lunes, 7 de julio de 2025

Están con nosotros ¡ Ellos viven !

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Alma y teoría celular

2.- Depresión ( 1 )

3.- Depresión ( 2 )

4.- Están con nosotros ¡ Ellos viven !

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ALMA Y TEORÍA CELULAR
 Todo el que sabe mirar la Naturaleza con ojos filosóficos descubre que ella es la gran educadora, donde reside toda la verdad, y observando ve los secretos que permanecen velados para los ignorantes. Nada aparece súbitamente  y en el estado perfecto, así lo dicen las leyes que rigen las múltiples evoluciones  de la materia física o viva.
 El sistema solar, nuestro planeta, los vegetales, los animales, el lenguaje, las artes, las ciencias, todo, lejos de haber brotado espontáneamente, es el resultado de una larga y gradual ascensión, desde las formas más rudimentarias hasta las modalidades que en nuestros días conocemos.
 En el alma humana, sucede lo mismo, vemos en la Tierra que pasa por fases de diversas manifestaciones, desde el salvaje hasta el genio de las naciones civilizadas.
 El alma tanto en el ser humano como en el animal  es indivisible, dado que  los primeros fulgores   del instinto  son los signos reveladores  de su acción. A partir de los animales simples como los zoófitos, ha adquirido sucesivamente  el periespiritu, mediante transformaciones incesantes, sus propiedades funcionales.
 La envoltura del alma es el  “periespiritu” , tanto en los animales como en el hombre, individualiza al principio pensante por medio del fluido universal que lo constituye.
Este punto poco estudiado, ha sido corroborado y comprobado, con la intervención  de mediúms videntes, que el alma animal no se destruye con la muerte.
 Si el principio inteligente del animal sobrevive a la materia, si goza de individualidad, es posible aplicarle las mismas reglas que rigen al alma humana, explicándose así todo.
 Por medio del Espiritismo  se comprobó  experimentalmente  la necesidad de la reencarnación del alma humana; la ley de continuidad  en los seres vivos, permite  creer que el alma del animal está sometida a ese mismo proceso: de este modo el principio inteligente  animaría sucesivamente  organismos y más organismos cada vez más complejos y perfeccionados, a medida que  fuera adquiriendo capacidad  para dirigirlos.
 El Espiritismo, no inventa nada,  al proclamar la existencia del periespiritu, demuestra que tal órgano reproduce fluìdicamente la forma corporal de los animales, que es permanente  en medio del flujo perpetuo de las moléculas vivas y, consecuentemente  que en él es donde radican  los instintos  y las modificaciones de la herencia. Por ser inmutable, pese  a los incesantes  cambios de que  es testimonio el hombre contiene – digámoslo así -  los estatutos y las leyes  que dirigen la evolución del Ser; no se disgrega con la muerte, sino que se constituye  la individualidad  póstuma  del principio intelectivo; tomando en registro  todas las modificaciones que le proporciona  las numerosas y sucesivas existencias, acabando por hacerse apto, después de haber recorrido toda la serie, no solo para organizar y dirigir organismos  muy complicados, sino para hacerlo sin conocimiento del alma.
 Si no sabemos como  están constituidos los seres vivos, es difícil comprender  el papel del periespiritu y del sistema nervioso. Los médicos, los naturalistas  y los filósofos hablan constantemente  en sus escritos de las sustancias vivas, de moléculas orgánicas, de materia organizada, de tejidos, de órganos, etcétera; pero pocos dan una definición precisa de tales frases. En los animales superiores se advierte la carne, los huesos, los tendones, los nervios, los vasos, las membranas, etcétera.  Se ha adquirido la certeza  de que el organismo de un vegetal o animal cualquiera, proviene  de la reunión,  de la asociación  de un número inmenso de células, y las partes diferentes del cuerpo animal o vegetal  son debido a las modificaciones que las células sufren.  En química, por descomposiciones  sucesivas, los productos más complejos pueden siempre reducirse  a los elementos primordiales, a los cuerpos simples  de que están formados; en historia natural, la célula aparece  como el residuo último  de toda clase de residuos. La molécula orgánica, es el elemento  anatómico por excelencia de que están formados todos los seres vivos.
 La célula esta compuesta de tres partes: aunque varia en su forma, siempre  se compone de tres partes 1ª) un núcleo solidó que está en el interior 2ª) un liquido que baña al núcleo, y la 3ª) una membrana que lo envuelve todo.
 La parte esencial, la parte verdaderamente viva, es el líquido, al que se ha dado el nombre de protoplasma; de manera que este líquido gelatinoso es el que constituye realmente el fundamento de la vida orgánica. En tanto este vive en los millones de células que forman un cuerpo, el cuerpo vive también; cuando él muere en una parte cualquiera de las células que componen un miembro, el miembro muere; si se destruye, en fin, el protoplasma en la totalidad de las células, el cuerpo entero muere.
 Si la teoría de la evolución es exacta, la vida debió principiar en la Tierra por la formación del protoplasma. Este hecho se verifica en nuestros días. Las exploraciones de los  fondos submarinos han dado a conocer una sustancia gelatinosa que parece ser la primera manifestación vital". Los notabilísimos trabajos de Haeckel respecto a tales seres rudimentarios, confirman plenamente las deducciones de Darwin y dan al transformismo una base seria.
 El modo de reproducción de las células  es muy simple: cuando ha alcanzado cierto volumen, se producen una o muchas divisiones en su masa, se fracciona en dos o más partes, y cada una de ellas, se hace independiente, se nutre y crece como la célula, madre, hasta que llega el momento que a su vez ocasiona  nacimientos de otras células semejantes. Algunas veces las células originarias de la primera no se separan, sino que forman una serie de células  asociadas, que dan nacimiento a su vez a otras y otras,  también unidas, según el grado de vitalidad que posean. Esto es lo que acontece a los animales, vegetales  y al hombre.
