INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- La fuerza del Espiritismo
2.- Los fenómenos físicos reales y el fraude
3.- El papel de Jesús y la misión del Espiritismo
4.- Los buenos Espíritus
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LA FUERZA DEL ESPIRITISMO
... supongamos, pues, que ciertos Espíritus quieran dictar, bajo cualquier título, un libro en sentido contrario; supongamos inclusive que con una intención hostil, y con el objetivo de desacreditar la doctrina, la malevolencia suscitase comunicaciones apócrifas; ¿ qué influencia podrían tener estos escritos, si son desmentidos, por todas partes por los Espíritus?
Es menester asegurarse de la adhesión de estos últimos antes de lanzar un sistema en su nombre. Del sistema de uno sólo al sistema de todos, hay la misma distancia que de la unidad al infinito. ¿Qué pueden todos los argumentos de los detractores sobre la opinión de las masas, cuando millares de voces amigas, partidas del espacio, vienen de todas partes del Universo y en el seno de cada familia los atacan vivamente? La experiencia, con respecto a este asunto, ¿no ha confirmado ya la teoría? ¿En qué se tornaron todas esas publicaciones que, supuestamente, debían aniquilar al Espiritismo? ¿Cuál es la que tan siquiera le ha detenido su marcha? Hasta hoy no se había mirado esta cuestión bajo este punto de vista, uno de los más graves, sin duda; cada uno contó consigo mismo, pero sin contar con los Espíritus.
El principio de la concordancia es, además, una garantía contra las alteraciones que podrían infligir al Espiritismo las sectas que quisieran apoderarse de él en provecho suyo y acomodarlo a su manera. Quién intentase desviarlo de su objetivo providencial, fracasaría, por la sencilla razón de que los Espíritus con la universalidad de su enseñanza, harán caer toda modificación que se aparte de la verdad.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO
ALLAN KARDEC.
instrucción formal, y se sabe ya que se paga más lo que divierte que lo que instruye.
EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS
ALLAN KARDEC
5.^ El Espiritismo es la nueva ciencia que viene a revelar a los hombres, con pruebas irrecusables, la existencia y la naturaleza del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal; nos lo presenta, no como una cosa sobrenatural, sino, al contrario, como una de esas fuerzas vivas e incesantemente activas de la Naturaleza, como la fuente de una multitud de fenómenos incomprensibles hasta ahora y relegados, por esta razón, al dominio de lo fantástico y de lo maravilloso. Es a estas relaciones que Cristo hace alusión, en diferentes circunstancias y por esto muchas de las cosas que dijo permanecieron ininteligibles o fueron falsamente interpretadas.
espiritual, viniendo cada uno a traer a los hombres el tributo de sus luces para hacerles conocer aquel mundo y la suerte que en él les espera.
“Yo no vine a destruir la ley cristiana, sino a cumplirla”. No enseña nada contrario a la que Cristo enseñó, pero desarrolla, completa y explica, en términos claros para todo el mundo, lo que se dijo bajo la forma alegórica; viene a cumplir en los tiempos predichos, lo que Cristo anunció y a preparar el cumplimiento de las cosas futuras. Es, pues, la obra de Cristo, que él mismo preside, así como a la regeneración que se opera y prepara el reino de Dios en la Tierra como igualmente lo anunció.
ALLAN KARDEC
LOS BUENOS ESPÍRITUS
Al igual que no se encuentran dos personas exactamente iguales en todos los aspectos, tampoco hay dos espíritus desencarnados que lo sean, pues todos somos entidades individualizadas, inteligentes en diversos grados y con diferentes cualidades , aptitudes y defectos adquiridos en su particular caminar evolutivo.
Allan Kardec, el Codificador de la doctrina Espírita, catalogó a los diferentes grupos de espíritus , y dentro de los buenos o bondadosos, determinó que se encuentran varias categorías o grados en los que se pueden agrupar, dependiendo de su estado de adelantamiento evolutivo..
También los hay en un grado de imperfección o atraso evolutivo, que les hace aparecer como más atrasados que los demás, o en la cola de las escalas evolutivas generalmente mucho más cerca de la animalidad y de la materia, que los demás grupos de Espíritus más avanzados en los diversos planos espirituales. Al ser mayores sus necesidades evolutivas, estos reencarnan con mayor frecuencia que los demás situados en grados evolutivos más avanzados.
Entre los buenos, los hay clasificados como Benévolos, que se complacen en proteger y prestar servicio a los Seres humanos, siendo mayor su nivel moral que el nivel de sus conocimientos generales que son muy limitados, por lo que en el aspecto evolutivo presentan cierto desequilibrio entre ambos aspectos.
Asimismo también están los espíritus Sabios, que son el contrapunto de los anteriores: sus conocimientos científicos y filosóficos son superiores a su nivel moral, por lo que también se encuentran con cierto grado de desequilibrio evolutivo. Se diferencian de los imperfectos en que los conocimientos científicos los consideran sin apasionamientos y sólo desde un punto de vista práctico.
La siguiente categoría en orden de perfección, sería la de los Prudentes, que presentan un mayor equilibrio entre el grado de sus conocimientos y su nivel moral; se distinguen por sus juicios rectos y equilibrados.
Hay otra categoría que en nuestro mundo son muy escasos, y son los Espíritus Superiores, que son los exponentes de la máxima perfección a que puede aspirar alcanzar en este mundo el Ser humano. Estos están libres de la necesidad de la reencarnación y cuando extraordinariamente lo hacen, solamente es para llevar a cabo muy importantes misiones de ayuda y progreso de la Humanidad, más atrasada. Cuando alguna vez se han obtenido comunicados mediúmnicos con esta clase de Seres, lo han hecho con un lenguaje digno, elevado y sublime.
Aún por encima de estos están los Espíritus Puros, totalmente libres de la reencarnación en mundos físicos. En nuestro planeta el mayor y más perfecto de esta clase de Seres, que nació y que puede servir al hombre de ejemplo y meta, es el Espíritu Crístico encarnado en el personaje histórico que fue Jesús de Nazaret.
Y así sucesivamente, la escala de
evolución o pureza espiritual, se eleva indefinidamente hasta grados
inimaginables para el Ser humano, hasta llegar a conocer y a participar unidos con
nuestra Sagrada Fuente de Origen que nosotros llamamos Dios, al que representan en los
mundos planetarios de todo el Universo y actúan como Sus brazos ejecutores en la Creación y
administración de los mundos y de las humanidades.
- José Luis Martín-
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