sábado, 26 de octubre de 2013

La creencia en la reencarnación por el Judaísmo y en el Cristianismo



En el capítulo V de El Libro de los Espíritus Allan Kardec subraya la antigüedad del dogma de la reencarnación, que el Espiritismo no inventó, y añade muy juiciosamente que «el Espiritismo que es una ley de la naturaleza, debió existir desde el origen de los tiempos». La finalidad de este artículo es mostrar que se puede encontrar rastros de esta creencia en las dos grandes religiones monoteístas que son el Judaísmo y el Cristianismo. No entramos en ello de modo exhaustivo, aconsejándole para esto al lector trasladarse a las obras citadas en la bibliografía.

La creencia en la reencarnación en el Judaísmo

La creencia en un renacimiento después de la muerte es una creencia tradicional del Judaísmo que se encuentra en sus tres sectas principales: los Fariseos, los Samaritanos, y los Esenios (1). Su concepción de este tema nos es conocida gracias al historiador judío Flavius Joseph, quien, en el Siglo I después de Jesucristo le consagró varias reseñas en el seno de sus obras. Así en la Guerra de los judíos escribe que para los Fariseos, sólo el alma de los buenos puede reencarnarse: «los Fariseos, que son famosos por el vigor con cual explican las leyes, dicen que toda alma es incorruptible y que solamente la de los buenos pasa a otro cuerpo (2)». En lo que concierne a los Esenios, afirma que creían en la preexistencia del alma, pero no se puede afirmar categóricamente que creyeran en la reencarnación. La creencia en la reencarnación se encuentra también en los Samaritanos donde la doctrina del «taheb» enseña que un alma preexistente fue dada a Adán y por encarnaciones sucesivas en Set, Noé y Abraham, reencontrándose en Moisés.

Las modalidades de este renacimiento no parecen haber sido definidas claramente y parece que varias concepciones hubieran coexistido simultáneamente en el seno del Judaísmo.

Para algunos, este renacimiento consistía en una vuelta a la vida del cuerpo: es el dogma de la resurrección. Los Judíos tenían sólo nociones vagas e incompletas sobre el alma y sobre su enlace con el cuerpo, así como sobre la manera en la que debían revivir. También pudieron pensar que este renacimiento debía ser acompañado de una resurrección del cuerpo humano. Esta concepción se apoyó en ciertos pasajes del Antiguo Testamento donde la resurrección de los cuerpos se afirma distintamente: «y los huesos se acercaron ajustándose uno a otro. Vi que había sobre ellos nervios, que una carne se había desarrollado y que una piel se extendía encima (3)». La resurrección estaba considerada como una infracción que Dios hacía a la ley de la naturaleza con el deseo de recompensar a los elegidos. Dios devolvía la vida a sus fieles al final de los tiempos con el fin de que recibieran la recompensa de sus obras:

«Aquellos de vuestro pueblo que se ha hecho morir vivirán de nuevo; los que hubieran muerto por mí resucitarán. Despertad de vuestro sueño y cantad las alabanzas a Dios, vosotros que vivís en el polvo: porque el rocío que cae sobre vosotros es un rocío de luz (4)».

Así, el sacrificio de los niños de Israel si no recibe su recompensa en esta vida, la recibirá al final de los tiempos. Los malos también resucitarán, pero para ser castigados: «Aquellos que duermen en el polvo del suelo despertarán, unos para una vida eterna, otros para ser objeto de ignominia eterna (5)».

Esta concepción del renacimiento está muy alejada de la reencarnación tanto por la forma que toma como por su significado. En efecto, la reencarnación no presupone más que la supervivencia del alma, mientras que la resurrección es un estado puramente escatológico, que se produce únicamente a finales de los tiempos y que fija la suerte de todos para siempre, después de un juicio final. Estamos muy lejos del concepto de reencarnación que implica la pluralidad de las existencias terrestres y la transmigración del espíritu en cuerpos nuevos con el fin de progresar y de mejorar moralmente. Es en el Apocalipsis judío donde esta concepción está más desarrollada. El apocalipsis designa el conjunto de la literatura que pretende conocer los secretos del final de los tiempos y cuyo contenido fue revelado por una visión. Se desarrolló entre el año 200 a.C. y el 150 d.C., sobre todo en los medios Esenios.

Existía otra concepción del regreso a la vida en el seno del Judaísmo. Algunos admitían, en efecto, que este renacimiento implicaba sólo al alma y que esta última, en diferentes épocas, volvía sobre la Tierra revistiendo un cuerpo nuevo. Esta doctrina de la transmigración de las almas o de la metempsicosis, como era llamada en aquella época, está también presente en el Antiguo Testamento: «Pero, una vez muerto el hombre, cuando su cuerpo separado del Espíritu se consume, ¿En qué se convierte? ¿Qué se hace de él? Una vez muerto el hombre, ¿puede renacer de nuevo? En esta guerra en que me encuentro cada día de mi vida, espero a que llegue mi cambio. (6)». En el Libro de la Sabiduría, nacido en el Judaísmo Alejandrino, se introdujo una distinción muy profunda entre el alma y el cuerpo, incluso se considera una supervivencia del alma independiente al cuerpo después de la muerte.

Ciertos pasajes permiten también sugerir que el alma preexiste al cuerpo. Esta preexistencia, siendo el fundamento de toda creencia en la reencarnación, no hace ninguna alusión a la resurrección: «fui un niño naturalmente bueno y tuve en el reparto una alma buena; o más bien, como era bueno, vine en un cuerpo sin mancha». (7) Y: «el cuerpo corruptible hace más pesada al alma y el envoltorio terrestre entorpece al espíritu con múltiples preocupaciones». (8).

No se puede conocer con precisión hasta qué punto la creencia en la transmigración de las almas fue difundido en el Judaísmo, ni en qué momento exacto apareció, (¿X-IX siglos antes de Cristo?) pues esta doctrina no está desarrollada sistemáticamente en ninguna parte de los textos judíos, incluido el Antiguo Testamento. No encontramos en ellos más que alusiones. En todas partes donde aparece tácitamente se considera como bien conocida y no se da ninguna explicación con mayores detalles.

