sábado, 21 de febrero de 2026

El Espiritismo como filosofía de Vida ( Parte 1 de 2)

 INQUIETUDES  ESPÍRITAS

1.- La crisis de la muerte: Relato de un desencarnado

2.- Un caso familiar contado por Divaldo

3.- Poderoso caballero... (Para reflexionar)

4.- El Espiritismo como filosofía de Vida ( Parte 1 de 2)

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LA CRISIS DE LA MUERTE: RELATO DE UN DESENCARNADO


     Extraigo este caso de una obra titulada. “Letters and Tracts on Espiritualism”, que contiene los artículos y las monografías publicadas por el judío Edmonds, de 1854 a 1874. Se sabe que Edmonds era un notable medium psicógrafo, parlante y vidente. Algunos meses después de la muerte accidental de su compadre, el judío Peckam, a quien él estimaba mucho, se dio el caso de que Edmonds escribiera un largo mensaje, en el cual su amigo muerto refería las circunstancias de su muerte. Los pasajes siguientes están sacados de dicho mensaje:

 "      Si hubiese podido escoger la forma de desencarnar, ciertamente no hubiese escogido la que el destino me impuso. Aunque ahora en el presente no me quejo de lo que aconteció, dada la naturaleza maravillosa de la nueva existencia que se abrió súbitamente delante de mí.

En el momento de la muerte, reviví como en un panorama, los acontecimientos de toda mi existencia. Todas las escenas, todas las acciones que yo hice pasaron delante de mi vista, como si se hubiesen grabado en mi mente, en fórmulas luminosas. Ni uno solo de mis amigos, desde la infancia hasta la muerte, faltó a la llamada. Cuando me hundí en el mar, llevando en los brazos a mi mujer, se me aparecieron mi padre y mi madre, y fue esta última la que me sacó del agua, haciendo muestra de una energía cuya naturaleza solo ahora comprendo. No recuerdo haber sufrido. Cuando me sumergí en las aguas, no experimenté sensación alguna de miedo, ni siquiera de frío o de asfixia. No me acuerdo de oír el estruendo de las olas quebrando sobre nuestras cabezas.

Me desprendí del cuerpo casi sin darme cuenta y, siempre abrazado a mi mujer, seguí a mi madre que había venido para acogernos y guiarnos. El primer sentimiento triste no me asaltó hasta que no dirigí el pensamiento hacia mi querido hermano, por ello mi madre, sintiendo mi inquietud, me anunció “Tu hermano tampoco tardará mucho en estar con nosotros.” A partir de ese instante toda sensación de tristeza desapareció de mi espíritu. Pensaba en la escena dramática, que acababa de vivir, únicamente con el propósito de socorrer a mis compañeros de desgracia. De inmediato vi que estaban saliendo de las aguas del mismo modo que yo lo estaba. Todos los objetos me parecían tan reales a mí alrededor que, sino hubiese sido por la presencia de tantas personas que sabía muertas, habría corrido al lado de los náufragos. Quise informarte de todo esto a fin de que puedas transmitir una palabra de consuelo a los que imaginan que sus seres amados y que desaparecieron conmigo sufrieron agonías terribles, al verse presas de la muerte. No tengo palabras para describirte la felicidad que sentí cuando vi llegar a mi encuentro, una a una, las personas que más amé en la Tierra acudiendo a darme la bienvenida a las esferas inmortales. No habiendo estado enfermo y no habiendo sufrido, fácil me fue adaptarme inmediatamente a las nuevas condiciones de existencia…"

Con esta última observación el Espíritu alude a una circunstancia que concuerda con las informaciones acumuladas, obtenidas sobre el mismo asunto, por gran número de otras entidades mediúmnicas, esto es, que solo en los casos excepcionales de muertes imprevistas, sin sufrimientos y combinadas con estados serenos del alma, es posible que el Espíritu atraviese la crisis de la desencarnación sin tener necesidad de quedar sometido a un período más o menos largo de sueño reparador. Al contrario, en los casos de muerte consecutiva a larga enfermedad, en edad avanzada, o con la inteligencia absorta en preocupaciones mundanas, u oprimida por el terror a la muerte, o, incluso firmemente convencido de su aniquilación, los Espíritus estarían sujetos a un período más o menos largo de inconsciencia. Señalaré que estas observaciones ya se refieren a uno de esos “detalles secundarios” aludidos al principio y en los cuales apreciamos desacuerdos aparentes que, en realidad, se resumen en concordancias reguladas por una ley general, necesariamente manifestada de forma diferente, según la personalidad de los difuntos y las diversas condiciones espirituales al desencarnar.

Es necesario reparar además en el detalle interesante donde el muerto dice haber experimentado la visión panorámica de todos los acontecimientos de su existencia en el momento de morir. Se sabe que este fenómeno es familiar a los psicólogos; por haber sido referido muchas veces por supervivientes de naufragios. Ahora en el caso relatado por el judío Edmond, como en muchos otros casos del mismo género, asistimos al hecho importante de que un muerto afirme haber pasado, a su vez, por la experiencia de visión panorámica, del que tanto hablan los náufragos salvados de la muerte, esto se vuelve teóricamente importante, teniendo en cuenta que el judío Edmond no conocía la existencia de los fenómenos de esta especie, ignorados por los psicólogos de su época. Él, pues, no podría haberse sugestionado en ese sentido, lo que constituye una buena prueba a favor del origen, extraño al médium, del mensaje que se trata. Indicaré finalmente que, en este episodio ocurrido en los primeros tiempos de las manifestaciones mediúmnicas, ya se observan muchos detalles fundamentales, concernientes a los procesos de desencarnación del Espíritu, los cuales serán después constantemente confirmados, en todas las revelaciones del mismo género. Así por ejemplo, el detalle de que el espíritu no percibe, o casi no percibe, que se separase del cuerpo y, todavía menos, que se encontrase en un medio espiritual.

También el otro detalle de que el Espíritu se encuentra con forma humana y está rodeado de un medio terrestre, de pensar que se expresa de viva voz como antes, y percibir, como antes, las palabras de los demás. Señalemos todavía otro detalle: el de encontrar, el Espíritu desencarnado, al llegar al umbral de su nueva existencia, para acogerlo y guiarlo, a otros Espíritus de muertos, que son generalmente sus parientes más próximos, pero que también pueden ser sus más queridos amigos, o los “Espíritus-guías”. Detalle fundamental también este que, como los otros, será confirmado por todas las revelaciones trascendentales sucesivas hasta nuestros días, salvo siempre circunstancias más o menos especiales de muertos moralmente inferiores o degradados, a los cuales la inexorable “ley de afinidad” (ley físico-química irresistible en su poder fatal de atracción entre semejantes) prepararía condiciones de acogida muy diferentes de las que se deparan a los Espíritus evolucionados.

