INQUIETUDES CIENTÍFICAS
1.-Algunas conclusiones científicas sobre el alma de los animales
2.- Los médiums
3.- El espírita ante Dios
4.- El Rey diferente
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ALGUNAS CONCLUSIONES CIENTÍFICAS SOBRE EL ALMA DE LOS ANIMALES
Desde un punto de vista científico, prestigiosos investigadores de Universidades de USA, Inglaterra y Brasil, entre los que hay físicos, biólogos, psicólogos, veterinarios, etc, han llegado a manifestar las siguientes conclusiones sobre el alma de los animales, en general :
- Los animales en muchas especies, acreditan tener “reflejos inteligentes de un nivel equiparable al de niños de cuatro años de edad.
- En problemas asociados con la resolución de cuestiones “existenciales, como la alimentación y la protección, según la especie, sus individuos siguen mostrando capacidad resolutiva e inteligencia.
- Algunas especies gregarias, desarrollan un modo de vida en el que incluyen el reparto social del trabajo, castigos a los infractores de sus normas, y reconciliación posterior, además de una necesaria cooperación entre ellos para realizar actividades corrientes como la búsqueda de alimentos o la vigilancia de sus predadores.
- Las experiencias individuales, sirven de “guía” para la adaptación de comportamientos en el grupo. Son significativas que estas ocurrencias transmitidas del individuo al grupo, sirven de base para relaciones futuras.
- Las “habilidades” aumentan a medida que subimos en la escala evolutiva. Entre ciertos mamíferos se percibe una capacidad común para desarrollar las mismas habilidades, transmitiendo sus ideas por la comprensión de símbolos. Existen distintos niveles de inteligencia, tan dispares como número de especies existentes, y hay estudios que relacionan el peso del cerebro con el del cuerpo para determinar el nivel de inteligencia animal, circunstancia que aproxima, por ejemplo, al delfín con el humano.
- Tienen emociones que se exteriorizan más en las especies superiores en forma de placer, dolor, miedo, pavor o rabia principalmente. El afecto y la lealtad son también importantes en las especies más próximas con la convivencia humana, sin que se trate de una imitación de los comportamientos humanos. Por el contrario, los animales, en base a terapias con humanos en escuelas, hospitales, etc, demuestran una personalidad propia, desarrollando normalmente gustos y opiniones sobre cosas y personas con las que se relacionan.
- Los animales que conviven con el ser humano desde hace muchas generaciones, demuestran un alto grado de sensibilidad, pudiendo “adivinar” las intenciones humanas, como por ejemplo se observa en los perros.
- La inteligencia animal es considerada como una forma de procesar informaciones sobre modos de adaptarse a situaciones y condiciones del medio ambiente, existiendo un tipo de cálculo particular, que está presente en todos los cerebros animales.
- La comunicación de los animales entre sí, permite en observaciones comparativas, percibir diferencias dentro de individuos de la misma especie, demostrando amistad, e incluso diferencias “culturales” entre miembros procedentes de distintos lugares, tal como nos sucede a los humanos con los dialectos, acentos, costumbres, etc.
- En relación al lenguaje, algunas especies como el delfín, poseen un amplio repertorio de palabras, mediante sonidos cortos y variados, acreditando un grado de complejidad semejante a las lenguas humanas.
La noción de individualidad en muchas especies, queda plasmada en los experimentos hechos con espejos, en donde se reconocen y vemos como no les agrada cualquier alteración de su apariencia física, como es el cambio del color normal de su pelo por otro diferente.
- Actitudes como la simulación, la traición, la mentira, el engaño o la obtención de ventajas, son particulares del chimpancé que, precisamente, guarda en relación al humano una coincidencia genética de más del 98%.
- Individuos de esta especie consiguen aprender el lenguaje de señales de los sordo-mudos, así como a lidiar con números y operaciones aritméticas sencillas..
- Diversas especies muestran una extraordinaria memoria cuando son capaces de reconocerse entre los miembros de un grupo después de estar mucho tiempo separados, así como del recuerdo de hechos pasados en fechas lejanas en el tiempo.
