sábado, 13 de junio de 2026

La Sexualidad

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- ¿ Qué nos dice el Espiritismo del suicidio?

2.- ¿ Qué es el Periespíritu ?

3.- Las sombras de esta época

4.- La Sexualidad

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¿QUÉ NOS DICE EL ESPIRITISMO DEL SUICIDIO?

                                   

                               

El Evangelio Según el Espiritismo, en el capítulo V, página 80, Item 16, nos aclara la respuesta de la siguiente manera: "La incredulidad, la simple duda acerca del porvenir, las ideas materialistas, en una palabra: son los más grandes excitantes para el suicidio; engendran la cobardía moral, y cuando se ven hombres de ciencia apoyarse en la autoridad del saber, para esforzarse en probar a sus oyentes o a sus lectores, que nada tienen que esperar después de la muerte, ¿no equivale a conducirles a ésta consecuencia?, es a saber: ¿ que si son infelices, nada pueden hacer mejor que matarse?

¿Qué podrían decirles que les desviara de esa idea? ¿Qué compensación pueden ofrecerles? ¿Qué esperanza pueden darles?

Nada absolutamente, sino la nada. De donde se sigue que, si la nada es el sólo remedio heroico, la sola perspectiva, más vale caer en ella enseguida que más tarde y sufrir de éste modo menos tiempo.

La propagación de las ideas materialistas es, pues, el veneno que inocula en un gran número el pensamiento del suicidio, y aquellos que se proclaman sus apóstoles, asumen una terrible responsabilidad. No siendo permitida la duda con el Espiritismo, el aspecto de la vida cambia; el creyente sabe que la vida se prolonga indefinidamente más allá de la tumba, pero en diferentes condiciones; de aquí nace la paciencia y la resignación, que naturalmente desvían el pensamiento del suicidio; en una palabra, de aquí viene el " valor moral".

¿Cómo podemos ayudar a los suicidas?

Oración y Evangelio en el hogar. Como medio de educar y fortalecer.

Artículo de (fragmento): Esteban Zaragoza García. Presidente de la FEE

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           ¿ QUÉ ES EL PERIESPÍRITU ?

                                                              


Kardec define al Periespíritu como “envoltura semimaterial del Espíritu. En los encarnados sirve de lazo o intermediario entre el Espíritu y la materia; en los desencarnados constituye el cuerpo fluídico del Espíritu”. 

Este Periespíritu o segundo cuerpo sutil del hombre es conocido desde la más remota antigüedad. Hoy lo conocemos como periespíritu, psicosoma o cuerpo bioenergético. Podríamos seguir con muchos nombres más pero lo importante no es el nombre que le damos, sino el concepto de este doble etéreo del cuerpo físico. Es el cuerpo sutil que acompaña al Espíritu desde el comienzo de los tiempos, durante el período que está encarnado y después, en la existencia entre vida. Es un maravilloso campo electro-magnético con características propias. Su estructura es muy compleja, siendo un compendio de siete cuerpos sutiles, cada uno relacionado con una parte de nuestro ser. 

Kardec lo veía como un todo y así lo estamos considerando en este artículo, obviamente considerando todas sus “capas” o niveles de vibración. 

-Es el intermediario entre Espíritu y cuerpo físico. 

-Es el vehículo con el cual se desplaza el Espíritu cuando está desencarnado y es el compañero inseparable de todas nuestras existencias. El cuerpo físico se moldea en base al periespíritu preexistente, o sea, el físico es, en realidad, copia del periespíritu. André Luiz nos dice: “... nuestro cuerpo de materia menos densa o periespíritu está íntimamente regido por los siete centros de fuerza (chakras) que se configuran en las manifestaciones del plexo.

- El periespíritu preexistente es el molde sobre el cual se formó el cuerpo físico actual del hombre, así como el periespíritu que tenemos ahora será el molde sobre el cual se creará nuestro próximo cuerpo físico, en la próxima reencarnación, siguiendo las leyes del amor divino de acción y reacción (karma). que es el resultado de nuestras acciones y omisiones. (Obviamente, diferente al actual). 

