INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.-Dos caminos
2.- No es necesario haber visto para creer por la razón
3.- Olvido del pasado
4.- Fantasías espirituales
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DOS CAMINOS

Es fácil saber si una piedra fue retirada de un rio o si fue rota en una cantera. Las de la cantera presentan muchas aristas, son ásperas e irregulares, ásperas al tacto. Las piedras de rio son lisas y regordetas, ya sufrieron un pulimiento natural. A lo largo del tiempo, la corriente de las aguas se va encargando de rozarlas unas contra las otras, para redondear las aristas. En la medida en que se van tornando pulidas, van siendo reducidas la fricción entre ellas, ya no se hieren, deslizan armoniosamente unas entre las otras, como esferas lubrificadas de un molino.
El proceso evolutivo espiritual de las criaturas humanas puede ser comparado al del pulimiento de las piedras del rio. El Espíritu es creado puro e ignorante. Puro, porque no trae cualquier tendencia para el mal, ignorante porque no adquirió aun algún conocimiento. A lo largo de las sucesivas reencarnaciones, la corriente de la vida también nos lanza a unos contra otros: somos llevados a convivir entre semejantes. En nuestra infancia espiritual, aun como las piedras en bruto, esa convivencia es marcada por el atrito entre nuestras aristas. La rusticidad del hombre de las cavernas nos muestra lo que fueron esas primeras encarnaciones; el instinto animal predominando sobre la razón y el sentimiento, la materia sobre el Espíritu, el estado de guerra como condición permanente.
Se pasaron siglos y milenios, abandonamos las cavernas, participamos de la construcción, del apogeo y de la caída de varios imperios, Vivenciamos diversas culturas. Con las conquistas de la ciencia, domesticamos la naturaleza, transformamos el paisaje a nuestro alrededor, descubrimos como tornar la existencia más confortable. Observando, no en tanto, nuestro mundo interior, nos deparamos con la presencia incomoda y persistente de imperfecciones atávicas, paleolíticas. La Historia nos revela que, aun mismo después de dejar las cavernas, el hombre conservó trazos del troglodita en su intimidad espiritual. pues fue nuestra ignorancia rustica la que, ante la vacilación de Pilatos, exigió el martirio del dulce Jesús. Fueron nuestro orgullo y nuestro egoísmo los que produjeron las guerras, las masacres de las Cruzadas, las hogueras de la Inquisición y los horrores de la Esclavitud. Son Ingenuos los que suponen que no estaban allá. Así, a lo largo de esos siglos, avanzamos mucho más en el progreso material, exterior, que en la jornada ética, intima, del Espíritu
“La evolución espiritual es continua, no retrocede nunca, pero si puede ser retardada en su procesamiento si no se aprovecha bien la oportunidad que Dios concede al Espíritu reencarnado.. Vivir en sociedad es aspecto esencial de esta oportunidad. Frecuentemente nos sentimos inconformes por tener que convivir con personas que nos aborrecen, nos irritan, nos son antipáticas, pero es esa convivencia un proceso natural de nuestro mejoramiento. Tales personas son indispensables: ellas nos incomodan exactamente en nuestros puntos más débiles, más sensibles, y nos apuntan, por tanto cuáles son esos puntos, que son nuestras peores aristas: los que precisan de ayuda incomodan nuestro egoísmo, los que juzgamos mejores que nosotros nos hieren la vanidad y el orgullo, y así en adelante. Cada conflicto es una alerta y un roce pulidor de aristas. Cuanto más ásperos somos, más dolorosos son los disgustos, pues el dolor es consecuencia de nuestros actos de desamor para con el prójimo, en esta o en otras existencias.
Diferentemente de las piedras, sin embargo, la criatura humana, estando dotada de inteligencia, conciencia y libre albedrio, puede elegir el camino evolutivo menos doloroso. Jesús nos marca el rumbo: amarnos los unos a los otros. Ninguno de nosotros fue creado para sufrir y el amor puede librarnos del dolor, pues el nos “cubre la multitud de los pecados” (Pedro IV,8)
La evolución es ley universal e irrevocable, pero dos son los caminos que nos son ofrecidos para recorrerla: el dolor o el amor. la práctica del amor proporciona pulimiento sin dolor en nuestras almas, nos suaviza las aristas, nos desarrolla el altruismo, armoniza nuestra convivencia con los semejantes. La decisión es siempre nuestra.
Mauricio Roriz
Traducido al español por Merchita
Fuente: Revista Espírita Allan Kardec, nº 39
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NO ES NECESARIO HABER VISTO PARA CREER POR LA RAZÓN
32. El estudio previo de la teoría, tiene otra ventaja, es la mostrar inmediatamente la grandeza del objeto y el alcance de esta ciencia; aquel que debuta viendo girar o golpear una mesa, está más inclinado a la burla, porque difícilmente cree que de una mesa pueda salir una doctrina regeneradora de la Humanidad. Hemos mencionado siempre que aquellos que creen antes de haber visto, sólo porque han leído y comprendido, lejos de ser superficiales son al contrario los que más reflexionan; adhiriéndose más al fondo que a la forma, para ellos la parte filosófica es la principal, los fenómenos propiamente dichos, son lo accesorio, y dicen que aun cuando los fenómenos no existieran, no dejaría de quedar una filosofía, que por sí sola resuelve problemas insolubles hasta hoy; que por si sola da al pasado del hombre y a su porvenir la teoría más racional; pues prefieren una doctrina que explica, a las que no explican o explican mal. El que reflexiona comprende muy bien, que se podría hacer abstracción de las manifestaciones y que por eso no subsistiría menos la doctrina, las manifestaciones vienen a corroborarla, a confirmarla, pero no son la base esencial; el observador formal no las rechaza, al contrario, espera las circunstancias favorables que le permitirán ser testigo. La prueba de los que avanzamos, es que antes de haber oído hablar de las manifestaciones, muchas personas tenían la intuición de esta doctrina, que no ha hecho si no dar un cuerpo, un conjunto a sus ideas.
33. Por otra parte no sería exacto decir que los que empiezan por la teoría, no tengan objetos prácticos de observación; por el contrario, los hay que a sus ojos deben tener mayor valor que los que puedan producir en su presencia, éstos son los hechos numerosos de las manifestaciones espontáneas, de las cuales hablaremos en los capítulos siguientes. Hay pocas personas que no tengan conocimiento de éstas al menos de oídas; muchas las han tenido ellas mismas, a las cuales sólo habían prestado una mediana atención. La teoría tiene por efecto darles la explicación de esto mismo; y decimos que estos hechos son de un gran valor, cuando se apoyan sobre testimonios irrecusables, porque no se puede suponer ni preparación ni connivencia. Si los fenómenos provocados no existían, no menos subsistirían los fenómeno espontáneos, y aunque el Espiritismo no tuviese otro resultado que el de darles una solución racional, esto sería ya mucho. Así es que la mayor parte de los que leen por adelantado, transportan sus recuerdos sobre estos hechos, que son para ellos una confirmación de la teoría.
- EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS .
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OLVIDO DEL PASADO

Hay quienes, en su orgullo y vanidad, se resisten a admitir que puedan haber pasado por formas inferiores de vida. Y para refutar la verdad de la reencarnación o pluralidad de existencias, sostienen que tendrían que conservar la memoria de su vida anterior. Aun cuando éste es un juicio simplista, pero que puede surgir también en personas bien intencionadas, deseosas de conocer la Verdad de la Vida, necesario es aclarar este punto.
A éstos, les diremos: si una simple conmoción cerebral es lo bastante para que olvidemos los hechos de nuestra vida presente, ¿ cómo ha de ser posible conservar recuerdo alguno de los hechos en nuestras existencias pasadas, no estando grabadas en el cerebro de la nueva personalidad? Si bien la Mente espiritual (o mente subconsciente de la psicología) conserva la esencia de las experiencias y aprendizajes de su vida anterior y anteriores, carece de las imágenes necesarias en el nuevo cerebro físico de la nueva encarnación.
Conservamos, sí, las ideas generales y experiencias que hayan quedado grabadas en la Mente espiritual o subconsciente. Nuestra actual personalidad, lo que consideramos nuestro carácter, todo ese conjunto de gustos y tendencias, capacidad intelectual, dinamismo., etc., son el resultado de experiencias adquiridas, de gustos y disgustos, de las vicisitudes pasadas en anteriores existencias.
Además, no recordarnos nuestras vidas pasadas, sencillamente porque no están grabadas en la memoria de nuestra actual personalidad. La memoria nos refleja tan sólo aquello que, a través de los sentidos, haya sido grabado en las células del cerebro físico, ya que éste es el instrumento de manifestación de que se sirve la mente. Si bien en los individuos ya muy evolucionados, la Mente espiritual que radica en el Espíritu, se manifiesta con más intensidad, por lo que pueden recordar algunos pasajes de su vida anterior y hasta dos o tres vidas atrás. Aquellos que han alcanzado esta condición, pueden también vislumbrar, con mayor o menor intensidad, la vida y actuación en el plano o planos etéreos del espacio, de su vida espiritual antes de encarnar; por lo que, algunos de éstos en sus meditaciones, llegan a esos estados de desdoblamiento conocidos con la denominación de éxtasis. Pero en cambio, esta visión anterior al renacimiento por aquellos que hayan pasado por las zonas inferiores tenebrosas del astral, sería causa de grandísimos sufrimientos y otros males.
