sábado, 12 de septiembre de 2026

El triunfo del Monoteísmo

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Lo que atrae y lo que repele a los espíritus

2.- El papel del Espiritismo

3.- Alcanzar nuestras metas

4.- El triunfo del Monoteísmo

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LO QUE ATRAE Y LO QUE REPELE A LOS ESPÍRITUS

Los Espíritus que vosotros miráis como la personificación del bien no se presentan de buena gana al llamamiento de aquellos cuyo corazón está manchado por el orgullo, la ambición y la falta de caridad..

Aquellos, pues, que quieren ver claro que se despojen de toda vanidad humana y
humillen su razón ante el poder infinito del Criador; esta será la mejor prueba de su
sinceridad, y esta condición cada uno puede llenarla."

^ Si el médium, desde el punto de vista de ejecución, sólo es un instrumento, ejerce con relación a la moral una gran influencia. Puesto que para comunicarse el Espíritu extraño se identifica con el Espíritu del médium, esta identificación no puede tener lugar sino cuando entre los dos hay simpatía y, si puede decirse así, afinidad. El alma ejerce sobre el Espíritu extraño una especie de atracción o de repulsión, según el grado de su semejanza o diferencia; así, pues, los buenos tienen afinidad por los buenos y los malos por los malos; de donde se sigue que las cualidades morales del médium tienen una influencia capital sobre la naturaleza de los Espíritus que se comunican por su intermediario. Si es vicioso, los Espíritus inferiores vienen a agruparse a su alrededor y están siempre prontos para tomar el puesto de los buenos que se han llamado..

 Las cualidades que atraen con preferencia a los buenos Espíritus son: la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales; los defectos que les alejan son: el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, la ira, la ambición, la sensualidad y todas las pasiones por las cuales el hombre se une a la materia..

EL LIBRO DE LOS MEDIUMS 261
ALLAN KARDEC

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                EL PAPEL DEL ESPIRITISMO

Convencido de la verdad de esta Doctrina y del bien que está llamada a producir, he tratado de coordinar sus elementos. Me he esforzado con el fin de volverla clara e inteligible para todos. Es ésta toda la parte que me corresponde. Por eso, jamás me he presentado como el creador de esa Doctrina: todo el honor es para los Espíritus. Es, pues, solamente a ellos a quienes se deben reportar los testimonios de vuestra gratitud, y acepto los elogios que queréis darme únicamente como un estímulo para proseguir en mi tarea con perseverancia.

En los trabajos que he hecho para alcanzar el objetivo que me he propuesto, he sido ayudado, sin duda, por los Espíritus –eso me ha sido dicho por ellos varias veces– pero sin ninguna señal exterior de mediumnidad. No soy, pues, médium en el sentido común de la palabra y, hoy en día, comprendo que es bueno para mí que así lo sea.

Con una mediumnidad efectiva, yo sólo habría escrito bajo una misma influencia. Habría sido llevado a aceptar como verdadero sólo lo que me hubiera sido dado, y eso tal vez sin razón; mientras que, en mi posición, ha sido conveniente que yo haya tenido una libertad absoluta de tomar lo bueno en todos los lugares donde se encuentra y de cualquier lado de donde haya venido. Por lo tanto, he podido hacer una selección de las diversas enseñanzas, sin prejuicio, y con una entera imparcialidad. He visto mucho, estudiado mucho, observado mucho, pero siempre con un ojo impasible, y nada más ambiciono sino ver la experiencia que he adquirido puesta a beneficio de otros, a los que estoy feliz de poder evitarles los escollos inseparables de todo noviciado.

Si he trabajado mucho, y si trabajo todos los días, soy muy generosamente recompensado por la marcha tan rápida de la Doctrina, cuyo progreso sobrepasa todo lo que era posible esperar, por los resultados morales que produce. (…)

Por Allan Kardec

Texto extraído del artículo titulado “Reunión general de los Espíritas bordeleses, el 14 de octubre de 1861: Discurso del señor Allan Kardec” Publicado en la Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos, noviembre de 1861

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   ALCANZAR NUESTRAS METAS

                                                                                

                                                 

Es importante la manifestación de nuestras cualidades, poder desarrollarlas, sentirnos útiles, todos navegamos en la misma barca, cada cual que reme a su ritmo pero que no deje de hacerlo y cargue con su trabajo a otros. Hemos de llegar al final del trayecto de una forma o de otra.

