domingo, 19 de marzo de 2017

AFINIDAD

Contenido para el día de hoy:

- La vida en el mundo espiritual
- La verdad nos hará libres
- Afinidad
- Código penal de las vidas futuras 2ª parte.



                                                             
         LA  VIDA EN EL MUNDO ESPIRITUAL

Iniciamos esta divulgación de algo que tan necesario es para la humanidad conocer, y que la ignorancia de los conceptos espirituales, es causa principal del materialismo y hedonismo en que la humanidad de hoy se halla.


En todas las épocas y países, el egoísmo humano ha encontrado el medio de crecer con la ignorancia de la gente de escaso adelanto intelectual y espiritual. Necesario es dar a conocer a la gente, los conceptos espirituales verdaderos, basados en la razón y en la lógica. Necesario es dar a conocer que la muerte del cuerpo físico no es la extinción de la Vida, sino un fenómeno por el cual se efectúan las transformaciones en las manifestaciones de Vida, de acuerdo con las leyes que la rigen.
 En la persona humana, la llamada muerte es un fenómeno regular de las leyes de la vida, por el cual el Espíritu se desprende del cuerpo carnal, que le ha servido para manifestarse en el plano físico, y le permite pasar a vivir en otros planos de manifestación. Ese cuerpo carnal, una vez abandonado por el espíritu, se convierte en cadáver, y de inmediato comienza a desintegrarse por el proceso de putrefacción; pasando a la tierra los elementos químicos de que está compuesto, de donde fueron tomados.
Con la muerte del cuerpo físico se produce la desencarnación del espíritu; fenómeno que se efectúa con el rompimiento del lazo fluidico o hilo magnético que une al espíritu y cuerpo psíquico o alma, con el cuerpo vital y físico. Y así como por el nacimiento del niño, el espíritu con sus cuerpos etéricos encarna, asi también por la muerte del cuerpo físico, el espíritu desencarna y se desprende para pasar a vivir en otra dimensión. Pues, todos los llamados muertos, son vivos en otros planos de evolución.
Por desconocimiento de esta verdad, la llamada muerte es motivo de temor para muchos y de terror para otros. Y aún cuando en el libro “Tres Enfoques sobre la Reencarnación”, tenemos una descripción que puede ayudar mucho a comprender este aspecto de la Vida Una del Ser Espiritual, hagamos algunas explicaciones a fin de conocer algunos de los variados aspectos de ese trance o tránsito de la vida física a la vida psíquica o mundo de las almas.
Los aspectos de ese trance por el cual pasa toda forma de vida, son diversos, y en el ser humano toma proporciones dramáticas en algunos casos. En aquellas personas que han cumplido con sus deberes y observado una vida dentro de la ley del amor, ese cambio de vida es rápido y fácil, casi imperceptible, como un sueño, seguido de un hermoso despertar. Lo contrario acontece a aquéllos que están apegados a las cosas materiales, a los que han dedicado su vida humana a los placeres, a los que han acumulado bienes de fortuna de los que no quieren desprenderse, a los que ocupan posiciones de rango social o económico y que han dedicado su vida para si mismos solamente, a los que han practicado la maldad; son los que sienten un gran temor por desprenderse del cuerpo carnal, de separarse de esa clase de vida, y algunos les invade el terror al vislumbrar el ambiente que le espera al desencarnar; por lo que se apegan a su cuerpo y hacen toda la resistencia posible para no salir del cuerpo físico al llegarle la hora, con lo cual producen esas prolongadas agonías. Porque, tanto éstos que se ven compelidos a abandonar esa vida, como aquéllos que dejan esposa o esposo, padres o hijos, a quienes hacen falta, y que sienten abandonar la vida familiar; no quieren morir y se resisten, por lo que se establece una lucha entre el espíritu que desea seguir viviendo esa vida y el cuerpo que, herido de muerte, no puede retener ya la energía que recibe del Espíritu ni el fluido vital que se le escapa; pero que, con su fuerza mental puede prolongar, y generalmente prolonga, la vida física por días y hasta meses. Muy al contrario de los que desean morir, porque facilitan el desprendimiento y acortan el sufrimiento.
En las muertes por accidente, varían según hayan sido las causas. Generalmente, la separación es rápida producida por el trauma psico-físico que invalida al cuerpo, y el Espíritu se ve desprendido violentamente del cuerpo físico, que muchas veces contempla o sale huyendo, como en los casos de incendio, siempre que el karma no se lo impida; y otros no se dan cuenta de su condición, como acontece en los casos de seres poco evolucionados. Múltiples son los aspectos, como múltiples son también las causas y el grado de evolución y conocimiento.
SEBASTIÁN DE ARÁUCO

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          LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES.

