martes, 26 de mayo de 2026

Doctrina espírita: Algo serio.

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La dialéctica espírita

2.- ¿ Qué se puede concluir de los fenómenos paranormales ?

3.- Diferentes categorías de Mundos habitados

4.- Doctrina espírita: Algo serio.

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                  LA DIALÉCTICA ESPÍRITA              


        EL DIÁLOGO ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

 " Definió Hegel la estructura y la función del diálogo identificando sus leyes con las del Ser mismo: tesis, antítesis y síntesis. Más tarde, Marx y Engels desplazaron el diálogo de esa concepción ontológica para conferirle un sentido materialista y revolucionario. Cupo a Hamelin[4], empero, definir-lo en su aspecto más fecundo, como un proceso de necesaria fusión de la tesis y la antítesis, en la producción de una nueva idea o nueva tesis."

El proceso dialéctico del Espiritismo, en vez de poner énfasis en la contradicción en sí, en la lucha de contrarios, prefiere ponerlo en la armonía, en la fusión de esos contrarios, para una nueva creación. En este sentido se desarrolla el diálogo en El Libro de los Espíritus.

Por lo demás, nunca ha habido un diálogo como éste. Jamás un ser humano se inclinó, con toda la seguridad del hombre moderno, sobre el borde del abismo de lo incognoscible para interrogarlo, escuchar sus voces misteriosas, contradecirlo, discutir con él y, por último, arrancarle sus más íntimos secretos. Y nunca tampoco el abismo se mostró tan dócil y hasta deseoso de revelarse al hombre en todos sus aspectos.

Sócrates percibía las voces de su daimon y discutía con el Oráculo de Delfos. Pero no se limitó a eso Kardec. Fue aún más lejos, dialogando con el Mundo Invisible entero, analizando sus voces en rigor, escuchando a inferiores y a superiores, para descubrir las leyes que rigen ese mundo, las formas de vida existentes en él, el mecanismo de sus relaciones con el nuestro.

El método dialéctico es el proceso natural del desarrollo, tanto del pensamiento como de todas las cosas. Cierta vez comparó Emmanuel al Antiguo Testamento como un llamado de los hombres a Dios, Y el Nuevo Testamento como la respuesta de Dios a ese llamado. Aceptando la imagen podemos afirmar que El Libro de los Espíritus constituye la síntesis de ese diálogo, es el instante en que, según la definición de Hamelin, llamamiento y respuesta se funden en la comprensión espiritual, abriendo camino para una nueva fase de la vida terrena.

- ( Del Curso Espírita )

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      ¿QUÉ SE  PUEDE CONCLUIR DE LOS FENÓMENOS PARANORMALES?                                         

 La principal deducción que se obtiene de la realidad de todos estos fenómenos, es  que existe otra dimensión diferente de la nuestra, que es  física, así como  de  la realidad existencial y la continuidad del Espíritu humano tras la muerte de la persona, cuyo espíritu continúa existiendo  esa otra dimensión, la espiritual, en donde ha quedado constatado que sigue existiendo el Ser tras la muerte de su envoltura material..

   A todos estos fenómenos, que al no conocer su origen dentro de la Naturaleza, se les ha llamado "sobrenaturales", sin considerar que en el orden natural donde todo existe, no puede haber nada que este fuera de este orden natural, por lo que lo sobrenatural propiamente dicho, no existe. 

     Por lo tanto, si se puede deducir de estos fenómenos, que después de  nuestra muerte, seguimos  existiendo  o que al menos, algo de nosotros, imponderable,  sigue existiendo de  modo diferente a como existimos ahora,, pero con una existencia absolutamente real, Esto es  precisamente lo que desde siempre han intuido los pueblos, creando religiones, con sus particulares dogmas de creencia; con sus  brujos, chamanes,  hechiceros y profetas que trataban de demostrarlo mediante sus  mediaciones y sortilegios.

          La fenomenología nos lleva a comprender que somos algo más que materia;   que esta  queda en la sepultura y se disgrega con el paso del tiempo, devolviendo a la tierra  los elementos minerales que la componen, pero sin embargo, no sucede lo mismo con la  energía psíquica que es nuestro "Yo" o alma,  con su fuerza de voluntad, inteligencia,  mente, y sentimientos.

       Los fenómenos psíquicos también vienen a ser una llamada de atención para que el hombre piense y razone sobre el por qué y el para qué de la existencia de los mismos,  y comprenda que tras su existencia humana, que siempre es efímera, por larga que parezca, después prosigue como Ser espiritual en una forma de vida diferente, en una  dimensión diferente, a la que llamamos dimensión espiritual  o planos de existencia  espiritual.

           Los  fenómenos paranormales, desde luego,  no son un “invento moderno”, pues estos siempre existieron a lo largo de la historia como algo normal y cotidiano, desde los primeros núcleos humanos, y más tarde fueron tenidos como milagros por las religiones, simplemente a causa del desconocimiento de las leyes físicas o naturales de otra índole que intervenían en ellos.  Este  es  por ejemplo  el caso de las apariciones de fallecidos, de dioses o demonios, los  fenómenos de Polstergeist,etc..       

