martes, 19 de mayo de 2015

Niveles de consciencia en el Ser humano



LA AYUDA DEL PLANO ESPIRITUAL


Vamos comprobando que la tarea que como espíritus tenemos es muy laboriosa y difícil. Sobre todo en los mundos de expiación y prueba, como en el que nos encontramos nosotros en esta fase de la evolución.
A la difícil labor de controlarnos, intentando que nuestras imperfecciones no nos traicionen, que la comodidad no nos haga estancarnos, o realizar las cosas de una manera diferente a como se tienen que efectuar; nos enfrentamos a unas circunstancias y obstáculos por añadidura, que no son otros que el contacto con los demás seres humanos. La vida social, en mundos como el nuestro, es en la práctica como una carrera de obstáculos en donde tenemos que sortear infinidad de minas y alambradas que pueden estar en cualquier parte, si no las detectamos podemos caer en ellas, sucumbiendo ante dichas pruebas y escollos que surgen en nuestro caminar.
Para ir alcanzando el progreso y la perfección a la que estamos llamados todos, sin ninguna excepción, en cada nueva existencia nos tenemos que enfrentar a nuevas pruebas y dificultades, sin las cuales nos sería muy difícil ir adelantando y desarrollando nuestros valores.
Las diferentes posiciones sociales, que hacen que una persona en la tierra deba enfrentarse a circunstancias y matices de la vida, destacadas e importantes, que forjan al espíritu en su proceso evolutivo, dotándole de pruebas determinantes, como por ejemplo son los distintos grados de riqueza y pobreza, de fealdad y belleza, de salud y enfermedad, así como el poder, el éxito, y todas las diferentes problemáticas relevantes, son experiencias que prácticamente tenemos que vivir todos y cada uno de nosotros en las diferentes existencias que tenemos que afrontar.
No nos extrañe este planteamiento, necesitamos vivencias y renovación en las diferentes existencias que nos aguardan en la vida en la materia. Tener existencias que nos pongan de manifiesto la necesidad de vivir con humildad, que pongan a prueba nuestro grado de caridad, de amor, de entrega y sacrificio, de patriotismo, de trabajo por la ciencia, es algo que todos y cada uno sin excepción tenemos que experimentar.
De otra manera, es muy difícil establecer baremos para que vayamos comprendiendo en qué grado de la escala evolutiva estamos, qué grado de valores y defectos tenemos; unos por arraigar y otros por eliminar. Aceptar que sin duda, no es lo que la vida nos depara únicamente lo que marca nuestros aciertos y errores en la tierra, sino que también influye sobremanera el grado de preparación espiritual alcanzado para poder sortear estas pruebas, actuando correctamente, o que simplemente por la falta de preparación sucumbimos ante las mismas, dejándonos llevar por los defectos que rigen nuestros actos, y que nos llevan a abusar de la riqueza que se nos concedió, del poder, del encanto que posee la materia o cualquier otra condición que tengamos.
Todos hemos de pasar por las diferentes vivencias y experiencias de la materia, sin excepción. Recordemos la justicia de Dios, de sus leyes, pues son iguales para todos; no hay privilegios, ni concesiones, todos somos iguales para El. Como hijos suyos nos ama a todos por igual, con lo cual no nos extrañe que el mendigo del hoy, pueda ser el millonario del mañana. Como pueda actuar en cada existencia será en parte condición de su grandeza o miseria espiritual. Y después sacará sus enseñanzas, sus conclusiones, y por tanto, tendrá que asumir en el futuro las consecuencias, para lo bueno y para lo malo de sus obras.
Por esta razón, desde el principio de nuestra andadura espiritual, en los mundos más atrasados, contamos con la ayuda inestimable del mundo espiritual, que nos guía y trata de que encaminemos nuestros pasos, y planificarnos cada existencia lo mejor posible, de acuerdo al grado de evolución alcanzado y de los objetivos a alcanzar que más puedan interesarnos en cada nueva existencia.
