miércoles, 13 de mayo de 2026

El hombre, ser completo

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Estigmatizados, ¿ fenómeno o milagro ?

2.- ¿ Cómo mejora el Espiritismo al ser humano ?

3.- Crisis. Mensaje de Bezerra de Menezes. 

4.- El hombre, ser completo

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ESTIGMATIZADOS, ¿ FENÓMENO O MILAGRO ?

 

                                                                      


 Hay sujetos que protagonizan una extraña clase de fenómeno, ciertamente  inquietante. Se trata de la  aparición de estigmas o llagas sangrantes sin una explicación física. Este es un antiguo fenómeno que se ha relacionado siempre con los “milagros” a imitación de las heridas de Jesucristo causadas por su  crucifixión, y con lo “sobrenatural” debido a permanecer inexplicado por la Ciencia y  desconocerse  cualquier otra explicación para los mismos.

                                                                                                                   

Su manifestación consiste en  la aparición  en el cuerpo físico de una persona, de llagas, quemaduras o señales rojizas, así como exudaciones sanguíneas de las mismas. Generalmente, por la fe religiosa, se supone que reproducen las heridas  que sufrió  Jesucristo en su pasión y muerte.       

               

La moderna Psiquiatría y la Parapsicología sin embargo, ha llegado a la conclusión de  que se  trata de un fenómeno natural,  aunque raro, provocado  desde  la propia mente del sujeto, que fuertemente sugestionado o impresionado por una imagen religiosa con la que se identifica, tiene suficiente energía psíquica actuando mediante el poder mental, generalmente inconsciente, como para plasmar sobre su propio organismo físico los rasgos traumáticos de   dicha imagen.  Esta puede estar en su mente impresionada  profundamente, por la que mentaliza conscientemente  que van a aparecer en su propio cuerpo los estigmas, o  debido a la  enorme sugestión  inconsciente de su intenso fervor   religioso, o también podría ser en algunos casos  por una sugestión externa que se ha implantado en su mente, como ya ha sido comprobado en algún caso de hipnotismo. Se ha comprobado como  experimentadores  mediante un acto directo de su voluntad, pueden hacen aparecer llagas y estigmas en el cuerpo de ciertas personas, haciendo salir por tales heridas, sangre y otros humores, para seguidamente  curarlos  enseguida por un nuevo acto de voluntad  contrario al anterior. Este extraordinario e infrecuente suceso viene a  demostrar  como la sola voluntad humana es capaz de  actuar sobre la materia, hasta el punto de poder destruir o reparar tejidos vivos.

 

 Una prueba de que no se trata de “milagros sobrenaturales” propiamente dichos, tal como estos milagros se interpretan como una derogación de las normas de la naturaleza, es  por ejemplo, el que los estigmas de carácter religioso que reproducen en los estigmatizados las llagas de la crucifixión de Cristo; estas suelen aparecer en las palmas de las manos , tal como  están en las imágenes, en los crucifijos de las Iglesias y en las estampas, y sin embargo se sabe por los estudios de la Sábana Santa y por  la Medicina Forense, que  los clavos de Cristo realmente penetraron las muñecas a nivel del metacarpo. En las palmas de las manos, el propio peso del cuerpo, lógicamente las hubiese desgarrado y no hubiesen sujetado su   peso colgado del madero.

 

Entre los más famosos estigmatizados en la Historia, y han sido bastantes, tenemos por ejemplo a Teresa Neuman y al  P.Pío de Pietralclina.


- José Luis Martín-

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¿ CÓMO MEJORA EL ESPIRITISMO AL SER HUMANO ?



Esta pregunta es provocadora y nos lleva a analizar más profundamente que las simples respuestas memorizadas en conferencias y encuentros espíritas. El espírita está acostumbrado a escuchar cómo la doctrina mejora a quienes llegan a ella, pero ¿ cómo sucede eso? ¿Qué puntos mejoramos en nosotros a medida que estudiamos esta maravillosa doctrina?

Para responder a estas preguntas utilizaremos el contexto en el que la doctrina se hizo pública. En esa época, el positivismo alejaba cada vez más al hombre de cualquier idea espiritual. La humanidad se volvió racional en el apogeo de su madurez, y esto distanció a la ciencia de la religión.

Era necesario que la doctrina de los espíritus viniera a crear un movimiento de aproximación entre lo espiritual y lo material, para que los hombres vieran con pruebas irrefutables que el mundo espiritual existía y que era deber de todos luchar por superarse si queríamos. para tener un futuro mejor.

La doctrina se basaba en un pilar muy claro que era el pilar del amor y la caridad. En suma, el espiritismo pedía a sus adeptos que analizaran la necesidad de la famosa reforma íntima , que, practicada de forma sincera y disciplinada, potenciaría el progreso del ser. Por cierto, el progreso fue otro concepto del que mucho se habló y recordó la doctrina de los espíritus.

Según sus conceptos básicos, el hombre, desde su creación, estaba destinado al progreso ya la perfección. Dios estableció esta ley básica que rige todo su universo para que todo en la vida evolucione de acuerdo a sus experiencias y méritos. Con eso, el código moral traído por los espíritus a través de los estudios de Kardec se convirtió en una guía inigualable para ayudar en este camino hacia la superación personal.

El espírita se convierte en aprendiz de Jesús, buscando mejorar en sí mismo todas las tendencias menores y buscando comprender las causas de las aflicciones y la importancia de evitar nuevas cuestiones pendientes en la encarnación actual. En su rutina, el espírita que realmente integra todos los conocimientos adquiridos en sus estudios pasa a controlar mejor sus emociones, busca comprender sus sentimientos de la mejor manera posible, buscando siempre actuar de forma equilibrada y caritativa.

Hay quienes sienten enormes dificultades para aplicar el nuevo estilo de vida, principalmente porque se convierten en objeto de escarnio o desprecio por parte de la comunidad en general. Pero el espírita dedicado y atento a su necesidad sabe que éstas son piedras en un camino necesario para la elevación moral del ser. Quizás el cambio más importante que se nota en el espírita inicialmente es un despertar de la conciencia que lo lleva a observar mejor sus actitudes y tratar de cambiarlas con el tiempo.

A diferencia de lo que muchos puedan pensar, el espiritista no es un modelo, sino alguien que trata de copiar al modelo más grande de todos nosotros, que es Jesús. El Espiritismo nos hace mirar dentro de nosotros mismos y buscar en nosotros mismos y en su divino consuelo la fuerza para trabajar en la lucha incesante de la evolución espiritual.

El Espiritismo hace que las personas, inicialmente a través de la disciplina y la fuerza de la costumbre, se vuelvan más suaves, más equilibradas, menos propensas al egoísmo y al orgullo. Este movimiento se debe principalmente al peso sobre la conciencia moral. Al leer que debemos perdonar para ser perdonados, nos sentimos culpables al recordar a los hermanos que no perdonamos, al leer sobre la ira y el daño que trae al espíritu y al cuerpo físico, sentimos remordimiento por nuestras crisis coléricas.

La culpa es el paso inicial hacia el arrepentimiento y un cambio de rumbo. Después de este estado de entendimiento en el que concluimos después de los estudios que necesitamos cambiar, que tiene sentido y que sólo si cada uno se supera a sí mismo podemos llegar al reino de los cielos que está dentro de cada uno de nosotros, es después de eso que comenzar realmente la lenta marcha del progreso.

Hasta hoy es difícil señalar espíritas que hayan alcanzado niveles evolutivos muy altos, porque es un proceso lento en el que no hay saltos cuánticos. Tenemos grandes ejemplos de espíritas que actuaron cristianamente en su misión que alcanzaron un nivel muy alto de moralidad y estos nos ayudan diariamente en el movimiento espírita a evolucionar y crecer moralmente.

Tomemos como ejemplo a los grandes espíritus que siempre nos inspiran a estudiar, trabajar y evolucionar. Procuremos siempre que nuestra meta principal sea superarnos a nosotros mismos, superar nuestras dificultades, nuestros defectos. Se nota que el espiritista es una persona que intenta. Traten de ser más pacientes, traten de ser más caritativos, traten de ser mejores, con humildad y sinceridad. Sólo alcanzarás el reino de los cielos si comprendes que el reino está dentro de ti y que para eso necesitas mirarte a ti mismo.

- Felipe Gama-

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                                                           CRISIS                   

                Mensaje de Bezerra de Menezes 

                                                           


En tiempos de crisis que estamos viviendo política, económica y socialmente, el 15 de agosto de 2015, recibí este mensaje por correo electrónico y decidí compartirlo con nuestros lectores con el fin de esclarecer el movimiento espiritual que se está dando detrás de las bambalinas en el mundo! ¡Mucha paz!

