viernes, 27 de julio de 2018

La figura de comunicación de Francisco Cándido Xavier


Lecturas en este blog:

- Curación Divina (2)
-Comunicado del Espíritu Emmanuel
-La figura de comunicación de Francisco Cándido Xavier
-Renovación, cambio y adaptación




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CURACIÓN DIVINA
( Parte 2- Viene del anterior)
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Existen fuerzas desconocidas que se interponen a las curaciones inmediatas. El Evangelio no puede dejar de acompañarnos en  todo este trabajo. El es la fuerza de Dios que hace que la curación sea eterna,  pues traduce los principios de las leyes. Todos los desequilibrios orgánicos y psíquicos  son la no observancia de los preceptos divinos. Existen muchas otras cosas  en el campo de la curación que los hombres aun no están preparados para conocer. El tiempo, en la dinámica del progreso, revelará  esas cosas gradualmente, a todas las criaturas, en la Tierra y fuera de ella.
¿Quién puede afirmar que el verdugo no pueda sufrir las mismas agonías  que los condenados? Ellas pueden ser incluso perores. El odio, la venganza y la crueldad llenan el cáliz de la mente, que rebosa en la conciencia y el liquido corrosivo quema las fibras más intimas del alma, volviéndola  sensible  a la llamada de la víctima. El arrepentimiento corta la satisfacción externa que, por ignorancia, se esforzó en tener, y borda,  en la figura de su espíritu, el emblema de su propia  inferioridad, forma animalesca que se afina  con sus sentimientos más sensibles.
Los hombres hablamos mucho de Dios. Nos habituamos  a repetir su nombre en vano, sin todavía, creer verdaderamente  en El. Todavía al hombre le perturba  el fin de los tiempos y lo conmueve,  porque nos quedan que pasar pruebas que deberán alcanzar las fibras  de nuestro equilibrio. “Los justos vivirán por la fe” las palabras del libro santo así se expresan. Justos son todos aquellos  que incrementan  todos los días los trabajos de disciplina  intima,  que estimulan la caridad y que practican el Amor, procurando universalizar  sus sentimientos. En ese clima, la criatura  saldrá de la opresión de los acontecimientos y, aun incluso en la Tierra, respirara el ambiente del Cielo.
Quien lea y entienda el Evangelio en Espíritu y Verdad, encontrará en él a Dios y al cielo, los Ángeles y el propio paraíso, todo esperándonos, aguardando  que hagamos nuestra parte, para recibir el premio de la felicidad. No hay nada de despreciable en el amor de Dios, que espera de nosotros  la comprensión y también nos da medios para comprender.
La vida es un misterio, que solamente nos es revelado, por los procesos del Amor; cuanto más ama la gente, en el quilate del Amor que nada pide, más sabemos  de las cosas escondidas de los que desconocen esa virtud por excelencia.
Estamos llegando al final de un ciclo espiritual, donde se realizará una selección rigurosa de las almas, por la ley de justicia, si no es por el Amor, para que el Amor puro se convierta en felicidad para los hombres, que supieron vivir y amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo.
La curación divina  es aquella que restablece al enfermo, de cualquier enfermedad, en un abrir y cerrar de ojos; es la curación instantánea.  Toda curación divina  nace de una energía  sublimada que viene de Dios, pasando por las santas manos de nuestro Señor Jesucristo. Como está comprobado, las manos que tocan  a los enfermos de cualquier naturaleza y que curan instantáneamente, por detrás de ellas  están las del Maestro de los maestros. Solamente el sabe  transformar la luz de Dios, para restablecer la armonía  orgánica de los hombres.
Francisco de Asís fue uno de los instrumentos de Jesús, que restableció una infinidad de cuerpos de todos los tipos de enfermedad en la Tierra. Entretanto, la fuerza que afina el instrumento  humano, para servir de instrumento divino en las manos del Maestro es solamente una: EL AMOR, el más puro Amor, que busca las ondas luminosas desprendidas de Cristo de Dios, que siempre busca igualmente  sintonía para consustanciar en bendiciones  de Dios  donde quiera que sea. Nadie está huérfano de las cosas del Cielo, cuando busca el camino de Dios y Nuestro Señor Jesucristo, cuya inmensurable aura acoge el Planeta y, en Su grandeza espiritual, siente todas las necesidades  de los hombres y de las cosas, y todo su rebaño está dentro de Su faja mental.
