martes, 31 de marzo de 2026

La crisis de la muerte

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La Fe

2.-  Una historia personal de Divaldo P. Franco

3.-  Era nueva de unificación y decisión

4.- La crisis de la muerte

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                                                            LA FE
   
                                                     
                                        

“Os aseguro que si tenéis fe tan pequeña como un grano de mostaza, podréis decirle a esta montaña: “trasládate de aquí para allá”, y se trasladara. Para vosotros nada será imposible.”
- Mateo 17:20-

Las montañas son esos obstáculos que existen en cada uno de nosotros y que tenemos que ir librando en el día a día y, para ello, debemos de conquistar la fe, para que todo aquello que se nos presente en nuestro camino no se nos haga una gran montaña, sino todo lo contrario, un camino llano, y si hay obstáculos, poder sortearlos, sin que nos venzan. La fe tiene que ser, una fe razonada, no una fe impuesta por creencias, que tarde o temprano, llevan al olvido. La fe necesita de conocimientos acerca de la vida del espíritu y su implicación en la materia.
Porque es así, como se edifica dicha fe; es así como se comprenden muchos sucesos y pruebas que nos pasan. La fe tiene una cualidad que enseña al alma, de las capacidades de trascender “esas montañas”, esos obstáculos que la vida nos pone, la mayoría de veces como aprendizajes.
Tenemos que ser capaces y tener el coraje de abandonar los prejuicios que las religiones han creado en torno al problema de la fe en los hombres. Para así, desmenuzarla y comenzar a entenderla, bajo otro punto de vista.
Muchos días de nuestras vidas y, en los momentos difíciles o bien alzamos los ojos hacia arriba, pidiendo ayuda a Dios, o en un momento de recogimiento interior, pedimos nos ayuden en el problema o los problemas que se nos plantea en nuestras vidas o existencias a los planos espirituales.
Ello quiere decir, que nuestra conciencia sabe que existe un Ser Supremo, llámese Dios o Inteligencia Infinita, que es por naturaleza misericordioso, amoroso, al cual nuestras peticiones hechas desde el corazón, quiere esto decir, con verdadero sentimiento, son escuchadas en el espacio, porque todo esta creado, para que nada escape a la magnificencia del Divino.
La fe es necesaria para el tránsito de nuestras vidas, ya que de lo contrario, iremos abocados antes o después al sufrimiento. Ella está cargada de una gran fuerza, que mueve nuestra montaña interior, para que poco a poco, seamos capaces de progresar, de ser más fuertes interiormente, más firmes, más calmos y bondadosos y manifestarnos como humanos libres que persiguen una causa justa, divina, fraterna.
Los hombres tenemos una razón de ser, una responsabilidad para con nosotros y los demás, así como, para la sociedad. Y es la de progresar, la de mejorarnos cada día, un poco más si cabe y, no dejar lugar a la negatividad, la intolerancia, la agresividad, la envidia, el orgullo, el egoísmo, todas éstas manifestaciones que nos hacen todavía ser espíritus inferiores. Y que sólo en la fe, en las capacidades infinitas de los hombres, en la lucha por su progreso y evolución, reside esa fuerza motriz que es capaz de movilizarnos, de sensibilizarnos, para comenzar a caminar hacia un mundo nuevo, donde la igualdad, fraternidad, respeto, honradez, libertad y amor; cualidades todas del alma, puedan tomar asiento, y sustituir a aquellas que nos impiden el progreso.
La fe que es comprendida e interiorizada, y que sabemos de su capacidad y fuerza, es capaz de llevarnos a comprender el porqué de la misma vida, de nuestras existencias en este plano, en esta humanidad correctora, con todos sus matices y diversidad de acontecimientos, que nos ayudan a transformarnos sí o sí. Solo la incomprensión de los verdaderos valores humanos para los cuales fuimos creados, no toman toda la forma y se hacen patentes, robándonos la conquista del verdadero amor.
La fe, no es creer en teoría alguna, es la vivencia y comprensión de la misma vida, de la existencia que ahora nos ocupa. La fe está llena de conocimiento, de sentimientos que nos ayudan a transformarnos, a proporcionarnos la energía suficiente, para seguir
en la lucha, en la batalla más ardua y dolorosa que existe, la de uno mismo intentando ser mejor. Más honestos, más honrados, más fraternos y bondadosos, más delicados, más sociables, más justos y magnánimos.
La fe que nos abastece una y otra vez del equilibrio mental y sentimental, así como espiritual, para que nada nos tumbe ante las diferentes pruebas que cada uno de nosotros tiene por delante. La fe nos dota, de esa cualidad del alma que la ha interiorizado, y que a los ojos de los demás, resulta ser un hombre diferente en sus manifestaciones, en sus ejemplos siendo consecuente entre lo que hace y dice.
Ten fe, y tu vida cambiará. Ten fe y conquistarás el mundo; nos habla del mundo interior, de nuestros tormentos y sufrimientos. La fe es la verdadera conquista del alma, preparada para darse a los demás, porque es ella la que nos guía.
La fe es una fuerza creadora, todo lo puede, todo lo vence, porque lleva en sí misma ese potencial de energía, de poder interior, que hace que ante las dificultades nos crezcamos, en pos de ser ejemplos vivos de la postura y actitud que hay que tener, ante dichas dificultades. Es un amigo, es un apoyo necesario en el transcurso de nuestras vidas es imprescindible en los dos planos, el material y el espiritual. Vale en ambos, porque en ambos, se libran grandes batallas espirituales.
La fe en la familia, en la amistad verdadera, la fe en la realización de los proyectos de la vida en general, la fe en el más allá, porque en cualquier momento, podemos marcharnos.   Y si la fe está arraigada en nosotros, el viaje de vuelta a nuestro verdadero hogar, será dichoso.
La fe verdadera, es la que nos hace libres; libres para elegir nuestro camino en la vida y, si hay libertad, la fe hace presencia en todos nosotros y nos ayuda en ese camino evolutivo.
J.F.D.V.
( Revista AMOR, PAZ Y CARIDAD-Febrero 2014)
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“No hay fe inquebrantable sino aquella que puede mirar cara a cara a la razón en todas las épocas de la humanidad”.
-Allan Kardec-
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UNA HISTORIA PERSONAL DE DIVALDO PEREIRA FRANCO


— Mi padre era muy exigente y no toleraba a nadie que no fuera católico. Cuando me convertí Espírita, porque soy médium desde los 4 años, él se quedó muy disgustado conmigo.

Me dijo:

— ¿Tú, el último hijo, me vas a dar esta decepción?

Yo era muy pequeño y veía los espíritus, ellos venían a mí y yo se lo decía, pero a Él no le gustaba. A veces cuando llegaba en casa, Él me decía que fuera a buscar unas ramas de árboles que estaban detrás de la puerta. Yo iba a buscar y él me golpeaba con ramas de araçá de guayaba.

Nunca lloré para no darle alegría, siempre permanecí en silencio.

— ¿No vas a llorar?
— No, papá, no siento nada.

Y así continuó durante años... Nunca hizo ninguna diferencia esas palizas, porque seguí viéndolos. Me llevó a la iglesia donde el sacerdote dijo que era Satanás...
— ¿Cómo puedes ver algo que nadie más ve? ¡Es Satanás! ¡Son figuras aterradoras, es Satanás!

— ¡No, son espíritus hermosos que vienen a mí!

Pasaron los años y yo tenía 16 años, estaba en la casa de la familia de un amigo. Nunca había recibido un espíritu hasta ese día; estaba hablando y él espíritu entró en mí y empezó a hablar. Cuando desperté las personas estaban muy conmovida; era un mensaje.

Mi padre se enteró y agarró un látigo que se utiliza para golpear a los caballos y antes de golpearme dijo:

— Cuando te golpeo, me golpeo a mí mismo. Tendré que llevarte a un psiquiatra. ¡Estás loco, hijo mío!

En ese momento vi llegar a un señor con bigote y gafas y me dijo:

— ¡Dile a Francisco, tu padre, que yo soy Mistocles, yo soy tu abuelo! ¡Él no tiene derecho a hacerte eso! Él era un hijo muy difícil pero nunca le pegué. ¡Dile que esta es la última vez que te golpea!

Yo agarré su mano que me golpeaba fuerte, y le dije:

— ¡Aquí está tu padre! Me dice que se llama Mistocles.
Mi padre se puso pálido, porque cuando nací todos mis abuelos ya habían desencarnados.

— ¡Estás mintiendo sobre ser tu abuelo!
Se puso furioso y vino hacia mí para golpearme.

— Él me está diciendo que tú no eras una buena persona, que eras terrible. Pero nunca te golpeó y eso no te da derecho a maltratarlo.

Se detuvo y me dijo:

—¿Hijo mío, de verdad estás viendo esto?

— !Sí, lo veo! Pregúntale lo que quieras, es tu padre seguro que hay secretos entre vosotros; ¡pregunta! Te está diciendo que preguntes.

Mi padre me abrazó, comenzó a llorar y me pidió perdón.
Yo adoraba a mi padre, era un hombre valioso, estricto, pero siempre cumplidor con sus deberes.

Pasaron años... cuando Él estaba muriendo aquí en la Mansão do Caminho, Él me miró y me preguntó:

— Hijo, ¿me has perdonado por los golpes que te di?

— No señor, no te perdono ¿sabes por qué? Porque nunca guardé rencor. Perdonar es olvidar una ofensa, y tú nunca me has ofendido. Hiciste lo mejor que pudiste por mí, y eso me ayudó en los momentos en que la humanidad me golpeó.
Cuando la humanidad me golpeaba no me importaba, porque aprendí de ti a obedecer y eso me hace sentir bien.

Después de un tiempo Él desencarnó.
Después de su desencarnación mi madre fue a buscarlo; mi madre lo amaba mucho, como hasta el día de hoy.

Divaldo Franco.
Conferencia pronunciada por él Médium Espírita Divaldo Franco —
5 de Noviembre de 2020.

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Era Nueva de unificación y decisión . 
       

Son las palabras que vienen repercutiendo a través de los siglos en una invitación vigorosa para proseguir en la lucha redentora. Estos son días semejantes a aquellos cuando el Divino Pastor vino a reunir a las ovejas descarriadas de Israel con los gentiles, proclamando el momento de unificación de razas y de etnias, de creencias y de religiones, de situaciones socioeconómicas diferentes bajo su sublime cayado. También hoy, guardadas las proporciones que nos identifican en relación a las conquistas de la Sociología, de la Ciencia, en el aspecto de la investigación, de la Tecnología, de las doctrinas psicológicas, es necesario que permanezcamos fieles a la invitación del Maestro, sin estacionarnos ni nunca retroceder. 

Momento por el cual veníamos esperando, ahora surge como sol bendecido en la noche para calentar a los corazones congelados en el materialismo y conducir a los Espíritus debilitados a la lucha de alta significación, y de graves peligros para la divulgación de la Doctrina. Por eso, se nos impone a todos la fidelidad a los postulados que constituyen el edificio de la Doctrina Espirita, fuera de los cuales podremos tener una bella filosofía de comportamiento, una ética-moral saludable y un campo experimental preciso, pero sin la presencia de Jesús, que es el amor, que es la caridad y es la esperanza de liberación de todos nosotros. 

Insistid en la defensa de nuestros derechos de la siembra del Evangelio conforme la revelación de los inmortales. Trabajad al lado de los gestores terrestres, contribuyendo para su discernimiento de las verdades transcendentales, sin el miedo de la presunción que asalta algunos y del poder temerario de que se invisten otros de naturaleza fanática en su creencia religiosa, negando a los demás el mismo derecho de ciudadanía… 

En el mundo de convulsiones de la actualidad no hay lugar para la timidez, para el temor, para la ausencia de decisiones. Todo espacio que los buenos espiritas dejaran sin hacer será rellenado por los atrevidos que toman la espada de la lucha para denigrar, para segar vidas e ideas. Es necesario, por tanto, que la cruz del sacrificio sustituya la espada devastadora, y que, inmortalizándonos en las tinieblas de la dedicación, podamos dejar abiertas las claridades para las generaciones nuevas que instalaran en la Tierra el Reino de Dios. 

Acompañamos, hijos míos, los estudios y debates de estos días y nos congratulamos con vosotros por aprender el significado de la Unificación como un haz de varas, cuya fuerza es la unión y cuya grandeza es la abnegación. Perseguid, por tanto, vigilantes, prudentes si, generosos también, pero, sobre todo, valerosos, en la preservación del Mensaje que heredasteis del ínclito Codificador Allan Kardec y de los misionarios que lo asesoraron y prosiguen desenvolviendo los contenidos procedentes de los cielos. Es hora de combate, del buen combate de la luz clareando las tinieblas, del amor diluyendo las animosidades, del perdón poniéndose encima de los requerimientos perturbadores del resentimiento y del deseo de represalias… 
Manteneos fieles a Jesús, y El, como siempre, proporcionara el apoyo que no nos niega nunca y la compañía que tanto necesitamos para mantener el espíritu de fidelidad. Estad atentos al oleaje moral de las desuniones, de la maledicencia, de la injuria, que son calumnias contra vuestra conducta. ¡No os permitáis el desanimo! Cuando, en la búsqueda y propaganda de un ideal, se apela para el ultraje, la ofensa, significa esa conducta que la falta de nobleza idealista fue sustituida por el egoísmo devastador y por la presunción dominadora. Sed simples, pero no ingenuos, a punto de dejaros dominar, sucumbiendo bajo la astucia de los malos. 

¡Jesús confía vosotros, en el esfuerzo de todos nosotros, conjugados a los dos planos de la vida, cantando hosannas a la Inmortalidad! Volved a vuestros hogares ricos de luz y dejad que la claridad luminosa del Evangelio, exteriorizándose de vuestros sentimientos, domine las casas que dirigís, tornándose estrellas en la gran noche del mundo en transformación. 

Eurasia, cansada de guerras y de poder, agoniza... 

Las profecías se tornan realidad, convidándonos a aprender con la historia de la Humanidad a no repetir los errores que caímos en el pasado… 

¡Era Nueva esta, hijos míos! ¡Alegraos y amad! 

Cantad el Evangelio de Jesús a los oídos, aunque sean sordos, pero que se impregnen de la sinfonía inolvidable de las bienaventuranzas, desde los que transitan en las clases más sufridas, que son considerados los excluidos de la sociedad, hasta aquellos que administran los destinos de los pueblos… 

En un solo abrazo, como hizo Jesús, que recibió la equivocada de Magdalena y el Príncipe del Sinedrio, concediendo a ambos la misma oportunidad, haced que todos los segmentos sociales reciban de vuestros sentimientos ennoblecidos el mismo cariño, sin distinción de poder o de miseria, porque el amor debe ser el mismo para todos los que tienen sed de paz y hambre de justicia. 

Recordemos a Jesús: “He aquí que os mando como ovejas mansas en medio de lobos rapaces…” (Mateo, 10:16) No para que seamos devorados, sino para que, a semejanza del Santo de Asis, dulcifiquemos a los lobos y que, en el arroyo del Evangelio sublime, ovejas y lobos beban de la misma linfa de paz… 

Que el Señor de bendiciones nos bendiga y los Espíritus-espiritas que aquí están con nosotros, pidiéndonos para que traduzcamos sus emociones, nos acompañen siempre y siempre en el rumbo de la inmortalidad. 

Muchas paz, hijos míos, son los votos del compañero paternal de siempre. 
Bezerra. 

Mensaje psicofónica recibido por el médium Divaldo Pereria Franco, en el cierre de la Reunión Ordinaria del Consejo Federativo Nacional, en Brasilia, DF, el 13 de noviembre del 2011) Revisión del Autor Espiritual. 

Revista "Reformador" Enero 2012 

Traducido por Jacob

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         LA CRISIS DE LA MUERTE


      Este hecho fue relatado por la revista Light, en una serie de números (año 1922, Págs. 594-595, 610-611, 722-723, 768-769). Se trata de una serie de “revelaciones trascendentales” teóricamente importantes , en el sentido de que el medium, por el cual fueron obtenidas, era una señora de limitada cultura intelectual y que ignoraba completamente las doctrinas espíritas. El interés por la búsqueda mediúmnica se manifestó en ella repentinamente, a consecuencia de la muerte en la guerra de uno de sus hermanos, a quien mucho estimaba. (Más tarde su Espíritu-guía” le informó que fue él mismo quien la sugestionó en el sentido de comunicarse mediumnicamente). Una de sus amigas poseía una “plancheta” que nunca había servido. Mrs. Hope Hunter fue a visitarla y consiguió servirse y hacer mover el instrumento con mucha facilidad. Vio luego formarse algunas frases rotas, que indicaban la presencia de entidades que intentaban comunicarse. Una de ellas le aconsejó que abandonara la tabla y experimentase con el lápiz. Mrs. Hunter siguió el consejo y no tardó en escribir correctamente.

     Al cabo de algún tiempo tuvo la manifestación de su hermano muerto en la guerra, el cual aportó pruebas de identificación personal y narró a la hermana las circunstancias de su entrada en el mundo espiritual. Pero como esa narración contenía informaciones que parecían absurdas a la medium, pidió ésta, a otra entidad, explicaciones al respecto. La que se le manifestó, en calidad de “Espíritu-guía”, se prestó a esclarecer los puntos que Mrs. Hunter encontraba dudosos. Aconsejándole enseguida que se dirigiese a alguna persona competente en materia de comunicaciones mediúmnicas. En una primera carta que dirigió al director de Ligth, escribió la Sra. Hunter hablando de sí misma:

     No tuve oportunidad de instruirme. A los catorce años me vi obligada a renunciar a la escuela por causa de la muerte de mi padre. No me juzgo capaz de redactar una composición cualquiera. Nada sabía y nada sé de lo que respecta a las experiencias mediúmnicas. Los Espíritus que se comunican me aconsejan hacer examinar sus mensajes por alguien competente en el tema. Fue en virtud de este consejo que ella se dirigió al director de Light, Sr. David Gow, que comprendiendo el valor teórico de este caso de mediumnidad súbita, lo estudió cuidadosamente y al final publicó un artículo muy completo en su revista. Dada la imposibilidad de reproducir todo su largo contenido, me limitaré a transcribir los pasajes en que el hermano difunto describe pormenores del medio espiritual, o a episodios comentados por el “Espíritu-guía” de la medium, comentarios que intercalaré de modo más extenso. Cuando el Espíritu del joven se manifestó la primera vez, sucedió lo que casi invariablemente sucede en esas circunstancias, como lo saben todos los que experimentan, esto es, que el Espíritu al reabsorber fluidos humanos para volver parcialmente a las condiciones terrestres, similares a las que se hallaba cuando terminó su existencia, no puede dejar de volver a sentir y, por consiguiente, transmitir al medium, los síntomas de la agonía. Esta vez la mano de la medium fue presa de temblores y de impresionantes arranques convulsivos, haciendo saltar el brazo en todas direcciones.

     Finalmente esas convulsiones se calmaron y dictó el Espíritu lo que sigue. Fue lo que me pasó al caer mortalmente herido por las esquirlas de un obús. Podría decirse que mi muerte transcurrió en menos de un minuto; las convulsiones de la agonía fueron muy cortas, sin embargo tenía la sensación de que duraron largas horas No te asustes; esto no te sucederá más. En cuanto a mí, estoy perfectamente bien; pero al volver al medio terrestre y pensando en mi muerte, no pude evitar que se reproduzcan los síntomas que la acompañaron. Cuando fui herido me encontraba en una trinchera y cuando cesaron las convulsiones estaba muerto. Me sentí entonces como antes, en perfecto estado de salud. Me veía trajeado con el uniforme militar. Mi primer pensamiento fue para “Ben” (su hijito) y, al pensar en él, me vi transportado a mi casa, dónde lo vi durmiendo en su cuna al laso de Carrie (la madre). Los distinguía tan bien como con los ojos del cuerpo; después te vi a ti y a John (el marido). Pensé en mi madre y enseguida me encontré a su lado. La vi tumbada en su cama y le dirigí la palabra, pero ella no dio ninguna señal de haberme oído. Volví entonces para Francia, a mi trinchera; también es posible que me haya transportado a K... y a S... y que al mismo tiempo no haya dejado la trinchera. Me sabía muerto... un caso extrañó me pasaba; veía pasar delante de mis ojos todos los acontecimientos de mi vida, en los que me había comportado mal... Más tarde divisé un Espíritu que me venía al encuentro... Era mi padre; aunque no lo reconocí. Pero en cuanto me llamó por mi nombre: “Will”, enseguida lo reconocí y me lancé a llorar en sus brazos.

     Me sentía extraordinariamente conmovido y no sabía qué decirle. Nada puedo decir con relación al tiempo que pasamos allí. Me acuerdo apenas de que, durante ese tiempo dejé de oír a mis camaradas y de percibir el fragor de la batalla. Sin embrago veía los pensamientos de aquellos camaradas y así sabía que a muchos les había impresionado mi muerte. Cuando mi amigo Franck se acercó a mi cadáver para verificar si estaba realmente muerto, lo distinguí como con los ojos del cuerpo. Mi pobre amigo deseaba estar en mi lugar y no le daba importancia a la vida, sino por el amor de su Dora... No me sería posible decir si estuve en alguna otra parte durante mi permanencia en aquel lugar. Me encontraba en un estado de completa confusión de ideas; lo que me rodeaba me parecía al mismo tiempo muy nítido y muy incierto. Mi padre permanecía a mi lado animándome y diciéndome que no tardaría en recuperar el equilibrio mental. Me llevó más tarde a su habitación, donde ahora vivimos juntos, esperando que mamá venga en nuestra compañía... Otro día, él me dijo: “¿Quieres ver a tu abuela? Yo todavía no la había encontrado en el mundo espiritual. Ella estaba, solo que parece que en una localidad alejada de nosotros. Papá añadió: “Formula intensamente el deseo de estar al lado de ella y de que yo esté allí también.” Lo hicimos simultáneamente y saltamos con la rapidez del relámpago, a través del espacio. En menos de un segundo estábamos al lado de mi abuela. Ella vive con mi abuelo y con mi tío Walter, a quien no conocí en la Tierra, pero sin embargo percibí que lo conocía muy bien porque, cuando vivo, yo lo veía frecuentemente en sueños; era mi padre quien me llevaba... Lo que acabamos de leer está extraído del primer mensaje del hermano muerto de la Sra. Hope Hunter. En un segundo mensaje añadió muchos detalles acerca del momento de su muerte. Limitémonos a transcribir este pasaje complementario del precedente. Muchos de mis camaradas se encontraban muertos sin saberlo y, como no lograban percibir ciertas cosas, suponían que soñaban.