Ernesto Bozzano

Extraído del libro "La crisis de la muerte"

 

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UN CASO FAMILIAR CONTADO POR

 DIVALDO

Voy a contarles algo que pasó en mi familia.

Tenía una hermana que odiaba a nuestro padre, y mi padre odiaba a mi hermana.

Un día me dijo: — Tu padre es un sinvergüenza, odio a tu padre.

Le dije que él es nuestro padre, y debería tener más paciencia con él. En esta encarnación es un hombre digno, un hombre de muy buena conducta.

— Lo sé, ¡pero lo odio!

Un día iba en el autobús con mi padre y él me preguntó por qué mi hermana lo odiaba tanto, y le respondí que debía haber una razón;

era muy joven, menor de edad y católico; aún no era espírita.

Ambos vivían en la misma casa, pero se evitaban.

Mi hermana era mayor que yo, ya era adulta.

Pasaron los años y comencé a darme cuenta de que eran problemas del pasado, de una reencarnación anterior.

Invité a mis padres a vivir conmigo en Mansão do Caminho, por los problemas que ya existían en la casa y ellos fueron, mi padre fue primero.

Un día mi hermana vino a mí y me dijo:

— Por favor Divaldo, a la luz de la Doctrina Espírita, ¿por qué odio tanto a nuestro padre?

— Porque Él te hizo daño, tú, nuestra madre y Él eran un triángulo amoroso. Él te engañó, traicionó a su esposa que hoy es nuestra madre, pero fuiste tú quien lo atrajo y él terminó abandonándote. Has venido ahora como hija para alcanzar el amor.

Pasaron los años y mi padre enfermó. Los espíritus que trabajan conmigo y me ayudan con las tareas mediúmnicas me dijeron que él iba a desencarnar.

Fui a la casa donde estaban mi madre y mi hermana, y le dije que valía la pena ir a hablar con nuestro padre.

Ella no quería ir de ninguna manera. Le dije que entrara a la habitación y le pidiera perdón y que todo estaría bien.

Ellos nunca pelearon, era un odio que venía desde la infancia.

Ella me pidió que entrara con ella a la habitación. Él estaba en precoma.

— Habla con él, porque reconocerá tu voz, Ella habló y él se despertó. Despertó y vio la escena en Argelia, donde habían vivido un drama muy desafortunado, ella como su amante y nuestra madre como esposa traicionada, fue un drama terrible.

Él con la voz muy débil, pidió perdón. Ella lo abrazó y lo llamó papá por primera vez. Sellaron la paz entre ellos.

Ella estaba muy arrepentida, seguía preguntándome:

— ¿Cómo pude haber hecho eso?

— Tenía razones en tu subconsciente. Somos los actos que practicamos y que quedan archivados en nuestro periespíritu, conocido como cuerpo astral.

— ¿Qué puedo hacer para reparar el odio que he albergado todos estos años?

— Haz el bien.

Ella dijo que quería trabajar en Mansão do Caminho y quería trabajar para los niños más infelices.

Mi hermana era muy temperamental y al principio le dije que no, porque podría causarme problemas, pero me convenció.

Se hizo cargo de toda la guardería, en la que había 180 niños entre 2 meses y 2 años y medio. También trabajabó cosiendo las ropas de los niños.

Muchas veces la veía llorar, sabía lo que era pero preguntaba ¿qué pasó? Sabía que era la purificación.

Muchas veces nos encontramos en una familia que no es la que nos gustaría estar, pero es la familia con quienes tenemos deudas. Por lo tanto, mire a sus familiares difíciles con cierta compasión.

Ella desencarnó en paz; sufrió dos derrames cerebrales y su cuerpo no pudo soportar el segundo. Después de un tiempo ella vino a mí, con mi padre y mi madre, todos perfectamente en paz.

Divaldo Franco

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              PODEROSO CABALLERO...

                            Para reflexionar....



"porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el  
cual codiciado por algunos, hizo que se extraviaran de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores" (1 Timoteo 6:10).


     El dinero, en sí mismo, no es un mal. El amor al dinero lo 
es. El dinero es como un ladrillo. Puede usarlo para  construir una catedral o para aplastar la cabeza de alguien.

        El dinero, por sí solo, no es ni bueno ni  malo. La codicia es la raíz de todo el mal. (Paul W. Powell)

       Sabemos que el dinero forma parte de la vida de todos. Sin  
él, casi nada conseguimos hacer. Y ¿hasta que punto hemos sabido manejar el dinero? ¿Qué importancia  ha tenido en nuestras vidas, especialmente en la espiritual?

       El misionero Paulo, personaje importante en las Sagradas  Escrituras, dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males. ¿Y qué  quiso decir con eso? ¿Qué es pecado, tener dinero  o querer poseerlo? Claro que no. El dinero, usado con sabiduría delante de Dios, es una gran bendición, no solamente para quien lo tiene como para aquéllos que son bendecidos por aquéllos que lo tienen.

       Pero cuando olvidamos lo que es correcto, lo que es honesto, lo que es verdadero, lo que es puro, en busca de riquezas, entonces desagradamos al Señor y nos apartamos de Su presencia.    

      Cuando usamos el dinero para "comprar la bendición de Dios" también estamos pecando. Cuando gastamos más de lo que ganamos, cuando no colocamos límites en el uso del dinero que Dios nos da, hundiéndonos  en deudas y en aflicciones, también  nos estamos  alejando del Señor y de todo cuanto Él  nos puede  proporcionar.


    Si queremos ser aprobados por Dios en el uso del dinero,  
debemos colocar lo que ganamos y nuestras necesidades en Su  altar. Dios nos orientará y, si fuese necesario, multiplicará nuestro salario. Hará caer sobre nosotros y nuestra casa "lluvias copiosas de bendiciones" .

      ¿Ha sido su dinero usado para construir un altar para adorar a  Dios o para hacer un muro para sus lamentaciones?

- Paulo Barbosa-
                                                            
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EL ESPIRITISMO COMO FILOSOFÍA DE 

                  VIDA (Parte 1 de 2 )

                                       


El Siglo XVII se significa por ser un notable momento cultural y científico, cuando hombres y mujeres como Hobbes, Locke, Lord Bacon… han resuelto cambiar la estructura de la ciencia empírica separándola así de la intolerancia religiosa. Hasta aquel momento, la cultura estaba detenida en las pasiones clericales y la ortodoxia religiosa administraba el conocimiento internacional. Lord Bacon tuvo la oportunidad de afirmar que «una filosofía superficial induce el pensamiento humano al materialismo, mientras que una filosofía profunda conduce al hombre a la verdadera religiosidad».

