INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- El libre albedrio
2.- Jesús y la reencarnación
3.- La Fe y el Amor
4.- Elementos de convicción
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EL LIBRE ALBEDRÍO
- ¿ Qué es el libre albedrío?
- Es la libertad que el hombre posee para hacer el bien o el mal.
- ¿ El hombre posee realmente esta libertad?
- Puesto que tiene la libertad innegable de pensar, por consiguiente tiene la libertad de obrar según su pensamiento. El remordimiento prueba esa libertad; sin ella no existiría.
- ¿ Qué es hacer el bien ?
- Es conducirse según los preceptos reasumidos por Jesucristo con estas palabras: " No hagáis a los otros lo que no quisierais que os hiciesen a vosotros, y haced a los demás como quisierais que os hiciesen." De estos preceptos derivan todas las virtudes humanas.
- ¿ Por qué ha dotado Dios al hombre de libre albedrío ?.
- Sin el libre albedrío el hombre no tendría una personalidad independiente; solo obraría según los impulsos recibidos; vendría a ser una máquina desprovista de toda iniciativa. Dios quiso que otros seres participasen de los esplendores del ser y de la felicidad de la vida. Queriendo producir inteligencias distintas de Él, debía crearlos libres para que fuesen personas y para que tuviesen su propia voluntad. La libertad es, pues, el atributo esencial del alma; Dios no podía quitársela sin anonadarla, sin absorberla en su seno. Dios, Ser eterno y absoluto, todo lo tiene de Sí mismo; la criatura, sin embargo, todo lo tiene de Dios, pero por el libre albedrío de que la ha dotado, debe atribuirse las consecuencias de su mérito y de su demérito, que son los efectos de su propia voluntad- El infinito no podría, sin anonadarse, comunicar su suprema perfección, produciendo un ser igual a Él. La criatura es, pues, limitada, imperfecta, y de esta imperfección, combinada con el libre albedrío, nace el mal moral.
- ¿ Cuales son las consecuencias del libre albedrío ?
- La responsabilidad de los actos y sus consecuencias, benéficas o funestas para nosotros, nuestro propio progreso por nuestro propio mérito, durante nuestro combate contra las tentaciones del mal, en nuestra marcha hacia la felicidad suprema, a la que, sin que nos quepa duda, el Creador nos ha destinado.
- ¿ Por qué no podemos dudar que Dios nos ha destinado a una felicidad suprema?.
- Porque en nosotros ha puesto la aspiración a la felicidad, a la dicha perfecta que buscamos sin cesar y que encontramos irrealizable en este mundo. Esta aspiración sería un engaño indigno de la Suprema Inteligencia si no pudiese tener su cumplimiento. Además, esto sería una cosa superflua, en contradicción con el principio de que no puede haber nada inútil en la Creación.
- ¿ Por qué no puede haber nada inútil en la Creación?
- Porque no sería obra de una Inteligencia Infinita.
- ( Diccionario Espiritista de Allan Kardec, Cap. VI)
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JESÚS Y LA REENCARNACIÓN
Un punto capital que Jesús no pudo desarrollar, porque los hombres de su tiempo no estaban suficientemente preparados para este orden de ideas y sus consecuencias, pero cuyo principio él dejó sentado, como lo hizo en todos los órdenes, es la grande e importante ley de la reencarnación.
Esta ley, estudiada y dada a conocer en nuestros días por el Espiritismo, es la clave de numerosos pasajes del Evangelio que, sin ella, parecen un contrasentido
EL GÉNESIS - ALLAN KARDEC.
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“Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado toda su fortuna sin obtener ninguna mejoría, incluso había empeorado, al oír hablar de Jesús, se acercó a él por detrás entre la gente y le tocó el manto, pues se decía: Con sólo tocar sus vestidos, me curo. Inmediatamente, la fuente de las hemorragias se secó y sintió que su cuerpo estaba curado de la enfermedad. Jesús, al sentir que había salido de él aquella fuerza, se volvió a la gente y dijo: ¿Quién me ha tocado? Sus discípulos le contestaron: Ves que la multitud te apretuja, ¿y dices que quién te ha tocado? Él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. Él dijo a la mujer: Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad.”
(Marcos, V. 25-34).
Sabiduría y santidad son los dos atributos para la adquisición de la felicidad.
La Luz da sabiduría, la Religión da santidad, pero sólo el Amor resume toda la Ley y los Profetas.
La Esperanza consuela y anima; la Caridad robustece y ampara; la Fe salva; el Amor anima todas estas virtudes; el Amor es la Ley.
Los hombres titubean; la Humanidad degrada; todo parece perdido como la nave golpeada por la tempestad. Aparece el Amor y hace oír su voz convincente: todo se calma.
La bonanza sucede a la impetuosidad de los vientos y a la furia de los mares. La luz sucede a las tinieblas como el día sucede a la noche.
No hay nada que manifieste mejor la Ley de Dios que el Amor. Su nombre, escrito únicamente con cuatro letras, indica los cuatro puntos cardinales de la felicidad espiritual; sus letras son luces; su luz brilla más y arde mejor que el Sol.
La Esperanza está unida a la Inmortalidad; mas la Fe es inseparable del Amor.
La mujer enferma, llena de fe, se aproxima al Señor, le toca los vestidos. “Haciendo eso, pensó: quedaré curada del mal que hace muchos años me aflige.” ¡Y el milagro se efectuó!
Así les sucederá también a todos aquellos que tuvieran fe y se aproximasen a Jesús: “El que me siga no estará en tinieblas.”
Todos los que tuvieran Fe, y con Fe buscasen vencer las dificultades, triunfarán porque el Amor coopera con la Fe para derrumbar barreras, destruir dominios, aniquilar obstáculos y suprimir dificultades.
“Si tuvieras fe, dijo Jesús, dirás a este monte: pásate para allá y él pasará.”
“Si tuvieras fe, dirás a esta higuera: trasplántate más allá, y así ocurrirá.”
La misión exclusiva de Jesús fue revivir los corazones en la Fe, para que las almas lleguen a las alturas del amor de Dios.
En todos sus viajes, el Maestro sembraba Fe, para que las gentes, con su producción, adquiriesen los tesoros del Amor.
Es así como, cultivando sus enseñanzas, nosotros alcanzaremos los mundos de luz que se mueven en el Éter accionados por la voluntad de Dios.
La Luz da Sabiduría y salva; Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida; el Amor es la Ley.
CAIRBAR SCHUTEL –
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ELEMENTOS DE CONVICCIÓN
PREGUNTA - Convengo, caballero, en que desde el punto de vista filosófico la doctrina espiritista es perfectamente racional, pero queda siempre la cuestión de las manifestaciones que sólo los hechos pueden resolver, y la realidad de semejantes hechos es la que niegan muchas personas, por lo cual no debe usted extrañar el deseo que se experimenta de presenciarlos.
PRESPUESTA DE A.K. - Lo encuentro muy natural, pero como busco el provecho que puedan dar, explico las condiciones en que conviene colocarse para observarlos mejor, y sobre todo para comprenderlos. El que a ello no quiere someterse indica que no tiene serios deseos de ilustrarse, y entonces es inútil perder el tiempo con él.
También convendrá usted, caballero, en que sería extraño que una filosofía racional hubiese salido de hechos ilusorios y falsos. En buena lógica, la realidad del efecto implica la realidad de la causa; si es verdadero el uno, no puede ser falsa la otra, porque no habiendo árbol, no se pueden cosechar frutos.
Cierto es que todo el mundo no ha podido evidenciar los hechos, porque no todos se han puesto en las condiciones requeridas para observarlos, ni han tenido en ellos la paciencia y perseverancia necesarias. Pero esto sucede como en todas las ciencias: lo que no hacen unos lo hacen otros, y todos los días se admite el resultado de cálculos astronómicos por aquellos que no los han hecho.
Como quiera que sea, si usted encuentra buena la filosofía, puede aceptarla como otra
cualquiera, reservándose su opinión sobre los senderos y medios que a ella han conducido, o como máximo admitiéndolos a titulo de hipótesis hasta que tenga más amplia demostración.
Los elementos de convicción no son los mismos para todos; lo que convence a los unos no causa impresión ninguna a los otros, y de aquí que sea necesario un poco de todo. Pero es un error creer que los experimentos físicos son el único medio de convencimiento. He visto a algunos a quienes los más notables fenómenos no han podido convencer y de quienes ha triunfado una simple respuesta por escrito. Cuando se ve un hecho que no se comprende, parece más sospechoso cuanto más extraordinario es, y el pensamiento le busca siempre una causa vulgar; si nos damos cuenta de él, lo admitimos mucho más fácilmente, porque tiene una razón de ser; lo maravilloso y lo sobrenatural desaparecen entonces.
Es indudable que las explicaciones que acabo de dar a usted en este diálogo están lejos de ser completas, pero estoy persuadido de que, sumarias como son, le darán que pensar, y si las circunstancias le hacen a usted testigo de algunas manifestaciones, las verá con menos prevención, porque podrá fundar su razonamiento sobre una base. Hay dos cosas en el Espiritismo: la parte experimental de las manifestaciones y la doctrina filosófica; y todos los días me visitan personas que nada han visto y que creen tan firmemente como yo, únicamente por el estudio que han hecho de la parte filosófica. Para ellas el fenómeno de las manifestaciones es lo accesorio; el fondo, la doctrina, la ciencia, la encuentran tan grande y tan racional, que hallan en la misma todo lo que puede satisfacer sus aspiraciones interiores, haciendo abstracción del hecho de las manifestaciones, y concluyen, de aquí, que aun suponiendo que éstas no existan, no deja de ser la doctrina que mejor resuelve una multitud de problemas creídos insolubles. ¡Cuántos son los que me han dicho que estas ideas habían germinado en su cerebro, aunque de una manera confusa! El Espiritismo ha venido a formularla o darles un cuerpo, siendo para ellos un rayo de luz. Esto explica el número de adeptos que ha hecho la sola lectura de El Libro de los Espíritus. ¿Cree usted que hubiese sucedido esto si nos hubiéramos concretado a las mesas giratorias y parlantes?
QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC
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