sábado, 15 de agosto de 2026

Cualidades de la Oración

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- ¿ Qoé es la Vida ?

2.- La Obsesión

3.- Preguntas agradables o desagradables a los Espíritus

4.- Cualidades de la Oración

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¿ Qué es la Vida ?



Este concepto resulta muy difícil definir en su aspecto trascendente.

Se podría definir como una energía dinámica que se manifiesta en todos los seres del Universo, y permanece en continuo movimiento y transformación, tal como podemos apreciar por la gran cantidad de mutaciones genéticas que se dan espontáneamente en todos los seres de la Naturaleza, y que son seleccionadas sabiamente dentro de la misma, por sus propios engranajes de dependencia de unos seres con respecto de otros. Esta energía actúa como una Inteligencia inmanente en todos los rincones de la Naturaleza, del Macrocosmos al Microcosmos, y es permanente  e indestructible en sí misma, aunque lo sean las formas materiales en las que se manifiesta.

Las formas físicas son solamente un medio fundamental y pasajero en la evolución del Ser, por lo que su grado de perfección o desarrollo evolutivo, suele reflejar el grado de evolución del Ser o Energía que las anima.

Con respecto al Ser humano, la vida se manifiesta tanto en su parte física como en el psiquismo o alma que lo anima, y no muere con el cuerpo carnal , porque como digo, la vida del Ser espiritual en sí misma es pura energía que no se destruye sino que se transforma y continúa existiendo siempre como individualidad, manifestándose en la materia a través de su propio cuerpo energético que se desenvuelve en esa otra dimensión que llamamos “Mas Allá”.

Cada existencia del Ser espiritual en la Tierra, es el resultado inevitable de las existencias pasadas anteriormente, del mismo modo que la vida futura será consecuencia de nuestras acciones presentes.

La energía de la vida en su natural dinámica empuja a la personalidad de cada uno hacia una constante acción o actividad para poder desarrollar todas las facultades humanas y espirituales, evolucionando y perfeccionándose continuamente. De esto se puede deducir que nunca nos debemos rebelar contra las circunstancias y problemas que se nos plantean en la vida humana, sino aceptarlos como un reto cotidiano, o como una nueva prueba que debemos tratar de superar adecuadamente y aprender de ellas, porque siempre estas circunstancias problemáticas, son oportunidades que se nos brindan en la vida para que ejercitemos y desarrollemos nuestras facultades de inteligencia y voluntad. Las dificultades y pruebas de la vida son al Espíritu lo que el entrenamiento al gimnasta: actividades indispensables para el desarrollo y el buen estado de forma espiritual que le capacite para ir alcanzando cada vez mayores marcas. .
Aunque a veces pueda no parecerlo, cada vida humana es siempre una maravillosa oportunidad para hacer crecer nuestro Ser o Yo interno o Yo superiorpor lo que se debe aprovechar al máximo, procurando aprender siempre de las situaciones que se presenten y de las experiencias que nos brinde el día a día, aplicando el conocimiento de esas leyes que rigen la vida y el destino de los Seres humanos.

Los términos que en general componen incesantemente la continua acción de la Vida en una rotación permanente, son nacer en el mundo físico, vivir luchando y aprendiendo , morir finalmente, y renacer después como regreso para recomenzar de nuevo.

Con respecto al conjunto de todos los seres humsnos en general, debemos considerar a este mundo como una Unidad de Vida y de existencia, por lo que todos los humanos somos como  Uno solo, y nuestra unión de fraternidad debe de ser total. Tal vez Buda se refería a eso cuando afirmó que el dolor de un Ser humano era dolor para todos, y es que todos formamos parte de un Gran Cuerpo Común llamado Humanidad.

- Jose Luis Martín-

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“ La vida es un poema de amor y belleza esperando por nosotros”
- Divaldo Pereira Franco-

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                          La Obsesión 


En la segunda es otra cosa; para llegar a tales fines es necesario un Espíritu hábil, vivo y profundamente hipócrita, porque no puede chasquear y hacerse aceptar sino con ayuda de la máscara que sabe tomar y de un falso semblante de virtud; las grandes palabras de caridad, humildad y de amor de Dios son para él como credenciales; pero a través de todo esto deja penetrar las señales de inferioridad, que es necesario estar fascinado para no ver, teme también a todas las personas que ven demasiado claro; así es que su táctica es casi siempre la de inspirar a su intérprete el alejamiento de cualquiera que pudiera abrirle los ojos; por este motivo, evitando toda contradicción, siempre tiene la seguridad de tener razón. 

