la historia social y política de aquel tiempo (2). Los libros estaban firmados por Allan Kardec, el llamado apóstol del espiritismo. Los libros llegaron a las manos de un notario y antiguo militar carlista que residía en Barcelona, se llamaba José María Fernández Colavida (1819-1888). El notario, de origen aragonés, era íntimo amigo del capitán Lagier y, éste, le pasó los libros para que su lectura mitigara el sufrimiento vital por el que estaba pasando su amigo. Después de conocer la doctrina espírita a través de los libros de Kardec, Colavida renegó de su pasado militar y se entregó, en cuerpo y alma y nunca mejor dicho, a traducir los libros de Kardec y a extender el espiritismo por Cataluña, España y América. Practicó la hipnosis siendo pionero en las llamadas regresiones y fundó, en la Ciudad Condal, la “Revista de Estudios Psicológicos” y la “Asociación de Amigos de los Pobres”. Del centro espírita “La Buena Vida”, situado en la antigua Vila de Gràcia, barrio anexionado a Barcelona en 1897, salían escritos de Colavida y sus compañeros, así como los libros de Kardec traducidos por el citado. Los opúsculos y libros viajaban a las colonias de Américas escondidos en cajas de mercancías. La popularidad de las traducciones de Colavida al otro lado del Atlántico le valió el apelativo del “Allan Kardec español”. En el último Auto de Fe celebrado en la ciudad de Barcelona, que aconteció en 1861, fueron quemados en plaza pública 300 libros de espiritismo traducidos o escritos por Colavida.


 José María Fernández Colavida

Colavida murió, o como dicen sus hermanos de doctrina, desencarnó, unos meses después de celebrarse el Primer Congreso Internacional Espírita que, con setenta delegaciones venidas de todo el mundo, se celebró en Barcelona en 1888, el año de la Exposición Universal que también tuvo a La ciudad de los prodigios –utilizando el título de la novela de Eduardo Mendoza que transcurre en esa época- como sede. Antes de llegar al meollo de la cuestión y que justifica el título de esta pieza, debemos saber que los espiritistas tenían problemas para ser enterrados. Eran cristianos, pero no católicos, por lo que no aceptaban el rito católico de difuntos. Por ello la iglesia se negaba a enterrarlos en suelo consagrado. Para solucionar este problema, al médico naturista y eminente espiritista procedente de Tarrasa, Luis Vives, se le ocurrió crear la Asociación Humanitaria por el Entierro Civil y Económico.  De esta forma, en el recinto protestante del cementerio de Montjuïc, se empezaron a enterrar a los espiritistas, junto a dualistas, suicidas, anarquistas y otros laicos… En la “Agrupación 13” –atención a número- se encuentra la tumba de Colavida, enterrado junto a la primera y más famosa mujer espiritista dentro del mundo hispano, se trata de la médiums y escritora Amelia Domingo (1835-1909). Las dos tumbas -junto a la de Felipe Senillosa- son muy visitadas por los espiritistas de todo el mundo que llegan a la ciudad,  y es curioso encontrar flores frescas y mensajes escritos, entre ellos muchos escritos en portugués, ya que en Brasil, donde la llamada Iglesia Espírita tiene dos millones de seguidores, las obras de Colavida fueron muy conocidas. 

Tumba de Fernández-Colavida en el cementerio Montjuïc (Barcelona)

Pues bien, en este lugar del cementerio de Montjuïc (Vía de San Carlos, nº 35), en fechas significativas y aniversarios, se solían realizar sesiones mediúnicas de espiritismo, por lo menos esto se hizo hasta los años ochenta, hoy desconozco si se siguen haciendo. A un servidor siempre le ha parecido una contradicción venerar las tumbas de los espiritistas, ya que creen en las sucesivas reencarnaciones, como un proceso de evolución y aprendizaje y en las tumbas, siguiendo el ideario espírita, sólo están los restos del cuerpo material, un vehículo, entre lo que ellos llaman el periespíritu –el cuerpo semimaterial que une espíritu al cuerpo material-. Pero en fin, aunque los espiritistas no procesan cultos, ni dogmatismos, ni ritos, lo que quería contarles, y hoy 1 de noviembre es un día adecuado para ello, es que hasta hace no mucho tiempo en el citado cementerio se realizaban sesiones de espiritismo. ¿Se seguirán haciendo?
JAVIER CORIA

