sábado, 5 de junio de 2021

Experiencias y Conocimiento

   INQUIETUDES  ESPÍRITAS

1,. Educación en la edad dorada.

2.- El Espíritu y el Cerebro se distinguen sin soportes materialistas.

3.-¿ Pueden comunicar entre sí, Espíritus de distintos Planos Espirituales?

4.- Experiencias y Conocimiento

5.-  La ingratitud





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           Educación en la edad dorada

                                           

La edad dorada puede ser encarada con optimismo y serenidad y, sobre todo, como una gran oportunidad educativa


   Considerando la inversión de la pirámide poblacional surge una necesidad. En esas condiciones, hay que pensar en la educación en la edad dorada, aquella que es capaz de generar en la sensibilidad la reverencia y la ternura.


 Delante de la nueva demanda, los educadores se enfrentarán con los que se encuentran en esa franja etaria. 


En esa etapa inicialmente ocurre la crisis de la jubilación. 


Existen crisis anteriores como la de la adolescencia, la de los treinta y la de los cuarenta


Nos interesa examinar la edad dorada y con ella la trayectoria de personas para pensar y reflejar. En esa fase se consolida la madurez natural trayendo en su interior el desapego, que apunta en la dirección de nuevos valores y también la oportunidad educativa.


Pensemos la “crisis de la jubilación”. Este momento crucial produce efectos relacionados con el estilo de vida presentado por la individualidad.


Podemos encontrar personas obsesivamente comprometidas con sus tareas, habiendo fuerte vinculación, incluyendo días u horas reservadas al descanso. Observamos también que, además de la vinculación al trabajo, este también posibilita a otros profesionales acceso a la satisfacción ocasionada por la interacción interpersonal, con dependencia a los miembros del grupo. La jubilación puede presentar efectos destructivos para este estilo de vida que ve en el trabajo la única fuente de satisfacción. Si consideráramos que la actividad laboral no es la única dimensión de la vida humana seremos capaces de desarrollar otros tipos de proyectos y será más fácil luchar contra el apego al cargo.


Hay personas capaces de desarrollar redes sociales fuera del ambiente de trabajo y parecen no sentir dificultades, cuando van a dejar de contribuir para el producto interior bruto.


Aquellas que poseen más autonomía generalmente son muy creativas y demuestran facilidad de establecer relaciones, cuando estas son necesarias, y también capacidad de asumir nuevos papeles.


Otras hay que son capaces de establecer pocas vinculaciones en toda su vida, de trabajar con relativa facilidad en favor del propio desarrollo personal y sustituir actividades perdidas por otras nuevas. Parecen protegerse bien, en el sentido de no expresar sus necesidades de dependencias. Esas pueden soñar con la jubilación, pues creen que ese momento puede convertirse en nuevas oportunidades de crecimiento, aunque amen lo que hacen.


Educación es un proceso y buenos resultados son posibles de encontrar.


Los educadores pueden ayudar a percibir que la edad dorada puede ser encarada con optimismo y serenidad y, sobre todo, mostrar la jubilación como una gran oportunidad educativa, sin inactividad.


Forzoso es reconocer la dificultad de luchar con el poder neurótico  y con las mentes insensibles e ignorantes. Sin embargo, no podemos olvidar que educación es un proceso y que buenos resultados son posibles de encontrar. Será trabajo arduo una vez que este condicionamiento es hecho por la propia sociedad, que considera el final de la vida, la muerte, cuando el individuo deja de trabajar.   Un comentarista nos recordó que a diferencia de Inglaterra, que posee dos mil, Brasil posee veinticinco mil cargos de confianza. Ellos no van a jubilarse nunca en los cinco mil ayuntamientos amigas. Eso nos advierte para que podamos recordar que no estarán interesados en el tema que estamos discutiendo.


Aunque encontremos en el mundo realidades diferentes, sociedades diversas, en ese proceso educativo podemos hacer observaciones que merecen ser consideradas, no importa cuál sea la población blanco.


En primer lugar debemos formular objetivos que puedan comprender la figura del ser integral, la totalidad de la persona humana, con naturaleza compuesta por dominios diversos y que pasan por lo transversal, inter-obrando entre sí. Tendremos que atender a la inteligencia cognitiva, a la inteligencia emocional, al dominio psicomotor y, también, a la espiritualidad.

