miércoles, 8 de abril de 2026

La Fatalidad y los Presentimientos

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Don de curar

2.- La Pascua

3.- Momentos de Reflexión: El sentido de la Vida en la Tierra

4.- La Fatalidad y los Presentimientos

                                         ****************************


    


                    DON DE CURAR 

Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad demonios; 
"graciosamente recibísteis, dad graciosamente". (San Mateo, cap. X, v. 8).
 

2. "Dad gratuitamente lo que habéis recibido gratuitamente"; dijo Jesús a sus discípulos; por este precepto prescribe que no se haga pagar lo que uno mismo no ha pagado, y lo que ellos habían recibido gratuitamente era la facultad de curar a los enfermos y echar a los demonios, es decir, a los malos espíritus; este don se les dio gratuitamente por Dios para el alivio de los que sufren y para ayudar a la propagación de la fe, diciéndoles que no hicieran con él ningún negocio, ni un objeto de especulación, ni un medio de vivir. 

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC

                                        *********************************




                                           LA   PASCUA

  Hermanos, hoy quiero hablaros sobre la semana santa, que como sabéis, es una fiesta que celebran algunas religiones para conmemorar la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Es digno de mencionar la enorme devoción que despierta esta manifestación tan popular y arraigada en este País. Como bien sabéis, las imágenes que pasean por las calles de muchas ciudades, se pueden considerar como verdaderas obras de arte, todas ellas vestidas con ricos trajes cuajados de pedrerías, suntuosas imágenes de vírgenes portando valiosos mantos bordados en oro y plata, algunas con incrustaciones de piedras preciosas, mantones de terciopelo con dorados ribetes multicolores, vírgenes con el corazón atravesado por puñales de oro y platino, colgando de sus manos infinidades de rosarios de plata y oro, cruces y medallones que valen una fortuna, donados por fervorosos cofrades para agradecer algún imaginado milagro concedido a algún ser querido que se salvó de la muerte, borlones de oro fino y policromados por costosos artesanos y un sinfín de candelabros de oro blanco y fino cristal de bohemia; en fin, un derroche de dinero en todos los sentidos y eso sin contar los miles de claveles y flores variadas que adornan los pasos.


     Empieza la procesión y delante las dignísimas autoridades, con el semblante rígido, poniendo cara de circunstancias, trajeados con vestimenta para la ocasión, adornados con grandes medallones de oro y plata, cordones de oro al cuello y provistos de doradas varas de mando indicativas de su suprema autoridad; luego el cortejo de penitencia en disciplinadas filas, unos descalzos, otros arrastrando cadenas, otros con una cruz a cuestas imitando al Nazareno y detrás los obispos, los párrocos, los sacristanes y los monaguillos balanceando los incensarios impregnando el ambiente de olor a incienso, todo esto precedido por una gran banda de cornetas y tambores, los cuales abren paso y anuncian el evento, después el esperado y pesadísimo paso, o trono, como también le llaman, portado por costaleros a los cuales no les importa destrozar sus hombros con tal de que su trono sea el que mejor se mueva, horas y horas debajo de aquella estructura, sudando y faltándoles la respiración, teniendo a veces que ser relevados al faltarles las fuerzas para seguir bajo aquel potro de tortura, algunos salen deshidratados, exhaustivos y vomitando. Por último, otra banda de música cierra la comitiva tocando marchas fúnebres y otros temas rebuscados, con objeto de sensibilizar a las personas que se agolpan para ver pasar la procesión. A lo largo de toda la calle se aglomeran todo tipo de criaturas, las cuales y salvo honrosas excepciones, se dedican a criticar todo lo que se les pone delante, aquel penitente que lleva la túnica muy corta, el otro que la lleva descolorida, otro que cojea, el que lleva el capirucho ladeado y mientras esperan que pase el resto de la cofradía, se dedican a reír las gracias del que está al lado contado chistes, otros y entre ellos algunos penitentes, con el pretexto de ir al servicio, entran en el bar y se toman varias copas de aguardiente: en fin, que para la mayoría estas fiestas son una tapadera para echarse a la calle, pasarlo bien y tener un motivo para emborracharse sin que nadie lo critique.


      Mientras tanto, en los asilos, los ancianos impedidos, esperan que unos brazos fuertes como los de los mencionados costaleros, vayan a empujarles la silla de ruedas para poder salir al patio, pues se mueren de pena al no poder tomar un ratito el sol. También esperan que algunos de aquellos fervorosos cofrades, se acerquen a hacerles un poco de compañía, vayan a escucharles y a decirles algunas palabras de consuelo, pero no sucede así ya que el mundo no está por esa labor, el mundo los ignora y por aquel lugar no aparece nadie, pues allí no hay público, ni banda de música, ni motivo de distracción, asimismo muchos hermanos enfermos a los cuales nadie visita, esperan la llegada de esas piadosas mujeres que van de promesa tras el trono, descalzas y rezando el rosario detrás de los palios de las vírgenes de barro, pero pasa el tiempo y nadie llega junto a sus lechos de dolor para inyectarles esperanzas; otros hermanos nuestros que duermen en portales y a la intemperie, comiendo de los 
contenedores de basura, esperan que esas imágenes sean vestidas más humildemente y ese oro sea invertido en procurarles cobijo y llenar sus estómagos, pero eso tampoco llega pues el mundo quiere pompas y boatos, prefieren seguir adorando al becerro de oro. Quien puede ayudar se olvida de sus obligaciones más sagradas y solo piensan en brillar, ocupando los primeros lugares, ignorando que aquellos que padecen hambre y soledad, que aquellos que duermen en las calles y pasan frío, también son sus hermanos.

