jueves, 21 de mayo de 2026

Bilocación y Desdoblamiento

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-Mediumnidad y estado vibratorio

2.- Diversidad de los espíritus

3.- El Libro de los Espíritus

4.- Bilocación y Desdoblamiento

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    MEDIUMNIDAD Y ESTADO VIBRATORIO

Existen tantas diferencias entre los diversos estados vibratorios  como las hay entre las fisonomías y los caracteres humanos. Sin embargo,  es necesaria cierta concordancia para que se establezcan relaciones entre Espíritus y encarnados. El Espíritu que desea comunicarse debe buscar un  médium cuyo estado psíquico presente la mayor analogía posible con el  suyo propio. Luego, mediante un adiestramiento gradual que puede abarcar  -según los casos- semanas, meses y aun años enteros, adiestramiento este al  que el médium debe cooperar con el pensamiento, el deseo y la voluntad, llegará a establecer con él una especie de sincronización. Pero si fracasa, deberá poner sus esfuerzos en otra persona. 
La mediumnidad más común es la de la escritura en sus diversas formas. 
La apodada "mecánica", porque el Espíritu actúa sobre el brazo del médium sin impresionar su cerebro, nos parece que presenta mayores garantías que  los otros procedimientos en uso. 

LEÓN DENIS, MUNDO INVISIBLE.
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       DIVERSIDAD DE LOS ESPÍRITUS

PREGUNTA: Usted habla de espíritus buenos o malos, serios o ligeros, y le confieso que no me explico esta diferencia. Me parece que, al dejar su envoltura corporal, deben despojarse de las imperfecciones inherentes a la materia; que debe para ellos hacerse la luz sobre todas las verdades que nos están ocultas, y que deben verse libres de las preocupaciones terrestres.
RESPUESTA DE A.K. - Sin duda alguna se encuentran libres de las imperfecciones físicas, es decir, de las enfermedades y flaquezas del cuerpo, pero las imperfecciones morales se refieren al espíritu y no al cuerpo. Entre ellos los hay que están más o menos adelantados intelectual y moralmente. Sería erróneo creer que los espíritus, al dejar su cuerpo material, reciben súbitamente la luz de la verdad. ¿Cree usted, por ejemplo, que cuando muera no habrá ninguna diferencia entre el espíritu de usted y el de un salvaje o el de un malhechor? Si así fuera, ¿de qué le serviría haber trabajado para instruirse y mejorarse, puesto que un cualquiera sería tanto como usted después de la muerte? Sólo gradual, y algunas veces muy lentamente, se verifica el progreso de los espíritus. Entre ellos, dependiendo esto de su purificación, los hay que ven las cosas bajo un punto de vista más exacto que durante su vida. Otros, por el contrario, tienen aún las mismas pasiones, las mismas preocupaciones y los mismos errores, hasta que el tiempo y nuevas pruebas les hayan permitido perfeccionarse.
Note usted bien que lo dicho es el resultado de la experiencia, porque del modo indicado se nos presentan en sus comunicaciones. Es, pues, un principio elemental del Espiritismo que entre los espíritus los hay de todos los grados de inteligencia y moralidad.

PREGUNTA: - Pero entonces, ¿por qué no son perfectos todos los espíritus? ¿Dios, pues, los crea de todas categorías?
RESPUESTA DE A.K. - Eso vale tanto como preguntar, porque todos los discípulos de un colegio no cursan filosofía. Todos los espíritus tienen el mismo origen y el mismo destino. Las diferencias que entre ellos existen no constituyen diferentes especies, sino grados diversos de adelanto.
Los espíritus no son perfectos, porque son las almas de los hombres, y los hombres no son perfectos, porque son la encarnación de espíritus más o menos adelantados. El mundo corporal y el mundo espiritual alternan incesantemente; por la muerte del cuerpo, el mundo corporal ofrece su contingente al mundo espiritual; por el nacimiento, el espiritual alimenta a la Humanidad. En cada nueva existencia, el espíritu realiza un progreso más o menos grande, y cuando ha adquirido en la Tierra la suma de conocimientos y de elevación moral de que es susceptible nuestro globo, lo deja para pasar a otro mundo más elevado, donde aprende cosas nuevas.
Los espíritus que forman la población invisible de la Tierra son hasta cierto punto reflejo del mundo corporal. Se encuentran en ellos los mismos vicios y las mismas virtudes; los hay sabios, ignorantes, falsos sabios, prudentes y atolondrados; filósofos, razonadores y sistemáticos; no habiéndose desprendido todos de sus preocupaciones, todas las opiniones políticas y religiosas tienen entre ellos sus representantes; cada uno habla según sus ideas, y a menudo lo que dicen no es más que su opinión personal, y he aquí por qué no se debe dar ciegamente crédito a todo lo que dicen los espíritus.

