martes, 23 de junio de 2026

Larvas o Cascarones Astrales

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1,. Más sobre el Pase Espírita

2.- Espíritus felices

3.- Conocimiento de sí mismo

4. Larvas o Cascarones Astrales 

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           MÁS SOBRE EL PASE ESPÍRITA






"El fluido cósmico universal es la materia elemental primitiva y sus modificaciones y transformaciones, constituyen la gran variedad de los cuerpos de la Naturaleza"  ( La Génesis Cáp- 14; item 2)

    "Sabemos que es el fluido universal, o fluido cósmico etéreo, que representa el estado más simple de la materia; su sutileza es tal, que escapa a todo análisis. Y, no obstante, de ese fluido proceden, mediante condensaciones graduales, todos los cuerpos sólidos y pesados que constituyen la base de la materia terrestre." ( León Denis, " En lo Invisible")

   " Los fluidos no poseen cualidades "sui-generis"; las adquieren en el medio donde se elaboran; se modifican por los efluvios de ese medio. Por tanto, dándose que ese fluido es bueno o malo, nos referimos al producto final y no a su generalidad. El fluido cósmico es puro y sus derivaciones son producto de las manipulaciones, en niveles y patrones variados hasta el infinito." ( Jacobo Melo, en "O Passe").

   Andre Luiz, en su libro "Evolución en Dos Mundos", dice así: " El fluido cósmico es el plasma divino, aliento del Creador o fuerza nerviosa del Todo-Sabio. En ese elemento primordial vibran y viven constelaciones y soles, mundos y seres, como peces en el océano.".

  ¿ De qué esencia es ese fluido cósmico o plasma divino?. Los espíritus nos dicen que es de esencia electromagnética y llena todos los espacios, no existiendo el vacío en el Universo.

   Todas estas citaciones y algunas más, definen perfectamente lo que son los fluidos.

   Vamos a ver que relación tienen los fluidos con los pases practicados en los Centros Espíritas.

   El Pase es una transfusión de fluidos. Es un intercambio de periespíritu a periespíritu, muy semejante a la transfusión de sangre, como dice Roque Jacinto. ¿ Pero en esa transfusión solo interviene el pasista o intervienen también otros Espíritus?. La respuesta sería que los pasistas no trabajan solos; por el contrario, con la intervención de Espíritus esclarecidos y especialistas en su mayoría, de estos temas, es que el pase se puede realizar. Y podríamos preguntarnos: ¿ Entonces, por qué los Espíritus necesitan a los médiums pasistas?. Porque los fluidos emitidos por los Espíritus son muy sutilizados, en relación a los fluidos más animalizados- entiéndase, groseros o densos.  Dependemos todavía de ese tipo de fluidos y de ahí que se necesite de la intervención de los Espíritus para manipular los fluidos a ser donados con la intervención o canal de los médiums pasistas. Además, lo correcto sería decir que somos nosotros los que necesitamos a los Espíritus, debido a nuestras necesidades evolutivas y nuestro estado espiritual precario.

   Otra cuestión importante a tener en cuenta, es la siguiente: Todavía estamos en un estado evolutivo poco adelantado; de ahí que los Espíritus cuenten con nuestra participación y eso haga que sea más fácil nuestra evolución. Esclareciendo nuestros conceptos y a la vez que ellos aplican la Ley de la Caridad, nos ayudan a nosotros a desarrollar ese sentido, tan exiguos en nuestra humanidad.

   Muy sabiamente, Kardec dijo: " Los Espíritus vienen a ayudar en el desenvolvimiento de la ciencia humana y no a suprimirla."

   Vivimos en un mundo materializado, en donde nuestros fluidos son, aún, densos y animalizados. Los fluidos de los pasistas son extraídos y manipulados, junto con los Espíritus imbuidos en esta tarea, y donados a los receptores o necesitados.

. Centro Estudios Espíritas Allan Kardec-"Orientación al pase espírita".