-Está unido al físico mediante un lazo fluidico, el famoso “cordón de plata” de la literatura oriental, el cual se estira durante las horas de sueño para permitirnos hacer experiencias lejos del cuerpo, en el Mundo Espiritual o en puntos lejanos del planeta o para actuar la mediumnidad (desdoblamiento) y finalmente se deshace o se disuelve, cuando desencarnamos para permitir la total separación del cuerpo físico. Es en el Periespíritu donde almacenan, como en una perfecta computadora, todas nuestras vivencias, amores, odios, recuerdos, cultura, sensaciones, emociones, sentimientos, en fin todo lo que somos, en esta vida y en la continuación de la vida. 

- Cuando desencarnamos el periespírtu se separa del cuerpo físico, se deshace el cordón de plata y entonces se dirige, acompañando al Espíritu o alma, a vivir las nuevas experiencias en el Mundo Espiritual. Cuando volvemos a encarnar el periespíritu pasa por un proceso de olvido de lo aprendido en la entre-vida, de modificación. 

 En  palabras de André Luiz: “... el periespíritu  siempre tiene la misma identidad esencial pero con el curso del tiempo, con motivo de nuestra alimentación y hábitos en un medio muy diverso, incorporó elementos de nuestro círculo de vida, de los cuales es necesario deshacerse para que pueda penetrar, con éxito, en las corrientes de la vida carnal”. (Misioneros de la Luz). Recordemos los capítulos XII a XIV del mismo libro donde se nos cuenta la nueva encarnación de Segismundo, cuando su periespíritu se achica hasta hacerse mínimo, olvidándose de todo, para unirse al óvulo y comenzar una nueva vida. Así, en cada nueva experiencia en el planeta, el periespíritu se modifica y agrega las nuevas enseñanzas aprendidas, las nuevas responsabilidades, los compromisos asumidos y el nuevo programa de vida que trae, las acciones y omisiones. El Espíritu evoluciona junto con el periespíritu. Es importante recordarlo. Es interesante observar como este cuerpo periespiritual tan ligado al Espíritu y al mismo tiempo, al cuerpo físico, está tan interconectado que tarda algún tiempo en separarse del cuerpo material, cuando desencarna, porque aún contiene restos de la vitalidad propia de la vida orgánica. 

En “Obreros de la vida eterna”, André Luiz nos explica: “...El periespíritu, formado a base de materia volátil, moviliza igualmente a trillones de unidades unicelulares de nuestra esfera de acción (mundo espiritual), que abandonan el campo físico, saturadas de la vitalidad que les es peculiar. De ahí los sufrimientos y angustias de determinadas criaturas, más allá del deceso. Los suicidas acostumbran a sentir, durante largo tiempo, la aflicción de las células aniquiladas violentamente, mientras que los viciados sufren tremenda inquietud por el deseo insatisfecho”.

- A medida que el Espíritu crece y se purifica, o sea, aprende, el periespíritu también se modifica, volviéndose cada vez más tenue, más sutil, más leve. En “Los Mensajeros Espirituales” André Luiz nos dice: “las criaturas que se aferran aquí a las sensaciones físicas están siempre creando densidad para sus periespíritus,  para sus vehículos de manifestación, de la misma forma que los espíritus dedicados a la región superior están siempre purificando y elevando esos mismos vehículos”. En “Acción y Reacción”, observando a espíritus con cuerpos sutiles horribles, nos dice:... “el aspecto anormal, hasta monstruoso, resulta de los desequilibrios dominantes de la mente, que, viciada por ciertas impresiones o cristalizada por el sufrimiento, pierde temporalmente el gobierno de la forma, permitiendo que los delicados tejidos del cuerpo periespiritual se perturben, en condiciones anormales, cayendo en provisional animalización por efecto hipnótico”. 

