viernes, 15 de mayo de 2026

La crisis de la muerte (5º Caso)

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Enfermedad del Alma

2.- Conocimiento del futuro

3.- Formación de los seres vivos

4.- La crisis de la muerte (5ª Caso)

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ENFERMEDAD DEL ALMA
Divaldo Pereira Franco

Ofensa de significado peligroso en las relaciones humanas,  es la intriga.
Perversa, es semejante a la hierba dañina y traicionera que crece en el jardín de las amistades, generando disgustos y agresividad.
La intriga es enfermedad del alma que se derrama peligrosamente en la sociedad, tornándose terrible enemiga de las buenas relaciones.
El intrigante es siempre alguien infeliz y envidioso que proyecta sus conflictos donde se encuentra, alegrándose con los embarazos que proporciona en el medio social.
A semejanza de termita sonriente, destruye sin ser vista, hasta el momento en el que las resistencias fragilizadas en sus víctimas se rompen, dando lugar al caos, a la destrucción.
Muchas veces, el insensato no tiene idea del poder maléfico de la intriga, permitiéndose la manifestación verbal o grafica, por falta de responsabilidad o desvió de conducta psicológica.
De la simple referencia a respecto de alguien o de algún acontecimiento adulterado por la imaginación enferma, surge la red de las informaciones infelices que dilaceran las vidas que son el blanco desafortunado.
Nadie, en la Tierra, se encuentra indemne a la difamación de las personas enfermas, y muchos, cuando son tocados por las flechas de las narraciones engañosas, se permiten sucumbir, abandonando los propósitos superiores en que se fijaban, sin ánimo para el proseguimiento en los ideales abrazados.
Lamentablemente la intriga consigue propagarse con inmensa facilidad en casi todos los grupos sociales, religiosos, familiares, políticos, de todos los matices, en razón de la presencia de algunos de sus miembros encontrarse en desarmonía interior.
Todo empeño debe ser aplicado para la victoria sobre la intriga.
Cabe a aquellos que son inclinados al bien no dar oídos a la intriga que se presenta disfrazada de maledicencia, de censura en relación a otro ausente, aplicando el antídoto del silencio en ese trompetear de maldad.
Si el intrigante cuidase del propio comportamiento, se daría cuenta de cuánto necesita corregir en si mismo, en vez de proyectar en su prójimo el morbo infeccioso.
Toda censura con señales de acusación es hija de la crueldad que se convierte en intriga.
Son celebres las intrigas de las cortes, en las cuales los ociosos e inútiles se complacen en tejer redes vigorosas que asfixian las mejores expresiones del trabajo que, aun mismo imperfecto o necesitado de mejoramiento, producían para el bien…
Nada se edifica o se hace sin ejercicio, en cuyo inicio las equivocaciones tienen lugar.
Las más colosales realizaciones son el resultado de pequeños o inciertos intentos.
El intrigante, sin embargo, siempre activo y vigilante, porque insidioso, es el que luego se apropia de la mínima falta que observa en cualquier proyecto para investir furibundo y desbastador.

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Jesús se refirió con firmeza a aquel que ve la astilla en el ojo ajeno, a pesar de la traviesa pesada que se encuentra en el suyo.
Se tu, entonces, aquel que adopta la complacencia, que comprende el limite y la dificultad del otro.
Habla, cuando tu boca pueda cantar el bien de que está lleno tu corazón.
La palabra te torna siervo, mientras que el silencio te hace señor.
No estás invitado para vigilar al prójimo, sino para convivir y trabajar con él.
Tocado en el sentimiento por el amor, usa la bondad en tus consideraciones en relación a las demás personas con las cuales convives o no.
Tórnate criatura gentil a quien todos anhelan, estando siempre a las órdenes de los mensajeros de la luz para el servicio de la fraternidad y de la construcción del bien en el mundo.
La palabra es portadora de gran poder, tanto para estimular, conducir a la plenitud, así como para generar sufrimiento, destrucción y amargura…
Guerras terribles, representando la inferioridad humana, surgieron de intrigas de pequeño porte, que se tornaron amenazas terribles…
Tratados de paz y de unión también son frutos del acuerdo por la par lamentación y gracias a las decisiones de alto porte.
Ten, pues, cuidado con lo que hablas, a respecto de lo que oyes, ves o participas. Serás responsable por el efecto de las expresiones que exteriorices, en razón de su contenido.
¡Invitado a servir en la siembra de Jesús, mantente vigilante en relación a esa enfermedad referente a la :intriga ¡
Tentado, en algún momento, a acusar, a crear situaciones dañinas, resiste y silencia, legando al tiempo la tarea que le compete.
Eso no quiere decir connivencia con el error, más si interrupción de la corriente perjudicial mantenida por la intriga. Antes, significa tambien la decisión de no vitalizar el mal, manteniéndote en paz, sustentado por la irrestricta confianza en Dios, en la ejecución de la tarea abrazada, sea cual sea.
La intriga se presenta de forma sutil o atrevidamente, produciendo choques emocionales que se transforman en dolor en aquellos que sufren la cruel presión.

