sábado, 2 de marzo de 2024

Mediumnidad curativa

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Reencarnación y homosexualidad

2.- ¿ Es cierto que Dios hace milagros?

3.- Historia del Espiritismo: Los preludios

4.- Mediumnidad curativa

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REENCARNACIÓN y HOMOSEXUALIDAD
A pesar de, en su naturaleza íntima, el espíritu no tiene sexo, las experiencias de las vidas pasadas determinan una nítida polarización energética del espíritu reencarnante, con características masculinas o femeninas.
También es verdad, que el espíritu humano posee en las energías sexuales, uno de los mecanismos de su propio progreso espiritual, porque estas son adquisiciones seculares, y constantemente renovadas por las nuevas encarnaciones.
Los espíritus en fase evolutiva compatible con el planeta Tierra poseen, normalmente, las fuerzas sexuales inclinadas o hacia la polarización masculina o hacia la polarización femenina. Quien visualiza la respetable figura de Bezerra de Menezes siempre lo ve como una figura masculina, inclusive con barba, etc.… De la misma forma, en las visiones de la falange de María ellos son típicamente femeninos.
En un nivel más periférico, y personal, diría que no hay como confundir la figura de mi padre desencarnado con, por ejemplo, mi tía. Observamos, por lo tanto, que los espíritus masculinos así como los femeninos expresan en sus energías la tendencia sexual que les es natural y de conformidad con sus inclinaciones psíquicas.
Las peculiaridades psico-sexuales de un espíritu determinan, de esta forma, su expresión física o su organización biológica, en lo que se refiere al aspecto de su cuerpo astral. Por lo tanto, el cuerpo espiritual es el reflejo de su mente.
Conforme ya estudiamos, al reencarnar, el espíritu, ligándose al óvulo, transmite sus vibraciones tipificando, automáticamente, su polaridad sexual. A través de esta polaridad sexual transmitida por el cuerpo espiritual al óvulo, ésta atraerá al espermatozoide X (femenino) o Y (masculino) que determinará el sexo biológico de la futura encarnación.

Se concluye, por este motivo, que el sexo biológico será siempre el adecuado a las características psico-sexuales del espíritu.
La homosexualidad es una dificultad de adaptación del espíritu a su condición biológica. En este grupo, incluimos a todos los individuos en desequilibrio sexual con su organismo que buscan ejercer la fisiología sexual con personas del mismo sexo, en incompatible práctica con la naturaleza que elaboró dos sexos opuestos o complementarios.
Se trata de un desajuste, algo a corregir, amparado y tratado con respeto. No siendo perseguido o discriminado, pero tampoco encubierto bajo la falsa interpretación de “una libre opción sexual”. No existe un 3º, 4º u otro sexo. Existen, en nuestro planeta, tan sólo dos y de polaridad opuesta.
La no discriminación del homosexual y el respeto que se debe tener hacia estos hermanos no excluye, sin embargo, que se trata de una dificultad sexual de los mismos.
Dificultades o desajustes emocionales (o físicos), acaban siempre en una patología.
Cuando se menciona el término patología hay, inmediatamente, una reacción de determinados grupos, pues la asocian a la discriminación.
Volvemos a insistir, el homosexual no está siendo excluido por la doctrina espirita, al contrario, es comprendido y amparado. Lo que constituye una patología es, pues, su inadaptación psíquica a una realidad biológica programada para la existencia actual.
El origen del comportamiento homosexual se debe a un conflicto entre estructuras del consciente, u organización biológica, y las regiones del inconsciente o estructuras espirituales, en desarmonía energética.

Conforme sabemos, cualquier postura mental genera núcleos de vibración en las estructuras del inconsciente.
Posturas mentales, reforzadas por actitudes, intensifican esos campos de vibración.
De esta forma, se comprende que actitudes de exacerbación sexual con desvíos de conducta, especialmente cuando perjudican a otros individuos, se graban indeleblemente en los campos energéticos de los espíritus.
- Ricardo di Bernardi- Padres e Hijos
Traducción de Johnny M. Moix

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        ¿ Es cierto que Dios hace milagros?

15. En cuanto a los milagros propiamente dichos, sin duda Dios puede hacerlos, visto que nada es imposible para Él. Pero ¿los hace? En otras palabras, ¿deroga las leyes que Él mismo ha establecido?

No le incumbe al hombre prejuzgar los actos de la Divinidad ni subordinarlos a la debilidad de su entendimiento. No obstante, en lo atinente a las cosas divinas, utilizamos como criterio los atributos mismos de Dios. Al poder soberano Él une la soberana sabiduría, razón por la cual debemos concluir que no hace nada inútil.

Entonces, ¿por qué haría milagros? Se dice que los hace para dar testimonio de su poder. Pero el poder de Dios, ¿no se manifiesta de una manera mucho más elocuente a través del conjunto grandioso de las obras de la Creación, por la sabia previsión que preside desde lo más gigantesco hasta lo más insignificante, y por la armonía de las leyes que rigen el universo, antes que por algunas pequeñas y pueriles derogaciones que los prestidigitadores saben imitar? ¿Qué se diría de un ingeniero mecánico que, para dar muestra de su habilidad, desmontara un reloj construido por sus propias manos, obra maestra de la ciencia, a fin de mostrar que puede deshacer lo que ha
hecho? Por el contrario, ¿su saber no se destaca mucho más mediante la regularidad y la precisión del funcionamiento de su obra?

La cuestión de los milagros propiamente dichos no incumbe, pues, al espiritismo. Con todo, si se considera que Dios no hace nada inútilmente, la doctrina espírita emite la siguiente opinión:

Dado que los milagros no son necesarios para la glorificación de Dios, nada en el universo sucede fuera del ámbito de las leyes generales. Dios no hace milagros, porque como sus leyes son perfectas, no necesita derogarlas. Si hay hechos que no comprendemos, eso se debe a que aún nos faltan los conocimientos necesarios.

EL GENESIS
ALLAN KARDEC

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HISTORIA DEL ESPIRITISMO: LOS PRELUDIOS
   Hacia el año 1848, llamó la atención en los Estados Unidos de América, una sucesión de hechos o fenómenos extraños que consistían en ruidos, golpes y movimiento de objetos sin causa conocida. Estos fenómenos acontecían con frecuencia, espontáneamente, con una intensidad y persistencia singulares, pero se notó también que ocurrían particularmente bajo la influencia de ciertas personas, a las que se dió el nombre de médiums, que en cierta forma podían provocarlos a voluntad, lo que permitió repetir las experiencias. Para eso usaron sobre todo mesas, no porque este objeto fuese más favorable que otros, sino solamente porque es el mueble más cómodo y porque es más fácil y natural sentarse alrededor de una mesa que de cualquier otro mueble. De esa forma se generó la rotación de las mesas, después de movimientos en todos los sentidos, saltos, volteretas, fluctuaciones, golpes dados con violencia, etc. El fenómeno fue designado al principio con el nombre de mesas giratorias o danzantes.