Ciertos indicios nos inclinan a pensar que esta creencia debía estar bastante difundida entre el pueblo. En efecto, en el Nuevo Testamento aparecía que el regreso de los profetas era esperado de forma unánime. Es lo que resalta en particular en Mateo 16, 13-14: «habiendo venido de la región de Cesarea de Philippe, Jesús interrogaba a sus discípulos diciendo: «¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre?» Ellos dijeron: «para unos Juan el Bautista; para otros Elías; para otros Jeremías o uno de los profetas.» Y en Mateo, 17, 10-13 (9): «los discípulos preguntaron a Jesús: «¿ Por qué los maestros de la Ley dicen que primero debe venir Elías?» Jesús les respondió: «Es verdad que Elías debía venir para volver a ponerlo todo en orden; sin embargo os aseguro que Elías ya vino y no le reconocieron, sino que le trataron como quisieron». (10) Todo el mundo esperaba la vuelta de Elías (11) y el profeta Malaquías en el siglo IX había anunciado su vuelta: «el sol de la justicia se levantará y con sus rayos os curaran… Os enviaré al profeta Elías antes que llegue el día de Yahvé, el gran y terrible día». (12) Los discípulos de Jesús comprendieron entonces sin dificultad que Elías ya regresó como Juan Bautista.

La creencia en la transmigración de las almas está presente también entre los autores judíos de los siglos I y II. Véase lo que escribe el historiador Flavius Joseph, en su obra ya citada: La Guerra de los Judíos: «los cuerpos, por supuesto, son mortales entre los vivos y están constituidos por una materia corruptible, pero el alma es para siempre inmortal y vive en los cuerpos como una parcela de Dios …

¿No sabéis vosotros que aquellos que llevan la vida según la ley de la naturaleza ... ganan una gloria eterna; ... que sus almas quedan puras y caritativas, que obtienen el lugar más santo del cielo de donde, gracias al ciclo de las edades, regresan para vivir de nuevo en cuerpos santos? Pero para los que tienen la locura de levantar la mano sobre sí mismos, un Hades más sombrío recibe sus almas». (13)

El filósofo de Alejandría, Philon el Judío, escribió sobre si mismo: «el aire, como una ciudad rica en hombres, contiene en lugar de los ciudadanos las almas incorruptibles e inmortales, tan numerosas como las estrellas. Entre estas almas, unas, mostrando por la Tierra y la materia una gran atracción, descienden para ligarse a cuerpos mortales, las otras remontan habiendo sido juzgadas buenas para el retorno conforme a los números y a los períodos fijados por la naturaleza». (14)

En estos dos extractos, la creencia en la transmigración de las almas se vé claramente afirmada. Sin embargo hay que notar que en el siglo II el Judaísmo evolucionó profundamente en contacto con la cultura griega que admitía la inmortalidad del alma y su transmigración en diferentes cuerpos. Se reconoce la gran influencia platónica en estos dos autores. Parece que la creencia en la transmigración fue difundida sobre todo en la parte esotérica del Judaísmo, cuyo conocimiento era reservado a una minoría de iniciados cuidadosamente seleccionados. En efecto, era frecuente en la época que una doctrina estuviera compuesta por dos enseñanzas: por un conocimiento exotérico abierto a todos, y otro conocimiento esotérico y secreto, reservado para una minoría en mejores condiciones de comprender lo que la mayoría todavía no podía admitir. Se designa como «La Cábala» («cosa recibida»; «ley tradicional») al conjunto de los conocimientos esotéricos del Judaísmo. Estos conocimientos habrían sido recibidos por Moisés en el Monte el Sinaí paralelamente a las Tablas de la Ley y se habrían transmitido de generación en generación oralmente, hasta su puesta por escrito en tratados que concretarían tal o cual cuestión. Entre estos tratados, el Zohar o Libro de los Esplendores, es la única obra judía que ha tratado de forma sistemática la transmigración de las almas. Bajo su forma actual, data del siglo XIII, pero ya había sido redactada una versión en el Siglo I a.C. El Zohar comprende 5 secciones, de las cuales una se titula Libro de las Transmigraciones de las Almas. He aquí algunos extractos:

«Todas las almas están sujetas a la transmigración; pero los hombres ignoran las intenciones de lo Alto que les mira; ignoran que son juzgados cada hora, en el momento de venir a este mundo y en el de dejarlo. Ignoran cuán numerosas transformaciones y pruebas misteriosas deben atravesar y cuán numerosas almas y numerosos espíritus yerran en este mundo por no poder regresar al palacio del Rey divino. Las almas deben regresar a la sustancia absoluta de donde derivan, pero para llegar allí, deben desarrollar todas las perfecciones cuyo germen llevan en sí mismas; y si no satisfacen esta condición en el curso de una vida, deben empezar de nuevo una segunda, una tercera, etcétera, hasta que hubieran alcanzado esta condición que les permite volver a unirse a Dios». (15)

Este sobrevuelo rápido de las concepciones judías nos muestran que la creencia en la reencarnación formaba parte de ciertas tradiciones del Judaísmo al lado de la creencia en la resurrección, aunque la presente ortodoxia tiende a rechazarlo y a negarle un lugar en la filosofía judía tradicional.

Bibliografía:
J. Head y S.L. Cranston, El libro de la reencarnación: 1977.
Kardec, Allan, El Evangelio según el Espiritismo: 1864.
La Biblia, traducción ecuménica íntegra.
Extracto de: El Libro de los Espíritus(Resurrección de la carne)

1010. ¿El dogma de la resurrección de la carne es la consagración del de la reencarnación enseñada por los Espíritus?

«¿Cómo queréis que no sea así? Sucede con esas palabras lo que con muchas otras, y es que sólo parecen absurdas a ciertas personas, porque se las toma literalmente, y por semejante razón engendran la incredulidad. Pero dadles una interpretación lógica, y aquellos a quienes llamáis librepensadores las admitirán sin dificultad, por lo mismo que reflexionan; porque, no lo dudéis, esos librepensadores no desean otra cosa que creer. Tienen como los demás, acaso más, sed del porvenir, pero no pueden admitir lo que la ciencia rechaza. La doctrina de la pluralidad de existencias es conforme a la justicia de Dios; sólo ella puede explicar lo que es inexplicable sin ella. ¿Cómo queréis, pues, que ese principio no esté consignado en la misma religión?»

- ¿ Así la Iglesia misma, por el dogma de la resurrección de la carne, enseña la doctrina de la reencarnación?

