sábado, 2 de marzo de 2024

Mediumnidad curativa

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Reencarnación y homosexualidad

2.- ¿ Es cierto que Dios hace milagros?

3.- Historia del Espiritismo: Los preludios

4.- Mediumnidad curativa

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REENCARNACIÓN y HOMOSEXUALIDAD
A pesar de, en su naturaleza íntima, el espíritu no tiene sexo, las experiencias de las vidas pasadas determinan una nítida polarización energética del espíritu reencarnante, con características masculinas o femeninas.
También es verdad, que el espíritu humano posee en las energías sexuales, uno de los mecanismos de su propio progreso espiritual, porque estas son adquisiciones seculares, y constantemente renovadas por las nuevas encarnaciones.
Los espíritus en fase evolutiva compatible con el planeta Tierra poseen, normalmente, las fuerzas sexuales inclinadas o hacia la polarización masculina o hacia la polarización femenina. Quien visualiza la respetable figura de Bezerra de Menezes siempre lo ve como una figura masculina, inclusive con barba, etc.… De la misma forma, en las visiones de la falange de María ellos son típicamente femeninos.
En un nivel más periférico, y personal, diría que no hay como confundir la figura de mi padre desencarnado con, por ejemplo, mi tía. Observamos, por lo tanto, que los espíritus masculinos así como los femeninos expresan en sus energías la tendencia sexual que les es natural y de conformidad con sus inclinaciones psíquicas.
Las peculiaridades psico-sexuales de un espíritu determinan, de esta forma, su expresión física o su organización biológica, en lo que se refiere al aspecto de su cuerpo astral. Por lo tanto, el cuerpo espiritual es el reflejo de su mente.
Conforme ya estudiamos, al reencarnar, el espíritu, ligándose al óvulo, transmite sus vibraciones tipificando, automáticamente, su polaridad sexual. A través de esta polaridad sexual transmitida por el cuerpo espiritual al óvulo, ésta atraerá al espermatozoide X (femenino) o Y (masculino) que determinará el sexo biológico de la futura encarnación.

Se concluye, por este motivo, que el sexo biológico será siempre el adecuado a las características psico-sexuales del espíritu.
La homosexualidad es una dificultad de adaptación del espíritu a su condición biológica. En este grupo, incluimos a todos los individuos en desequilibrio sexual con su organismo que buscan ejercer la fisiología sexual con personas del mismo sexo, en incompatible práctica con la naturaleza que elaboró dos sexos opuestos o complementarios.
Se trata de un desajuste, algo a corregir, amparado y tratado con respeto. No siendo perseguido o discriminado, pero tampoco encubierto bajo la falsa interpretación de “una libre opción sexual”. No existe un 3º, 4º u otro sexo. Existen, en nuestro planeta, tan sólo dos y de polaridad opuesta.
La no discriminación del homosexual y el respeto que se debe tener hacia estos hermanos no excluye, sin embargo, que se trata de una dificultad sexual de los mismos.
Dificultades o desajustes emocionales (o físicos), acaban siempre en una patología.
Cuando se menciona el término patología hay, inmediatamente, una reacción de determinados grupos, pues la asocian a la discriminación.
Volvemos a insistir, el homosexual no está siendo excluido por la doctrina espirita, al contrario, es comprendido y amparado. Lo que constituye una patología es, pues, su inadaptación psíquica a una realidad biológica programada para la existencia actual.
El origen del comportamiento homosexual se debe a un conflicto entre estructuras del consciente, u organización biológica, y las regiones del inconsciente o estructuras espirituales, en desarmonía energética.

Conforme sabemos, cualquier postura mental genera núcleos de vibración en las estructuras del inconsciente.
Posturas mentales, reforzadas por actitudes, intensifican esos campos de vibración.
De esta forma, se comprende que actitudes de exacerbación sexual con desvíos de conducta, especialmente cuando perjudican a otros individuos, se graban indeleblemente en los campos energéticos de los espíritus.
- Ricardo di Bernardi- Padres e Hijos
Traducción de Johnny M. Moix

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        ¿ Es cierto que Dios hace milagros?