    Hasta entonces el fenómeno se podía explicar perfectamente por una corriente eléctrica o magnética, o por la acción de un fluido desconocido, y además esta fue la primera opinión formada. Pero no se tardó en reconocer en esos fenómenos, efectos inteligentes; así el movimiento obedecía a una voluntad; la mesa iba a la derecha o a la  izquierda, en dirección a cualquier persona designada, y quedaba bajo el mando de quien preguntaba, golpeando el suelo con una de sus patas el numero de veces solicitado, o lo batía regularmente, etc. Quedó así la evidencia de que la causa no era puramente física y, a partir del axioma: "Si todo efecto tiene una causa, todo efecto inteligente tiene una causa inteligente ". Se concluyó que la causa de ese fenómeno debía de ser una inteligencia.

     ¿ Cual era la causa de esa inteligencia?. Esa era la cuestión. La primera idea fue que podía ser un reflejo de la inteligencia del médium o de los asistentes, pero la experiencia demostró más tarde la imposibilidad de eso, porque se obtuvieron cosas completamente fuera del pensamiento y de los conocimientos de las personas presentes, y hasta en contradicción con sus ideas, su voluntad o su deseo; ella solamente podía entonces, pertenecer a un ser invisible. El medio de asegurarlo era bien simple: bastaba iniciar una conversación con esa entidad, lo que fue hecho por medio de un número convenido de golpes, significando si o no, o designando las letras del alfabeto; de esa forma se obtuvieron respuestas para las diversas cuestiones que se le dirigían. El fenómeno fue designado bajo el nombre de mesas parlantes. Todos los seres que se comunicaban de esa forma, interrogados sobre su naturaleza, declararon ser Espíritus y pertenecer al mundo invisible. Como se trataba de efectos producidos en gran número de localidades, con la intervención de personas diferentes y observados por hombres muy serios y sabios, no era posible que fuesen ellos juguete de una ilusión.

     Desde América, ese fenómeno pasó a Francia y al resto de Europa, donde durante algunos años, las mesas giratorias y parlantes, fueron una moda para divertir en los salones; luego, cuando als personas se cansaron, lo dejaron de lado para pasar a otra distracción.

     El fenómeno no tardó en presentarse bajo un nuevo aspecto, que lo hizo salir del dominio de la simple curiosidad. Los limites de este resumen no permiten seguirlo en todas sus fases. Nos pasamos sin transición a lo que nos ofrece de más característico, lo que fija la atención sobre todo de las personas serias.

     Decimos, inicialmente, que la realidad del fenómeno encontró numerosos contradictores; algunos, sin tener en cuenta el desinterés y la honradez de los experimentadores, no vieron más que un hábil juego de prestidigitación. Los que no admiten nada fuera de la materia y solo creen en el mundo visible, que creen que todo muere con el cuerpo, los materialistas, en una palabra, los que se califican de espíritus fuertes, relegaron la existencia de Espíritus invisibles al campo de las fábulas absurdas; tachaban de locos a los que tomaban la cosa en serio y los llenaban de sarcasmos y de burlas. Otros, no pudiendo negar los hechos, y bajo el imperio de ciertas ideas, atribuyeron esos fenómenos a la influencia exclusiva del diablo, procurando por este medio asustar a los tímidos. Pero hoy el miedo al diablo perdió singularmente su prestigio; hablaron tanto de él, lo pintaron de tantos modos que las personas se familiarizaron con esa idea, y muchos encontraron que era preciso aprovechar la ocasión para ver lo que él es realmente. Resultó que, aparte de un pequeño número de mujeres timoratas, el anuncio de la llegada del verdadero diablo tenía algo de picante para los que solamente lo habían visto en cuadros o en el teatro; él fue para mucha gente un poderoso estimulante, de modo que los que quisieron levantar por ese medio una barrera a las nuevas ideas, fueron contra su propio objetivo y sin querer se volvieron agentes propagadores, tanto más eficaces cuanto más fuerte gritaban. Los otros críticos no tuvieron mayor suerte, porque a los hechos constatados, con raciocinios categóricos, solo pudieron oponer sus denegaciones. Leed lo que ellos publicaron, y en todas partes encontraréis la prueba de su ignorancia y de su falta de observación seria de los hechos, y en ninguna parte una demostración definitiva de su imposibilidad. Toda su argumentación se resume así: " Yo no lo creo, entonces no existe, todos los que creen están locos y solamente nosotros tenemos el privilegio de la razón y del buen sentido".  El número de adeptos hechos por la crítica seria o burlesca es incalculable, porque en todas ellas solo se encuentran opiniones personales, vacías de pruebas en contrario. Continuemos nuestra exposición.

     Las comunicaciones mediante golpes eran lentas e incompletas; se reconoció que adaptando un lápiz a un objeto movible, una cesta, una tablilla o algún otro, sobre los que se colocaban los dedos, ese objeto se ponía en movimiento y trazaba caracteres. Más tarde se reconoció que esos objetos eran tan solamente accesorios que podían ser dispensados; la experiencia demostró que el Espíritu, que actuaba sobre un cuerpo inerte dirigiéndolo a voluntad, podía actuar de la misma forma sobre el brazo o la mano, para conducir el lápiz. Tuvimos así médiums escritores, o sea, personas que escribían de modo involuntario bajo el impulso de los Espíritus, de los cuales ellos serían los instrumentos e intérpretes. A partir de ahí, las comunicaciones no tuvieron más límites, y el intercambio de pensamientos se pudo hacer con tanta rapidez y desarrollo como entre los vivos. Era un vasto campo abierto a la exploración, para el descubrimiento e un mundo nuevo, el mundo de los invisibles, como el microscopio lo es para descubrir el mundo de los infinitamente pequeños.

     ¿ Qué son esos Espíritus?; ¿ Qué papel desempeñan en el Universo?; ¿Con qué objetivo se comunican con los mortales?- Tales eran las primeras cuestiones que había que resolver. Se supo después por ellos mismos, que no son seres aparte en la Creación, sino las propias almas de aquellos que vivieron en la Tierra o en otros mundos; que esas almas, después de haberse despojado de su envoltorio corporal, pueblan y recorren el espacio. No hubo más posibilidad de dudas cuando se reconocieron entre ellos a parientes y amigos, con los que se podía conversar; cuando estos vinieron a dar prueba de su existencia, demostrando que la muerte para ellos fue solamente la del cuerpo, que su Alma o Espíritu continuaba viviendo; que estaban allí, junto a nosotros, viéndonos y observándonos como cuando eran vivos, rodeando de solicitud a los que amaron y cuyo recuerdo es para ellos una dulce satisfacción.

