martes, 3 de febrero de 2026

Morir y liberarse

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- No estamos solos en el Universo

2.- Terrorismo de naturaleza mediúmnica

3.- La vida y la muerte

4.- Morir y liberarse

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  NO ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO

La Humanidad no está restringida a la Tierra. Ocupa los innumerables mundos que circulan en el espacio. Ha ocupado los que han desaparecido, y ocupará los que se formen.

Dios ha creado desde la eternidad, y crea sin cesar. Mucho tiempo, pues, antes de que la Tierra existiese, por antigua que se la suponga, hubo en otros mundos espíritus encarnados que   recorrieron las mismas etapas que nosotros, espíritus de formación más reciente, recorremos en este momento, y que llegaron al fin antes de que nosotros hubiésemos salido de las manos del Creador.

Desde la eternidad han habido, pues, ángeles o espíritus puros. Pero su existencia humanitaria se pierde en lo infinito del pasado, y es para nosotros como si siempre hubiesen sido ángeles.

15. Así se encuentra realizada la gran ley de unidad de la Creación. Dios no ha estado jamás inactivo. Siempre ha tenido espíritus puros experimentados e iluminados, para transmitirles
 sus órdenes y para la dirección de todas las partes del Universo, desde el gobierno de los mundos hasta los más ínfimos detalles. No ha tenido, pues, necesidad de crear seres privilegiados exentos de  cargas. Todos, antiguos o nuevos, han conquistado sus grados en la lucha y por su propio mérito, en  fin, son hijos de sus obras. Así se cumple igualmente la soberana justicia de Dios.

ALLAN KARDEC.

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TERRORISMO DE NATURALEZA

 MEDIÚMNICA ( Comunicado Psicográfico)

                                               

Sutilmente se va popularizando  una forma lamentable de revelación que el mismo Jesús desmitificó.

     El Espiritismo es una doctrina fundamentada en hechos, estudiada por la razón y  la lógica, no admite en sus formulaciones esclarecedoras, ningún tipo de superstición   que le enturbiarían la limpidez de contenidos relevantes, y mucho menos amenazas que las impongan por el temor, como es habitual en otros segmentos religiosos.

     Durante algunos milenios el miedo hizo parte de la divulgación del bien, imponiendo venganzas celestes y desgracias a todos aquellos que discrepasen de sus postulados, castrando la libertad de pensamiento y sometiendo a la ignorancia y al primitivismo  cultural a las mentes más lúcidas y avanzadas.
   
 El Espiritismo es ciencia que investiga y somete a consideración    aquello que puede ser confirmado en laboratorio, que tenga carácter de revelación universal , por tanto siempre libre para la aceptación o no de aquellos que buscan conocer sus enseñanzas. Igualmente es filosofía que esclarece y jamás causa pavor, explicando, a través de la Ley de Causa y Efecto,  quienes somos, de donde venimos, para donde vamos, por qué sufrimos, cuales son las razones de las penas y de las amarguras humanas.             
     De igual manera,  su ética-moral está totalmente fundamentada en las enseñanzas de   Jesús, conforme Él las enunció y las vivió, proporcionando la religiosidad que integra a  la criatura en la ternura de su Creador, siendo de simple y fácil formulación.

  Jamás utiliza las tradiciones míticas greco-romanas, como las de las Parcas, siempre tejiendo tragedias para los seres humanos, o de otras cualesquiera, remanentes de las religiones ortodoxas decadentes, algunas de las cuales, hoy están reformuladas en su presentación, manteniendo, no obstante, los mismos contenidos amenazadores.

    De manera sistemática y continua , se vienen haciendo comunes algunas pseudo-revelaciones alarmantes, sustituyendo las figuras mitológicas de Satanás, del Diablo, del Infierno, del Purgatorio, por Dragones, Organizaciones demoniacas, regiones punitivas atemorizantes, en detrimento del amor y de la misericordia de Dios,  que rige en todas partes.

    Ciertamente, existen personificaciones del Mal, más allá de las fronteras físicas, donde se complacen en afligir a las criaturas descuidadas, así como lugares de purificación después de las fronteras entre el cuerpo gris y el cuerpo somático, todo, sin embargo, transitorios, como ensayo para el aprendizaje del Bien en su fijación en  los paneles de la mente y del comportamiento.
    El Espiritismo resucita la esperanza y amplía los horizontes del conocimiento exactamente para facultar al ser humano el entendimiento respecto a la vida y cómo comportarse dignamente ante las situaciones dolorosas.

     Sus revelaciones objetivan esclarecer las mentes, retirando la niebla de la  ignorancia  que aun permanece, impidiendo el discernimiento de muchas personas en torno a los objetivos esenciales de la existencia carnal.