      En fin queridos hermanos, que os voy a contar que ya no sepáis, ¿es acaso todo esto que está ocurriendo, lo que nos recomendó Nuestro Amado Maestro Jesús?, ¿es lícito que después de más de veintiún siglos todavía sigamos teniendo crucificado al Divino redentor?

      Si el Maestro nos pidió que asistiésemos al desnudo, que diéramos de comer al hambriento, que visitáramos a los enfermos, que enseñáramos al que no sabe y sobre todo que amásemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, ¿es esto lo que estamos haciendo con esta forma de actuar? Si no es así, pues somos culpables ante la Ley Divina.

      La verdad queridos hermanos, que se podrían llenar infinidades de páginas, todas relacionadas con la ceguera del hombre, millones de criaturas en todo el mundo carecen de lo necesario, mientras las grandes fortunas se emplean en lujosas mansiones, grandes capitales se emplean en la fabricación de mortíferas armas, sofisticados ingenios inventados para destruir al hombre, máquinas infernales son empleadas para combatir los derechos humanos, el vicio y la locura campean por todo el orbe terrestre, los espíritus de Amor y bondad lloran con desconsuelo ante tan doloroso cuadro, pero no, no ha de ser así, pronto, muy pronto el mundo despertará y las almas buenas conquistarán la tierra, pues como bien sabéis, es voluntad Divina que la luz domine a las tinieblas y los espíritus inocuos serán expulsados de esta esfera, serán relegados a otros confines más en consonancia con su rebeldía y al fin el paraíso prometido por Nuestro Amantísimo Padre Celestial, se hará una realidad eterna.

       LA CARIDAD ES EL ÚNICO CAMINO PARA ALCANZAR EL REINO DE LOS CIELOS

       Bueno amados hermanos, nada más por ahora, solo que sepáis que os queremos mucho y que rogamos a Dios por todos vosotros y por vuestras queridas familias.

      Vuestro más pequeño hermano,
      FRATERNALMENTE: Hermano Bras. 

                                             ********************************


                                                                          


                       MOMENTOS DE REFLEXIÓN
           EL SENTIDO DE LA VIDA EN LA TIERRA             La naturaleza emite estertores sometida a los azotes de leyes imponderables. Sumándose a los intensos sufrimientos que han estado influyendo en la sociedad, el terremoto en Nepal, el volcán en Chile, los tornados y los desastres colectivos en diferentes países, en estos días convocan a la mente humana a que reflexione acerca de la transitoriedad del mundo físico.

En permanentes alteraciones, el planeta impone dolores superlativos a los seres conscientes, a modo de advertencia constante acerca de la realidad de la vida. Simultáneamente, la sociedad está inquieta en todas partes. Los diversos sistemas gubernamentales no consiguen calmar al ciudadano, porque rápido muestran su peor lado, que es siempre el resultado de la mala aplicación de las leyes, el fruto espurio del egoísmo y de los intereses subalternos de aquellos que se consideran inmortales en el campo físico.

Vestidos con la indumentaria orgánica han construido incomparables obras que dignifican su existencia, ampliando los horizontes del pensamiento y luchado tenazmente para eliminar o disminuir las fuerzas incoercibles, que sorprenden con un alto grado de destrucción, reduciendo casi todo a polvo y devastación. En una paradoja de gigantescos aspectos, la belleza confraterniza con la tragedia, el éxito con el infortunio, las conquistas superiores con las pérdidas inimaginables. Aspiraciones sublimes convertidas en realidad, de un momento para otro se diluyen en el río del olvido y quedan inmortalizadas en las páginas de la Historia, mientras que el dolor prosigue, en un campeonato fuera de lo común, victorioso...

Platón afirmaba que la función de la filosofía es preparar para la muerte. El emérito discípulo de Sócrates comprendía que la existencia física, por más prolongada que fuera, era siempre muy breve en el transcurso del tiempo. Recomendaba, como un mecanismo para la conquista de la felicidad, la ética de los elevados principios morales y el esfuerzo para la auto-iluminación, conforme con lo enseñado por su maestro.

El sentido de la vida en la Tierra es, sin duda, la conquista de la plenitud, entendiendo la presencia del sufrimiento y de sus tributos inevitables en nuestro existir, a través del amor.

