lunes, 1 de junio de 2026

¿ Alguna vez se comprobó la existencia del Alma ?

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Divaldo y Sheila

2.- Evidencias del Más Allá

3.- El problema científico en el Espiritismo

4.- ¿ Alguna vez se comprobó la existencia del Alma ?

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                 DIVALDO Y SCHEILA

Una pregunta dirigida a un allegado de Divaldo :

                                           Hermana Scheila

     He leído recientemente que Divaldo Pereira Franco, además de su inconfundible oratoria y medium psicográfico comprometido con los más altos principios espirituales, también habría sido un médium de efectos físicos, sirviendo como vehículo para la manifestación del Espíritu Scheila en una sesión celebrada en 1977, en el Mansão do Caminho.

• Hasta el día de hoy no sé si eso sea cierto. ¿Es cierto?

Eduardo Loureiro - Campos - Río de Janeiro.

Respondiendo:

     Basados en los registros históricos y bibliográficos ampliamente divulgados de la trayectoria de Divaldo Franco, los hechos reportados en la noche del 9 de marzo de 1977 están bien documentados en el movimiento espiritual, sobre todo porque han sido grabados fotográfica y testimonialmente.

Aquí están los detalles que conforman el registro para este evento:

El contexto y la dirección

La reunión tuvo lugar en el Camino de Redención Centro Espírita, en Salvador, bajo la dirección de Nilson de Souza Pereira (conocido cariñosamente como "Tío Nilson"), quien fue el cofundador de la Mansión del Camino  y el brazo derecho de Divaldo durante décadas. La presencia de Nilson trajo una oportunidad de organización y seriedad al experimento.

Fenómenos de Efectos Físicos

Aunque Divaldo Franco es mundialmente reconocido por su psicofonía y oratoria, el comienzo de su mediocridad y ciertos episodios específicos se han visto marcados por los fenómenos de los efectos físicos

Ectoplasmia:

Los registros confirman la externalización del ectoplasma (sustancia semimaterial) por los orificios naturales del medio, como la boca y la nariz. Este material es lo que permite la visibilidad y tangibilidad de los fenómenos a nivel físico.

Entrada (teletransporte):

El fenómeno de las rosas blancas se clasifica como aporte. Según los informes, las flores no estaban en el medio ambiente y fueron traídas (materializadas) a través de la espiritualidad para ser dadas como regalos.

La presencia de la hermana Sheila

La mentora espiritual la hermana Sheila es el personaje central de esta narrativa. En la tradición espiritual, se describe como un espíritu de gran gentileza, a menudo asociado con la asistencia hospitalaria y la curación. La ofrenda de rosas es una característica de sus manifestaciones, simboliza la armonización del medio ambiente y el cuidado de los participantes.

Registros fotográficos

     Hay fotos famosas de este evento circulando en obras biográficas y documentales sobre Divaldo Franco. Estas imágenes muestran el medio en trance, con la sustancia blanqueada (ectoplasma) visible, y se utilizan como evidencia documental de aquellos raros momentos en los que realizó en el campo de los efectos físicos, ya que su misión primaria se consolidó posteriormente en difusión doctrinaria (psicografía y oratoria).

Estos registros son fundamentales para el estudio de la fenomenología media, ya que demuestran la versatilidad de las facultades del médium y la organización del trabajo realizado en la Mansión Camino en esa década.

Amílcar Lobo

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                         EVIDENCIAS DEL MÁS ALLÁ

                              Dra. Kubler Ross
Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.
"El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y

pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.


La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron
carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa en cada rostro. Se  comunicaron con él sin hablar, solo por transmisión de pensamiento y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo  reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia como el chófer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio como lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible".

- Ángeles Calatayud-
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 EL PROBLEMA  CIENTÍFICO  EN  EL ESPIRITISMO

                                                                   


LA CIENCIA DEL ESPÍRITU

«El Espiritismo no viene a destruir la ciencia, sino a darle una  nueva dimensión. Es el eslabón perdido que une las leyes de la materia con las leyes de la inteligencia, demostrando que lo invisible no es sobrenatural, sino una parte de la naturaleza que aún no habíamos aprendido a medir.»( A.Kardec)

El problema científico

Kardec examina el problema científico del Espiritismo en los apartados “VII. –La ciencia y el Espiritismo” y “VIII. –Perseverancia y seriedad”, de la “Introducción al Estudio de la Doctrina Espírita”. Veamos un fragmento bastante esclarecedor:  “En consecuencia, la ciencia propiamente dicha, como tal, es incompetente para pronunciarse sobre el Espiritismo. No ha de ocuparse de él, y su juicio, sea o no favorable, no pesaría en modo alguno”.