15. En cuanto a los milagros propiamente dichos, sin duda Dios puede hacerlos, visto que nada es imposible para Él. Pero ¿los hace? En otras palabras, ¿deroga las leyes que Él mismo ha establecido?

No le incumbe al hombre prejuzgar los actos de la Divinidad ni subordinarlos a la debilidad de su entendimiento. No obstante, en lo atinente a las cosas divinas, utilizamos como criterio los atributos mismos de Dios. Al poder soberano Él une la soberana sabiduría, razón por la cual debemos concluir que no hace nada inútil.

Entonces, ¿por qué haría milagros? Se dice que los hace para dar testimonio de su poder. Pero el poder de Dios, ¿no se manifiesta de una manera mucho más elocuente a través del conjunto grandioso de las obras de la Creación, por la sabia previsión que preside desde lo más gigantesco hasta lo más insignificante, y por la armonía de las leyes que rigen el universo, antes que por algunas pequeñas y pueriles derogaciones que los prestidigitadores saben imitar? ¿Qué se diría de un ingeniero mecánico que, para dar muestra de su habilidad, desmontara un reloj construido por sus propias manos, obra maestra de la ciencia, a fin de mostrar que puede deshacer lo que ha
hecho? Por el contrario, ¿su saber no se destaca mucho más mediante la regularidad y la precisión del funcionamiento de su obra?

La cuestión de los milagros propiamente dichos no incumbe, pues, al espiritismo. Con todo, si se considera que Dios no hace nada inútilmente, la doctrina espírita emite la siguiente opinión:

Dado que los milagros no son necesarios para la glorificación de Dios, nada en el universo sucede fuera del ámbito de las leyes generales. Dios no hace milagros, porque como sus leyes son perfectas, no necesita derogarlas. Si hay hechos que no comprendemos, eso se debe a que aún nos faltan los conocimientos necesarios.

EL GENESIS
ALLAN KARDEC

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HISTORIA DEL ESPIRITISMO: LOS PRELUDIOS
   Hacia el año 1848, llamó la atención en los Estados Unidos de América, una sucesión de hechos o fenómenos extraños que consistían en ruidos, golpes y movimiento de objetos sin causa conocida. Estos fenómenos acontecían con frecuencia, espontáneamente, con una intensidad y persistencia singulares, pero se notó también que ocurrían particularmente bajo la influencia de ciertas personas, a las que se dió el nombre de médiums, que en cierta forma podían provocarlos a voluntad, lo que permitió repetir las experiencias. Para eso usaron sobre todo mesas, no porque este objeto fuese más favorable que otros, sino solamente porque es el mueble más cómodo y porque es más fácil y natural sentarse alrededor de una mesa que de cualquier otro mueble. De esa forma se generó la rotación de las mesas, después de movimientos en todos los sentidos, saltos, volteretas, fluctuaciones, golpes dados con violencia, etc. El fenómeno fue designado al principio con el nombre de mesas giratorias o danzantes.

    Hasta entonces el fenómeno se podía explicar perfectamente por una corriente eléctrica o magnética, o por la acción de un fluido desconocido, y además esta fue la primera opinión formada. Pero no se tardó en reconocer en esos fenómenos, efectos inteligentes; así el movimiento obedecía a una voluntad; la mesa iba a la derecha o a la  izquierda, en dirección a cualquier persona designada, y quedaba bajo el mando de quien preguntaba, golpeando el suelo con una de sus patas el numero de veces solicitado, o lo batía regularmente, etc. Quedó así la evidencia de que la causa no era puramente física y, a partir del axioma: "Si todo efecto tiene una causa, todo efecto inteligente tiene una causa inteligente ". Se concluyó que la causa de ese fenómeno debía de ser una inteligencia.

