INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- ¿Se evoluciona en el mundo espiritual ?
2.- Analicemos y pensemos
3.- Recriminación y Suicidio
4.- El Espíritu de Verdad
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“Si el hombre es como un conjunto electrónico conducido por la conciencia, cuando este conjunto se disgrega, la conciencia queda libre para ir y construir otro conjunto electrónico para su mecanismo y evolución”
¿ Que opina Ud.?, ¿ Cual o cuales son la CAUSA o CAUSAS de la violencia que impera en el mundo, en la sociedad, en el planeta?
Las guerras de Libia, Siria, Mali, Sudán y Congo son solo algunas de las contiendas que sacuden al mundo en pleno siglo XXI. A esto se suman otros focos de tensiones incesantes, como Afganistán y Pakistán, Nigeria e Irak, entre otros.
La 'adicción' a las guerras no es parte de la naturaleza de los humanos, según los antropólogos finlandeses Douglas Fry y Patrik Soderberg. En su estudio publicado por la revista 'Science' la semana pasada, analizaron a 21 sociedades nómadas primitivas y concluyeron que la conducta bélica era poco común entre los cazadores y recolectores errantes. El 55% de los incidentes de agresión mortal registrados tenía un único asesino y una única víctima y se debían a disputas personales. En 20 de las 21 sociedades, solo un 15% de los homicidios se debían a conflictos grupales. Según Fry, los actos de guerra se generaron mucho después, cuando aparecieron sociedades con una jerarquía compleja.
Cabe destacar que esta conclusión no coincide con las teorías más extendidas sobre la guerra. Algunas de ellas son las que les ofrecemos a continuación.
La agresividad es un instinto humano
La agresividad es un instinto de los humanos, según Sigmund Freud. El sicólogo británico John Bowlby no solo postuló en su momento que la guerra es parte inherente a la vida, sino que la tarea de un Estado es mantener el orden dentro de una sociedad dando salida a los brotes de la agresividad y energía acumulada en forma de conflictos armados con un enemigo externo.
Teorías económicas
Las teorías económicas son la explicación más popular del porqué la humanidad siempre está en guerra. Por más diferentes que sean, sus autores -desde Platón hasta los politólogos contemporáneos- coinciden en que una guerra, en primer lugar, es un intento de apoderarse de los mercados y recursos naturales de otros países. Algunos de los ejemplos más cercanos son Irak, Afganistán (un país extremadamente rico en cobre, oro, hierro, uranio y torio), y Libia, de donde el coronel Muammar Gaddafi en su momento expulsó a todas las compañías extranjeras que operaban en su territorio.
La guerra es un modo de distraer a la gente de los problemas internos.
La guerra es un modo de redirigir la ira de la nación y distraer a la gente de los problemas internos que tiene, como, por ejemplo, una crisis económica. En esos momentos suelen llegar al poder personalidades con una voluntad muy firme y ambiciones enormes, como Napoleón o Hitler, ya que el pueblo suele considerarlos como personajes capaces de resolver sus problemas, según formularon en 1971 los sociólogos estadounidenses Joan Dalgleish y Maurice Walsh. Una gran parte de los analistas políticos contemporáneos explican con este motivo, por ejemplo, la permanente retórica bélica por parte de Israel (sacudido por la crisis del empleo), Irán (cuya situación esextremadamente vulnerable debido a las sanciones internacionales en su contra) o Corea del Norte.
La 'teoría del predominio de la juventud'
Según algunos sociólogos, como Gaston Bouthoul, Gunnar Heinsohn y Samuel Huntington, entre otros, las guerras surgen, en primer lugar, en los países donde hay muchos varones jóvenes. Heinsohn calcula que el mayor riesgo surge cuando los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad son un 40% de la población masculina del país, no tienen trabajo o tienen un salario muy bajo. Además, esta circunstancia se ve agravada en las sociedades en las que la religión tiene un gran peso, lo que obliga a muchos jóvenes a no mantener relaciones sexuales hasta el matrimonio, unión que, económicamente, no está al alcance de todos los sujetos. Según él, una vez combinados estos factores, surge un motín, una revolución, una guerra civil, un genocidio o un conflicto armado con otro país.
¿ Qué opina Ud?
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LA RECRIMINACIÓN Y EL
SUICIDIO
El suicidio es un acto
grave para el que debemos tener una amplitud de espíritu y una actitud de
comprensión y tolerancia. Sabemos que poner fin a sus días, es interrumpir una
evolución que de todos modos tendrá que continuar. Sabemos el riesgo de encontrarse
después de esta desencarnación en un estado de turbación más o menos profundo;
resumiendo, sabemos que el suicidio no arregla nada, pero al mismo tiempo
conocemos la dificultad y el dolor de vivir ciertas existencias.