 Aun en las asociaciones más complejas las células que constituyen un ser vivo no pierden por completo su independencia: cada una de ellas vive por su cuenta, y las diversas funciones fisiológicas del animal, no son otra cosa que la resultante de los actos cumplidos por un cierto grupo de células.
 El objeto de todo organismo es vivir, y cada parte concurre a la consecución de este resultado en la esfera que le es propia. Se puede comparar el cuerpo vivo a una manufactura, cada órgano a un conjunto de obreros y cada obrero a una célula. Cada obrero tiene que efectuar un trabajo especial, cuyo producto global se obtiene uniendo las piezas elaboradas por cada uno; de este modo, finalmente se obtiene el objeto manufacturado.
 "La comunidad, como el individuo, tiene su unidad abstracta y su existencia colectiva; es una reunión de individuos, generalmente en número inmenso, que no obstante puede ser considerada como un individuo solo, como un ser único, aunque compuesto. Y es así, no solamente para la abstracción más o menos racional, sino para la realidad, materialmente, lo mismo para nuestra inteligencia que para nuestros sentidos, porque está constituida como un ser organizado, de partes continuas y recíprocamente dependientes, todas ellas fragmentos de un mismo todo, aunque cada una por sí sea a su vez un todo más o menos bien circunscrito; todas ellas miembros de un mismo cuerpo, aunque cada una constituye un cuerpo organizado, un pequeño colectivo...
 "Como la familia y la sociedad, la comunidad puede estar muy diversamente constituida. La fusión anatómica, y, por consecuencia, la solidaridad fisiológica de los individuos así reunidos, puede estar limitada a unos pocos puntos y a unas pocas funciones vitales, o bien extenderse a la casi totalidad de los órganos y de las funciones. Todos los grados intermedios pueden presentarse también, y se pasa por gradaciones insensibles de seres organizados en quienes las vidas individuales permanecen aún casi independientes y sus individuos claramente diferenciados, hasta otras en que los individuos son de más en más dependientes, y tras éstas a otras en que todas las vidas se confunden en una única vida común y las individualidades propiamente dichas desaparecen más o menos completamente en la individualidad colectiva".
 Los animales superiores son estas individualidades colectivas, aunque sólo desde el punto de vista vital. Hemos visto ya que la fuerza vital es un principio y un efecto: un principio porque es necesario un ser vivo para comunicar la vida, y un efecto, porque una vez fecundado el germen, las leyes físicas y químicas se encargan del mantenimiento de la vida. Aquí no caben equívocos: la fuerza vital tiene existencia propia, puesto que cada ser puede reproducirse en otro semejante suyo, y puesto que no se puede dar vida artificialmente a un compuesto inorgánico. Más todavía: suponiendo que se llegara, por ejemplo, a fabricar un músculo sensible de manera que produjese los mismo fenómenos que un músculo ordinario, el músculo fabricado no podría regenerarse, como acontece incesantemente en el organismo vivo. Luego, aunque el principio vital opere y se mantenga por medio de leyes naturales, no cabe ninguna duda de que es distinto de tales leyes. Aquel principio es una fuerza, una transformación especial de la energía; no goza de una existencia sobrenatural, pero sí es el producto necesario de la evolución ascendente, el primer grado, no de la organización, sino del mantenimiento, de la reparación de la materia viva. Pueden hallarse indicios de este principio reparador hasta en la materia bruta: un cristal está capacitado para cicatrizar sus heridas. Pasteur puso este hecho en evidencia (véase Comptes rendus, del 16 de mayo de 1881).
 Si a un cristal roto en cualquiera de sus partes se le coloca en la disolución a que debe su origen, se observará que no solamente crece en todas sus caras, sino que se inicia un trabajo de reconstitución mucho más activo en la parte lesionada, hasta que el daño queda reparado; una vez conseguido esto, se reestablece la simetría. Si se colorea el agua madre con una sustancia violeta, por ejemplo, se verá distintamente el trabajo suplementario que se realiza para la reconstitución de la parte destruida.
 El principio vital, por consiguiente, es una fuerza esencialmente organizadora y reparadora y, en los vegetales y los animales, él es quien repara las células destruidas por el uso, siguiendo un plan determinado. Podemos considerarle en cierto modo como el desenvolvimiento, el grado superior, la transformación exaltada de esa fuerza que en los cuerpos brutos conocemos por afinidad. Además, el fluido vital obra sobre las moléculas que produce el fantasma magnético. Si se niega la existencia de una fuerza vital, aunque invisible e imponderable, no es posible comprender cómo un cuerpo vivo conserva una forma fija, invariable, según la especie a que pertenezca, a pesar de la renovación incesante de las moléculas del cuerpo.
 En tanto la vida es difusa, como en los animales inferiores; en tanto todas las células pueden vivir individualmente sin necesitarse unas a otras, el principio inteligente no se revela en ellas de un modo claro, puesto que en estos seres rudimentarios no se observa sino la irritabilidad, es decir, la reacción a una influencia externa sin sensibilidad apreciable; pero desde el momento en que el sistema nervioso aparece, se concentran en él las funciones animales, la comunidad viviente se transforma en individuo, y el principio inteligente toma a su cargo el gobierno del cuerpo, manifestando su presencia por los primeros fulgores del instinto.
 Trabajo realizado por Merchita, extraído del libro Evolución Anímica de Gabriel Delanne


