INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Reuniones y Sociedades Espíritas
2.- Tratamiento espírita de la obsesión
3.- El apego afectivo
4.- La Codificación espírita
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REUNIONES Y SOCIEDADES ESPÍRITAS
Las reuniones espiritistas pueden tener grandes ventajas, porque permiten ilustrarse por el cambio recíproco de pensamientos, por las preguntas y las observaciones que cada uno puede hacer y de las que se aprovechan todos; pero para sacar de ellas todo el fruto que se desea, requieren condiciones especiales que vamos a examinar, porque no se tendría razón en asimilarlas a las sociedades ordinarias. Por otra parte, formando las reuniones un todo colectivo, lo que les concierne es la consecuencia natural de las instrucciones precedentes; tienen que tomar las mismas precauciones y preservarse de los mismos escollos que los individuos; por esto hemos colocado este capítulo en último lugar.
Las reuniones espiritistas tienen caracteres muy diferentes según el objeto que se proponen, y por lo mismo su condición de ser debe diferir también. Según su naturaleza pueden ser frívolas, experimentales o instructivas.
325. Las reuniones frívolas se componen de personas que sólo ven el lado complaciente de las manifestaciones, que se divierten con los chistes de los Espíritus ligeros muy amantes de esta clase de asambleas, en las que tienen toda la libertad de exhibirse y en las cuales no faltan. Allí se preguntan toda clase de ligerezas, se hacen decir la buenaventura por los Espíritus, se pone su perspicacia a prueba para adivinar la edad, lo que se lleva en el
bolsillo, descubrir pequeños secretos y mil otras cosas de esta importancia.
Estas reuniones son sin consecuencias; pero como los Espíritus ligeros son algunas veces muy inteligentes y que por lo general son de humor fácil y jovial, se producen a menudo cosas muy curiosas de las que el observador puede sacar provecho; el que no hubiese visto otra cosa y juzgase el mundo de los Espíritus según esta muestra, se haría una idea tan falsa, como aquel que juzgase a toda la sociedad de una ciudad por la de ciertos barrios.
El simple buen sentido dice que los Espíritus elevados no pueden venir a tales reuniones, en las que los espectadores son tan formales como los actores. Si se quiere ocupar de cosas triviales, es menester llamar francamente a Espíritus ligeros, como se llamaría a farsantes para divertir una sociedad, pero habría profanación convidando nombres venerados, mezclando lo sagrado con lo profano.
326. Las reuniones experimentales tienen por objeto la producción de manifestaciones físicas. Para muchas personas es un espectáculo más curioso que instructivo; los incrédulos salen de ellas más maravillados que convencidos cuando no han visto otra cosa, y todo su pensamiento se dirige a buscar los hilos, porque no pudiendo hacerse cargo de nada, suponen desde luego subterfugios. Lo contrario sucede con aquellos que han estudiado; comprenden anticipadamente la posibilidad y los hechos positivos determinan en seguida o acaban su convicción; si hubiese subterfugio, estarían en disposición de descubrirlo.
A pesar de esto, esta clase de experimentos tienen una utilidad que nadie podía desconocer, porque ellos son los que han hecho descubrir las leyes que rigen el mundo invisible y para muchas gentes son sin contradicción un poderoso motivo de convicción; pero nosotros sostenemos que ellos solos no pueden iniciar en la ciencia Espírita, como la vista de un ingenioso mecanismo, no podrá hacer conocer la mecánica, si no se conocen
sus leyes; sin embargo, si estuviesen dirigidos con método y prudencia, se obtendrían resultados muchos mejores. Volveremos luego al mismo asunto.
327. Las reuniones instructivas tienen un carácter muy diferente, y como de ellas es de donde puede sacarse la verdadera enseñanza, insistiremos más sobre las condiciones que deben llenar.