«Evidentemente. Por otra parte, esa doctrina es consecuencia de muchas cosas que han pasado desapercibidas, y que, no tardarán de ser comprendidas en este sentido. No tardará mucho en reconocerse que el Espiritismo salta a cada paso del texto mismo de las Escrituras Sagradas. Los espíritus no vienen, pues, a destruir la religión, como pretenden algunos; vienen, por el contrario, a confirmarla, a sancionarla con irrecusables pruebas. Mas como ha llegado el tiempo de no usar ya el lenguaje figurado, se expresan sin alegorías, y dan a las cosas un sentido claro y preciso que no pueda ser objeto de ninguna falsa interpretación. He aquí por qué, dentro de poco, tendréis gentes más sinceramente religiosas y creyentes que no tenéis hoy».
«SAN LUIS.»

(1) El judaísmo está compuesto del origen de varias sectas que tienen cada una sus propios dogmas. Las cuatro principales son los saduceos, los fariseos, los samaritanos y los esenios. El fariseísmo acabó por representar lo esencial del judaísmo después de la caída de Jerusalén en el año 69 después de Jesucristo.
(2) La Guerra de los Judíos, las bellas cartas, París, 1980, libro II, Págs. 162-163
(3) Ezequiel, 37, 1-14.
(4) Isaías, 26, 19.
(5) Daniel, 12, 2-3.
(6) Job, 15, 10.
(7) EL Libro de la Sabiduría, 8, 19-20
(8) El Libro de la Sabiduría, 9, 15
(9) Mateo, 17, 10-13
(10) Ver también a Marcos, 9, 10-12.
(11) Profeta que vivió en el siglo IX antes de Jesucristo
(12) Malaquías, 3, 20-23

(13) La guerra de los Judíos, las bellas cartas, París, 1980, Libro III, págs. 162-163.

(14) Se pensaba en aquella época que el alma se reencarnaba por ciclos. Así en el Fedón de Platón, una alma virtuosa tiene el privilegio de no encarnarse durante 7 revoluciones.
(15) Citado en J. Head y S.L. Cranston, El Libro de la Reencarnación, 1977, p. 219.
Por Claribel Díaz-

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DE  LA ORACIÓN POR LA PAZ 


"El fruto del silencio es la oración

El fruto de la oración es la fe


El fruto de la fe es el amor


El fruto del amor es el servicio


El fruto del servicio es la paz "-Madre Teresa


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                                                     SEMILLAS DE LA VIOLENCIA
En los días  actuales la preocupación   por la violencia y la falta de seguridad es constante.
Los gobiernos se movilizan  para encontrar una solución definitiva para ese terrible mal que asola el mundo.
Lamentablemente, gran parte de las medidas para contener la violencia son apenas propuestas represivas, es probable que aumente en lugar de eliminarla.
Cuando se quiere vencer una guerra, por la fuerza, se utiliza las mismas armas que los adversarios, solo que en mayor número o más potentes.
Sin embargo, el buen sentido dice que para vencer, definitivamente, una guerra es preciso minar las bases de la violencia  con herramientas eficaces para ese fin.
De esa forma, no será con una agresión mayor  que se eliminará la violencia  en la faz de la tierra.
En nuestro país, por ejemplo, el tráfico de drogas es el gran fomentador de la violencia, de la bestialidad, del embrutecimiento del ser humano y de la falta de valorización de la vida.
Pero lo que hay que pensar, es que no habrá oferta de drogas, y por lo tanto, las mafias que se disputan este mercado, si no hubiera un adicto.
Dentro de esa lógica, es racional que pensemos en eliminar ese mal por la raíz  y no por el topo.
Tenemos que enfrentar el problema de frente, y no tan solo ojo, o con los ojos vendados para no divisar lo que no se quiere o no conviene.
Bajo ese punto de vista, deberemos comenzar  a dirigir nuestra mirada  para la base del problema, que es la forma  como se está conduciendo la infancia.
Si en la infancia es donde se aprende los valores  y desvalores de la vida, es preciso enviar esfuerzos  para plantar en la mente  y en el corazón del niño, los verdaderos valores de la vida.
Con la claridad que el siglo XXI  nos da, deberemos eliminar de los diseños animados, de los juegos infantiles, de las telenovelas   y de los programas que la criatura asiste, todo tipo de violencia, de vicios, de deshonestidad,  de escenas que incitan a la desvalorización  de la vida.
Sí, porque las novelas, desde las nocturnas  hasta las vespertinas, que generalmente  son las nocturnas vistas de nuevo, están repletas de simientes de violencia, de vicios, basta observar.
La prostitución, las bebidas alcohólicas, el humo, el huso de las personas como si fuesen objetos descartables, son constantes.
A pesar de algunas novelas que tratan de aliviar la toma de enfoques sobre los daños causados por las drogas, con testimonios de personas reales, eso se convierte en hipocresía en las escenas siguientes, mostrando a la gente en las mesas de los bares, en animada conversación regada de cerveza.
Eso luego después de las afirmativas de que el alcohol es la puerta de entrada para las demás drogas.
Programas, cuya audiencia es formada, en su mayoría, por niños y adolescentes, son patrocinados por industrias de cerveza.  Y los personajes se muestran casi siempre semidesnudos, mostrando las latas de la marca patrocinadora.
El futbol, que es la pasión de la mayoría de los brasileños, generalmente están patrocinados por los fabricantes de cerveza.
Si bien el abandono de la vida y la falta de respeto por el ser humano son los ingredientes de los medios de comunicación masiva, la lucha contra la violencia es sólo una venda en una herida viva.
Mientras no se busque una solución efectiva, moralizando a los seres, colocando al hombre en el lugar que le compete en los escenarios del mundo, continuaremos  asistiendo al triste espectáculo de la violencia movida por la codicia y la arrogancia.
Para logar éxito en la lucha por la paz, es preciso despertar para la vida, para los valores nobles que deben regir una sociedad justa  y feliz.

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“La mejor, la más eficiente y económica de todas las modalidades de asistencia es la educación, por ser la única de naturaleza preventiva. Ella  no remedia los males sociales; los evita.


Equipo de Redacción de Momento Espirita. Pensamiento extraído del libro Maestro en la Educación del profesor Pedro Camargo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

EXPIACIONES LIBERTADORAS




Jesús aseveró la necesidad de “nacer de nuevo”, a fin de que se paguen  todas las deudas, moneda a moneda, hasta que el deudor- al encontrarse liberado – alcance  el reino de los cielos, el cual implantará en su propia conciencia a través del auto purificación.
En las fajas experimentales de la evolución, las dimensiones del tiempo y del espacio constituyen límites, a fin de demarcar niveles y situaciones para la mente. Sin embargo, a medida que el Espíritu progresa, tales conceptos  se amplían, y el adquiere incalculables percepciones  de  infinito y eternidad, al superar las líneas que necesita  localizar y localizarse.
A través de los impositivos reencarnatorios, todo ultraje  que se comete se ha de rescatar, aunque no necesariamente en una reencarnación  inmediata o muy próxima, después del gravamen cometido, pero nadie engañará a la Justicia.
Los sufrimientos  del pasado nos afligen de tal manera, que muchas veces el bálsamo de las incontables alegrías no consiguen cicatrizarnos  definitivamente las innumerables heridas, que todavía supuran…  es necesario olvidar para perdonar  mejor, arrojando en el olvido el yugo del resentimiento y de las reminiscencias amargas. El mal que muchas veces nos pretenden hacer resulta un bien inestimable, a pesar de los incalculables sufrimientos.

En ocasiones  no es el resentimiento ni los rencores,  ya que el tiempo a lo mejor ha secado nuestras lágrimas; pero  no ha podido apagar los tristes recuerdos que sofocó, evitando así nuestras tristezas.
Al ignorar las sutiles  facultades de la intuición, de la premonición y las leyes de la reencarnación en que están basados todos los acontecimientos  de la vida física, el devoto suele mantener  como recurso pura y simplemente  el argumento de la fe, sin los recursos más amplios  para poder estructurar el consuelo  con que   sostenernos en el aturdimiento.
Los hombres débiles, que apenas son fuertes en la brutalidad, no saben luchar ni son capaces de examinar  las circunstancias o dignidades. Solamente pueden tomar y agredir… Es por eso que su fuerza  es su debilidad.
En una  encarnación adquirimos determinada expresión de victoria,  a pesar de las equivocaciones que se perpetre. Al ser sumadas las realizaciones dignificantes  y sustraídas las deudas, el saldo de las conquistas personales se transfiere, ya sea positivo o no.
De una para otra existencia se trasladan las realizaciones, los problemas, las adquisiciones y las pérdidas que oportunamente aparecen  cuando las circunstancias se hacen favorables; ; de ahí viene el adagio que dice: “Dios no da a nadie un fardo  superior  al de sus propias fuerzas”.
Como consecuencia, la calidad de vida resulta  de las múltiples operaciones  que el ser se impone  al caer ahora  y al levantarse después, manteniendo siempre un saldo  que lo favorece o no con recursos para la redención final.
Los que menosprecian  los valores éticos, en su insania, son incapaces de medir sentimientos y de caracterizar actitudes en toda su magnitud. Disculparse significa para ellos una humillación, como una credencial para acceder  a nuevos desatinos, a los que se vinculan persistentemente.  La distancia que existe entre una agresión y una explosión de generosidad es apenas una circunstancia de emotividad. Sin la sensatez necesaria, damos a los hechos la interpretación que nos conviene.
 En la estela de las vidas sucesivas continúan las tramas de la evolución con sus enérgicas advertencias.
En cada primavera de bendiciones vuelven a florecer, sobre los charcos de las pasiones, los lirios de la paz, cuyas verdes ramas simbolizan la esperanza que nunca nos debe faltar, aun cuando todo parezca  abismo y lodo bajo nuestros pies. En esas primaveras de misericordia, también vuelven a florecer los corazones.
A través de las benditas pruebas y de las expiaciones libertadoras, la Sabiduría Divina nos conduce al compromiso de ascender y progresar  en las dimensiones de la Inmortalidad.
Si ayer los sectarismos religiosos incentivaron  el materialismo,  hoy el cientifismo debilita al hombre  que lo elaboró, castigando su presunción.  En esta hora, la Doctrina Espirita  eleva al ser atormentado en dirección a los astros, liberándolo del charco en el que se detiene  por un impositivo de su propia insania y finalmente lo hace feliz.
Miremos al horizonte y procuremos ver más allá de las estrellas fugaces, que son como un resplandor de las bellezas siderales que todos alcanzaremos cuando hayamos conseguido la sublime ascensión.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Sublime Ascensión” de Divaldo Pereira Franco

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                            EN EL CAMINO DEL MAESTRO

  Partiendo Jesús de ahí, vio a un hombre, llamado Mateos, sentado en la repartición pública, y le dijo: Sígueme! Él se levantó y lo siguió. (Mateos 9:9)

Es importante verificar que el Maestro no establece condiciones para que el discípulo le acompañe en la jornada.No pregunta si él se juzga dotado de la fuerza conveniente...
Si es débil de espíritu...
Si es demasiado imperfecto...
Si sufre en la familia...
Si posee deudas a saldar...
Emmanuel

Si padece tentaciones...
Si está acusado de alguna falta...
Si retiene valores de educación...
Si es rico o pobre de posibilidades materiales...
El Señor dice apenas sígueme, como 
quien afirma que, si el aprendiz se dispone realmente a seguirlo, será proveído de socorros eficientes, en todas sus necesidades. La lección es clara y expresiva. Reflexionemos en ella para que no vengamos a permanecer en la sombra de la indecisión. 

Espirito: EMMANUEL
Médium: Francisco Cândido 
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La autora
   
El egoísmo de los que gobiernan

Observando esta sociedad nuestra, sin necesidad de ser espíritas, podemos darnos cuenta del egoísmo e intransigencia de los que gobiernan.

En estos momentos, en que estamos en el tercer milenio, las dificultades cada vez son mayores. Hay conflictos en muchos rincones del planeta y, como consecuencia: la guerra. ¡Qué aberración matarnos unos a otros! Ni siquiera en los animales vemos este comportamiento sin sentido, primitivo y contraria a la Ley Divina.

Como consecuencia de esta conducta nuestra, los que más sufren, son los más indefensos: ¡los niños!
Están muriendo miles de niños, ancianos, enfermos, por falta de alimentos, medicamentos, falta de higiene etc., Y, como no, como consecuencia del armamento que los hombres fabrican y utilizan, los hombres, para defender en la mayoría de las veces, causas absurdas e intereses propios. 

Ya que no hay forma de detener esta barbarie, ¿por qué el hombre pone por encima de los sentimientos, los intereses materiales? Deberían al menos, ya que ellos no lo hacen, dejar que otros ayuden, especialmente, a los niños, por aquellos que no quieren sumarse a esta locura.