     ¿ Cual era la causa de esa inteligencia?. Esa era la cuestión. La primera idea fue que podía ser un reflejo de la inteligencia del médium o de los asistentes, pero la experiencia demostró más tarde la imposibilidad de eso, porque se obtuvieron cosas completamente fuera del pensamiento y de los conocimientos de las personas presentes, y hasta en contradicción con sus ideas, su voluntad o su deseo; ella solamente podía entonces, pertenecer a un ser invisible. El medio de asegurarlo era bien simple: bastaba iniciar una conversación con esa entidad, lo que fue hecho por medio de un número convenido de golpes, significando si o no, o designando las letras del alfabeto; de esa forma se obtuvieron respuestas para las diversas cuestiones que se le dirigían. El fenómeno fue designado bajo el nombre de mesas parlantes. Todos los seres que se comunicaban de esa forma, interrogados sobre su naturaleza, declararon ser Espíritus y pertenecer al mundo invisible. Como se trataba de efectos producidos en gran número de localidades, con la intervención de personas diferentes y observados por hombres muy serios y sabios, no era posible que fuesen ellos juguete de una ilusión.

     Desde América, ese fenómeno pasó a Francia y al resto de Europa, donde durante algunos años, las mesas giratorias y parlantes, fueron una moda para divertir en los salones; luego, cuando als personas se cansaron, lo dejaron de lado para pasar a otra distracción.

     El fenómeno no tardó en presentarse bajo un nuevo aspecto, que lo hizo salir del dominio de la simple curiosidad. Los limites de este resumen no permiten seguirlo en todas sus fases. Nos pasamos sin transición a lo que nos ofrece de más característico, lo que fija la atención sobre todo de las personas serias.

     Decimos, inicialmente, que la realidad del fenómeno encontró numerosos contradictores; algunos, sin tener en cuenta el desinterés y la honradez de los experimentadores, no vieron más que un hábil juego de prestidigitación. Los que no admiten nada fuera de la materia y solo creen en el mundo visible, que creen que todo muere con el cuerpo, los materialistas, en una palabra, los que se califican de espíritus fuertes, relegaron la existencia de Espíritus invisibles al campo de las fábulas absurdas; tachaban de locos a los que tomaban la cosa en serio y los llenaban de sarcasmos y de burlas. Otros, no pudiendo negar los hechos, y bajo el imperio de ciertas ideas, atribuyeron esos fenómenos a la influencia exclusiva del diablo, procurando por este medio asustar a los tímidos. Pero hoy el miedo al diablo perdió singularmente su prestigio; hablaron tanto de él, lo pintaron de tantos modos que las personas se familiarizaron con esa idea, y muchos encontraron que era preciso aprovechar la ocasión para ver lo que él es realmente. Resultó que, aparte de un pequeño número de mujeres timoratas, el anuncio de la llegada del verdadero diablo tenía algo de picante para los que solamente lo habían visto en cuadros o en el teatro; él fue para mucha gente un poderoso estimulante, de modo que los que quisieron levantar por ese medio una barrera a las nuevas ideas, fueron contra su propio objetivo y sin querer se volvieron agentes propagadores, tanto más eficaces cuanto más fuerte gritaban. Los otros críticos no tuvieron mayor suerte, porque a los hechos constatados, con raciocinios categóricos, solo pudieron oponer sus denegaciones. Leed lo que ellos publicaron, y en todas partes encontraréis la prueba de su ignorancia y de su falta de observación seria de los hechos, y en ninguna parte una demostración definitiva de su imposibilidad. Toda su argumentación se resume así: " Yo no lo creo, entonces no existe, todos los que creen están locos y solamente nosotros tenemos el privilegio de la razón y del buen sentido".  El número de adeptos hechos por la crítica seria o burlesca es incalculable, porque en todas ellas solo se encuentran opiniones personales, vacías de pruebas en contrario. Continuemos nuestra exposición.