La primera de todas, es el permanecer formales en toda la extensión de la palabra. Es preciso convencerse que los Espíritus a los cuales queremos dirigirnos son de una naturaleza enteramente especial; que no pudiéndose aliar lo sublime con lo trivial, ni el
bien con el mal, si quieren obtener cosas buenas, es menester dirigirse a Espíritus buenos; pero no basta pedir buenos Espíritus; es menester condición expresa; estar en disposición propicia para que quieran venir; así, pues, los Espíritus superiores no irán a las asambleas de hombres ligeros y superficiales, como tampoco hubieran ido cuando vivían.
Una sociedad no es verdaderamente formal sino a condición de ocuparse de cosas útiles con exclusión de todas las otras; si aspira a obtener fenómenos extraordinarios por curiosidad o pasatiempo, los Espíritus que los producen podrán ir, pero los otros se alejarán. En una palabra, cualquiera que sea el carácter de una reunión, encontrará siempre Espíritus dispuestos a secundar sus tendencias. Una reunión formal se separa, pues, de su objeto si deja la enseñanza por la diversión. Las manifestaciones físicas como ya lo hemos dicho, tienen su utilidad; los que quieren ver, que vayan a las reuniones experimentales, y los que quieran comprender, que vayan a las reuniones de estudio; de este modo los unos y los otros podrán completar su instrucción espírita como muchas gentes son sin contradicción un poderoso motivo de convicción; pero nosotros sostenemos que ellos solos no pueden iniciar en la ciencia Espírita, como la vista de un ingenioso mecanismo, no podrá hacer conocer la mecánica, si no se conocen sus leyes; sin embargo, si estuviesen dirigidos con método y prudencia, se obtendrían resultados muchos mejores.
El Libro de los Médiums. Allan Kardec.
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TRATAMIENTO ESPÍRITA DE LA OBSESIÓN
En general, la obsesión no es de fácil curación, e incluso, algunos casos con raíces muy profundas, resultan incurables en la vida actual. Ahora bien, la mayor parte de las veces, un tratamiento orientado en la concepción espírita logra la solución eficaz del problema.
La doctrina espírita no admite la práctica del exorcismo, que es un ritual autorizado oficialmente y practicado por diversas sectas religiosas, especialmente cristianas. En primer lugar, porque el Espiritismo no adopta ni ejecuta rituales de ninguna especie, ni emplea ingredientes, materiales u objetos especiales. Segundo, porque el Espiritismo toma como punto de partida que es el demonio quien está originando la afección, y la doctrina espírita no reconoce la existencia de tal personaje, ni en consecuencia, la "posesión diabólica", esclareciendo sobre la acción de espíritus inferiores, humanos, y no sobrehumanos, en los procesos obsesivos. Y en tercer lugar, porque el exorcismo se basa en la expulsión violenta del obsesor, mientras que el procedimiento espírita busca comprender las causas que originan la situación, adoctrinar y moralizar, instruir y auxiliar a los implicados en la trama obsesiva, y lograr por medio de la conversación persuasiva, el olvido y el perdón, con la solución definitiva del conflicto.
El Espiritismo recomienda en caso de obsesiones, tomar como guía las siguientes indicaciones:
- Examen médico, psicológico y psiquiátrico, previo del paciente, para identificar si hay o no factores orgánicos o de otra índole, causando el trastorno. No se deben atribuir indiscriminadamente todos los disturbios de conducta a causas espirituales externas, `principalmente de tipo mediúmnico u obsesivo. Por eso, es prudente que el paciente, antes de ser atendido en el centro espírita, haya sido sometido a exámenes especializados, evitándose así una interpretación errónea de la sintomatología clínica, atribuyéndole un origen espiritual, cuando en realidad se trate de índole psiquiátrica.
- Se entrevista a fondo al paciente y se llena un expediente completo.