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                 ESPÍRITUS FELICES.

MAURICIO GOUTRAN.-  Era hijo único, muerto a los dieciocho años de una afección de pecho. De  Inteligencia rara,... razón precoz, con  gran amor al estudio, de carácter dulce,  y simpático, poseía todas las cualidades que dan las más legítimas esperanzas de un brillante porvenir. Sus estudios habían terminado muy pronto con el mayor éxito, y trabajaba para la escuela politécnica. Su muerte fue para sus padres la causa de uno de esos dolores que dejan señales profundas y tanto más penosas cuanto que, habiendo sido siempre de una salud delicada, atribuían su fin prematuro al trabajo a que le habían dedicado y se lo vituperaban.

“¿Para qué -decían- le sirve ahora todo lo que ha aprendido? Mejor hubiera sido que se hubiese quedado siendo ignorante, porque no tenía necesidad de eso para vivir, y sin duda estaría todavía entre nosotros, y hubiera sido el consuelo de nuestra vejez.” Si estos padres  hubiesen conocido el Espiritismo, sin duda razonarían de otra manera. Más tarde encontraron en él el verdadero consuelo.

La comunicación siguiente la dio su hijo a uno de sus amigos, algunos meses después de su muerte.

P. Mi querido Mauricio, el tierno cariño que teníais por vuestros padres hace que no dude de vuestro deseo en consolarles, si podéis hacerlo. La pena, mejor dicho, la desesperación en que vuestra muerte les ha sumido, altera visiblemente su salud y les tiene disgustados de la vida.
     Algunas buenas palabras vuestras podrán, sin duda, hacer renacer su esperanza.

R. Mi antiguo amigo, aguardaba con impaciencia la ocasión que me ofrecéis de comunicarme. El dolor de mis padre me aflige, pero se calmará cuando tengan la certeza de que no me han perdido. Es preciso que os ocupéis en convencerles de esta verdad; seguramente lo conseguiréis.
     Era necesario este acontecimiento para conducirles a una creencia que hará su dicha, porque les impedirá murmurar contra los secretos de la Providencia. Mi padre, ya lo sabéis, era muy escéptico en cuanto a la vida futura. Dios ha permitido que tuviera esta aflicción para sacarle de su error.
     Nos volveremos a encontrar aquí, en este mundo, donde no se conocen las penas de la vida material y a donde les he precedido. Pero decidles que la satisfacción de volverme a ver les será rehusada como castigo por su falta de confianza en la bondad de Dios. No se me permitirá tampoco el comunicarme con ellos mientras estén en la Tierra. La desesperación es una rebelión contra la voluntad del Todopoderoso, que siempre es castigada con la prolongación de la causa que ha ocasionado esta desesperación, hasta tanto que al fin uno se somete a ella. La desesperación es un
verdadero suicidio, porque mina las fuerzas del cuerpo, y aquel que abrevia sus días con el pensamiento de escapar más pronto al dolor , se prepara las más crueles decepciones. Por el contrario, para conservar las fuerzas del cuerpo, es preciso el trabajo que ayuda a sobrellevar el peso de las pruebas.
     Mis buenos padres, a vosotros es a quienes me dirijo. Desde que dejé mi despojo mortal, no he cesado de estar a vuestro lado más a menudo que cuando vivía en la Tierra. Consolaos, pues, porque no estoy muerto. Estoy más vivo que vosotros. Sólo murió mi cuerpo, pero mi espíritu vive siempre. Es libre, feliz y está al abrigo de las enfermedades, de los achaques y del dolor. En lugar de afligiros, regocijaos de tenerme en un lugar exento de penalidades y de lágrimas, donde el corazón está embriagado de una alegría pura.
     ¡Oh! Amigos míos, no compadezcáis a los que mueren prematuramente. Es una gracia que Dios les concede para ahorrarles las tribulaciones de la vida. Mi existencia no debía prolongarse mucho más tiempo esta vez en la Tierra. Adquirí en ésta aquella fuerza que debía prepararme para cumplir más tarde una misión más importante. Si hubiera vivido muchos años, ¿sabéis a qué peligros, a qué seducciones me hubiese expuesto? ¿Sabéis que no siendo todavía bastante fuerte para resistir, hubiera sucumbido? ¡Esto podía ser para mí un atraso de muchos siglos! ¿Por qué, pues, sentir lo que me es ventajoso? Un dolor inconsolable, en este caso, acusaría falta de fe, y no podría ser legitimada sino por la creencia en la nada. ¡Oh! Sí, son dignos de compasión los que tienen esa desesperada creencia, porque para ellos no hay consuelo posible. Los seres que les son queridos están perdidos sin remedio, ¡la tumba se ha llevado su última esperanza!

P. ¿Vuestra muerte ha sido dolorosa?

R. No, amigo mío, lo único que he sufrido antes de morir es la enfermedad que me aquejaba.
     Pero este sufrimiento disminuía a medida que el último momento se acercaba. Después me dormí sin pensar en la muerte. Soñé, ¡oh!, un sueño delicioso. Soñaba que estaba curado. No sufría, respiraba con libertad y con deleite un aire embalsamado y fortificante. Era transportado a través del espacio por una fuerza desconocida. Una luz brillante resplandecía a mi alrededor, pero sin fatigar mi vista. Vi a mi abuelo: no tenía la figura descarnada, sino un aire de frescura y de juventud. Me tendió los brazos y me apretó con efusión sobre su corazón. Una porción de personas, que sonreían, le acompañaban. Todos me acogían con bondad y benevolencia, me parecía reconocerlas, era feliz viéndolas y todos intercambiamos palabras y testimonios de amistad. Pues bien, lo que creía ser un sueño era la realidad: no debía despertarme más en la Tierra, me había despertado en el mundo de los espíritus.

P. ¿Vuestra enfermedad no tendría por causa vuestra demasiada asiduidad en el estudio?

R.. ¡Oh, persuadíos de que no! El tiempo que debía vivir en la Tierra estaba determinado y nada podía retenerme en ella. Mi espíritu, en sus momentos de separación, lo sabía muy bien, y se gozaba pensando en su próxima libertad. Pero el tiempo que he pasado ahí lo he aprovechado, y ahora me felicito por no haberlo perdido. Los estudios serios que hice han fortificado mi alma y aumentado mis conocimientos. Es otro tanto aprendido, y si no he podido aplicarlo en mi corta
morada entre vosotros, lo aplicaré más tarde con más fruto.
     Adiós, querido amigo, voy al lado de mis padres para prepararles a recibir esta comunicación.
Mauricio.

EL CIELO Y EL INFIERNO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.

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       CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO 

¿Cuál es el medio práctico más eficaz para mejorarse en la presente existencia y resistir a las instigaciones del mal? 

- Un sabio de la antigüedad-  919 a.C. - os lo dijo: “Conócete a ti mismo”. 

Bien comprendemos toda la sabiduría de esa máxima, pero la dificultad estriba precisamente en conocerse a sí mismo. ¿De qué manera podemos lograrlo? 

- Haced lo que yo hacía cuando moraba en la Tierra. Al término de la jornada interrogaba a mi conciencia, pasando en revista cuanto había realizado ese día, y me preguntaba si no había faltado en algún deber; si nadie había tenido que quejarse de mí. 

Así llegué a conocerme y a averiguar qué era lo que debía reformar en mí. Aquel que, llegada cada noche, recuerde todas sus acciones de la jornada y se pregunte qué ha hecho de bien o de mal, rogando a Dios y a su ángel de la guarda que lo iluminen, adquirirá gran energía para perfeccionarse: porque, creedme, Dios ha de asistirlo. Formularos preguntas, pues, inquiriendo sobre lo que habéis hecho y con qué objeto obrasteis en determinada circunstancia; si hicisteis algo que censuraríais a otra persona; si habéis ejecutado una acción que no os atreveríais a confesar. También preguntaros esto: “Si determinara Dios llamarme en este preciso instante, al retornar al Mundo de los Espíritus, donde nada permanece oculto, ¿tendría que temer el ver de nuevo a alguien?” Examinad lo que pudierais haber hecho contra Dios, después contra el prójimo, y por último contra vosotros mismos. Las respuestas serán un descanso para vuestra conciencia, o la indicación de un mal que es menester curar. 