      Posteriormente, casi 300 años después, otro pensador francés tendrá ocasión de afirmar: «Brindarnos con una religión científica y nosotros nos doblegaremos ante su realidad».

    Es en ese periodo que la cultura humana conoce a Blaise Pascal. Cuando era un niño, a los cuatro años de edad, revela un conocimiento transpersonal, porque con esa edad, en la habitación donde vivía, logró interpretar hasta la trigésima cuarta proposición de Euclides, sin maestros y sin libros, produciendo en su padre, un gran matemático, una sorpresa fantástica ¿Cómo era posible que un niño de cuatro año supiese tanto de matemáticas griegas? Porque, indudablemente, era la reencarnación de aquél que propuso estas ecuaciones matemáticas, y nunca habían sido solucionadas.

   Hacía poco, Nicolás Copérnico presentaba su obra sobre el heliocentrismo, tenía cuidado con la Inquisición y afirmaba en el prefacio de esa obra extraordinaria: «He tenido un sueño, he imaginado que hay una probabilidad remota de que no sea la Tierra el centro del Universo, supongo que, por cierto, y esto es un sueño, habrá otra explicación. El Sol no sería tampoco el centro del Universo, sino el centro de nuestro sistema alrededor del cual gravitarían los planetas, los cometas, los satélites».

   Y la obra de Nicolás Copérnico marca el momento en que la ciencia diverge de la religión, que afirmaba que la Tierra era el punto central del cosmos, y Jerusalén el punto central de la Tierra. Se afirmaba, como si fuera ciencia, que si se saliera de Jerusalén y se marchara en una dirección se caería en el abismo, y en ese abismo la vida sería destrozada por los gigantes, por los monstruos. Cuando, con el viaje de circunvalación de Vasco de Gama, en Portugal se pudo probar que saliendo de un punto y viajando siempre en la misma dirección se retornaría al mismo punto, se vino a destruir esa teoría, demostrando que la Tierra era esférica, tenía la forma de una manzana.

   A partir de ahí, el gran pensamiento de Galileo Galilei que, con un telescopio doméstico, mirando a las estrellas, se daba cuenta de que Nicolás Copérnico tenía razón, no era la Tierra inmóvil como afirmaba la Biblia, como afirmaba la religión. La Tierra se movía, pero no solamente la Tierra alrededor del Sol, sino también el Sol y todos los astros alrededor de otra estrella más poderosa. Era la primera vez que se intuía la formación de una galaxia, la grandiosidad del cosmos, la infinitud del Universo.

   Posteriormente, Tycho Brahe tendrá la oportunidad de afirmarlo por medio de demostraciones de laboratorio. Es entonces cuando Sir Isaac Newton irá a demostrar que este universo no está sustentado por la mano de Dios, sino por una ley, la Ley de Gravitación universal. Con la caída de una manzana, él tuvo la idea perfecta de que: cuanto más pesado es el cuerpo, más corta es la caída. La ley de la gravitación universal es un salto extraordinario en la ciencia para encaminar el pensamiento en dirección al infinito.

   Y el siglo XVIII comienza con la Enciclopedia, Voltaire y los grandes pensadores filosóficos, al lado de ellos, Montesquieu, Diderot, predicando un cambio total en la cultura sociológica y al mismo tiempo filosófica. Estaba en boga el pensamiento de Sócrates y de Platón. En ese momento los revolucionarios de 1789 embisten en beneficio de los derechos humanos, en contra del derecho divino de los reyes, ¿por qué ese privilegio? Todos nosotros somos divinidades enclaustradas en la materia.
      Es el momento cuando en el día 21 de noviembre de 1793, en la catedral de Nôtre Dame, Pierre-Gaspar Chaumette, desde el púlpito de la iglesia ante 15.000 personas declara: «No necesitamos de Dios, nuestros dioses ahora son la Ciencia y la Razón». Comienza el materialismo revolucionario de Francia, en que todos los nombres religiosos tienen que ser apagados. Lentamente viene la destrucción de los ideales de fraternidad, de libertad, de igualdad, pero la divinidad vigila y en el día 2 de diciembre de 1804, después de haber firmado un Concordato con el Vaticano, Napoleón Bonaparte trae de vuelta a Dios a Francia. Es curioso el atrevimiento del ser humano, había expulsado a Dios por el discurso de un revolucionario, y ahora un dictador traía a Dios de vuelta por intermedio de un decreto.

    Pero en ese momento, dos meses antes, está reencarnándose en Francia, en la ciudad de Lyon, el gran Espíritu que en el pasado había dedicado su vida a la vitalización de un cristianismo puro sin la teología, sin las manifestaciones ceremoniales, sin las supercherías, que había sido Jan Huss de Checoslovaquia, particularmente de su capital, de Praga. Este hombre que fue asesinado por el concilio de Constanza, se cuenta que cuando estaba siendo quemado decía: «Vosotros, hoy, quemáis el pato», porque “huss” en checo significa pato, «pero un día vendrá un cisne que volará tan alto que vuestras llamaradas no lo alcanzarán». Estaba llegando ahora a la Tierra Jean Huss que recibió el nombre de Hippolyte Léon Denizard Rivail. Dos meses antes, cuando el periodo napoleónico llegaba a su esplendor, se reencarnaba el futuro misionero de Jesús: Allan Kardec.

   Después de la muerte de Schopenhauer, Alemania nos propicia la presencia de otro muchacho muy infeliz, porque era hijo de un pastor luterano y a la vez su madre era muy beata, vivía mucho en la iglesia; y él fue a estudiar teología y al hacerlo detestó la religión. El sentimiento de religiosidad para este muchacho, Friedrich Nietzsche, no tenía ningún sentido, porque la vida para él era de depresión. Experimentaba trastornos de conducta, pero era genial; su pensamiento filosófico era contrario a Hegel. Porque la vida dentro de la tradición cristiana, conforme es presentada por las doctrinas ortodoxas, no tenía sentido ninguno, era miserable, era triste, hasta que enloquece totalmente. El pensamiento de Hegel y de Kant con la razón pura, son dejados atrás.

   Cuando entonces, en Noruega, surge otro notable pensador: Kierkegaard. Kierkegaard tendrá necesidad de decir que la religión organizada, la religión tradicional es una farsa; el verdadero cristianismo no está en la iglesia, y él era un sacerdote. El verdadero cristianismo está en la práctica del bien y en la necesidad del ser humano de amar, amar al prójimo; cambiar completamente los ceremoniales, las presentaciones culturales, artísticas, formales, del mundo, para que se pueda hacer un viaje íntimo en dirección a la divinidad.

   El siglo XIX se caracteriza a la vez por otro filósofo que propone un cambio, este filósofo es Auguste Comte, que irá a establecer que la humanidad no necesita de una religión formal; tampoco necesita del materialismo total, del materialismo histórico. Propone otra forma de vivir, una filosofía de vida, una filosofía saludable que se llamará la Filosofía o Religión de la Humanidad, el Positivismo. Solamente creemos en aquello que podamos demostrar, solamente aceptamos aquello que constituya una prueba material. Entonces, es mejor no creer y practicar el bien, que creer y no tener una vida de ciudadano. Él proponía a sus discípulos una correcta visión del Universo, la visión ética de principios morales establecidos en la base, no de una doctrina religiosa, sino de aquello que era el bien. Y es esa doctrina fascinante que un día irá a atraer al profesor Hippolyte Denizard Rivail que, después de haber concluido su curso en una ciudad de Suiza, Yverdun, con el maestro Pestalozzi, retorna a Francia para aplicar el método pestalozziano a la educación.

   Pasan los años, la doctrina establecida por el positivismo gana las academias, surgen otros pensadores menos importantes. Cuando entonces, en el día 31 de marzo de 1848, en Londres, es presentado el manifiesto comunista. Karl Marx que es por encima de todo un financiero, un economista, sueña con una sociedad igualitaria donde todos tienen trabajo, donde todos tienen placeres, donde todos tienen hospital, escuela, derechos humanos. La propuesta de Karl Marx al presentar el manifiesto comunista a las 10 horas de la mañana en Londres produce una gran conmoción cuando él dice: «La religión es el opio de las masas». Eso fue un duro golpe para las religiones, y ¿por qué lo dijo? Porque las religiones decían a los campesinos, al pueblo, temed a vuestros patronos, respetadlos, porque después de que muráis, llegaréis al mundo espiritual, donde encontraréis el Cielo y vuestros patronos irán a los infiernos. Y esto es opio, porque cuando se muere un rico se celebra un acto litúrgico perdonándolo de todos los pecados, el primer día de cuerpo presente, el primer mes, el primer año. Y los ricos compran el reino de los cielos con las monedas miserables del sudor de los pobres. Era por lo tanto una propuesta muy justa, este tipo de religión es un opio que engaña y elude.

   Pero esa noche, al otro lado del Atlántico, en un lugarcito llamado Hydesville, una familia fundamentalista, metodista, no logra dormirse porque hay ruidos, raps, sonidos y comienzan las comunicaciones espirituales en la casa de la familia Fox. Las dos hermanitas comienzan a hablar con los muertos, a hacerles preguntas, y esos fenómenos toman cuenta de América, abandonan América, viajan hacia Inglaterra, atraviesan el Canal de La Mancha y vienen a situarse en París. París es la ciudad del placer, es la capital de las luces, se dice que una idea surge por la mañana, se queda vieja al mediodía y muere al atardecer.

   Empero, las mesas hablantes giratorias, las mesitas con las que se puede comunicar con el más allá, continúan hasta el último martes de mayo de 1855, cuando el profesor Rivail, en la casa de Mme. de Plainemaison, observa la mesita. Aquello que era una curiosidad, impresiona a este científico, frío investigador, profundo conocedor del alma humana; es maestro dedicado a crear la nueva experiencia humana. Y él pregunta: «¿Cómo es posible que una mesita que no posee cerebro ni nervios pueda pensar?»; y en ese momento la mesita le contesta: «No, no es la mesita la que piensa, somos nosotros, las almas de aquellos que hemos vivido en la Tierra». Comienza entonces el momento de la fenomenología racional. Cuando Allan Kardec, seudónimo que utiliza después de recibir una información de un Espíritu querido, Céfilo, que lo había conocido 20 siglos antes, 100 años antes de Jesús, cuando Julio Cesar invade las Galias y entonces Vercingétorix se enfrenta a Julio Cesar, había un sacerdote druida, de nombre Allan Kardec, que creía en la reencarnación. Y con ese seudónimo, el profesor Rivail irá a presentar al mundo la más extraordinaria obra de filosofía que es: El Libro de los Espíritus. Este libro extraordinario, en su segunda edición presenta 1019 preguntas filosóficas, morales, científicas, respecto al ser, al destino y al dolor que, posteriormente, León Denis irá a colocar en una obra máxima para explicar quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde marchamos, cuál es la razón del dolor.

   Todos nosotros nos preguntamos ¿por qué yo?, y cuando viene la muerte ¿por qué en mi casa? Olvidándonos que cada minuto de nuestra vida mueren 7000 personas, y que un día la muerte llegará a nuestro hogar llevándose un ser querido, dejándonos interrogantes dolorosos. Será Léon Denis quien nos dirá en su extraordinario libro respecto a la muerte: «He visto pasar las ciudades griegas, toda la cultura cubierta de las arenas del desierto, los árboles donde están grabadas las palabras de amor, he visto las tumbas reventadas, todo el silencio de la muerte, toda la muerte ha devorado en su continuo incesante devorar». Pero no hay momento más doloroso en la vida que cuando se ve un ser querido sobre el mármol de la muerte, los ojos que brillaban se apagaron, la voz que enunciaba palabras deliciosas, los latidos del corazón desaparecen, quién no ha preguntado: ¿Y ahora qué sucede? Y León Denis, ese poeta fantástico de Tours, Francia, ira a decir: «Tened alegría, porque ese ser continúa vivo, después de la muerte volverá a sentir, volverá a amar; deja la materia pero no abandona la vida, volverá a hablar a tu corazón, dará noticias personales. Alégrate porque la muerte nada más es que un cambio de vibración, es un cambio de una actitud a otra, alégrate porque los muertos viven». Esto lo dirá en Después de la muerte.

   Todo el tesoro histórico de la filosofía universal desde los antiguos egipcios, los caldeos, babilonios, griegos, romanos, hasta las culturas contemporáneas, desfilan por el lapicero mágico de Léon Denis, hablándonos de una filosofía espectacular, la filosofía socrático-platónica, la filosofía del idealismo de Sócrates, la filosofía de la ética moral de Platón, la filosofía que será encontrada posteriormente en el cantor de la Galilea, ese hombre tan extraordinario que ha dividido la historia, como ha escrito un notable mortal de la Academia Francesa de Letras al decir que Jesús fue tan grande que no cupo en la historia de la humanidad. Y, gracias a su cuna, la humanidad cuenta los hechos antes y después de él. Este hombre, Jesús, ha revolucionado así la Tierra, porque en un determinado momento: ¿Quién era el victorioso? Aquél que mataba ¿Quién era un héroe? Aquel que destruía vidas ¿Quién era el poderoso? Aquel que mataba. Y entonces Jesús viene e invierte la ética, cambia completamente el pensamiento sociológico, el pensamiento filosófico y el pensamiento científico. Porque el ser humano no nació con la fatalidad para la
 desgracia, el ser humano nació para la fatalidad de la plenitud como dirá, 19 siglos después, el extraordinario Carl Gustav Jung, al decir que una vida que no tiene sentido psicológico es una vida vacía. Todos nosotros necesitamos del sentido psicológico para vivir, de tener un significado.

