sábado, 6 de agosto de 2016

EL GRITO SILENCIOSO


DESDOBLAMIENTO INVOLUNTARIO
PERO CONSCIENTE
                                                                 GABRIEL DELANNE


El sujeto es un joven de unos treinta años,      artista grabador de gran talento.(1) 1                                                                  Dr. Gibier, Analyse des Choses.

“Hace pocos días —me dijo— regresaba a mi casa, por la noche, hacia las diez, cuando me sobrecogió un sentimiento de laxitud extraño que no me expliqué. Decidido, sin embargo, a no acostarme en seguida, encendí la luz y la dejé sobre la mesa de noche, cerca de mi cama. Tomé un cigarro y lo encendí, di algunas chupadas y me tendí en una butaca.
“En el momento en que me tendí, recostándome para apoyar la cabeza sobre el cojín, sentí que los objetos que me rodeaban daban vueltas; experimenté como un aturdimiento, una sensación de vacío; luego, bruscamente, me encontré transportado en mitad del cuarto. Sorprendido de aquel desplazamiento del que no había tenido conciencia, miré en derredor mío y mi asombro creció considerablemente al verme separado de mi cuerpo.
“Ante todo, me hallé tendido apaciblemente, sin rigidez; sólo mi mano izquierda se encontraba elevada sobre mí, con el codo apoyado y sujetando en la mano el cigarro encendido, cuyo resplandor se veía en la penumbra producida por la pantalla de mi lámpara. La primera idea que se me ocurrió fue la de que, sin duda, me había dormido y que lo que experimentaba era el resultado de un sueño. No obstante, me confesé que jamás había tenido uno semejante, ni que tanto se asemejase a la realidad como aquel. Diré más.
Tuve la impresión de que nunca había estado tanto en la realidad. Así, dándome cuenta de que no podía tratarse de un sueño, el segundo pensamiento que se presentó de súbito a mi mente fue que yo estaba muerto. Y, al mismo tiempo, recordé haber oído decir que hay espíritus y me imaginé que me había convertido en uno de ellos.
Todo lo que sabía sobre este asunto se desarrolló extensamente, en menos tiempo que es preciso para pensarlo, delante de mi vista interior. Recuerdo muy bien que me sobrecogía una especie de angustia y de pesar por las cosas inacabadas; la vida se me representó como una fórmula... “Me aproximé a mí, o más bien a mi cuerpo, o a lo que yo creía era mi cadáver.
Un espectáculo, que de momento no comprendí, llamó mi atención; me vi respirando; pero, además, vi el interior de mi pecho; mi corazón latía débilmente, pero con regularidad.
En aquel momento comprendí que debía tener un síncope, como los que no recuerdan lo que les ha sobrevenido durante su desvanecimiento. Y entonces temí no acordarme de lo que me estaba ocurriendo, al recobrar los sentidos. “Sintiéndome un poco tranquilizado, dirigí la mirada a mi alrededor, preguntándome cuánto tiempo iba a durar aquello; luego no me ocupé más de mi cuerpo, del otro yo, que descansaba en la butaca.
Miré mi lámpara, que continuaba ardiendo silenciosamente, y me hice la siguiente reflexión: que estaba muy cerca  de mi cama y podía comunicar el fuego a las cortinas; cogí la llave de la mecha para apagarla, pero, nueva sorpresa para mí; sentía perfectamente la llave con su muelle; percibía, por decirlo así, todas sus moléculas, pero en vano la hacía girar mis dedos; éstos sólo ejecutaban el movimiento, era inútil ejercer presión sobre la llave.
“Me examiné entonces a mí mismo, y vi que aunque mi mano pudiese pasar a través de mí, sentía bien el cuerpo, que me pareció, si mi memoria sobre este punto no me es infiel, como revestido de blanco.
Después me coloqué delante del espejo, frente a la chimenea. En lugar de ver mi imagen reflejada en el cristal, me di cuenta de que mi vista parecía extenderse a voluntad, y la pared, después la parte posterior de los cuadros y de los muebles de casa de mi vecino, y seguidamente el interior de su aposento, aparecieron a mi vista.
Me di cuenta de la falta de luz en aquellas piezas en las que, sin embargo, veía, y distinguí muy claramente como un rayo de claridad que, partiendo de mi epigastrio, iluminaba los objetos. “Me vino la idea de penetrar en casa de mi vecino, a quien, por otra parte, no conocía, y que estaba ausente de París en aquel momento. Apenas tuve deseos de visitar la primera pieza, cuando me encontré transportado, ¿cómo? No lo sé, pero me parece que debí atravesar la pared con la misma facilidad que mi vista la penetraba.
En una palabra; estaba en casa de mi vecino por primera vez en mi vida. Inspeccioné los cuadros, me grabé su aspecto en la memoria, y me dirigí hacia la biblioteca, en la cual observé, muy particularmente, varios títulos de obras colocadas en la misma hilera a la altura de mis ojos.
“Para cambiar de lugar, no tenía más que quererlo, y sin es fuerzo, me encontraba en el sitio adonde quería ir. “A partir de aquel momento, mis recuerdos son muy confusos;
 “Lo que puedo añadir, para terminar, es que me desperté a las cinco de la mañana, rígido, frío, sobre el sofá y teniendo aún el cigarro sin terminar entre los dedos. La lámpara estaba apagada; se había hacinado el tubo.
 Me metí en la cama, sin poder dormir, y me sentí agitado por un escalofrío. Por fin me vino el sueño; cuando me desperté era pleno día: “Mediante una inocente estratagema, induje a mi portero a ver la habitación de mi vecino, y subiendo con él pude ver los cuadros en su sitio, lo mismo que los muebles, así como los libros que había observado atentamente; todo lo que yo había visto la noche precedente. “Me guardé bien de hablar de esto a nadie, por el temor de pasar por loco o alucinado.”
Este relato es eminentemente instructivo. Primero prueba que esta exteriorización del alma no es resultado de una alucinación o recuerdo de un sueño, porque la visión de la habitación vecina, que el grabador no conocía, y en la cual ha penetrado por primera vez durante este estado particular es perfectamente real. En segundo lugar, comprobamos que el alma, cuando está desprendida del cuerpo, posee una forma definida y el poder de pasar a través de los obstáculos materiales, sin experimentar resistencia, bastando su voluntad para transportarla al lugar en que desea encontrarse. En tercer lugar, tiene una vista más penetrante que en el estado normal, puesto que el joven veía latir su razón a través de su pecho.(1)
(1) ¿No es comparable esta visión a la de los sonámbulos? ¿Y no tenemos razón al atribuirla al alma?
La conservación del recuerdo de los acontecimientos sobrevenidos durante el desdoblamiento es en este caso muy clara; pero puede ser mucho menos viva, y entonces el agente, al despertarse, no sabrá si ha soñado, o si su alma ha abandonado su envoltura física; en fin, lo más frecuente es que el espíritu olvide, al entrar de nuevo en su cuerpo, lo que ha pasado durante el desprendimiento.
Hay que guardarse bien de deducir —como se hace demasiado frecuentemente— que esta salida es una manifestación inconsciente del alma; la verdad es que es sencillamente la memoria de este fenómeno la que ha desaparecido; pero mientras se ejecutaba, el alma tenía perfecto conocimiento de él.
Hagamos una última observación a propósito de la imposibilidad para el joven grabador de dar vueltas a la llave de su lámpara, por más que percibía, por decirlo así, su textura íntima. Esta impotencia, que es común a todos los espíritus, depende de la rarefacción del periespíritu; pero puede suceder también que, gracias a un influjo de energía tomado del cuerpo material, la envoltura fluídica adquiera un grado suficiente de sustancialidad para obrar sobre objetos materiales.
La aparición de la madre de Elena tenía esta sustancialidad. Parangonando este relato con el de Cromwell Varley, se comprueba claramente que el alma desprendida del cuerpo goza de las ventajas de la vida espiritual. No son teorías; es la comprobación pura y simple de los hechos. Hasta ahora las apariciones, llamadas telepáticas, de que acabamos de hablar, no han revelado nada acerca de su naturaleza íntima; salvo los movimientos que ejecutan y las puertas que parecen abrir y cerrar a voluntad, se las tomaría por seres verdaderamente inmateriales.