La vida es así, caminamos por ella cargando muchas veces con responsabilidades que no nos competen, o dejamos nuestros esfuerzos para que los realicen otros, nos excusamos continuamente e intentamos escabullirnos de nuestras responsabilidades.

El conocimiento nos ayuda a ver más claro, a darnos cuenta de quiénes somos y que es lo que hemos venido a hacer aquí. Hay que poner en práctica nuestro propósito, sea cual sea, es nuestro deber el averiguarlo y no podemos hacerlo si no nos paramos a reflexionar a ver qué pasa con nuestra vida, y si lo que hacemos, es lo que queremos y si estamos satisfechos con las tareas que estamos realizando.

Qué cosas nos gustaría hacer, y de qué manera podemos colaborar para que todo funcione mejor. Buscamos fuera continuamente sin darnos cuenta que lo que necesitamos lo tenemos tan cerca, cuando despertamos la conciencia y vemos la realidad nos echamos las manos a la cabeza preguntándonos porque estuvimos tan ciegos.

Es tarea de cada cual despertar esa conciencia y de desarrollar nuestras cualidades, para que la vida la vivamos desde otra perspectiva. Aprender a sacar de nosotros lo mejor y con ello a la vez conseguimos sacar lo mejor de los demás.

No hace falta que sea todo complicado, ni que nos busquemos metas grandes e inalcanzables, la vida es más sencilla, los pequeños detalles son lo que nos hacen grandes personas, lo que la gente en general valora. La falta de atención, la falta de amor, es lo que hace que nos sintamos infelices, y eso se manifiesta de muchas maneras, nos volvemos más hostiles, egoístas, celosos, nos decepcionamos y eso conlleva a veces a conflictos internos que se pueden manifestar con alteraciones tanto físicas como psicológicas . La falta de amor es como un veneno que nos va aniquilando poco a poco.

El amor es ilimitado, no hay una cantidad de amor que si lo damos ya no nos queda más, cuanto más amemos mas amor tendremos. Pero no podemos ofrecer amor si nosotros no nos queremos, hay muchas personas que no se quieren, no se gustan nada y no se valoran. Tenemos que aprender a aceptarnos tal y como somos, ver que somos capaces de dar de nosotros muchas cosas buenas, que somos capaces de realizar lo que nosotros nos propongamos, si tenemos la confianza necesaria. Cada ser humano tiene algo especial que lo distingue de los demás, saber que cada día vamos creciendo y aprendiendo cosas nuevas que nos ayudan a seguir avanzando, que a pesar de los obstáculos que encontramos en nuestro camino, seguimos hacia adelante y si caemos, volveremos a levantarnos con más fuerza, nunca perdamos la esperanza y comprender que todo en la vida tiene un porque, nada ocurre por casualidad, nada es en vano.

- Ino del Pino -

                                                 ***************************Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos, noviembre de 1861 

EL TRIUNFO DEL MONOTEÍSMO

                              


Nuestra raíz religiosa proviene del judaísmo, cultura que desde sus inicios defendió la idea de un Dios único, contrastando en un mar de religiones politeístas, y es en la Biblia donde encontramos las primeras referencias escritas sobre una relación directa entre nuestra actitud durante la vida y lo que encontraremos después de la muerte, como premio o castigo divino a nuestro comportamiento.

Con el judaísmo aparece la figura del profeta, realizando llamamientos de fidelidad a Dios, mediante la observancia de sus leyes, y hacia la reforma moral de las personas, con el objetivo de espiritualizar al pueblo.

El más reciente de esos profetas, Jesucristo, hizo de la bondad, la compasión, el perdón de las ofensas y el amor hacia los demás, el camino para entrar en el reino de los cielos y se mostró a sus discípulos tras su muerte, dando fe de esa vida que nos espera y que es real.

Habló de esperanzas y consuelos en un mundo donde reinaba la crueldad y la avaricia, el abuso de poder y la explotación de los débiles. Habló para el pueblo humilde y sencillo y le pidió que perdonara, que olvidara rencores y que amara a su prójimo. Las bienaventuranzas del sermón de la montaña son balsámicas para los corazones doloridos de sus seguidores: el pueblo llano y desposeído.

¿Por qué pide Jesús esa actitud? Es algo totalmente contrario a los ímpetus vengativos dominantes en los pueblos de aquella época. Según su mensaje, es la condición indispensable para que de ese modo podamos entrar en el banquete del cielo, que representa la vida abundante del mundo espiritual, después de la muerte.