- Se invita al paciente a un autoanálisis de su vida y su conducta. Se le exhorta a la moralización y reforma íntima; a solicitar perdón con humildad y a elevar su pensamiento a lo Alto. En el fondo, la curación de la obsesión, es una autocuración, ya que es la misma víctima la que debe liberarse de la influencia perniciosa que le atormenta, cerrándole las puertas con su transformación moral y tomando conciencia de que cada ser humano es su propio dueño, que posee juridicción sobre sí mismo, que nadie puede invadir su campo físico y psíquico si no lo permite, y que siendo la obsesión un estado de sintonía de su mente con mentes desequilibradas, le corresponde a cada quien cortar el círculo, imprimiendo una dirección constructiva a sus procesos mentales, emitiendo pensamientos sanos, buenos, optimistas, y fortaleciendo su voluntad. La familia debe jugar un rol importante dentro del proceso de reeducación y recuperación del paciente, sirviendo el hogar como centro de buenas vibraciones que le ampararán y resguardarán. Concienciación y moralización, son los recursos desobsesivos más eficaces.
Se efectúan las reuniones mediúmnicas necesarias para encontrar la causa de la obsesión. Si dialoga con el obsesor para adoctrinarlo y lograr la ruptura o disolución de los vínculos obsesivos. El olvido y el perdón de las ofensas es la base de la desobsesión. Estas reuniones se deben efectuar con la mayor discreción, sin público, solo con la presencia del equipo adiestrado en la tarea desobsesiva. Los adoctrinadores espíritas, están conscientes de la necesidad de ser auxiliados por espíritus elevados, por lo que siempre solicitan con amor y humildad su ayuda y participación solidaria. Cuanto más elevada sea la condición evolutiva del adoctrinador, más eficaz será el trabajo desobsesivo, pues la autoridad moral es la única que se puede ejercer sobre los espíritus inferiores, y la única ante la que se doblegan.
- Se aplican pases a la víctima. En la exteri0orización de su magnetismo, el pasista debe mentalizar ideas edificantes, envolviendo al paciente en creaciones ideoplásticas, con la emisión de formas-pensamientos que evoquen cuadros de bondad, de tranquilidad, de armonía, o representando paisajes hermosos, plácidos, serenos, a fin de disolver las ideoplastias negativas generadas por el obsesor y liberar a su víctima de la opresión psíquica a la que está sometida.
- Se complementa el tratamiento desobsesivo con la atención médica que fuese necesaria para lograr el completo restablecimiento de la salud del paciente. Naturalmente, cuando la gravedad del caso no permite su atención en el centro espírita, se impone la inclusión del paciente en una institución psiquiátrica, donde también se puede brindar atención desobsesiva complementaria, si hubiese el consentimiento del paciente, sus familiares, y los médicos tratantes. Lo ideal sería que hubiese mayor número de psiquiatras espíritas que puediesen tratar al paciente con un doble tratamiento: Psiquiátrico y mediúmnico. Al respecto, señalaré que ya hace tiempo que en Brasil existen hospitales psiquiátricos espíritas, lo que nos lleva a desear que ese ejemplo cunda por el mundo entero.
- Jon Aizpúrua. de su obra Fundamentos del Espíritismo-
- Adaptación de José Luis Martín-
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LA CODIFICACIÓN ESPÍRITA
Muchos espíritas dicen que no disponen de tiempo para estudiar los libros doctrinarios. Entienden que basta escuchar a los guías en las sesiones mediúmnicas para aprender y progresar espiritualmente. A veces, sin embargo, esos mismos guías no tienen conocimiento, son espíritus tan ignorantes como sus propios protegidos. Recordemos la enseñanza del Evangelio “si un ciego guía a otro ciego, ambos van a caer al barranco”.
Sabemos que vivimos en un mundo en fase de transición evolutiva, en el que proliferan espíritus agitados por nuevas ideas, deseosos de transmitirnos sus “revelaciones personales”. Debemos tener sumo cuidado, pues la responsabilidad espiritual es el mayor compromiso que tenemos adquirido en la existencia terrenal. Todos somos conscientes de la gran obra que se encuentra a nuestra disposición, y que solo la espiritualidad es capaz de haber desarrollado: “La Codificación”. Tenemos aquí un manantial donde todos debemos beber una y otra vez, siempre que tengamos necesidad de saber.