- Allan Kardec- ( El Espiritismo en su más simple expresión)

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MEDICINA ESPÍRITA

J. Herculano Pires

LA Medicina Espírita es un proceso  en desarrollo. Comenzó con Kardec y el Dr. Demeure, en París,   en la segunda mitad del siglo pasado. las experiencias y observaciones realizadas con médiums terapeutas  en la clínica del Dr. Demeure figuran, en parte, en la Revista Espirita, colección de doce libros  de los doce años en los que Kardec dirigió y redirigió, prácticamente, prácticamente solo, los fascículos  mensuales de la publicación por el fundada. La Medicina Espirita es un resultado natural de la naturaleza y de las finalidades del Espiritismo. Tanto en el campo científico, como en el filosófico y religioso, la Doctrina espirita se reveló como una forma de Humanismo Atibo, destinado no apenas a establecer principios humanistas, más también  a actuar en el hombre  y por el hombre,   descifrándole los misterios del cuerpo y del  espíritu y proporcionándole los recursos culturales para la humanización del mundo. Los problemas de la salud humana  no podían escapar  de su enfoque universal. En ese plano como en todos los demás, Kardec actuó con prudencia y sabiduría, pesquisando, observando, estudiando  y por fin orientando.  El materialismo dominante en las Ciencias y en la Medicina repelió  la Medicina Espirita.  Kardec, por su vez,  sobrecargado con los múltiples encargos doctrinarios, no tuvo tiempo para cuidar específicamente de ese problema  y de la Pedagogía, dos campos en los que milito con éxito, teniendo sus obras adoptadas por la Universidad de Francia.  No dejó el tratado de Medicina Espirita  y el de Educación  y Pedagogía Espirita que deseaba elaborar. Completada la obra de la Codificación del espiritismo,  se lanzó al campo de las aplicaciones doctrinarias, según sus propias palabras, con la elaboración del Libro La Génesis, de importancia fundamental en los tres campos fundamentales del Espiritismo. Más si dejo, con La Génesis, un modelo del que  el llamo aplicación de los principios y de los datos del espiritismo a las diversas áreas de la cultura.

Como médico poco sabemos de sus actividades, a no ser lo que informa Henri Sausse,  su contemporáneo y amigo, y posteriormente  las pesquisas y la esquematización notable de la vida del codificador en el libro Vida y obra de    Allan Kardec. Su interés por el espiritismo lo apartó de todas las  demás actividades, como del cargo de director de estudios de la Universidad de Francia.  Le cabía iniciar en el mundo las investigaciones científicas de los fenómenos mediúmnicos, lo que hizo con criterio poco vulgar y  plena abnegación. Charle Richet, director de la facultad de Medicina de la Universidad de Francia, Premio Nobel de Fisiología, prestaría más tarde su homenaje a Kardec, reconociendo, en el Tratado de Metapsíquica, el criterio científico de Kardec, que jamás expusiera cuestiones o elaborara principios que no se basase en rigurosa pesquisas.

A pesar de ese inicio promisor, la Medicina Espirita no consiguió avanzar como debía, en virtud de las barreras que contra ella levantaron  todas las fuerzas dominantes en la época: científicas, filosóficas religiosas, en una verdadera colusión  en que se destacaron los elementos clericales y los médicos con sus sociedades profesionales y científicas.  No  obstante, los éxitos de las investigaciones de Richet, Crookes, Notzing, Zöllner y tantos otros, en el campo de los fenómenos mediúmnicos, y recientemente la comprobación de la realidad fenoménica por la Parapsicología, dieron nuevo aliento a las posibilidades de la Medicina Espirita. Hoy hay varias asociaciones de la Medicina  y Espiritismo y de médicos espiritas en Brasil  y en el  mundo,  grandes redes hospitalarias espiritas  y notables trabajos publicados por científicos y médicos espiritas, particularmente en los Estados Unidos, en Inglaterra, en Italia, en Alemania  y en Suecia.  El interés  de las ciencias soviéticas también se manifestó, a pesar de las objeciones ideológicas, y el Dr.  Waldimir Raikov, de la Universidad de Moscú, se proyecto mundialmente  como investigador de los fenómenos mediúmnicos a través  de la Parapsicología, interesándose especialmente por el problema de la reencarnación, bajo  la hábil designación de reencarnaciones sugestivas, como hechos de tipo psiquiátrico, que precisan ser esclarecidas.  En los países de la órbita soviética el interés creció de manera sorprendente. En la Romería  se llegó a  crear una nueva corriente científica, designada como Psicotrónica, más que  en verdad no pasa de Parapsicología disfrazada para escapar a los preconceptos  materialistas ya levantados contra la Ciencia de Rhine y McDougal. La mayor conquista   de los soviéticos en ese campo fue descubierto científica y tecnológica, en la famosa Universidad de Kirov, en el Afganistán, de la existencia del cuerpo bioplasmico de las plantas, de los animales y del hombre. Ese cuerpo, que corresponde en estructura y funciones, plenamente, al periespiritu o cuerpo  espiritual  del Espiritismo, que representa una revolución Copérnico  en la Biología y en la Medicina. Infelizmente el Estado interfirió en la cuestión  y las pesquisas fueron suspendidas por cuestión  de seguridad ideológica del Estado Soviético. A pesar de eso, el libro de Sheila Ostrander e Lynn Schroeder, de la Universidad de Prentice Hall (EUA) lanzado por esa Universidad  y posteriormente por la Editora Bentam Books, de Nueva York, conteniendo entrevistas comprobatorias de los científicos  responsables, continua circulando en el Occidente. “Los científicos revelaron su convicción de que ese descubrimiento abre nuevas perspectivas para los científicos y particularmente para la Medicina, por lo que fueron punidos.

El capítulo de la Medicina Espirita en las ciencias soviéticas, a pesar de oficialmente condenado, abre inmensas perspectivas  en el campo científico mundial.   Se llego a noticiar la realización, en Moscú, de un simposio científico sobre las obras de Allan Kardec, mencionado como un racionalista  del siglo pasado, en Francia, que ya se había referido al cuerpo bioplasmico.

Este importante relato de las dos pesquisidoras norteamericanas fue lanzado en Brasil por la  Editora Cultrix, con el titulo Experiencias Psíquicas Más Allá de la  Cortina de Ferro. (N.E.)

La Medicina Espirita, por tanto, es una realidad  innegable en la actualidad científica del mundo, y su biografía se presenta dramática, implicando hasta aun mismo problemas internacionales. Esa realidad se enriqueció  con el episodio brasileño del llamado Caso Arigo,  del famoso médium curador de Congonhas del Campo, Minas Generales, investigado por un equipo de científicos y médicos de varias Universidades norteamericanas. Las investigaciones probaron la existencia real de diagnósticos, curas de dolencias incurables, como casos de cáncer  incurables, e intervenciones quirúrgicas sin asepsia ni anestesia de cualquier especie. Arigo fue calumniado, después de su muerte accidental, por autoridades eclesiásticas, como  charlatán, más consagrado por los científicos como uno de los mayores casos de mediúmnidad curadora del mundo. Murió en un desastre de automóvil, precisamente cuando esperaba la visita de un equipo de científicos suizos y otra de científicos japoneses, interesados  en pesquisarlo. Tuvimos en manos los pedidos de licencia de esos equipos  habiéndonos Arigo invitado para ayudarlo en la recepción de los pesquisidores, que debían permanecer  varias semanas  en Congonhas del Campo.

