sábado, 12 de enero de 2019

Buscando la inmortalidad

ESPIRITISMO
Hoy presento los siguientes temas:

1.-El Poder de la Fe
2.-Tiempo, cuestión de escuela
3.-Construcción de la paz a la luz de la inmortalidad del alma.
4.-Buscando la inmortalidad-2-
5.-Las comunicaciones espiritistas



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                                          EL PODER DE LA FE

Cuando se habla de fe se asocia a las creencias, como por ejemplo la fe en Dios, en las religiones, en los dogmas, etc.; sin embargo, es algo mucho más profundo, más esencial y básico en el ser humano.
La verdadera fe es innata en el ser y nunca es utópica; se sustenta en la certeza del porvenir; sabe en su fuero interno de lo que es capaz, y estimula al ser para que finalmente logre lo que se propone. No le ofrece nada que no sea posible y real, salvo cuando se nubla por las pasiones y cae en las redes del fanatismo y la fantasía.
Las barreras de aquello que puede alcanzar las pone uno mismo, fruto de la ignorancia y de las debilidades humanas. Es, junto a la voluntad, la más poderosa herramienta que posee el alma y que le posibilita caminar hacia su destino final, que es la perfección y la plenitud.
Viene a ser como una diminuta semilla que desconoce su destino. Sin embargo, posee en estado latente todos los recursos necesarios para llegar a ser árbol. En cuanto la naturaleza generosa le ofrece una oportunidad para desarrollarse la aprovecha; si no llegan esos bienes de inmediato en forma de agua y tierra, no se desespera, sabe aguardar el momento propicio, porque sabe que es cuestión de tiempo. Cuando finalmente se le dan las condiciones, despliega sus recursos para ir creciendo y alcanzar el estado final de plenitud, de total desarrollo, convirtiéndose en un espectacular y frondoso árbol que sirve de cobijo a las aves, de alimento y de sombra a todos aquellos seres que pasan por su alrededor. A partir de entonces, comienza a devolver a la naturaleza todo aquello que esta le ha proporcionado y le permite ser lo que es; pasa a ser un elemento importante en el inmenso bosque.
La metáfora de la semilla resume el origen y destino del espíritu en el devenir de sus múltiples existencias, en sus continuas luchas por crecer y desarrollarse, por romper el cascarón primitivo y, a su vez, dar paso a la esencia divina que alberga, y que esta despliegue sus alas majestuosas.
La auténtica fe proporciona seguridad al ser humano, porque es consciente del tesoro que guarda, que son sus cualidades y valores; como le ocurre al minero que tiene la certeza de que en el interior de una gran roca existe algo valioso que merece ser descubierto; para ello tendrá que trabajar duro y en condiciones a veces difíciles para ir poco a poco eliminando lo que le sobra al mineral; mas no le importa, porque sabe que la recompensa final merece todos los sacrificios.
En el sentido opuesto también ocurre que, cuando se consiguen las cosas con mucha facilidad, no solemos darles el valor que merecen. Por poner un ejemplo claro, hay países donde escasea el agua potable debido a las prolongadas sequías, y tienen que andar desde sus aldeas todos los días muchos kilómetros para poder recoger este elemento imprescindible de un pozo, para el uso familiar o comunitario. Al mismo tiempo, en otros países más desarrollados tan solo tienen que girar con los dedos un pequeño grifo para tener en sus domicilios toda el agua que quieran. ¿Dónde sabrán apreciar mejor el valor del agua y su necesidad vital?
Existe un término muy de moda hoy día, y es la palabra ‘resiliencia’. Etimológicamente procede del latín, de la palabra “resilio”, es decir, rebote, volver atrás. Su significado tiene relación con la capacidad humana de sobreponerse a las adversidades con entereza, sin afectación. En realidad, se trata de convertir un problema o un obstáculo en una oportunidad. Para ello se requiere un amplio campo de visión mental, no quedarse en los aspectos negativos sino en la posibilidad de revertir la situación, adaptándose. Es como plantearse la siguiente cuestión: ¿Qué puedo aprender de esta situación? ¿Cuál debe de ser mi respuesta, mi línea de trabajo? Es el verse forzado por las circunstancias a salir de la zona de confort para explorar nuevas posibilidades, lidiar con las incertidumbres, con el desconocimiento del resultado final. En última instancia, es comprobar cómo las dificultades externas son capaces de movilizar algunos recursos internos que permanecían dormidos.