240. La subyugación es una restricción que paraliza la voluntad del que la sufre y le hace obrar a pesar suyo. En una palabra, es su verdadero yugo. La subyugación puede ser moral o corporal. En el primer caso, el subyugado es solicitado a tomar determinaciones muchas veces absurdas y comprometidas, que por una especie de ilusión las cree sensatas; es una especie de fascinación. En el segundo caso el Espíritu obra sobre los órganos materiales y provoca los movimientos involuntarios. Se traduce en el médium escribiendo por una necesidad incesante de escribir, aun en los momentos más inoportunos. Nosotros los hemos visto que, a falta de pluma o de lápiz, escribían con el dedo por todas partes en donde se encontraban, en las mismas calles, en las puertas y en las paredes. La subyugación corporal va algunas veces más lejos; puede conducir a los actos más ridículos. Hemos conocido a un hombre que no era joven ni hermoso, que bajo el imperio de una obsesión de esta naturaleza se veía obligado por una fuerza irresistible a ponerse de rodillas ante una joven, con la cual no había tenido ninguna intención y pedirla en matrimonio. Otras veces sentía en las espaldas y en las piernas una presión enérgica, que los forzaba contra su voluntad a pesar de la resistencia que hacía al ponerse de rodillas y besar el suelo en los parajes públicos y en presencia de la multitud. Este hombre pasaba por loco entre sus relaciones; pero nosotros nos hemos convencido de que no lo era, porque tenía el pleno convencimiento del ridículo, de lo que hacía contra su voluntad, por lo que sufría horriblemente. 

241. En otro tiempo se daba el nombre de posesión al imperio ejercido por malos Espíritus, cuando su influencia llegaba hasta la aberración de las facultades. La posesión sería para nosotros sinónima de subyugación. Si no adoptamos este término es por dos razones: la primera porque implica la creencia de seres creados para el mal entregados perpetuamente a él, mientras que solo hay seres más o menos imperfectos y que todos pueden mejorarse. La segunda, porque implica igualmente la idea da la toma de posesión de un cuerpo por un Espíritu extraño, de una especie de cohabitación, mientras que sólo hay una sujeción, La palabra subyugación expresa perfectamente el pensamiento. De este modo para nosotros no hay poseídos en el sentido vulgar de la palabra: sólo hay obsesos, subyugados y fascinados. 

242. La obsesión, como ya lo hemos dicho, es uno de los más grandes escollos de la mediumnidad; es también uno de los más frecuentes; así es que todos los cuidados serían pocos para combatirla, porque además de los inconvenientes personales que pueden resultar de esto, es un obstáculo absoluto para la bondad y la veracidad de las comunicaciones. La obsesión, en cualquier grado que esté, es siempre el efecto de una sujeción y esta sujeción, no pudiendo nunca ser ejercida por un Espíritu bueno, resulta de esto que toda comunicación dada por un médium obseso es de origen sospechoso y no merece ninguna confianza. Si alguna vez se encuentra algo bueno, es menester tomarlo y arrojar todo lo que es simplemente dudoso. 

243. Se conoce la obsesión con los caracteres siguientes: 

1.º Persistencia de un Espíritu en comunicarse contra la voluntad del médium, por la escritura, el oído, la typtología, etc., oponiéndose a que otros Espíritus puedan hacerlo. 
2.º Ilusión, que no obstante la inteligencia del médium, le impide reconocer la falsedad y la ridiculez de las comunicaciones que recibe. 
3.º Creencia en la infalibilidad y en la identidad absoluta de los Espíritus que se comunican y que, bajo nombres respetables y venerados, dicen cosas falsas o absurdas. 
4.º Confianza del médium en los elogios que hacen de él los Espíritus que se le comunican. 
5.º Propensión a separarse de las personas que pueden darle avisos útiles. 
6.º Tomar a mal la crítica con respecto a las comunicaciones que reciben. 
7.º Necesidad incesante e inoportuna de escribir. 
8.º Sujeción física dominando la voluntad de cualquiera y forzándole a obrar o a hablar a pesar suyo. 
9.º Ruidos y trastornos de cosas persistentes a su alrededor y de los que se es la causa o el objeto.