La Medicina Espirita  no es una aplicación pura y simple de la mediúmnidad curadora  a casos de dolencias incurables, ni una forma    de curanderismo.   Es lo que Kardec llamaba  una aplicación de los principios espiritas  en el plano cultural. En el caso, aplicación especifica  a la Medicina,  lo que solo puede ser hecho por médicos.  El Espiritismo contribuyo  con la mediúmnidad y la Medicina  con el saber  y la experiencia  y la Medicina cía  de los médicos. Hay casos  de esa doble contribución   conjugarse en una sola persona: el caso de los médicos espiritas que son también médiums. Por eso,  la sociedades de médicos espiritas son importantes, pues pueden liderar movimientos de reglamentación  de elementos de los dos campos  e iniciar trabajos de estructuración científica de la Medicina Espirita. Los médiums representan los médicos espirituales, que a través de ellos dan la  contribución de las observaciones del otro lado de la vida. Los médicos representan la Medicina de la actualidad y procuran establecer las ligaciones necesarias para un esfuerzo común en beneficio de la Humanidad. Tenemos así un aspecto importante del ideal espirita de Kardec: la conjugación del mundo espiritual con el mundo material en el trabajo común de elevación de la Tierra. Tenemos aun la confirmación  de la tesis de León Denis, según la cual el Espiritismo  realiza  una síntesis de lo espiritual y de lo material en el mundo. Y también la previsión  de Sir Oliver Lodge, en gran científico ingles,  de que en el Espiritismo, a través del túnel de la mediúmnidad, los espíritus  y los hombres se encuentran para intentar en conjunto la solución de los problemas humanos. Lo que entonces parecía  utopía, hoy se muestra como realidad.

La Medicina Espirita implica, por tanto, el problema de la mediúmnidad curadora en toda su globalidad de manifestaciones. Habiendo sinceridad en esa conjugación, estaremos cara a uno de los momentos más significativos de la evolución humana en la Tierra, los beneficios que de ella pueden resultar para el bien de la salud humana  son simplemente incalculables. Cabria a la Sociedad de Médicos Espiritas de San Paulo encabezar esa iniciativa cada vez más necesaria.

Entre todas las formas de manifestaciones mediúmnicas,  la más peligrosa para los médiums es  la curadora. No porque  los exponga a riesgos  de salud, que prácticamente no existen en una mediúmnidad bien controlada, más si porque los expone a la fascinación  de las ventajas materiales.  Todo médium curador  es inevitablemente asediado por personas  que quieren agradarlo,  que lo elogian, se dicen sus amigos, le dan presentes y así en adelante.  Poco a poco el médium se deja envolver, se convence de su importancia, se torna vanidoso y ambicioso. Con eso de desliga   de los amigos  y compañeros desinteresados  para caer en las redes de los interesados   y se torna, a su  vez, uno de ellos. Los laboratorios le ofrecen comisiones  en la receta de los productos.  Todas las facilidades  se van abriendo  para el y,  si no tuviera en cuenta los principios de la moral mediúmnica, en breve se transformará en un explorador del prójimo al que se debe auxiliar  con desinterés. El medio espirita conoce muchos de esos casos dolorosos, en que excelentes y humildes médiums curadores acabaron traicionándose a sí mismos.

Son muy variados los tipos de mediúmnidad  curadora, desde la simple pasista el recetistas, el vidente, diagnosticado, hasta el operador, el médium cirujano que tanto puede actuar con instrumentos o con apenas la imposición de las manos, a incluso practicar la cirugía-simpático, uno de los fenómenos más extraños y complejos de  todos los fenomenismos paranormal.   El desenvolvimiento  de ese tipo de mediúmnidad se procesa  de manera discreta, generalmente disfrazado en la producción de efectos físicos, de videncia, de  dolencias súbitas  y sin motivo aparente que lo atacan y de repente desaparecen.  Se tiene la impresión, no es raro, de un caso de obsesión. En verdad, el médium está siendo sometido a una especie de experimentación  de sus posibilidades psicofísicas  y de preparación para sus futuras actividades. Anísio Siqueira, famoso en la década de los 30, sufrió grave  enfermedad que lo llevó a  casi lamuerte.los médicos  lo desengañaron, de repente se recupero y comenzó a hacer curas.  No conocía el espiritismo y nunca lo aprendió, daba pases fumando, el cigarro entre los dedos, y realizó espantosas curas, tanto espirituales (desobsesión) como materiales. José Arigo, paleto, ya en la infancia veía y oía a los espíritus;  en la adolescencia comenzó a sentir terrores nocturnos,  fue perseguido por visiones asustadizas. En la juventud (era católico) contento por el ideal de pureza  y santidad  y oía voces que le aconsejaban la castidad.  Al entrar en la madurez,  se caso y paso por una fase de equilibrio en la que se mostraba despreocupado, alegre  y juguetón. Un día hubo de socorrer a un amigo que se había asfixiado. Ahí comenzó su espantosa mediúmnidad-quirúrgica.  Y, con ella, todos los  problemas de un hombre  que era procurado por enfermos  de las más diversas molestias  y a todos querían atender. Guiado por un espíritu autoritario más generoso, que se decía el médico alemán Dr. Fritz, muerto en la primera guerra mundial, se tornó ríspido, exigente, de una ruda franqueza, dando la idea de un nuevo Juan Bautista que surgía en la ciudadanía arcaica y carismática de  de Congonhas del Campo. Sus modales rústicos parecían una coraza destinada a apartar todas las tentaciones de su peligrosa mediúmnidad. Fue uno de los  médiums más auténticos y de mediúmnidad más productiva que ha pasado entre nosotros. Más acabó en las celadas de los intereses y murió trágicamente, aun joven y vigoroso.

La cirugía simpa tética o simpática es así llamada por su semejanza con la magia –simpática.  Arigo la producía, más solamente en casos especiales. En general, actua de manera violenta, con un cuchillo o navaja, cortando al enfermo de manera brusca, sin anestesia ni asepsia y comandando con seguridad espantosa el flujo de la sangre. Trabajaba al aire libre, en medio del pueblo y en presencia de médicos conocidos o no, y muchas veces llamaba a los médicos para que asistieran de cerca a lo que el hacía. El Dr. Sergio Valle, cirujano ocular y especialista en hipnosis clínica, residente en San Paulo, presenció de cerca varias de sus operaciones y declaró:”Arigo aplica una súper cirugía que no conocemos y no usa la hipnosis ni conoce las técnicas hipnóticas. En la práctica de la cirugía simpa tética Arigo actúa sin tocar al enfermo.  Procedía como la médium  Bernarda Torrubio, mujer del campo, esposa de José Torrubio, sitiado en Garza, en la Alta Paulista. Hacia una oración, pidiendo asistencia a los espíritus. Extendía las manos sobre el enfermo, sin tocarlo. Este sentía que movían por dentro en sus órganos enfermos,  le producían los deseos de  vomitar, más quien vomitaba era el médium. Vomito generalmente espeso, con gran cantidad de pus y sangre y pedazos de materiales orgánicos. El enfermo se sentía débil, abatido como si hubiese sufrido una intervención quirúrgica. Los dolores internos confirmaban esa impresión. Durante unos pocos días los dolores continuaban, más luego comenzaban a disminuir y desaparecían. La recuperación era rápida y total.

