martes, 5 de mayo de 2026

Función del agua fluidificada en el tratamiento espiritual

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Talismanes y hechiceros

2.- La conciencia cósmica

3.- Poseído o poseso

4.- Función del agua fluidificada en el tratamiento espiritual

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     TALISMANES y  HECHICEROS.

551 – ¿Puede un hombre malvado, con la ayuda de un Espíritu malo que le es devoto, hacer mal a su prójimo?
– No; Dios no lo permitiría.

552 – ¿Qué se debe pensar de la creencia según la cual ciertas personas tienen poder para echar las suertes?
 Ciertas personas tienen un poder magnético muy grande, del que pueden hacer mal uso, si su propio Espíritu es malo, en cuyo caso pueden estar secundadas por otros Espíritus malos. Pero no creáis en ese supuesto poder mágico que sólo existe en la imaginación de personas supersticiosas, ignorantes de las verdaderas leyes de la
Naturaleza. Los hechos que se mencionan son hechos naturales, mal observados y sobre todo, mal comprendidos.

553 – ¿Cuál podría ser el efecto de las fórmulas y prácticas mediante las cuales ciertas personas pretenden disponer de la voluntadde los Espíritus?
 – El efecto de ponerlas en ridículo, si lo hacen de buena fe y en caso contrario son embaucadores que merecen castigo. Todas las fórmulas son engañosas; no hay ninguna palabra sacramental, ningún signo cabalístico, ningún talismán que tenga acción sobre los Espíritus, porque éstos sólo son atraídos por el pensamiento y no por
las cosas materiales.

– ¿A veces, ciertos Espíritus no han dictado por sí mismos, fórmulas cabalísticas?

– Sí; tenéis Espíritus que os indican signos, palabras extrañas, o que os prescriben ciertos actos con ayuda de los cuales hacéis lo que se llama conjuros. Pero estad muy seguros que se trata de Espíritus que se burlan de vosotros y abusan de vuestra credulidad.

554 – Aquel que, equivocado o no, tiene confianza en lo que llama la virtud del talismán, ¿no puede por esa misma confianza atraerse un Espíritu, siendo entonces el pensamiento quien actúa y el talismán tan sólo una señal que ayuda a dirigir el pensamiento?

 Es verdad, pero la naturaleza del Espíritu atraído depende de la intención y de la elevación de los sentimientos y es extraño que el que es bastante sencillo para creer en la virtud de un talismán, no tenga por objeto un fin más material que moral. En todo caso, eso acusa una pequeñez y una debilidad de ideas, que lo expone a los Espíritus imperfectos y burlones.

555 – ¿Qué sentido debe darse a la calificación de hechicero?

 Los que llamáis hechiceros son personas, cuando proceden de buena fe, que están dotadas de ciertas facultades, tales como el poder magnético y la doble vista. Entonces, como hacen cosas que no comprendéis, las creéis dotadas de una fuerza sobrenatural. Vuestros sabios, ¿no han pasado con frecuencia por hechiceros a los ojos de las personas ignorantes?

El Espiritismo y el Magnetismo nos dan la clave de una multitud de fenómenos sobre los cuales ha forjado la ignorancia una infinidad de fábulas, donde los hechos han sido exagerados por la imaginación. El conocimiento esclarecido de esas dos ciencias que, por decirlo así, no son más que una, mostrando la realidad de las cosas y su verdadera causa, es el mejor preservativo contra las ideas supersticiosas, porque demuestra lo posible y lo imposible, lo que está en las leyes naturales y lo que es una creencia ridícula.

556 – ¿Ciertas personas tienen verdaderamente el don de curar
por el simple tacto?
– Hasta eso puede llegar la potencia magnética, cuando está secundada por la pureza de sentimientos y un deseo ardiente de hacer el bien, porque entonces los buenos Espíritus le ayudan. Pero es preciso prevenirse contra el modo como son contadas las cosas por personas demasiado crédulas y entusiastas, dispuestas siempre a ver
maravillas en las cosas más naturales y sencillas. Y también es preciso desconfiar de los relatos interesados de las personas que explotan en provecho suyo la credulidad.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC

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LA CONCIENCIA CÓSMICA
( Comunicado)
               
                                                    


     Más allá de la Conciencia Crística, se halla lo que podríamos designar como Conciencia Cósmica. Mientras en la Tierra los seres más evolucionados que han morado en ella se encuentran unidos en la Conciencia Crística, en el Universo, las inteligencias aun más evolucionadas, se encuentran unidas al Creador en lo que algunos ocultistas llaman la Conciencia Cósmica. Dicha consciencia transciende planetas, galaxias y universos, y une a todos los seres en el Conocimiento Superior  de la existencia de Dios. Más allá de este estado de conciencia, únicamente nos quedará penetrar en la Conciencia Divina.

     El efecto que la Conciencia Cósmica provoca en los seres, es la confraternización por medio del Amor. Los seres que han alcanzado tal grado de desarrollo, como es el caso de vuestro Cristo- Jesús, gozan de facultades ilimitadas en el campo creador y por unión de pensamientos con el Creador, dar comienzo a nuevos soles, mundos y galaxias. Son los arquitectos del Universo. Dichos Seres, al contrario de lo que pensáis, no son escasos, y pueblan vastas regiones del Universo, que a vuestros ojos parecen deshabitadas. Su felicidad estriba en el bien común y trabajan con todas sus fuerzas en la mejora del globo donde habitan. En cambio, solo toman de él aquello estrictamente necesario a su subsistencia, que por ser de carácter sutil no produce merma significativa en  su producto global. Dichos seres no padecen ya de enfermedades, por haber alcanzado casi plenamente la perfección moral. Sus cuerpos físicos no necesitan de infancia y su vida corporal se prolonga hasta varias centurias. Su materia es tan sutil que escaparía a vuestros ojos materiales, pero es lo suficiente densa para actuar sobre las máquinas e ingenios por ellos realizados. Sus mundos constituirían lo que para vosotros sería el Paraíso de la Génesis. No tienen necesidad de ociosidad ni de vehículo intermedio para el intercambio de bienes. No obstante, su mayor cualidad radica en la irradiación continua de fluidos beneficiosos que alcanzan todos los puntos del Universo en donde las criaturas, todavía inferiores a ellos, piden al Creador fuerzas, amparo y protección.

    En sus horas de descanso no se dedican a dormir, sino que se desplazan gustosos a aquellos otros globos donde puedan servir de utilidad. Para establecer vínculos con ellos debemos ser seres de corazón puro y conciencia limpia, pues sino sus irradiaciones no alcanzarán a impresionar nuestra alma. Por el contrario, aquellas almas que ya andan por el camino de  Jesús podrán remontarse con facilidad a esas alturas. Aquellos que lo consigan serán invadidos por un sentimiento tan grande de Amor, que nunca más se verán vacíos ni desamparados en la Creación. No obstante, tales vibraciones no pueden perdurar mucho tiempo en la Tierra, y solo cuando terminéis vuestra tarea en ella, podréis sentirlas de forma permanente.

   Os aman: Los Hermanos de la Caridad
( Psicografía de  David Estany  Prim )

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                             POSEÍDO O POSESO
                                                               


 Según la idea que entraña este nombre, el poseído es aquel en quien el demonio ha tomado posesión. " El demonio le posee", significa: " El demonio se ha hecho dueño de su cuerpo.

