viernes, 3 de julio de 2026

La vida de relación

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Teoría de las manifestaciones físicas

2.- ¿ Existen los fantasmas ?

3.- Dominio espiritual

4.- La vida de relación

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TEORÍA DE LAS MANIFESTACIONES FÍSICAS


Solicitamos a nuestros lectores que consientan en remitirse al primer artículo que hemos publicamos sobre este tema; siendo éste su continuación, sería poco inteligible si el comienzo no se tuviese presente en el pensamiento. Como ya lo hemos dicho, las explicaciones que hemos dado sobre las manifestaciones físicas son fundadas en la observación y en una deducción lógica de los hechos: sacamos las conclusiones según lo que hemos visto. Ahora, ¿ cómo se operan en la materia etérea las modificaciones que la vuelven perceptible y tangible? Primero vamos a dejar hablar a los Espíritus que hemos interrogado sobre este asunto, añadiendo a esto nuestros propios comentarios. Las siguientes respuestas nos han sido dadas por el Espíritu san Luis; ellas concuerdan con lo que otros nos habían dicho anteriormente.

1. ¿Cómo puede un Espíritu aparecer con la solidez de un cuerpo vivo?
– Resp. Él combina una parte del fluido universal con el fluido que el propio médium libera para este efecto. Ese fluido reviste, a su voluntad, la forma que él desea, pero generalmente esta forma es impalpable.

2. ¿Cuál es la naturaleza de ese fluido?
– Resp. Fluido, está todo dicho.

3. ¿Es material ese fluido?
– Resp. Semimaterial.

4. ¿Es éste el fluido que compone el periespíritu?
– Resp. Sí, es el lazo entre el Espíritu y la materia.

5. Ese fluido ¿es el que da la vida, el principio vital?
– Resp. Siempre él; he dicho lazo.

6. ¿Es este fluido una emanación de la Divinidad?
– Resp. No.

7. ¿Es una creación de la Divinidad?
– Resp. Sí; todo es creado, excepto el propio Dios.

8. ¿Tiene el fluido universal alguna relación con el fluido eléctrico del cual conocemos sus efectos?
– Resp. Sí, es su elemento.

9. La sustancia etérea que se encuentra entre los planetas, ¿es el fluido universal en cuestión?
– Resp. Él envuelve los mundos: sin el principio vital, nada viviría. Si un hombre ascendiese más allá de la envoltura fluídica que rodea a los globos, perecería, porque el principio vital se retiraría de él para unirse a la masa. Ese fluido os anima, es el que vosotros respiráis.

10. ¿Es este fluido el mismo en todos los globos?
– Resp. Es el mismo principio, pero más o menos etéreo según la naturaleza de los globos; el vuestro es uno de los más materiales.

11. Puesto que es ese fluido el que compone el periespíritu, ¿parece que se encuentra en una especie de estado de condensación que, hasta un cierto punto, lo aproxima de la materia?
– Resp. Sí, hasta un cierto punto, porque no tiene sus propiedades; es más o menos condensado según los mundos.

12. ¿Son los Espíritus solidificados los que levantan una mesa?
– Resp. Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis. Cuando una mesa se mueve bajo vuestras manos, el Espíritu que vuestro Espíritu evoca va a extraer del fluido universal lo necesario para animar esta mesa con una vida ficticia. Los Espíritus que producen esta clase de efectos son siempre Espíritus inferiores, que aún no se han desprendido enteramente de toda influencia material. Al estar la mesa así preparada a su voluntad (a la voluntad de los Espíritus golpeadores), el Espíritu la atrae y la mueve bajo la influencia de su propio fluido liberado voluntariamente. Cuando la masa que quiere levantar o mover es demasiado pesada para él, llama en su ayuda a Espíritus que se encuentran en sus mismas condiciones. Creo haberme explicado con bastante claridad como para hacerme comprender.

13. ¿Le son inferiores los Espíritus que llama en su ayuda?
– Resp. Casi siempre son iguales, y a menudo vienen por sí mismos.

14. Comprendemos que los Espíritus superiores no se ocupan de cosas que están por debajo de ellos; pero preguntamos si, debido a que son más desmaterializados, tendrían el poder de hacerlo si lo desearan.
– Resp. Ellos tienen la fuerza moral como los otros tienen la fuerza física; cuando tienen necesidad de esta fuerza, se sirven de los que la poseen. ¿No se os ha dicho que ellos se sirven de los Espíritus inferiores como vosotros lo hacéis con los changadores?