      De la misma forma como no se deben engañar a los candidatos al estudio espírita,  respecto a las regiones celestes que nos aguardan, desbordando en fantasías  infantiles, no es  correcto  derrapar en amenazas en torno a fetiches, magias y    soluciones milagrosas para los problemas humanos, recurriendo al  animismo  africanista de diversos pueblos con sus supersticiones. En el pasado, en pleno    periodo medieval, las creencias en  los fenómenos mediúmnicos   se revestían  de místicas ceremonias cabalísticas, proponiendo la liberación de los incautos y  perversos en las situaciones perniciosas en que transitaban.
      El Espiritismo, iluminando la oscuridad y que permanece iluminando incontables  mentes, desvela el futuro que nos aguarda a todos, rico de bendiciones y de oportunidades de crecimiento intelecto-moral, ofreciendo los instrumentos hábiles  para  el éxito en todos los cometidos.

      Su psicología es fértil de lecciones libertadoras de conflictos que quedan de las  existencias pasadas, de terapias especiales para el enfrentamiento con los  adversarios espirituales que proceden del ayer perturbador, con recursos simples y  de fácil aplicación.

      El simple cambio mental para mejor, proporciona al individuo la conquista del  equilibrio perdido, facultándole la adopción de comportamientos saludables que se encuentran plasmados en El Evangelio según el Espiritismo, de Allan Kardec,  verdadero tratado de eficiente psicoterapia al alcance de todos los que se interesen  por la conquista de la salud integral y la alegría de vivir.
     Después de la hazaña de haber matado a la muerte, el conocimiento del Espiritismo faculta la perfecta integración de la criatura con la sociedad, viviendo de manera armónica en todo momento, donde quiera que se encuentre, liberada de recelos injustificables y sintonizada con las bendiciones que definen la misericordia  divina.

    La mediumnidad, de ese modo, al servicio de Jesús, es vehículo de luz, de seriedad, dignificando su instrumento y enriqueciendo de esperanza y felicidad, a todos aquellos  que se le acercan.

   Jamás la mediumnidad seria estará al servicio de espíritus livianos, críticos, contumaces de todo y de todos, que hacen que estemos en desacuerdo con sus informaciones vulgares, debiendo volverse un instrumento de confort moral y de instrucción grave, trabajando en la construcción de mujeres y de hombres serios,  que se fascinan con el Espiritismo y hacen sus existencias útiles y ennoblecidas.

      Esos Espíritus burlones y pseudo-sabios, deben ser esclarecidos y orientados en el  cambio de su comportamiento, después de demostrarles que no les obedecemos, no les aceptamos las sugestiones negativas, mentirosas o miedosas, con historias infantiles sobre catástrofes que siempre existieron, con las informaciones sobre el fin  del mundo, con las tramas interminables a que se entregan para seducir y conducir a los ingenuos que se les someten fácilmente....
      El conocimiento real del Espiritismo es el antídoto para esa onda de revelaciones atemorizantes, que se expande como un aire pestilente, intentando mezclarse en los paradigmas espíritas que demuestran desde su surgimiento la legitimidad de que son portadores, confirmando al Consolador que Jesús prometió a sus discípulos y se materializó en la incomparable Doctrina.

   Ante informaciones mediúmnicas desastrosas o sublimes, un método eficaz existe  para la evaluación correcta de su legitimidad, que es la universalidad de la enseñanza, conforme estableció el preclaro Codificador.

    De ese modo, utilizando la caridad como guía y la oración como instrumento de iluminación y del conocimiento como recurso de liberación, los adeptos sinceros del Espiritismo, no se deben dejar influenciar por el moderno terrorismo de naturaleza mediúmnica, encargado de amedrentar, mientras que el objetivo máximo de la  Doctrina es liberar a sus adeptos, a fin de hacerlos felices.
Vianna de Carvalho ( Espíritu)

Página psicografada por el médium Divaldo Pereira Franco, el día 7 de diciembre de 2009,durante el XVII Congreso Espírita Nacional  en Calpe, España.

SOBRE EL AUTOR             

                     MANUEL VIANNA DE CARVALHO

Nacido en la ciudad  de Icó, estado do Ceará, el 10 de diciembre de 1874, era hijo del profesor Tomás Antonio de Carvalho y de D. Josefa Viana de Carvalho. Desencarnó a bordo del navío “Íris”, siendo  su cuerpo sepultado en  Salvador de Bahia, el  día 13 de octubre de 1926. Abanderado Espírita,  su palabra era atrayente y arrebatadora, consiguiendo, entre los espíritas una penetración inusitada e incomfundíble. Como conferenciante era de los más requeridos; como polemista, uno de los más destacados. Su verbo inspirado, su voz armoniosa, su animación, asumía, a veces, tonalidades y aspectos impresionantes. Fue en realidad un mago de la palabra, repleta de sentimiento. 
     Utilizando la mediumnidad de Divaldo Franco, psicografió diversos mensajes que se transformaron en fuente de estudio e información  espírita.

