viernes, 4 de febrero de 2011

Descanso




Es el tiempo que el hombre utiliza, para reponer sus fuerzas, para expandir su alma un poco, y dejarla vagar relajadamente.

¿Piensas salir de paseo?

¿Te apetece respirar, un poco de aire fresco?

Es lógico, que después de una semana de trabajo, y de encierro, que en nuestro día de descanso, queramos hacer aquello que un día normal no podemos hacer, como pasear, ir al cine, visitar a un amigo, salir de compras, ver escaparates etc.…

Pero el descanso es algo que hay que merecerlo, porque descansar es no hacer nada, no preocuparte por nada, y hacer de tu tiempo aquello que tú quieres, cosa que es muy difícil en el planeta tierra.

El que no vayas a la oficina, y te quedes en casa no quiere decir que eso sea descanso, seguramente, vendrán los hijos, si son ya mayores, tus nietos, y deberás atenderlos, prestarles tus servicios para que ellos puedan descansar unas horas.

Quizás las tareas que durante la semana no has tenido tiempo de efectuar, aun están sin hacer, y tomes este día precisamente para hacerlas efectivas, y te lleven mucho de tu tiempo libre.

Son tan cortos los días, tanto el estrés que muchas veces, realizamos las cosas como mecánicamente, sin formar parte de ellas en si, pues si al minuto nos preguntan por algún detalle de ellas, ni reparamos, ni las vimos, pasaron por nuestro lado desapercibidas.

No nos preocupemos por esto, el descanso es algo que si fuera continuo, nos cansaría, terminaría aburriéndonos, haciéndonos sentir en la nada, en la inacción, en la desilusión, son esas contrariedades, esas llamadas las que nos hacen esforzarnos, exigirnos un poco más de nosotros, y hace más efectivo nuestro merito, ya que la mayoría de las veces esos trabajos no son de nosotros, no pertenecen a nuestro cometido, muchas veces lo hacemos por el bien de los que nos rodean, y es desinteresado.

El trabajo será siempre el prodigio de la vida, creando comodidades y progreso, alegría y renovación.

Cuando el tedio nos visite, vayamos a la escuela de la caridad… Ella despertará en nosotros el deseo puro de ayudar hacer el bien, y dará luz a nuestro corazón, librándonos de las tinieblas que acostumbran visitarnos en las horas vacías.

Debemos estar convencidos de que la base de nuestra tranquilidad reside en la integridad de la conciencia; comprendamos que todos los afectos problemas en nuestro camino de ahora constituyen debitos de existencias pasadas que nos compete resarcir, y que todas las facilidades que ya nos enriquecen el camino son instrumentos que el Señor nos presta, en la construcción de la más amplia felicidad futura y entendemos que la vida nos devuelve aquello que le damos.

Si la ocasión nos lo permite, descansemos, dichoso aquel que goza de tiempo libre para hacerlo, eso es señal de que se esforzó mucho y Dios nuestro padre le permite esa oportunidad, ese tiempo, para el.

Siempre que la vida necesite de nuestra colaboración, dentro de las horas de nuestro descanso, sea en el sector que sea, con el trabajo atrasado, con las visitas inoportunas, con los deberes para con nuestros hijos y demás familiares, es señal de que no terminamos nuestros deberes, que la vida nos reclama el tiempo perdido de otras existencias, por eso debemos entregarnos resignados a la tareas que no pueden prescindir de nuestro concurso.



Trabajo realizado por Merchita

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