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LA DEPRESIÓN EN LA VISIÓN ESPÍRITA

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Por el Dr. Wilson Ayub Lopes

  
La depresión puede ser conceptuada como una alteración del estado de humor, con una tristeza intensa, un abatimiento profundo, con desinterés por las cosas. Todo pierde la gracia, el mundo se ve gris, vivir se vuelve tarea difícil, pesada, con ideas fijas y pesimistas.
Podríamos considerarla como una emoción exagerada. Las emociones naturales deben ser pasajeras, deben circular normalmente, sin desequilibrar al ser. La tristeza, por ejemplo, es una emoción natural, que nos lleva a entrar en contacto con nosotros, a la introspección y a la reflexión sobre nuestras actitudes. Ahora, una vez deteriorada, prolongada, acompañada de sentimientos de culpa, nos lleva a la depresión.
 Podemos dividir la depresión en tres formas, de acuerdo con el factor causal:
Depresión Reactiva o Neurosis Depresiva.- Depende de un factor externo desencadenante, generalmente pérdidas o frustraciones, tales como separación, pérdida de un ser querido, etc.
Depresión Secundaria a Dolencias Orgánicas: accidente vascular cerebral ("derrame"), tumor cerebral, dolencias de tiroides, etc.
Depresión Endógena: por deficiencia de neurotrasmisores. Ej.: depresión del viej9, depresión familiar y psicosis maniaco- depresiva. 
Se estima que la depresión incide en cerca dele 14% de la población.
Ella afecta a todo el ser, acarreando una serie de desequilibrios orgánicos, sobre todo comprometiendo la calidad de vida, volviendo a la criatura infeliz y en el otoño de su rendimiento personal.
Andre Luiz cita en sus obras, que los estados de la mente son proyectados sobre el cuerpo a través de los bióforos, que son unidades de fuerza psicosomática, que se localizan en las mitocondrias. La mente transmite sus estados felices o desgraciados a todas las células de nuestro organismo, generando como tempestades, con rayos y centellas destructivas que desequilibran al ser.
   Según Emmanuel, la depresión interfiere en la  mitosis (división) celular, contribuyendo a la aparición del cáncer y de otras dolencias inmunológicas, sobre todo la deficiencia inmunitaria, facilitando las infecciones.
En la depresión existe una pérdida de energía vital en el organismo, en un proceso de desvitalización. 
El indivíduo pierde energía por dos mecanismos principales:

. 1º) Pierde sintonía con la Fuente de Origenno armándose como debe, con sentimientos de auto-estima baja, aparta de sí mismo, de su naturaleza divina, el hilo de unión con la fuente inagotable del Amor Divino. Más allá de eso, el individuo al encerrarse en sus problemas y sus amarguras, crea un ambiente vibratorio negativo, que dificulta el acceso de la espiritualidad Mayor en su beneficio.
. 2º) Gasto energético improductivo: el individuo en vez de utilizar su potencial energético para evolucionar, viviendo intensamente las experiencias y los desafíos que la vida le presenta, desperdicia energía en los sentimientos de auto-compasión, tristeza y tentaciones. Sufre y no evoluciona.

CAUSAS  PRINCIPALES
CAUSAS PRINCIPALES
La depresión está frecuentemente asociada a dos sentimientos básicos: la tristeza y la culpa degenerada en remordimiento.
     Cuando por algún motivo infringimos la ley natural, al tomar conciencia del error cometido, tenemos dos caminos a seguir:

  • 1- Error>Conciencia>Arrepentimiento>Tristeza>Reparación
  • 2 – Error> Conciencia>Culpa-remordimiento (idea fija)>Depresión
El primer camino es el medio natural de nuestro perfeccionamiento. Una vez hayamos tomado conciencia de nuestras imperfecciones y errores cometidos, emprenderemos el proceso de regeneración a través de lecciones reparadoras.

De otra manera, si en vez de motivarnos a recuperarnos, nos abatimos con sentimiento de invalidez, de auto castigo, y permanecemos aferrados al pasado de errores, con ideas fijas y auto-obsesivas, estaremos caminando para la depresión, lo cual es improductivo en el sentido de nuestra evolución.

Otra condición que nos lleva a la depresión y es citada por el espíritu de Francois de Géneve en El Evangelio Según el Espiritismo, cap. V item 5 (la melancolía), donde relata que una de las causas de  la tristeza que se apodera de nuestros corazones haciéndonos la vida amarga y cuando el Espíritu aspira a la libertad y a la felicidad de la vida espiritual, pero viéndose preso del cuerpo, se frustra, cae en la desmotivación y transmite al cuerpo la apatía y el abatimiento,  sintiéndose infeliz.

Para Francois Géneve entonces, la causa inicial es este ansia frustrada de felicidad, libertad ansiada por el espíritu encarnado, crecido por las tribulaciones de la vida con sus dificultades de relacionamiento interpersonal, intensificada por las influencias negativas de espíritus encarnados y desencarnados.

Otro factor que está determinando esta incidencia alarmante de depresión en nuestros días, es el aislamiento, la inseguridad y el miedo que acomete a personas en la sociedad contemporánea.

Absorbido por los valores imperantes, como el consumismo, la busca de placer inmediato, la competitividad, la necesidad de no perder, de ser mejor, de no fallar, el hombre está aparatado de sí y de su naturaleza. Adopta entonces una máscara (persona), que utiliza para representar un "papel" en la sociedad.

Y, en esta vivencia neurotizante, deja de desenvolver sus potencialidades, no se abre ni expone sus emociones, pues de hecho, él es enclaustrado, cerrado en un caparazón de orgullo y egoísmo, se aísla y se siente solo. Soledad no en sentido de estar solo, sino de sentirse solo. Pero sentirse solo en la insatisfacción de la persona con la vida y consigo mismo.

El individuo en esa situación, precisa rodearse de personas y de cosas para sntirse bien, pues desconoce que se basta a sí mismo por el potencial divino que tiene.

La soledad es consecuencia de su inseguridad, de su inmadurez psicológica. En los primeros años de vida, el niño que es frágil e inseguro, es natural que tenga la necesidad de que las personas vivan en función de ellos, dándoles atención y protección.

Es la fase del egocentrismo, predominantemente receptiva. Con su maduración, comienza a crear una buena imagen de sí, volviéndose más seguro, y a partir de entonces, pasa a darse, a desenvolverse y a participar más del mundo.