     Las comunicaciones mediante golpes eran lentas e incompletas; se reconoció que adaptando un lápiz a un objeto movible, una cesta, una tablilla o algún otro, sobre los que se colocaban los dedos, ese objeto se ponía en movimiento y trazaba caracteres. Más tarde se reconoció que esos objetos eran tan solamente accesorios que podían ser dispensados; la experiencia demostró que el Espíritu, que actuaba sobre un cuerpo inerte dirigiéndolo a voluntad, podía actuar de la misma forma sobre el brazo o la mano, para conducir el lápiz. Tuvimos así médiums escritores, o sea, personas que escribían de modo involuntario bajo el impulso de los Espíritus, de los cuales ellos serían los instrumentos e intérpretes. A partir de ahí, las comunicaciones no tuvieron más límites, y el intercambio de pensamientos se pudo hacer con tanta rapidez y desarrollo como entre los vivos. Era un vasto campo abierto a la exploración, para el descubrimiento e un mundo nuevo, el mundo de los invisibles, como el microscopio lo es para descubrir el mundo de los infinitamente pequeños.

     ¿ Qué son esos Espíritus?; ¿ Qué papel desempeñan en el Universo?; ¿Con qué objetivo se comunican con los mortales?- Tales eran las primeras cuestiones que había que resolver. Se supo después por ellos mismos, que no son seres aparte en la Creación, sino las propias almas de aquellos que vivieron en la Tierra o en otros mundos; que esas almas, después de haberse despojado de su envoltorio corporal, pueblan y recorren el espacio. No hubo más posibilidad de dudas cuando se reconocieron entre ellos a parientes y amigos, con los que se podía conversar; cuando estos vinieron a dar prueba de su existencia, demostrando que la muerte para ellos fue solamente la del cuerpo, que su Alma o Espíritu continuaba viviendo; que estaban allí, junto a nosotros, viéndonos y observándonos como cuando eran vivos, rodeando de solicitud a los que amaron y cuyo recuerdo es para ellos una dulce satisfacción.

- Allan Kardec- ( El Espiritismo en su más simple expresión)

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MEDICINA ESPÍRITA

J. Herculano Pires

LA Medicina Espírita es un proceso  en desarrollo. Comenzó con Kardec y el Dr. Demeure, en París,   en la segunda mitad del siglo pasado. las experiencias y observaciones realizadas con médiums terapeutas  en la clínica del Dr. Demeure figuran, en parte, en la Revista Espirita, colección de doce libros  de los doce años en los que Kardec dirigió y redirigió, prácticamente, prácticamente solo, los fascículos  mensuales de la publicación por el fundada. La Medicina Espirita es un resultado natural de la naturaleza y de las finalidades del Espiritismo. Tanto en el campo científico, como en el filosófico y religioso, la Doctrina espirita se reveló como una forma de Humanismo Atibo, destinado no apenas a establecer principios humanistas, más también  a actuar en el hombre  y por el hombre,   descifrándole los misterios del cuerpo y del  espíritu y proporcionándole los recursos culturales para la humanización del mundo. Los problemas de la salud humana  no podían escapar  de su enfoque universal. En ese plano como en todos los demás, Kardec actuó con prudencia y sabiduría, pesquisando, observando, estudiando  y por fin orientando.  El materialismo dominante en las Ciencias y en la Medicina repelió  la Medicina Espirita.  Kardec, por su vez,  sobrecargado con los múltiples encargos doctrinarios, no tuvo tiempo para cuidar específicamente de ese problema  y de la Pedagogía, dos campos en los que milito con éxito, teniendo sus obras adoptadas por la Universidad de Francia.  No dejó el tratado de Medicina Espirita  y el de Educación  y Pedagogía Espirita que deseaba elaborar. Completada la obra de la Codificación del espiritismo,  se lanzó al campo de las aplicaciones doctrinarias, según sus propias palabras, con la elaboración del Libro La Génesis, de importancia fundamental en los tres campos fundamentales del Espiritismo. Más si dejo, con La Génesis, un modelo del que  el llamo aplicación de los principios y de los datos del espiritismo a las diversas áreas de la cultura.