     Yo, al contrario, me enteré inmediatamente de mi muerte, sin embargo no conseguía comprender el hecho de ser absolutamente el mismo que anteriormente. Antes de ir a la guerra jamás reflexioné sobre la existencia espiritual; durante la vida en las trincheras pensaba en eso algunas veces, pero lejos estaba de poder imaginar la verdad. Como es natural tenía en la cabeza los “coros celestiales”, las “arpas angélicas”, de las que hablan en las Sagradas Escrituras. Lo que sobre todo había de más incomprensible para mí era verme y sentirme absolutamente el mismo individuo que antes, cuando en realidad me encontraba transformado en una sombra. En contraposición, no podía igualmente comprender que cuando os venía a ver, os veía como si todos fueseis una sombra, mientras que yo no lo era. Cuando estuve en casa, al acabar de morir, os vi como os veía antes; pero después poco a poco todos os fuisteis tornando cada vez más evanescentes, hasta no pasar de ser puras sombras. En suma no puedo distinguir en los seres vivos nada más que la parte destinada a sobrevivir al cuerpo... Bien vistas las cosas, mucho de verdad había en lo que decía nuestro pastor en sus sermones... Hay realmente una vida eterna. Es por lo menos lo que todos creemos; mientras los que en la Tierra vivieron honesta y virtuosamente van para un lugar que se puede comparar a un paraíso, aquellos cuya existencia transcurrió depravada y mala acabarán en otro lugar que se puede exactamente definir como un infierno... Estoy aquí activamente ocupado. Lo mismo pasa con todos, pero suspendemos el trabajo cuando nos sentimos fatigados. Observa, sin embargo, que cuando hablo de cansancio no me refiero al que vosotros experimentáis. Es algo muy diferente. Cuando estamos fatigados pensamos en distraernos según nuestras inclinaciones. Ninguno de vosotros podría imaginar en qué consisten nuestros descansos... Si pudiese volver a vivir (aunque absolutamente no lo deseo) y si supiese lo que sé ahora, viviría de manera muy diferente. Otro día te hablaré de mis ocupaciones. ¡Por hoy, buenas noches!

     Hasta ahí están los pasajes esenciales que relatan la entrada del muerto que se comunica en el mundo espiritual. Debo añadirles algunas otros escogidos en las aclaraciones dadas al respecto por el “Espíritu-guía” de la medium, a petición de esta. Comienza explicando: Tu hermano, en cuanto lo hirió la explosión del obús, supo que le llegaba la hora de la muerte. Lo desconocido que le esperaba se le presentó terriblemente en los espasmos de la agonía... Cuando se comunicó mediúmnicamente revivió esos terribles momentos. De ahí los temblores convulsivos de tu mano y los movimientos de tu brazo que tanto te impresionaron... La crisis de la muerte es fundamentalmente la misma para todos; con todo, en el caso de un soldado muerto de manera casi fulminante, la cosa puede variar un poco, pero no mucho. Al llegar el instante fatal, el “cuerpo etéreo” que penetra el “cuerpo carnal”, comienza a libertarse de este último, a medida que va perdiendo vitalidad... ¿Quien no ha visto una mariposa emerger de su crisálida? Pues bien, el proceso es análogo... En cuanto el “cuerpo etéreo” se halla liberado del “cuerpo carnal”, otros espíritus intervienen para ayudar al recién-desencarnado. Se trata de un nacimiento, en todo análogo al de un niño en el medio terrestre, lo que hace que el Espíritu recién nacido tenga necesidad de auxilio. Se siente aturdido, desorientado, aterrado y no podría ser de otro modo... Casi siempre juzga que está soñando. En ese momento, nuestro primer trabajo consiste en convencerlo de que no está muerto. Es de lo que generalmente se encargan los familiares del recién-llegado y, lo que en la mayoría de las veces, no sirve sino para confirmar en el muerto la idea de que está soñando...

     Tu hermano dice que se transportó inmediatamente a Samerset; que habló con su madre; que vio a su hijo y te vio con tu marido. Voy a intentar explicarte cómo ocurre eso. Después del instante de la muerte, el Espíritu todavía se encuentra impregnado de fluidos humanos. Por lo que sé (y no es gran cosa) este hecho significa que él todavía está en relación directa con el medio terrestre. Pero al mismo tiempo está despojado del “cuerpo carnal” y revestido únicamente del “cuerpo etéreo”. Le basta con dirigir su pensamiento a un determinado lugar para ser instantáneamente transportado a dónde su deseo lo lleva. El primer pensamiento de tu hermano fue dirigido, con gran afecto, a su mujer y a su hijo; Se encontró por lo tanto súbitamente con ellos; estando todavía impregnado por fluidos humanos pudo verlos como con los ojos del cuerpo... Además de eso, cuenta tu hermano: “Vi pasar delante de mis ojos todos los acontecimientos de mi vida, en los cuales me comporté mal.” Se trata de un fenómeno muy notable de la existencia espiritual.

     Generalmente eso preludia la sanción, a la que todos nos debemos someter, tocante a nuestras faltas. La visión se desarrolla delante de nosotros en un instante, pero nos oprime por su volumen y nos impresiona por su intensidad. Casi siempre nos vemos tal cómo fuimos desde la cuna hasta la tumba. No me es posible decirte la manera en que eso se produce, la razón del hecho reside en una circunstancia natural de la existencia terrena, durante la cual toda acción que ejecutemos, todo pensamiento que formulemos, para bien o para mal, queda registrado indeleblemente en el éter vitalizado que nos impregna el organismo. Se trata en suma de un proceso fotográfico; de este modo imprimimos y fijamos vibraciones en el éter y este proceso comienza desde nuestro nacimiento... Tu hermano continúa refiriendo como encontró a su padre. Todo eso se produce en un instante de vuestro tiempo; pero para él, que calculaba el tiempo por la intensidad de los acontecimientos, los segundos parecieron horas. Al principio no reconoció al padre, lo que frecuentemente acontece. En efecto, los desencarnados no esperan encontrarse con sus parientes, además de que el aspecto de ellos está generalmente cambiado. Entre nosotros también existe un desarrollo del “cuerpo etéreo” ... Un bebé crece hasta llegar a la madurez, Por el contrario un viejo alcanza la edad viril, rejuveneciendo. Tu padre y el de él murió en la plenitud de la edad adulta; a pesar de eso el hijo no lo reconoció porque habían pasado muchos años y el padre alcanzó, en el medio espiritual, un estado de radiante belleza. Lo reconoció en cuanto le dirigió la palabra. Nadie puede engañarse en el mundo espiritual. La otra afirmación de tu hermano es clara. Observa él: “Yo podía ver lo que pensaban mis camaradas” Este hecho se da porque en la vida espiritual la transmisión del pensamiento es la forma habitual de conversación entre los Espíritus; además de que muchos pensamientos se exteriorizan de aquel que los formula, revistiendo formas concretas, correspondientes a la idea pensada, formas que todos los Espíritus perciben... Te informó al final de que vivía con vuestro padre, en la vivienda de este último. Es absolutamente exacto. Ya en otro mensaje te expliqué que en el mundo espiritual el pensamiento y la voluntad son fuerzas por medio de las cuales se puede crear lo que se desee... Paro aquí las citas.