PREGUNTA: - Si esto es así, descubro una inmensa dificultad, pues en semejante conflicto de opiniones diversas, ¿ cómo distinguir el error de la verdad? No comprendo que nos sirvan de mucho los espíritus ni lo que ganamos con sus conversaciones.
RESPUESTA DE A.K. - Aunque sólo sirviesen los espíritus para enseñarnos que los hay y que son las almas de los hombres, ¿no sería ya esto muy importante para los que dudan de si la tienen, y que ignoran lo que será de ellos después de la muerte?
Como todas las ciencias filosóficas, la espiritista requiere largos estudios y minuciosas
observaciones. Así es como se aprende a distinguir la verdad de la impostura, y como se obtienen los medios de alejar a los espíritus mentirosos. Por encima de la turba de baja ralea, están los espíritus superiores, que no tienen otra mira que el bien, y cuya misión es conducir a los hombres por el buen sendero. Nos corresponde a nosotros saber apreciarlos y comprenderlos. Éstos nos enseñan magníficas cosas; pero no crea usted que el estudio de los otros sea inútil, dado que para conocer un pueblo es preciso estudiarlo bajo todas sus fases.
Usted mismo es prueba de esta verdad: creía usted que bastaba a los espíritus el dejar su envoltura corporal para despojarse de sus imperfecciones, y las comunicaciones con ellos nos han enseñado lo contrario, haciéndonos conocer el verdadero estado del mundo espiritual, que a todos nos interesa en extremo, ya que a él debemos ir todos. En cuanto a los errores que pueden nacer de la divergencia de opinión entre los espíritus, desaparecen por sí mismos a medida que aprendemos a distinguir los buenos de los malos, los sabios de los ignorantes, los sinceros de los hipócritas, ni más ni menos que entre nosotros. Entonces el sentido común hace justicia a las falsas doctrinas.

QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.
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           EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Con este libro, el 18 de abril de 1857 se inició para el mundo la era espírita. En él se cumplía la promesa evangélica del Consolador, del Paracleto o Espíritu de Verdad. Decir esto equivale a afirmar que El Libro de los Espíritus es el código de una nueva fase de la evolución humana. Y es exactamente esa su posición en la historia del pensamiento. No se trata de un libro común, que se pueda leer de un día para el otro y después olvidarlo en el rincón de una biblioteca. Nuestro deber consiste en estudiarlo y meditarlo, leyéndolo y releyéndolo de continuo.

Sobre este libro se levanta todo un edificio: el de la Doctrina Espírita. Constituye la piedra fundamental del Espiritismo, su primer hito. El Espiritismo surgió con él y con él se propagó, imponiéndose y consolidándose en el mundo. Antes de este libro no había Espiritismo y ni siquiera existía esta palabra. Se hablaba de Espiritualismo y Neo-espiritualismo, de una manera general, vaya y nebulosa. Los hechos espíritas, que siempre existieron, eran interpretaciones de los más diversos modos. Pero, después que Kardec lo hubo lanzado a la publicidad, “conteniendo los principios de la Doctrina Espírita”, una nueva luz fulguró en los horizontes intelectuales del mundo.

Al tomar este libro en nuestras manos observamos una secuencia histórica que no podemos olvidar. Cuando el mundo se aprestaba a salir del caos de las civilizaciones primitivas apareció Moisés como conductor de un pueblo destinado a trazar los lineamientos de un mundo nuevo, y de sus manos surgió la Biblia. No había sido Moisés quien la escribiera, pero fue él el motivo central de esa primera codificación del nuevo ciclo de revelaciones: el ciclo cristiano. Más tarde, cuando la influencia bíblica ya había modelado a un pueblo y éste se había dispersado por todo el mundo gentil, esparciendo la nueva ley, se hizo presente Jesús, y de sus palabras, recogidas por los discípulos, surgió el Evangelio.

La Biblia es la primera codificación de la primera revelación cristiana, el código hebraico en el que se fundieron los principios sagrados y las grandes leyendas religiosas de los pueblos antiguos. La gran síntesis de los esfuerzos de la antigüedad en dirección al Espíritu. No hay que asombrarse de que se presente ella muchas veces contradictoria e inspirando temor al hombre moderno. El evangelio constituye la codificación de la segunda revelación cristiana, la que brilla en el centro de la tríada de esas revelaciones, teniendo en la imagen de Cristo el sol que ilumina a la otras dos y que arroja luz sobre el pasado y el futuro, estableciendo entre ambas la necesaria conexión. Pero, así como en la Biblia se anunciaba ya el Evangelio, también en éste aparecía la predicción de un nuevo código: el del Espíritu de Verdad, según puede comprobarse en el Capítulo 14 del Evangelio según San Juan. Y ese nuevo código nació de las manos de Allan Kardec, bajo la orientación del Espíritu de Verdad, en el momento exacto en que el mundo se preparaba para entrar en una fase superior de su desarrollo.

Hegel nos muestra en sus lecciones de estética las monstruosas creaciones del arte oriental –figuras gigantescas, con dos cabezas y muchos brazos y piernas, y otras formas diversas- como la primera tentativa de lo Bello para dominar la materia y lograr expresarse a través de ella. La materia grosera se resiste a la fuerza del ideal, desfigurándolo en sus representaciones. Pero termina siendo domeñada y entonces aparecen en el mundo las formas equilibradas y armoniosas del arte clásico. No obstante, una vez alcanzado el máximo equilibrio posible, lo Bello rompe por sí mismo dicho equilibrio en las formas románticas y modernas del arte, buscando superar su rudo instrumento material para expresarse mejor y más libremente. Pues bien, esa grandiosa teoría hegeliana nos parece perfectamente aplicable al proceso de las revelaciones cristianas: porque de las formas aterradoras e incongruentes de la Biblia pasamos al equilibrio clásico del Evangelio, y de éste a la liberación espiritual de El Libro de los Espíritus.