Hay espíritus que se dejan ayudar más que otros. Al igual que en la tierra, hay quien se deja aconsejar, escucha y después pone en práctica los buenos consejos recibidos por personas que tienen más conocimientos y más experiencia, y otros que no se dejan aconsejar, que optan por obrar de acuerdo a sus instintos y que no confían en nadie más. En el plano espiritual, pasa exactamente igual, la muerte no nos cambia, nos coloca en el lugar que por afinidad nos corresponde, nos hace ver la realidad de nuestra esencia, esto como es lógico ayuda a comprender, nos puede hacer más razonables por la fuerza de las pruebas, pero no nos cambia.
Es por ello, que los espíritus, cuanto más adelantados, o cuanto más humildes y dóciles son, más se dejan ayudar y guiar, pidiendo consejo a los espíritus de más categoría espiritual, que velan por el progreso de la humanidad, y que su interés no es otro que ayudarnos para que cada paso que demos sea lo más acertado posible, y que por tanto, no nos arriesguemos a afrontar pruebas en la nueva encarnación para las cuales no estamos preparados, y podamos fracasar, complicando nuestro futuro próximo en el que tengamos que venir a corregir, y saldar deudas.
Afrontar la prueba de la riqueza, para los espíritus que van adquiriendo cierto grado de comprensión y desarrollo, es un examen que van aplazando para más adelante, porque es muy difícil de superar. Una prueba que puede llevarnos a errores y equivocaciones muy importantes, y deshacerlos puede suponer un gran coste y muchos sufrimientos. Sin embargo, para un espíritu que esté despojado de egoísmo, y posea una gran fuerza de voluntad venir rodeado de riqueza y de recursos más que suficientes, puede suponer que haga mucho bien, generando trabajo, creando beneficios por doquier y contribuyendo al bien de la humanidad.
Son dos maneras de actuar muy diferentes, por ello hay que saber tomar decisiones, sobre todo si son importantes, ya que ello va a contribuir en gran medida en nuestro devenir de las siguientes encarnaciones.
En el mundo espiritual hay espíritus que nos ayudan a tomar estas decisiones, planificando nuestro futuro, conscientes como son que hacer un uso inadecuado de nuestro libre albedrío puede complicarnos mucho, o por el contrario, ayudarnos en gran medida. Pero no siempre estamos predispuestos a aceptar dicha ayuda. Preferimos en muchas ocasiones experiencias cómodas, vidas fáciles, que luego por falta de preparación espiritual, se vuelven en nuestra contra.
Una vez en la tierra, siempre tenemos a nuestro lado esa ayuda espiritual que necesitamos, para que podamos conducirnos lo mejor posible, es el espíritu protector, que todos tenemos, y que en función de nuestro adelanto y misión que traemos a la tierra puede ser de mayor o menor elevación espiritual, pero todos lo tenemos.
En definitiva no podemos imaginar el gran despliegue de ayuda que pone el Creador a nuestra disposición desde los primeros inicios de nuestra evolución. Sin embargo en muchos casos no lo sabemos apreciar y aprovechar. Si somos dóciles y deseamos progresar rápidamente,  aceptaremos de buen grado los consejos y sugerencias, tendremos en cuenta las propuestas que nos indican para orientar cada nueva existencia lo más acorde a nuestras necesidades, nos esforzaremos para lograr los objetivos, y no adquiriremos en cada nueva existencia ningún grado de maldad, al contrario nos iremos sensibilizando y puliendo, haciendo aflorar las cualidades del espíritu.
Somos niños espiritualmente hablando, estando muy alejados todavía de alcanzar la madurez y la sabiduría necesaria que nos permita tomar las decisiones más apropiadas en cada momento. Si como niños hacemos caso a las indicaciones y sugerencias de nuestros padres, que quieren siempre lo mejor para nosotros, adelantaremos mucho en el menor tiempo posible, y nos evitaremos muchos sufrimientos y penalidades.
 Fermín Hernández Hernández (  Amor, paz y caridad)
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JUVENTUD Y TRABAJO
  