( Tomado del Blog de Javier Coria)

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Calamidades destructoras
En estos momentos en los que la humanidad se está tomando, por así decirlo, un tiempo de relax obligatorio, un descanso, consecuencia del impacto social de ese agente vírico denominado coronavirus o COVID-19 que está asolando el planeta, resultaría adecuado o al menos conveniente llevar a cabo una pequeña introspección, echar un vistazo al interior de cada cual para preguntarse las razones de su existencia, su origen, su causa real y, de paso, analizar si obedece a causas desconocidas o simplemente al azar. Quizás sea el momento de formularse estas preguntas: ¿qué enseñanza puede extraerse de la situación? ¿qué representa esta experiencia para el género humano? ¿en qué sentido puede ayudarle? ¿y si realmente puede ayudarle o por el contrario, perjudicarle?
Por las enseñanzas recibidas de los mentores espirituales se desprende que toda destrucción conlleva nuevas oportunidades: se destruye lo viejo, lo caduco, para reconstruir sobre sus cimientos. El ser humano aprende de sus experiencias, de sus  errores, del dolor y del sufrimiento. Por tal motivo, quizás el individuo no debiera afligirse en exceso a causa del momento que atraviesa y considerar que esta experiencia es posiblemente una más; una experiencia necesaria y conveniente en este momento crítico. Quizás deba pensar que se trata de una lección de vida que busca promover su crecimiento interior, una catarsis más del género humano en su camino evolutivo. Bien aprovechada la lección, el hombre deberá alzarse con espíritu renovado, emprendedor, entusiasta; con deseos de asimilar la lección de solidaridad que se le presenta y crecer en su reforma interna, en su camino evolutivo.
No cometamos el error de estimar que el ser humano deba centrarse únicamente en sanar el cuerpo y la economía. Quizás deba enfocar sus esfuerzos en extraer la quintaesencia de este aprendizaje doloroso y forzado. De no hacerlo puede encontrarse con que la situación vuelva a repetirse y cada vez más virulenta. Cuando la naturaleza busca ese impacto ¿no será que resulta necesaria para el avance evolutivo del ser humano? ¿no será que la civilización necesita un empellón?
¿Es posible que las circunstancias que estamos viviendo sean un paso obligado para el entendimiento general? ¿una experiencia de vida necesaria y útil para todo individuo de este conglomerado humano?, ¿para este conglomerado necesitado de transcender por la única vía provechosa, el dolor y el sufrimiento? ¿es posible que las estructuras sociales existentes deban alterarse? ¿que deba modificarse el patrón de vida, su enfoque?
El ser humano continúa ignorando los mecanismos rectores; los mecanismos que dirigen sus estructuras basadas en el más puro egoísmo, en el más burdo materialismo, en el poder económico y militar. Y esas estructuras están condenadas al fracaso. La historia y la experiencia colectiva vienen a demostrar, una vez más, que el actual modo de vida, basado en el capitalismo, una vez derribados los muros del socialismo, es también un camino de ilusiones, un sistema de vida obsoleto y caduco. Un sistema que no ha podido resolver los problemas endémicos de la sociedad, sus desigualdades, sus diferencias, únicamente ha modificado el modo de verlas. Los modelos económicos han ido derrumbándose uno tras otro para demostrar, una vez más, que la dirección que ha de tomar la sociedad futura se aleja de dichos estandares.
Como cito, dicho modelo no ha venido a resolver los problemas endémicos de la sociedad, pues siguen las guerras, la pobreza, la miseria de unos en beneficio de otros. Las desigualdades continúan y las condiciones de vida apenas se han modificado. ¿Qué espera el ser humano para concienciarse de que su destino es otro? ¿que un sistema de vida basado en el perjuicio ajeno está condenado al fracaso?
Todas las calamidades experimentadas por que el género humano y las que seguirá experimentando en el futuro próximo obedecen a una experiencia colectiva que tiene por premisa el aprendizaje. Un aprendizaje que supere la inutilidad de las estructuras vigentes. Asistimos a una época, a un momento diferente, donde cada ser, cada conciencia, siente que su status necesita cambiar y que no puede seguir adelante por un camino ilusorio. El hombre siente que necesita cambiar sus estructuras, sus perspectivas y enfoques, tomar conciencia que no se dirige a ninguna parte.
El hombre percibe que es imperativo cambiar los modelos productivos, educativos, medioambientales y establecer nuevos modelos que busquen un modo de convivencia diferente, un giro total de las estructuras económico-sociales, para llevarlas hacia un formato donde prime la hermandad entre pueblos, entre pueblos ricos y el resto, los maltrechos, que comparten este cascarón planetario. Y ¿quién se atreverá a dar los primeros pasos?
La falta de mejoras ha propiciado que desde los planos espirituales superiores, desde el plano rector de este planeta, se deje paso a la ley; que el peso de las acciones humanas recaiga sobre el hombre; que las leyes naturales hagan su labor y muestren al ser humano que ha traspasado los límites. El Supremo Hacedor ha dotado al hombre de libre albedrío y le da completa libertad para experimentar su entorno y aprender de sus errores… la ley es paciente. Pero cuando la sociedad sobrepasa los límites; unos límites de los que no es consciente; la ley actúa buscando reestablecer el equilibrio perdido. Y la experiencia que estamos viviendo es apenas un mecanismo más de aviso, uno más.
El hombre, en su ceguera, como barco entre la niebla, es incapaz de ver sus límites y poner freno a sus desmanes; de poner los remedios adecuados para encauzar la sociedad hacia su destino. Se hace entonces imperativa la intervención de los mentores planetarios. Entonces, mediante el dolor, muestran al género humano su nuevo modelo evolutivo, el medio para alcanzar su nuevo status; el status de un planeta en proceso de regeneración.
El hombre, en el fondo de su conciencia sabe que actúa bien, sabe que los modelos actuales, ya caducos, no le conducen a ningún lugar. Se siente incapaz de efectuar por sí mismo los cambios necesarios, de modificar sus actitudes y hábitos para enfocarlos hacia el bien común. Se siente lastrado en su andadura, carece de fuerzas para rebelarse ante el “establishment”, ante lo establecido, ante los sistemas corruptos, faltos de moral y visión general. Vive absorto en su propio mundo de ilusión, en un mundo de necesidades artificiales con las que llenar su vacío y del que no sabe escapar.
Todas las ramas del conocimiento humano llevan en una misma dirección, la era del espíritu. Surgen por doquier modelos nuevos de pensamiento, nuevas actitudes, nuevas formas de percibir la vida, los sentimientos, las creencias. Surgen por doquier personas predicando un diferente modelo de vida, una vuelta a la Naturaleza, una comprensión más humana de los fenómenos que le afectan.
El hombre se ve impelido a respetar al hombre, a los animales, a la naturaleza. Vemos florecer la preocupación por la ecología, por el medio ambiente, por la alimentación natural. El hombre se ve impelido a enfocar los problemas cotidianos de diferente manera, con diferente actitud. Ve florecer nuevas formas de tratamientos psicológicos, meditación, autoanálisis. El ser humano asiste sorprendido a nuevas corrientes sociales que le invitan a expandir su conciencia; que le invitan a conocer su origen, su fin, su trascendencia. Se siente invitado a transformarse, él y su conciencia, su yo interior; impelido a analizarse como un ente que debe construirse a sí mismo, a conocerse mejor cada día, a experimentar su entorno social, a compartir su tiempo y experiencias con el resto de la sociedad, a buscar un crecimiento común, a mejorar su entorno y la sociedad donde vive y se expresa.
El ser humano, ese ente evolutivo que transita hacia un nuevo modelo planetario, hacia el nuevo mundo de regeneración que le espera, debe ser consciente de que su actual andadura le conduce hacia “nowhere”, hacia ningún lugar. Y por ello ha de ser consciente de que debe modificar su interior, corregirse él mismo y también su entorno, alterar su sistema de valores hacia otro en el que predominen los valores del espíritu, los valores morales. Y que de no hacerlo, la historia que vivimos habrá de repetirse una y otra vez, y su virulencia será cada vez mayor.
El hombre debe reconciliarse consigo mismo, encontrar la paz interior. Y conseguido esto, ayudar al género humano. El hombre está bloqueado, paralizado, incapaz de modificarse a sí mismo y a su entorno; continúa reñido con su conciencia, continúa mirando hacia su ombligo, hacia sus propios intereses; se refugia en sí mismo, tras las redes sociales, incapaz de relacionarse, de participar de una vida en común.
El hombre actual ha convertido la economía, el dinero, el trabajo, en su ídolo de barro; se ha convertido en su propio esclavo. Ahora más que nunca necesita reflexionar, sacar a luz sus valores y trabajar en pos del bien común, reconstruir y encauzar el mundo en que vive. Necesita construir nuevos modelos basados en la libertad, la igualdad y la fraternidad. El resto, como bien sabéis, viene por añadidura.
Hagamos de este mensaje una alabanza al ser humano. Busquemos un destino común, avancemos unidos hacia el futuro, limpiemos el ambiente de pensamientos y sentimientos insalubres; ayudemos a la Naturaleza a renovarse, mimémosla, cuidémosla, permitámosle regenerarse. Permitámosle regenerar el entorno atmosférico y psíquico, lo que traerá la desaparición de pandemias como la actual. Lacras que nacen de la ambición, del ansia de poder y la falta de respeto hacia el género humano.
 Fermin Hernández - Amor, Paz y Caridad.-Grupo Villena  

