INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Diálogo entre un Sacerdote y Allan Kardec
2.- Testimonio de una científica, de su experiencia personal
3.- Utilidad de la voluntad en las relaciones espirituales
4.- La oración, según el Espiritismo
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- RESPUESTA DE A.K. - De ningún modo negamos un derecho que reclamamos para nosotros. Si la Iglesia se hubiese encerrado en los límites de la discusión, nada mejor podíamos pedir. Pero lea usted la mayor parte de los escritos emanados de sus miembros o publicados en nombre de la religión, y los sermones que han sido predicados, y verá usted la injuria y la calumnia rebosando en todas partes, y los principios de la doctrina indigna y maliciosamente desfigurados. ¿No se ha oído calificar desde lo alto del púlpito de enemigos de la sociedad y del orden público a los espíritas? ¿No han visto anatematizados y arrojados de la Iglesia, a los que el Espiritismo ha atraído a la fe, dando por razón que más vale ser incrédulo que creer en Dios y en el alma por medio del Espiritismo? ¿No se han echado de menos para ellos las hogueras de la inquisición? En ciertas localidades, ¿no se les ha señalado a la animadversión de sus conciudadanos, hasta hacer que se les persiguiese e injuriase en las calles? ¿No se ha conjurado a todos los fieles a que se huyese de ellos, como de los apestados, e inducido a los criados a que no entrasen a su servicio? ¿No se ha solicitado de las mujeres que se separasen de sus maridos, y de los maridos que se separasen de sus mujeres por causa del Espiritismo? ¿No se ha hecho perder su trabajo a los empleados, retirar a los obreros el pan del trabajo, y el de la caridad a los desgraciados porque eran espíritas? Hasta los mismos ciegos han sido echados de los hospitales, porque no quisieron abjurar de su creencia. Y dígame usted, señor sacerdote, ¿es ésta una discusión leal?
¿Acaso han vuelto injuria por injuria, y mal por mal los espíritas? No. A todo han opuesto la calma y la moderación. La conciencia, pues, les ha hecho ya la justicia de decir que no han sido ellos los agresores.
- PREGUNTA Sacerd.. - Todo hombre sensato deplora tales excesos, pero la Iglesia no puede ser responsable de abusos cometidos por algunos de sus miembros poco ilustrados.
- RESPUESTA A.K. - Convengo en ello, ¿pero son miembros poco ilustrados los príncipes de la Iglesia?
Vea usted la pastoral del obispo de Argel y de algunos otros. ¿Y no fue un obispo el que
decretó el auto de fe de Barcelona?
En resumen, rechazando sistemáticamente la Iglesia a los espíritas que a ella volvían, les ha obligado a replegarse sobre sí mismos, y por la naturaleza y violencia de sus ataques ha ensanchado la discusión trayéndola a otro terreno. El Espiritismo no era más que una simple doctrina filosófica; la Iglesia es quien lo ha engrandecido, presentándolo como un enemigo terrible, quien, en fin, la ha proclamado una nueva religión. Esta era una falta de destreza, pero la pasión no reflexiona.
QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC
TESTIMONIO DE UNA CIENTÍFICA DE SU EXPERIENCIA PERSONAL
Manifestó la Dra. Jill Bolte Taylor , Científica investigadora especializada en el funcionamiento cerebral:
“Tuve una oportunidad de investigación muy poco común para los científicos dedicados al estudio del cerebro: Tuve un derrame cerebral y pude observar cómo se interrumpían una por una, las funciones en mi cerebro; el movimiento, el habla, la conciencia. Una experiencia asombrosa para mi fue salirme del cuerpo y poder ver el exterior cuando estaba fuera del mismo. Siendo científica sin embargo pude sentir el nirvana del cielo ; yo era una persona muy materialista, no creía en el mundo espiritual, ahora, después de la experiencia, me he vuelto espiritual
Me forme en Harvard, como científica especializada en cómo funciona el cerebro. En 1996, sufrí un derrame cerebral masivo cuando se me reventó un vaso sanguíneo en el hemisferio izquierdo de mi cerebro. Me llevaron de urgencia a la sala de emergencias y allí me trataron y salvaron la vida, pero tarde ocho años completos en regresar.de un viaje al mundo espiritual. En mi estado perdí mis habilidades cognitivas y asombrosamente después de mi experiencia recupere todas mis facultades y aun mejoradas .