     No obstante, Kardec insiste en el carácter científico de la Doctrina. Carácter propio, conforme explica en los apartados que acabamos de mencionar, pues se trata de una ciencia que debe poseer sus propios métodos, puesto que su objetivo no es la materia, sino el Espíritu.

    Ahora bien, ¿por qué esa insistencia de Kardec en el carácter científico del Espiritismo? Porque El Libro de los Espíritus vino a inaugurar una nueva era en el estudio de los problemas espirituales. Hasta su publicación, tales cuestiones eran tratadas de un modo empírico o tan sólo fantasioso. Las religiones, con sus intrincados sistemas teológicos, o las órdenes ocultistas, las corporaciones místicas y teosóficas, desplazaban los problemas del Espíritu hacia el terreno del enigma. Para servirnos de las expresiones de San Agustín, el conocimiento humano se dividía en la “iluminación divina” y en la “experiencia”.

    El Espiritismo acudió a modificar ese orden de cosas, mostrando la posibilidad de encarar las cuestiones espirituales mediante la experiencia agustiniana, o sea, por medio de la misma razón que aplicamos a los problemas materiales. En tal sentido, El Libro de los Espíritus se presenta como un divisor de aguas. Todo aquello que antes de él integraba el espiritualismo puede ser tildado de “espiritualismo utópico”, y todo lo que viene con él y después de él, siguiendo su línea doctrinaria, de “espiritualismo científico”, conforme hacen los marxistas con el socialismo anterior y posterior a Marx.

    Esta es la posición especial de El Libro de los Espíritus en el plano de la cultura espiritual. Con él, el Espíritu y sus problemas han salido del dominio de la abstracción para tornarse accesibles a la investigación racional, e incluso a la indagación experimental. Lo sobrenatural se ha vuelto natural. Todo se ha reducido a una cuestión de conocimiento de las leyes que rigen el Universo.

La tesis spinociana de la imposibilidad del milagro en cuanto violación del orden natural ha venido a comprobarse en sus demostraciones. Y las leyes de ese orden, como vemos en el Capítulo Primero del Libro Tercero, son todas ellas naturales, ya se refieran a las relaciones materiales, ya a las espirituales y morales. Lo sobrenatural no existe si no es para la ignorancia humana de las leyes naturales, visto que el Universo constituye un sistema único y todas sus partes encajan en la gran estructura.

( Tomado del Curso de Espiritismo )

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 ¿ ALGUNA VEZ SE COMPROBÓ LA  EXISTENCIA  DEL ALMA?

                                                         


       Fotografía de William Crookes con un Espíritu materializado (Katie King)


          En  los albores de la investigación parapsíquica y del Espiritismo, se hicieron numerosas fotografías de Entidades espirituales materializadas y como mayor evidencia, si aún cabe,  en  moldes de  parafina  y escayola  se obtuvieron evidencias palpables como si de huellas se tratase,   con  formas  físicas de estas materializaciones parciales tal como manos, rostros, etc. De lo aquí  relatado,  cualquiera se puede documentar  desempolvando viejos y olvidados  libros sobre estos temas en donde aparecen  estas fotografías y pruebas obtenidas por la Ciencia en los albores del Espiritismo. Precisamente fue la Ciencia quin lo evidenció y reconoció, cuando precisamente buscaba lo contrario: la mentira y el fraude.

     También tenemos evidencias tangibles de su existencia cuando cuando el Espíritu al momento de desencarnar  ha podido ser fotografiado en el instante de  abandonar el cuerpo  bajo forma de una especie de pequeña bruma que sale del cuerpo en el momento que expira  la persona al punto de su fallecimiento  y  después se eleva y aún  queda flotando por breve tiempo  sobre el mismo.