El Evangelio es , por excelencia, un código divino. Si respetamos sus preceptos, estaremos en sintonía con la fuerza universal el Amor y seremos atendidos por esas leyes que regulan la propia vida que instruye en la Tierra.
Dios es un Dios de amor que transforma la simiente  en árbol, en fruto que alimenta  la vida, y, a veces, el pesar… Dios es Dios de Amor que cambia el nido de los pensamientos en nido de luz; que cambia las ideas en acción que nos conduce,  onos deja caer, para comprender a Jesús. Dios es Dios de Amor  que nos dio los pies, para que podamos caminar, nos ofreció las manos, para trabajar con la azada; pero si herimos al compañero, erramos el camino. Dios es Dios de amor  que nos dio la cabeza para pensar, que nos premio con el corazón  para amar; quien acepta el odio, no puede cantar. Dios es  Dios de amor que todo lo hizo, sin alardear de ello, que todo lo hace, aunque creamos que es tarde; que nunca dice: Sois cobardes. Dios es Dios de amor que nos dio el verbo y nos enseña a hablar, que nos dio la boca y nos enseña a cantar; que nos dio el corazón  y nos enseña a amar.
El Evangelio es el Pan del Cielo, enviado a las personas hambrientas de Amor y de Paz. Todos debemos amarnos, ser amigos unos de los otros, utilizando todas las energías  en conversaciones sanas, donde quiera que estemos, acordándonos siempre de la advertencia de Jesús, cuando asevera: “Vigilad y Orad”. Nunca entréis en discusiones  improductivas, ellas dividen lo que debe estar unido para servir mejor que siempre procuréis estar unidos por la fuerza del deber y de la oración estimulándoros unos a otros, sin olvidar que no estamos pisando flores, sino que estamos siendo educados y gracias a Dios respiramos el clima de la fraternidad. Todas las fuerzas que necesitamos para llevar adelante la adversidad proceden de Dios y de Cristo, por las vías del propio corazón.
La enfermedad del alma, es mucho peor que la del cuerpo.
Jesús jamás enfermo, no obstante, se ofreció en  sacrificio, sin tener ningún debito, a fin de enseñarnos la sublimación y el amor a todos los individuos, en su expresión  más elevada  que el pensamiento puede identificar. Presentándose siempre  idealista y equilibrado incluso cuando era  hostigado por las provocaciones insensatas o fustigado para los debates inútiles, muy del agrado de las personalidades enfermizas de ayer y de hoy.
La fuerza del Amor es tan grande, que todo el que posee amor puede convertirse en un sol, impregnando con sus rayos,  horizontes, donde el dolor se transforma en oración a aquel que todo lo hizo, y que nos creo por Amor. La oración, en la educación de los sentimientos, es fuerza nueva que se transforma en alas, en impulsos con los que se vencen las distancias, como relámpagos extendidos por los espacios.  Dios tiene recursos para atendernos, cuando lo cree conveniente. Todo está cercano, cuando el Amor se manifiesta en nuestros corazones. Procuremos en todo instante  hacer de la palabra  y de la vida,  el Evangelio vivo, y despertemos a quien estuviera muerto. Después, nos encontraremos  en la paz del Señor.
Donde se implanta el Evangelio todos los días, la alegría va dominando el ambiente, haciendo olvidar todos los infortunios. Los propios enfermos  terminan  por olvidar la enfermedad, porque el amor apaga  la guerra y enciende la paz.
Procure el hombre espiritualizarse, transformando sus armas en arados útiles para el bien y la paz, el bienestar se generalizaría a su alrededor, porque la propia naturaleza hará el trabajo de limpieza y de elección.
El dolor se impone  como instrumento de reajuste y resarcimiento, en el impositivo de los procesos cármicos  y redentores, para el espíritu emancipado, cuando reencarna en misión en la Tierra, sirve de muralla protectora, ante las llamadas inferiores de la materia.
Que nunca nos falte la fe,  ella nos sustenta en los caminos que recorremos, ella nos ayuda en la labranza, donde sembramos las simientes del Evangelio, trabajo gratificante que nos alimenta y nos llena de esperanzas. El propio Evangelio es obra de la fe. Cualquiera  de nosotros que la olvidemos, así como las obras que la complementan, estaremos andando, pero lo aremos como un muerto, porque la Buena Nueva enseña que la fe, sin obras, está muerta. Es a través de ella  que llegaremos al Reino de la Esperanza, donde aun enfermos, tendremos fe en el resarcir de la enfermedad,  a través de la auto reforma.
Merchita