En sus mensajes el uso intencionado de parábolas ocultó al pueblo la comprensión completa de su predicación de vida eterna y evolución mediante la reencarnación.

Era habitual en las religiones antiguas la existencia de dos enseñanzas, una completa y profunda solo accesible para los adeptos mejor preparados, y otra más superficial, para el pueblo sencillo y poco instruido. El cristianismo no fue diferente y Jesús enseñó solo a sus discípulos el fondo completo de su mensaje, ocultándolo al resto mediante parábolas.

Los mil años de oscuridad de la Edad Media acabaron por enterrar el mensaje sublime de Jesús entre dogmas y fanatismos crueles. 

- Jesús Valle-

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jueves, 10 de septiembre de 2026

Divergencia espiritual

                    

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- ¿Podrían los espíritus tener relaciones sexuales ?

2.- Inteligencia e instinto

3.- Fidelidad

4.- Divergencia espiritual

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¿Podrían los Espíritus tener relaciones sexuales ?.                                                      




     Se podría pensar que esto tal vez podría ser posible porque el  Perispíritu contiene exactamente  todos y cada uno de los órganos que son  como una réplica exacta del  último cuerpo físico que tuvieron en este mundo, como hombres o como mujeres, por lo que se podría pensar que tal vez sería posible la unión  sexual entre los cuerpos espirituales, lo cual no tendría sentido,  porque  la  normal función reproductora del sexo es  solamente en el plano físico, pues en el plano espiritual los espíritus no se reproducen; procedemos directamente de Dios mediante un proceso evolutivo de perfección gradual establecido por Él.

  Por otra parte, en la normal y elevada  fusión de dos seres que  se aman en el plano espiritual con un amor puro  e intenso, no  parece ser  necesaria una unión de carácter “físico” cuando además no tienen cuerpos físicos con una libido procedente de la materia, que  cierre el  círculo de la energía sexual  que en el ser humano corpóreo se establece  normalmente entre el periespíritu y  el cuerpo físico.

      Sin embargo, hay espíritus de atrasada condición moral  que pueden tratar de  llevar a cabo  el  saciar  un  deseo sexual libidinoso  que conservan tras la muerte,  semejante al que tenían en este mundo cuando estaban con un cuerpo físico, tal como ocurre en  muchísimos casos entre ciertos Seres que solamente  buscan  en el sexo el placer efímero solo por el placer en sí mismo.

      El Ser espiritual en su evolución hacia la Perfección, es al principio, por su periespíritu,  portador del instinto y de las energías sexuales de un cuerpo físico propio del mundo que habitan (la Tierra),, manteniéndolo durante su etapa hominal  como necesario para la función reproductora y reencarnatoria , pero  luego, conforme el Espíritu  se perfecciona y depura, tiende a ir dejando atrás los vestigios de la libido hasta llegar a perderlos completamente  cuando cesa definitivamente la necesidad  de continuar reencarnando .

     En los Planos superiores de la existencia, la sexualidad instintiva originaria  del reino animal y la que  procedería   de la etapa hominal,  no existe,  porque el instinto del deseo sexual se ha  perdido y apagado  por completo y se ha transmutado en un Amor Superior semejante y cercano al Amor Puro y Divino.

      Por el natural proceso evolutivo que nos libera del proceso reencarnatorio, el instinto sexual deberá ir disminuyendo gradualmente conforme vamos evolucionando, pues al no tener que volver al plano físico, el instinto sexual  pierde toda su razón de ser y así,  aun manteniendo el recuerdo de las experiencias sexuales pasadas en ambas polaridades- como hombre y como mujer-, los Espíritus Superiores canalizan las  energías  de la libido  hacia  el trabajo Caritativo por los demás Espíritus, porque en esa entrega a los demás, encuentran ellos su propia felicidad.. En este caso el círculo de las energías  genésicas que se mantuvo cerrado en etapas anteriores, queda roto definitivamente al no existir ya más la vuelta a  la materia con su poderosa influencia.

      Por eso en nuestro mundo, el amor puro que es el amor espiritual, no está de moda, pues todavía nos constriñe la pesada carga de la carne, en este  mundo físico y atrasado que es la Tierra, por la que penosamente nos arrastramos todavía por etapas atrasadas de evolución espiritual.