Por contra, quien carece de fe no busca los medios para superar las dificultades porque considera que no es posible lograrlo. Son aquellos que desprecian o ignoran lo bueno que les ocurre en la vida; son aquellos cuyo foco de atención, sus pensamientos, están orientados a observar siempre lo negativo: “No puedo”, “no valgo”, “no merece la pena intentarlo”…, etc.
A esto hay que añadir aquellas personas que son tóxicas, porque su ignorancia les lleva a compartir con los demás su visión negativa de las cosas. Son aquellos que dicen: “Yo ya lo intenté y vi que era imposible, muy difícil”, o  también: “pronto te llevarás un fuerte desengaño”. O esos otros con cargos de responsabilidad que declaran: “Usted no tiene aptitudes para esto”“Es mejor que se dedique a otra cosa”“No tiene talento”, etc. Afortunadamente, algunas personas que fueron aconsejadas a variar de rumbo por sus fracasos iniciales, no hicieron caso de sus recomendaciones y continuaron por su camino hacia el éxito final. Ahí están los casos de Winston Churchill, Albert Einstein, Walt Disney, Giuseppe Verdi, Picasso,  etc. El fracaso les sirvió de lección, les hizo más fuertes, porque les supuso una experiencia valiosa, algo que para quien se mueve exclusivamente entre éxitos no posee. Es curioso cómo varían las percepciones de las cosas según los países y culturas. En Europa, por poner un ejemplo, el fracaso está mal visto; no obstante, en Estados Unidos lo consideran un valor, una herramienta positiva de crecimiento.
La fe es inmanente a la ilusión, a la esperanza de realizar algo con éxito y, por lo tanto, no se puede permitir que otros maten esa ilusión, esos deseos de mejorar, de crecer. No obstante, hay que ser analíticos y juiciosos para no caer tampoco en sueños utópicos, en cosas irreales o que nos desvíen del verdadero propósito de nuestra existencia.
La idea es muy clara, en cuanto el objetivo está establecido y creemos en él, hay que poner los cinco sentido en su consecución, sin distracciones. La persona que se sustenta en la fe sabe priorizar y aprovechar el tiempo muy bien.
Por tanto, la fe tiene mucho que ver con la actitud mental, con los valores y con la capacidad de afrontar las vicisitudes de la vida. Estar convencidos de nuestras propias posibilidades facilita la realización de cosas, algo que para los inseguros y pesimistas está fuera de su alcance, no porque no puedan, sino porque ellos mismos se excusan y se colocan sus propias barreras.
“Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendrás” (Richard Bach)
Tenemos ejemplos muy claros de superación en personas que carecen de brazos o de piernas y desarrollan una actividad artística, como puede ser la pintura con la boca, o con los pies, dependiendo de sus circunstancias personales. En lugar de compadecerse o pensar que todo ha terminado para ellos, han encontrado una vía, una posibilidad para desarrollar nuevas habilidades con esfuerzo y disciplina.
La fe es imposible para aquel que no se ama, que siente lástima de sí mismo.
La fe nos hace comprender que, tanto lo bueno como lo malo, son elementos transitorios, son circunstancias del camino que nos deben de enriquecer y elevar a estados de mayor plenitud y conciencia.
La fe es paciente porque sabe que los resultados van a llegar, más pronto o más tarde. Está provista de seguridad y de gran energía positiva, lo que le permite descubrir potencialidades que el propio individuo desconoce.
Arrastramos del pasado remoto, de otras existencias, herencias negativas de errores y fracasos que subyacen en lo más profundo del subconsciente; lo cual, si no nos reestructuramos mentalmente, si no nos auto-educamos,  puede suponer un freno, un obstáculo para el desarrollo de la fe y sus posibilidades. También, en esta misma vida, si se recibe una educación deficiente y restrictiva puede afectar el desarrollo de ser humano, dejándole una herencia psicológica de limitaciones, complejos y barreras importantes que pueden poner muy cuesta arriba la creatividad y la ilusión por alcanzar nuevas metas.
Es a través del autoanálisis como podemos reestructurar nuestro interior con una nueva visión de las cosas; descubrir aquello que falla para ponerle remedio; dejar de justificarnos o de culpar a los demás; abandonar las posturas cómodas y simples de auto-justificación; de transferir nuestros conflictos sin enfrentarnos a ellos. Localizando las causas podemos darles remedio.
Vamos a finalizar con una frase de Saint-Exupéry, autor de El Principito“El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va”.
  José M. Meseguer- Amor, Paz y Caridad, 
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           TIEMPO CUESTIÓN DE ESCUELA


¿Cuanto tiempo usted dispensa a su hijo, al día?