   Tomando la palabra demonio, no en el sentido vulgar, sino en el de Espíritu malo, Espíritu impuro, Espíritu maléfico, Espíritu imperfecto...., se trataría de averiguar si un Espíritu de tal naturaleza puede coexistir en el cuerpo de un hombre, con aquel que está en él encarnado o si puede sustituirle. En este último caso cabe preguntar qué se hace del alma expulsada. La Doctrina Espiritista dice que el Espíritu unido al cuerpo no puede separarse definitivamente de él si no es por la muerte; que otro Espíritu no puede suplantarle ni estar unido al cuerpo simultáneamente con aquel; pero dice también que un Espíritu imperfecto puede unirse a un Espíritu encarnado y someterle dominando su pensamiento, si este último no tiene la fuerza necesaria para resistir y repelerle, para rechazar tal o cual idea, para negarse a obrar en tal o cual sentido, en cuyo caso queda, por así decirlo, esclavizado por su influencia. Por lo tanto no hay posesión en el sentido absoluto de la palabra, pero sí hay subyugación. No se trata de desalojar un mal Espíritu, pero sí se trata, sirviéndose de una comparación material, de echarle de nuestro lado, lo que no siempre se consigue en el momento en que se requiere. Por lo demás, hay gente que se complace por una dependencia que halaga sus gustos y sus deseos.

    La superstición vulgar atribuye a la posesión diabólica ciertas enfermedades que no  tienen otra causa que una alteración en los órganos. Esta creencia estaba muy extendida entre los judíos; para ellos, curar tales enfermedades era echar fuera a los demonios. Cualquiera que sea la causa de la enfermedad, si la curación se efectúa, no pierde nada la potencia de aquel que la opera. Jesús y sus discípulos podían decir, sirviéndose del lenguaje vulgar, que echaban fuera a los demonios, porque  hablando de otro modo, ni hubiesen sido comprendidos ni probablemente creídos. Una cosa puede ser verdadera y falsa, según el sentido que se dé a las palabras. Las más grandes verdades pueden parecer absurdas cuando se atiende solamente a la forma de exponerlas.

-Allan Kardec- Diccionario Espiritista-

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Función del Agua Fluidificada en el Tratamiento Espiritual


“(…) La acción fluídica se transmite de perispíritu a perispíritu, y de este al cuerpo material.”
El agua a pesar de su neutralidad, tiene un elevado potencial de absorción de energías o fluídos magnéticos. Esta magnetización es realizada por los amigos espirituales especializados, que están cuidando al hermano en tratamiento. El agua entonces se transforma en un elemento terapéutico que al ser ingerido transmite al organismo los recursos benéficos que hacen falta para su reequilibrio (físico, energético y espiritual). Después de esa sesión de magnetización que denominamos agua fluidificada, o sea, energizada por los Espíritus de Luz que actúan en la misión y causa la cura de LUZ espiritual.
Este agua cuando entra en contacto con el enfermo, permite canalizar la luz divina ( a través de fuerza electromagnética) en este cuerpo, irradiando sus energías y fluidos curativos. absorbidos durante la oración, con el auxilio de la corriente médica espiritual y de los mentores personales de cada uno. Debe ser  usada  como un medicamento.
Son los Espíritus desencarnados los que durante el tratamiento fluidifican el agua; por eso este proceso podrá ser realizado a distancia en sus propias casas.
El Hombre encarnado, en la condición de ser integral, compuesto de Espíritu, periespíritu y cuerpo somático, participante de ese Universo en el que todo y todos interactúan,influencia y es influenciado de modo incesante, registrando con más intensidad el campo de aquellos seres que mas carencia tienen para su evolución. Se afina con personas y cosas, pensamientos y sustancias, variantes en cada fase evolutiva por donde transita.
Elementos más sutiles lo alcanzan a través del periespiritu, tocando o penetrando sus estructuras, que pasan a ser afectadas. Se trata de una especie de osmosis de naturaleza psíquica que puede determinar el surgimiento de factores equilibrantes y de progreso, o constituirse fuente de estancamiento o desorden.
Tan importante es lo que se recibe como lo que se produce. Cuando el Espíritu se manifiesta  (pensando, actuando o simplemente existiendo), todas sus potencias vibran, haciendo vibrar a su vez, el fluido de Luz curativa, imprimiendo en este alteraciones que le dan aspecto, movimiento y dirección. Estas transformaciones que los seres inteligentes promueven en la atmósfera fluídica que los envuelve, se pueden dar tanto consciente como inconscientemente.   
        Como consecuencia de esta realidad, existe cierta facilidad de asimilación de fluidos por parte de los encarnados a semejanza de una esponja cuando se embebe de líquido. Los fluidos se atraen o se repelen conforme a la semejanza de sus naturalezas, de ahí la incompatibilidad entre los buenos y los malos fluidos. Esos son los fluidos que actúan en el periespiritu de cada uno, conforme sus aptitudes y merecimientos.              
El poder energético del agua en el tratamiento Espiritual, es de resultado benéfico, cuando es utilizada orando, pues de esa forma al ser ingerida, hace que el organismo absorba las "quintaesencias" que van a actuar en el periespíritu, a semejanza de los medicamentos, estimulando los núcleos vitales de donde proceden los elementos productores y regeneradores de las células físicas. 
Cuando este agua está actuando en su cuerpo, actúa como una grandiosa luz que parte del cielo inmediatamente por encima de su cabeza, irradiando sobre sí, la luz azul curativa, que trae la vida entrando en su cuerpo por encima del cráneo y  bajando hasta los pies.
Esta luz, tan necesaria a la vida, reluce en cada parte de sí. Es como si fuésemos transparentes. Ella llena cada parte de su cuerpo material, haciéndose como un cordón de energía brillante y de ese cordón fluye energía para cada uno de sus órganos y células. A esa energía de luz curativa el amor le da más fuerza. Viejas restricciones que vengan de emociones absoletas, se disuelven en esa luz. 
Cada célula de su cuerpo,cada órgano, desean hacer aquello para lo que fueron creados. La luz penetra en el miedo y la ignorancia y los quema, tal como la neblina de la mañana se disipa con la llegada del sol. La luz curadora llega hasta su médula, en donde las células blancas de la sangre se desenvuelven. Ellas están prontas para proteger este cuerpo; tienen el poder de ir a donde son necesitadas, teniendo en cuenta algún problema que pueda surgir. Su cuerpo vive porque todas sus partes están en armonía unas con otras. Esa es su naturaleza y es su deseo de que se cumpla ese flujo armonioso.
 Recordemos siempre que estamos a remover siglos en busca de esta singular misión, e impregnados del más puro amor incondicional, formamos una gran fuerza curativa extendida hasta los planos más elevados de los cielos. Esta fuerza viene a traer paz y armonía a nuestro corazón y la luz que necesitamos para irradiar a todos los que nos rodean. Pero una vez que te hemos recordado que la luz está dentro de ti, la partícula de Luz del Creador que está en ti, solo tienes que descubrirla y ascender hasta Mi.
Juliana por el espíritu de: Alice

Revista Verdad y Luz 

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lunes, 4 de mayo de 2026

Chico Xavier- Perfume exalado

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Misterios ocultos a los sabios y a los entendidos

2.- La Xenoglosia

3.- La comunicación con el mundo espiritual

4.- Chico Xavier- Perfume exalado

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MISTERIOS OCULTOS  A LOS SABIOS Y A LOS ENTENDIDOS

7. En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Doy gloria a Ti, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos y las has descubierto a los párvulos. (San Mateo, Cáp. XI, v. 25).