Puesto que los niños son la población más indefensa, ¿por qué dejarles morir, si eso se puede evitar? No caigamos en el error de hacernos indiferentes acogiéndonos a la ley de causa y efecto, que lo que tiene que pasar, pasará. Eso no es así, porque Dios nos da muchas oportunidades de alterar el curso de nuestras vidas, ya sea para bien o para mal, si es así como nosotros lo decidimos.
Hay muchas personas solidarias, dispuestas a ayudar en estos casos, de forma desinteresada y, en muchas ocasiones, arriesgando sus vidas. ¿Por qué no nos mentalizamos y nos ponemos en el lugar del que sufre, y hacemos algo?

Los niños están muriendo en las guerras, en proporciones exageradas y, los que no mueren, se quedan huérfanos, que es otra como otra forma de morir, ya que no se les puede atender en su mayoría.

¿Y por qué ocurre esto? Por dos razones: 

la primera que no hay personal suficiente para esta tarea inmensa, ni medios, ya que se emplean en armamentos muchos recursos innecesarios. Estas catástrofes ocurren en lugares remotos, muy pobres y, casi olvidados de todos. 

La segunda razón, es que los gobiernos no se ponen de acuerdo en sus tratados, pactos, leyes etc., y, por eso, por mucho que haya personas dispuestas a ayudar, resulta imposible, por la burocracia y egoísmo de los que gobiernan.

La solución a muchos problemas que tienen actualmente muchos niños en el mundo, sería la posibilidad de la adopción. Hay 
muchos matrimonios sin hijos y, otros, que aún teniéndolos, desean ser solidarios, pero los que mandan lo impiden con su burocracia, sus demoras, sus leyes negando la adopción por motivos absurdos etc.
Qué diferente sería todo, si a los que gobiernan y a los que no lo hacemos, se nos removiera el corazón, al ponernos en el lugar de los que sufren. Cuantos hay que mentalizados ya, están dispuestos a trabajar con solidaridad, acogiendo a niños en su casa, apadrinando a los más desvalidos, visitando enfermos, ayudando incluso, a enfermos terminales, que viven sin esperanza y algunos están solos. Todos los gobernantes traen la misión de rectificar errores del pasado, haciendo el mayor bien posible, en la situación en que ellos están, pero, sin embargo, en muchos aumenta su egoísmo, sus inclinaciones de poder y ambición y, en vez de rectificar, se endeudan más, por su materialismo e indiferencia hacia sus semejantes.

No imitemos ese ejemplo de indiferencia y hagámosno solidarios, no hace falta que nos desprendamos de nuestros bienes, sino que compartamos algunas de las cosas que tenemos, que tal como esta nuestra sociedad, cada día somos más consumistas y materialistas. Damos de todo a nuestros hijos, para tenerles contentos, pero ¿sabemos lo que estamos haciendo con eso? Seres egoístas, que no saben apreciar lo que tienen, ya que ven a su alrededor ese ejemplo.

Gracias a Dios, nadie escapa a su justicia y, estos que hoy son los que gobiernan, causando tanto daño, en tantísimas ocasiones, un día vivirán ellos las mismas experiencias de las que hoy se hacen indiferentes y duros, por su irresponsabilidad, egoísmo y crueldad con su semejantes, un día sufrirán por no haber aprovechado esta posibilidad de hacer un bien muy grande a la sociedad, actuando con justicia y equilibrio.

Veremos en el futuro, sí así Dios lo permite, a muchos sufriendo lo que ahora sufren, los que ellos no quieren ayudar.

La Ley de Causa y Efecto es muy justa, demos gracias por haberla conocido y sigamos nuestro camino de hacer el máximo bien posible, sin preocuparnos qué será de estos gobernantes en el futuro, seamos caritativos y pidamos por ellos, que mucha falta les hace una buena vibración. Tengamos la esperanza de que algún bien les harán, y aprovechemos todas las posibilidades que asoman en nuestras vidas, de hacer algo por los demás, que son los que Jesús dijo que debíamos amar como a nosotros mismos.

Artículo de: Isabel Porras González

lunes, 21 de octubre de 2013

Reforma Íntima



La Doctrina Espírita esclarece al respecto de la transformación moral que debe ser operada en nosotros mismos. Somos todos iguales delante de Dios, nuestro creador. Él nos da la oportunidad, a través de numerosas encarnaciones, de modificar nuestro interior, pues poseemos el germen divino que duerme en nuestros corazones.

   Es imprescindible un cambio de dentro para fuera, siendo necesario identificar todos los sentimientos negativos, como el orgullo, el egoísmo. Vigilar pensamientos, actos y actitudes. La reforma es lenta y gradual y exige persisitencia. A través de la lectura de buenos libros, de conferencias edificantes, del estudio que nos eleva espiritualmente, de la búsqueda del conocimiento y esclarecimientos, nos vamos  auto-conociendo para proporcionar la colocación de valores positivos en nuestras vidas.

   Se hace necesario, aun, juzgarnos a nosotros mismos, ignorar los defectos ajenos empleando el perdón, aniquilar con la maledicencia, ejercitar la caridad, anular las ofensas.

   Nuestro modelo y guía es Jesús, que hace dos mil años vino a mostrarnos la mejor forma de caminar hasta la perfección, enseñándonos a amar a Dios y a nuestros hermanos como a nosotros mismos.

   Muchas veces, el dolor nos toca a la puerta. Se trata de una alerta de que algo en nosotros no está de acuerdo con la Justicia Divina. Son ocasiones que nos dan la oportunidad de mejorías más intensas.

   También a través de la convivencia con nuestra familia y amigos observaremos los hechos de cambios, en un ejercicio diario de despertar virtudes y domar malas tendencias.

   Gran auxilio, en ese fin, nos proporciona la oración. Cuando es hecha con fe y vibración, ella nos liga al Padre Celeste y vuelve receptivos corazón y mente a las energías que fortalecen el espíritu. Además de eso, nos deja en sintonía con benefactores espirituales que nos auxilian en la búsqueda del bien vivir, estimulando el amor, ese sublime sentimiento que conduce a la felicidad, a la paz interior y a la armonía.