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Allan Kardec, el noble mensajero del Señor, preocupado con el propio comportamiento, también como la de los individuos, buscando una directriz segura para evitar la intriga y otros desvíos en la convivencia social, indagó a los guías espirituales . Conforme se lee en la cuestión 886, de El Libro de los Espíritus:
-¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad, como la entendía Jesús?
Y ellos respondieron con expresiva sabiduría:
Benevolencia para con todos, indulgencia para las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas.”
En esa respuesta luminosa se encuentra todo un tratado de ética para bien vivir, ser feliz es contribuir para la alegría de los otros.

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Tentado en algún momento, de acusar, de crear situaciones dañosas, resiste y silencia, haciendo al tiempo la tarea que le compete . Eso no significa la connivencia con el error, sino la interrupción de la corriente perjudicial mantenida  por la intriga. Además significa también la decisión de no vitalizar el mal, manteniéndote en paz, sustentado por una  total confianza en Dios.

Del libro de Divaldo Pereira Franco (Ilumínate) Joanna de Angelis
Traducido por M. C. R

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       CONOCIMIENTO DEL FUTURO

868 – ¿Puede ser revelado el futuro al hombre? – En principio el futuro está oculto para él, y sólo en casos raros y excepcionales Dios permite su revelación.

869 – ¿Con qué objeto se le oculta el futuro al hombre? – Si el hombre conociese el futuro, descuidaría el presente y no actuaría con la misma libertad; porque le dominaría la idea de que, si una cosa ha de suceder, no debe ocuparse de ella, o bien procuraría estorbarla. Dios no ha querido que así fuese, con el fin de que cada uno contribuyese a la realización de las cosas, aun de aquellas a que quisiera oponerse. Así, pues, tú preparas con frecuencia y sin sospecharlo, los acontecimientos que tendrán lugar durante el curso de tu vida.

870 – Puesto que es útil que sea desconocido el futuro, ¿por qué permite Dios su revelación en ciertas ocasiones? – Lo permite cuando ese conocimiento previo debe facilitar, en vez de estorbar, la realización de la cosa, induciendo a obrar de modo distinto de lo que haría sin ese conocimiento. Con frecuencia, además, es una prueba. La perspectiva de un acontecimiento puede despertar pensamientos más o menos buenos; por ejemplo, si un Hombre debe saber que recibirá una herencia, con la cual no cuenta, podrá ser solicitado por el sentimiento de codicia, por el placer de aumentar sus goces terrestres, por el deseo de poseer antes, tal vez deseando la muerte del que debe dejarle la fortuna. O bien semejante perspectiva despertará en él buenos sentimientos y pensamientos generosos. Si la predicción no se cumple, es otra prueba, la del modo cómo sobrellevará el desengaño; pero no dejará por eso de tener el mérito o demérito de los pensamientos buenos o malos, que la creencia en el acontecimiento ha hecho nacer en él.

871 – Puesto que Dios lo sabe todo, sabe igualmente si un hombre debe, o no, sucumbir en una prueba. ¿Cuál es entonces la necesidad de esa prueba, puesto que respecto de tal hombre, nada puede enseñarle a Dios que ya no sepa? – Con esto quieres preguntar por qué Dios no ha creado al hombre perfecto y realizado (119);por qué el hombre debe pasar por la infancia antes de llegar a ser adulto (379). La prueba no tiene como objetivo el de instruir a Dios sobre el mérito de ese hombre, porque Dios sabe perfectamente lo que vale aquél, sino el de dejarle toda la responsabilidad de su acción, puesto que tiene la libertad de hacerla o no hacerla. Teniendo el hombre la elección entre el bien y el mal, la prueba produce el efecto de ponerle en la lucha con la tentación del mal, dejándole todo el mérito de la resistencia. Ahora bien, puesto que Dios sabe muy bien y por anticipado, si triunfará o no, no puede en su justicia, ni castigarlo ni recompensarlo por un acto que no ha practicado aún. (258).Lo mismo sucede entre los hombres. Por más capaz que sea un aspirante, por más certeza que se tenga de verlo triunfar, no se le confiere ningún grado sin examen, es decir, sin prueba. De la misma forma, el juez no condena a un acusado sino en virtud de un hecho consumado y no por previsión de que puede o debe consumar ese acto. Cuanto más se reflexione sobre las consecuencias que resultarían para el hombre del conocimiento, más se comprende lo sabia que ha sido la Providencia en ocultárselo. La certeza de un acontecimiento feliz le sumiría en la inacción; la de un acontecimiento infeliz en el abatimiento. En uno u otro caso sus fuerzas estarían paralizadas. Por eso, el futuro no le es mostrado al hombre sino como un fin que debe alcanzar por sus propios esfuerzos, pero sin conocer el proceso por el cual debe pasa para lograrlo. El conocimiento de todos los incidentes del camino disminuiría su iniciativa y el uso de su libre albedrío, y se dejaría arrastrar por la fatalidad de los acontecimientos, sin ejercitar sus facultades. Cuando el éxito de una cosa está asegurado, nadie se preocupa más con ella.