8. Puede parecer singular el que Jesús dé gracias a Dios por haber querido revelar estas cosas "a los sencillos y a los pequeños", que son los pobres de espíritu, y haberlas ocultado a "los sabios y entendidos", más aptos en apariencia para comprenderlas. Se ha de entender por los primeros a los "humildes" que se humillan ante Dios y no se creen superiores a todo el mundo, y por los segundos, a los "orgullosos" envanecidos con su ciencia mundana que se creen prudentes porque niegan y tratan a Dios de igual a igual cuando no lo desconocen; - porque en la antigüedad, "entendido" era sinónimo de sabio -; por esto Dios le ha dejado buscar los secretos de la tierra, y revela los del Cielo a los sencillos y a los humildes que se inclinan ante El.

9. Lo mismo sucede hoy con las grandes verdades reveladas por el Espiritismo. Ciertos incrédulos se admiran de que los espíritus hagan tan pocos esfuerzos para convencerles; y es que éstos se ocupan de aquellos que buscan la luz de buena fe, y con humildad, con preferencia a aquellos que creen poseer toda la luz y que piensan, al parecer, que Dios debería tenerse por feliz si pudiese conducirles a El, probándoles que existe. El poder de Dios se ve tanto en las cosas más pequeñas como en las más grandes: no pone la luz debajo del celemín, puesto que la esparce a torrentes por todas partes: ciegos son, pues, los que no la ven. "Dios no quiere abrirles los ojos a la fuerza, puesto que les gusta tenerlos cerrados". Ya les vendrá su hora, pero antes, es menester que sientan las angustias de las tinieblas y "reconozcan a Dios y no a la casualidad en la mano que hiere su orgullo". Emplea para vencer la incredulidad los medios que le convienen, según los individuos; no hay necesidad de que la incredulidad le prescriba lo que debe hacer y decirle: si quieres convencerme, es preciso que lo hagas de éste o del otro modo, en tal momento más bien que en tal otro, porque éste me conviene más. Que no se maravillen, pues, los incrédulos, si Dios y los espíritus que son los agentes de su voluntad, no se someten a sus exigencias. Que se pregunten qué es lo que dirían si el último de sus servidores quisiera imponérseles. Dios impone sus condiciones y no las recibe; escucha con bondad a los que se dirigen a El con humildad, y no a los que creen ser más que El.

10. Se dirá ¿No podría Dios advertirles personalmente con señales palpables, ante las cuales el incrédulo más endurecido habría de inclinarse? Sin duda que lo podría, pero entonces, ¿ dónde estaría el mérito, y por otra parte, para qué serviría esto? ¿No vemos todos los días quien se niega a la evidencia, diciendo: si viese, no creería, porque yo "sé" que eso es imposible? Si se niegan a conocer la verdad, es porque su espíritu no está aún en disposición de comprenderla, ni su corazón para sentirla. "El orgullo es la catarata que obscurece su vista"; ¿para qué sirve presentar la luz a un ciego? Es, puesto, preciso, primero, curar la causa del mal; por esto, como un médico hábil, castiga primero el orgullo. No abandona a sus hijos extraviados, porque sabe que tarde o temprano se abrirán sus ojos; pero quiere que sea por su propia voluntad, y después de vencidos por los tormentos de la incredulidad, se echarán ellos mismos en sus brazos y, como el hijo pródigo, le pedirán gracia.

Extraído del libro:
El evangelio según el Espiritismo.

                                      Allan Kardec
                                        
                           
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                                       LA XENOGLOSIA

También se la conoce como “Xenolalia”.  Este curioso fenómeno  consiste en la particularidad de ciertas personas que, desconociendo por completo ciertos idiomas, en un momento dado, se ponen a hablar correctamente en ellos.

 

          Puede ser causado dentro de un fenómeno de mediumnidad,  por lo que esta lengua desconocida para ellos, no parte de ellos sino del Ser que a través de ellos se manifiesta mientras permanecen en un estado de trance sonambúlico.

 

      En ocasiones se han dado casos de Xenoglosia, tan sugerentes o llamativos  como cuando el idioma  que aparece  se trata de un idioma desconocido por ser  una “lengua muerta”, y en completo desuso,  tal como el hebreo antiguo, el arameo, el ruso arcaico, etc. Esto demuestra que el autor de tal lenguaje no es la persona que habla, sino un Espíritu que se manifiesta en esa lengua para él desconocida.

 

            Otras veces se pueden deber a  casos que sugieren el  afloramiento a la mente del sujeto que así se manifiesta, de recuerdos del pasado, explicado por la reencarnación, Estos casos cuando se han puesto de manifiesto, ha sido durante alguna regresión   hipnótica o a causa de un fuerte trauma emocional, por el que una lengua extraña se manifiesta mediante la afloración y manifestación de la memoria subconsciente del sujeto. Esto hace suponer que el propio sujeto habló esa  lengua   en alguna  existencia anterior  y  en el presente, con su actual personalidad humana, este recuerdo aflora a su mente consciente.

 

Ejemplo de Xenoglosia en  la Biblia: “ Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras senguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. – Hechos, 2’4


Por José Luis Martín-


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LA COMUNICACIÓN CON EL MUNDO ESPIRITUAL

                                                

- ¿No sería mejor para todos tener un recuerdo consciente de cómo funciona el sistema de las reencarnaciones sucesivas, para conseguir que los espíritus evolucionen?

- La evolución espiritual sólo es auténtica cuando ha sido elegida verdaderamente, por decisión propia del espíritu. Si el espíritu fuera consciente en todo momento de la presencia de seres superiores tutelando su progreso, no actuaría libremente, sino condicionado por la presencia de sus guías. Le pasaría igual que al niño que actúa de una forma en presencia de sus padres o sus maestros, por temor o por respeto a éstos, mientras que, en su ausencia, actúa de forma diferente, más de acuerdo a como es en realidad, ya que se siente más libre, al no haber ningún adulto que lo pueda amonestar si hace alguna travesura. Durante el tiempo que el espíritu está desencarnado en el
mundo espiritual, la presencia de los seres superiores tutelares es más manifiesta. La encarnación en el mundo físico en las condiciones a las que os enfrentáis, es decir, sin recuerdos ni manifestaciones evidentes de una supervisión superior, pretende que el espíritu actúe con total libertad, sin ningún tipo de coacción, para que sea él mismo a través de sus propias experiencias el que decida lo que quiere.

- ¿Quiere decir que uno no puede ser consciente de la realidad espiritual mientras esté encarnado?

- Tampoco es eso. Si así fuera no estaríamos hablando tú y yo sobre ello, ya que ahora mismo tú estás encarnado. El que quiera sinceramente profundizar en la realidad espiritual obtendrá las respuestas y la ayuda espiritual que necesita. Mira el ejemplo en ti mismo. Has empezado a hacerte preguntas fundamentales y a buscar sinceramente y vas obteniendo respuestas. Pero la mayoría prefiere mirar hacia otro lado. La gran curiosidad que tenéis por averiguar cómo funciona materialmente el Universo es la que os impulsa a realizar descubrimientos científicos cada vez más importantes. También en lo espiritual el espíritu necesita responder a sus interrogantes para sentirse realizado y a través de la búsqueda de las relaciones causa-efecto se van consiguiendo descubrir realidades que permanecían ocultas a simple vista.

¿Cómo va a suceder eso? ¿Cómo vamos a obtener una respuesta?

- El espíritu puede conocer esta realidad espiritual aparentemente oculta cuando pone empeño en profundizar en sí mismo, porque las leyes espirituales están escritas en el espíritu. Hay algo en el espíritu que le permite reconocer lo verdadero de lo falso cuando se le pone enfrente.

Ese algo es la voz de la conciencia, la voz del sentimiento, que es cada vez más clara a medida que el espíritu está más evolucionado. Si nos paráramos a escucharla de vez en cuando, obtendríamos muchas respuestas. Pero deberá ser por el propio esfuerzo y voluntad que se vaya logrando conocer la realidad espiritual, que es también la realidad de uno mismo. Por eso hay un proverbio muy antiguo que dice:

“Conócete a ti mismo y conocerás el Universo"

- De esta forma ¿no se está abandonando al espíritu a su propia suerte, como el niño pequeño que es abandonado por sus padres?

- No se le abandona, los espíritus guía siempre están ahí ayudando. Nos sugieren sutilmente las respuestas cuando tenemos preguntas que sinceramente no sabemos resolver. Lo que pasa es que en vosotros mismos existen tantos miedos y tabúes que a vuestros hermanos del mundo espiritual les resulta muy complicado ayudaros, ya que no admitís respuestas que no encajen con vuestros prejuicios y arquetipos.

- ¿Qué quieres decir?

- ¿Quieres un ejemplo? Mirad vuestra actitud frente a la muerte.
Hoy por hoy, la muerte es un tabú para la sociedad occidental y cada vez que   desencarna un espíritu se desata una verdadera tragedia entre los familiares y seres queridos. ¿Y por qué? Porque no queréis ver las evidencias que se os están dando respecto a la supervivencia del espíritu después de la muerte, simplemente porque para explicarlo tendríais que cambiar vuestro paradigma actual. Cuando los espíritus
que han pasado al otro plano intentan despedirse y tranquilizar a sus seres queridos manifestándoseles de alguna forma, siempre hay una tendencia a no creer en lo que se vive y percibe, simplemente porque creéis que no es posible, porque no encaja en vuestros esquemas mentales, y la mente le hace creer a uno que se trata de una
alucinación motivada por el estado de shock. Por un lado está la influencia de la Religión, que ofrece una explicación de la muerte y de lo que viene después basada en obtusos dogmas poco creíbles y no en las evidencias y los testimonios reales, y que opina que cualquier contacto con el mundo espiritual no supervisado por ellos, o bien es pura imaginación o, como ocurrió en épocas pasadas, “es cosa del demonio”, alentando el miedo a cualquier contacto con el más allá. Por otro lado, está la Ciencia Materialista, que sólo cree en lo que puede medir con sus aparatos, y que se niega a investigar seriamente el tema, obstaculizando al máximo el trabajo de unos pocos, pero valientes investigadores, que han convivido con enfermos terminales y con pacientes que han tenido experiencias cercanas a la muerte, que sí se han atrevido a dar el paso de intentar descorrer el velo. El resultado final es que la gente que está pasando por ese trance y sus seres queridos se encuentran en el más absoluto desamparo emocional, porque no encuentran ninguna explicación creíble ni ninguna esperanza
consoladora.
V.G

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   CHICO XAVIER. PERFUME EXALADO


                                                                    


     Chico Xavier fue operado en el Hospital Santa Helena de São Paulo, el 30 de agosto de 1968. Era una noche de invierno, el frío era intenso, manteníamos una aparente calma, pero las expectativas nos asustaban, Chico hizo sus recomendaciones con pautas para nuestro procedimiento en caso de que desencarnes. Traía un paquetito envuelto que le dio a Galves (mi esposo). Sus ahorros, dijo, para pagar la cirugía y los gastos del hospital. Galves se quedó con el dinero con lágrimas en los ojos, Chico solo nos pedía protección y cariño en un momento tan difícil.

     En principio sería operado de la próstata, pero el plano espiritual se encargó de liberar también a Chico de una hernia que tenía desde hacía tiempo. Así que se hizo. Al mismo tiempo, Chico se vio beneficiado por la eliminación de varias secuelas del maltrato infantil, cuando su madrina, una enferma, como él catalogaba a Chico, le clavó tenedores en el abdomen.

     El invierno fue bastante duro, pero la habitación siempre estaba calentita sin necesidad de utilizar el equipamiento adecuado. Más tarde, Chico nos contó que los espíritus benefactores se turnaban, en continua vigilancia, para preservar el medio ambiente de cualquier intromisión menos beneficiosa para su recuperación.

     Chico expresó el deseo de agradecer a los empleados más humildes, que contribuyeron mucho a su bienestar en un período tan difícil. Le pidió a Galves que le comprara y le llevara al hospital diez docenas de rosas de colores.

    Apoyado por Galves y Suzana, se dirigió a la enfermería, a la cocina, a la conserjería y para agradecer las oraciones hechas a su favor, ofreció rosas y besó las manos de quienes lo habían atendido anónimamente.

    Un perfume proveniente del plano espiritual exhalado con cada beso o gesto de Chico, era también un agradecimiento dispensado por él.

  Volvió a la cama cansado, con lágrimas en los ojos y un corazón agradecido. Los pasillos y otras habitaciones por donde había pasado Chico estuvieron fragantes durante mucho tiempo.

    Este es uno de los tantos momentos que revelan la grandeza espiritual de este médium.

   Cuando Chico estaba en la cama, sin poder moverse, todos sentíamos ese perfume que exhalaba en su ropa, en sus almohadas, en el vaso donde tocaba sus labios, en fin, en todo lo que tocaba.

   Cuando oramos por ellos, las gotas de perfume que recibimos fueron mensajes que los espíritus nos enviaban en agradecimiento, asegurándonos que estaban con nosotros.

  Muchos amigos quisieron colaborar en el costo de la cirugía, pero fue innecesario. Antes de que se hiciera el pago de los gastos hospitalarios y profesionales, éstos estaban totalmente saldados. El Hospital Santa Helena, a través de su directorio, no cobró nada por los trámites y alojamiento. Los médicos insistieron en no cobrar nada tampoco.

Del libro: Hasta Siempre Chico Xavier
De: Nena Galves.

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sábado, 2 de mayo de 2026

Lenguaje que se debe tener con los Espíritus

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La conciencia Crística

2.- La importancia de educar en valores

3.- Los desertores del Espiritismo

4- Lenguaje que se debe tener con los Espíritus

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       LA CONCIENCIA CRÍSTICA
  

                                                     



    Una buena forma de purificar nuestra conciencia y de unirnos de forma fraternal a nuestros hermanos, es unirnos en el ideal superior del Cristo encarnado en la personalidad de Jesús. Esta vinculación con el ideal cristiano de renovación y regeneración interior, conectará nuestra conciencia a la realización de Su obra, la cual nos hará participar de su paz y su amor, como respuesta a esta conexión.

   Desde la más remota antigüedad, los grandes Maestros e Iniciados se han venido vinculando con la Divinidad por medio de técnicas respiratorias y meditativas varias. Actualmente han llegado los tiempos en los que el velo de lo oculto debe ser descorrido. Para ello, las grandes verdades iniciáticas y esotéricas son puestas al alcance de la humanidad entera por medio de la Tercera Revelación Cristiana, también llamada Espiritismo o Doctrina Espírita. A través de ella el ser interior o alma despierta a las realidades espirituales que le abren las puertas del Conocimiento y de su autoconocimiento. Cuando su difusión haya alcanzado a todo el globo, la muerte, ese gran fantasma que ensombrece los corazones, perderá su fuerza sobre la criatura humana y el temor de Dios dará paso definitivamente al Amor de Dios y a todas sus criaturas. En la Doctrina Espírita se encuentran reunidas las Leyes que abren la conciencia humana y la reúnen en Cristo. Su estudio y práctica en la vida moral apartan al hombre de sus vicios y pasiones inferiores, dando como resultado seres felices.