Allan KArdec 

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       PREGUNTAS AGRADABLES O DESAGRADABLES A LOS ESPÍRITUS


1. ¿Los Espíritus responden de buen grado a las preguntas que se les hacen?

Según las preguntas; los Espíritus formales responden siempre con placer a los que tienen por objeto el bien y los medios de hacerlos adelantar. No escuchan las preguntas frívolas.

2. ¿Basta que una pregunta sea formal para obtener la respuesta?

No, esto depende del Espíritu que contesta.

–¿Pero una cuestión formal no aleja, acaso, a los Espíritus ligeros?

No es la pregunta que aleja a los Espíritus ligeros, es el carácter del que la hace.

3. ¿Cuáles son las preguntas particularmente antipáticas a los Espíritus buenos?
Toda aquellas que son inútiles o que se hacen con un objeto de curiosidad y de prueba; entonces no responden y se alejan.


–¿Hay preguntas que sean antipáticas a los Espíritus imperfectos?

Sólo hay las que pueden hacer descubrir su ignorancia o su superchería cuando procuran engañar; de todos modo contestan a todo sin cuidarse de la verdad.

4. ¿Qué hemos de pensar de las personas que no ven en las comunicaciones espiritistas más que una distracción y un pasatiempo, o un medio de obtener revelaciones sobre lo que les interesa?

Estas son las personas que gustan mucho a los Espíritus inferiores, que, como ellas, quieren divertirse y están contentos cuando las han mixtificado.

5. Cuando los Espíritus no contestan a ciertas preguntas, ¿es por efecto de su voluntad o bien porque un poder superior se opone a ciertas revelaciones Lo uno y lo otro; hay cosas que no pueden revelarse y otras que el mismo Espíritu no conoce.

– Insistiendo con fuerza, ¿el Espíritu llegaría a responder?

No; el Espíritu que no quiere responder tiene siempre la facilidad de marcharse. Por esto es menester esperar cuando se os dice, y sobre todo no os empeñéis en querer hacernos responder. Insistir para obtener una contestación que no se os quiera dar, es el medio seguro de ser engañado.

6. ¿Todos los Espíritus son aptos para comprender las preguntas que se les hacen?

Lejos de esto, los Espíritus inferiores son incapaces de comprender ciertas cuestiones, lo que no les impide el contestar bien o mal, como tiene lugar entre vosotros.

Observación. — En ciertos casos, y cuando es útil, sucede con frecuencia que un Espíritu más elevado viene en ayuda del Espíritu ignorante y le indica lo que debe decir. Se conoce esto por el contraste de ciertas respuestas, y además porque a menudo el mismo Espíritu conviene en ello.
Esto sólo tiene lugar con Espíritus ignorantes de buena fe, pero nunca con los que hacen gala de un falso saber.

EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS. ALLAN KARDEC.

 

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            CUALIDADES DE LA ORACIÓN

                               


   La oración siempre supone una conexión de la mente humana con la Mente Divina.

   Sencillamente, todo se resume en una cuestión de sintonía vibratoria, o sea, buscar la misma sintonía mental y sobre todo en cuanto a sentimientos, con la propia Vibración Divina que un día del pasado muy lejano en el tiempo, fue nuestro origen y punto de partida. 

Conectar con la Mente Divina, en realidad solamente es una aspiración, pues nuestras mentes humanas están todavía tan alejadas de la vibración Divina, que si es posible dicha conexión, es solamente porque Dios siempre está pronto a recibirnos y con su Vibración Divina nos ayuda a depurar nuestra vibración espiritual humana y así se nos permite poder aproximarnos cada vez más a Él,

    Por eso para orar no se necesitan palabras; basta con el pensamiento acompañado del sentimiento sincero,  siempre desde  una posición de sincera y profunda humildad; la oración así,  debe  ser una  vibración  de gratitud, amor y admiración hacia el Padre, nuestra Fuente de Origen, reconociendo y dándole gracias por Su magna obra, por Su bondad y por el Amor que plasma en toda Su creación y en  sus criaturas, unificando nuestro Amor con Su Amor.

