INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- La Oración
2.- El Libro de los Espíritus y la Codificación Espírita
3.- El Autismo, en una visión espírita.
4.- Mediumnidad y estado vibratorio
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LA ORACIÓN
661. ¿Podemos rogar a
Dios el perdón de nuestras faltas y que nos lo conceda?
— Dios sabe discernir el bien del mal. La
oración no ocultalas faltas. El que pide a Dios el perdón de sus faltas sólo lo
obtiene si cambia de conducta. Las buenas acciones son la mejor de las
plegarias, porque los hechos valen más que las palabras.
666. ¿Podemos orar a los Espíritus?
— Podéis orar a los Espíritus buenos en su
condición de mensajeros de Dios y ejecutores de sus designios. No obstante, su
poder se corresponde con su superioridad y depende siempre del Señor de todas
las cosas, sin cuyo permiso nada se hace. De ahí que las oraciones que se
dirigen a los Espíritus sólo son eficaces si Dios las acepta.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
Allan Kardec
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EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS Y LA CODIFICACIÓN ESPÍRITA
El Libro de los Espíritus no es tan sólo la piedra fundamental o el hito inicial de la nueva codificación, porque constituye su propio esbozo, su núcleo central y al mismo tiempo el andamiaje o estructura general de la Doctrina. Si se le examina en relación con las restantes obras de Kardec que completan la codificación, se comprueba que todos esos libros tienen su punto de partida en el contenido de aquél. Podemos definir las diversas zonas del texto que corresponden a cada una de aquellas obras.
Así como en la Biblia existe el núcleo central del Pentateuco, y en el Evangelio el de la enseñanza moral de Cristo, en El Libro de los Espíritus podemos localizar una parte que se refiere a él mismo, a su propio contenido: es el conjunto de los Libros Primero y Segundo, hasta el Capítulo Cinco. Este núcleo representa, dentro del esquema general de la codificación que hallamos en la obra, la parte que le corresponde a él mismo. En cuanto a los demás, comprobamos lo siguiente:
PRIMERO: El Libro de los Médiums, secuencia natural de El Libro de los Espíritus, que trata con especialidad el aspecto experimental de la Doctrina, tiene su fuente en el Libro Segundo, a partir del Capítulo Seis y hasta el final. Toda la materia que esta parte contiene es reorganizada y ampliada en El Libro de los Médiums, en especial lo referente al Capítulo Nueve: “Intervención de los Espíritus en el mundo corpóreo”.
SEGUNDO: El Evangelio según el Espiritismo es una derivación natural del Libro Tercero, donde se estudian las leyes morales, tratando sobre todo la aplicación de los principios de la moral evangélica, así como los problemas religiosos de la adoración, la plegaria y la práctica de la caridad. Incluso encontrará el lector en esa parte las primeras formas de “Instrucciones de los Espíritus”, comunes en El Evangelio…, con la transcripción completa de comunicaciones firmadas que versan sobre asuntos evangélicos.
TERCERO: El Cielo y el Infierno deriva a su vez del Libro Cuarto, “Esperanzas y Consuelos”, en que se examinan los problemas relativos a las penas y goces terrenales y futuros, inclusive con la discusión del dogma de la eternidad de las penas y el análisis de otros dogmas, entre ellos el de la resurrección de la carne y los del Paraíso, Infierno y Purgatorio.
CUARTO: El Génesis, los Milagros y las Profecías se relacionan con los Capítulos Dos, Tres y Cuatro del Libro Primero, y Capítulos Nueve, Diez y Once del Libro Segundo, así como con ciertos fragmentos de capítulos del Libro Tercero, que tratan problemas genésicos y de la evolución física de la Tierra. Por su amplio sentido, que abarca al propio tiempo las cuestiones de la formación y desarrollo del globo terrestre, y las atinentes a pasajes evangélicos y de la Sagrada Escritura, El Génesis…, se ramifica de una manera más difusa que los restantes libros de la codificación, dentro de la estructura de la otra Máter.
QUINTO: Los pequeños libros de introducción al estudio de la Doctrina, como El principiante espírita[2] y ¿Qué es el Espiritismo?, que no se incluyen propiamente en la codificación, están asimismo relacionados de una manera directa con El Libro de los Espíritus, derivando de su “Introducción” y “Prolegómenos”.
Así pues, la codificación se nos presenta como un todo homogéneo y consecuente. A la luz de ese estudio se desmoronan las tentativas de separar uno u otro libro del bloque de la codificación, como posible expresión de una forma diferente de pensamiento. Y nótese que los vínculos señalados aquí de un modo tan sólo formal pueden y deben ser aclarados en profundidad por un estudio minucioso del contenido de las diversas partes de El Libro de los Espíritus, en confrontación con las restantes obras. Tal estudio exigiría también un análisis de los textos primitivos, como la primera edición de El Libro de los Espíritus y la primera del de los Médiums y del Evangelio…, pues, conforme se sabe, todos esos libros fueron ampliados por Kardec luego de publicada la primera edición de cada uno, siempre con la asistencia y orientación de los Espíritus.
En un estudio más amplio y profundo sería posible mostrar el desarrollo de ciertos temas que, sólo planteados en El Libro de los Espíritus, encuentran solución en obras ulteriores. Es lo que se comprueba, por ejemplo, con los lazos entres Cristianismo y Espiritismo, que se definen por completo en El Evangelio…, o con el controvertido problema del origen del hombre, que tiene su explicación definitiva en El Génesis…, e incluso con las cuestiones de la mediumnidad, solucionadas en El Libro de los Médiums, y las teológicas y bíblicas, en El Cielo y el Infierno.