   En las grandes corrientes místicas se ha hablado muy a menudo de Conciencia Crística como un estado de conciencia casi inalcanzable para cualquier ser humano. Desde la óptica espiritista podemos afirmar que no es solo un estado alcanzable para cualquier ser humano encarnado en la Tierra, sino que además debe ser un fin para cualquier persona que se considere seguidora de Cristo. Para alcanzarlo debemos ahondar diariamente en nuestro actuar e ir modificando aquellas acciones perjudiciales para nosotros o para los demás. También será necesario un mejor aprovechamiento del tiempo que se nos ha concedido en la presente encarnación y analizar bien lo que supone la ley del trabajo en la Tierra. Así, en parte de nuestros ratos de ocio podremos ir introduciendo momentos de meditación, estudio o lecturas saludables sobre el mundo espiritual y la vida futura.

   Ayudaros en vuestro trabajo interior por el convencimiento de que la personalidad de Jesús no se forjó en una sola existencia corporal y que necesitó de muchas vidas físicas para alcanzar el desarrollo moral y espiritual que demostró tener en su último paso por la Tierra. Si al principio de vuestros esfuerzos os sintierais descorazonados o indignos de semejante trabajo, pedid a Dios las fuerzas necesarias para llevarlo a cabo y no dudéis que os serán dadas. Cuando se ha puesto a Cristo como ejemplo principal a seguir y nuestra existencia gira en torno a Él, las penas y sufrimientos se nos hacen más llevaderos y su Paz empieza a instalarse en nuestro corazón. A partir de ese instante es que hemos adquirido nuestro compromiso con Él y al mismo tiempo Él nos permite entrar en Su Reino de Amor. Desde el instante en que esta entrada ocurre, debemos considerar que ya estamos vinculados a Conciencia Crística y que empezamos a disfrutar anticipadamente de sus dádivas Divinas. No dudéis que la sentencia que os dice que hasta el más pequeño de los hombres puede entrar en el Reino de Dios, es una invitación a vuestra reforma interior a fin de que estéis todos unidos en Jesús.

- David Estany Prim- " Las facultades del Espíritu"-

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      LA IMPORTANCIA DE EDUCAR EN                                  VALORES 

    Entre los muchos retos a los que se enfrenta la sociedad en los tiempos venideros de cara a la educación que vienen demandando las nuevas generaciones de jóvenes y adolescentes, está la educación en valores. Por supuesto, no hablamos aquí de valores añejos, desfasados, sujetos a los usos y costumbres del momento, sino a aquellos valores imperecederos inscritos en nuestra conciencia, revelados por Jesús y todos los grandes Espíritus que nos han visitado, y que serán los que verdaderamente propiciarán un cambio real en la sociedad y un adelanto moral a la humanidad. 

Dice Allan Kardec en la Génesis, cap. XVIII: “Para que los hombres sean felices sobre la Tierra es preciso que sólo espíritus buenos, encarnados y desencarnados, la habiten…” Y más aún, nos esclarece al respecto de la necesidad que tiene la humanidad de aspiraciones más amplias y elevadas ya que comprende el vacío de las ideas que la acunaron y la insuficiencia de las instituciones para lograr su felicidad. 

Este vacío y esta infelicidad, unidos al egoísmo, al orgullo, al individualismo, son los cánceres que minan nuestras sociedades generando sufrimiento, dolor, hambre, guerras fraticidas, esclavitud, abandono y tantas y tantas situaciones terribles que asolan nuestro hogar planetario. Si quisiéramos de verdad revertir este panorama deberíamos empezar a trabajar desde ahora mismo – el momento es hoy, nos dice Bezerra de Menezes en sus mensajes – para hacer de la educación la herramienta fundamental y más importante del cambio. 

Padres, madres, educadores, tienen la responsabilidad de ofrecer a los niños y jóvenes la posibilidad de cambiar el mundo que les rodea, generando y propiciando oportunidades para trabajar la solidaridad, el respeto al prójimo, el respeto a las diferencias, la capacidad de amar sin esperar nada a cambio y la de sentirse copartícipes de una transformación que, no sólo es posible, sino que está ya iniciándose. 

Basta mirar la cantidad de movimientos humanitarios, ONG,s, voluntarios de todas las índoles y las respuestas masivas de diferentes colectivos y personas anónimas cuando se generan situaciones catastróficas de la índole que sean, o que simplemente colaboran donando su tiempo, sus recursos en países, poblaciones o colectivos necesitados de atención de manera de propiciar su desarrollo. La sensibilidad hacia el dolor y el sufrimiento del otro, cada vez es mayor, y debemos aprovecharla para salir de nuestras zonas de confort y actuar como esperaríamos que se actuara con nosotros. 

El Maestro de Lyon establece que la fraternidad debe constituirse como la piedra angular de la nueva sociedad, porque el amor al otro, que es también un hijo de Dios, invita a paliar tanto como sea posible el dolor y las carencias de manera natural, construyendo sociedades más justas e implicadas en cubrir las necesidades de los más desfavorecidos por las circunstancias, generando más igualdad, más solidaridad, más alegría y, como no, impulsando el progreso de la humanidad en general. Por lo tanto, es una asignatura pendiente de la educación concienciar a los niños y jóvenes en este sentido. 

Hay multitud de iniciativas que podemos proponerles desde casa, eso sí, siendo conscientes de que el ejemplo de los padres y de los educadores es fundamental para crear nuevos hábitos. Es importante que los niños vivan en un ambiente de respeto, de solidaridad entre los miembros de la familia, de amor y de perdón, de comprensión y tolerancia. Y digo esto, porque el hogar, la familia, son el lugar, el laboratorio, en el que estos espíritus van a poder experimentar en la convivencia diaria estos valores imperecederos, venciendo su egoísmo, doblegando su orgullo, comprendiendo la importancia de la interacción en el grupo familiar y el valor de caminar juntos y unidos con un mismo objetivo, para después, en su contacto con otros miembros de la sociedad, poder trasmitir a su vez estos valores en el ámbito de las relaciones laborales, sociales, de amistad, etc. En este sentido, todos tenemos que hacer un esfuerzo de auto-educación, pero, sin duda alguna, este es el primer paso y la base más sólida que se puede construir. 

Además de esta cuestión debemos implicarles, en la medida de nuestras posibilidades, en acciones solidarias de todo tipo: regalando esos juguetes y libros que no usan o que ya han leído a los niños carentes, acompañándonos a visitar a alguna persona enferma, recogiendo aquella ropa que les quedó pequeña para donar a alguna ONG o institución dedicada a esta cuestión. Es obligación nuestra, y un grito clamoroso de la humanidad, mostrarles la importancia del consumo responsable, el respeto al medio ambiente, el aprovechamiento de las materias primas, etc., de manera de hacerles adultos responsables e implicados en un reparto más equitativo de los recursos del planeta, impidiendo por lo mismo, los abusos, las guerras, la escasez de agua, las hambrunas, y todo cuanto se deriva de una sociedad que depreda a otras generando desigualdad y dolor. 

Pero aún hay mucho más que podemos enseñarles y es el valor que tiene ofrecer una sonrisa a todo el mundo, el respeto por las personas mayores, la paciencia y la capacidad para escuchar a sus amiguitos, el mérito del esfuerzo, de la buena voluntad, de ser agradecidos con la vida, con Dios, con cuanto nos rodea, el amor a los animales y a la naturaleza, a nuestra casa planetaria tan bella y delicada como es…. En fin, todo aquello de bueno que podamos sembrar en sus corazones… 

     Quiero finalizar este artículo con unas bellísimas palabras de la Madre Teresa de Calcuta, quien no precisa de presentación y que ha sido, sin duda alguna, una de las mayores mensajeras del Amor, de la fraternidad y de la paz, de nuestro tiempo: 

“Enseñarás a volar, 
pero no volarán tu vuelo; 
Enseñarás a soñar, 
pero no soñarán tu sueño; 
Enseñarás a vivir, 
pero no vivirán tu vida. 
Sin embargo, en cada vuelo, 
en cada vida, 
en cada sueño, 
Perdurará la huella 
del camino enseñado.” 

Así es amigos, que tenemos por delante un gran trabajo de siembra en los corazones infantiles. Tenemos las semillas que podemos tomar del granero de las enseñanzas 
de Jesús y sólo nos hace falta cavar los surcos, alimentarlas con el agua de la paciencia, iluminarlas con el Sol del amor y pronto podremos ver los primeros y tiernos tallos abandonando la oscuridad de la Tierra para abrirse al Mundo y florecer,  y con el tiempo, llegada la primavera, dar frutos. El momento es hoy…. 

Valle García Bermejo 
Revista FEE      

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LOS DESERTORES DEL ESPIRITISMO

Si todas las grandes ideas, han tenido sus apóstoles fervientes y denodados, también las mejores han tenido sus desertores.
El Espiritismo no podía librarse de las consecuencias de la humana flaqueza; ha tenido lo suyos, y no serían inútiles algunas consideraciones sobre el particular.
Muchos se equivocaron, al principio, acerca de la naturaleza y objeto del Espiritismo y no entrevieron su trascendencia. Desde luego excitó la curiosidad y muchos no distinguieron en las manifestaciones más que un asunto de distracción.
Se divirtieron con los Espíritus, tanto como estos quisieron divertirlos. Las manifestaciones eran un pasatiempo y con frecuencia un accesorio de tertulia.
Este modo de pensar, al principio, la cosa, era una táctica diestra de los Espíritus. Bajo la forma de diversión, la idea penetró en todas partes y plantó gérmenes sin sublevar las conciencias timoratas. Se jugó con el niño, pero el niño debía hacerse hombre.
Cuando a los Espíritus bromistas los sucedieron los graves y moralizadores; cuando el Espiritismo se elevó a ciencia, a filosofía, las gentes superficiales no lo encontraron recreativo, y para los que, ante todo, aprecian la vida material, era un censor inoportuno y molesto, que a más de uno arrinconó.
No hay que echar a menos semejantes desertores, pues las personas frívolas son pobres auxiliares.
Esta primera fase está, sin embargo, muy lejos de ser tiempo perdido. A favor de semejante disfraz, la idea se ha popularizado cien veces más que si hubiese revestido, desde su origen, una forma severa. Pero de esos centros ligeros e indolentes, salieron pensadores graves.
Estos fenómenos, puestos en moda por el atractivo de la curiosidad, convertidos en una especie de manía, excitaron la codicia de ciertas gentes atraídas por la novedad y por la esperanza de hallar en ellos una nueva puerta abierta.
Las manifestaciones parecían un asunto maravilloso,  susceptible de explotación, y más de uno pensó hacer de ellas un auxiliar de su industria, y otros las consideraron como una variante del arte de la adivinación, un medio quizás más seguro que la cartomancia, la quiromancia, etc., etc., para conocer el porvenir y descubrir las cosas ocultas, pues, según la opinión de aquella poca, los Espíritus debían saberlo todo.
Desde el momento en que tales gentes vieron que la especulación resbalaba entre sus manos y se convertía en engaño. Que los Espíritus no venían a ayudarles a hacer fortuna, a darles buenos números para la lotería y decirles la verdadera buenaventura, a descubrirles tesoros o proporcionarles herencias, a sugerirles algún buen invento fructífero y de privilegio exclusivo, a suplir su ignorancia y a dispensarles del trabajo intelectual y material, los Espíritus no fueron buenos para nada, y sus manifestaciones no eran mas que ilusiones.
 Tanto como ensalzaron el Espiritismo mientras acariciaron la esperanza de sacar de él algún provecho, así denigraron cuando tuvieron el desengaño. Más de un crítico, lo hubiese levantado hasta las nubes de haberle hecho descubrir un tío americano o ganar en la Bolsa.
Esta es la categoría más numerosa de los desertores, pero se deja ver que seriamente, no pueden calificárseles de espiritistas.
También ha tenido su utilidad esta fase, pues ha demostrando que no debía esperarse del concurso de los Espíritus: se ha hecho conocer el objeto serio del Espiritismo, se ha depurado la doctrina.
Los Espíritus saben que las lecciones de la experiencia, son las más provechosas.
Si desde un principio hubiesen dicho: No pidáis tal o cual cosa, porque no la obtendréis, acaso no se les hubiera creído, y por esta razón no limitaron la libertad de nadie, a fin de que la verdad resultase de la observación.
Los desengaños desanimaron a los explotadores y contribuyeron a disminuir su número, privando al Espiritismo, no de adeptos sinceros, sino de parásitos.
Ciertas gentes, más perspicaces que otras, entrevieron al hombre, en el niño que acababa de nacer y le tuvieron miedo, como Herodes le tuvo miedo al niño Jesús.
No atreviéndose a atacar de frente al Espiritismo, han tenido agentes que lo abrazaron para ahogarlo, que se visten con el disfraz de espiritistas para introducirse en todas partes, atizar diestramente la desavenencia en los grupos, derramar en ellos y por bajo mano el veneno de la calumnia, dejar caer chispas de discordia, impeler a actos que comprometan, intentar el desvío de la doctrina, para ponerla en ridículo o hacerla odiosa, y simular en seguida desengaños.
Otros son mas hábiles aun: predicando la unión, siembran la división; ponen sobre el tapete diestramente cuestiones irritantes y mortificadoras, excitan los celos de preponderancia entre los diferentes grupos, y su delicia sería verlos apedrearse y levantar bandera contra bandera, con motivo de ciertas divergencias de opiniones sobre determinadas cuestiones de forma y de fondo, provocadas las mayoría de las veces.
Todas las doctrinas han tenido sus Judas; el Espiritismo no podía dejar de tenerlos y no le han faltado.
Estos tales, son espiritistas de contrabando, pero han tenido también su utilidad. Han enseñado a que como buenos espiritistas, seamos prudentes, circunspectos, y a que no nos fiemos de las apariencias.
En principio, es preciso desconfiar de los arrebatos calenturientos, que son casi siempre fuegos fatuos o simulacros, entusiasmo de circunstancias, que suplen los actos con la abundancia de palabras.
La verdadera convicción es apacible, reflexiva, motivada; como el verdadero valor, se revela por hechos, es decir, por la firmeza, la perseverancia, y sobre todo, por la abnegación.
El desinterés moral y material es la verdadera piedra de toque de la sinceridad.
La sinceridad tiene un sello sui generis; se refleja por matices más fáciles a veces de comprender, que de definir, se la siente por ese efecto de la transmisión del pensamiento, cuya ley nos revela el Espiritismo, y que la falsedad no consigne nunca simular completamente, dado que no puede cambiar la naturaleza de las corrientes fluídicas que proyecta.
Cree equivocadamente que puede suplirla con una baja y servil adulación, que solo seduce a las almas orgullosas, pero esta misma adulación, se deja conocer de las almas elevadas.
Nunca el hielo podrá simular el calor.
Si pasamos a la categoría de los espiritistas propiamente dichos, también veremos ciertas flaquezas humanas, en las que no triunfa inmediatamente la doctrina. Las más difíciles de vencer son el egoísmo y el orgullo, pasiones originales del hombre.
Entre los adeptos convencidos, no hay deserción en la acepción de la palabra, porque el que desertase por motivo de interés u otro  cualquiera, no habría sido nunca sinceramente espiritista; pero hay desalientos.
El valor y la perseverancia pueden flaquear ante un desengaño, una ambición fracasada, una preeminencia no alcanzada, un amor propio lastimado o una prueba difícil.