     En  los mundos ubicados en planos de evolución medios, en donde todavía permanecen ligados a la Ley de la Reencarnación regulada por otra  ley llamada de Causa y Efecto y  por la necesidad de avanzar hacia una espiritualidad superior, la permanencia del instinto sexual y de la libido todavía sigue vigente, así como ambas polaridades sexuales indistintamente.  En esos niveles evolutivos, el Amor entre los espíritus que han sido amantes en la Tierra, podría ser como lo es aquí, libremente  expresado a través de  las elevadas vibraciones de sus  periespíritus, que como en un  abrazo de Amor  se atraen y se unen en forma de un  sentimiento mutuo, más intenso y puro  que  cuando fueron amantes en la Tierra  en donde su naturaleza física resultaba una barrera o un obstáculo para que esta fusión espiritual de tan elevado tenor vibratorio, se pudiese llevar  a cabo con más plena intensidad.

     En los planos espirituales inferiores, más cercanos a los planos psíquicos de la Tierra, se encuentran  sus moradores, Espíritus errantes a la espera de su reencarnación, todavía esclavos de las pasiones más bajas que despierta la sexualidad en la Tierra, y en ocasiones incentivan a los Seres humanos para el uso desordenado del sexo, tal como sucede con los espíritus  llamados Incubos  (masculinos) y Sucubos (femeninos), que con tanta frecuencia intervienen durante el  desprendimiento por el sueño de mucha gente. Ellos ya no tienen una materia que cierre el círculo de la libido entre mente y cuerpo y por eso precisamente buscan la satisfacción en otros cuerpos a través de interferir en las mentes humanas cuando el espíritu ha aflojado sus lazos con la materia durante  el sueño fisiológico.

      En los planos inferiores, los espíritus reciben ayuda cuando la solicitan, por lo que entonces son aleccionados  por sus Guías Mentores para poder superar el problema de la sexualidad incontrolada que les mantiene apegados a esos planos próximos a los espíritus encarnados. Si  estos conflictos de la sexualidad no fuesen así resueltos, los procesos de obsesión en el mundo por esta causa, serían mucho más amplios y abundantes.

- José Luis Martín-

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 “Los periespíritus de las entidades espirituales conservan el órgano sexual humano, que es tan digno como el ojo y así como no se puede atribuir al ojo los horrores de la guerra, el órgano sexual humano no puede ser responsable por el vicio”

  Espíritu de André Luiz a través del médium Fco,Cándido Xavier

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        INTELIGENCIA E INSTINTO

71 – ¿La inteligencia es un atributo del principio vital?
– No, puesto que las plantas viven y no piensan; tan solo tienen vida orgánica. La inteligencia y la materia son independientes, pues un cuerpo puede vivir sin inteligencia; pero ésta sólo puede manifestarse por medio de los órganos materiales, y es necesaria la unión con el espíritu para dar inteligencia a la materia animalizada.

La inteligencia es una facultad especial, propia de cierta clase de seres orgánicos que les da, con el pensamiento, la voluntad de actuar, la conciencia de su existencia y de la individualidad, así como también los medios para establecer relaciones con el mundo exterior y de atender a sus necesidades.

Pueden distinguirse así: Primero: los seres inanimados formados únicamente de materia, sin vitalidad ni inteligencia, que son los cuerpos brutos.

Segundo: los seres animados no pensantes, formados de materia y dotados de vitalidad, pero desprovistos de inteligencia. Tercero: los seres animados que piensan, formados de materia, dotados de vitalidad y que tienen además un principio inteligente que les da la facultad de pensar.

72 – ¿Cuál es la fuente de la inteligencia?
– Ya lo dijimos: la Inteligencia Universal.

– ¿Podría decirse que cada ser toma una porción de inteligencia de la fuente universal y la asimila, como toma y asimila el principio de la vida material?
– Esto no es más que una comparación  inexacta, porque la inteligencia es una facultad propia de cada ser y constituye su individualidad moral. Además, ya sabéis, que hay cosas que no es dado al hombre penetrar, y esta es, por ahora, una de ellas.

73 – ¿El instinto es independiente de la inteligencia?
– No, precisamente, porque es una especie de inteligencia. El instinto es una inteligencia no racional, y por él todos los seres atienden a sus necesidades.

74 – ¿Puede fijarse un límite entre el instinto y la inteligencia, es decir, precisar donde termina uno y comienza la otra?
– No, porque con frecuencia se confunden; pero se pueden distinguir muy bien los actos que pertenecen al instinto de los que pertenecen a la inteligencia.

75 – ¿Es exacto decir que disminuyen las facultades instintivas a medida que crecen las intelectuales?
– No; el instinto existe siempre, pero el hombre lo descuida.
También puede el instinto conducir al bien; nos guía casi siempre y a veces con más seguridad que la razón; porque nunca se extravía.