 ( Continúa  seguidamente .... )

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viernes, 20 de febrero de 2026

La unión hace la fuerza

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Lenguaje que se debe tener con los espíritus

2.- Muerte es Vida

3.- Misión de los espíritas

4.- La unión hace la fuerza

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LENGUAJE QUE SE DEBE TENER CON
 LOS ESPÍRITUS.

280. El grado de inferioridad o superioridad de los Espíritus, naturalmente, indica el tono que conviene tenerse con ellos. Es evidente que cuanto más elevados están, más derecho tienen a nuestro respecto, a nuestras consideraciones y a nuestra sumisión. No les debemos menos deferencia que cuando vivían y además por otros motivos: en la Tierra hubiéramos considerado su rango y su posición social; en el mundo de los Espíritus nuestro respeto sólo se dirige a la superioridad moral. Su misma elevación les pones sobre las puerilidades de nuestras formas aduladoras.
      Por las palabras no es como podemos captar su benevolencia; es por la sinceridad de sentimientos. Sería, pues, ridículo, darles los títulos que nuestros usos consagran a la distinción de las clases y que, viviendo, podrían haber lisonjeado su vanidad; si realmente son superiores, no solamente no hacen caso de eso, sino que les disgusta. Un buen pensamiento les es más agradable que los honores más laudables; si fuese de otro modo no estarían más elevados que la Humanidad.
     El Espíritu de un venerable eclesiástico que en la Tierra fue un príncipe de la Iglesia, hombre de bien, y que practicaba la ley de Jesús, respondió un día a uno que le evocaba, dándole el título de Monseñor: “Al menos deberías decir ex Monseñor, porque aquí no hay otro señor que Dios; debes saber que yo veo algunos aquí que en la Tierra se arrodillaban delante de mí y ante los cuales yo mismo me inclino ahora”.
      En cuanto a los Espíritus inferiores, su carácter nos traza el lenguaje que conviene tener con ellos.
      En el número los hay que, aunque inofensivos y aun benévolos, son ligeros, ignorantes y atolondrados; tratarles del mismo modo que a los Espíritus formales, como lo hacen ciertas personas, sería lo mismo que si nos inclináramos delante de un aprendiz o de un asno cubierto con el birrete de doctor. En tono familiar es el más adecuado para ellos, y no se formalizan por esto; al contrario, se prestan a ello con gusto.
      Entre los Espíritus inferiores los hay que son infelices. Cualesquiera que puedan ser las faltas que expían, sus sufrimientos son títulos tanto más grandes para nuestra conmiseración, pues ninguna persona puede vanagloriarse de evadirse de esta palabra de Jesús: “Que el que esté sin pecado le lance la primera piedra”.
      La benevolencia que les manifestamos es un consuelo para ellos; a falta de simpatía, deben encontrar la indulgencia que quisiéramos que se tuviera por nosotros.
      Los Espíritus que revelan su inferioridad por el cinismo de su lenguaje, sus mentiras, la bajeza de sus sentimientos, la perfidia de sus consejos, seguramente son menos dignos de nuestro interés que aquellos cuyas palabras manifiestan su arrepentimiento; al menos les debemos la piedad que concedemos a los más grandes criminales, y el medio de reducirles al silencio es el de manifestarse superior a ellos. No se dedican sino a la persona que ellos creen que nada tienen que temer; porque los Espíritus perversos reconocen a sus señores en los hombres de bien como en los Espíritus superiores.

      En resumen, sería tanta irreverencia el tratar de igual a igual a los Espíritus superiores, como ridículo el tener una misma deferencia para todos sin excepción. Tengamos veneración para los que lo merecen, reconocimiento para los que nos protegen y nos asisten; para todos los otros una benevolencia de la cual necesitaremos, puede ser, nosotros mismos un día. Penetrando en el mundo incorpóreo, aprendemos el modo de conocerle, y este conocimiento debe arreglar nuestras relaciones con aquellos que lo habitan. Los antiguos, en su ignorancia, les levantaron altares; para nosotros sólo son criaturas más o menos perfectas y no elevamos altares sino a Dios.

Texto sacado de “EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS”

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                      MUERTE ES VIDA

                                                               


«Tened alegría, porque ese ser continúa vivo, después de la muerte volverá a sentir, volverá a amar, deja la materia pero no abandona la vida, volverá a hablar a tu corazón, dará noticias personales. Alégrate porque la muerte nada más es un cambio de vibración, es un cambio de una actitud a otra, alégrate porque los muertos viven» (Léon Denis)



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          MISIÓN DE LOS ESPÍRITAS

4. ¿Oís ya rugir la tempestad que debe acabar con el viejo mundo y sumergir en la nada las iniquidades terrestres? ¡Ah! bendecid al Señor, vosotros que habéis puesto vuestra fe en su soberana justicia y como nuevos apóstoles de la creencia revelada por las voces proféticas superiores, id a predicar el dogma nuevo de la reencarnación y de la elevación de los espíritus, según cumplieron bien o mal su misión y soportado sus pruebas terrestres.

¡No tembléis ya! Las lenguas de fuego están sobre vuestras cabezas.

¡Verdaderos adeptos del Espiritismo, vosotros sois los elegidos del Señor!. Id y predicad la palabra divina. Ha llegado la hora en que debéis sacrificar, para su propagación, vuestras costumbres, vuestros trabajos y vuestras ocupaciones fútiles. Id y predicad. Los espíritus de lo alto, están con vos otros. Ciertamente hablaréis a personas que no querrán escuchar la voz de Dios, porque esta voz les recuerda sin cesar la abnegación; vosotros predicaréis el desinterés a los avaros, la abstinencia a los viciosos y la mansedumbre a los tiranos domésticos y a los déspotas, palabras perdidas, ya lo sé; pero ¡qué importa! es preciso rociar con vuestros sudores el terreno que debéis sembrar, porque no fructificará y no producirá sino con los esfuerzos reiterados del azadón y del arado evangélico. Id y predicad.