Las leyes de la Vida, emanadas de la Máxima Sabiduría Cósmica, son perfectas. Y si algo nos parece imperfecto, se debe a nuestro desconocimiento de esas leyes.
Hagamos algunas consideraciones acerca de las ventajas que significa el olvido del pasado. Analicemos con detenimiento.
¿No sería un martirio para nosotros, recordar nuestros actos delictuosos, nuestras víctimas, nuestros victimarios y aun nuestras vergüenzas de vidas recientes?
El conocimiento de un pasado lleno de errores, embrutecido, como el de la mayoría de nuestra humanidad actual, sería una carga tan pesada, que sólo los seres muy fuertes podrían, quizá, soportar. Pero, sería motivo de crueles inquietudes para los seres más débiles en lucha con su destino.
Aquellas personas que en su última vida pasada hayan tenido una existencia fácil, de riquezas, lujos y derroches, y la vida actual de pobreza y dificultades sin cuento (compensación por la Ley de Consecuencias), ¿podría soportarla?
Si una persona que haya sido ultrajada, o le hubiesen ultrajado una hija, esposa o esposo en una vida anterior, y se encontrase con el ultrajador (identificándole) en el círculo de sus relaciones sociales, ¿ qué acontecería?
Supongamos que una persona conservara la memoria del pasado y por ello identificara entre sus amistades a otra persona que, en alguna de sus vidas pasadas le hubiese acusado de un crimen no cometido y por el cual hubiese pasado varios años en una cárcel, en alguno de aquellos calabozos antiguos, o perseguido por el fanatismo religioso hubiese ido a parar a las mazmorras de la Inquisición... ¿ qué acontecería?
Y por último, ¿podría un niño soportar el recuerdo de las escenas de actos malvados ejecutados en vidas anteriores o persecuciones en el pasado? Sin duda, enfermaría en la mayoría de los casos, y hasta enloquecería con la repetición en formas de alucinaciones.
Saliendo recién nuestra humanidad de la bestialidad feroz, ¿qué ventajas podría darnos el recuerdo de un pasado de odios e injusticias, de vergüenzas y lágrimas que hemos hecho derramar, de dolor y sangre vertida por culpa nuestra?.
¿Qué puede ser el pasado de cada uno de nosotros? Bestialidad, resentimientos, odios, venganzas, injusticias y toda una larga lista de errores que perturbarían nuestro equilibrio psíquico, convirtiendo la vida en un tormento. El Espíritu, débil aún, no podría resistir.
No obstante, mediante el olvido de todo ese pasado, renaciendo a una vida nueva, en un ambiente generalmente distinto, con una nueva educación, la perspectiva cambia completamente.
Siendo cada vida una nueva oportunidad de progreso, este recuerdo sería un gran impedimento para cumplir el destino de cada cual. ¡Bendigamos el olvido temporario, que el Eterno Amor nos concede a través de Sus leyes!
El conocimiento integral de nuestras vidas pasadas, nos presentaría inconvenientes temibles, horrorosos, no tan solo desde el punto de vista individual, sino también colectivo; puesto que introduciría en la vida social elementos de discordia, fermentos de odio que agravarían e impedirían todo progreso moral-espiritual. Los criminales de la historia reencarnados para expiar, verían de nuevo las vergüenzas las iniquidades de todos los siglos, expuestas ante sus ojos. El pasado acusador, sería la causa de múltiples sufrimientos.
Dios, en su infinita sabiduría y amor, nos evita todas estas torturas y otras más, mediante este fenómeno psíquico (dentro de la Ley de Vibración), cual es la privación del recuerdo y conocimiento de nuestro pasado, una vez entrado en el cuerpo carnal.
Sebastián de Arauco
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FANTASÍAS ESPIRITUALES
La principal característica de la Doctrina de Jesús es la ausencia de las fantasías. Teniendo como fundamento el amor, toda ella está estructurada en la simplicidad, sin exteriorizaciones aberrantes.
Ella vino a completar las enseñanzas de los profetas y a dar cumplimiento a la Ley instituida por Moisés y demás Emisarios, estando el Evangelio constituido de un cuerpo doctrinario de dulcificante esperanza y lenificadora paz.
No presentando ninguna agresión, ninguna embestida contra causas u hombres, doctrinas o éticas.
Ausculta al infeliz y lo anima a la prosecución de la jornada áspera de la evolución.
