martes, 14 de abril de 2026

Puntos de meditación ( de Allan Kardec )

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Científicos rusos buscan contactos con otros mundos

2.- Unión del alma con el cuerpo

3.- Antigüedad de la mediumnidad

4.- Puntos de meditación ( de Allan Kardec )

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                 CIENTÍFICOS RUSOS BUSCAN                          CONTACTOS  CON OTROS MUNDOS



Confirma la ciencia la teoría espírita de la pluralidad de los mundos habitados - Informaciones de la Agencia Tass
La doctrina espírita de la pluralidad de los mundos habitados, establecida en el “Libro de los Espíritus”, de Allan Kardec, y posteriormente desarrolladas en las obras de la Codificación Doctrinaria, así como en la famosa obra de Camille Flammarion al respecto, ya tiene hoy la aprobación de la ciencia astronómica. No se trata de una suposición más, de un sueño, o de una simple deducción lógica. Las pruebas de la existencia de vida en otros planetas se acumularon de tal manera, que los grandes centros científicos del mundo ya disponen de laboratorios especiales de astrobiología, o sea, de una nueva rama de la biología, dedicada al estudio de las formas de vida en los planetas. Rusia y Estados Unidos son los países que están en la vanguardia de esa investigación.
Sin embargo, las criaturas obstinadas, continúan dudando de la existencia de vida superior en los demás planetas, como si nuestro pequeñito grano de arena, perdido en la inmensidad, fuera el único punto cósmico favorecido por la inteligencia. Mientras no vean a un extraterrestre descender a la Tierra, pisar nuestro suelo y hablar con nosotros, sostendrán que sólo existen vegetales y animales en la inmensidad cósmica. Esto me hace acordar una frase de Monteiro Lobato: “Somos como el gusano de la guayaba que negaba la existencia de otros bichos en los demás frutos de la guayabera”.
No obstante, la propia ciencia soviética, tan orgullosa de su “superioridad materialista”, ya reconoce la posibilidad, y más que eso, acepta los indicios de la existencia de vida humana fuera de la Tierra, y va más lejos, buscando establecer contacto con otros mundos habitados.
A mediados de septiembre último, la Agencia Tass transmitió desde Moscú, una importante noticia acerca de ese esfuerzo de la ciencia soviética, noticia que fue retransmitida por la France Press y publicada en toda nuestra prensa diaria. Decía nada menos que esto: los físicos rusos, Wladimir Kotelnikov, Vassili Troizly y Vladimir Siforov propusieron la construcción de una potente emisora radiofónica para exploración cósmica, con la finalidad de entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres. Según esos físicos, existen emisoras cósmicas irradiando hacia la Tierra, con la espantosa potencia de un millón de kilowatios. Acentúa la noticia: “Creen ellos que, explorando sistemáticamente durante un año, cada sector del cielo, podrán captar señales de hombres de otros planetas, hasta una distancia comprendida entre quinientos a mil años luz”.
El establecimiento de ese contacto, y de otras formas de contacto que fatalmente vendrán, probará al hombre de la tierra, - “ese bicho de la tierra, tan pequeño”, según la expresión de Camóes, – aquello que el Espiritismo viene afirmando hace más de un siglo, o sea: que nuestra pobre humanidad terrena es sólo un grupito de la inmensa Humanidad Cósmica. Esto podrá herir el orgullo fútil de algunas personas, que creen ser muy importantes en el orden de las cosas, pero también ayudará a la humildad de los que saben, como Sócrates, que el verdadero sabio es aquel que “sabe que nada sabe”. ¡Y aún hay tanta gente agitando día y noche contra el Espiritismo, defendiendo principios sectarios o prejuicios absurdos, consecuencia de la ceguera y de la vanidad de aquellos bichos de la guayaba, que confirman la expresión camoniana!
Buda y el tigre
Concluyendo la reciente concentración de Juventudes Espíritas, realizada en esta capital, un orador discurrió largamente sobre la ley de causa-y-efecto, y afirmó, en cierto momento: “Podemos recordar encarnaciones pasadas, como Buda que se acordaba de haber sido un tigre”. Eso causó extrañeza, pero el orador indicó la fuente de la información, que es el libro famoso de Edwin Arnold, “La Luz de Asia”. Toda la charla, de hecho, denunciaba orientación esotérica, en la línea del pensamiento oriental, y no la orientación espírita. Realmente, en el capítulo segundo del libro referido, Buda declara: “Me acuerdo, remontando miríadas de años, de la época en que vagaba entre las montañas del Himalaya, cubiertas de florestas, siendo un tigre hambriento, de piel rayada”. Pero esa interpretación del proceso reencarnatorio no concuerda con los principios espíritas, según los cuales la reencarnación sólo entra en el plano de la conciencia con la individualización humana.   Esa y otras   afirmaciones del orador hacen recordar la necesidad de mayor estudio de la Doctrina Espírita, particularmente por parte de los que hablan en público, a fin de no lanzar confusiones en el medio doctrinario.
J. HERCULANO PIRES- Traducción de Mari Carmen-España.

