INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Espiritismo y Laicismo
2.- Nosotros no vemos a los Espíritus, pero.. ¿ellos sí nos ven ?
3.- Eutanasia y Ortotanasia
4.- Estado natural
***************************
ESPIRITISMO Y LAICISMO
Laicismo: Doctrina que defiende la exclusión de los sacerdotes de la vida del Estado, especialmente en la enseñanza.
Laicismo significa el estudio de todo, la deducción filosófica de las consecuencias, después de haberse remontado más allá del fenómeno estudiado, abarcando las leyes que lo rigen, y la demostración científica de la base de nuestros conceptos; es decir estudiarlo todo, para explicarlo todo, sin acudir al recurso del “Milagro” y de lo “Sobrenatural”
Laicismo no es materialismo ni ateísmo, ni divinísmo, sino seriedad escrupulosa en busca de conocimientos y su análisis.
No es nada de misterio, nada de círculo cabalístico, ni secretos, ni santas palabras.
Por medio de la pedagogía Laica, se comprueban todos los enunciados, confrontándolos con los principios conocidos experimentalmente y con los nuevos aportes, científicos obteniendo una mayor veracidad y nitidez.
Lo contrario sería inclinarnos a la Fe Ciega, y por nuestro fanatismo, exponernos a precipitadas conclusiones.
Laicismo es también aquella vitalidad, dentro del libre albedrío, que nos invita a analizar todo lo que leemos y aceptar solamente aquello que hemos comprendido y asimilado, por nuestra volición mental, en concordancia con nuestra conciencia.
No es laicismo aceptar un postulado en forma ingenua, basándonos al pie de la letra, en lo que dice el libro, ya que lo diga un autor o porque lo dice un espíritu, sin pasarlo por el análisis, ni el estudio.
No hay laicismo donde proliferen los caciques y jefes natos o vitalicios, hereditarios o jerárquicos, como llovidos del cielo.
Y aquellos otros que se hacen profesionales en el movimiento Espírita, con taquillas y cepillos, y transforman el aula de estudio, en un partido político o en una capilla.
Laicismo es libertad de conciencia, de estudio, de interpretación, sede de librepensadores, sin tener miedo de disentir y ser tachados de apostatas por tener ideas propias.
Ser señalados de “prevaricadores” o “detractores”, por no doblegarse a posiciones fanáticas, después de haberse liberado de las suyas.
Tomado del libro: “Espiritismo Laico” Adaptación Oswaldo E. Porras Dorta,
NOTA DE J.L.MARTÍN : Soy de la opinión de que para ser espìrita, antes es necesario ser librepensador, o sea, laico. Allan Kardec lo fue y gracias a su pensamiento libre de prejuicios y sin temores, pudo ir recopilando y analizando los comunicados de diversos Espíritus Superiores que forjaron con sus respuestas la llamada Codificación espírita que. quedó plasmadas para beneficio de toda la humanidad.
Yo juzgo también por mí; yo soy espírita después de que fui educado en el seno de una familia católica, muy devota, pero llegó un día en que sentí el impulso de disentir de muchos de los dogmas y credos establecidos por la Iglesia Católica, y "casualmente", por aquel entonces, conocí el Espiritismo, que me enseñó a profundizar más en tantas cuestiones de las que hasta entonces no encontraba una respuesta lógica y convincente. La filosofía espírita me enseñó, entre otras cosas, que hay que pasarlo todo por el tamiz de la razón; a priori no tenemos que creer ni rechazar nada,. Allan Kardec dijo que él prefería, entre diez cuestiones que se le presentaran, rechazar nueve verdades que hubiesen, antes que admitir entre ellas un solo error. Para mi, ese es el verdadero criterio científico.
************************************
NOSOTROS NO VEMOS A
LOS ESPÍRITUS, PERO...¿ELLOS SÍ NOS VEN ?
¿Los Espíritus, desde su dimensión existencial, pueden vernos ?