“Ninguno desprecie tu juventud”

De manera general, podemos decir que los jóvenes espíritas de la actualidad, son almas experimentadas en la sublime oficina del servicio
evangélico. Almas, pues, que responden por la construcción del mundo mejor del mañana.
 Formularon, sin duda, las más edificantes promesas regenerativas, en las divinas asambleas de preparación del retorno, a los planos purificadores, de millares de obreros. Esa pléyade de entidades que vuelven al escenario de la Tierra, necesita de ser animadas para el combate en contra de las fuerzas destructoras que amenazan sofocar los buenos sentimientos, retardando así la evolución.
 No fue por casualidad que surgió en todos los rincones del Brasil, “Patria del Evangelio y Corazón del mundo,” ese movimiento renovador de juventudes espíritas cristianas, ese soplo dinámico y consciente que tiende a operar, con bases evangélicas, una extraordinaria revolución en las costumbres de la sociedad de hoy.
 No constituye un accidente, en la Tierra de la Santa Cruz, esta JUVENTUD EN MARCHA, juventud que estudia y trabaja, perfeccionando la
inteligencia y el corazón. No ha sido obra del “acaso”, el traslado de las actividades de figuras eminentes por su cultura y expresión moral, hacia el nuevo campo de trabajo que se desarrolló en el Espiritismo: la lucha, sincera y constante, por la reforma moral de los jóvenes, adaptándose a las tareas doctrinarias.
 Los tiempos han sido, realmente, llegados. Los Ministros Divinos, bajo el amoroso comando del Ángel Ismael, trabajan infatigablemente, en los planos superiores, inspirando a los sembradores encarnados en la preparación del terreno.
 Las responsabilidades se extienden, igualmente para los jóvenes. Las tareas de la Juventud Espírita, frente al mundo y al futuro están, amplia y claramente definidas. Las labores de evangelización y doctrinarias no soportan la indiferencia, la duda ni la vacilación. El momento es de lucha – lucha de renovación íntima. La hora es de trabajo - trabajo fraternal.
 •Y no se diga, impropiamente, que la tarea pertenece y cabe, tan solo a los servidores adultos. Con el “nacer, vivir, morir, renacer nuevamente y progresar continuamente,” preceptuado por la Doctrina, el concepto de la edad física cede lugar al concepto universal de la edad espiritual. Si el operario más viejo dispone de la bendición de la experiencia, adquirida tras la labor fecunda, posee el joven el entusiasmo que, bien dirigido,
opera prodigios.
 El joven espírita, trabajador y juicioso, no es simplemente una promesa; Es una afirmación. El vigor físico, la salud, el idealismo, las esperanzas, todo esto constituye la muralla granítica capaz de destrozar la idea de que la juventud no está en condiciones de cooperar, al lado de los más viejos, en la construcción de las bases del mundo feliz de mañana.
 La palabra evangélica o espírita, sembrada por la juventud, será la llama bendita que iluminará el porvenir. Con todo, su vigor y eficacia serán tanto mayores, cuanto mayores y más positivos fueran los ejemplos del joven en su trabajo con el Maestro.
 Es necesario que tanto el joven cuanto el adulto al realizar la siembra evangélica, para la grandiosa tarea de la renovación de la humanidad, se coloque en la posición de predicar ejemplificando. Ya dijo alguien, con entera propiedad, que la misión del propio Cristo hubiese sido nula, si él no hubiese dado, de todo cuanto enseñó, el más vivificante ejemplo.
 Sus lecciones no habrían atravesado los siglos. El concepto se aplica, con absoluta exactitud a quienes desean continuar, junto con el Maestro, en su divina obra. Procure el joven espírita, realizar por lo tanto, sinceramente la tarea preliminar de la auto-regeneración.
 Busque desenvolver, a través de la lucha constante, los sentimientos y las virtudes del bien, de la moral y la sabiduría, valores estos que dormitan potencialmente en el espíritu inmortal, como resultante lógica de las conquistas elevadas del ser humano, en un pasado desconocido. Si no le es justo a los más veteranos, despreciar de los jóvenes la inmadurez, encendida de idealismo y energía, es mucho menos razonable que el propio joven menosprecie el patrimonio que la Divina Bondad le ha concedido.
Mensaje de Mari Carmen-España.

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Orientación a los jóvenes


Pregunta - Una de las etapas más difíciles de nuestra experiencia encarnatoria es la adolescencia. Desajustes, falta de comprensión, rebeldía etc. ¿Más allá de los cambios físicos existe alguna explicación espiritual?