       En Inglaterra el Doctor Duncan McDougall y en Holanda el Dr. Van Zelts, comprobaron en más de noventa casos que en el preciso instante de la muerte, el fallecido experimentaba una repentina pérdida de 20 gramos;  ¿ podría ser  este el peso del alma?; tal vez. Y es que el alma no solo es  energía etérea, sino que , como ya se ha dicho, conforma un cuerpo de una densa energía semi-material, aspecto y forma semejante al cuerpo material de la persona que fallece, y muy sutil como para ser detectada  normalmente  por la vista ordinaria de  los que estamos en este plano material, y menos aún por el tacto, pero  sin embargo  también  este cuerpo, para nosotros tan sutil, está  afectado por las leyes físicas, tal como las  de la gravedad y  el magnetismo.

La existencia del  Espíritus o Almas está también más que demostrada y  comprobada  por las manifestaciones mediúmnicas que evidencian la realidad existencial  de los seres espirituales que por este medio se comunican con los seres humanos, así como también  por otros fenómenos que la Parapsicología  reconoce como “Espíríticos”, o sea, originados por espíritus. 

La Ciencia moderna mediante sofisticados sistemas tecnológicos y con carácter experimental,  también  ha llegado a confirmar  su existencia y manifestación, aunque siempre haya sido considerado como algo subjetivo. Ahí tenemos las "Psicofonías" y hasta las imágenes paranormales obtenidas por  sistemas tecnológicos  como .el Spiriucom y el Vidiucom. 

También se puede considerar el alma como una evidencia existencial subjetiva en cada persona,  porque sentimos  naturalmente  como todo no termina con  la muerte, y  que  después de esta vida tiene que existir una continuidad de otra manera; no tendría sentido la existencia  si así no fuese.  En cualquier caso esta fe natural  e innata que nos impele a contemplar la realidad existencial  de la vida después de esta vida, es un asidero moral que  nos permite superar las pruebas y dificultades de  este mundo. 

Aun podríamos razonar más al respecto, porque demostrado está, que  el nacimiento del ser humano no es un comienzo que parte de cero, pues modernas  evidencias e investigaciones científicas acreditan que ya hemos vivido anteriormente en otras existencias, de las que ya traemos muchos conocimientos innatos aprendidos. Por tanto si la existencia de la vida no se ha iniciado con el nacimiento, tampoco se puede pensar que finalice con la muerte del cuerpo. 

Tengamos presente que no por ser personas  tenemos un alma; por el contrario, mejor pensemos  todos  somos Almas o Espíritus, que ahora  tenemos un cuerpo físico durante un tiempo, durante el que estamos aprendiendo mediante las pruebas de la vida, y que este cuerpo un día morirá, pero nosotros no, porque somos eternos; ( el espíritu es energía y por definición de la Física, la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma),  por lo que  tras la muerte continuaremos existiendo como Almas desencarnadas o Espíritus, aprendiendo en nuevas existencias para seguir evolucionando siempre hacia estados de perfección más y más amplios, y así será hasta que nuestro Ser o Alma, ya no necesite de más y de nuevas experiencias en los mundos físicos. Continuaremos avanzando tras nuestra mayor perfección  evolutiva en otros Planos de existencia plena e infinitamente feliz.

José Luis Martín-

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domingo, 31 de mayo de 2026

El Periespíritu y los miembros fantasma

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-Dios y el infinito

2.- Legitimidad del Libro de los Espíritus

3.-  Ley de Evolución

4.- El Periespíritu y los miembros fantasma

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                                        DIOS Y EL INFINITO
                                       
       

                        Dios– La Inteligencia Suprema

     La Doctrina Espírita rechaza la fe ciega. Defiende, con argumentos, la fe razonada, llevando a las personas a no creer simplemente porque creen, sino a saber por qué creen en algo. Y la principal es defender la prueba de la existencia de Dios. Tanto es el cuidado de no personificarlo que la primera pregunta del Libro de los Espíritus, la expresión “¿Quién es Dios” fue sustituida por “¿Qué es Dios?”

     La respuesta: "Inteligencia suprema, primera causa de todas las cosas". 

