lunes, 20 de abril de 2026

¿ Qué es la Mediumnidad ?

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Analizando los tiempos actuales

2.- En alabanza de la Verdad

3.- Acerca de la Obsesión

4.- ¿ Qué es la Mediumnidad ?

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ANALIZANDO LOS TIEMPOS ACTUALES


Los días actuales son de turbación y transición, la fe religiosa se entibia y las grandes líneas de la filosofía del porvenir  son vislumbradas por muy pocos.

Es cierto que se han conseguido grandes progresos, la civilización moderna, prevista de grandes medios, ha transformado la faz de la Tierra, las distancias se han suprimido, y esto ha  aproximado a los habitantes, todo se ha mejorado,  los derechos han remplazado al privilegio y la libertad triunfa sobre el espíritu de rutina y el principio de la autoridad.  Una gran batalla  se mantiene  entre el pasado, que no quiere morir y el porvenir, que se esfuerza por surgir en la vida. Todo esto hace que el mundo se agite y avance; grandes impulsos lo guían,  en el recorrido camino, esto lleva al hombre a vislumbrar más maravillosas conquistas.

Los progresos materiales e intelectuales son de gran valía, en cambio el avance moral es nulo. Tanto es así, que parece que el mundo retrocede, la absorción del pensamiento humano, en la política, por las empresas industriales y financieras, etc., lo absorben, perjudicando sus intereses morales.

Es verdad que la civilización  tiene aspectos magníficos, pero también presenta sombras. Ha mejorado en cierto modo las condiciones de la existencia, pero ha multiplicado las necesidades en su deseo por satisfacerlas; aguzando los apetitos  y los deseos, ha fomentado el sensualismo y a aumentado la depravación. El amor, al placer, al lujo y a las riquezas se ha hecho cada vez más ardiente. Se quiere adquirir o se quiere poseer a toda costa.

La especulación vergonzosa es mantenida a plena luz. Proviniendo de ello el decaimiento  de los caracteres y las conciencias, por ese culto fervoroso a la fortuna, ídolo cuyos altares  han reemplazado a las divinidades derruidas.

La ciencia y la industria han centuplicado las riquezas de la humanidad; pero esas riquezas no se han aprovechado directamente  más que a una reducida parte de sus miembros. La pobreza de los insignificantes sigue activa, y la fraternidad más que en los hechos se basa en discursos, en palabras que se las lleva el viento. El hambre existe aun, en las grandes ciudades, el trabajo de los obreros  es aun un infierno.

Los vicios como la embriaguez, la prostitución, las drogas, el libertinaje, esparcen por todas partes sus venenos, empobrecen a las generaciones y agotan la fuente de la vida, en tanto que las hojas públicas  siembran a porfía la injuria y la mentira y una literatura malsana excita los cerebros y debilita las almas.

Los suicidios  en la actualidad se multiplican al  estar el hombre falto de energías  y de sentido moral se refugian en lo que creen es el fin, todo porque el hombre se ignora aun a si mismo. Sabe poco de las leyes del Universo  y no sabe nada de las fuerzas  que están en el. El conócete a ti mismo es ignorado, no se preocupa en saber de donde vino, hacia donde va, y para que  está en este mundo.

Dos son las potencias  que hacen caminar indeciso al hombre, por un lado las religiones, con su cortejo de errores y supersticiones, su espíritu  de dominación y de intolerancia, pero también de consuelos, los cuales tiene origen en los débiles  resplandores  que han conservado de las verdades primordiales. Por otro lado la ciencia, que  materialista en sus principios y en sus fines, con sus frías  negaciones y su inclinación desmedida  al individualismo, pero también  con el prestigio de sus descubrimientos y de sus beneficios.

Estos dos campos, la religión sin pruebas y la ciencia sin ideal alguno, se desafían, se acercan y combaten sin poder  vencerse, pues cada una de ellas  responde a una necesidad imperiosa del hombre: la una habla a su corazón  y la otra dirigiéndose a su espíritu y a su razón. Ambas están rodeadas  de numerosas ruinas  de numerosas esperanzas y de aspiraciones destruidas, y es así como los sentimientos generosos se debilitan y la división y el odio reemplazan a la benevolencia y a la concordia.

En esta confusión de ideas, la conciencia ha perdido su camino, velando lo justo y el bien. Es intolerable  la situación moral de todos los desgraciados que se doblegan entre dos doctrinas  que no ofrecen  remedio a sus males, la nada y la otra un paraíso inaccesible o una eternidad de suplicios.

La familia, la enseñanza y la sociedad sienten  esta confusión. La educación viril ha desaparecido, ni la ciencia ni la religión saben en la actualidad formar a las almas fuertes y bien armadas para las luchas de la vida.

