miércoles, 9 de junio de 2021

Culpa y Conciencia

   INQUIETUDES   ESPIRITAS

1.- La Codificación Espírita y el Hombre de Bien

2.- Ley de Evolución

3.- El Amor

4- El papel de la Mediumnidad

5.- Culpa y Conciencia




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LA CODIFICACIÓN ESPÍRITA Y EL HOMBRE DE BIEN


La evolución espiritual y el aprendizaje por la reencarnación son principios de la Doctrina Espírita y la felicidad plena que solamente serán posibles el día que cumplamos el enunciado de Jesús: "Sed perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto". ( Mateo 5:48)

Este aspecto es ampliamente abordado por Kardec en toda la Codificación, y en especial en el Libro de los Espíritus.

Es muy probable que el primer gran misionero en abordar este tema haya sido Moisés, cuando escribió en el cáp. 18, vers. 13 del Deuteronomio: "Perfecto serás, como el Señor tu Dios"

Pero, ¿Cómo podríamos entender esta perfección de la que nos hablan Jesús y Moisés, siendo Dios la Perfección absoluta?.

Ocurre que nuestra concepción de Dios ha evolucionado con el tiempo y hoy sabemos que "Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas", conforme a la respuesta de la pregunta 1ª de El Libro de los Espíritus.

Kardec al abordar este tema nos habla de los atributos de la divinidad y en una síntesis maravillosa nos dice:

"Dios es eterno. Si hubiese tenido principio, hubiera salido de la nada o hubiese sido creado por un ser anterior. Asñi es como de grado en grado, nos remontamos al infinito y a la eternidad.

  Es inmutable. Si estuviese sujeto a cambios, no tendrían ninguna estabilidad las leyes que rigen el Universo.

Es inmaterial. Es decir, que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia, pues de otro modo no sería inmutaable, porque estaría sujeto a las transformaciones de la materia.

Es único. Si hubiese varios dioses, no habría ni unidad de propósito ni unidad de poder en el ordenamiento del Universo.

Es omnipotente porque es único. Si no tuviese el poder soberano habría algo más poderoso o tan poderoso como Él. No habría hecho todas las cosas y las que no hubiese hecho, serían obra de otro Dios.

Es soberanamente justo y bueno. La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela así en las más pequeñas como en las cosas más grandes, y esa sabiduría no nos permite dudar ni de la justicia ni de la bondad de Dios".

Ahora, analizando bien, nosotros, como hijos de Dios, creados por Él, jamás podríamos alcanzar tantos atributos, ya que nuestra perfección es relativa y no absoluta, puesto que Dios es único y nosotros jamás podríamos llegar a esa condición espiritual.

Si nosotros fuimos creados para ser relativamente perfectos, el proceso de esta evolución en la búsqueda de la perfección y consecuentemente de la felicidad comienza por el hecho de que nos tornemos en HOMBRES DE BIEN.

Kardec, al elaborar la Codificación, se preocupó mucho con este tema, tanto es así que después de redactar la escala espírita, en las preguntas 100 a la 113 de El Libro de los Espíritus, hace varios cuestionamientos a los espíritus que orientaron la Codificación sobre la evolución espiritual, de las cuales destacamos:

Pregunta 114.- "Por su naturaleza, ¿son buenos o malos los Espíritus, o bien se van mejorando ellos mismos?

Respuesta.- Son los mismos Espíritus quienes se mejoran y al mejorarse pasan de un orden inferior a otro superior.

Pregunta 115.-¿ Hay Espíritus que fueron creados buenos y otros malos?

Respuesta: Dios creó a todos los Espíritus sencillos e ignorantes, es decir, faltos de ciencia. Dio a cada uno una determinada misión con el fin de ilustrarlos y hacerles alcanzar progresivamente la perfección por medio del conocimiento de la verdad y aproximarlos a Él. La felicidad eterna y pura es para los que alcancen esa perfección. Los Espíritus adquieren esos conocimientos pasando por las pruebas que Dios les impone. Algunos aceptan esas pruebas con sumisión, llegando así más prontamente al objeto de su destino. Otros no las soportan sino murmurando y por sus faltas permanecen distantes de la perfección y de la felicidad prometida.

Pregunta 116.- ¿Hay Espíritus que permanecerán perpetuamente en los órdenes inferiores?

Respuesta.- No, todos llegarán a ser perfectos. Cambian de orden, pero con lentitud, porque como ya dijimos, un padre justo y misericordioso, no puede desterrar eternamente a sus hijos. ¿Pretenderías que Dios, que es tan grande, tan bueno y tan justo, fuese peor que vosotros?.