Conviene aclarar, empero, que la ampliación de todos esos temas no significa, en ningún caso, que se modifiquen los principios asentados en el presente libro. A veces, ciertos asuntos que sólo afloran en El Libro de los Espíritus son desarrollados de tal manera en otras obras que, al leer éstas, tenemos la impresión de encontrar novedades. Pero lo cierto es que en aquél sólo han sido señalados en una forma sintética. Es lo que sucede, por ejemplo, con el problema de la evolución general, definida por León Denis en aquella frase célebre: “El alma duerme en el mineral, sueña en el vegetal, en el animal se agita y en el hombre despierta”. Véase, al respecto, la definición del parágrafo 540 del presente libro, que expresa: “C´est ainsi que tout sert, tout s´enchaîne dans la nature, depuis l´atome primitif jusqu´á l´archange, qui lui même a comencé par l´atome. ¡Admirable loi d´harmonie dont votre esprit borné ne peut encore saisir l´ensemble!” [“Así pues, todo sirve, todo se eslabona en la Naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, pues él mismo comenzó en un átomo. ¡Admirable ley de la armonía, cuyo conjunto no puede aprehender aún vuestro Espíritu limitado!”]
( Del Curso Espírita )
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¿ Qué causas producen averías en los complejos encajes genéticos?.
Según la literatura espírita, el autismo, resulta de graves desvíos del comportamiento en el pasado, de tentativas de afrontar las leyes que rigen el universo. Entre el pasado de faltas y las posibles alteraciones genéticas, neurológicas y mentales del autismo, encontramos un enlace que liga esos dos momentos distintos. Este enlace es el propio proceso de la reencarnación. Aquí se evidencia la formación del autismo, que se expresa en dos posibilidades. En la primera está el espíritu reencarnante con profundas lesiones periespirituales, produciendo alteraciones neurológicas y la correspondiente formación del autismo, conduciéndole a la expiación. En la segunda, el Espíritu reencarnante rechaza la reencarnación expiatoria encerrándose en rebeldía y desarrollando la auto-obsesión, llegando a la formación del autismo.
Hay casos conocidos en la literatura de autistas que alcanzaron cierta mejora y relataron que muchas veces entendían lo que las personas les decían, pero no sabían como responder verbalmente. Por eso recurrían a los gritos y al agitar de manos, como único mecanismo de comunicación que disponían.
En la segunda posibilidad de relación entre el pasado de faltas y el autismo, tenemos al indivíduo con la conciencia marcada por la culpa, temiendo coger las consecuencias de una nueva existencia, rechazando la reencarnación, provocando el desarrollo de las características autísticas. En el libro "Locura y obsesión", de Manuel Philomeno de Miranda, encontramos la confirmación de la hipótesis del rechazo a la reencarnación. En los capítulos 7 al 18, el Doctor Bezerra de Menezes explica que el indivíduo con la conciencia culpable es reconducido a la reencarnación, y acaba buscando el encarcelamiento orgánico para huír de sus víctimas y apagar los recuerdos que le atormentan.
Ante lo expuesto, es importante que reflexionemos un poco sobre nuestra existencia y la de quien reencarna en el autismo, como propone el escritor espírita y director del Proyecto Espiritizar, Alirio Cerquería Filho, cuando infiere que el sentido mayor de la existencia del Espíritu inmortal, creado para evolucionar, según la Voluntad de Dios, es el de someterse a Sus Leyes, transcendiendo el ego y desenvolviéndose esencialmente. El ha escrito que Dios creó las Leyes Morales y una ley biológica conectada intimanente a las leyes Morales, la Ley de la Reencarnación. Es por medio de esa ley que el Espíritu se transforma en un ser conciencial, elevándose gradualmente, por medio de la voluntad, transformando pensamientos y sentimientos en las varias existencias sucesivas.
De esta forma, si lo que causa la predisposición genética y las disfunciones neurológicas, son las faltas del pasado asociadas a la rebeldía y a la tentativa de burlar las Leyes Divinas, podemos entender que ese proceso del autismo, cuando Alirio Cerqueira escribe sobre la cuestión 115 del Libro de los Espíritus, explicando que el murmullo es el proceso circunstancial de revuelta insumisa al propósito existencial, que puede durar mas o menos tiempo y tener diferentes grados de manifestación, desde el vacío existencial, pasando por el abandono existencial, pudiendo llegar a un estado de aislamiento existencial.
En este sentido entendemos que el autismo no es un castigo, porque no existe una ley de punición, sino un instrumento que dará el aprendizaje a través de la Ley de Causa y Efecto, que invita al Espíritu al ajuste de una conciencia ética fustigada por el arrepentimiento o el remordimiento y deseosa de pacificarse. De este modo, los conflictos existenciales son invitaciones para que el Espíritu pueda desarrollar el propósito existencial, trabajando en función de la superación de los mismos por la conexión con las Leyes Divinas y la disposición para desarrollar las virtudes esenciales, elevando su estado de conciencia en la vertical de la Vida, resultando en una comunión consigo mismo en esencia y con Dios.
LEÓN DENIS, MUNDO INVISIBLE.

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