Allan Kardec Extraído del “El libro de los espíritus”

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     FORMACIÓN DE LOS SERES VIVOS

43 – ¿Cuándo comenzó a ser poblada la Tierra? 
– Al principio todo era caos; los elementos estaban en confusión. Poco a poco, cada ...cosa fue ocupando su lugar, y entonces aparecieron los seres vivientes apropiados al estado del globo.

44 – ¿De dónde vinieron los seres que viven en la Tierra?
– La Tierra contenía los gérmenes, que esperaban el momento favorable para desarrollarse. Los principios orgánicos se congregaron desde que cesó la fuerza que los tenía separados y formaron los gérmenes de todos los seres vivientes. Los gérmenes permanecieron en estado latente e inerte, como la crisálida y la simiente de las plantas,
hasta que llegó el momento propicio al nacimiento de cada especie, y los seres de cada especie se reunieron y se multiplicaron entonces.

45 – ¿Dónde estaban los elementos orgánicos antes de la formación de la Tierra?
– Se encontraban en estado de fluido, por decirlo así, en el espacio, entre los Espíritus, o en otros planetas, esperando la creación de la Tierra para comenzar una nueva existencia en un globo nuevo.
      La química nos muestra las moléculas de los cuerpos inorgánicos uniéndose para formar cristales de regularidad constante, según cada especie, desde que estén en condiciones propicias. La menor turbación en estas condiciones basta para impedir la reunión de los elementos, o por lo menos, la disposición regular que constituye el cristal. ¿Por qué no ha de suceder lo mismo en los elementos orgánicos? Conservamos durante años simientes de plantas y de animales que no se desarrollan más que a cierta temperatura y en un medio propicio, y se han visto simientes de trigo germinar después de varios siglos.
      Hay, por lo tanto, en esas simientes un principio latente de vitalidad que solo espera para desarrollarse una circunstancia favorable. Y lo que pasa diariamente a nuestra vista, ¿no puede haber ocurrido desde el principio del mundo? Esta formación de los seres vivientes saliendo del caos por la misma fuerza de la Naturaleza, ¿quita algo a la grandeza de Dios? Lejos de eso, responde mejor a la idea que nos formamos de su poder ejerciéndose en mundos infinitos por leyes eternas. Es verdad que esta teoría no resuelve la cuestión del origen de los elementos vitales; pero Dios, que tiene sus misterios, ha puesto límite a nuestras investigaciones.

46 – ¿Existen aún seres que nacen espontáneamente?
– Sí; pero el germen primitivo existía ya en estado latente. Cada día sois testigos de ese fenómeno, pues, ¿acaso los tejidos del hombre y de los animales no encierran los gérmenes de una multitud de gusanos, que aguardan para nacer la fermentación pútrida necesaria a su existencia? Es un pequeño mundo que dormita y que se forma.

47 – ¿Se encontraba la especie humana entre los elementos orgánicos contenidos en el globo terrestre?
– Sí, y llegó a su tiempo; lo que llevó a decir que el hombre fue hecho del barro de la tierra.

48 – ¿Podemos conocer la época de la aparición del hombre y demás seres vivientes en la Tierra?
– No; todos vuestros cálculos son quiméricos.

49 – Si el germen de la especie humana se encontraba entre los elementos orgánicos del globo, ¿por qué no se forman hombres espontáneamente como al principio?
– El principio de las cosas es uno de los secretos de Dios; no obstante, puede decirse, que una vez diseminados los hombres por la Tierra, han absorbido en sí mismos los elementos necesarios a su formación para transmitirlos según las leyes de la reproducción. Lo mismo ha sucedido en las diferentes especies de seres vivientes.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC

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          LA CRISIS DE LA MUERTE
( 5º Caso)
La narración siguiente está sacada de una preciosa recopilación de “revelaciones trascendentales” intitulada: The Morrow of Death by “Amicus”, surgida de la mediumnidad de un particular, el Sr. Ernest H. Peckam. La entidad que se comunicaba designada aquí por el seudónimo de “Amicus”, conforme al deseo expreso de la misma, fue en vida el Rev. A.K. Stokwell, muerto hacía más de cuarenta años antes. 

Después de dar pruebas suficientes de identificación personal se consagró enteramente a su misión, que consistía en transmitir a los vivos enseñanzas como las que aquí nos ocupan y que forman una exposición admirable, aunque sumaria, de las modalidades de existencia espiritual. Relata de la manera siguiente sus primeras impresiones al respecto. :
    Cuando me hallaba en el mundo de los vivos, jamás llegué a concebir la existencia de ultratumba. Tenía sobre eso ideas confusas o inciertas que giraban en torno a las concepciones habituales de un “paraíso” reservado a los que conseguían “salvarse” y de un “infierno” listo para tragarse a los “malos”. En mi tiempo, generalmente se ignoraba la posibilidad de comunicación con los Espíritus de los muertos. No había, pues, más que construir teorías y tener fe en Dios. Era la fe lo que yo tenía. 