- Las experiencias individuales, sirven de “guía” para la adaptación de comportamientos en el grupo. Son significativas que estas ocurrencias transmitidas del individuo al grupo, sirven de base para relaciones futuras.
- Las “habilidades” aumentan a medida que subimos en la escala evolutiva.
- Entre ciertos mamíferos se percibe una capacidad común para desarrollar las mismas habilidades, transmitiendo sus ideas por la comprensión de símbolos. Existen distintos niveles de inteligencia, tan dispares como número de especies existentes, y hay estudios que relacionan el peso del cerebro con el del cuerpo para determinar el nivel de inteligencia animal, circunstancia que aproxima, por ejemplo, al delfín con el humano.
- Tienen emociones que se exteriorizan más en las especies superiores en forma de placer, dolor, miedo, pavor o rabia principalmente. El afecto y la lealtad son también importantes en las especies más próximas con la convivencia humana, sin que se trate de una imitación de los comportamientos humanos. Por el contrario, los animales, en base a terapias con humanos en escuelas, hospitales, etc, demuestran una personalidad propia, desarrollando normalmente gustos y opiniones sobre cosas y personas con las que se relacionan.
- Los animales que conviven con el ser humano desde hace muchas generaciones, demuestran un alto grado de sensibilidad, pudiendo “adivinar” las intenciones humanas, lo que por ejemplo se observa en el intelecto canino.
- El pensamiento animal es considerado como una forma de procesar informaciones sobre modos de adaptarse a situaciones y condiciones del medio ambiente, existiendo un tipo de cálculo particular, que está presente en todos los cerebros animales.
- La comunicación de los animales entre ellos, permite en observaciones comparativas, percibir diferencias dentro de individuos de la misma especie, demostrando amistad, e incluso diferencias “culturales” entre miembros procedentes de distintos lugares, tal como nos sucede a los humanos con los dialectos, acentos, costumbres, etc.
- En relación al lenguaje, algunas especies como el delfín, poseen un amplio repertorio de palabras, mediante sonidos cortos y variados, acreditando un grado de complejidad semejante a las lenguas humanas.
- La noción de individualidad en muchas especies, queda plasmada en los experimentos hechos con espejos, en donde se reconocen y vemos como no les agrada cualquier alteración de su apariencia física, como es el cambio del color normal de su pelo por otro diferente.
- Actitudes como la simulación, la traición, la mentira, el engaño o la obtención de ventajas, son particulares del chimpancé que, precisamente, guarda en relación al humano una coincidencia genética de más del 98%. Individuos de esta especie consiguen aprender el lenguaje de señales de los sordo-mudos, así como a lidiar con números y operaciones aritméticas.
- Diversas especies muestran una extraordinaria memoria cuando son capaces de reconocerse entre los miembros de un grupo después de estar mucho tiempo separados, así como del recuerdo de hechos pasados en fechas lejanas en el tiempo.
Ante estas observaciones de la Ciencia, creo que caminamos hacia una constatación de que el principal rasgo que
diferencia a los animales en la escala evolutiva con respecto a la especie humana-, es la inteligencia que se desarrolla en un
infinito y secuencial proceso. Parece
evidente que los caracteres intelecto-
cognitivos no son privilegio de la especie humana, y estos residen en la sede
espiritual que es responsable de la “Memoria RAM” de cada ser.