Gabriel Delanne
Extraído del libro "Alma inmortal"
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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LA EVOLUCIÓN DE 

LAS POBLACIONES 

       HUMANAS



788. Los pueblos son individualidades colectivas que, como los individuos, pasan por la infancia, la edad madura y la decrepitud. Esta verdad, reafirmada por la historia, ¿no puede inducirnos a pensar que los pueblos más adelantados de este siglo tendrán su declinación y su fin, como los de la antigüedad? 

- Los pueblos que sólo viven la existencia del cuerpo, aquellos cuya grandeza sólo se funda sobre la fuerza y la extensión de su territorio, nacen, crecen y mueren, porque la fuerza de un pueblo se agota igual que la de un hombre. Aquellos cuyas leyes egoístas atentan contra el progreso de las luces y de la caridad mueren, porque la luz mata las tinieblas y la caridad abate al egoísmo. Pero hay para los pueblos, como para los individuos, la vida del alma. Aquellos otros, en cambio, cuyas leyes armonizan con las leyes eternas del Creador, vivirán y serán la antorcha de los demás pueblos. 

789. ¿Reunirá algún día el progreso a todos los pueblos de la Tierra en una sola nación? 

- No, no en una sola nación, pues resulta imposible. Porque de la diversidad de los climas nacen costumbres y necesidades diferentes, que constituyen las nacionalidades. De ahí que requieran siempre leyes apropiadas a tales necesidades y costumbres. Pero la caridad no conoce latitudes y no hace distinción entre los hombres por el color de su piel. Cuando la ley de Dios sea en todas partes la base de la ley humana, los pueblos practicarán la caridad recíproca, así como los individuos lo hacen de hombre a hombre. Entonces vivirán dichosos y en paz, porque nadie tratará de agraviar a su vecino ni de vivir a sus expensas.

La humanidad va progresando por medio de los indivi-duos, que poco a poco se mejoran e ilustran. Entonces, cuando éstos se convierten en mayoría, toman la delantera y arrastran a los demás. De tiempo en tiempo surgen entre ellos hombres geniales que imprimen a la humanidad un impulso, después otros que poseen autoridad y son instrumentos de Dios, los cuales en pocos años la hacen adelantar en varios siglos.

El progreso de los pueblos hace inclusive resaltar la justicia de la reencarnación. Los hombres de bien realizan loables esfuerzos para llevar adelante a una nación, moral e intelectualmente. Admitamos que esa nación, transformada, será más dichosa en este mundo y en el otro. Pero, durante su lenta marcha a través de los siglos, millares de individuos mueren a diario. ¿Qué suerte cabe a todos aquellos que en el trayecto sucumben? Su inferioridad relativa ¿los priva de la dicha reservada a los recién llegados? ¿O su felicidad también es relativa? La justicia divina no podría consagrar semejante injusticia. Mediante la pluralidad de existencias el derecho a ser feliz es el mismo para todos, porque nadie ha quedado des-heredado del progreso. Puesto que los que han vivido en tiempos de barbarie pueden regresar en épocas civilizadas, ya sea en el seno del mismo pueblo o en otro, de ello resulta que todos se benefician con la marcha hacia lo alto. Pero la tesis de una existencia única presenta aquí otra dificultad. Según esta concepción, el alma es creada en el instante del nacimiento. Por tanto, si un hombre es más adelantado que otro lo será porque Dios creó para él un alma más evolucionada. ¿Cómo se explica este favor? ¿Qué mérito tiene ese hombre, que no ha vivido más que otro y que con frecuencia vivió menos, para que se le haya dotado de un alma superior? Mas la dificultad principal no reside ahí. En un milenio, una nación pasa de la barbarie a la civilización. Si los hombres vivieran mil años se concebiría que en ese lapso tuviesen tiempo suficiente para progresar. Pero todos los días muere alguno de ellos y a cualquier edad. Se van renovando sin cesar, de manera que a diario se les ve aparecer y extinguirse. Al cabo de un milenio no queda ya vestigio de los antiguos habitantes de ese país. De bárbaro que era, se ha tornado culto. ¿Qué es lo que progresó? ¿Los individuos, bárbaros de antaño? ¡Pero si están muertos desde hace tanto tiempo! ¿Los que han llegado últimamente, entonces? No, puesto que sus almas han sido creadas en el momento en que nacieron y no existían en tiempos de barbarie. Hay que admitir, pues, que los esfuerzos que se realizan para civilizar a un pueblo tienen el poder, no de mejorar sus almas imperfectas, sino de hacer que Dios cree almas más perfectas. 