Como médico poco sabemos de sus actividades, a no ser lo que informa Henri Sausse,  su contemporáneo y amigo, y posteriormente  las pesquisas y la esquematización notable de la vida del codificador en el libro Vida y obra de    Allan Kardec. Su interés por el espiritismo lo apartó de todas las  demás actividades, como del cargo de director de estudios de la Universidad de Francia.  Le cabía iniciar en el mundo las investigaciones científicas de los fenómenos mediúmnicos, lo que hizo con criterio poco vulgar y  plena abnegación. Charle Richet, director de la facultad de Medicina de la Universidad de Francia, Premio Nobel de Fisiología, prestaría más tarde su homenaje a Kardec, reconociendo, en el Tratado de Metapsíquica, el criterio científico de Kardec, que jamás expusiera cuestiones o elaborara principios que no se basase en rigurosa pesquisas.

A pesar de ese inicio promisor, la Medicina Espirita no consiguió avanzar como debía, en virtud de las barreras que contra ella levantaron  todas las fuerzas dominantes en la época: científicas, filosóficas religiosas, en una verdadera colusión  en que se destacaron los elementos clericales y los médicos con sus sociedades profesionales y científicas.  No  obstante, los éxitos de las investigaciones de Richet, Crookes, Notzing, Zöllner y tantos otros, en el campo de los fenómenos mediúmnicos, y recientemente la comprobación de la realidad fenoménica por la Parapsicología, dieron nuevo aliento a las posibilidades de la Medicina Espirita. Hoy hay varias asociaciones de la Medicina  y Espiritismo y de médicos espiritas en Brasil  y en el  mundo,  grandes redes hospitalarias espiritas  y notables trabajos publicados por científicos y médicos espiritas, particularmente en los Estados Unidos, en Inglaterra, en Italia, en Alemania  y en Suecia.  El interés  de las ciencias soviéticas también se manifestó, a pesar de las objeciones ideológicas, y el Dr.  Waldimir Raikov, de la Universidad de Moscú, se proyecto mundialmente  como investigador de los fenómenos mediúmnicos a través  de la Parapsicología, interesándose especialmente por el problema de la reencarnación, bajo  la hábil designación de reencarnaciones sugestivas, como hechos de tipo psiquiátrico, que precisan ser esclarecidas.  En los países de la órbita soviética el interés creció de manera sorprendente. En la Romería  se llegó a  crear una nueva corriente científica, designada como Psicotrónica, más que  en verdad no pasa de Parapsicología disfrazada para escapar a los preconceptos  materialistas ya levantados contra la Ciencia de Rhine y McDougal. La mayor conquista   de los soviéticos en ese campo fue descubierto científica y tecnológica, en la famosa Universidad de Kirov, en el Afganistán, de la existencia del cuerpo bioplasmico de las plantas, de los animales y del hombre. Ese cuerpo, que corresponde en estructura y funciones, plenamente, al periespiritu o cuerpo  espiritual  del Espiritismo, que representa una revolución Copérnico  en la Biología y en la Medicina. Infelizmente el Estado interfirió en la cuestión  y las pesquisas fueron suspendidas por cuestión  de seguridad ideológica del Estado Soviético. A pesar de eso, el libro de Sheila Ostrander e Lynn Schroeder, de la Universidad de Prentice Hall (EUA) lanzado por esa Universidad  y posteriormente por la Editora Bentam Books, de Nueva York, conteniendo entrevistas comprobatorias de los científicos  responsables, continua circulando en el Occidente. “Los científicos revelaron su convicción de que ese descubrimiento abre nuevas perspectivas para los científicos y particularmente para la Medicina, por lo que fueron punidos.