Para solucionar esta crisis, es preciso que en todos se haga la luz, grandes y pequeños, ricos y pobres, hombres y mujeres  y niños; es preciso que una nueva enseñanza popular  venga a iluminar las almas acerca de su origen, de sus deberes  y de su destino.

Solo las soluciones formuladas por enseñanza  pueden servir de base  a una educación viril y tornar a la humanidad  verdaderamente fuerte y libre. Su importancia es capital, tanto para el individuo, como para la sociedad, cuyas instituciones  y relaciones regularizaran.

Las nuevas concepciones  del mundo y de la vida cuando penetran en el espíritu humano y se filtra poco a poco  en todos los ambientes, el orden social, las instituciones y las costumbres lo sienten de inmediato.

Una sociedad sin esperanza, sin fe en el porvenir es como un hombre perdido en el desierto. Lo bueno es combatir la ignorancia  y la superstición, es preciso reemplazarlas por creencia racionales.  Para caminar con paso firme en la vida, para preservarse de los desfallecimientos y de las caídas, se necesita una fuerte convicción, una fe que eleve  por encima del mundo material; se necesita ver la finalidad y tender directamente hacia ella. El arma más efectiva para esta lucha terrenal es tener una conciencia  recta e iluminada.

Con la creencia en la nada, y de que con la muerte todo termina, es lógico que el ser solo procure el bienestar en la vida presente, solo mire el interés personal e ignore  todo otro sentimiento. Si solo existe para el una existencia efímera,  este se aprovecha de la vida presente, se dedica a los placeres  y abandona los deberes y los sufrimientos… Esta es la postura materialista, y que está circulando en muchos hermanos a nuestro alrededor, produciendo estragos que se dejan sentir en una sociedad rica  y muy desarrollada  en el sentido del lujo y de los goces físicos.

Esto no debe desanimarnos, todo no está perdido. El alma humana tiene a veces sentimiento de su miseria, de la insuficiencia de la vida presente  y de la necesidad del más allá. Vagamente, confusamente, cree, aspira a la justicia. Y el culto del recuerdo de los seres amados que están en la tumba, denotan un instinto incierto  de la inmortalidad.

El hombre no es ateo, cree en la justicia inmanente, como cree en la libertad, ambas  existen en las leyes terrenas y divinas. Este sentimiento, el más grande, el más hermoso, que se puede encontrar en el fondo del alma,  ese sentimiento nos salvará. Bastará, para ello, que hagamos comprender a todos  que esa noción grabada  en nosotros es la ley misma del Universo, la que rige  a todos los seres y a todos los mundos, y que por ella, el bien a de triunfar finalmente al mal y la vida  ha de salir de la muerte.

El pueblo busca su realización al igual que aspira a la justicia, tanto en el terreno político como en el económico y en el principio de asociación. El poder popular  ha comenzado a extender  sobre el mundo una vasta red de asociaciones obreras, un agrupamiento socialista que abarca a todas las naciones, y que, bajo una única bandera, deja oír en todas partes las mismas llamadas, las mismas reivindicaciones. Es un espectáculo lleno de enseñanzas para el pensador, una obra plena  de consecuencias para el porvenir.

Inspirada por las teorías materialistas y ateas, el alma se convertiría en un instrumento de destrucción, pues sus acciones se resolverían a través de la violencia, en revoluciones dolorosas. Contenida en los límites de la prudencia  y de la moderación, puede hacer mucho  por la felicidad de la humanidad.

La hora que atravesamos es de crisis y de renovación, el mundo está en fermentación; la corrupción aumenta, las sombras se extienden, el peligro es grande; pero no olvidemos que tras las sombras entrevemos la luz; tras el peligro vemos la salvación.  Una sociedad no puede perecer. Es verdad que lleva en si elementos de descomposición, pero también lleva  gérmenes de transformación y de reedificación. La descomposición anuncia la muerte, pero procede también al renacimiento. Puede ser también preludio de otra vida.

Para elevarse  moralmente el hombre y detener esas dos corrientes de la superstición  y el escepticismo que conducen a la esterilidad, es necesario  que cree  en si  una concepción nueva del mundo y de la vida y apoyándose  en el estudio de la naturaleza y de la conciencia; en la observación de los hechos, en los principios de la razón, fije la finalidad de la existencia y regularice su marcha hacia delante.  Necesita una enseñanza  de la que se deduzca un móvil de perfeccionamiento, una sanción moral y una certidumbre para el porvenir.