     Comparemos esta teoría del progreso con la que los Espíritus enseñan. Las almas llegadas a la vida en época de civilización tuvieron su infancia, igual que todas las demás, pero han vivido ya y han venido en un estado de adelanto que es consecuencia de un progreso anterior. Llegan atraídas por un ambiente que les es simpático y que se halla en relación con su actual estado. De esta manera, los esfuerzos realizados para civilizar a un pueblo no tienen por efecto hacer que se creen en el porvenir almas más perfectas, sino que sean atraídas hacia él aquellas almas que ya han progresado, o por haber vivido en esa misma nación en épocas de barbarie, o porque procedan de otra parte. Allí reside la clave del progreso de la humanidad entera. Cuando todos los pueblos hayan llegado a un mismo nivel mediante el sentimiento del bien, la Tierra sólo será el punto de reunión de Espíritus buenos, que vivirán juntos en fraternal unión, y puesto que los malos se verán rechazados y desubicados, irán a buscar en mundos inferiores el medio que más les convenga, hasta que sean dignos de volver al nuestro, ya transformados.

     La teoría vulgar tiene todavía esta otra consecuencia: los trabajos de mejoramiento social sólo benefician a las generaciones presentes y futuras, y tales conquistas les fueron vedadas a las generaciones anteriores, que cometieron el error de llegar demasiado temprano y que alcanzaron a ser lo que pudieron, cargadas como se hallaban con sus actos de barbarie. Según la Doctrina de los Espíritus, los progresos ulteriores benefician también a esas generaciones, que reencarnan en medio de condiciones mejores y pueden así perfeccionarse en el seno de la civilización. (Ver párrafo 222).
- El Libro de los Espíritus- Allan Kardec
                                                                      

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"El objetivo esencial del Espiritismo es mejorar a los hombres, en lo que concierne a su progreso moral e intelectual."

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OLVIDO DEL PASADO
392 – ¿Por qué pierde el Espíritu encarnado el recuerdo de su pasado?

– El hombre no puede ni debe saberlo todo, y así lo quiere Dios en su sabiduría. A no ser por el velo que le oculta ciertas cosas,quedaría deslumbrado, como el que pasa, sin transición, de la oscuridad a la luz. Por el olvido del pasado, es más él mismo.


393 – ¿Cómo puede ser responsable el hombre de actos y redimir faltas de cuyo recuerdo carece? ¿Cómo puede aprovechar la experiencia adquirida en existencias caídas en el olvido? Se concebiría que las tribulaciones de la vida le sirviesen de lección, si recordase lo que las originó; pero desde el momento que no lo recuerda, cada

existencia le viene a ser como la primera, lo que equivale a tener que empezar siempre. ¿Cómo conciliar esto con la justicia de Dios?
– En cada nueva existencia, el hombre tiene más inteligencia y puede distinguir mejor el bien del mal. ¿Dónde estaría el mérito, si recordase todo el pasado? Cuando el Espíritu regresa a su vida primitiva (la espírita), toda su vida pasada se descorre ante él; ve las faltas que cometió y que son causa de su sufrimiento y lo que hubiera
podido impedir cometerlas. Comprende que la posición que se le ha dado es justa y procura entonces la existencia que podría reparar la que acaba de transcurrir. Busca pruebas análogas a aquellas por las que ya ha pasado, o luchas que cree adecuadas para su progreso, pide a los Espíritus superiores que le ayuden en esa nueva tarea que emprende, porque sabe que el Espíritu que le será dado como guía en esa nueva existencia procurará hacerle reparar sus faltas, dándole una especie de intuición de las que cometió. Esta intuición es el
pensamiento, el deseo criminal que con frecuencia os asalta y al que os resistís instintivamente, atribuyendo, la mayor parte de las veces vuestra resistencia a los principios que recibisteis de vuestros padres,mientras que es la voz de la conciencia la que os habla, y esa voz es el recuerdo del pasado; voz que os previene para que no volváis a caer en las faltas que ya cometisteis. Ya en su nueva existencia el Espíritu, si sufre con resignación las pruebas y resiste a ellas, se eleva y asciende en la jerarquía de los Espíritus, cuando vuelve a encontrarse entre ellos.
Si no tenemos, durante la vida corporal, un recuerdo preciso de lo que fuimos y del bien y mal que hemos hecho, en nuestras existencias anteriores,tenemos sí, la intuición, y nuestras tendencias instintivas son una reminiscencia
de nuestro pasado. A las que nuestra conciencia, que es el deseo que abrigamos de no cometer más las mismas faltas, nos previene que resistamos.