- Divaldo P. Franco -

                                        *********************


                                                            

LA FATALIDAD  Y LOS PRESENTIMIENTOS

      -Instrucciones dadas por el Espíritu San Luis-

Uno de nuestros corresponsales nos ha escrito lo siguiente:

«En el mes de septiembre último, una embarcación menor, que hacía la travesía de Dunkerque a Ostende, fue sorprendida por un temporal durante la noche; el pequeño barco naufragó, y de las ocho personas que lo ocupaban, cuatro perecieron; las otras cuatro, entre las cuales me encontraba yo, consiguieron mantenerse sobre la quilla. Permanecimos toda la noche en esa horrible posición, sin otra perspectiva que la muerte, que nos parecía inevitable y de la cual sentimos todas las angustias. Al amanecer, el viento nos había empujado hacia la costa, y pudimos alcanzar la tierra a nado.
«¿Por qué en ese peligro, igual para todos, sólo cuatro personas han sucumbido? Notad que, por mi parte, es la sexta o la séptima vez que escapo de un peligro tan inminente, y más o menos en las mismas circunstancias. Soy realmente llevado a creer que una mano invisible me protege. ¿Qué he hecho para esto? No sé gran cosa, no tengo importancia ni utilidad en este mundo y no me jacto de valer más que los otros; lejos de eso: había entre las víctimas del accidente un digno eclesiástico – modelo de virtudes evangélicas – y una venerable hermana de la congregación de San Vicente de Paúl, que iban a cumplir una santa misión de caridad cristiana. La fatalidad parece 
desempeñar un gran papel en mi destino. ¿No estarían allí los Espíritus para alguna cosa? ¿Sería posible obtener de ellos una explicación al respecto, preguntándoles, por ejemplo, si son ellos los que provocan o desvían los peligros que nos amenazan?...»

      De conformidad con el deseo de nuestro corresponsal, dirigimos las siguientes preguntas al Espíritu san Luis, que consiente en comunicarse con nosotros todas las veces que hay instrucciones útiles para dar.

1. – Cuando un peligro inminente amenaza a alguien, ¿es un Espíritu el que dirige el peligro? Y cuando la persona escapa del mismo, ¿es otro Espíritu el que lo desvía? Resp. – Cuando un Espíritu se encarna, elige una prueba; al elegirla se traza una especie de destino que no puede impedir más, una vez que a la misma se ha sometido; hablo de las pruebas físicas.
      Al conservar su libre albedrío sobre el bien y el mal, el Espíritu es siempre dueño de soportar o de rechazar la prueba; un Espíritu bueno, al verlo flaquear, puede venir en su ayuda, pero no puede influir en él adueñándose de su voluntad. Un Espíritu malo, es decir, inferior, mostrándole y exagerándole un peligro físico, puede hacerlo vacilar y asustarlo, pero la voluntad del Espíritu encarnado no queda por ello menos libre de toda traba.

2. – Cuando un hombre está a punto de perecer por accidente, parece que el libre albedrío no interviene en nada. Por lo tanto, interrogo si es un Espíritu malo el que provoca este accidente, siendo de cierto modo su agente; y, en el caso en que escape del peligro, pregunto si un Espíritu bueno ha venido en su ayuda. 
Resp. – El Espíritu bueno o el Espíritu malo no pueden sino sugerir pensamientos buenos o malos, según su naturaleza. El accidente está marcado en el destino del hombre. Cuando tu existencia ha sido puesta en peligro, es una advertencia que tú mismo has deseado, a fin de desviarte del mal y de volverte mejor.
      Cuando escapas de ese peligro, todavía bajo la influencia del mismo, piensas de manera más o menos firme en volverte mejor, según la acción más o menos firme de los Espíritus buenos. Al sobrevenir el Espíritu malo (digo malo sobrentendiendo el mal que aún hay en él), piensas que escaparás del mismo modo a otros peligros y dejas nuevamente desencadenar tus pasiones.

3. – La fatalidad que parece presidir a los destinos materiales de nuestra existencia, ¿aún sería, pues, el efecto de nuestro libre albedrío? 
Resp. – Tú mismo has elegido tu prueba: cuanto más ruda sea y mejor la soportes, más te elevas. Aquellos que pasan su existencia en la abundancia y en la satisfacción humana son Espíritus débiles que permanecen estacionarios. De esta manera, el número de desafortunados aventaja en mucho al de los felices de este mundo, teniendo en cuenta que los Espíritus buscan en su mayoría la prueba que les será más fructífera. Ellos perciben muy bien la futilidad de vuestras grandezas y de vuestros goces. Además, la existencia más feliz es siempre agitada, siempre movida, aunque más no sea por la ausencia del dolor.

4. – Entendemos perfectamente esta doctrina, pero eso no nos explica si ciertos Espíritus tienen una acción directa sobre la causa material del accidente. Supongamos que en el momento en que un hombre pasa por un puente, éste se derrumbe. ¿Quién ha llevado al hombre a pasar por ese puente? 
Resp. – Cuando un hombre pasa por un puente que debe romperse, no es un Espíritu el que lo lleva a pasar por ese puente: es el instinto de su destino el que lo conduce.