     Se comprende que otras informaciones se encuentran concordantes con análogas afirmaciones contenidas en otras colecciones de revelaciones trascendentales; sin embargo, como generalmente se trata de informaciones concernientes a la existencia espiritual propiamente dicha, escapan a los límites que me tracé en esta obra y debo dispensarme de reproducirlos. En cualquier caso , los informes que transcribí deberían bastar para la confirmación de la gran verdad que resalta en el caso de los mediums improvisados, enteramente ignorantes de las doctrinas espíritas y que, no obstante, reciben mensajes concordantes en todos los detalles con otras narraciones del mismo género. Hay aquí una verdad que se impone a la razón y que fuerza a reconocer que, siendo así, las personalidades mediúmnicas que se comunican no pueden ser personificaciones subconscientes, ya que en ese caso, está claro que deberían contradecirse mutuamente.

     Tienen ellas, por tanto, que ser reconocidas como Espíritus de los muertos, sacando de una experiencia común las informaciones que van dando, lo que explica su concordancia. Se sobreentiende que cuando hablamos de concordancia, no debemos olvidar que deben ser consideradas relativamente a las condiciones espirituales en que se encuentran las personalidades comunicantes, esto es, que una entidad desencarnada, moralmente normal, se hallará de acuerdo con otras entidades que participan de esa naturaleza, en cuanto a la descripción que dan del medio radiante en que se encuentran; por el contrario, una entidad moralmente depravada estará de acuerdo con todas las otras entidades que participan de su naturaleza en cuanto a la descripción del medio tenebroso donde se encuentran. Recordaré finalmente que son numerosos los casos análogos al que acabo de citar y en los cuales el medium no conocía las doctrinas espíritas. Ya cité algunos y todavía citaré otros. Mientras tanto me cumple recordar que el asunto muy concreto del que en la presente obra me ocupa, no me permite hacer resaltar, con toda su elocuencia, el valor en el sentido espírita de los casos de esta especie.

     No lo olvidemos. Me falta ahora adjuntar dos palabras de comentario a una afirmación del “Espíritu-guía”. Aludo a los procesos psicofisiológicos por los cuales las vibraciones correspondientes a nuestras acciones y pensamientos se gravarían y fijarían en nuestro “cuerpo etéreo” – lo que constituiría el substrato de la “memoria integral”- existente en la subconsciencia humana. Observaré a este respecto que las afirmaciones del “Espíritu-guía” concuerdan con las indicaciones de los psicólogos y de los fisiólogos. Estos, en efecto, para explicar cómo se crea y funciona la memoria fisiológica normal, así como la memoria “integral subconsciente”, cuya existencia reconocen, hablan igualmente de “vibraciones” del pensamiento, que se graban de modo indeleble en la sustancia cerebral. En este último detalle se aprecia apenas una discordancia entre los psicólogos y las enseñanzas del “Espíritu-guía”, siguiendo al cual las “vibraciones” del pensamiento se grabarían indeleblemente en el éter vitalizado que constituye el “cuerpo etéreo”. Añadiré que esta última explicación del fenómeno debe de ser ciertamente verdadera, para el caso de la “memoria integral” que sobrevive a la muerte del cuerpo. Además, si recordamos que la sustancia cerebral existe en condiciones de proceso permanente y rápido de transformación, de eliminación, de renovación, no vemos bien cómo se puede admitir que ella guarde indeleblemente las vibraciones del pensamiento, constituyentes de la “memoria normal” y de la “memoria integral” subconsciente.

    En estas condiciones, forzoso es convenir en que la afirmación del “Espíritu-guía” tiene todas las probabilidades de ser verdadera. Esas probabilidades son posteriormente corroboradas, desde la consideración que la indicación de los psicólogos es impotente para explicar el hecho de la existencia, en la subconsciencia humana, de una memoria integral maravillosa, que se conserva ociosa y sin ninguna utilidad durante la existencia terrena. Aceptando la explicación de la entidad comunicante, esa dificultad no se presentaría, de ello se debería inferir que la memoria integral subconsciente permanece ociosa y sin utilidad durante la existencia terrena, porque es representada por la “memoria normal” de la existencia terrena, a la espera de emerger y manifestarse en un medio apropiado, después de la crisis de la muerte; del mismo modo que las facultades paranormales subconscientes se conservan inoperantes, en el curso de la existencia terrena, porque representan a los sentidos, formados de antemano, de la existencia espiritual, a la espera de emerger y ejercitarse en el medio espiritual, al mismo tiempo que la “memoria integral”, después de la crisis de la muerte.

Ernesto Bozzano
Extraído del libro "La crisis de la muerte"

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domingo, 29 de marzo de 2026

De la Fe religiosa

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Empleo de la fortuna

2.- El Espiritismo y el Evangelio

3.- El Universo y Dios

4.- De la Fe religiosa

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           EMPLEO DE LA FORTUNA

11. No podéis servir a Dios y a las riquezas; acordaos bien de esto, vosotros a quienes domina el amor del oro, que venderíais el alma para poseer tesoros porque pueden elevaros sobre los demás hombres y daros los goces de las pasiones; no, ¡vosotros no podéis servir a Dios y a las riquezas!

Si, pues, sentís vuestra alma dominada por la codicia de la carne, daos prisa a sacudir el yugo que os abruma, porque Dios, justo y severo os dirá “¿Qué has hecho ecónomo infiel, de los bienes que te he confiado? Este poderoso móvil de las buenas obras, sólo lo has hecho servir para tu satisfacción personal”.

¿Cuál es, pues, el mejor empleo de la fortuna? Buscad en esas palabras: “Amaos los unos a los otros”, la solución de este problema; ahí está el secreto para emplear bien las riquezas.

El que está animado del amor al prójimo tiene trazada su línea de conducta, pues el empleo agradable a Dios, es la caridad; no esa caridad fría y egoísta que consiste en repartir a su alrededor lo superfluo de una existencia dorada, sino esa caridad llena de amor que busca a la desgracia y la levanta sin humillarla. Rico, da de tu superfluo; haz más aún: da un poco de lo que te es necesario, porque esto aun es superfluo, pero da con prudencia.

No rechaces el llanto por temor de ser engañado; busca el origen del mal; consuela primero, infórmate después y mira si el trabajo, los consejos, el mismo afecto, serán más eficaces que la limosna. Difunde a tu alrededor, con la caridad, el amor a Dios, el amor al trabajo, el amor al prójimo. Coloca tus riquezas en un fondo que nunca te faltará y te dará grandes intereses: las buenas obras. La riqueza de la inteligencia debe servirte tanto como la del oro; difunde a tu alrededor los tesoros de la instrucción, y esparce entre tus hermanos los tesoros de tu amor y ellos fructificarán.

(Chéverus. Bordeaux, 1861)

12. Cuando considero cuán breve es la vida, me afecto dolorosamente por vuestra incesante preocupación, cuyo objeto es vuestro bienestar material; mientras que dais tan poca importancia y consagráis poco o ningún tiempo a vuestro perfeccionamiento moral, que debe aseguraros una eternidad. Se creería, al ver la actividad que desplegáis, que se trata de una cuestión del más alto interés para la humanidad, mientras que casi siempre se trata sólo de poneros en disposición de satisfacer necesidades exageradas: la vanidad ha de entregaros a excesos.

¡Qué penas, qué cuidados, qué tormentos no os dais, qué noches sin sueño, para aumentar una fortuna a menudo más que suficiente! Para colmo de vuestra ceguedad, no es raro ver a los que tienen un amor inmoderado a la fortuna y a los goces que procura, sujetos a un trabajo penoso, valerse de una existencia llamada de sacrificios y de méritos, como si trabajasen para los otros y no para ellos mismos.