Estas preguntas dejan claro que todos tendremos que progresar para alcanzar la perfección, unos dedicarán más tiempo, otros lo conseguirán más rápidamente. Todos fuimos creados iguales, con los mismos talentos, para que alcancemos el progreso, y por encima de todo, con el libre albedrío para elegir las .predilecciones.

Muchas veces nos perdemos en los vicios y placeres de orden material, retardando nuestro progreso y felicidad. Equivocados sobre los valores de la vida, cambiamos placer por felicidad, y casi siempre, un minuto de placer material, retarda por siglos nuestra felicidad.

Atento a este aspecto de la evolución espiritual, Kardec preguntó a los Espíritus que se encargaron de revisar los libros de la Codificación, en la cuestión 895 de El libro de los Espíritus:

" Aparte de los defectos y vicios sobre los que nadie se equivocaría, ¿ Cual es la señal más característica de la imperfección?" .

Y los Mensajeros de Luz contestan con maestría:

"El interés personal. Las cualidades morales a menudo son como el dorado de un objeto de cobre, que no resiste la piedra de toque. Un hombre puede poseer cualidades reales que lo hacen un hombre de bien a los ojos de los demás, pero aunque tales cualidades sean un progreso, no resisten siempre a ciertas pruebas, y basta con tocar la fibra del interés personal para descubrir la realidad. El verdadero desinterés es una cosa tan rara en la Tierra, que cuando se presenta se le admira como a un fenómeno.

El apego a las cosas materiales es una señal notoria de inferioridad, porque cuanto más se apega el hombre a los bienes de este mundo, menos comprende su destino. Con el desinterés prueba, por el contrario, que contempla el porvenir desde un punto de vista más elevado.

Por este motivo todos nosotros, los que nos inscribimos en la escuela del Maestro, debemos crear en nuestro corazón un desinterés real sobre las cosas materiales y hacer todos los esfuerzos en transformarnos en "hombres de bien".

Nuestras preocupaciones por el futuro, buscando preservarnos de las dificultades de mañana, crean una ansiedad y una inseguridad muy grande, pues todo lo que conseguimos nos parece insuficiente, y esta carrera desenfrenada tras las comodidades materiales, casi siempre nos apartan de los valores reales de la vida.

Pero a fin cuentas, ¿ qué es ser hombre de  bien?

La definición es muy extensa y no la podríamos abordar por completo, entonces nos mantendremos en el primer párrafo de esta enunciación de El Evangelio según el Espiritismo (cap. XVII): "El verdadero hombre de bien es el que practica la ley de Justicia, amor y caridad en su mayor pureza. Si interroga a la conciencia sobre los propios actos, se pregunta a sí mismo si no violó la Ley...."

Este axioma es, sencillamente, maravilloso.

Veamos dentro de la Doctrina Espírita, algunas definiciones de Justicia, Amor y Caridad, y también como debemos interrogar laa conciencia.

1- JUSTICIA

Recurrimos una vez más al Libro de los Espíritus, esta vez en la pregunta 875, en la que el codificador inquiere: " ¿ Cómo puede definirse la Justicia ?.- La justicia consiste en el respeto a los derechos de cada uno".

Sencillo y profundo, yendo desde el encuentro a los enunciados de Jesús, cuando nos recomienda hacer siempre a los demás aquello que nos gustaría que los demás nos hiciesen.

Entonces el primer atributo del hombre de bien es el de respetar los derechos de los demás, sin importar su condición social, ni religión, ni color ni raza, por el contrario, colocando el respeto al ser humano como principio básico de su conducta.

2.-AMOR

En este punto recurrimos a Jesús, que colocó el Amor en los límites supremos de la evolución humana, enseñándonos siempre a amar al semejante, dejandonos el mayor mandamiento de la Ley de Dios: "Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a vosotros mismos"( Marcos 12:30 y 31).

3.-CARIDAD

Veamos la maravillosa definición de Caridad encontrada en el item 886 del Libro de los Espíritus:

Pregunta: "¿ Cual es el verdadero sentido de la palabra Caridad, tal como la entendía Jesús?"

Respuesta: "Benevolencia con todos, indulgencia con las imperfecciones ajenas, perdón de las ofensas".

