domingo, 8 de febrero de 2026

El demonio "bondadoso"

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1- Predicción de acontecimientos

2- Objeciones de la Iglesia contra las evocaciones de Espíritus

3- El Aura

4-  El demonio "bondadoso"

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             PREDICCIÓN  DE                          ACONTECIMIENTOS

¿Por qué los Espíritus serios, cuando hacen que presintamos un acontecimiento, no especifican la fecha? ¿Es porque no pueden, o porque no quieren?

- “Por ambas razones. En ciertos casos, pueden hacer que un acontecimiento sea presentido, en cuyo caso se trata de un aviso que os dan.. En cuanto a precisar la fecha, a menudo no deben hacerlo; e incluso no pueden, porque ellos mismos lo ignoran. El Espíritu puede prever que un hecho ocurrirá, pero el momento exacto probablemente dependa de circunstancias que todavía no se han concretado, y que sólo Dios conoce. En cambio, los Espíritus frívolos, que no tienen escrúpulos en engañaros, determinan el día y la hora sin preocuparse por el resultado. Por eso, toda predicción circunstanciada debe despertar vuestra sospecha.

“Os digo una vez más que nuestra misión consiste en haceros progresar. Para eso os ayudamos tanto como podemos. Nunca será engañado quien solicite sabiduría a los Espíritus superiores.
Sin embargo, no creáis que perderemos nuestro tiempo en escuchar vuestras necedades y en deciros la buenaventura.. Dejamos esa ocupación a los Espíritus frívolos, que se divierten con eso como niños traviesos.

EL LIBRO DE LOS MEDIUMS.
ALLAN KARDEC

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    OBJECIONES  DE  LA IGLESIA  CONTRA LAS EVOCACIONES A ESPÍRITUS

Las acusaciones lanzadas por la iglesia contra 1a práctica de las evocaciones no conciernen al Espiritismo, puesto que se dirigen principalmente contra las operaciones de la  magia con la cual no tiene ninguna relación. Puesto que condena en estas operaciones lo que ella misma condena, puesto que no atribuye a los buenos espíritus un papel indigno de ellos, y puesto que, en fin, declara que no pide ni quiere obtener nada sin el permiso de Dios.

No hay duda de que puede haber personas que abusen de las evocaciones, que hagan de ello un pasatiempo y diversión y que las aparten de su fin providencial para emplearlas en pro de sus intereses personales, que por ignorancia, ligereza, orgullo o concupiscencia, se separen de los verdaderos principios de la doctrina.

Pero el Espiritismo formal desaprueba esto, así como desaprueba la religión los falsos devotos y los excesos del fanatismo. No era, pues, lógico ni equitativo imputar al Espiritismo en general los abusos que condena, o las faltas de los que no lo comprenden. Antes de formular una acusación, es preciso ver si es justa. Diremos, pues, que la reprobación de la iglesia se dirige a los charlatanes, a los explotadores, a las prácticas de  magia y de  hechicería, y en esto tiene razón.

Cuando la crítica religiosa o escéptica señala los abusos y vitupera el charlatanismo, hace resaltar mejor la pureza de la sana doctrina, ayudándola de este modo a desembarazarse de la escoria. Y con esto facilita nuestra tarea. Su error está en confundir el bien y el mal, por ignorancia del mayor número y por mala fe de algunos. Pero la distinción que ella no hace, la hacen otros. En todos los casos su censura, a la cual se asocia todo espíritu sincero en el límite de lo que se aplica al mal, no puede alcanzar a la doctrina.

16. “Los seres misteriosos que se presentan del mismo modo al primer llamamiento del herético y del impío como al del fiel, del crimen como de la inocencia, no son los enviados de Dios, ni los apóstoles de la verdad, sino los secuaces del error y del infierno.”

