lunes, 5 de enero de 2026

El Egoísmo

  INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- En pos de la Verdad

2.- Síntomas de mediumnidad

3.-  Parentesco familiar al otro lado de la Vida

4.- El egoísmo

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¡ FELIZ NOCHE DE LOS REYES MAGOS !


                                                                                  


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                  EN POS DE LA VERDAD    

                                                                 

     "No falla la ciencia, sino quienes la practican, como sucede con los análisis erróneos" .

      Yo quiero aprovechar esta oportunidad para utilizar la misma frase para defender las virtudes de un sentimiento religioso honesto, razonado y respetuoso que, yo personalmente, he alcanzado a través del estudio de las relaciones entre el mundo que vivimos (llámese físico) y el mundo paralelo de donde venimos y a donde volveremos (llámese espiritual), gracias al Espiritismo.

     La religión, lo espiritual y todo lo inmaterial han sufrido durísimos ataques por parte de la comunidad científica, que se otorga de forma exclusiva la posesión de "la verdad", negándola a cualquier otra rama del saber..    Especialmente doloroso es el caso de las creencias espiritualistas, metidas todas en el saco de la "religión" y desposeídas de cualquier posibilidad de verificación, ridiculizadas y tratadas como leyendas pueriles propias de mentes débiles.

     Es cierto que se dan muchos casos de engaños, pero eso también ocurre en cualquier aspecto del mundo científico, y no por ello renegamos de "todo" lo científico. Tampoco ayuda la historia del cristianismo ni las terribles aportaciones de muchos de los miembros de la iglesia a su leyenda negra.

     Yo digo:  "No falla la ciencia, sino quienes la practican, y además: No falla la religión, sino quienes la practican. No falla el espiritualismo, sino quienes lo practican. Y digo más alto: No falla el Espiritismo, sino aquellos que lo practicamos.

     Si leemos los evangelios y nos detenemos, por ejemplo, en los versículos del sermón de la montaña ¿ quién no siente que esas palabras son un bálsamo para nuestras heridas morales? Y en la conversación de Jesús con Nicodemo: "Créeme, os es necesario nacer de nuevo" describe la reencarnación que explica muchos de los misterios que tenemos por desvelar en relación a las muertes prematuras, los niños que recuerdan vidas pasadas, etc.

     ¿Por qué la iglesia no habla sobre esto? ¿por qué tanto silencio alrededor de las pruebas irrefutables que demuestran la reencarnación? ¿Qué intereses hay escondidos en que no se sepa?
      A finales del siglo XIX un grupo de prestigiosos científicos estudió y analizó las manifestaciones espiritistas con un grupo de médiums, que se ofrecieron a aceptar todas las condiciones que desearan establecer con tal de evitar un fraude. Esas condiciones fueron durísimas, extremas, y los resultados de las pruebas concluyentes: No hay fraude en las manifestaciones observadas. Los científicos que participaron se hicieron espiritistas, pero los que no participaron renegaron de sus colegas y se mantuvieron en su inmovilismo, acusándolos de falsear los resultados.

     Una vez más se da publicidad a los estudios que "interesa" que se sepa, pero no se habla de los estudios que ponen en tela de juicio verdades que se tambalean ante la avalancha de pruebas que nos hablan de una vida extra-física regida por leyes morales.

     ¡AH! dirán unos, es eso, el bien y el mal, siempre el mismo rollo. Pues sí, es eso, y funciona así desde el principio. ¿acaso las sociedades no han evolucionado buscando el "bien común"? pero las guerras continúan, los odios, los grandes intereses económicos que se esconden 

     Y si se llega a generalizar la creencia en la reencarnación y se comprueba que lo que hagamos mal en esta vida deberemos solucionarlo en otra, entonces tendremos que escuchar a nuestra conciencia y dejar de mirar a los demás como "los otros" y verlos como "nosotros".
Entonces dejaremos de hacer caso a los gobernantes que, como flautistas, nos quieren encantar con su música pero nos conducen al desastre.

