sábado, 23 de abril de 2011

El color del día


    
  Aquel  día amaneció nublado;de un gris ceniciento,casi negro; negro como el luto, y tal vez por eso parecía que lloraba lentamente, tristemente, en forma de una lluvia continua que lo empapaba todo.  
   
   Sin embargo,el  sol de mi ánimo pugnaba por abrirse paso en medio de mi alma, a   pesar de la  tristeza      sombría  y contagiosa que   reinaba en el ambiente.  Pero era   difícil;  aquella  tristeza con su         inspiración de melancolía,pesaba demasiado.
    
     Mas, de repente, recordé  y sentí la  Divina     presencia de Dios en todo: en  medio de mi alma en  el color del día, en mis preocupaciones y problemas...,y comprendí que aquel momento y aquel estado anímico    que me transmitía el color del día,no eran casualidad,porque allí en medio estaba Él y lo que yo vivía en aquel momento que parecía triste no era sino otra    
lección  más de las muchas que aun tengo que aprender. La cuestión era comprender cual era esa lección,si es que de una lección se trataba. 

   Pronto sentí que no estaba solo en medio de la     tristeza;  porque aunque a veces no lo notemos,siempretenemos cerca una compañía, la de algún ser querido deesos que habitualmente no vemos con los ojos ,pero que podemos sentir y hasta hablar con ellos muchas veces.  
    Claro está que me refiero a los Espíritus.Y es verdad que existen; no son producto de mi imaginación ni de  la de tantos otros; yo los he sentido y los sientoen muchas ocasiones,y doy fe de que lo que digo es muycierto: !Están ahí,en nuestro ambiente, alrededor nuestro aunque no  los veamos con los ojos materiales puesellos no son de materia .Es solo cuestión  de escucharel silencio del corazón y dejar la mente abierta y    relajada para percibir sus palabras en forma de nuevospensamientos que nos llegan y  que nos levantan el    ánimo cuando lo necesitamos. También es cierto que    otras muchas veces nos dejamos llevar por  el         sentimiento   negativo que  nos inspira el color del  día, y entoncesesos seres  que podríamos  tener cerca animándonos e  inspirándonos  positivamente,dejamos de tenerlos. Por mantener una sintonía anímica diferentea la de ellos,los hemos alejado y los hemos sustituidopor otros que aun sin saberlo, hemos elegido nosotros mismos cuando hemos  preferido  dejarnos llevar por latristeza, la melancolía o la apatía, y esta clase de presencias mentales,tan reales como nosotros, nos      acompañan  e incentivan en nuestra negatividad anímica ,alimentando  negros pensamientos en  nuestras almas.

   También comprendí porque así lo experimenté,que hayotros días que amanecen luminosos  alegres y soleados,y sin embargo nosotros seguimos con nuestra tónica de melancolía.En este caso flagrante de nuestra culpabilidad por ello,ya no se le puede echar la culpa al colordel día, sino a nuestro estado anímico e interior, quesí, que se puede ver influido por el  ambiente triste o alegre que nos circunda, colorido o descolorido,perofinalmente  la alegría o  la tristeza la  portamos    nosotros  interiormente porque así lo queremos,aparte de que existan factores externos que influyen en uno uotro sentido.

    Debiéramos tener en cuenta que somos espíritas; no marionetas,ni veletas. Y esto significa que somos los únicos dueños y responsables de nuestros estados del alma; no podemos dejarnos llevar en nuestro ánimo por los vientos de la vida  cuando con sus vaivenes soplanen cualquier dirección; no podemos claudicar espiri   tualmente,aunque sea solo a ratos o por momentos.Somoshumanos y limitados; generalmente bastante débiles    espiritualmente hablando,y las pruebas de la vida a   veces son muy fuertes, pero ya va siendo hora de comenzar a tomar conciencia  de la fortaleza que  podemos  llegar a tener para afrontar estos envites,así como   del camino a transitar cada día con tesón y  con  fe, en pos delaprendizaje y las realizaciones . 

 Comprendí y sentí que como espírita, no solo debo serde ánimo fuerte y hasta alegre ante las adversidades ylos colores feos de cada día, sino que tengo la obligación moral  para conmigo mismo de ser siempre   fuertey alegre de espíritu.Creo que no nos debemos  permitirlas debilidades del pasado;no podemos  consentir que  los embates de la vida, tal   como una salud física delicada, o tal como problemas  financieros, o los de   nuestros hijos, etc, nos lleven animicamente a la deriva cada vez que se presentan.

    Los que aspiramos a merecer el hermoso título de  Espíritas en su más amplia dimensión, debemos actuar  como el  atleta  cuya modalidad es el salto de altura,una vez ha subido la marca de su  salto  a determinadaaltura, ya no se puede contentar bajando el listón de su marca y esfuerzo, sino que por el contrario siempreaspira a superar  cada vez más sus propios límites.

    El día  climatológico puede venir triste y oscuro, pero el sol que  habita en nuestra alma  debe disipar siempre las tinieblas de la vida, que nos amenazan y nos ponen a prueba, pero que al fin y al cabo, hasta  estas mismas tinieblas   no son  cuestiones de  mala  suerte, sino que  cumplen la función de ayudarnos en  nuestra educación, fortaleza y crecimiento espiritual.

     Así, de este modo, contemplando el día a través  de los cristales de mi ventana,llegué a comprender queaunque  el día se presente oscuro o triste,  para mí  debe ser exactamente igual que cuando el sol con sus  rayos transmite alegría y vida.  El color  de mi alma,no dependerá más de ello, y no debe ser  otro, sino elque yo escojo  internamente, aunque sea en medio  de  su aparente tristeza, pues el color alegre de mi alma no va a depender más  del color del día,  ni  de los  baches del camino, sino de mi decisión firme al elegiraquellos con los que deseo sintonizar siempre: coloresde alegría, de ilusión, de fe , de esperanza y de amorsintiendo que no estoy solo en la senda de la vida a  merced de los vientos variables que me puedan afectar en la dirección  correcta de mi camino.

     Y así , desde entonces,  conscientemente, ruego  cada día  a  esos  amigos invisibles que siempre me   acompañan,  para que me perdonen cuando con mi estado de ánimo les he dificultado su proximidad  y  su ayuday les pido que,en nombre de este Padre tan infinitamente grande y generoso, al que llamamos Dios,  que no secansen nunca de acompañarme y de colorear  alegrementetodos los días que aun le quedan por vivir al resto demi existencia humana.

- José Luis -

 Blog: elespiritadealbacete.blogspot.com

2 comentarios:

HÉCTOR RIVERO dijo...

No lo entendí... :(

Jose Luis Martín dijo...

La paz y la luz del alma, que son alegría, optimismo y buen humor, los llevamos en nuestro interior, y los agentes externos que nos influyen,como es el color triste del día, no nos libran de la responsabilidad de transmitir buenas vibraciones a los demás, contribuyendo a la paz y armonía de quienes nos rodean. Nadie puede dar lo que no tiene, y si no tenemos esa vibración positiva es responsabilidad de cada uno.