jueves, 13 de agosto de 2026

Cuerpo espiritual

 INQUI ETUDES ESPÍRITAS

1.- Fases del Espíritu tras su reencarnación

2.- Comunicado espiritual

3.- Dios

4.- Cuerpo Espiritual

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FASES DEL ESPÍRITU TRAS SU   REENCARNACIÓN

 

 


 

 

Período infantil: ( reencarnación ). 

La turbación no cesa en el instante del nacimiento, por el contrario persiste por algún tiempo.

 En los años siguientes de crecimiento del bebé, en el período de la infancia, el espíritu conserva esa turbación, que se va disipando despacio a lo largo del desarrollo del niño. 

El infante, en sus primeros años, debe adquirir capacidades motoras, de inteligencia, interactuar con el medio material para poder más adelante tomar decisiones en su vida de adulto. La función de la turbación en esa fase infantil es permitir un nuevo aprendizaje. 

En esa época, que puede durar más o menos siete años (como debemos saber, ese tiempo es relativo conforme al desarrollo de cada uno), el niño es susceptible a la influencia de los padres o tutores. Su personalidad es muy maleable, pudiendo absorber muchos conocimientos en varios aspectos, porque es más propicio a la asimilación de los principios educativos, donde las nociones morales vividas junto al ejemplo de los deberes de la vida deberían ser enseñadas en el seno donde vive. 

Es inmensa la responsabilidad de los progenitores o tutores en ese momento. Es de fundamental importancia que los padres sean conscientes de sus deberes y obligaciones para con el hijo, porque el niño absorberá lo que le enseñen, siendo un deber importantísimo de los padres o tutores la correcta educación moral e intelectual del niño, esforzándose para hacer del pequeño un individuo de bien, con valores morales. Si los padres fallan, por no dar al niño las enseñanzas morales correctas, tendrán que responder a eso y sufrirán en el mundo espiritual las caídas del hijo, sintiéndose responsables. 

La infancia es también una época de descanso para el espíritu y en ella el niño debe ir asumiendo poco a poco sus facultades inherentes, debe ir asimilando las condiciones físicas y mentales para desarrollar su encarnación con éxito. 

En ese momento infantil, las decisiones tomadas por un niño son proporcionales a sus necesidades básicas y sus sueños son pueriles. Él va adquiriendo paulatinamente el control de su libre albedrío, cuando empieza a tomar pequeñas decisiones. 

Período juvenil: 
Cuando llega la edad adolescente, esa edad de rebeldía a la que se refieren muchos padres, el espíritu se va mostrando tal como es, se transparenta su verdadero carácter y desvela algunas veces, facetas de su personalidad escondidas hasta entonces. 
Podemos observar que el olvido del pasado no es del todo absoluto en la encarnación, ya que en ese período se puede ver claramente en las inclinaciones de cada uno reminiscencias de vidas pasadas, en la manera de relacionarse con el medio en que se encuentra el espíritu encarnado, así como en las tendencias en hacer el bien o dejarse llevar por los impulsos viciosos que la sociedad ofrece. 

Período adulto: 
En la edad adulta el hombre ya posee todas las herramientas para decidir, actuar y resolver qué caminos a tomar, qué opciones elegir para sí mismo con total responsabilidad de sus actos. La ignorancia de su destino y del motivo de su presencia en la Tierra puede ser atenuante de las faltas que cometa pero no exime de la culpabilidad de ellas. 

Sabiendo, pues, el motivo de la encarnación, elegir una vida sana, de aprendizaje, de trabajo honesto, aprovechando el tiempo en enriquecerse moral e intelectualmente, practicando la caridad con uno mismo y con los demás, debería ser el objetivo prioritario a conseguir. 

Es importante, en la fase adulta, direccionar las verdaderas adquisiciones para construir un futuro para sí mismo mejor teniendo ciencia de que la vida es transitoria en la Tierra y que el hombre volverá a su estado de espíritu, tarde o temprano. A pesar de los sentidos humanos percibieren solamente las impresiones que la materia densa permite, el hombre debe hacer un esfuerzo decidido en adquirir bienes eternos y perecederos, aquellos que constituirán su verdadero patrimonio y que serán su legítima adquisición cuando su cuerpo alcance la decrepitud de sus órganos. Todas las acciones relevantes tomadas durante la vida tendrán consecuencias positivas o negativas para el espíritu en su vida póstuma.