Esta concepción y esta enseñanza ya existen ya se vulgarizan todos los días. En medio de disputas y divagaciones de las escuelas, una voz se ha dejado oír: la de los Muertos. Desde el otro lado de la tumba, se han revelado más vivos que nunca; con sus instrucciones, ha caído el velo que ocultaba la vida futura. La enseñanza que nos han dado  reconcilia todos los sistemas encontrados, y de las cenizas del pasado lacen brotar  una llama nueva. En  la filosofía de los Espíritus encontramos la doctrina oculta que abarca todas las edades. Esta doctrina las hace revivir; reúne los restos esparcidos y los adhiere unos a los otros con un poderoso cemento  para reconstituir  un monumento  capaz de amparar a todos los pueblos y a todas las civilizaciones.

Esta doctrina puede transformar a pueblos y sociedades, llevando la claridad a todas partes  donde existe la noche, haciendo que se funda  con su calor todo el hielo y egoísmo de las almas, revelando a todos los hombres  las leyes que  les unen  con los vínculos de una estrecha solidaridad.  Gracias a ella, aprenderemos  a obrar con una misma inteligencia y con un mismo corazón. Más conscientes de nuestra fuerza, avanzaremos con un paso más firme hacia nuestros destinos.

- Mercedes Cruz-


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En alabanza de la verdad


… disculpadnos la sugestión de trabajo, aunque roguéis la luz sin esfuerzo. … el Espiritismo que indaga simplemente dio lugar, hace mucho tiempo, al Espiritismo que extiende los brazos. … atravesáis una verdadera floresta, donde los caminos de vuelta al campo de la luz divina parecen intransitables.

     Pensamientos de egoísmo, de incomprensión, de discordia, vanidad y orgullo se entrechocan, a la manera de proyectiles invisibles alrededor de vuestra personalidad, y se hace imperioso el coraje para que los óbices multiplicados no nos venzan las labores recíprocas. … efectivamente, vuestra búsqueda es noble y edificante. … ¡ bienaventurados aquéllos que demandan la verdad y que la anhelan como pasaje liberador en el rumbo de la claridad eterna !. … no comencéis la empresa de la propia iluminación, al modo de un hombre que iniciase la construcción de una casa por el techo. … deletread, antes de todo, el alfabeto de la bondad.

       Sin las primeras letras del amor, nunca entenderemos el sagrado poema de la vida. … es indispensable abrir el corazón, vaso destinado a las simientes del Cielo, convirtiéndonos en instrumentos del bien activo e incesante.… no iluminaremos la mente sin purificar los ojos, tanto como nadie alcanza ser discípulo del Señor, sin movilizar las manos en la obra redentora de la Tierra. … empecemos la restauración de nuestros propios destinos, comprendiéndonos mutuamente. … ¿qué lección recogeremos en la visita de bienhechores que resisten a la distancia, si no aprendemos la fraternidad primaria con el prójimo?. … oigamos el mensaje de las necesidades que nos rodean.

     Hay dolor e ignorancia, tiniebla e indiferencia, en la senda en que pisáis, extendamos, a través de ellas, nuestro sentimiento cristiano, imitando al labrador que no desampara la tierra enlodada del charco.… no esperemos el paraíso, cuando ni aun auxiliamos en el cultivo del suelo en que operamos.… espíritus endeudados, ante la Bondad Divina que nos dio oídos para registrar las enseñanzas de la vida, ojos para sorprender la luz, brazos para erguir el castillo de nuestra propia felicidad y recursos inmensos para que dilatemos nuestro propio engrandecimiento espiritual, guardemos la fe, sirviendo y auxiliando, corrigiéndonos a nosotros mismos y amando a todos, en alabanza de la verdad.… nuestra vida es un campo abierto.

     Nuestro corazón es una fuente. Cada uno de nuestros actos es un mensaje vivo. Que nuestra alma se enamore del bien supremo, bajo la inspiración de Jesús, a fin de que el mundo se transforme en Su Reino.

Del mensaje recibido. 1950
Espíritu Bezerra de Menezes
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Bezerra, Chico y usted
                                                                     

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                                  Acerca de la obsesión

     La mediumnidad es, para el Espíritu, una manera de darse a conocer.. Si es malo, siempre se traiciona, por muy hipócrita que sea. Por consiguiente, es posible afirmar que la mediumnidad permite ver al enemigo cara a cara, si así podemos expresarnos, y combatirlo con sus propias armas. Sin esa facultad, él actúa en la sombra y, amparado en la invisibilidad, puede hacer --y en efecto lo hace–- mucho daño. ¡A cuántos actos
no es impulsado el hombre para su desdicha, y cuántos habría evitado si hubiese tenido un medio de ilustrarse! Los incrédulos no sospechan la gran verdad que expresan cuando, al referirse a un hombre que se aparta con obstinación del camino recto, dicen estas palabras: “Su mal genio lo empuja hacia la perdición”. Por eso, el conocimiento del espiritismo, lejos de favorecer el dominio de los Espíritus malos, debe dar por resultado, en un plazo más o menos cercano y cuando se haya propagado, la destrucción de ese dominio, porque da a cada uno los medios necesarios para prevenirse contra las sugestiones de esos Espíritus.. Entonces, quien sucumba no podrá quejarse más que de sí mismo.