394 – En los mundos más avanzados que el nuestro, donde los hombres no están sujetos a todas nuestras necesidades físicas y a nuestras enfermedades, ¿comprenden ellos que son más felices que nosotros? La felicidad, en general es relativa y se la aprecia por comparación con un estado menos venturoso. Visto que en definitiva, algunos de estos mundos, aunque mejores que el nuestro, no han llegado aún al estado de perfección, los hombres que los habitan deben tener sus causas especiales de malestar. Entre nosotros, por más que el rico no sienta las angustias de las necesidades materiales como el pobre, no dejan de tener tribulaciones que amargan su vida. Pues bien, yo pregunto si en su posición los habitantes de esos mundos se creen tan infelices como nosotros y si no se quejan de su suerte, no teniendo el recuerdo de una existencia inferior para término de comparación.
– A esto es necesario dar dos respuestas diferentes. Hay mundos entre esos de que tu hablas, cuyos habitantes tienen un recuerdo muy claro y muy preciso de sus existencias pasadas y como lo comprenderás, pueden y saben apreciar la dicha que Dios les permite saborear. Pero existen otros donde los habitantes, como tú dices, en
mejores condiciones que vosotros, no por eso tienen menos angustias y hasta infelicidades, y no aprecian su dicha por lo mismo que no recuerdan un estado más infeliz aún. Pero si como hombres no la aprecian, la aprecian como Espíritus.
¿No hay en el olvido de esas existencias pasadas, sobre todo cuando han sido penosas, algo de providencial donde se revela la sabiduría divina? Es en los mundos superiores, cuando el recuerdo de las existencias infelices no pasa de ser un mal sueño, donde afloran a la memoria. En los mundos inferiores, las infelicidades actuales, ¿no se agravarían con el recuerdo de todo aquello que se soportó?
Concluyamos, pues, de esto, que todo lo que Dios hace está bien hecho y que no nos incumbe criticar sus obras y decir como debería regular el Universo.
El recuerdo de nuestras anteriores individualidades traería inconvenientes muy graves, pues podría en ciertos casos, humillarnos extraordinariamente y en otros, exaltar nuestro orgullo y por eso mismo, dificultar nuestro libre arbitrio.
Para mejorarnos, nos ha dado Dios, lo que nos es necesario y bastante: la voz de la conciencia y las tendencias instintivas y nos priva de lo que podría perjudicarnos. Añadamos además que si conservásemos el recuerdo de nuestros actos personales anteriores, conservaríamos igualmente el de los actos de los otros, conocimiento que podría tener los más deplorables efectos sobre las relaciones sociales. No habiendo siempre motivos para glorificarnos de nuestro pasado, casi siempre es una dicha que sobre él se haya corrido un velo. Esto concuerda perfectamente con la doctrina de los Espíritus sobre los mundos superiores al nuestro. En esos mundos, donde sólo reina el bien, el recuerdo del pasado, nada tiene de penoso, y por ello se recuerda allí la existencia precedente, como recordamos nosotros lo que hemos hecho el día anterior. En cuanto a la permanencia en los mundos inferiores, no pasa de ser recordada más que un mal sueño, según hemos dicho.

395 – ¿Podemos tener algunas revelaciones sobre nuestras existencias anteriores?
– No siempre. Muchos saben sin embargo, lo que eran y lo que hacían; si les fuese permitido decirlo abiertamente, harían singulares revelaciones sobre el pasado.


396 – Ciertas personas creen tener un vago recuerdo de un pasado desconocido, que se les presenta como la imagen fugitiva de un sueño, que en vano se procura retener. Esta idea, ¿no es más que una ilusión?

– Algunas veces es real; pero, con frecuencia, es una ilusión contra la cual es preciso ponerse en guardia, porque puede ser el efecto de una imaginación sobreexcitada.


397 – En las existencias corporales de naturaleza más elevada que la nuestra, ¿el recuerdo de las existencias anteriores es más preciso?

– Sí, pues a medida que el cuerpo es menos material se recuerda mejor. El recuerdo del pasado es más claro para los que habitan en mundos de orden superior.


398 – Siendo una reminiscencia del pasado las tendencias instintivas del hombre, ¿se deduce que por medio del estudio de esas tendencias, puede conocer las faltas que ha cometido?

– Indudablemente hasta cierto punto; pero es preciso tener en cuenta el mejoramiento que ha podido operarse en el Espíritu y las resoluciones que ha tomado en estado errante, pues la existencia actual puede ser mucho mejor que la precedente.
– ¿Puede ser más mala? ¿Puede cometer el hombre en una existencia faltas que no cometió en la precedente?
– Eso depende de su elevación. Si no sabe resistir a las pruebas, puede ser arrastrado a nuevas faltas, que son consecuencia de la posición que escogió. Pero, en general semejantes faltas acusan más un estado estacionario que retrógrado, porque el Espíritu puede avanzar o detenerse, pero no retroceder.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.

                                         
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EL GRITO SILENCIOSO

Cada vez que un óvulo maduro es fecundado por un espermatozoide, el flujo natural del huevo que se forma, será el desarrollo hasta el parto, posibilitando con eso la reencarnación de un Espíritu que fue designado para habitar aquel cuerpo, al que se liga por el periespíritu, después de una cuidadosa preparación en el plano espiritual.
En efecto, el Espiritismo esclarece que la unión del alma con el cuerpo comienza en el exacto momento de la concepción, cuando un lazo fluídico, que no es mas que una expansión de su periespíritu, liga al Espíritu al huevo, que lo atrae con una fuerza irresistible y que se va apretando cada vez más durante toda la gestación. En la medida en que el embrión se desarrolla, el lazo se va acortando, porque las moléculas del periespíritu se van uniendo a las células del feto, como la raíz de una planta va penetrando en la tierra. Cuando el cuerpo llega a su pleno desarrollo, la unión del Espíritu también está completa, la criatura nace, y el grito que ella suelta anuncia su vuelta al mundo de los encarnados.

De ese modo, cada vez que ese admirable proceso de la creación de un nuevo ser humano, a través de la unión de un Espíritu con un óvulo fecundado, es interrumpido de manera provocada o espontánea, estaremos ante un aborto. Si fue provocado, el aborto es criminal, aunque el embrión no sea expulsado, principalmente cuando la gravidez está en el comienzo, pues se puede disolver  siendo reabsorbido, o se calcifica dentro del cuerpo de la gestante.
En suma, el aborto es siempre la muerte del huevo, embrión o feto, con o sin su expulsión del cuerpo de la genitora, pero esto tiene que suceder a partir entre el  momento de la concepción y el inicio del parto. Fuera de ahí, será infanticidio u homicidio.

1º CONSECUENCIAS FÍSICAS DEL ABORTO
El impacto del aborto en el cuerpo de la gestante y en el huevo, embrión o feto, va a depender mucho del medio o método escogido, de la pericia de quien quiere realizar la maniobra abortiva y del periodo de gestación. Todo eso puede tornar el aborto en una aventura mas o menos peligrosa, incluso el riesgo de vida y de esterilidad para la gestante, sin contar la muerte o deformación de la criatura.
De hecho, los medios abortivos físicos, que son de gran eficacia letal, afectan directamente a los organismos de la madre y de la criatura en formación, mientras que los métodos abortivos psíquicos, controlando más el psiquismo de la mujer grávida, solo indirectamente lesionan sus cuerpos. Por otro lado, médicos y enfermeros, apoyados por su formación profesional y del instrumental quirúrgico utilizado, son mas competentes para la consumación del aborto, por el que emplean las gestantes y parteras, que normalmente usan médios rústicos y aparejos improvisados, dejando graves secuelas. Finalmente, si el aborto fué realizado hasta el tercer mes, causa riesgos menores que en las gestaciones más adelantadas.
Ante eso, las concecuencias físicas del aborto son inmediatas y meditadas. Las immediatas causan graves hemorragias, perforaciones e infecciones en la vagina, el útero, las trompas y los ovarios de la gestante, que podrá quedar esteril y hasta morir. Y las consecuencias inmediatas envuelven lesiones intestinales y estomacales, mas allá de la exigencia de futuras cirugías reparadoras de la región gástrica y del delicado aparato genital femenino.

