INQUIETUDEES ESPÍRITAS
1.- Pases: Quien los da y quien los recibe ( 2ª Parte)
2.-En la hora de la verdad
3.- El Consolador prometido
4.- El Espíritu y los herederos
*******************************
PASES: QUIEN LOS DA Y QUIEN LOS RECIBE ( 2ª PARTE)
...//...
Creemos que, a grandes rasgos, hemos enfocado en la publicación anterior, quien da y cómo debe de dar. Evidentemente hay mucho más que decir pero no es nuestro objetivo profundizar en exceso-
Para concluir podemos señalar unas palabras de Roque Jacinto en "Pase y Pasista": "Y habrá presunción, enemiga de la humildad, que debe caracterizar al pasista, si este considerara que sus Orientadores Espirituales lo considerarán apartado del desequilibrio o de circunstancias que lo inviten a la caída moral y espiritual- Jamás deberemos olvidar que las tentaciones y las mistificaciones son parte de nuestro cuadro de aprendizaje, probándonos las adquisiciones que estamos en vías de incorporar en nuestro bagaje interior."
Y dijo Pedro: "No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, eso te doy. En nombre de Jesús Cristo el Nazareno, levántate y anda".- Hechos de los Apóstoles 3-6
¿ Quienes reciben? Aquellos que están enfermos, padeciendo males físicos o espirituales, para cuya cura pueden acudir al pase. Aunque esto no excluye a las personas sanas, porque podrían estar sanas en apariencia, ignorar que están pasando algún proceso físico o espiritual del tipo que sea. Incluso para obtener el bienestar de la relajación que produce el pase., estaría permitido que todos tomemos pases.
La inmensa mayoría de nosotros traemos un cúmulo, a veces grande, de experiencias negativas, errores y desvíos del pasado, que pesa mucho en nosotros. No siempre fuimos lo que somos hoy- si es que hoy nos reconocemos buenos-, y es por eso que todos, o casi todos, somos pacientes en potencia, Incluso aunque no estemos padeciendo un proceso expiatorio, todavía hay en nosotros desequilibrios y desajustes, lo cual nos hace ser necesitados. Necesitamos calma, equilibrio, Paz interior y reajuste de nuestros Centros de Fuerza por causa del pasado o del presente.
El paciente, a veces, sufre un proceso obsesivo, lo que le hace sentir enfermo y débil, porque su supuesto verdugo, en la mayoría de los casos es implacable; aún no conoce la palabra perdón, por lo tanto, también está en calidad de enfermo, lo que le hace paciente del pasista, recibiendo ayuda indirecta a la vez que su víctima es ayudada, reforzando esta, poco a poco, la moral, la voluntad y la disciplina, aprendiendo también a perdonar, una vez que conoce el propósito que le envuelve a sí mismo. De ese modo podrá romper las cadenas que le tienen atado a su verdugo-enfermo.
Esto, en el caso de que el paciente o enfermo, desee recibir ayuda de los pases, porque podría ocurrir lo contrario: Pedir ayuda sin desear sinceramente recibirla, tener dudas o solo curiosidad, lo que ocurre no pocas veces.
Queremos mencionar del libro "El Pase Magnético", de Salvador Gentile, lo siguiente: " Si el paciente no cree en el pase, o si por ejemplo, su mal le es necesario y él aún no puede ser curado, lo que envuelve un problema de merecimiento y de oportunidad, él, seguramente, será refractario y la corriente magnética no le penetrará, resbalando en su aura y perdiéndose en cierta forma, porque, en verdad, ella se reintegra en el ambiente fluídico del que salió."
También en estos casos, el pasista instruido y responsable, puede ayudar mucho: Orientando al paciente. Haciéndole ver lo necesario y a veces urgente, del cambio de comportamiento. De lo mucho que le puede ayudar la oración y la fe. Evitando el pasista la actitud del sabelotodo o profetizador, así como hacer creer que él es el responsable del beneficio dado. No olvidemos que el pase no es un fin, sino un medio de reequilibrio físico y espiritual.
En "Usted y el Pase", de Wilson García y Wilson Francisco, encontramos una pregunta muy interesante : ¿La presencia del paciente es indispensable al Pase?. Respondiendo lo siguiente: "El Pase puede ser dado a distancia, cuando el paciente está imposibilitado de ir al Centro y el pasista de ir a su encuentro. A través del pensamiento, el pasista, auxiliado por los Espíritus, remite al paciente las energías que le daría con él presente."