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COMUNICADO DEL ESPÍRITU EMMANUEL 

( Dado por psicografía de Chico Xavier ante las cámaras, en directo, en la Cadena de TV "O Globo" de Brasil, en el mes de mayo de 1980, en el programa " Un hombre llamado Amor ", con ocasión de la campaña para promover a Chico Xavier al Permio Nóbel de la Paz)


Mensaje de Emmanuel:

         "   Amigos, Jesús nos  bendiga.
            La inteligencia humana conseguirá alcanzar las mayores realizaciones.
            Podrá conocer la estructura de otros mundos.
            Construir en el fondo  de los mares.
            Escalar los mas altos montes.
            Interferir en el código genético de las criaturas.  
            Descifrar los secretos de la vida cósmica.
            Penetrar los dominios de la mente y controlarlos.
            Inventar los mas sofisticados aparatos que le propicien  confort.
            Crear estatutos para las relaciones sociales y transformarlos, según sus                        propias conveniencias.
            Levantar rascacielos o materializar las mas arrojadas fantasias.
          Entretanto, nunca podrá alterar las leyes fundamentales de Dios, ni vivir sin                amor. "

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LA FIGURA DE COMUNICACIÓN DE FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER
           
            IndependIente de cualquier posición personal, creencia o convicción, la figura
de comunicación de Francisco Cándido Xavier, recorrió décadas en la vida brasileña, operando un fenómeno (me refiero a la comunicación terrena), de valor único, peculiar y originalísimo. No voy, por tanto, por falta de autoridad para tal, a analizarlo desde un ángulo religioso, y sí, en las relaciones de su figura de comunicación con el público.
 Con todas las significaciones necesarias a haber desaparecido ya, tenerse aislado como un fenómeno pasajero, la figura de comunicación de Francisco Cándido Xavier, sin embargo, gana un significado profundo, duradero,hasta más allá de las pasiones religiosas, doctrinas científicas o interpretaciones metafísicas.
             La inexistencia de un tipo físico favorecedor funciona como otra curiosa paradoja a emerger de la figura de comunicación de Chico Xavier. Aquel hombre de palabra mansa, peluca, acentuado extravismo, persona de humildad y de tolerancia, no configura el tipo físico idealizado de un líder religioso, de un jefe de una secta, de un místico impresionante.
            La clásica barba de los místicos o la cabellera descuidada, o la mirada penetrante y aguda de los líderes, son inexistentes en la imagen de Chico Xavier;  además a esto se añade, en su manera de vestir, que no tenía ninguna originalidad ni la distinción de un estilo propio contestador de los estilos formales y  burgueses.
            No tiene, por tanto, Chico Xavier, en los aspectos externos y formales de su figura de comunicación, ninguno de los elementos habitualmente consagrados como funcionales o impresionantes de los aspectos externos del gran público, elementos de comunicación incorporados consciente o inconscientemente por figuras relevantes de las religiones. Hasta la figura del Para líder de una comunidad religiosa, está envuelta en pompa y fiesta, estrategia visual destinada a la mayor relevancia de su mensaje y la definición de su posición como símbolo. Ni siquiera la más decidida modestia y humildad personal de varios papas, son suficientes para que la figura papal se desvista de la pompa y simbología relativas al reinado que representan. Hasta en las religiones orientales, menos pomposas, la figura de los líderes son rodeadas de una visión carismática del líder.
            Francisco Cândido Xavier, por eso, representa una especie de antítesis victoriosa de la figura carismática. No tiene, desde un punto de vista externo o visual, ningún elemento característico. Antes al contrario. Personalmente, es el anticarisma. Funciona como un símbolo de negación de cualquier pompa o formalidad, un retorno tal vez de la pureza primitiva de los movimientos religiosos.
                   Y sin embargo emerge de su figura una de las más poderosas fuerzas de identificación de la vida brasileña. Él es (fue), una especie de líder desvalido de los desvalidos, de los carentes, de los sufridores, de los no omnipotentes, de los no pretenciosos, de los modestos, de los dispuestos a perder  para ganar.
            Curiosamente, tal posición es conquistada naturalmente y sin ningún trazo político directo, de una clara posición al lado de los débiles en un siglo en el que la revolución social aparece como la tónica y como la gran aglutinadora de los movimientos humanos, incluso de los religiosos. Sin ninguna formulación política, sin ningún mensaje directamente relacionado con la exploración del hombre, sin ninguna revuelta directa e institucionalizada contra la miseria o la injusticia, Francisco Cándido Xavier emerge con la fuerza del perdón, de la tolerancia, de la fraternidad real, de la debilidad fuerte, de la fe, de la humildad y del  duelo erigidos como regla de vida, como trabajo efectivo de la caridad, no de la pompa, de la no jerarquía. de la no violencia en cualquiera de sus manifestaciones, incluso las disfrazadas de poder, gloria, secretismo, hermetismo, iniciación, poder temporal o promesa de vida eterna.
           La figura de comunicación de Francisco Cándido Xavier, emerge, por tanto, de una relación profunda y misteriosa con un cierto modo de sentir del hombre brasileiro, relación esta, todavía insuficientemente estudiada o conocida, hasta incluso por los que la viven, comandan, o ejercen. Hasta para él, Francisco, debe haber muchas cosas envueltas en misterio, un misterio que los seguidores de él intentan definir y  llenar de explicaciones científicas o cientificantes religiosas o religiosizantes, psicológicas, parapsicológicas, etc.
           Para tal contribución, más allá del aspecto misterioso de la psicografía y de la relación con los que murieron, la igualmente misteriosa aura de paz y de pacificación que domina a los que con él se relacionan personalmente o por vía de los medios de comunicación, en una relación ciudad ay cautelosa, equilibrada y poco frecuente por él mantenida con la televisión, en la que aparece muy poco, una vez al año como mucho, y siempre para grandes públicos,
            Además del aura de paz y de pacificación por parte de él, hay otro elemento poderoso para explicar la fascinación y la durabilidad de la impresionante figura de comunicación de Francisco Cándido Xavier; la gran seriedad personal del médium, la dedicación integral de su vida a los que sufren y el desinterés material absoluto. La canalización de todo el dinero generado por los derechos autoriales para las variadísimas actividades espíritas, dan a Chico Xavier una autoridad moral tanto mayor porque no es reivindicada por él, lo que lo coloca entre los grandes líderes religiosos de nuestro tiempo.
            Quien se aproxima a la actividad real de asistencia material y espiritual de la comunidad espiritualista brasileira, verificará que ella es íntegra y heróica, tal es cual lo que hay y siempre hubo de mejor en asistencia de religiones como la católica y la protestante (entre nosotros), prodigios de dedicación, silencio y humildad que justifican las vidas de los que de ellas participan.