                      2º CONSECUENCIAS PSÍQUICAS DEL ABORTO

Entre las causas de las anomalías psíquicas, o remordimiento asume especial relevancia, porque, al contrario del arrepentimiento, que es el primer paso para a la rehabilitación ante de un error cometido, aquel provoca el complejo de culpa, llevando a la persona que eventualmente se halle sujeta a crisis nerviosas, llegando  hasta la  locura.
Es lo que sucede, en gran número, con las mujeres que se sometieron a una práctica abortiva. En la medida que el tiempo va pasando, ellas van imaginando la edad que tendría el hijo que no dejaron nacer, proyectando en otros niños aquella que podría ser el suyo y que fue víctima del aborto cometido. Es así como primeramente, surge la depresión, seguida de psicosis graves, de cualquier modo exigiendo tratamiento con remedios controlados, sesiones de psicoterapia y hasta el internamiento en un hospital psiquiátrico, todo por causa de un acto irreflexionado.
Fue por eso que mostramos la diferencia entre remordimiento y arrepentimiento, pues en cuanto que este último es sano y lleva a la persona que se envolvió con abortos, a la búsqueda de la reparación del mal a través de una adopción o de un trabajo en casas que cuidan de criaturas carentes, haciendo una especie de acuerdo con el tribunal de la propia conciencia, el remordimiento es patológico e induce al autor de la conducta abortiva en el peligroso monoideismo, que es una puerta entreabierta para las anomalías psicológicas y psíquicas referidas.
Entre tanto, conviene no confundir esas consecuencias psíquicas del aborto, con sus secuelas espirituales (como la obsesión, por ejemplo), aunque reconozcamos que, en la práctica, esa identificación sea muy difícil.

3º CONSECUENCIAS FÍSICAS Y PSÍQUICAS DEL ABORTO PARA
EL ESPÍRITU REENCARNANTE
Para que se pueda tener una idea acerca de las consecuencias físicas y psíquicas para el Espíritu que estaba preparado para reencarnar en un cuerpo en formación y que fue abortado, veamos el siguiente comentario de Graciela Fernández Raineri:
" Vi el filme médico "El Grito Silencioso", presentado por el doctor E. Nathanson, famoso médico ex- abortista norte americano. Él mostró mediante una ecografía realizada a la madre en el momento de abortar, lo que sucede con ese ser que- apenas ahora se sabe con certeza científica- ya tiene todas las características propias de la vida humana: capacidad sensitiva al dolor, al miedo y apego a la vida. Al verlo creí que era una obligación social divulgarlo, porque todos ( sobretodo las madres) tienen el derecho de saber lo que realmente sucede en un aborto.
" En instantes previos a la operación abortiva, se ve al feto ( en este caso verídico, de doce semanas), con movimientos calmos, colocando el pulgar en la boca de vez en cuando, totalmente tranquilo en ese ambiente de paz, como el es claustro materno. Al introducir el abortero en el útero el primer elemento metálico buscando la bolsa amniótica para su rompimiento, el nuevo ser pierde su estado de tranquilidad. Su corazón se acelera, en cuanto que intenta movimientos nerviosos de cambio de lugar. La bolsa es rota y se introduce el elemento de aspiración. Es notorio que ninguno de los elementos metálicos tocó todavía el feto, mientras él presiente que algo anormal y terrible, le va a suceder próximamente, porque ahora  cambia de lugar con un ritmo enloquecido, hacia los lados y hacia arriba, en un desesperado intento de escapar. Su ritmo cardiaco se eleva aún más. Cuando el metal ya está casi a punto de tocarlo, encoge todo su cuerpecito hasta el límite superior del útero y su boca se abre desmesuradamente. Aquí es alcanzado por la aspiradora, que desde sus extremidades inferiores l va aspirando y hasta destrozando, hasta quedar solamente la cabeza, que n pasa por el conducto de aspiración. Esta es triturada, entonces, con una especie de tenaza que va retirando los pedazos de lo que fue un ser humano aterrorizado, que aun desde tamaña desigualdad de condiciones, hizo lo imposible para no morir y, en el instante final, abriendo su boca al máximo, como en un último intento de su expresión humana- aún desconocida y prematura, pudo, sin dudas, con el instinto de su naturaleza- pedir auxilio.... ¿ A quien ?".
Ante esto, queda lamentar que los autores de los abortos desconozcan y desprecien la realidad, revelada por la Doctrina Espírita, en el sentido de que desde mucho antes de la concepción, ya existe un Espíritu designado para la reencarnación, el cual sufrirá gravísimas consecuencias físicas y psíquicas como consecuencia del aborto, una vez que fue condenado injustamente en su ausencia por sus verdugos implacables. Así indefenso en el útero materno, no puediendo siquiera mostrar una lágrima que pudiese sensibilizarlos, tendrá su cuerpo en formación aniquilado o sometido a irreversibles mutilaciones, además de soportar la repercusión psíquica de la conducta abortiva.