Se retrocede ante el sacrificio del bienestar, el temor de comprometer sus intereses materiales y el reparo del que dirán, se siente desazón por un fraude; no se renuncia, pero se desanima; se vive para si y no para los otros; se quiere sacar beneficio de la creencia, pero siempre que no cueste nada.
Ciertamente que los que así proceden, pueden ser creyentes; pero, a no dudarlo, son creyentes egoístas, en quienes la fe no ha encendido el fuego sagrado del desinterés y de la abnegación; su alma se desprende con trabajo de la materia. Forman número nominal, pero no puede contarse con ellos.
Muy distintos son los espiritistas que verdaderamente merecen tal nombre.
Aceptan para sí todas las consecuencias de la doctrina y se les reconoce por los esfuerzos que hacen para mejorarse. Sin descuidar los intereses materiales, son éstos para ellos lo accesorio y no lo principal; la vida terrestre es solo una travesía más o menos penosa; de su empleo útil o inútil depende el porvenir; sus alegrías son mezquinas comparadas con el objeto esplendido que entrevén más allá; no se desazonan por los obstáculos que encuentran por el camino; las vicisitudes, los desengaños, son pruebas ante las cuales no se desalientan, puesto que el descanso es el premio del trabajo, y por estas razones, no se ven entre ellos deserciones y desfallecimientos.
Los Espíritus buenos protegen visiblemente a los que luchan con valor y perseverancia y cuyo desinterés es sincero y sin miras ulteriores; le ayudan a triunfar de los obstáculos y aligeran las pruebas que no pueden evitarles, mientras que se apartan de los que abandonan y sacrifican la causa de la verdad, a su ambición personal.
¿Debemos colocar entre los desertores del Espiritismo a los que se alejan, porque no les satisface nuestra manera de ver las cosas; a los que, encontrando muy lento o muy rápido nuestro método, pretenden alcanzar más pronto y con mejores condiciones el objeto que nos proponemos? Ciertamente que no, si son sus guías la sinceridad y el deseo de propagar la verdad.
Ciertamente que sí, si sus esfuerzos tienden únicamente a hacerse notables y a captarse la atención pública para satisfacer su amor propio y su interés personal…
¡Tenéis distinto modo de ver al de nosotros; no simpatizáis con los principios que admitimos! Nada prueba que andéis más acertados que nosotros. En materia de ciencia, puede diferirse de opinión; buscad a vuestro modo como buscamos nosotros; el porvenir pondrá en claro quién tiene razón y quién está equivocado.
No pretendemos ser los únicos en poseer las condiciones sin las cuales no pueden hacerse estudios serios y útiles; lo que hemos hecho nosotros, ciertamente pueden hacerlo otros. ¡Qué importa que los hombres inteligentes se reúnan con nosotros o sin nosotros! Que se multiplican los centros de estudios, tanto mejor; porque esta es una señal del progreso incontestable, que aplaudimos con todas nuestras fuerzas.
En cuanto a las rivalidades, a las tentativas para suplantarnos, tenemos un recurso infalible para no temerlas. Trabajemos por comprender, por ensanchar nuestra inteligencia y nuestro corazón; luchemos con los otros, pero luchemos por superarnos en caridad y abnegación.
Sea nuestra única divisa el amor al prójimo inscrito en nuestra bandera, y nuestro objeto único inquirir la verdad, venga de donde viniere. Con tales sentimientos arrostraremos las burlas de nuestros adversarios y las tentativas de nuestros competidores.
Si nos equivocamos, no tendremos el necio amor propio de aferrarnos a ideas falsas, pero hay principios respecto de los cuales se tiene certeza de no engañarse nunca, tales son: el amor del bien, la abnegación, la abjuración de todo sentimiento de envidia y de celos.
Estos principios son los nuestros, en ellos veremos el lazo que ha de unir a todo los hombres de bien, cualquiera que sea la divergencia de sus opiniones; el egoísmo y la mala fe son los únicos que entre ellos levantan barreras insuperables.
Pero ¿cuál será la consecuencia de este estado de cosas? Sin duda alguna las maquinaciones de los falsos hermanos podrán producir momentáneamente algunas perturbaciones parciales. Por esto es preciso hacer toda clase de esfuerzos para burlarlos tanto como sea posible, pero necesariamente no tendrán más que una época de existencia y no podrán ser perjudiciales en el porvenir.
Ante todo, porque son una maniobra de oposición que caen por la fuerza de las cosas; y por otra parte, por más que se diga y haga, no podrá quitarse a la doctrina su carácter distintivo; su filosofía racional es lógica y su moral consoladora y regeneradora.
Las bases del Espiritismo están hoy puestas de un modo inquebrantable: los libros escritos sin reticencias y puestos al alcance de todas las inteligencias, serán siempre la expresión clara y exacta de la enseñanza de los Espíritus, y la transmitirán intacta a los que vengan en pos de nosotros.
No se ha de perder de vista que estamos en un momento de transición y que ninguna transición se opera sin conflicto.
No hay, pues, que admirarse de ver cómo se agitan ciertas pasiones, tales como las ambiciones comprometidas, los intereses lastimados, las pretensiones frustradas, pero todo esto se extingue poco a poco, la fiebre se calma, los hombres pasan y las nuevas Ideas subsisten.
Espiritistas, si queréis ser invencibles, sed benévolos y caritativos; el bien es una coraza contra la cual se estrellarán siempre las maquinaciones de la malevolencia...
Vivamos, pues, sin temor: el porvenir es nuestro; dejemos que nuestros enemigos se retuerzan comprimidos por la verdad que les ofusca: toda oposición es impotente contra la evidencia, que triunfa inevitablemente por la fuerza misma de las cosas.
La vulgarización universal del Espiritismo es cuestión de tiempo, y en este siglo, el tiempo avanza a pasos de gigante impulsado por el progreso.
 OBSERVACIÓN. - Como complemento de este artículo, publicamos aquí, la siguiente comunicación que nos dio Allan Kardec sobre el mismo asunto, después de haber entrado en el mundo de los Espíritus. Nos ha parecido interesante para nuestros lectores, unir a las elocuentes y viriles páginas que preceden, la actual opinión del organizador por excelencia de nuestra filosofía. París, noviembre de 1869
Cuando existía corporalmente entre vosotros, a menudo decía que debiera hacerse una historia del Espiritismo, puesto que no dejaría de tener interés; aún participo hoy de esta misma opinión, pudiendo servir un día, para realizar mi pensamiento, los diferentes elementos que con este fin había reunido.
Porque, en efecto, estaba en mejor posición que nadie para apreciar el curioso espectáculo provocado por el descubrimiento y vulgarización de una gran verdad.
En otro tiempo presentía, pero hoy sé el maravilloso orden y la inconcebible armonía que presiden a la concentración de todos los documentos, que están destinados a dar origen a la nueva obra.
La benevolencia, la buena voluntad y abnegación absoluta en unos y la mala fe, la hipocresía y las malévolas maniobras de los otros, todo concurre para asegurar la estabilidad del edificio que se levanta.
Entre las manos de las potencias superiores que presiden al progreso, las resistencias inconscientes o simuladas y los ataques que tienen por objeto sembrar el descrédito y el ridículo, se convierten en instrumentos de elaboración.
¡Qué no se ha hecho, que móviles no se han puesto en movimiento para ahogar al niño en la cuna!