     Argumenta que la prueba de la existencia de Dios está en el axioma: "No hay efecto sin causa". Y el libro Obras Póstumas, en su primer capítulo, exalta a Dios en una razonada profesión de fe espírita, con gran propiedad. Justifica: “Vemos incesantemente una multitud innumerable de efectos, cuya causa no es imposible reproducirlos, e incluso explicarlos: la causa está, pues, por encima de la Humanidad. Esta causa se llama Yahveh, Dios, Alá, Brahma, Fo-hi, Gran Espíritu, etc., según los idiomas, tiempos y lugares”.

     Y explica: “Estos efectos, de ninguna manera, no se producen por casualidad, fortuito y sin orden; desde la organización del insecto más pequeño, del grano más grande, hasta la ley que rige los mundos que circulan en el espacio, todo da fe de un pensamiento, de una combinación, de una previsión, de una preocupación que supera todas las concepciones humanas. Esta causa es, por lo tanto, supremamente inteligente.”

     Para profundizar en el tema Obras Póstumas, un libro publicado después de la desencarnación (muerte) del codificador del Espiritismo, Allan Kardec, con textos escritos por él durante esa encarnación, resume la definición de Dios como un “ser eterno, inmutable, inmaterial, único ., omnipotente, soberanamente justo y bueno.” Para no dejar perdidos a los lectores, en un vago resumen, sigue existiendo la preocupación de “masticar” cada ítem.

     Fíjate en esto: “Dios es eterno porque si tuviera un principio, algo habría existido antes que él; habría salido de la nada, o habría sido creado, él mismo, por un ser anterior. Así es que, paso a paso, volvemos al infinito en la eternidad”.

     La inmutabilidad, en cambio, se entiende como tal, porque si hubiera estado sujeta a cambios, las leyes que rigen el Universo no tendrían ninguna estabilidad. Inmaterial significa que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia, de lo contrario estaría sujeto a las fluctuaciones y transformaciones de la materia, y no sería inmutable. “Es único, porque si hubiera varios dioses, tendría varias voluntades y desde entonces no habría unidad de puntos de vista, ni unidad de poder en el ordenamiento del Universo”.

     Se argumenta que la omnipotencia es única. “ Si no tuviera el poder soberano, habría algo más poderoso que él; no hubiera hecho todas las cosas y lo que no hubiera hecho sería obra de otro Dios. Es soberanamente justo y bueno, porque la sabiduría providencial de las leyes divinas se revela tanto en las cosas más pequeñas como en las más grandes, y esta sabiduría no permite que nadie dude ni de su justicia ni de su bondad”.

     Finalmente, concluimos que Dios es infinito en todas sus perfecciones. Y sin embargo acaba por suponer imperfecto uno solo de sus atributos, si se disminuye la más mínima porción de eternidad, inmutabilidad, inmaterialidad, unidad, omnipotencia, justicia y bondad de Dios, se puede suponer que otro ser posee lo que a él le faltaría, y ese ser, más perfecto que él, sería Dios.

-Renata Mendes-

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  LEGITIMIDAD DEL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

 Al publicar en 1868 El Génesis…Kardec señaló: puedo subrayar que El Libro de los Espíritus, dado a publicidad once años antes, continuaba siendo tan sólido como entonces. Ninguno de sus principios fundamentales había sido removido por la experiencia, sino que todos ellos permanecían en pie. Hoy en día, a más de cien años de distancia, si el Codificador viviera aún entre nosotros podría seguir diciendo lo mismo.

Y esto, en un siglo en que el mundo se transformó de una manera vertiginosa, en que la denominada ciencia positiva fue trastocada de un extremo al otro, en que las concepciones filosóficas han experimentado tremendos impactos. Conceptos hay, en El Libro de los Espíritus, que a primera vista parecerían haber sido desmentidos, o al menos puestos en duda, por la ciencia. Tal es el caso del fluido universal: pero sólo cuando los confundimos con el concepto científico del éter espacial.