     Conocimiento y amor, las dos grandes asignaturas de la humanidad, que llevamos siglos estudiando pero que todavía suspendemos, especialmente la de Amor.

     El mundo necesita un cambio, y ese cambio solo depende de ti.

- Jesús Valle Arjona-

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SINTOMAS DE MEDIUMNIDAD
La mediumnidad es una facultad inherente a todos los seres humanos, que algún día aparecerá de forma más ostensiva de la que ocurre en el presente momento histórico.

Sutiles o vigorosos, algunos de esos síntomas permanecen en determinadas ocasiones generando mal estar y sinsabor, inquietud y trastorno depresivo, en cuanto que, en otros momentos surgen en forma de exaltación de la personalidad, sensaciones desagradables en el organismo, o antipatías injustificables, animosidades mal disfrazadas, como consecuencia de la asistencia espiritual de que se es objeto.

Muchas enfermedades de difícil diagnóstico, por la variedad de síntomas, tienen sus raíces en los disturbios de la mediumnidad de prueba, esto es, aquélla que se manifiesta con la finalidad de invitar al espíritu a rescates aflictivos de comportamientos perversos o daños realizados en existencias anteriores. Por ejemplo, en el área física: dolores en el cuerpo, sin causa orgánica; cefalalgia periódica, sin razón biológica; problemas de sueño –insomnio, pesadillas, pavores nocturnos con sudor-; taquicardias, sin motivo justo; colapso periférico sin ninguna disfunción circulatoria, constituyendo todos ellos o apenas algunos de ellos, perturbaciones que derivan de la mediumnidad en surgimiento o con sintonía desequilibrada.

A medida que se perfeccionan los sentidos sensoriales, favoreciendo con más amplio caudal de comprensión del mundo objetivo, se amplía la embrionaria percepción extrafísica, motivando el surgimiento natural de la mediumnidad.

No pocas veces, es detectada por características especiales que pueden ser confundidas con síndromes de algunas psicopatologí as que, en el pasado, eran utilizadas para combatir su existencia.

No obstante, gracias a los notables esfuerzos y estudios de Allan Kardec, así como de una pléyade de investigadores de los fenómenos paranormales, la mediumnidad viene siendo observada y perfectamente aceptada con respeto, con respecto a benditas contribuciones que faculta al pensamiento y al comportamiento moral, social y espiritual de las criaturas.

Sutiles o vigorosos, algunos de esos síntomas permanecen en determinadas ocasiones generando mal estar y sinsabor, inquietud y trastorno depresivo, en cuanto que, en otros momentos surgen en forma de exaltación de la personalidad, sensaciones desagradables en el organismo, o antipatías injustificables, animosidades mal disfrazadas, como consecuencia de la asistencia espiritual de que se es objeto.

Muchas enfermedades de difícil diagnóstico, por la variedad de síntomas, tienen sus raíces en los disturbios de la mediumnidad de prueba, esto es, aquélla que se manifiesta con la finalidad de invitar al espíritu a rescates aflictivos de comportamientos perversos o daños realizados en existencias anteriores. Por ejemplo, en el área física: dolores en el cuerpo, sin causa orgánica; cefalalgia periódica, sin razón biológica; problemas de sueño –insomnio, pesadillas, pavores nocturnos con sudor-; taquicardias, sin motivo justo; colapso periférico sin ninguna disfunción circulatoria, constituyendo todos ellos o apenas algunos de ellos, perturbaciones que derivan de la mediumnidad en surgimiento o con sintonía desequilibrada.