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         Pensamientos de Descartes     

En el siglo XVII de la era actual, el eminente pensador francés, René Descartes (1596-1650), centraba sus reflexiones en el ser inmaterial actuante en su organismo.
      Reconoció que el ser humano estaba formado de cuerpo y alma, dos principios completamente distintos, uno material y el otro espiritual, y que el pensamiento está relacionado a su yo espiritual.
     Tuvo, así, la percepción de su yo espiritual, independiente de sus atributos físicos, llegando a la famosa conclusión, todavía no contestada: «Pienso, luego existo».
     Según él, el cuerpo se manifiesta a través de sus atributos físicos y el alma por el pensamiento y por la voluntad. Hay, todavía, una perfecta armonía entre ambos, como puede ser observado en las sensaciones y en los sentimientos, en que el alma recibe los estímulos de las impresiones corporales y, a su vez, la voluntad impulsa la dinámica del cuerpo.
     Partiendo del reconocimiento de su propio yo, y plenamente convencido del potencial de la inteligencia humana, creyó en la posibilidad de sustituir la fe ciega por la razón y por la ciencia.
     En verdad, Descartes puede ser considerado un precursor del Espiritismo, pues hay alguna semejanza entre ciertos conceptos, como la expresión: «pienso, luego existo» y la afirmación de Allan Kardec, según la cual «el alma es un espíritu que piensa», como está en El Libro de los Espíritus ítem 460. Otro punto de convergencia es el de considerar que la fe debe estar basada en la razón y en la ciencia, concepto que se identifica con la «fe razonada» de Allan Kardec en el Evangelio según el Espiritismo, ítems 6 y 7. Existe, todavía, otro concepto según el cual para Descartes «la glándula pineal es el centro del alma», como está escrito en el libro Misioneros de la Luz de André Luiz, al analizar la hipófisis, como «glándula de la vida espiritual del hombre».
     Con todo, hay una diferencia muy grande entre las enseñanzas de esos dos insignes pensadores. René Descartes procuró evidenciar la existencia del alma teniendo por base su vida en la materia, y Allan Kardec analiza la vida del espíritu en la materia, teniendo por base su existencia como ser cósmico universal. Ese concepto del maestro lionés tiene una doble connotación: estudia el alma en la erraticidad, como espíritu, y en la vida biológica como ser encarnado, durante cierto periodo de tiempo.
     La situación del espíritu de vivir en la Tierra, encarnado en un cuerpo físico, es tan solo una de las condiciones, como ser cósmico, de participar de la vida humana, a parte de conocer el mensaje de que «en la casa de mi Padre hay muchas moradas». (Juan 14,2).

Extraído del libro ENFERMEDADES DEL ALMA
Viros Costa

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