¡Tenemos que al herético, al impío y al criminal, Dios no permite que vayan los buenos espíritus a sacarles del error para salvarles de la perdición eterna! ¡No les envía sino a los secuaces del infierno, para hundirles más en el fango! ¡Más aún, no envía a la inocencia sino seres perversos para pervertirla! ¿No se encuentra, pues, entre los ángeles, entre esas criaturas privilegiadas de Dios, ningún ser lo bastante compasivo para acudir en auxilio de esas almas perdidas? ¿Para qué las brillantes cualidades de que están dotados, si no sirven más que para sus goces personales? ¿Son realmente buenos, si en medio de las delicias de la contemplación ven a esas almas en el camino del infierno y no corren a salvarlas?

¿Acaso no es ésta la imagen del rico egoísta, que teniendo hasta lo superfluo, deja sin piedad que el pobre muera en la puerta de su casa? ¿No es esto el egoísmo que se erige en virtud y pretende elevarse hasta los pies del Eterno?

¿Os maravilláis de que los buenos espíritus vayan al herético y al impío? ¿Olvidáis, acaso,
esta parábola de Cristo: “El que está sano no tiene necesidad de médico”? ¿Os empeñáis en no ver las cosas desde un punto más elevado que los fariseos de su tiempo? ¿Y vosotros mismos, si fuerais llamados por un incrédulo, dejaríais de ir a él para ponerle en el buen camino? Los buenos espíritus hacen, pues, lo que vosotros haríais: van al impío a decirle buenas palabras. En lugar de anatematizar las comunicaciones de ultratumba, bendecid los caminos del Señor, maravillaos de su omnipotencia y bondad infinita.

17. Hay, se dice, ángeles guardianes. Pero cuando no pueden hacerse oír por la voz
misteriosa de la conciencia o la inspiración, ¿por qué no se emplean medios de acción más directos y más materiales que puedan afectar los sentidos, puesto que los hay? ¿Dios pone, pues, estos medios, que son obra suya, porque todo proviene de Él y nada sucede sin su permiso, a disposición únicamente de los malos espíritus, mientras que impide a los buenos servirse de ellos? De esto se deduce que Dios concede a los demonios más facilidad para perder a los hombres que no a los ángeles guardianes para salvarles.

Pues bien, lo que los ángeles guardianes no pueden hacer, según la iglesia, lo hacen los
demonios. Con ayuda de estas mismas comunicaciones llamadas infernales, vuelven a Dios a los que renegaban de Él, y al bien a los que estaban sumergidos en el mal. Nos dan el extraño espectáculo de millones de hombres que creen en Dios por el poder del diablo, siendo así que 1a iglesia había sido impotente para convertirlos. ¡Cuántos hombres que no oraban jamás, oran hoy con fervor, gracias a las instrucciones de esos mismos demonios! ¡Cuántos vemos que de orgullosos, egoístas y licenciosos, han venido a ser humildes, caritativos y menos sensuales! ¡Y se dirá que es obra de los demonios! Si así fuera, es necesario convenir en que el demonio les ha prestado un gran servicio y les ha asistido mejor que los ángeles. Es preciso formarse muy pobre opinión del juicio de los hombres en este siglo para creer que pudiesen aceptar a ciegas tales ideas.


Una religión que de semejante doctrina hace su piedra angular y se declara minada por su base si le quitan sin piedad sus demonios, su infierno, sus penas eternas y su Dios, es una religión que se suicida.

Allan Kardec.

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        EL AURA

Cada persona, encarnada o desencarnada, está envuelta por una irradiación luminosa que refleja los estados anímicos que atraviesa, la cual se detecta por sus coloraciones, intensidad o alteraciones. El Aura es como un manto de fuerzas electromagnéticas, por el que circulan las corrientes mentales de cada ser. Un espejo fluídico que refleja nuestro campo psíquico y espiritual, en el que se proyecta toda la gama de pensamientos, emociones y sentimientos.

En dibujos y pinturas muy antíguas, se representa a los maestros y guías espirituales rodeados de auras luminosas y en la hagiografía cristiana, se observa una aureola brillante que rodea la cabeza de los santos.

La vibración del aura ocupa una porción del espectro electromagnético, que resulta poco accesible a la visión física, aunque con ciertos ejercicios puede ser percibida visualmente. Los sujetos dotados de videncia o clarividencia observan el aura de las personas con facilidad.

En 1911, Walter John Kilner, miembro del Real Colegio de Física de Londres, publicó su obra "The Human Atmosphere", dando cuenta de haber comprobado experimentalmente, la visibilidad del aura por cualquier sujeto, sensitivo o no, mirando a través de una solución alcohólica de diacinina. Según las observaciones de este experimentador, el aura se presenta en forma oval y dividida en tres zonas: la primera, de sombra muy estrecha y ceñida al cuerpo; la segunda o interior entre 3 y 8 cm de anchura, cruzada por estrías perpendiculares, sin color determinado, y la tercera o exterior, que no tiene contornos definidos y se difumina en el espacio.

La captación del aura del paciente es de gran ayuda para el magnetizador, porque le permite detectar ciertos problemas que le están afectando, convirtiéndose en un parámetro del mayor interés. La interpretación de las auras, es también un excelente recurso, del que puede valerse el director de sesiones mediúmnicas para identificar la calidad del Espíritu manifestante, En las fotografías Kirlian se ha observado que una vez que se ha suministrado el pase, el aura del receptor se ha fortalecido, haciéndose más ancha y brillante, mientras que la del magnetizador se ha debilitado,

El aura varía según los diferentes temperamentos, inclinaciones, alegrías, penas y disposiciones de cada uno, y también según los estados de desarrollo espiritual,

- Jon Aizpúrua- ( de su obra "Tratado de Espiritismo").

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                  EL "DEMONIO BONDADOSO"

                                                   


    
Entre los detractores y enemigos del Espiritismo se promovió, para amedrentar a los fieles religiosos, la ridícula creencia de que el demonio puede realizar buenas obras para engañar y atraer a los fieles. Las acusaciones lanzadas por la Iglesia Católica contra la práctica de las evocaciones no conciernen, al Espiritismo, puesto que se dirigen principalmente contra las operaciones de la magia con la que el Espiritismo  no tiene ninguna relación. No hay duda de que puede haber personas que abusen de las evocaciones que hagan de ello un pasatiempo y diversión y que las aparten de su fin providencial para emplearlas en pro de sus intereses personales, que por ignorancia, ligereza, orgullo o concupiscencia, se separen de los verdaderos principios de la doctrina. Pero el Espiritismo formal desaprueba esto, así como desaprueba la religió los falsos devotos y los excesos del fanatismo. No era, pues, lógico ni equitatio imputar al Espiritismo en general los abusos que condena, o las faltas de ls que no lo comprenden. Antes de formular una acusación, es preciso ver si es juta.

Diremos, pues, que la reprobación de la iglesia se dirige a los charlatanes,  los explotadores, a las prácticas de la magia y de la hechicería, y en esto tiene razón. Cuando la crítica religiosa o escéptica señala los abusos y vitupera el charlatanismo, hace resaltar mejor la pureza de la sana doctrina, ayudándola de este modo a desembarazarse de la escoria. Y con esto facilita nuestra tarea. Su error está en confundir el bien y el mal, por ignorancia del mayor número y por mala fe de algunos. Pero la distinción que ella no hace, la hacen otros.