El conocimiento de sí es, por tanto, la clave del mejoramiento individual. Pero, alegaréis vosotros, ¿ cómo juzgarse a sí mismo? ¿Acaso no nos engaña nuestro amor propio, empequeñeciendo las faltas que cometemos y haciendo que nos las excusemos? El avaro se cree simplemente ahorrativo y previsor. El orgulloso piensa que lo que posee es tan sólo dignidad. Esto es demasiado cierto, pero vosotros disponéis de un medio de control que no puede induciros a error. Cuando os halléis indecisos acerca del mérito de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais si la realizase otra persona. Si la reprobáis en los demás, no podría ser más legítima para vosotros, porque Dios no tiene dos medidas para la justicia.

 Asimismo, tratad de averiguar lo que piensen de ella los otros, y no descuidéis tampoco la opinión de vuestros enemigos, porque éstos no tienen interés alguno en hermosear la verdad, y con frecuencia Dios los pone a vuestro lado como un espejo para advertiros con más franqueza que la que usaría con vosotros un amigo. Aquel que tenga el serio propósito de mejorarse, que  explore su conciencia, pues, a fin de extirpar de ella las malas inclinaciones, del modo mismo que arranca de su jardín las malas hierbas. Haga, pues, el balance cotidiano de su jornada moral, así como el comerciante hace el de sus pérdidas y ganancias, y os aseguro que al primero le dejará más beneficios que al segundo. Si puede afirmar que su jornada ha sido buena estará en condiciones de dormir en paz y aguardar sin temor su despertar en la otra vida. 

EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS ALLAN KARDEC.

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 LARVAS O CASCARONES ASTRALES       

                                 

              ( Fotografía del Espíritu materializado de Kati King, con el científico Wiliam Crookes )
                     

¿Qué son  las “Larvas astrales?         

 

      La teoría de las Larvas astrales,  tiene su origen en las escuelas Teosóficas de Madame Helena Blavatski- teósofa, escritora y ocultista. Según la teosofía, las larvas astrales se producen cuando el espíritu desencarnado  en el más allá,  al cabo de un  tiempo,  se desprende de su cuerpo astral, el cual sin el espíritu que lo interiorizaba y que  le daba razón de existir, queda flotando en el ambiente como  una  energía inerte, pero capaz de  manifestarse  por sí misma, en otro lugar  o lugares al mismo tiempo, por lo que a este periepíritu  sin espíritu  o cuerpo astral vacío  se le ha llamado también “cascarón astral”, aplicando la imagen del cascarón vacío de un huevo.

 

         Esta teoría, bajo una óptica espírita,  no parece tener mucho sentido, porque la causa motora y existencial definitiva de los cuerpos (El Cuerpo Espiritual  y  el  Físico), es el Espíritu, que es el Ente capaz de pensar y de manifestarse, pero dentro del soporte que le da su Cuerpo Espiritual. El Espíritu en sí mismo es la única  razón de la existencia del cuerpo espiritual, que  le permite al Espíritu permanecer delimitado en el espacio, y de mostrarse vivo y activo.    Sin el Espíritu que se manifiesta , estos “cuerpos astrales”  serían algo así  como un cadáver de energía inconsciente y ¿muerta? (la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, no puede morir); como si el Ser espiritual se cambiase de envoltura, desechándola para adquirir una nueva en la siguiente reencarnación, o  como  sucede en  las especies  animales que cambian cada año la piel o el pelo o las plumas, viejos, por otros nuevos.  Pues imaginemos que esta envoltura sin alma se pudiese dividir, a su vez,  en partes y estas se  pudiesen manifestar por separado como muchas individualidades  procedentes del Ser espiritual completo del que proceden.

