INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Talismanes y hechiceros
2.- La conciencia cósmica
3.- Poseído o poseso
4.- Función del agua fluidificada en el tratamiento espiritual
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TALISMANES y HECHICEROS.
551 – ¿Puede un hombre malvado, con la ayuda de un Espíritu malo que le es devoto, hacer mal a su prójimo?
– No; Dios no lo permitiría.
552 – ¿Qué se debe pensar de la creencia según la cual ciertas personas tienen poder para echar las suertes?
– Ciertas personas tienen un poder magnético muy grande, del que pueden hacer mal uso, si su propio Espíritu es malo, en cuyo caso pueden estar secundadas por otros Espíritus malos. Pero no creáis en ese supuesto poder mágico que sólo existe en la imaginación de personas supersticiosas, ignorantes de las verdaderas leyes de la
Naturaleza. Los hechos que se mencionan son hechos naturales, mal observados y sobre todo, mal comprendidos.
553 – ¿Cuál podría ser el efecto de las fórmulas y prácticas mediante las cuales ciertas personas pretenden disponer de la voluntadde los Espíritus?
– El efecto de ponerlas en ridículo, si lo hacen de buena fe y en caso contrario son embaucadores que merecen castigo. Todas las fórmulas son engañosas; no hay ninguna palabra sacramental, ningún signo cabalístico, ningún talismán que tenga acción sobre los Espíritus, porque éstos sólo son atraídos por el pensamiento y no por
las cosas materiales.
– ¿A veces, ciertos Espíritus no han dictado por sí mismos, fórmulas cabalísticas?
– Sí; tenéis Espíritus que os indican signos, palabras extrañas, o que os prescriben ciertos actos con ayuda de los cuales hacéis lo que se llama conjuros. Pero estad muy seguros que se trata de Espíritus que se burlan de vosotros y abusan de vuestra credulidad.
554 – Aquel que, equivocado o no, tiene confianza en lo que llama la virtud del talismán, ¿no puede por esa misma confianza atraerse un Espíritu, siendo entonces el pensamiento quien actúa y el talismán tan sólo una señal que ayuda a dirigir el pensamiento?
– Es verdad, pero la naturaleza del Espíritu atraído depende de la intención y de la elevación de los sentimientos y es extraño que el que es bastante sencillo para creer en la virtud de un talismán, no tenga por objeto un fin más material que moral. En todo caso, eso acusa una pequeñez y una debilidad de ideas, que lo expone a los Espíritus imperfectos y burlones.
555 – ¿Qué sentido debe darse a la calificación de hechicero?
– Los que llamáis hechiceros son personas, cuando proceden de buena fe, que están dotadas de ciertas facultades, tales como el poder magnético y la doble vista. Entonces, como hacen cosas que no comprendéis, las creéis dotadas de una fuerza sobrenatural. Vuestros sabios, ¿no han pasado con frecuencia por hechiceros a los ojos de las personas ignorantes?
El Espiritismo y el Magnetismo nos dan la clave de una multitud de fenómenos sobre los cuales ha forjado la ignorancia una infinidad de fábulas, donde los hechos han sido exagerados por la imaginación. El conocimiento esclarecido de esas dos ciencias que, por decirlo así, no son más que una, mostrando la realidad de las cosas y su verdadera causa, es el mejor preservativo contra las ideas supersticiosas, porque demuestra lo posible y lo imposible, lo que está en las leyes naturales y lo que es una creencia ridícula.
556 – ¿Ciertas personas tienen verdaderamente el don de curar
por el simple tacto?
– Hasta eso puede llegar la potencia magnética, cuando está secundada por la pureza de sentimientos y un deseo ardiente de hacer el bien, porque entonces los buenos Espíritus le ayudan. Pero es preciso prevenirse contra el modo como son contadas las cosas por personas demasiado crédulas y entusiastas, dispuestas siempre a ver
maravillas en las cosas más naturales y sencillas. Y también es preciso desconfiar de los relatos interesados de las personas que explotan en provecho suyo la credulidad.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC
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LA CONCIENCIA CÓSMICA
( Comunicado)

Más allá de la Conciencia Crística, se halla lo que podríamos designar como Conciencia Cósmica. Mientras en la Tierra los seres más evolucionados que han morado en ella se encuentran unidos en la Conciencia Crística, en el Universo, las inteligencias aun más evolucionadas, se encuentran unidas al Creador en lo que algunos ocultistas llaman la Conciencia Cósmica. Dicha consciencia transciende planetas, galaxias y universos, y une a todos los seres en el Conocimiento Superior de la existencia de Dios. Más allá de este estado de conciencia, únicamente nos quedará penetrar en la Conciencia Divina.
