martes, 14 de enero de 2014

LA CRISIS DE LA MUERTE


                        
                      La Crisis de la Muerte
Ernesto Bozzano

Reproduzco un último caso de fecha antigua, extraído del libro del Dr. Wolf: Satrling Facts in Moderm Spiritualism (Pg. 388). Jim Nolam, el “Espíritu-guía” del célebre médium Sr. Hollis, que dijo y demostró haber sido soldado en la Guerra de Secesión y haber muerto de tifus en un hospital militar, responde, como sigue, a las preguntas de un investigador:

P- ¿Qué impresión tuviste de tu primera entrada en el mundo espiritual?

R- Me pareció que despertaba de un sueño, estaba un poco aturdido, ya no me sentía enfermo y eso me extrañaba enormemente. Tenía la vaga sospecha de que algo raro pasaba, pero no sabía definir de qué se trataba. Mi cuerpo se encontraba tendido en el lecho de campaña y yo lo veía. Decía de mí para mí: “¡Qué extraño fenómeno!”- Miré alrededor, y vi a tres de mis camaradas, muertos en las trincheras en Vicksburg, y, que yo mismo había enterrado. ¡Sin embargo allí estaban en mi presencia! Miraban sonriendo. Entonces uno de los tres me saludó diciendo:

-Buenos días, Jim; ¿también tú eres de los nuestros?

-¿Soy de los vuestros? ¿Qué quieres decir?

-Pues que te encuentras aquí con nosotros, en el mundo de los Espíritus. ¿No te diste cuenta de eso? Es un lugar donde se está bien.

Estas palabras eran muy fuertes para mí. Fui presa de violenta emoción y exclamé: “¡Dios mío! ¿Qué dices? ¿Estoy muerto?”

- No; estás más vivo que nunca Jim; porque te encuentras en el mundo de los Espíritus. Para convencerte no tienes más que mirar tu cuerpo.

En efecto, mi cuerpo yacía inanimado, delante de mí, sobre la tarima, ¿Cómo, pues, podía negar el hecho? Poco después llegaron dos hombres que colocaron mi cadáver en una plancha de madera y lo transportaron hasta un carro, allí lo metieron, subieron a él y se fueron. Acompañé el carro, que se paró al borde de una fosa, donde mi cadáver fue enterrado y abandonado. Yo fui el único asistente a mi entierro.

P- ¿Cuáles fueron las sensaciones que experimentaste en la crisis de la muerte?

R- Las que se experimentan cuando el sueño te domina, pero acordándote de algunas ideas que hubieses tenido antes. La gente normalmente no recuerda el momento exacto en que se abandonó al sueño. Eso pasa también cuando acontece la muerte. Pero, un poco antes de la crisis fatal, mi mente se volvió muy activa; me acordé súbitamente de todos los acontecimientos de mi vida; vi y oí todo lo que había hecho, dicho, pensado, todas las cosas a las que estuviera asociado, me acordé de los juegos y de las bromas del campo militar; los disfruté como de cuando ellos participaba.

P- ¿Cuéntanos cómo fueron tus primeras impresiones en el mundo espiritual?

R- Os decía que mis buenos amigos soldados ya no me abandonaron, desde que desencarné hasta que hice mi entrada en el mundo espiritual; aquí tenía yo abuelos, hermanos y hermanas, que, sin embargo, no vinieron a recibirme. Al entrar en el mundo espiritual me parecía caminar sobre un terreno sólido y vi que a mi encuentro venía una vieja, que me dirigió la palabra así:

- “Jim, entonces viniste para donde estábamos?” - La miré atentamente y exclamé:

-“Oh abuelita, eres tú?”

- “Soy yo misma, querido Jim. Ven conmigo.”- Y me llevó lejos de allí, a su morada. Al llegar a ella me dijo que era necesario que reposase y durmiese. Me acosté y dormí largamente...

P- ¿La morada de la que hablas tenía el aspecto de una casa?

R- Por supuesto. En el mundo de los Espíritus hay la fuerza del pensamiento, por medio de la cual se pueden crear todas las comodidades deseables.

