viernes, 7 de enero de 2011

¿Bodas espíritas?



Recientemente una tragedia ocurrió en una fiesta de “casamiento” en el estado de Pernambuco. El novio se mató después de asesinar a la novia y al padrino. Conforme informó el programa “Fantástico” de la Red Globo (1), el evento era una ceremonia “espirita”.


¿Ceremonia espirita?... ¡Qué absurdo!

Infelizmente han surgido compañeros en torno a los cuales se forman grupos e “individuos portadores de mediúmnidad, noble o no, que no pocas veces se tornan lideres exquisitos y esdrújulos, con comportamientos alineados, procurando presentar propuestas de exaltación de su ego y generando a su alrededor un misticismo que infelizmente viene desaguando en determinadas posturas incompatibles con el Espiritismo, como el casamiento por ejemplo.” (29) Grife)

Se observan algunas veces, entre algunos dirigentes de casas espiritas, posturas tradicionalmente religiosas (iglesia) en la manera de entender y de relacionarse con la Doctrina Espirita. Ese entendimiento crea al margen gravísimos trastornos al Movimiento Espirita, como es la ritualización de ciertas prácticas, abuso del poder en las jerarquías y otras lamentables practicas. Como si no bastasen tantas tonterías, hay dirigentes espiritas celebrando ceremonias de “casamiento”, asumiendo una postura de “arbitraje”, en la condición de “director” de algunas instrucciones. Tales dirigentes “arbitraje” (¡asómbrense!) están con agendas llena de anotaciones, inclusive para “celebrar bautizos”. Quedamos estupefactos ante tales anomalías doctrinarias.

En el casamiento entre espiritas solo debe haber ceremonia civil; JAMÁS ceremonia religiosa. Y ningún presidente (“Director”) del centro espirita o sociedad de orientación espirita debería “oficiar” casamientos, pues el Espiritismo no instituye sacramentos, rituales o dogmas.

Si, por la fuerza de las circunstancias, el cónyuge no es espirita poseyera sincero fervor por la religión que profesa, y quedara traumatizado sin la ceremonia tradicional, el espirita podrá aceptar (sin traumas) la ceremonia religiosa del casamiento, según la costumbre de la religión de su pretendiente. Esta condescendencia, todavía, tiene sus líneas demarcadoras. Solo es aceptable si hubiera una profunda necesidad espiritual del (a) novia (o), sin embargo, no se justifica cuando la persona fuera apenas una religiosa de fachada, por convicción social, o cuando la exigencia es hecha por la familia de ella. Todavía, si hubiera por bien ceder, que el espirita nos e someta a los sacramentos, de la comunión etc.; etc. En ese aspecto, cabrá al cónyuge no espirita providenciar la dispensa de los sacramentos individuales para el espirita.

Reflexionemos en lo siguiente: ¿quién es que da a un hombre el derecho de establecer ese vínculo sagrado entre dos personas? El casamiento no depende de nada exterior, de ninguna acción ajena a los novios. Las dos criaturas se casan y ninguno tiene el poder de establecer vínculos entre ellos. Ni el Juez de Paz promueve el casamiento. Esa Autoridad apenas registra en los anales de la sociedad, para los efectos legales, el casamiento que es ante ella declarado. Por tanto, “la pareja espirita se presenta ante la autoridad civil apenas para declarar su casamiento, solicitando sea el registrado, y no para recibir cualquier tipo de legitimación. La legitimación del casamiento es dada por el grado de responsabilidad y de amor que preside la formación de la pareja.”(3)

Naturalmente, los novios espiritas deben tener conciencia de cómo se casa ante la sociedad y la espiritualidad respetando las convicciones de los familiares “no espiritas”, más intentando hacer prevalecer sus creencias doctrinarias. El legitimo espirita precisa colaborar para que haya renovación de las concepciones religiosas, y no lograra éxito si en nombre de una “falsa humildad y fingida tolerancia” ocultar lo que ya conoce y si cediera ante las costumbres religiosas tradicionales. Si somos espiritas, ¿por qué entonces mantenernos adheridos a las formulas religiosas que nada significan para nuestros ideales?