Lo que sucede es que ciertas personas, por algún motivo, tienen dificultades en este proceso de maduración afectivo, manteniéndose esencialmente receptivas y no participativas, exigiendo cariño, respeto y atención, sin preocuparse de la misma forma con los otros. Se hacen las víctimas, pobres castigados, sin responsabilizarse por sí mismos.
  Consiguen su equilibrio a costa de las conquistas exteriores. La primera frustración que se encuentran, no la toleran, pues expone sus debilidades y esto motiva un cuadro de depresión.

 Continúa ...)


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LA DEPRESIÓN EN LA VISIÓN ESPÍRITA

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En algunos idiomas, dolencia y vacío tienen la misma traducción. La dolencia sería consecuencia de un vacío de sentimientos que genera depresión y enferma al ser.

Un individuo cuando pierde la capacidad de amarse, cuando la auto-estima está debilitada, pasa a tener dificultades para amar al semejante, pues el sentimiento del amor y generosidad para con el prójimo, es un sentir de dentro para fuera. Este sentimiento de amor al prójimo no es nada más que una extensión de nuestro amor, de nuestra sintonía con el Dios interior que tenemos en nosotros.

La persona que tiene dificultad en esta composición de amarse, y por consecuencia, de amar al prójimo, deja de recibir el amor y la simpatía de otro, y no consigue entrar en sintonía con la fuente sublime e inagotable del Amor Divino. Nos limitamos aquello que recibimos de Dios, en la medida de cuanto damos al prójimo. Quien ama mucho, mucho recibe. Quien poco ama, poco recibe. Ese apartamiento de sí y por consiguiente de Dios, genera tristeza, vacío, la depresión y la enfermedad.


TRATAMIENTO

La depresión es un síntoma que nos dice que no nos estamos amando como deberíamos.
El camino para salir de ella es llenar ese vacío con la recuperación de la autoestima y del amor en todos los sentidos. Primero, procurando reconocernos para analizarnos, con la intención de descubrirnos, sin juzgarnos, sin castigarnos o culparnos. Y después, nos aceptamos como somos, con todas nuestras limitaciones, pero sabiendo que tenemos toda la potencialidad divina dentro de nosotros, esperando para desvelarse, como simientes de luz. Esto no es nada más que desenvolver la fe en sí y en el creador, sentimiento que se transforma y que nos liga directamente a Dios.

Una persona consciente de su riqueza interior, pasa a tener seguridad y fe en sus potencialidades infinitas, comenzando a gustar y a creer en sí, amándose a partir de entonces, sintiendo la necesidad de expandir ese sentimiento a todo y a todos. Comienza así a despertarse para los verdaderos valores de la vida espiritual, transformándose en una persona feliz y sonriente, pues donde existe seriedad, hay algo equivocado; la seriedad está ligada al ser enfermo. Sonría y sea feliz, amando y sirviendo siempre.

La terapia contra la depresión se basa en el amar y en el servir, envolviéndose en trabajos útiles y al servicio del bien. Sea en el trabajo profesional, en el trabajo del ocio, o en el trabajo de servir al prójimo, el individuo se ocupa, ejercita el amor, y deja de envolverse en lamentaciones, pues la infelicidad hace su nido en la oscuridad de los sentimientos de cada uno. Difícilmente conoceremos a un deprimido, entre aquellos que trabajan al servicio del bien.

Para dar este amor, no basta solamente hacer obras de caridad, tenemos que volvernos caritativos; antes de hacer el bien tenemos que ser buenos. Dar pan, regalo, pero junto colocar una buena dosis de afecto y cariño. Ser por encima de todo generosos, que es la caridad con afecto. Las personas están con hambre de amor, de calor humano, un hombro amigo, un abrazo, amparo y una palabra de cariño.

A veces, con una simple sonrisa, un buen día, una mirada afectuosa, nosotros estamos donando energía y transmitiendo vida.

El hombre alcanzó un enorme progreso intelectual, satisfaciendo sus necesidades materiales con los avances tecnológicos. Sin embargo, aun se depara con enormes dificultades en la convivencia fraterna con su semejante. Estamos cada vez más próximos uno de los otros a través de los medios de comunicación y, no obstante, más apartados emocionalmente. Ahora, el hombre está sintiendo la necesidad primordial de desarrollar la afectividad, de desarrollarse, amar y sentir a su semejante.

Tenemos que resucitar y liberar al niño que está olvidado dentro de nosotros. Para rescatar a este niño que adormece en nosotros, es necesario que veamos el mundo de forma positiva y optimista. Nuestro niño interior, generalmente se encuentra retraído y oprimido, porque la vida nos presenta de forma desagradable; aun no vivimos de forma natural, espontánea y esto genera ansiedad y sufrimiento. Como el niño es movido por el placer, él se recoge y no se manifiesta. 

El niño no se juzga, no se castiga. Él apenas vive el hoy, el ahora, integrado perfectamente en Dios y en la naturaleza. “Dejad venir a mí a los niños porque el reino de los cielos es de quien los asemejan” – con estas palabras quiso Jesús decir que tenemos que ser puros, auténticos, integrados con nuestra naturaleza divina, sin fugas o máscaras, para alcanzar nuestra naturaleza divina, sin fugas o máscaras, para alcanzar nuestra evolución espiritual.

Tener actitudes simples, como lidiar con animales, jugar con niños, actividades creativas como la pintura, tocar un instrumento, hacer pequeñas tareas domésticas, cocinar, mantener una conversación amena, contar un caso, ver una buena película, escuchar una música, cantar, sonreír, oír con atención, mirar con ternura, tocar a las personas, abrazar, hacer un elogio sincero, curtir la naturaleza, admirar la puesta de sol, etc. Estas son tareas que mucho le ayudará a reencontrar el equilibrio y la armonía interior.

Mantener siempre el buen humor. Aquel que tiene en el ideal de servir una meta de vida, será siempre una persona feliz. En la vida lo que más importa es el amor y el bien querer de las personas, vivir sus emociones; no dejarse afectar por cosas pequeñas. Muchas veces nos dejamos abatir por problemas, que si miramos con ojos de Espíritus Eternos de paso por la Tierra, no valoraremos.