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     UNIÓN DEL ALMA CON EL CUERPO

Allan Kardec          

                                                                


¿En qué momento se une el alma al cuerpo?
– La unión comienza en la concepción, pero no es completa hasta el momento del nacimiento. Desde el instante de la concepción, el Espíritu designado para habitar tal cuerpo, se une a él por un lazo fluídico, que se va estrechando poco a poco, hasta que el niño nace. El grito que lanza entonces anuncia que pertenece al número de los vivientes y servidores de Dios.

345 – ¿La unión entre el Espíritu y el cuerpo es definitiva desde el momento de la concepción? Durante este primer período, ¿podría el Espíritu renunciar a habitar en el cuerpo designado?
– La unión es definitiva en el sentido de que otro Espíritu no podría substituir al designado para aquel cuerpo; pero, como los lazos que a él le unen son muy débiles, se rompen fácilmente y pueden serlo por la voluntad del Espíritu que retrocede ante la prueba que ha elegido. En ese caso no vive el niño.

346 – ¿Qué sucede al Espíritu, si el cuerpo que ha escogido muere antes de nacer?
– Escoge otro.

– ¿Qué utilidad pueden tener esas muertes prematuras?
– Las imperfecciones de la materia son las más frecuentes causas de semejantes muertes.

347 – ¿Qué utilidad puede tener para el Espíritu su encarnación en un cuerpo que muere pocos días después del nacimiento?
– El ser no tiene conciencia bastante desarrollada de su existencia; la importancia de la muerte es casi nula. Como dijimos, es con frecuencia una prueba para los padres.

348 – ¿Sabe de antemano el Espíritu que el cuerpo que eligió no tiene probabilidades de vida?
– Lo sabe a veces; pero, si lo escogió por ese motivo, es porque está retrocediendo ante la prueba.

349 – Cuándo por cualquier causa falla una encarnación para el Espíritu, ¿es suplida inmediatamente por otra?
– No siempre inmediatamente, pues el Espíritu necesita tiempo para escoger de nuevo, a menos que la reencarnación instantánea no provenga de una determinación anterior.

350 – Una vez unido el Espíritu al cuerpo del niño y cuando ya no puede echarse para atrás, ¿lamenta a veces la elección que hizo?
– ¿Quieres decir si como hombre lamenta la vida que tiene? ¿Si desease otra? Sí. ¿Si lamenta la elección que hizo? No, pues no sabe que la haya elegido. Una vez encarnado el Espíritu, no puede lamentarse por una elección de la que no tiene conciencia. Pero puede encontrar la carga muy pesada y si la cree superior a sus fuerzas, recurre, entonces, al suicidio.

351 – En el intervalo de la concepción al nacimiento, ¿disfruta el Espíritu de todas sus facultades?
– Más o menos de acuerdo con la época; porque no está aún encarnado, sino vinculado. Desde el instante de la concepción, la turbación empieza a enseñorearse del Espíritu, advirtiéndosele de ese modo, que ha llegado el momento de tomar una nueva existencia. Esta turbación va aumentando hasta el nacimiento. En este intervalo, su estado es bastante similar al de un Espíritu encarnado durante el sueño del cuerpo. A medida que se aproxima el momento del nacimiento, se borran sus ideas así como el recuerdo del pasado del cual como hombre ya no tiene conciencia cuando ha entrado en la vida; pero ese recuerdo lo recobra poco o poco en la memoria, en su estado de Espíritu.

352 – Al nacer, ¿recobra inmediatamente el Espíritu la plenitud de sus facultades?
– No, se desarrollan gradualmente con los órganos. Es para él una nueva existencia y es necesario que aprenda a servirse de sus instrumentos. Las ideas le vuelven poco a poco, como sucede al hombre que se despierta y se encuentra en distinta posición de la que tenía antes de dormirse.

353 – No estando completa y definitivamente consumada la unión del Espíritu y del cuerpo sino después del nacimiento, ¿puede considerarse al feto como dotado de alma?
– El Espíritu que debe animarlo existe en cierto modo fuera de él y propiamente hablando, no tiene, pues, un alma, puesto que la encarnación está sólo en vías de operarse; pero está ligado al alma que lo debe poseer.

354 – ¿Cómo se explica la vida intrauterina?
– Es la vida de la planta que vegeta. El niño vive la vida animal. El hombre reúne en sí la vida animal y la vida vegetal que completa, al nacer, con la vida espiritual.