CONSECUENCIAS ESPIRITUALES DEL ABORTO

Todas las personas vivas tienen alma, que en su esencia es sede de la inteligencia y de los sentimientos; un cuerpo físico animado por el principio vital y el periespíritu, que liga el alma al cuerpo y que por eso es semi- material, o sea, en su composición entran elementos próximos a la materia corporal y del Espíritu, que para progresar, tiene que encarnar y reencarnar innumerables veces, normalmente junto a personas que en vidas pasadas tuvieron ligaciones negativas con él y que deben ser ajustadas por los lazos de familia.
Por ese motivo, en cuanto está en el plano espiritual, contando siempre con la orientación de entidades superiores, el Espíritu planifica su próxima existencia en el mundo físico, casi siempre de acuerdo con los futuros padres, aunque viejos resentimientos puedan dificultar un poco ese largo trabajo.
Llegando la época de la concepción, el Espíritu, olvidando el pasado para no recaer en vicios o reincidir en hábitos desagradables, se va uniendo al embrión a través del periespíritu, que en él se enraiza hasta la completa fusión, que ocurre en el momento en que la criatura nace.
De ese modo, durante la gestación entera, el Espíritu asimila no solo las vibraciones de la suya, como de cierta forma siente sus pensamientos y acciones de los padres, principalmente cuando son manifestaciones de afecto o de odio.  Pero si los padres frecuentan locales saludables, mantienen entre ellos relaciones amistosas y la gestante sigue una dieta adecuada, naturalmente esa gravidez resultará en una criatura dócil y sana. Pero, los desequilibrios psicológicos que llevan a los padres a planear un aborto, aunque este no se consuma, se reflejará posteriormente en traumas en el hijo.
Si el aborto fuese consumado, el Espíritu se verá obligado a recomenzar una existencia totalmente nula por la irresponsabillidad de los padres. Como aún no está preparado para perdonar, pasa a emitir vibraciones de angustia, desespero y hasta de venganza contra sus atormentadores, los cuales terminan abatidos por el remordimiento y por los males que normalmente les alcanzan después de la práctica abortiva.
De hecho, entre las causas de obsesiones y anomalías psiquicas, el remordimiento asume un papel importante, porque provoca el sentido de la culpa y lleva a la persona que erró a tener crisis nerviosas y delirios, llegando hasta la locura. Y lo que sucede, en gran número, con gestantes y aborteros profesionales, es que muchos de ellos se verán obligados a prolongados internamientos en hospitales o a largas permanencias en las prisiones, sin contar con las desagradables sorpresas que les esperan después de la muerte, cuya duración, dependerá de su sincero arrepentimiento, lo cual, aunque sea el primer paso para la regeneración, no basta por sí solo, porque también son necesarias la expiación y la reparación.
En efecto, quien no repara su error en una existencia por debilidad o mala voluntad, entrará en contacto durante una existencia futura con las mismas personas que tuvieron quejas de él y esto será en unas condiciones voluntariamente escogidas, de modo que pueda demostrarles reconocimiento y hacerles todo el bien  compensando así el mal que les antes les hizo.
Esas lecciones espíritas, constantes del código penal de la vida futura, deben ser aplicadas en todos los casos de aborto, debiendo los culpados procurar un inmediato arrepentimiento y buscar luego la reparación del mal, sea a través de la adopción o de trabajo en casas asistenciales, haciendo así una especie de acuerdo con la propia conciencia.
Ello se debe a que la necesidad de reparación es un principio de rigurosa justicia, que puede ser considerada una verdadera rehabilitación moral de los Espíritus. Muchas personas encuentran más cómodo quitarse de más acciones a cambio de un simple arrepentimiento a través de fórmulas sagradas; con todo, creyéndose que así se cumple, verán más tarde que eso no fue suficiente, porque la expiación y la reparación del mal también son necesarias.
Además, podríamos preguntar: ¿ Las leyes de los hombres se darían por satisfechas, si un abortero  le dijese al juez que estaba arrepentido?; ¿ Acaso será la justicia divina inferior a la justicia de los hombres ?.
De este modo, el orgulloso debe tornarse humilde; el áspero amable; el perverso maleable; el prejuicioso trabajador; el inútil se volverá útil y el abortero luchará por el derecho a nacer, todos tratarán de cambiar sus malos procedimientos por conductas ejemplares. Y así  será como aprovechando su pasado, el espíritu progresa en la senda evolutiva y la humanidad camina rumbo a la regeneración social.

CONSECUENCIAS PERIESPIRITUALES DEL ABORTO
El Periespíritu revela que el Espíritu tiene centros vitales que sufren las consecuencias de nuestros errores, inclusive los del aborto provocado. Así, el centro vital principal, llamado centro coronario, interactúa con los otros centros y les transmite los impulsos oriundos del Espíritu. Se sitúa en la región central del cerebro, sede  de la mente, de donde asimila los estímulos superiores y orienta la forma, el movimiento, la estabilidad, el metabolismo
orgánico y la vida conciencial del alma, encarnada o desencarnada.
De entre los demás centros secundarios, entrelazados en el cuerpo físico a través de los plexos, está el centro cerebral, junto al coronario; el centro laríngeo, controlando la respiración y la fonación; el centro cardiaco, dirigiendo la emotividad y la circulación de las fuerzas de base; el centro esplénico, responsable por el sistema circulatorio, dentr de las variaciones del medio y volumen sanguíneo; el centro gástrico, encargado por la digestión y absorción de los alimentos, y , aquel que ahora nos interesa más de cerca, el centro genésico, que dirige el modelaje de las nuevas formas humanas y establece estímulos creadores en el trabajo, en la asocicación y en las realizacines entre las personas.
La mujer sufre más que el hombre las consecuencias periespirituales del aborto, porque prometi´ejercer la misión de la maternidad con honradez. Optando pr el aborto criminal, acaba por perturbar el centro genésico y queda predispuesta a dolorosas enfermedades com inflamaciones de vagina, infecciones generalizadas en la región genésica y hasta cáncer de colon y de útero, que acostumbran a evolucionar para la muerte. En el más allá del túmulo, ella descubre que la muerte no existe, que continúa viva, y, presa de remordimientos, queda dándole vueltas por mucho tiempo a aquella conducta infeliz.
Más tarde, al retornar a la vida terrena, los estragos en su periespíritu, responsable por la formación de su futuro cuerpo carnal, va a causarle problemas reencarnatorios serios, durante la existenciaa, relacioandos principalmente con infertilidad, deficiencias hormonales, útero infantil, hemorragias, gravidez molar o ectópica, descolocamiento de la placenta y abortos espontáneos.
La gestante que agrede el aparato genital para abortar, también traumatiza el centro genésico situado en el perispíritu, que queda "damnificado" en aquella región, provocando distorsioones en el futuro cuerpo, incluso la infertilidad, pues cuando ella podía ser madre no quiso, y ahora que quiere, no puede.
Y si naciese fértil, podrá recibir como hijo al Espíritu que abortó y con quien todavía no se reconcilió. Así, durante la gravidez habrá un intenso intercambio de vibraciones negativas que, si no provocan el aborto espontáneo, ciertamente estremecerán las relaciones entre ellos en la infancia, en la juventud y hasta que se perdonen recíprocamente.
Por otro lado, los casos de fetos malformados pueden estar relacionados con Espíritus qque en vidas pasadas trastornaron su forma periespiritual con aventuras criminales y suicidas de un pasado abortista, que recibe ahora como hijos torturados e infelices, a quienes deberá mucho sacrificio y cariño, ejerciendo la maternidad con pureza y regenerando su periespíritu.
El hombre tampoco sale ileso del aborto criminal, pues sufrirá consecuencias como dolencias en los testículos, problemas en el funcionamiento de las glándulas internas y trastornos mentales, todo por fuerza de las obsesiones
establecidas por Espíritus retrasados, cuyos cuerpos él mató- o ayudó a matar- y que aún no se encuentran en condiciones de perdonarlo.
Concluyendo, es bueno recordar que nada de esto tiene que ver con el castigo de Dios. Solo se trata de la ley de acción y reacción, que tiene plena vigencia en la naturaleza y da a cada uno lo que merece, en el mundo físico y después de la muerte.
 ( Art. tomado del Centro Virtual de Estudios Espiritistas y afines)
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Dios es Amor y no castiga criatura alguna. La misma criatura es que se culpa y se corrige, ante los falsos conceptos que alimente con relación a Dios.