Como ya conocemos, nuestro cuerpo
físico está interpenetrado por el
cuerpo espiritual, para nosotros invisible, que a las personas nos parece un
cuerpo inmaterial o de energía, siendo este cuerpo el que liga al Espíritu con
el cuerpo físico . Este cuerpo de energía, fue llamado por Kardec Periespíritu y se encuentra en otra dimensión
intermedia entre lo físico y lo espiritual,
haciendo el papel de lazo de
unión entre el espíritu y la materia carnal,
en la que el Espíritu
manifiesta sus facultades.
Como el periespíritu pertenece a la misma
dimensión espiritual a la que pertenecen los demás espíritus desencarnados, podemos deducir que
estos pueden ver a los seres humanos, pero no solamente
en su forma física,por dentro y
por fuera- según hacia donde enfoquen su atención,- sino que al ser su medio de transmisión normal el
pensamiento, también pueden “leer” a voluntad nuestros pensamientos y nuestros
sentimientos que ven reflejados en nuestro periespíritu en donde los pueden leer
instantáneamente, como en un libro abierto, aunque estemos encarnados. En
cuanto a las formas físicas, no solo las ven por delante, por detrás y hasta
por dentro, sino que, a modo semejante como lo hacen los Rayos X en la materia,
ellos las pueden penetrar y ver como si fueran transparentes, sin ningún
esfuerzo por su parte.
Evidentemente, queda claro que a pesar
de las falsas apariencias a que nos induce nuestro plano material, la realidad
es que los seres humanos no estamos solos.
Todo un mundo espiritual se mueve y se compenetra entre nosotros y
nuestro espacio físico y vital. A veces nos ven, cuando nos quieren ver, y entonces nos miran cuando
algo de nosotros les interesa, pero al
estar en otra faja de vibración psíquica, aunque ellos se encuentran entre nosotros en nuestro propio entorno
físico, nos parece como si no existiesen, pues
viven aisladamente de nosotros que con respecto a su presencia es como
si estuviésemos con los ojos vendados, o
como si fuésemos ciegos, porque vivimos en nuestro mundo material pero mientras
tanto no los podemos ver a ellos.
Salvo a los médiums que tienen la
capacidad de verlos u oírlos, no nos llega al común de las personas la presencia
de ellos, igual como a los espíritus
tampoco les es muy común sentir la
presencia nuestra a no ser que les interese el contacto con
nosotros por algún motivo.
No obstante, aunque nos quieran ver o
escuchar, no siempre pueden hacerlo, pues en todo caso cuando así sucede es
siempre con permiso de Dios, que se les transmite a través de la Espiritualidad
Superior. Ellos pueden vernos, si se les
permite, pero eso no significa que los seres humanos no tengamos “intimidad”
porque sepamos que continuamente podemos
estar bajo la mirada y lectura de
algunos Seres desencarnados,
porque estos, solamente hasta cierto punto, pueden ver y conocer
lo que les atrae su atención o su
interés en el plano físico; para
ellos poder vernos, solamente necesitan la necesaria sintonía espiritual o mental con nosotros, y
por supuesto, la autorización del Creador.
En todo caso se comprende que los Seres del otro plano de existencia nos pueden influir con relativa facilidad pues cuando quieren y pueden hacerlo, (y esto es con mucha frecuencia), no tienen la barrera o el obstáculo de una materia física que se lo dificulte. Además tienen la ventaja de que normalmente pueden vernos cuando piensan en nosotros; no necesitan hacer desplazamientos físicos para alcanzarnos, por lo que pueden estar en medio de nosotros cuando nuestro pensamiento, sentimiento o estado anímico los atrae, pero sin embargo nosotros no podemos verlos a ellos , salvo en algunos casos de videncia mediumnica o experimentar al menos su presencia en otros tipos de mediumnidad.
- José Luis Martín-
******************
EUTANASIA Y ORTOTANASIA
¿Sería
lícito, en una efusión de empatía, para el espírita, ver a un ser querido en
sufrimiento en su muerte, asistirlo con la abreviación de la vida y de sus
sufrimientos? En nuestros estudios de la doctrina de los espíritus,
siempre se nos recuerda que nuestro plan de reencarnación sigue los designios de
Dios y sus mensajeros. Si uno solo se somete a la causa del sufrimiento en
la vida de los muertos, un espíritu, por lo tanto, se beneficiará de este
sacrificio para su evolución moral.