Los espíritus no han
dejado de llamar nuestra atención respecto a las verdaderas causas del
suicidio. León Denis, en un mensaje de 1989, viene a establecer un diagnóstico
espirita sobre este asunto. He aquí sus palabras: “Estamos frente a un problema
real que no puede resumirse en una respuesta moral simplista. Dios no prohíbe
el suicidio, pues solamente el hombre es responsable ante su muerte, el
suicidio no es pues un acto inmoral y no debe ser considerado como una falta.
El suicidio es un estado de desamparo enfermizo cuyas causas son a menudo
extrañas al sujeto que va a cometer ese acto.
Las principales causas
del suicidio son las siguientes: la falta de amor procedente esencialmente de
la familia, de los amigos cercanos que no lo son o que ya no lo son más; el
decaimiento en el trabajo si el trabajo es envilecedor, repetitivo y vuelve al
espíritu esclavo; el sentimiento de inutilidad en una sociedad no igualitaria
que no reconoce el valor de un hombre sino su éxito financiero, tratando al
otro de «fracasado»: este adjetivo hace mucho mal y mata ; el sentimiento de
inferioridad, marcado por el odio social y la negativa de las diferencias, y
por último el despertar repentino de una vida anterior ya suicida podría llevar
a una neurosis obsesiva que conduce al acto. En realidad, y en la mayoría de
los casos, el suicidio es un crimen familiar, social y político. Es pues tiempo
de considerar la desesperación como un llamado a la esperanza, es pues tiempo
de considerar el suicidio como una enfermedad del alma que se ahoga en el
cuerpo social. No comprometáis nunca vuestro porvenir en este campo, pues la
ausencia de amor es una enfermedad que acecha a todos los hombres”.
No maltratéis aquellos
que se equivocan, que no aciertan en su forma de comportarse, están los que
siendo padres fracasan en su función educadora, están los que en su misión de
amigos, defraudan la amistad con la traición despiadada, están los que en su
función de médicos por su poca dedicación a la tarea de curar y sanar, se
equivocan por no prestar la debida medicación, enfermando aun más a los que
acudieron para que los cure, todos tenemos una labor y una tarea que no siempre
efectuamos debidamente, y lejos de emitir la reprobación es un deber el tratar
con la dulzura reparadora y animadora, desechando el látigo de la reprimenda rígida,
que hace al enfermo lanzarse muchas veces a la desesperación, al suicidio, sin
apenas hacer ruido.
Procuremos aliviar a
los que enferman, o no cumplen bien su cometido, acordémonos del Padre que
apiadado de sus criaturas no deja a nadie desamparados dejados a su suerte.
El reproche a la
ingratitud es una animación para la caída incontrolada en la desesperación, en
cambio el amor hace el milagro de animar al enfermo para que de nuevo recobre
la salud, y la esperanza en un mañana más esclarecedor y más luminoso. Nadie
debe entregarse a la desesperación ella es mala consejera, ni tampoco ofrecer
la recriminación a los hermanos desafortunados, siempre hemos de emitir un hilo
de esperanza, de luz para que el enfermo se anime y deje de verse como un vicho
raro, que no merece la conmiseración.
El suicidio es un acto
de cobardía, y no debemos reflejarlo como solución a nuestros problemas, el por
el contrario los agrava, nos encierra en la cárcel de la amargura, del fracaso,
de la desesperación, lejos de encontrar la muerte el fin con todo, nos pone
frente al verdugo de nuestra conciencia haciéndonos sentir de nuevo el mismo
mal, más acentuado, menos fácil de solución, agravado por nuestra actitud que
nos hace revivir el instante de la muerte y sus efectos dañinos en nuestro
organismos periespiritual, que los siente y manifiesta con más intensidad.
Amemos la vida, hasta
el punto de que si ella no nos serie, nosotros si lo hagamos, ofreciéndole luz
y coraje para enfrentarla en toda sus manifestaciones, porque debemos recordar
que Dios no nos da una cruz que no podamos portar sobre nuestros hombros, eso
nos debe animar a estudiar todas las oportunidades bajo un prisma de ánimo y
esperanza, sin creer que todo está perdido, por nuestro mal actuar, todo lo que
tenga que ser será, y mucho más si está escrito en el libro de nuestra vida,
aquel que comenzamos a escribir y en el cual anotamos nuevos datos conforme la
vida se desarrolla sea de luz o de sombras, todo queda escrito y nada se
perderá, no esperemos a ser más adultos para comenzar la tarea de nuestra
redención la vida pasa deprisa y no podemos esperar a que el tiempo pase sin
productividad positiva que nos pueda vivificar el espíritu, que en fin es el
que permanece siempre pese a que no nos guste. Nadie muere, solo por esa gran
verdad, debemos ser fieles a nuestro organismo físico, tratándolo como es
debido, para que al volver al otro lado de la vida, cuando miremos nuestro
comportamiento sobre la verdad de la vida, podamos sentir que fuimos fuerte y
que pese a todas las contrariedades supimos mantenernos en pie, intentando por
todos los medios llegar hasta el fin, no el fin marcado por nosotros, y si el
fin que Dios nos señalo para volver a la patria del espíritu.