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       EL PENSAMIENTO 
El pensamiento, este «conjunto de fenómenos psíquicos», como lo describe la fisiología, es la acción del Espíritu: «principio inteligente que sobrevive a la muerte del cuerpo». El pensamiento es la esencia misma del mundo espiritual, «la forma fluídica no es más que la vestidura», (1), es un atributo del alma (2). El pensamiento es la base de la vida del Espíritu, que según el grado de su evolución, logra dirigirlo cada vez más hacia las supremas preocupaciones morales y religiosas. 


En la lectura de las numerosas obras de Allan Kardec, Léon Denis, Gabriel Delanne, se describe el medio de comunicación entre los Espíritus y los encarnados: este medio es el pensamiento. Cualquiera que sea la forma de transmisión del pensamiento, por la oración, la influencia de los Espíritus sobre nuestros pensamientos, las materializaciones, el magnetismo, la clarividencia, etc., el pensamiento está en todas partes, alrededor de nosotros. 
Cuando decimos que un pensamiento está en el aire, es una representación justa; el sonido se propaga en el aire como el pensamiento se propaga en el universo por medio del fluido vital universal. 
Si los Espíritus actúan alrededor de nosotros, estamos en medio de sus pensamientos. Igualmente, si nosotros influimos sobre nuestro medio ambiente, es por medio de nuestros pensamientos, puesto que ante todo, somos Espíritus. Esta realidad ha sido demostrada numerosas veces por los científicos: William Crookes, Gabriel Delanne, el coronel de Rochas, Camilo Flammarion, Oliver Lodge, Ernesto Bozzano, Charles Richet, Victorien Sardou, el Dr. Paul Gibier, y muchos otros. 



El pensamiento se puede exteriorizar e influir a distancia sobre otro ser humano. El Espíritu puede percibir los pensamientos emitidos (telepatía), puede ver sin recurrir a los órganos de la vista (clarividencia), puede desplazar los objetos (telequinesia) (3), etc. Este es un fenómeno inmaterial «que no tiene analogía en el mundo físico» (4). Cada vez que emitimos un pensamiento, hay una vibración cerebral que corresponde a este pensamiento. Sobre este aspecto fisiológico acerca de la vida de nuestro Espíritu, Allan Kardec precisaría que «el pensamientoes creativo» y cuando nosotros pensamos u oramos, realizamos inmediatamente en el espacio una imagen que es la traducción, la reproducción fotográfica que tenemos de la imagen. 


Por lo demás, cuando un Espíritu se quiere dar a conocer a un médium, momentáneamente, en ese caso toma no solamente la forma que tenía sobre la Tierra en una época determinada de su pasado, sino también los atributos físicos y las vestimentas de la época. Gabriel Delanne y algunos otros demostraron en su época, que todo pensamiento tiene una imagen, que esta imagen puede salir del cerebro del hombre para existir en el espacio y una vez en el espacio se puede materializar y hacerse accesible a los sentidos: verlo, tocarlo, fotografiarlo. Además, la imagen mental de este pensamiento, no solamente se imprime en nuestro Espíritu, sino que «deja una marca indeleble por siempre» (5). Teniendo en cuenta este principio natural el antiguo administrador (6) de La Escuela Politécnica, el coronel De Rochas ha estudiado los fenómenos de regresión de memoria. Esta memoria no se conserva en la parte material del cerebro, porque la cambiamos en cada encarnación, sino que se conserva en la parte semi-material imperecedera, que es el «periespíritu». Es allí en donde se almacenan los recuerdos. 


Entonces me dirán: ¿si todo esto está demostrado, probado y aceptado como tal, qué interés hay en volver hablar sobre eso? Simplemente porque muchas personas ponen en duda la autenticidad de las experiencias de los científicos antes citados, aduciendo que esas experiencias son antiguas, y por esta razón, muchos científicos de hoy tratan en vano de rehacer todo lo que ya ha sido fijado. En consecuencia, un buen número de científicos quieren reproducir a su antojo estos fenómenos como cuando se presiona un botón. Como todavía no se ha comprendido que la investigación puramente material no es suficiente, se enfrentan con pobres resultados, por esta razón ponen en duda la existencia de los fenómenos basándose en que «solo creo en lo que veo». 


A pesar de todo, otros científicos obtienen resultados convincentes, es el caso de las experiencias recientemente hechas en numerosos lugares del planeta conocidas con el nombre de: Proyecto de Conciencia Global. (Proyecto de Conciencia Colectiva). 


Esta gestión del Proyecto de Conciencia Global (G.C.P.) es un proyecto con colaboración internacional, 
creado en 1998 para estudiar un aspecto desconocido de la relación de la conciencia del hombre con el mundo psíquico. 



G.C.P., está configurado por una red mundial sobre más de 50 puntos del planeta, desde Alaska hasta las islas Fidji, en todos los continentes y sobre la mayor parte del huso horario (ver foto). El mapa mundi, más adelante, sitúa cada una de esas bases de adquisición con un punto luminoso. 


