jueves, 11 de marzo de 2021

Sobre las evocaciones

   INQUIETUDES   ESPÍRITAS

1.-  La enfermedad, bajo la visión espírita (1)

2.- Dios y su Creación

3.-  Sobre las evocaciones

4.- ¿Cómo comunica el Espíritu con el Médium?

5.- Espíritus perturbadores: medios para desembarazarse de ellos






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LA ENFERMEDAD BAJO LA VISIÓN ESPÍRITA (1)

La causa original  de las enfermedades que afligen a la humanidad, pertenece esencialmente al orden psíquico.

 El hombre continúa sufriendo fuertes golpes contra la salud de su cuerpo físico.

 El Espiritismo no tiene por finalidad curar las enfermedades del cuerpo. Aunque  coopera en ese sector del orden humano, su objetivo principal es enseñar, orientar y liberar al espíritu de sus debilidades o instintos inferiores hasta alcanzar la “salud moral” la Angelitud. No pretende competir deliberadamente con la medicina del mundo, como presuponen algunos médiums y neófitos espiritas.

 Si ese hubiera sido el objetivo esencial, los mentores que orientaron a Allan Kardec en la codificación de la doctrina le habrían indicado los recursos y métodos técnicos que aseguraran el éxito terapéutico en la lucha contra las enfermedades que  afectan a la humanidad.

 La espiritualidad inspira y coopera en las actividades terapéuticas utilizando a los médiums, pero sin la finalidad de deprimir o debilitar la noble profesión de los médicos, cuyos derechos académicos deben prevalecer por encima de las actuaciones de los legos.

 Por ser la mediúmnidad un fenómeno circunscrito a las causas del plano astral o invisible, es necesario investigarla en lo más íntimo, traerla a la superficie y considerarla debidamente, para que luego sirva de orientación a los discípulos y obreros de la Siembra del Maestro.

 Cuando la ciencia médica analice el introspectivo del alma, comprobará que ciertas molestias de carácter virulento son el producto de graves “infecciones morales” existentes  en la conciencia de la misma, las cuales, por efecto de repercusión vibratoria, afectan al periespiritu y al cuerpo físico, al que está sujeta.

 Aunque son útiles y eficientes los recursos preventivos de las vacunas y la profilaxis  contra ciertas endemias y epidemias, y benéficos los medicamentos  específicos para curar las molestias comunes, la ciencia médica, en su marcha evolutiva  reconocerá el poder curativo de los fluidos  magnéticos y consagrará la magnetoterapia  como fuente de nuevos recursos en beneficio de la salud.

 El periespiritu es el laboratorio invisible que modela a nuestro cuerpo desde el embrión fetal hasta la completa estructuración física, dado que posee órganos similares  al nuestro, pero más sutiles y que desempeñan funciones  sumamente delicadas, que en definitiva son “moldes o matrices” de los órganos del cuerpo humano, estructurados a su imagen y semejanza.

 Si el periespiritu está afectado en alguno de sus órganos por fluidos cáusticos, provenientes  de las emociones  toxicas del alma, el cuerpo carnal que tuviera que modelarse en el vientre materno heredará esas deformaciones clasificadas como congénitas.

 De esta interdependencia psico orgánica existente, nacen los pensamientos negativos del alma, como el odio, ira, venganza, orgullo, egoísmo y celos que generan fluidos irritantes que se adhieren al periespiritu, formando “postulas” de magnetismo toxico, que además afectan el metabolismo psíquico, perturbando y retardando la evolución espiritual del alma. El periespiritu, agitado por la “fiebre” acentuada por la saturación de los fluidos infecciosos, los vierte hacia el cuerpo carnal; transfusión que se produce mediante el “doble eterico” elemento intermediario  que desempeña la función de una especie de “válvula de escape” por donde el alma  expurga los residuos tóxicos de las emociones violentas. Estos fluidos corrosivos, una vez transferidos hacia el cuerpo físico, producen o se convierten en lesiones mórbidas y virulentas, como son el cáncer, la lepra, la tuberculosis y otras molestias de carácter benigno.

 A medida que reencarna sucesivamente se espiritualiza, adquiriendo gradualmente los atributos morales de la santidad, su periespiritu también se diafaniza y los órganos que componen su contextura eterico-fisiológica van perdiendo “peso” o densidad etérica.

