INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Espíritus, Almas y Periespíritus
2.- El Islam
3.- La psicología del perdón
4.- Cualidades de los fluidos
**********************************
ESPÍRITUS, ALMAS Y PERIESPÍRITUS
Cuando hablamos del Alma humana nos referimos precisamente a la misma Entidad, con su cuerpo espiritual, semejante al cuerpo físico con el mismo aspecto que revistió en su anterior encarnación, pero sin su cuerpo material que abandonó con el fenómeno de su muerte, por lo que para diferenciar términos, diremos que un espíritu es siempre un Ente desencarnado, pero cuando hablamos del Alma nos estaremos refiriendo al mismo Ser mientras se encuentra encarnado en un mundo físico, o sea, un Ser humano o también le designa también como un Ser espiritual encarnado.
Podemos afirmar que ambos términos se refieren a la misma Entidad, a la chispa Divina, creada a través de un desarrollo psíquico evolutivo a partir de la Fuente de todo origen, que llamamos Dios . Por eso el Ser humano constituye una energía etérea y sutil, ligada y concretada en un cuerpo de energía menos sutil o semi-material, a mitad de camino entre lo que es Espíritu y materia, y que llamamos Perispíritu a modo de envoltorio del Espíritu, que es Energía pura y al, que delimita , siendo semejante al cuerpo físico que tiene en cada vida material como Ser humano,; en el caso de los desencaarnados, suele ser del aspecto del cuerpo material que tuvo en su última encarnación, El Periespíritu se fue formando durante las primeras etapas evolutivas del espíritu, constituyendo ambos juntos una Unidad indisoluble.
. El Periespíritu es también conocido por las religiones como " Cuerpo Espiritual" y por las corrientes esotéricas como "Cuerpo Astral". Este a su vez, se mantiene unido al cuerpo carnal mediante un campo de energía física o energía vital que obtiene del medio físico durante el proceso embrionario y en este proceso se une célula a célula al cuerpo carnal con el Periespíritu.
El cuerpo físico viene a ser como una copia del Perispíritu. Así se entiende que muchas veces, hay enfermedades o defectos físicos, que se deben tratar antes en el Alma ( Periespíritu), en donde están grabadas antes que en el cuerpo físico en donde solo se manifiestan como un reflejo de la dolencia, enfermedad o lesión impresa en el cuerpo espiritual. Esas enfermedades son conocidas como psicosomáticas porque dañan al periespíritu (alma o Psique) y se exteriorizan en el cuerpo físico (Soma). Cuando su manifestación en alguna parte del cuerpo material se produce en la primera edad del niño, se le conocen también como “marcas de nacimiento”.
Como síntesis de lo referido, los Espíritus somos todos los seres (encarnados o desencarnados) capaces de pensar, sentir, amar, crear arte y deleitarnos y elevarnos ante la belleza y emoción indefinibles que nos causan, como el sentido de lo bello y sublime que puede despertar en nuestro interior. No podemos decir que los seres humanos tenemos alma o cuerpo,-porque es inexacto-, sino que habría que decir que somos Almas que tenemos temporalmente un cuerpo físico.
La única diferencia sustancial entre los Espíritus y los Seres humanos, es que nosotros los humanos, tenemos una última envoltura que es nuestro cuerpo carnal, y ellos no la tienen porque la perdieron y quedó en una tumba junto a la personalidad humana efímera que representaron en su vida.
Como el Espíritu es energía que puede irradiar
a donde le lleve su pensamiento, de modo natural posee el don de la ubicuidad, los
más elevados se pueden a veces materializar en diversos grados, pudiendo aparecer a los vivos
en varias partes diferentes o lejanas a la vez. Hay en la historia de los
fenómenos y de las apariciones espirituales, muchos testimonios de estos
llamados “fenómenos de apariciones”. Para la Iglesia Católica, conociendo la
realidad de los mismos, pero sin haber profundizado más allá, estos fenómenos
de apariciones son “milagros” y quienes
los protagonizan, Santos o demonios, según convenga.
Por las inducciones fundadas en los fenómenos que he observado,
llegué a estas conclusiones:
1.- Existen seres
inteligentes de diversas categorías que están fuera de la naturaleza humana.
2.- Aunque
generalmente intangibles e invisibles para nosotros, estos seres pueden obrar
sobre la materia e influir sobre nuestra alma.
Estoy seguro de que
para el establecimiento de estas proposiciones he seguido un método
estrictamente científico” -Alfred Rusell Wallace-
En ‘Esperanza para el Mundo’, Mons. Burke se muestra convencido
de que la religión mahometana tiene impresa en sí una dimensión política de la
que nunca se ha despojado del todo; una dimensión que se concreta en un afán
por dominar el mundo.
(Julio Llorente / La Gaceta)– La
editorial Homo Legens ha publicado recientemente Esperanza para el
mundo, un libro que entrevista al cardenal Raymond Leo Burke, que reflexiona, en conversación con Guillaume de Alançon, sobre los grandes
desafíos que se ciernen sobre el hombre contemporáneo y la Iglesia. En este
título, el purpurado – siempre felizmente inactual en sus afirmaciones – se
pronuncia sobre la ideología de género, la familia, el estado de la Iglesia… Y
también sobre el Islam.