En el comportamiento psicológico, aún se presentan: ansiedad, fobias variadas, perturbaciones emocionales, inquietud íntima, pesimismo, desconfianzas generalizadas, sensaciones de presencias inmateriales –sombras y bultos, voces y tocamientos- que surgen inesperadamente, en tanto que desaparecen sin ninguna medicación, representando disturbios mediúmnicos inconscientes, que son provocados por la captación de ondas mentales y vibraciones que sintonizan con el periespíritu del enfermo, procedentes de entidades sufridoras o vengadoras, atraídas por la necesidad de rehacer los conflictos en que ambos –encarnado y desencarnado- se ven envueltos.
Esos síntomas, generalmente pertenecientes a los capítulos de obsesiones simples, revelan la presencia de facultad mediúmnica en desarrollo, requiriendo los cuidados pertinentes a su educación y práctica.

Sin embargo, no todos los individuos en los que se presentan síntomas de tal porte, necesitan ejercitar la facultad de que son portadores. Después de la conveniente terapia que es enseñada por el estudio del Espiritismo y por la transformación moral del paciente, que se hacen indispensables al equilibrio personal, recuperan la armonía física, emocional y psíquica, prosiguiendo, no obstante, con otra visión de la vida y con  diferente comportamiento, para que no le acontezca nada peor, conforme elucidaba Jesús después del atendimiento y la recuperación de aquéllos que Lo buscaban y tenían el cuadro de sufrimientos anterior.

Sin embargo, gran número de portadores de mediumnidad, tienen un compromiso con la tarea específica, que le exige conocimiento, ejercicio, abnegación, sentimiento de amor y caridad, a fin de atraer a los espíritus nobles, que se encargarán de auxiliar a cada uno de en el trabajo del ministerio iluminativo.

Trabajadores de última horanuevos profetas, transformándose en los modernos obreros del Señor, están comprometidos con el programa espiritual de modificación personal, así como de la sociedad, con vistas a la Era del Espíritu inmortal que ya se encuentra en sus cimientos afincados en la corteza terrestre.

Cuando sin embargo, los disturbios permanecen durante el tratamiento espiritual, conviene que sea tenida en consideración la psicoterapia consciente, a través de especialistas propios, con el fin de auxiliar al paciente-médium a realizar el autodescubrimiento, liberándose de los conflictos y complejas perturbaciones, que son consecuencia de experiencias infelices tanto del ayer como del hoy.

El esfuerzo por el perfeccionamiento interior aliado a la práctica del bien, abre los espacios mentales a la renovación psíquica, que se enriquece de valores optimistas y positivos que se encuentran en el Espiritismo, favoreciendo a la criatura humana con la alegría de vivir y de servir, al tiempo que la misma adquiere seguridad personal y confianza irrestricta en Dios, avanzando sin cualquier impedimento rumbo de la propia harmonía.
Naturalmente, en cuando se está encarnado, el proceso de crecimiento espiritual ocurre por medio de factores que constituyen el tejido celular, que siempre puede padecer enfermedades, desconciertos, problemas que forman parte de la psicoesfera terrestre, dentro de la condición evolutiva de cada uno.

La mediumnidad, sin embargo, ejercida noblemente, se transforma en bandera cristiana y humanitaria, conduciendo mentes y corazones al puerto de seguridad y de paz.

La mediumnidad, por tanto, no es un trastorno del organismo. Su desconocimiento, la falta de atendimiento a sus impositivos, generan disturbios que pueden ser evitados, o cuando se presentan, reciben la conveniente orientación para que sean corregidos.

Tratándose de una facultad que permite el intercambio entre los dos mundos –el físico y el espiritual- proporciona la captación de energías cuyo tenor vibratorio corresponde a la calidad moral de aquéllos que la emiten, así como de aquellos otros que las captan y transforman en mensajes significativos.

En este capítulo, no pocas enfermedades se originan de este intercambio, cuando proceden de las vibraciones de entidades enfermas o perversas, que perturban el sistema nervioso de los médiums incipientes, produciendo disturbios en el sistema glandular e incluso afectando el inmunológico, facultando el campo para la instalación de bacterias y virus destructivos.

La correcta educación de fuerzas mediúmnicas proporciona equilibrio emocional y fisiológico, aportando salud integral a su portador.