En estas condiciones es inútil decirte que, cuando me encontré en el mundo espiritual, quedé profundamente admirado frente a la realidad. Me vi acogido, reconfortado y ayudado por personas que yo conocí en la Tierra y que me precedieron en el gran viaje. Pero, lo que constituyó para mi la alegría de aquella hora fue el encontrarme con mi querida compañera de toda mi existencia, la cual de inmediato se dedicó a prodigarme, en el medio espiritual, las delicadas atenciones y las ternuras afectuosas que me dispensaba en el medio terrestre. Mis primeros pasos en la morada celeste fueron vigilados por esa afectuosa guía. Puedo afirmar que mi primera impresión en el mundo espiritual fue la prueba de que la estima y la devoción de mi compañera no habían disminuido por consecuencia de la muerte, ya que se renovaron para mí con toda la conmovedora espontaneidad que las caracterizaba en el medio terrestre. Yo sentía que efectivamente había vuelto la dulce vida familiar del período más dichoso de mi existencia; aunque, esta vez gozaba más la felicidad por causa de la alegría suprema de la reunión celeste, después de la larga separación terrena. 

Observaré a ese respecto que la narración de lo que experimenté no es más que un episodio normal experimentado por toda la gente en el medio espiritual; la muerte no puede eliminar el afecto, ni impedir la reunión de dos almas que se amaron en la Tierra. Naturalmente nuestro afecto recíproco tenía por fundamento muchas cualidades espirituales comunes a ambos. No obstante, en estos últimos tiempos, el camino que conduce a nuestra elevación espiritual se bifurcó; ambos, no obstante, nos sentimos dichosos de que sea así. 

Uno de los primeros descubrimientos que hice después de mi muerte fue el de mí mismo. Mi verdadera individualidad se desarrolló ante mis ojos en toda la crudeza de sus colores, revelación esta que no fue precisamente halagadora.

 El proceso de la muerte física y del renacimiento espiritual es muy interesante e incluso bello. Normalmente a partir del instante en que las funciones corporales comienzan a cesar, proceso que puede durar bastante tiempo, los sufrimientos del cuerpo y las ansiedades del Espíritu paran y van pasando gradualmente a condiciones de inconsciencia absoluta. Más tarde, una vez traspasada la crisis de la muerte, se opera el pleno despertar de la conciencia; el muerto renace entonces hacia una nueva existencia y comienza a desarrollar su actividad en un medio nuevo. Siempre pasa que, providencialmente, el Espíritu desencarnado no se percibe de que muere; a veces cuando lo nota queda terriblemente trastornado, especialmente si la muerte cortó lazos afectivos muy fuertes. Pero no llega al medio espiritual desamparado; casi nuca se queda entregado a sí mismo; todos los Espíritus, casi sin excepción, al salir de la crisis de la muerte son acogidos por los guías más indicados para reconfortarlos, aconsejarlos y asistirlos. 

¿Dónde va a encontrarse el Espíritu recién nacido? He aquí la respuesta: entró en el estado de conciencia único posible según sus condiciones morales, intelectuales, espirituales. El medio que lo recibe está determinado por el grado de espiritualidad en el que se encuentra. A través de la muerte gana la morada espiritual que preparó para sí mismo; no puede ir a ninguna otra parte. Son sus calificaciones espirituales que lo hacen gravitar, con una precisión infalible, hacia las condiciones de existencia que corresponden matemáticamente a sus méritos y desmerecimientos. La gran “ley de afinidad” regula este proceso inexorable. El hombre, después de la muerte, va para el lugar que para sí mismo preparó; no podría ser de otro modo. Se une a los que se le parecen; gravita hacia las legiones espirituales entre las que se encontrará enteramente a gusto, como en su propio medio, como en su casa. Su futura morada está en el círculo de su alma; sus compañeros espirituales son los seres semejantes. En otros términos; el Espíritu desencarnado por efecto de la ley bienhechora y justa de la “afinidad”, gracias a la cual “cada uno atrae a su semejante”, gravita para el único medio que se adapta a sus condiciones evolutivas, a su elevación moral, a su cultura intelectual. Conforme él mismo las creó por su actividad terrestre. Va a donde forzosamente tiene que ir. 

Ahora estará bien que te diga dos palabras acerca de la naturaleza de la substancia empleada para las construcciones, o creaciones, en el medio espiritual, así como sobre los métodos usados. Nuestro mundo es el del pensamiento; todo lo que en él se mueve, toca y usa es una creación del pensamiento. Nuestro cuerpo espiritual es una creación substancial del pensamiento; y de nuestro propio cuerpo que, sin ningún prejuicio para nuestra individualidad, exteriorizamos, lo que nos es necesario para el ejercicio de la actividad objetiva. Alrededor toman forma las creaciones del pensamiento, fundidas y armonizadas con las creaciones pensadas por los otros. Entre esas creaciones algunas son exteriorizaciones inconscientes del pensamiento espiritual; otras provienen de la fuerza creadora del pensamiento guiado por la voluntad para fines determinados. Somos seres construidos de pensamientos, existiendo en un mundo creado por el pensamiento.  Naturalmente los que habitan en el mundo terrestre, tan radicalmente diferente al nuestro, tienen dificultad para comprender, e incluso para creer en estas revelaciones. Pero te afirmo que los procesos funcionales que acabo de mencionar son muy simples, muy naturales y extraordinariamente eficaces... Estas enseñanzas espirituales que ahora apenas comenzamos a dar a los vivos constituyen una de las muchas cosas a cuyo respecto Jesús, el Nazareno, afirmó que “aquella generación y aquella época no estaban maduras para recibirlas.” 