El charlatanismo y la superstición, a su vez, han querido ampararse en nuestros principios para explotarlos en su provecho; todos los rayos de la prensa han atronado contra nosotros; se ha entregado a la irrisión las cosas mas respetables; se han atribuido al Espíritu del mal las enseñanzas de los Espíritus, las más dignas de admiración y de veneración universal; y sin embargo, todos esos esfuerzos acumulados, esa coligación de todos los intereses bastardos, no han alcanzado otra cosa que proclamar la impotencia de nuestros adversarios.
 Pero, en medio de esa lucha incesante contra las preocupaciones establecidas y contra los errores acreditados, es como se aprende a conocer a los hombres.
Sabía que al consagrarme a mi obra predilecta, me exponía a las iras de los unos y a la envidia y a los celos de los otros. El camino estaba sembrado de dificultades sin cesar renovadas. No pudiendo alcanzar nada contra la doctrina, se atacaba al hombre, pero por mi parte me sentía fuerte porque había hecho renuncia de mi personalidad. ¿Qué me importan las tentativas de la calumnia, si mi conciencia y la grandeza del objeto me hacían olvidar voluntariamente las espinas y abrojos del camino?
Los testimonios de simpatía y de estimación que he recibido de aquellos que supieron apreciarme, han sido la más dulce recompensa que jamás haya ambicionado, pero ¡OH!, ¡cuantas veces hubiese sucumbido bajo el peso de mi tarea, si el afecto y el reconocimiento de la mayoría no me hubiesen hecho olvidar la ingratitud y la injusticia de algunos! Porque si los ataques dirigidos contra, mí siempre me han encontrado insensible, debo confesar que me afectaba penosamente, cada vez que encontraba falsos amigos, entre aquellos de quienes más esperaba.
Si es justo vituperar a aquellos que intentan explotar el Espiritismo o desnaturalizarlo en sus escritos sin haber hecho de él un estudio previo, ¡cuán culpables no son aquellos que después de haberse asimilado todos sus principios, no contentos de retirarse pacíficamente, se han vuelto contra él, con todas sus fuerzas!
Sobre tales desertores especialmente es necesario reclamar la misericordia divina, porque voluntariamente han extinguido la luz que les iluminaba, con cuyo auxilio podían iluminar a los otros.
Pero no tardan en verse privados de la asistencia de los buenos Espíritus y la experiencia nos ha demostrado que bien pronto caen de un paso al otro, en las más criticas situaciones.
Desde mi regreso al mundo de los Espíritus he vuelto a ver algunos de estos desgraciados; ahora se arrepienten; sienten su inacción y su mala voluntad, pero no pueden reparar tan pronto como desearan el tiempo perdido; volverán, sí, luego a la tierra con la firme resolución de concurrir activamente al progreso, pero aún lucharán con sus antiguas tendencias, hasta que definitivamente hayan triunfado sobre ellas.
¿Puede creerse que los espiritistas de hoy, ilustrados por estos ejemplos, evitarán caer en los mismos errores? Durante mucho tiempo aún, habrá falsos hermanos y amigos mal intencionados, pero del mismo modo que nada pudieron los primeros, tampoco lograrán estos, desviar de su camino al Espiritismo.
Si acaso producen algunas perturbaciones momentáneas y puramente locales, no por esto peligrará la doctrina; antes al contrario, bien pronto los espiritistas desviados reconocerán su error y vendrán a concurrir con nuevo ardor a la obra de la cual se habían separado un instante, y obrando de concierto con los Espíritus superiores que dirigen las transformaciones humanitarias, avanzarán con paso rápido hacia los felices tiempos prometidos a la humanidad regenerada. 
 ALLAN KARDEC.
Adaptación: Oswaldo E. Porras D.
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   LENGUAJE QUE SE DEBE TENER CON LOS ESPÍRITUS
280. El grado de inferioridad o superioridad de los Espíritus, naturalmente, indica el tono que conviene tenerse con ellos. Es evidente que cuanto más elevados están, más derecho tienen a nuestro respecto, a nuestras consideraciones y a nuestra sumisión. No les debemos menos deferencia que cuando vivían y además por otros motivos: en la Tierra hubiéramos considerado su rango y su posición social; en el mundo de los Espíritus nuestro respeto sólo se dirige a la superioridad moral. Su misma elevación les pones sobre las puerilidades de nuestras formas aduladoras.      Por las palabras no es como podemos captar su benevolencia; es por la sinceridad de sentimientos. Sería, pues, ridículo, darles los títulos que nuestros usos consagran a la distinción de las clases y que, viviendo, podrían haber lisonjeado su vanidad; si realmente son superiores, no solamente no hacen caso de eso, sino que les disgusta. Un buen pensamiento les es más agradable que los honores más laudables; si fuese de otro modo no estarían más elevados que la Humanidad.El Espíritu de un venerable eclesiástico que en la Tierra fue un príncipe de la Iglesia, hombre de bien, y que practicaba la ley de Jesús, respondió un día a uno que le evocaba, dándole el título de Monseñor: “Al menos deberías decir ex Monseñor, porque aquí no hay otro señor que Dios; debes saber que yo veo algunos aquí que en la Tierra se arrodillaban delante de mí y ante los cuales yo mismo me inclino ahora”. En cuanto a los Espíritus inferiores, su carácter nos traza el lenguaje que conviene tener con ellos.  En el número los hay que, aunque inofensivos y aun benévolos, son ligeros, ignorantes y atolondrados; tratarles del mismo modo que a los Espíritus formales, como lo hacen ciertas personas, sería lo mismo que si nos inclináramos delante de un aprendiz o de un asno cubierto con el birrete de doctor. En tono familiar es el más adecuado para ellos, y no se formalizan por esto; al contrario, se prestan a ello con gusto.Entre los Espíritus inferiores los hay que son infelices. Cualesquiera que puedan ser las faltas que expían, sus sufrimientos son títulos tanto más grandes para nuestra conmiseración, pues ninguna persona puede vanagloriarse de evadirse de esta palabra de Jesús: “Que el que esté sin pecado le lance la primera piedra”.La benevolencia que les manifestamos es un consuelo para ellos; a falta de simpatía, deben encontrar la indulgencia que quisiéramos que se tuviera por nosotros.Los Espíritus que revelan su inferioridad por el cinismo de su lenguaje, sus mentiras, la bajeza de sus sentimientos, la perfidia de sus consejos, seguramente son menos dignos de nuestro interés que aquellos cuyas palabras manifiestan su arrepentimiento; al menos les debemos la piedad que concedemos a los más grandes criminales, y el medio de reducirles al silencio es el de manifestarse superior a ellos. No se dedican sino a la persona que ellos creen que nada tienen que temer; porque los Espíritus perversos reconocen a sus señores en los hombres de bien como en los Espíritus superiores.En resumen, sería tanta irreverencia el tratar de igual a igual a los Espíritus superiores, como ridículo el tener una misma deferencia para todos sin excepción. Tengamos veneración para los que lo merecen, reconocimiento para los que nos protegen y nos asisten; para todos los otros una benevolencia de la cual necesitaremos, puede ser, nosotros mismos un día. Penetrando en el mundo incorpóreo, aprendemos el modo de conocerle, y este conocimiento debe arreglar nuestras relaciones con aquellos que lo habitan. Los antiguos, en su ignorancia, les levantaron altares; para nosotros sólo son criaturas más o menos perfectas y no elevamos altares sino a Dios.

♦Texto sacado de
“EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS”

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