 Los espíritus Benefactores ayudan, a través de la intuición, a los médicos honestos y piadosos  que se dedican a curar a los humanos, los profesionales de la medicina son una legión de misioneros, útiles a la humanidad, pues además de sus funciones comunes se dedican a las investigaciones que tienen el objeto curar las enfermedades rebeldes de consecuencias fatales.

 El Espiritismo no concursa con los médicos terrícolas, ni pretende sobreponerse a su capacidad profesional. El alivio, el reajuste psíquico o las curas alcanzadas por medio de la facultad mediúmnica, tienen por objetivo sacudir el ateísmo del enfermo, despertándole para atendimiento hacia las enseñanzas de la vida espiritual.

 Jesús cuando curaba a los enfermos que iban a buscarlo curaba  los “cuerpos” para después alcanzar “la cura del alma” de cada uno. La mediúmnidad  de cura se propone igual finalidad.

 Muchos médicos, inconscientes del fenómeno, actúan como verdaderos “médiums” son hombres conscientes, pues cuando se extingue la vida del paciente sufren, viendo que su empeño en salvarle no ha surgido efecto.

 La mediúmnidad de cura mediante el Espiritismo, es una elevada cooperación del objetivo crística, condicionada a la evangelización del hombre.

 La función del Espiritismo es la de “curar el espíritu enfermo” siendo un vehículo beneficioso que instiga al hombre a despertar su conciencia hacia los deberes y responsabilidades del espíritu inmortal.

 El auxilio de lo Alto no se condiciona únicamente a los espiritas o médiums, sino a todas las criaturas y dedicados  a los objetivos espirituales de orden superior. El médico no necesita ser espiritista para recibir la buena asistencia de los espíritus dedicados a las dolencias de la humanidad.

 Los médiums presuntuosos, adversos al estudio, viven rodeados de almas inferiores que perturban sus intuiciones, induciéndoles  a cometer los peores ridículos y desaciertos, pues esto no les impide  ser antenas vivas que atraen a los espíritus gozadores, perversos o mistificadores, en cambio, los médicos buenos y atentos, reciben constantemente la cooperación del Espacio.

 Criaturas mercenarias usan su facultad mediúmnica para los negocios impuros, uniendo la práctica de la caridad en la siembra espirita, a la remuneración fácil de la moneda del mundo.

 Pese a la protesta de la medicina oficial, por la intromisión del médium  o del curandero en su área profesional, fracasa ente los casos de las obsesiones, cuando pretende tratarlas por métodos diferentes a la técnica tradicional adoptada por los espiritistas y médiums.

 Ni el médium, ni el médico lograran eficacia alguna sobre el enfermo que esté condenado por la Ley Karmica  a abandonar  el cuerpo físico en la Tierra. Cuando se presentan esos casos, son inútiles todos los recursos terapéuticos de la medicina, y algunos espíritus desencarnados  desaciertan en sus diagnósticos y  recetario a través de los médiums curativos.

 Delante del sufrimiento correctivo decretado por la Ley de Causa y Efecto no hay la menor duda, de que fracasarán  el médico y el médium, pues el dolor, en ese caso, no es accidente ni enfermedad, sino un recurso disciplinario para que el espíritu retorne a su verdadera ruta espiritual evitando mayores prejuicios para el futuro.

 Aunque el Espiritismo no sea un movimiento llamado a competir con la medicina oficial, corresponde a la promesa bendecida de Cristo, cuando prometió, el envió del Consolador en el momento oportuno para curar a los enfermos de Espíritu, aunque eso se consiga curando primero el cuerpo físico

 La cura mediúmnica y excepcional termina demostrando el poder de los espíritus  desencarnados que actúan con el mundo material, cuando vitalizan células, corrigen disturbios nerviosos, desenvuelven músculos atrofiados, eliminan infecciones y hasta devuelven el raciocinio  a las personas alineados beneficiados sienten la responsabilidad espiritual pesándole en los hombros, exigiéndoles mayor comprensión moral de sus deberes humanos en el contacto diario con la humanidad.

 Los espiritas siempre bendicen el  sufrimiento y el dolor, reconociendo que la enfermedad los conduce a la sombra amiga y confortadora de la doctrina espirita, tonificando notablemente  la personalidad humana, por el tratamiento sencillo del agua fluidificada, del pase mediúmnico o por la receta de los desencarnados.