 JOSÉ DE PIZARRA.
Si con sideramos a esa “fuerza biológica”, a ese hálito de vida, como el psiquismo animado del cuerpo físico-orgánico-, (llamémosle alma, espíritu o como queráis), y que ese psiquismo o ente energético es el que vivifica y mantiene la cohesión celular de esa maravillosa organización biológica, cual es nuestro cuerpo físicoorgánico-,
y el cual abandona para pasar a otra dimensión o modalidad de vida, nos será mas fácil comprender el fenómeno.
Por lo expuesto podemos sintetizar que, todo cuerpo recién fallecido contiene todas las sustancias orgánicas, pero le falta eso que llamamos vida; por que de ese cuerpo ha salido el psiquismo que le animaba, al cual llamamos alma. Y al faltarle ese alma, ese psiquismo animador; el cuerpo físico-orgánico- esa maravillosa organización biológica, comienza a desintegrarse, en cuanto a la forma, al conjunto, y las moléculas de que están compuestos vuelven a la naturaleza, y pasaran a ser utilizados en la formación de otros cuerpos; por que también en lo material nada se destruye, todo se transforma.
Algunos preguntaron: ¿y ese hálito de vida, ese psiquismo, se desintegra también? No; por que lo que ha nacido con la vida material -orgánica- no muere con ella, (lo que es carne, carne es; y lo que es espíritu, espíritu es)
Ese psiquismo, ese hálito de vida- (El alma)- preexistente a la formación del cuerpo, es inmaterial e inmortal; y pasa a vivir en otra dimensión, con un cuerpo fluídico compuesto de sustancias etéreas magnetizadas.
El alma, espíritu o psiquismo que anima todo cuerpo: humano, animal, vegetal;
sobrevive entero como unidad; en el hombre, y grupal en los reinos animal y vegetal.
En las plantas y en los animales, vuelve constantemente impelido por esa fuerza
cósmica, denominada por unos, “Teoría de la evolución” y “Ley de evolución” por otros.
Y esa unidad espiritual, con cuerpo formado de sustancias etéreas magnetizadas, más o menos sutil, más o menos denso, según sea su progreso espiritual, (condición moral), una vez desprendida del cuerpo físico por ese trance denominado muerte; pasa a vivir en otra dimensión, en concordancia con su tónica psicomagnética, en ese “mas allá”, ignorado por la gran mayoría de nuestro mundo occidental.
Después de un tiempo, que varia grandemente en cada caso, vuelve a encarnar nuevamente.
El alma espiritual es como un libro (valga el símil), con muchas paginas escritas y
muchas otras en blanco. Las primeras, corresponden a las existencias o vidas ya
pasadas; la segunda a las vidas futuras.
Y en el devenir del tiempo sin tiempo, ya cuando el espíritu alcanza cierto grado de
progreso, le es dado conocer en el espacio (al desencarnar) algunas de sus ultimas vidas.
Y cuando pide realizar una vida en bien de sus semejantes, de entrega, de servicio a la humanidad, le es dado (antes de encarnar), conocer los obstáculos, dificultades, peligros que habrá de encontrar y tentaciones que habrá de enfrentar y superar, a fin de que mida sus fuerzas antes de aceptarla; porque, tal aceptación conlleva la responsabilidad de su realización.
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                                                                               AFINIDAD