A propósito del interesante mensaje que acabamos de leer y apoyando la tesis fundamental que sustento, importa insistir sobre el hecho de que encontramos en él las habituales e infalibles concordancias, relativas a gran número de detalles fundamentales, concernientes a las modalidades de existencia espiritual, a saber: la información de que los Espíritus de los muertos, salvo algunas raras excepciones, son acogidos y reconfortados por familiares y amigos que los precedieron en el medio espiritual; en ese momento el Espíritu ya debe haber pasado por la prueba de la “visión panorámica” de todos los acontecimientos de su vida; la información de los Espíritus recién llegados, que no se han dado cuenta de que ya murieron; la información sobre la facultad de modelar y organizar propia del pensamiento en el medio espiritual; en fin, la información sobre la “ley de afinidad”, que regula inexorablemente los destinos humanos, sin la intervención de un Juez Supremo para condenar o absolver al Espíritu desencarnado. 

Entre los detalles secundarios que todavía no tuve ocasión de comentar, señalemos el del Espíritu cuando dice que a pesar del vivo afecto que le una al Espíritu de su compañera, llegó para ellos el momento en el cual “el camino que nos conducía a la elevación espiritual se ha bifurcado” pero que sin embargo, ambos se sentían dichosos al separarse. Este detalle concordante con otro análogo, referido en el episodio 4º, es teóricamente importante porque se presenta de forma inesperada, permitiendo admitir que la circunstancia de ser relatado por muchos médiums pueda ser atribuida a “coincidencias fortuitas”. Observaré que algunos de los Espíritus que lo han relatado han puesto atención en completarlo, diciendo que, si los Espíritus ligados por mutuo afecto se separan sin ningún pesar, esto se debe a dos razones: primero porque saben que la separación es necesaria a su recíproca elevación espiritual  diversamente orientada para cada entidad espiritual según la naturaleza de su individualidad humana; 

Y segundo porque los Espíritus ligados por el afecto saben que siempre que deseen verse, no necesitan más que manifestar la voluntad con el pensamiento para estar instantánea mente juntos.
-Ernesto.Bozzano-( de su obra "La Crisis de la Muerte")

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miércoles, 13 de mayo de 2026

El hombre, ser completo

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Estigmatizados, ¿ fenómeno o milagro ?

2.- ¿ Cómo mejora el Espiritismo al ser humano ?

3.- Crisis. Mensaje de Bezerra de Menezes. 

4.- El hombre, ser completo

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ESTIGMATIZADOS, ¿ FENÓMENO O MILAGRO ?

 

                                                                      


 Hay sujetos que protagonizan una extraña clase de fenómeno, ciertamente  inquietante. Se trata de la  aparición de estigmas o llagas sangrantes sin una explicación física. Este es un antiguo fenómeno que se ha relacionado siempre con los “milagros” a imitación de las heridas de Jesucristo causadas por su  crucifixión, y con lo “sobrenatural” debido a permanecer inexplicado por la Ciencia y  desconocerse  cualquier otra explicación para los mismos.

                                                                                                                   

Su manifestación consiste en  la aparición  en el cuerpo físico de una persona, de llagas, quemaduras o señales rojizas, así como exudaciones sanguíneas de las mismas. Generalmente, por la fe religiosa, se supone que reproducen las heridas  que sufrió  Jesucristo en su pasión y muerte.       

               

La moderna Psiquiatría y la Parapsicología sin embargo, ha llegado a la conclusión de  que se  trata de un fenómeno natural,  aunque raro, provocado  desde  la propia mente del sujeto, que fuertemente sugestionado o impresionado por una imagen religiosa con la que se identifica, tiene suficiente energía psíquica actuando mediante el poder mental, generalmente inconsciente, como para plasmar sobre su propio organismo físico los rasgos traumáticos de   dicha imagen.  Esta puede estar en su mente impresionada  profundamente, por la que mentaliza conscientemente  que van a aparecer en su propio cuerpo los estigmas, o  debido a la  enorme sugestión  inconsciente de su intenso fervor   religioso, o también podría ser en algunos casos  por una sugestión externa que se ha implantado en su mente, como ya ha sido comprobado en algún caso de hipnotismo. Se ha comprobado como  experimentadores  mediante un acto directo de su voluntad, pueden hacen aparecer llagas y estigmas en el cuerpo de ciertas personas, haciendo salir por tales heridas, sangre y otros humores, para seguidamente  curarlos  enseguida por un nuevo acto de voluntad  contrario al anterior. Este extraordinario e infrecuente suceso viene a  demostrar  como la sola voluntad humana es capaz de  actuar sobre la materia, hasta el punto de poder destruir o reparar tejidos vivos.