      Sí, todos vosotros, hombres de buena fe, que creéis en vuestra inferioridad
mirando los mundos diseminados por el infinito, marchad en cruzada contra la injusticia y la iniquidad. Id y destruid ese culto del becerro de oro que cada día se hace más invasor. Marchad, Dios os conduce. Hombres sencillos e ignorantes, vuestras lenguas se desatarán y hablaréis como no habla ningún orador. Id y predicad, y las poblaciones atentas recogerán felices vuestras palabras de consuelo, de fraternidad, de esperanza y de paz.
      ¡Qué importan los tropiezos que se opondrán a vuestro paso ! Sólo los lobos caerán en la trampa del lobo, porque el pastor sabrá defender sus ovejas contra los carniceros sacrificadores.
      Id, hombres grandes ante Dios, que más felices que Santo Tomás, creéis sin poder ver y aceptáis los hechos de la mediumnidad, aun cuando vosotros no la hayáis podido obtener de vosotros mismos; id, el espíritu de Dios os conduce.

     ¡ Marchad, pues, adelante !, falange imponente por vuestra fe, y los numerosos batallones de incrédulos desaparecerán ante vosotros como la niebla de la mañana ante los primeros rayos del sol naciente.

      La fe es la virtud que levantará las montañas, -os dijo Jesús-, pero más pesadas que las más escarpadas montañas están en el corazón de los hombres la impureza y todos los vicios de ella. Marchad, pues, con valor para levantar esa montaña de iniquidades que las generaciones futuras no deben conocer sino por la leyenda, como vosotros no conocéis tampoco sino muy imperfectamente el período de los tiempos anteriores a la civilización pagana.

      Sí, los cataclismos morales y filosóficos van a estallar en todas las partes del globo; la hora se acerca y la luz divina aparecerá sobre los dos mundos.

      Id, pues, y llevad la palabra divina: a los grandes que la desdeñarán, a los sabios que pedirán pruebas, a los pequeños y a los sencillos que la aceptarán, porque sobre todo entre estos mártires del trabajo, en esta expiación terrestre, encontraréis el favor y la fe. 

      Id, éstos os recibirán con cánticos de acción de gracias, cantando las alabanzas de Dios, por el consuelo santo que les llevaréis, y se inclinarán dándole gracias por la parte que les corresponde de sus miserias terrestres.

      ¡Que vuestra falange se arme, pues, de resolución y de valor! ¡A la obra! El arado está preparado; la tierra espera, es preciso trabajar.

      Id y dad gracias a Dios por la tarea gloriosa que os ha confiado, pero pensad que entre los llamados al Espiritismo, muchos se han estacionado; mirad, pues, vuestro camino, y seguid la senda de la verdad.

P. Si muchos de los llamados al Espiritismo se han estacionado, ¿ cómo conoceremos a los que están en el buen camino?
R. Los reconoceréis en los principios de verdadera caridad que profesarán y practicarán: los reconoceréis en el número de afligidos que habrán consolado; los reconoceréis en su amor hacia el prójimo, por su abnegación, por su desinterés personal; los reconoceréis, en fin, por el triunfo de sus principios, porque Dios quiere el triunfo de su ley; los que siguen su ley son sus elegidos y él les dará la victoria, pero destruirá a los que falsean el espíritu de esa ley y hacen de ella su comodín para satisfacer su vanidad y su ambición. ( Erasto, ángel guardián del médium. París, 1863).

- A. Kardec -

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             LA UNIÓN HACE LA FUERZA

                                  


         “Diez hombres, unidos sinceramente por un pensamiento en común, son más fuertes que cien que no logran entenderse.”

– Allan Kardec, Obras Póstumas.

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jueves, 19 de febrero de 2026

Emotividad intelectual y medios audiovisuales

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El verdadero espírita

2.- El principal escollo de los médiums principiantes

3.- El método científico de Allan Kardec

4.- Emotividad intelectual y medios audiovisuales

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                           EL VERDADERO ESPÍRITA
     “Se reconoce al verdadero espiritista por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones”. (Evangelio Según el Espiritismo, Cap. XVII Sed Perfectos, Los Buenos Espiritistas.) 
     Esta frase de Kardec implica el propósito que debe asumir todo estudiante de la doctrina espiritista. El estudio de la doctrina no es solamente para “saber más”, para aumentar los conocimientos, sino para aplicar sus principios a nuestra vida diaria y convertirnos en mejores seres humanos. 
    El verdadero espiritista entiende que la verdadera vida es la del espíritu, la normal en el mundo espiritual, que nuestra estancia en el mundo material es temporal para aprender y practicar lo aprendido. Esto hace que cada día trate de ser mejor que el día anterior y trate de encontrar en cada enseñanza, en cada conocimiento adquirido, la luz para ver el camino correcto, el camino del bien.
     La vida del espiritista practicante no es fácil en términos de que enfrenta un materialismo rampante en la sociedad en que vive, algo que tiene que esforzarse por superar. No puede dejarse arrastrar por la fuerza dominante de la materia.
       Esto es más fácil decirlo que hacerlo, lo entendemos, pero ahí radica el gran reto que enfrentamos y del cual tenemos que salir triunfantes.
     La práctica diaria de la caridad caracteriza al verdadero espiritista. Su pensamiento dirigido al bien lo lleva a hacer la caridad por razón de ese mismo bien, sacrificando su interés personal sin esperar recompensa alguna y sin discriminar por razas o creencias. Su fe en el porvenir le permite colocar los bienes espirituales sobre los materiales.
      El verdadero espiritista, aquel que entiende y pone en práctica los principios de la doctrina, tiene un gran compromiso con esta humanidad. Está en el deber de extender su conciencia del bien a la conciencia de la humanidad terrestre.

Extracto del Evangelio según el Espiritismo.
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EL  PRINCIPAL  ESCOLLO  DE  LOS MÉDIUMS  PRINCIPIANTES

      El escollo de la mayor parte de los médiums principiantes está en tener comunicaciones con Espíritus inferiores y deben tenerse por dichosos cuando sólo son Espíritus ligeros.-Toda su atención debe fijarse en no dejarles tomar pie, porque una vez han echado el áncora no siempre es fácil desembarazarse de ellos. Este punto es tan capital, sobre todo al principio, que sin las precauciones necesarias puede perderse el fruto de las más bellas facultades. 

    Lo primero que debe hacerse es ponerse con una fe sincera bajo la protección de Dios y reclamar la asistencia del ángel de la guarda; éste es siempre bueno, mientras que los Espíritus familiares, simpatizando con las buenas o las malas cualidades del médium, pueden ser ligeros y también malos. Después es preciso dedicarse con cuidado escrupuloso a reconocer por todos los indicios que suministra la experiencia, la naturaleza de los primeros Espíritus que se comunican, y de los cuales es siempre prudente desconfiar. Si estos indicios son sospechosos, debe hacerse una evocación ferviente al Ángel de la guarda, y rechazar con todas sus fuerzas al Espíritu malo, probándole que uno no es un juguete, a fin de desanimarle. Por esto es indispensable el previo estudio de la teoría si se quiere evitar los inconvenientes inseparables de la inexperiencia; sobre este asunto se encontrarán instrucciones muy extensas en los capítulos de la Obsesión y de la identidad de los Espíritus.

