INQUIETUDES ESPÍRITAS
1,. El Sueño
2.- En la Casa de mi Padre hay muchas moradas
3.- ¿ Qué utilidad real tiene el Espiritismo ?
4.- ¿ El Alma y su cuerpo material fueron creados al mismo tiempo?
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EL SUEÑO
¡Pobres hombres, cuán poco conocéis los fenómenos más comunes que hacen a vuestra vida! Creéis ser muy sabios, creéis poseer una vasta erudición, y a estas preguntas que realizan todos los niños: ¿qué hacemos cuando dormimos?, ¿qué son los sueños?, os quedáis mudos. No tengo la pretensión de haceros comprender lo que voy a explicaros, porque hay cosas a las cuales vuestro Espíritu no puede todavía someterse, al no admitir lo que no entiende.
El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo. Al dormir, estamos momentáneamente en el estado en que uno se encuentra de manera permanente después de la muerte. Los Espíritus que al desencarnar se desprendieron rápidamente de la materia han tenido sueños inteligentes; cuando dormían, se reunían con la sociedad de otros seres superiores a ellos: viajaban, conversaban y se instruían con los mismos; incluso trabajaban en obras que encontraron concluidas al morir. Esto debe enseñaros una vez más a no temer la muerte, puesto que morís todos los días, según las palabras de un santo.
Esto con respecto a los Espíritus elevados; pero para la masa de los hombres que, con la muerte, deben permanecer largas horas en turbación – en esa incertidumbre de que os han hablado –, van a mundos inferiores a la Tierra, adonde antiguos afectos los llaman, o a buscar placeres quizá todavía más bajos que los que aquí tienen; van a beber doctrinas aún más viles, más innobles y más nocivas que las que profesan en vuestro medio. Y lo que forma la simpatía en la Tierra no es otra cosa que el hecho de sentirnos, al despertar, vinculados por el corazón a aquellos con quienes acabamos de pasar simplemente 8 ó 9 horas de felicidad o de placer. Lo que explica también esas antipatías invencibles es saber que, en el fondo del corazón, esas personas tienen una conciencia diferente de la nuestra, porque se las conoce sin haberlas visto jamás con los ojos. Es esto aun lo que explica la indiferencia, puesto que no se desea hacer nuevos amigos cuando se sabe que existen otros que os aman y os aprecian. En una palabra, el sueño influye en vuestra vida más de lo que pensáis.
Por efecto del sueño los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus, y esto es lo que hace que los Espíritus superiores consientan – sin demasiada repulsión – encarnarse entre vosotros. Dios ha querido que ellos, durante su contacto con el vicio, puedan ir a fortalecerse en la fuente del bien, para no fallar, ya que vienen a instruir a los otros. El sueño es la puerta que Dios les ha abierto hacia los amigos del cielo; es la recreación después del trabajo, a la espera de la gran libertad, la liberación final que debe volverlos a su verdadero medio.
El sueño es el recuerdo de lo que vuestro Espíritu ha visto mientras el cuerpo dormía; pero tened en cuenta que no siempre soñáis, porque no os acordáis siempre de lo visteis, o de todo lo que habéis visto. Vuestra alma no está en todo su desarrollo; a menudo no es más que el recuerdo del problema que acompaña a vuestra partida o a vuestro retorno, a lo que se agrega el recuerdo de lo que habéis hecho o de lo que os preocupa en el estado de vigilia; sin esto, ¿ cómo explicaríais esos sueños absurdos que tienen los más instruidos como los más simples?
Los Espíritus malos también se sirven de los sueños para atormentar a las almas débiles y pusilánimes.
Por lo demás, dentro de poco veréis desarrollarse una nueva especie de sueños; es tan antigua como la que conocéis, pero la ignoráis. El sueño de Juana, el sueño de Jacob, el sueño de los profetas judíos y de algunos adivinos hindúes: ese sueño es el recuerdo del alma desprendida completamente del cuerpo, la remembranza de esa segunda vida de la que os hablaba hace instantes. Tratad de distinguir bien esas dos especies de sueños entre aquellos que recordáis, pues sin ello caeríais en contradicciones y en errores que serían funestos a vuestra fe.
Nota – El Espíritu que ha dictado esta comunicación, al habérsele solicitado su nombre, respondió: «¿Para qué? ¿Creéis, pues, que sólo los Espíritus de vuestros grandes hombres vienen a deciros cosas buenas? Entonces, ¿no contáis para nada con todos aquellos que no conocéis o que no tienen ningún nombre en vuestra Tierra? Sabed que muchos toman un nombre solamente para contentaros.»
Allan Kardec
Revista Espirita 1858
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EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS
¿Qué utilidad real tiene el Espiritismo?
Trae las respuestas a las preguntas existenciales. Muestra de una forma razonada el porqué de tantos dolores y sufrimientos en apariencia injustos que asedian la vida de muchos en este planeta.
Nos descubre el mundo invisible que nos rodea e influencia continuamente.
Hay muchas personas que tienen mediumnidad y es solo el conocimiento espírita el que da las pautas para un adecuado desarrollo y una correcta experimentación. Quiera o no experimentar con la mediumnidad, todo médium necesita equilibrar su facultad y si no lo hace, tarde o temprano, tendrá problemas e inconvenientes, que pueden derivar en una obsesión espiritual.
Cuando no se tiene un profundo conocimiento espírita es fácil que los médiums sean víctimas de engaños, y terminen siendo instrumentos de espíritus mixtificadores. Algo que sucede muy frecuentemente en aquellos que desarrollan su facultad atendiendo a los consejos que le hacen los propios espíritus, o dejándose guiar por otros médiums o grupos espiritualistas que están a su vez siendo mixtificados.