 Los mentores espirituales inciden en el recetario mediúmnico bajo el patrocinio del Espiritismo, a pesar de las recetas inocuas o anímicas, producto de la precipitación o ignorancia de los médiums incipientes. El bien espiritual conseguido por el servicio benefactor del recetario mediúmnico, supera satisfactoriamente  las equivocaciones  e imprudencias de un mediumnismo de urgencia, preocupado solamente  por la cura del cuerpo físico, antes que por la salud del espíritu inmortal.

 Los hechos prueban que es inútil la movilización de los más espectaculares  y avanzados recursos de la terapéutica del mundo, si el hombre no es merecedor de la salud física, pues si la medicina ha prolongado la vida, no puede vencer la muerte.

 Las criaturas mansas de corazón y bondadosas que sufren de cáncer, no son más que almas que delinquieron en el pasado y actualmente se encuentran en trance de purificación espiritual.

 Desgraciadamente, la tierra jamás puede protestar contra su sufrimiento redentor, pues desde su infancia  sabe que las virtudes pertenecen al mundo angélico, y los pecados, al reino instintivo animal.

El hombre, en sus momentos de subversión espiritual  y conforme al pecado que lo domina, alimenta un tipo específico de virus, generando determinada enfermedad que la medicina después clasifica en la tabla patológica, conforme a las características etiológicas y a la virulencia identificada. La cólera, la irascibilidad, violencia mental o emotiva, producen el campo fluidito mórbido para nutrir y manifestar las afecciones cutáneas o eczemas ticas; las maledicencias, la calumnia o la magia mental, verbal, o física, generan tóxicos responsables de la vida de los ultravirus que producen la molestia Karmica de “prejuicio al prójimo” conocido  como cáncer. Del mismo modo, la indiferencia, la egolatría, o el egoísmo, ponen en movimiento  los fluidos perniciosos que más tarde abonan  el terreno orgánico del hombre y lo predispone para las enfermedades contagiosas, como la tuberculosis.

 El enfermo contagioso es normal que esté obligado a aislarse de la familia y de las relaciones comunes y también del público, debiendo someterse a tratamientos especiales en los instituciones apropiadas y que lo apartan de convivir peligrosamente  con el prójimo. Así recoge los efectos generados por su egoísmo y egolatría en vidas pasadas cuando siendo sano, y en posesión de sus facultades normales, decidió dedicarse con excesivo amor a su propio bien, sin importarle  los problemas aflictivos del prójimo. De acuerdo con la Ley Karmica que establece que “el hombre cosecha conforme  a su siembra”, el enfermo contagioso,  aislado de sus relaciones con el resto  del mundo,  es el espíritu egocéntrico y frió que en el pasado vivía solamente para sí mismo.  El efecto enfermizo de hoy es el resultado de la causa censurable del pasado, y así, hoy vive obligatoriamente en la misma condición generada otrora por su libre voluntad, pero en obediencia a la Ley del Amor y la Fraternidad, que le permite rescatar su debito pecaminoso.

 Las personas de mejor graduación espiritual o que se hayan al fin de sus pruebas cárnicas dolorosas, debido a expurgaciones  anteriores, en la actualidad, son elegidas y beneficiadas por la homeopatía, irradiaciones fluídicas, pases mediúmnicos o agua fluidificada liberadas de la medicina, que produce reacciones toxicas.  Por eso hay tanta decepción y variedad con respecto al éxito  de los tratamientos para los hombres en la tierra, pues la terapéutica  salvadora par determinada criatura, es completamente inocua, cuando se aplica a otro enfermo de las mismas condiciones físicas.

 El recetario alopático ofrece serios peligros, y no es aconsejable para los médiums intuitivos, que no posean el más mínimo conocimiento farmacéutica que le permita prever las reacciones toxicas de los medicamentos para el cuerpo humano.

Mercedes Cruz-

( continúa en el siguiente)


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      DIOS Y SU CREACIÓN


Dios creó la materia que constituye los mundos; creó también seres inteligentes que llamamos espíritus, encargados de administrar los mundos materiales según las leyes inmutables de la creación y que son perfectibles por su naturaleza. Al perfeccionarse se van aproximando a la Divinidad.

EL ESPIRITISMO EN SU MÁS SIMPLE EXPRESIÓN  ALLAN KARDEC


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      SOBRE LAS EVOCACIONES


¿Es posible evocar a los espíritus sin ser médium?
“Todos pueden evocar a los espíritus, y si aquellos a quienes llamáis no pueden manifestarse materialmente, no por eso dejan de estar junto a vosotros, escuchándoos”.

EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS 

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¿Cómo comunica el espíritu  con el médium?

