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sábado, 8 de enero de 2011

ORACION(para las almas que sufren y piden oraciones)


PARA LAS ALMAS QUE SUFREN Y


PIDEN ORACIONES





64. PREFACIO. Para comprender el alivio que la oración puede proporcionar a los Espíritus que sufren, es menester referirse a su modo de acción, que se ha explicado anteriormente. (Cap. XXVII, números,9, 18 y siguientes). El que está compenetrado de esta verdad ora con más fervor por la certeza de que no ora en vano.

65. ORACIÓN. Dios clemente y misericordioso, que vuestra bondad se extienda sobre todos los Espíritus que desean nuestras oraciones y particularmente sobre el alma de N...

Buenos Espíritus cuya única ocupación es el bien, interceded conmigo para su alivio. Haced que resplandezca a sus ojos un rayo de esperanza, y que la divina luz les ilumine y les haga ver las imperfecciones
que les alejan de la morada de los felices. Abrid su corazón al arrepentimiento y al deseo de depurarse para
acelerar su adelantamiento. Hacedles comprender que por su esfuerzo pueden abreviar el tiempo de sus
pruebas.

¡Qué Dios, en su bondad les dé fuerza para perseverar en sus buenas resoluciones!

Que estas palabras benévolas puedan mitigar sus penas demostrándoles que en la Tierra hay seres que saben compadecerse de ellos y que desean su felicidad.

66. (Otra). Os suplicamos, Señor, derramar sobre todos los que sufren, sea en el espacio como Espíritus errantes, sea entre nosotros como Espíritus encarnados, las gracias de vuestro amor y de vuestra misericordia. Tened piedad de nuestras debilidades.

Falibles nos hicisteis, pero nos habéis dado la fuerza para resistir al mal y vencerlo. Que vuestra misericordia
se extienda sobre todos los que no han podido resistir a sus malas inclinaciones y están aún arrastrándose en
un mal camino. Que vuestros buenos Espíritus le envuelvan; que vuestra luz resplandezca a sus ojos, y que, atraídos por su calor, vengan a prosternarse a vuestros pies, humildes, arrepentidos y sumisos.

Os suplicamos igualmente, Padre de misericordia, por aquellos de nuestros hermanos que no tuvieron la fuerza de soportar las pruebas terrestres.

Vos nos disteis un fardo para cargar, Señor, y nosotros sólo debemos depositarlo a vuestros pies; pero nuestra debilidad es grande y el valor nos falta algunas veces por el camino. Tened piedad de estos servidores indolentes que han abandonado la obra antes de tiempo; que vuestra justicia les excuse y permita a vuestros buenos Espíritus llevarles el alivio, los consuelos y la esperanza del futuro. El camino del perdón es fortificante para el alma; mostradlo, Señor, a los culpables que desesperan, y sostenidos por esta esperanza sacarán fuerzas del mismo cúmulo de sus faltas y de sus sufrimientos para rescatar su pasado y
prepararse para conquistar el porvenir.

Tomado de "COLECCIÓN DE ORACIONES ESPÍRITAS"

                           Allan Kardec