En el evangelio según el
espiritismo , en el
ítem 27 del capítulo V –
Bienaventurados los afligidos – los espíritus dicen a Kardec:
27. ¿Debe el hombre poner fin a las reglas de su
prójimo cuando puede, o debe, para respetar
los designios de Dios, dejarlos seguir su curso?
Ya hemos dicho y repetido muchas veces que estáis en esta Tierra de Expiación
para concluir vuestras pruebas y que todo lo que sucede es consecuencia de
vuestras existencias anteriores, son los intereses del dios los que tenéis que
pagar. Este pensamiento, sin embargo, suscita ciertas reflexiones que
deben ser combatidas, debido a los efectos nocivos que podría
tener. Algunas personas piensan que, estando en la Tierra para expiar, es
necesario que las pruebas sigan su curso. Incluso hay otros que piensan
que no se debe hacer nada sobre el terreno para mitigarlos, sino que, por el
contrario, se debe contribuir a hacerlos más rentables, a hacerlos más
vivos. Gran error.Es cierto que debéis seguir el curso que Dios les ha
traído; sin embargo, pasará, ¿Conoces este curso? ¿Sabes cuánto
tiempo tienes que ir, y si tu Padre misericordioso no ha dicho el sufrimiento
de una persona como tus hermanos: "¿No puedes ir sino
allí?" ¿Sabéis que la Providencia no los ha elegido, no como
instrumento de tortura para agravar el sufrimiento de los culpables, sino como
bálsamo de consuelo para curar las heridas que su justicia había
abierto? No digas, puedes, cuando veas a uno de tus hermanos herido: “Es
la justicia de Dios, debe seguir su curso”. Di más bien: “Veamos a qué
medios puede llegar el Padre misericordioso para aliviar el sufrimiento de mi
hermano. A ver si mis consuelos morales, mi apoyo material o mis consejos pueden
ayudar a superar este problema con más energía, paciencia y resignación.
Por lo tanto, las ayudas son siempre unas a otras en sus respectivas áreas y nunca se consideran instrumentos de tortura. Todo hombre de corazón debe rebelarse contra esta idea, especialmente todo espiritista, porque él, mejor que nadie, debe comprender la extensión infinita de la bondad de Dios. El espiritista debe estar convencido de que toda su vida debe ser un acto de amor y devoción, que todo lo que suceda para oponerse a las decisiones del Señor, estas se cumplirán. Podía, pues, sin temor, emplear todos sus esfuerzos en mitigar la amargura de la expiación, salvo, sin embargo, que Dios sólo podía detenerla o prolongarla, como le parecería. No hubo un orgullo inmenso por parte del hombre al considerarse a sí mismo con derecho, por lo tanto, el rotar el arma dentro de la herida? ¿Aumentar la dosis de veneno en las vísceras del que sufre, con el pretexto de que tal es su expiación? ¡Vamos! Considéralo siempre como un instrumento para detenerlo. En resumen: todos están en la Tierra para expiar, pero todos, sin excepción, son débiles en los esfuerzos por suavizar la expiación de los semejantes, según la ley del amor y de la caridad. – Bernardino, espíritu protector. (Burdeos, 1863)
En este pasaje, los espíritus recuerdan la ley de acción y reacción que rige los juicios y expiaciones de crímenes pasados. En esta ley encontramos las causas y motivos del sufrimiento y del sufrimiento en el lecho de muerte. Ignoramos que tal vez la reflexión forzada que se produce durante el sufrimiento corporal puede generar arrepentimiento y comprensión de determinadas situaciones. El espíritu allí podrá tener más claras posibilidades de reflexión, y la conciencia será implacable frente a las causas que llevaron a tan amargo final de vida. Muchas veces incluso vemos personas que piden la presencia de algún familiar insatisfecho que en el cultivo se muestra solidario para pedir perdón por sus faltas.