Publicación de  Ángeles Calatayud-


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                           LUZ, MÚSICA Y FLORES

( Comunicado espiritual)

                                                                  



La paz del Señor esté con todos vosotros: Esta tarde dejaremos vues­tros trabajos y daremos paso a otras enseñanzas que también son muy pre­cisas. Porque si la inteligencia hay que educarla con sabiduría y constancia, también hay que darle al alma efluvios de amor, ya que para elevar la inteligencia tiene que anteceder la elevación del alma. Por ello hoy vamos a tratar de tres temas muy bellos: LUZ, MÚSICA Y FLORES.

La luz ilumina lo más recóndito del alma, saca a flote los defectos ocultos, desvanece egoístas pretensiones e inducciones equívocas; la luz es vida, la luz es amor. De ella parte la vida de las vidas, la belleza de lo bello y el encanto de los encantos. Por algo empieza en la majestuosa, sublime y principal fuente que es DIOS y termina iluminando la más débil inteligencia. Es la salud de la enfermedad intelectual; es el foco que da calorías inmensas a los corazones empedernidos en las bajezas huma­nas; es el vehículo conductor de la verdad, sobre ella camina !o espiritual, y como bella y sublime, todo lo que toca lo embellece y lo sublima. En los muchos millares de palabras que tiene vuestro rico idioma no existen las adecuadas para poder expresar su grandeza.

La música son ondulaciones sonoras que animan la existencia; son vibraciones de los sentimientos del alma. Es la conductora de los pensa­mientos poéticos. Es la armonía que unifica la creación. Lo mismo expan­siona el alma que hace asomar lágrimas a los ojos. Entristece y emociona cuando canta con ella el alma, y cuando se sufre, sus melodías ayudan a sufrir. Esas bellas cualidades del divino arte se sienten tan íntimamente que cuando os identificáis con sus armonías y os deleitáis con sus magní­ficas ejecuciones os eleváis y quisierais confundiros con esa música ce­leste que intuís, cuyos ecos invaden el infinito... Pero, ¡ah, hermanos , según la elevación espiritual así es la percepción...

Vuestra música ha llegado a imprimir en sus pentagramas maravillosas composiciones. El cerebro humano tiene intuiciones magníficas de ese bello arte.

Suponer una música que extasía, suponer un sonido dulce, armónico y sublime; suponer armonía sobre armonía, belleza sobre belleza, y todo eso es cero unidad comparado con la música celeste. Las arpas pulsan notas deliciosas, los ángeles se mecen en las composiciones artísticas de la creación, las luces inmensas y purísimas que invaden el espacio inspiran esas armonías... La luz sonríe; la belleza se encanta; lo divino diviniza a lo Divino y la Sublime Voluntad es la directora de esas armonías deliciosas. Los ecos se repiten en las eternidades, y si una nota sostenida se aleja, aun saliendo muy bella, cuanto más anda más se purifica y su so­noridad es más perfecta. Luego si sale deliciosa termina sublime. Esa Vo­luntad de que os he hablado antes recoge las armonías para luego darlas más puras, más bellas, más deliciosas y más encantadoras... Acumular vuestros conocimientos y suponéosla mucho más divina de lo que podéis creer.