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           LA VIDA Y LA MUERTE 

                               

     Nadie puede escapar de la muerte. La cesación de la vida es tan segura como la certeza de que la noche sigue al día, el invierno viene después del otoño, y la vejez llega cuando la juventud queda atrás. La gente toma precauciones para evadir el sufrimiento y no verse en apuros durante el invierno o en la vejez; pero pocas personas se preparan para la muerte, que adviene indefectiblemente.

La sociedad moderna aparta su mirada de este tema esencial. Para la mayoría de las personas, la muerte es una cuestión temible y fatal; para otras, significa la simple ausencia de vida, un estado en blanco, un vacío. Hay quienes hasta la consideran algo absurdo.

¿Qué es la muerte? ¿Qué ocurre con nosotros después de que morimos? Si nos empeñamos, podemos ignorar tales preguntas. Y en efecto, muchos lo hacen. Pero si no adquirimos profunda conciencia sobre la realidad de la muerte, terminaremos viviendo una existencia superficial y de poca estabilidad espiritual. Es posible que logremos convencernos de que, de alguna manera, lidiaremos con la muerte cuando llegue. Algunas personas se mantienen asiduamente ocupadas en todo tipo de tareas, para evitar reflexionar sobre los temas fundamentales de la vida y de la muerte. Sin embargo, con una actitud semejante, la dicha que podamos experimentar siempre será efímera y nos veremos acosados sin cesar por la preocupación de una muerte inevitable. Estoy convencido de que encarar el tema de la muerte les permite a las personas gozar de una existencia estable, pacífica y profunda.

     ¿A qué se llama “muerte”?, ¿se trata de una extinción?, ¿una  transición hacia la nada? ¿O es la puerta de acceso a una nueva vida?, ¿una transformación en lugar de un final? En todo caso, ¿ qué es la vida?, ¿una fase momentánea y evanescente que está seguida de quietud?, ¿una fase de no existencia?, ¿algo que tiene una profunda continuidad y se prolonga más allá de la muerte?

     El budismo considera un error pensar que la vida concluye con la muerte. A la vez, sostiene que todo lo que existe y ocurre en el universo está vinculado y tiene un “origen dependiente”  (engi,, en japonés). Lo que llamamos “vida” es una energía vibrante que fluye a lo largo y a lo ancho de todo el universo, y no tiene principio ni fin; es un proceso continuo y dinámico de cambio. Desde el punto de vista del budismo, la vida del ser humano no es una excepción. ¿Por qué ha de ser la existencia humana algo finito, caprichoso, aislado y desconectado del ritmo universal de la vida?

     En la actualidad, sabemos que los cuerpos celestes y las galaxias nacen, duran un determinado lapso y mueren. Todo lo que se aplica a las inmensas realidades del universo se aplica, de la misma manera, al minúsculo mundo de nuestro cuerpo. Desde el enfoque de la física, el cuerpo humano está constituido por la misma materia, los mismos componentes químicos que conforman los astros. En tal sentido, somos “hijos” de las estrellas.

     El cuerpo humano consta de unos sesenta billones de células individuales, y la vida es la fuerza vital que armoniza el funcionamiento infinitamente complejo de ese número de células tan difícil de concebir. A cada instante, cantidades incalculables de ellas mueren y son reemplazadas por otras que nacen. En ese nivel, cada uno de nosotros está experimentando diariamente los ciclos del nacimiento y la muerte.

     En términos prácticos, la muerte es necesaria. Si las personas vivieran para siempre, con el tiempo empezarían a anhelar la muerte. Sin la muerte, enfrentaríamos toda una nueva gama de problemas, desde la superpoblación mundial hasta el hecho de tener que lidiar con un físico envejecido. La muerte da espacio a la renovación y a la regeneración.

     Por consiguiente, la muerte debe agradecerse como un beneficio, tanto como se agradece la vida. El budismo ve la muerte como un período de descanso, como el acto de dormir, mediante el cual la vida recobra energías y se prepara para nuevos ciclos de existencia. No hay ninguna razón para temer a la muerte, para odiarla o para buscar desterrarla de nuestra mente.

     La muerte no discrimina:  A rodos nos despoja de todo. La fama, la riqueza y el poder son absolutamente inútiles en el estado de desapego total de los últimos instantes de nuestra existencia. En ese momento, en lo único que podemos confiar es en nosotros mismos.

     Debemos afrontar la muerte con solemnidad, con la sola armadura de nuestra cruda humanidad, con el registro real de nuestras acciones, de acuerdo con las elecciones que asumimos en la vida. “¿He sido fiel a mí mismo?”. “¿Qué he aportado al mundo?”. “¿De qué estoy satisfecho y cuáles son mis remordimientos?”.

     Para morir bien, uno tiene que haber vivido bien. Para quienes han transcurrido su existencia fieles a sus convicciones y han trabajado para brindar felicidad a los demás, la muerte puede llegar como un descanso reconfortante, como un sueño bien ganado después de un día de gratos esfuerzos.

(Ensayo de Daisaku Ikeda publicado en 1998, en la revista de Filipinas Mirror.)