R - En cualquier etapa del proceso reencarnatorio el Espíritu es un ser integral, que se somete a las contingencias impuestas por el mecanismo corporal, facultándole el desarrollo de los valores que quedaron relativamente adormecidos en estado embrionario. La infancia y la adolescencia, de ese modo, son estados transitorios, en los cuales deben ser trabajados los recursos intelecto-morales del ser humano, a fin de facultarle la conquista del infinito. Naturalmente, a medida que ocurre la madurez orgánica, siempre bajo el impositivo de las necesidades que suceden de las experiencias transcurridas, el fenómeno se presenta consonante con el carácter del ser espiritual que es. Gracias a tal circunstancia, ese tránsito puede ser tranquilo y positivo, como también angustiante y perturbador. En esta fase, son de alta relevancia la presencia del amor y de la disciplina, para que sean bien direccionados sus recursos en potencial con vistas al futuro. He aquí porque la infancia humana es la más larga entre los animales, que la tienen muy breve. Es en este período que se fijan las lecciones que deberán guiar la existencia en desarrollo. La adolescencia, resultante del primer nivel de aprendizaje, desarrolla las impresiones adormecidas en el ser, que se expresarán conforme a los factores ambientales, familiares, educacionales, sociales. Discor-dando de algunos estudiosos que afirman estar impresos en nuestros códigos genéticos todos los procesos orgánicos y psicológicos, acreditamos que la reencarnación impone necesidades y compromisos que pueden ser trabajados por la educación, cuya importancia es primordial. Nunca olvidemos que, aunque el cuerpo sea joven no sucede lo mismo con el Espíritu, que es labrador de varias experiencias transcurridas, de las cuales conserva las conquistas y prejuicios. Un día, un joven me contó que le gustaba mucho la música rock pesado, y se vestía según las bandas que él admiraba, mas paralelamente le interesaba saber del Espiritismo y empezó a frecuentar una Casa Espírita.

Se sentía en conflicto, no sabiendo si tenía que dejar la música que le gustaba o mudar de hábitos.

P - ¿Qué le diría a ese joven?

R- Es natural que en la juventud el concepto de valores esté vinculado a los intereses del placer. En un momento en el cual la música estridente y violenta llama la atención, los jóvenes, que aún no definen su personalidad, pasan a consumirla, imitando los líderes que asumen una postura mitológica o aberrante en el comportamiento, principalmente como forma agresiva y reactiva a los hábitos y costumbres sociales. Desde que encontramos ese joven en dicotomía de comportamiento, sin saber que rumbo seguir, yo le diría que los intereses por la música no pueden ser negados ante la atracción por el Espiritismo. La Doctrina podrá darle una visión más amplia de la realidad de la vida, de lo que él necesita, después penetrarla y sentirla más profundamente, adquiriendo discernimiento para futuros comportamientos. Es necesario adquirir el juicio selectivo, que transcurre de las experiencias, a fin de elegir lo que es lo mejor para la existencia humana. Por tanto, el Espiritismo nunca prohíbe, siempre esclarece y orienta.

P - ¿Ser joven debería ser sinónimo de qué? Déme cinco significados.

R - De soñador que demanda el infinito sin conocer el camino a seguir; del individuo maleable que aguarda el trabajo paciente de la educación, que puede ser considerada su hábil escultor moral; del idealista rico de imaginación y de esperanza; del constructor de nuevas eras; del suelo virgen que aguarda ser sembrado, y que producirá conforme sea cultivado.

P - Divaldo, ¿cómo haces para mantenerte joven?

R - Procuro observar rigurosa disciplina de hábitos mentales y morales, procurando colocar los deberes que merecen respeto encima de los placeres y manteniéndome feliz con la oportunidad rara de la actual reencarnación, que me brinda con la consciencia espírita. Evito irritarme, no cultivando el pesimismo, disculpándome cuando me equivoco y haciendo lo mismo en relación al prójimo, no enojándome cuando soy acusado, ni exaltándome cuando soy elogiado. Gracias a los hábitos saludables de la oración, de la meditación y del trabajo, busco enriquecerme de esperanza y de alegría para nunca desanimar.

P - ¿Qúe ofrece la propuesta espírita a los jóvenes y adolescentes delante de una sociedad que les agracia con drogas, sexo, violencia?

R - El Espiritismo ofrece plenitud, demostrando que la transitoriedad del placer debe ceder lugar a la perennidad de la alegría y del bienestar. Enseñando auto conciencia, el Espiritismo derrumba las paredes invisibles de la ansiedad y del miedo, ampliando los horizontes de la felicidad, que van más allá de los condicionamientos ilusorios de las pasiones.

P - ¿Cómo fue el Divaldo joven?

¿Qué experiencias útiles nos podría transmitir?

R - Hasta donde recuerdo, el trazo característico de mi personalidad actual ha sido la alegría de vivir, reconociendo a Dios por la oportunidad que disfruto. En la infancia, me aturdía cuando los fenómenos espirituales de la mediumnidad eran ignorados y, a través de la oración encontraba alivio y paz, adquiriendo ánimo y entusiasmo para proseguir. Al tomar consciencia de la realidad mediúmnica, busqué en el estudio de la Doctrina los tesoros que ahora me iluminan la existencia. La gran experiencia que adquirí, me enseñó que somos constructores del propio destino, y que solamente cuando resolvemos conseguir lo que nos agrada, es que adquirimos la consciencia de la realidad de la vida.

P - ¿Cómo el joven espírita debe actuar delante del mundo?

R - Manteniéndose perfectamente ajustado a los compromisos doctrinarios, preservándose de los trastornos que dominan en casi todas partes, mediante el culto a los deberes: estudio, conducta, responsabilidad en el hogar y fuera de él, trabajo y deportes, actividades socorristas direccionadas a los más necesitados. El joven debe permanecer en el mundo sin pertenecerle, jamás intentando huirle a las imposiciones, para que no caiga en conflictos innecesarios. Ser joven es poseer un tesoro que debe ser preservado y multiplicado mediante saludables acometimientos. 

(Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, 
publicada en el Portal Plenus www.plenus.net)Orientación a los jóvenes
Entrevista concedida a Luis Hu Rivas
Pregunta - Una de las etapas más difíciles de nuestra experiencia encarnatoria es la adolescencia. Desajustes, falta de comprensión, rebeldía etc. ¿Más allá de los cambios físicos existe alguna explicación espiritual?

R - En cualquier etapa del proceso reencarnatorio el Espíritu es un ser integral, que se somete a las contingencias impuestas por el mecanismo corporal, facultándole el desarrollo de los valores que quedaron relativamente adormecidos en estado embrionario. La infancia y la adolescencia, de ese modo, son estados transitorios, en los cuales deben ser trabajados los recursos intelecto-morales del ser humano, a fin de facultarle la conquista del infinito. Naturalmente, a medida que ocurre la madurez orgánica, siempre bajo el impositivo de las necesidades que suceden de las experiencias transcurridas, el fenómeno se presenta consonante con el carácter del ser espiritual que es. Gracias a tal circunstancia, ese tránsito puede ser tranquilo y positivo, como también angustiante y perturbador. En esta fase, son de alta relevancia la presencia del amor y de la disciplina, para que sean bien direccionados sus recursos en potencial con vistas al futuro. He aquí porque la infancia humana es la más larga entre los animales, que la tienen muy breve. Es en este período que se fijan las lecciones que deberán guiar la existencia en desarrollo. La adolescencia, resultante del primer nivel de aprendizaje, desarrolla las impresiones adormecidas en el ser, que se expresarán conforme a los factores ambientales, familiares, educacionales, sociales. Discor-dando de algunos estudiosos que afirman estar impresos en nuestros códigos genéticos todos los procesos orgánicos y psicológicos, acreditamos que la reencarnación impone necesidades y compromisos que pueden ser trabajados por la educación, cuya importancia es primordial. Nunca olvidemos que, aunque el cuerpo sea joven no sucede lo mismo con el Espíritu, que es labrador de varias experiencias transcurridas, de las cuales conserva las conquistas y prejuicios. Un día, un joven me contó que le gustaba mucho la música rock pesado, y se vestía según las bandas que él admiraba, mas paralelamente le interesaba saber del Espiritismo y empezó a frecuentar una Casa Espírita.

Se sentía en conflicto, no sabiendo si tenía que dejar la música que le gustaba o mudar de hábitos.

P - ¿Qué le diría a ese joven?

R- Es natural que en la juventud el concepto de valores esté vinculado a los intereses del placer. En un momento en el cual la música estridente y violenta llama la atención, los jóvenes, que aún no definen su personalidad, pasan a consumirla, imitando los líderes que asumen una postura mitológica o aberrante en el comportamiento, principalmente como forma agresiva y reactiva a los hábitos y costumbres sociales. Desde que encontramos ese joven en dicotomía de comportamiento, sin saber que rumbo seguir, yo le diría que los intereses por la música no pueden ser negados ante la atracción por el Espiritismo. La Doctrina podrá darle una visión más amplia de la realidad de la vida, de lo que él necesita, después penetrarla y sentirla más profundamente, adquiriendo discernimiento para futuros comportamientos. Es necesario adquirir el juicio selectivo, que transcurre de las experiencias, a fin de elegir lo que es lo mejor para la existencia humana. Por tanto, el Espiritismo nunca prohíbe, siempre esclarece y orienta.

P - ¿Ser joven debería ser sinónimo de qué? Déme cinco significados.

R - De soñador que demanda el infinito sin conocer el camino a seguir; del individuo maleable que aguarda el trabajo paciente de la educación, que puede ser considerada su hábil escultor moral; del idealista rico de imaginación y de esperanza; del constructor de nuevas eras; del suelo virgen que aguarda ser sembrado, y que producirá conforme sea cultivado.

P - Divaldo, ¿cómo haces para mantenerte joven?

R - Procuro observar rigurosa disciplina de hábitos mentales y morales, procurando colocar los deberes que merecen respeto encima de los placeres y manteniéndome feliz con la oportunidad rara de la actual reencarnación, que me brinda con la consciencia espírita. Evito irritarme, no cultivando el pesimismo, disculpándome cuando me equivoco y haciendo lo mismo en relación al prójimo, no enojándome cuando soy acusado, ni exaltándome cuando soy elogiado. Gracias a los hábitos saludables de la oración, de la meditación y del trabajo, busco enriquecerme de esperanza y de alegría para nunca desanimar.

P - ¿Qúe ofrece la propuesta espírita a los jóvenes y adolescentes delante de una sociedad que les agracia con drogas, sexo, violencia?

R - El Espiritismo ofrece plenitud, demostrando que la transitoriedad del placer debe ceder lugar a la perennidad de la alegría y del bienestar. Enseñando auto conciencia, el Espiritismo derrumba las paredes invisibles de la ansiedad y del miedo, ampliando los horizontes de la felicidad, que van más allá de los condicionamientos ilusorios de las pasiones.

P - ¿Cómo fue el Divaldo joven?

¿Qué experiencias útiles nos podría transmitir?

R - Hasta donde recuerdo, el trazo característico de mi personalidad actual ha sido la alegría de vivir, reconociendo a Dios por la oportunidad que disfruto. En la infancia, me aturdía cuando los fenómenos espirituales de la mediumnidad eran ignorados y, a través de la oración encontraba alivio y paz, adquiriendo ánimo y entusiasmo para proseguir. Al tomar consciencia de la realidad mediúmnica, busqué en el estudio de la Doctrina los tesoros que ahora me iluminan la existencia. La gran experiencia que adquirí, me enseñó que somos constructores del propio destino, y que solamente cuando resolvemos conseguir lo que nos agrada, es que adquirimos la consciencia de la realidad de la vida.

P - ¿Cómo el joven espírita debe actuar delante del mundo?

R - Manteniéndose perfectamente ajustado a los compromisos doctrinarios, preservándose de los trastornos que dominan en casi todas partes, mediante el culto a los deberes: estudio, conducta, responsabilidad en el hogar y fuera de él, trabajo y deportes, actividades socorristas direccionadas a los más necesitados. El joven debe permanecer en el mundo sin pertenecerle, jamás intentando huirle a las imposiciones, para que no caiga en conflictos innecesarios. Ser joven es poseer un tesoro que debe ser preservado y multiplicado mediante saludables acometimientos. 

