miércoles, 21 de febrero de 2018

Arquetipos espíritas a evitar




Hola amigos; hoy os presento los siguientes temas:

- La obsesión bajo el prisma del amor.
-¿ Por qué las personas solemos cometer repetidamente los mismos errores?
- Krishnamurti
- Arquetipos espíritas a evitar
- Los falsos profetas en la erraticidad


                                                                      ********************                                                                         
                               
                                                                               
      LA OBSESIÓN, BAJO EL PRISMA DEL 
                                    AMOR

El obsesor es un hermano o hermana que enfermó. Es alguien que fue ultrajado, herido, maltratado y vilipendiado por nuestra personalidad de antes, que tanto daño hizo a tanta gente. Los obsesores necesitan de nuestro amor o por lo menos de nuestra compasión. Somos nosotros los grandes deudores de la gran ley. Ellos son los resentidos que guardan en el alma la hiel de nuestros maltratos. Es por eso que cuando ya estamos un poco más fortalecidos, somos compelidos a reconocer nuestra lenta evolución individual e invitados a trabajarnos para transmutar el egoísmo en amor universalista, y la iniquidad en justicia real y se nos ofrece la oportunidad de «granjear amigos con las riquezas de nuestras injusticias…» («También os digo: granjead amigos con las riquezas de la injusticia». Jesús - Lucas 16, 9) Es, pues, por nuestro esfuerzo sincero de renovación que conquistaremos, nuevamente, esos corazones y haremos un pacto de amistad eterna. Ocurrirá primeramente la rendición por el convencimiento de la amistad, para posteriormente ocurrir el pacto de amistad y ayuda mutua para la eternidad. No hay misterios en este proceso. Lo que hay es una OPORTUNIDAD DE RECONCILIACIÓN. Cada vez que nos encontramos con nuestros deudores es una oportunidad de transformación que Dios faculta a ambas partes para recomenzar una historia que quedó mal resuelta entre algunas almas. Evidentemente que esa cobranza no es propiciada con la intuición de hacer daño a ninguna de las dos partes. ¡Al revés!... Las historias de reconciliación suelen ocurrir por la necesidad de AUTOPACIFICACIÓN. Las almas culpables se sienten muy mal. La intuición de las agonías que causamos a los demás es fuente de mucho desasosiego espiritual en nuestras almas. Por tal motivo, los bienhechores espirituales nos reaproximan a esas almas que claman por justicia por las propias manos. De esa manera se suceden las oportunidades para hacer las paces y recomenzar la historia en los reencuentros de trabajo de crecimiento espiritual. Ante tal circunstancia, ambas partes son esclarecidas acerca de la importancia de esa nueva oportunidad reparadora y, por eso, hay que fortalecer la FE y el VALOR de las partes interesadas (sobre todo la del que, ahora, va a ser la víctima … ), puesto que el verdugo vendrá a cobrar todos los impuestos de todo ese tiempo de lucha, desasosiego y sufrimiento que las acciones infelices de su gran deudor dejaron en sus almas. Para que tal emprendimiento tenga resultados positivos es fundamental NO SÓLO CRECER EN LA FE; también hay que conquistar ALIADOS para el nuevo proyecto de reparación. Las almas amigas de ambos lados de la vida se proponen a ayudar al deudor. Pero su esfuerzo será individual e intransferible. Llegada la hora de la gran batalla de luz en que el AMOR floreciendo en nuestras almas en forma pujante será capaz de enfrentar la incomprensión de los adversarios con PAZ, LUZ y SERENIDAD, conmoviendo de alguna forma a los verdugos, dándoles la oportunidad de entender el porqué de sus dolores y sufrimientos prolongados, fomentándoles el deseo de amarse más para liberarse de los dolores, los odios, la sed de justicia por las propias manos, para desear soñar con nuevos rumbos de paz. Del otro lado del velo, al igual, hay un equipo preparado para socorrer al espíritu cobrador estimulándole las ganas de rendirse por amor, para aprender a conquistar su propia paz. Resultado: ¡CRECE EL DEUDOR VALEROSO, POR AMOR!... ¡CRECE EL VERDUGO COBRADOR, POR AMOR!... Porque delante del valor y la valentía del renovado, su corazón queda tocado y el odio pierde la fuerza perseguidora dando lugar a la aurora de la voluntad de empezar un proceso de reconciliación para sellar una amistad eterna.

- Dra. María de Gracia Ender -

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¿ Por qué las personas solemos cometer repetidamente los 
                                   mismos errores?

Este es un hecho  que se produce frecuentemente; y es debido a que  los Seres humanos, en el nivel  evolutivo actual, somos todavía un poco torpes  y atrasados, y como dice el dicho popular: Somos tan brutos que ”tropezamos dos veces en la misma piedra”, y en muchas ocasiones más de dos veces, desgraciadamente.
Esto quiere indicar que hay cosas que el Ser no es capaz de asimilar en una sola vida, y por tanto necesita de varias vidas de sufrimiento para finalmente  asimilarlo ; mientras tanto continuará cometiendo torpemente  los mismos errores una y otra vez, y sufriendo  repetidamente los resultados de los mismos. Pero antes o después siempre terminamos por corregirlos  y  será entonces cuando  cesarán finalmente  en nosotros sus  dolorosos efectos.
Todas las vidas humanas que ha experimentado en el pasado el Ser espiritual, están unidas y relacionadas más allá del tiempo y del espacio. Todas tienen que ver con lo que hicimos y aprendimos en las anteriores.  Existen unos esquemas repetitivos de pruebas y circunstancias entre  las existencias del Espíritu, que vuelven a presentarse cada vez delante del Ser, hasta que finalmente  este  no consiga comprenderlos y superarlos.
  Hay quien se extraña de tener siempre el mismo tipo de problemas , que se  achacan tan  solo a la “mala suerte”, sin embargo cuando un problema se repite con regularidad en una existencia, es indicativo y sintomático de  que la raíz origen del mismo está  en la propia persona que lo causa una y otra vez sin terminar de aprender aquello que se le ofrece y necesita, pero muchas veces este origen se remonta hasta  sus vidas anteriores, y está aún pendiente de resolverse y de asimilar la enseñanza o experiencia correspondiente.