LOS MÉDIUMS
Las facultades del periespíritu, sus medios de acción y de desprendimiento, por desarrollados que estén en ciertos sujetos no pueden, sin embargo, ejercerse en toda su plenitud durante el período de encarnación, esto es, durante la vida terrestre. El periespíritu está entonces estrechamente ligado al cuerpo. Prisionero en la oscura y densa envoltura, no puede alejarse de ella sino en ciertos momentos y en condiciones particulares. Sus recuerdos permanecen en estado latente por causa de nuestra impotencia para ponerlos en acción. De aquí procede la debilidad de nuestra memoria que no pude remontar la corriente de nuestras existencias pasadas. Devuelta a la vida espiritual, el alma recobra la completa posesión de sí misma: el periespíritu recobra la plenitud de sus percepciones. Desde entonces pueden provocar desconcierto sobre los fluidos e impresionar los organismo y los cerebros humanos. Éste es el secreto de las manifestaciones espiritistas. Un magnetizador puede ejercer una acción poderosa sobre su sujeto provocando su desprendimiento y suspender en él la vida material. Del mismo modo los espíritus o almas desencarnadas pueden por su voluntad, dirigir corrientes magnéticas sobre los seres humanos influir en sus órganos, y comunicar, por su mediación, con los habitantes de la Tierra. Estos seres, especialmente adecuados por la delicadeza y sensibilidad de su sistema nervioso, a la manifestación de los espíritus, tienen el nombre de Médiums. Sus aptitudes son múltiples y variadas.
Hay los sensitivos y los videntes aquellos cuya vista atraviesa la opaca bruma que nos oculta los mundos etéreos, y que, por un claro, llegan a entrever algo de la vida celeste. Algunos hay que tienen hasta la facultad de ver a los espíritus y de oír de ellos la revelación de las leyes superiores.
Todos somos médiums, es cierto, pero en grados muy diferentes. Muchos que lo son, lo ignoran. Más no existe ningún hombre sobre el cual no tenga acción la influencia buena o mala de los espíritus. Vivimos en medio de una multitud invisible que asiste, silenciosa y atenta, a los detalles de nuestra existencia, y participa, con el pensamiento, de nuestros trabajos, de nuestras alegrías y de nuestras penas. En esta multitud han tomado puesto la mayor parte de los que hemos encontrado en la Tierra y cuya pobre y gastada envoltura hemos acompañado al cementerio. Parientes, amigos, indiferentes, enemigos, todos subsisten, y vuelven atraídos por el hábito y los recuerdos hacia los sitios y los hombres a quienes han conocido. Esta muchedumbre en medio de la cual vivimos, influye en nosotros, nos observa, nos inspira, nos aconseja a pesar nuestro, y aun, en ciertos casos nos atormenta y nos persigue con su odio y su venganza.
Todos los escritores conocen esas horas de inspiración en que su pensamiento se ilumina con inesperada claridad, en que las ideas fluyen como un torrente bajo su pluma. ¿Y cuál de nosotros en los momentos de tristeza, de abatimiento, de desesperación, no se ha sentido a veces reanimado y confortado por una acción íntima y misteriosa? Y los inventores, vanguardia del progreso, todos esos que luchan para engrandecer el dominio y el poder de la Humanidad, ¿No se han beneficiado acaso del socorro invisible que nuestros hermanos mayores saben dispensarles en las horas decisivas? Esos escritores súbitamente inspirados, esos inventores iluminados de repente, son otros tantos médiums intuitivos e inconscientes. En otros la facultad de comunicar con los espíritus reviste una forma más clara y más acentuada. Unos sienten su mano arrebatada por una fuerza extraña y llena el papel de consejos, de advertencias, de enseñanzas variadas. Otros, ricos en fluidos vital, ven las mesas agitarse bajo sus dedos. Y obtienen por medio de golpes dados por estos muebles comunicaciones más lentas, pero más preciosas y más propias para convencer a los incrédulos. Algunos hay que, sumergidos por la influencia de los espíritus en el sueño magnético, entregan la dirección de sus órganos a sus huéspedes invisibles, que los utilizan para conversar con los encarnados como en el tiempo de su vida corporal. Nada hay más extraño ni conmovedor que ver desfilar sucesivamente en la envoltura débil y delicada de una señora, y aun de una jovencita, las personalidades más diversas el espŕitiu de un difunto cualquiera, de un sacerdote, de un artesano, de una sirvienta, revelándose por las actitudes características y por el lenguaje que les era familiar durante su existencia en este mundo.
¿Y qué podremos decir cuando son espíritus conocidos y amados de los asistentes los que vienen a afirmar su presencia y su inmortalidad, a prodigar a los que han dejado en el arduo camino de la vida exhortaciones y alientos, y a mostrar a todos el fin supremo? ¿Quién podrá describir las efusiones, los transportes, las lágrimas de aquellos a quienes un padre, una madre, una mujer querida vienen, desde el fondo de la tumba, a consolar y a reanimar con su cariño y sus consejos?.
Ciertos médiums facilitan con sus presencia el fenómeno de las apariciones, o más bien, según una expresión nueva, de las materializaciones de espíritus. Estos toman del periespíritu de sujeto ciertas cantidad de fluidos, se los asimilan por la voluntad y condensan su propia envoltura hasta hacerla visible y algunas veces tangible.
Algunos médiums sirven también de intermediarios a los espíritus para transmitir a los enfermos y a los achacosos efluvios magnéticos que alivian y a veces curan a esos desgraciados. Ésta es una de las formas más bellas y más útiles de la mediumnidad.
Digamos también que una multitud de sensaciones inexplicadas dimanan de la acción oculta de los espíritus. Por ejemplo, los presentimientos que nos avisan una desgracia, la pérdida de un Ser amado, proceden de las corrientes fluídicas que los desencarnados proyectan hacia aquellos que les son queridos. El organismo resiente estos efluvios, más raras veces el pensamiento del hombre trata de analizarlos. Y, sin embargo, hay en el estudio y en la práctica de las facultades mediumnicas un manantial de enseñanzas elevadas.
Se engaña el que considere la facultad medianímica como un privilegio o un favor. Cada uno de nosotros, ya lo hemos dicho, encierra en sí los rudimentos de una mediumnidad que puede desarrollar ejercitando la. En esto, como en tantas otras cosas, la voluntad representa un papel considerable. Las aptitudes de ciertos médiums célebres se explican por la naturaleza particularmente flexible y elástica de su organismo fluídico que se presta admirablemente a la acción de los espíritus. Sabiendo que el alma, por sus esfuerzos y sus tendencias labra por sí misma o por lo menos modifica su organismo a través de los siglos, o veremos en la mediumnidad más que la consecuencia natural de los trabajos llevados a cabo en las vidas anteriores por los que gozan de ella.
En general, la sensibilidad fluídica del Ser guarda proporción con su grado de pureza y de adelanto moral Casi todos los grandes misioneros, reformadores y fundadores de religiones eran poderosos médiums, en constante comunión con los invisibles, cuyas fecundas inspiraciones recibían. Su vida entera es un testimonio de la existencia del Mundo de los espíritus y de sus relaciones con la Humanidad terrestre.
Así se explican haciendo la parte de las exageraciones y de las leyendas gran número de hechos históricos calificados de sobrenaturales y maravillosos. La existencia del periespíritu y las leyes de la mediumnidad nos indican por qué medios se ejerce, a través de las edades, la acción de los espíritus sobre los hombres. La Egeria de Numa, los sueños de Escipión, los genios familiares de sócrates, del Tasso, de Jerónimo Cardano, las voces de Juana de Arco, y mil otros hechos análogos considerados a la luz del espiritualismo moderno, pierden para en adelante, a los ojos del pensador, todo carácter sobrenatural o misterioso.
Y, sin embargo, por medio de estos hechos se revela la gran ley de solidaridad que une a las humanidades del espacio y la Humanidad terrestre. Libres de las ligaduras de la carne, los espíritus superiores pueden levantar la tupida cortina que les ocultaba las grandes verdades. Las leyes eternas se les presentan despejadas de las sombras con que los sofismas y los miserables intereses personales las envuelven aquí abajo. Animadas por el ardiente deseo de seguir cooperando al movimiento ascensional de los seres, descienden de nuevo entre nosotros y se ponen en relación con aquellos humanos cuya constitución sensitiva y nerviosa les hace aptos para desempeñar el papel de médiums. Con la mediación de éstos, trabajan en favor del progreso moral de las sociedades terrestres auxiliándolas con sus enseñanzas y sus saludables consejos.
DESPUÉS DE LA MUERTE, por LEÓN DENIS
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