El capítulo de la Medicina Espirita en las ciencias soviéticas, a pesar de oficialmente condenado, abre inmensas perspectivas  en el campo científico mundial.   Se llego a noticiar la realización, en Moscú, de un simposio científico sobre las obras de Allan Kardec, mencionado como un racionalista  del siglo pasado, en Francia, que ya se había referido al cuerpo bioplasmico.

Este importante relato de las dos pesquisidoras norteamericanas fue lanzado en Brasil por la  Editora Cultrix, con el titulo Experiencias Psíquicas Más Allá de la  Cortina de Ferro. (N.E.)

La Medicina Espirita, por tanto, es una realidad  innegable en la actualidad científica del mundo, y su biografía se presenta dramática, implicando hasta aun mismo problemas internacionales. Esa realidad se enriqueció  con el episodio brasileño del llamado Caso Arigo,  del famoso médium curador de Congonhas del Campo, Minas Generales, investigado por un equipo de científicos y médicos de varias Universidades norteamericanas. Las investigaciones probaron la existencia real de diagnósticos, curas de dolencias incurables, como casos de cáncer  incurables, e intervenciones quirúrgicas sin asepsia ni anestesia de cualquier especie. Arigo fue calumniado, después de su muerte accidental, por autoridades eclesiásticas, como  charlatán, más consagrado por los científicos como uno de los mayores casos de mediúmnidad curadora del mundo. Murió en un desastre de automóvil, precisamente cuando esperaba la visita de un equipo de científicos suizos y otra de científicos japoneses, interesados  en pesquisarlo. Tuvimos en manos los pedidos de licencia de esos equipos  habiéndonos Arigo invitado para ayudarlo en la recepción de los pesquisidores, que debían permanecer  varias semanas  en Congonhas del Campo.

La Medicina Espirita  no es una aplicación pura y simple de la mediúmnidad curadora  a casos de dolencias incurables, ni una forma    de curanderismo.   Es lo que Kardec llamaba  una aplicación de los principios espiritas  en el plano cultural. En el caso, aplicación especifica  a la Medicina,  lo que solo puede ser hecho por médicos.  El Espiritismo contribuyo  con la mediúmnidad y la Medicina  con el saber  y la experiencia  y la Medicina cía  de los médicos. Hay casos  de esa doble contribución   conjugarse en una sola persona: el caso de los médicos espiritas que son también médiums. Por eso,  la sociedades de médicos espiritas son importantes, pues pueden liderar movimientos de reglamentación  de elementos de los dos campos  e iniciar trabajos de estructuración científica de la Medicina Espirita. Los médiums representan los médicos espirituales, que a través de ellos dan la  contribución de las observaciones del otro lado de la vida. Los médicos representan la Medicina de la actualidad y procuran establecer las ligaciones necesarias para un esfuerzo común en beneficio de la Humanidad. Tenemos así un aspecto importante del ideal espirita de Kardec: la conjugación del mundo espiritual con el mundo material en el trabajo común de elevación de la Tierra. Tenemos aun la confirmación  de la tesis de León Denis, según la cual el Espiritismo  realiza  una síntesis de lo espiritual y de lo material en el mundo. Y también la previsión  de Sir Oliver Lodge, en gran científico ingles,  de que en el Espiritismo, a través del túnel de la mediúmnidad, los espíritus  y los hombres se encuentran para intentar en conjunto la solución de los problemas humanos. Lo que entonces parecía  utopía, hoy se muestra como realidad.

La Medicina Espirita implica, por tanto, el problema de la mediúmnidad curadora en toda su globalidad de manifestaciones. Habiendo sinceridad en esa conjugación, estaremos cara a uno de los momentos más significativos de la evolución humana en la Tierra, los beneficios que de ella pueden resultar para el bien de la salud humana  son simplemente incalculables. Cabria a la Sociedad de Médicos Espiritas de San Paulo encabezar esa iniciativa cada vez más necesaria.