– ¿Por qué la razón no es siempre un guía infalible?
– Sería infalible sino estuviese falseada por la mala educación, ,por el orgullo y el egoísmo. El instinto no razona; pero la razón deja la elección al hombre y le da el libre albedrío.

El instinto es una inteligencia rudimentaria que difiere de la inteligencia propiamente dicha en que las manifestaciones son espontáneas casi siempre, mientras que las de la inteligencia son resultado de una combinación y de un acto deliberado.

El instinto varía en sus manifestaciones según las especies y sus necesidades. En los seres que tienen conciencia y percepción de las cosas exteriores se alía a la inteligencia, es decir, a la voluntad y a la libertad.

EL CIELO Y EL INFIERNO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC


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                                                   FIDELIDAD
                                 


Fidelidad tiene que ver con todo lo que signifique lealtad, confianza, fe, estamos hablando al mismo tiempo de compromiso, de obligación, de someternos al cumplimiento de aquello que por propia voluntad hemos aceptado.
La fidelidad es propia de las personas nobles, de aquellos que tienen un control sobre su voluntad y saben cumplir con los compromisos adquiridos, sin importarles el esfuerzo que deben realizar para tal fin, o los sacrificios que tengan que hacer. Una promesa hecha a un amigo, una palabra dada en un negocio, un ofrecimiento de ayuda a quien quiera que sea es lo suficientemente transcendente para no olvidarlo y mantenerse fiel, aun pese a las dificultades para no errar o fallar ante dicho compromiso y cumplirlo.
No nos comprometemos por aquello que carece de valor, sino que damos nuestra palabra o hacemos algún tipo de voto por algo que consideramos importante. Si tenemos un amigo al que nos une una gran amistad somos capaces de adquirir compromisos serios con él porque tenemos confianza en su persona, conocemos su valía, estamos seguros de lo que él haría por nosotros y en esa misma medida también hacemos lo mismo por él, es por ello que cuando se contrae un compromiso, una responsabilidad hemos de saber cumplirla. De esa forma, entre amigos por ejemplo se va ampliando y robusteciendo la confianza mutua y creando vínculos cada vez de mayor rango.
El grado de lealtad que sepamos demostrar marcará sin duda el concepto que se formen de nosotros todos aquellos con quienes nos relacionemos. Depende de nosotros el que nuestros amigos, familiares o conocidos nos tengan una mayor o menor confianza, respeto o estima y el que cuenten con nosotros para llevar algo a cabo.
Mantenerse fiel a una idea o principios supone un gran esfuerzo, hemos mantenernos sólidos y razonables y dejar de obrar por impulsos o por lo primero que nos venga a la cabeza, nos debemos a una causa y puesto que formamos parte de algo hemos de ser consecuentes con ello y luchar por responder al compromiso que supone la aceptación de una idea.
No valen las excusas o justificaciones en este terreno, no vale el “donde dije digo, digo Diego”, no, precisamente fidelidad implica superar las barreras u obstáculos que puedan surgir para cumplir los compromisos asumidos. Es preciso tener autoestima, respetarse, voluntad y honestidad para mantenerse firme ante la palabra dada. Si todo nos da igual, si no tenemos una meta trazada, algo por lo que luchar, cualquier impedimento que nos asalte bastará para dar marcha atrás y no cumplir el compromiso. Esto sólo va en detrimento de nosotros mismos.
Sin embargo si nos importa no el quedar bien únicamente, sino nuestra valía personal, si nos importan nuestros propios valores, haremos lo imposible para alcanzar el logro de nuestros objetivos. La fidelidad es algo que arranca de lo más profundo de nuestro ser espiritual, es en muchas ocasiones algo que no se puede explicar exactamente con palabras pero que tiene que ver con la fe en Dios y con la capacidad de renuncia y sacrifico en aras de una causa justa y noble.
Lealtad, fidelidad, confianza y todos sus derivados son un sentimiento espiritual que moviliza todas nuestras energías y que difícilmente pueden entender todos aquellos que sólo persiguen en sus vidas proyectos materiales, que no confían más que en sí mismos y que sólo ven a su alrededor adversarios o enemigos. Los egoístas, los ambiciosos, los envidiosos, los que no creen en nada, no pueden ser leales. Si hacen algo es por su bien, porque persiguen su propia satisfacción. En estos no se puede confiar plenamente. Para ser fiel o leal hace falta creer en algo, sentirse comprometido con un ideal, o estar imbuido de un sentimiento de que estamos aquí por y para algo y de que nos debemos hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes el mayor respeto y consideración, para que no seamos capaces de faltar a nuestra esencia espiritual que es lo que nos da la fuerza y la vida.
Por medio de la fidelidad se forjan los vínculos más fuertes y solidarios entre todos aquellos que participan de un mismo proyecto, pues llega un momento en que se ponen a prueba nuestras cualidades o verdaderas intenciones a través de situaciones inesperadas, es entonces cuando demostramos si nuestra fe es fuerte y estamos dispuestos a seguir adelante, aun a pesar de renunciar a algo o tener que hacer un nuevo esfuerzo. La fidelidad une por medio del amor y de la entrega que se ofrece de uno mismo a los demás. Sin embargo cuando las personas se unen por intereses particulares se crean cadenas con las cuales los más fuertes dominan a los más débiles. Es la diferencia entre la unión espiritual por medio de la lealtad y el estar dispuesto a cumplir con los compromisos y obligaciones que a cada cual le toca, y la unión material que permanecerá mientras exista la posibilidad del beneficio particular y egoísta.
Para poder ser fieles o leales a algo, como estamos viendo, es necesario sentirse parte de un todo, una pieza dentro de una gran maquinaria, y como tal aceptar que es más importante ese todo que el “yo” de cada individuo. Es entonces cuando de forma natural y espontánea comprendemos y aceptamos que nos debemos a ese todo con todas nuestras fuerzas. Expresándolo como lo hizo un gran maestro espiritual, con toda nuestra mente, con toda nuestra alma y con todo el corazón.
Si estamos inmersos en una actividad en la que participamos junto a otras personas y además ésta es de naturaleza espiritual, tenemos que aprender a dejar a un lado nuestro yo humano, y comenzar a poner en práctica la virtud de saber confiar en los demás, poniendo como premisa que en nosotros es en quien primero se puede confiar por la lealtad que demostramos.
Fermín Hernández Hernández- 1998 Amor, Paz y Caridad