A lo que Kardec añade: "El Amor y la Caridad son el complemento de la Ley de Justicia, pues amar al prójimo es hacerle todo el bien que nos sea posible y que desearíamos que se nos hiciera. Tal es el sentido de estas palabras de Jesús:  "Amaos unos a otros como hermanos"

La Caridad, según Jesús, no se restringe a la limosna, abarca todas las relaciones en que nos encontramos con nuestros semejantes, ya sean iguales, inferiores o superiores, Ella nos prescribe indulgencia, porque la indulgencia la precisamos todos, y nos prohíbe que humillemos a los desafortunados, contrariamente a lo que se acostumbra a hacer.

4.-CONSULTAR LA CONCIENCIA

¿Por qué interrogar la  conciencia para saber si se faltó en algo?.

Recurrimos una vez más al libro de los Espíritus; allí el Codificador pregunta: "¿ Dónde está escrita la Ley de Dios?".- : En la conciencia.

Esta es una afirmación clarísima de nuestras necesidades para efectuar siempre una reflexión sobre nuestros actos, pues traemos grabado en nosotros el saber de lo cierto y de lo errado, pues en nuestra conciencia está escrita la Ley de Dios.

Podemos concluir este artículo, transcribiendo parte de la respuesta a la pregunta 918 del citado L.E, donde se cita: 

"El verdadero hombre de bien es el que practica la Lay de Justicia, Amor y Caridad en su mayor pureza. Si interroga a su conciencia por los actos realizados, se pregunta si no ha violado esa ley, si no ha hecho mal, si ha hecho todo el bien que ha podido, si nadie ha tenido que quejarse de él, y en fin, si ha hecho a otro todo lo que hubiera querido que se hiciese por él.

El hombre poseído del sentimiento de caridad y de amor al prójimo, hace el bien por el bien mismo, sin esperar recompensa, y sacrifica su interés a la justicia"

- José Eurípides García -

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                   LEY DE EVOLUCIÓN

“La evolución es la base de las civilizaciones y la fuerza propulsora del eterno progreso”  - V. Marchal -


Todos hemos oído muchas veces la palabra evolución, y todos ante ella tenemos la idea de progreso y cambio; vamos a pararnos aquí algo más sobre este importante concepto que es una Ley Cósmica que a todos nos afecta, y en la que nos hallamos inmersos.

 Esta es una ley Divina que afecta a todo el Universo, por eso se le llama Ley Cósmica, tal como coinciden en confirmar  filósofos y biólogos, y  por su mediación  nuestro Ser  así como los seres que nos rodean, somos llevados hacia estados y modos de existencia cada vez más desarrollados, más  perfectos, sabios y sutiles.

 La evolución supone el desarrollo para el cambio gradual hacia Seres de  órdenes superiores, partiendo de los mismos Seres  cuando pertenecían a un  orden inferior determinado por su grado inferior de inteligencia , psiquismo y perfección en general. 

   Según define  Anne Basant, la evolución  consiste en una existencia  continua que se desarrolla pasando  gradualmente desde  una forma de existencia inferior  hacia otra  superior,  almacenando en sí misma las experiencias que adquiere a través de dichas formas.

  Este  proceso es un principio básico en el Universo, de modo que por este principio, todo está en constante cambio; evoluciona la materia y sus formas, desde los astros  y esferas que pueblan el espacio hasta los cuerpos inorgánicos, los minerales, los vegetales y los animales. Asimismo el hombre, las culturas, las sociedades, las ideas, etc. Todo cambia : desde el macrocosmos infinito del espacio exterior  hasta el microcosmos existente en una minúscula gota de agua.

   A la evolución también se la podría definir como la fuerza natural que de un modo continuo e imperceptible , impulsa  la transformación y  el progreso de todas las cosas hacia niveles cada vez más perfectos.

   Durante  el proceso evolutivo que nos afecta a todos y a todas las cosas entre sí, nos relacionamos continuamente y cada cosa que existe depende en mayor o menor medida de las demás;  así vemos en la Naturaleza como todos los seres se relacionan  unos con otros, desde las formas más simples y elementales  hasta las más complejas y perfectas.

    Cuando se medita en este tema, se comprende  enseguida  que todo en el Universo se halla en estado cambiante, excepto la propia ley de los cambios, que es precisamente  la Ley de Evolución..