El Libro de los Médiums
Allan Kardec
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        ¿ QUÉ ES LA MEDIUMNIDAD?
     La mediumnidad es la facultad de un encarnado, capaz de recibir la influencia fluídica de los Espíritus.
      ¿ Esta facultad existe para todos ?
- Hasta el presente, en nuestras sociedades espíritas de diferentes partes del mundo, solo encontramos algunos que son médiums. Sin embargo, muchas experiencias nos han hecho conocer que esta facultad puede obtenerse y perfeccionarse por un vivo deseo, una firme voluntad, una constante paciencia, aunque sea por dos o tres años, como de ello tenemos ejemplo, de modo que estamos inclinados a admitir que, al menos, la gran mayoría pueden llegar a tener facultad en una u otra forma, en sus diferentes desarrollos.
   - ¿ Qué entendéis por estos desarrollos ?
- Entiendo las diferentes clases de mediumnidad.
-¿ Qué especies son estas ?.
- La mediumnidad de efectos físicos, que produce golpes, choques, levantamiento de cuerpos sólidos, para hacernos conocer la presencia de los Espíritus. En esta categoría se encuentra la tiptología o comunicación por medio de un mueble, o más cómodamente de una mesa en la que el Espíritu opera fluídicamente, cambiándola de puesto o levantándola, o produciendo crujimientos interiores. Las respuestas de los Espíritus se obtienen por medio de un alfabeto o de signos convencionales. A estos signos se une muchas veces una especie de mímica que expresa la naturaleza de los sentimientos del Espíritu, por los movimientos o crujidos más o menos expresivos, dulces o violentos, o repetidos bruscamente y más afirmativos. Esta mediumnidad puede ejercerse de diferentes modos. Puede referirse a ella uno de los fenómenos más extraordinarios, la escritura directa obtenida de un Espíritu sobre una hoja de papel o sobre una pizarra.
  La mediumnidad más cómoda y más rápida es la de la escritura manual: el Espíritu mediante una combinación fluídica obra sobre el brazo y la mano del médium directamente dándole un impulso directriz independiente de la voluntad del médium.
  Para instruirse en los diversos modos de mediumnidad, tal como la videncia, la auditiva, la extática, la parlante, la sonambúlica, la de cura, etc. será preciso consultar el tratado especial o el Libro de los Médiums, de Allan Kardec.
 ¿ Cuales son las cualidades requeridas en un médium concienzudo?
- Además de su mayor o menor aptitud para recibir la influencia fluídica de los Espíritus, en su interés personal y el valor  de las comunicaciones, debe tomarse en serio su facultad y no servirse de ella como diversión o fútil curiosidad, sin envanecerse por las comunicaciones que recibe; no considerarlas como oráculo indiscutible, por un exceso de confianza en el Espíritu que lo guía; con todo, se han de recibir con agradecimiento y modestia, sin rivalidad hacia otros médiums y siempre con objeto caritativo o de utilidad, todo bajo pena de suspensión de su mediumnidad o de ser entregado en manos de Espíritus negativos.
- ¿ Por tanto,, el ejercicio de la mediumnidad no está exento de peligros?
. Su abuso expone al médium a la obsesión, a la fascinación o a la subyugación, y a veces a crueles decepciones.
- ¿ La facultad mediúmnica se puede desarrollar espontáneamente o sin saberlo la persona?.
- No es raro encontrar médiums que lo son sin saberlo ellos; son los médiums voluntarios o naturales.
.¿Podemos confiar en todos los que se dicen médiums?
- Ciertamente que no, porque el charlatanismo a veces busca explotar la parte práctica o los efectos físicos del Espiritismo. Felizmente, estos fraudes que practican fenómenos, sobre todo se practican en presencia de oscuridad, enseguida son descubiertos por espiritistas atentos, desconfiados y perspicaces, de modo que solo pueden engañar a novatos inexpertos.
   ¿ Que utilidad tienen los efectos sorprendentes de la mediumnidad de efectos físicos?.
- Los Espíritus que los han producido nos han dicho que sirven para demostrar su presencia y su acción sobre los fluidos o sobre la materia; para convencernos de que no están muertos, como lo habíamos supuesto equivocadamente, o para llamar poderosamente la atención con el objeto de conducirnos al descubrimiento de las altas verdades morales.
  Estas manifestaciones materiales tienen también por resultado el combatir al materialismo en su propio terreno, siendo tan pernicioso para las sociedades a las que materializan y desorganizan por un acrecimiento de su egoísmo, que ya es el defecto capital de nuestra mediumnidad.
- Allan Kardec- Diccionario Espiritista-

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