(Entrevista  a Luis Hu Rivas, ( publicada en el Portal Plenus)



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¿ Qué niveles de 

consciencia aparecen 

en el Ser humano?


La mente adopta diferentes niveles de conciencia en cuanto su funcionamiento y manifestación. Existen tres niveles :
El Nivel Consciente o consciencia que corresponde al estado normal de vigilia, en el que que el Ser manifiesta sus pensamientos y sentimientos a partir de una memoria inmediata . Se produce en estado “ despierto”, cuando el cerebro funciona en ondas “Beta”.
Al paso del tiempo, los conocimientos y experiencias que no se utilizan habitualmente, se olvidan de la consciencia y se desplazan hacia otro nuevo nivel llamado Subconsciente. Desde allí ,en caso de necesidad la mente los trae de vuelta al Consciente. Este se oculta en un nivel de vibración cerebral, correspondiente a las ondas cerebrales “Alfa”, que aparecen en los estados de somnolencia y de relajación profunda.
Las experiencias en estos dos niveles de consciencia, las sintetiza el espíritu en cada Existencia, acumulándolas en otro nivel llamado Inconsciente, exclusivo del Ser espiritual. Este nivel se descubre solamente en los estados cerebrales de funcionamiento en ondas “delta”, correspondiente al sueño profundo, cuando el ser espiritual se encuentra desapegado de la materia de su cuerpo.
Se podría resumir lo anterior, en que en el Ser humano existen dos niveles de Consciencia : Consciente y Subconsciente, y que a su vez almacena el Ser espiritual los conocimientos y experiencias adquiridos en ellos, en otro nivel Inconsciente, más profundo en los abismos de la mente, llevándolos consigo de este modo desde unas vidas hasta otras posteriores, y engrosando de este modo su particular acúmulo de conocimientos y experiencias.
Por lo dicho, se puede llegar a comprender el por qué el Ser humano no recuerda sus vidas anteriores, ya que en su cerebro solo existe el consciente y el subconsciente, pero sin embargo la memoria Inconsciente del espíritu es la que se puede manifestar durante las regresiones hipnóticas, aflorando con ella datos ocultos.

- Jose Luis Martín -
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Añadir leyenda
         Órdenes de Espíritus 


96.¿Son iguales unos a otros los Espíritus o, por el contrario, existe entre ellos una jerarquía?
- Son de diferentes órdenes, conforme al grado de perfeccionamiento que han alcanzado. 

97.*¿Hay entre los Espíritus un número determinado de órdenes o grado de perfección?
- Su número es ilimitado, porque no existe entre tales órdenes una línea de demarcación trazada como una barrera, de manera que es posible multiplicar o restringir a voluntad las divisiones. Con todo, si se consideran los caracteres generales, se puede reducir la cantidad a tres órdenes principales. 
Es posible ubicar en la primera categoría a aquellos que han llegado a la perfección: los Espíritus puros. Los del segundo orden han alcanzado la mitad de la escala: la preocupación de éstos es el deseo del bien. Los del último grado se hallan aún en lo bajo de la escala: son los Espíritus imperfectos. Se caracterizan por la ignorancia, el deseo del mal y todas las malas pasiones que retrasan su desarrollo. 

98.Los Espíritus del segundo orden, ¿tienen sólo el deseo del bien, o poseen asimismo el poder de hacerlo?
- Tienen ese poder, de acuerdo con su grado de perfección. Los unos poseen la ciencia, los otros la sabiduría y la bondad, pero todos ellos han de sufrir pruebas aún. 

99.Los Espíritus del tercer orden, ¿son todos esencialmente malvados?
- No, los hay que no hacen ni bien ni mal. Otros, por el contrario, se complacen en el mal y se hallan satisfechos cuando encuentran ocasión de practicarlo. Están, después, los Espíritus frívolos o traviesos, más revoltosos que ruines, que disfrutan más bien con los enredos que con la maldad y encuentran placer en engañar y causar pequeñas contrariedades, las que los divierte.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC

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