¡Insensatos! vosotros creéis realmente que os serán tomados en cuenta los cuidados y los esfuerzos cuyo móvil son el egoísmo, la ambición o el orgullo, mientras que descuidáis vuestro porvenir, lo mismo que los deberes que la solidaridad fraternal impone a todos los que gozan de la ventaja de la vida social. Vosotros sólo os habéis acordado de vuestro cuerpo; su bienestar y sus goces eran el último objeto de vuestra solicitud egoísta; por el que muere habéis descuidado vuestro espíritu, que vivirá siempre. Ese señor tan querido y acariciado se ha vuelto vuestro tirano; manda a vuestro espíritu, que se ha hecho ya su esclavo. ¿Era este el objeto de la existencia que Dios os había dado?

(Un espíritu protector. Cracovia, 1861.)

13. Siendo el hombre el depositario, el gerente de los bienes que Dios pone en sus manos, se le pedirá una cuenta severa del empleo que haya hecho de ellos, en virtud de su libre albedrío.

El mal uso consiste en hacerlos sólo servir para su satisfacción personal; al contrario, el uso es bueno siempre que resulta un bien cualquiera para otro; el mérito es proporcionado al sacrificio que uno se impone. La beneficencia sólo es un modo de emplear la fortuna; consuela la miseria actual, apacigua el hambre, guarda del frío y da un asilo a aquél que no lo tiene; pero un deber también imperioso y meritorio consiste en precaver la miseria; ésta es, sobre todo, la misión de las grandes fortunas, por los trabajos de todas clases que pueden hacer ejecutar, y aun cuando redundase en su provecho legítimo, no existiría menos el bien porque el trabajo desarrolla la inteligencia y eleva la dignidad del hombre, siempre ávido de poder decir que gana el pan que come, mientras que la limosna humilla y degrada.

La fortuna concentrada en una mano debe ser como un manantial de agua viva que esparce la fecundidad y el bienestar a su alrededor. ¡Oh, vosotros, ricos, si la empleáis según las miras del Señor, vuestro corazón será el primero que apagará su sed en este benéfico manantial de beneficencia; vosotros tendréis en la vida los inefables goces del alma, en vez de los goces materiales del egoísta que dejan el vacío en el corazón! Vuestro nombre será bendecido en la tierra, y cuando la dejéis el soberano Señor os dirigirá la palabra de la parábola de los talentos:

“Oh, buen fiel servidor, participad de los goces de vuestro Señor”.

En esta parábola, el servidor que esconde en la tierra el oro que le ha sido confiado, ¿no es, acaso, la imagen de los avaros entre cuyas manos la fortuna es improductiva? Aun cuando Jesús habla de las limosnas, es porque en aquel tiempo y en aquel país en que vivía, no se conocían los trabajos que las artes y la industria han creado después, y en las cuales puede ser la fortuna empleada útilmente para el bien general. A todos aquellos que pueden dar poco o mucho, les diré pues: Haced limosna cuando sea necesario, pero tanto como sea posible, convertidla en salario, a fin de que el que la reciba no se avergüence.

(Fenelón, Argel, 1860.)

Extraído del libro “El Evangelio según el Espiritismo”


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EL ESPIRITISMO Y EL EVANGELIO

EL ESPIRITISMO LEJOS DE NEGAR O DESTRUIR EL EVANGELIO LLEGA PARA CONFIRMARLO , EXPLICARLO Y DESARROLLARLO

.El estudio de las propiedades del periespíritu, de los fluidos espirituales y de los atributos fisiológicos del alma abre nuevos horizontes a la ciencia y explica una infinidad de fenómenos incomprensibles hasta hoy, debido a la ignorancia de la ley que los gobierna. Estos fenómenos son negados por el materialismo porque se relacionan con lo espiritual, a la vez que calificados de milagros o sortilegios por otras creencias. Tales son, entre otros, los fenómenos de doble vista y de visión a distancia, de sonambulismo, ya sea natural o provocado, de efectos físicos, catalepsia y letargia, presciencia, presentimientos, transfiguraciones, apariciones, transmisión de pensamiento, fascinación, curas instantáneas, obsesiones y posesiones, etcétera.

 Demostrando que tales fenómenos obedecen a leyes tan naturales como las que rigen para los fenómenos eléctricos, así como las condiciones normales en que se producen, el Espiritismo destruye el imperio de lo maravilloso y sobrenatural, y, en consecuencia, la fuente de la mayor parte de las supersticiones. Al mismo tiempo que hace comprender la posibilidad de ciertos hechos hasta hoy considerados quiméricos, rechaza otros, demostrando su imposibilidad e irracionalidad.

El Espiritismo, lejos de negar o destruir el Evangelio, llega para confirmarlo, explicarlo y desarrollarlo, ayudado por las nuevas leyes naturales que revela. Clarifica los puntos oscuros de la doctrina de Cristo, de manera que para quienes no entendían o resultaban inadmisibles ciertos pasajes del Evangelio ahora podrán comprenderlos y admitirlos gracias al Espiritismo. Sabrán mejor su alcance y diferenciarán lo real de lo alegórico. Cristo les parecerá más grande: ya no será para ellos un simple filósofo, sino el Mesías divino.

El Espiritismo posee, además un poder moralizador incalculable en razón de la finalidad que asigna a todas las acciones de la vida y de las consecuencias que nos demuestra respecto a la práctica del bien y del alma. Asimismo nos brinda, en los momentos penosos, gracias a una inalterable confianza en el futuro, fuerza moral, valor y consuelo. El poder moralizador está, también, en la fe de saber que tenemos cerca nuestro a los seres que hemos amado, la seguridad de reencontrarlos y la posibilidad de relacionarnos con ellos. En resumen: la certeza de que todo lo que hemos hecho o adquirido en inteligencia, conocimientos o moral, hasta el último día de nuestras vidas, no se perderá, nos ayudará a progresar. Vemos, por tanto, que el Espiritismo cumple con todas las promesas de Cristo cuando anunció al Consolador. Y como es el Espíritu de Verdad quien preside este importante movimiento regenerador, la promesa de su llegada se ve plenamente cumplida, ya que él es el verdadero consolador

• Muchos padres deploran que las muertes prematuras de sus hijos hagan inútiles todos los sacrificios realizados para educarlos. Quienes creen en el Espiritismo, no lamentan esos esfuerzos, e incluso estarían dispuestos a realizarlos aunque tuviesen la certeza de que sus hijos morirían a temprana edad, ya que saben que si sus hijos no aprovechan esa educación en la vida terrestre, les servirá para adelantar como espíritus o en una nueva existencia, y que cuando reencarnen, poseerán un bagaje intelectual que les ayudará a adquirir nuevos conocimientos más fácilmente.

• Esos son los niños que traen al nacer ideas ya formadas, que saben sin aprender. Si los padres no tienen la satisfacción inmediata de ver a sus hijos aprovechar la educación dada, saben que la utilizarán más adelante, ya sea en el estado de espíritus o en el estado de hombres. Quizás sean nuevamente padres de esos mismos niños, a quienes se les llama dotados y deben sus aptitudes a una educación anterior. Si, por el contrario los han descuidado, éstos sufrirán

Si sumamos a todos estos resultados la rápida e insólita propagación del Espiritismo, a pesar de todo lo que se intenta para destruirlo, no se puede dudar de que su llegada es providencial, ya que triunfa sobre las fuerzas contrarias y la mala voluntad humana. El Espiritismo se basa sólo en el poder de una idea. Sin embargo, es aceptado con facilidad por un gran número de personas, lo que prueba que responde a una necesidad: la de creer en algo después de vacío dejado por una etapa de incredulidad, razón por la que podemos afirmar que llegó en el momento preciso.