Sustituir sentimientos de auto-piedad por vibraciones en favor de los que sufren. Si miramos con atención e interés a nuestro alrededor, veremos que existen personas con problemas mucho peores que el nuestro para pedir socorro.

Procurar practicar actividades físicas regulares, como un paseo, un deporte, una afición. La mente parada comienza a crear pensamientos negativos, que se asemejan a basura amontonada dentro de nuestra casa. Con estas actividades, usted estará desviando su mente de estos pensamientos deletéreos.

Volverse emprendedor, dinámico, creando ideas nuevas y constructivas en beneficio del semejante, con motivación para realizarlas, junto al grupo o la comunidad que pertenece. No se quede estacionado esperando que las cosas ocurran en su favor. Haga a favor del prójimo y no se sorprenda si usted fuera el más beneficiado.

Lecturas edificantes, una conversación con un amigo, un terapeuta o un orientador espiritual, ayuda a usted a ver el problema por otro ángulo.

La oración es un recurso indispensable en el proceso de recuperación. A través de ella establecemos sintonía con la Espiritualidad Mayor, facilitando el camino para que nos inspiren y revitalicen nuestras energías.

La voluntad de Dios es nuestra alegría y nuestra felicidad. Si sufrimos es por Nuestros problemas y nuestras dificultades deben ser interpretados como instrumentos para nuestra evolución.

El mejor aprendizaje, es aquel que cogemos de nuestra propia vida.

El vocablo “crisis” en algunas lenguas puede tener dos significados: la oportunidad o el peligro. Oportunidad de crecimiento o peligro de caída.

Lo que importa es saber que los problemas que enfrentamos en la vida sólo surgen cuando ya tenemos condiciones de solucionarlos. Como dice el Maestro Jesús: “El Padre no coloca fardos pesados en hombros débiles”. De este modo, nos quedamos  más fuertes al saber que tenemos todas las condiciones interiores, para enfrentar las dificultades que la vida nos presenta.

Tener conciencia, que por encima de todo, es tener un Dios mayor que vela por nosotros y que nunca nos abandona. Confiar en Jesús y seguir su ejemplo de vida: “¡Yo soy el Buen Pastor; tened buen ánimo; no se turbe vuestro corazón; venid a mí vosotros que andáis fatigados, cansados y oprimidos, y Yo os aliviaré!”

Por el Dr. Wilson Ayub Lopes

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                                     ¡ ESTÁN CON NOSOTROS ! 
                             ¡ ELLOS VIVEN !
                        

No permitas que el desespero te oscurezca el corazón ante los que partieron precediéndote en el gran viaje.

¡ Ellos no murieron !
¡ Ellos están vivos !

Comparten tus aflicciones cuando te lamentas sin consuelo. Se inquietan cuando te entregas a la angustia, cuando te apartas de la confianza en Dios.

Ellos saben igualmente cuanto duele la separación, conocen el llanto de la despedida y te recuerdan con manos temblorosas en el adiós, conservando en la acústica del espíritu las palabras que pronunciaste cuando ya no podían contestar las preguntas a causa del dolor.

Ellos no están indiferentes a tu camino o a tus penas. Perciben cuanto te cuesta la readaptación al mundo y a la existencia terrestre sin ellos y casi siempre se convierten en colaboradores de incesante ternura, amparándote en el trabajo de renovación, o secándote las lágrimas cuando tocas la lápida y los recuerdos, preguntándote por qué...

Piensa en ellos con la nostalgia convertida en oración. Tu plegaria de Amor representa acordes de esperanza y devoción, despertándolos para visiones más altas de la Vida. Cuando puedas realiza por ellos las obras buenas que a ellos les hubiese gustado hacer y los tendrás contigo como infatigables protectores de tus días.  Si muchos de ellos son tu refugio e inspiración en las actividades que te dedicas en el Mundo, para muchos otros de ellos eres el apoyo y el incentivo que les es necesario-

Cuando te dispongas a buscar a los seres queridos que viven en el Más Allá, no te detengas en la tumba que guarda sus últimas reliquias de la experiencia en el plano material; contempla los cielos en que mundos innumerables nos hablan de la unión sin adiós.... y oirás en el propio corazón la voz de ellos que te dice que no caminaron en dirección a la noche, sino al encuentro de un nuevo despertar.

                        DESPUÉS DE LA MUERTE

Después de la muerte física el alma culpable sufre un minucioso proceso de purificación que es más productivo cuanto más exteriorice el arrepentimiento. 

Solo entonces logra elevarse a esferas de reeducación

Si la enfermedad que causó la muerte fue larga y dolorosa, habrá adelantado mucho, pues las aflicciones soportadas con paciencia lo preparan para mejores sensaciones e ideas más claras. En cambio, si ese proceso natural no se realizó con el cuerpo carnal, más se le agravarán los remordimientos después de la muerte, pues estos se le adherirán a la conciencia, multiplicando las imágenes con que fueron fijados a la propia alma.
    Criminales que mal pagaron las deudas contraídas, presionados por el propio arrepentimiento, plasman en torno de sí mismos las escenas degradantes en que arruinaron la Vida íntima, alimentándola con sus propios pensamientos mal encaminados. Calumniadores que aniquilaron la  felicidad ajena, sufren pesadillas espantosas, volviendo a repetir en la memoria el padecimiento de las víctimas, como el día en que las hundieron en el abismo de la angustia, encadenados a recuerdos obsesiionantes, Pequeños tiranos vuelven a sentir ene los tejidos de la propia alma los golpes de toda suerte, como alcohólicos y drogadictos, como ocurre también a los desequilibrados del sexo, que acumulan en el cuerpo espiritual las cargas magnéticas del instinto que los sitúa al borde de la locura.

  Las víctimas del remordimiento padecen, sí,  pero solo por el tiempo necesario para el reajuste, en zonas compatibles con el estado espiritual que demuestran.

- Alborada espírita -

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sábado, 5 de julio de 2025

Precipitación

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Espíritu de  un médico habla de su última vida en la Tierra.