  La afinidad es una ley de atracción de energías que se asemejan o se relacionan y,en la aplicación que damos al vocablo en los estudios espiritistas,tiene la misma significación de gustos y preferencias,de tendencias y placeres que se atraen mutuamente por las semejanzas de sus vibraciones mentales.
Quien aprecia el fútbol,por ejemplo,siente afinidad con otro aficionado del mismo deporte.Quien se imanta a un noticiero sensacionalista,cuenta en su círculo de relaciones con personas que son apasionadas por el escándalo y la violencia.
el conocimiento de la ley de afinidad es fundamental.El médium cuando se dispone al trabajo de comunicaciones espirituales liga,voluntariamente,su sentido receptivo y transmisor a la faja mental con la  que se afiniza. Sus irradiaciones,partiendo de su mundo íntimo,alcanzan a todos los Espíritus que se encuentran en esa misma onda de pensamientos,y son justamente aquellos que se encuentran mas próximos,sea proximidad física,sea proximidad de objetivos,que responden de inmediato a su llamado mental y que utilizan,consecuentemente,su facultad mediúmnica para la interrelación con los encarnados.A medida que el médium encarnado aprende a manipular elevadamente sus radiaciones mentales,se ajusta con Espíritus de orden superior.  Y éstos serán los que responderán a su disposición de trabajo.Es evidente que la elevación de la clase de Espíritus con que el médium se relaciona no anula la presencia de hermanos inferiores que necesitan del socorro justo y cariñoso.Sino que,a partir de su elevación moral,la comunicación de los que se encuentran desequilibrados será organizada por mentores espirituales teniendo en vista la asistencia psíquica que ellos necesitan.
Ejemplifiquemos lo dicho.
Un amante del fútbol posee un aparato receptor de radio,conoce todas las emisoras que transmiten el noticiero que a él le gusta.el día de su aparato está fijado en la emisora de su mayor preferencia.A la hora fijada,apenas prende el aparato recibe exactamente lo que estaba buscando:la información que lo satisface. entretanto,todos sabemos que la antena de aquel receptor está envuelta por otras clases de señales,las originadas en música selectiva y en divulgaciones de moral edificante,y las derivadas de novelas radiofónicas y del cancionero popular.Y aún con tales estímulos,el dueño de la radio se complace en oir lo que le interesa y permanecerá allí hasta el día en que,más allá del deporte,se afinice con otras modalidades de entretenimientos o de educación.
El médium también recibirá lo que busca.
su afinidad lo imanta a determinadas ondas mentales que se asemejan con las suyas y que marcan la especie de recepción que tendrá.Y,por ese mecanismo de la ley natural,podremos permutar las compañías espirituales que nos forman el clima personal,cuando quisiéramos,o quedarnos permanentemente próximos a aquellos que nos cercan actualmente.
ROQUE JACINTO
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" El mejor modo de alejar a los malos espíritus, es atrayendo a los buenos. Por tanto, atraed a los buenos espíritus haciendo el mayor bien posible, que los malos rehuirán, pues el bien y el mal son incompatibles. Sed siempre buenos y tendréis buenos espíritus a vuestro lado."
- Allan Kardec-

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CÓDIGO PENAL DE LAS VIDAS FUTURAS. 

Segunda y ultima parte. 

18) Los espíritus imperfectos están excluidos de los mundos dichosos, en los cuales turbarían la armonía; permanecen en los mundos inferiores, donde por medio de las tribulaciones de la vida espían sus faltas y se purifican de sus imperfecciones, hasta que merezcan ser encarnados en los mundos más adelantados moral y físicamente. 
Se puede concebirse un lugar de castigo circunscrito como es el de los mundos de expiación, porque a su alrededor pululan los espíritus imperfectos desencarnados esperando una nueva existencia que, permitiéndoles reparar el mal que han hecho, coopere en su desarrollo. 

19) Como el espíritu tiene siempre su libre albedrío, algunas veces es lenta su mejora, y muy tenaz su obstinación en el mal. puede persistir en él años y siglos; pero llega siempre un momento en que su persistencia en desafiar la justicia de Dios sede ante el sufrimiento, y a pesar de su falso orgullo, reconoce la potencia superior que lo domina. Desde que se manifiesta en él los primeros resplandores del arrepentimiento, Dios le hace entrever la esperanza. 
Ningún espíritu se allá en tal condición, que no pueda mejorarse nunca; de otro modo, estaría destinado fatalmente a una eterna inferioridad y fuera de la ley del progreso que rige infalible a todas sus criaturas. 

20) Cualquiera que sean las inferioridades y la perversidad de los espíritus, Dios no les abandona jamás. Todos tiene un ángel guardián que vela por ellos, espía los movimientos de su alma y se esfuerza en suscitar en ellos buenos pensamientos y el deseo de progresar y de reparar en una nueva existencia el mal que han hecho. Sin embargo, el guía protector obra lo más a menudo de una manera oculta, sin ejercer ninguna presión. El es`´espíritu debe mejorarse por el hecho de su propia voluntad, y no a consecuencia de una fuerza cualquiera. Obra bien o mal en virtud de su libre albedrío, pero sin ser fatalmente inducible en un sentido o en otro. Si hace mal, sufre sus consecuencias tanto tiempo como permanece en el mal camino; luego que da un paso hacía el bien, siente inmediatamente los efectos. 