Entre todas las formas de manifestaciones mediúmnicas,  la más peligrosa para los médiums es  la curadora. No porque  los exponga a riesgos  de salud, que prácticamente no existen en una mediúmnidad bien controlada, más si porque los expone a la fascinación  de las ventajas materiales.  Todo médium curador  es inevitablemente asediado por personas  que quieren agradarlo,  que lo elogian, se dicen sus amigos, le dan presentes y así en adelante.  Poco a poco el médium se deja envolver, se convence de su importancia, se torna vanidoso y ambicioso. Con eso de desliga   de los amigos  y compañeros desinteresados  para caer en las redes de los interesados   y se torna, a su  vez, uno de ellos. Los laboratorios le ofrecen comisiones  en la receta de los productos.  Todas las facilidades  se van abriendo  para el y,  si no tuviera en cuenta los principios de la moral mediúmnica, en breve se transformará en un explorador del prójimo al que se debe auxiliar  con desinterés. El medio espirita conoce muchos de esos casos dolorosos, en que excelentes y humildes médiums curadores acabaron traicionándose a sí mismos.

Son muy variados los tipos de mediúmnidad  curadora, desde la simple pasista el recetistas, el vidente, diagnosticado, hasta el operador, el médium cirujano que tanto puede actuar con instrumentos o con apenas la imposición de las manos, a incluso practicar la cirugía-simpático, uno de los fenómenos más extraños y complejos de  todos los fenomenismos paranormal.   El desenvolvimiento  de ese tipo de mediúmnidad se procesa  de manera discreta, generalmente disfrazado en la producción de efectos físicos, de videncia, de  dolencias súbitas  y sin motivo aparente que lo atacan y de repente desaparecen.  Se tiene la impresión, no es raro, de un caso de obsesión. En verdad, el médium está siendo sometido a una especie de experimentación  de sus posibilidades psicofísicas  y de preparación para sus futuras actividades. Anísio Siqueira, famoso en la década de los 30, sufrió grave  enfermedad que lo llevó a  casi lamuerte.los médicos  lo desengañaron, de repente se recupero y comenzó a hacer curas.  No conocía el espiritismo y nunca lo aprendió, daba pases fumando, el cigarro entre los dedos, y realizó espantosas curas, tanto espirituales (desobsesión) como materiales. José Arigo, paleto, ya en la infancia veía y oía a los espíritus;  en la adolescencia comenzó a sentir terrores nocturnos,  fue perseguido por visiones asustadizas. En la juventud (era católico) contento por el ideal de pureza  y santidad  y oía voces que le aconsejaban la castidad.  Al entrar en la madurez,  se caso y paso por una fase de equilibrio en la que se mostraba despreocupado, alegre  y juguetón. Un día hubo de socorrer a un amigo que se había asfixiado. Ahí comenzó su espantosa mediúmnidad-quirúrgica.  Y, con ella, todos los  problemas de un hombre  que era procurado por enfermos  de las más diversas molestias  y a todos querían atender. Guiado por un espíritu autoritario más generoso, que se decía el médico alemán Dr. Fritz, muerto en la primera guerra mundial, se tornó ríspido, exigente, de una ruda franqueza, dando la idea de un nuevo Juan Bautista que surgía en la ciudadanía arcaica y carismática de  de Congonhas del Campo. Sus modales rústicos parecían una coraza destinada a apartar todas las tentaciones de su peligrosa mediúmnidad. Fue uno de los  médiums más auténticos y de mediúmnidad más productiva que ha pasado entre nosotros. Más acabó en las celadas de los intereses y murió trágicamente, aun joven y vigoroso.