   En este mundo de pruebas y expiaciones, donde nos deparamos con numerosas dificultades y desentendimientos, seamos tal como una pequeña luz, para irradiar esperanza, fe, optimismo, alegría. Aprendamos a valorar las pequeñas maravillas que Dios nos ofrece todos los días, incondicionalmente…

   Y quién sabe, si a partir de ahora, cultivaremos mejor a aquellos gestos tan simples, pero tan poderosos e importantes: las palabras de gentiliza, el saludo jovial y vibrante, el apretón de una mano firme y el abrazo caluroso, la permanente sonrisa en el resto, abierto y sincero…

   Evitemos quejas y lamentaciones, respondiendo siempre a los saludos con un “¡Yo voy bien!”. Pues, a pesar de eventuales dificultades, en la cualidad de hijos de Dios, poseemos enorme fuerza interior, capaz de vencer cualquier desafío. Disponemos de amparo e de infinitas bendiciones divinas, basta saber ver y dirigir nuestra voluntad.
   ¡Al despertar por la mañana, agradezcamos la oportunidad de recomenzar todo otra vez, de corregir, de acertar, de mejorar! Mentalicemos buenos propósitos para el día que comienza. Y a la noche, agradezcamos por todo lo que pasó, buenos o difíciles momentos. Es importante hacer una evaluación diaria de nuestras actitudes. Así, como el deseo sincero de reforma íntima, vamos cambiando valores negativos por positivos.
   A través de nuestra conducta moral elevada, con nuestro ejemplo, influenciaremos a los que están a nuestro alrededor, siendo instrumentos de Jesús al transmitir sus enseñanzas, que son todas de amor.

- Parte de una conferencia de Joao Cabral-

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LIMITES DEL AMOR

¿Hasta dónde puede llegar el amor?  La pregunta  se hace cada vez que alguna tragedia mina la opinión pública.
Tragedias como suicidios, asesinatos y persecuciones a criaturas que hasta un momento antes afirmaban amarse profundamente.
En este centenario, vidas humanas son sacrificadas. Jóvenes, con un futuro promisor al frente,  ante la posibilidad de perder a su amada, optan por el suicido.
Es como una forma de venganza, hacen cuestión de dejar una nota incriminatoria, cuando no deciden estar en contra de la propia vida frente a quien afirman ser objeto de su amor.
Criaturas que vivieron juntas algunos años, que engendraron hijos, de repente, frente una traición, un abandono, optan por la muerte propia y la de los hijos.
Hijos, que, la mayoría de las veces son muy pequeños  y a quienes no es preguntado si quieren morir. O servir de instrumento de venganza contra el otro.
¿Ante tales hechos, nosotros indagamos si será verdaderamente amor el sentimiento que une a las criaturas que se destruyen mutuamente, y llevan consigo a otros seres, hijos de la propia carne?
¿Será amor ese sentimiento que prefiere destruir a renunciar?
El amor es de esencia Divina, afirman los Espíritus Nobles.  Siendo divino, solamente puede crear cosas bellas, escenas  de tranquilidad y de paz.
Quien ama no agrede al ser amado, en ninguna circunstancia. No amado, prosigue amando, desde que la plenitud del amor es su propio ejercicio.
El amor se caracteriza por sentimientos de generosidad, de altruismo, de desprendimiento.
Quien ama desea siempre el bien del otro, no importando las circunstancias.
Debemos concluir que, estemos agrediéndonos, el sentimiento podrá tener  muchos matices, más no se podrá llamar amor.
En ese contexto, es igualmente saludable recordar que nadie es dueño de nadie.
Los que debemos constituir los hogares, ya trazamos las metas antes de la reencarnación, en el Mundo espiritual. Siempre atendiendo los propósitos de elevación y progreso.
Recordemos que nuestros hijos no son nuestra propiedad. Vienen a través de nosotros, más no nos pertenecen.
Les ofrecemos el cuerpo para desarrollase en la tierra. Con todo, el alma pertenece al padre de todos nosotros.
Venidos por nuestro intermedio, traen ellos también sus misiones y pruebas para cumplir. Y no tenemos derecho  a crearles obstáculos.
Si estuviéramos sufriendo situaciones en que el amor parece haber adolecido, permitámonos la reflexión, la meditación.
Si alguien que vive a nuestro lado desea partir, no lo encadenemos, en nombre de nuestro amor.
Si alguien nos hiere o nos agrede, no revidemos, recordando siempre que el que así actúa, se encuentra enfermo.
Como enfermo, no necesita de nuestra sentencia de muerte o feroz persecución, más si del médico del cuerpo y el alma.
Si amamos, donemos nuestra cuota de amor, orando por  nuestros amores, donde estén, con quien estén, como se encuentren.

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 El amor todo lo resuelve.
Si, por acaso, el cielo de tus sonrisas está con las estrellas de alegría apagadas, ama, aun así .
De esta forma, iluminarás a otros corazones que se encuentran en tinieblas más sombrías, porque todo aquel que ama irradia luz y calor. Permanece feliz en cualquier circunstancia.
Redacción de Momento Espirita
                                                                 - Jose Luis Martín-
   

domingo, 20 de octubre de 2013

¡SI A LA VIDA! ¡No AL ABORTO!


¡SI A LA VIDA!
¡No AL ABORTO!

Todos estamos destinados a sublime Luz. La vida es el más precioso tesoro que se conoce. No siendo el hombre su autor, no le compete, interrumpirla a su gusto.
El primer derecho natural del hombre, es el de “Vivir”. Por eso nadie  tiene  el de atentar contra la vida de su semejante, ni el de hacer nada que pueda comprometer  su existencia corporal.
Cara al  desenvolvimiento de la Ciencia, se comprueba fácilmente  el inicio de la vida  humana desde el momento de la concepción en el vientre materno, y no solamente cuando ocurre el nacimiento como muchos afirman.
Constituye  un grave  compromiso  con las leyes  divinas la provocación del aborto en cualquier fase de la gestación, ya que  tal iniciativa impide que el Espíritu, ya ligado al embrión, renazca en el cuerpo físico que le servirá como instrumento de progreso.
El Movimiento Espirita  es contrario a los proyectos  de revisión de la legislación que visan la legalización del aborto en todos los países.
Estudiado el proceso reencarnatorios en los moldes de la normalidad y viabilidad, se observa, que muchas de las reencarnaciones  esperadas no se concretizan, a pesar de toda la planificación ejecutada  tanto a nivel espiritual, como por los padres, que desean la oportunidad de recibir un hijo en el hogar.
De todos los institutos sociales existentes en la Tierra, la familia es el más importante, desde el punto de vista que es en la familia donde existen los alicientes morales que rigen la vida.
Es por la unión sexual entre el hombre  y la mujer que la Humanidad se perpetúa en el Planeta; en virtud de eso, entre los padres e hijos  residen los mecanismos  de la sobrevivencia humana, en cuanto a la forma física, en la faz del orbe.
El hombre atendiendo  a los impositivos del progreso, se alterna en la arena del mundo, albergando la posición de padre, o desempeñando la posición  de hijo, aprendiendo gradualmente, en la cuerpo carnal, las lecciones profundas del amor, amor ese que lo erguirá, un día, en definitiva, de la Tierra a los Cielos.
La expresión calamitosa del aborto criminal, es debida exclusivamente por la huida al deber.
Habitualmente, nunca  siempre,  es el hombre, el que planifica  la formación de la familia, antes del renacimiento  terrestre, con el amparo y supervisión de los benefactores espirituales, a la manera de la casa que levantamos en el mundo, con el apoyo de arquitectos y distintos técnicos.
Comúnmente antiguos compañeros  de infelices aventuras, les programan la vuelta a nuestro lado, para mejorar su esperanza de elevación y rescate, pulimiento y mejoría.
Crean proyectos, alientan sugestiones , articulan providencias  y extreman votos respetables,  englobando con ello saludables compromisos , que, si son observados,  redundaran  en benditas  sustanciales  para todo el grupo  de corazones que se vinculan  para la existencia. Sin embargo, cuando están instalados  en la Tierra, anestesian la conciencia, expulsándolos de su compañía, con el pretexto de resguardar en propio confort.
El hombre posee un alto potencial energético gracias al cual es capaz de mover objetos próximos o a distancias, gracias a la fuerza de su pensamiento, actúa también sobre las energías  sutiles que unen a las moléculas  del embrión a la textura energética del psiquismo fetal.
Las acciones mentales de la gestante tienen profunda repercusión sobre las obligaciones energéticas del espíritu reencarnante con su embrión.
Hay madres que odian el hecho de estar embarazadas. Sea por las circunstancias dolorosas que motivaran el embarazo, sea por la dificultad de relacionarse  con el esposo o aun por la situación de penuria socio-económica e imaginando la gravedad  de la situación considerando el estado en que se encuentran, sea cual fuera el motivo, desde los más complejos hasta la más simple vanidad, el hecho es que la situación existe con relativa frecuencia.
Existe un crimen más doloroso, que los que se observa cometer al hombre, este crimen al que nos referimos por la voluptuosidad  y crueldad con que es practicado, se realiza en el silencio del santuario  domestico o en el regazo de la Naturaleza…
Crimen aterrador, porque la víctima  no tiene voz para suplicar piedad y ni brazos  robustos con los cuales se defienda con movimientos de reacción.
Este crimen es el aborto delictuoso, en el que padres conscientes determinan la muerte de los propios hijos, asfixiándoles la existencia, antes que puedan sonreír a la bendición de la luz.
Hombres de la Tierra, y sobre todo vosotras las madres, corazones sensibles que están llamados a la exaltación del amor y de la vida, absteneos de semejante acción ya que os ocasionará el desequilibrio del alma, y oscurecerá vuestro camino.
¡Huid del satánico propósito de sofocar los frutos del propio seno, porque los ángeles tiernos que rechazáis son mensajeros de la Providencia, asomándose al  hogar en vuestro propio socorro, y, si no hay legislación humana que os señale la torpeza del infanticidio, en los recintos familiares o en la sombra de la noche, los ojos divinos de Nuestro Padre os contemplan desde el Cielo, llamándoos, en silencio, para las pruebas de reajuste, a fin de que se os expurgue en la conciencia la falta indiscutible que perpetráis.
El aborto es un doloroso crimen. Arrancar  una criatura  del vientre materno  es infanticidio confesado. La mujer que promueve o comete  semejante delito es constreñida,  por leyes irrevocables,  a sufrir alteraciones deprimentes en el centro genésico de su alma, predisponiéndose  generalmente  a dolorosas enfermedades, que pueden ser  en la matriz, vaginismo, metralgia, o infarto uterino, tumoraciones cancerosas,  flagelos esos con los cuales, muchas veces, desencarna, demandando al más Allá para responder, , ante la Justicia Divina, por el crimen practicado. Es, entonces, cuando se reconoce rediviva, más enferma  e infeliz porque, la incesante recapitulación  mental del acto abominable, a través del remordimiento, la retendrá por tiempo muy largo en la degeneración de las fuerzas genitales.
La visión religiosa distorsionada de las leyes universales, lleva a muchas criaturas  a destruirse psíquicamente. Uno de los flagelos de la humanidad, y una herencia judaico-cristiana de la civilización occidental, es la culpa. Aún hoy, hay residuos del espíritu de la autoflagelación por la culpa  en la mayoría de las religiones.
Las mujeres presas en las mallas del remordimiento y curtiendo el sofocante  sentimiento de culpa, al chocar con comentarios acusatorios agravan sus sufrimientos. Son verdaderas cuchilladas en heridas que cuestan cicatrizar.
Sin olvidarnos que abortos provocados en el ayer determinan abortos espontáneos hoy.
El velo del olvido del pasado es el que posibilitará la reaproximación  de ambos bajo el mismo techo.
La sensación de vacío interior, mezclada con un sentimiento de culpa consciente e inconsciente  frecuentemente determina una acentuada  baja de vibración en la spicoesfera femenina.
Paralelamente, la acción del magnetismo mental de los espíritus  expulsados pasará gradualmente  a exacerbar la situación depresiva materna.
Pese al esfuerzo de protección ejercido por los mentores  amigos, en muchas circunstancias  se establece el vinvulo simbiótico, sumergiéndose la madre en los tristes  rincones  de la psicopatología.
Es decir estas madres con los ovarios deformados, podrán en futuras existencias, aprovecharlo solo para el concurso de experimentos de segunda y tercera clase… La mujer que corrompió voluntariamente su centro genésico recibirá en el futuro a almas que viciaran la forma que le es peculiar, y será madre  de criminales y suicidas, en el campo de la reencarnación, regenerando las energías sutiles del periespíritu, a través  del sacrificio nobilísimo con que se entregara  a los hijos torturados e infelices de su carne, aprendiendo a orar, a servir con nobleza y a mentalizar la maternidad pura y sana, que acabará reconquistando al precio de sufrimientos y justos trabajos…
Al desencarnar, de vuelta al plano espiritual, la madre  presentará  en diversos niveles, conforme su grado de responsabilidad, distonía energéticas que se harán representar  por masas fluídicas oscuras que compondrán la estructura de su cuerpo espiritual (periespíritu) A pesar de ser atendidas con los recursos y técnicas terapéuticas existentes en el mundo astral, la llaga energética en muchos casos se mantiene, en función de gravedad y agravantes existenetes.
Las lesiones en la textura intima del psicosoma a que nos referimos, muchas veces solo pueden ser eliminadas mediante una próxima reencarnación de características expiatorias
La expiación, lejos de tener  una connotación castigadora, pues este criterio no existe  en la planificación superior, es un método de eliminación de las desarmonías más profundas para la periferia  del nuevo cuerpo físico.
La expiación siempre tiene función regeneradora y constructiva y busca restaurar  el equilibrio energético perdido por posturas  desequilibradas del pasado.
Es importante resaltar, que no hay actos perversos que hayan sido planeados por la espiritualidad superior. Sería una miopía intelectual sin límite, la idea de que alguien debe reencarnar a fin de ser violado. La concepción del Dios castigador y vengativo, ya no cabe más  en el diccionario de los religiosos esclarecidos sobre la vida espiritual. Dios es una fuente inagotable  de amor. Es la Ley mayor  que a todo preside, Ley coordinadora  de las leyes naturales.
 Cada uno de nosotros al reencarnar  trajo todo su pasado impreso indeleblemente  en sí mismo. Espíritus que somos y por los numerosos viajes que hacemos, representados  por las múltiples vidas, poseemos en nuestro pasaporte numerosos matasellos de las posadas donde estuvimos en el pasado. Hoy la suma de estas experiencias se traduce en manantial energético que irradia constantemente de nuestro interior para la superficie.
El aborto no hay nada que lo justifique.
Infanticidio execrable, el aborto delictivo es un cobarde proceso del que se utilizan los espíritus débiles para desligarse de la responsabilidad, incidiendo en grave delito del que no se podrán  exonerar con facilidad.
La vida es patrimonio divino que no puede ser ligeramente malbaratado
Desde el momento en que los hombres se permiten la comunión carnal es justo que se sometan al tributo de la responsabilidad del acto libremente aceptado.
El espíritu que es impedido de nacer volverá a la tentativa de recomenzar  en la Tierra.
Tal vez en circunstancias  más grave  para el abortista se dé el reencuentro con aquel de quien gustaría liberarse.
Vinculados por compromisos de impostergable regularización, se imantan recíprocamente, dando inicio, cuando el amor no los favorece, a largos procesos de alineaciones crueles y enfermedades diversas de etiología muy compleja.
Atiende a la vida bajo cualquier modalidad con que se te manifieste.
En lo que respecta  a la puerta libertadora de la reencarnación, elévate, mediante la concesión de la oportunidad  de los Espíritus que te buscan, confiando en Dios, el Autor de la Creación, manteniendo la certeza de que si las aves del cielo y las flores  del campo reciben cariñoso cuidado, más valen los hombres,  no estando, por tanto, a merced  del abandono o de la ausencia de los socorros divinos.
Todo hijo es empréstito sagrado que debe ser valorizado y mejorado por el cincel del amor  de los padres, para oportuna devolución al Genitor Celeste.
No transfieras tu elevación espiritual a través de la criminal acción del aborto, aunque las dificultades y aflicciones sean el pavimento por donde marchan tus pies.
 Toda ascensión impone el encargo del sacrificio.
La cima de la escalada, sin embargo, responde con paz y belleza a los obstáculos de la jornada. Llegarás a la honra de la paz, después de la conciencia liberada de los débitos y de las culpas.
Matar ¡Nunca!

 Trabajo realizado por Merchita
Extraído de diversos libros espíritas
“Después de la Tempestad” de Divaldo Franco
“Gestación sublime intercambio” de Ricardo Bernardi.
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Edit Fiore
       
 
Terapia de vidas pasadas

La Ciencia sigue aplicando actualmente métodos de curación psíquica, directamente relacionados con esta realidad que es la Reencarnación.

¿ Qué niveles de Consciencia actúan en el Ser humano?

La mente adopta diferentes niveles de conciencia en cuanto su funcionamiento y manifestación. Existen tres niveles :
El Nivel Consciente o consciencia que corresponde al estado normal de vigilia, en el que que el Ser manifiesta sus pensamientos y sentimientos a partir de una memoria inmediata . Se produce en estado “ despierto”, cuando el cerebro funciona en ondas “Beta”.
Al paso del tiempo, los conocimientos y experiencias que no se utilizan habitualmente, se olvidan y se desplazan hacia otro nuevo nivel llamado Subconsciente. Desde allí ,en caso de necesidad la mente los trae de vuelta al Consciente. Este se oculta en un nivel de vibración cerebral, correspondiente a las ondas cerebrales “Alfa”, que aparecen en los estados de somnolencia y de relajación profunda.
Las experiencias en estos dos niveles de consciencia, las sintetiza el espíritu en cada Existencia, acumulándolas en otro nivel llamado Incosciente, exclusivo del Ser espiritual. Este nivel se descubre solamente en los estados cerebrales de funcionamiento en ondas “delta”, correspondiente al sueño profundo, cuando el ser espiritual se encuentra desapegado de la materia de su cuerpo.
En definitiva, se podría resumir lo anterior, en que en el Ser humano existen dos niveles de Consciencia : Consciente y Subconsciente, que a su vez almacena el Ser espiritual los conocimientos y experiencias adquiridos en ellos, en otro nivel Inconsciente, más profundo en los abismos de la mente, llevándolos consigo de este modo desde unas vidas hasta otras posteriores, y engrosando de este modo su bagaje de conocimientos y experiencias.
Por lo dicho, se puede llegar a comprender el por qué el Ser humano no recuerda sus vidas anteriores, ya que en su cerebro solo existe el consciente y el subconsciente, y sin embargo, como veremos a continuación, la memoria Inconsciente del espíritu es la que se puede manifestar durante las regresiones hipnóticas, aflorando con ella datos ocultos.

Jose Luis Martín

Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodean, mejor se manifestará vuestro poder interior”.
-Proverbio Hindue -