En todos los casos su censura, a la cual se asocia todo espíritu sincero en el límite de lo que se aplica al mal, no puede alcanzar a la doctrina. Los seres misteriosos que se presentan del mismo modo al primer llamamiento del herético y del impío como al del fiel, del crimen como de la inocencia, no son los enviados de Dios, ni los apóstoles de la verdad, sino los secuaces del error y del infierno. Tenemos que al herético, al impío y al criminal, Dios no permite que vayan los buenos espíritus a sacarles del error para salvarles de la perdición eterna No les envía sino los secuaces del infierno, para hundirles más en el fango Más aún, no envía a la inocencia sino seres perversos para pervertirla

¿No se encuentra, pues, entre los ángeles, entre esas criaturas privilegiadas de Dios, ningún ser lo bastante compasivo para acudir en auxilio de esas almas perdidas? ¿Para qué las brillantes cualidades de que están dotados, si no sirven más que para sus goces personales? ¿Son realmente buenos, si en medio de las delicias de la contemplación ven a esas almas en el camino del infierno y no corren a salvarlas? ¿Acaso no es ésta la imagen del rico egoísta, que teniendo hasta lo superfluo, deja sin piedad que el pobre muera en la puerta de su casa?

¿No es esto el egoísmo que se erige en virtud y pretende elevarse hasta los pies del Eterno? ¿Se maravillan de que los buenos espíritus se aproximen al herético y al impío? ¿Olvidan acaso, esta parábola de Cristo: “El que está sano no tiene necesidad de médico”? ¿Se empeñan en no ver las cosas desde un punto más elevado que los fariseos de su tiempo? ¿Y ustedes mismos, si fueran llamados por un incrédulo, dejarían de ir a él para ponerle en el buen camino? Los buenos espíritus hacen, pues, lo que ustedes harían, van al impío a decirle buenas palabras.

En lugar de anatematizar las comunicaciones de ultratumba, bendigan los caminos del Señor, maravíllense de su omnipotencia y bondad infinita. Hay, se dice, ángeles guardianes. Pero cuando no pueden hacerse oír por la voz misteriosa de la conciencia o la inspiración, ¿por qué no se emplean medios de acción más directos y más materiales que puedan afectar los sentidos, puesto que los hay? ¿Dios pone, pues, estos medios, que son obra suya, porque todo proviene de Él y nada sucede sin su permiso, a disposición únicamente de los malos espíritus, mientras que impide a los buenos servirse de ellos?

De esto se deduce que Dios concede a los demonios más facilidad para perder a los hombres que no a los ángeles guardianes para salvarles. Pues bien, lo que los ángeles guardianes no pueden hacer, según la iglesia, lo hacen los demonios. Con ayuda de estas mismas comunicaciones llamadas infernales, vuelven a Dios a los que renegaban de Él, y al bien a los que estaban sumergidos en el mal. Nos dan el extraño espectáculo de millones de hombres que creen en Dios por el poder del diablo, siendo así quela iglesia había sido impotente para convertirlos. ¡Cuántos hombres que no oraban jamás, oran hoy con fervor, gracias a las instrucciones de esos mismos demonios!

Cuántos vemos que de orgullosos, egoístas y silenciosos, han venido a ser humildes, caritativos y menos sensuales Y se dirá que es obra de los demonios Si así fuera, es necesario convenir en que el demonio les ha prestado un gran servicio y les ha asistido mejor que los ángeles. Es preciso formarse muy pobre opinión del juicio de los hombres en este siglo para creer que pudiesen aceptar a ciegas tales ideas. Una religión que de semejante doctrina hace su piedra angular y se declara minada por su base si le quitan sin piedad sus demonios, su infierno, sus penas eternas y su Dios, es una religión que se suicida.

( Autoría desconocida )

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sábado, 7 de febrero de 2026

El tiempo

   INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Jesús y la Verdad

2.- La Obsesión y su cura

3.- Escollos de la Mediumnidad

4.- El tiempo

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               JESÚS Y LA VERDAD

                                

         


"Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: Si os mantenéis firmes en mi doctrina, sois de veras discípulos míos, conoceréis la Verdad y la Verdad
os hará libres." (Juan, VIII, 31-32). 


El hombre es un ser dotado de razón y sentimiento. Estos son los dos polos de la Vida Psíquica a través de la cual se realza el eje del Ideal mantenedor de la evolución gradual del Espíritu. El hombre es un ser polarizado por el raciocinio y animado por sentimientos de virtud, por afectos que lo prenden a la Fraternidad y sólo cuando utiliza esos atributos en busca de la Verdad, se levanta, se dignifica, se eleva y se santifica.