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                    MORIR Y LIBERARSE

 


Muertes Violentas

Por Mercedes Cruz del libro “En las Fronteras de la Locura” de Divaldo Pereira Franco

En las muertes violentas, las lamentaciones y los improperios por la falta de fe religiosa, a la par de la angustia dolorosa y la rebeldía, promueven escenas que al espíritu del fallecido, le producen desconsuelo, porque al atravesar momentos de alta sensibilidad psíquica, automática vinculación con el cuerpo sin vida y la familia, se transforma en una lluvia de centellas ardientes, que le alcanzan, hiriéndolo y dándole una sensación como de  ácidos que lo corroen por dentro.

Al ser llamado por los vivos que aquí quedaron y no poder comunicarse, experimenta dolores que lo hieren, además de la desesperación moral que lo domina.

La misericordia divina lo adormece en los primeros periodos para tratar de ponerlo a reposar, lo que difícilmente consigue por las exageradas lamentaciones de los familiares. Cuando logra hacerlo, al no haber sabido valorar los tesoros de la vida con la consiguiente preparación para el viaje inevitable, se siente confundido por el choque de la desencarnación y se agita en angustiosas pesadillas, que son la liberación de imágenes perturbadoras de las zonas profundas del inconsciente…

Para que se pueda completar una reencarnación desde el principio de la fecundación, transcurren años que se extienden hasta la primera infancia. Es natural que el proceso de la desencarnación necesite de tiempo suficiente para que el espíritu se desprenda de los fluidos más groseros, en los cuales estuvo sumergido…

La violencia en la forma como ocurre en un accidente, mata solamente el cuerpo físico, sin que ello signifique la liberación del ser espiritual.

Las enfermedades de larga duración, soportadas con resignación, ayudan a liberar al espíritu de la materia, teniendo el espíritu tiempo para pensar en las legitimas realidades de la vida y para despegarse de las personas, pasiones y cosas, además de  pensar con más propiedad en lo que le aguarda más allá del cuerpo y movilizar el pensamiento en círculos de aspiraciones superiores.

Al evocar a los familiares que ya partieron, se vincula a ellos por los delicados hilos de los recuerdos y recibe de los mismos inspiración y ayuda para el desprendimiento del organismo fisiológico.

Los dolores morales, siendo bien aceptados, proveen de aspiraciones y ansias de paz en otras dimensiones, liberando las fuerzas constrictoras que lo atan al mundo de las formas.

El conocimiento de los objetivos de la reencarnación y el comportamiento correcto en el ejercicio de las funciones físicas contribuyen también, al desprendimiento en el fenómeno de la muerte.

Debemos entrenarnos para enfrentar el instante de la muerte que inevitablemente nos llegará a todos.

El Espíritu en el Más Allá, viene a ser el conjunto de sus experiencias vividas.

Nadie puede desperdiciar los dones de Dios y permanecer libre de la reparación. 

Tomado del Blog "El Espírita Albaceteño"

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lunes, 2 de febrero de 2026

Ayudar con el pensamiento

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El duelo y sus etapas

2.- Reflexión espírita sobre la homosexualidad

3.- Espiritismo, verdad inquebrantable

4.- Ayudar con el pensamiento

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EL DUELO Y SUS ETAPAS
El duelo en el alma es algo completamente normal.
No solo se siente el duelo cuando un ser querido desencarna, también podemos experimentarlo cuando estemos enfrentando un divorcio o separación, hasta en los trámites de una adopción, se puede experimentar, en muchos casos incluso antes de que el bebé nazca.
Es importante saber que además de la primera etapa, las demás se pueden experimentar fuera del orden que aparecen a continuación. Muchas veces ni nos percatamos que estamos pasando por algunas de ellas, ni cuando brincamos de una a otra.