- Jose Luis Martín -

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 “ Si tu pensamiento es como debería ser, pocas dificultades tendrás al actuar. Mas no  olvides que para ser útil a la humanidad, el pensamiento debe traducirse en obras”
                                                          -Krishnamurti-

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Arquetipos Espíritas A Evitar


tiempo-para-leerA veces, bajo el manto de lo doctrinario se camuflan muchas debilidades y rasgos negativos de nuestra naturaleza inferior.
Pensar que por ser espíritas sólo se puede esperar de nosotros bondades es inocente, y por supuesto, del todo irreal.
Esto no lo digo con ánimo de incomodar o censurar (esa no es mi línea), sino para que reconozcamos ciertas pautas de nuestro carácter, o ciertas actuaciones no del todo consecuentes de lo que se espera de un discípulo de la escuela de Kardec; y reconociéndolas en uno, tratemos de trabajarlas. 
Los alarmistas:
Ni disfrutan, ni saben fluir con espontaneidad. En todo ven la amenaza del Umbral o las maniobras de los obsesores (y por supuesto, si alguien tiene una ocurrencia divertida o poco “evangélica” está obsesado, va camino de estarlo o no es una compañía suficientemente “elevada”).
Les vendría bien desconectar con más frecuencia su piloto rojo, excesivamente sobreestimulado, y ejercitar la espontaneidad y la confianza. Adolecen de mucho depósito de doctrina, y no tanto de Espiritismo.
Los apologistas:
Para ellos el Espiritismo se hace a golpe de dogma (aunque no lo vean así). No admiten objeciones, análisis u otras lecturas sobre nada de lo que está escrito. Si está escrito o lo ha dicho don fulano: es ley.
En algún momento de su iniciación obviaron o no terminaron de asimilar que nadie está en posesión de la verdad absoluta, que no se deben seguir patrones fijos (que la crítica sana y el libre examen son rasgos que el mismo Espiritismo alienta).
Les iría mejor si desaprendieran ciertas cosas, desistieran de ser tan rígidos y dejaran de ver enemigos de la doctrina por todas partes.
A veces el tipo alarmista y el apologista van juntos en un mismo carácter, y entonces, a efectos prácticos, sería mejor que no fueran espiritistas (porque flaco favor hacen al movimiento). Suelen ser arrimo de sectarios y fanáticos.
Los pastorales:
Quizá los menos molestos, aunque su actitud suele dejar una errónea impresión de lo que es Espiritismo. Desconfían del libre análisis y las opiniones demasiado sinceras (para su gusto), con lo que en este aspecto se parecen a los apologistas, aunque son más fraternos y respetuosos (suelen asustarse o escandalizarse, donde los otros suelen irritarse).
El estar (otros o ellos mismos) en desacuerdo con algo, les despierta una inquietud parecida al “pecado”, y suelen optar por callarse y seguir la opinión general. Son demasiado corderos del rebañoles falta carácter y expresar sin temor sus opiniones (aunque no sea las de la mayoría).
Pueden ser mal influidos (incluso manipulados) por la tóxica combinación alarmista-apologista.
Los polemistas:
Una cosa es saber ser asertivo y hacer uso de la crítica constructiva y respetuosa (cuando toque y sea pertinente), y otra muy diferente hacer de esto un modus operandi habitual. Para este tipo de espírita es más estimulante la controversia que la actitud dialogante y el espíritu de fraternidad.
Son el extremo opuesto (pero también erróneo) de los conformistas pastorales, y con frecuencia son más un fastidio que un elemento estimulador de la convivencia.
Este artículo y su autor pueden ser presa fácil de reproche censurador de espíritas con pauta alarmista o apologista, así como también de las oraciones de los temerosos pastorales (gracias por esto último, en cualquier caso).
Entre los sectores espíritas (como en cualquier otro colectivo formado por personas), se camuflan trampas y ambigüedades, no oriundos de la revelación espiritista por supuesto, sino de la fragilidad humana. Podemos encontrarnos con soterrados ataques o disfrazadas intrigas aquí o allá, pues estas maniobras pueden camuflarse tras un discurso evangelizador o la utilización de elevados textos doctrinarios… en apariencia para ayudar pero con el secreto anhelo de perjudicar.
Que no nos amedrente tener opiniones diferentes o procedimientos distintos a los oficiales. No olvidemos que lo que realmente incide en la realidad espiritual es la intención, y cuando esta es tan honesta como pacífica, no hay repercusión negativa de ningún tipo (gusten o no gusten nuestras opiniones).
Herculano PiresLeopoldo MachadoAmalia D. Soler, etc, etc., eran profundamente comprometidos y leales al Espiritismo, pero por esto mismo, profundamente críticos cuando tocaba serlo. A menudo su lenguaje era fuertemente directo, sin tapujos ni sutilezas (hubieran asustado mucho a los pastorales), pero cuando tocaba saltar a la arena en la defensa de algún aspecto del ideal, lo hacían de frente y sin dudar. Igualmente, no hacían acoso y derribo de aquellos con los que no compartían su parecer (como pueden utilizar como maniobra los alarmistas-apologistas).
  A estos cuatro prototipos espíritas analizados les falta un baño de humildad, ser más naturales y trabajarse la empatía… aunque solo sea para no dar la razón a Kardec cuando (sabiamente) dijo que los peores enemigos del Espiritismo estaban dentro de sus filas.
Si no estás dentro de estos tipos analizados; enhorabuena:
      Por muchos defectos que tengas serás un digno discípulo de la escuela espiritista. Se espírita, pero no dejes de ser un tipo normal; no hace falta tener un lenguaje afectado y, mucho menos, sentirse un elegido.
Por Carlos G.                                                                                                  (Publicado en Zona Espírita)
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                          Los falsos profetas en la                           erraticidad