¿Cuánto tiempo usted dedica  a una lectura edificante, que le trae elevados objetivos y le reanima el ánimo?

¿Cuánto tiempo usted dedica a la oración?

¿Es usted uno de aquellos que afirma no tener tiempo para nada y lleva  la vida rodando? ¿Una verdadera rueda viva, un torbellino?

Tiempo es una cuestión de escuela. Dividir  las horas para de cierta forma resolver todo, sin desequilibrio, olvidos  y carreras es cuestión de administración.

Existen criaturas que sorprenden por tanto como realizan  en las mismas 24 horas en que muchos  nada hacemos, más allá que reclamar la falta de tiempo.

Un consagrado escritor, James Michener, que murió en octubre 1997, era una de esas personas que sabía exactamente cómo lidiar con el tiempo.

Fue profesor, revisor de libros, se alisto en la marina durante la segunda guerra mundial, tuve historias suyas adaptadas para musicales en el Broadway.

Cierta vez una chavala de ocho años, acompañada de su padre, lo visito en su residencia. Le llevo un libro que contenía una historia que ella misma escribiera.

El hombre ocupado con tantas cosas después en el tiempo para sentarse en el sofá junto a la pequeña, abrió la primera pagina y leyó en voz alta: focas, por Ana Grobel.

Conforme  proseguía la lectura, el teléfono toco. El atendió y el interlocutor explico: “estoy leyendo los originales de una joven escritora:” “Pidió licencia y atendió la llamada en otra sala.”

Después volvió a sentarse al lado de Ana y prosiguió la lectura.

Este hombre increíble fue una criatura rechazada. Jamás supo quienes fueron sus padres.

Fue recogido por una viuda  y por ella criado y amado. Jamás descubrió la casa y fecha de su nacimiento.

Paso toda su vida ayudando discretamente a quien desease estudiar, reconociendo que su instrucción fue lo que más preciado le diera su madre adoptiva.

Disponía de tiempo para todo y para todos. Hasta aun mismo para una criatura que escribió una historia minúscula en un pequeño libro.

“La historia es muy buena”, fue su comentario, “porque al final todos son felices.”

Incentivar a las generaciones futuras era una misión que consideraba importante y a la que se dedicaba.

Atender a una criatura de ocho años que buscaba estimulo, una estudiante de ingeniería que le venía a agradecer la bolsa de estudios, atender las lecciones de instituciones de enseñanza que le solicitaban recursos.

Diez días antes de su muerte, con los rines hablando, tuvo tiempo para ofrecer a una joven la oportunidad de estudiar en la Universidad de Texas, ofreciéndose para cubrir la primera mensualidad escolar.

Aun  faltándole pocos días su tiempo lo dedicó para hacer el bien.


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Valoremos el tiempo, usándolo con propiedad. No menospreciemos el tesoro de los minutos porque la eternidad es hecha de segundos.

Utilicemos los valores del tiempo y conquistemos méritos, no permitiendo la  des valoración  en actitud  vana e inútil.

El tiempo nos es dado por la Divinidad para la realización de la gran tarea de la transformación de nosotros mismos, en la jornada de la perfección.

Trabajo realizado por  (Merchita)


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LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ A LA LUZ       DE LA INMORTALIDAD DEL ESPÍRITU