Esta última información que, en el caso de que tratamos se remonta a setenta años atrás, no es más que uno de los detalles fundamentales en cuyo aspecto todos los Espíritus están de acuerdo; es también la llave maestra que permite explicar, resolver, justificar todas las informaciones y descripciones aparentemente absurdas, increíbles, ridículas, dadas por los Espíritus que se comunican, a propósito de la vida espiritual. En otras obras que he publicado ya me extendí largamente sobre este tema tan importante; me limitaré, en esta, a tocarlo solo en la medida de lo estrictamente necesario. La gran verdad, que nos fue revelada por los Espíritus, permite resolver una inmensidad de cuestiones teóricas y oscuras, determinadas por los informes que han dado las entidades mediúmnicas acerca del medio espiritual, las formas que revisten los Espíritus, las modalidades de sus existencias; todas las informaciones constituyen una réplica exacta, aunque espiritualizada, del medio terrestre, de la humanidad, de las variedades de existencia en este mundo. Esa gran verdad que resuelve todos los enigmas teóricos y que se funda en el poder creador del pensamiento, es confirmada de modo impresionante por hechos que se desarrollan incluso en el medio terrestre. Se trata de lo siguiente: el pensamiento y la voluntad, también en la existencia encarnada, son susceptibles de crear y de objetivar las formas concretas de las cosas pensadas y deseadas, de igual manera que este fenómeno se desarrolla en el mundo espiritual, aunque en el medio terrestre esta creación no puede darse sin el intermedio de sensitivos especiales.

Aludo a los fenómenos de “fotografías del pensamiento” o de “ideoplastia”, fenómenos maravillosos a los que consagré recientemente un largo estudio que demostraba su realidad incuestionable y su desarrollo prodigioso. Vemos que, ya en el mundo de los vivos, el pensamiento y la voluntad manifiestan el poder de objetivarse y concretizarse en una forma más o menos substancial y permanente, aunque, en la existencia encarnada esto se produce sin objetivo y únicamente gracias al concurso de sensitivos con condiciones fisiológicas más o menos anormales, correspondiendo a estados más o menos avanzados de desencarnación parcial del espíritu (exteriorzación de la conciencia). Siendo así, podemos concluir que cuando la desencarnación del Espíritu no estuviese apenas en el inicio y no fuese transitoria, sino total y definitiva, solo entonces será cuando las facultades a las que nos referimos se manifestarán por completo y, ahí si, de modo normal, práctico y útil.

Es precisamente esto lo que afirman las entidades mediúmnicas que se comunican. Cumple por tanto que se reconozca que las “revelaciones trascendentales”, concernientes a la modalidad de existencia espiritual confirman, a priori, como consecuencia del descubrimiento de que el pensamiento y la voluntad son fuerzas que poseen el poder maravilloso de modelar y organizar. Facultades que todavía no se muestran, sino de manera esporádica y sin objetivo, en el medio terrestre. Dos palabras más en torno a otra circunstancia, la de que las entidades mediúmnicas afirmaron que esas condiciones de existencia espiritual son transitorias y tienen que ver, exclusivamente, con la esfera más próxima a la Tierra, esto es, con la que se destina a los Espíritus recién llegados. Esta circunstancia no sirve solo para justificar enteramente aquellas condiciones de existencia; prueba también la razón de ser providencial de tales condiciones.

Imagínense si no la sensación de desolación y de desorientación que experimentarían la mayor parte de los muertos si, después del instante de la muerte, se viesen bruscamente despojados de forma humana y lanzados a un medio espiritual esencialmente diferente de aquel donde formaron su individualidad, al cual, todavía se sienten unidos por una delicada trama de sentimientos afectivos, de pasiones, de aspiraciones, que no podrían romperse de inmediato, sin llevarlos a la desesperación, y donde, sobre todo, se encuentra el medio doméstico que les es propio, constituido por un mundo de satisfacciones temporales, de todas clases, que contribuye a crear lo que se llama “la alegría de vivir”. Evaluando todo esto reconoceremos lo racional y providencial de un ciclo de existencia preparatoria entre la existencia encarnada y la de “puro Espíritu”, de manera a reconciliar la naturaleza demasiado terrestre del Espíritu desencarnado, con la naturaleza más trascendental de la existencia espiritual propiamente dicha. El poder creador del pensamiento sería estupendo para obviar maravillosamente este inconveniente.

El Espíritu, pensando en su forma humana, se encontraría de nuevo en forma humana; pensando en estar vestido, se encontraría con ropas, que, siendo tan etéreas como su nuevo cuerpo, le parecerían tan substanciales como los vestidos terrenos. Es así como el Espíritu encontraría nuevamente, en el mundo espiritual, un medio y una morada correspondientes a sus hábitos terrestres, morada que sería preparada por sus familiares, integrados antes que ellos a la existencia espiritual. Como se ha podido ver, en el caso que acabo de referir, es la abuela del difunto la encargada de conducir al nieto a la casa que lo había de recibir. A este respecto debemos constatar que, cuando el Espíritu “Jim Nolam cuenta haber visto una vieja que venía a su encuentro, fuera preciso sobreentender que la abuela revistiese temporalmente su antigua forma terrena para ser reconocida.