     Limitándonos ahora a decir que además del lenguaje se pueden tener como pruebas ( infalibles) de la inferioridad de los Espíritus, todos los signos, figuras, emblemas inútiles o pueriles, toda escritura extravagante, truncada y torcida con intención, de dimensiones exageradas o afectando formas ridículas e inusitadas; la escritura puede ser muy mala , aun poco legible, lo que depende más bien del médium que del Espíritu, sin tener nada de insólito. hemos visto médiums de tal modo engañados, que medían la superioridad de los Espíritus por la dimensión de los caracteres, dando gran importancia a las letras de molde como caracteres de imprenta, puerilidad evidentemente incompatible con una superioridad real.

     Es muy importante no caer sin quererlo bajo la dependencia de los Espíritus malos, pero lo es más aun hacerlo voluntariamente, y es preciso evitar que un deseo inmoderado de escribir haga creer que es indiferente el dirigirse al primero que se presenta, del que se podrá desembarazar más tarde, si no conviene, porque nadie pide asistencia a un mal Espíritu impunemente, pues que éste hace pagar caros sus servicios. Algunas personas, impacientes por ver desarrollarse en ellas la facultad medianimica, demasiado lenta a su parecer, han tenido la idea de llamar en su ayuda a un Espíritu cualquiera, aunque fuese malo, contando con  poderlo despedir en seguida. Muchos han sido servidos a su gusto y han escrito inmediatamente; pero el Espíritu, haciendo poco caso de que le llamasen porque no podía escribir, no ha sido tan dócil en irse como en presentarse. Conocemos algunos que han sido castigados con obsesiones de años y de todas clases, por las más ridículas sofisticaciones, por una fascinación tenaz y aun por desgracias materiales, y las crueles decepciones por creerse bastantes fuertes para alejarles cuando quisieran. El Espíritu se muestra, desde luego, abiertamente malvado , después hipócrita a fin de hacer creer o en su conversión o en la pretendida potencia del subyugado, para echarle a su voluntad.


EL LIBRO DE LOS MEDIUMS
ALLAN KARDEC

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EL MÉTODO CIENTÍFICO DE ALLAN KARDEC                           


El Espiritismo, fiel a su finalidad original, no se opone a la ciencia, sino que sigue siendo una investigación abierta sobre la realidad espiritual, basada en la observación, en la comparación empírica y en la revisión constante de sus propias formulaciones, exactamente en línea con el mejor espíritu científico.

La trayectoria histórica de la lenta incorporación de la espiritualidad al debate académico brasileño adquiere un nuevo significado cuando se la confronta con el método iniciado por Allan Kardec a mediados del siglo XIX, un procedimiento de investigación que, en muchos aspectos, anticipó en casi un siglo las actuales demandas de validación empírica en el estudio de la conciencia.

Al organizar la Codificación Espírita entre 1855 y 1869 , Kardec estructuró una metodología inspirada en el rigor científico de su época, pero aplicada a un ámbito que anteriormente solo había estado sujeto a la fe religiosa, el magnetismo especulativo o la curiosidad folclórica. A diferencia de la actitud mística convencional, Kardec rechazó las comunicaciones aisladas como prueba y estableció criterios objetivos para la aceptación de cualquier enseñanza espiritual, basados ​​en la multiplicidad de médiums independientes, la comparación sistemática de relatos y un control crítico permanente.

El principio metodológico conocido como « control universal de la enseñanza de los Espíritus » constituye el núcleo de esta práctica científica. Kardec lo formuló explícitamente:

“Una sola opinión puede ser verdadera o falsa; el acuerdo obtenido al margen de cualquier influencia sospechosa es lo que constituye la garantía de la verdad.” (KARDEC, 2012, p. 212).

Este principio corresponde, con sorprendente precisión, a lo que ahora se denomina replicabilidad intersubjetiva , fundamento fundamental de cualquier investigación científica contemporánea. Kardec aceptaba un mensaje mediúmnico determinado solo cuando la misma idea aparecía en otros mensajes independientes, obtenidos por médiums desconocidos entre sí, en diferentes lugares, descartando hipótesis de sugestión colectiva, influencia personal o fabricación consciente del contenido.

Este procedimiento se asemeja mucho al modelo actual de verificación cruzada de datos, una práctica común en estudios multicéntricos en psicología y medicina. La lógica empleada por Kardec es la misma que se adopta actualmente en las investigaciones sobre experiencias cercanas a la muerte y la consciencia no local: recopilar informes independientes , someterlos a análisis comparativo y verificar la presencia de patrones recurrentes capaces de indicar un fenómeno objetivo más allá de la experiencia subjetiva individual (VAN LOMMEL, 2010, pp. 224-228; GREYSON, 2021, pp. 91-110).

Kardec fue igualmente riguroso al rechazar cualquier forma de dogmatización prematura de la doctrina. En La Génesis, defendió la naturaleza progresiva y auto-correctiva del Espiritismo , afirmando:

"Si la ciencia demuestra que el Espiritismo se equivoca en algún punto, se modificará en ese punto; si se revela una nueva verdad, la aceptará ". (KARDEC, 2018, p. 66)

   Esta afirmación expresa una concepción genuinamente científica del conocimiento: un conocimiento abierto a la revisión, en diálogo permanente con nuevos hechos observables, un modelo compatible con la definición contemporánea de la ciencia como un sistema teórico provisional, susceptible de ampliación o corrección (CHALMERS, 1996, pp. 34-37).

Diálogo entre el método kardeciano y la ciencia moderna de la conciencia.

La investigación moderna sobre espiritualidad y consciencia, especialmente la relacionada con las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y la lucidez terminal , retoma precisamente el procedimiento metodológico desarrollado por Kardec. Los estudios realizados por Pim van Lommel, Bruce Greyson, Sam Parnia y Alexander Batthyány siguen el mismo patrón: recopilación de grandes muestras independientes, uso de instrumentos estandarizados y análisis transcultural de informes para identificar patrones consistentes (VAN LOMMEL, 2010; GREYSON, 2021; PARNIA, 2014; BATTHYÁNY, 2023).