Solo el conocimiento espírita, contenido en la obra de Allan Kardec, es fruto de la concordancia y universalidad de la enseñanza de los espíritus. Un carácter de la revelación espírita que es garantía de veracidad y que contrasta con otras enseñanzas espiritualistas obtenidas de forma aislada.
Otra utilidad fundamental del Espiritismo es la ayuda que puede prestar a aquellos que son víctimas de la influencia de espíritus inferiores.
Al mostrar las leyes físicas y morales que rigen este Universo amplía hasta el infinito las posibilidades de la ciencia humana, que paulatinamente va confirmando esta realidad, y es cuestión de tiempo que confirme la existencia de la conciencia más allá de la vida, la existencia del periespíritu, la reencarnación, la pluralidad de mundos habitados, etcétera, etcétera; principios desarrollados por el Espiritismo desde hace más de 150 años.
Pero sobre todo, al traer la certeza en la inmortalidad del alma y al mostrar las consecuencias de nuestras acciones, viene a guiarnos hacia un camino de perfección moral y de felicidad venidera que se puede sentir desde el preciso instante que nos dedicamos a hacer el bien desinteresadamente.
( Tomado del Curso de Espiritismo)
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¿ EL ALMA Y SU CUERPO MATERIAL FUERON CREADOS AL MISMO TIEMPO ?
Evidentemente el alma de una persona es casi infinitamente mucho más vieja que su cuerpo; esta se formó y lleva rodando evolutivamente tras muchísimas experiencias en los mundos materiales, desde lo más remoto en la noche de los tiempos y podemos afirmar con total convicción, que ya ha vivido anteriormente tantas y tantas existencias humanas revistiendo otras tantas personalidades diferentes,, mientras que su cuerpo físico actual no tiene otro punto de partida que el de su propio nacimiento en la vida presente.
Si el Espíritu humano hubiese sido creado al mismo tiempo que su cuerpo físico, no tendrían en ese caso, razón de ser ni tendrían explicación alguna, las reminiscencias del pasado, los traumas psíquicos cuyo origen no se encuentra en la vida actual, las intuiciones del Ser y las aptitudes a veces tan desarrolladas y asombrosas de carácter intelectual o artístico que muchos manifiestan ya desde la cuna, y que diferencian a unas personas de otras.
A su vez, si todas las almas fuesen igual de “viejas”, tampoco tendrían explicación los diversos niveles de aptitudes, de madurez intelectual, psicológica, creativa, y de moralidad existentes, que por más que se pretenda por parte de la Ciencia oficial, no pueden ser explicados en su totalidad por las leyes de la herencia genética o alegan solamente las diferentes capacidades cerebrales.
Sin embargo sí que encuentran explicación completa esas capacidades y aptitudes, de modo global y coherente, cuando admitiendo en cada ser humano la existencia de un alma única y diferente a todas las demás, como una energía vitalizante y dinámica, pensante, sintiente y racional, con un sentido de conciencia moral, que acompaña durante su vida al cuerpo físico, al que lógicamente preexiste y sobrevive, pues el cuerpo físico solamente tiene su existencia entre su concepción embrionaria y la muerte cuando hay fallo orgánico y disolución de la energía vital que acompañaba a dicho cuerpo, o sea que el cuerpo no es sino un elemento material que acompaña por un tiempo al Espíritu que en él se encarna, (el cuerpo físico por sí solo no es un ser, como se puede observar ante la presencia de un cadáver); es solo materia, un organismo perfecto, pero muy limitado en el tiempo en que vivió, siendo persona, en tanto que le fue necesario al Ser espiritual, que de este modo evidencia que sus capacidades y aptitudes solamente las pudo adquirir en anteriores existencias corporales.
Si consideramos por separado al Espíritu y al Cuerpo físico, comprenderemos que el cuerpo por sí solo no es nada; solamente un conjunto de órganos físicos, carne, piel y huesos de naturaleza semejante a la naturaleza animal, limitado en el espacio físico y sujeto a todas las leyes físicas que afectan su materia, pero si consideramos que el Espíritu encarnado o Alma tiene que ser la causa y el motivo de la existencia del cuerpo, no podemos admitir sin caer en el absurdo, que el alma que vitaliza ese cuerpo que se manifiesta como Ser humano se haya generado al mismo tiempo que su cuerpo.
Ningún efecto se produce si no existe primero la causa que lo produce. La causa tiene que ir forzosamente por delante del efecto producido. Por lo tanto, siendo el Alma la causa de su cuerpo físico para constituirse como Ser humano, forzosamente ha existido desde mucho antes que este, que solamente le sirve para una existencia transitoria.
El cuerpo para su formación, necesitó además del hogar uterino y de la herencia genética con el ADN de sus progenitores, la existencia previa de un alma que lo vitalizase y actuase como molde, para completar la formación de un ser humano.
Más descabellado aún
sería tomar el efecto por la causa, si se admitiese que
la materia crea al alma que la anima. Ese caso es como
cuando alguien, como científico se ha aventurado a afirmar que el pensamiento
es producido o secretado por el cerebro, cuando sin embargo el cerebro
solamente es el medio material que permite manifestarse al pensamiento, que es
un atributo del alma, pero el cerebro por sí mismo no lo produce,
pues un órgano material no puede producir o crear un elemento inmaterial como
lo es un pensamiento abstracto o un acto volitivo o de carácter
ético o estético.
- José Luis Martín.
“La
fuerza del Espiritismo reside en su filosofía, en el llamamiento que hace a la
razón y en el buen sentido”. -Allán Kardec-
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