“Amados hijos. La palabra crisis ha sido pronunciada constantemente por mis hermanos en la Tierra. Sin embargo, el momento es de innegable crisis en los más variados campos de la actividad humana. Pero nada está fuera del control del Padre que nos ama, y ​​si Él permite la existencia del tumulto, es para que saquemos las lecciones de nuestra maduración.

En la crisis económica, aprendamos a vivir con más sencillez.
En la crisis de la soledad, aprendamos a ser más solidarios.
En la crisis ética tengamos posturas más justas.
En la crisis de pérdidas, aprendamos a respetar a los hermanos más de los que piensan diferente a nosotros.
En la crisis espiritual, nos acercamos a Dios por la fe y la oración.
En la crisis del rencor, perdonemos un poco más.
En la crisis sanitaria, mantengamos un mayor equilibrio en nuestras actitudes
. En la crisis del amor, que nuestro corazón puede ser más fuerte que el egoísmo.

Un momento de crisis es un momento de un paso adelante. Retroceder, rebelarse o parar, nunca. La crisis exige progreso. Si la crisis ha llegado para cada uno de nosotros, es hora de levantarse, cambiar y avanzar en la construcción de un nuevo tiempo de amor y paz”.

Bezerra de Menezes , por José Carlos De Lucca

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         EL HOMBRE : SER COMPLETO

George Mivart, el célebre naturalista inglés, analizando psicológicamente al hombre, aclara que EL HOMBRE «difiere de los otros animales por las características de la abstracción, de la percepción intelectual, de la conciencia de sí mismo, de la reflexión, de la memoria racional, de su capacidad de juzgar, de la síntesis e inducción intelectual, del raciocinio, de la intuición, de las emociones y sentimientos superiores, del lenguaje racional y del verdadero poder de la voluntad». Las enciclopedias definen al hombre como un «animal racional, moral y social, mamífero, bípedo, bímano, capaz de un lenguaje articulado que ocupa el primer lugar en la escuela zoológica: ser humano…» El momento más elocuente de su proceso evolutivo se dio cuando adquirió la conciencia para discernir el bien del mal, la verdad de la mentira.

    Estudiado ampliamente a través de los siglos, Pitágoras afirmaba que el hombre «es la medida de todas las cosas». Sócrates y Platón establecieron que «era el objeto más directo de la preocupación filosófica, siendo el resultado del ser o Espíritu inmortal y del no ser o su materia, que unidos le proporcionaban el proceso de la evolución». Desde el punto de vista psicológico, la persona es un ser que se expresa en múltiples dimensiones, desde su contenido humanista, comportamentalista y existencial, a nuevos potenciales que estructuran al ser pleno.

   La psicología occidental, difiriendo de la oriental, mantuvo el concepto de persona en los límites cuna-sepulcro con la estructuración transitoria, en tanto que la oriental sustenta la idea de una realidad trascendente, a pesar de su inseparable expresión de la forma y relatividad corporal. Los estudios transpersonales, incorporando las tesis orientales, consideran a la persona como un ser integral, cuyas dimensiones pueden expresarse en varias manifestaciones, tales como la consciencia, el comportamiento, la personalidad, la identificación, la individualidad, en un ser complejo de expresión trinitaria.

    La persona, observada desde el punto de vista inmortal, es preexistente al cuerpo y su origen se pierde en los milenios pasados del proceso evolutivo, para desarrollarse de acuerdo a una finalidad que se manifiesta en cada experiencia corporal, la reencarnación, como adquisición de nuevos conocimientos, facultades y funciones, que conducen al crecimiento y a la felicidad. En el Espiritualismo idealista «el espíritu tiene la primacía en todo lo que se relaciona con el mundo y la vida humana», en tanto que para el materialismo «el espíritu no es más que una forma de actividad de la materia que en determinada fase de su evolución de las formas simples hacia otras más complejas, adquirió la conciencia».

    A través de los siglos, la filosofía buscó demostrar que la persona es distinta del individuo y del ser psicofísico, que dio margen a consideraciones prolongadas por parte de los pensadores y de variadas escuelas, procurando ofrecer al hombre los caminos para ser feliz en continuas tentativas de interpretar la vida y entenderla. Los filósofos atomistas lo reducían todo al capricho de las partículas, las cuales al desarticularse se aniquilaban a través del fenómeno biológico de la muerte.