21) Cada uno solo es responsable de sus faltas personales; ninguno sufre por las faltas de uno a menos que no haya dado lugar, ya provocándola con su ejemplo o no impidiéndolas cuando tenía poder para ello. 

22) Así es, por ejemplo, el suicida es siempre castigado; pero aquel que con su conducta empuja a un individuo a la desesperación, y de ahí a matarse sufre una pena todavía más grande. 
Aunque la diversidad de los castigos sea infinita, los hay que son inherentes a la inferioridad de los espíritus, y cuyas consecuencias, salvo los matices son casi idénticas. 
El castigo más inmediato, entre aquello sobre todos los que se han aferrado a la vida material, despreciando el progreso espiritual, consiste en la lentitud de la separación entre el alma y el cuerpo, en las angustias que acompañan a la muerte y al despertar en la otra vida, en la duración de la turbación, que puede durar meses o años. Entre los que, por el contrario, tiene la consciencia pura, que se han identificado en su vida con la vida espiritual, y desprendido de las cosas materiales, la separación es rápida, sin sacudidas, el despertar apacible, y la turbación casi nula. 

23) Un fenómeno muy frecuente tiene lugar entre los espíritus de cierta inferioridad moral, que consiste en creerse todavía vivos, y esa ilusión puede prolongarse por muchos años, durante las cuales siente todas las necesidades, todos los tormentos y todas las perplejidades de la vida. 

24) Para el criminal, la vista incesante de su víctima y de la circunstancia del crimen, son un cruel suplicio. 

25) Ciertos espíritus están sumergidos en densas tinieblas; otros en un aislamiento absoluto en medio del espacio, atormentados por la ignorancia de su posición y de su suerte. Los más culpables sufren tormentos indecibles, tanto más punzante cuanto más lejos ven su término. Muchos están privados de la vista de los seres que les son queridos, todos generalmente sufren con una intensidad relativa los males, los dolores y las necesidades que han hecho sufrir a los otros; hasta que el arrepentimiento y el deseo de la reparación vienen a darle un consuelo, haciéndole prever la posibilidad de, por si mismo, un término de esta situación. 

26) Es un suplicio para el orgulloso ver a mayor altura, en la gloria, apreciados y acariciados, a los que habían menospreciado en la Tierra, mientras que es relegado a la última clase; para el hipócrita, el verse traspasado por la luz que pone al a descubierto sus más recónditos pensamientos que todo el mundo puede leer sin medio alguno para ocultarse y disimular; para el sensual tener todas las tentaciones, todos los deseos, sin poder satisfacerlo; para el avaro, el ver su oro malgastado y no poderlo evitar; para el egoísta, el ser abandonado por todo el mundo, y el sufrir todos lo que los otros han sufrido por él; tendrá sed y nadie le dará de beber; tendrá hambre y nadie le dará de comer; ninguna mano amiga vendrá a apretar la suya; ninguna voz compasiva vendrá a consolarle; no ha pensado más que en él durante su vida, nadie piensa en él ni le compadece después de su muerte. 

27) El medio de evitar o de atenuar las consecuencias de los defectos en la vida futura es el de deshacerse de ello lo más pronto posible en la vida presente; el de reparar el malpara no tener que repararlo en adelante de una manera más terrible. Cuanto más tarda en deshacerse de sus defectos más penosas son las consecuencias, y más rigurosa la reparación que se debe cumplir. 

28) La situación del espíritu desde su entrada en la vida espiritual es la que se ha preparado por medio de la vida corporal. Más tarde, se le da otra encarnación, para la expiación y reparación para nuevas pruebas; pera las aprovecha menos a menudo en virtud de su libre albedrío; si no se corrige, tiene que volver a empezar la carrera cada vez en condiciones más penosas, de suerte que aquel que sufre mucho en la Tierra, puede decir que tenía mucho que espiar; los que gozan de una dicha aparente, a pesar de sus vicios y de su inutilidad, que estén seguros que lo pagarán caro en una existencia posterior. En este sentido dijo Jesús: "Bien aventurados los afligidos, por que serán consolados" (El Evangelio según el espiritismo, Capítulo V) 

29) La misericordia de Dios es infinita, sin duda; pero no es ciega. El culpable, a quien perdona, no queda descargado, y hasta que no haya satisfecho la justicia, sufre las consecuencias de sus faltas. Por misericordia infinita es preciso entender que Dios no es inexorable y deja siempre abierta la puerta de la vuelta al bien. 