2.-Los espíritas somos libre-pensadores

3.- El nombre del Espiritismo

4.- Precipitación

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   ESPÍRITU  DE UN MÉDICO HABLA  DE SU ÚLTIMA VIDA EN LA TIERRA

                            


- Buenas noches. Que Dios os bendiga

- Así sea

-- Que santifiquéis plenamente vuestras decisiones con el bien, el amor y la rectitud de conciencia; que améis mucho para ser amados; que estéis siempre pendientes, sin dejar escapar un momento, de las llamadas fuertes y benditas de vuestra conciencia; que el tiempo que dediquéis a la oración sea cada vez más largo, más provechoso y que redunde más intensamente en beneficio de todos los hijos de Dios.

   Estas reuniones que celebráis periódicamente y en las que tratáis siempre de Dios, de Su obra, de Su Luz y de Su grandeza, no solamente os enaltecen, sino que nos atraéis a nosotros, como atrae la dulce miel a las abejas, porque todos los Espíritus estamos siempre deseosos de comunicarnos con vosotros los encarnados.

   Pasamos años, recorremos infinidad de esferas ( planos), hasta que la sublime Providencia en su ordenación justa, acertada y santa, nos proporciona esa alegría inmensa que nos invade por mucho tiempo. Tiempo inestimable que tiene el Espíritu. para ser mejor, más fuerte, más sabio, y guardar profundamente los secretos maravillosos de Dios, para bendecirlos y darles santidad, y si es posible que a Él se le pueda dar más Santidad de la que tiene.

   Yo he venido muchas veces a vuestras reuniones con la alegría de veros, de oíros y con el anhelo de que perdáis el tiempo malo y aprovechéis las ventajas y la magnitud del tiempo bueno.

  He visto en vosotros que lleváis una directriz perfecta, dentro de lo que puede ser en la Tierra, que dedicáis fielmente vuestro tiempo al estudio de las verdades espíritas, de las que estáis bien convencidos y que por consiguiente, sois propulsores y voceadores de la sagrada y santa Ley de Dios, en Su obra.

   Yo soy un espíritu  muy pobre, muy obtuso de inteligencia. La voluntad que tengo quisiera que fuese mucho mayor, más firme y constante, por lo que todavía no tengo el progreso que necesitan las almas para esforzarse mejor y alcanzar los objetivos para los que han sido creadas.

   Yo, cuando estuve en la Tierra, creí haber hecho una gran obra. Al venir aquí, al Mundo Espiritual, comprendí que lo dejé todo a medias, que no lo realice con la exactitud y amplitud que se me había mandado, que no fui tan recto y perfecto como  debí haber sido, porque yo tenía medios suficiente para serlo: paciencia, humildad, abnegación y espera. Yo falté, en parte, sin querer, y por eso Dios me ayudó y me sacó de este laberinto de ideas que me turbaban y me ponían fuera de mi centro. Hoy ya, gracias a Dios al comunicarme con vosotros siento que mis defectos van desapareciendo. La caridad celestial ha hecho mella en mí y ya soy mejor, más perfecto, más sensible al dolor y más propio hijo del Todopoderoso.

   En la Tierra fui médico. No tenía gran talento, pero si creía tener mucha voluntad. Un médico muy humilde. Todo el que me buscaba me encontraba, fuera la hora que fuese, de día o de noche. Estaba siempre estudiando al ser humano y por mucho que lo estudié me vine a esta vida sin conocerlo perfectamente,

   Santifiqué siempre a Dios. Él me estuvo ayudando siempre y guiándome sin parar.

   Cuando hacía mis recetas yo no las pensaba. Me las daban pensadas. Me intuían cómo debía hacerlas y la eficacia siempre me acompañó.

   Fui muy sensible al dolor. El de los demás me martirizaba más que si fuera el mío.

   Nunca tuve ambición de dinero. Si anhelaba ganar mucho no era para mí, sino para dedicarlo en el bien de los demás.

   Trabajé mucho y esperé mucho. Y como todo hijo de Dios que viene al mundo tiene sus días trazados,  mi destino por Ley, desencarné. Mi tránsito no fue penoso. En poco tiempo me di cuenta de que la Ley se había cumplido en mí con toda exactitud. No tuve gran turbación. Esta se disipó en mi alma bien pronto y entonces vi lo grandiosa que es la obra de Dios al haber creado el alma: la facilidad que esta tiene para viajar, para ver, aprender y elevarse. Vi la gloria bendita que hay en el cielo, o sea, la dicha que se disfruta por los Espíritus de progreso. Vi a los Espíritus puros como aconsejan, dirigen, proyectan, colaboran y creen siempre en la grandeza de Dios.

   Estas maravillas no las puede explicar el Ser porque son muy grandes y muy superiores a nuestra inteligencia. Pero las vi, hermanos de mi alma.

   Entre tanto llegue a vosotros ese instante, ser muy fieles con vosotros mismos. Llevad siempre en el corazón la santidad bendita del bien y del amor. Esos atributos singulares que ha establecido el Todopoderoso para todos Sus hijos, que hacen que se extasíe el alma en la pureza infinita de los cielos. Ser siempre muy justos y no dejar un momento de bendecir a Dios. Abrigar la esperanza de que siendo buenos seréis ampliamente recompensados. Amaros continuamente, sin mirar por qué ni para qué, sino porque es Ley de Dios y todo lo que es Ley de Dios implica belleza y perfección. Ayudaros siempre unos a otros, consolaros, bendeciros, uniros en todo momento, con el pensamiento y cumplid la misión señalada.

   Cuando os levantéis, al poner los pies en el suelo, arrodillaros y pedir auxilio, luz, protección y sabiduría, que de todo recibiréis ampliamente, porque el Padre es así de bueno y santo con Sus hijos. Saldréis bendecidos y bendeciréis por donde quiera que vayáis y vuestros quehaceres y actuaciones serán coronadas con el éxito.