Como científica.... ahora estudio las experiencias de muerte clínica y las asombrosas experiencias en el mundo espiritual.
( Texto hallado en Internet)
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UTILIDAD DE LA VOLUNTAD EN EN
LAS RELACIONES ESPIRITUALES
Cuando hablamos de la voluntad puede parecer que nos referimos únicamente a la voluntad de los encarnados. Como ya sabéis, todas las facultades y adquisiciones del alma trascienden a la materia, es decir, se conservan durante el estado de espíritu desencarnado.
Por este motivo es muy importante saber que podemos encontrarnos con voluntades opuestas a la nuestra provenientes del mundo espiritual. Esto ocurre más a menudo de lo que podéis suponer y frecuentemente, vuestros cansancios, debilidades y vicios, son provocados por entidades que os desean mal y que en su ignorancia pretenden transferiros su aflicciones. Ya os hemos dicho que la oración, los pensamientos y sentimientos benévolos, son muy útiles para resguardarse de ellos. No obstante, conviene fortalecer nuestra voluntad, pues si conseguimos forjarnos una voluntad más fuerte que la suya, ni tan siquiera podrán alcanzarnos sus malas intenciones. Debemos tener siempre presente que Jesús expulsaba a los obsesores con la fuerza de su voluntad, liberando siempre al encarnado y amonestándolo para que no errase más, a fin de que no le aconteciera algo peor. La Voluntad del Maestro Jesús sigue ahí, lista para ayudarnos, pero al igual que ocurre con las otras facultades, Él desea que las desarrollemos en nosotros.
Pensad que los espíritus burlones y mal intencionados, consiguen sus propósitos, mayormente, con hombres de voluntad débil. Por el contrario, se muestran impotentes con los hombres de bien que ya poseen una voluntad fuerte, También entre los espíritus rigen las mismas leyes y a menudo los espíritus débiles son obligados a obedecer a espíritus o a organizaciones malévolas pero con una voluntad mayor que la suya. En estos casos se hace necesaria la intercesión de espíritus amigos, amantes del bien, para liberarlos.
Así pues, no olvidéis nunca que la palanca de vuestro progreso reside en vuestra voluntad, pues ella os dará el impulso que deberá llevar vuestra alma a la conquista de los mundos de luz. Además, contar con una voluntad fuerte os ayudará a evitar las celadas del mundo espiritual inferior, ya como encarnados, ya como desencarnados.
- Espíritus Hermanos de la Caridad a través del médium David Estany Prim-
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LA ORACIÓN, SEGÚN EL ESPIRITISMO
La oración – define Kardec – es una invocación, mediante la cual el hombre entra en comunicación con el ser a quien se dirige.” Debe ser hecha directamente a Dios, que es el Señor de la Vida, pero puede, también, serle dirigida por intermedio de los buenos Espíritus (Santos), que son Sus mensajeros y los ejecutores de Su voluntad.
Tres pueden ser el objetivo de la oración: alabar, pedir y dar gracias. La alabanza consiste en exaltar los tributos de la Divinidad, evidentemente, no con el propósito de serle agradable, ya que Dios es inaccesible a la lisonja. Ha de traducirse por un sentimiento espontáneo y puro de admiración por Aquél que, en todas Sus manifestaciones, se revela detentor de la perfección absoluta. Las peticiones miran a algo que se desee obtener, en beneficio propio o de otro.
¿Qué es lo que se puede pedir? Todo, siempre que no contraríe la Ley de Amor que rige y sustenta la Armonía Universal. Ejemplos: perdón por las faltas cometidas, fuerza para resistir a las tentaciones y a las malas inclinaciones, protección contra los enemigos, salud para los enfermos, iluminación para los Espíritus perturbados y paz para los sufrientes (encarnados o desencarnados), amparo ante un peligro eminente, valor para vencer las desgracias terrenas, paciencia y resignación en los trances aflictivos y dolorosos, inspiración de cómo resolver una situación difícil, sea del orden material o moral, etc.
Las gracias, obviamente, por todas las bendiciones con las que Dios nos alegra la existencia, por los favores recibidos, por las gracias alcanzadas, por las victorias conseguidas y otras cosas semejantes. El vehículo que conduce la oración hasta su destinatario es el pensamiento, el cual se irradia por el Infinito, a través de ondas mentales, como las transmisiones radiofónicas o de televisión, que, por medio de las ondas electromagnéticas surcan el espacio a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo.
La eficacia de la oración no depende de la postura que se adopte, de las palabras más o menos bonitas con que sea formulada, del lugar donde se esté, ni de las horas convencionales. Transcurre, eso sí, por la humildad y la fe de aquél que la emite, al lado de la sinceridad y la energía que le imprima. No creamos, entretanto, que basta orar, incluso bien, para que los efectos deseados se hagan sentir de inmediato y en cualquier circunstancia. Tal creencia sería engañosa. La oración no puede, por ejemplo, anular la Ley de Causa y Efecto, según la cual cada uno debe recibir los resultados de lo que hace o deja de hacer. Tampoco exime a quien quiera que sea del uso de las facultades que posee, ni del trabajo que le compete, en la búsqueda o en la realización del objetivo pretendido. Por otro lado, no siempre aquello que el hombre pide corresponde a lo que realmente le conviene, con vistas a su felicidad futura. Dios, entonces, en Su omnisciencia y suprema bondad, dejaría de atender lo que le fuese perjudicial, “como hace un padre con criterio que no le da al hijo aquello que es contrario a sus intereses”.
A pesar de esas restricciones, lejos de ser inútil, la oración es un recurso de gran valía, siempre que sea hecha con discernimiento, se revista de las cualidades a las que nos referimos más arriba y sea complementada por nosotros con los movimientos de alma o con los esfuerzos exigidos por la vicisitud que nos la haya inspirado. De ese modo, cuando oramos a Dios, Le rogamos que nos perdone una mala acción, es necesario que estemos efectivamente arrepentidos de haberla practicado y alimentemos el firme propósito de no repetirla; cuando le solicitamos que nos libre del rencor de nuestros adversarios, es indispensable que tomemos la iniciativa de una reconciliación con ellos, o que, por lo menos, la facilitemos; cuando Le suplicamos ayuda para salir de una dificultad, es necesario que, recibiendo de lo Alto una idea de salvación, nos empeñemos en su ejecución de la mejor forma posible; cuando Le pedimos ánimo para vencer determinada debilidad, es urgente que hagamos nuestra parte, alejando de nuestro pensamiento las reflexiones y los recuerdos que con ellas se relacionen, dando, también, los debidos pasos en el sentido de desarrollar las virtudes que les sean opuestas, y así sucesivamente.
Procediendo de conformidad con la máxima: “Ayúdate, que el cielo te ayudará”, estemos seguros de contar, siempre, con la asistencia y el socorro de lo propuesto por Dios, de modo que, incluso sin derogar Sus leyes, ni frustrar Sus designios, seamos provistos de aquello de lo que más carecemos, aunque se trate de remover obstáculos, superar necesidades o disminuir amarguras. (Cap. II, Libro de los Espíritus. preg. 658 y siguientes)
Rodolfo Calligaris
Extraído del libro “Las leyes morales”
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