5. – ¿Quién ha hecho romper el puente? 
Resp. – Las circunstancias naturales. La materia tiene en sí misma las causas de su destrucción. En el caso tratado, el Espíritu, teniendo necesidad de recurrir a un elemento extraño a su naturaleza para mover fuerzas materiales, más bien ha de recurrir a la intuición espiritual. De este modo, si ese puente debía romperse, ya que el agua había desunido las piedras que lo componen y el óxido había corroído las cadenas que lo suspenden, el Espíritu – decía – insinuará más bien al hombre para pasar por ese puente, en lugar de hacer romper otro bajo sus pasos. Además, tenéis una prueba material que os adelantaré: cualquier accidente sucede siempre naturalmente, es decir, que las causas que se vinculan unas a otras, lo conducen insensiblemente.

6. – Tomemos otro caso en el que la destrucción de la materia no sea la causa del accidente. Un hombre mal intencionado me da un tiro; la bala me roza, pero no me alcanza. ¿La habría desviado un Espíritu benévolo?
 Resp. - No.

7. – ¿Pueden los Espíritus advertirnos directamente de un peligro? He aquí un hecho que parecería confirmarlo: Una mujer salía de su casa y seguía por el bulevar. Una voz íntima le dijo: Detente, vuelve a tu casa. Ella titubea. La misma voz se hace escuchar varias veces; entonces, ella volvió sobre sus pasos; pero, cambiando de parecer, se dijo: ¿Qué he de hacer en mi casa? Seguiré; sin duda, es un efecto de mi imaginación. Entonces ella continuó su camino. A algunos pasos de allí, una viga que se desprendió de una casa la golpea en la cabeza y la deja caída sin conocimiento. 

¿Qué era esa voz? ¿No era un presentimiento de lo que iba a suceder a esa mujer? – Resp. Era la voz del instinto; además, ningún presentimiento tiene tales caracteres: son siempre vagos.

8. – ¿Qué entendéis por la voz del instinto? – Resp. Entiendo que el Espíritu, antes de encarnarse, tiene conocimiento de todas las fases de su existencia; cuando éstas tienen un carácter saliente, conserva una especie de impresión en su fuero interno, y esta impresión, al despertarse cuando el momento se aproxima, se vuelve presentimiento.

Nota – Las explicaciones precedentes se relacionan con la fatalidad de los acontecimientos materiales. La fatalidad moral está tratada de una manera completa en El Libro de los Espíritus.

ALLAN KARDEC, REVISTA ESPÍRITA - PERIÓDICO DE ESTUDIOS PSICOLÓGICOS. Año I – Marzo de 1858 – Nro. 3

( Art. aportado por Eliseo León )

                                       ************************************************



domingo, 5 de abril de 2026

El Más Allá del suicida

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El Espiritismo, entre la perla y el fango

2.- Desde la otra Vida.

3.- La Divina Voluntad

4.- El Más Allá del suicida

                                      ******************************


EL ESPIRITISMO ENTRE LA PERLA Y EL FANGO                               


Una reflexión desde León Denis y la Filosofía Kardeciana

León Denis, en la introducción de En lo invisible, nos recuerda que “El Espiritismo será lo que de él hagan los hombres”. Esta afirmación, cargada de sentido, nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como cultivadores de la doctrina espírita. La metáfora de la gota de lluvia que puede convertirse en perla o en fango según el lugar donde caiga, nos muestra que el destino del Espiritismo depende de la fidelidad y la altura espiritual con que lo practiquemos y difundamos.

Allan Kardec definió el Espiritismo como una doctrina de triple aspecto: ciencia, filosofía y moral. La ciencia espírita estudia los fenómenos mediúmnicos con método y rigor, buscando leyes universales; la filosofía interpreta esos fenómenos para responder a las grandes preguntas sobre el alma, la justicia divina y la evolución moral; y la moral ofrece una ética práctica basada en la enseñanza de los Espíritus superiores, que nos llama a la caridad, la fraternidad y la responsabilidad. Reducir el Espiritismo únicamente a la experimentación física es amputar su sentido más profundo. Kardec mismo insistió en que los hechos son importantes, pero lo esencial es la enseñanza moral que de ellos se desprende.

Denis advierte con inquietud la tendencia de ciertos adeptos a “aconfinarse en la indagación exclusiva del fenómeno físico”. Esta desviación convierte la doctrina en espectáculo o curiosidad, alejándola de su misión regeneradora. Lo vulgar es la fascinación por lo extraordinario, la búsqueda de pruebas materiales, el deseo de sensacionalismo. Lo sublime, en cambio, es la elevación del pensamiento, la inspiración moral y la transformación íntima del ser humano. Cuando el Espiritismo se reduce a lo primero, se degrada en fango; cuando se cultiva lo segundo, se transforma en perla que ilumina la conciencia.