                                                                     


 

      El Espíritu comunicante siempre lo hace a través del Periespíritu del médium a quién influencia según la afinidad de su sintonía con la del médium. El  Ser  comunicante transmite así ideas a las que el médium da forma mediante el léxico del lenguaje que tiene archivado en su cerebro.

 

   La relación entre el plano espiritual y el nuestro viene  determinada  fundamentalmente  por una cuestión de sintonía vibratoria desde los Periespíritus de los Seres del plano espiritual con los  del médium. 

 

      Allan Kardec, el Codificador de la Doctrina Espírita,  señala en El Libro de los Espíritus, que la comunicación se establece por el contacto de los fluidos de los periespíritus  respectivos, los del médium y los del Espíritu comunicante,  que transmite el pensamiento de modo análogo a como se transmite el fluido eléctrico.

 

       Como ya se ha dicho anteriormente, para actuar sobre la materia , el Espíritu tiene necesidad del  Periespíritu, y  del agente intermedio que es una energía psíquica conocida como  Fluido Universal , que actúa como transmisor de energía psíquica y lo hace de modo semejante a como  transmite el sonido  el aire que nos rodea. 

 

      Para llevar a cabo este contacto, los Espíritus Superiores que tratan de manifestarse, ralentizan su propio nivel vibratorio, generalmente más elevado que el de los Seres encarnados, mientras  que el médium a su vez, se debe esforzar por elevar el suyo mediante la oración y la  meditación, elevando su mente hacia lo Alto, hasta conseguir acoplar ambas sintonías.

 

       De otra parte,  cuando deba ayudar a Seres espirituales de baja vibración, en estado lamentable, angustioso etc, lo hará siempre con el extremo cuidado de no permitir  en sí mismo las influencias de sus bajas vibraciones que llevan a esos estados negativos.


- Jose Luis Martín-

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ESPÍRITUS PERTURBADORES: MEDIOS PARA LIBRARSE DE ELLOS

( Revista Espírita de 1859 de Allan Kardec)


Nos escriben de Gramat (Lot):


  En una casa de la aldea de Coujet, comuna de Bastat (Lot),se escuchan ruidos extraordinarios desde hace aproximadamente dos meses. Al principio eran golpes secos y parecidos al golpe de una maza sobre el piso, que escuchábamos de todos lados: bajo los pies, sobre la cabeza, en las puertas, en los muebles; entonces, poco después se oyeron los pasos de un hombre que caminaba con pies descalzos, y el golpeteo de dedos en los vidrios de las ventanas. Los habitantes de la casa se asustaron y mandaron rezar misas. Inquieta, la población se dirigió hacia la aldea y escuchó, a su vez, dichos ruidos: la policía intervino; hizo varias investigaciones, pero el ruido aumentó. Luego fueron puertas abiertas, objetos derribados, sillas arrojadas por la escalera y muebles transportados desde la planta baja hasta el desván. Todo lo que os narro- atestiguado por gran número de personas- ha sucedido en pleno día. La casa, no es una casucha antigua, sombría y negra, que solo con el aspecto  hace soñar con fantasmas; es una casa recientemente construida y agradable. Los propietarios son buenas personas, incapaces de engañar a nadie, y muertas de miedo. Sin embargo muchas personas piensan que allí no hay nada de sobrenatural ni de extraordinario, y tratan de explicarlo a través de la Física o de las malas intenciones que ellos atribuyen a los habitantes de la casa. Yo que he visto y que creo, he resuelto dirigirme a vos para saber cuales son los espíritus que hacen ese alboroto y conocer el medio- si es que hay uno- de hacerlos callar. Es un servicio que prestaréis a esas buenas personas, etc...."


      Los hechos de esta naturaleza no son raros; todos más o menos se parecen y por lo general solo difieren en su intensidad y en su mayor o menor tenacidad. Inquietan un poco, pero cuando se limitan a algunos ruidos sin grandes consecuencias, pero se vuelven una calamidad cuando adquieren ciertas proporciones. Nuestro honorable corresponsal nos pregunta cuales son los espíritus que hacen tal alboroto. La respuesta no deja dudas : Se sabe que los espíritus de un orden muy inferior son los únicos culpables.