- El Periespíritu tiene algunas características propias: 

- Expansión y flexibilidad (Puede desplazarse, estirarse, recogerse, modificarse)   - Irradiación (irradia su campo magnético a algunos centímetros alrededor del cuerpo físico. En algunos casos irradia hasta 16 metros a su alrededor, como el caso del médium Chico Xavier, hecho comprobado por experiencias de la Nasa)    - Absorción (absorbe las energías buenas o malas, que lo rodean)                            - Penetrabilidad (puede entrar en cualquier medio, atravesar paredes, elevarse, introducirse)                                                                                                                       - Contiene un principio mediúmnico por el cual se conecta con otro periespíritu y puede hacer el contacto, de mente a mente, llevando a cabo la comunicación entre encarnados y desencarnados.                                                                                - Proporciona la acción del Espíritu sobre la materia.                                                   - Es sensible (sufre heridas registradas en el cuerpo físico y guardadas en la mente, que se manifiestan en este cuerpo astral).                                                        - Es el archivo perfecto de todo lo que aprendemos en esta vida, en otras y en el Mundo Espiritual. Guarda memoria de sentimientos, vivencias, emociones, amores, odios, cultura, conocimientos, etc.) 

Después de dar esta rápida mirada sobre qué es nuestro periespíritu sería muy provechoso que nos hiciéramos más responsables de él para que pueda acompañarnos en esta larga y difícil caminata de la evolución espiritual, en mejores condiciones, archivando solo emociones altruistas, sentimientos de amor y perdón, recuerdos amorosos, enseñanzas cristianas y especialmente, el recuerdo permanente de nuestro compromiso con el Mundo Espiritual y el cuidado de no caer en las peligrosas omisiones.

Etel Shulte.

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YING-YANG

                     LA SEXUALIDAD


Desde Freud, la sexualidad ha ganado importante papel en los estudios de la psicología. Ella se constituye en una gran desconocida para mucha gente. El ser humano de forma desenfrenada busca conocerla, tropezándose con las consecuencias, no siempre agradables, de su uso. Son muchos los problemas ocasionados por el uso inadecuado de esa importante función psíquica. Mucho más que una función conectada al cuerpo, la sexualidad tiene sus raíces en el espíritu. La búsqueda del placer del cuerpo puede, muchas veces, representar una búsqueda del alma, que ansía un encuentro con lo divino. El sexo no es impuro, como pensaba (o piensa) nuestra cultura. Es algo placentero que debe ser entendido como herramienta de aprendizaje del espíritu.

La sexualidad es una función que se manifiesta por la utilización de la energía en el campo sexual. Tal energía puede ser canalizada para varias actividades. El espíritu La utiliza como quiere y de acuerdo con su nivel de evolución. Muchos, por utilizarla en el campo de la permuta de energías primarias, resbalan hacia procesos educativos dolorosos. Por ser una energía conectada a los orígenes del ser humano, se constituye en una fuerza poderosa para las realizaciones del espíritu.