Hoy, en nuestras comunidades, cultivamos una visión del Espiritismo que busca reafirmar la raíz kardeciana, evitando sincretismos que diluyan su identidad filosófica; proyectar la doctrina como filosofía racional y ética dentro del ámbito académico y cultural; producir mensajes y testimonios que resuenen en la sensibilidad humana; y fomentar espacios de encuentro donde la diversidad de interpretaciones se armonice en torno a principios comunes de fraternidad y progreso. Denis sigue siendo actual: nos recuerda que el verdadero valor del Espiritismo no está en la curiosidad por lo invisible, sino en la capacidad de transformar lo visible —la vida cotidiana, las relaciones humanas, la sociedad— a través de la ética espírita.

El Espiritismo, como toda filosofía, no existe en abstracto: vive en la práctica de quienes lo asumen. La gota de lluvia que menciona Denis es símbolo de nuestra responsabilidad. Si la doctrina cae en corazones abiertos a la verdad y la caridad, se convierte en perla que ilumina; si se reduce a espectáculo o curiosidad, se degrada en fango que oscurece.

Por ello, los adeptos del Espiritismo asumen hoy una responsabilidad decisiva: la de difundir la doctrina con lucidez, fidelidad y altura moral, fieles a las enseñanzas extraídas de las obras de Allan Kardec. No basta con conservar la letra; es necesario encarnar el espíritu de la enseñanza, proyectar su ética en la vida social y personal, y evitar que se trivialice en lo meramente fenomenológico.

La pregunta que Denis nos deja abierta sigue resonando con fuerza en nuestro tiempo: ¿Qué vamos a hacer del Espiritismo hoy? La respuesta no está en los fenómenos, sino en nuestra capacidad de vivir y difundir la doctrina como filosofía de progreso, como ética de fraternidad y como camino de elevación espiritual.

Escrito por Walter Pérez Vila.

Sociedad Espiritista Faro de Luz. Holguín Cuba

                                               ************************************


              DESDE LA OTRA VIDA

( COMUNICADO POR MEDIUMNIDAD PARLANTE)

                                                                     


—Dios nos bendiga.

No podemos sustraernos porque en ello vemos vuestro interés y deseos de un mayor conocimiento de las Leyes de Dios, a contestaros a las consultas que hoy tenéis en cartera.

Tened presente que nosotros no tenemos el todo a nuestro alcance; tenemos una inteligencia muy limitada y un campo que, aun siendo amplio y grandioso, es preciso ser dignos de poderlo andar, conocer y asimilar convenientemente.

Os hemos dicho muchas veces (y vosotros no le dais la importancia que merece) que los tiempos, a pasos agigantados, se acercan.

Os hemos informado que vuestra vida, vuestro entendimiento y vuestro comportamiento han de ser próximamente muy distintos.

Las facultades intelectivas se desarrollarán enormemente.

No hará falta, para comunicaros, la palabra, porque el pensamiento lo hará perfectamente.

Os venimos diciendo que todo vendrá a su luz, a su verdadero sentido, al camino que ha de hacerlas más justas, más amplias y más clarividentes.

La alimentación será más reducida, más espiritual que material.

Tienen que venir muchos acontecimientos antes de dar ese paso y ya los estáis tocando, porque vienen propia y paulatinamente a su debido tiempo.

Ese artículo que estabais comentando es rigurosamente cierto (Nota: La revista «Blanco y Negro del 26 de diciembre de 1970 publicó un reportaje con fotografías, en el que, entre otros datos de interés, exponía que habían sido recogidos en cintas magnetofónicas más de 30.000 mensajes de personas que habían fallecido. En estas experiencias estaban investigando ingenieros de alta frecuencia, parapsicólogos, técnicos en comunicaciones y sacerdotes).

No os extrañe que ocurran estos descubrimientos ahora.

Cada día se producirán nuevos descubrimientos en este orden.

No os sorprenda que hombres que jamás han creído, que se han burlado y que han manifestado aversión a las comunicaciones con el más allá, crean firmemente, porque la Providencia les dará pruebas inequívocas y sólidas para que no tengan más remedio que creer.

No os maraville que los que nunca han nombrado a Dios lo nombren y crean en Él firmemente.

Que los que nunca han aceptado la reencarnación y la comunicación con nosotros vayan creyendo, porque se sucederán acontecimientos para que, sin que nadie les fuerce u obligue, hechos irrefutables e inequívocos les hagan aceptar plenamente esta realidad.

Estas verdades han llegado el tiempo en que sean conocidas por todos, porque Dios quiere que Sus hijos no ignoren las Leyes en que se desenvuelven y la responsabilidad que contraen al transgredirlas.

 —Hermano —dice un presente—, ¿es posible que exista algún modo de mejorar la grabación de estos mensajes, a fin de que éstos se capten con mayor claridad que lo vienen haciendo?

