INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Prosigue luchando
2.- Espíritus errantes
3.- Descontento
4.- Consideraciones sobre la oración en el Espiritismo
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PROSIGUE LUCHANDO
Levanta el Espíritu abatido y prosigue luchando, la Tierra herida por el arado, produce más, la fuente frecuentada por el balde, continúa dando agua, el árbol bendecido por la poda, fructifica más, el corazón visitado por el dolor, se perfecciona más. ¡No te canses de luchar! El sufrimiento es una bendita oportunidad que los Cielos te conceden para el resarcimiento moral, ajuste de cuentas y cancelación de deudas que hemos ido acumulando a lo largo de nuestras Vidas. No te aflijas por la necesidad de rescatar esas deudas.
Bendice las horas de dolor, que pasan como pasan los momentos de placer, avanzando en tu lucha de cada día, cayendo para levantarte, llorando por Amor al ideal y sufriendo por servir. Por donde vayas, encontrarás la lucha en nombre del trabajo, surcando el suelo de la humanidad. La lucha es el clima donde son forjados los verdaderos héroes y el sufrimiento es la célula sublime que da origen a los servidores verdaderos.
Hay madres que en el sufrimiento se convirtieron en Ángeles Estelares, hay corazones que en el sufrimiento se transformaron en Urnas Sublimes de Amor, hay seres que en el sufrimiento se renovaron, haciendo de sí mismo centinelas vigilantes en defensa de los infelices. ¡Prosigue luchando!
Olvida el propio cansancio y escribe páginas de consuelo, cesa de llorar y enjuga otras lágrimas con el pañuelo de tu comprensión, serena tu inquietud y repite las lecciones que has recibido sobre la inmortalidad, de que tu alma está impregnada por los Céfiros del Mundo Espiritual, junto a los que nada conocen del más allá de la tumba. Hay brisas cantantes que traen caricias de oración y que te hablan a los oídos cuando te aquietas para orar.
No pierdas la oportunidad de sufrir ni te desalientes cuando el dolor te visite, no te desanimes, persiste un poco más, no cultives el pesimismo, concéntrate en el bien por hacer y olvida las sugerencias del medio destructivo.
Prosigue luchando, aún cuando tengas que atravesar las sombras de tus errores, avanza, aunque sea entre lágrimas, trabaja y sirve con Amor constantemente. No te dejes abatir y construye siempre. No consientas que el hielo del dolor y el desencanto entorpezcan tu corazón. No te impresionen las dificultades. Convéncete de que la Victoria Espiritual es una construcción diaria. No pierdas la paciencia y aguanta con valentía. No creas en el triunfo sin esfuerzo.
Silencio para las injurias, olvido para el mal que te hagan, perdón para las ofensas y recuerda, que los agresores son tus hermanos enfermos y que necesitan de tu comprensión. No permitas que los hermanos desequilibrados destruyan tu trabajo en favor del bien o anulen tus esperanzas. No menosprecies el deber que la conciencia te impone y lucha contra ti mismo. Si te engañaste en algún tramo del camino, reajusta tu propia visión y busca el rumbo correcto, no contabilices ventajas ni fracasos, estudia procurando aprender con humildad, no te vuelvas contra nadie y perdona siempre.
No te desesperes ni dramatices tus pruebas o tus problemas, ten ánimo, debes resguardarte en Dios y persevera en el trabajo que Él te confió. Ama siempre, haciendo por los demás lo mejor que puedas realizar, actúa auxiliando. Cuando menos lo esperes, una Ángel incomprendido llegará suavemente a las puertas de tu cuerpo y sellando tus labios con el sello de la desencarnación, tomará de imprevisto tu alma. Bendecirás, el haber proseguido luchando.
Y si consideras que las probaciones que hoy te visitan, aparentemente son mayores que tus fuerzas, recuerda a Jesús, el Ángel del Amor Crucificado que en el Gólgota, aún sufriendo pudo seguir luchando, cuando atendiendo la súplica del ladrón infeliz, lo esperanzó con la oportunidad de entrar en el paraíso.
Y guarda la certeza de que, si prosigues luchando ya estás en el paraíso desde hoy mismo.
Joanna de
Angelis, espíritu.