Muchas veces, compañeros nos indagan si podría y como seria realizada una ceremonia de casamiento espirita. Considerando que el asunto es de alta gravedad y de gran repercusión, atestamos, sin muchas dudas, que no existe ritual ni ceremonia religiosa para el casamiento entre espiritas. El espiritismo es una doctrina filosófico-religiosa, con aspectos científicos y consecuencias ética y morales, más no se constituye en una estructura clerical formalizada. De esa forma, diferentemente de otras corrientes religiosas, no comporta en sus prácticas ninguna ceremonial, rito o aspecto específico ligado al casamiento convencional. O sea, no hay ceremonia de casamiento religioso espirita.

“El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta, y ni utiliza en sus prácticas, altares, imágenes, camadas, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencia, paramentos, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, humo, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualquier otros objetos, rituales o formas de culto exterior.” (4) En el local elegido para la ceremonia civil, una oración sencilla podrá ser hecha por un familiar de los novios. No hay necesidad de convidar a un presidente “director” del centro, un orador espirita, un médium, ni es preciso que un “guía” se comunique para “bendecir”· el consorcio.

Además, siendo la oración sincera la sublimación de los sentimientos y la exaltación del amor, en realidad, por cuestiones de afinidad y afectividad, ciertamente los familiares y los amigos aman más a los novios que el dirigente espirita, el “director”, por tanto la oración bien hecha por ellos será más productiva. Sin embargo, los novios espiritas, junto a la familia, en el bendecido reducto del hogar, podrán hacer el Culto del Evangelio, disfrutando de un ambiente espiritual más sereno y pacificado que el de una exposición publica en el acto de la ceremonia civil o de una fiesta, donde muchas criaturas comparecen allí con el único interés social.

De esa forma, el dirigente espirita, consciente de sus enormes responsabilidades y conocedor de las bases doctrinarias del espiritismo, sabrá esquivarse de los convites que recibe para “oficiar” casamientos, informando, con humildad y educación, a los pretendientes, casi siempre pocos conocedores del espiritismo, que en la Doctrina espirita tal práctica no existe. Si acepta el convite demostrará que conoce el espiritismo aun menos que los novios.

El casamiento es la eliminación del egoísmo; no hiere a las leyes de la Naturaleza; “es un progreso en la marcha de la Humanidad. Su abolición seria agredir a la infancia de la Humanidad y colocaría al hombre por debajo aun mismo de ciertos animales que le dan ejemplo de unión constante. (5) El casamiento, en fin, es un compromiso libremente asumido por dos Espíritus ante el altar de sus conciencias. Está muy por encima de cualquier bendición religiosa o de la asignatura de cualquier documento ante una autoridad civil o religiosa. Se trata de una sociedad conyugal establecida por la propia pareja, en un plano eminentemente moral, ético.

Lo que nos parece debe prevalecer, en vez de la ritualidad que lentamente va siendo introducida y aceptada por desconocimiento doctrinario, es que si leve en consideración a la propuesta filosófica de una amplia visión, de una observación cuidadosa de los hechos de la vida y de cómo el espiritismo lo explica y lo orienta, enseñando, de este modo, un comportamiento ético moral más compatible con la Tercera Revelación.

¡En tesis, no ahí y NUNCA habrá espacio en el universo doctrinario para la celebración de un “casamiento religioso espirita”. Y para los contumaces dirigentes “directores” de casamientos recomendamos buscar otros quintales “espiritualistas” y se distancien deprisa del Espiritismo para no enfangarlo aun más!


Jorge Hessen

2 comentarios:

Josefa Zambrano dijo...

Observación: En tesis, no ahí y NUNCA habrá . . . Hay, del verbo haber. No hay y nunca habrá es lo correcto. (ahí es de lugar). Cuidemos nuestro castellano que es hermoso y su escrito muy interesante. Gracias y por favor acepte mi observación con bien. Josefa.

Jose Luis Martín dijo...

Ruego me disculpen la falta de corrección en algunos escritos que publico sin revisar demasiado. Procuraré ser más escrupuloso en el futuro.Gracias