Es obvio que no impedirá la manifestación de los fenómenos consecuentes de la Ley de Causa y Efecto, de los que necesita el espíritu en su proceso evolutivo, pero facultará la tranquila conducción de los mismos sin daños para la existencia, que proseguirá en clima de armonía y salud, a pesar de los acontecimientos impuestos por la necesidad de evolución personal.

Cuidadosamente atendida, la mediumnidad proporciona bien estar físico y emocional, contribuyendo para mayor captación de energías revitalizantes, que alzan la mente a las regiones felices y nobles, de donde se pueden obtener conocimientos y sentimientos inhabituales, que embellecen el espíritu y lo enriquecen de belleza y de paz.
Superados, por tanto, los síntomas de inicio de la mediumnidad, surgen las responsabilidades ante los deberes que irán a constituir el clima psíquico dichoso del individuo que, comprendiendo la magnitud de la situación, crecerá interiormente rumbo del Bien y de Dios.

Mensaje de Manuel Philomeno de Miranda, psicografiado por el médium Divaldo P. Franco,  en el Centro Espírita en la ciudad de Paramirim (BA), Brasil, el 10 de julio de 2000.

Extraído del libro "Reencontro com a vida" y aportado por Claribel Díaz
Traducido por Xavier Llobet   


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      ¡  FELIZ DÍA DE REYES MAGOS !



                            

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EL PARENTESCO FAMILIAR AL OTRO LADO DE LA VIDA
Los lazos de familia no son destruidos en modo alguno por la reencarnación, a diferencia de lo que piensan ciertas personas. Por el contrario, se fortalecen y se estrechan. El principio opuesto es el que los destruye. En el espacio, los Espíritus forman grupos o familias unidos por el afecto, la simpatía y la semejanza de inclinaciones. Esos Espíritus, felices de estar juntos, se buscan unos a otros.
La encarnación sólo los separa momentáneamente, porque, cuando vuelven a la erraticidad, se reencuentran como lo hacen los amigos al regresar de un viaje. Muchas veces, incluso, se siguen unos a otros en la encarnación, donde se los reúne en una misma familia, o en un mismo ámbito, a fin de que trabajen juntos para su mutuo adelanto. Si unos encarnan y otros no, no por eso dejan de estar unidos mediante el pensamiento.
Los que están libres velan por los que se encuentran en cautiverio. Los más adelantados se esfuerzan por hacer que progresen los rezagados. Después de cada existencia, han dado un paso en el camino de la perfección. Cada vez menos apegados a la materia, su afecto es más vivo, precisamente porque es más puro, y ya no lo perturban el egoísmo ni la sombra de las pasiones.
Por consiguiente, los Espíritus pueden, de ese modo, recorrer un número ilimitado de existencias corporales, sin que ningún golpe perjudique el mutuo afecto que los une. Quede bien claro que aquí se trata del afecto real, de alma a alma, el único que sobrevive a la destrucción del cuerpo, porque los seres que en la Tierra se unen solamente por los sentidos, no tienen ningún motivo para buscarse en el mundo de los Espíritus. Sólo son duraderos los afectos espirituales. Los de índole carnal se extinguen junto con la causa que les dio origen.
Ahora bien, esa causa no existe en el mundo de los Espíritus. El alma, en cambio, existe siempre. En cuanto a las personas unidas tan sólo por un motivo de interés, no son realmente nada la una para la otra; la muerte las separa en la Tierra y también en el Cielo. La unión y el afecto que existen entre los parientes son un indicio de la simpatía anterior que los aproximó. Por eso se suele decir, cuando se habla de una persona cuyo carácter, gustos e inclinaciones no tienen ninguna semejanza con los de sus allegados, que esa persona no es de la familia.
Al decir eso, se enuncia una verdad más grande de lo que se supone. Dios permite, en las familias, esas encarnaciones de Espíritus antipáticos o extraños, con el doble objetivo de servir de prueba para unos y de medio de progreso para otros. Además, los malos mejoran poco a poco al establecer contacto con los buenos y por efecto de los cuidados que de ellos reciben. Su carácter se suaviza, sus costumbres se depuran, las antipatías se disipan. Así se establece la fusión entre las diferentes categorías de Espíritus, del mismo modo que se da en la Tierra entre las razas y los pueblos.
El temor al aumento ilimitado de la parentela como consecuencia de la reencarnación es un temor egoísta, que demuestra en quien lo experimenta una falta de amor suficientemente amplio para abarcar a un gran número de personas. Un padre que tiene muchos hijos, ¿ los ama menos de lo que amaría a uno de ellos, si fuese único? No obstante, tranquilícense los egoístas, pues ese temor no tiene sustento. El hecho de que un hombre haya tenido diez encarnaciones, no significa que en el mundo de los Espíritus habrá de encontrar diez padres, diez madres, diez esposas y un número proporcional de hijos y de nuevos parientes. Allá encontrará siempre a los que han sido objeto de su afecto intenso y real, o que estuvieron ligados a él en la Tierra, con grados de parentesco diferentes.