   La filosofía espírita nos enseña que el hombre es un conjunto de elementos que se ajustan e interpenetran en una misma estructura biológica. El cuerpo carnal y el cuerpo espiritual se originan en el mismo elemento primitivo, es decir, en el fluido cósmico universal. Ambos son materia, aunque en estados diferentes. A través de El Libro de los Espíritus sabemos que el hombre está formado por:

 1º El cuerpo físico o ser material análogo a los anima es y animado por el mismo principio vital. Es el envoltorio material que precisamos para desenvolvernos en este plano de existencia.

2º El alma o ser inmaterial, espíritu encarnado en el cuerpo, ser eterno y preexistente, que sobrevive al cuerpo físico después de la muerte.

3º El lazo que une el alma al cuerpo somático, principio intermediario entre la materia y el espíritu, al que se denomina “periespíritu”, que está constituido por varios tipos de fluido, energía o de materia hiperfísica.

   Recordemos que en el mismo instante de la fecundación en el óvulo, la primera célula llamada “cigoto” comienza su trabajo para ir construyendo el cuerpo físico y espiritual, en función de sus necesidades reencarnatorias. Y lo hace a través de los genes y cromosomas que nos dan las características físicas necesarias para las lecciones, pruebas y expiaciones que tengamos destinadas en cada existencia. O lo que es lo mismo, en cada reencarnación se preparará con nuestra colaboración, o sin ella, el organismo físico adecuado para la nueva tarea que hemos de emprender.

    La envoltura física no sólo vendrá equipada para las tareas a las que nos hemos comprometido en el mundo espiritual, sino que además traerá consigo la posibilidad de que puedan producirse ciertos desequilibrios orgánicos como reparación de faltas e imprudencias cometidas anteriormente. Todo ello dependerá, por supuesto, de nuestro comportamiento y de nuestra capacidad de asumir los retos que se nos plantean. Nuestro actual vehículo físico responde perfectamente a la situación de nuestro periespíritu después de la anterior reencarnación, cumpliéndose así la «ley de causa y efecto».

    Una vez que esta realidad ha aparecido ante nuestros ojos, debemos analizar y meditar seriamente cuál es el comportamiento a seguir, qué cosas debemos rápidamente cambiar, cuál es el camino para mantener nuestra mente armónica e impedir que se produzcan alteraciones que nos van a afectar también físicamente. Es de máxima importancia en el complejo humano el moderno «modelo organizador biológico», es decir, el periespíritu, porque su función es la de personalizar, individualizar e identificar el espíritu, guardando la apariencia humana de su última encarnación. En él las experiencias de las múltiples reencarnaciones están archivadas, sufriendo con los tóxicos ingeridos por el hombre. Su plasticidad es afectada por los desgastes del alcohol, de las drogas, de la nicotina, de las tentativas de suicidio, etc., grabándole los disturbios patológicos, tales como la esquizofrenia, la epilepsia, el cáncer, el mal de Hansen, entre otros, que en un momento propio favorecen la sintonía con microorganismos que desordenadamente se multiplican y abordan el campo orgánico. ¿Qué ocurre entonces…? En futuras reencarnaciones estas lesiones repercutirán como enfermedades patológicas, enseñando al hombre a través del dolor la obligación de valorizar la vida y el respeto a Dios.

    No debemos olvidar que el periespíritu es el conductor de la energía que establece la duración de la vida física, así como es el responsable de la memoria de las existencias pasadas, que se archivan en las telas sutiles del inconsciente actual, proporcionando reflejos o recuerdos esporádicos de las experiencias ya vividas. Saludable y optimista debe ser para que el amor sea la base fundamental en este momento de cultura, tecnología, ciencia y de desamor. La humanidad ha llegado a un punto en que la tecnología aliada a la ciencia ha logrado casi todo, pero el amor es aún, sin embargo, una aventura. Nunca hubo tanta gente en la Tierra, más de 7.000 millones de personas, con tantos millones en soledad. El hombre marcha a solas. Es por ello que, si queremos purificar nuestra alma, debemos cuidar de nuestro vehículo físico para el aprendizaje en la «escuela terrestre» con buenos pensamientos y acciones. En consecuencia, cambiar la constitución de nuestro periespíritu, ya que, como viajeros de la eternidad, hoy estamos construyendo nuestro mañana.

- Juan Miguel Fernández -

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