Para determinados individuos, parar de trabajar parece hacer la vida sin sentido, por eso un proyecto de educación para la jubilación tendrá que dotar de sentido esta fase de la vida y estimular la adopción de un nuevo estilo de vida. 

Tendremos que atender a la salud, a la economía, a las relaciones interpersonales y familiares. Este proceso buscará abrir nuevos horizontes, ofrecer alternativas, actividades culturales volcadas para la edad específica.

No saber qué hacer con el tiempo, ahora totalmente libre, puede conducir a la peligrosa ociosidad. Algunos caen en la mano de aprovechadores y son lesionados, aunque eso sea de los males el más pequeño. Algunos definen la vejez como: “aquella cosa que sólo se percibe en los otros”. Hay un poco de verdad, cuando encontramos adolescentes de cabellos blancos o camuflados.

Es bueno que recordemos que apenas el 5% están viviendo en asilos de ancianos.

La falta de actividad planeada puede ser un destructor físico, psíquico y espiritual. De esa forma, se hace necesario elaborar un proyecto de vida que se ajuste a las reales posibilidades. Podemos ser optimistas y pensar en etapas no muy largas, llevando la vida como si fuéramos a morir en un futuro relativamente próximo. Un día la gente acierta. Pero debemos considerar que es hecho comprobado que la humanidad ha ampliado su media de vida. Así podemos reflejar en los cambios del modo de vivir, de pensar y de conducirse delante del envejecimiento que es universal, intrínseco (endógeno en el origen) y progresivo.

Vamos a recordar también que sólo el 5% están viviendo en asilos de ancianos y que la Organización Mundial de Salud apunta para la vejez sólo después de los setenta y cinco años y, aún, que podemos y debemos realizar cirugías plásticas espirituales, para no quedar parecidos con aquella bruja del cuento infantil.

La mayor parte de los ancianos no presenta señales considerables de decadencia de las aptitudes físicas y mentales, lo que les permite vida social, económica y espiritual productiva. Ticiano pintaba a los 75 años y Miguel Ángel a los 89 trabajaba en Pietá. Deberemos, en cuanto a sociedad, promover la seguridad psicológica y espiritual.

Vamos a utilizar ahora del antipático recurso de la cita personal y anticipo mis disculpas. Consideremos que experiencia vivida no puede ser transmitida; que no existen dos trayectorias idénticas y la ausencia de dos jubilaciones iguales. Por otro lado, consideremos que existen fases en la vida que pueden generalizarse y que los ejemplos animadores son recientes y accesibles.

Vamos a socorrernos de un trabajo publicado en plena crisis de los cuarenta y de otro algunos años tras la crisis de la jubilación

Hacerse viejo es un proceso natural e irreversible, que puede ser favorable o desfavorable. Sentimos insatisfacción al percibir la capacidad física disminuyendo, sin embargo la capacidad intelectual puede aumentar, así como la experiencia de vida.

Podemos demostrarlo utilizando dos épocas diferentes de la misma existencia. Ciertamente determinado producto, de esfuerzo intelectual, no podría ser obtenido por el joven, a pesar de disponer de toda la capacidad física, aunque una persona envejecida pudiera llegar a un producto idéntico. Ese razonamiento nos remite a la experiencia de vida.

Es preciso que aceptemos la crítica y la realidad de que no hicimos casi nada.

Experiencia de vida es aquello que hoy nos hace percibir que en los años sesenta había en el mundo una propuesta política volcada para el bien colectivo y nos explica aún la miopía del joven en la sociedad individualista del 2021.

Es la experiencia vivida, en los laboratorios de la salud pública, que nos hace apelar para la prudencia, para la diligencia y para la pericia, en la Bacteriología Clínica, aún estando de ella físicamente alejados.

En la década de 1980 nos preocupamos en hacer un diagnóstico rápido de una enfermedad que tenía la tasa de mortalidad aumentada en la proporción de la demora del resultado de su examen. No meditábamos de la posibilidad de la existencia de técnicos incapaces de percibir que no luchaban sólo con un tubo de ensayo, sino con vidas. No estábamos alertados porque no habíamos sido bien instruidos, ni en la post-graduación, en lo relativo a proceso en los tribunales ni aún habíamos pasado por los bancos de la facultad de derecho.