   Nada se pierde, hermanos de mi alma. Todo se guarda en la historia maravillosa de los cielos. Y cuando vayamos repasando página por página, capitulo por capítulo y veamos el mal que hicimos y el bien que dejamos de hacer, entonces, arrodillados, daremos gracias a Dios porque, a pesar de todo, nos da la oportunidad de conquistar la corona de la dicha y la cátedra de la santidad que hace  falta para ser felices en los cielos

   Buenas noches, hermanos queridos.

- ¿ Nos podrías decir las fechas en que estuviste en la Tierra y tu nombre?

. Fui de vuestra tierra. Me llamé Bernabé Soriano

,NOTA.  Este hermano fue muy querido por los jiennenses debido a su entrega total por remediar, tanto como médico como hombre caritativo, a todos los humildes. Vivió entre los años 1842 y 1909 y el pueblo de Jaén, le costeó por suscripción popular, una estatua que se  erigió en la Alameda Parque de Calvo Sotelo. En la puerta de su domicilio hubo una placa que decía: "Asistencia médica gratuita para los pobres"

   Sesión mediúmnica tomada  en el Libro "Desde la otra vida", de la FEE

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LOS ESPÍRITAS SOMOS LIBRE- PENSADORES

 

 

En el articulo "El libre pensamiento y la libertad de conciencia" dice Kardec: "El libre pensamiento, en su acepción mas amplia, significa: libre examen, libertad de conciencia y fe raciocinada; él simboliza la emancipación intelectual, la independencia moral, complemento de la independencia física; Él no quiere mas esclavos del pensamiento, ni esclavos del cuerpo, porque lo que caracteriza el libre pensador, es que piensa por si mismo y no por los otros, en otras palabras, que su opinión le pertenece particularmente.

Puede, pues, haber libres pensadores en todas las opiniones y en todas las creencias. En ese sentido, el libre pensamiento eleva la dignidad del hombre; le  hace un ser activo, inteligente, en lugar de una máquina de creer.

Veamos que de esta cita, emerge el entendimiento de que el libre pensamiento es fe raciocinada, manifestación clara de la libertad de conciencia, que asiste todas las criaturas, como un derecho inalienable y expresión de las divinas leyes.

 El libre pensar, dignifica al individuo, pues lo mismo abandona la indigencia intelectual de la creencia ciega y al edificar en la práctica la propia autonomía, aprende a pensar con criticidad, libertándose de la pereza mental que tiene sometido a multitudes, a una manera mediocre de ser y de estar en el mundo.

No se trata de auto-suficiencia, es una simple actitud de superación frente a la postura de adiestramiento y condicionamiento ante la tutela ajena, históricamente producida en el seno de las teologías dogmáticas.

 El Espiritismo, como propuesta filosófica, que sale a borbotones del mundo de los Espíritus, sugiere al adepto esclarecido, la práctica consciente de la libertad de pensar,  una actitud filosófica sin miedo ni culpa , madurando su propia reflexión sobre el contenido que la Doctrina presenta, mediante el estudio perseverante, racionado y serio de los textos de Kardec.

 Nadie extrañe la naturalidad con lo que podemos lidiar, con la expresión "libre pensador" en la comunidad espirita, pues, el maestro Allan Kardec, al hacer un balance sobre el movimiento espirita de 1867, esclarece que podemos entender como libres pensadores, a todas las personas "que no se sujetan à la opinión de nadie, en materia de religión ,ni de espiritualidad".

 Destaca todavía, en otro texto, que esta calificación, no especifica ninguna creencia en particular, pero que podría ser aplicada a los distintos matices del espiritualismo racional, y en ese caso, "todo hombre que no se guíe por la fe ciega, es, por esto mismo, un libre pensador; por eso este título, LOS ESPÍRITAS SOMOS LIBRES PENSADORES."

Luego, recordemos que la fe raciocinada, profesada en el Espiritismo, preconiza la libertad de pensar y el libre examen, actividad intelectual indispensable de un adepto sincero y lúcido, con fin que desarrolle  una actitud filosófica definida, delante de la Doctrina de los Espíritus.

Se concluye, de este modo, que el espirita antes de ser un creyente, deberá constituirse en un libre pensador, porque solamente le  merece creencia aquello que  comprende racionalmente y por lo tanto tiene convicción.

[*] Revista Espírita, febrero de 1867.- [7] Revista Espírita, enero de 1867.-Sacado del articulo "Por Una Actitud Filosófica" de Vinícius Lousada.- Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


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         EL NOMBRE DEL ESPIRITISMO

                                                                 


     El espiritismo y la necesidad de definirlo claramente

 

Hace poco escuché en YouTube las palabras de un señor que afirmaba que era muy difícil difundir el espiritismo en Alemania. La razón de ello, en su opinión, radica en la historia de Alemania, que ha sido triste y sombría. Este sufrimiento fue causado principalmente por la Iglesia (por ejemplo, la quema de brujas). El caballero en cuestión subraya que, aunque religión no es sinónimo de iglesia, sus actos también arrojan mala luz sobre el espiritismo. Según él, si se abriera un diccionario y se buscara el término «espiritismo», se encontraría la definición «magia negra, culto a los espíritus, etc.». Es decir, todas definiciones con connotaciones negativas.

Por lo tanto, sería importante no centrarse en los espíritus, sino en las enseñanzas de Kardec, a la hora de difundir el espiritismo en Alemania. La consecuencia lógica debería ser, pues, descartar el término «espiritismo» y utilizar en su lugar la palabra «kardecismo». Esto significaría una especificación de las enseñanzas de Kardec y serviría al propósito de la difusión. Hasta aquí, todo bien. Las reflexiones de este señor pueden ser honorables y, hasta cierto punto, comprensibles y correctas, pero adolecen de graves defectos. Es cierto que es un tema muy difícil difundir el espiritismo en Alemania. Y también puede ser que una razón de ello se encuentre en la historia de Alemania y en las acciones pasadas de la Iglesia. Y es absolutamente cierto que la imagen del espiritismo en el público «no espiritista» es negativa y está manchada de falsas afirmaciones.