—Para que esos mensajes se recojan en las cintas magnetofónicas es Indispensable que las entidades espirituales manipulen los fluidos necesarios para que puedan ser grabados.

Por ahora encontraréis dificultades, pero a medida que Dios dé al cerebro humano más facultades y ciencia, éste hallará el modo de construir aparatos  más sensibles que recogerán con mayor fidelidad cuantos mensajes les sean dirigidos y os podréis poner en contacto con vuestros seres queridos del mundo espiritual, que están ansiosos de establecer comunicación con vosotros para aconsejaros e informaros ampliamente de la vida espiritual.

No sé si os he contestado bien.

Perfectamente, hermano, pero desearíamos saber si los fluidos que tienen que manejar las entidades espirituales proceden de los componentes del grupo investigador, y en este caso, si en nuestro grupo disponemos de facultades para, llegado el momento, recoger mensajes por este medio.

—Cuando llegue el tiempo en que esos aparatos se perfeccionen, tanto en vuestro grupo como en otros, se podrán recibir estos mensajes, sea cualquiera el lugar en que os pongáis a la escucha.

Es el principio de los contactos con los espíritus que precisa la humanidad para que cambie el rumbo.

—Entonces, ¿es indispensable la prestación de fluidos adecuados por los asistentes para que se produzca la impresión de la voz o pensamiento en las cintas magnetofónicas?

—Indudablemente, los fluidos necesarios para la grabación los recoge el guía espiritual de entre los asistentes, sintonizándolos, del mismo modo que vosotros hacéis para buscar una emisora en vuestros aparatos de radio, hasta adecuarlos a la sensibilidad de la cinta para que se graben los pensamientos de quienes quieren comunicarse con vosotros.

—Por lo que nos aseguras, estos investigadores, de que habla la revista «Blanco y Negro», disponían entre ellos de algún sensitivo que facilitó los fluidos necesarios, aunque ellos no lo hayan sabido.

—El sensitivo lo han tenido. El aparato es el que aún no tiene la sensibilidad conveniente. Pronto se sensibilizará y las recepciones serán más claras y convincentes.

Entre tanto, esperar tranquilos.

Todo seguirá su marcha paso a paso con la mayor seguridad.

Si las grandes jerarquías de la Iglesia se interesan ya en la investigación de estos fenómenos, ¿qué se puede esperar?: la confirmación o aceptación de los mismos en todas las esferas y por todos los mandamientos de otras religiones, porque si hoy hay bifurcaciones entre ellas, pronto todas habrán de aceptar su convergencia en Dios, único foco exacto, verdadero y lumínico para toda la humanidad.

Que Él nos proteja a todos.

Un hermano espiritual que desea vuestro progreso.

Jaén, 6 de enero de 1971

Eduardo Fernandez Hebrard

Tomado del libro editado por la F.E.E. "Desde la otra Vida "

                                       *****************************


             LA  DIVINA VOLUNTAD

( Comunicado a través de una mediumnidad )

                               


  Ya hemos visto que en el plano material, que podríamos llamar plano horizontal, la voluntad más fuerte se impone a la más débil. Debéis saber que el campo de la lucha material no es la única realidad existente. Existe también el plano espiritual, y en él también, muchos planos que van de la materia a la esencia misma de Dios. Cada plano se rige por sus leyes y conocimientos, habiendo investigadores que los denominan planos de conciencia. Lo cierto es que son realidades más inmutables que vuestro mundo físico, en donde moran vuestros propios espíritus cuando se entregan al sueño, así como los seres que se encuentran sin cuerpo material. En ellos también se realizan progresos y se adquieren nuevos conocimientos que os permiten acceder a planos más elevados. Muy a menudo vuestros inventos y progresos en el plano físico, provienen directamente de vuestras estancias en planos más elevados.

  Aquí vemos unas relaciones de orden vertical, que no se rigen por el principio de voluntad fuerte- voluntad débil, pues la voluntad de los planos superiores siempre neutraliza a la de los planos inferiores. De estas regiones más elevadas, llamadas también regiones de luz, proviene la protección del Cristo y demás profetas a sus seguidores y colaboradores. No dudéis que las fuerzas de amparo en el planeta, surgen de ellos y os debéis sentir seguros de que cumpliendo Su voluntad venceréis todos los obstáculos. Siempre se os ha enseñado que existe una voluntad por encima de la vuestra. Tal Voluntad, que pertenece al Creador, Padre o Dios, reina inmutable en todo el Universo. Es la Voluntad perfecta que atrae a todas Sus criaturas hacia Él. Dicha Voluntad nos viene siendo revelada en el interior de nuestras conciencias. Cuando aprendamos a escucharla y a cumplirla, estaremos bajo Su amparo y protección.

  Para llegar a este punto es muy necesario que estudiemos y pongamos en práctica Sus leyes, pues de lo contrario, en vez de escuchar Su voluntad, podríamos ser víctimas de espíritus obsesores, que acudirían de inmediato a nosotros para halagarnos y apartarnos del camino espiritual. Estudiad, al tiempo que vigiláis que vuestros pensamientos y sentimientos no se alejan de los del Padre, así acrecentaréis vuestra voluntad y la pondréis acorde con la de vuestros Maestros y la del Padre.