La mediúmnidad quirúrgica es muchas veces acompañada de fenómenos ocasionales de efectos físicos. Eso es natural, pues la propia cura e  las operaciones pertenecen a esa clasificación mediúmnica. Bernarda Torrubio manifestaba extraños fenómenos de transporte de objetos  a distancia  y aparentemente a través de puertas y ventanas cerradas. En reuniones con Urbano de Asís Xavier, en Marilia, hubo  notables fenómenos  de esa naturaleza, enteramente  inesperados. En las pesquisas parapsicológicas esos fenómenos se confirmaron. El Profe. Rhine hizo decisivas experiencias con animales, para evitar el problema  de la sugestión, y consiguió éxitos comprobatorios, dentro de todas las exigencias de metodología científica. Las pesquisas de Geley y Osty, en Francia, mostraron que en todos esos fenómenos   existe la emanación de ectoplasma. Geley llamó controladores  a los espíritus que actúan en esas ocasiones, proviniendo y regulando  la salida de ectoplasma del organismo mediúmnico.  En las experiencias soviéticas los científicos consideraron el ectoplasma como energía radiante  emitida por el periespiritu o cuerpo espiritual del médium. Crookes la llamó fuerza psíquica  y Notzing tomo porciones de ectoplasma y  los sometió al análisis de laboratorio, probando que la porción muerta de ese elemento, disociada del médium, se componía de células  y otros materiales orgánicos. No hay, pues, milagro,  en el sentido místico de la palabra, en esos hechos.  Hay las leyes naturales  que poco a poco van siendo esclarecidas por las pesquisas científicas. 

Los médiums dotados de esas facultades precisan ser instruidos doctrinariamente para saber cómo portarse en la vida común y para tener conciencia de que los fenómenos  no son producidos por ellos, más si por la acción de los espíritus. con eso se libraran de la vanidad tola que los lleva  a creer en sus poderes personales, juzgándose dueños de ellos y capaces de controlarlos por sí mismos. Esa idea de posesión individual los lleva también a  caer más fácilmente en las celadas de los aprovechadores. Esa mediúmnidad exige constante vigilancia del médium en lo tocante a sus deberes morales y espirituales  y más plena conciencia de su responsabilidad doctrinaria.

Mediúmnidad por J. Herculano Pires

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viernes, 1 de marzo de 2024

Solidaridad como cuestión universal

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- En la era de la divulgación del Reino de Dios

2.- Principios básicos de la Doctrina Espírita

3.- Solidaridad como cuestión universal

4.- Explicación de algunos fenómenos llamados sobrenaturales

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EN LA ERA DE LA DIVULGACIÓN DEL REINO DE DIOS           


¡Hijos del alma!
Que Jesús nos bendiga.
Suenan, en la Espiritualidad Superior, los clarines que anuncian la gran transición.
No todo, sin embargo, son tinieblas y sufrimientos. No apenas testimonios de lágrimas en nuevos holocaustos, homenajeando al señor de la Vida.
La misericordia del Amor nos enseña la madrugada de luz, caracterizada por un festival de bendiciones.
Desde hace mucho, no se observan bendecidas expectativas como las que se diseñan para el futuro. Era Nueva de divulgación del reino de Dios en los corazones ansiosos de paz. Momentos significativos de comunión entre la tierra y los Cielos. Las falanges del amor confraternizan con los emisarios de la caridad sumergidos en la indumentaria carnal.
Es indispensable que nos predispongamos todos, los desencarnados y encarnados, a esa comunión efectiva en la que el mundo transcendente y la vida inmanente en el planeta terrestre cansado de persecuciones y de angustias de sombras y de amarguras.
En este momento, nos cabe recordar las Buenas Nuevas de alegría que, llegando a la Tierra por segunda vez, se instalaran por definitiva en el país de las almas humanas, favoreciéndolas con la paz anhelada.
Manteneos fieles a los postulados de la Codificación espirita que restaura en su pulcritud el mensaje de Jesús. Esforzaos para que de aquí salgan las claridades diamantinas del Evangelio en espíritu y verdad para esparcirse por la nacionalidad brasileña en los próximos días festivos de gratitud y exaltación al incomparable Maestro galileo. Y, de las tierras hermosas del Cruzeiro, se expanden las noticias libertadoras por toda la Tierra, iniciando verdaderamente el periodo nuevo.
Conocéis, gracias a las cicatrices en el alma, las dificultades que fluyen de la larga jornada por los difíciles caminos de renovación espiritual. Traéis las marcas profundas de los errores practicados, ahora diluidos suavemente con los sublimes antídotos del evangelio libertador.
Sed fieles a aquellos que, en nombre de Jesús, preparan estos caminos para que pudieseis recorrerlos.
No temáis al mal, por más que se figure alarmante, por más complejas y traicioneras sean sus trampas, por cuanto, solamente los lobos caen en las trampas para lobos. Y, porque estáis en el rebaño del Señor, El cuidará para que no caigáis en esas facilidades perturbadoras.
Los Espíritus, encargados de dirigir la nacionalidad brasileña, acompañan el momento político y social de la Patria del evangelio y Jesús está en el timón de la barca terrestre. No dudéis, aun mismo cuando todo parece conspirar contra el orden, la legalidad, el deber. Las Voces de los Cielos proclaman el Orden Superior y mandan que desciendan, a las sombras terrestres, los Emisarios de la Verdad para la gran restauración.
Sois los abridores de los caminos del porvenir, como otros lo hicieron para vosotros.
Alegraos por vivir en estos gloriosos días de la Humanidad, de la ciencia, de la tecnología de borde, de conquistas de la inteligencia y del despertamiento de las emociones nobles del lodazal de las pasiones perturbadoras. Pediste para nacer en esta hora de desafío y recibiste la brújula para ofreceros el norte magnético, que es Jesús.
Proseguid, hijos del alma, jubilosos, vigilantes y devotos, porque el mañana os pertenece, porque pertenece al incomparable Rabí de galilea.
Nosotros, los Espíritus espiritas, integrando las huestes del Evangelio, abrazamos vuestros sentimientos, vuestras vidas, buscando suplicar al Padre Celestial, que os aureola con las bendiciones inmarcesibles de la salud integral y de la paz.
¡Que Él guía y modelo de la humanidad que nos bendiga a todos!
Son los votos del servidor humilde y paternal de siempre.

 Espíritu Becerra de Meneses-

 Mensaje psicofónico recibido por el médium Divaldo Pereira Franco, en el cierre de la Reunión Ordinaria del Consejo Federativo Nacional celebrada en la sede de la F.EB  

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 PRINCIPIOS  BÁSICOS  DE  LA DOCTRINA  ESPÍRITA   

 

                                                              

¿Qué nos transmiten los Espíritus a través de los médiums? ¿Cuál es el contenido de estas enseñanzas que aparecen en El Libro de los Espíritus y el resto de las obras de Kardec? ¿Cuáles son los principios básicos de la doctrina espírita? ¿Cómo se establecen estos principios?

La parte filosófica de la doctrina espírita recoge el conocimiento del mundo espiritual que nos han transmitido los Espíritus. Gracias a sus testimonios y a las enseñanzas que nos hacen llegar podemos saber más sobre la realidad espiritual. La base de estos conocimientos está en que son numerosos los Espíritus que nos explican lo mismo a través de diferentes médiums. Los principios de la Doctrina Espírita se deducen de las enseñanzas comunes y de los testimonios que concuerdan por parte de la mayoría de los Espíritus.