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ESPÍRITUS ERRANTES
Cuando hablamos de Espíritus errantes, nos referimos a los Seres desencarnados a la espera de su reencarnación, y existen en todos los mundos que ya han alcanzado un nivel evolutivo primario, de expiaciones y pruebas y hasta de regeneración, que existen en todo el espacio sideral que se inter-penetra con las diversas capas vibratorias envolventes del planeta Tierra o de otros mundos semejantes, en donde se agrupan en ciudades astrales,( de creación mental), en mundos no materiales, semejantes a las del planeta sobre el que se encuentran; Estos mundos son más o menos bellas según la perfección de sus habitantes, que suelen estar acordes con grado evolutivo del planeta físico inmediato, con el que hay un contínuo devenir de almas en ambos sentidos, en un permanente proceso de encarnación y des-encarnación, Y así, con los nacimientos y muertes sucesivas en nuestro planeta, u otros mundos semejantes (no olvidar que el Universo es infinito), van pasando sucesivamente de un plano al otro, en un proceso de intercambio contínuo a través de la reencarnación .
Los Espíritus desencarnados que integran el área de influencia del planeta, ocupan el espacio que les corresponde inter-penetrando la atmósfera física y psíquica planetaria. en la que ,poseyendo cuerpos semi-materiales de menor densidad que en el plano físico, se distribuyen en función de la atracción gravitacional del mundo físico, que tiende a atraerlos hacia su corteza planetaria.
Los Espíritus que revisten cuerpos menos densos, o sea, que están más adelantados, se distribuyen en las regiones más alejadas de nuestro mundo, en donde el campo gravitacional terrestre ejerce menos influencia sobre sus cuerpos espirituales. Por el contrario, los que tienen cuerpos espirituales más densos y pesados, viven más cercanos a la corteza planetaria, en donde la gravedad les afecta y los mantiene como prisioneros dentro de paredes invisibles que les impiden elevarse a otras regiones mejores y más elevadas.
Después del proceso de turbación que sigue a la muerte, los Espíritus vuelven a la erraticidad desde donde habían salido antes para afrontar una existencia en la materia, y en la que permanecen un periodo de tiempo que varía en cada caso, pero que en general, suele ser más largo que el periodo durante el que permanecen encarnados. Este periodo de espera, viene a ser semejante al periodo de espera de multitud de pasajeros en una estación de ferrocarril; todos esperan su tren pero solo abandonan la estación cuando suben al tren que les corresponde.
Una vez pasada la fase de la muerte siendo seres humanos, muchos permanecen temporalmente en un estado de pérdida, desorientación e inseguridad, por no tener conciencia clara de lo que les sucede. Finalmente se ubican transitoriamente alrededor de los mundos físicos, en grupos según diversos grados evolutivos, siempre guiados y ayudados por otros Espíritus superiores que cumplen esa función de guías, y esos mundos del plano espiritual en donde quedan temporalmente ubicados, les sirven como estaciones de reposo o "salas de espera". Estos mundos que ocupan transitoriamente y en los que se encuentran multitud de ciudades espirituales como lugares de residencia, semejantes a las ciudades de la Tierra, muy bien organizados y dirigidos por un Espíritu Superior y en los que hay un extenso equipo de Espíritus trabajadores y colaboradores, en una actividad contínua al servicio de los “ que van llegando”. Estos mundos son semi-materiales, y forman un grado mas o menos intermedio entre los mundos espirituales y los mundos físicos y en cuanto a grado de belleza, luminosidad y perfección, son conformes con la naturaleza de los Espíritus que por afinidad moral viven y se agrupan en ellos para gozar de mayor o menor bienestar mientras planifican y esperan su próxima oportunidad re-encarnatoria.
La situación de esta clase de mundos es transitoria y muchas veces se trata de planetas habitados simultáneamente por seres corpóreos e incorpóreos; otras veces su superficie es estéril para la vida de los seres orgánicos, pero no para ellos, y esta esterilidad física de carácter transitorio se puede entender porque los Seres espirituales que los habitan de nada material precisan; esto no supone que tales mundos carezcan de bellezas naturales, pues estas se traducen en las bellezas creadas por las mentes o formaciones de ideoplastia de estos Espíritus, no menos admirables que las bellezas de nuestra Naturaleza terrestre, siendo de señalar que en nuestro sistema planetario no existen mundos de este género, aunque la Tierra ya formó en el pasado parte de esos mundos durante su formación planetaria
La erraticidad tanto si es en los mundos espirituales que rodean la atmósfera terrestre, como si es en mundos físicos de superficie estéril e inhabitables para el ser humano, siempre suponen una estación de reposo temporal para los Espíritus, en donde se preparan para una nueva reencarnación. Por eso, a los Espíritus errantes también se les podría definir en pocas palabras, como Espíritus desencarnados que permanecen a la espera de una oportunidad para reencarnar.