Los falsos profetas no están solos entre los encarnados; están también, en mucho mayor número, entre los espíritus orgullosos que, bajo apariencias de amor y de caridad, siembran la desunión y retrasan la obra emancipadora de la humanidad emitiendo a diestro y a siniestro sus sistemas absurdos que hacen aceptar por los médiums; y para mejor fascinar a aquellos que quieren engañar y para dar más peso a sus teorías, se apropian sin escrúpulo nombres que sólo con respeto pronuncian los hombres.

Ellos son los que siembran los principios de antagonismos en los grupos, que les inducen a aislarse los unos de los otros y a mirarse con mal ojo. Esto basta para descubrirlos, porque obrando de este modo ellos mismos dan el más formal mentís a lo que pretenden ser. Los hombres, pues, que caen en un lazo tan grosero, son ciegos.
Pero hay otros medios de conocerles. Los Espíritus del orden al cual dicen pertenecer deben ser no sólo muy buenos, si que también eminentemente lógicos y racionales. ¡Pues bien! Pasad sus sistemas por el tamiz de la razón y del buen sentido, y veréis lo que quedará de ellos.
Convenid, pues, conmigo, que todas las veces que un espíritu indica como remedio a los males de la humanidad o como medios de llegar a su transformación cosas utópicas e impracticables, medidas pueriles y ridículas, cuando formula un sistema que se contradice con las más vulgares nociones de la ciencia, no puede ser sino un espíritu ignorante y mentiroso.
Por otra parte, creed bien que si la verdad no es siempre apreciada por los individuos, lo es por el buen sentido de las masas, y esto es también un criterio. Si dos principios se contradicen, tendréis el peso de su valor intrínseco buscando al que tenga más eco y simpatía: sería ilógico, en efecto, admitir que una doctrina que viese disminuir el número de sus partidarios, fuese más verdadera que la que los viese aumentar. Dios, queriendo que la verdad llegue para todos, no la concreta a un círculo estrecho y limitado; la hace brotar de diferentes puntos con el fin de que por todas partes la luz esté al lado de las tinieblas.
Rechazad decididamente a todos esos espíritus que se presentan como consejeros exclusivos predicando la división y el aislamiento. Casi siempre son espíritus vanidosos y medianos, que procuran imponerse a los hombres débiles y crédulos prodigándoles alabanzas exageradas, a fin de fascinarles y ponerles bajo su dominio.
Generalmente, éstos más bien son espíritus hambrientos de poder que, siendo déspotas públicos o privados cuando vivían, quieren tener aún víctimas para tiranizar después de su muerte. En general,desconfiad de las comunicaciones que tienen un carácter de misticismo y extrañeza, o que prescriben ceremonias o actos extravagantes; en este caso hay siempre un motivo legítimo de sospecha.
Por otra parte, debéis creer también que cuando debe revelarse una verdad a la humanidad, se comunica, por decirlo así, instantáneamente a todos los grupos formales que poseen buenos médiums, y no a uno solo con exclusión de los demás. Nadie es médium perfecto si está obsesado; y hay obsesión manifiesta cuando un médium sólo es apto para recibir las comunicaciones de un espíritu especial, por alto que quiera ponerse él mismo.
En consecuencia, todo médium, todo grupo que se creyera privilegiado por las comunicaciones que sólo ellos pueden recibir, y que, por otra parte, están sujetos a prácticas que rayan en superstición, están indudablemente bajo el peso de una obsesión de las más caracterizadas, sobre todo cuando el espíritu dominador usa nombre que todos, espíritus y encarnados, debemos honrar y respetar, y no dejar que se tomen en boca a cada instante.
Es incontestable que sometiendo al crisol de la razón y de la lógica todos los datos y todas las comunicaciones de los espíritus, será fácil rechazar el absurdo y el error. Un médium puede estar fascinado, un grupo engañado; pero la comprobación severa de los otros grupos, mas la ciencia adquirida y la elevada autoridad moral de los jefes de los grupos, mas las comunicaciones de los principales médiums, que reciben un sello de lógica y de autenticidad de nuestros mejores médiums, harán rápidamente justicia a esos dictados mentirosos y astutos, dimanados de una turba de espíritus engañadores y malos. (Erasto, discípulo de San Pablo. París, 1862).
Nota. Uno de los caracteres distintivos de estos espíritus que quieren imponerse y hacer aceptar sus ideas extravagantes y sistemáticas, es el pretender, aun siendo ellos solos en su opinión, tener razón contra todo el mundo. Su táctica es evitar la discusión, y cuando se ven combatidos victoriosamente por las armas irresistibles de la lógica, rehusan desdeñosamente responder y prescriben a sus médiums el que se alejen de los centros en que no son acogidas sus ideas.
Este aislamiento es lo más fatal para los médiums; parece que sufren sin contrapeso el yugo de estos espíritus obsesores que les conducen, como ciegos, y los llevan a menudo por caminos perniciosos.
(Véase en la Introducción el párrafo II:“Comprobación universal de la enseñanza de los espíritus”. – El Libro de los Médiums, cap. XXIII:“De la obsesión”).