         Por si mismos, todos estos fenómenos evidencian que los Seres humanos somos mucho más que un cuerpo de carne y huesos que se debate y deambula sin  mucho sentido  en su camino por este mundo,  ignorando el sentido existencial de nuestras vidas, a pesar de que nos vanagloriamos de nuestra superior inteligencia.

       Ante tal número y variedad de fenómenos psíquicos, resulta evidente que  existe  una realidad impalpable e invisible que nos rodea; que habitualmente no la vemos, pero no por ello es menos  real.

     En síntesis, vamos a fijarnos en cual es la causa o el “ motor” de estos fenómenos. Si consideramos los clasificados como “anímicos”, llegamos a la conclusión de que tras ellos hay una fuerza inteligente y libre, que es absolutamente evidente y real, a la cual llamamos alma o mente, y  que actúa a través del propio sujeto que conscientemente o inconscientemente provoca los fenómenos porque está especialmente dotado ello..

 Pero si nos referimos a los "fenómenos mediúmnicos", hablamos de  una fuerza inteligente,  imponderable, libre e independiente del sujeto dotado o mediador para que se produzcan  (médium). En este  caso a la Energía inteligente que se manifiesta o los origina, se llama Espíritu para  diferenciarse del término “ alma”, que es la misma entidad mientras está ligada a la persona viva y forma parte de ella. En el caso de los fenómenos mediúmnicos, no es el alma del médium o persona dotada psíquicamente la que interviene o se manifiesta, sino que por lo general, se trata de otra Entidad  desencarnada o Espíritu independiente del alma del médium. Adelanto aquí que el alma de una persona viva, a veces  también se puede manifestar a través de otra persona (médium), pero esto ya lo veremos con más detalle en  siguientes publicaciones.

- José Luis Martín-

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DIFERENTES CATEGORÍAS DE MUNDOS HABITADOS


                                                     


De la enseñanza dada por los Espíritus, parece que las condiciones de los mundos son muy diferentes entre sí, mientras avanza la inferioridad de sus habitantes. Entre ellos están aquellos en que estos últimos son inferiores a la Tierra, física y moralmente; otros, de la misma categoría que el nuestro; y otros que son más o menos superiores a él en todos los aspectos. En los mundos inferiores, la existencia es enteramente material, las pasiones reinan supremas y la vida moral es nula. A medida que este último se desarrolla, la influencia de lo material disminuye, de modo que, en los mundos más avanzados, la vida es, por así decirlo, toda espiritual.

En los mundos intermedios se mezclan el bien y el mal, predominando uno u otro, según el progreso de la mayoría de los que los habitan. Sin embargo, no es posible hacer una clasificación absoluta de los diferentes mundos, si es posible, sin embargo, como consecuencia del estado en que se encuentran y el destino que traen, de las cuestiones más salientes, para dividirlos. , de manera general, así : mundos primitivos, destinados a las primeras encarnaciones del alma humana; mundos de expiación y prevención, donde domina el mal; mundos de regeneración, en los que las almas que todavía tienen algo que expiar toman nuevas fuerzas, descansando de las fatigas de la lucha; mundos prósperos, donde el bien triunfa sobre el mal; mundos celestiales o divinos, moradas de espíritus purificados, desde donde sólo reina el bien. La Tierra pertenece a la categoría de los mundos de expiación y prueba.

Los espíritus que encarnan en un mundo no están ligados a él indefinidamente, ni pasan por todas las etapas de progreso que hay que hacer para alcanzar la perfección. Cuando en un mundo alcanza el grado de avance que alcanza este mundo, pasa a otro más avanzado, y así sucesivamente, hasta llegar al estado de Espíritus puros. Hay tantas otras estaciones, en cada una de ellas hay elementos de progreso adecuados al progreso que se ha logrado.Es una recompensa para ellos ascender a un mundo de orden superior, como es un castigo prolongar su estancia en un mundo miserable, o ser relegados a uno más miserable que el que les impide regresar cuando persisten en él. .

(Fuente: El Evangelio según el Espiritismo, capítulo III, ítems 3 a 5.)

- Por Patricia Martinez.

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          DOCTRINA  ESPÍRITA : ALGO SERIO

    El estudio de una doctrina, tal como la Doctrina Espírita, que nos lanza de repente en un orden de cosas tan nuevas y tan grandes, no puede ser hecho con buen resultado sino por personas serias, perseverantes, ajenas de prevenciones y animados de una firme y sincera voluntad de alcanzar un resultado.
   No podríamos dar esos calificativos a los que juzgan, a priori, ligeramente y sin haber visto todo; que no dan a sus estudios ni la continuidad, ni la regularidad, ni el recogimiento necesario; y menos aún sabríamos darlos a ciertas personas que para no faltar a su reputación de personas chistosas, se empeñan en procurar un lado burlesco en las cosas más verdaderas, o juzgadas tales, por personas cuyo saber, carácter y convicción dan derecho al respeto de quien se vanaglorie de educado.
   Por tanto, aquellos que no juzgan los hechos dignos de ellos y de su atención, que se abstengan; nadie sueña con violentar sus creencias, pero que respeten así mismo las de los otros.
Allan Kardec
El Libro de los Espíritus
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