            Síntesis final:
            La integridad personal; la íntima relación entre la predicación y la propia vida; la honestidad de sus seguidores; la ausencia completa de significados externos; el contacto con el misterio; la ausencia de cualquier forma de violencia en su figura e predicación; la ausencia de  subordinación a jerarquías aprisionantes; la discreción personal;  ninguna búsqueda de poder político, temporal o económico para o el desempeño de la propria misión; las formas originales de organización interna do su movimiento, sin personalismos o autoritarismos – todo eso genera una figura de comunicación de mucha fuerza, misterio, empatía y grandeza moral, principalmente si consideramos que enfrentó y ultrapasó tiempos diferentes del actual (en el que el  ecumenismo felizmente se impuso). Antes, manifestaciones como las de él eran tildadas como brujería o peligrosa, o bárbaras o alucinantes ante cualquier  manifestación místico-religiosa diferente o discrepante de la religión de la clase dominante.  

Libro:   100 Años de Chico Xavier – Fenómeno Humano y Mediúmnico
            Carlos A. Baccelli

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RENOVACIÓN, CAMBIO Y ADAPTACIÓN


Comprendiendo con claridad que el objeto de la vida humana es el progreso espiritual, nadie progresa adecuadamente sino se predispone a enfrentar los cambios sin miedo y con auténtico deseo de mejorar.
La predisposición del psiquismo y el cuerpo físico que tenemos es reacia al cambio; porque, a nivel psicológico, siempre se albergan dudas e incertidumbres que nos paralizan, mientras que a nivel físico preferimos no cambiar puesto que esto nos exige esfuerzo y superación, un trabajo que la propia materia rechaza por instinto.“Nada es permanente a excepción del cambio.” Heráclito.
El progreso es consustancial con la ley de evolución; fuerza imparable que domina en todo el universo físico y espiritual y que impele, queramos o no, a todas las formas de vida a cambiar y evolucionar. “La energía no se crea ni se destruye; sólo se transforma”, este principio de la termodinámica, nos aclara que todo en el universo está en constante transformación y cambio; por lo que, resistirse a ello, es contravenir las leyes físicas y espirituales.
El hombre, ser superior en la naturaleza por su sentido moral que le distingue de otros reinos y formas de vida: animal, vegetal y mineral; no podía estar exento de esta fuerza poderosa que le induce desde su origen a progresar y cambiar para mejor. Sabemos a ciencia cierta que, el mundo espiritual se rige por el avance constante y permanente de sus moradores y lo mismo acontece con la dimensión física en la que nos movemos y desarrollamos.
Así pues, todo cambio exige renovación y adaptación; la primera ha de ser constante, pues en el momento en que nos negamos a una renovación profunda, tanto interior, como exterior de aquello que nos rodea, estamos frenando, retardando nuestras posibilidades de progreso y superación personal.
La adaptación al medio no sólo es propia de los animales en sus fases de desarrollo y supervivencia, sino que es básica, principal y necesaria para el ser humano que convive en sociedad.
Tan importante como renovarnos es saber adaptarnos al momento, al espacio, el lugar, el tiempo en que vivimos; sabiendo ubicar nuestras realizaciones y proyectos en base a las condiciones sociales, las costumbres y las necesidades de la sociedad en que vivimos. Sólo de esa forma se puede alcanzar la proyección social necesaria que permita que una obra o trabajo de bien llegue a la sociedad y sea captado por esta.
Todo lo expuesto anteriormente es de singular importancia para el hombre; pero es de vital significado para las instituciones que realizan un trabajo noble, altruista y desinteresado, cuyo principal destinatario es el ser humano, la procura de la mejora de sus hábitos y costumbres ético-morales y espirituales.