- Espíritus Hermanos de la Caridad, a través de David Estany Prim-

                                   *************************


          EL MÁS ALLÁ DEL SUICIDA

                                                     

                               

El suicidio es, por sus características y efectos tan particulares, tal y como nos dice la mentora espiritual Joanna de Angelis «La más compleja e infeliz de todas las cosas que le pueden suceder al ser humano». Efectivamente, el suicidio es una acción muy infeliz, que depara unas inevitables y desgraciadas consecuencias para aquella persona que caiga en él, tanto en el plano espiritual como, luego, en futuras reencarnaciones. 

Los motivos que llevan a un ser humano a tomar la trágica decisión de matarse a sí mismo pueden ser numerosos, variados y complejos, teniendo que ser muy prudentes a la hora de tratarlos y de valorarlos. Sólo uno mismo sabe cómo se siente, sólo uno mismo sabe las fuerzas que tiene o no tiene y lo que espera o no espera de la vida… y lo que espera o no espera de la muerte. 

En líneas generales, aquella persona que se suicida vive inmersa en un mundo mental cerrado en el que lo único que cuenta para ella es dejar de sufrir, escapar de una situación y una realidad, la que sea, que le está angustiando y que para ella es ¡ insoportable! Esa es su única prioridad y el suicidio, por desgracia, la única válvula de escape que sabe encontrar… lo demás, en esos momentos, no importa, aunque luego ya sea demasiado tarde… 

Con mucha probabilidad, si la persona conociera las consecuencias que aguardan a aquellos que caen en el suicidio y supiera sobre los compromisos espirituales que se contraen con ello, su decisión pudiera ser otra pero, lamentablemente, dominado por la angustia y la desesperación, pasa a acariciar y a dejarse seducir por la idea de la muerte como único remedio para su situación, convencido o, al menos, esperanzado, de que con ello va a poner término a sus padecimientos.

 Sin embargo ¡supremo engaño! ¡Porque la muerte no existe, somos Espíritus inmortales! y este hecho esencial debería condicionarnos en todos los aspectos y momentos de nuestra vida. Y en el primer y más importante punto en el cual debe reflejarse esta realidad que forma parte intrínseca de nosotros es en el hecho, simple y obvio en sí mismo, de que no podemos nunca dejar de existir siendo, por tanto, completamente inútil cualquier acción que, de una u otra manera, hagamos para destruir nuestra existencia. ¡No es posible nadar contra una corriente que nos arrastra, inevitablemente, siempre hacia la Vida! 

Muchos son los testimonios de Espíritus que, cuando encarnados, se dejaron atrapar en los brazos seductores, falsos y traicioneros del suicidio, expresando con sus palabras, de un modo claro y contundente, la desesperación y la infelicidad con la que se encontraron tras su infeliz acción. Como ejemplo, valgan las sentidas palabras de Mousinho d’Albuquerque, que se suicidó con un disparo en la sien: 

«Cuando suponía que iba a llegar para mí el descanso, la muerte me trajo el martirio indecible de la prolongación de la vida, en su manifestación más tormentosa» (Espíritu Mousinho d’Albuquerque, en El Martirio de los suicidas, Almerindo Martins de Castro) 

Sería complejo detallar y profundizar en las consecuencias y responsabilidades por las que puede atravesar aquél que se ha suicidado, pudiendo éstas variar, dependiendo de diversos factores. Es decir, no todos han de pasar exactamente por las mismas situaciones, ni vivirlas de la misma manera, ni con la misma intensidad y duración. No existiendo una regla absoluta y uniforme, sin embargo, en todos los casos las consecuencias corresponderán siempre a las causas que lo produjeron, con sus atenuantes o agravantes, según las condiciones individuales y particulares de cada uno. 

Podríamos generalizar diciendo que a la persona que se suicida le aguarda una gran sorpresa, en la que, en lugar de encontrar el reposo, la nada o el olvido que tanto anhelaba, se dará cuenta de que la vida no ha finalizado con la destrucción del cuerpo físico; que el intento Cada persona que abandona la vida a través de la puerta falsa del suicidio es un Espíritu que se complica enormemente su futuro por querer escapar de su presente. ¡Evitemos nosotros la ceguera del alma! de auto-aniquilarse, a pesar de haberse arrojado a los brazos de la muerte, ha sido en vano y que en su mente le continúan atormentando los mismos problemas o motivos que le llevaron a tomar su infeliz decisión. Y que sus amarguras, lejos de extinguirse, se recrudecen y se vuelven más íntimas y profundas, teniéndose que enfrentar al desengaño y a una serie de situaciones y de estados que le pueden marcar la existencia durante muchísimo tiempo. 