A decir verdad, el desarrollo de la ciencia se opera con exactitud en dirección a los principios espíritas. La desintegración de la materia por la física nuclear, el concepto de materia como concentración de energía, la percepción cada vez más clara de una estructura matemática del Universo, la conclusión a que algunos científicos se ven forzados a llegar, de que detrás de la energía parece existir otra cosa, que sería el pensamiento; todo esto nos demuestra que asistía razón a Kardec al proclamar que ni Dios ni la religión auténtica, ni (en consecuencia) el Espiritismo, tienen nada que perder con el adelanto de la ciencia. Antes por el contrario, sólo obtienen ganancia, conforme los hechos lo ponen de manifiesto día a día.

Esa seguridad de los principios espíritas deriva de la legitimidad de la fuente espiritual del presente libro, de la pureza de sus medios de transmisión mediúmnicas y de la precisión del método kardeciano.

La fuente, según se ve por la espontánea e inesperada revelación del Espíritu de Verdad a Kardec, y según los apuntes autobiográficos contenidos en Obras Póstumas, así como por la confirmación ulterior de tantos otros Espíritus, y también como se puede comprobar lógica e históricamente por el proceso de restablecimiento del Cristianismo que el Espiritismo lleva a cabo, es la misma que de que procedió aquél. No se trata tan sólo de Kardec, ni de este o de aquel otro Espíritu en particular, como tampoco de un grupo de hombres, sino que es toda una falange del Espíritu de Verdad, enviada a la Tierra en cumplimiento de la promesa de Jesús, la que constituye la fuente espiritual de El Libro de los Espíritus.

En cuanto a los medios mediúmnicas de transmisión, estaban en consonancia con la pureza de la fuente. Las médiums que sirvieron en esa tarea fueron dos niñas: Carolina y Julia Boudin, de dieciséis y catorce años, respectivamente, a las que más tarde se sumaría una tercera, la señorita Japhet, en el proceso de revisión del original. Las reuniones se llevaban a efecto entre personas amigas, en la intimidad del hogar de la familia Boudin, y las respuestas de los Espíritus se trasmitían mediante una pequeña cesta a la que se adaptaba un lápiz. Las niñas apoyaban sus  manos sobre la canastilla y ésta se ponía en movimiento escribiendo los mensajes, con total imposibilidad por parte de las médiums de influir sobre la escritura.

Más tarde, siguiendo instrucciones de los Espíritus mismos, Kardec sometió el libro al contralor de otros médiums, pero todos ellos escogidos con sumo cuidado. Además de lo cual, las respuestas de los Espíritus eran confrontadas con las comunicaciones que se obtenían en otros grupos de experimentación espírita, en obediencia al principio de la universalidad de las revelaciones, que acto continuo veremos.

El método de Kardec pasó a ser el de la Doctrina misma, y en su propia sencillez lleva implícita la garantía de su eficiencia. Podemos compendiarlo así:

          1º) Elección de colaboradores mediúmnicos insospechables, tanto en su aspecto  moral cuanto en lo que se refiere a la pureza de sus facultades y de la asistencia espiritual que recibían;

          2º) análisis riguroso de las comunicaciones, desde el punto de vista lógico, así como su cotejo con las verdades científicas demostradas, descartándose todo material que no pudiera ser justificado lógicamente;

          3º) contralor de las entidades espirituales comunicantes, por medio de la coherencia de sus comunicaciones y del tenor de su lenguaje, y

         4º) consenso universal, vale decir, concordancia de varias comunicaciones, obtenidas por médiums diferentes, en forma simultánea y en lugares diversos, acerca de un mismo tema.

Apoyado en tales principios, escudado con rigor en ese criterio, Kardec pudo poner por obra la difícil tarea de reunir la serie de informaciones que le permitieron organizar El Libro de los Espíritus. E interesa recordar que ese mismo criterio había sido enseñado en parte por Juan, en su Primera Epístola (Cap. 4:1)[5], así como por el apóstol Pablo en su Primera Epístola a los Corintios. De suerte que las raíces del método kardeciano están ya en el Nuevo Testamento.

Sin embargo, no es posible confundir el sistema doctrinario con los métodos de investigación científica de los fenómenos espíritas. En el trato mediúmnico, la premisa de la existencia del Espíritu y de la posibilidad de la comunicación ya está afirmada, y lo que importa allí es el contralor de la legitimidad del mensaje. En la indagación científica todo se halla aún por descubrir y probar. Las investigaciones de la ciencia pueden variar hasta lo infinito en lo que atañe a procedimientos y métodos, de acuerdo con el enfoque de cada investigador. Pero las sesiones mediúmnicas no podrían sustraerse al método kardeciano, por cuanto se ha comprobado en la práctica –hace ya un siglo- como el único realmente eficaz y que procede, según hemos visto, de las reuniones mediúmnicas de la era apostólica.