 

     En este punto, parece ser que de nuevo se confunde el cuerpo vital de energía, que mantiene unidos los órganos físicos con los correspondientes lazos y centros de energía del periespíritu, y que con la cesación de la vida, esta energía regresa a la masa común de éter o Prana,  quedando el Espíritu solamente con su periespíritu propiamente dicho, al cual está unido y que también es energía, pero de otra clase más densa que el Espíritu que alberga.

 

. Así las evidencias en el estudio e investigación  del Ser espiritual y de sus manifestaciones mediúmnicas, apuntan  a que  existe una inseparabilidad entre las partes  de que se reviste el Ser espiritual que en sí mismo forma una unidad indisoluble con su periespíritu. Sí es cierto que el Espíritu puede alterar el aspecto de su periespíritu y hacer que varíe de una vida física a otra, pero lo que no puede hacer es desprenderse de él y adquirir uno nuevo para cada ocasión.

 

       La teoría teosófica de las “larvas astrales”, si fuesen ciertas, supondrían la presencia a nuestro alrededor de esas “larvas” que mantienen vida y existencia por sí mismas, con independencia de ninguna Entidad espiritual que las gobierne, o sea, inteligencia propia e individualidad independiente unas de las otras, lo que significa, de ser por sí solas otros tantos espíritus. Es como si un espíritu se hubiese desecho o roto para formar otros nuevos aparte. ¡ Un auténtico dislque ¡.

       A pesar de tantos entusiastas del esoterismo y de lo misterioso, estos siempre están dispuestos a aceptar ideas cuanto más disparatadas, mejor aceptadas, pero el caso es que hasta hoy  no está en absoluto demostrada por la Ciencia seria, ni menos aún por el Espiritismo, de tal existencia fantasmagórica;  pero  sin embargo la manifestación de los espíritus con su presencia  espiritual completa, aunque bastante ignorada hasta ahora, por los medios científicos y los de comunicación, porque temen encontrar en todo lo que suene a espíritu o espiritual, una relación con los dogmas y cuestiones eclasiales, de antemano rechazados por el materialismo y el ateísmo, que lo rehúyen allá donde lo encuentren.

 

         Sin embargo, aunque también causa a los científicos materialistas cierta “urticaria”, sí se ven abocados a aceptar cada vez más, la realidad de la existencia de lo que llaman paranormal, o sea, fuera de lo normal,  entendiendo por  normal lo habitual, y estas realidades de la existencia de lo espiritual como base de muchas manifestaciones paranormales, por entidades reales que sí han sido demostradas  y registradas  muchas veces a lo largo de la historia por la Ciencia en general y por  el Espiritismo y la Parapsicología en particular.

 

     Por otra parte, las magníficas obras mediúmnicas que existen, tampoco apuntan a que hayan sido dictadas por “las partes separadas” de un  Ser espiritual que así sería un autor incompleto, sino que lo han sido por un  Ser Espiritual  completo con todos sus atributos.

      Sin embargo cuando hablamos de  las formas de energía  mental o psíquica  procedente de personas  de este mundo,  que las producen con sus pensamientos y sentimientos, sí  parece ser  cierto  que se   crean de este modo unas formaciones de energía psíquica positiva o negativa que envuelve o acompaña  al ser  espiritual humano ( ideoplastias), y tienen una duración bastante limitada en el tiempo, dependiendo para ello  de la intensidad y fuerza mental  de su creador. Evidentemente cuando esta forma mental  o psíquica  deja de recibir  más alimento energético de su misma especie y de su mismo origen, muere y se desvanece, volviendo a formar parte de la infinita masa de energía psíquica o cósmica que nos rodea.

- José Luis Martín-

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