Ampara al desatinado y estimula al equilibrio con el que se podrá elevar a la victoria sobre las pasiones.
Todas sus lecciones están hechas de imágenes simples con un gran alto tenor de comunicación. Los textos más vigorosos no pierden la línea direccional de la pujanza del amor.
Cuando censura, embiste contra el error, amparando a quien se dejo victimar por el engaño.
Cuando condena, se dirige al egoísmo, auspiciando la reparación del egoísta.
Cuando llama, no atemoriza con amenazas, sino que antes, en voz imperativa, define las líneas de comportamiento a través de las cuales se hace posible la integridad moral del hombre.
No sistematiza técnicas ni sobrecarga de exégesis
Sus aspiraciones se inspiran en lirios del campo, redes del mar, aves del cielo, semillas de la tierra…
Varas, granos de trigo y mostaza, peces y panes, aceite, monedas y nácar inspiraron los poemas incomparables de las parábolas que conservan su grandeza…
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Molinos y asnos, lámparas, puertas y caminos, luz y tinieblas son las constantes enunciaciones que nortean sin margen para equívocos…
Dolores y problemas, enfermedades crueles y dramas tormentosos reciben cuidados especiales que luego se consustancian en alegrías, salud, buen ánimo…
Espiritas perturbados y lúcidos aparecen a menudo en triunfal victoria de la vida sobre la muerte, sin vocerío verbalista ni discusión inoperante – comprobando la procedencia del esfuerzo individual a beneficio de cada criatura.
Son herederos de Dios los pacificadores, los pobres de espíritu, los perseguidos, los afligidos, los que lloran, los sedientos de justicia, los hambrientos, los limpios de corazón, los insultados, injuriados, y despreciados, en razón de ser fieles a la verdad, bienaventurados por triunfar sobre las vicisitudes transitorias….
Sustituyamos el temor por el amor a Dios.
El Señor de los Ejércitos es un Padre Amantísimo.
La Doctrina espírita ofrece un fenómeno congruente al restaurar los postulados del evangelio, dándoles actualidad.
Ninguna imposición, ningún constreñimiento surge en la razón objetiva con la que se afirma en el consenso del pensamiento universal.
Ciencia experimental de largo porte, establece vínculos entre la fe y la razón, que se completan, en armoniosa identificación.
Quien comprueba cree, quien sabe cree y quien cree se transforma para mejor.
Religión de amor y caridad, estatuye la legitimidad de la renuncia y de la abnegación como fundamentales para la vida perfecta.
Todo el contexto de doctrina es contrario a la violencia, al temor, a la imposición.
Alienta al hombre en las luchas, más no le faculta el despotismo; ayuda al caído sin justificarle el disculpismo; atiende al enfermo y al perseguido, sin transferirles la necesidad de la reparación.
Lidiando con los Espíritus, advierte a los hombres en cuanto al Mundo de la Erraticidad, cuyos habitantes, procedentes en su gran mayoría de la Tierra, prosiguen con los hábitos y valores que les son propios…
No estimula fantasías rocambolescas ni profetismo apabullante.
Las premoniciones que proceden de sus textos fulgurantes son alcanzadas por la esperanza de la victoria del bien y fundamentadas en la perfecta identificación con la enseñanza de Cristo sobre el fin de los tiempos en que el mal desaparecerá, más los malos serán rescatados por la redención de ellos mismos.
No son Espíritus superiores aquellos que se atribuyen el derecho de inquietar a los hombres con pronósticos tenebrosos en relación al futuro o con fantasías exageradas sobre el progreso de la Tierra y la celeridad con que tal se dará.
Seamos cautelosos frene a las exageraciones de cualquier procedencia, profundizando reflexiones en las fulgentes paginas del evangelio y de la Doctrina Espirita, en las cuales obtendremos valor y recursos para el éxito de los intentos evolutivos.
Jesús es Maestro y Kardec se nos reveló como discípulo superior, modelo para nosotros, que deseamos alcanzar la meta de la perfección.
El Espiritismo, a semejanza del cristianismo, es claro como el Sol. Los errores que puedan aparecer en su nombre corren por cuenta de la invigilancia de médiums ociosos y emocionalmente perturbados, más que no alcanzan a la esencia de la Doctrina. Atraviesan por el movimiento tales profecías asustadizas, que agradan a una zona de mentes inquietas u ociosas y marchan al olvido.
Sin embargo, la Revelación, en toda su elocuencia, permanecerá como el faro bendito para los tiempos venideros del mañana, clareando rutas e iluminando conciencias en los rumbos de la Verdadera Vida.
Divaldo Pereira Franco
Después de la Tempestad. Juana de Angelis.
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