INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.-Mensaje psicofónico de Bezerra
2.- Forma de los Espíritus. Periespìritu; Reflexión
3.- Fenómenos mediúmnicos
4.- Lo que debe ser el espiritista ante sí mismo.
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MENSAJE PSICOFÓNICO DE BEZERRA
Los ciclos de evolución suceden invariablemente, obedeciendo la planificación superior. Periodos de ascendencia evolutiva caracterizados por el conocimiento, otros periods de madurez para la fijación de los postulados aprendidos. Es inevitable que vivamos las crisis existenciales decurrentes de la situación moral en que se encuentra nuestro planeta.
Reencarnasteis para contribuir con el momento de cambio de paradigmas del planeta de pruebas y de expiaciones, para el mundo de regeneración. Asumisteis el compromiso de divulgar a Jesús Cristo conforme las lecciones insuperables de su Evangelio.
La ciencia y la tecnología a partir del siglo XVII, viene realizando el ministerio para el que fueron creadas por la Divinidad esos paradigmas, pero el amor, experiencia nueva en el mapa evolutivo de las criaturas terrestres, no puede acompañar ese desenvolvimiento fascinante que, de un lado, proporciona comodidad, menores aflicciones, facilidades de intercambio, aproximación de los sentimientos en la construcción del bien, pero bajo otro aspecto, utilizados por mentes enfermas y corazones aturdidos, han sido los instrumentos de degradación de las masas, de la apropiación indebida de las conciencias, de la vulgarización de las propuestas nobles de bien.
Perseverad en el bien.
Daros las manos en cualquier circunstancia.
Que la sensibilidad exacerbada, nacida en la presunción o en los dispositivos egocéntricos, no os sea impedimento en el trabajo de iluminar las conciencias.
Existen, hijos e hijas amados, más relevantes acciones de bien que de degradación y decadencia. Sucede que el error y el vicio jalean sus acciones, mientras que la virtud discreta y silenciosa aprovecha las noches sin estrellas para tornarse en lámparas divinas, guiando para el momento supremo de la liberación.
Sabemos de vuestras luchas, de vustros testimonioos silenciosos, de las lágrimas vertidas ante lo que deseais realizar y que lograis hacer. No pocas veces, con vustros guías espirituales, os enjugamos el llanto y nos dirigimos rumbo en el oceano bravío a sdr conquistado para ser encontrada la tierra de promisión.
Utilizad los sublimes recursos de la Doctrina, especialmente las reuniones mediúmnicas para, a través de ese puente sublime, que liga un plano al otro plano de vida, desaciendo los aranceles de las fuerzas negativas que muchas veces nos envuelven, diseminando los sentimientos de amarguras y decepciones.
No creais que aquello que no lograis sea negativo para el Señor; antes considerad que la dificultad de ahora y la mejor solución para las necesidades vigentes. Mañana entendereis mejor lo que hoy os parece una incógnita.
Os saludamos, hijas e hijos de la unión, por los resultads de nuestro encuentro anual, por la serenidad con que discutisteis los temas en pauta.
En Europa y los Estados Unidos de América del Norte, caben las investigaciones más profundas en casi todas las áreas del conocimiento. La nueva Sudamérica, marcada por el dolor, por el sufrimiento del hermano de África y del indígena nativo e ingénuo, compete el surgimiento del bien con la contribución de Europa y Asia, caracterizado por el sentimiento de amor. Seremos la demstración viva de que la más pulsante fuerza del universo, es el amor, porque Dios es amor, y a través de ese amor que rige en todas partes y en nosotros, podemos tolerarnos y darnos las manos para los objetivos que nos llevarán a la plenitud.
Alegraros, porque el Señor vigila y sus embajadores, los cocreadores del planeta que lo dirigen, están alertas y la programación pautada está siendo ejecutada, aunque no nos sea visible como gustaríamos.
Contribuid pues, hijos e hijas del alma, con vuestra ternura, limando las imperfecciones del periodo primario de evolución y transformándolas en sentimientos de entrega en nombre de la caridad fraternal que en breve, se expandirá por toda la Tierra, sin que haya diferencia de los super desenvueltos y de los miserables, cuando entonces el lobo feroz estará en la misma fuente bebiendo el agua al lado del cordero pacífico.
Tenéis el nombre escrito en el libro del reino de los Cielos y esforzaros para que sea mantenido ante la misericordia inefable de aquel que es el camino para la verdad y que es camino para la vida: nuestro Señor Jesús Cristo.