   Los Espíritus Superiores, como los hombres graves y serios no se dedican a causar desórdenes como los inferiores. A menudo hemos llamado a estos para preguntarles el motivo que les lleva a perturbar de esa manera el reposo. La mayoría no tiene otro objetivo que divertirse; son más bien espíritus ligeros que malos, los cuales se ríen del temor que ocasionan y de las búsquedas inútiles que se hacen para descubrir la causa del tumulto. Frecuentemente se obstinan con un individuo  con  el que se complacen en molestar y al que persiguen de casa en casa; otras veces se vinculan a un local sin otro motivo que su capricho. Algunas veces también es alguna venganza que ejercen. En otros casos su intención es más loable: quieren llamar la atención y ponerse en contacto, ya sea para dar una advertencia útil a la persona a quien se dirigen, o para pedir algo para sí mismos. A menudo hemos visto que piden oraciones; otras veces solicitan que se cumpla en su nombre una promesa que no pudieron cumplir; en otras ocasiones, en interés de su propio reposo, quieren reparar una mala acción cometida cuando estaban encarnados. En general, se comete una equivocación al asustarse: su presencia puede ser inoportuna, pero no peligrosa. Además se comprende el deseo que se tiene de librarse de ellos y para esto, precisamente se hace todo lo contrario a lo que sería preciso hacer. Si son espíritus que se divierten, cuanto más se toma la cosa en serio, ellos más insisten; como niños traviesos que fastidian cada vez más a quienes ven impacientarse, y hacen temer a los miedosos. Si tomásemos la sabia decisión de reír nosotros mismos con sus malas pasadas, ellos terminarían por cansarse y por quedarse tranquilos. Conocemos alguien que, lejos de irritarse, los provocaba, desafiándolos a hacer tal o cual cosa, de forma que tras algunos días ya no volvieron más. Pero, como ya dijimos, hay otros cuyo motivo es menos frívolo. Por eso es útil saber lo que quieren. Si piden algo, podemos estar seguros que cesarán sus visitas cuando su deseo sea satisfecho. La mejor manera de estar informado al respecto es evocar al espíritu por medio de un buen médium psicógrafo; en sus respuestas se verá enseguida con quien estamos entrando en relación y en consecuencia, cómo podemos obrar; si fuere un Espíritu infeliz la caridad ordena que se le trate con la consideración que merece. Si fuese un bromista de mal gusto, se puede proceder con él sin ceremonia; si fuese malévolo, habría que orar a Dios para que lo vuelva mejor. En todo caso, la oración solo podrá dar buenos resultados, pero la gravedad de las fórmulas de exorcismo les hace reír y en absoluto las tienen en cuenta. Si podemos entrar en comunicación con ellos, es preciso desconfiar de las calificaciones burlescas o asustadoras que a veces dan para divertirse con la credulidad ajena.


  En muchos casos la dificultad está en no tener un médium a disposición. Entonces es preciso reemplazarlo uno mismo, o interrogar directamente al Espíritu, con arreglo a los preceptos dados en las Instrucciones prácticas sobre las Manifestaciones.


  Esos fenómenos- aunque ejecutados por Espíritus inferiores- son a menudo provocados por Espíritus de un orden más elevado con el objetivo de informar sobre la existencia de seres incorpóreos y de un poder superior al del hombre. La repercusión que causan, el propio miedo que causan, llaman la atención y terminan por abrir los ojos a los más incrédulos. Estos encuentran más sencillo atribuir los fenómenos a la imaginación, explicación muy cómoda que exime de dar otras; sin embargo cuando cosas son empujadas o arrojadas a la cabeza, sería necesaria una imaginación muy complaciente para suponer que determinadas cosas suceden, cuando no suceden. Si observamos un efecto cualquiera, forzosamente ha de tener una causa; si una fría y calmada observación nos demuestra que el efecto es independiente de toda voluntad humana y de toda causa material; si además nos da señal de inteligencia y libre voluntad- lo que es la señal más característica-, somos forzados a atribuirlo a una inteligencia oculta. ¿Cuáles son esos seres misteriosos?. Es lo que los estudios espíritas nos enseñan de modo incontestable, por los medios que nos da para comunicar con ellos. Además estos estudios nos enseñan a separar lo que es real de lo que es falso o exagerado de los fenómenos y de lo que no nos damos cuenta. Si un efecto insólito se produce: ruido, movimiento, incluso una aparición, el primer pensamiento que se debe tener es que se debe a una causa natural porque es lo más probable; entonces es preciso buscar esa causa con el mayor cuidado y no admitir la intervención de los Espíritus sino con pleno conocimiento de la misma; este es el medio de no hacerse ilusiones.


- Allan Kardec-

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