Las consecuencias negativas para el Espíritu comenzarán ya en el mismo proceso de la separación de su cuerpo físico, que se complicará enormemente, haciendo que el ser se sienta como una especie de “muerto-vivo”, totalmente desequilibrado y fuera de sí. Seguirán variadas situaciones, muchas veces esperpénticas y dantescas, angustiosas y duras, con las que se ha de enfrentar en el plano espiritual, hasta los inevitables efectos producto de todo el desorden vibratorio y mental ocasionado por el acto suicida. Las gravísimas secuelas y lesiones producidas en su cuerpo espiritual, que se pueden mantener, incluso, durante años consecutivos, bajo la acción mental cristalizada del instante agónico de la auto-aniquilación, se reflejarán en las próximas reencarnaciones. 

Anticipar la muerte a través del suicidio nunca es una solución, y sí es siempre un acto mal entendido y, sobretodo, inútil, porque queriéndose liberar el ser humano de unas situaciones o problemas que cree insalvables o insoportables, sin embargo, no se va a poder liberar nunca de sus compromisos como alma inmortal, pues forman parte de su aprendizaje y de sus pruebas. Y que, por ser ineludibles, como un estudiante que repite curso, deberá afrontarlos nuevamente en próximas reencarnaciones hasta vencerlos y superarlos definitivamente.

 Se puede afirmar, sin duda alguna, que cada persona que abandona la vida a través de la puerta falsa del suicidio es un Espíritu que se complica enormemente su futuro por querer escapar de su presente. Los propios espíritus que han traspasado dicha puerta nos animan ¡nos piden encarecidamente! para que resistamos todos los males que se nos pongan por delante, que soportemos desilusiones, deshonra, amarguras, enfermedades y desgracias bajo cualquier aspecto, porque todo eso, nos advierten, será siempre preferible a las angustias que nos esperan si caemos en el gran espejismo y el gran error del suicidio. 

Sin embargo, por difíciles y desesperadas que sean las circunstancias del Espíritu, Dios, Padre Creador, “no quiere” la perdición de ninguna de sus criaturas, sino que aprendan, en este caso, de ese error que es el suicidio y se levanten, con la cabeza bien alta, para seguir adelante, progresando en dirección al Amor y al Conocimiento que les aguarda. Por ello, independientemente de las situaciones con las que se tengan que enfrentar los que se han suicidado, se van a encontrar todos ellos, sin excepción, con el Amor y con la Misericordia de Dios, que les va a brindar, a manos abiertas, nuevas y valiosísimas oportunidades para rectificar el error cometido y armonizarse con las perfectas Leyes Divinas. 

El Espiritismo nos enseña, de una manera clara y rotunda que, además del hecho esencial de que la muerte no existe, y que, por tanto, ese ser querido que “se ha marchado” no ha dejado de vivir, el hecho no menos importante y maravilloso de que con los pensamientos de amor y de cariño hacia ellos se les puede ayudar mucho ¡muchísimo! La persona que se ha suicidado necesita, más que nadie, de amor y de comprensión. Ellos mismos, en sus comunicaciones, coinciden en que la mejor y más grande ayuda que pueden recibir de los seres queridos que dejaron en el plano físico son esos pensamientos de amor y de cariño, junto con la oración sincera que, como nos explican, es un auténtico bálsamo que les ofrece paz, consuelo, renovación de fuerzas y de ánimos. 

Camilo Castelo Branco, el principal protagonista de la extraordinaria obra de Memorias de un suicida, que abandonó la vida física por no saber enfrentarse a su ceguera, nos deja un testimonio que debe conducirnos a reflexiones muy profundas:

 «Yo fui suicida. Queriendo huir de la ceguera de los ojos, me sumergí en la ceguera del alma». (Palabras del Espíritu Camilo Castelo Branco, en "El martirio de los suicidas", de Almerindo Martins de Castro)

 ¡ Evitemos nosotros la ceguera del alma !

 Para ello es del todo imprescindible que conozcamos y asumamos nuestro origen espiritual y reflexionemos sobre todo lo que se desprende de ese conocimiento y de esa extraordinaria realidad de la que, por mucho que lo intentemos, nunca vamos a poder huir: ¡Somos Espíritus inmortales! 

No permitamos, entonces, por favor, que nuestra transitoria condición de seres humanos vaya en contra de nuestra condición de Espíritus inmortales que es, realmente, lo que somos cada uno de nosotros. ¡Amemos y respetemos la vida¡ 

¡Amemos y respetemos nuestra vida¡

 No quiero finalizar sin dejar unas sinceras y muy sentidas palabras para todos aquellos que han dejado la vida física escogiendo el camino complicado, duro y triste del suicidio. Para todos ellos vayan nuestros mejores votos de paz, de armonía y de recuperación, con el deseo más sincero de que nazca en su interior la esperanza de un porvenir mejor, con la total certeza de que estarán amparados por Jesús, nuestro Amigo y Maestro, el Divino Médico de las almas.

- Alfredo Tabueña-

                                   ************************