15. ¿De dónde viene el poder especial del Sr. Home?
– Resp. De su organismo.

16. ¿Qué tiene de particular?
– Resp. Esta pregunta no es precisa.

17. Preguntamos si se trata de su organismo físico o moral.
– Resp. He dicho organismo.

18. Entre las personas presentes, ¿hay alguien que pueda tener la misma facultad que el Sr. Home?
– Resp. La tienen en un cierto grado. ¿No ha sido uno de vosotros que ha hecho mover la mesa?

19. Cuando una persona hace mover un objeto, ¿es siempre con la colaboración de un Espíritu extraño, o dicha acción puede provenir solamente del médium?
– Resp. Algunas veces el Espíritu del médium puede obrar solo, pero lo más frecuente es que lo haga con la ayuda de los Espíritus evocados; esto es fácil de reconocerse.

20. ¿Cómo explicáis que los Espíritus aparezcan con las vestimentas que tenían en la Tierra?
– Resp. Frecuentemente no son más que una apariencia. Además, ¡cuántos fenómenos tenéis entre vosotros sin solución! ¿Cómo explicáis que el viento, que es impalpable, derribe y quiebre árboles, que son compuestos de materia sólida?

21. ¿Qué entendéis al decir que esas vestimentas no son más que una apariencia?
– Resp. Al tocarlas no se siente nada.

22. Si hemos comprendido bien lo que habéis dicho, el principio vital reside en el fluido universal; el Espíritu extrae de este fluido la envoltura semimaterial que constituye su periespíritu, y es por medio de ese fluido que obra sobre la materia inerte. ¿Es exactamente así?
– Resp. Sí; es decir que él anima la materia con una especie de vida ficticia; la materia se anima de la vida animal. La mesa que se mueve bajo vuestras manos vive y sufre como el animal; obedece por sí misma al ser inteligente. No es él que la dirige como el hombre lo hace con un fardo; cuando la mesa se levanta, no es el Espíritu que la levanta: es la mesa animada que obedece al Espíritu inteligente.

23. Puesto que el fluido universal es la fuente de la vida, ¿es al mismo tiempo la fuente de la inteligencia? – Resp. No; el fluido sólo anima a la materia.

Esta teoría de las manifestaciones físicas ofrece varios puntos de contacto con la que nosotros hemos dado, pero también difiere en ciertos aspectos. De una y de otra resalta un punto capital: que el fluido universal – en el cual reside el principio de la vida – es el agente principal de esas manifestaciones, y que este agente recibe su impulso del Espíritu, ya sea encarnado o errante. Ese fluido condensado constituye el periespíritu o envoltura semimaterial del Espíritu. En el estado de encarnación, ese periespíritu está unido a la materia del cuerpo; en el estado de erraticidad, está libre.

Ahora bien, aquí se presentan dos cuestiones: la de la aparición de los Espíritus y la del movimiento impreso a los cuerpos sólidos. Con respecto a la primera, diremos que, en el estado normal, la materia etérea del periespíritu escapa a la percepción de nuestros órganos; únicamente el alma puede verla, ya sea en sueños, en sonambulismo o incluso en somnolencia; en una palabra, todas las veces en que hay una suspensión total o parcial de la actividad de los sentidos. Cuando el Espíritu está encarnado, la substancia del periespíritu se encuentra más o menos ligada íntimamente a la materia corpórea, más o menos adherida, si podemos expresarnos así.

En ciertas personas hay una especie de emanación de ese fluido como consecuencia de su organismo, y éstos son – propiamente hablando – los médiums de efectos físicos. Según leyes que nos son desconocidas, este fluido emanado del cuerpo se combina con el que forma la envoltura semimaterial del Espíritu extraño. De esto resulta una modificación, una especie de reacción molecular que momentáneamente cambia las propiedades, al punto de volverlo visible y, en algunos casos, tangible. Este efecto puede producirse con o sin la colaboración de la voluntad del médium; es esto lo que distingue a los médiums naturales de los médiums facultativos. La emisión del fluido puede ser más o menos abundante: de ahí los médiums más o menos potentes; de manera alguna dicha emisión es permanente, lo que explica la intermitencia de la fuerza. En fin, si se tiene en cuenta el grado de afinidad que puede existir entre el fluido del médium y el de tal o cual Espíritu, se ha de comprender que su acción puede ejercerse sobre unos y no sobre otros.

Evidentemente, lo que acabamos de decir también se aplica a la fuerza medianímica, en lo que atañe al movimiento de los cuerpos sólidos; queda por saber cómo se opera este movimiento. Según las respuestas que hemos relatado anteriormente, la cuestión se presenta bajo un aspecto totalmente nuevo; de este modo, cuando un objeto es puesto en movimiento, levantado o arrojado al aire, no es que el Espíritu lo aferre, lo empuje o lo levante, como nosotros lo haríamos con la mano; él lo satura – por así decirlo – de su fluido por su combinación con el del médium, y el objeto, así momentáneamente vivificado, actúa como lo haría un ser vivo, con la diferencia que, no teniendo voluntad propia, sigue el impulso de la voluntad del Espíritu, y esta voluntad puede ser la del Espíritu del médium, como también la de un Espíritu extraño, y algunas veces la de ambos, obrando de común acuerdo, según sean o no simpáticos. La simpatía o la antipatía que puede existir entre el médium y los Espíritus que se ocupan con esos efectos físicos explica el porqué todos no son aptos para provocarlos.

Puesto que el fluido vital, impulsado en cierto modo por el Espíritu, da una vida ficticia y momentánea a los cuerpos inertes, y que el periespíritu no es otra cosa sino este mismo fluido vital, se deduce de ello que cuando el Espíritu está encarnado, es él que da la vida al cuerpo por medio de su periespíritu, permaneciendo unido tanto como el organismo lo permita; cuando se retira, el cuerpo muere. Ahora bien, si en lugar de una mesa fuese tallada una estatua de madera, y si se actúa sobre esta estatua como sobre una mesa, se tendrá una estatua que se moverá, que golpeará, que responderá por sus movimientos y por sus golpes; en una palabra, se tendrá una estatua momentáneamente animada de una vida artificial. ¡Cuántas luces no arroja esta teoría sobre una multitud de fenómenos hasta entonces inexplicados! ¡Cuántas alegorías y efectos misteriosos no explica! Es toda una filosofía.

Allan Kardec
Revista Espirita 1858


Solicitamos a nuestros lectores que consientan en remitirse al primer artículo que hemos publicamos sobre este tema; siendo éste su continuación, sería poco inteligible si el comienzo no se tuviese presente en el pensamiento. Como ya lo hemos dicho, las explicaciones que hemos dado sobre las manifestaciones físicas son fundadas en la observación y en una deducción lógica de los hechos: sacamos las conclusiones según lo que hemos visto. Ahora, ¿cómo se operan en la materia etérea las modificaciones que la vuelven perceptible y tangible? Primero vamos a dejar hablar a los Espíritus que hemos interrogado sobre este asunto, añadiendo a esto nuestros propios comentarios. Las siguientes respuestas nos han sido dadas por el Espíritu san Luis; ellas concuerdan con lo que otros nos habían dicho anteriormente.

1. ¿Cómo puede un Espíritu aparecer con la solidez de un cuerpo vivo?
– Resp. Él combina una parte del fluido universal con el fluido que el propio médium libera para este efecto. Ese fluido reviste, a su voluntad, la forma que él desea, pero generalmente esta forma es impalpable.

2. ¿Cuál es la naturaleza de ese fluido?
– Resp. Fluido, está todo dicho.

3. ¿Es material ese fluido?
– Resp. Semimaterial.

4. ¿Es éste el fluido que compone el periespíritu?
– Resp. Sí, es el lazo entre el Espíritu y la materia.

5. Ese fluido ¿es el que da la vida, el principio vital?
– Resp. Siempre él; he dicho lazo.

6. ¿Es este fluido una emanación de la Divinidad?
– Resp. No.

7. ¿Es una creación de la Divinidad?
– Resp. Sí; todo es creado, excepto el propio Dios.

8. ¿Tiene el fluido universal alguna relación con el fluido eléctrico del cual conocemos sus efectos?
– Resp. Sí, es su elemento.