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martes, 20 de febrero de 2018

Espíritas





Hoy os presento los siguientes temas:

- La visión de Dios
-Reencarnación
-Sobre las apariciones de Espíritus
- Espíritas




                         


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                                            LA VISIÓN DE DIOS

       Si Dios está en todas partes, ¿por qué no lo vemos? ¿Ha­bremos de verlo después de dejar la Tierra? Esas son las preguntas que nos plantean a diario.
La primera se puede responder fácilmente. Nuestros órganos materiales tienen percepciones limitadas que no les permiten ver determinadas cosas, incluso materiales. De ese modo, ciertos flui­dos escapan totalmente a nuestra visión, como también a nuestros instrumentos de análisis, aunque eso no da motivo a que dudemos de su existencia. Vemos los efectos de la peste, pero no vemos el fluido que la transmite; vemos los cuerpos en movimiento bajo la influencia de la fuerza de gravedad, pero no vemos esa fuerza.
Los órganos materiales no pueden percibir las cosas de esencia espiritual. Sólo podemos ver a los Espíritus y las cosas del mundo inmaterial con la visión del Espíritu. Por lo tanto, única­mente nuestra alma puede tener la percepción de Dios. ¿Acaso lo verá de inmediato después de la muerte? Al respecto, sólo las comunicaciones de ultratumba pueden ilustrarnos. Por medio de ellas llegamos a saber que la visión de Dios constituye un privile­gio exclusivo de las almas más purificadas, y que son muy pocas las que, cuando abandonan la envoltura terrenal, poseen el grado de desmaterialización necesario para ello. Una comparación vulgar hará que lo comprendamos fácilmente.
Una persona que se encuentra en el fondo de un valle, envuelta por una densa bruma, no puede ver el sol. Sin embargo, por la luz difusa percibe que el sol brilla. Si decide subir a la mon­taña, a medida que ascienda, la neblina se irá disipando cada vez más y la luz se hará cada vez más viva. Con todo, todavía no verá el sol. Recién después de que se haya elevado por completo por enci­ma de la capa de niebla, y haya llegado al punto donde el aire esté perfectamente limpio, contemplará al astro en todo su esplendor.
Lo mismo ocurre con el alma. La envoltura periespiritual, aunque para nosotros sea invisible e intangible, con relación al alma es una materia verdadera, demasiado grosera todavía para ciertas percepciones. Esa envoltura se espiritualiza a medida que el alma se eleva en moralidad. Las imperfecciones del alma son como capas neblinosas que enturbian la visión. Cada imperfección de la que se despoja es una mancha menos, pero sólo después de que se ha purificado completamente goza de la plenitud de sus facultades.
Puesto que Dios es la esencia divina por excelencia, sola­mente puede ser percibido en todo su esplendor por los Espíritus que han alcanzado el más alto grado de desmaterialización. En cuanto a los Espíritus imperfectos, por el hecho de que estos no vean a Dios, no se concluye que estén más alejados de Él que los demás, puesto que, al igual que todos los seres de la naturaleza, están inmersos en el fluido divino, del mismo modo que nosotros lo estamos en la luz. Lo que ocurre es que las imperfecciones de esos Espíritus son como vapores que les impiden verlo. Cuando la niebla se disipe, lo verán resplandeciente. Para eso no necesitan ascender ni buscarlo en las profundidades de lo infinito. Cuando la visión espiritual quede desobstruida de las manchas morales que la oscurecían, lo verán, sea cual fuere el lugar en que se hallen, in­cluso en la Tierra, porque Dios está en todas partes.
El Espíritu se purifica con el correr del tiempo, y las diferentes encarnaciones son alambiques en cuyo fondo deja, cada vez, algunas impurezas. Al abandonar su envoltura corporal, los Espíritus no se despojan instantáneamente de sus imperfecciones, razón por la cual, después de la muerte, no ven a Dios más de lo que lo veían cuando estaban vivos. No obstante, a medida que se purifican, tienen de Él una intuición más clara. Aunque no lo vean, lo comprenden mejor, pues la luz es menos difusa. Así pues, cuando algunos Espíritus manifiestan que Dios les prohíbe que respondan una pregunta, no significa que Dios se les haya apare­cido o les haya dirigido la palabra para ordenarles o prohibirles tal o cual cosa. Por supuesto que no. Ellos lo sienten, reciben los eflu­vios de su pensamiento, del mismo modo que ocurre con nosotros en relación con los Espíritus que nos envuelven en sus fluidos, aunque no los veamos.
Ningún hombre puede, por consiguiente, ver a Dios con los ojos de la carne. Si esa gracia le fuera concedida a algunos, sólo se realizaría en estado de éxtasis, cuando el alma está tan desprendida de los lazos de la materia que hace que ese hecho sea posible durante la encarnación. Por otra parte, ese privilegio correspondería exclusi­vamente a las almas selectas, que han encarnado en cumplimiento de alguna misión, y no a las que han encarnado para expiar. Con todo, como los Espíritus de la categoría más elevada resplandecen con un brillo deslumbrante, puede suceder que los Espíritus menos elevados, encarnados o desencarnados, maravillados con el esplen­dor que rodea a aquellos, supongan que ven al propio Dios. Sería como quien ve a un ministro y lo confunde con el soberano.
¿Con qué apariencia se presenta Dios a quienes se ha­cen dignos de verlo? ¿Será con alguna forma en particular? ¿Con una figura humana o como un resplandeciente foco de luz? En el lenguaje humano no se lo puede describir, porque no existe para nosotros ningún punto de comparación que nos pueda dar una idea de Él. Somos como ciegos de nacimiento a quienes se intenta­ra inútilmente hacer que comprendamos el brillo del sol. Nuestro vocabulario está limitado a nuestras necesidades y al círculo de nuestras ideas; el de los salvajes no serviría para describir las mara­villas de la civilización; el de los pueblos más civilizados es dema­siado pobre para describir los esplendores de los cielos, y nuestra inteligencia es muy limitada para comprenderlos, así como nuestra vista, excesivamente débil, quedaría deslumbrada.              

A. Kardec- La Génesis     

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                                            REENCARNACIÓN


Cualquier observador puede apreciar que el niño en su infancia, y aún los nacidos en la misma cuna, tienen tendencias y grados de capacidad perceptiva e intelectual diferentes; lo que nos lleva a la conclusión de que, todo niño al nacer trae ya en sí el bosquejo de su individualidad que, a medida de su crecimiento se manifestará en su personalidad. Personalidad susceptible de perfección, mediante una educación apropiada. 
Las desigualdades humanas nos dan la demostración visible y más palpable de la ley reencarnacionista, de las vidas múltiples, trayendo en cada una el fruto de su siembra. Por medio de esta ley, llegamos a comprender que no venimos a este mundo para comer, dormir y divertirnos; sino a progresar, a desarrollar nuestras facultades latentes por medio del ejercicio en el trabajo, en el estudio, venciendo obstáculos, resistiendo a las tentaciones del mal manifestadas en las múltiples atracciones del placer en los sentidos, en el mundo de hoy; a adquirir experiencias y a practicar la fraternidad en nuestras relaciones humanas TRATANDO A LOS DEMÁS COMO QUEREMOS SER TRATADOS. 
No puede haber igualdad entre quienes se esfuerzan en progresar y perfeccionarse, y quienes no. No puede haber igualdad de resultados entre quienes practican el bien y quienes el mal. Por ende, fácil es comprender que, en las desigualdades humanas existe la acción de la Justicia Divina de, a cada cual según sus obras. 
Nuestro mundo es una escuela milenaria, donde hay diversos grados de aprendizaje, de acuerdo con nuestro adelanto. De cuerpo en cuerpo, como quien cambia de traje, peregrina el Espíritu, el verdadero ser, donde en cada nueva vida humana, viene a aprender nuevas lecciones o REPETIR LAS MAL APRENDIDAS; viene a adquirir nuevos conocimientos que le permitirán ir subiendo más y más en la escala ascendente de la sabiduría y el amor fraterno. 
Y así evolucionando mediante el esfuerzo propio en la escuela de la vida, va capacitándose gradualmente para la vida en mundos mejores, de felicidad, donde ya la maldad no tiene cabida. «La casa de mi padre tiene muchas moradas« —dijo el sublime Nazareno. 
¡Cuan esplendorosa brilla de este modo la justicia de Dios sobre la Tierra! 

Sebastián de Arauco.


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           SOBRE LAS APARICIONES DE 
                          ESPÍRITUS 

    Las apariciones propiamente dichas tienen lugar en estado de vigilia, y cuando uno goza de plena y entera libertad de sus facultades. 

Generalmente se presentan bajo una forma vaporosa y diáfana, algunas veces vaga e indecisa; a menudo es en el primer momento una luz blanquecina cuyos contornos se dibujan poco a poco. Otras veces las formas son acentuadas con claridad y se distinguen las menores trazos del rostro, al punto de poder hacer de ellas una descripción muy precisa. Los ademanes y el aspecto son parecidos a los del Espíritu cuando vivía. 

Pudiendo tomar todas las apariencias, el Espíritu se presenta bajo aquella que mejor puede hacerle conocer si tal es su deseo.
Una cosa notable es que a menos de circunstancias particulares, las partes menos   dibujadas son los miembros inferiores; mientras que la cabeza, el tronco, los brazos y las manos, se presentan siempre claramente. 


Tampoco casi nunca se les ve andar, sino deslizarse como sombras.

En cuanto al traje, ordinariamente se compone de un ropaje terminando en largos pliegues flotantes; la apariencia de los Espíritus que no han conservado nada de las cosas terrestres, es al menos con una cabellera ondulante y graciosa; pero los Espíritus vulgares, aquellos que se han conocido, tienen generalmente el traje que tenían en el último periodo de su existencia. Muchas veces tienen atributos característicos de su elevación, como una aureola o alas para aquellos que puedan considerarse como ángeles mientras que otros llevan los que recuerdan sus ocupaciones terrestres; de este modo un guerrero podrá aparecerse con su armadura, un sabio con sus libros, un asesino con un puñal, etc.
Los Espíritus superiores tienen una figura bella, noble y serena; los más inferiores tienen algo de feroz y bestial, y algunas veces llevan aún las señales de los crímenes que han cometido o de los suplicios que han sufrido. La cuestión del traje y de todos estos objetos accesorios puede que sea la que más admira.

103. Hemos dicho que la aparición tiene algo de vaporoso; en ciertos casos se podría compararla a la imagen reflejada en un espejo sin alinde, y que a pesar de su limpieza no impide ver al través los objetos que están por detrás. Así, es generalmente, como los distinguen los médiums videntes; los ven ir y venir, entrar y salir de una habitación, circular entre los grupos de los vivos, teniendo el aire, al menos por lo que respecta a los Espíritus vulgares, de tomar una parte activa en todo lo que se hace alrededor de ellos, de interesarse y escuchar lo que se dice. Frecuentemente se les ve acercarse a una persona, sugerirle ideas, influirla, consolarla si son buenos, ridiculizarla si son malignos, mostrarse tristes o contentos de los resultados que obtienen; sucede, en una palabra, lo mismo que en el mundo corporal. Tal es el mundo oculto que nos rodea, en medio del cual vivimos sin que lo apercibamos, así como vivimos sin tampoco percibirlo en medio de las miríadas del mundo microscópico. El microscopio nos ha revelado el mundo de lo infinitamente pequeño que no sospechábamos; el Espiritismo, ayudado por los médiums, nos ha revelado el mundo de los Espíritus, que es también una de las fuerzas activas de la Naturaleza. Con ayuda de los médiums videntes hemos podido estudiar el mundo invisible, iniciarnos en sus costumbres, como un pueblo de ciegos podría estudiar el mundo visible, ayudado de algunos hombres que gozasen de la vista. (Véase el capítulo XIV, De los médiums el artículo concerniente a los médiums videntes).
104. El Espíritu que quiere o puede aparecer, reviste algunas veces una forma más clara todavía, teniendo todas las apariencias de un cuerpo sólido, hasta el punto de producir una ilusión completa y hacer creer que se tiene delante de sí un ser corporal.