30) Las penas, siendo temporales y subordinadas al arrepentimiento y a la reparación que depende de la libre voluntad del hombre, son a la vez castigos y remedios que deben ayudar a cicatrizar las heridas que ocasiona el mal. Los espíritus en castigo no son como los condenados a presidio por un tiempo, sino como enfermos en el hospital, que sufren por la enfermedad que es a menudo consecuencias de su falta, y de los medios curativos y dolorosos que necesitan, pero que tiene la esperanza de curar, y que curan tanto más pronto cuanto mejor sigan las restricciones del médico, que vela por ellos con anhelo, si prolonga los sufrimientos por su falta, no es culpa del médico 

31) A las penas que l espíritu sufre en la vida espiritual, se le añaden las de la vida corporal, que son consecuencias de las imperfecciones del hombre, de sus pasiones, del mal empleo de sus facultades y la espiración de sus faltas presentes y pasadas. En la vida corporales cuando el espíritu repara el mal de sus anteriores existencias poniendo en práctica las resoluciones de la vida espiritual, así se explican las miserias y vicisitudes que a primera vista parecen no tener razón de ser y son enteramente justas, desde el momento en que son en compensación del pasado y sirven para nuestro progreso. 

32) Dicen algunos, ¿No probaría Dios amor hacía sus criaturas, creándolas infalibles y por consecuencias exentas de las vicisitudes inherentes a la imperfección? 
Hubiera sido preciso para esto que crease seres perfectos que no tuvieran que adquirir nada ni en conocimientos ni en moralidad. Sin ninguna duda puede hacerlo; sino lo ha hecho, es porque en su sabiduría ha querido que el progreso fuese la ley general. Los hombres son imperfectos, y como tales estás sujetos a vicisitudes más o menos penosas; éste es un hecho que es preciso aceptar, puesto que existe. Inferir de él que Dios no es bueno ni justo sería una rebeldía contra Dios. 
Habría injusticias si habría creado seres privilegiados más favorecidos los unos que los otros gozando sin trabajo de la dicha que otros consiguen con pena o no pudieron conseguir jamás. Pero donde resplandece su justicia, es en la igualdad absoluta que precide a la creación de todos los espíritus; todos tiene un mismo punto de partida; no hay ninguno que en su formación tenga mayores dotes que los otros; ninguno cuya marcha ascendente se le facilite por excepción; los que han llegado al f fin han pasado como los otros por las pruebas sucesivas y la inferioridad. 
Admitiendo ésto ¿Qué es más justo que la libertad de acción dejada a cada uno? El camino de la felicidad está abierto para todos, las condiciones de alcanzarlas son las mismas; la ley grabada en la consciencia se enseña a todos. Dios ha hecho de la dicha el precio del trabajo y no del favor, a fin de que indudablemente tuviesen el mérito de ella; cada uno es libre de trabajar o de no hacer nada para su desarrollo; el que trabaja mucho y con prisa, es más rápidamente recompensado, el que se estrabía en la ruta o pierde su tiempo, retarda su llegada, y no puede culpar a nadie más que a si mismo. El bien y el mal son voluntarios y facultativos; siendo el hombre libre, no es impulsado fatalmente ni hacia uno, ni hacia otro. 

33) A pesar de los diferentes géneros y grados de sufrimiento de los espíritus imperfectos, el código penal de las vidas futuras pueden resumirse en los tres principios siguientes: 
El sufrimiento es inherente a la imperfección. 
Toda imperfección y toda falta que la produce, llega consigo todo castigo por sus propias consecuencias naturales e inevitables, como la enfermedad es consecuencia de los excesos, de los fastidios, de la ociosidad sin que sea necesaria una condena especial para cada falta y cada individuo. 
Pudiendo el hombre deshacerse de sus imperfecciones por su voluntad, evita los males que son sus consecuencia y pueden asegurar su felicidad futura. 
Tal es la ley de la justicia divina: Cada uno según sus obras, así en el cielo como en la Tierra. 

Extraído del libro "El cielo y el infierno" de Allan Kardec (Capitulo VII Las penas futuras, según el espiritismo).

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