Cuando se desea profundizar en el desarrollo y progreso personal a través del trabajo y la entrega en un grupo o institución, hemos de aceptar y hemos de comprender que, todos los integrantes del mismo debemos adoptar la actitud de constante renovación y permanente adaptación. Pero estas mismas premisas han de servir como pautas de crecimiento y permanencia en el tiempo al mismo grupo, a la misma institución, centro o asociación.
Aquellas sociedades que no se renuevan, mueren por inanición. Los que, a pesar de renovarse, no saben adaptarse al medio que les rodea y asumir las costumbres del lugar en que se encuentran, podrán realizar un gran trabajo interno, pero nunca alcanzarán proyección social, nunca podrán llegar a la sociedad.
En capítulos anteriores de esta misma sección, abordábamos algunos aspectos personales y grupales de las asociaciones que desean progresar y llevar sus conocimientos y experiencia a la sociedad. Detallábamos que la fraternidad, la comprensión, la tolerancia y el respeto eran las claves del crecimiento interior. Pero el crecimiento exterior y su proyección a la sociedad parte así mismo de premisas similares: respeto a todas las personas e ideologías, tolerancia con la incomprensión, divulgación responsable sin afanes proselitistas, ejemplo intachable en las conductas ético-morales, y así un largo etcétera al que añadiríamos los conceptos de renovación y adaptación permanente.
Es difícil llegar a ello; pero contamos con una gran ayuda: en la misma medida que realizamos el camino de la ascensión personal y de la reforma interna, vamos recibiendo la claridad de entendimiento necesaria para enfrentar las dificultades y conductas más adecuadas.
Esto se transfiere obligatoriamente a la manera de comportarse individual y grupalmente; esto obliga a una mentalidad libre y analítica, exenta de prejuicios, adaptada a los tiempos que corren; sabiendo llegar a los corazones y necesidades de la gente del momento y lugar en que nos encontramos, y no viviendo del pasado o de costumbres de otras sociedades que nada tienen que ver con las que se viven en nuestro alrededor de forma cotidiana.
Si somos capaces de encontrar el camino interior a través del crecimiento personal, el esfuerzo y el cambio hacia mejor; tendremos muchas posibilidades de acertar con la clave necesaria que nos permita llegar a la sociedad; con el único fin de trasladar nuestra experiencia de vida en primer lugar; los resultados operados en nosotros al realizar ese trabajo de reforma y progreso interno, haciendo ver a los demás que la felicidad, el equilibrio y la armonía mental y emocional sólo depende de nosotros.
Después de trasladar la experiencia mediante nuestro ejemplo, llegará el momento de explicar cómo lo hemos conseguido, llegando el momento de la divulgación responsable de los conocimientos adquiridos, para lo cual las mentes estarán predispuestas a escuchar y aprender.
Si invertimos el proceso, intentando primero divulgar y enseñar sin ofrecer con anterioridad ejemplo y realizaciones, nuestra palabra será como la voz que clama en el desierto; palabra muerta, que a nadie interesa y que nadie escucha.
Traslademos a nuestros grupos y asociaciones la necesidad de la reforma interna permanente, de la renovación de nuestras actitudes y comportamiento adaptándonos a la sociedad en que vivimos, de la importancia de la fraternidad y la tolerancia para, posteriormente después del ejemplo llevar el mensaje de la concordia, el amor y la necesidad de comprensión del mundo espiritual del que provenimos y hacia el cual nos dirigiremos el día de mañana.
Antonio Lledo Flor-  Amor, paz y caridad

“El cambio es incesante e implacable; por tanto, la mejor estrategia es aceptarlo y evolucionar.”
Seth Godin.
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