jueves, 15 de octubre de 2026

La unión del cuerpo con el alma


INQUIETUDES ESPÍRITAS

1,. Las pruebas de la vida, según la Doctrina Espírita

2.- Amor y cura

3.- La Vida y la muerte

4.- La unión del cuerpo con el alma

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    LAS PRUEBAS DE LA VIDA, SEGÙN LA DOCTRINA ESPÍRITA

La doctrina de la libertad en la elección de nuestras existencias y de las pruebas que debemos afrontar deja de parecer extraordinaria si se considera que los Espíritus desprendidos de la materia evalúan las cosas de una manera diferente a como nosotros lo hacemos.. Ellos tienen en vista la meta, mucho más seria, en su concepto, que los fugaces placeres del mundo. Tras cada existencia concluida ven el paso que han dado y comprenden cuánto les falta todavía, en materia de pureza, para alcanzar dicha meta. He ahí por qué se someten de buen grado a todas las vicisitudes de la vida corporal, pidiendo por sí mismos las que puedan hacerles llegar más rápidamente. No existe, pues, razón alguna cuando no se ve al Espíritu preferir la existencia más llevadera. Una vida exenta de amarguras no podría disfrutarla en su estado de imperfección.. La entrevé, y para alcanzarla trata de mejorarse.

El Libro de los Espíritus- Allan Kardec

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                         AMOR Y CURA

El amor es tan poderoso que ni siquiera la muerte lo interrumpe. Por el contrario, hace que todos aquellos que desencarnan, después del despertar feliz, al darse cuenta de que la vida prosigue, retornen dichosos para hablar de su resurrección y su alegría, o para advertir sobre los sufrimientos con que se topan como consecuencia de la conducta insana, de los errores cometidos o de las difíciles situaciones generadas, que aguardan la debida reparación.

Sólo el amor puede proporcionar ese maravilloso fenómeno de intercambio entre aquellos que partieron y los demás, que quedaron en la retaguardia, la mayoría de las veces ignorando los acontecimientos que tienen lugar después de la tumba.

¡Cómo no hacer mención de Jesús, que retornó para consolar a sus compañeros temerosos y desmoralizados, y a su madre nostálgica, confirmando las afirmaciones de que la vida es eterna!

El apóstol Pablo sostenía que si no se hubiese producido la resurrección del Maestro, todo su mensaje carecería de autenticidad.

Después de haber soportado burlas, persecución, traición, negaciones, juicios arbitrarios, dilaceraciones insoportables, cargando su propia cruz hasta la muerte infamante, Él retornó jubiloso, como una madrugada incomparable después de la noche tormentosa, para demostrar la excelencia de su amor por los que quedaron y por todas las criaturas del futuro.

Esplendoroso y triunfal, saludable y dichoso, regresó entonando su inconfundible himno de amor.

Hasta tanto no se alcance ese amor incomparable, se puede y se debe amar dentro de las propias limitaciones, creciendo a medida que las experiencias de la actitud asumida amplíen el círculo, que incluirá a los más distantes, a los más difíciles, a los enfermos del alma...

Amar las enfermedades es la manera de develar su significado, de descubrir lo que desean decir, cuál es la orientación que tienen, la advertencia con que están revestidas para que se eviten daños mucho más graves con posterioridad.

De tal modo, se vuelven menos dolorosas y más naturales, y al ser envueltas por ondas de ternura y de compasión, no tendrán el carácter punitivo que se les atribuye ni la función destructiva que se le confieren.

El amor se conmueve ante todo cuanto ocurre, sin que se convierta en necedad. Sucede que su dimensión de entendimiento se amplía, auxiliándolo a descubrir todo aquello que carecía de sentido, lo que entonces adquiere significado.

En el lecho de muerte, el amor complace al paciente que se encuentra desolado, ofreciéndole la certeza de que no va a ser olvidado, de la gratitud que se siente como resultado de la convivencia experimentada, como también de la certeza de que pronto, aquel que quedó seguirá ese mismo rumbo, donde será aguardado para una efusión de júbilo sin límites...