Debo pararme aquí; para no extenderme demasiado en los comentarios sobre este caso; los puntos oscuros que queden sin solución en las consideraciones precedentes serán retomados en lo sucesivo, a medida que los siguientes casos ofrezcan la ocasión. Con relación al incidente de la “visión panorámica” que el Espíritu “Jim Nolam” relata, observaré que, esta vez, el fenómeno se desarrolló bajo la forma de “recapitulación de recuerdos”, en lugar de “visión panorámica” propiamente dicha. Esto podría explicarse desde el punto de vista psicológico estableciendo que el muerto, en vez de pertenecer, siguiendo el lenguaje de la Psicología, al “tipo visual”, pertenecía al “auditivo-mental”.

Ernesto Bozzano

Extraído del libro "La crisis de la muerte"


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Corazón, dirige el timón
Que te regula el deber
Quien a si mismo se teme
Nada más  tiene para temer.
 MILTON DE LA CRUZ

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De la paciencia
El atribulado conferenciante


En aquella mañana soleada de domingo, Gustavo Torres   en su gabinete de estudio, alineaba preciosos conceptos  sobre el arte de ayudar.
  Espiritualista, creía  que la lucha  en la Tierra era bendecida escuela  de formación del carácter y, por eso, atendiendo las exigencias del propio ideal, colocaba, tranquilo, frases primorosas para el comentario evangélico que pretendía  ofrecer en la noche siguiente.
Después de renovadora oración, comenzó  a escribir con gran sentimiento:
· El prójimo, de cualquier procedencia, es nuestro hermano, merecedor de nuestro mejor cariño.
·  El calumniador es una prueba  de paciencia.
·  Cuando somos  maltratados por la ofensa, estamos recibiendo de Jesús  la bendita  oportunidad de auxiliar.
· Desesperación es lluvia de veneno invisible.
· La disculpa constante es garantía de paz.
· No olvides que la irritación, en cualquier parte, es fermento de la discordia.
· Soporta las dificultades con valor, porque provocación  es recurso demostrativo de nuestra fe.
· Si un hermano  desviado te perjudica tus intereses, recibe en el tu valiosa oportunidad de perdonar. 
· Si alguien aparece, como instrumento de aflicción en tu casa, no huyas al ejercicio de la tolerancia.
· La calma tonifica el espíritu…
En ese momento, la vieja criada vino a traerle el chocolate, sobre el cual, sin que ella lo percibiese, posara pequeña mosca, encontrando la muerte.
Torres noto el cuerpo extraño y, repentinamente indignado, grito  a la servidora:
-¿Cómo se atreve a semejante desconsideración? ¿Cree que yo deba engullir un mosquito de semejante tamaño?
Impresionada con el golpe que el patrón diera en la bandeja, la pobre mujer imploró:
-¡Discúlpeme, señor!  La enfermedad me ensombrece los ojos.
- Si es así – hablo áspero -, quede sabiendo  que no preciso de empleados inútiles…
El conferenciante del arte de ayudar aún no dio el incidente por terminado, cuando el recinto fue invadido por el  estruendo de un desmoronamiento.
El conductor de un camión, en un adelantamiento infeliz,  arrojó la maquina  sobre uno de los muros  de su residencia.
El dueño de la casa descendió para la vía pública como si fuera tomado por un rayo.
Se acercó al motorista mal vestido y gritó, colérico:
-¡Criminal! ¿Qué hiciste!
- Señor – rogó el miserable -, perdóneme el desastre. Pagaré los gastos  de la reconstrucción. Tengo  la cabeza  tonta  con la enfermedad de mi hijito, que agoniza, hace muchos días…
-¡Desgraciado! El problema es suyo, pero el mío es entregarle a la policía.
Y cuando Torres, poseído, usa el teléfono,  descolgando   para el oficial de guardia, niños curiosos le invadían el jardín bien tratado, aplastando  la plantación de claveles  que le  habían exigido inmenso trabajo  hacia unos días.
Exasperado, avanzó para los niños, amenazando:
-¡Vagabundos! ¡Ladrones! ¡A la calle, a la calle! ¡Fuera de aquí!... ¡Fuera de aquí!...
En unos instantes, dedicados policías rodeaban su domicilio y Torres regresó al gabinete,  como si hubiese despertado de una pesadilla…
En la mesa, destacaba minúsculo cartel  en el que releyó  el  hermoso díptico grafiado  por él mismo: “Cuando Jesús domina el corazón, la vida  está en paz”.
Se sintió atribulado.
Se detuvo nuevamente en la frase preciosa que escribiera, reconoció  cuán fácil es enseñar  con las palabras y cuan difícil es instruir con los ejemplos, y, avergonzado, paso a reflexionar…
HERMANO X
  