Si tu estas perdido,
despreciado por los que te rodean, no dudes en consolarte con Jesús, El, fiel
cumplidor de Su tarea Redentora, en su Evangelio de Amor, te da la oportunidad
de esclarecerte y de proporcionarte una respuesta acertada para tus pesares,
perdona sin dudarlo a aquellos que no te comprenden, piensa que un día tendrán
la oportunidad de comprender que los que se equivocan y caen deben ser
levantados y nunca recriminados. La recriminación en un mal que muchos sufren y
a través del cual se arrojan a la desesperación una puerta farsa, por la que entramos
al foso de las lamentaciones, donde la comprensión de nuestra cobardía, nos
lleva a desesperarnos aun más.
Frente a la
imperfección de aquellos que te rodean, ofrece el ejemplo oportuno, la palabra
edificante, la llamada de atención en tu gesto amable, de amor y de ternura, y
sentirás un día la alegría y el bienestar de haber servido a la causa de
Cristo, con amor y dedicación, y no con el látigo de reproche que puede siempre
agravar y generar un mal mayor, del cual aunque tú no lo hayas cometido, influenciado
por ti, arrojaste al desespero a tu atribulado hermano, que no supo soportar tu
descaro tu recriminación. Es como tratar al enfermo en vez de con la medicina
que cura, con el analgésico severo que lo puede empeorar aun más.
Acordémonos de la conducta
de Jesús ante los pecadores, que era siempre de amor y luz, frente a la
pecadora el se dirigió a los que la acusaban, diciéndoles que los que
estuviesen libres de culpas le lanzasen la primera piedra. Todos portamos la
imperfección, y si queremos comprensión, hemos de ofrecerla, por eso amemos a
los débiles y ayudémosles, no desechándoles de nuestro lado, Dios nos ha puesto
en la Tierra a todos juntos, para conseguir el mismo fin, que es llegar a El,
ofreciéndonos el libre albedrio, para que nunca podamos echar a nadie la culpa
de nuestros pesares y desequilibrios. Solo en la amonestación severa,
encontraremos el látigo de la desesperación que nos acusará de haber causado
males mayores y del cual sentiremos nuestras culpas.
Mercedes Cruz Reyes
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EL
ESPÍRITU DE VERDAD
En el Espiritismo, el
Espíritu de Verdad es una figura clave que está asociada con las revelaciones
espirituales y el progreso moral de la humanidad. Esta entidad es mencionada en
el Evangelio de Juan (14:17 y 14:26) como el Consolador que Jesús prometió
enviar para guiar a los seres humanos para recordar sus enseñanzas.
Características
del Espíritu de Verdad según el espiritismo: Guía espiritual y moral:
El Espíritu de Verdad
tiene la misión de iluminar a la humanidad, aclarar las enseñanzas de Jesús y
proporcionar orientación sobre cuestiones morales y espirituales que no
pudieron ser comprendidas completamente en la época de Jesús. Una colectividad
de espíritus elevados: En el espiritismo, se interpreta que el Espíritu de
Verdad no es un ser único, sino una colectividad de espíritus superiores que,
bajo la dirección de Jesús, ayudan a la humanidad a través de la revelación de
la Doctrina Espírita. Estos espíritus de luz transmiten enseñanzas mediante la
mediumnidad para orientar a los seres humanos en su evolución espiritual.
Revelador de la Doctrina
Espírita: El Espíritu de
Verdad es considerado uno de los principales responsables de la revelación de
las enseñanzas contenidas en el Libro de los Espíritus y en las demás obras de
Allan Kardec. Es visto como el portador de la Tercera Revelación, que
complementa la Primera (Moisés) y la Segunda (Jesús).
El mensajero del
progreso: Este espíritu
colectivo tiene la tarea de guiar a la humanidad hacia un mayor entendimiento
de las leyes divinas, promoviendo la caridad, la fraternidad y el amor,
principios esenciales en la moral espírita. Es una figura que trabaja para el
bien común y para el avance espiritual de todas las personas.
En resumen, El Espíritu
de Verdad en el espiritismo es una representación de una entidad o grupo de
entidades espirituales superiores que tienen el papel de guiar, consolar y
esclarecer a la humanidad sobre las enseñanzas de Jesús, ayudando en su
progreso hacia una mayor evolución espiritual y moral.
Por Amalia
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