Son muchos los milagros del amor: desde los poco menos que desapercibidos y renovadores, hasta los grandiosos logros.

Cuando alguien ama y pretende ampliar ese amor, se olvida de sí mismo, cambia el rumbo y supera las dimensiones relativas de tiempo y de espacio, para proyectarse hasta los más difíciles reductos y a las mayores distancias, dónde obra con esmero.

DIVALDO FRANCO/JUANA DE ÁNGELIS

Del Libro: "FILÓN DE AMOR"

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                          LA VIDA Y LA MUERTE

68 – ¿Cuál es la causa de la muerte de los seres orgánicos?
– El agotamiento de los órganos.

– ¿Podría compararse la muerte a la cesación del movimiento de determinada máquina desorganizada?
– Sí; si la máquina está mal montada, la actividad cesa; y si está malo el cuerpo, la vida se extingue.

69 – ¿Por qué una lesión del corazón con preferencia a la de otros órganos, produce la muerte?
– El corazón es una máquina de vida; pero el corazón no es el único órgano en el que una lesión causa la muerte, pues no es más que una de las partes esenciales.

70 – ¿En qué se transforman la materia y el principio vital de los seres orgánicos, cuando estos mueren?
– La materia inerte se descompone y toma nueva forma; el principio vital vuelve a la masa.

Muerto el ser orgánico, los elementos que lo componen sufren nuevas  combinaciones que forman nuevos seres, los cuales toman de la fuente universal el principio de la vida y de la actividad, lo absorben y asimilan para devolverlo a la misma fuente, cuando dejen de existir.

Los órganos están impregnados, por decirlo así, del fluido vital. Ese fluido da a todas las partes del organismo una actividad que las pone en comunicación entre sí;  en los casos de ciertas lesiones restablece las funciones momentáneamente perturbadas. Pero cuando son destruidos los elementos esenciales al   funcionamiento de los órganos, o están alterados profundamente, el fluido vital es impotente para la transmisión del movimiento de la vida y el ser muere.

Los órganos reaccionan más o menos necesariamente los unos sobre los otros y de la armonía de su conjunto resulta su acción recíproca. Cuando una causa cualquiera destruye esa armonía, sus funciones cesan, como el movimiento de un mecanismo cuyas piezas esenciales están descompuestas. Tal sucede a un reloj que se gasta con el tiempo, o se descompone por accidente, en el cual la fuerza motriz queda impotente para ponerlo en movimiento.

Tenemos una imagen más exacta de la vida y de la muerte en un aparato eléctrico. Ese aparato recoge electricidad, en estado latente como todos los cuerpos de la Naturaleza. Los fenómenos eléctricos sólo se manifiestan cuando el fluido es puesto en movimiento por una causa especial. En ese caso, se podría decir que el aparato está vivo. Cesando la causa de la actividad, el fenómeno cesa; el aparato vuelve al estado de inercia. Los cuerpos orgánicos serían así como una especie de pilas o aparatos eléctricos en los cuales la actividad del fluido determina el fenómeno de la vida; la cesación de esa actividad produce la muerte.

La cantidad de fluido vital no es un factor absoluto para todos los seres orgánicos ; varía según las especies y no es un factor constante, bien sea en el mismo individuo, o en individuos de la misma especie. Los hay que están saturados de él, mientras que otros disponen apenas de una cantidad suficiente, y de aquí que la vida sea en algunos más activa, más vibrante y en cierto modo   superabundante.

La cantidad de fluido vital se agota y puede llegar a ser insuficiente para el mantenimiento de la vida, sino se renueva por la absorción y asimilación de las substancias que lo contienen.

El fluido vital se transmite de un individuo a otro y el que tiene más puede dar al que tiene menos y en ciertos casos restablecer la vida a punto de apagarse.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.