  Existen muchas evidencias  materiales de su  realidad, que han sido aportadas  por la Ciencia. La Paleontología hace de la evolución no una creencia, sino una realidad científicamente demostrada. La Anatomía comparada también proporciona pruebas o indicios de evolución por la existencia de vestigios de órganos que a través de un proceso evolutivo dejaron de ejecutar su función normal y por ello cambiaron de forma o función, transformándose a veces en órganos diferentes. Asimismo existen pruebas embrionarias por las que embriones de animales de especies diferentes, son sin embargo muy semejantes entre ellos. Por ejemplo, la presencia de bolsas branquiales en el embrión humano,supone un vestigio de unos órganos que en el ser humano formado no existen pero que en nuestros ancestros eran funcionales. Asimismo un embrión  humano de seis semanas presenta una cola que se va reduciendo durante su posterior desarrollo, quedando  finalmente el cóccix como vestigio de la misma, etc.

   De  la ley de Evolución  manifestada en todos  los Seres  en su aspecto psíquico, se puede deducir otra importantísima ley que la  cumple o facilita: la  de la  Reencarnación, de la que ya se puede afirmar  sin dudarlo que es una realidad tan demostrada como poco conocida, por la que  sabemos que   los conocimientos, características y aptitudes que conforman nuestra personalidad, son herencias de nuestro pasado que nos acompañan desde vidas anteriores. Esta Ley de Reencarnación, a su vez posibilita que se cumpla la Ley general de Evolución.

- Jose Luis Martín-

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                                         EL AMOR  

El amor es la celestial atracción de las almas y de los mundos, el poder divino que une los universos, los gobierna y los fecunda; el amor ¡ es la mirada de Dios !

   ¡ No honréis  con este nombre  a la ardiente pasión encendida por los deseos carnales! . Esta no es más que una sombra, una grosera imitación del amor. No, el amor es el sentimiento superior en que se funden y armonizan todas las cualidades del corazón, es el coronamiento de las virtudes humanas, de la dulzura, de la caridad, de la bondad, es el florecer en el alma  de una fuerza que nos arrebata por encima de la materia hacia alturas divinas, nos une a todos los seres y despierta en nosotros  felicidades íntimas que dejan muy atrás a todos   los deleites humanos.

- León Denis-  


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                   EL PAPEL DE LA MEDIUMNIDAD 

5. Durante la encarnación, el Espíritu actúa sobre la materia por intermedio de su cuerpo fluídico o periespíritu, y lo mismo ocurre cuando no está encarnado.^ Como Espíritu, y en la medida de sus capacidades, hace lo que hacía como hombre, salvo que, como ya no puede servirse del cuerpo carnal como instrumento, se vale, cuando le es necesario, de los órganos materiales de un encarnado, que es lo que se denomina médium. Actúa entonces como una persona que, al no poder escribir por sí misma, recurre a un secretario, o como alguien que no conoce una lengua y busca la ayuda de un intérprete. Tanto el secretario como el intérprete son los médiums del encarnado, del mismo modo que el médium es el secretario o el intérprete de un Espíritu..

La Génesis - Capítulo XIII
Allan Kardec.

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                         CULPA Y CONCIENCIA

  La culpa y la conciencia es un asunto que consideraremos en este texto. Es importante decir que la “alerta o conflicto de conciencia” aún no es la instalación de la culpa, pero nos invita a arrepentirnos ante los errores. Tal vergüenza de conciencia es esencial para la liberación del desorden psicológico que surge de la culpa.

La conciencia es lo Divino en nuestra realidad existencial; en él están escritas las Leyes del Creador. La culpa, en cambio, resulta de no escuchar la “alerta de conciencia”, por lo que es patológica y genera un profundo shock psicológico autocastigado. Detalle: es imposible carecer de la alerta consciente en la psique humana. Podemos fingir no escuchar la "voz de la conciencia", y pese a ello siempre estará alerta, salvo en casos extremos de psicopatologías, cuando el enfermo mental no sienta el más mínimo arrepentimiento o culpa.

La alerta de conciencia señala transgresiones a la Ley del amor, la justicia y la caridad. En vista de esto, nos damos cuenta y nos arrepentimos del error, buscando repararlo. Por otro lado, la culpa es un proceso patológico en el que adoramos el error en el movimiento psicológico del auto juicio, la autocondena y el autocastigo.

De las diversas características de la culpa, está la que surge de la voluptuosidad del “placer”, cuando alguien no se divirtió como le hubiera gustado (si se lo hubiera pasado bien en una “balada”, por ejemplo). Tras el "atracón" se siente culpable y se acusa de no haberse quedado más tiempo en la fiesta, de no haber hecho esto o aquello, etc. Bajo este estado psicológicamente perturbador, la culpa surge como un reflejo de lo que no se hizo y desearía haber hecho, lo que resulta en el movimiento del autocastigo.

Todos los recuerdos negativos paralizan el entusiasmo por las buenas acciones, los únicos portadores de la esperanza de liberarse de la culpa. Cuando entramos en el proceso de autocastigo, generamos un proceso de alejamiento de la realidad de la vida y del propio vivir. Es un gran desafío transformar la experiencia desafiante (dolor y sufrimiento) en una experiencia de aprendizaje. Para ello, es importante hacer el BIEN en el límite de nuestras fuerzas, comenzando por nosotros mismos, permitiéndonos experimentar este BIEN en el corazón y al mismo tiempo hacer el BIEN a los demás, y así liberarnos totalmente del nódulo culpable.

La ley de causa y efecto es uno de los principios fundamentales defendidos por la Doctrina Espírita para explicar las vicisitudes vinculadas a la vida humana. De acuerdo con la Ley de Causalidad, la cosecha se deriva de la siembra, sin expresión castrante o fatalista de reparación. La “alerta de conciencia”, por ejemplo, bien absorbida, se convierte en un componente responsable. Pero si lo ignoramos, colapsamos en excusas, sin siquiera admitir la responsabilidad del error. En vista de esto, la disculpa es una actitud profundamente irresponsable hacia la vida.

El negligente (exculpista) dice que “errar es humano”, pero es arriesgado razonar así. Es un proceso equivocado que viola la ley de Dios. De hecho, no necesitamos culparnos (exigir) cuando cometemos errores, mucho menos disculparnos (descuidar), pero necesitamos escuchar la voz de la conciencia y aprender de los errores para poder repararlos.

Sobre las distintas peculiaridades de la culpa, aún está la que surge de aquellos trabajadores que se sumergen con ansias en el bienestar. Son cohermanos en conflicto que pretenden consolidar la beneficencia, pretendiendo, más bien, anestesiar su propia culpa. En realidad, están apostando por negociar con Dios para deshacerse de la ansiedad de la conciencia. Esta es sin duda una práctica espontánea y contraproducente.

Sin embargo, en el MEB - Movimiento Espírita Brasileño - existe una amplia gama de servicios asistenciales. El psiquiatra Alírio Cerqueira, coordinador del Proyecto Espiritizar, de la Federación Espírita de Mato Grosso, recuerda que muchos trabajan con la asistencia sin una conciencia real de las necesidades sociales de los más desfavorecidos. De hecho, trabajan “caritativamente” bajo los grilletes de la conciencia culpable y están deseosos de disfrazar el ejercicio automático de la filantropía para sí mismos. Actúan inconscientemente como aquellos con una herida muy dolorosa, y en lugar de tratarla para sanar, siguen poniendo ungüento anestésico en la herida (culpa) para aliviar el dolor.

Al hacer esto, la culpa se “oculta” momentáneamente, pero no desaparece, ya que pasa el efecto anestésico y vuelve la culpa y la persona mantiene el conflicto de conciencia. De esta forma, los compromisos asistenciales se amplían cada vez más; se vuelve superfluo en los pactos “caritativos”, pero la culpa se conserva. Muchos pasan toda su vida en esta actitud de “HACER” COSAS ”sin ningún objetivo consciente. Estos “caritativos” ciertamente ayudan TEMPORALMENTE a los necesitados, sin embargo se causan fatiga mental, estrés y saturación psicológica a sí mismos en un alto grado, y no se ARMONIZAN CON SÍ MISMOS.

De hecho, el propósito de las leyes divinas (basadas en la conciencia) es traernos felicidad pura y eterna. A primera vista, cuando los transgredimos, estamos ansiosos porque nos estamos alejando de la felicidad, por lo que sentimos una ansiedad extrema. En este caso, es importante ejercitar el perdón a uno mismo, que obviamente no extinguirá la responsabilidad por los errores cometidos, porque el perdón a uno mismo no es simplemente pasar un borrador por la falta, sino hacer una evaluación equilibrada de la falta para repararla. .

En el límite, hay personas que albergan tanta culpa que se sienten indignas de orar y / o hacer el bien. Pero pensemos en esto: la oración no es para espíritus puros. Jesús dijo que no son los sanos los que necesitan médicos, sino los enfermos. Ahora bien, esperar nuestra purificación para rezar y hacer el bien no tiene ningún sentido, ya que poco a poco nos vamos mejorando, rezando y de manera especial haciendo el bien al límite de nuestras fuerzas.

Jorge Hessen

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