¡Fuera de esa esfera de acción y de educación el hombre es una bestia!

¡Bestia porque no siente, bestia porque no piensa! Pensar es existir; asimilar afectos, virtudes, amor; es vivir: ¡Cogito, ergo sum! "¡Pienso, luego existo!" Hay hombres que piensan; hay hombres que sienten; unos y otros están en los principios de la vida.

Es necesario, entretanto, que el pensamiento vaya acompañado del sentimiento, porque el pensamiento sin el sentimiento, y el sentimiento sin el pensamiento, son facultades abstractas que encaminan al alma hacia el gran Ideal, pero no lo liberan completamente de la ignorancia y del atraso.
En el alma libre el pensar se completa con el sentir, y el sentir, con el pensar, porque la Verdad no teme al error, la luz no puede ser absorbida por las tinieblas. Todos los grandes pensamientos sólo pueden ser asimilados después de ser sentidos, y todos los nobles sentimientos sólo pueden ser comprendidos después de ser pensados. Cuando Descartes proclamó:

Cogito, ergo sum, no sólo pensó, sino que también sintió; pensó existir y sintió la vida en sí mismo. 

La comprensión no viene sólo del raciocinio, sino del raciocinio unido al sentimiento: estos son los dos grandes faros resplandecientes de la Senda de la Vida. Abrid claros a vuestro entendimiento por el raciocinio; alargad las esferas del sentimiento; no os atemoricéis ante las alturas y las lejanías, porque el águila y el cóndor no traspasan el círculo de su vuelo; los pájaros tienen sus límites en los aires. ¡Hombres Volad !, desprendeos de la oscuridad de la ignorancia que cercena vuestra inteligencia y que os ata a pesados dogmas. ¡Volad!;  ¡Dad expansión a vuestra razón, dejad palpitar vuestros corazones a los generosos sentimientos para ascender a las esferas de la Ciencia y del Amor, donde la Verdad brilla con todos sus esplendores!

¡Recordaos, oh hombres, que estáis dotados de razón y sentimiento! ¡Buscad la Palabra de Jesús, permaneced en su palabra, sed verdaderamente sus discípulos, y "conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres"! 

 Mensaje traducido por Mari Carmen-España
                                                                                                                                                                             ********************************

                                

                LA OBSESIÓN Y SU CURA

Por Franc Montañez


“Tú eres un ser humano adulto y consciente, responsable por tu propio comportamiento. Controla tus ideas, rechaza los pensamientos inferiores y perturbadores, estimula tus tendencias buenas y procura repeler las malas.

Ten cuidado de ti mismo. Dios te ha concedido la jurisdicción sobre ti mismo, eres tú quien manda en los caminos de tu vida. No te hagas el niño mimado. Aprende a controlarte a todo instante y en todas las circunstancias.

Experimenta tu propio poder y verás que es más grande de lo que piensas. La cura de la obsesión es una auto-cura. Nadie puede librarte de la obsesión si tú no quieres librarte de ella. Empieza a librarte ahora, diciéndote a ti mismo: soy una criatura normal, dotada del poder y del deber de dirigirme a mí mismo. Conozco mis deberes y puedo cumplirlos. Dios me ampara. Repite esto siempre que te sientas perturbado. Repítelo y haz lo que te dije. Toma la decisión de portarte como la criatura normal que realmente eres, confía en Dios y en el poder de las fuerzas naturales que hay en tu cuerpo y en tu espíritu, a la espera de tus órdenes. Gobierna tu barco. Reformula tu concepto acerca de ti mismo. Tú no eres un pobrecillo abandonado en el mundo. Los propios gusanos son protegidos por las leyes naturales.