Sea tu paciencia
Como la fuente que no se agota.
Audacia sin disciplina
Es siembra para la derrota.
CASIMIRO CUNHA

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Enfrentando las tentaciones


El crecimiento espiritual no cesa cuando el ser se entrega a la conquista de los relevantes valores del bien. Muchas veces, los choques producidos por fenómenos antagónicos, cuando son debidamente conducidos, contribuyen al proceso de desarrollo y apresuran la manifestación de los recursos adormecidos. Es por eso que muchos desafíos se expresan como invitaciones tentaciones para los embates perversos y peligrosos. Ante ellos, la serenidad desempeña un papel fundamental porque diluye sus impactos perniciosos, las celadas crueles. Porque pululan al lado de los trabajadores los que se permiten la pereza; al lado de los idealistas los que viven y cultivan el pesimismo; junto a los buenos, aquellos otros que se complacen en la anarquia y en la inferioridad, se multiplican las trampas de la iniquidad y del vicio, con las que amenazan y buscan producir conflictos y desórdenes. Sin embargo, teniendo en cuenta que sólo hay victoria real después de la lucha superada, las pruebas pierden su rigor ante los comportamientos firmes de aquellos que trabajan por la Verdad, que no cayeron en las trampas que les tendieron y que prosiguen impertérritos y felices. Perseguido, estuviste también a punto de agredir. Acusado, sentiste el intenso deseo de replicar. Incomprendido, quisiste reaccionar de la misma manera. Abandonado, sentiste la amargura que te sugería la venganza inmediata. Difamado, viste la oportunidad de embestir contra tus detractores y desmoralizarlos. Enfermo, casi fuiste vencido por el desánimo. Perturbado, padeciste el vinagre de la amargura. Traicionado, percibiste que la solución podrían ser las acusaciones ácidas. Golpeado por la indiferencia, querías responder con rencor. Señalado por la ironía y el descrédito, por poco no sucumbiste, abatido.


Felizmente, las tentaciones no te dejaron empeorar el cuadro de las pruebas redentoras. Sin embargo, nada acontece que no sea para bien cuando se sabe obtener buen provecho de la situación. Nadie crece moral y espiritualmente sin la presencia mortificante de la tentación. Las tentaciones son las piedras del camino, que crean obstáculos para impedir la circulación de los viajeros del progreso; son las espinas clavadas en las "carnes del corazón" que hieren a cada contracción muscular... Constituyen también los estímulos para la victoria, para la transformación interior, para mejorar. Son el acicate que impele a avanzar a todo aquel que padece su incentivo.



Las tentaciones que conducen a la irritación, a la contienda, no son mayores que aquellas otras que suscitan las emociones profundas, y que se presentan como tormentos ocultos del sentimiento, del sexo, de los vicios, y de otras que la ambición desmedida susurra a los oídos del alma. La vida sin tentaciones o exámenes de evaluación moral, perdería su colorido y sus motivaciones de crecimiento. Enfrenta las tentaciones con estoicismo, con el espíritu en paz. Te ayudan a vencer las limitaciones, el egoísmo, la jactancia, la presunción orgullosa... Descúbrete frágil, como realmente lo eres, y adquiere con ellas las fuerzas para ser resistente contra el mal que aún existe en ti mismo. Cada victoria en esta área constituirá una conquista para una tentativa más valiosa. También Jesús, el Sabio por excelencia, fue tentado, y nos enseñó que si bien la tentación es un fenómeno humano, la resistencia contra el mal es una conquista divina.



Despierte y Sea Feliz



Espíritu Juana de Angelis.- Médium Divaldo P. Franco

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Tenga paciencia,  si usted no puede dominarse,  en balde 

buscará el entendimiento de quien no comprende aún.

ANDRÉ LUIZ

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1 comentario:

Juan acevedo dijo...

Me encantaron los temas esta muy bueno el blog