La cirugía simpa tética o simpática es así llamada por su semejanza con la magia –simpática.  Arigo la producía, más solamente en casos especiales. En general, actua de manera violenta, con un cuchillo o navaja, cortando al enfermo de manera brusca, sin anestesia ni asepsia y comandando con seguridad espantosa el flujo de la sangre. Trabajaba al aire libre, en medio del pueblo y en presencia de médicos conocidos o no, y muchas veces llamaba a los médicos para que asistieran de cerca a lo que el hacía. El Dr. Sergio Valle, cirujano ocular y especialista en hipnosis clínica, residente en San Paulo, presenció de cerca varias de sus operaciones y declaró:”Arigo aplica una súper cirugía que no conocemos y no usa la hipnosis ni conoce las técnicas hipnóticas. En la práctica de la cirugía simpa tética Arigo actúa sin tocar al enfermo.  Procedía como la médium  Bernarda Torrubio, mujer del campo, esposa de José Torrubio, sitiado en Garza, en la Alta Paulista. Hacia una oración, pidiendo asistencia a los espíritus. Extendía las manos sobre el enfermo, sin tocarlo. Este sentía que movían por dentro en sus órganos enfermos,  le producían los deseos de  vomitar, más quien vomitaba era el médium. Vomito generalmente espeso, con gran cantidad de pus y sangre y pedazos de materiales orgánicos. El enfermo se sentía débil, abatido como si hubiese sufrido una intervención quirúrgica. Los dolores internos confirmaban esa impresión. Durante unos pocos días los dolores continuaban, más luego comenzaban a disminuir y desaparecían. La recuperación era rápida y total.

La mediúmnidad quirúrgica es muchas veces acompañada de fenómenos ocasionales de efectos físicos. Eso es natural, pues la propia cura e  las operaciones pertenecen a esa clasificación mediúmnica. Bernarda Torrubio manifestaba extraños fenómenos de transporte de objetos  a distancia  y aparentemente a través de puertas y ventanas cerradas. En reuniones con Urbano de Asís Xavier, en Marilia, hubo  notables fenómenos  de esa naturaleza, enteramente  inesperados. En las pesquisas parapsicológicas esos fenómenos se confirmaron. El Profe. Rhine hizo decisivas experiencias con animales, para evitar el problema  de la sugestión, y consiguió éxitos comprobatorios, dentro de todas las exigencias de metodología científica. Las pesquisas de Geley y Osty, en Francia, mostraron que en todos esos fenómenos   existe la emanación de ectoplasma. Geley llamó controladores  a los espíritus que actúan en esas ocasiones, proviniendo y regulando  la salida de ectoplasma del organismo mediúmnico.  En las experiencias soviéticas los científicos consideraron el ectoplasma como energía radiante  emitida por el periespiritu o cuerpo espiritual del médium. Crookes la llamó fuerza psíquica  y Notzing tomo porciones de ectoplasma y  los sometió al análisis de laboratorio, probando que la porción muerta de ese elemento, disociada del médium, se componía de células  y otros materiales orgánicos. No hay, pues, milagro,  en el sentido místico de la palabra, en esos hechos.  Hay las leyes naturales  que poco a poco van siendo esclarecidas por las pesquisas científicas. 

Los médiums dotados de esas facultades precisan ser instruidos doctrinariamente para saber cómo portarse en la vida común y para tener conciencia de que los fenómenos  no son producidos por ellos, más si por la acción de los espíritus. con eso se libraran de la vanidad tola que los lleva  a creer en sus poderes personales, juzgándose dueños de ellos y capaces de controlarlos por sí mismos. Esa idea de posesión individual los lleva también a  caer más fácilmente en las celadas de los aprovechadores. Esa mediúmnidad exige constante vigilancia del médium en lo tocante a sus deberes morales y espirituales  y más plena conciencia de su responsabilidad doctrinaria.

Mediúmnidad por J. Herculano Pires

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