¿Por qué motivo solo tú no tendrías protección? Quita de tu mente la idea de pecado y castigo. Lo que llaman pecado es el error, y el error puede y debe ser corregido. Corrígete. Establece poco a poco tu auto control, con paciencia y confianza en ti mismo. Tú no dependes de los demás, dependes de tu mente. Mantén la mente despejada, abre sus ventanas al mundo, respira con seguridad y camina con firmeza. Acuérdate de los ciegos, de los mudos y de los sordos, de los lisiados y deficientes que se recuperan confiando en sí mismos. Desarrolla tu fe. Fe y confianza. Existe la Fe Divina, que es la confianza en Dios y en Su Poder que controla el Universo. Tú, racionalmente, ¿puedes dudar de ello? Existe la Fe Humana, que es la confianza de la criatura en sí misma. Tú ¿no confías en tu inteligencia, en tu buen sentido, en tu capacidad de acción? ¿Te juzgas un incapaz y te entregas a las circunstancias, dejándote llevar por ideas degradantes respecto de ti mismo? Modifica ese modo de pensar, que es falso.

Cuando vengas a las reuniones de Desobsesión ven con confianza. Los que te esperan están dispuestos a ayudarte. Sé agradecido a esas criaturas que se interesan por ti y ayúdalas con tu buena voluntad. Si lo haces, tu obsesión ya ha empezado a ser derrotada. No te acobardes, sé valiente.

J. Herculano Pires
Traducción de Teresa.

Allan Kardec se encargó de dejar en claro la diferencia entre la locura patológica y la obsesión. En si libro ¿Qué es el Espiritismo?, lo estableció sin lugar a dudas:

“No debe confundirse la locura patológica, con la obsesión. Ésta no procede de ninguna lesión cerebral, sino de la subyugación ejercida por los espíritus maléficos sobre ciertos individuos, y tiene, a veces, las apariencias de la locura propiamente dicha. Esta afección, que es muy frecuente, es independiente de la creencia en el Espiritismo y ha existido en todos los tiempos. En este caso, la medicina general es impotente y hasta nociva. El Espiritismo, haciendo conocer esta nueva causa de turbación en el estado del ser, ofrece, al mismo tiempo, el medio de curarla obrando no en el enfermo, sino en el Espíritu obsesor. Es el remedio y no la causa de la enfermedad.

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                   ESCOLLOS DE LA

                    MEDIUMNIDAD


70. Uno de los mayores escollos de la Mediúmnidad es la obsesión, es decir, el dominio que pueden ejercer ciertos espíritus sobre los médiums, imponiéndoseles con nombres apócrifos e impidiéndoles comunicar con otros espíritus. Es al mismo tiempo un escollo para el observador novicio e inexperto que, no conociendo los caracteres de este fenómeno, puede ser engañado por las apariencias, como el que, no sabiendo medicina, puede hacerse ilusiones sobre la causa y la naturaleza del mal. Si en este caso es inútil el estudio anticipado al observador, al médium le es indispensable, porque le proporciona medios de prevenir un inconveniente que podría tener para él consecuencias desagradables. Por esta razón no recomendaremos nunca bastante el estudio, antes de entregarse a la práctica. (El Libro de los Médiums, cap. XXIII.)

71. La obsesión presenta tres grados bien caracterizados: la obsesión simple, la fascinación y la subyugación. En la primera, el médium tiene conciencia perfecta de que no obtiene nada bueno; no se hace ilusión alguna sobre la naturaleza del Espíritu que se obstina en manifestársele y de quién desea deshacerse. Este caso no ofrece ninguna gravedad: es un sencillo contratiempo y el médium queda libre cesando de escribir momentáneamente. El Espíritu, cansado de que no se le oiga, acaba por retirarse. La fascinación obsesional es mucho más grave, porque el médium está completamente fascinado. El Espíritu que le domina se apodera de su confianza hasta paralizar su propio juicio respecto de las comunicaciones, y hasta hacerle encontrar sublime lo más absurdo. El carácter distintivo de este género de obsesión es el de provocar en el médium una excesiva susceptibilidad, haciéndole que no encuentre bueno, justo y verdadero, más que lo que él escribe, y rechazar, hasta tomar con desagrado, todo consejo u observación crítica. Le induce también a malquistarse con sus amigos antes de convenir en que es engañado, a concebir celos de los otros médiums, cuyas comunicaciones son juzgadas mejores que las suyas, a querer imponerse en las reuniones espiritistas, de las que se aleja cuando no puede dominar. Llega en fin a sufrir una dominación tal, que el Espíritu puede arrastrarle a las más ridículas y comprometedoras determinaciones.