Allan Kardec, el Codificador del Espiritismo, afirmó que errantes son todos los Espíritus desencarnados en general, durante el intervalo de sus existencias corporales, y sigue diciendo:
La erraticidad no es en absoluto señal de inferioridad de los Espíritus. Hay Espíritus errantes de todas clases, salvo los de primer orden o Espíritus Puros, que no teniendo que reencarnar más para perfeccionarse, no pueden ser considerados errantes. Los Espíritus errantes son felices o infelices, según sea su grado de purificación, y ese estado comprende la vida material del cuerpo que vestía, percibiendo sus existencias anteriores y sus errores que los apartan de la perfección y de la felicidad infinita. Es entonces cuando escogen nuevas pruebas para progresar más rápido.
Los Espíritus que habitan esos mundos en
tan diversos grados, pueden abandonarlos a voluntad para ir donde precisen, siempre y cuando no
sea en mundos más elevados que el que habitan y que les corresponde. En
los mundos que pueblan, ellos
también progresan reuniéndose con el objeto de instruirse y así
poder merecer más fácilmente permiso
desde los Planos Superiores para acudir a mejores lugares y adquirir la preparación necesaria antes de
una nueva reencarnación.
León Denis define a los espíritus errantes como “ni buenos ni malos, pero sí débiles e inclinados a las cosas de la Tierra”; y continúa diciendo en su obra “Después de la muerte”: Todas las regiones del universo están llenas de multitudes de almas que se agitan entre la Luz y la oscuridad, permaneciendo en una actividad constante. Otras se agolpan junto a los globos planetarios y los siguen en sus revoluciones, turbas y revueltas que influyen sin saberlo en los elementos atmosféricos. “El universo entero evoluciona como los mundos, los espíritus prosiguen su eterna carrera arrastrados hacia un estado superior y entregados a ocupaciones diversas”.
A los Espíritus errantes a veces se les confunde con los del “Bajo Astral”, que son los que por su inferioridad moral, permanecen en las zonas más oscuras de los planos inferiores que se mezclan en nuestro plano físico e incluso por debajo del mismo. Sin embargo la diferencia entre ambos conceptos es que el espíritu errante puede estar ubicado en cualquiera de los planos espirituales que rodean cada mundo según su nivel de evolución, mientras que el llamado "Bajo Astral" es el habitado por Seres malignos y sufridores, encontrándose exclusivamente en las zonas inferiores de los planos espirituales, descritos como tenebrosos, pantanosos y fríos, llenos de llanto y horror.
- José Luis Martín-
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DESCONTENTO
Divaldo Franco:
Vivimos, sin duda, un período profundamente perturbador desde
muchos de los aspectos que consideremos, especialmente en las áreas de la
economía y del comportamiento.
Las dificultades están presentes tanto en los países ricos como
en los países en desarrollo, en los cuales las criaturas sienten el
aturdimiento de la hora trascendente que padecen. No obstante, son muchos los
bienes que se encuentran a disposición de la criatura humana, gracias a la
evolución de la ciencia y la tecnología.
Enfermedades terribles han hallado tratamientos adecuados,
aunque no siempre los pacientes puedan acceder a ellos; recursos de higiene y
orientaciones para la salud se multiplican; se amplían a cada instante las
facilidades en las comunicaciones y en los transportes, así como otras mil
bendiciones.
A pesar de eso, encontramos una multitud de desalentados o
descontentos. Para tales individuos, con problemas de comportamiento
psicológico, todo está mal, no vale la pena vivir, las personas son hipócritas
y malas, hacen ostentación de amarguras y pesimismo. Viven con el ceño
fruncido, con un humor pésimo, cuando no se muestran agresivos, insolentes y
desagradables. Este es el siglo de las glorias del pensamiento, y de las
miserias morales. Pero es lógico, porque en este momento se produce la gran
transformación del planeta: de mundo de pruebas y de expiaciones a mundo de
regeneración.
Si indagáramos en la Historia, constataríamos que ha habido
períodos de grandeza seguidos por otros de decadencia. Conquistas
extraordinarias caracterizan una época, dando lugar a situaciones brutales con
guerras de genocidio y de odio irracionales.
Nos cabe a todos modificar estos factores lamentables, mediante
nuestro cambio moral para mejor, viviendo dentro de las normas de dignidad, de
respeto a la vida, a la ciudadanía, a todos y a todo. Vivir con alegría y
esperanza, contribuyendo a favor del bien general, es la mejor opción de este
momento.
No es necesario que nos convirtamos en personas célebres ni en
líderes, como tampoco en autoridades ni en personalidades destacadas en la
comunidad: nos bastará con el cumplimiento de los deberes que nos corresponden.
Artículo
publicado en el periódico A Tarde, columna Opinión, el 16-07-2015.
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