Cada segundo, los generadores (GNA) producen una «prueba» constituida por un procesamiento de datos de 200 bits. Este proceso puede ser comparado a la acción de lanzar 200 veces una moneda, dependiendo el resultado de que caiga cara o cruz. 


La GNA genera una secuencia de bits informáticos. 
Lasmuestras son suministradas por un sonido cuántico, traducida en una secuencia no predecible de ceros y de unos. Un logicial, presente en cada computador, adquiere los datos del GNA, las memoriza localmente y envía los nuevos datos cada 5 minutos, al servidor de Princeton, Estados Unidos. 



El raudal de datos capturados tiende a alejarse de los valores esperados cuando un evento público genera una comunión de pensamientos o de emociones. Generalmente los datos del GNA oscilan alrededor de la línea del cero hasta que una desviación significativa, visualizada por un trazo, tienda a indicar que alguna cosa ha cambiado en el comportamiento del captador. 


La probabilidad global para obtener tales resultados por el azar es del orden de 1 en un millón. Estos investigadores todavía no saben como explicar estas relaciones sutiles entre los eventos importantes de los hombres y los datos obtenidos, «pero ellos son innegables.» «Estos resultados muestran evidentemente, que el mundo psíquico y el mundo del espíritu humano están vinculados por una relación todavía desconocida». 


Los especialistas y periodistas que han visitado los sitios quedan estupefactos: «Esta es una pequeña caja de metal que no parece otra cosa más que una caja de metal». 
«Este ejercicio de psicocinesia suministra resultados tan sorprendentes, que provocan cierta emoción en la comunidad científica». (8) 



Estas experiencias se han producido, en primer lugar, con el deseo de captar las emociones de grupo. Durante más de veinte años el generador numérico ha sido probado miles de veces, y ha servido como herramienta de investigación en todos los laboratorios universitarios de parapsicología. El profesor Roger Nelson (psicólogo) se ha interesado en estas maquinas y se interroga sobre la posibilidad de que sean influenciadas, no por una persona, pero sí por un grupo. Con su hijo Greg, experto en informática y en inteligencia artificial, perfeccionaron una nueva versión del generador numérico, el generador de eventos 
aleatorios, más conocido hoy con el nombre de Egg. 
Las primeras experiencias se hacen en grupo. Se reúnen unas treinta personas en una sala y se les pide que canten, que hablen, que se diviertan. 



El Egg, colocado en una esquina, funcionando al azar: el gráfico se parece al de los electroencefalogramas, y cuando aparece en la pantalla del ordenador, permanece como una línea, salvo cuando todo el mundo hace la misma cosa al mismo tiempo, por ejemplo, meditar. La máquina reacciona entonces como si «captara» el estado espiritual del grupo: el gráfico comienza a diseñar una curva. 


Roger Nelson propone entonces una hipótesis: «cuando un grupo dirige su atención sobre un mismo evento; «el espíritu grupal» se hace coherente». Entonces si el Egg es colocado en el «campo psíquico» de ese grupo, «este es influenciado por las emociones,como la calma, el miedo, la alegría, la concentración», en resumen, el pensamiento. 


Partiendo del postulado que la Tierra está rodeada por un campo psíquico otros investigadores se asociaron, alertados por este sorprendente descubrimiento. En 1998 unos 15 Egg son enviados a otros tantos científicos en el mundo. Con una intención bien precisa: «¿Puede un evento ser registrado por todas las máquinas simultáneamente, cuando desencadena una poderosa emoción colectiva? Esto confirmaría la existencia de un campo psíquico planetario, algo que parecería ser una «conciencia global». 


Los primeros exámenes reportan resultados inmediatos. 
Así, cuando suceden los hechos, como los funerales de Lady Di, los aparatos que se encuentran en Estados Unidos, en China, en Francia, registran variaciones del campo psíquico. 



Durante los tres años siguientes, el Proyecto de Conciencia Global, adquiere una amplitud inesperada. 
El aparato obtiene su patente de propiedad industrial, un gran acontecimiento en la historia de la parapsicología. Afinales del año 2002, el total de Egg pasaría de cuarenta a setenta y cinco máquinas. 



Dos más son instaladas en Francia. Todas son enlazadas al ordenador central de Princeton, vía Internet, que registra automáticamente, hora tras hora, los datos recogidos por cada computador. El funcionamiento de esta red podría compararse a un «electroencefalógrafo mundial,» cada vez que «un evento colectivo se produce, se registran las fluctuaciones. Cuanto más fuerte y mediatizado el evento, más importante es la fluctuación». 


El 11 de septiembre del 2001, por ejemplo, ese hecho «hizo crepitar todas las máquinas» registraron unas curvas a niveles jamás alcanzados. «Con detalles que los científicos jamás habían soñado», y aunque yalos habían registrado anteriormente, «en las pantallas de los computadores las fluctuaciones de la conciencia colectiva habían comenzado la víspera». La víspera, ¡el campo psíquico colectivo había percibido el evento antes que se produjera! «Con esta experiencia mundial estamos en camino de demostrar, en primer lugar, que nuestra conciencia no está limitada a nuestro cuerpo, sino que parece extenderse en un espacio mucho más amplio», explica Roger Nelson. Además, «que parece existir una conciencia global de la cual nosotros hacemos parte. Científicamente, hay mucho por hacer, para que esta hipótesis sea válida ciento por ciento. La primera consecuencia de este descubrimiento permite comprender mejor, que hacemos parte de un todo y todos estamos entrelazados». 


Posteriormente otro fenómeno fue igualmente observado. 
«Los trazos de esta electroencefalografía de la Tierra están en constante aumento», agrega Roger Nelson. «Como si la conciencia colectiva estuviese en vía de despertar». 



He aquí un ejemplo reciente de estudio científico, que refuerza todos los descubrimientos sobre el asunto, hechos por eminentes científicos espíritas. Esperamos que en las generaciones venideras, la ciencia oficial se atreva a ver la verdad frente a frente, pues, nosotros conocemos la verdad, no solamente por la razón, sino también con el corazón; es de esta última forma como conocemos los principios esenciales. (10) 


- Juan Carlos Mariani-

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