La primera preocupación fue resuelta el año de 1985, dieciséis  años tras la graduación en las ciencias biomédicas y en plena crisis de los cuarenta. La segunda fue publicada catorce años tras la crisis de la jubilación.

Esto es resultado de la planificación, no muy ambicioso, que comenté anteriormente. “Podemos ser optimistas y pensar en etapas no muy largas, recordando que la humanidad ha ampliado su media de vida, lo que es un hecho comprobado.”

El crítico más duro podrá decir que no fue un gol muy bonito y ahí me hará recordar al presidente que utilizaba  ejemplos recogidos del fútbol y dejar hablar al Maestro Dadá: “No existe gol feo. Lo feo es no hacer gol”.

Incluso así, que podamos aceptar la crítica y la realidad de que no hicimos – o somos – casi nada. Sólo no podremos dejar de resistir a la tentación de no comenzar a trabajar en el bien.

En la edad dorada cogemos los frutos de las diversas semillas lanzadas y el lector debe entender nuestra alegría cuando, tras tantos años, encontramos esta cita en la literatura. No estamos exentos, pues sabemos que representa un átomo del grano de arena de esa playa de las ciencias biomédicas. Esperamos que la contribución de 2021 no sea olvidada en el futuro, aunque ya haya producido
frutos en el presente.

Otro y más importante ejemplo de planificación puede ser encontrado en la propia sociedad brasileña. La biografía nos permite verificar cuan feliz y productiva puede ser la edad dorada. Mario Lago aleccionó: “Hice un acuerdo de coexistencia pacífica con el tiempo. Él no me persigue ni yo huyo de él. Un día la gente se encuentra”.

El escritor francés, residiendo en Lyon, nos ofrece precioso ejemplo para pensar en la edad dorada y su proceso de educación, al biografiar a una persona pública fácil de examinar por el conjunto de su obra inteligente. Con perfecto dominio de la lengua portuguesa, y visitando varias veces Brasil, nos ofrece una perla. No es una “mera compilación, sino una serena y desapasionada interpretación de hechos”. Uno de estos hechos no era de nuestro conocimiento y por eso lo escogemos para relatarlo a los que poseen mentes abiertas. Rolando Ramaccioti busca Laerte Abnelli. “Chico, allá en Uberaba, pidió que usted diseñara una carátula para su nuevo libro.” No conociendo a Chico y siendo activo, Laerte no desea colaborar en la divulgación de una creencia que no comparte y responde negativamente. Chico le escribe reiterando el pedido. 
 Enseguida, de pasada por São Paulo, es recibido en una hora marcada. Habló de la infancia del artista, referencia en cuestión de publicidad en Brasil. Narró hechos de los que Laerte no recordaba  ya, y también toda su vida. El artista estupefacto da su testimonio en libro posterior:

Fui testigo de una cosa (...) "¡Perfume! Mucho perfume: de rosas. No sólo delicioso aroma. ¡Garoava!¡Abundantemente! Tan intenso que mis cabellos estaban mojados. Y varios días después, lavados diariamente, olían a rosas. Y mi traje que guardé en el armario, siguió perfumado por meses y meses seguidos...”

Siete años después, sin que Laerte tenga noticias de Chico, le ocurre otro hecho inusitado. No tengo coraje de privar el lector del placer de verificar, en el libro (referencia), como se transfiere de la fe en el nihilismo a la realidad del alma inmortal.

-Luiz Carlos D. Formiga-
El autor de este artículo es Licenciado en Pedagogía.

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EL ESPÍRITU Y EL CEREBRO SE DISTINGUEN SIN SOPORTES MATERIALISTAS

James Fallon, neuro-científico, profesor de psiquiatría y comportamiento humano en la Universidad de California, ha pasado años investigando el cerebro en busca de posibles asesinos. A los 58 años de vida, se creía una persona “normal”, teniendo como referencia una familia equilibrada y una intensa actividad académica. Una tarde de octubre de 2005, buscando en los exámenes de personas que padecían graves trastornos psiquiátricos, a través de imágenes cerebrales de asesinos mezcladas con esquizofrénicos, depresivos y otros cerebros "normales", tuvo una sorpresa singular: en el análisis de los exámenes se encontró cierta imagen que reveló el cerebro de un psicópata; sin embargo, identificó que era su examen. Se sorprendió, después de todo fue una revelación impactante y comenzó a cuestionar su propia identidad.  Fallon descubrió que su cerebro tiene un área "inactiva" vinculada a la conducta ética y la toma de decisiones. También señaló que tiene genes relacionados con la violencia.