ETAPAS DEL DUELO

INCREDULIDAD - es un mecanismo anestésico muy común cuando nos enteramos de la pérdida de un ser querido.
NEGACIÓN o RECHAZO - en cierto nivel es un arma de defensa con el fin de evitar sentir el dolor que la pérdida nos causa. Este sentimiento puede durar semanas. Haciendo que rechacemos la idea que nunca más volveremos a estar con la persona que partió de nuestras vidas.
DOLOR - es importante sentirlo, dejándolo correr sin tratar de ocultarlo, evitarlo ni escapar de el con alcohol o drogas.
CULPA - estos sentimientos regularmente se mezclan con remordimientos por cosas que hicimos o dejamos de hacer con el ser querido. También es normal el sentir que nuestra vida se torna caótica y un tanto aterradora durante esta fase.
ENFADO y RABIA - la frustración de no haber podido hacer nada para evitar lo que pasó, da paso a la ira y la rabia, haciendo que culpemos injustamente a alguien o a nosotros mismos. Es necesario el tratar de controlar nuestras palabras y pensamientos durante esta etapa, porque pueden provocar daños irreparables en nuestras relaciones con otras personas.
NEGOCIACIÓN - en esta etapa, empezamos a tratar de salirnos fuera de los sentimientos de ira, rabia y frustración, buscando alternativas formas de pensar.
DEPRESIÓN - se presenta cuando casi todas las personas a nuestro alrededor piensan que lo peor ha pasado, entonces, de repente una gran tristeza nos embarga, la cual nos quita los deseos de todo lo que deberíamos de hacer.
REFLEXIÓN - este periodo será el más largo casi siempre ocurre al salir de la depresión.
SOLEDAD - durante esta etapa, el estímulo que los demás nos brinden no son útiles, al contrario nos hará sentirnos mas solos aunque estemos rodeados de muchas personas.
LEVANTAR EL ÁNIMO - es cuando empezamos la adaptación a la vida sin la otra persona, el vivir cotidiano se vuelve mas tranquilo y mas organizado. Disminuyen los síntomas físicos que nos abatían y la depresión empieza a minorar.
󾭩RECONSTRUCCIÓN - la mente empieza a trabajar otra vez, empezando a buscar soluciones realistas y mas practicas a los problemas de la vida. Teniendo nuevamente la capacidad para poder enfrentar nuestras finanzas y empezar en la reconstrucción de la vida sin el ser querido.
ACEPTACIÓN - en esta etapa aprendemos a aceptar y afrontar la realidad de nuestra situación. Esto no significa que nos sintamos instantáneamente felices, o lo que hemos sufrido quede atrás para siempre y aunque lo que era nuestra vida antes de lo sucedido nunca volverá a ser igual, lo que pasa es que empezamos a encontrar un rumbo a seguir. Empezaremos a mirar hacia adelante, planificando cosas para el futuro. Eventualmente, podremos reflexionar sobre el ser querido con cierto dolor y tristeza, sí, pero el dolor desgarrador habrá desaparecido. Pudiendo anticipar una vez mas algunos momentos buenos por venir y sí, incluso encontrar alegría otra vez en las experiencias de la vida.
Usualmente, se lleva aproximadamente un año para procesar el duelo, durante ese tiempo, las personas pueden pensar que han llegado a la aceptación, cuando de pronto, ven o escuchan algo que los hace volver al estado de duelo inicial, pero cada vez que esto ocurra, será con menos intensidad.
- Mercy Íngaro -
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REFLEXIÓN ESPIRITA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Por Marina Silva                                                     

  

Pese a todo el avance intelectual alcanzado por los individuos y a la libertad de expresión predicada ampliamente en muchos medios, la homosexualidad aún es considerada un tabú en la sociedad y sobre todo en las organizaciones religiosas, posean ellas carácter más o menos liberal. Con rarísimas excepciones.

Incluso en el Espiritismo, encontramos hermanos que se apoyan más en su prejuicio personal que en la Doctrina que dicen practicar, para buscar argumentos “doctrinarios” contra nuestros hermanos homosexuales.

Que la discriminación ocurra entre personas ignorantes y poco caritativas, es fácilmente comprensible. Pero verla entre aquellos que se dicen cristianos, es de hecho, difícil de comprender. Más aun entre los espíritas, quienes ya deberíamos haber asimilado que somos Espíritus encarnados temporalmente en un cuerpo físico, sin embargo no perdemos la esencia espiritual, cuya existencia es imperecedera.

Kardec nunca tocó directamente el tema, pero podemos afirmar que en ninguno de los libros de la codificación existe reproche a la homosexualidad.

Si analizaremos la homosexualidad bajo la observación de la Doctrina Espírita, nos parece bien comenzar por “El Libro de Los Espíritus”, la obra maestra que sirve de brújula a todos los espíritas preocupados por el estudio serio.

En la pregunta 200, Kardec pregunta:

“¿Tienen sexo los Espíritus?”

“- No, en el sentido en que vosotros lo entendéis, por cuanto los sexos dependen del organismo. Hay entre ellos amor y simpatía, pero basados en la afinidad de sentimientos.”

En las dos preguntas posteriores del el libro citado, se explica que los Espíritus pueden encarnar en cuerpos de hombres y de mujeres, según el género de pruebas por las cuales precisan pasar y que poco importa a ellos si van a encarnar en cuerpos masculinos o femeninos.

Muchos hermanos se apoyan en estas explicaciones para justificar el prejuicio hacia las personas con tendencias homoafectivas y argumentan que los Espíritus encarnados en cuerpos masculinos o femeninos deben reprimir sus sentimientos homoafectivos para respetar las pruebas correspondientes a su composición orgánica.

Pero la duda es ¿qué sabemos nosotros sobre el género de pruebas a ser enfrentado por ellos? ¿Estamos en condiciones de juzgar o de sacar conclusiones?

Es muy delicada la cuestión y nos exige mucho cuidado para no apuntar el camino a ser seguido por los demás, cuando todavía no logramos seguir el nuestro, como sabemos que es necesario. Queda claro que todavía no comprendemos el sentido amplio del Amor y la respuesta a la pregunta 200 no da lugar a duda: los Espíritus no tienen sexo “en el sentido en que” nosotros lo entendemos. Aún no sabemos todo.

Continuando la reflexión en compañía del gran educador francés, nos deparamos con palabras muy significativas en la Revista Espírita, conjunto de artículos que podría ser agregado a la lista de obras básicas de la Doctrina Espírita, por el rico material de estudio que ofrece.

En el mes de Enero de 1866, en la citada revista, Kardec diserta sobre el tema de la desigualdad entre los sexos (hombre-mujer), considerándola como un signo de inferioridad humana y argumenta que Dios no creó a los machos superiores a las hembras, así que la inferioridad femenina no está en los decretos divinos, sino en la ignorancia humana, que creó desigualdades contrarias a las leyes divinas a través de la fuerza bruta.

¿Qué decir sobre la desigualdad entre el homosexual y el heterosexual? ¿No nos parece igualmente anticristiana?

La diferencia que hacemos entre hombres y mujeres es una tendencia materialista, la cual no considera la inmortalidad del Alma y la justicia de la reencarnación, que da a todos oportunidades iguales sin privilegios y sin perjuicio. Y creer lo contrario es ignorar la Bondad y la Justicia de Dios, que nos ama a todos de igual manera, sin importar la vestimenta carnal que usamos. Importa, pues nuestra evolución moral e intelectual.

Hombres, mujeres, heterosexual, homosexual… ¿No somos los mismos Espíritus reencarnados en las sucesivas existencias carnales?

El sexo no está en el Alma, sino en el cuerpo físico. En el Alma guardamos nuestras tendencias, adquisiciones buenas o malas que conquistamos en las diferentes existencias.

Y acerca de esas tendencias, el Espíritu Emmanuel nos explica en el libro “Vida y Sexo”, que el Espíritu pasa por muchas reencarnaciones en cuerpos masculinos y femeninos, lo que nos hace desarrollar “tendencias más o menos pronunciadas de los dos sexos”. Y puede ocurrir que un Espíritu reencarne en un cuerpo, cuya “anatomía genital” esté en conflicto con las tendencias que predominan en su Alma.

Es decir, un Espíritu que adquirió tendencias femeninas más amplias y encarna en un cuerpo masculino, puede tener inclinación homoafectiva. Y si predominan en él las tendencias masculinas y encarna en un cuerpo femenino, también puede sentir esa inclinación.

Según Emmanuel, no hay Espíritu con plenitud femenina o masculina. “Tanto la mujer tiene algo de viril, como el hombre de femenino”.

Tales enseñanzas de Emmanuel están de acuerdo con la codificación, pues Kardec, en el mismo artículo de la citada revista dice que “las Almas o Espíritus no tienen sexo. Los afectos que las une nada tiene de carnal y por esa razón son más duraderos porque son fundamentados sobre una simpatía real y no están subordinadas a las vicisitudes de la materia.” [1]

Agrega que un Espíritu que transitó varias existencias con un mismo sexo puede conservar durante mucho tiempo en su estado de Espíritu el carácter de hombre o de mujer, cuya marca permaneció en él y esas tendencias “espirituales” pueden influenciar en su vida corpórea.

Y lo más interesante es que el codificador escribe que tales tendencias explican las aparentes anomalías que se notan en el carácter de ciertos hombres y mujeres. Fijémonos bien, anomalías aparentes. Porque Dios no creó la desigualdad y el Espíritu es el ser esencial y no la materia.

Nos parece que las enseñanzas son muy claras y podemos pasar a otra cuestión bastante controvertida para muchos, que es la posibilidad de la unión matrimonial entre dos personas del mismo sexo.

Aunque estudiosos y Espíritus instructores recomienden el respeto hacia los homosexuales, muchos de ellos también orientan la abstinencia sexual entre ellos.

El doctor Jorge Andreas en el libro “Fuerzas Sexuales del Alma”, escribe que es necesario al homosexual mantener la “castidad constructiva” para encontrar la armonía en futuras reencarnaciones.

El estudioso Jorge Hessen tiene otra opinión y en su artículo “La legítima visión cristiana de la homosexualidad” dice:

“(…) entendemos que la unión estable [casamiento] entre homosexuales puede ser legítima, hasta porque cada uno debe saber de sí mismo lo que es mejor para su propia felicidad. Sólo conseguiremos entender mejor la cuestión homosexual después de que nos liberemos de los prejuicios que nos acompañan desde hace muchos milenios. Nos arriesgaríamos a afirmar que la legalización del casamiento entre dos personas del mismo sexo es un avance de la sociedad, que está reglamentando lo que de hecho ya existe.”

Como ya habíamos comentado, Kardec no abordó directamente el tema de la homosexualidad, pero en “El Libro de los Espíritus” encontramos:

“695. El matrimonio, esto es, la unión permanente de dos seres, ¿es contrario a la ley natural?”

“- Es un progreso en la marcha de la humanidad.”