 ( Art. tomado de Facebook)

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              EL UNIVERSO Y DIOS

Se objeta con frecuencia que no todo es armonía en la Naturaleza. Si produce maravillas, se dice, también crea monstruos. En todas partes el mal está al lado del bien. Si la lenta evolución de las cosas parece preparar la Tierra para ser el teatro de la vida, no hay que perder de vista el derroche de las existencias, y la ardiente lucha de los seres. No hay que olvidar que las tempestades, los terremotos, las erupciones de volcanes asolan a veces la Tierra y destruyen en algunos instantes los trabajos de muchas generaciones.

Se objeta con frecuencia que no todo es armonía en la Naturaleza. Si produce maravillas, se dice, también crea monstruos. En todas partes el mal está al lado del bien. Si la lenta evolución de las cosas parece preparar la Tierra para ser el teatro de la vida no hay que perder de vista el derroche de las existencias y la ardiente lucha de los seres. No hay que olvidar que las tempestades, los terremotos, las erupciones de volcanes asolan a veces la Tierra y destruyen en algunos instantes los trabajos de muchas generaciones.

Si no cabe duda, hay anomalías y accidentes en la obra de la Naturaleza, más estos accidentes no excluyen la idea de orden y de finalidad, sino que, al contrario vienen en apoyo de nuestra tesis, pues podríamos preguntarnos por qué no todo es accidente. El accidente no es más que una excepción: y la excepción confirma la regla.

La apropiación de las causas a los efectos, de los medios al fin,la apropiación de los órganos entre sí, y su adaptación a los centros y a las condiciones de la vida son manifiestas. La industria de la Naturaleza, análoga sobre muchos puntos y superior a la del hombre, prueba la existencia de un plan, y el trabajo de los elementos que concurren a su realización denota una causa oculta infinitamente sabia y poderosa.

En cuanto a la objeción de los monstruos, proviene de una falta de observación. Los monstruos no son más que gérmenes desviados. Si un hombre al caer, se rompe una pierna, ¿haremos responsables a la naturaleza y a Dios? Del mismo modo, a consecuencias de accidentes o de desórdenes sobrevenidos durante la gestación puede los gérmenes sufrir desviaciones En el seno materno, Estamos acostumbrados a datar la vida desde el nacimiento desde la aparición del ser a la luz, pero la vida tiene su punto de partida mucho más lejos.

El argumento sugerido por la existencia de las plagas, tiene por origen una falsa interpretación del objeto de la vida. Ésta no debe proporcionarnos únicamente ventajas; es útil, es necesario que nos presente también dificultades y obstáculos. Todos hemos nacido para morir, y ¡Nos asombramos de que ciertos hombres mueran por accidente! Seres pasajeros en este mundo, del cual nada nos lleva más allá, nos lamentamos de la pérdida de bienes materiales, de bienes que se habrían perdido por sí solos en virtud de las leyes naturales. Esos acontecimientos espantosos, esas catástrofes, esas calamidades, llevan en sí una enseñanza, Nos recuerdan que no debemos superar de la naturaleza tan sólo cosas agradables, sino, sobre todo, cosas propicias a nuestra educación y a nuestro adelanto: que no estamos en este mundo para gozar y dormirnos en la quietud, sino para luchar, trabajar y combatir, Nos dicen que el hombre no está hecho únicamente para la Tierra, que debe mirar más arriba, no aficionarse más que en un justo término a las cosas materiales y pensar en que la muerte no puede destruir un Ser.

La doctrina de la evolución no excluye la de las causas primeras y de las causas finales. La más elevada idea que podemos formarnos de un ordenador,es suponerlo formando un mundo capaz de desarrollarse por sus propias fuerzas y no por medio de una intervención incesante y de continuos milagros.

La ciencia, a medida que avanza en el conocimiento de la naturaleza ha podido hacer retroceder a Dios, pero al retroceder. Dios ha crecido. El Ser entero, bajo el punto de vista teórico de la evolución, es incomparablemente más majestuoso que el Dios fantástico de la Biblia. Respecto a la noción de un Dios antropomórfico, hecho a imagen del hombre y exterior al mundo físico, la ciencia la ha destruido para siempre. Pero otra más elevada ha venido a sustituirla, la de un Dios inmanente, siempre presente en el seno de las cosas. La idea de Dios no expresa y hoy día para los otros la de un Ser cualquiera, sino la idea del Ser en el que se contienen todos los seres.

El Universo no es ya la creación, la obra sacada de la nada de qué hablan las religiones. El Universo es un organismo inmenso animado de eterna vida. Así como nuestro cuerpo está dirigido por una voluntad central que dispone sus actos y regula sus movimientos así como cada uno de nosotros a travé de las modificaciones de su carne, se siente vivir en una unidad permanente a la que llamamos alma la conciencia, el yo, así el Universo, con sus formas múltiples, variadas y cambiantes se conoce, se refleja y se posee en un Unidad viva, en una razón consciente, que e Dios.

El Ser Supremo no existe fuera del mundo; es parte de él,integrante y esencial. Es la Unidad central donde van a confundirse y a armonizarse todas las relaciones. Es el principio de solidaridad y de amor por el cual todos los seres son hermanos. Es el foco de donde irradian y se esparcen por el infinito todas las potencias morales: la sabiduría,la justicia y la bondad.

No hay, pues, creación espontánea ni milagrosa, la creación es continua, sin principios ni fin. El Universo ha existido siempre. Posee en sí su principio de fuerza y de movimiento. Contiene en sí mismo su objeto. El mundo se renueva incesantemente en sus partes: en su conjunto es eterno. Todo se transforma, todo evoluciona por la continua alternativa de la vida y de la muerte, pero nada perece. Mientras que en una parte de los cielos los soles se oscurecen y se apagan, y mundos caducos se desagregan y se desvanecen, nuevos sistemas se elaboran en otros puntos, se encienden otro astros y nuevos mundos nace a la luz, Al lado de la decrepitud y de la muerte, nuevas humanidades florecen en un rejuvenecimiento perpetuo.

Y la obra grandiosa se prosigue a través de los tiempos sin fin y de los espacios sin límites, por medio del trabajo de todos los seres, solidarios los unos de los otros y en beneficio de cada uno de ellos. El Universo nos ofrece el espectáculo de una evolución incesante, a la cual todos concurren y todos participan.

Un principio inmutable preside esta obra gigantesca. Es la unidad universal, la unidad divina, que abraza, une y dirige todas las individualidades, todas las actividades particulares, haciéndolas converger hacia un fin común que es la perfección en la plenitud de la existencia.

Al mismo tiempo que las leyes del mundo físico nos demuestran la acciń de un sublime ordenador, las leyes morales, por el intermediario de la conciencia y de la razón, nos hablan elocuentemente de un principio de justicia, de una providencia universal.

El espectáculo de la naturaleza, la vista de los cielos de las montañas, del mar, presenta a nuestra mente la idea de un Dios oculto en el Universo.

La conciencia lo muestra en nosotros, o por mejor decir, muestra en nosotros algo de Él, y este algo es el sentimiento del deber y del bien; es un ideal moral hacia el cual tienden las facultades del espíritu y los sentimientos del corazón. El deber manda imperiosamente: se impone, su voz dicta órdenes a todas las potencias del alma. Hay en él una fuerza que empuja a los hombres hasta al sacrificio, hasta la muerte. Sólo él da a la existencia grandeza y dignidad. La voz de la conciencia es la manifestación en nosotros de un poder superior a la materia, de una realidad viviente y activa.