¿ Qué es esto de ir al encuentro de él?. Pues sencillamente, que hay muchos grupos, organizados por los Centros ( esto se da sobretodo el Brasil), que ayudan a las personas impedidas de ir al Centro, con el atendimiento a distancia o irradiación a distancia. Lo que supone un mayor esfuerzo por parte del pasista, debido a la necesidad que tiene por aprender esta técnica, concentración, sentido de la caridad, y voluntad, requisitos imprescindibles para aportar la ayuda necesaria. También se acostumbra asistir a las personas necesitadas ( al menos en Brasil, en sus hogares, cuando están impedidas de asistir al Centro Espírita). Llevándoles el auxilio de los Pases, o transfusión de amor, como define Divaldo P. Franco.
El Instructor Aulus, en "Los dominios de la Mediumnidad", nos enseña que se puede realizar el Pase a distancia : " siempre que haya sintonía entre quien lo administra y quien lo recibe".
No queremos dejar de mencionar algo verdaderamente importante: mantener. siempre que se pueda, alejados a esos pacientes del resto, tal como aconseja André Luiz: "A los pacientes portadores de enfermedades contagiosas, en beneficio del resto de compañeros, así como el médium debe saber que él no puede impartir los pases, si porta alguna enfermedad, contagiosa o no."
- Centro de Estudios Espíritas Allan Kardec-
*******************************************.
EN LA HORA DE LA VERDAD
La vida está compuesta de constantes movimientos de preparación y experimentación que tienen por objeto impulsar al ser para que logre su perfeccionamiento. En ese sentido, el Espíritu Caírbar Schutel, afirma que “muchas veces, vivimos normalmente diez largos años, conquistando patrimonios espirituales, para vivir tan sólo diez minutos fugaces de modo extraordinario y excepcional. Son los clímax de la vida, donde somos llamados a rendir cuentas, y aferir nuestras responsabilidades intransferibles…” (1)
.
De esas luchas resulta la transformación moral del ser para el bien en el campo interior. Nace así el hombre nuevo con capacidad de generar consecuencias positivas en sí mismo y fuera de sí, en las relaciones con los demás seres.
La mayor parte de la humanidad, todavía, no ha comprendido la necesidad del bien ni del trabajo interior para conocimiento y conquista de uno mismo. Aunque muchos procuren mantener apariencias de bondad y busquen evidenciar que hacen el bien, en sus corazones y mentes no cultivan aún la convicción de que ése es el camino para la conquista de la felicidad. El egoísmo perdura en la intimidad del ser y el orgullo sigue prevaleciendo en las relaciones familiares y sociales, sean profesionales o de entretenimiento.
Por eso, la mayoría dedica toda la vida en la búsqueda de ventajas materiales, de posiciones destacadas en el ámbito social que, según piensa, le pueden garantizar seguridad y felicidad en el mundo, olvidado del conocimiento y la conquista del mundo que lleva dentro, en su propia alma.
Como no es común que alguien se dedique, desinteresadamente, a la defensa de otro, cada uno siente la necesidad de la lucha egoísta en defensa de sus propios intereses o, cuando mucho, en defensa de los intereses del grupo al cual pertenece.
Cuando nos dedicamos a observar el espacio y comparamos la Tierra con el cosmos que nos rodea, necesariamente concluimos que hay solidaridad en la Naturaleza y en el Universo. Que hay una interdependencia entre las cosas, los seres y entre unas y otros. Que de ahí surge la necesidad imperiosa de la búsqueda de caminos menos egoístas y materialistas en la vida.
Muchas veces nos vienen a la mente las preguntas: ¿Cuál es el motivo de nuestra existencia? ¿Por qué estamos en la Tierra? ¿Para dónde vamos, como Espíritus que somos, al morir nuestro cuerpo físico? ¿Qué necesitaremos en ese nuevo mundo que vamos a encontrar? ¿Qué debemos hacer para conquistar loque nos será útil allá?
Para considerar seriamente esas y otras preguntas de la misma Naturaleza, el ser humano necesita calmar su agitación, hacer menos barullo y mantener más silencio interior. Así podrá comprenderse a sí mismo y saber cual es el verdadero motivo de su existencia: la reforma interior con la consecuente producción del bien en sí mismo que transbordará en provecho de muchos. Es lo que ocurre con los Espíritus superiores, llamados por algunos santos y ángeles, pero reconocidos por el Espiritismo como hermanos nuestros que se han conquistado ya a sí mismos, han vencido el egoísmo y el orgullo y trabajan en sintonía con los planos superiores de la Vida para la producción del bien de todos.
Libre Albedrío y Responsabilidad
Alguien podrá preguntar: ¿Pero, los ángeles no son seres especiales? No,no lo son. Son Espíritus como nosotros, pero que han conquistado mayor perfección. Y lo hicieron en el ejercicio de lo mismo que tenemos nosotros: el libre albedrío, esa facultad que nos permite elegir el camino a seguir, pero que, a la vez, nos brinda la responsabilidad por las decisiones que adoptamos.
El libre albedrío es una facultad brindada en germen por Dios a todas sus criaturas, pero que es desarrollada a medida en que el ser hace el esfuerzo de perfeccionamiento, de conocimiento de sí mismo y de las leyes que regulan elmundo en el cual está inserto. Cuanto más evolucionado sea el ser, más desarrollado será su libre albedrío, más grande su capacidad de decisión, pero también más amplia su responsabilidad.
Eso nos lleva a considerar que todo lo que recibimos de la vida, bueno o no, es resultado de nuestras decisiones. Los dolores y sufrimientos, así como los goces y placeres espontáneos de la vida resultan de nuestras acciones anteriores. Pero, mas que eso, resultan de nuestra forma de ser, de aquello que ya tenemos condiciones de ver, sentir, comprender. Por eso, aquello que para unos representa una tragedia, para otros no pasa de una ocurrencia común, sin mayor significado.
Si juntamos a eso el hecho de que existe una ley de sintonía que promueve la unión entre los seres que vibran de forma parecida, podemos concluir que estamos siempre rodeados de compañías que se asemejan a nosotros, sean encarnadas o desencarnadas. Esas compañías nos secundan en nuestros pensamientos, palabras y acciones, influenciándonos de forma amplia en las decisiones que tomamos.
Eso no disminuye nuestra responsabilidad, pues siempre tenemos el libre albedrío de aceptar o no las influencias recibidas. Si cultivamos las tendencias para el bien, somos apoyados por Espíritus que desean nuestro bien. Si nos dejamos llevar por tendencias viciosas, por el deseo del mal, somos influenciados y, a veces, hasta guiados, por Espíritus menos evolucionados, ignorantes, aún indisciplinados, rebeldes, siendo algunos, incluso, sublevados en contra de las leyes de la Vida superior.
Desviación Moral
En ese caso, si el ser no acepta lo que le indican las leyes superiores, por inercia o rebeldía no atiende a las orientaciones de los buenos Espíritus y se deja influenciar por los Espíritus ignorantes y rebeldes, cae en una desviación moral. Ese mismo hecho ya es resultado del egoísmo y del orgullo que, según enseñan los Espíritus superiores, son las dos mayores llagas de la humanidad y madres de todos los demás vicios.
Entre otros y sin ánimo de citarlos todos, por lo tanto, son hijos del egoísmo y del orgullo, la envidia, los celos, la ambición, la avaricia, el fanatismo.
La envidia y los celos
Todos los vicios son tormentos voluntarios, pues hacen sufrir a aquel que los cultiva con sus propios deseos y acciones. Pero la envidia y los celos se evidencian mucho como tormentos voluntarios. Son contradictorios en sí mismos y, por una cuestión de simple lógica, podrían ser rehusados, pero para algunos es muy difícil liberarse de ellos.
En el caso de la envidia, la persona siente pesar del bien ajeno, es infeliz por desear algo que el otro posee o ser como el otro es. Como si pudiera ser más feliz si tuviera aquello, si ocupase aquella posición o si fuera como aquella otra persona. Pero eso no pasa de una ilusión, que es, también rebeldía con relacióna la Providencia Divina, pues Dios nos brinda justo lo que necesitamos en el momento evolutivo en que nos encontramos. Pero, la envidia, surge aparentemente sin control posible desde lo más íntimo del ser. ¿Cómo vencerla? ¿Cómo lucharen contra de ella?
Como con relación a las demás imperfecciones, no hay receta pronta. Pero siempre es una cuestión de disciplina y perseverancia. De nada adelanta martirizarse por una imperfección observada en uno mismo. Hay que buscar, con sinceridad de propósito, el camino que llevará a la victoria sobre sí mismo y sustendencias inferiores. La literatura espiritista brinda páginas interesantes sobre esos temas que ofrecen contribuciones importantes para la meditación y el fortalecimiento del alma en su lucha de auto superación.
Los celos son considerados normalmente un problema que surge en la relación de parejas. Pero están presentes en múltiples tipos de relaciones. Una persona se deja dominar por el recelo de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda, llega a ser alcanzado por otro. Considerando tan solo los celos entre personas, se puede afirmar que surgen porque uno se considera poseedor de derechos con relación al otro o a la situación vivida. En realidad nadie es dueño de nadie. Ni del cónyuge, ni de los hijos o padres, ni de los amigos. Cuando existe el verdadero amor no hay interés en dominar al otro, en poseer al otro como si fuera un objeto. Pero cuando, lo que predomina en la relación entre los seres esel interés egoísta, la pasión, el simple deseo sexual u otro de cualquier naturaleza, en algún momento puede surgir la inseguridad que genera peleas constantes, dificultando la continuación del entendimiento.
Para dominar los celos, hay necesidad constante de considerar que el otro es otro y tiene su propia voluntad que necesita ejercitar tanto como uno mismo para desarrollarse y madurar. Además posee derechos de buscar opciones, de elegir, siendo que su amor hacia nosotros, sea de cónyuge, de hermano, de hijo, de padre o madre, de amigos etc. sólo es verdadero y fuerte si es espontáneo y voluntario.
La ambición y la avaricia
También ocupan importante papel en el corazón de gran parte de la humanidad en nuestros días la ambición y la avaricia. La ambición se caracteriza por fuerte deseo de poseer fama, riquezas, poder o dignidades. La avaricia es el afán desordenado de adquirir y poseer riquezas para atesorarlas. El apego exagerado a los bienes y posiciones materiales indica siempre pobreza de entendimiento de la realidad espiritual. Al considerar que algún día dejaremos el cuerpo de carne y tendremos que abandonar, a veces obligados, todo lo que pertenece al mundo material, somos llevados a pensar sobre como será entonces para nosotros. Los ambiciosos y avaros sufren mucho mientras están encarnados y, más aún, cuando desencarnan, pues, en vez de seguir hacia la conquista de las realidades espirituales que su nueva condición les permitiría, siguen presos a las ilusiones materiales. Esos sufrimientos solamente disminuyen y desaparecen con el desprendimiento y el desapego.
El fanatismo y la guerra
Sea religioso, político, patriótico o de cualquier naturaleza, el fanatismo es siempre partidario. Pretende el fanático que el grupo al cual pertenece es siempre el mejor y debe imponerse a los demás. El fanatismo es gran generador de disputas, peleas y guerras. Ha producido ya dos grandes guerras mundiales y cientos de otras en diversos puntos de nuestro planeta. Ha matado más que todas las enfermedades juntas. Además, por medio de las guerras, ha generado diversas enfermedades, algunas de ellas convertidas en epidemias terribles.
Pero el fanatismo no genera sólo las guerras externas, pues esas son fruto de otro tipo de guerra que domina aún a los hombres: la guerra que uno mantiene dentro de sí. Por falta de vigilancia sobre pensamientos y sentimientos el ser humano exterioriza una psicosfera fea y pestilente que posibilita la vinculación espiritual con entidades espirituales ignorantes y viciadas.
Periódicamente, ese estado interno desequilibrado se exterioriza en momentos de irritación o de simple conversación liviana e inconsecuente.
Cuántas veces no surgen críticas, lamentaciones, indicaciones y comentarios sobre problemas que nada tienen que ver con uno, análisis crudos de la vida ajena… ¡Muchas personas normalmente no perciben que están, de esa forma, contribuyendo para la manutención de la guerra en nuestra Tierra!
La Necesaria y Urgente Reforma Interior
El estado de agitación interior, de indisciplina, de inconformidad por un lado y la ausencia del hábito sano de cultivar buenos pensamientos, de observarlos aspectos positivos de las situaciones y de la vida, de la oración, de la meditación… generan ese clima de disputas constantes, de falta de cooperación de unos con otros.
En ese clima, los que ya han despertado para la necesidad de construcción del bien en sí mismos y en el mundo exterior, que no son pocos en la Tierra, a pesar de que aún son minoría, sienten muchas dificultades para hacer prevalecerlos ideales nobles que guían sus vidas.
Por eso, trabajan para promover la reforma íntima que se hace tan necesaria, pero, más que eso, se hace tan urgente. De nada adelanta al hombre construir un imperio en el mundo exterior si no trabaja para transformar su corazón en simple morada para el amor.
El estudio del Espiritismo surge como una necesidad inmediata para todo aquel que desea dar el paso definitivo rumbo al conocimiento de sí mismo, transformándose en ciudadano útil al universo al cual pertenece. No es que el Espiritismo vaya a salvar a alguien, pues ninguna filosofía de vida o religión salva a nadie. Pero el Espiritismo presenta, de forma racional, lógica y tocante al corazón, el conocimiento de las leyes Divinas que rigen nuestras vidas. Indica e ilumina el camino a seguir, brindando oportunidad para que podamos llegar ala meta que es la felicidad.
En ese estudio nos vamos a encontrar con Allan Kardec indicándonos, entre muchos otros conocimientos, que el progreso es inexorable, contando con la Ley de Causas y Efectos para impulsarnos hacia adelante. Veremos lo que León Denis nos explica sobre la acción del dolor y sus funciones en nuestras vidas.
Encontraremos una multitud de autores exponiéndonos los conceptos de distintas formas, contribuyendo para que podamos ampliar nuestra visión liberándonos de las imperfecciones y vicios que limitan nuestra capacidad deacción en el bien.
Por la necesaria y saludable meditación, entenderemos que el Evangelio es el mejor instrumento para indicarnos el camino de nuestra redención por el amor que cubre la multitud de los pecados y alcanzaremos el sentido profundode la propuesta de Jesús de adorar a Dios en Espíritu y Verdad. (2)
Cuando llegue la hora de la verdad, sea en los momentos breves de testimonios y pruebas, sea en los tiempos de estudio y preparación, ante las oportunidades que la Vida brinda a cada uno, espontáneas y naturales se multiplicarán las acciones nobles y constructivas, hijas del hombre nuevo que, siguiendo la propuesta del Maestro, hace brillar su luz para que los hombres, viendo sus buenas obras, glorifiquen a Dios nuestro Padre. (3)
1.XAVIER, F. C. En las Culminaciones de la Lucha. In: ___. Ideal Espírita. Espíritu Caírbar Schutel. 2a. ed. CEC, Uberaba (MG), 1963. p. 191
2.Juan, 4:19-24
3.Mateo, 5:16
Artículo de Carlos Roberto Campetti
*****************************************
EL CONSOLADOR PROMETIDO
Si me amáis, guardad mis mandamientos-yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador para que more siempre con vosotros- El Espíritu de Verdad a quien no puede recibir el mundo, porque ni lo ve, ni lo conoce; más vosotros lo conoceréis; porque morará con vosotros y estará en vosotros. Y el Consolador que es el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os recordará todo aquello que yo os hubiese dicho.( San Juan, cap:XIV, vs: 15, 16.17 y 25)
Jesús promete otro Consolador, Es El Espíritu de Verdad, que el mundo no conoce aún, porque no tiene la suficiente madurez para comprenderle, y que el Padre enviará para que enseñe todas las cosas y para recordar lo que Cristo dijo, Si, pues. El Espíritu de Verdad debe venir más tarde a enseñar todas las cosas, es porque Cristo no lo dijo todo: Si viene a recordar lo que Cristo dijo, es porque lo habrán olvidado o comprendido mal.
El Espiritismo viene en el tiempo señalado a cumplir lo que Cristo prometió; El Espíritu de Verdad preside a su establecimiento, llama a los hombres a la observación de la ley y enseña todas las cosas haciendo comprender lo que Cristo sólo dijo en parábolas. Cristo dijo: “Que oigan los que tengan oídos para oír” El Espiritismo viene a abrir los ojos y los oídos porque habla sin figuras y sin alegorías; levanta el velo que dejó exprofeso sobre ciertos misterios, y viene, por fin, a traer un consuelo supremo a los desheredados de la tierra y a los que sufren, dando una causa justa y un objeto útil a todos los dolores.
Cristo dijo: “Bienaventurados los afligidos porque ellos serán consolados”, pero, ¿Cómo se puede ser feliz, sufriendo, si no se sabe porqué se sufre? El Espiritismo enseña que la causa está en las existencias anteriores y en el destino de la tierra, donde el hombre expía su pasado, enseña también su objeto, indicando que los sufrimientos son como las crisis saludables que conducen a la curación y que son la depuración que asegura la felicidad en las existencias futuras. El hombre comprende que ha merecido sufrir y encuentra justo el sufrimiento, sabe que éste sufrimiento ayuda a su adelanto y lo acepta sin murmurar, como el trabajador acepta el trabajo que debe valerle su salario.
El Espiritismo le da una fe a toda prueba en el porvenir, , y la duda punzante no tiene acceso en su alma, haciéndole ver las cosas de lo alto, la importancia de las vicisitudes terrestres se pierden en el vasto y y espléndido horizonte que abraza; y la perspectiva de la felicidad que le espera le da paciencia, resignación y valor para marchar hasta el término del camino.
De éste modo el Espiritismo realiza lo que Jesús dijo del Consolador prometido: conocimiento de las cosas que hace que el hombre sepa de donde viene ay a donde va y porque esta en la tierra, recuerdo de los verdaderos principios de la Ley de Dios y consuelo por la fe y la esperanza
ALLAN KARDEC: EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO
************************************************
EL ESPÍRITU Y LOS HEREDEROS
(De la "Revista Espírita 1858)
Uno de nuestros suscriptores de La Haya (Holanda), nos comunica el siguiente hecho que sucedió en un Círculo de amigos que se ocupaba de manifestaciones espíritas. Esto prueba una vez más – agrega él – y sin ninguna contestación posible, la existencia de un elemento inteligente e invisible que actúa individual y directamente con nosotros.
Los Espíritus se anuncian moviendo una mesa pesada y dando golpes. Se les preguntan sus nombres: son los fallecidos Sr. y Sra. G…, muy ricos durante esta existencia; el marido, de quien provenía la fortuna, al no tener hijos, hubo desheredado a sus parientes próximos en favor de la familia de su mujer, fallecida poco tiempo antes que él. Entre las nueve personas presentes a la sesión, se encontraban dos señoras desheredadas, así como también el marido de una de ellas.
El Sr. G… fue siempre un pobre diablo y el más humilde servidor de su mujer. Después de la muerte de ésta, su familia se instaló en su casa para cuidar de él. El testamento fue hecho con el certificado de un médico, declarando que el moribundo gozaba de la plenitud de sus facultades.
El marido de la señora desheredada, que designaremos con la inicial R…, tomó la palabra en estos términos: «¡Cómo os atrevéis a presentaros aquí después del escandaloso testamento que habéis hecho!» Después, exaltándose cada vez más, terminó por decirle injurias. Entonces, la mesa dio un salto y lanzó una lámpara con fuerza a la cabeza del interlocutor. Éste le pidió disculpas por haber tenido ese primer impulso de cólera, y les preguntó qué venían ellos a hacer allí.
– Resp. Hemos venido a explicaros los motivos de nuestra conducta. (Las respuestas eran dadas a través de golpes que indicaban las letras del alfabeto.)
El Sr. R…, conociendo la ineptitud del marido, le dijo bruscamente que se retirara y que sólo escucharía a su mujer. Entonces ésta, en Espíritu, dijo que la Sra. R… y su hermana eran bastante ricas como para tomar parte de la herencia; que otros eran malos, y que otros, en fin, debían sufrir esta prueba; que por esas razones esta fortuna convenía más a su propia familia. El Sr. R… no se contentó con esas explicaciones y descargó su cólera en reproches injuriosos. Entonces, la mesa se agitó violentamente, se irguió, dio fuertes golpes en el parqué y otra vez volcó la lámpara sobre el Sr. R… Luego de hacerse la calma, el Espíritu trató de persuadirlos señalando que después de su muerte se había enterado que el testamento había sido dictado por un Espíritu superior.
El Sr. R… y las señoras, no queriendo proseguir con una discusión inútil, le ofrecieron un perdón sincero. Inmediatamente la mesa se levantó del lado del Sr. R… y se posó suavemente como dándole un abrazo junto a su pecho; las dos señoras recibieron el mismo gesto de gratitud; la mesa tenía una vibración muy pronunciada. El buen criterio había prevalecido; el Espíritu se compadeció de la actual heredera, diciendo que ella terminaría enloqueciendo. El Sr. R… le reprochó también, pero afectuosamente, por no haber hecho el bien durante su vida con una fortuna tan grande, agregando que ella no era recordada por nadie.
«Sí – respondió el Espíritu –, hay una pobre viuda que vive en la calle …, que piensa frecuentemente en mí, porque algunas veces le di alimento, ropa y leña.»
Al no haber dado el Espíritu el nombre de esta pobre mujer, uno de los asistentes fue en busca de la misma y la encontró en la dirección indicada; y lo que no es menos digno de señalar es que, desde la muerte de la Sra. G…, la pobre viuda había cambiado de domicilio; este último es el que ha sido indicado por el Espíritu.
Allan Kardec
************************************************