105. Por su naturaleza y en su estado normal el periespíritu es invisible, así como hay una porción de fluidos que sabemos que existen y que, sin embargo, no hemos visto jamás; pero pueden también, lo mismo que ciertos fluidos, sufrir modificaciones que le hagan perceptible a la vista, ya sea por una especie de condensación, ya por un cambio en la disposición molecular; entonces nos aparece bajo una forma vaporosa. La condensación (no es necesario tomar esta palabra a letra; sólo la empleamos a falta de otra y a título de comparación), la condensación, decimos, puede ser tal que el periespíritu adquiere las propiedades de un cuerpo sólido y tangible; pero puede instantáneamente volver a tomar su estado etéreo e invisible. Podemos darnos cuenta de este efecto por el del vapor, que puede pasar de la invisibilidad al estado nebuloso, luego líquido, luego sólido y viceversa. Estos diferentes estados del periespíritu son el resultado de la voluntad del Espíritu y no de una causa física exterior como en nuestros gases. Cuando nos aparece, es porque pone su periespíritu en el estado necesario para hacerle visible; para esto su voluntad no basta, porque la modificación del periespíritu se opera por su combinación con el fluido propio del médium; pero esta combinación no es siempre  posible, lo que explica por que la visibilidad de los Espíritus no es general. Así, no basta que el Espíritu quiera mostrarse; no basta tampoco que una persona quiera verle; es preciso que los dos fluidos puedan combinarse, que haya entre ellos una especie de afinidad; puede ser también que la emisión del fluido de la persona sea bastante abundante para operar la transformación del periespíritu y probablemente otras condiciones que nos son desconocidas; por fin es menester que el Espíritu tenga el permiso de hacerse ver a tal persona, lo cual no siempre se le concede o sólo se le permite en ciertas circunstancias, por motivos que no podemos apreciar.

EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS. ALLAN KARDEC.


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                *E S P Í R I T A S...* 

Nadie se torna espírita por frecuentar sistemáticamente una institución espírita.

Ser espírita es practicar la caridad con "mirar humano", con empatía;
 Nadie se torna espírita por asumir un cargo en una institución espírita.
Ser espírita es comprender que hay conductas y faltas de otras existencias que precisan ser trabajadas con el auxilio al prójimo, independiente de la función ejercida; 
Nadie se vuelve espírita por leer obras espíritas.
Ser espírita es ejercer el conocimiento adquirido siempre y en todo lugar; 

Nadie se vuelve espírita por actuar en sesiones mediúmnicas.
Ser espírita es comprender que la asistencia mediúmnica es una primera caridad para con los desencarnados que aún sufren en el plano espiritual, siendo una falta desconocer su principal función;
Nadie se torna espírita por nacer hijo de espíritas. No hay caridad hereditaria. Cada ser tiene compromisos como espíritu reencarnante;
Nadie se torna espírita por realizar trabajos sin remuneración. 
Ser un voluntario espírita es comprender que su papel es divulgar el Espiritismo a través de sus actitudes, practicando la Ley de <igualdad para con todos, sin distinción de cargos o de clase social
;

 Nadie se vuelve espírita por dar una gran cantidad de dinero para una institución.
 Ser espírita es actuar con desinterés, independientemente de si dio dinero, objetos, tiempo o conocimientos;
Nadie se torna espírita por cumplir reglas de disciplina de una institución.
Ser espírita es ser flexible cuando el socorrer a alguien fuere urgente, incluyendo a los desencarnados;
Nadie se torna espírita por decirse espírita, sino por ser cristiano y comprender como el Cristo Jesús actuaría ante las aflicciones humanas".
 Haga siempre la caridad. Ame a su prójimo con Amor en el corazón.

*" Se reconoce al verdadero espiritista por el esfuerzo que hace para vencer sus malas inclinaciones."*

*André Luiz/Chico Xavier*


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domingo, 18 de febrero de 2018

La vida como un proceso contínuo




 Hoy os presento
los siguientes temas:

- Directrices de Seguridad
- ¡ Ojo con los charlatanes, falsos o mentirosos médiums !
- Las dos tristezas
- La vida como un proceso contínuo




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         DIRECTRICES DE SEGURIDAD
Divaldo Pereira Franco.
48 ¿Qué pensar de la costumbre de realizar sesiones mediúmnicas fuera de los Centros Espíritas?
Divaldo - Esa es una costumbre muy peligrosa. Sería lo mismo que llevar pacientes para ser operados en cualquier lugar, solo por existe buena voluntad,pero no se dispone de la suficiente asepsia ni de los requisitos que son necesarios y que se encuentran en los hospitales. En ese caso, los éxitos serían rarísimos.
Además de eso, sucede que al realizarse la sesión en cualquier lugar, éste queda marcado por los espíritus sufrientes que se van informando de uno a otros, y comienzan a frecuentarlo. Si fuera un hogar, como ahí no existen las defensas necesarias para las incursiones de tales espíritus, el lugar se transformaría en un pandemonio.
Se preguntará; ¿Y antes, cuando no existían los Centros Espíritas?,responderemos que mientras permanecemos ignorantes nuestra responsabilidades bastante menor, igual que cuando no se entendía de asepsia, las operaciones se realizaban pero el número de óbitos era mucho mayor.
Ya que tenemos el Centro Espírita, ¿por que ignorarlo realizando sesiones mediúmnicas en otro lugar, si él es el determinado para tal menester? Si el problema es ir a algún lugar, ¿por que no ir al sitio ideal?

49 ¿De que recursos dispone el participante de una reunión mediúmnica para identificar la naturaleza de los Espíritus?
Divaldo - Por los frutos se conocen los árboles, por las acciones el carácter de los
hombres, y por la calidad de las comunicaciones a aquellos que las traen. En el
Libro de los Médiums, el codificador establece un criterio casi infalible. Los
participantes observarán la calidad del mensaje, el carácter del médium, y después el mensajero que se presenta.

50 ¿A partir de que edad, el joven espírita puede participar de los trabajos mediúmnicos?
Divaldo - Desde el momento en que este dispuesto a asumir responsabilidades. La edad de las jóvenes médiums que colaboraron con Kardec oscilaban entre los diez
y quince años, pero hay mucha gente de mas de cuarenta que no sabe mantener
perseverancia ni responsabilidad. El problema no es de edad cronológica, sino de maduración espiritual.

51 ¿No basta que un joven espírita tenga conocimiento teórico de laDoctrina?
Divaldo - Todo aquello que queda reducido a palabras, carece del fundamento de los actos. Si él tiene conocimiento teórico de la Doctrina, necesita poner a prueba esos conocimientos a través de la buena práctica del Espiritismo.

52 ¿Qué pensar de los médiums psicofónicos que en las sesiones reciben a Espíritus, unos tras otros? ¿Será el indicio de una gran mediumnidad?
Raúl Teixeira - La mediumnidad desarrollada no está identificada por el número de desencarnados que se comuniquen por un único médium, en una misma sesión,
sino que será identificada por el tenor de las comunicaciones, por la calidad del fenómeno, que demostrará la mayor o menor afinidad del médium con las responsabilidades de la tarea.
Cada médium, cuando se encuentra debidamente esclarecido y maduro para el
desempeño de sus compromisos, sabrá que el número abultado de
comunicaciones por sesión, podrá ser un índice de descontrol del instrumento encarnado y no a su pujanza mediúmnica. Hay médiums que prosiguen dando
pasividad a las entidades durante la oración de cierre, sin demostrar cualquier
disciplina, cuando no se justifica que tales comunicaciones estuviesen
programadas, como si los Emisarios del Más Allá, responsables por tareas tan graves, tuviesen un menor Buen Sentido que nosotros, los encarnados.
Un número de hasta dos comunicaciones y, en caso de gran necesidad y carencia
de otros médiums hasta tres, parece bastante coherente.
Así, todos los médiums tendrán oportunidad de atender a los hermanos desencarnados, sin desgastes innecesarios.

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¡ OJO CON LOS  CHARLATANES, FALSOS, O MENTIROSOS MÉDIUMS !

El espiritismo esta fundado sobre las enseñanzas de los espíritus, y estos nos alertan de los falsos mediums y los falsos profetas,mucho cuidado donde haya interés o cobro de dinero, donde se anuncian como una panacea para todo, porque es la señal inequívoca de que son mediums mercenarios que explotan su mediumnidad o mediums ambiciosos los que sin poner precio a su facultad esperan sacar algún beneficio, o falsos mediums que no teniendo mediumnidad tejen un entramado donde seducen a sus victimas, y como comprenderéis se rodean en su mayoría de una tropa de espíritus mixtificadores, estos mediums tienen solución a todo tipo de problema mundano, en el orden de los extravíos que ocasionan. Hay no obstante algún que otro mediums curandero aislado, que no se pueden catalogar en esta categoría de mediums que son gente noble sencilla altruista que se mantienen de la caridad, de los demás, pero no son espiritistas Kardecianos .La Codificación es muy estricta en esto, lo que Dios te da gratis gratis debes de darlo gratis. Es más, dice que debes de vivir de tu trabajo, y el tiempo que tengas libre dedicarlo a la mediumnidad, sin prejuicio de la Familia.
 Marco Antuan

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    LAS DOS TRISTEZAS 
Hay, sí, la tristeza constructiva - aquélla que nos impulsa hacia la Vida Superior, encaminándonos para el trabajo de la mejoría íntima, delante de la sed de ascensión espiritual. 

Existe, sin embargo, la otra - la tristeza destructora - que se viste de luto, por dentro del corazón, todos los días, esparciendo desánimo y pesimismo donde pasa. 
Observa en ti mismo a fin de que te inmunices contra semejante dolencia del alma. 

Toda vez que comentamos nuestros problemas, exagerándoles de tamaño o dramatizando las dificultades que nos llegan a la existencia; siempre que tomamos el tiempo ajeno a fin de recordar sufrimientos pasados que la Providencia Divina ya mandó borrar, en nuestro beneficio, con la esponja del tiempo; en todas las situaciones en las cuales nos ponemos a exaltar los propios preconceptos, desconsiderando la posición y la experiencia de los semejantes; y, en la generalidad de los casos en que nos pongamos a lamentar disidencias y desacuerdos, contiendas y tristezas, estamos apartando de nosotros los mejores amigos, a través de la amargura y del resentimiento que destilamos con nuestras palabras. Naturalmente, cautelosos, esos compañeros prefieren distanciarse a la participación indebida de nuestras adversiones y frustraciones, antagonismos y quejas, aunque, siempre que generosos y leales, estén claramente dispuestos a apoyarnos en la restauración de nuestra armonía. 

Comprendamos que nadie estima la permanencia en un espinar y no escoge vinagre para brindar los lazos dilectos, y sepamos suministrar la bondad y la paz, entusiasmo y optimismo a los que se aproximen a nosotros, por cuanto no hay quien no necesite de alguien para ejecutar los deberes que la vida le determine. 

Para eso, nosotros que sabemos rogar a Dios protección y bendición, aprendamos igualmente a pedir a la Divina Providencia que nos conceda el necesario coraje para silenciar desilusiones y lágrimas, de manera de dar paz alegría, seguridad y consuelo a los demás, tanto como esperamos esos beneficios de los demás en auxilio de nosotros. 

Emmanuel. 

Del Libro Coraje, por diversos Espíritus. Psicografia de Francisco Cándido Xavier

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LA VIDA COMO UN PROCESO CONTINUO 

Libro de los espíritus nº 360 
¿Es racional guardar al embrión o al feto las mismas consideraciones que al cuerpo del niño que ha vivido?
“En todo ved la voluntad de Dios y su obra, y no tratéis, pues, con ligereza cosas que debéis respetar. ¿Por qué no se han de respetar las obras de la creación, incompletas a veces por voluntad del Creador? Ello está dentro de sus designios, que nadie está llamado a juzgar.” 

Una buena mayoría de gente, cuando contempla a un embrión de pocas semanas, seguramente, debido al rudimentario aspecto y desarrollo morfológico que aún presenta, no es capaz de asociarlo con el futuro bebé que llegará a ser, con lo que en esos primeros días de la gestación quizás les resulta más aceptable o comprensible la interrupción de la misma; mientras que, por el contrario, si el embarazo ya está en una fase más avanzada y, por consiguiente, el feto ya tiene una semejanza con la futura forma final del bebé, entonces, parece ser que pesa mucho más en la conciencia el efectuar el aborto. 

¡Qué gran error del ser humano, que se pierde debatiendo sobre dónde y cuándo empieza la vida! Porque se queda en la superficialidad de los hechos y en la apariencia de la forma física que tiene delante, ignorando que ésta es tan sólo portadora de vida biológica y que para que la  persona y la vida se presente en toda su plenitud y dignidad es necesaria e imprescindible la presencia de un Espíritu que le confiera la inteligencia, el sentimiento, la voluntad y su verdadera esencia.  Espíritu que es el mismo desde el instante de la fecundación, en el embrión de pocas semanas y en el feto de nueve meses. 

Hoy en día la Ciencia no tiene ninguna duda de que desde que el óvulo es fecundado por el espermatozoide, se inicia un desarrollo físico diferenciado de cualquier otro: 

“Se sabe que después de la fecundación del óvulo por el espermatozoide se produce una primera célula llamada cigoto, punto de partida de un desenvolvimiento embrionario con un nuevo potencial genético, siendo único e irrepetible. Un nuevo tipo de organización inicia la producción de un organismo multicelular con identidad propia, hasta la formación completa del individuo.” 
(Embriología Humana – Churchill Livinstone) 

¿Y qué es lo que marca esta diferencia, otorgando esa identidad única e irrepetible? Para nosotros, los espiritistas, la respuesta es clara y evidente: Porque por encima de esa realidad material de la gestación prevalece otra realidad, espiritual y superior, que rige todo el fenómeno, pues desde el mismo momento de la fecundación ya existe un espíritu que está plasmando en las células físicas todo su particular potencial y todas sus características personales, dando inicio, de esta manera, a una nueva vida física y a una nueva reencarnación. 

Vida física, por tanto, que se inicia en la fecundación y continúa y no finaliza hasta la muerte, de modo que si la naturaleza puede proseguir su curso normal, los distintos eslabones que forman la cadena de la vida humana, desde el instante de la concepción hasta completar todo el ciclo son: cigoto, embrión, feto, bebé, niño, adolescente, adulto y anciano. 
Es decir, que esa primera célula proveniente de la unión entre el espermatozoide y el óvulo ya concentra en sí misma toda la potencialidad del desarrollo del futuro ser humano. 

Y del mismo modo que si un bebé es destruido nunca llegará a ser un adulto, y un adulto si es destruido nunca será un anciano, tampoco un embrión o feto, si es destruido, nunca podrá llegar a ser un bebé. 

Da lo mismo por donde se rompa la cadena, pues para alcanzar un eslabón es necesario primero consolidar el anterior. Y todos tienen la misma importancia, porque todos forman parte del mismo proceso que es la vida humana. 

Llegado a este punto, hemos de ser conscientes de que realizar un aborto es exactamente lo mismo que arrancar la vida a un ser humano, pues tanto en un caso como en el otro la acción y el resultado obtenido es idéntico, es decir, se destruye de una manera agresiva un organismo físico, independientemente de cual sea su grado de desarrollo y formación, provocando con ello la rotura violenta de los lazos que unen al espíritu con dicho organismo, con la diferencia de que en el caso de un ser ya nacido se fuerza su desencarnación, mientras que en el caso de un ser todavía en el vientre materno, se impide su reencarnación, pero con el agravio, además, de que en el aborto ese ser destruido es una víctima frágil que no tiene brazos fuertes para poder defenderse, ni voz para poder suplicar piedad, y ni tan siquiera sus lágrimas van a poder sensibilizar a quienes, antes de que pueda salir hacia la bendición de la Luz, ya han decidido deshacerse de él.
- Ángeles Calatayud -

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