     La oración que parte del alma no necesita de palabras, solo de sentimientos, pues estos son la vibración del alma  que mejor llega al Padre sin interferencias. Las interferencias que distorsionan la emisión del alma humana cuando por la oración trata de sintonizar con Dios, son las imperfecciones humanas, sobre todo el  orgullo y la vanidad de creernos merecedores de algo, o mejores, o superiores a los demás. También lo es la falta de disciplina mental, incapaz de centrarse y controlar a la mente cuando  no cesa de ir alocadamente  por sus fueros como un caballo desbocado y sin dirección.

      No es necesario que pidamos a Dios con palabras, porque Él ve nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras necesidades e inquietudes. Él los conoce porque la Mente Divina Creadora vive en todos y cada uno de nosotros. O sea, no le busquemos fuera de nuestro interior  porque camina con nosotros, lo llevamos dentro.

     Sin palabras le podemos transmitir así nuestros sentimientos , agradecimientos e inquietudes. Él sabe de nuestras necesidades y siempre nos ayudará en la medida de nuestro merecimiento por como actuamos ante las pruebas de la vida que El permite o dispone para nuestro bien, según lo que nuestro espíritu requiere para evolucionar durante su estancia en este mundo.

      De otra parte, si cuando tratamos de orar sabemos que mantenemos alguna deuda pendiente con alguien a quien por cualquier motivo guardamos algún resentimiento. nuestra oración no puede ser sincera y sentida, y por tanto no puede llegar a Dios y ser eficaz,  Dios siempre escucha nuestro corazón y nos perdona en la medida en que nosotros somos capaces de perdonarnos  a nosotros mismos y a los demás. Recordemos la oración que Jesús nos enseñó, en su parte que dice: “ perdona nuestras ofensas Así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” . O sea, le pedimos que nos perdone  en la medida en que nosotros realmente  perdonemos a los demás.

 Cuando el caso sea al revés, o sea, que sean otras las personas quienes nos guardan   resentimiento, si es con razones reconocidas, pidámosles perdón con humildad y en todo caso, ofrezcámosles nuestra amistad y nuestro diálogo para allanar esos baches que a veces surgen en las relaciones humanas. Siendo así, si somos rechazados, aunque nos pueda doler, sabemos que podemos seguir por la senda de la vida con la tranquilidad de una conciencia en paz que ha cumplido con sus obligaciones morales.

     Al igual que  en la oración al Padre que nos enseñó Jesús, pidámosle también que se haga Su voluntad, pero tengamos la disposición y el deseo de aceptarla y hacerla nuestra para estar en armonía espiritual con el  Creador. Esto significa que cualquier dolor o situación de sufrimiento o injusticia no nos debe despertar un sentimiento de  íntima rebeldía ante  esas  pruebas y situaciones de la vida,   que  debemos al menos aceptar con el convencimiento de que no son sino para nuestro bien.

    Y sobre todo, no olvidemos algo tan elemental como es el ser agradecidos; portarnos como hijos humildemente agradecidos al Padre por tantas dádivas que nos otorga y tanta ayuda espiritual que nos concede. No olvidemos finalmente darle siempre las gracias por todo.

      En síntesis, la oración es una necesidad espiritual, pero cuando oremos procuremos que nuestro corazón esté limpio de cualquier cosa que sea negativa y contraria a la Caridad.  Limpiemos nuestra alma antes de orar y transmutemos los sentimientos negativos  en Amor, perdonando y pidiendo perdón cuando así lo señale nuestra conciencia.  

Que nuestro sentimiento  de amor filial  busque al Padre y que sepamos dejar en Sus manos nuestros asuntos terrenales, que no debemos descuidar, pero por los que deberemos luchar y trabajar, sabiendo que detrás de nuestro esfuerzo siempre estará Su ayuda a través de los hermanos y amigos del Plano espiritual.

-José Luis Martín-

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