La razón no habla igualmente de Dios. Los sentidos nos hacen conocer el mundo material, el mundo de los efectos, la razón nos revela el mundo de las causas. La razón es superior a la experiencia. Ésta afirma los hechos, la razón los agrupa y deduce sus leyes. Ellas solas nos demuestran que en el origen del movimiento y de la vida está la inteligencia, que lo menos no puede contener lo más, ni lo inconsciente producir lo consciente, como sería el resultado de la concepción de un Universo ignorándose a sí mismo. La razón ha descubierto las leyes universales antes que la experiencia; ésta no ha hecho más que confirmar lo que ella había adivinado y suministrar la prueba. Pero la razón tiene distintos grados por no estar esta facultad igualmente desarrollada en todos los hombres. Ésta es la causa de la desigualdad y de la variedad de sus opiniones.

Si el hombre supiese recogerse y estudiarse a sí mismo, sin apartarse de su alma toda la sombra que en ella acumulan las pasiones, si desgarrando el espeso velo con que la han envuelto las preocupaciones, la ignorancia y los sofismas, descendiese al fondo de su conciencia y de su razón, encontraría en ellos el principio de una vida interior completamente, opuesta a la vida exterior de una vida interior completamente opuesta a la vida exterior. Por ella, podría entrar en relación con la naturaleza entera, con el Universo y con Dios, y está vida le proporcionaría como un goce anticipado de la que le reservan el porvenir de ultratumba y los mundos superiores. También está allí el depósito misterioso donde todos sus actos, Buenos o malos, se inscriben, donde todos los hechos de su vida se graban en caracteres indelebles para reaparecer con deslumbradora claridad a la hora de la muerte.

A veces una voz poderosa, un canto grave y severo se eleva de esas profundidades del Ser y resuena en medio de las ocupaciones frívolas y de las penas de la vida para recordarnos nuestros deberes. ¿Desgraciado de aquel que se niega a prestarle oídos! Día llegará en que el abrasador remordimiento le enseñe que no se rechazan en vano los avisos de la conciencia.

Sí, hay en cada uno de nosotros fuentes recónditas de dónde pueden brotar raudales de vida y amor, virtudes, potencias sin número. Allí, en ese santuario íntimo es donde se debe buscar a Dios. Dios está con nosotros o cuando menos, hay en nosotros un reflejo de Él. Y es evidente que lo que no existe, no podría ser reflejado. Las almas reflejan a Dios como las gotas del rocío de la mañana reflejan los rayos del Sol, cada una según su lustre y su grado de pureza.

Por esta refracción, por esta percepción interior, y no por la experiencia de los sentidos, los hombres de genio, los grandes misioneros y los profetas han conocido a Dios y sus leyes, revelándolas a los pueblos de la Tierra.

León Denis- “ Después de la muerte”

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                              DE LA FE RELIGIOSA

                                                         


 

 De todos es sabido que los mayores ideales son aquellos que transcienden a la propia personalidad humana. Entre tales se encuentran los ideales religiosos. En un principio todas las religiones enseñaban y se nutrían con preceptos y verdades de origen divino. Con el curso de los siglos, las grandes verdades en ellas contenidas se fueron velando y cayendo en el olvido, enseñándose solo a aquellos privilegiados que alcanzaban cierto grado de conocimiento y posicionamiento dentro la la religión. Tales personas se adueñaron de las verdades como si fueran secretos o misterios que no les era dado revelar, por considerar que incluso podrían dañar a quienes lo poseyesen.

  La verdad nunca puede dañar a nadie, y sí en cambio la mentira. Cuando una idea religiosa provoca y siembra la muerte, no dudéis que ha sido mal interpretada. Cuando las grandes verdades os fueron reveladas, contenían en sí mismas las claves para la ascensión espiritual, la cual se caracteriza en la adquisición de las virtudes y el dominio de las malas pasiones. No hay peor pasión que el asesinato y la guerra, la cual nunca puede ser grata a la Espiritualidad Superior, que siempre encuentra otros medios de entendimiento entre los hombres.

  La realidad es que actualmente las grandes religiones del planeta se han visto alteradas por causa de hombres malintencionados o incompetentes. Malintencionados cuando la han alterado en su propio provecho o el de su casta. Incompetentes cuando no han sabido conservar lo que les fue dado para su propio beneficio o el de la colectividad. Por tanto, no nos extrañemos de que en las mentes de tantos hombres de bien exista el concepto " religión " como algo nocivo para sí mismos. No nos extrañemos tampoco de que hombres sin un rumbo interior naufraguen en su travesía de la vida. Para poner remedio a esta situación es por lo que vuestros hermanos mayores se comunican con vosotros y os dan la mano en vuestra ascensión espiritual a través de las enseñanzas compiladas por el Maestro de Lión, Allan Kardec.

  La enseñanza en sí misma no contiene nada que no se haya dado ya a otros hombres. Por su relativa juventud y por no haber sido adulterada todavía, es que en ella se recogen las grandes leyes y enseñanzas espirituales en forma entendible y clara para el espíritu. Tal enseñanza, como verdadera que es y al proceder del Maestro Jesús, no ha venido a  " destruir la religión", sino a edificar la "religiosidad" en la conciencia humana. Dicha religiosidad nos enseña a amar el trabajo de los hombres ( la Ciencia), y el del Padre (contenido en Sus revelaciones) por igual, enseñándonos que no existen diferencias de raza o e creencias, una vez hemos dejado el cuerpo, Tal Doctrina da la certeza de la existencia y supervivencia del alma, mientras que las religiones se paran a las puertas de la creencia. Al hombre moderno le resulta de gran utilidad el uso de su propio razonamiento, para saber discernir y diferenciar lo auténtico de lo falso. Por este motivo y sin desear apartar a nadie de su escuela original, es por lo que recomendamos a toda la Humanidad, el estudio y análisis de las obras del Codificador de la Doctrina Espírita, a fin de ellas derramen un bálsamo de amor sobre sus hijos.

  Tened presentes sus verdades, como bálsamo del actuar diario, nos hará estar acordes con la Ley Divina y nos llevará a la felicidad interior. Si las religiones establecidas llegaran a comprender, adoptar e incorporar la Doctrina en sus bases, realizarían el mayor progreso que pudiesen esperar y ya no deberían temer a su desaparición. Por el contrario, si se escudan en conceptos absoletos o en una vana ortodoxia, la fuerza de la Verdad les arrebatará el sitio que ahora ocupan al frente del poder material.

  Llegará un día en que la Verdad resplandecerá por su propia grandeza y  libertará a la criatura humana de los egoísmos, de los vicios y de los orgullos fraticidas. Este día llegará pronto, pues desde lo Alto se viene preparando el advenimiento. La primera medida fue la "revelación" de los Espíritus a través de diversos médiums por todo el planeta, y culminó con la aparición de la Doctrina Espírita. La segunda se viene realizando pacientemente en los laboratorios de la Ciencia humana, que hallarán las pruebas de la naturaleza espiritual y de la supervivencia del ser humano. Cuando ese día llegue, se instaurará el nuevo reino de Cristo para la Humanidad. El dogmatismo religioso deberá ceder su posición a la Ciencia del Amor, pues la Ciencia descubrirá que el Amor es la mayor fuerza existente en el Universo. No os extrañéis de esta afirmación, pues los átomos se atraen por amor en sus  principios masculino y femenino, al igual que los planetas o los soles y las galaxias en la Creación. Así pues, estudiad y defended la nueva fe, la que reunirá en su seno a todas las religiones del planeta.

- Espíritus Hermanos de la Caridad, a través del médium David Estany Prim-

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