9. La sustancia etérea que se encuentra entre los planetas, ¿es el fluido universal en cuestión?
– Resp. Él envuelve los mundos: sin el principio vital, nada viviría. Si un hombre ascendiese más allá de la envoltura fluídica que rodea a los globos, perecería, porque el principio vital se retiraría de él para unirse a la masa. Ese fluido os anima, es el que vosotros respiráis.

10. ¿Es este fluido el mismo en todos los globos?
– Resp. Es el mismo principio, pero más o menos etéreo según la naturaleza de los globos; el vuestro es uno de los más materiales.

11. Puesto que es ese fluido el que compone el periespíritu, ¿parece que se encuentra en una especie de estado de condensación que, hasta un cierto punto, lo aproxima de la materia?
– Resp. Sí, hasta un cierto punto, porque no tiene sus propiedades; es más o menos condensado según los mundos.

12. ¿Son los Espíritus solidificados los que levantan una mesa?
– Resp. Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis.Cuando una mesa se mueve bajo vuestras manos, el Espíritu que vuestro Espíritu evoca va a extraer del fluido universal lo necesario para animar esta mesa con una vida ficticia. Los Espíritus que producen esta clase de efectos son siempre Espíritus inferiores, que aún no se han desprendido enteramente de toda influencia material. Al estar la mesa así preparada a su voluntad (a la voluntad de los Espíritus golpeadores), el Espíritu la atrae y la mueve bajo la influencia de su propio fluido liberado voluntariamente. Cuando la masa que quiere levantar o mover es demasiado pesada para él, llama en su ayuda a Espíritus que se encuentran en sus mismas condiciones. Creo haberme explicado con bastante claridad como para hacerme comprender.

13. ¿Le son inferiores los Espíritus que llama en su ayuda?
– Resp. Casi siempre son iguales, y a menudo vienen por sí mismos.

14. Comprendemos que los Espíritus superiores no se ocupan de cosas que están por debajo de ellos; pero preguntamos si, debido a que son más desmaterializados, tendrían el poder de hacerlo si lo desearan.
– Resp. Ellos tienen la fuerza moral como los otros tienen la fuerza física; cuando tienen necesidad de esta fuerza, se sirven de los que la poseen. ¿No se os ha dicho que ellos se sirven de los Espíritus inferiores como vosotros lo hacéis con los changadores?

15. ¿De dónde viene el poder especial del Sr. Home?
– Resp. De su organismo.

16. ¿Qué tiene de particular?
– Resp. Esta pregunta no es precisa.

17. Preguntamos si se trata de su organismo físico o moral.
– Resp. He dicho organismo.

18. Entre las personas presentes, ¿hay alguien que pueda tener la misma facultad que el Sr. Home?
– Resp. La tienen en un cierto grado. ¿No ha sido uno de vosotros que ha hecho mover la mesa?

19. Cuando una persona hace mover un objeto, ¿es siempre con la colaboración de un Espíritu extraño, o dicha acción puede provenir solamente del médium?
– Resp. Algunas veces el Espíritu del médium puede obrar solo, pero lo más frecuente es que lo haga con la ayuda de los Espíritus evocados; esto es fácil de reconocerse.

20. ¿Cómo explicáis que los Espíritus aparezcan con las vestimentas que tenían en la Tierra?
– Resp. Frecuentemente no son más que una apariencia. Además, ¡cuántos fenómenos tenéis entre vosotros sin solución! ¿Cómo explicáis que el viento, que es impalpable, derribe y quiebre árboles, que son compuestos de materia sólida?

21. ¿Qué entendéis al decir que esas vestimentas no son más que una apariencia?
– Resp. Al tocarlas no se siente nada.

22. Si hemos comprendido bien lo que habéis dicho, el principio vital reside en el fluido universal; el Espíritu extrae de este fluido la envoltura semimaterial que constituye su periespíritu, y es por medio de ese fluido que obra sobre la materia inerte. ¿Es exactamente así?
– Resp. Sí; es decir que él anima la materia con una especie de vida ficticia; la materia se anima de la vida animal. La mesa que se mueve bajo vuestras manos vive y sufre como el animal; obedece por sí misma al ser inteligente. No es él que la dirige como el hombre lo hace con un fardo; cuando la mesa se levanta, no es el Espíritu que la levanta: es la mesa animada que obedece al Espíritu inteligente.

23. Puesto que el fluido universal es la fuente de la vida, ¿es al mismo tiempo la fuente de la inteligencia?
 – Resp. No; el fluido sólo anima a la materia.

Esta teoría de las manifestaciones físicas ofrece varios puntos de contacto con la que nosotros hemos dado, pero también difiere en ciertos aspectos. De una y de otra resalta un punto capital: que el fluido universal – en el cual reside el principio de la vida – es el agente principal de esas manifestaciones, y que este agente recibe su impulso del Espíritu, ya sea encarnado o errante. Ese fluido condensado constituye el periespíritu o envoltura semimaterial del Espíritu. En el estado de encarnación, ese periespíritu está unido a la materia del cuerpo; en el estado de erraticidad, está libre.

Ahora bien, aquí se presentan dos cuestiones: la de la aparición de los Espíritus y la del movimiento impreso a los cuerpos sólidos. Con respecto a la primera, diremos que, en el estado normal, la materia etérea del periespíritu escapa a la percepción de nuestros órganos; únicamente el alma puede verla, ya sea en sueños, en sonambulismo o incluso en somnolencia; en una palabra, todas las veces en que hay una suspensión total o parcial de la actividad de los sentidos. Cuando el Espíritu está encarnado, la substancia del periespíritu se encuentra más o menos ligada íntimamente a la materia corpórea, más o menos adherida, si podemos expresarnos así.

En ciertas personas hay una especie de emanación de ese fluido como consecuencia de su organismo, y éstos son – propiamente hablando – los médiums de efectos físicos. Según leyes que nos son desconocidas, este fluido emanado del cuerpo se combina con el que forma la envoltura semimaterial del Espíritu extraño. De esto resulta una modificación, una especie de reacción molecular que momentáneamente cambia las propiedades, al punto de volverlo visible y, en algunos casos, tangible. Este efecto puede producirse con o sin la colaboración de la voluntad del médium; es esto lo que distingue a los médiums naturales de los médiums facultativos. La emisión del fluido puede ser más o menos abundante: de ahí los médiums más o menos potentes; de manera alguna dicha emisión es permanente, lo que explica la intermitencia de la fuerza. En fin, si se tiene en cuenta el grado de afinidad que puede existir entre el fluido del médium y el de tal o cual Espíritu, se ha de comprender que su acción puede ejercerse sobre unos y no sobre otros.

Evidentemente, lo que acabamos de decir también se aplica a la fuerza medianímica, en lo que atañe al movimiento de los cuerpos sólidos; queda por saber cómo se opera este movimiento. Según las respuestas que hemos relatado anteriormente, la cuestión se presenta bajo un aspecto totalmente nuevo; de este modo, cuando un objeto es puesto en movimiento, levantado o arrojado al aire, no es que el Espíritu lo aferre, lo empuje o lo levante, como nosotros lo haríamos con la mano; él lo satura – por así decirlo – de su fluido por su combinación con el del médium, y el objeto, así momentáneamente vivificado, actúa como lo haría un ser vivo, con la diferencia que, no teniendo voluntad propia, sigue el impulso de la voluntad del Espíritu, y esta voluntad puede ser la del Espíritu del médium, como también la de un Espíritu extraño, y algunas veces la de ambos, obrando de común acuerdo, según sean o no simpáticos. La simpatía o la antipatía que puede existir entre el médium y los Espíritus que se ocupan con esos efectos físicos explica el porqué todos no son aptos para provocarlos.

Puesto que el fluido vital, impulsado en cierto modo por el Espíritu, da una vida ficticia y momentánea a los cuerpos inertes, y que el periespíritu no es otra cosa sino este mismo fluido vital, se deduce de ello que cuando el Espíritu está encarnado, es él que da la vida al cuerpo por medio de su periespíritu, permaneciendo unido tanto como el organismo lo permita; cuando se retira, el cuerpo muere. Ahora bien, si en lugar de una mesa fuese tallada una estatua de madera, y si se actúa sobre esta estatua como sobre una mesa, se tendrá una estatua que se moverá, que golpeará, que responderá por sus movimientos y por sus golpes; en una palabra, se tendrá una estatua momentáneamente animada de una vida artificial. ¡Cuántas luces no arroja esta teoría sobre una multitud de fenómenos hasta entonces inexplicados! ¡Cuántas alegorías y efectos misteriosos no explica! Es toda una filosofía.

Allan Kardec (Revista Espirita 1858 )
                          
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           ¿ EXISTEN LOS FANTASMAS ?    

                                                               


        He de afirmar aquí, que, en efecto, existen Seres absolutamente reales pero invisibles, sin una realidad física, que  un día  revistieron un cuerpo material y fueron seres humanos , pero luego,  tras el fenómeno de la muerte, algunos pueden acreditar de alguna forma su existencia,  normalmente dejándose ver, oír  y hasta a veces tocar, por el fenómeno de la materialización o condensación a voluntad,  de su periespíritu. Hay muchos testimonios fotográficos que acreditan la realidad de su presencia y existencia, aunque tengamos una tendencia natural a la incredulidad o a la negación.

   Un fantasma es una aparición real, más o menos “vaporosa” e impalpable del cuerpo fluídico de un Ser, encarnado o desencarnado . Y digo “encarnado”, porque se han demostrado casos en los que el espíritu que se hacía visible era el de una persona viva mientras su cuerpo dormía en su cama, más o menos lejos

A estas apariciones y materializaciones, también se les conoce como “Espectros”. Algunos diccionarios los definen como “la figura de una persona muerta que aparece a los vivos”. Esta explicación es incompleta, pues como hemos señalado,  también es posible la aparición fantasmal de personas que aún están vivas.

   La palabra “fantasma” deriva de un verbo griego que significa “aparecer” o “mostrarse”. Este fenómeno es básicamente sensorial, y suele causar una impresión acompañada de reacciones y emociones traumáticas a quienes se muestra. Las visiones fantasmales también pueden aparecer solamente en el plano mental del que lo percibe, no así en otras personas presentes, , siendo en este caso un fenómeno de carácter absolutamente subjetivo, aunque no por ello menos real para el que lo experimenta..

   La presencia visible y hasta “tangible” del Ser espiritual , con las mismas formas y apariencias de cuando era una persona viva, con el propósito de poder ser reconocido por personas de este mundo , es no solamente posible, sino evidente, tal como se acredita en cientos de casos y testimonios habidos por todo el mundo de la realidad de su existencia y de su presencia, a veces  ante muchos y muy diversos testigos, y que además han sido fotografiados y vistos totalmente o en parte, o que incluso después de su desaparición tras haberse materializado, han dejado huellas físicas de su realidad material en moldes de escayola o parafina.

 Los fantasmas se pueden dejar ver y a veces incluso hasta tocar, cuando hasta cierto grado, son capaces de condensar de alguna forma la energía de que está formada su envoltura espiritual, y la llegan a condensar o materializar hasta hacerla no solamente visible , sino  tangible . Sin embargo también suelen proporcionar pruebas claras de su naturaleza no física, pues por ejemplo pueden dejarse ver pasando a través de paredes u otras materias sólidas sin la menor dificultad. A veces en la aparición, también pueden llegar a verse animales u otros objetos espectrales, aunque en este caso, bien puede ser debido a mostrarse en el “escenario” normal reproducido que tenía en vida el presunto fantasma, que de este modo se hace reconocer- Otra posible explicación, según la Parapsicología, es la de  estar plasmadas estas imágenes en los llamados “Archivos Akásicos”, que vienen a ser como un registro o grabación de imagen y sonido de algunos hechos psicológicamente muy fuertes o traumáticos, sucedidos en el pasado en  nuestro plano material y que por un mecanismo todavía desconocido, quedaron plasmados en el éter o  ambiente físico y  esta "grabación" igual puede aparecer  en un momento determinado para luego volver a desvanecerse.y desaparece 

     El investigador G.N.M. Tyrell, en su libro “ Apparitions”, publicado en 1.943, identifica varios grupos de fantasmas en base a las conductas mostradas por los mismos. El primero está formado por las apariciones que frecuentan sistemáticamente un mismo lugar determinado; se caracterizan por que no provocan miedo, son inofensivas y a veces incluso llegan a ser tratadas por los seres humanos que habitan el lugar en donde están habitualmente, como un miembro más de la familia. De esta clase de Entidades existen numerosas pruebas fotográficas de su existencia. La segunda categoría, es la de las apariciones “post mortem” que tienen lugar casi siempre inmediatamente después de la muerte de la persona, y no suelen estar relacionadas con algún lugar o acontecimiento concreto. En tercer lugar están los casos “críticos”, como es el de la aparición de alguien que está viviendo una situación muy crítica o estresante, tal como un accidente grave,  una enfermedad, o la misma muerte.

     Las materializaciones de Seres incorpóreos , técnicamente se denominan Ideoplastias cuando son provocadas por la energía psíquica de un médium, que se exterioriza plasmándose en una forma física. Esta consiste en la formación de cuerpos materializados formados por el Ectoplasma o Energía Biótica, que es una materialización o condensación de la energía vital y orgánica  excretada por un médium, a través del que se manifiestan Seres desencarnados que aprovechan esta especie de materia sutil y moldeable para tomar formas físicas. Estas formas de materia ectoplásmica se dieron con frecuencia en los comienzos del Espiritismo, y dieron pie a muchos fraudes; sin embargo la realidad de su existencia quedó patente tras haber sido analizado el ectoplasma y haberse comprobado en su composición, abundancia de glóbulos rojos procedentes del médium ,teniendo esta extraordinaria clase de materia  un carácter transitorio y breve, porque al cabo de pocos minutos tras ser expelida desde el cuerpo del médium, se “volatiliza” y desaparece sin más ante la vista de los observadores. Actualmente son muy raras estas formas de materialización espiritual y en algún raro caso , que se ha dado alguna vez en algún “Centro Espírita”, esto se ha mantenido en secreto y no ha transcendido a la opinión pública por expreso deseo del Ser espiritual manifestante.

 

Las materializaciones ectoplámicas de Espíritus se dieron en una época concreta y posteriormente creo que por razones evolutivas de la mediumnidad, ya no se hace necesaria esta forma de manifestación y por eso actualmente son tan raras.

   La aparición y materialización directa del Espíritu también es posible y se da más frecuentemente que la anterior, recibiendo estas el nombre de Fantasmogénesis. En estos casos la energía de un  medium no interviene en su formación. 

   Las materializaciones espirituales, cuando se llevan a cabo, lo hacen con solidez y con  el aspecto normal de una persona viva, pudiendo reflejarse en espejos y producir ruidos de pisadas etc, dando la impresión de ser tan reales y tangibles como cualquier persona viva, aunque cuando han sucedido ha sido  generalmente durante un periodo de tiempo bastante limitado. A  los seres espirituales materializados, o a una parte de los mismos, se les conoce también por el nombre de agéneres.

     No se sabe muy bien el por qué, las apariciones o presencias fantasmales e inmateriales, suelen provocar en las personas presentes en el lugar de la aparición, una súbita sensación de frío o escalofrío, como si se notara una corriente de aire helado que hiciese estremecer a estos testigos. 

    A veces los fantasmas también pueden  ser la aparición del alma de una persona viva que así se manifiesta durante el sueño o durante estados de trance, o bien porque tiene la capacidad de “desdoblarse” y de producir fenómenos de bilocación llegando incluso a materializar a veces su periespíritu. Allan Kardec en “El Libro de los Mediums” , dedica todo un capítulo al estudio de las apariciones de los vivos.

   En definitiva, los fantasmas, tanto si son de  seres humanos como si son solamente espíritus, tanto si son presencias animadas como inanimadas, nos demuestran que existe otra esfera de la realidad posible, real y diferente a la nuestra .

- José Luis Martín-   

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             DOMINIO ESPIRITUAL

_:”No estoy solo, porque el Padre está conmigo.”_ - Jesús. (Juan, 16:32)

En los trances aflictivos la criatura demuestra siempre dónde se localizan las fuerzas exteriores que le subyugan el alma.

En las grandes horas de testimonio, en el sufrimiento o en la muerte, los avarientos claman por las posesiones efímeras, los arbitrarios exigen la obediencia de que se juzgan acreedores, los súper- sentimentales reclaman el objeto de sus adoraciones.

Jesús, sin embargo, en el campo supremo de las últimas horas terrestres se muestra absoluto señor de sí mismo, ensenándonos la sublime identificación con los propósitos del Padre, como el más avanzado recurso de dominio propio.

Ligado naturalmente a las más diversas fuerzas, en el día del Calvario no se prendió a ninguna de ellas.

Atendía al gobierno humano lealmente, mas Pilatos no lo atemoriza.