Hay personas que tienen el sentimiento de haber nacido con el cuerpo errado. Esta idea puede aparecer bien temprano en la infancia. En algunos casos, los padres del niño o aún en el medio en que vive, lo influencian a querer parecerse con el otro sexo, contrario a su cuerpo físico. La convicción de ser realmente del sexo opuesto puede continuar durante toda su vida. Algunas personas que sienten eso pueden asumir la inversión o buscar un médico que pueda efectuar quirúrgicamente el cambio de sexo. Los niños que tienen ese tipo de comportamiento, muestran, generalmente, peculiaridades del sexo opuesto, como jugar con juguetes característicos del sexo opuesto y juntarse, de preferencia con personas del mismo sexo. Si esa tendencia al sexo opuesto es redireccionada terapéuticamente desde la infancia, ya sea por los padres o por un especialista, podrá ser revertida, especialmente si la línea direccional es el respeto por el sexo del cuerpo. La mayoría de los niños hasta la adolescencia, y después hasta la edad adulta, se adaptan a su sexo anatómico, pero otras veces no. Eso puede ocurrir debido al cambio de sexo entre una y otra encarnación. No debemos por lo tanto, esperar una constante correspondencia entre los hechos y los efectos, en la medida en que, a los mismos efectos pueden atribuirse diversas causas. Hay otros factores que intervienen en esos casos. Una misma observación de ese tipo, en criaturas diferentes, podrá tener causas diferentes. Tales causas normalmente están directamente relacionadas con experiencias sexuales anteriores a la actual encarnación. El análisis, por lo tanto, será peculiar para cada caso. Un espíritu que reencarnó en un cuerpo femenino, en una próxima, al reencarnar en un cuerpo masculino, no tendrá tendencias homosexuales. La homosexualidad no corresponde siempre a la inversión de sexo de una hacia otra encarnación.

Como se puede ver a partir de las investigaciones de la Dr.ª Helen Wambach, el espíritu reencarna en ambos sexos, lo que corresponde a decir que todos tendríamos aquellas tendencias de forma acentuada. Sin embargo esto no corresponde a los hechos observados. Las reencarnaciones en sexos diferentes podrían justificar la existencia del ánimus y el ánima a que se refería Jung.

Léon Denis, en El problema del ser, del destino y del dolor, p. 177, sin discordar en la posibilidad del espíritu escoger reencarnar en el sexo opuesto al de la encarnación anterior, considera tal cambio inútil y peligroso. Algunas características físicas de un cuerpo presentadas en el otro (hombre imberbe) serían, para él, síntomas de ese cambio. Para nosotros, la utilidad del cambio, no necesariamente alternada, está en la oportunidad de que el espíritu adquiera aptitudes características de cada sexo. Tal vez la colocación haya sido hecha en función de un contexto y de una época de poco conocimiento y discusión respecto de la problemática sexual y, particularmente, homosexual.

El encuentro con el placer puede llevar al espíritu a no distinguir más el sexo del cuerpo objeto de su deseo. La satisfacción de aquel deseo lo hace insensible a esa percepción. Sus frenos inhibitorios desaparecen. Poco importa para él cuál es el cuerpo, o parte de él, que utilizará en la relación. Ese es uno de los motivos que pueden llevar el espíritu a una experiencia homosexual. Pasando de una a otra encarnación, esas tendencias pueden conservarse. El espíritu sólo cambiará su actitud si, en el intervalo de tiempo, se determinó para tal. Asimismo, es en la carne que él, verdaderamente, colocará a prueba su cambio.

Vale destacar que, el tabú existente sobre los asuntos que envuelven al sexo y su complejo relacionamiento con la moral, lleva el ser humano a tener muchos conflictos en esa área. La gran mayoría de los conflictos humanos se relaciona con la función sexual. Los procesos educativos que se establecen de una hacia otra encarnación, tienen relación con esa cuestión. Saber, conscientemente, dominar sus emociones en ese campo, es tener la certeza de que no habrá problemas a causa de la inversión de sexo en las sucesivas encarnaciones. Para los espíritus más experimentados, es igual reencarnar en un cuerpo masculino como en un femenino. Para esos espíritus el cuerpo es instrumento de evolución. Su identidad con el cuerpo es aparente, necesaria mientras encarnado, sin apego a la forma física. La búsqueda sexual es hecha dentro de los límites sociales, sin ningún énfasis. En algunos casos el espíritu prefiere ser célibe, buscando el reequilibrio. Para ellos el sexo no es impuro, sino energía creadora cuya utilización comprende los altos designios de la vida. 

Tomado del Libro “Reencarnación: Proceso Educativo” de Adenáuer Novaes
Traducción: Oscar Cervantes Velásquez

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