Los Espíritus-espíritas trabajadores de la Casa de Ismael, mantenedora del lema Dios, Cristo y Caridad, aquí con nosotros, nos solicitan para que les seamos la voz pidiendo: avance, anonimato en los senderos de la Verdad y el Amor hasta las últimas fuerzas de vuestra jornada en el bendecido planeta.
Mucha paz, hijas e hijos, son los votos del servidor y amigo de siempre.
Bezerra.
(*) Revistado por el autor espiritual.
(Mensage psicofônico dictado por el Espíritu Bezerra de Menezes al médium Divaldo Pereira Franco durante el encerramiento de la reunión ordinaria del Consejo Federativo Nacional, de la FEB, realizada en Brasília, el 08 de noviembre de 2015:
FORMA DE LOS ESPÍRITUS :
PERIESPÍRITU ( Reflexión).
El espíritu en su mas pura esencia no tiene forma, lo que vemos y perciben los mediums es el periespíritu, que es el lazo que une al cuerpo con el espíritu.
Los espíritus utilizan el periespíritu para materializarse y manifestarse, a medida que el espíritu evoluciona los lazos con la materia se hacen mas ligeros, menos densos.
Los espirtus utilizan el periespiritu para manifestarse en el plano fisico, utilizan la apariencia fisica de su ultima encarnación, para ser reconocido por sus familiares y seres queridos de su ultima reencarnacion, otros espíritus pueden preferir manifestarse con la apariencia fisica de anteriores encarnaciones o de la encarnación que mas importancia tuvo en su evolución espiritual.
Recordemos que el espíritu vive muchas vidas, por tanto tuvo varias apariencias físicas, tanto de hombre como de mujer.
Esas almas que los moribundos ven son los espíritus amigos pertenecientes a la familia espiritual de la persona que esta desencarnando, que en este momento de trance, vienen a asistirnos y acompañarnos.
Tenemos que comprender que a ese ser querido se le finalizo el tiempo de su encarnación en este mundo y debe continuar su progreso en el mundo espiritual, donde si era una buena persona, casi con seguridad estará mejor que aquí en la tierra, mundo de expiación y pruebas.
Ellos continúan viéndonos y en muchos momentos acompañándonos y no desean vernos tristes.
Desean que se les continúe queriendo y recordando, pero sin tristezas y con la convicción de que algún día, si lo merecemos, estaremos junto a ellos.
Angeles C.M
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Lo que debe ser el espiritista ante sí mismo
El hombre tiene la costumbre de ser muy indulgente consigo
mismo; siempre encuentra medios para justificar su conducta, aunque esta no sea
tan correcta como debe: siempre procura excusar sus defectos y atenuar sus
faltas; tanto es así que, muy a menudo, se oye de labios de muchos, cuando se
trata de inculcarles el Espiritismo, que dicen:
Yo
no creo en nada, si sigo la corriente es para seguir a la mayoría, pero en
materias de la otra vida creo que lo mejor es hacer el bien posible, y si hay
algo después de la vida presente, nada malo me puede suceder; y estos hombres
entienden que practican el bien, siendo padres correctos para sus hijos, no
haciendo ningún mal, ni en su casa ni fuera de ella, pagando todas sus deudas y
compromisos, y dando alguna limosna cuando les viene a bien. Estos hombres
creen que así ya lo han hecho todo y que están preparados para cuando sean
llamados a juicio. ¡Cuán engañados viven!
La sociedad vive mal y a veces lo que para la sociedad es cosa
corriente, es falta grave ante la ley divina. No basta no hacer mal, es
necesario hacer mucho bien, y luego ¿cómo sabe el hombre si hace mal o bien, si
no se rige por la ley divina, y sí sólo por la ley humana? Aunque cumpla con
los deberes sociales, en dónde estará la práctica “amarás al prójimo como a ti
mismo”. Volverás bien por mal. Si te hieren en una mejilla volverás la otra.
Bendecirás a los que te maldicen. Y orarás por los que te ultrajen y te
persiguen.
Las leyes humanas dejan escapar las faltas que no alcanza el
código penal, pero las leyes divinas alcanzan a todas las faltas que de alguna
manera afectan a la conciencia. Por eso los que piensan como dejamos dicho, se
equivocan; porque si bien viven en paz, según la ley humana, están en
descubierto con la ley divina y cuando llegue su hora, sufrirán las
consecuencias de su error y mientras sigan pensando y obrando así, la sociedad
no se reformará y todos serán víctimas de su egoísmo y de la falsa
interpretación de la ley, que, en definitiva, nos ha de colocar a cada uno
según sus obras. Los espiritistas no debemos proceder así: todo espiritista ha
de ser muy severo consigo mismo; nunca en su interior debe dispensarse una
falta, nunca debe buscar atenuantes para justificar su conducta, si ésta en
algo ha dejado que desear; él debe ser el primero y más severo juez de sí
mismo, no debe olvidar que si está en este mundo y tiene que sufrir y luchar,
la causa está en su atraso, en sus imperfecciones y defectos que urge que se
eche de encima todo lo que no sea amor, virtud, caridad, justicia, o sino, en
vano tratará de tener paz y nunca podrá honrar la doctrina que profesa y no
será digno de llamarse espiritista.
Ya sabemos que es muy difícil llegar a ser hombre justo en todo,
pero el espiritista aunque, por su historia pasada, se encuentre con resabios
de lo que fue ayer debe luchar siempre para avanzar en el camino de depuración,
sin desalentarse aunque le sea difícil el rehabilitarse o depurarse, hasta que
llegue a ser hombre digno en todo. Para conseguir esto, aconsejamos una
práctica que nosotros hemos seguido y seguimos durante bastantes años, práctica
que nos ha dado muy buenos resultados llegando a obtener todo cuanto nos ha
sido necesario para conseguir nuestros propósitos de vivir con justicia y
dentro del amor de Dios. Todo espiritista procurará, todos los días antes de
acostarse, hacer un examen de todo lo que durante el día ha sentido y ha hecho.
Hay tres maneras de faltar: de pensamiento, de palabra y de acción o de obra.
La falta de pensamiento es aquella que ya por sentir pasiones
injustas o mal reprimidas, o por no ser bastante indulgentes con las faltas del
prójimo, o por codiciar cosas injustas, el espiritista puede sentir deseos que
son punibles ante la ley divina. Como el espíritu tentador muchas veces acosa
al espiritista por este lado y le tiene muy a menudo bajo su dominio, aunque no
llegue a hacerle cometer la falta, esto le produce al tal espiritista cierto
malestar y le imposibilita, mientras está en tentación, de concebir
pensamientos y deseos del bien, y, por lo tanto, mal podrá practicarlo si no lo
piensa.
El espiritista que al hacer el examen vea que está sugestionado
por una tendencia injusta, debe hacer el propósito de resistir a los
pensamientos impuros o faltos de caridad; para esto, debe pedir mucho al Padre,
recordar la pureza de las palabras y de los hechos del sublime Maestro y no
olvidar que todos tenemos un ángel guardián que está encargado de guiarnos, que
tendrá mucha satisfacción en cooperar en nuestra regeneración y que ayudará a
su protegido, mientras éste persista en sus buenos propósitos. Y aunque esto a
veces no se consiga en seguida, aún que el espiritista que falta de pensamiento
no logre, a pesar de sus esfuerzos, separar pensamientos malos, no debe
acobardarse, sino persistir, día tras día, en sus buenos propósitos, pedir y
confiar y ya verá, como a la postre, serán coronados con éxito completo sus
esfuerzos, y entonces se sentirá más tranquilo y los buenos pensamientos
afluirán sobre él y conseguirá la práctica del bien sin grandes trabajos. Si la
falta es de palabra, que por falta de previsión se haya sido indiscreto,
intolerante o absoluto, el espiritista en seguida que reconozca su mal
proceder, no le deben doler prendas, sino en seguida y sin dilación ninguna,
debe proceder a dar cumplida satisfacción a la persona o personas ofendidas,
procurando, con toda sinceridad, demostrar verdadero arrepentimiento, hasta
conseguir que aquella falta cometida sea dispensada.
Entonces al hacer el examen, el espiritista a más de rogar al
Padre y pedir al Señor que tan amable fue para todos, debe llamar poderosamente
al guía espiritual, procurando tomar todas las resoluciones que sean necesarias
para corregirse de tal defecto, procurando cumplir los propósitos que haya
formado. Si no triunfa de su carácter tan pronto como desearía, no debe tampoco
acobardarse, sino resistir consigo mismo y perseverar, pidiendo,
arrepintiéndose y dando tantas satisfacciones cómo sean necesarias, cada vez
que incurra en falta para borrarla, sin olvidar que esta conducta le
garantizará la protección de arriba y le pondrá en condiciones para que las
personas que trate le reconozcan su buena voluntad, a pesar de sus defectos, y
esto hará que, sin tardar mucho, se encuentre corregido de las faltas en que
acostumbraba incurrir de palabra. Si la falta es de obra, esta ya es más grave
y el espiritista debe procurar por todos los medios posibles no incurrir en
ella. Hay obras que pueden ser faltas leves como otras que pueden ser faltas
graves; en las primeras, puede el espiritista, con la ayuda de Dios, de los
buenos espíritus y de sus hermanos, corregirlas. Digo con la ayuda de sus
hermanos, porque, cuando el espiritista incurre en falta de obra, no debe
fiarse de sí mismo, sino que, además del decidido propósito de no volver a las
andadas y pedir mucho la protección de los buenos espíritus, debe buscar el
consejo y la protección de aquellos hermanos espiritistas que, más prácticos
que él en las cosas de la vida, tengan ya otro temperamento y otras virtudes.