Bajo el peso de los sorprendentes descubrimientos, publicó un libro titulado “El psicópata en el interior”. En el trabajo, explora algunos argumentos sobre las causas de un hombre felizmente casado y en su profesión, que puede ser un psicópata con las mismas características genéticas que un asesino en serie.  Es difícil determinar con precisión qué convierte a una persona en psicópata. De hecho, la anomalía mental tiene una variedad de síntomas que ni siquiera aparecen en el manual de diagnóstico de trastornos mentales. James Fallon cree que, gracias en gran parte a su educación y al apoyo de su familia, ha podido canalizar sus tendencias psicóticas.

Para los Espíritus, nuestra “mente es el campo de nuestra conciencia despierta, en el rango evolutivo en el que el conocimiento adquirido nos permite operar”. Así, "la mente transmite al automóvil físico, al que se ajusta durante la encarnación, todos sus estados felices o infelices".  Notamos en el neurocientífico de California que la plenitud del Espíritu (estado mental), aunque puede estar influenciada por el universo cerebral, mantiene una preponderancia sobre la “materia gris”. Si no fuera así, sería él, Fallon, una marioneta del mundo del cerebro.

Para André Luiz, el cerebro es el nido de la mente. El cerebro es el vehículo de la inteligencia en el mundo carnal; por lo tanto, muchos neurólogos hacen de la personalidad un atributo del cerebro, pero sabemos que "la inteligencia [la individualidad] es un atributo esencial del Espíritu".  Kardec, al explicar la pregunta 368, dice lo siguiente: "la acción que ejerce la materia densa sobre el Espíritu se puede comparar con la de un estanque fangoso sobre un cuerpo sumergido en él, lo que le quita la libertad de movimiento". 

Actualmente, existe una diferencia esencial entre la neurociencia académica y la neurociencia espírita. Mientras que el primero entroniza en el cerebro la sede de la personalidad, el segundo hace que la estructura del cerebro sea solo uno más de los diversos órganos de manifestación del Espíritu. A pesar de las limitaciones de las capacidades del Espíritu después de su unión con el cuerpo, debido a la densidad material, el cuerpo carnal no es más que la envoltura del Espíritu, y este, al unirse con el cuerpo, conserva los atributos espirituales. . Sin duda, el cuerpo físico es un obstáculo para la libre manifestación de las facultades del Espíritu, como un vidrio opaco se opone a la libre refracción de la luz.

Los órganos son los instrumentos para la manifestación de las capacidades del Espíritu. Esta manifestación está sujeta al desarrollo y grado de perfeccionamiento de los órganos pertinentes. El Espíritu siempre tiene las aptitudes que le son inherentes, y no son los órganos los que le otorgan las capacidades, sino las facultades que impulsan el desarrollo de los órganos. Por tanto, la distinción de aptitudes entre los hombres se deriva de la etapa del Espíritu. Las cualidades del reencarnado, que pueden ser más o menos avanzadas, constituyen el principio, pero obviamente "hay que tener en cuenta la influencia relativa de la materia, que puede limitar más o menos el ejercicio de estas facultades". 

En el tema del cerebro humano, el Espiritismo y la Neurociencia deben complementarse, ya que las leyes del mundo espiritual y las leyes del mundo físico son expresiones de una realidad común. La neurociencia necesita del Espiritismo, como el Espiritismo encuentra sustento en la Neurociencia; aislado, en el estudio del cerebro no llegará a un resultado final y quedará sumergido en el laberinto de hipótesis arriesgadas. Recordando, sin embargo, que el Espiritismo marcha junto a la ciencia, pero no se detiene donde la ciencia tiene sus límites.

Es inaceptable que la ciencia materialista insista en esposar el espíritu al cerebro, como si fuera un cautivo, para ser diseccionado extensamente, a fin de demostrar que el cerebro es el agente integral de la personalidad. Ahora, de hecho, el espíritu ha permanecido indemne en relación con este reduccionismo materialista. En el siglo XIX, Kardec, familiarizado con las tesis de Franz Josef Gall, médico alemán, teórico de la frenología, preguntó a los Espíritus lo siguiente: “de la influencia de los órganos se puede inferir la existencia de una relación entre el desarrollo de el cerebro y el de las facultades morales e intelectuales? La respuesta de los Mentores Espirituales es resplandeciente: “No confunda el efecto con la causa. El Espíritu siempre tiene sus propias facultades. Bueno, no son los cuerpos los que dan las facultades sino los que impulsan el desarrollo de los órganos ”. 

A partir de las relaciones existentes entre el desarrollo del cerebro y la manifestación de ciertas facultades, algunos estudiosos materialistas han concluido que los órganos del cerebro son la fuente misma de las facultades, idea que tiende a la negación del principio inteligente ajeno a la materia. . En consecuencia, convierte al hombre en una máquina sin libre albedrío y sin responsabilidad por sus acciones, pues siempre podría atribuir sus errores a su organización y sería injusto castigarlo por faltas que no habrían dependido de él. Con razón, estamos conmovidos por las consecuencias de tal teoría. Incluso porque, "la psicología y la psiquiatría, entre los hombres, saben tanto del Espíritu como un botánico, restringido al movimiento en un estrecho círculo de observación del suelo, que pretendía juzgar un continente vasto e inexplorado, por unos tallos de hierba". , crecido al alcance de tus manos ”. 

La Doctrina Espírita aclara que “los órganos tienen una influencia muy grande en la manifestación de las facultades [espirituales]; sin embargo, no los producen, esa es la diferencia. Un buen músico con un mal instrumento no hará buena música, pero eso no le impedirá ser un buen músico ". El espíritu actúa sobre la materia y la materia reacciona en cierta medida sobre el espíritu, y el espíritu puede verse momentáneamente impresionado por la alteración de los órganos a través de los cuales se manifiesta y recibe sus impresiones materiales ”. 

Hay otra pregunta a considerar con respecto a las influencias que puede captar el cerebro humano. Tales impresiones pueden provenir de otras mentes de “encarnados y desencarnados que pueblan el Planeta, como habitantes de un inmenso palacio de varios pisos, en distintas posiciones, produciendo múltiples pensamientos que se combinan, repelen o neutralizan entre sí. Las ideas se emparejan según el tipo en que se expresan, proyectando rayos de fuerza que nutren o deprimen, subliman o arruinan, integran o desintegran, sutilmente arrojados del campo de las causas a la región de los efectos. 

Valorando estas variables, es seguro que Espiritismo y Neurociencia, en el futuro, podrán entenderse sin contradecirse, sino unidos, marchando conectados, buscando todos los expedientes disponibles para comprender más profundamente al hombre. De lo contrario, la Neurociencia flotará en un mar de malentendidos, mientras concibe que el Espíritu está atado únicamente en el universo cerebral. Por lo tanto, los estudiosos deben distinguir las causas físicas de las causas espirituales en los fenómenos psicológicos, con el fin de explicar mejor el enigma de la función del cerebro humano.

-Jorge Hessen.

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¿Pueden comunicar entre sí, Espíritus de distintos Planos espirituales?

 

   Los planos espirituales por cuestión de la diferencia de sintonía vibratoria de unos con respecto a otros, permanecen bien diferenciados y aislados entre ellos. Esta sabia medida debe ser imprescindible para no mezclar las diversas armonías y no alterar lo bueno con la presencia e interferencia de lo menos bueno.  No obstante, la diferencia vibratoria de los Seres que habitan los diferentes Planos puede ser reducida voluntariamente y bajo determinadas circunstancias, por espíritus de cierto nivel vibratorio para comunicar con otros de Planos inferiores o si han de realizar en ellos una misión concreta.  Esta disminución   es posible  cuando solo se trata de bajar la frecuencia vibratoria transitoriamente para un fin concreto y determinado, pero nunca puede ser aumentada para acceder a Planos Superiores,  si no es  por  la natural evolución que de grado en grado conquista y alcanza esa frecuencia. No olvidemos que en el Universo o universos, todo es energía y vibración en unas determinadas frecuencias. La frecuencia de cada plano, la causan los Espíritus de igual vibración  que han sintonizado entre ellos en la misma frecuencia y se han agrupado en él; lo que no sintonice con ellos no puede acceder naturalmente a ellos, del mismo modo que ellos tampoco pueden acceder a los otros planos por la misma razón. 