En el ámbito brasileño, este esfuerzo encuentra expresión en el trabajo del psiquiatra Alexander Moreira-Almeida , cuya producción científica examina las experiencias mediúmnicas bajo rigurosos parámetros clínicos, distinguiendo la religiosidad sana de los estados disociativos patológicos (MOREIRA-ALMEIDA, 2008, pp. 21-26). En colaboración con Koenig y Lotufo Neto , Moreira-Almeida demostró, mediante análisis empíricos, que la experiencia religiosa, lejos de ser un indicio de trastorno mental, se asocia frecuentemente con una mayor estabilidad emocional y una menor incidencia de depresión (MOREIRA-ALMEIDA; LOTUFO NETO; KOENIG, 2006, pp. 246-248).

La institucionalización de este campo en Brasil se consolidó con la creación del NUPES – Centro de Investigación en Espiritualidad y Salud , con sede en la Universidad Federal de Juiz de Fora, que actualmente actúa como referencia nacional en la aplicación de protocolos clínicos y psicométricos al estudio de los fenómenos espirituales y sus relaciones con la salud mental (UFJF, 2014).

Kardec como precursor epistemológico

A la luz de este desarrollo, se hace imposible descartar la conclusión de que Allan Kardec debe ser entendido no sólo como el codificador de una doctrina espiritualista, sino también como un precursor epistemológico de la ciencia moderna de la conciencia .

Su metodología se basó en:

·         Validación mediante observaciones independientes;

·         Rechazo de argumentos de autoridad;

·         Crítica constante de los propios resultados;

·         Apertura a la revisión teórica.

Estos criterios coinciden con los principios defendidos por los epistemólogos contemporáneos, especialmente en el abordaje de fenómenos que escapan a la explicación estrictamente materialista de la mente humana (NAGEL, 2012, pp. 15-21).

En este sentido, la resistencia institucional observada en episodios históricos brasileños —como el rechazo de una tesis sobre mediumnidad por la Facultad de Medicina de la UFPR en la década de 1940— no revela una debilidad metodológica del Espiritismo, sino más bien la demora de la comunidad académica en reconocer objetos legítimos de investigación más allá del paradigma neurobiológico exclusivo.

La ciencia de la conciencia, en su forma más reciente, está empezando a alcanzar el punto epistemológico en el que Kardec ya se situaba en el siglo XIX: la comprensión de que la mente no se agota con la actividad cerebral , y que el estudio legítimo de la conciencia requiere no sólo mecanismos explicativos materiales, sino también análisis fenomenológicos, comparativos y experienciales (CHALMERS, 1996; NAGEL, 2012).

Conclusión

Al conectar la historia académica brasileña con el método de Kardec, surge una síntesis inevitable:

La ciencia contemporánea de la conciencia no avanza más allá del método kardeciano: finalmente está comenzando a redescubrirlo.

El Espiritismo, fiel a su finalidad original, no se opone a la ciencia, sino que sigue siendo una investigación abierta sobre la realidad espiritual, basada en la observación, en la comparación empírica y en la revisión constante de sus propias formulaciones, exactamente en línea con el mejor espíritu científico.

 - Wilson García -

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     EMOTIVIDAD INTELECTUAL Y MEDIOS AUDIOVISUALES                                   

   Las emociones constituyen  un estado vibratorio especial y espontáneo normalmente a partir de situaciones imprevistas del alma que se estremece a causa de sus  sentimientos .

Tener sentimientos o manifestarlos en forma de emociones, no son una señal de debilidad ni por eso son indignos de su manifestación entre el género masculino; más bien son un signo de que podemos ser muy duros y muy hombres, pero todavía somos seres humanos y por tanto capaces de ser portadores de una sensibilidad emocional y de unos sentimientos que ante los demás siempre nos ennoblecen.

 En definitiva, el hecho de que generemos emociones y no las reprimamos, ( no hay por qué), es un factor positivo para poder cultivar y acrecentar nuestros sentimientos positivos ( amor, compasión, ternura, etc), y depurarlos para  un camino de mejora y de evolución espiritual. 

...

En un principio se puede pensar que la emotividad es una reacción únicamente del sentimiento. Para las almas forjadas en el campo intelectual, la emotividad puede venir provocada también por este campo, Muchas veces, una lectura elevada provoca no solo un buen pensamiento, sino también una reacción emocional. De la misma forma, la lectura de las desgracias ajenas en los medios informativos, puede provocarnos reacciones de miedo, de ira o desánimo.

  Es pues un bien ejercicio para incentivar y acrecentar nuestra emotividad dedicar unos minutos diarios a cultivar la emoción superior, Para ello utilizaremos periódicos, revistas y libros, con una visión elevada del mundo material y espiritual, a poder ser de cariz espiritista. De este modo lograremos que la Doctrina se convierta en conocimiento, el cual nos despertará la emotividad que nos abrirá las puertas del sentimiento. Es importante vigilar nuestras emociones y pensamientos, alimentándolos del máximo de pensamientos y sentimientos superiores, tal como acabamos de describir.

   También forman parte de la emotividad intelectual las obras del Séptimo Arte, que en el siglo XX han venido a dar vida a muchas producciones literarias. Esto es así porque la mayoría de las veces, estas obras se dirigen a nuestra facultad intelectual, ya por sus imágenes, que van directas a impactar en nuestro cerebro, ya por sus diálogos, que sustituyen a la letra de los libros. Así pues, hoy en día el séptimo arte es una de las puertas abiertas a nuestra emotividad, cuando no la única. En una sociedad extremadamente encerrada en sí misma y en sus intereses materiales, los individuos suelen encontrar en este medio sus fuentes de emoción. Dichas emociones sustituyen, aunque defectuosamente, a las emociones producidas por el contacto de nuestros hermanos de la humanidad. Podríamos asimilar que la emotividad provocada por el séptimo arte, con la que nos provoca la que viene de la televisión y de los medios audiovisuales. No obstante, en estos medios las reacciones emotivas que se buscan son inmediatistas, pues estas van íntimamente ligadas a las audiencias y a los recursos económicos. De ese modo, aunque no se provoque una emotividad negativa, el abuso de esos medios provoca miles de casos de atrofia de nuestra emotividad superior.

   Aunque no nos guste la lectura, no debemos nunca desdeñar este modo para emocionarnos, pues es el que más íntimamente nos liga al alma de su autor. transmitiéndonos un mensaje más fiel. Si somos personas perezosas, intentemos al menos, usar películas y proyecciones sin cortes de publicidad y de vez en cuando procuremos que tengan un fondo pedagógico, cuando no instructivo o ennoblecedor. Abramos de este modo los brazos a los progresos de la humanidad, pero no los cerremos a las conquistas ya realizadas.

- David Estany Prim- dictado por espíritus Hermanos de la Caridad                            ( Con un pequeño prólogo de José Luis Martín)

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