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   LA UNIÓN DEL CUERPO CON EL ALMA                         

                                                                           


                                                              

344. ¿En qué momento se une el alma al cuerpo?
- La unión comienza en la concepción, pero sólo es completa en el instante del nacimiento. Desde el momento de la concepción, el Espíritu designado para habitar determinado cuerpo se une a él por una lazo fluídico que va estrechándose, cada vez más, hasta el instante en que la criatura es dada a luz. El grito que lanza entonces el recién nacido anuncia que ha pasado a formar parte de los vivientes y servidores de Dios.

345. La unión entre Espíritu y cuerpo ¿es definitiva desde el momento de la concepción? Durante ese período inicial ¿podría el Espíritu renunciar a habitar el cuerpo que se le asignó?
- La unión es definitiva, en el sentido de que otro Espíritu no podría sustituir al que ha sido designado para ese cuerpo. Pero, como los vínculos que los unen son muy débiles, se quiebran con facilidad, y esto puede suceder por voluntad del Espíritu, que retrocede ante la prueba que ha escogido. En tal caso, el niño no vive.
346. ¿Qué acontece al Espíritu si el cuerpo que había elegido muere antes de nacer?
- Opta por otro.

346 a. ¿Cuál puede ser la utilidad de esas muertes tan prematuras?
- Las imperfecciones de la materia suelen ser casi siempre la causa de tales muertes.

347. ¿Qué beneficio podrá reportar a un Espíritu su reencarnación en un cuerpo que fallece pocos días después de su nacimiento?
- El Ser no tiene suficientemente desarrollada la conciencia de su existencia. La importancia de la muerte es casi nula. Constituye a menudo, como ya lo hemos dicho, una prueba para los padres.

348. ¿Sabe el Espíritu de antemano que el cuerpo que escogió no tiene posibilidades de vivir?
- Algunas veces lo sabe, pero si lo ha elegido por ese mismo motivo, es por ello que se echa atrás ante la prueba.

349. Cuando una reencarnación se ve frustrada para el Espíritu, debido a cualquier causa, ¿se suple inmediatamente con otra existencia?
- No siempre en forma inmediata. El Espíritu necesita tiempo para escoger de nuevo, a menos que la reencarnación instantánea no provenga de una determinación anterior.

350. Un vez unido al cuerpo del niño, y cuando ya no puede retroceder, ¿lamenta a veces el Espíritu la elección que ha hecho?
- ¿Quieres decir que, si como hombre, se queja él de la vida que lleva? ¿Si desearía que fuese diferente? Sí. Pero, en lo que respecta a deplorar la elección realizada, no, pues no sabe que la hizo él mismo. Una vez encarnado, el Espíritu no puede lamentar una elección de la que ya no tiene conciencia. Pero tal vez encuentre la carga demasiado pesada, y si cree que ésta excede sus fuerzas, entonces recurre al suicidio.

351. En el intervalo que media entre la concepción y el nacimiento ¿goza el Espíritu de la totalidad de sus facultades?
- Más o menos, según lo avanzado del proceso, porque no está todavía encarnado, pero sí unido. Desde el instante mismo de la concepción empieza la turbación a apoderarse del Espíritu, el cual queda advertido por ello de que ha llegado la hora de iniciar una nueva existencia. Esa turbación va en aumento hasta el instante en que el niño nace. En el ínterin, su situación es más o menos la de un Espíritu encarnado durante el sueño del cuerpo. Conforme se aproxima la hora del nacimiento, sus ideas se van esfumando, así como el recuerdo del pasado, del cual ya no tiene conciencia cuando es hombre, una vez ingresado a la vida corporal. Mas ese recuerdo le volverá poco a poco a la memoria, cuando se encuentre en su estado de Espíritu desencarnado.