 

La frecuencia espiritual conforme se eleva con el avance evolutivo, permite ascender a planos  vibracionales  superiores.  Por el contrario, cuando se reduce la vibración del Ser que  está en un plano superior, esto le permite entrar en contacto con Seres  inferiores de Planos inferiores; sin embargo  un Ser ubicado en un plano de baja vibración, no puede elevarla  para llegar a  otros más elevados  si no es  después de un largo proceso evolutivo en el que va conquistando grado a grado  estas elevadas sintonías. 

 

         Tenemos como el ejemplo más evidente de comunicación entre planos, el de la posibilidad de  apariciones y comunicados de Entidades Superiores a los Seres humanos, en las que se produce el fenómeno de que un Ser de otra dimensión más elevada que la nuestra, puede contraer o relentizar su propia energía vibratoria, lo  que le lleva a experimentar una especie de condensación de su cuerpo espiritual, y así se  puede mostrar  en nuestro plano como una aparición  más o menos visible o tangible.

 

     Las relaciones entre planos se establecen cuando desde los más elevados, en un continuo servicio de socorro fraterno hacia otros hermanos inferiores, atienden  las llamadas de ayuda de estos seres que permanecen en planos de menor nivel vibratorio, pero sin embargo estos últimos, precisamente por su estado de vibración espiritual inferior y más , bajo, permanecen confinados en los planos inferiores que les corresponden y no pueden acceder a otros superiores, si no es por el propio deseo de elevación y de progreso espiritual con  su propio trabajo evolutivo de ascenso espiritual.

-    Nadie puede habitar en mundos de un plano superior al que le corresponde con arreglo a su evolución espiritual, pues un estado vibratorio bajo no se puede elevar permanentemente si no es por medio de la mejora y  de una mayor evolución espiritual y moral. Sin embargo un Ser con cierto grado de evolución, en ciertos casos sí puede reducir su vibración  espiritual, de modo que  así le permita poder permanecer transitoriamente en un plano inferior. Esto lo suelen hacer en casos de  ayuda  a los Seres de otro  plano   evolutivo inferior, y este   hecho habitual constituye   una ininterrumpida cadena de  amor y solidaridad  desde  los Seres de los planos  superiores hacia los que quedaron relegados en los  planos inferiores.       

- Jose Luis Martín-

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                                                       Cosme Mariño ( Psicografía)

Experiencias y conocimiento

Cada día que se inicia, de la misma forma que cada día que fenece, resultan en una valiosa oportunidad de aprendizaje para la mejor conducción de la vida material, cuya importancia para el alma es tan trascendente que se aleja del mundo de las formas, para prevalecer en el de las ideas.

Cada página que se llena del libro de la vida, permanece con tinta indeleble, relatando para el futuro el historial de cada Espíritu, grabando así las múltiples experiencias que lo conducen a la elevación o lo mantienen, retenido, en los acontecimientos menos felices que no permitieron su avance.

Si el ser encarnado tuviera una visión clara de la reencarnación, desprovista de ideas utópicas y de vanidades nada constructivas, habría de apostar a un mejor aprovechamiento de su estadio en la materia, que no pasa de ser un enriquecimiento para él mismo o una lamentable experiencia fracasada, podría ser más consciente de esa dádiva de la divinidad hacia la criatura, que distrae y derrocha su tiempo sin alcanzar a medir su valor, en atender más a los llamados del instinto que de la razón…

Por ello es imprescindible profundizar en el contenido de la Doctrina Espiritista, rica en revelaciones cuanto a la vida después de la vida, de la reencarnación y sus sabios mecanismos que actúan en concordancia con la Justicia Divina, revelaciones proporcionadas por los legítimos protagonistas de la vida, que son los Espíritus inmortales…

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Busca, pues, comprender cuán importante es el valor de los minutos que conforman tu existencia terrena a fin de que mañana, de regreso a la vida espiritual, no tengas que lamentar el tiempo perdido en cuestiones intrascendentes que maniataron tus pies, impidiéndote avanzar…

(Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 44: Experiencias y conocimiento. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).