 

 Una prueba de que no se trata de “milagros sobrenaturales” propiamente dichos, tal como estos milagros se interpretan como una derogación de las normas de la naturaleza, es  por ejemplo, el que los estigmas de carácter religioso que reproducen en los estigmatizados las llagas de la crucifixión de Cristo; estas suelen aparecer en las palmas de las manos , tal como  están en las imágenes, en los crucifijos de las Iglesias y en las estampas, y sin embargo se sabe por los estudios de la Sábana Santa y por  la Medicina Forense, que  los clavos de Cristo realmente penetraron las muñecas a nivel del metacarpo. En las palmas de las manos, el propio peso del cuerpo, lógicamente las hubiese desgarrado y no hubiesen sujetado su   peso colgado del madero.

 

Entre los más famosos estigmatizados en la Historia, y han sido bastantes, tenemos por ejemplo a Teresa Neuman y al  P.Pío de Pietralclina.


- José Luis Martín-

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¿ CÓMO MEJORA EL ESPIRITISMO AL SER HUMANO ?



Esta pregunta es provocadora y nos lleva a analizar más profundamente que las simples respuestas memorizadas en conferencias y encuentros espíritas. El espírita está acostumbrado a escuchar cómo la doctrina mejora a quienes llegan a ella, pero ¿ cómo sucede eso? ¿Qué puntos mejoramos en nosotros a medida que estudiamos esta maravillosa doctrina?

Para responder a estas preguntas utilizaremos el contexto en el que la doctrina se hizo pública. En esa época, el positivismo alejaba cada vez más al hombre de cualquier idea espiritual. La humanidad se volvió racional en el apogeo de su madurez, y esto distanció a la ciencia de la religión.

Era necesario que la doctrina de los espíritus viniera a crear un movimiento de aproximación entre lo espiritual y lo material, para que los hombres vieran con pruebas irrefutables que el mundo espiritual existía y que era deber de todos luchar por superarse si queríamos. para tener un futuro mejor.

La doctrina se basaba en un pilar muy claro que era el pilar del amor y la caridad. En suma, el espiritismo pedía a sus adeptos que analizaran la necesidad de la famosa reforma íntima , que, practicada de forma sincera y disciplinada, potenciaría el progreso del ser. Por cierto, el progreso fue otro concepto del que mucho se habló y recordó la doctrina de los espíritus.

Según sus conceptos básicos, el hombre, desde su creación, estaba destinado al progreso ya la perfección. Dios estableció esta ley básica que rige todo su universo para que todo en la vida evolucione de acuerdo a sus experiencias y méritos. Con eso, el código moral traído por los espíritus a través de los estudios de Kardec se convirtió en una guía inigualable para ayudar en este camino hacia la superación personal.

El espírita se convierte en aprendiz de Jesús, buscando mejorar en sí mismo todas las tendencias menores y buscando comprender las causas de las aflicciones y la importancia de evitar nuevas cuestiones pendientes en la encarnación actual. En su rutina, el espírita que realmente integra todos los conocimientos adquiridos en sus estudios pasa a controlar mejor sus emociones, busca comprender sus sentimientos de la mejor manera posible, buscando siempre actuar de forma equilibrada y caritativa.

Hay quienes sienten enormes dificultades para aplicar el nuevo estilo de vida, principalmente porque se convierten en objeto de escarnio o desprecio por parte de la comunidad en general. Pero el espírita dedicado y atento a su necesidad sabe que éstas son piedras en un camino necesario para la elevación moral del ser. Quizás el cambio más importante que se nota en el espírita inicialmente es un despertar de la conciencia que lo lleva a observar mejor sus actitudes y tratar de cambiarlas con el tiempo.

A diferencia de lo que muchos puedan pensar, el espiritista no es un modelo, sino alguien que trata de copiar al modelo más grande de todos nosotros, que es Jesús. El Espiritismo nos hace mirar dentro de nosotros mismos y buscar en nosotros mismos y en su divino consuelo la fuerza para trabajar en la lucha incesante de la evolución espiritual.

El Espiritismo hace que las personas, inicialmente a través de la disciplina y la fuerza de la costumbre, se vuelvan más suaves, más equilibradas, menos propensas al egoísmo y al orgullo. Este movimiento se debe principalmente al peso sobre la conciencia moral. Al leer que debemos perdonar para ser perdonados, nos sentimos culpables al recordar a los hermanos que no perdonamos, al leer sobre la ira y el daño que trae al espíritu y al cuerpo físico, sentimos remordimiento por nuestras crisis coléricas.

La culpa es el paso inicial hacia el arrepentimiento y un cambio de rumbo. Después de este estado de entendimiento en el que concluimos después de los estudios que necesitamos cambiar, que tiene sentido y que sólo si cada uno se supera a sí mismo podemos llegar al reino de los cielos que está dentro de cada uno de nosotros, es después de eso que comenzar realmente la lenta marcha del progreso.