Nos dice el espíritu de Emmanuel en “DERROTERO”, obra psicografiada por Francisco C. Xavier: “Seguramente con el Libro de los Espíritus las conclusiones filosóficas han alterado tu visión del mundo. Ahora admites la inmortalidad del ser”. Efectivamente, nuestro despertar nos induce a hacerles llegar a aquellos que conviven con nosotros, que se encuentran a nuestro lado, el “descubrimiento”. Porque hemos encontrado explicación para tantas y tantas incógnitas que nuestra mente albergaba, esclareciendo así las sombras de nuestras preguntas sin respuestas. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? y ¿Por qué estamos en la Tierra? Pasar por el “Libro de los Espíritus” sin analizarlo detalladamente sería desaprovechar el conocimiento filosófico que nos es necesario para nuestra formación. Debemos estudiarlo detenidamente para hallar en él una de las bases de nuestro progreso. Y progresando nosotros haremos progresar a nuestros seres queridos con el ejemplo.
Las instituciones espíritas deben convertirse en casas de formación, aplicando cursos, además de las reuniones públicas evangélicas y doctrinarias. Nos dice el espíritu de Joana de Angelis que los Centros Espíritas son “células cristianas” que esparcidas sobre la Tierra sirven de Hospitales para el alma y donde se imparte conocimiento y saber. Es aquí precisamente donde la mediumnidad debe ser estudiada, analizada y desarrollada.
“El Libro de los médiums”, la base científica del Espiritismo, nos hace comprender los problemas de la mediumnidad, sus consecuencias y sus soluciones. Debemos profundizar sobre esta materia de forma muy especial, pues todos sabemos de las necesidades que nuestros hermanos tienen del auxilio mediúmnico, por encontrarse muchos de ellos con problemas psicológicos que solo a través del tratamiento espiritual les rescatará de patologías psíquicas, que la medicina oficial no lograr reparar. Recordemos que los existencialistas franceses de los años 30/40 del siglo pasado lo llamaron “la angustia de vivir”.
Una dedicación especial sobre este tema, nos dará una dimensión necesaria de entendimiento para comprender el animismo, la obsesión y la fascinación, circunstancias por las que se pueden caminar al encontrarnos inmersos en el Mundo Espiritual. Debemos cultivar nuestro huerto para alcanzar la cosecha del saber, pero de casi nada nos serviría sino supiésemos aplicarlos cristianamente. Los Espíritus en diferentes países y con la intervención de diferentes médiums, nos legaron a través de sus instrucciones, que son “las voces del cielo” “El Evangelio según el Espiritismo”, que viene a iluminarnos. Esta obra es para uso de todos; cada uno puede sacar de la misma los medios para imitar la moral de Cristo. Además encontraremos en ella las aplicaciones que nos conciernen más especialmente.
Gracias a las comunicaciones establecidas, de una manera permanente entre los hombres y el mundo invisible, la ley evangélica, enseñada por los mismos espíritus, ya no será letra muerta, porque todos la comprenderemos y nos veremos inducidos incesantemente por los consejos de los guías espirituales a ponerlas en práctica. Se ha reunido en esta maravillosa obra, un código de moral universal sin distinción de culto. Muchos puntos del Evangelio, de la Biblia y de los autores sagrados en general, no son suficientemente claros de entender. En gran parte la razón consiste en la dificultad que presenta la lectura del Evangelio. La forma alegórica y el misticismo intencional del lenguaje, hacen que la mayor parte lo lean por conciencia y por deber, como leen las oraciones, sin comprenderlas, es decir, sin fruto.
Los preceptos morales confundidos en la masa de otras narraciones pasan inadvertidos, siendo entonces imposible atender al conjunto y haciendo de él una lectura y una meditación separadas. El Espiritismo arroja luz viva sobre los misterios del pasado. Estudiando “El cielo y el infierno”, vemos que Kardec reafirma el carácter científico del Espiritismo, como ciencia de observación. La doctrina enfrenta el problema de las penas y recompensas futuras a la luz de la Historia, estableciendo comparaciones entre las idealizaciones del cielo y el infierno en las religiones anteriores y en las religiones cristianas, revelando raíces históricas, antropológicas de esas idealizaciones y denunciando los absurdos dogmas cristianos.