La flor: belleza de la naturaleza; alfombra que tapiza los prados en colorido variado y divino; semejanza absoluta a una mujer. En la vegetación la belleza es la flor. En la humanidad, la belleza es la mujer... El capullo está cerrado; la niña también. Cuando el sol saluda con sus rayos fructíferos matinales, la flor se inclina y lo saluda; cuando a la niña la despierta también el sol, la madre besa su frente como diciéndole: Toma la vida que a mí me da el sol... Pasan los días; para la niña años... Ya está la flor fecundada, y al saludarla el sol abre sus hojas y aparece la grandeza de colores, exhalando un perfume delicioso que sólo la naturaleza sabe dar; la niña también tiene sus bellos colores en los labios, sus pómulos se sonrojan, empieza a vivir... Otro día para la flor y años para la niña. La flor está completamente abierta; la niña empieza a ser mujer... Llega el jardinero y, usando un perfecto derecho, corta la flor; llega el hombre, y, usando de otro derecho natural, corta las ilusiones de la mujer... La flor sigue adornando la naturaleza; la mujer la purifica... La flor empieza a deshojarse; la mujer a sufrir... La flor, al deshojarse, deja en su centro el cáliz donde está la semilla de la reproducción; la mujer se ha unido al hombre: empieza a beber el cáliz del sufrimiento, empieza a germinar la reproducción...
.
Tras de la rosa viene el capullo; tras de la unión, la reproducción... Otra rosa empieza a nacer de nuevo; la mujer ha sufrido y perdido su frondosidad y alegría, pero, ¡ah, hermanos!, sabe ser madre; ha pasado por ese sublime paso que eleva a la mujer a un plano muy superior... A la vez que sabe ser madre sabe sufrir, a la vez que sabe sufrir sabe besar; a la vez que sabe besar sabe pedir... Aquel ser es una bendición del cielo; aquel sufrimiento, una purificación del alma... Por ello, queridos hermanos, todos los sufrimientos y sacrificios que soportéis en vuestra existencia, saber que nada se pierde, todo va acumulado a vuestra trayectoria. Cada sufrimiento, cada sacrificio, supone un peldaño superado en la gran escalera del progreso o elevación de vuestra alma. por ello, llevar todo con resignación y acatar con humildad cuanto nos mande el Padre y así estaréis en las mejores condiciones, cual yo, que no sufrí ese terrible tránsito de la vida que habla a la vida que siente; de lo material a lo espiritual.

Buenas tardes y que Dios Todopoderoso nos bendiga a todos. Vuestra hermana Alejandrina.
(Hija del médium.)

Extraído del libro Desde La Otra Vida.
GRUPO ESPIRITA LUZ CIENCIA Y AMOR.
Jaén España.
Manuel Uceda Flores.

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                                                                    DIOS

Dios está en nosotros y nosotros estamos en Él.. Dios es el gran foco de vida y de amor, del cual cada alma es una chispa, o, mejor dicho, un pequeño foco aún oscuro y velado que contiene en estado embrionario todas las potencias.. A tal punto que si supiésemos todo lo que hay en nosotros y qué obras grandiosas podemos realizar, transformaríamos el mundo, nos elevaríamos de un salto en la inmensa vía del progreso. 

Para conocernos es preciso, pues, estudiar a Dios, ya que todo lo que está en Dios, existe en nosotros en estado de germen. Dios es el Espíritu universal que se expresa y manifiesta en la Naturaleza, y el hombre, la expresión más alta de la vida.

Todos los hombres deben llegar a esta comprensión de su naturaleza superior, pues la ignorancia de esta naturaleza y de los recursos que duermen en nosotros es la causa de todas nuestras pruebas, de nuestros desfallecimientos y caídas.

Por eso diremos: elevémonos por encima de las querellas de escuelas, por sobre las discusiones y polémicas vanas. Elevémonos lo bastante alto para comprender que no somos más que un engranaje en la máquina ciega del mundo: somos los hijos de Dios, y como tales estamos estrechamente ligados a Él y a su obra; destinados a un fin inmenso, al lado del cual todo lo demás es secundario. ¡Este fin es la entrada en la santa armonía de los seres y de las cosas, que sólo se realiza en Dios y por Dios!

Elevémonos hasta allí y sentiremos la fuerza que hay en nosotros; comprenderemos el papel que estamos obligados a representar en la obra del progreso eterno.