Hasta hoy es difícil señalar espíritas que hayan alcanzado niveles evolutivos muy altos, porque es un proceso lento en el que no hay saltos cuánticos. Tenemos grandes ejemplos de espíritas que actuaron cristianamente en su misión que alcanzaron un nivel muy alto de moralidad y estos nos ayudan diariamente en el movimiento espírita a evolucionar y crecer moralmente.

Tomemos como ejemplo a los grandes espíritus que siempre nos inspiran a estudiar, trabajar y evolucionar. Procuremos siempre que nuestra meta principal sea superarnos a nosotros mismos, superar nuestras dificultades, nuestros defectos. Se nota que el espiritista es una persona que intenta. Traten de ser más pacientes, traten de ser más caritativos, traten de ser mejores, con humildad y sinceridad. Sólo alcanzarás el reino de los cielos si comprendes que el reino está dentro de ti y que para eso necesitas mirarte a ti mismo.

- Felipe Gama-

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                                                           CRISIS                   

                Mensaje de Bezerra de Menezes 

                                                           


En tiempos de crisis que estamos viviendo política, económica y socialmente, el 15 de agosto de 2015, recibí este mensaje por correo electrónico y decidí compartirlo con nuestros lectores con el fin de esclarecer el movimiento espiritual que se está dando detrás de las bambalinas en el mundo! ¡Mucha paz!

“Amados hijos. La palabra crisis ha sido pronunciada constantemente por mis hermanos en la Tierra. Sin embargo, el momento es de innegable crisis en los más variados campos de la actividad humana. Pero nada está fuera del control del Padre que nos ama, y ​​si Él permite la existencia del tumulto, es para que saquemos las lecciones de nuestra maduración.

En la crisis económica, aprendamos a vivir con más sencillez.
En la crisis de la soledad, aprendamos a ser más solidarios.
En la crisis ética tengamos posturas más justas.
En la crisis de pérdidas, aprendamos a respetar a los hermanos más de los que piensan diferente a nosotros.
En la crisis espiritual, nos acercamos a Dios por la fe y la oración.
En la crisis del rencor, perdonemos un poco más.
En la crisis sanitaria, mantengamos un mayor equilibrio en nuestras actitudes
. En la crisis del amor, que nuestro corazón puede ser más fuerte que el egoísmo.

Un momento de crisis es un momento de un paso adelante. Retroceder, rebelarse o parar, nunca. La crisis exige progreso. Si la crisis ha llegado para cada uno de nosotros, es hora de levantarse, cambiar y avanzar en la construcción de un nuevo tiempo de amor y paz”.

Bezerra de Menezes , por José Carlos De Lucca

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         EL HOMBRE : SER COMPLETO

George Mivart, el célebre naturalista inglés, analizando psicológicamente al hombre, aclara que EL HOMBRE «difiere de los otros animales por las características de la abstracción, de la percepción intelectual, de la conciencia de sí mismo, de la reflexión, de la memoria racional, de su capacidad de juzgar, de la síntesis e inducción intelectual, del raciocinio, de la intuición, de las emociones y sentimientos superiores, del lenguaje racional y del verdadero poder de la voluntad». Las enciclopedias definen al hombre como un «animal racional, moral y social, mamífero, bípedo, bímano, capaz de un lenguaje articulado que ocupa el primer lugar en la escuela zoológica: ser humano…» El momento más elocuente de su proceso evolutivo se dio cuando adquirió la conciencia para discernir el bien del mal, la verdad de la mentira.

    Estudiado ampliamente a través de los siglos, Pitágoras afirmaba que el hombre «es la medida de todas las cosas». Sócrates y Platón establecieron que «era el objeto más directo de la preocupación filosófica, siendo el resultado del ser o Espíritu inmortal y del no ser o su materia, que unidos le proporcionaban el proceso de la evolución». Desde el punto de vista psicológico, la persona es un ser que se expresa en múltiples dimensiones, desde su contenido humanista, comportamentalista y existencial, a nuevos potenciales que estructuran al ser pleno.

   La psicología occidental, difiriendo de la oriental, mantuvo el concepto de persona en los límites cuna-sepulcro con la estructuración transitoria, en tanto que la oriental sustenta la idea de una realidad trascendente, a pesar de su inseparable expresión de la forma y relatividad corporal. Los estudios transpersonales, incorporando las tesis orientales, consideran a la persona como un ser integral, cuyas dimensiones pueden expresarse en varias manifestaciones, tales como la consciencia, el comportamiento, la personalidad, la identificación, la individualidad, en un ser complejo de expresión trinitaria.

    La persona, observada desde el punto de vista inmortal, es preexistente al cuerpo y su origen se pierde en los milenios pasados del proceso evolutivo, para desarrollarse de acuerdo a una finalidad que se manifiesta en cada experiencia corporal, la reencarnación, como adquisición de nuevos conocimientos, facultades y funciones, que conducen al crecimiento y a la felicidad. En el Espiritualismo idealista «el espíritu tiene la primacía en todo lo que se relaciona con el mundo y la vida humana», en tanto que para el materialismo «el espíritu no es más que una forma de actividad de la materia que en determinada fase de su evolución de las formas simples hacia otras más complejas, adquirió la conciencia».

    A través de los siglos, la filosofía buscó demostrar que la persona es distinta del individuo y del ser psicofísico, que dio margen a consideraciones prolongadas por parte de los pensadores y de variadas escuelas, procurando ofrecer al hombre los caminos para ser feliz en continuas tentativas de interpretar la vida y entenderla. Los filósofos atomistas lo reducían todo al capricho de las partículas, las cuales al desarticularse se aniquilaban a través del fenómeno biológico de la muerte.

   La filosofía espírita nos enseña que el hombre es un conjunto de elementos que se ajustan e interpenetran en una misma estructura biológica. El cuerpo carnal y el cuerpo espiritual se originan en el mismo elemento primitivo, es decir, en el fluido cósmico universal. Ambos son materia, aunque en estados diferentes. A través de El Libro de los Espíritus sabemos que el hombre está formado por:

 1º El cuerpo físico o ser material análogo a los anima es y animado por el mismo principio vital. Es el envoltorio material que precisamos para desenvolvernos en este plano de existencia.

2º El alma o ser inmaterial, espíritu encarnado en el cuerpo, ser eterno y preexistente, que sobrevive al cuerpo físico después de la muerte.

3º El lazo que une el alma al cuerpo somático, principio intermediario entre la materia y el espíritu, al que se denomina “periespíritu”, que está constituido por varios tipos de fluido, energía o de materia hiperfísica.

   Recordemos que en el mismo instante de la fecundación en el óvulo, la primera célula llamada “cigoto” comienza su trabajo para ir construyendo el cuerpo físico y espiritual, en función de sus necesidades reencarnatorias. Y lo hace a través de los genes y cromosomas que nos dan las características físicas necesarias para las lecciones, pruebas y expiaciones que tengamos destinadas en cada existencia. O lo que es lo mismo, en cada reencarnación se preparará con nuestra colaboración, o sin ella, el organismo físico adecuado para la nueva tarea que hemos de emprender.

    La envoltura física no sólo vendrá equipada para las tareas a las que nos hemos comprometido en el mundo espiritual, sino que además traerá consigo la posibilidad de que puedan producirse ciertos desequilibrios orgánicos como reparación de faltas e imprudencias cometidas anteriormente. Todo ello dependerá, por supuesto, de nuestro comportamiento y de nuestra capacidad de asumir los retos que se nos plantean. Nuestro actual vehículo físico responde perfectamente a la situación de nuestro periespíritu después de la anterior reencarnación, cumpliéndose así la «ley de causa y efecto».

    Una vez que esta realidad ha aparecido ante nuestros ojos, debemos analizar y meditar seriamente cuál es el comportamiento a seguir, qué cosas debemos rápidamente cambiar, cuál es el camino para mantener nuestra mente armónica e impedir que se produzcan alteraciones que nos van a afectar también físicamente. Es de máxima importancia en el complejo humano el moderno «modelo organizador biológico», es decir, el periespíritu, porque su función es la de personalizar, individualizar e identificar el espíritu, guardando la apariencia humana de su última encarnación. En él las experiencias de las múltiples reencarnaciones están archivadas, sufriendo con los tóxicos ingeridos por el hombre. Su plasticidad es afectada por los desgastes del alcohol, de las drogas, de la nicotina, de las tentativas de suicidio, etc., grabándole los disturbios patológicos, tales como la esquizofrenia, la epilepsia, el cáncer, el mal de Hansen, entre otros, que en un momento propio favorecen la sintonía con microorganismos que desordenadamente se multiplican y abordan el campo orgánico. ¿Qué ocurre entonces…? En futuras reencarnaciones estas lesiones repercutirán como enfermedades patológicas, enseñando al hombre a través del dolor la obligación de valorizar la vida y el respeto a Dios.

    No debemos olvidar que el periespíritu es el conductor de la energía que establece la duración de la vida física, así como es el responsable de la memoria de las existencias pasadas, que se archivan en las telas sutiles del inconsciente actual, proporcionando reflejos o recuerdos esporádicos de las experiencias ya vividas. Saludable y optimista debe ser para que el amor sea la base fundamental en este momento de cultura, tecnología, ciencia y de desamor. La humanidad ha llegado a un punto en que la tecnología aliada a la ciencia ha logrado casi todo, pero el amor es aún, sin embargo, una aventura. Nunca hubo tanta gente en la Tierra, más de 7.000 millones de personas, con tantos millones en soledad. El hombre marcha a solas. Es por ello que, si queremos purificar nuestra alma, debemos cuidar de nuestro vehículo físico para el aprendizaje en la «escuela terrestre» con buenos pensamientos y acciones. En consecuencia, cambiar la constitución de nuestro periespíritu, ya que, como viajeros de la eternidad, hoy estamos construyendo nuestro mañana.

- Juan Miguel Fernández -

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