Problemas secundarios, como el de la firma de ciertas comunica- ciones con nombres célebres, son explicadas por Kardec en la “Introducción al Estudio de la Doctrina Espírita”, en sus apartados “XI. –Grandes y pequeños” y “XII. –De la identificación de los Espíritus”, a los cuales remitimos al lector interesado en el tema. Algunas personas preguntan por qué motivo no omitió Kardec los nombres que suscriben los “Prolegómenos”, transcribiendo tan sólo el texto del mensaje, como ha procedido con las más de las respuestas de este libro. Tales firmas –según dicen- apartan de la obra a muchos lectores, que las tienen por una superchería grosera.

La explicación de ello está en la sinceridad de Kardec y en su fidelidad a los Espíritus que la habían revelado la Doctrina. Ocultar los nombres de éstos hubiera equivalido a dejar abierta una posibilidad de que la obra se atribuyese al propio Kardec, y él cuidó siempre de aclarar que no era sino un mero colaborador de los autores espirituales del libro. Por lo demás, sus explicaciones al respecto resultan enteramente claras para todos aquellos que tengo la aptitud de comprender en su plenitud el fenómeno espírita.

- Tomado del Curso de Espiritismo-

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                  LEY DE EVOLUCIÓN

    El concepto de evolución ha avanzado mucho en los últimos tiempos. Tan atacado en su origen por las mentalidades dogmáticas, mentes anquilosadas, ha tomado impulso vigoroso en este siglo de avance en todos los aspectos de la ciencia y la razón. 
    Comenzó siendo una hipótesis, básica para la investigación, para algunas mentes más claras, llegando a ser una teoría académica, fundamental para el estudio como ley de la vida. Primero, en el campo de la zoología por el gran naturalista francés Lamarck y otros, extendiéndose a todos los campos de la vida manifestada, y sostenida hoy por la ciencia moderna, y hasta por muchos científicos dentro de las diversas corrientes del cristianismo. 
    La evolución como ley cósmica, ley divina, trasciende a todos los aspectos de la Naturaleza; porque, evolución es un transformismo continuado hacia formas más complejas en lo morfológico y un desarrollo constante en lo psíquico. 
    Toda manifestación de vida, y aun todo aquello que nos parece materia inerte, está en constante movimiento y transformación. De aquí las mutaciones ya comprobadas en las diversas formas del reino mineral, así como vegetal, animal y hominal. 
    Todo cuanto existe, nace con su ley, constituye la expresión de una ley; no puede existir si no es como desarrollo de un principio, siguiendo una ley. Y el ser humano, al igual que todos los demás aspectos de la vida manifestada, está inmerso en esta gran ley divina: Ley de Evolución. 
    Toda forma de energía, que es vida, desde el átomo al hombre, está comprendida en esta fuerza cósmica, dentro de un transformismo evolutivo. Lento, muy lento en las formas inferiores, presionando cada vez más en las formas más evolucionadas, en relación al desarrollo del psiquismo. 
    La personalidad humana en su estado actual, es el resultado de una larga evolución, en lo físico, psíquico y espiritual. Como dista mucho, todavía, de la meta —la perfección— sigue avanzando hacia ella, en el tiempo y en el espacio, empujada por esta fuerza cósmica, que es ley de la Vida. 
    Aun cuando, cada fase evolutiva tiene su tiempo marcado dentro de esa eternidad que tenemos por delante; ya en la etapa humana, el mayor o menor tiempo empleado en alcanzar la meta, depende del individuo mismo. Ante esta premisa, puede que alguno piense... —entonces, no hay prisa en llegar, ya que tenemos toda una eternidad por delante. Quien así pensare, toma una actitud desacertada; ya que, cuanto menos avance en su camino de progreso, cuanto menos se esfuerce en progresar, más sujeto estará a las encarnaciones en los mundos atrasados de vidas penosas. 
    Dado el concepto limitadísimo que los humanos tenemos del tiempo, la evolución se nos presenta como muy lenta; pero, no de un salto se transforma en perfecta una humanidad atrasada. Como dice el filósofo Pietro Ubaldi, en su obra: «La Gran Síntesis«: «Los perezosos, los retardados, los holgazanes y viciosos, pesan enormemente sobre los más adelantados. Y no sólo pesan, sino que se sublevan contra todos aquellos que se empeñan en hacerles avanzar por el verdadero camino. Es tanto el atraso moral y espiritual de nuestra humanidad, que ésta cobra aversión y hasta odio a todo el que lucha por sacarla de su charco de fango, en medio del cual se encuentra muy a gusto, por falta del conocimiento de su propia realidad, de la verdad de la vida«. 
    Sólo unos pocos, con una capacidad perceptiva más desarrollada, pueden apreciar el avance arrollador de esa energía cinética y fuerza creadora. La mayoría, avanzan inconscientemente, arrastrados por esa fuerza poderosa, que toma aspectos diversos de manifestación en las relaciones humanas. 
    En las formas inferiores de vida, esta fuerza, esta ley de la vida, las impele a un constante movimiento de transformación, hacia formas más complejas y perfectas. Y, ya en la etapa humana, la ley de evolución sigue también (aunque lentamente para la percepción humana) la transformación morfológica hacia formas más perfectas; pues, nuestra humanidad no ha alcanzado aún el avance morfológico de las humanidades más evolucionadas de otros mundos. Pero, donde la ley actúa con más fuerza, es en el psiquismo, creando en el individuo el deseo de nuevas conquistas, con nuevas experiencias, en todos los órdenes de la actividad humana; aun cuando éstas tengan el aspecto de luchas y violencias. 

Sebastián de Arauco.
                                                       
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        EL PERIESPÍRITU   Y

 

     LOS MIEMBROS FANTASMA





El profesor Ernesto Bozzano, en su libro "Desdoblamiento - Fenómenos de Bilocación", se refiere a la idea de integridad en los amputados que experimentan la sensación perfecta de la existencia de la parte del cuerpo que les fue retirada.
En su obra, Bozzano invoca el testimonio de notables fisiólogos, entre los cuales figuran Weir Mitchell,Bernstein y Pitres, que así se manifestaron sobre este importante asunto: 
“Las ilusiones de los amputados son un hecho normal;...”
En efecto, para Piset, que realizó sus investigaciones con soldados de la primera guerra, entre 450 amputados solamente 14 no presentaron el fenómeno de miembro fantasma. La ilusión solamente faltaba en uno cada 30 casos. Casi siempre la ilusión sobrevenía luego de la cirugía; incluso, algunas veces ocurría más tarde, pero siempre en un tiempo bastante próximo.
El profesor William James, Psicólogo, investigó seriamente en ese campo llegando a notables y lúcidas conclusiones, que corroboran aquellas otras hasta entonces afirmadas. El profesor James, en sus trabajos, hace referencia a un trecho de una obra del fisiólogo A. Valentim, según el cual se puede admitir que "las sensaciones de integridad” también existe en los casos de deformaciones congénitas de miembros, como por ejemplo: "Cierta joven de 15 años y un hombre de 40, los cuales sólo poseían una mano normal, ya que la otra presentaba, en lugar de los dedos, ligeras prominencias carnosas, sin huesos, y tenían la sensación precisa de doblar los dedos inexistentes todas las veces que doblaban el muñón informe”.
El profesor Bozzano fue aún más adelante en sus investigaciones sobre los "miembros fantasmas", añadiendo:
“Me resta, demostrar que se llegó también a obtener una fotografía del brazo fluidico de un amputado y eso gracias al magnetizador Alphonse Bouvier. En el Journal du Magnétisme’, julio de 1917, Bouvier publicó la larga relación sobre el modo por el cual llegó a fotografiar un miembro amputado, relación ilustrada con un buen cliché donde aparece la sombra fluídica de un brazo ausente’, y, diríamos, la presencia de la ausencia”.
En los libros: "Gestalt Psychology” (N. Y., 1950) de F. Katz, y "Phantoms in Patients with Leprosy and Elderly Digital Amputers" (N. Y., 1956), de P. Simmel, son relatados casos referentes a amputaciones normales y de miembros en los leprosos. De acuerdo con las observaciones de los investigadores, los pacientes, después de la amputación de brazos y de piernas, comenzaron a constatar la presencia de la parte amputada, llegando a moverla y a sentir hormigueo en aquel lugar. Y aún más: la percepción puede durar, no sólo largo tiempo, sino también toda la vida. F. Katz, por su parte, afirma: "Si una persona, con una pierna amputada, llega a una pared, ella parece atravesarla... la ley de la impenetrabilidad de la materia juzgo que no se aplica a este caso”.
Por otro lado, la declaración de P. Simmel no es menos valiosa, cuanto a comprobado la existencia del “periespíritu”: "después de mis experiencias con leprosos, verifiqué que la pérdida gradual de las partes del cuerpo por absorción, por ser lenta y demorada, no produce fantasmas, y lo más notable es que, en una amputación de restos de dedos y pies, estos se reproducen no como las partes que había, pero, sí, perfectas, esto es, como antes de la absorción”.
Cuenta un hecho interesante: "(....) cuando se despertó de la anestesia, procuró agarrarse el pié. La sensación de existencia del miembro amputado persistía, y el paciente olvidándose, intentó pisar y cayó. Decía más tarde, que podía movilizar los dedos fantasmas (...)”.
No teniendo en este punto nada más que agregar, a pesar de ser autoridades en su especialidad, ciertos fenómenos escapan del dominio de su raciocinio, ya que se colocan, apenas, al nivel de la materia tangible, sensorial...
Más allá de las experiencias supracitadas, surgen otras más sorprendentes y que vienen a ratificar a este espírita que "las sensaciones, emociones e impulsos no se localizan en el cerebro, como quieren los fisiólogos y psicólogos, y, sí, en el Espíritu”.
En la obra "Espiritismo Dialéctico” (1960), del pensador espírita argentino Manuel S. Porteiro, encontramos hechos asombrosos para los psicólogos, mostrando, claramente, que los individuos con lesiones graves, incluso en los centros nerviosos, continúan comportándose naturalmente:
1) Caso presentado en la Academia de Ciencias de Paris por el Dr. Aguepin, el 24 de Marzo de 1945: "Después de operar un soldado que había perdido enorme parte del hemisferio cerebral izquierdo (sustancia cortical y blanca, núcleos centrales etc.), comprobó que el mismo continuó con su comportamiento normal, a despecho de las lesiones y pérdidas de circunvoluciones básicas para las funciones esenciales”.

2) Tamto Lisboa, llamado el Lusitano, publicó, en su libro "Práctica Médica”, de finales del siglo XVI, el siguiente caso: "Un niño de 10 años recibió un fuerte golpe en el cráneo, que cortó el hueso y la membrana meníngea, con pérdida de masa encefálica. Al contrario de lo esperado, la herida cicatrizó. Tres años después, moría hidrocéfalo. El cráneo fue abierto y, para espanto de los médicos, no se encontró el cerebro: en su lugar había líquido. Ese hecho fue considerado extraordinario, pues el niño vivió durante tres años en esta situación con plenitud de sus facultades psíquicas...”.
Para explicar éste y otros casos análogos, los materialistas recurren a la hipótesis del fisiólogo francés Pierre Flourens, según el cual un hemisferio cerebral podrá suplir la falta de otro. Y qué dirán en cuanto a la ausencia total de la masa encefálica? Ahí es que el materialismo se ve obligado a ceder terreno a la Ciencia Espírita y, no sólo en esos fenómenos, sino también en otros, estudiados por la Psicología de manera carente o insatisfactoria, como, por ejemplo, la doble personalidad.
Con el Espiritismo, se puede llegar a una conclusión: ir más allá e interpretar lo inexorable, esto es porque la respuesta está en nosotros mismos, en el conocimiento de la esencia del ser humano y de las partes en que está compuesto!
_“Jornal Mundo Espírita” Octubre de 1998 - Carlos Bernardo Loureiro – Traducción Dra. Claudia M. Maglio-Esteban
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