La comparación del infierno pagano con el infierno cristiano es uno de los más eficaces trabajos sobre mitología comparada que se conocen. La mitología cristiana se muestra más grosera y cruel que la pagana. Ello sería suficiente para justificar el Renacimiento. Por tanto vemos que “El cielo y el infierno” tiene mucho que enseñar, no solo a los espíritas, sino también, a las inteligencias que pierden su tiempo combatiendo al Espiritismo, como los griegos y romanos combatieron al Cristianismo. Las penas y recompensas después de la muerte emergen del ámbito oscuro de las supersticiones y del misticismo dogmático hacía la luz del análisis y de la investigación científica. Si los teólogos – que pretenden ser algo más que hombres, como afirmó Descartes – pudiesen tener la humildad suficiente para consultar “El cielo y el infierno”, encontrarían en sus páginas la solución a sus más angustiantes problemas.
Alfred Russel Wallace, explorador, geógrafo, antropólogo y biólogo británico, que comenzó a estudiar el Espiritismo en el verano de 1865, después de revisar la literatura y de repetir los fenómenos qu presenció en varias sesiones, y a pesar de que su defensa daño su reputación, dijo: “El Espiritismo es una ciencia experimental que nos ofrece la única base de la verdadera filosofía y de una pura religión. El ha abolido los términos sobrenatural y milagroso, ampliando la esfera de las leyes y del dominio de la Naturaleza y, por tal motivo, descubre y explica lo que hay de real en las supersticiones y en los supuestos milagros de todas las edades”.
Efectivamente, Kardec trata el problema de la Revelación Espírita, en “La Génesis”, señalando que no se trata de algo que tenga características misteriosas, sino de un proceso de investigación. Nadie puede revelar lo que no sabe o lo que no descubrió. Una revelación debe descubrir los secretos de un misterio para que este se convierta en un hecho.
Si la revelación no coincidiera con lo real, no pasaría de una elaboración humana. Si fuera atribuida a Dios, quedaría probado que tal atribución es gratuita. Kardec nos propone la tesis de la revelación continua, permanente, recordando que todas las ciencias se ajustan a un proceso de revelación de los secretos de la Naturaleza. El Espiritismo está inserto en ese proceso y presta una contribución tanto más valiosa, puesto que su objeto no ha sido tratado anteriormente por ninguna otra ciencia. Todas las ciencias conocidas hasta entonces, se aplicaban a las investigaciones materiales. El problema espiritual había quedado a cargo de las religiones, las que fracasaron totalmente en este sentido, puesto que nada han aportado al conocimiento real. La ciencia espírita vino a suplir esa grave deficiencia cultural, mostrando la posibilidad de la investigación científica del campo espiritual.
El Espiritismo dio origen a las hoy llamadas investigaciones de lo paranormal. La antigua Parapsicología alemana, la Ciencia Psíquica inglesa, la Metapsíquica de Richet en Francia y la parapsicología actual nacieron de las entrañas de la Ciencia Espírita y confirman, en nuestro siglo, su plena validez. Más a pesar de todo eso, el Espiritismo y particularmente la Ciencia Espírita, fueron considerados ilusorios. Pero transcurrido el tiempo, hoy las ciencias cuentan en sus programas con la investigación de lo paranormal, comprobando objetivamente la existencia real del Espíritu y de toda la grandiosa fenomenología espírita.
Recordemos que la Doctrina Espírita es el resultado de la enseñanza concordante y colectiva de los Espíritus.
Juan Miguel Fernández Muñoz.
Presidente de la Asoc. de Estudios Espíritas de Madrid
Extraído de la revista “El Ángel del bien”
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