( Autoría desconocida )

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EL EGOÍSMO




913. ¿Cuál es, entre todos los vicios, el que puede considerarse como el más pernicioso?
^ Muchas veces lo dijimos: el egoísmo. De él procede todo el mal. Estudiad cada uno de los vicios y comprobaréis que en el fondo de todos ellos existe el egoísmo. En balde los combatiréis, pues no alcanzaréis a extirparlos en tanto no hayáis atacado el mal en su raíz, destruyendo su causa. Tiendan, pues, todos vuestros esfuerzos hacia ese objetivo, porque allí está la verdadera plaga de la sociedad humana. El que quiera acercarse, ya en esta vida, a la perfección moral, debe arrancar de su corazón todo sentimiento de egoísmo, porque éste es incompatible con la justicia, el amor y la caridad. Él neutraliza todas las demás cualidades.

914. Visto que el egoísmo está basado en el interés personal, pareciera muy difícil desarraigarlo por entero del corazón del hombre. ¿Se llegará a eso?

- Conforme los hombres se van instruyendo en lo concerniente a las cosas espirituales, atribuyen menos valor a las de la materia. Además, es preciso reformar las instituciones humanas, que mantienen el egoísmo y lo fomentan. Esto corresponde a la educación.

915. Siendo el egoísmo inherente a la especie humana, ¿no constituirá siempre un obstáculo para que reine el bien absoluto en la Tierra?

- Bien es verdad que el egoísmo es el mayor de vuestros males, pero proviene de la inferioridad de los Espíritus encarnados en la Tierra, y no de la humanidad en sí. Ahora bien, los Espíritus, al ir depurándose mediante sucesivas encarnaciones se van despojando del egoísmo, así como pierden sus otras impurezas. ¿No habéis visto en vuestro mundo a ningún hombre que no tenga egoísmo y que practique la caridad? Hay más de los que vosotros creéis, pero les conocéis poco, pues la virtud no busca el brillo de la plena luz. Si existe uno de ellos, ¿por qué no podría haber diez? Si hay diez, ¿por qué no podría haber mil? Y así por el estilo.

916. Muy al contrario de disminuir, el egoísmo crece con la civilización, que parece alimentarlo y promoverlo. ¿Cómo, pues, la causa podrá destruir al efecto?

- Cuanto mayor es el mal, tanto más aborrecible se torna. Era menester que el egoísmo hiciera mucho mal para que se comprendiese la necesidad de extirparlo. Cuando los hombres se hayan desembarazado del egoísmo que los domina, vivirán como hermanos, sin hacerse mal, ayudándose mutuamente por el sentimiento recíproco de la solidaridad. Entonces, el fuerte será el apoyo y no el opresor del débil, y ya no se verán hombres que carezcan de lo necesario, porque todos practicarán la ley de justicia. Será el reino del bien, que los Espíritus están encargados de preparar.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC
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