A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta Doctrina, la iniciativa pertenece a los Espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una opinión personal. El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.
Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. (Allan Kardec, El Génesis)

Esta es la base sobre la que se apoya el Espiritismo para formular sus principios. Y los Espíritus que participaron en la formulación de estos principios fundamentales nos ofrecen sus consejos para la creación de estas bases doctrinales:

 “(…) Desde que aparezca una opinión nueva, por poco que la creáis dudosa, pasadla por el tamiz de la razón y de la lógica; lo que la razón y el buen sentido reprueban, rechazadlo con vigor; más vale rechazar diez verdades que admitir una sola mentira, una sola teoría falsa. En efecto, sobre esta teoría podéis edificar todo un sistema que se derrumbaría al primer soplo de la verdad como un monumento construido sobre la arena movediza, mientras que si hoy rechazáis ciertas verdades porque no se os demuestran lógica y claramente, muy pronto un hecho brusco o una demostración irrefutable vendrá a afirmaros en la autenticidad.” (Espíritu Erasto, Libro de los Médiums).

Podemos tener la confianza de que los principios básicos se han constituidos basándose en la mayor concordancia de las testimonios espirituales.

 La única garantía seria  de la enseñanza de los espíritus reside en la concordancia existente entre las revelaciones hechas en forma espontánea, con el concurso de un gran número de médiums que sean extraños entre sí y operen en diversos lugares. (Allan Kardec, El Evangelio según el Espiritismo).

 La importancia de comprender

Todos los principios que la doctrina espírita expone no son dogmas, no son postulados que debemos creer y aceptar mecánicamente. Debemos acercarnos a estos principios con nuestra razón y con ánimo crítico. Debemos estudiarlo con sinceridad, buscando comprender los contenidos de la doctrina. La comprensión es la base para profundizar en el Espiritismo.

 Hemos de convenir, sin embargo, en que la resistencia del incrédulo muchas veces se debe menos a él mismo que a la forma en que le son presentadas las cosas. La fe requiere una base, y esa base es la comprensión acabada de lo que se debe creer. Para creer no basta ver, sino sobre todo comprender. La fe ciega no es ya de este siglo. Precisamente, el dogma de la fe ciega es el que produce en la hora actual mayor número de incrédulos. Porque quiere imponerse y exige al hombre que renuncie a una de sus más valiosas prerrogativas: el razonamiento y el libre albedrío. A esa clase de fe, sobre todo, se resiste el incrédulo, lo que pone una vez más de relieve la verdad de que la fe no se ordena. Puesto que tal fe no acepta presentar pruebas, deja en el Espíritu un vacío del que nace la duda. Contrariamente, la fe razonada, aquella que se apoya en los hechos y en la lógica, no deja tras de sí ninguna oscuridad: en determinado caso se cree porque se está seguro, y sólo se tiene esa seguridad cuando se ha comprendido. He aquí por qué la fe razonada no cede. Porque sólo es inquebrantable aquella fe que pueda mirar frente a frente a la razón en todas las edades de la Humanidad. (AllaKardec, El Evangelio según el Espiritismo).

Si no compartimos algún principio, porque no lo comprendemos bien o porque no nos sentimos identificados con ese principio, debemos seguir estudiando y profundizando en toda la doctrina, y aprovechar los otros contenidos que nos puedan ayudar en nuestra vida. Esos contenidos nos serán útiles para continuar nuestro camino en este momento.

¿Cuáles son estos principios básicos de la Doctrina Espírita?

Dios.-  Los Espíritus nos hablan de Dios. Nos dicen que todavía no podemos comprenderlo, pero nos explican que es nuestro Padre, que nos ama y nos cuida.

No nos está permitido adentrarnos en la naturaleza íntima de Dios. Para comprender a Dios nos falta el sentido que sólo se adquiere con la completa depuración del espíritu. (Allan Kardec, El Génesis).

Nuestra razón se empequeñece forzosamente ante estos problemas insondables. Dios existe. No dudamos un solo instante de ello. Es infinitamente justo y bueno: ésa es su esencia. Su acción todo lo abarca, lo comprendemos. No desea más que nuestro bien, por eso debemos confiar en Él: eso es lo principal. El resto puede esperar hasta que seamos dignos de comprenderlo. (Allan Kardec, El Génesis).

La inmortalidad del alma.- Nuestra verdadera naturaleza es espiritual. Somos Espíritus Inmortales, creados por Dios. Tras nuestra experiencia en la Tierra, volveremos al mundo espiritual, que es nuestro verdadero hogar. Los Espíritus nos desvelan cómo es su día a día y nos describen cómo es la vida para ellos.

El libre albedrío y la ley de causa y efecto

A través de sus testimonios vemos cuáles son sus circunstancias personales tras su muerte y aprendemos que nuestro futuro espiritual depende de lo que hayamos sembrado y construido aquí en nuestras vidas en la Tierra. Nos explican que somos libres para tomar nuestras decisiones, pero también tendremos que asumir las consecuencias del camino que hayamos elegido, tanto en esta vida como cuando regresemos al mundo espiritual o en vidas posteriores.

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Al estudiar a los espíritus, el hombre sabe que la felicidad o la desdicha en la vida espiritual son estados inherentes al grado de perfección o imperfección. Que cada cual sufre las consecuencias directas y naturales de sus errores, o, expresado de otra manera, que somos castigados por donde pecamos. Que las consecuencias duran tanto como la causa que las produjo y que el culpable sufriría eternamente si persistiese en el mal, pero que el sufrimiento cesa con el arrepentimiento y la reparación, y como depende de cada uno mejorar, todos pueden, en virtud de su albedrío, prolongar o abreviar sus sufrimientos, como el enfermo sufre por sus excesos hasta tanto no les ponga término.
La razón rechaza, como incompatible con la bondad divina, la idea de las penas irremisibles, perpetuas y absolutas, a menudo infligidas como castigo por una única falta, así como aquella otra que nos dice que ni siquiera el arrepentimiento más sincero y ardiente puede suavizar los suplicios del infierno. Pero se inclina ante la justicia distributiva e imparcial que todo lo considera, que nunca cierra la puerta al que desea entrar y que tiende siempre las manos al náufrago en vez de empujarlo al abismo. (Allan Kardec, El Génesis).

La Reencarnación.- Los Espíritus nos enseñan que el ser humano va atravesando numerosas existencias que le sirven de aprendizaje y de medio de perfeccionamiento moral y espiritual. La evolución que cada uno de nosotros tenemos que realizar para conseguir la evolución moral e intelectual no es posible en una vida, sino que se realiza en múltiples vidas.

La vida es un camino de evolución, una escuela en la que aprendemos gracias a las dificultades y a los retos que se nos presentan para que podamos progresar. En cada existencia recogemos el fruto de nuestras vidas pasadas, y vamos sembrando las semillas para nuestras próximas vidas. Solo así podemos entender la diversidad de situaciones por las que el ser humano atraviesa: de salud o enfermedad, de riqueza o pobreza, situaciones de alegría o de dolor… Con todas estas experiencias aprendemos y seguimos nuestro camino de progreso espiritual.

Mediante esta ley, el hombre se explica todas las anomalías aparentes que presenta la vida humana: las diferentes de posición social, las muertes prematuras que, sin la reencarnación, convertirían una vida abreviada en algo inútil para el alma. La desigualdad de aptitudes intelectuales y morales se resuelve también, si entendemos que todos los espíritus no tienen la misma antigüedad, que algunos han aprendido y progresado más, razón por la cual, al nacer, traen lo adquirido en existencias anteriores. (Allan Kardec, El Génesis).