En
el momento oportuno de reflexión y evolución que nos ofrece el lecho de muerte,
debemos comprender que sólo Dios en sus designios perfectos, justos y buenos,
sabrá por qué los enfermos necesitan pasar por tanto sufrimiento. Pero
esto plantea la pregunta: ¿sería lícito cortar el sufrimiento de un enfermo
terminal sin cura y sin más esperanza a la luz de la medicina para su
supervivencia? lo que Kardec pregunta a los espíritus en el punto 28 del
mismo capítulo antes mencionado:
Un hombre se está muriendo, presa de crueles
sufrimientos. Si sabes que tu estado es
desesperado. ¿Es lícito ahorrarles momentos de angustia, acelerando tu
fin?
¿Quién
te daría el derecho de prejuzgar los designios de Dios? ¿No puedes llevar
a un hombre al borde de la zanja, deshacerte de él, traerlo a sus sentidos y
entretener ideas diferentes a las que tenía? Incluso si un moribundo
hubiera llegado al último extremo, nadie podría decidir con certeza que le
había jugado en la última hora. ¿Se ha equivocado alguna vez la ciencia en
sus predicciones? Está muy bien que haya casos que con razón se pueden
considerar desesperados; pero si no hay esperanza fundada en un retorno
definitivo a la vida y a la salud, existe la posibilidad, atestiguada por
innumerables ejemplos, de que el paciente, en el momento mismo de exhalar la
última alienación, reviva y recupere por unos instantes la facultad !Pues bien:
esta hora de gracia, que se te concede, puede ser de gran importancia para ti.
El materialista, que sólo ve el cuerpo y no tiene cuenta del
alma, es incapaz de comprender estas cosas; el espiritista, en cambio, que
ya sabes lo que pasa pero desde la tumba, sabes el valor de un último
pensamiento. Recorta lo que puedas durar, pero cuidado con cortar tu vida,
déjalo ser por un minuto, porque ese minuto puede evitar muchas lágrimas en el
futuro. - San Luis. (París, 1860)
ortotanasia
La pregunta, sin embargo, plantea otra hipótesis. Como dice el texto, se nos permite ayudar a los enfermos minimizando su dolor y sufrimiento pero no acortando sus vidas en un minuto, dejándolos pasar por el dolor reparador pero con el cuidado y la asistencia fraterna de la medicina para aliviarlos. Esta pregunta abre la puerta a la Ortotanasia -o muerte sin sufrimiento, con asistencia- donde la medicina te ahorra el máximo sufrimiento reduciendo tu dolor pero sin reducir tu vida. Esta es la visión espírita, el bien que podemos tener con nuestros seres queridos en su muerte.
Por lo tanto, comprobamos la validez de nuestros esfuerzos por evitar el dolor del moribundo, para brindarle los últimos suspiros de vida. Entendemos el valor del sufrimiento para ascender moralmente el espíritu hasta el final de la vida. Confiemos en la misericordia divina ante sus sublimes anhelos por la evolución moral del ser humano, ¡Mucha paz!
- Felipe Gama-
********************
ESTADO NATURAL
776 – ¿Son una misma cosa el estado natural y la ley natural?
– No; el estado natural es el estado primitivo. La civilización es incompatible con el estado natural, mientras que la ley natural contribuye al progreso de la Humanidad.
El estado natural es la infancia de la Humanidad y el punto de partida de su desarrollo intelectual y moral. Siendo perfectible el hombre y llevando en sí el germen de su mejoramiento no está destinado a vivir perpetuamente en estado natural, como no está destinado a vivir perpetuamente en la infancia. El estado natural es transitorio y el hombre se libera por el progreso y la civilización. La ley natural por el contrario, rige a la Humanidad entera, y el hombre se perfecciona a medida que comprende y practica mejor esa ley.
777 – Teniendo el hombre menos necesidades en estado natural, no siente todas las tribulaciones que se crea en estado más adelantado; ¿qué debe pensarse de la opinión de los que miran ese estado como el de más perfecta felicidad en la Tierra?
– ¡Qué quieres que te diga! Es la felicidad del bruto, y hay personas que no comprenden otra. Eso es ser feliz a la manera de los animales. También los niños son más felices que los adultos.
778 – ¿Puede el hombre retrogradar al estado natural?
– No; el hombre debe progresar incesantemente y no puede retornar al estado de infancia. Si progresa, es porque Dios así lo quiere y creer que pueda retrogradar hacia su condición primitiva, sería negar la ley del progreso.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC




