INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Visión espírita de la cremación
2.- El Principio Espiritual
3.- Miedo a la muerte
4.- Alzheimer: del Espíritu a la materia.
******************************
VISIÓN ESPÍRITA DE LA CREMACIÓN

¿El espíritu desencarnado sufre cuando su cuerpo es quemado? ¿Cuáles son los motivos que están haciendo cada vez más un número mayor de personas a optar por la cremación? ¿Qué aconseja el Espiritismo?
Cuando se estudia el comportamiento de la Humanidad a lo largo de los milenios, se observa la nítida preocupación del hombre con su futuro después de la muerte. Un individuo es declarado oficialmente muerto en el momento que cesan sus funciones vitales. Como cada grupo recibe la herencia social y religiosa de las tradiciones cultivadas por las generaciones anteriores, cabe a los miembros del grupo que el individuo pertenece cumplir los ritos tradicionales hasta la instalación definitiva del cuerpo en su morada.
INHUMACIÓN Y CREMACIÓN
La Inhumación es el ritual más practicado. Consiste en el entierro del cadáver en un nicho, generalmente en el cementerio de la comunidad. La cremación, es el acto de quemar el cadáver reduciéndolo a cenizas colocadas en una urna y enseguida sepultadas o esparcidas en un lugar previamente determinado. Sin embargo, conocida y practicada desde la más remota antigüedad por los pueblos primitivos de la Tierra no es muy utilizada.
El fuego pasó a ser utilizado por el hombre en la Edad de Piedra Fragmentada y, por su pureza y actividad, era considerado por los Antiguos como el más noble de los elementos, aquel que más se aproximaba a la Divinidad. Con la eclosión de la religiosidad, el ser humano fue descubriendo que había algo entre el Cielo y la Tierra y el fuego pasó a ser utilizado en rituales religiosos.
Predominaba la creencia de que al quemar el cadáver, con él serían quemados todos sus defectos y al mismo tiempo el alma se liberaría definitivamente del cuerpo, llegando al cielo purificada y no volvería a la Tierra en forma de "apariciones" asustando a los vivos.
La cremación tuvo como base la fuerza purificadora del fuego. En los últimos tiempos, en todo el continente europeo han sido encontradas vasijas del Periodo Neolítico (Edad de la Piedra Pulida), llenas de cenizas de los individuos. Esos indicios revelan que la cremación ya era practicada en los principios de la Civilización de la Tierra.
Con el paso de los siglos la cremación se fue volviendo una práctica consagrada en el oriente (India, Japón, etc.), regiones de Grecia y la Antigua Roma donde vivían civilizaciones adelantadas que utilizaban el proceso gracias a los "status". Entre los pueblos ibéricos se hizo un rito generalizado, precedido de músicas, bailes y hasta banquetes. Con estas ceremonias se esperaba obtener actitudes benévolas de los dioses, buscando conducir las almas al Reino de los Muertos y allí cuando llegara sería recibida y cuidada con cariño.
LA INFLUENCIA DEL CRISTIANISMO
La evolución natural de la Humanidad y el ciclo iniciado con Jesús hace 2000 años modelando una nueva mentalidad, influenciaban sensiblemente en las costumbres culturales y religiosas de los pueblos. Con la expansión del cristianismo, en el intento de solidificar la fe, se fueron estableciendo dogmas, entre ellos, el de la Resurrección. Jesús, como descendiente de una de las doce tribus de Judá, fue sepultado conforme las tradiciones de la Ley Mosaica. La Iglesia proclamó como Dogma de fe que el Mesías resucitó en cuerpo y alma.
Con excepción de los países orientales donde la práctica es normal, el rito de la cremación quedó olvidado hasta el año 1876, cuando en Washington, en los Estados Unidos, en el intento de verificar el proceso, fue establecido el primer horno crematorio de los días actuales, provocando polémicas y controversias, sobre todo de la Iglesia que se posicionó contra la destrucción voluntaria del cadáver.
Sólo a partir de 1963, mediante la propagación del proceso en diversos países del planeta, el Vaticano con el Papa Pablo VI presentó una apertura, pero no se posicionó claramente cuando expresó que no prohibía la cremación, pero recomendaba a los cristianos, la piadosa y tradicional costumbre de la sepultura. La Iglesia tuvo sus razones para defender la Inhumación. Probar plenamente la cremación sería negar el dogma por ella establecido. *
En esa secuencia histórica se observa que en la cultura religiosa de todos los pueblos siempre flotó una nebulosa noción de espiritualidad y en ella la preocupación del hombre con su destino después de la muerte. Hasta que a mediados del siglo XIX, el francés Allan Kardec, el Codificador de la Doctrina Espírita, lanzó una nueva luz en los horizontes mentales del hombre cuando entreveía un mundo de inteligencias incorpóreas.
Los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación que habitan este mundo. Simples e ignorantes en su punto de partida, caminan para el progreso indefinido reencarnando sucesivamente. Durante la encarnación, la unión entre el periespíritu y el cuerpo es hecha a través de un cordón fluídico. Siendo la existencia terrena una fase temporal, después del cumplimiento de la misión moral, con la muerte del cuerpo físico el espíritu vuelve a su lugar de origen, siempre conservando la individualidad.
LA DESUNIÓN NO ES SÚBITA
Los lazos que unen el espíritu al cuerpo se deshacen lentamente. De una forma general todos sienten esa transición que se convierte en un periodo de perturbaciones variando de acuerdo con el estado evolutivo de cada uno. Para algunos se presenta como un bálsamo de liberación, en cuanto que para otros son momentos de terribles convulsiones. El desligamiento sólo ocurre cuando el lazo fluídico se rompe definitivamente.
Delante de la Nueva Revelación presentada por la Doctrina de los Espíritus y teniendo en consideración la perturbación que envuelve el periodo de transición, se preguntó: ¿incinerado el cuerpo cómo es la situación del Espíritu?
Consultado, el Mundo Espiritual se expresó así:
"Es un proceso legítimo. Como el Espíritu y el cuerpo físico estuvieron unidos mucho tiempo, permanecen hilos de sensibilidad que precisan ser respetados".
Esas palabras revelan que aunque el cuerpo muerto no transmita ninguna sensación física al Espíritu, sin embargo, la impresión de lo ocurrido al cuerpo es percibida por este, existiendo la posibilidad de que surjan traumas psíquicos. Se recomienda a los adeptos de la Doctrina Espírita que desean optar por el proceso de incineración, que se demore el acto por un tiempo de 72 horas, después del fallecimiento. (*1 )
Aunque la Inhumación continúe siendo el proceso más utilizado, la milenaria cremación, por mucho tiempo olvidada, volvió a ser practicada en los tiempos modernos. Este procedimiento se viene difundiendo ampliamente hasta en función de la falta de espacio en las grandes ciudades. Con el crecimiento de la población las áreas que antes eran destinadas para ser un cementerio se volvieron escasas.
CREMACIÓN: UNA CUESTIÓN DE ECONOMÍA
Adeptos de todas las sectas están optando por la operación de la incineración. Sus partidarios se fundan en diversas consideraciones. Para algunos está ligada a factores sanitarios, porque algunos cementerios pueden estar causando serio daño al medio ambiente y a la calidad de la vida de la población, en cuanto que para muchos usuarios de la cremación el proceso disminuye los encargos básicos económicos, entre ellos, la manutención de la tumba.
Según las leyes actuales sobre este asunto, la cremación como la inhumación, sólo serán efectuadas después de pasar 24 horas, contadas a partir del fallecimiento y, de que sean atendidas las exigencias prescritas. La prueba relativa a la manifestación del fallecido que desea ser incinerado debe estar expresada en una Declaración de documento público o particular.
Las cenizas resultantes de la cremación del cuerpo serán recogidas en una urna individual y la familia les dará el destino que el fallecido determinó. Muchos países ya cuentan con Jardines Memoriales y edificios llamados "Columbarios", con unas cajas para ser depositadas las urnas con las cenizas de los fallecidos pudiendo ser visitadas por los parientes.
Kardec, el Codificador dijo: "El hombre no tiene miedo de la muerte sino de la transición".
A la medida que hubiera madurez y comprensión para la extensión de la vida, el ser humano sabrá valorar cada momento de la vida terrena y dedicará al cuerpo el debido valor que merece. A través del cuerpo, el Espíritu se iluminará. Se rescata el pasado, se vive el presente y se prepara el futuro. En la desencarnación es restituida la libertad relativa al Espíritu en cuanto que el cuerpo permanece en la Tierra además de sus otros bienes materiales.
El Espíritu preexiste y sobrevive al cuerpo. Tanto la inhumación como la cremación son formas de acomodar el cadáver. Expresan el libre albedrío de cada uno. Ambos procesos destruyen el cuerpo. Para optar por la cremación es necesario tener un cierto desapego a los lazos materiales e incluso con la inhumación, Cuando el Espíritu está moralmente preparado, la separación le resulta menos dolorosa.
Fuente: Artículo de Maria Aparecida Romano
Aclaraciones finales de José Luis Martín: *.- El dogma de la resurección de Jesús en cuerpo y alma. fue promulgado por la Iglesia, basado en el relato de la aparición y permanencia física de Jesús tras su paso por el sepulcro ( un cuerpo físico no aparece y desaparece). Nada se conocía del cuerpo espiritual que, sin embargo, ya había sido mencionado antes por el Apóstol Pablo, o sea, el periespíritu explicado siglos más tarde por Allan Kardec. Por lo dicho, es de concretar aquí que Jesús resucito con su cuerpo fluídico, capaz de materializarse y desmaterializarse temporalmente, durante el corto periodo en que permaneció con sus discípulos y familiares tras su paso por la muerte y la sepultura. Sin embargo lo que sucedió con su cuerpo físico o cadáver, en realidad se desconoce.
*1.- La información de las 72 horas de espera procede del Plano Espiritual.
(Texto extraído de la Revista Cristiana de Espiritismo - Nº6 - Año 1 ) Traducido por Zona Espírita
********************************************
El principio espiritual
1.* La existencia del principio espiritual es un hecho que, por decirlo así, no necesita más demostración que el de la existencia del principio material. Es, en cierta forma, una verdad
axiomática: se confirma por sus efectos, como la materia por los que le son propios.
De acuerdo con este principio: “Dado que todo efecto tiene una causa, todo efecto inteligente debe tener una causa inteligente”, no hay quien no haga la distinción entre el movimiento mecánico de una campana agitada por el viento, y el movimiento de esa misma campana para dar una señal, un aviso, lo que demuestra por eso mismo que obedece a un pensamiento, a una intención.
Ahora bien, como a nadie se le puede ocurrir la idea de atribuir el pensamiento a la materia de la campana, se debe concluir que la mueve una inteligencia a la cual le sirve de instrumento para que se ponga de manifiesto.
Por esa misma razón, nadie tendrá la idea de atribuir el pensamiento al cuerpo de un hombre muerto. Si cuando está vivo, el hombre piensa, se debe a que hay en él algo que ya no existe cuando está muerto. La diferencia que hay entre él y la campana consiste
en que la inteligencia que hace que esta se mueva está fuera de ella, mientras que la que hace obrar al hombre está en él mismo.
2. El principio espiritual es el corolario de la existencia de Dios.
Sin ese principio, Dios no tendría razón de ser, puesto que no se podría concebir que la soberana inteligencia reinara durante toda la eternidad únicamente sobre la materia bruta, como no se podría concebir que un monarca terrestre reinara durante toda su vida exclusivamente sobre piedras. Puesto que no se puede admitir a Dios sin los atributos esenciales de la Divinidad: la justicia y la bondad, esas cualidades serían inútiles si Él sólo pudiera ejercitarlas sobre la materia.
3. Por otro lado, no se podría concebir un Dios soberanamente justo y bueno, que creara seres inteligentes y sensibles, para arrojarlos a la nada luego de algunos días de padecimientos sin compensaciones, y que se recreara en esa sucesión indefinida de seres que nacen sin haberlo pedido, pensando por un instante apenas para que sólo conozcan el dolor y se extingan definitivamente después de una efímera existencia.
Sin la supervivencia del ser pensante los padecimientos de la vida serían, de parte de Dios, una crueldad sin objetivo. Por ese motivo, el materialismo y el ateísmo son consecuencia uno del otro: al negar la causa, no pueden admitir el efecto; al negar el efecto, no pueden admitir la causa. El materialismo es, pues, coherente consigo mismo, aunque no lo sea con la razón.
4. La idea de la perpetuidad del ser espiritual es innata en el hombre; se encuentra en él en estado de intuición y de anhelo.
El hombre comprende que solamente ahí reside la compensación de las miserias de la vida. Esa es la causa por la que siempre ha habido y habrá cada vez más espiritualistas que materialistas, y más deístas que ateos.
A la idea intuitiva y al poder del razonamiento, el espiritismo agrega la sanción de los hechos, la prueba material de la existencia del ser espiritual, de su supervivencia, de su inmortalidad y de su individualidad. Especifica y define lo que aquella idea tenía de vago y abstracto. Muestra que el ser inteligente actúa fuera de la materia, tanto después como durante la vida del cuerpo.
EL GENESIS.
ALLAN KARDEC
*******************************
MIEDO A LA MUERTE
pasiones más primarias, el Espíritu reencuentra en el cuerpo la liberación por la muerte.
ALZHEIMER: Del Espíritu a la materia
Autor: André Luiz Alves Jr.
Fue un lunes, 25 de noviembre de 1901, que Auguste Detener, una señora de 51 años, ingresó en el Hospital de Lunáticos y Epilépticos, de Frankfurt, en Alemania, bajo los cuidados del Dr. Alois Alzheimer. Protestante reformada, casada con un administrador de ferrocarriles y madre de una hija, Auguste D. presentaba el cuadro de pérdida de memoria, desorientación y alucinación iniciado hacía seis meses.
Los síntomas primarios se resumían en crisis de celos excesivos del marido, posteriormente se verificaron señales de amnesia progresiva. Auguste D. no encontraba el camino para volver para casa y se perdía en las calles del barrio; cargaba consigo algunas de sus pertenencias y las escondía en lugares inapropiados; invariablemente creía que estaba siendo perseguida y a veces gritaba imaginando que alguien quería matarla.
En poco tiempo, el estado de demencia evolucionó significativamente y ya en la fase final de la enfermedad la paciente se encontraba en cama y totalmente dependiente de los cuidados de enfermería. No verbalizaba, estaba desorientada en tiempo y espacio, sus miembros se atrofiaron y, por permanecer limitada al lecho, aparecieron las úlceras de presión. Inmediatamente pasó a presentar incontinencia urinaria y fecal y su inmunidad bajó, abriendo espacio para enfermedades oportunistas. Después de 5 años de internamiento, la paciente del Dr. Alzheimer falleció.
En la necropsia, Alois Alzheimer tuvo la oportunidad de analizar el tejido nervioso de Auguste Detener e inmediatamente constató una atrofia significativa en el córtex cerebral, con formación de placas senis y enmarañados neurofibrilares. El neurocientífico percibió que estaba delante de un nuevo descubrimiento. Fue entonces que Alzheimer elaboró cuidadosamente un artículo científico y lo presentó en el 37° Congreso de Psiquiatría del Sudeste de Alemania (South - West - German Society of Alienists) realizado el año de 1906, con el título: “Una Enfermedad Peculiar de las Neuronas del Córtex Cerebral. La enfermedad, que hasta entonces era desconocida, más tarde recibió el nombre del investigador que la describió, haciéndose conocida como Enfermedad de Alzheimer.
Fisiopatología
Causas
• Egoísmo
• Depresión y aislamiento
• Falta de convivencia social
• Dificultades para
cambiar de comportamiento, conservadurismo
• Rutinas y manías que
llevan a trastornos obsesivos compulsivos
• Ausencia de práctica de
lectura y estímulo de raciocinio, pereza mental
• Dificultad para lidiar
con emociones, sentimientos y frustraciones
• Apego exagerado a
bienes materiales.
Los síntomas varían en consonancia con los estadios de la enfermedad,
que evolucionan durante años. En el inicio, los pacientes presentan señales que
pueden ser confundidos con la senilidad, como déficit de concentración y
episodios de pérdida de memoria reciente. En esta fase es común el olvido de
fechas de aniversarios de personas próximas, vencimientos de cuentas o incluso
no saber el día de la semana. También es frecuente la desorientación en
espacio. Se pierden en la calle de la propia casa, o guardan objetos en lugares
inapropiados. Algunos pueden presentar apatía, aislamiento y agresividad.
¿Estaría el mal de Alzheimer relacionado a delicados procesos
expiatorios, o esa enfermedad sería de origen puramente orgánico, sin cualquier
relación con el Espíritu?
Las aclaraciones espíritas se basan principalmente en las
investigaciones realizadas por la Asociación Médico-Espírita de Brasil. No
existen registros específicos atribuidos enteramente a la espiritualidad que
puedan describir la enfermedad. Las fuentes de los estudios espíritas se apoyan
en las obras del Espíritu André Luiz, por la pictografía del médium Chico
Xavier. Algunos de sus libros tratan de las influencias del Espíritu sobre la
materia y viceversa.
Según los estudiosos del Espiritismo, la enfermedad de Alzheimer puede tener origen en conflictos del Espíritu reflejados en la materia, lo que la psicología llama somatización. En el libro "En los Dominios de la Mediumnidad", psicografiado por Chico Xavier, André Luiz explica que "así como el cuerpo físico puede ingerir alimentos venenosos que le intoxican los tejidos, también el organismo periespiritual absorbe elementos que lo degradan, con reflejos sobre las células materiales".
Existen básicamente dos causas espirituales que pueden estar relacionadas con el desenvolvimiento del Alzheimer.
Veamos:
Invariablemente las personas con Alzheimer pueden estar envueltas en las dos situaciones de arriba, una vez que el pensamiento nocivo atrae Espíritus del mismo patrón vibratorio que acaban por iniciar un proceso de obsesión mutua, una especie de simbiosis. Es evidente que este proceso debe arrastrarse por mucho tiempo hasta desencadenar una patología física, por eso el Alzheimer es tan común en la fase senil. Angustias y tormentos psíquicos que duran una vida entera, muchas veces con origen en otras existencias, sucumbirán a finales de la vida física traducidos en enfermedades diversas de la materia.
Independiente del origen, la enfermedad constituye una gran oportunidad de perfeccionamiento moral, no solamente para el paciente, sino también para todos aquellos que están directamente envueltos con el proceso de cuidarlos. Los familiares que están nuevamente reunidos para rescatar débitos contraídos entre sí enfrentan pruebas dolorosas con la enfermedad, sin embargo reparadoras. Aquel que cuida hoy ciertamente fue verdugo en el pasado y necesita reajustar su conducta o incluso desarrollar sentimientos que aún no posee. Para los cuidadores terceros, la enseñanza es de ejercitar la paciencia, desarrollar la compasión y el amor al prójimo, ejecutando la misión escogida por él aún en la espiritualidad.
Prevención
Desde el punto de vista espiritual, se orienta la práctica de la caridad, el desarrollo del amor al prójimo, el ejercicio incansable del bien y el trabajo edificante como profilaxis para enfermedades del Espíritu. Rectitud de carácter y elevación de pensamiento contribuyen para el perfeccionamiento del Espíritu y evitan trastornos de todos los órdenes. No olvidemos la recomendación de Cristo: “Orad y vigilad”.
****************************