La comunicación con el mundo espiritual

Pasamos de la vida terrena a la espiritual y regresamos a la terrena. En un ciclo de aprendizaje constante hacia la luz y la perfección espiritual.

La humanidad encarnada en la Tierra y la Humanidad Espiritual es una única humanidad que camina junta. Los que ahora nos encontramos en la Tierra y los que ahora se encuentran en el mundo espiritual somos hermanos de camino y quizá pronto nos encontremos en la situación opuesta: nosotros ya de regreso al mundo espiritual y ellos de regreso a la vida terrena. Juntos nos ayudamos y acompañamos en nuestro camino.

Mediante esta ley, el hombre se explica todas las anomalías aparentes que presenta la vida humana: las diferentes de posición social, las muertes prematuras que, sin la reencarnación, convertirían una vida abreviada en algo inútil para el alma. La desigualdad de aptitudes intelectuales y morales se resuelve también, si entendemos que todos los espíritus no tienen la misma antigüedad, que algunos han aprendido y progresado más, razón por la cual, al nacer, traen lo adquirido en existencias anteriores. (Allan Kardec, El Génesis).

La comunicación con el mundo espiritual

Pasamos de la vida terrena a la espiritual y regresamos a la terrena. En un ciclo de aprendizaje constante hacia la luz y la perfección espiritual.

La humanidad encarnada en la Tierra y la Humanidad Espiritual es una única humanidad que camina junta. Los que ahora nos encontramos en la Tierra y los que ahora se encuentran en el mundo espiritual somos hermanos de camino y quizá pronto nos encontremos en la situación opuesta: nosotros ya de regreso al mundo espiritual y ellos de regreso a la vida terrena. Juntos nos ayudamos y acompañamos en nuestro camino.

La comunicación entre los dos planos hace más presente para nosotros esta unión. Nuestros hermanos espirituales vienen hasta nosotros para poder hablarnos, nos guían y ayudan y podemos sentir más viva su presencia en nuestras vidas hasta que pronto nos unamos a ellos de nuevo.

Los Espíritus nos muestran la realidad de la comunicación entre los dos planos y además, nos explican cómo es posible la comunicación, cómo funciona la mediumnidad y cómo practicarla para que sea un camino de evolución espiritual y de ayuda a los demás.

La pluralidad de mundos habitados

Nuestro planeta no es una excepción en el Universo. La humanidad no está sola en su camino. Otros orbes también están habitados al igual que la Tierra, tanto en el plano físico como en el plano espiritual. En todos los planetas seguimos el mismo camino de evolución espiritual, aunque cada uno de ellos tiene un nivel evolutivo diferente. Algunos apenas acaban de empezar su proceso evolutivo y están más atrasados que la Tierra y otros están habitados por Espíritus altamente evolucionados.

Todos formamos una misma familia espiritual universal, hijos de un mismo Dios, y hermanos en la evolución.

Por las comunicaciones que el hombre puede establecer ahora con los seres que han abandonado la Tierra, el hombre tiene no solamente la prueba material de la existencia e individualidad del alma, sino que comprende la solidaridad que une a los vivos con los muertos de este planeta, y a los seres de este mundo con los habitantes de otros globos. Conoce la situación de los desencarnados en el mundo espiritual. Los sigue en sus migraciones, es testigo de sus alegrías y penas, y sabe por qué son felices o desgraciados y la suerte que les espera, según hayan hecho bien o mal. Esos contactos lo inician en la vida futura, puede observarla en todas sus fases y peripecias, el futuro ya no es una vaga esperanza, sino un hecho positivo, una certeza matemática. La muerte ya no tiene nada de terrorífico, es una liberación, la puerta que conduce a la verdadera vida.

 (Allan Kardec, El Génesis).

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SOLIDARIDAD COMO CUESTIÓN
 UNIVERSAL

                                                      


Todos hoy sabemos que el universo entero está sometido a la ley de solidaridad, que es una con la ley de amor, justicia y caridad, que tiene que ver con la entrega y la renuncia. Que las fuerzas del universo son solidarias, repercuten y vibran al unísono. Que por esta ley todo se eslabona y se une tanto en lo moral como en lo físico. Que todos los seres están unidos los unos a los otros e influyen recíprocamente desde lo más ínfimo de la creación hasta los más majestuoso y superior. Que cada uno de nosotros es un resplandor, una chispa emanada de Dios, fuente del BIEN. Que como hijas de Dios, todas las almas son hermanas y todas las relaciones que nos unen están ligadas a este hecho: nos unen lazos estrechos de fraternidad y solidaridad.

Que en la lenta ascensión del ser hacia Dios, lo que buscamos es el bienestar y la felicidad, pero que la única forma posible de que el alma pueda progresar realmente es en la vida colectiva, trabajando en provecho de todos, ya que el progreso de uno se refleja en todos, el atraso de uno afecta a todos y el sufrimiento de uno perturba la serenidad de los otros.

Pero como todas las virtudes, que están inmanentes en nosotros por ser hijos de Dios, también la solidaridad, está en germen aún. ¿Por qué decimos esto? , Porque en los estados inferiores, la ley de solidaridad se cumple automáticamente, y cuando el espíritu llega a ser espíritu, que comienza a tener conciencia de sí y de lo que lo rodea, en su sencillez e ignorancia, elige, selecciona, excluye, y no comprende que su prójimo merece el mimo respeto, la misma consideración que al igual que el tiene las mismas luchas y los mismos anhelos.

Y si bien hoy la solidaridad forma parte de nuestros conocimientos, y es una verdad que compartimos y aceptamos, como seres inteligentes de la creación que somos, con libre albedrío, debemos plantearnos cuanto de esta verdad forma parte de nuestra vida diaria y de nuestro sentir. Porque puede pasar que ésta, esté solamente en el campo de los conocimientos y a la hora de colaborar con el crecimiento de lo y los que nos rodean, no los pongamos en práctica o mezquinemos esfuerzos.

¿Que impide que nosotros, conocedores de esta alta verdad, no nos dispongamos firmemente a practicarla?. Principalmente la ignorancia que tenemos de cuál es nuestra realidad. Generalmente creemos que el tener bien definido un concepto éste ya forma parte de nuestras vidas, y queremos salir a practicar en las formas, sin conocer que sentimos frente a él, si nos interesa realmente el semejante y su necesidad como la propia, cuanta es nuestra disposición y si tenemos disposición.

Disponernos requiere un trabajo, un esfuerzo, voluntad, responsabilidad en forma permanente, no solamente cuando nos sobra tiempo, cuando nos acordamos, cuando tenemos ganas, que si bien está dentro de nuestra libertad, esta no es la verdadera solidaridad. Hay que lograr sentir el dolor, la necesidad ajena como si fuera propia y darle el mismo valor e importancia, sentir que su sufrimiento nos afecta y que no nos resulte indiferente.

Cuando se habla de solidaridad se tiende a pensar en las grandes actitudes ante las catástrofes naturales, las guerras, los países que sufren bloqueos, y si, son actos de solidaridad. Pero hay otros actos de solidaridad que son más cotidianos e inmediatos y que por serlo se descuidan.

Recordemos que en un principio dijimos asociación y comunidad de intereses.