72. Uno de los caracteres distintivos de los malos espíritus es el de imponerse; dan órdenes y quieren ser obedecidos. Los buenos no se imponen nunca: dan consejos, y si no se les escucha, se retiran. De esto resulta que la impresión de los malos espíritus es casi siempre penosa, fatiga y produce una especie de malestar; a menudo provoca una agitación febril, movimientos bruscos y desenfrenados; la de los buenos espíritus es, por el contrario, apacible, suave y produce un verdadero bienestar.

73. La subyugación obsesional, designada en otro tiempo con el nombre de posesión, es una coacción física producida siempre por espíritus de la peor especie y que puede hasta neutralizar el libre albedrío. Se limita, a menudo, a simples impresiones desagradables; pero provoca a veces movimientos desordenados; actos de insensatez, gritos y palabras incoherentes o injuriosas cuya ridiculez conoce de vez en cuando, aunque sin poder evitarlas, aquel que es víctima de semejante situación. Este estado difiere esencialmente de la locura patológica, con la cual se la confunde sin motivo, porque no presentan ninguna lesión orgánica, y siendo diferente la causa, los medios curativos deben ser otros. Aplicando gárgolas y tratamientos corporales, se logra hacer a menudo una verdadera locura de lo que era una causa moral.

74. En la locura propiamente dicha la causa del mal es interior. Es preciso, pues, procurar restablecer el organismo a su estado normal; en la subyugación la causa del mal es exterior, y es preciso librar al enfermo de un enemigo invisible, oponiéndole no remedios, sino una fuerza moral superior a la suya. La experiencia prueba que en semejante caso los exorcismos no han producido nunca ningún resultado satisfactorio, y que más bien han agravado que mejorado la situación. Indicando la verdadera causa del mal, sólo el Espiritismo puede dar los medios para combatirlos. Es preciso, en cierto modo, educar moralmente al espíritu obsesor, y por consejos sabiamente dirigidos se logra hacerle mejor y renunciar voluntariamente a atormentar al enfermo, quedando así libre el paciente. (El Libro de los Médiums, núm. 279.)

279. El ascendiente sobre los Espíritus inferiores sólo se ejerce a través de la superioridad moral. Los Espíritus perversos reconocen la autoridad de los hombres de bien. En cambio, contra quien sólo les opone la energía de la voluntad, que es una especie de fuerza bruta, los Espíritus perversos luchan y suelen ser los más fuertes. En cierta ocasión, alguien trataba de dominar a un Espíritu rebelde mediante la exclusiva acción de su voluntad, y recibió la siguiente respuesta: Déjame en paz con esos aires de fanfarrón, pues no vales más que yo. ¿Qué se diría de un ladrón que predicase moral a otro ladrón? Algunos se asombran de que el nombre de Dios, invocado contra los Espíritus malos, por lo general no produzca ningún efecto.

San Luis explicó la causa de ese hecho en la respuesta siguiente:
“El nombre de Dios sólo ejerce influencia sobre los Espíritus imperfectos cuando aquel que lo pronuncia puede valerse de ese nombre con autoridad, en función de las virtudes que posee. Cuando lo pronuncia alguien que no tiene ninguna superioridad moral, es una palabra como cualquier otra. Lo mismo sucede con las cosas sagradas, con las que se trata de dominar a esos Espíritus. El arma más poderosa se vuelve inofensiva en manos inexpertas o incapaces de manejarla.”

75. Ordinariamente la subyugación obsesional es individual; pero cuando una muchedumbre de malos espíritus se cierne sobre una población, puede tener un carácter epidémico. Un fenómeno de esta naturaleza tuvo lugar en tiempo de Cristo. Sólo una poderosa superioridad moral podía abatir aquellos seres malhechores, designados entonces con el nombre de demonios, y devolver la calma a sus víctimas. (1)

76. Un hecho importante, que debemos considerar, es que la obsesión es independiente de la Mediúmnidad, y que se la encuentra en todos los grados, principalmente en el último, en una multitud de individuos que nunca han oído hablar de Espiritismo. En efecto, habiendo existido en todo tiempo los espíritus, han debido ejercer en todo tiempo la misma influencia. La Mediúmnidad no es una causa, sino una manera de manifestarse aquélla, por lo cual puede decirse con certeza, que todo el médium obsesado ha debido sufrir de algún modo, y a menudo en los actos más vulgares de la vida, los resultados de esta influencia, y que sin la Mediúmnidad se traduciría por otros efectos atribuidos a menudo a esas enfermedades misteriosas, que resisten a todas las investigaciones de la medicina. Por la Mediúmnidad el Espíritu malhechor descubre su presencia; sin la Mediúmnidad es un enemigo oculto del que no se sospecha.

77. Los que no admiten nada fuera de la materia no pueden admitir causas ocultas; pero cuando la ciencia haya salido de la vía materialista, reconocerá en la acción del mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, una potencia que reacciona tanto sobre las cosas físicas como sobre las morales. Este será un nuevo sendero abierto al progreso y la clave de una multitud de fenómenos mal comprendidos.

78. Como la obsesión no puede ser nunca producto de un buen Espíritu, es punto esencial el de saber conocer la naturaleza de los que se presentan. El médium no instruido puede ser engañado por las apariencias, mientras que el que está prevenido espía las señales menos sospechosas, y el Espíritu concluye por alejarse cuando ve que nada consigue. El conocimiento anticipado de los medios de distinguir los buenos de los malos espíritus es, pues, indispensable al médium que no quiere exponerse a ser cogido en el lazo. No lo es menos para el simple observador, que puede por este medio apreciar el valor de lo que ve u oye. (El Libro de los Médiums, cap. XXIV.)

1. Una epidemia semejante se cebó durante muchos años en un lugar de la Alta Saboya.

                         
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                                           EL TIEMPO

El tiempo es, en cierto modo el único tesoro del hombre. Todas las riquezas están expuestas a perderse; los honores, el vaivén de la fortuna los arrebata en brevísimos segundos; la libertad, el menor atropello puede destruirla; la salud, un cambio atmosférico la quebranta y la aniquila; si somos amados, la volubilidad o la ingratitud pueden desheredarnos y dejarnos solos sin una ilusión que sonría en nuestra mente; si grandes conocimientos científicos nos enorgullecen, un descubrimiento nuevo nos prueba que no sabíamos nada.

Todo lo que podemos perder en la vida; la riqueza, el renombre, la libertad, la virtud, nuestro mísero cuerpo, todo menos el tiempo, taquígrafo del infinito, que nunca se cansa de tomar notas en el libro eterno de la existencia universal.

El nos recibe cuando llegamos a la vida, y nos despide cuando la dejamos, para recibirnos otra vez a nuestra llegada a la región ignota de las almas. Es nuestra sombra; porque donde quiera que vamos nos sigue, es nuestra luz, es nuestro progreso, es nuestra esperanza y es nuestra felicidad.

¿Qué seria el hombre sin el tiempo ilimitado? El tiempo es el símbolo de “DIOS"

Amalia Domingo Soler
Del Libro “La Luz del Porvenir”

“Un alma que se despierta y ve la luz es un nuevo sol irradiando el universo”

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