Más adelante el codificador pregunta sobre el celibato y en su nota escribe que ese sacrificio es meritorio cuando realizado en provecho de la humanidad y si confrontamos sus palabras con las del doctor Jorge Andreas, notamos que la “castidad constructiva” orientada por éste no posee el carácter meritorio apuntado por aquél. Así que no se lo justifica.

Si comparamos ahora las palabras de Jorge Hessen con las enseñanzas codificadas por Kardec, podemos percibir similitudes.

Kardec pregunta a los Espíritus sobre la unión entre dos seres y no entre hombre y mujer. Algunos podrían argumentar que no era necesario dejar explícitas las palabras “hombre” y “mujer”, dado que las uniones “normales” ocurren entre ellos. Sin embargo, sabemos que Kardec siempre fue muy atento al uso del lenguaje para no causar dobles interpretaciones. Además, la homosexualidad no es un “invento” actual, sino que existe desde hace mucho, ni sabemos desde cuándo.

Confirman esos argumentos lo que escribió en el citado artículo de la Revista Espírita, cuyas ideas ya discutimos en este texto:

“(…) puede ocurrir que el Espíritu transite por una serie de existencias en un mismo sexo, lo que puede hacerlo conservar durante mucho tiempo, en el estado de Espíritu, el carácter de hombre o de mujer (…) que permaneció en él. (…) esa influencia repercute de la vida corpórea a la vida espiritual (…) ocurre lo mismo cuando el Espíritu pasa de la vida espiritual a la vida corpórea.”

“(...) Cambiando de sexo podrá conservar en su nueva encarnación los gustos y las tendencias inherentes al sexo que acaba de dejar. De ese modo se explican las aparentes anomalías que se notan en el carácter de ciertos hombres y de ciertas mujeres.”

Por último, nos gustaría aclarar que este artículo no representa una apología de la promiscuidad, como muchos pueden suponer. Hasta porque la homoafectividad no tiene nada de sucio o vergonzoso, siempre que la unión entre una pareja homosexual sea movida por el amor verdadero.

Lo ilícito a una pareja heterosexual también lo es para una pareja homosexual. Todas las relaciones afectivas deben encarar el sexo como un intercambio de energías creadoras, solamente posible cuando está estructurado sobre sentimientos nobles y verdaderos.

El libertinaje del sexo irresponsable y únicamente sometido a las exigencias instintivas solo demuestra nuestra inferioridad moral y no es recomendable ni a heterosexuales y ni a homosexuales.

No podemos desviarnos de nuestra necesidad mayor, que es nuestra evolución espiritual, a través de la transformación íntima. ¡Concentrémonos en ello!

Fuente: Revista Espírita Mies de Amor, Año 1, Nº 1, Marzo de 2010


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                         ESPIRITISMO, VERDAD                            INQUEBRANTABLE                       


Dios, que envió a Cristo para salvar a los hombres de su atraso espiritual, probando  así su amor hacia sus criaturas, ¿nos hubiera dejado sin protección? Sin ninguna duda que no.  Jesús-Cristo es el divino Mesías, enviado por el Padre para enseñar a los hombres la Verdad y mostrarnos el buen camino. Pero sólo desde que Él vino, cuenten el número de los que han podido  escuchar  Su palabra de verdad  ¡ Cuántos han muerto y cuántos morirán sin conocerla! Y entre los que la conocen, ¿ cuántos son los que realmente la ponen en práctica?

¿Por qué Dios, en su cuidado por la evolución moral  de sus hijos, no  nos habría de haber enviado a otros mensajeros, que viniendo a la tierra, penetrando en los más humildes aposentos, dirigiéndose a los grandes y a los pequeños, a los sabios y a los ignorantes, a los incrédulos y a los creyentes, enseñaran la verdad a los que no la conocen, la hicieran comprender a los que no la comprenden, y suplieran con su enseñanza directa y múltiple la insuficiencia, hasta aquí,  de la propagación del Evangelio y apresuraran el advenimiento del reino de Dios?  ¡ Y cuando estos mensajeros llegan en masas innumerables, abriendo los ojos a los ciegos, convirtiendo a los impíos, curando a los enfermos, consolando a los afligidos, a ejemplo de Jesús, vosotros los rechazáis, y repudiáis el bien que hacen diciendo que son los demonios! Tal era también el lenguaje de los fariseos respecto de Jesús, porque ellos también decían que hacía el bien por el poder del diablo.( el diablo, que según antiguos conceptos era el máximo exponente del mal y eterno enemigo de Dios, resulta que hacía el bien empleándose en Jesús…)

¿Qué les respondió el Maestro Jesús? “Reconoced el árbol por su fruto. Un mal árbol no puede dar buenos frutos.” Pero para ellos, los frutos producidos por Jesús eran malos, porque venía a destruir los abusos y a proclamar la libertad que debía arruinar su autoridad abusiva.  Si hubiera venido Jesús a lisonjear su orgullo, a sancionar sus prevaricaciones y a sostener su poder, hubiera sido a sus ojos el Mesías esperado por los judíos.