Estos hermanos, si el espiritista es sumiso y está bien
arrepentido de sus faltas, pueden ayudarle con sus consejos, y entre los de
arriba, los de aquí y los buenos propósitos del interesado, puede llegar a
corregirse y ser espiritista correcto. Si la falta es grave acarrea
consecuencias que no se borran con buenos propósitos, si no que le alcanza hasta
la expiación; por esto aconsejamos a todo espiritista que si tuviera la
desgracia de incurrir en una falta grave, sólo una larga penitencia podría
borrarla. Entendemos por penitencia un olvido absoluto de todas las cosas que
pueden halagar y distraer; entendemos por penitencia una vida de retiro, de
mortificación, sufriéndolo todo por amor a Dios y por reparación de la falta;
entendemos por penitencia dedicarse a la caridad en bien de los pobres, de los
enfermos, de los afligidos, y no pensar más que en agradar a Dios y ser útil al
prójimo, a medida de las fuerzas del penitente. Sólo así se borran las faltas
graves.
Así es que todo espiritista que desgraciadamente se encontrara
en este caso, en sus exámenes de conciencia ha de hacer grandes arrepentimientos
y propósitos muy decididos y no cejar hasta conseguir su rehabilitación. Mucho
puede el arrepentimiento, la oración y la práctica de la caridad. El
Espiritista que siga nuestros consejos y siga las prácticas que dejamos
indicadas en los artículos: “Lo que debe ser el espiritista ante Dios, ante el
Señor y Maestro y entre sus hermanos”, mucho podrá adelantar y mucho podrá
hallar en la vida venidera. De lo contrarío, muy difícil le será salir de esta
existencia y tener vida tranquila y de dicha en el espacio. Hay espiritistas, y
no pocos, que viven siguiendo los impulsos de su corazón, sin pararse en las
faltas de pensamiento, poco de las faltas de palabra y, si bien se fijan en las
obras, no dan toda la importancia que requieren todos aquellos actos y acciones
que no son bastante justas. Estos espiritistas, aunque no hagan males de
importancia, viven sin regla fija y no adelantan, y en muchas cosas se
diferencian poco de los que no son espiritistas.
Estos hermanos en creencias van mal y se exponen a quedar en malas condiciones al salir de la tierra y el procedimiento de hoy puede costarles muchas lágrimas y muchos sufrimientos; por eso muchos de los espiritistas desencarnados, según nuestros estudios, han quedado en mala situación y son muy pocos los que quedan con una posición brillante en el espacio y es por falta de estudios en sí mismos y por falta de cuidado en la manera de pensar, hablar y obrar.
Hay, pues, que vivir apercibidos, y no distraerse en la vida terrestre, los que quieran aprovecharse de ella para su progreso y para su bienestar. Es necesario orar, pedir, suplicar, y aconsejarse con aquellos que son prácticos en la vía de purificación, hay que consultar libros de moral espiritista, y sobre todo El Evangelio según el Espiritismo, por Allan Kardec, en el cual están previstos muchos de los peligros que pueden hallar los espiritistas en la vida terrestre.
Es necesario no olvidar, y esto deben tenerlo presente todos los
espiritistas, que el tiempo que pasamos en la tierra es sumamente corto, y que
el tiempo que tendremos que pasar y que sin remisión nos espera en el espacio,
será sumamente largo; aquél será feliz o desgraciado, según hayamos cumplido o
dejado de cumplir; procuremos, pues, progresar en virtudes, en amor y adoración
al Padre, en respeto y veneración hacia nuestros semejantes, y no dudemos que
nuestra felicidad será grande y se habrán acabado para nosotros los
sufrimientos y males que tantos años nos aquejan y nos tienen retenidos en
planetas de expiación.
Miguel
Vives
Extraído del libro «Guía práctica del espiritista»
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