     Yo no creo en la inmortalidad del alma, sino que estoy seguro de que  es verdad que somos inmortales , que es diferente.  Hay que estar seguros, no quedarnos en creencias, porque cuando estamos seguros, es porque hemos estudiado, hemos profundizado. Y al ir estudiando la Doctrina Espírita, vamos despertando nuestra religiosidad, que es el acercamiento a Dios. Todas las religiones despiertan la religiosidad, pero en nosotros, los espíritas, también desarrolla nuestro acercamiento a Dios, y tenemos cada uno de nosotros una religiosidad que a medida que vamos comprendiendo más el mensaje, nuestra religiosidad crece. Pero muchos de nosotros que tenemos esa religiosidad, no tenemos espiritualidad..... no tenemos ese desarrollo espiritual que es la vivencia del mensaje. Entonces muchos espíritas no hemos construido nuestra paz.
     Que mensaje tan consolador es nuestra Doctrina Espírita, que si nosotros lo tenemos en el alma, puede guiarnos por los caminos del rudo desierto, para conquistar esos caminos grandes de la perfección.Porque ahora estamos en nuestras luchas; ahora estamos en las dificultades, donde necesitamos la enfermedad para valorar la salud; donde necesitamos la noche para valorar el día; donde necesitamos tantos contrastes para poder  despertar nuestra conciencia. Pero sigamos adelante, sigamos en nuestras luchas, en nuestros esfuerzos permanentes; despertemos esa conciencia para poder ir cambiando, mejorando; porque, cuando dijo el Maestro Jesús: "Bienaventurados los pacíficos porque ellos serán llamados hijos de Dios", y nosotros los espíritas, aprendamos a ser hombres y mujeres de paz; que seamos multiplicadores de paz; que donde lleguemos irradiemos armonía.
      Multipliquemos el amor, porque el amor es lo único que cuanto más se divide, más se multiplica, más suma.

- Jorge Berrio- De su palestra en el Congreso Espírita Mundial
  ( Obtenido de la Revista Espírita de la F.E.E. nº 0 )

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BUSCANDO LA INMORTALIDAD.  - 2- 

      Nuestra personalidad humana, cuando estamos encarnados presenta una trilogía que podría sintetizarse en espíritu, periespíritu y cuerpo físico. El primero es creado por Dios igual a todos los demás, sencillo e ignorante, y a través de las experiencias que le proporciona la reencarnación, evoluciona y progresa hasta alcanzar su meta final: un estado de perfección o plenitud en el que, liberado de sus propios errores e imperfecciones, seguirá progresando pero ya sin la necesidad de recurrir a la reencarnación. 

      El segundo elemento, periespíritu, es el intermediario entre el espíritu y el cuerpo físico, es el elemento aglutinador del principio vital que permite la vida y regula los flujos de las experiencias desde la materia hacia el espíritu y los pensamientos e impulsos del espíritu hacia el cerebro biológico. En este perespíritu está la clave de todos los fenómenos anímicos, psicológicos, mediúmnicos o espirituales que podamos imaginar o conocer. 


      El cuerpo biológico es la máquina perfecta compuesta de trillones de células, en un perfecto entramado fisiológico-evolutivo, que también va perfeccionándose con el tiempo hasta alcanzar formas más sutiles, menos groseras, también acordes a la evolución y el progreso del espíritu que lo anima. 

      Cuando fallecemos, nuestro periespíritu abandona el cuerpo junto al espíritu, y a partir de ese momento comienza la descomposición de la materia, pues el elemento que la “animaba” ya no está actuando. Es entonces cuando el espíritu inmortal regresa al que es su verdadero hogar, y en función de su grado de materialismo o espiritualidad, tendrá más fácil o más difícil desprenderse del cuerpo físico y a continuación reconocer la nueva realidad que le espera. 


Antonio Lledó Flor. 

Amor, Paz y Caridad. Grupo Villena.
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            LAS COMUNICACIONES ESPIRITISTAS

La crítica malévola se ha complacido en representar las comunicaciones espiritistas como 
rodeadas de las prácticas ridículas y supersticiosas de la magia y de la nigromancia.^ Si los que hablan del Espiritismo sin conocerlo se hubiesen tomado el trabajo de estudiarlo, se hubieran ahorrado gastos de imaginación, alegaciones que no sirven más que para probar su ignorancia o su mala voluntad. 
Para introducción de las personas ajenas a la ciencia, diremos que para comunicarse con los espíritus no hay días, horas, ni lugares más propicios unos que otros. Que no son necesarias, para evocarles, ni fórmulas, ni palabras sacramentales o cabalísticas. Que no hay necesidad de ninguna preparación, ni de ninguna iniciación. Que no da resultado alguno el empleo de signos u objetos materiales, sea para atraerles, sea para rechazarles, y que el pensamiento basta. En fin, que los médiums reciben sus comunicaciones de un modo tan natural y sencillo, como si fueran dictadas por una persona viva, sin salir del estado normal. Sólo el charlatanismo podría adoptar maneras excéntricas, y añadir accesorios ridículos. 

Página 73   de El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo 
Allan Kardec 

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