El Espiritismo no tiene absolutamente nada que ver con la magia negra y tampoco es un culto oscuro con nigromancia. Y es cierto que siempre ha habido estafadores que han abusado del Espiritismo para sus propios fines. Pero no podemos cambiar esta imagen pública falsa y negativa del Espiritismo dándole un nombre diferente y haciendo afirmaciones a medias. E incluso si esto fuera posible de este modo, no lo sería en el sentido espírita y tampoco en el sentido de Allan Kardec.

     Hay que subrayar que el Espiritismo no es la enseñanza de Allan Kardec, es la enseñanza de los Espíritus. Este es un hecho que no debemos ocultar u olvidar bajo ninguna circunstancia. De lo contrario, toda la base del Espiritismo sería falsificada. Nunca se debe hacer proselitismo del Espiritismo sobre una base de mentiras. Sería una violación flagrante del octavo mandamiento divino «No levantarás falso testimonio contra tu prójimo ni mentirás». Ningún árbol sano puede crecer de raíces podridas. Allan Kardec no fue el fundador del Espiritismo, sino su codificador. Esa es la gran diferencia. Fueron los espíritus quienes dictaron la sabiduría  del Espiritismo a través de diferentes mediumnidades. La tarea de Kardec, encomendada por los Espíritus en el nombre de Dios, consistió en recoger esos dictados del mundo espiritual y clasificarlos y evaluarlos con un método científico, utilizando su mente sobria, clara y lógica, para luego condensarlos en una filosofía homogénea. No podía haber una persona mejor para esa tarea de tanta trascendencia.

Allan Kardec no era un soñador vertiginoso que hubiera podido caer fácilmente víctima de espíritus de mentira y engaño. Era un pedagogo, un científico al que sólo se podía convencer con pruebas racionales. Por tanto, no veía el espiritismo como una religión, sino como filosofía y ciencia. Kardec no presuponía una fe ciega, sino que pedía a la gente que se dejara convencer. Él mismo nunca habría pensado en doblegar y diluir las enseñanzas de los espíritus sólo para convencer a la gente de su verdad. Deberíamos seguir el ejemplo de este gran hombre y mantenernos firmes en nuestra creencia en las revelaciones espíritas.

Debemos seguir siendo auténticos en toda circunstancia y no debemos torcer o tergiversar las enseñanzas reveladas por Voluntad de Dios y labor de los buenos Espíritus para adaptarlas al gusto de los hombres. El Espiritismo no es sólo una creencia o una atracción sobrenatural para contemporáneos curiosos que acaban ridiculizándolo todo. El Espiritismo es una ciencia que hay que tomar en serio, como subrayaba Kardec. Y ése es precisamente su punto fuerte. La doctrina espiritista (a diferencia de las religiones, etc.) rechaza la fe simple y ciega; en su lugar, desafía a las personas a experimentar la verdad por sí mismas y a examinarla con lógica. Por lo tanto, nosotros los espíritas no tenemos que temer la opinión de los que no lo son. El triunfo del Espiritismo está asegurado por Dios. Permaneced firmes. Es solo cuestión  de tiempo que el Espiritismo se extienda por todo el mundo, incluida Alemania.

Artículo escrito por la médium y espírita Daniela M. el 24.03.2025 Berlín/Alemania.

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         *MOMENTO DE REFLEXIÓN"

                   
*PRECIPITACIÓN* 


La precipitación responde por muchos males que afligen al hombre.

Un comportamiento ansioso lleva a estados de perturbación, generadores de sufrimientos perfectamente evitables. 

Bajo el estigma de la ansiedad las actitudes son incorrectas, fomentando resultados inadecuados a la edificación interior. 

El ejercicio de la calma, por eso mismo, se hace imprescindible para una jornada armónica de cara a las perplejidades que la vida moderna impone.

La calma en seña a esperar por los resultados de cualquier realización, que no pueden ser anticipados.

El ritmo del tiempo es inalterable, razón por la que los acontecimientos suceden naturalmente dentro de espacios que no pueden ser modificados. 

A  instancia de la precipitación, el hombre oye y ve mediante una óptica deformada, que más lo perturba, desde que  turbándole el discernimiento, lo precipita en despeñaderos de infortunios.

Hace tiempo de sembrar, siendo por tanto comprensible, que llegará el tiempo de segar. 

Inutilmente se pretenderá con éxito, precipitar los fenómenos de la vida, entre la germinación y la madurez del grano.

En el campo moral el mecanismo es equivalente.

Cada fase tiene un periodo propio; cada ocurrencia su instante oportuno. 

Reúne tus fuerzas morales en la disciplina del equilibrio, no precipitando sucesos que deben de seguir con su curso normal.

Consciente de que solamente te ocurrirá lo que esté en tu programación kármica, no sufras con antelación, propiciando estados de ansiedad y de amargura, que podrían ser evitados, 

Cuando suceda que el sufrimiento se colapse sobre ti,  enfréntalo con nobleza, sabiendo que el mismo se te hace necesario, como forma de crecimiento para la vida y de recuperación personal, en la contabilidad de los valores espirituales. 

Dice Jesús: "Solamente caen las hojas de los árboles por voluntad de Dios", demostrando que toda ocurrencia está subordinada a leyes que comandan todos los fenómenos del Cosmos.

De la misma forma, suceden en tu universo personal, acontecimientos que hacen justo lo que necesitas.

Ten, por tanto, paciencia y no te precipites nunca.

Arrepiente-té por la decisión precipitada, ansiosa, pero nunca te arrepientas por aquella que nace de la reflexión y de la calma.

Si te parece imposible soportar en paz los problemas que te angustian, recurre a la oración y déjate tranquilizar por la blandura del intercambio entre tí, que ruegas a la Divinidad que te responda, tranquilizándote y ahorrándote la precipitación.

Joanna de Ângelis/Divaldo Franco.


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