355 – ¿Existen, según indica la Ciencia, niños que desde el seno de la madre, no son viables? ¿Con qué objeto ocurre eso?
– Eso ocurre con frecuencia; Dios lo permite como prueba, ya para los padres, ya para el Espíritu destinado a reencarnarse.

356 – ¿Hay niños que nacen muertos y que no han sido destinados a la encarnación de ningún Espíritu?
– Sí, los hay que nunca han tenido un Espíritu destinado para su cuerpo, pues nada debía realizarse respecto a ellos. Semejante niño viene únicamente para expiación de sus padres.

– Un ser de esta naturaleza, ¿puede llegar al tiempo normal?
– Sí, algunas veces, pero no vive.

– Todo niño que sobrevive al nacimiento, ¿tiene necesariamente un Espíritu encarnado en él?
– ¿Qué sería sin él? No sería un ser humano.

357 – ¿Qué consecuencias tiene el aborto para el Espíritu?
–Es una existencia nula que debe volverse a empezar.

358 – ¿Es un crimen el aborto provocado, cualquiera que sea la época de la concepción?
– Existe siempre crimen cuando violáis la ley de Dios. La madre, o cualquier persona, cometerá siempre un crimen, quitando la vida al niño antes de nacer, porque le está impidiendo al alma soportar las pruebas, cuyo instrumento había de ser el cuerpo.

359 – En caso de que corriese peligro la vida de la madre a consecuencia del nacimiento del niño, ¿es un crimen sacrificar al niño para salvar a la madre?
– Es preferible sacrificar al ser que no existe y no al que existe.

360 – ¿Es racional guardar al feto las mismas consideraciones que se tienen por el cuerpo de un niño, que hubiese vivido?
– En todo eso debéis ver la voluntad de Dios y su obra; no tratéis, pues, con ligereza las cosas que debéis respetar. ¿Por qué no se han de respetar las obras de la Creación, incompletas a veces por voluntad del Creador? Esto pertenece a sus designios, a los que persona alguna ha sido llamada a juzgarlos.

Extraído del libro “El libro de los espíritus”
Allan Kardec
                                     
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 ANTIGUEDAD DE LA MEDIUMNIDAD

   Ciertas personas consideran, equivocadamente, la mediumnidad como un fenómeno propio de los tiempos modernos, cuando en realidad pertenece a todos los siglos y a todos los países. Desde las edades más remotas, han existido relaciones entre el mundo de los vivos y el mundo de los espíritus.


Si interrogamos a los Vedas de la India, los templos del Egipto, los misterios de la Grecia, los recintos de piedra de la Galia, los libros sagrados de todos los pueblos, en todas partes, en los documentos escritos, en los monumentos y en las tradiciones, encontraremos la afirmación de un hecho que ha subsistido a través de la vicisitudes de los tiempos; y este hecho es la creencia universal en las manifestaciones de las almas libertadas de sus cuerpos terrestres.

   Veremos que estas manifestaciones están mezcladas de una manera estrecha y constante con la evolución de las razas humanas, a tal punto, que son inseparables de la historia de la Humanidad.

León Denis, " En lo invisible".

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             PUNTOS DE MEDITACIÓN


    Pensando en la brevedad de la vida corporal, en comparación con la espiritual, que es infinita, he de considerar de qué corta duración son los males terrestres para aquel que hace lo que debe a fin de no merecer otro castigo después de esta existencia..

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Elevándome, con el pensamiento, por encima de la vida terrestre, para considerarla desde el punto de vista del Más Allá, he de comprender lo pueriles y mezquinas que son las cosas a las que damos tanta importancia y que tanto nos atormenta en la Tierra.

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    Antes de quejarme, he de mirar por debajo de mi, y al ver a otros más infelices he de 
dar gracias a Dios por haberme ahorrado mayores sufrimientos.
    Remontándome a la fuente de mis aflicciones, he de tratar de ver si no soy yo acaso la primera causa de ellas, o son tal vez la consecuencia de una primera falta, de una imprevisión, del orgullo, de la ambición, de la avaricia o de los impulsos de las pasiones a los cuales no he sabido resistir.
En este caso no puedo acusar a nadie, sino a mí mismo.

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    Siendo Dios soberanamente justo y bueno, no puede afligir a sus criaturas sin motivo.. Debo decirme, pues, que si padezco este sufrimiento ha de tener una causa, y que esta causa ha de estar en mí mismo, nunca en Dios; que si mis aflicciones no tienen su origen en las faltas de esta vida, han de ser forzosamente el resultado de faltas cometidas en una vida anterior.

El Evangelio según el Espiritismo.
Allan Kardec.

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