Respetaba a la ley de Moisés; entretanto, Caifás no lo impresiona.

Amaba enternecidamente a los discípulos; con todo, las razones afectivas no le dominan el corazón.

Cultivaba con admirable devoción su trabajo de instruir y socorrer, curar y con solar; no obstante, la posibilidad de permanecer no le sedujo el espíritu.

El acto de Judas no le arranca maldiciones.

La ingratitud de los beneficiados no le provoca desespero.

El llanto de las mujeres de Jerusalén no le entibia el ánimo firme.

El sarcasmo de la multitud no le quiebra el silencio.

La cruz no le altera la serenidad.

Suspendido en el madero, ruega disculpas para la ignorancia del pueblo.

Su lección de dominio espiritual es profunda y eterna. Revela la necesidad de ser “nosotros mismos”, en los trances más escabrosos de la vida, con la conciencia tranquila elevada a la Divina Justicia y con el corazón fiel dirigido por la Divina Voluntad.

Camino Verdad y Vida - Emmanuel / Chico Xavier 

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LA VIDA DE RELACIÓN

                                                               

En el Libro de los Espíritus, de Allan Kardec, encontramos la siguiente pregunta hecha  a los Espíritus:
¿La vida social está en la Naturaleza?
A lo que los Benefactores respondieron:
Ciertamente. Dios hizo al hombre para vivir en sociedad. No le dio inútilmente la palabra y todas las otras facultades necesarias para la vida de relación.
No siendo el hombre portador de  facultades completas, es lógico que, mediante el inter-relacionamiento   social ellas se completen para su bienestar y progreso.
De esa forma, las oportunidades de convivencia  nos son ofrecidas desde temprano. El hogar es nuestra primera experiencia de vida en sociedad y donde aprendemos las lecciones de interrelacionamient o.
Después viene la escuela, y enseguida el trabajo profesional.
Y es en el ambiente de trabajo que pasamos gran parte de nuestra existencia, conviviendo, generalmente, como personas que, en principio no son extrañas.
¿Todavía si es en ese ambiente que pasamos buena parte de la vida, porque no tornarlo lo más agradable posible?.
Debido a la falta de cuidado y atención, muchos de nosotros hacemos del local del trabajo un verdadero campo de guerra.
Substituyendo la cooperación por la competición, sufrimos y hacemos sufrir, en un ansia insana de lograr lugares de destaque.
Olvidados de que no somos  conocedores de todo y que podemos hacer de la cooperación una forma de fortalecimiento del equipo, deseamos hacer solos la carrera.
Cuando Jesús, el gran Sabio de la Humanidad, se refirió a la fortaleza del puñado de varas, era exactamente a la unión y a la cooperación a lo que El se reportaba.
Solidarios, seremos unión, separados unos de los otros por la sed de competición, seremos meros puntos de vista.
El reino animal nos da excelentes ejemplos de convivencia pacífica y cooperación entre seres de especies diferentes.
Recientemente vimos un video que mostraba un camarón y un pez en una  perfecta pareja.
El pez podía ver pero no tenía casa. El camarón era ciego pero poseía una gran madriguera para protegerse.
Aun mismo sin lenguaje articulado, ambos optaron un sistema perfecto de cooperación mutua. Mientras el camarón trabajaba, ampliando las galerías de la madriguera, el pez se quedaba vigilando la entrada. Si surgía un peligro, el pez inmediatamente entraba  e impedía que el camarón fuese hasta el exterior.
Y cuando el camarón salía para alimentarse de los musgos existentes en el exterior  de la madriguera una antena se inclinaba en el dorso  del pez y, al menor movimiento ambos se refugiaban inmediatamente.

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¿Y en cuanto a nosotros, que poseemos el habla y todas las otras facultades necesarias para la vida en relación, como las hemos utilizado?
Sería importante que nos detuviésemos un poco para pensar o repensar en nuestro comportamiento, ya que estamos viviendo los días del siglo veintiuno.
El Señor estableció la cooperación como base indispensable de éxito  en cualquier trabajo.
El arado es preciso, más inútil, si no posee la mano del labrador que lo dirige. El éxito es una bendición de fuerzas  conjugadas en la naturaleza.
 Redacción de Momento Espirita, del libro Diccionario del Alma,  por Espíritus diversos, Psicografia de Francisco Cándido Xavier.

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