Respecto a esta religión, que representa uno de los más
graves peligros exógenos para la civilización occidental, el cardenal Burke
exhibe una contundencia poco común entre las jerarquías eclesiásticas: ‘Es
necesario que la Iglesia y sus miembros comprendan correctamente lo que es el
islam y lo que el Corán enseña. El islam no es sólo otra práctica religiosa que
puede coexistir en armonía con otras religiones’.
En este sentido, el prelado se muestra convencido de que la
religión mahometana tiene impresa en sí una dimensión política de la que nunca
se ha despojado del todo; una dimensión que se concreta en un afán por dominar
el mundo: ‘El Islam es una religión que, según su propia interpretación, debe
ser también estado. El Corán, y la auténtica interpretación que hacen de él
varios expertos en ley coránica, está destinado a gobernar el mundo. En
realidad, no hay lugar para otras religiones, aunque estén incluso toleradas,
mientras el Islam no haya conseguido establecer su soberanía sobre las naciones
y el mundo’.
Asimismo, Mons. Burke ha abundado en la necesidad de
que los cristianos comprendan, en profundidad, la esencia del Islam. ‘Es
importante que los cristianos se den cuenta de las diferencias radicales entre
el Islam y el cristianismo en cuestiones que atañen a la enseñanza sobre Dios,
la conciencia, etc. Si realmente se comprende lo que es el Islam, resulta comprensible que la Iglesia tenga miedo de él’
En sintonía con otros obispos
Pese a que pueda parecer lo contrario, las declaraciones de
Burke sobre el Islam – recogidas en el excepcional "Esperanza para el mundo" –
concuerdan con las de otros prelados. Así, el obispo de Maiduguri (Nigeria),
Mons. Oliver Dashe Doeme, reflexionó hace años sobre el carácter excluyente de
la fe coránica en una
entrevista concedida a Infovaticana: ‘El islam es
una religión que no admite otras religiones, lo dice el Corán. Por otro
lado, está lleno de contradicciones, porque hay versículos que son más
moderados, pero otros incitan a acabar con todos aquellos que no pertenezcan al
Islam. El Corán está impregnado de violencia y desde ahí se puede entender el
ataque a otras religiones’.
Una aseveración que comparte el retirado obispo de Ferrara,
Mons. Luigi Negri, quien aludió el
pasado mes de enero, al desprecio de la religión islámica por el infiel: ‘Más
que una fe, el islam es una ley resumida en el término Sharia (…) El Islam no
toma a la persona en consideración. El musulmán sólo tiene valor en él por el
contexto social y político en el que vive’.
Al lugar común del Islam como ‘religión de paz’ sólo cabe
replicar de un modo: con la verdad por delante.

El perdón es una invitación al auto-amor, ya que el que se ama no será connivente con quién le hace infeliz. Si nos preguntamos cual es el significado de la vida, cualquier respuesta que se aleje de la inmortalidad será transitoria. Es necesario poner a la trascendencia de nuestras almas y el desarrollo de nuestra naturaleza espiritual como metas prioritarias en nuestras vidas. Algunas veces nos aferramos al deseo de cambiar a las personas, haciendo con que incorporen nuestros ideales, pero antes de iluminar a los demás hay un trabajo urgente y prioritario de auto-iluminación que no pasa por la connivencia con el verdugo, ni tampoco con la salvación del prójimo. Abrir el corazón al perdón es muchas veces permitir que las personas sigan su propio camino y que vivan las consecuencias de su manera de ser. Cuando nos abrimos a este nuevo estado mental, sin resistencia, rencor o rebeldía, pueden suceder cosas nuevas en nuestras vidas. Algunas de ellas inimaginables en un estado mental encerrado en la rabia y en el sentimiento de venganza.
El mayor beneficiado es siempre el que perdona, ya que está científicamente comprobado que albergar sentimientos de odio, rencor y venganza hace enfermar a las personas, mientras que amar y perdonar producen una serie reacciones bioquímicas que llevan al bien-estar.
Hay que tener compasión por las personas que todavía se encuentran en la inmadurez psicológica y espiritual, sin que esto implique seguir conviviendo con ellas o intentar cambiarles la forma de ser. El perdón es un auténtico camino hacia la felicidad, que libera y sana al alma.
. La acción de los espíritus sobre los fluidos espirituales produce consecuencias de
importancia directa y capital en los encarnados.- Siendo que esos fluidos son el vehículo del pensamiento y que éste puede modificar sus propiedades, es evidente que deben encontrarse impregnados de las cualidades buenas o malas de los pensamientos que los ponen en vibración, modificados por la pureza o impureza de los sentimientos.
designados según sus propiedades, sus efectos y su tipo original. En el aspecto moral, llevan impresos los sentimientos de odio, envidia, celos, orgullo, egoísmo, violencia, hipocresía, bondad, benevolencia, amor, caridad y dulzura. En el aspecto físico son excitantes, tranquilizadores, penetrantes, astringentes, incitantes, dulcificantes, soporíferos, narcóticos, tóxicos, reparadores y expulsores y se convierten en fuerza de transmisión o propulsión.. El cuadro de los fluidos será, pues, el de todas las pasiones, virtudes y vicios humanos, así como el de las propiedades de la materia y los correspondientes efectos que producen.
ALLAN KARDEC
.jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario