lunes, 23 de febrero de 2026

Educación espiritista ( 1 de 2 )

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El Espiritismo como filosofía de Vida ( 2 de 2 )

2.- Sentimientos

3.- La Fe y el Amor

4.- Educación espiritista ( 1 de 2 )

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EL ESPIRITISMO COMO FILOSOFÍA DE 

                   VIDA (Parte 2 de 2 )

                                                                                           

( Viene de la publicación anterior )

¿Cuál es el significado de mi vida?

El Espiritismo viene con su filosofía ética, estética y moral, repitiendo las lecciones de Jesús y nos dice que el ideal psicológico de la vida es amar. Porque el que ama es feliz y quien quiere ser amado es un niño psicológico. Jesús viene y en una montaña cualquiera predica esta revolución: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque conseguirán el reino de los cielos». Yo me pongo a imaginar que visité el lugar donde realizó ese sermón de las bienaventuranzas; es un lugar inmenso enfrente del Mar de Galilea, pero no era un llano, era un monte con sus momentos tranquilos, con sus momentos ásperos, y casi 5000 personas, sin altavoces, ¿cómo sería posible que aquel hombre, poniéndose de pie mirando a la muchedumbre comenzara a hablar y todos lo escucharan? Porque el maestro no hablaba como nosotros, solamente con las palabras, irradiaba su fuerza moral, irradiaba su encantamiento y al abrir la boca todos mirándolo eran magnetizados por su suave voz y oían en el lenguaje del corazón.

   Y ¿ quiénes son los pobres de espíritu? En un mundo tan rico de espíritus pobres, de personas que poseen cosas y son esclavas de la pose poseedora, en un mundo donde los valores son adquiridos por la ignorancia, por la perversidad, por la sordidez, por la incapacidad de mantenerse con dignidad… Miramos a los 10 hombres más ricos del mundo de la lista Forbes y no los envidiamos, porque inevitablemente llega el momento de tedio, poseen el mundo, pero raramente poseen el amor; poseen la Tierra pero no poseen paz y se entregan al alcohol, al tabaquismo, a la drogadicción, a los placeres sexuales hasta la extenuación. ¿Será ese el sentido de la vida? El ser que piensa, además de dormir, de comer, de practicar sexo, tiene ideales, los ideales de construir un mundo mejor: más bello, más rico, más lleno de vida, un mundo de bellezas, como escribió Dostoievski. Este mundo donde podamos mirar el amanecer del Sol, un atardecer, a ese niño que sonríe, a un anciano que medita, a un sufriente que se despide de la vida.

   «Bienaventurados los puros de sentimiento, aquellos que tienen hambre de verdad, que tienen sed de justicia». Nunca como en estos días hemos tenido tanta sed de verdad, somos engañados; nos mienten, la prensa, los políticos, los padres, los hijos, vivimos en un mundo de ilusión, de mentira, de diplomacia. Pero la verdad está dentro de nosotros, es necesario viajar hacia nuestro interior, como propone Carl Gustav Jung, hacer un viaje para autoiluminarse. «El reino de los cielos está dentro de vosotros». Es necesario hacer ese viaje para encontrar la paz, pero ¿qué paz?, la paz me la doy yo como solamente yo la puedo dar, que es la paz de conciencia, la paz de los pensamientos, la paz de la conducta recta.

   Constancio Vigil, el gran filósofo americano, dijo que joven no es aquel que tiene un cuerpo juvenil, sino aquel que puede mirar hacia atrás y no tener vergüenza de sus actos en cualquier edad. Porque podemos tener 80 años y ser jóvenes, no tenemos vergüenza de nuestra conducta. Y podremos tener 15 años y una conducta vergonzosa, crápula, vulgar, sin dignidad. Entonces somos viejos porque cargamos la culpa, esa culpa psicológica de la cual nadie consigue huir porque está impregnada en el alma y lleva a la depresión, al trastorno del pánico, a trastornos más graves como el Alzheimer, el Parkinson, estados degenerativos. Porque el ser que somos, el self, somatiza en el ego, en el soma, en el cuerpo, nuestros conflictos y también nuestras acciones culturales. Entonces, ese extraordinario Maestro enseña con el ejemplo: Mirad a los lirios del campo, a los pájaros del cielo, cuánta belleza de Dostoievski.

   «Bienaventurados aquellos que tienen sed de verdad», esa verdad que el Espiritismo nos ofrece con una filosofía optimista, una filosofía rica de belleza, una filosofía de paz, una filosofía ética, no hacer a otro aquello que no quiero me hagan. Meditando profundamente me di cuenta que el Maestro vive en toda la historia de sus enseñanzas, y solamente una vez nos hace un pedido, un solo pedido en los tres años de su vida pública y ese pedido es «Que os améis los unos a los otros y que no hagáis a otro aquello que no queréis que os hagan a vosotros». Entonces ese pedido del Maestro está en la doctrina espírita. Cuando Allan Kardec, bajo la inspiración de los seres angélicos en nombre de Jesús, establece «Fuera de la caridad, no hay salvación», ¿Qué es la caridad? La caridad es confundida con la limosna y el apóstol Pablo en su epístola a los corintios habla de la caridad. Los teólogos después del Espiritismo cambiaron en el texto de la carta de Pablo la palabra caridad por amor. Cuando ahí está el mensaje del amor poco importa, amor y caridad se funden porque para que haya caridad, la verdadera caridad, es necesario que haya amor. Cuando no hay amor hacemos filantropía, hacemos humanismo, humanitarismo, pero cuando hay amor nuestros actos son de caridad. La caridad del ejemplo es el alma del Espiritismo.

   Por más que conozcamos científicamente la doctrina, como dijo Salvador, este Alfred Russel Wallace, el hombre extraordinario que fue compañero de Charles Darwin, que llegó a las mismas conclusiones de Darwin sobre el Evolucionismo, era espiritista y decía: «Yo era materialista tan convencido y tan completo que en mi imaginación no había lugar para la existencia espiritual, pero los hechos son imperiosos, los hechos me hicieron espírita». Y él renunció a presentar su teoría evolucionista en beneficio de Charles Darwin, que era más viejo que él. Entonces el Espiritismo nos regala el hecho, la prueba fundamental de la inmortalidad de la vida. Pero esto no basta, es necesario que de esto resulte una filosofía de comportamiento. Si tengo la seguridad que viviré, es necesario que yo me prepare para continuar viviendo. Si tengo esperanza en la vejez,    ¿ qué hago? me preparo la economía, hago depósitos bancarios, me cuido de la enfermedad, intento hacer un programa para la salud, procuro vivir de una manera agradable para que mi vejez sea saludable.

   Si creemos en la inmortalidad del alma, es necesario que tengamos la dulzura de comprender el sentido, el significado de la vida. Y quien lo hizo fue Allan Kardec, explicándonos que todo efecto proviene de una causa, es una ley de la física, y todo lo que nos sucede tiene una causa anterior, pero como no podemos retroceder para pagar la causa, podemos sembrar para cosechar más tarde. Qué maravilloso es poder sembrar hoy para cosechar más tarde. Me recuerdo de mi madre, que era una mujer analfabeta, y como vivíamos en casas de alquiler siempre que llegábamos a una casa, mi madre plantaba árboles, palos de mango, y un día una vecina le preguntó: «Doña Ana, ¿por qué está plantando en un patio que no es suyo, un árbol que solamente dará fruto dentro diez años, cuando quizás usted ya no esté aquí?» y ella contestó, entonces yo era un niño, y eso me llamó la atención y me puse a reír por la belleza de su contestación: «Señora, yo no siembro para cosechar, los egoístas siembran para recoger inmediatamente, los hombres sabios plantan árboles para el porvenir y los hombres santos plantan vidas para la eternidad. Yo planto el árbol para que aquel que venga después pueda bendecir las manos que un día plantaron ese árbol para que le brinde flores, frutos, leño y sombra. Porque el árbol que estoy disfrutando no fui yo quien lo plantó, lo encontré, entonces hago lo mismo para aquellos que vendrán después». La Ley de Causa y Efecto: quizás ella misma estará retornando y estará habitando aquella casa en otra reencarnación; cambiamos de traje, de cuerpo, para que la vida continúe. Entonces, es necesario sembrar.

    La reencarnación es la respuesta al tremendo interrogante que un día atormentaba a Edipo, camino de Tebas, cuando la Esfinge le preguntó a este muchacho que tenía un destino fatídico o fatal: «¿Quién es el que por la mañana camina a cuatro patas, al mediodía camina a dos patas y al atardecer camina a tres patas?» y Edipo le dijo: «Es el ser humano. En la niñez se arrastra, después camina y por fin utiliza un bastón». Y la Esfinge se tiró al mar, haciendo antes una profecía, que él se casaría con la madre, tendría hijos con ella y sería muy feliz. Esa tragedia, fue utilizada más tarde por Freud, que tendrá oportunidad de decir que la religión es una neurosis colectiva, esa religión de fanáticos, de personas creyentes, ingenuas, de apariencias. Respetamos a todos y respetamos también a aquellos que no tienen religión. Para nosotros no es importante el rótulo, es importante la conducta. Yo prefiero personalmente al materialista honorable a un espiritista indigno, porque ese materialista es un hombre de bien; y cuando Allan Kardec define al hombre de bien como un hombre bueno, tenemos la certeza de que ese es espiritista sin saberlo, porque posee todas sus características y su materialismo es una reacción a las doctrinas ortodoxas de un Dios antropomórfico. De esa forma, con las comunicaciones espirituales, qué maravilloso es tener una filosofía de vida.

   Cuando yo era joven, de lo cual no hace mucho tiempo, tuve una visión psíquica, y en esa visión psíquica el ser me decía «Tú serás educador, es lo que harás de tu vida, dedicarás tu vida a la enseñanza, a la enseñanza infantil, a la enseñanza de adultos». Y yo tuve la idea que era un sueño, pero era un desdoblamiento, y al retornar al cuerpo le dije a Nilson, pues viajábamos en ferrocarril, «Mira tuve uno de mis sueños» y le expliqué. Era La Mansión del Camino. Cuando hoy veo abrirse las puertas y entrar más de 3000 personas de una vez, niños que estaban en la miseria, niños comidos por las hormigas, niños cuyos padres drogadictos los maltratan, los matan, los hieren, mujeres embriagadas, estropeadas, yo digo, el reino de los cielos es de aquellos que sufren. Y entonces, el honor de haber sido llamado por Jesús, este hombre extraordinario, para auto-iluminarme, porque aquello que supongo hacer a los otros estoy haciéndolo a mí mismo; el bien que hacemos nos hace bien, el mal que practicamos nos hace mal.

   ¡Qué filosofía de vida! la filosofía del Espiritismo, esa certeza de que la vida es muy rica, es muy bella, es atrayente y nos induce a la abnegación, a la entrega total por el ideal de una humanidad mejor. Y en este XX Congreso Espírita, cuando nosotros estaremos estudiando esta filosofía gratificadora, notable, «el Espiritismo como filosofía de vida», no como una secta, una religión más, no como algo de vanidad, como algo para presentar nuestras vanidades científicas con nombres complicados que no dicen nada y no resultan en transformación moral, en este XX Congreso Espírita Nacional de España, tendremos la oportunidad de profundizar, de conocer los caminos, la metodología de la esperanza, la metodología de la felicidad, de poder transformar el mundo con nuestra transformación moral interior.

   Hoy se ha muerto Nelson Mandela, el icono más extraordinario en el siglo XXI porque vivió después de 27 años en la cárcel, 20 años en una aislada y 7 años en una cárcel normal, salió del odio, de la violencia para la paz. Se hizo pacífico, se hizo pacificador y deja su patria en las manos de sus coetáneos, de sus ciudadanos, pero ha cumplido su misión. ¿Por quién estará siendo recibido este hombre, por cierto? por Gandhi, por otros extraordinarios que lo aguardan en el más allá porque es el primer mártir, el icono, que no fue asesinado. Martin Luther King Junior y todos los héroes de la no violencia pagaron con la vida comenzando por Jesucristo, que fue el pacífico pacificador. Y Nelson Mandela comienza un nuevo historial de pacíficos que tienen una muerte pacificada; lo homenajeamos por todo lo que ha conseguido en nombre de la paz. La paz permanezca con nosotros, que tengamos el coraje de no reaccionar, el coraje de actuar. Que todos sepan que somos realmente espiritistas por nuestros actos, no por nuestras palabras. Que todos nos miren y perciban que somos diferentes para mejor en la conducta, que somos personas felices, tranquilas, que amamos a la vida, que disfrutamos porque el placer no es solamente sexual, hay el placer estético, el placer ético, el placer fraternal, ¿puede haber algo más maravilloso que encontrar a una persona querida, de poder sonreír y hablar de las bellezas del mundo espiritual, dialogar? Entonces, en ese momento muy grave, si nosotros no podemos ser un sol, que seamos por lo menos una luciérnaga en la noche oscura para disminuir la amargura de aquel que camina en la oscuridad.

   ¡Oh, Señor Dios! Me gustaría ser semejante a una lluvia que cayera sobre la Tierra árida y la hiciera reverdecer en flores de todos los colores. Me gustaría ser semejante a un río caudaloso para atender la sed de los árboles, de los pájaros, de la humanidad, pero si no lo consigo, permíteme ser un vaso con agua fría para matar la sed, la agonía de alguien en soledad. Me gustaría ser la montaña altanera de donde se tuviera la visión de la Tierra entera para demostrar la grandiosidad de tu amor, pero si no lo consigo, te quiero pedir ser una piedra por donde anden aquellos héroes de la muchedumbre. Me gustaría ser un trigal para poder transformarme en panes para atender el hambre de la humanidad, pero si no lo consigo, déjame ser un grano que cayendo en el suelo se multiplique en panes y disminuya el hambre de toda la gente. Me gustaría ser una escalinata para llevar las personas por sus peldaños a las alturas, pero nada soy, déjame ser por lo menos el primer peldaño. Me gustaría ser poeta, orador, esteta, artista, para cantar la belleza, la magia, pero como nada soy, nada tengo, me quedo en el camino para cuando pase alguien por mi lado, yo le pueda preguntar «Hola amigo, ¿dónde vas?» y si él me contesta «¿Qué quieres de mí?» le diga «Soy tu hermano, dame la mano, soy tu amigo, iré contigo» y de lado a lado pueda decir ¡Gracias Señor! porque nací, ¡Gracias Señor! porque creo en ti, por tu amor, ¡Gracias Señor! Por vuestra atención: ¡muchísimas gracias señores!

(Resumen de la conferencia proferida por Divaldo Franco, cuyo texto completo se encuentra disponible en la web de la fee)

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                                      SENTIMIENTOS

                            


  Sentir, es abrir nuestra alma a las fuentes de la Vida. Amar es abrirla a Dios. Para sentir debemos estar educados en las emociones y amar constituye la culminación de una parte importante de nuestro proceso evolutivo. La Vida fluye por todo el Universo, como manifestación del pensamiento divino, el cual a su vez, es fuente de Amor.

  Así pues cuando trascendemos el periodo de las emociones, entramos en el del sentimiento. Dejamos entonces atrás nuestros vestigios animales, que solo se basaban en acciones y actos instintivos, pasando entonces a almacenar, a tener memoria emocional. Al recibir Amor, almacenamos la emoción que nos produce y ella se instala dentro de nosotros mismos.

  Sentir nos faculta para provocar nuestras sensaciones y emociones en los demás, como fruto de nuestras conquistas en el campo emocional. El acto de sentir dota al hombre de una característica todavía latente en los animales. No obstante, es conveniente recordar que al igual que con los pensamientos, podemos tener sentimientos positivos ( de paz, de amor, de alegría, de felicidad), o bien negativos ( rabia, ira, tristeza, desamor, infelicidad... ). Debemos encauzar los sentimientos de la misma forma que los pensamientos y que las emociones, es decir, cultivando y esparciendo los positivos para beneficio propio y de los demás. Al mismo tiempo, debemos rectificar aquellos negativos, para que no se instalen en las demás criaturas.

  Una vez que estemos trabajando para esta educación, con la certeza que es en beneficio propio y común a los seres que nos rodean, estaremos empezando a amar.  Nuestro amor será completo cuando en nuestro corazón no haya sitio para nada más. Entonces habremos dejado atrás pensamientos. emociones y sentimientos negativos, el espacio de los cuales habrá sido ocupado por el sentimiento sublime del Amor. Han habido pocos seres tan evolucionados en nuestro planeta, que sólo hayan amado, pero aunque su ejemplo haya sido breve, su sublimidad haya sido tal, que como en el caso de Jesús, su ejemplo ha marcado toda una era de evolución moral.

- David Estany Prim. de su obra "Las facultades del espíritu", dictada por espíritus Hermanos de la Caridad.

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LA FE Y EL AMOR

“Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado toda su fortuna sin obtener ninguna mejoría, incluso había empeorado, al oír hablar de Jesús, se acercó a él
por detrás entre la gente y le tocó el manto, pues se decía: Con sólo tocar sus vestidos, me curo. Inmediatamente, la fuente de las hemorragias se secó y sintió que su cuerpo estaba curado de la enfermedad. Jesús, al sentir que había salido de él aquella fuerza, se volvió a la gente y dijo: ¿Quién me ha tocado? Sus discípulos le contestaron: Ves que la multitud te apretuja, ¿y dices que quién te ha tocado? Él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. Él dijo a la mujer: Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad.”
(Marcos, V. 25-34).

      Sabiduría y santidad son los dos atributos para la adquisición de la felicidad.
La Luz da sabiduría, la Religión da santidad, pero sólo el Amor resume toda la Ley y los Profetas.
      La Esperanza consuela y anima; la Caridad robustece y ampara; la Fe salva; el Amor anima todas estas virtudes; el Amor es la Ley.
      Los hombres titubean; la Humanidad degrada; todo parece perdido como la nave golpeada por la tempestad. Aparece el Amor y hace oír su voz convincente: todo se calma.
      La bonanza sucede a la impetuosidad de los vientos y a la furia de los mares. La luz sucede a las tinieblas como el día sucede a la noche.
      No hay nada que manifieste mejor la Ley de Dios que el Amor. Su nombre, escrito únicamente con cuatro letras, indica los cuatro puntos cardinales de la felicidad espiritual; sus letras son luces; su luz brilla más y arde mejor que el Sol.
      La Esperanza está unida a la Inmortalidad; mas la Fe es inseparable del Amor.
      La mujer enferma, llena de fe, se aproxima al Señor, le toca los vestidos. “Haciendo eso, pensó: quedaré curada del mal que hace muchos años me aflige.” ¡Y el milagro se efectuó!
      Así les sucederá también a todos aquellos que tuvieran fe y se aproximasen a Jesús: “El que me siga no estará en tinieblas.”
      Todos los que tuvieran Fe, y con Fe buscasen vencer las dificultades, triunfarán porque el Amor coopera con la Fe para derrumbar barreras, destruir dominios, aniquilar obstáculos y suprimir dificultades.
      “Si tuvieras fe, dijo Jesús, dirás a este monte: pásate para allá y él pasará.”
      “Si tuvieras fe, dirás a esta higuera: trasplántate más allá, y así ocurrirá.”
      La misión exclusiva de Jesús fue revivir los corazones en la Fe, para que las almas lleguen a las alturas del amor de Dios.
      En todos sus viajes, el Maestro sembraba Fe, para que las gentes, con su producción, adquiriesen los tesoros del Amor.
      Es así como, cultivando sus enseñanzas, nosotros alcanzaremos los mundos de luz que se mueven en el Éter accionados por la voluntad de Dios.
      La Luz da Sabiduría y salva; Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida; el Amor es la Ley.

Cairbal Schutel 

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         Educación Espiritista

( 1ª de 2 )
                                                               

INTRODUCCIÓN
En las ciencias de la educación estudiamos que el ser humano es un ser incompleto y perfectible; es decir, que necesita del proceso educativo para avanzar y completarse.
Como piensan la mayoría de pedagogos e investigadores de la actualidad, el derecho a la educación responde a la misma naturaleza humana, por lo tanto, reducir el ser humano a una simple evolución biológica, es mermar sus posibilidades.
Nadie puede sustraerse al fenómeno educativo, siendo esta un proceso interactivo en el que el individuo se realiza en el seno de estructuras socio-culturales, políticas y espirituales. El mismo proceso del (re)nacimiento no es sino una nueva oportunidad (re)educativa que, por ley universal, nos permite ir limando los errores del pasado, de otras travesías… mediante las experiencias y desafíos del presente, rumbo al desarrollo de nuestro potencial eterno. 
Es cierto que vivimos en un mundo pluralista y en ocasiones competitivo, pero también es igualmente cierto que todos los seres humanos deben (y tienen) unos valores comunes porque, de lo contrario, dejarían de ser humanos. Inmersos en la aldea global estamos asistiendo a una incipiente percepción de interdependencia planetaria, más o menos generalizada, que parece brotar en muchos países, resaltándose inevitablemente el derecho natural a la educación como algo que trasciende el ámbito y los intereses de los Estados, apelando a un compromiso mundial.
Esta actual sensibilidad ante las posibilidades (y carencias) del hecho educativo parte de los movimientos pedagógicos de la Escuela Nueva (finales del s. XIX y principios del XX); continúa con el periodo siguiente al finalizar la II Guerra Mundial (concepción de la cultura como patrimonio a conservar y como uno de los derechos fundamentales), y se afianza a finales del s. XX y principios del XXI a través de la UNESCO, el Consejo de Europa, etc., con las políticas culturales y la consideración de la cultura como factor esencial del progreso.(1)
Es atendiendo a este valor de la educación como derecho fundamental y factor de desarrollo que se desprende la idea de que esta debe ser global y plural, porque debe atender las distintas facetas y edades en que el hombre desarrolla su personalidad, abarcando tanto al periodo escolar como a la edad adulta (educación permanente), y del mismo modo, atendiendo tanto los conocimientos tecno-científicos como aquellos que hacen viable su desarrollo interno.
Es aquí donde se hace esclarecedora la necesidad de superar el desgastado modelo instrumental-materialista (que afecta también al sistema educativo actual), sistema que condiciona al niño y limita a la juventud al simple molde económico, transfiriendo consignas pseudo-educativas (a menudo del todo erróneas) que venden una supuesta felicidad cuando en realidad los coloca como potenciales clientes al servicio del mercado.
Así como no existe progreso auténtico sin educación, no existe evolución real sin espiritualidad.
ESPIRITISMO: PEDAGOGÍA UNIVERSAL DE LAS ALMAS
El Espiritismo es la filosofía secreta pero latente en todas las épocas y culturas de la humanidad, la ciencia implícita tras los fenómenos naturales, sociales y religiosos de la humana experiencia. Con el sentido unificado y concreto que hoy la entendemos, toma cuerpo de doctrina en la 2ª mitad del s. XIX, con la publicación de El libro de los espíritus, a través de la codificación hecha por Allan Kardec (pseudónimo de un educador discípulo del gran Pestalozzi y, como él, uno de los padres de la pedagogía moderna).El espiritismo es la misma ciencia de la vida, aquella que posibilita al hombre su formación completa en todos los ámbitos de expresión del ser, incluyendo el ineludible proceso de espiritualización y mejora a través de los campos del bien, como ciudadano completo, consciente y comprometido, y como espíritu inmortal (el autentico proceso educacional no sería tal si atendemos exclusivamente los aspectos cognitivos y-o intelectuales, siendo la persona no solo un ente instrumental sino trascendental).
Es, al mismo tiempo, un colosal tratado filosófico-moral y una completa praxis educativa de carácter integral y esencialmente humanista. Reúne pues los méritos suficientes como para ser propuesta por los Espíritus superiores como la III Revelación.
La doctrina espiritista se erige en la pedagogía universal de las almas, la docencia libre, ennoblecedora y espiritual que todos esperamos (aunque la mayoría ignoremos). Una pedagogía no solo válida para la breve existencia carnal, sino que además, prepara para la siguiente, aquella que todo hombre vive una vez cesa la experiencia carnal como la entidad multidimensional que es. Podemos trazar la proyección histórica del Espiritismo como filosofía educativa con una línea que partiría de los bosques sagrados de la Europa celta, continuaría a través de la Escuela de Atenas (Sócrates y Platón son precursores del Espiritismo) y más tarde con las enseñanzas del primitivo cristianismo simbolizado en la mansión del camino… Del mismo modo, sintonizaría inevitablemente con el pensamiento humanista de la Ilustración y los movimientos de la nueva pedagogía (especialmente la “Escuela Popular” de Pestalozzi y las propuestas innovadoras de la “Escuela Nueva”), sin olvidarnos de la psicología transpersonal que irrumpe a finales de los 60s.
La enseñanza espiritista lleva explícitas ciertas características, como son:
• Carácter universal
• Ser abiertamente democrática y esencialmente humanista
• Apuesta por la integración ciencia-espiritualidad(2)
¿QUE APORTA LA EDUCACIÓN ESPÍRITA?
Vivimos una época de transición donde, especialmente la cultura occidental, se enfrenta a lo sembrado durante centurias a base de ostracismo y autocomplacencia que la han terminado por conducir a esta crisis (algo mucho más profundo que la inestabilidad de los mercados). Y, precisamente ahora, que tanto necesitamos la prevalencia de los valores superiores que nos hermanan, la filosofía y la moral son prácticamente excluidas del sistema educativo a base de políticas restrictivas y abiertamente utilitaristas.
La escuela y la universidad se ven reducidas a la mera instrucción (y esta, enfocada casi exclusivamente al mercado laboral), hasta el punto que más que educar para la vida nos instruyen para la competitividad. De manera generalizada, todo se sintetiza en una educación ambigua orientada para el éxito (pero, ¿ qué éxito?); lo que es igual que prepararnos para retroalimentar al sistema (capitalista) que forma parte del paradigma obsoleto que, precisamente, debemos superar y cambiar por presentar evidentes signos de desgaste.
Mediante consignas manipuladoras y a través del aparato publicitario y administrativo nos inducen al culto del becerro de oro (consumismo y exaltación de los sentidos), convirtiéndonos en hijos de la insatisfacción y la neurosis… hecho que propició tantas veces la caída de las anteriores civilizaciones. Parece que el ego se resiste a aprender de la historia…
Educación para la trascendencia
Para comprender el proceso educativo humano de manera integral el Espiritismo considera imprescindible la educación de la espiritualidad inherente a la persona, como ser psico-biológico, social y espiritual.
Junto a la Cultura de Paz (propuesta por la ONU en 1999), se hace igualmente necesario una educación de la trascendencia, pues, a parte de favorecer el auto-desarrollo personal actuaría como profilaxis perfecta para incentivar en el hogar y en la escuela, la comunidad y el mundo el cultivo de los valores ennoblecedores (en lugar de limitarnos a la competitividad y la lucha de intereses).Es en este punto, que el estudio y práctica del Espiritismo como doctrina filosófica y escuela superior del pensamiento, ayudaría a la criatura humana a evitar acudir al falso refugio del hedonismo disgregador y anestesiante de los valores superiores (que todo hemos venido para desarrollar), así como en el nihilismo que gobierna en buena parte de la sociedad y la cultura, que, a corto o largo plazo, tan solo conduce al hastío, el desencanto y el bloqueo existencial… precisamente por apartarnos de nuestra realidad espiritual y eterna, quedando distanciados de nosotros mismos, y por extensión de los demás.
La religiosidad es opcional, pero la espiritualidad es inevitable si hablamos de salud y progreso integrales.
El materialismo y el pensamiento hedonista que sólo persigue la efímera satisfacción de los sentidos, por funcionar como bloqueadores del potencial humano (y por lo mismo, como fuerzas contrarias a la evolución), deberían encontrar en la cultura los medios necesarios para ofrecer a la criatura humana opciones más elevadas y equilibradas de superación de conflictos y desarrollo personal. Por ello, la doctrina de los Espíritus, como poderoso contrapunto al egoísmo, propone desde 1857 por encima de todo: las actitudes ennoblecedoras, el compromiso humano (más allá de la actual existencia) y las obras solidarias dentro de una concepción vinculante a la educación formal.
( Continúa y finaliza en la siguiente publicación)
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sábado, 21 de febrero de 2026

El Espiritismo como filosofía de Vida ( Parte 1 de 2)

 INQUIETUDES  ESPÍRITAS

1.- La crisis de la muerte: Relato de un desencarnado

2.- Un caso familiar contado por Divaldo

3.- Poderoso caballero... (Para reflexionar)

4.- El Espiritismo como filosofía de Vida ( Parte 1 de 2)

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LA CRISIS DE LA MUERTE: RELATO DE UN DESENCARNADO


     Extraigo este caso de una obra titulada. “Letters and Tracts on Espiritualism”, que contiene los artículos y las monografías publicadas por el judío Edmonds, de 1854 a 1874. Se sabe que Edmonds era un notable medium psicógrafo, parlante y vidente. Algunos meses después de la muerte accidental de su compadre, el judío Peckam, a quien él estimaba mucho, se dio el caso de que Edmonds escribiera un largo mensaje, en el cual su amigo muerto refería las circunstancias de su muerte. Los pasajes siguientes están sacados de dicho mensaje:

 "      Si hubiese podido escoger la forma de desencarnar, ciertamente no hubiese escogido la que el destino me impuso. Aunque ahora en el presente no me quejo de lo que aconteció, dada la naturaleza maravillosa de la nueva existencia que se abrió súbitamente delante de mí.

En el momento de la muerte, reviví como en un panorama, los acontecimientos de toda mi existencia. Todas las escenas, todas las acciones que yo hice pasaron delante de mi vista, como si se hubiesen grabado en mi mente, en fórmulas luminosas. Ni uno solo de mis amigos, desde la infancia hasta la muerte, faltó a la llamada. Cuando me hundí en el mar, llevando en los brazos a mi mujer, se me aparecieron mi padre y mi madre, y fue esta última la que me sacó del agua, haciendo muestra de una energía cuya naturaleza solo ahora comprendo. No recuerdo haber sufrido. Cuando me sumergí en las aguas, no experimenté sensación alguna de miedo, ni siquiera de frío o de asfixia. No me acuerdo de oír el estruendo de las olas quebrando sobre nuestras cabezas.

Me desprendí del cuerpo casi sin darme cuenta y, siempre abrazado a mi mujer, seguí a mi madre que había venido para acogernos y guiarnos. El primer sentimiento triste no me asaltó hasta que no dirigí el pensamiento hacia mi querido hermano, por ello mi madre, sintiendo mi inquietud, me anunció “Tu hermano tampoco tardará mucho en estar con nosotros.” A partir de ese instante toda sensación de tristeza desapareció de mi espíritu. Pensaba en la escena dramática, que acababa de vivir, únicamente con el propósito de socorrer a mis compañeros de desgracia. De inmediato vi que estaban saliendo de las aguas del mismo modo que yo lo estaba. Todos los objetos me parecían tan reales a mí alrededor que, sino hubiese sido por la presencia de tantas personas que sabía muertas, habría corrido al lado de los náufragos. Quise informarte de todo esto a fin de que puedas transmitir una palabra de consuelo a los que imaginan que sus seres amados y que desaparecieron conmigo sufrieron agonías terribles, al verse presas de la muerte. No tengo palabras para describirte la felicidad que sentí cuando vi llegar a mi encuentro, una a una, las personas que más amé en la Tierra acudiendo a darme la bienvenida a las esferas inmortales. No habiendo estado enfermo y no habiendo sufrido, fácil me fue adaptarme inmediatamente a las nuevas condiciones de existencia…"

Con esta última observación el Espíritu alude a una circunstancia que concuerda con las informaciones acumuladas, obtenidas sobre el mismo asunto, por gran número de otras entidades mediúmnicas, esto es, que solo en los casos excepcionales de muertes imprevistas, sin sufrimientos y combinadas con estados serenos del alma, es posible que el Espíritu atraviese la crisis de la desencarnación sin tener necesidad de quedar sometido a un período más o menos largo de sueño reparador. Al contrario, en los casos de muerte consecutiva a larga enfermedad, en edad avanzada, o con la inteligencia absorta en preocupaciones mundanas, u oprimida por el terror a la muerte, o, incluso firmemente convencido de su aniquilación, los Espíritus estarían sujetos a un período más o menos largo de inconsciencia. Señalaré que estas observaciones ya se refieren a uno de esos “detalles secundarios” aludidos al principio y en los cuales apreciamos desacuerdos aparentes que, en realidad, se resumen en concordancias reguladas por una ley general, necesariamente manifestada de forma diferente, según la personalidad de los difuntos y las diversas condiciones espirituales al desencarnar.

Es necesario reparar además en el detalle interesante donde el muerto dice haber experimentado la visión panorámica de todos los acontecimientos de su existencia en el momento de morir. Se sabe que este fenómeno es familiar a los psicólogos; por haber sido referido muchas veces por supervivientes de naufragios. Ahora en el caso relatado por el judío Edmond, como en muchos otros casos del mismo género, asistimos al hecho importante de que un muerto afirme haber pasado, a su vez, por la experiencia de visión panorámica, del que tanto hablan los náufragos salvados de la muerte, esto se vuelve teóricamente importante, teniendo en cuenta que el judío Edmond no conocía la existencia de los fenómenos de esta especie, ignorados por los psicólogos de su época. Él, pues, no podría haberse sugestionado en ese sentido, lo que constituye una buena prueba a favor del origen, extraño al médium, del mensaje que se trata. Indicaré finalmente que, en este episodio ocurrido en los primeros tiempos de las manifestaciones mediúmnicas, ya se observan muchos detalles fundamentales, concernientes a los procesos de desencarnación del Espíritu, los cuales serán después constantemente confirmados, en todas las revelaciones del mismo género. Así por ejemplo, el detalle de que el espíritu no percibe, o casi no percibe, que se separase del cuerpo y, todavía menos, que se encontrase en un medio espiritual.

También el otro detalle de que el Espíritu se encuentra con forma humana y está rodeado de un medio terrestre, de pensar que se expresa de viva voz como antes, y percibir, como antes, las palabras de los demás. Señalemos todavía otro detalle: el de encontrar, el Espíritu desencarnado, al llegar al umbral de su nueva existencia, para acogerlo y guiarlo, a otros Espíritus de muertos, que son generalmente sus parientes más próximos, pero que también pueden ser sus más queridos amigos, o los “Espíritus-guías”. Detalle fundamental también este que, como los otros, será confirmado por todas las revelaciones trascendentales sucesivas hasta nuestros días, salvo siempre circunstancias más o menos especiales de muertos moralmente inferiores o degradados, a los cuales la inexorable “ley de afinidad” (ley físico-química irresistible en su poder fatal de atracción entre semejantes) prepararía condiciones de acogida muy diferentes de las que se deparan a los Espíritus evolucionados.

Ernesto Bozzano

Extraído del libro "La crisis de la muerte"

 

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UN CASO FAMILIAR CONTADO POR

 DIVALDO

Voy a contarles algo que pasó en mi familia.

Tenía una hermana que odiaba a nuestro padre, y mi padre odiaba a mi hermana.

Un día me dijo: — Tu padre es un sinvergüenza, odio a tu padre.

Le dije que él es nuestro padre, y debería tener más paciencia con él. En esta encarnación es un hombre digno, un hombre de muy buena conducta.

— Lo sé, ¡pero lo odio!

Un día iba en el autobús con mi padre y él me preguntó por qué mi hermana lo odiaba tanto, y le respondí que debía haber una razón;

era muy joven, menor de edad y católico; aún no era espírita.

Ambos vivían en la misma casa, pero se evitaban.

Mi hermana era mayor que yo, ya era adulta.

Pasaron los años y comencé a darme cuenta de que eran problemas del pasado, de una reencarnación anterior.

Invité a mis padres a vivir conmigo en Mansão do Caminho, por los problemas que ya existían en la casa y ellos fueron, mi padre fue primero.

Un día mi hermana vino a mí y me dijo:

— Por favor Divaldo, a la luz de la Doctrina Espírita, ¿por qué odio tanto a nuestro padre?

— Porque Él te hizo daño, tú, nuestra madre y Él eran un triángulo amoroso. Él te engañó, traicionó a su esposa que hoy es nuestra madre, pero fuiste tú quien lo atrajo y él terminó abandonándote. Has venido ahora como hija para alcanzar el amor.

Pasaron los años y mi padre enfermó. Los espíritus que trabajan conmigo y me ayudan con las tareas mediúmnicas me dijeron que él iba a desencarnar.

Fui a la casa donde estaban mi madre y mi hermana, y le dije que valía la pena ir a hablar con nuestro padre.

Ella no quería ir de ninguna manera. Le dije que entrara a la habitación y le pidiera perdón y que todo estaría bien.

Ellos nunca pelearon, era un odio que venía desde la infancia.

Ella me pidió que entrara con ella a la habitación. Él estaba en precoma.

— Habla con él, porque reconocerá tu voz, Ella habló y él se despertó. Despertó y vio la escena en Argelia, donde habían vivido un drama muy desafortunado, ella como su amante y nuestra madre como esposa traicionada, fue un drama terrible.

Él con la voz muy débil, pidió perdón. Ella lo abrazó y lo llamó papá por primera vez. Sellaron la paz entre ellos.

Ella estaba muy arrepentida, seguía preguntándome:

— ¿Cómo pude haber hecho eso?

— Tenía razones en tu subconsciente. Somos los actos que practicamos y que quedan archivados en nuestro periespíritu, conocido como cuerpo astral.

— ¿Qué puedo hacer para reparar el odio que he albergado todos estos años?

— Haz el bien.

Ella dijo que quería trabajar en Mansão do Caminho y quería trabajar para los niños más infelices.

Mi hermana era muy temperamental y al principio le dije que no, porque podría causarme problemas, pero me convenció.

Se hizo cargo de toda la guardería, en la que había 180 niños entre 2 meses y 2 años y medio. También trabajabó cosiendo las ropas de los niños.

Muchas veces la veía llorar, sabía lo que era pero preguntaba ¿qué pasó? Sabía que era la purificación.

Muchas veces nos encontramos en una familia que no es la que nos gustaría estar, pero es la familia con quienes tenemos deudas. Por lo tanto, mire a sus familiares difíciles con cierta compasión.

Ella desencarnó en paz; sufrió dos derrames cerebrales y su cuerpo no pudo soportar el segundo. Después de un tiempo ella vino a mí, con mi padre y mi madre, todos perfectamente en paz.

Divaldo Franco

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              PODEROSO CABALLERO...

                            Para reflexionar....



"porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el  
cual codiciado por algunos, hizo que se extraviaran de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores" (1 Timoteo 6:10).


     El dinero, en sí mismo, no es un mal. El amor al dinero lo 
es. El dinero es como un ladrillo. Puede usarlo para  construir una catedral o para aplastar la cabeza de alguien.

        El dinero, por sí solo, no es ni bueno ni  malo. La codicia es la raíz de todo el mal. (Paul W. Powell)

       Sabemos que el dinero forma parte de la vida de todos. Sin  
él, casi nada conseguimos hacer. Y ¿hasta que punto hemos sabido manejar el dinero? ¿Qué importancia  ha tenido en nuestras vidas, especialmente en la espiritual?

       El misionero Paulo, personaje importante en las Sagradas  Escrituras, dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males. ¿Y qué  quiso decir con eso? ¿Qué es pecado, tener dinero  o querer poseerlo? Claro que no. El dinero, usado con sabiduría delante de Dios, es una gran bendición, no solamente para quien lo tiene como para aquéllos que son bendecidos por aquéllos que lo tienen.

       Pero cuando olvidamos lo que es correcto, lo que es honesto, lo que es verdadero, lo que es puro, en busca de riquezas, entonces desagradamos al Señor y nos apartamos de Su presencia.    

      Cuando usamos el dinero para "comprar la bendición de Dios" también estamos pecando. Cuando gastamos más de lo que ganamos, cuando no colocamos límites en el uso del dinero que Dios nos da, hundiéndonos  en deudas y en aflicciones, también  nos estamos  alejando del Señor y de todo cuanto Él  nos puede  proporcionar.


    Si queremos ser aprobados por Dios en el uso del dinero,  
debemos colocar lo que ganamos y nuestras necesidades en Su  altar. Dios nos orientará y, si fuese necesario, multiplicará nuestro salario. Hará caer sobre nosotros y nuestra casa "lluvias copiosas de bendiciones" .

      ¿Ha sido su dinero usado para construir un altar para adorar a  Dios o para hacer un muro para sus lamentaciones?

- Paulo Barbosa-
                                                            
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EL ESPIRITISMO COMO FILOSOFÍA DE 

                  VIDA (Parte 1 de 2 )

                                       


El Siglo XVII se significa por ser un notable momento cultural y científico, cuando hombres y mujeres como Hobbes, Locke, Lord Bacon… han resuelto cambiar la estructura de la ciencia empírica separándola así de la intolerancia religiosa. Hasta aquel momento, la cultura estaba detenida en las pasiones clericales y la ortodoxia religiosa administraba el conocimiento internacional. Lord Bacon tuvo la oportunidad de afirmar que «una filosofía superficial induce el pensamiento humano al materialismo, mientras que una filosofía profunda conduce al hombre a la verdadera religiosidad».

      Posteriormente, casi 300 años después, otro pensador francés tendrá ocasión de afirmar: «Brindarnos con una religión científica y nosotros nos doblegaremos ante su realidad».

    Es en ese periodo que la cultura humana conoce a Blaise Pascal. Cuando era un niño, a los cuatro años de edad, revela un conocimiento transpersonal, porque con esa edad, en la habitación donde vivía, logró interpretar hasta la trigésima cuarta proposición de Euclides, sin maestros y sin libros, produciendo en su padre, un gran matemático, una sorpresa fantástica ¿Cómo era posible que un niño de cuatro año supiese tanto de matemáticas griegas? Porque, indudablemente, era la reencarnación de aquél que propuso estas ecuaciones matemáticas, y nunca habían sido solucionadas.

   Hacía poco, Nicolás Copérnico presentaba su obra sobre el heliocentrismo, tenía cuidado con la Inquisición y afirmaba en el prefacio de esa obra extraordinaria: «He tenido un sueño, he imaginado que hay una probabilidad remota de que no sea la Tierra el centro del Universo, supongo que, por cierto, y esto es un sueño, habrá otra explicación. El Sol no sería tampoco el centro del Universo, sino el centro de nuestro sistema alrededor del cual gravitarían los planetas, los cometas, los satélites».

   Y la obra de Nicolás Copérnico marca el momento en que la ciencia diverge de la religión, que afirmaba que la Tierra era el punto central del cosmos, y Jerusalén el punto central de la Tierra. Se afirmaba, como si fuera ciencia, que si se saliera de Jerusalén y se marchara en una dirección se caería en el abismo, y en ese abismo la vida sería destrozada por los gigantes, por los monstruos. Cuando, con el viaje de circunvalación de Vasco de Gama, en Portugal se pudo probar que saliendo de un punto y viajando siempre en la misma dirección se retornaría al mismo punto, se vino a destruir esa teoría, demostrando que la Tierra era esférica, tenía la forma de una manzana.

   A partir de ahí, el gran pensamiento de Galileo Galilei que, con un telescopio doméstico, mirando a las estrellas, se daba cuenta de que Nicolás Copérnico tenía razón, no era la Tierra inmóvil como afirmaba la Biblia, como afirmaba la religión. La Tierra se movía, pero no solamente la Tierra alrededor del Sol, sino también el Sol y todos los astros alrededor de otra estrella más poderosa. Era la primera vez que se intuía la formación de una galaxia, la grandiosidad del cosmos, la infinitud del Universo.

   Posteriormente, Tycho Brahe tendrá la oportunidad de afirmarlo por medio de demostraciones de laboratorio. Es entonces cuando Sir Isaac Newton irá a demostrar que este universo no está sustentado por la mano de Dios, sino por una ley, la Ley de Gravitación universal. Con la caída de una manzana, él tuvo la idea perfecta de que: cuanto más pesado es el cuerpo, más corta es la caída. La ley de la gravitación universal es un salto extraordinario en la ciencia para encaminar el pensamiento en dirección al infinito.

   Y el siglo XVIII comienza con la Enciclopedia, Voltaire y los grandes pensadores filosóficos, al lado de ellos, Montesquieu, Diderot, predicando un cambio total en la cultura sociológica y al mismo tiempo filosófica. Estaba en boga el pensamiento de Sócrates y de Platón. En ese momento los revolucionarios de 1789 embisten en beneficio de los derechos humanos, en contra del derecho divino de los reyes, ¿por qué ese privilegio? Todos nosotros somos divinidades enclaustradas en la materia.
      Es el momento cuando en el día 21 de noviembre de 1793, en la catedral de Nôtre Dame, Pierre-Gaspar Chaumette, desde el púlpito de la iglesia ante 15.000 personas declara: «No necesitamos de Dios, nuestros dioses ahora son la Ciencia y la Razón». Comienza el materialismo revolucionario de Francia, en que todos los nombres religiosos tienen que ser apagados. Lentamente viene la destrucción de los ideales de fraternidad, de libertad, de igualdad, pero la divinidad vigila y en el día 2 de diciembre de 1804, después de haber firmado un Concordato con el Vaticano, Napoleón Bonaparte trae de vuelta a Dios a Francia. Es curioso el atrevimiento del ser humano, había expulsado a Dios por el discurso de un revolucionario, y ahora un dictador traía a Dios de vuelta por intermedio de un decreto.

    Pero en ese momento, dos meses antes, está reencarnándose en Francia, en la ciudad de Lyon, el gran Espíritu que en el pasado había dedicado su vida a la vitalización de un cristianismo puro sin la teología, sin las manifestaciones ceremoniales, sin las supercherías, que había sido Jan Huss de Checoslovaquia, particularmente de su capital, de Praga. Este hombre que fue asesinado por el concilio de Constanza, se cuenta que cuando estaba siendo quemado decía: «Vosotros, hoy, quemáis el pato», porque “huss” en checo significa pato, «pero un día vendrá un cisne que volará tan alto que vuestras llamaradas no lo alcanzarán». Estaba llegando ahora a la Tierra Jean Huss que recibió el nombre de Hippolyte Léon Denizard Rivail. Dos meses antes, cuando el periodo napoleónico llegaba a su esplendor, se reencarnaba el futuro misionero de Jesús: Allan Kardec.

   Después de la muerte de Schopenhauer, Alemania nos propicia la presencia de otro muchacho muy infeliz, porque era hijo de un pastor luterano y a la vez su madre era muy beata, vivía mucho en la iglesia; y él fue a estudiar teología y al hacerlo detestó la religión. El sentimiento de religiosidad para este muchacho, Friedrich Nietzsche, no tenía ningún sentido, porque la vida para él era de depresión. Experimentaba trastornos de conducta, pero era genial; su pensamiento filosófico era contrario a Hegel. Porque la vida dentro de la tradición cristiana, conforme es presentada por las doctrinas ortodoxas, no tenía sentido ninguno, era miserable, era triste, hasta que enloquece totalmente. El pensamiento de Hegel y de Kant con la razón pura, son dejados atrás.

   Cuando entonces, en Noruega, surge otro notable pensador: Kierkegaard. Kierkegaard tendrá necesidad de decir que la religión organizada, la religión tradicional es una farsa; el verdadero cristianismo no está en la iglesia, y él era un sacerdote. El verdadero cristianismo está en la práctica del bien y en la necesidad del ser humano de amar, amar al prójimo; cambiar completamente los ceremoniales, las presentaciones culturales, artísticas, formales, del mundo, para que se pueda hacer un viaje íntimo en dirección a la divinidad.

   El siglo XIX se caracteriza a la vez por otro filósofo que propone un cambio, este filósofo es Auguste Comte, que irá a establecer que la humanidad no necesita de una religión formal; tampoco necesita del materialismo total, del materialismo histórico. Propone otra forma de vivir, una filosofía de vida, una filosofía saludable que se llamará la Filosofía o Religión de la Humanidad, el Positivismo. Solamente creemos en aquello que podamos demostrar, solamente aceptamos aquello que constituya una prueba material. Entonces, es mejor no creer y practicar el bien, que creer y no tener una vida de ciudadano. Él proponía a sus discípulos una correcta visión del Universo, la visión ética de principios morales establecidos en la base, no de una doctrina religiosa, sino de aquello que era el bien. Y es esa doctrina fascinante que un día irá a atraer al profesor Hippolyte Denizard Rivail que, después de haber concluido su curso en una ciudad de Suiza, Yverdun, con el maestro Pestalozzi, retorna a Francia para aplicar el método pestalozziano a la educación.

   Pasan los años, la doctrina establecida por el positivismo gana las academias, surgen otros pensadores menos importantes. Cuando entonces, en el día 31 de marzo de 1848, en Londres, es presentado el manifiesto comunista. Karl Marx que es por encima de todo un financiero, un economista, sueña con una sociedad igualitaria donde todos tienen trabajo, donde todos tienen placeres, donde todos tienen hospital, escuela, derechos humanos. La propuesta de Karl Marx al presentar el manifiesto comunista a las 10 horas de la mañana en Londres produce una gran conmoción cuando él dice: «La religión es el opio de las masas». Eso fue un duro golpe para las religiones, y ¿por qué lo dijo? Porque las religiones decían a los campesinos, al pueblo, temed a vuestros patronos, respetadlos, porque después de que muráis, llegaréis al mundo espiritual, donde encontraréis el Cielo y vuestros patronos irán a los infiernos. Y esto es opio, porque cuando se muere un rico se celebra un acto litúrgico perdonándolo de todos los pecados, el primer día de cuerpo presente, el primer mes, el primer año. Y los ricos compran el reino de los cielos con las monedas miserables del sudor de los pobres. Era por lo tanto una propuesta muy justa, este tipo de religión es un opio que engaña y elude.

   Pero esa noche, al otro lado del Atlántico, en un lugarcito llamado Hydesville, una familia fundamentalista, metodista, no logra dormirse porque hay ruidos, raps, sonidos y comienzan las comunicaciones espirituales en la casa de la familia Fox. Las dos hermanitas comienzan a hablar con los muertos, a hacerles preguntas, y esos fenómenos toman cuenta de América, abandonan América, viajan hacia Inglaterra, atraviesan el Canal de La Mancha y vienen a situarse en París. París es la ciudad del placer, es la capital de las luces, se dice que una idea surge por la mañana, se queda vieja al mediodía y muere al atardecer.

   Empero, las mesas hablantes giratorias, las mesitas con las que se puede comunicar con el más allá, continúan hasta el último martes de mayo de 1855, cuando el profesor Rivail, en la casa de Mme. de Plainemaison, observa la mesita. Aquello que era una curiosidad, impresiona a este científico, frío investigador, profundo conocedor del alma humana; es maestro dedicado a crear la nueva experiencia humana. Y él pregunta: «¿Cómo es posible que una mesita que no posee cerebro ni nervios pueda pensar?»; y en ese momento la mesita le contesta: «No, no es la mesita la que piensa, somos nosotros, las almas de aquellos que hemos vivido en la Tierra». Comienza entonces el momento de la fenomenología racional. Cuando Allan Kardec, seudónimo que utiliza después de recibir una información de un Espíritu querido, Céfilo, que lo había conocido 20 siglos antes, 100 años antes de Jesús, cuando Julio Cesar invade las Galias y entonces Vercingétorix se enfrenta a Julio Cesar, había un sacerdote druida, de nombre Allan Kardec, que creía en la reencarnación. Y con ese seudónimo, el profesor Rivail irá a presentar al mundo la más extraordinaria obra de filosofía que es: El Libro de los Espíritus. Este libro extraordinario, en su segunda edición presenta 1019 preguntas filosóficas, morales, científicas, respecto al ser, al destino y al dolor que, posteriormente, León Denis irá a colocar en una obra máxima para explicar quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde marchamos, cuál es la razón del dolor.

   Todos nosotros nos preguntamos ¿por qué yo?, y cuando viene la muerte ¿por qué en mi casa? Olvidándonos que cada minuto de nuestra vida mueren 7000 personas, y que un día la muerte llegará a nuestro hogar llevándose un ser querido, dejándonos interrogantes dolorosos. Será Léon Denis quien nos dirá en su extraordinario libro respecto a la muerte: «He visto pasar las ciudades griegas, toda la cultura cubierta de las arenas del desierto, los árboles donde están grabadas las palabras de amor, he visto las tumbas reventadas, todo el silencio de la muerte, toda la muerte ha devorado en su continuo incesante devorar». Pero no hay momento más doloroso en la vida que cuando se ve un ser querido sobre el mármol de la muerte, los ojos que brillaban se apagaron, la voz que enunciaba palabras deliciosas, los latidos del corazón desaparecen, quién no ha preguntado: ¿Y ahora qué sucede? Y León Denis, ese poeta fantástico de Tours, Francia, ira a decir: «Tened alegría, porque ese ser continúa vivo, después de la muerte volverá a sentir, volverá a amar; deja la materia pero no abandona la vida, volverá a hablar a tu corazón, dará noticias personales. Alégrate porque la muerte nada más es que un cambio de vibración, es un cambio de una actitud a otra, alégrate porque los muertos viven». Esto lo dirá en Después de la muerte.

   Todo el tesoro histórico de la filosofía universal desde los antiguos egipcios, los caldeos, babilonios, griegos, romanos, hasta las culturas contemporáneas, desfilan por el lapicero mágico de Léon Denis, hablándonos de una filosofía espectacular, la filosofía socrático-platónica, la filosofía del idealismo de Sócrates, la filosofía de la ética moral de Platón, la filosofía que será encontrada posteriormente en el cantor de la Galilea, ese hombre tan extraordinario que ha dividido la historia, como ha escrito un notable mortal de la Academia Francesa de Letras al decir que Jesús fue tan grande que no cupo en la historia de la humanidad. Y, gracias a su cuna, la humanidad cuenta los hechos antes y después de él. Este hombre, Jesús, ha revolucionado así la Tierra, porque en un determinado momento: ¿Quién era el victorioso? Aquél que mataba ¿Quién era un héroe? Aquel que destruía vidas ¿Quién era el poderoso? Aquel que mataba. Y entonces Jesús viene e invierte la ética, cambia completamente el pensamiento sociológico, el pensamiento filosófico y el pensamiento científico. Porque el ser humano no nació con la fatalidad para la
 desgracia, el ser humano nació para la fatalidad de la plenitud como dirá, 19 siglos después, el extraordinario Carl Gustav Jung, al decir que una vida que no tiene sentido psicológico es una vida vacía. Todos nosotros necesitamos del sentido psicológico para vivir, de tener un significado.

 ( Continúa  seguidamente .... )

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