El efecto que la Conciencia Cósmica provoca en los seres, es la confraternización por medio del Amor. Los seres que han alcanzado tal grado de desarrollo, como es el caso de vuestro Cristo- Jesús, gozan de facultades ilimitadas en el campo creador y por unión de pensamientos con el Creador, dar comienzo a nuevos soles, mundos y galaxias. Son los arquitectos del Universo. Dichos Seres, al contrario de lo que pensáis, no son escasos, y pueblan vastas regiones del Universo, que a vuestros ojos parecen deshabitadas. Su felicidad estriba en el bien común y trabajan con todas sus fuerzas en la mejora del globo donde habitan. En cambio, solo toman de él aquello estrictamente necesario a su subsistencia, que por ser de carácter sutil no produce merma significativa en su producto global. Dichos seres no padecen ya de enfermedades, por haber alcanzado casi plenamente la perfección moral. Sus cuerpos físicos no necesitan de infancia y su vida corporal se prolonga hasta varias centurias. Su materia es tan sutil que escaparía a vuestros ojos materiales, pero es lo suficiente densa para actuar sobre las máquinas e ingenios por ellos realizados. Sus mundos constituirían lo que para vosotros sería el Paraíso de la Génesis. No tienen necesidad de ociosidad ni de vehículo intermedio para el intercambio de bienes. No obstante, su mayor cualidad radica en la irradiación continua de fluidos beneficiosos que alcanzan todos los puntos del Universo en donde las criaturas, todavía inferiores a ellos, piden al Creador fuerzas, amparo y protección.
En sus horas de descanso no se dedican a dormir, sino que se desplazan gustosos a aquellos otros globos donde puedan servir de utilidad. Para establecer vínculos con ellos debemos ser seres de corazón puro y conciencia limpia, pues sino sus irradiaciones no alcanzarán a impresionar nuestra alma. Por el contrario, aquellas almas que ya andan por el camino de Jesús podrán remontarse con facilidad a esas alturas. Aquellos que lo consigan serán invadidos por un sentimiento tan grande de Amor, que nunca más se verán vacíos ni desamparados en la Creación. No obstante, tales vibraciones no pueden perdurar mucho tiempo en la Tierra, y solo cuando terminéis vuestra tarea en ella, podréis sentirlas de forma permanente.
Os aman: Los Hermanos de la Caridad
( Psicografía de David Estany Prim )
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POSEÍDO O POSESO
Tomando la palabra demonio, no en el sentido vulgar, sino en el de Espíritu malo, Espíritu impuro, Espíritu maléfico, Espíritu imperfecto...., se trataría de averiguar si un Espíritu de tal naturaleza puede coexistir en el cuerpo de un hombre, con aquel que está en él encarnado o si puede sustituirle. En este último caso cabe preguntar qué se hace del alma expulsada. La Doctrina Espiritista dice que el Espíritu unido al cuerpo no puede separarse definitivamente de él si no es por la muerte; que otro Espíritu no puede suplantarle ni estar unido al cuerpo simultáneamente con aquel; pero dice también que un Espíritu imperfecto puede unirse a un Espíritu encarnado y someterle dominando su pensamiento, si este último no tiene la fuerza necesaria para resistir y repelerle, para rechazar tal o cual idea, para negarse a obrar en tal o cual sentido, en cuyo caso queda, por así decirlo, esclavizado por su influencia. Por lo tanto no hay posesión en el sentido absoluto de la palabra, pero sí hay subyugación. No se trata de desalojar un mal Espíritu, pero sí se trata, sirviéndose de una comparación material, de echarle de nuestro lado, lo que no siempre se consigue en el momento en que se requiere. Por lo demás, hay gente que se complace por una dependencia que halaga sus gustos y sus deseos.
La superstición vulgar atribuye a la posesión diabólica ciertas enfermedades que no tienen otra causa que una alteración en los órganos. Esta creencia estaba muy extendida entre los judíos; para ellos, curar tales enfermedades era echar fuera a los demonios. Cualquiera que sea la causa de la enfermedad, si la curación se efectúa, no pierde nada la potencia de aquel que la opera. Jesús y sus discípulos podían decir, sirviéndose del lenguaje vulgar, que echaban fuera a los demonios, porque hablando de otro modo, ni hubiesen sido comprendidos ni probablemente creídos. Una cosa puede ser verdadera y falsa, según el sentido que se dé a las palabras. Las más grandes verdades pueden parecer absurdas cuando se atiende solamente a la forma de exponerlas.
-Allan Kardec- Diccionario Espiritista-
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