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           DIVERGENCIA ESPIRITUAL

Puesto que los Espíritus son muy diferentes unos de otros, desde el punto de vista de los conocimientos y la moralidad, es evidente que una misma cuestión puede ser resuelta por unos en un sentido y por otros en el sentido opuesto, según sea el rango que cada uno ocupe, exactamente como si fuese planteada, entre los hombres, a un sabio, a un ignorante o a un gracioso de mal género..^ 

Ya hemos dicho que lo esencial es saber en cada caso a quién nos dirigimos.
Pero se suele agregar-, ¿ cómo se explica que aquellos Espíritus reconocidos como superiores no estén siempre de acuerdo? Para comenzar, responderemos que, independientemente de la causa que acabamos de señalar, hay otras que pueden ejercer cierta influencia sobre la índole de las respuestas, prescindiendo de la calidad de los Espíritus. Es este un punto fundamental cuya explicación la dará el estudio. Por eso afirmamos que estos estudios requieren una atención continuada, una observación profunda y, sobre todo, como acontece con todas las demás ciencias humanas, constancia y perseverancia. Se necesitan años para formar un médico mediocre, y las tres cuartas partes de una vida para hacer un sabio, ¡y se pretende en unas pocas horas adquirir la ciencia de lo infinito! No nos engañemos, pues: el estudio del Espiritismo es inmenso. Se relaciona con todos los problemas de la metafísica y del orden social. Es todo un mundo que se descubre ante nosotros. ¿Debemos entonces asombrarnos de que haga falta tiempo mucho tiempo- para realizarlo? Además, la contradicción no es en todos los casos tan real como puede parecerlo. ¿Acaso no estamos viendo todos los días a hombres que profesan la misma ciencia y sin embargo difieren en la definición que dan de una cosa, ya sea porque empleen términos distintos, o bien por encararla desde otro punto de vista, aunque la idea fundamental sea siempre la misma? ¡Cuéntense, si es posible, la cantidad de definiciones que de la gramática se han dado! Agreguemos, incluso, que la forma de la respuesta depende a menudo de la forma que adopta la pregunta. Sería pueril, entonces, encontrar una contradicción allí donde sólo hay casi siempre una mera diferencia de palabras. Los Espíritus superiores no se cuidan en modo alguno de la forma, sino que para ellos el fondo del pensamiento lo es todo..

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC

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