Cada fase de la evolución humana se cierra con una síntesis conceptual de todas sus realizaciones. La Biblia es la síntesis de la antigüedad, como el Evangelio constituye el compendio del mundo grecorromano-judaico, y El Libro de los Espíritus la síntesis del mundo moderno. Pero cada una de esas sumas no trae consigo sólo los resultados de la evolución operada, porque contiene además los gérmenes del porvenir. Y en la síntesis evangélica debemos considerar, sobre todo, la presencia del Mesías como una intervención directa de lo Alto para la reorientación del pensamiento terreno. Gracias a esa intervención los principios evangélicos pasan directamente, sin necesidad de readaptaciones o modificaciones, en su pureza primitiva, a las páginas del presente libro, como las vigas maestras de la edificación de la nueva Era.

- José Herculano Pires-

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         BILOCACIÓN

 Y DESDOBLAMIENTO

                                          


  La  Bilocación es el fenómeno por el que una persona aparece visible en  lugares diferentes, simultáneamente, y que pueden ser distantes. Este  fenómeno es debido a que  el espíritu de  una  persona, de modo voluntario y  consciente, o  bien  involuntario e inconsciente,  se separa momentáneamente  de  su   cuerpo  carnal,   que  aparece  durmiendo o totalmente abstraído en un lugar, mientras que al mismo tiempo su figura  aparece  en otro u otros lugares más o menos lejanos. Esas presencias se producen mediante su  “Periespíritu ” o “Cuerpo Espiritual”,  que incluso a veces, puede llegar a materializarse, hasta el punto de presentar  un  aspecto de apariencia normal, con solidez y con una presencia  idéntica a la  del cuerpo físico, aunque en estos casos suelen presentar el semblante de una persona distraída. En un momento dado esta “persona” puede desaparecer bruscamente ante la mirada atónita de otras personas que lo miran, confundiéndolo con el sujeto material  ante el que creen estar.

 

     La presencia simultánea en más de un lugar diferente, se explica porque el ser espiritual es como un foco de energía luminosa, que  irradia   a donde quiere plasmarse  y hasta  materializarse. Allá donde va el deseo a través de la mente, allá que se plasma y se hace visible su presencia, aunque su realidad física esté en otro lugar.                         

                                                      

     En este extraño  fenómeno actúa siempre una irradiación espiritual, y la  prueba de su veracidad estriba en  el recuerdo vivido, aportación y comprobación de detalles y objetos reconocidos en el lugar (o lugares) en los que “se presentó”, aun con su mente aparentemente distraída.

 

      Durante el desdoblamiento del alma, ( más vulgarmente conocido como “viaje astral”), a veces se puede producir  una   materialización  visible  del “doble etéreo”( Periespíritu)   y   el sujeto que   lo experimenta, a veces relata después, como  sintió su salida  del  cuerpo físico, y se  percibió a sí mismo como una realidad fuera de su cuerpo, al que podía contemplar como algo extraño, pero sin embargo, por el que se sentía atraído en algún modo   ( a veces describen como un cordel de energía luminosa  y  extraordinariamente elástica que actúa como lazo de unión  durante esos momentos entre él mismo  y su cuerpo).

 

        El  desdoblamiento también puede producirse sin que haya una  materialización del perispíritu de la persona; esta modalidad es más  conocida popularmente como “viaje astral”, por la descripción de sitios   remotos, que a veces se encuentran diseminados  por cualquier lugar de la Tierra o del cosmos, hasta donde a veces llegan estas  visitas o desplazamientos, sin la materialización en ningún caso del cuerpo espiritual.  Para diferenciar conceptos diremos que en la bilocación el Espíritu desplazado se materializa en mayor o menor grado y la salida fuera del cuerpo es más o menos  limitada  o cercana en cuanto a espacio físico, y en el que  siempre aparece   la persona  ( o su “doble etéreo”) en un lugar  donde puede ser observado en el momento de su aparición, mientras que el viaje astral suele ser a lugares mucho más lejanos y durante el mismo no se produce la materialización del cuerpo espiritual y tan solo es un espectador consciente de lo que le rodea.

 

         Ambos fenómenos que tienen tantos puntos en común, vienen a evidenciar que realmente somos algo más que materia, porque existe algo en nosotros, lo llamen como lo llamen, que es susceptible de manejarse a sí mismo con voluntad propia y  es capaz de actuar independientemente fuera y lejos  del cuerpo físico,  constituyendo  por tanto una  fuerte evidencia  de  la existencia  y  supervivencia del  Ser espiritual que todos somos; esto no es solo una teoría o una creencia, sino una gran y trascendente realidad.


- José Luis Martín-

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