   Él estaba solo, era pobre y débil. Le hicieron perecer y creyeron que dándole muerte mataban también  su palabra. Pero su palabra era divina y le ha sobrevivido. Sin embargo, se ha propagado con lentitud, y después de 21 siglos, apenas es conocida de la décima parte del género humano. Y cismas numerosos han estallado en el seno mismo de sus discípulos. Entonces Dios, en su misericordia, envió a finales del siglo XIX, a los Espíritus a confirmarla, completarla, ponerla al alcance de todos y derramarla por toda la Tierra. Pero los Espíritus con su Divina enseñanza no están encarnados en un solo hombre, cuya voz única hubiera sido limitada.

     Los Espíritus propagadores de la enseñanza que trajeron a la humanidad son innumerables, están  por todas partes y no se les puede coger. Y éste es el motivo de que su enseñanza se extendiese  con la rapidez del relámpago a pesar de haber llegado en una época en la que el materialismo también cogió fuerza e impulso. Su doctrina hablaba  al corazón y a la razón. He aquí por qué los más humildes la comprenden fácilmente. ¿No es indigno de los celestes mensajeros, según algunas personas, el transmitir sus instrucciones por un medio tan vulgar como es el de las mesas parlantes? ¿No es ultrajarles suponer que se divierten en semejantes trivialidades, dejando su brillante morada para ponerse a disposición del primero que los llama?” ¿Jesús no dejó la morada de su Padre para nacer en un establo? Por otra parte, dónde se ha visto nunca que el Espiritismo atribuya las cosas triviales a los Espíritus Superiores?

   Por el contrario, dice que las cosas vulgares son producto de espíritus vulgares. Pero no porque sean vulgares han dejado de afectar las imaginaciones, sirviendo para probar la existencia del mundo espiritual y demostrando que ese mundo es otra cosa distinta de lo que se creía. Esto en sus comienzos era un medio sencillo como todo lo que empieza. Pero el árbol, aunque salido de un pequeño grano, no por eso, más tarde, ha dejado de extender muy lejos su ramaje.

¿Quién hubiera creído que del miserable pesebre de Belén saldría un día la palabra que debía conmover al mundo? Cristo es el Mesías divino, esto es indudable. Su palabra es la Verdad, también es muy cierto. La religión fundada sobre esta palabra será inquebrantable, esto es la realidad. Pero con la condición de que siga y practique su sublime doctrina y no se haga de un Dios justo y bueno, tal como Él nos lo reveló, un Dios parcial, vengativo y despiadado.

-         Divulgación espírita –

-         Adaptado por José Luis Martín

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AYUDAR CON EL PENSAMIENTO 


Cuando dominemos suficientemente las fuerzas creadoras que emitimos al pensar, podremos dirigir estas fuerzas para equilibrar a aquellos seres que necesiten y acepten nuestra ayuda. Es muy importante que el ser en dificultad o en perturbación se deje ayudar, ya que en caso contrario nuestro pensamiento no encontrará la puerta de entrada para actuar en ese ser. Este es el modo en que se valen los guías de las criaturas humanas para fortalecerlas con las ideas del Amor, de la Fe y de la Esperanza.

Cuando emitimos un pensamiento de Paz hacia alguien, este permanecerá allí hasta que ese ser le abra la puerta, sin importar el tiempo que pase. A su vez, este pensamiento actuará como un bálsamo de Paz sobre nosotros mismos durante una hora o unos días, según sea la duración y la intensidad con la que los hayamos provocado o creado. Así pues, no olvidéis nunca alimentar vuestro espíritu con pensamientos de Paz y de Amor, los cuales serán para él un auténtico alimento de " pan espiritual". 

No olvidar nunca que ese ha sido siempre el mensaje de vuestros Mentores de todos los tiempos. El propio Jesús ofrece continuamente Sus fuerzas mentales a aquellos que desean abrirse sinceramente a Su influencia en el camino de la redención por el Amor. La propia ´Doctrina Espírita es una emisión de pensamientos del Dios- Amor, en donde se recogen las respuestas y las soluciones a la problemática humana y a sus dudas con respecto a la vida espiritual. Su estudio permitirá mover las primeras fuerzas mentales del ser que quiera dirigirse hacia el bien y le pondrá en disposición de seguir recibiendo siempre nuevas enseñanzas, El ser que se emplee en el estudio de la Doctrina logrará dos objetivos fundamentales en su estancia y progreso en la Tierra. El primero será el desarrollo de sus fuerzas mentales, emocionales, espirituales y mediúmnicas. El segundo será el liberarse de aquellos obstáculos o enemigos del pasado que quisieran frenarlo en su camino evolutivo.

Así pues, amad a los demás y vuestro pensamiento será claro gracias al Amor; amad a los demás y vuestro sentimiento se verá autorrealizado; amad a los demás y hallaréis la Paz.

- David Estany Prim-  ( Dictado por Espíritus "Hermanos de la Caridad")

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