¿Cuántas veces hacemos de comer a nuestra familia con un estado de amor y entrega por lo que ellos significan en nuestras vidas y por su felicidad? Muchas veces pasa que termina siendo un acto rutinario, obligado, sin ganas, que nos lleva el mismo tiempo, pero que no cumple más que con la función de ingresar alimentos al cuerpo.

¿Cuántas veces nos disponemos a escuchar a los hijos o al compañero / en el momento que ellos lo requieren y no sólo cuando estamos de ánimo para ello?

¿Disfrutamos el valor del trabajo en grupo, cumpliendo lo mejor posible nuestros compromisos? ¿O trabajamos aisladamente sin compartir?

¿Conozco a mi vecino, me interesa, sé si sufre alguna necesidad?, ¿Conozco mi barrio, me involucro en lo que significa el bienestar de mi comunidad? Nosotros que estamos cerca de la realidad generalmente la desconocemos o la ignoramos, y después protestamos.

Con frecuencia se reniega contra la grosería, contra las pasiones brutales, las codicias y las reivindicaciones de las gentes más humildes, pero no se reflexiona lo suficiente sobre los malos ejemplos que los rodean desde la infancia, las necesidades imperiosas que les imponen una tarea ruda y absorbente que no deja tiempo a ocuparse de sus inteligencias. La falta de trabajo, la enfermedad y la miseria los amenazan y los hostigan sin cesar y se necesita para soportarlos verdadera resignación y fuerza del alma. Sin embargo también ellos son abnegados y luchan tenazmente contra la adversidad. Cuantos niños privados de lo necesario, cuantas familias sufren el frío invernal sin contar con alimentos y cobijo suficiente.

Muchos de los males que padece nuestra sociedad (robos, asesinatos, abusos) parten del desinterés, de fomentar las diferencias sociales acaparando en forma desmedida, de creer que nos podremos salvar solos y que mientras a nosotros nos vaya bien no importa lo demás, y de no diferenciar lo esencial de lo superfluo.

Casi todos los aquí presentes hemos tenido una vida buena y alejada de las grandes necesidades, sería un buen ejercicio la valoración de todos los seres que solidariamente han contribuido a ser lo que hoy somos: nuestros padres que nos han tenido bajo su cuidado, su guía y su ejemplo, nuestros hermanos que nos han fogueado en las relaciones, nuestros compañeros de escuela que nos han ampliado el campo de los afectos, a nuestros jefes y compañeros de trabajo que nos prueban en la tolerancia y la aceptación, nuestros amigos y seres queridos que nos ratifican nuestra valía, nuestra ciudad, nuestro país que nos da un sentido de pertenencia y responsabilidad. Pero sobre todas las cosas, debemos agradecer a Dios, que por amor y solidaridad, a través de la encarnación nos permite probarnos, hacer experiencia, y además por esa misma ley de solidaridad, nos permite tener contacto con espíritus superiores que nos ayuden y nos guíen ante nuestras vicisitudes.

Como seres que tratamos de transitar la evolución de forma consciente y sabiendo que la solidaridad es un hecho natural de la vida universal, ha de ser nuestro esfuerzo en motivarnos a ella manteniendo la mente lúcida y activa en propuestas, abrir bien nuestros ojos para captar la realidad que nos rodea, tener los oídos atentos a escuchar lo que se nos reclama, corazón abierto y generoso a las necesidades de nuestro semejante.

Nos dijo alguna vez un espíritu: "Como hombre fui un estudioso del universo físico y con ello me deslumbré, hoy como Espíritu soy un estudioso del Universo desde otro ángulo de visión y de mi entendimiento. Si aquello me deslumbró, hoy esto conmociona mi alma, pues recién estoy comprendiendo que Espíritu del Universo es el Espíritu de la creación y es apenas comprender a Dios. La danza de todo lo creado es tan armónica que mi Espíritu queda atónito bajo los efectos de esa magnificencia. Me despido augurando al hombre de todas las latitudes y al espíritu del universo que la unión y la fusión que parecen iguales pero no lo son es el punto de partida para comprender el espíritu de todo lo que existe. Con Uds. Camilo Flammarión".

"Les quiero solicitar que traten de penetrar en la vida misma de la virtud y ello significa comprender el amor, la justicia y la entrega como estado universales permanentes de Dios que encierra el estado virtuoso, así podrán trascender la simple definición de virtud como acto que corresponde pensar, elaborar y comprender, cuando hablamos de respeto hablamos del principio de cohesión que liga el universo físico posibilitando las formas como elementos de utilidad, y cuando hablamos de unión a partir del respeto hablamos de integración afectiva que hace de la relación un acto de tolerancia, de comprensión y de aceptación, recién en esa instancia el concepto hermano toma la gravitación real que posee. Espíritu Protector."

Fundación de Estudio y Difusión Espirita Santa Rosa - LP - Argentina

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        EXPLICACIÓN DE ALGUNOS FENÓMENOS LLAMADOS SOBRENATURALES

Vista espiritual o psíquica. Doble vista. Sonambulismo. Sueños 

. El periespíritu oficia de lazo de unión entre la vida corporal y la vida espiritual: gracias a él, el espíritu encarnado entra en relación constante con los espíritus. El periespíritu está facultado para la producción de fenómenos especiales que no se originan en la materia tangible y que, por ese motivo, parecen de índole sobrenatural. 
     Las propiedades y la irradiación del periespíritu son la causa de variados fenómenos, entre ellos: la doble vista o vista espiritual, también llamada vista psíquica, patrimonio de muchas personas, a menudo ignorantes de tal facultad, así como de la vista sonambúlica. 
El periespíritu es el órgano sensitivo del espíritu. Por su intermedio el espíritu encarnado percibe las cosas espirituales que escapan a los sentidos carnales. Por los órganos del cuerpo, la vista, el oído y las diversas sensaciones están limitadas a la percepción de las cosas materiales. Por el sentido espiritual o psíquico, se generaliza: el espíritu ve, oye y siente en todo su ser lo que se encuentra dentro del campo de irradiación de su fluido periespiritual. 
     Estos fenómenos son en el hombre la manifestación de la vida espiritual. El alma actúa fuera  del organismo. En el caso de doble vista o percepción por el sentido psíquico, no ve con los ojos del cuerpo, aunque a menudo, por hábito, los dirige al sitio en que fija su atención. Ve con los ojos del alma y la prueba está en que también ve con los ojos cerrados y más allá de su campo visual ordinario . Aunque durante la vida el espíritu se encuentra amarrado al cuerpo por la acción del periespíritu, su esclavitud es relativa, puesto que puede extender su cadena y transportarse lejos, sobre la misma Tierra o a cualquier punto del espacio. El espíritu no se siente a gusto cuando está ligado al cuerpo, porque su estado normal es la libertad y porque la vida corporal se asemeja a la de un siervo adscrito a su terruño. 
     El espíritu es feliz al abandonar el cuerpo, como un pájaro que deja su jaula. Aprovecha todas las ocasiones en que puede escaparse y disfruta de todos los instantes en que su presencia no es necesaria para la vida de relación. Este fenómeno recibe el nombre de emancipación del alma. 
     Siempre ocurre durante el sueño todas las veces en que el cuerpo descansa y que sus sentidos están inactivos 
     En esos momentos, el espíritu vive la vida espiritual, mientras que su cuerpo vegeta. 

Marco Antonio Gonzalez Sanchez

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