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                                         LA INGRATITUD


   Triste, muy triste es vivir en un mundo cual la Tierra, en donde solo impera el egoísmo, el vicio y la maldad; donde el amor huye al cielo en busca de una región más pura, donde batir sus delicadas alas, temeroso de mancharlas con el polvo maléfico de ella; en donde la ingratitud, esa moral de gangrena, corrompe los sentimientos más bellos del alma, destruyendo su savia bienechora, aniquilando la corriente del bien, matando las flores del cariño, rebajándola a más bajo nivel que los irracionales, pues muchos de estos son más accesibles a la gratitud, que algunos seres de la raza humana.

   La ingratitud es la negación del amor; es la mancha que más afea al límpido cristal de la conciencia. Los ingratos son seres endurecidos por el dolor, o helados por la fría indiferencia, insensibles a la ternura, que pagan con negra traición el cariño, los cuidados y atenciones de que son objeto, a veces, sin merecerlo.

   Terrible condición la de esos Espíritus rebeldes, incapaces de albergar dulces y tiernos sentimientos que burlan, olvidan y escarnecen a aquellos a quienes un día, quizás mendigaron afecto y protección; a los que les tendieron su mano generosa, ayudándoles en su infortunio o consolándoles en sus tribulaciones; a los que en el dolor les abrieron con piedad las puertas del corazón para darles protector asilo; al que con amor purísimo de caridad, vertió en sus heridas el bálsamo bendito del consuelo y susurró en sus oídos palabras alentadoras de fe, esperanza y paz; a los que saciaron su hambre y su sed, calentaron el cuerpo y velaron su sueño con afán solícito; a los que mecieron su cuna y educaron su infancia desvalida; a los que les apartaron de la senda del abismo con sus consejos y sabias reflexiones, y se empeñaron en ilustrar su inteligencia, modificar sus condiciones y abrillantar sus almas.

¡ A los que les consagraron el tesoro inmaculado de un amor infinito, inmaterial y santo, con sus atributos sublimes de lágrimas, abnegación y sacrificios!.

   Oh, la ingratitud es triste, muy triste para el alma sensible que la prueba; es un dardo ponzoñoso que se clava violento en el corazón y le desgarra... pero.... para curar esa herida venenosa, ha puesto Dios en otros Seres más perfeccionados, más llenos de paz y de nobleza, el sentimiento opuesto, o sea ¡ la gratitud !.

   ¿Sabéis lo que es un ser agradecido?, ¿Sabéis lo que conquista en un Espíritu adornado de tan bella cualidad, el mortal que, aunque pequeñita, le prodigue alguna buena acción?. Conquista un verdadero amigo, un hermano del alma, un hijo del espíritu atento y cariñoso, un guía en el misterio que le acompaña, que atrae con sus preces la bendición del cielo sobre aquella criatura, que le evita el peligro, que en la sombra le protege, que le escuda con su cuerpo, y que por salvarle daría gota a gota su sangre ardiente, sin aspirar a más grata recompensa, que ver feliz a aquel que en su desgracia le alentó.

   Si triste y negro es el cuadro que presenta la ingratitud y los que envueltos en su manta están, risueño y bello se nos ofrece el que forman los agradecidos, con sus eternas sonrisas de paz y venturanza. Para contemplar el primero, no tenemos más que tender la vista alrededor; pero para admirar el segundo, hay que trabajar un poco más; hay que ir día por día, acompañados de la santa caridad, levantando el velo que cubre el infortunio oculto, abrir con la llave del consuelo la negra puerta del dolor y verter una gota de ambrosía; luego cerrar y retirarse; al cabo de algún tiempo de perseverancia, al ir un día a visitar la obra, encontraréis un ángel de rodillas que os encomienda en su canto a Dios.

   Por eso, no debemos desmayar jamás en ejercer el bien en la forma que demos, siquiera cariño y fortaleza, consolación y luz a los atribulados.

   Muchas veces he sufrido el desaliento al ver que no podía remediar el mal, pero otras tantas he vuelto a recobrar los bríos y en la lucha sostenida por mi espíritu retenido en la Tierra, ya que no puedo confortar cuerpos, quiero, al menos, consolar almas.

   Sí, hay que ejercer la caridad dulcísima; hay que borrar con el pincel del amor el negro cuadro de la ingratitud y colocar en un nimbo luminoso el que  presentan los agradecidos.

   ¡ No importan las espinas ni el Calvario !; tras la cruz del martirio, brilla resplandeciente la hermosa Redención.

Editorial Rev. Fraternidad Cristiana Espírita nº 37

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