352. En el momento de renacer ¿recobra el Espíritu de inmediato la plenitud de sus facultades?
- No, sino que éstas se van desarrollando en forma gradual, conjuntamente con los órganos asociados. Se trata, para él, de una nueva vida. Precisa aprender a servirse de sus instrumentos. Las ideas le vuelven de manera paulatina, como en un hombre que sale del sueño y se encuentra en una postura diferente de la que tenía antes de dormirse.

353. Puesto que la unión del Espíritu con el cuerpo sólo se consuma completa y definitivamente después del nacimiento, ¿podemos considerar al embrión como poseyendo un alma?
- El Espíritu que debe animarlo existe, en cierto modo, fuera de él. No tiene pues, hablando con propiedad, un alma, ya que la encarnación está sólo en vías de operarse. Pero se encuentra unido al alma que debe poseer.

354. ¿Cómo se explica la vida intrauterina?
- Es la de la planta que vegeta. El embrión vive la existencia animal. El hombre, en cambio, poseerá en sí la vida animal y la vegetal, que al nacer completa con la espiritual.

355. ¿Hay, como la ciencia lo indica, niños que desde el seno materno no tienen posibilidades de vivir? Y ¿con qué objeto sucede esto?
- Ocurre a menudo, y Dios lo permite a título de prueba, ya sea para los progenitores, o bien para el Espíritu asignado para ocupar ese cuerpo.

356. ¿Hay niños nacidos muertos que no estaban destinados a la encarnación de un Espíritu?
- Sí, los hay que no tuvieron jamás asignado a su cuerpo un Espíritu. Para ellos nada debía realizarse. En tal caso, sólo por los padres llegó ese niño.

356 a. Un ser de tal naturaleza ¿puede llegar al tiempo normal de nacimiento?
- Sí, en ocasiones, pero entonces no vive.

356 b. Todo niño que ha sobrevivido a su nacimiento ¿tiene pues, por fuerza, un Espíritu encarnado en él?
- ¿Qué podría ser sin Espíritu? No sería un ser humano.

357. ¿Cuáles son, para el Espíritu, las consecuencias del aborto?
- Una existencia nula, que habrá de reiniciarse.

358. El aborto provocado ¿constituye un crimen, sea cual fuere el grado de desarrollo del proceso de gestación?
- Siempre hay crimen, desde que trasgredís la ley de Dios. La madre, o cualquier otra persona, cometerá en todos los casos un crimen al quitar la vida al niño antes de su nacimiento, porque ello equivale a impedir al alma que afronte las pruebas cuyo instrumento debía ser el cuerpo.

359. En los casos en que la vida de la madre corre peligro si el niño nace, ¿es un crimen sacrificar a este último para salvar a aquélla?
- Resulta preferible sacrificar al ser que no existe y no al ser que existe.

360. ¿Es racional dispensar al embrión las mismas consideraciones que al cuerpo de una criatura que ha vivido?
- Ved en todo esto la voluntad de Dios y su obra. No tratéis, pues, con ligereza las cosas que debéis respetar. ¿Por qué no respetar aquellas obras de la Creación que han quedado truncadas, a veces por voluntad mismo del Creador? Ello está dentro de sus designios, que nadie está llamado a juzgar.

 LIBRO DE LOS ESPÍRITUS - ALLAN KARDEC.
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"Cuando un espíritu debe encarnar en un cuerpo humano en vías de formación, un lazo fluídico, que no es más que una expansión de su periespíritu, lo vincula al embrión que lo atrae con una fuerza irresistible desde el momento de la concepción. A medida que el embrión se desarrolla, el lazo se acorta bajo la influencia del principio vital material del embrión, el periespíritu, que posee varias propiedades de la materia, se une molécula a molécula al cuerpo que se forma. por eso es posible decir que el espíritu, por intermedio de su periespíritu, se enraíza en cierto modo en ese germen, como lo hace una planta en la tierra. Cuando el embrión llega a la plenitud de su desarrollo, la unión es completa, y entonces nace a la vida exterior."

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