Acordémonos de que somos Chispas Divinas, Espíritus inmortales. Las cosas de la Tierra son para nosotros un medio, un instrumento de educación, de transformación. Podemos perder aquí todos nuestros bienes terrenales. ¿Qué importa? Lo que debemos hacer, ante todo, es engrandecernos, arrancar de sus cadenas groseras a ese Espíritu divino, a ese dios interior que hay en todo hombre y que es la fuente de su grandeza, de su futura felicidad. ¡Este es el fin supremo de la vida!

En conclusión: Dios es la grande alma del Universo, el foco de donde emana toda vida, toda luz moral. Vosotros no podéis existir sin Dios, del mismo modo que la Tierra y todos los seres que viven en su superficie no pueden tampoco hacerlo sin el foco solar. Si el Sol se extinguiese de pronto, ¿ qué sucedería? Nuestro planeta rodaría por los vacíos del espacio llevando seres en su carrera, a nuestra humanidad, dormida para siempre en su sepulcro de hielo. Todas las cosas habrían muerto, el globo no sería más que una inmensa necrópolis. Un profundo silencio reinaría sobre las grandes ciudades adormecidas en su último sueño.

Pues bien, ¡Dios es el sol de las almas! Extinguid la idea de Dios y al momento la noche moral reinará sobre todo el mundo. Precisamente porque la idea de Dios está falseada, desnaturalizada por unos, rechazada y desconocida por muchos, es por lo que la humanidad actual navega en medio de los huracanes, sin piloto, brújula ni guía, abandonada al desorden, entregada a todas las amarguras..

Engrandecer, elevar la idea de Dios, depurarla de las escorias en que las religiones y los sistemas la han envuelto: ¡tal es la tarea del Espiritualismo Moderno!

LEON DENIS.

 

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                 CUERPO ESPIRITUAL

                                                


 ¿ Que función tiene el Cuerpo Espiritual?

         Durante los ciclos reencarnatorios en mundos físicos como el nuestro y aun superiores, durante los estadíos en el plano espiritual, el espíritu y su cuerpo espiritual representan dos realidades inseparables  que en conjunto forman una Unidad..    

        El  Cuerpo Espiritual o Periespíritu, que es un  cuerpo de energía densa, semimaterial,  mediante su evolución  se  va sutilizando y va cambiando  gradualmente de forma o aspecto, de modo que se va perfeccionando  progresivamente cada vez más lejos de las toscas formas materiales y cada vez más cercano a las  formas mas bellas y perfectas del estado de angelitud. Estamos hablando aquí de algunos miles de años de evolución.

         Esto es así  hasta el punto de que cuando el Espíritu ya ha superado por completo sus necesidades y ciclos reencarnatorios  y ya está en la categoría de los Espíritus Puros, también llamados Seres de Luz, su realidad espiritual, aun teniendo un sutil cuerpo espiritual, parece  solamente una Esencia o  Pensamiento-Energía  de Luz,  cuya evolución  hacia la Perfección prosigue  en otros elevados mundos del plano espiritual y  lejos  totalmente, de los planos físicos de la materia. No obstante su forma fluídica en extremo sutil, les sigue acompañando en esos planos elevados de perfección,  aunque  su extremada sutileza evolutiva les aleja de las formas energéticas  semimateriales del periespíritu,  tal  y  del modo como  les acompaña en los planos y mundos materiales.

     Se podría decir que el Periespíritu o Cuerpo Espiritual, no es de la misma esencia o energía en todas las etapas evolutivas del Ser espiritual, pues cuanto más elevado o evolucionado es este, más sutil  y lejano  de las vibraciones de la materia es el referido cuerpo espiritual, que cuando aparece en los planos inferiores procedente de esas elevadas regiones espirituales, y parecen como focos de Luz radiante, para nosotros indescriptible.

    Parece lógico que esto sea  así, por  el natural  proceso de depuración evolutiva  del Ser Espiritual  cuando ya no necesita  de un Periespíritu  próximo a la materia, como lazo de unión con los cuerpos  físicos, aunque el cuerpo espiritual siempre le acompaña en distintos grados de sutilidad, porque este define, delimita  y concreta la existencia y presencia del Espíritu, que  sin su cuerpo espiritual no sería nada más que una energía ilimitada e inconcreta.

- José Luis Martín-

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