domingo, 5 de abril de 2026

El Más Allá del suicida

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El Espiritismo, entre la perla y el fango

2.- Desde la otra Vida.

3.- La Divina Voluntad

4.- El Más Allá del suicida

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EL ESPIRITISMO ENTRE LA PERLA Y EL FANGO                               


Una reflexión desde León Denis y la Filosofía Kardeciana

León Denis, en la introducción de En lo invisible, nos recuerda que “El Espiritismo será lo que de él hagan los hombres”. Esta afirmación, cargada de sentido, nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como cultivadores de la doctrina espírita. La metáfora de la gota de lluvia que puede convertirse en perla o en fango según el lugar donde caiga, nos muestra que el destino del Espiritismo depende de la fidelidad y la altura espiritual con que lo practiquemos y difundamos.

Allan Kardec definió el Espiritismo como una doctrina de triple aspecto: ciencia, filosofía y moral. La ciencia espírita estudia los fenómenos mediúmnicos con método y rigor, buscando leyes universales; la filosofía interpreta esos fenómenos para responder a las grandes preguntas sobre el alma, la justicia divina y la evolución moral; y la moral ofrece una ética práctica basada en la enseñanza de los Espíritus superiores, que nos llama a la caridad, la fraternidad y la responsabilidad. Reducir el Espiritismo únicamente a la experimentación física es amputar su sentido más profundo. Kardec mismo insistió en que los hechos son importantes, pero lo esencial es la enseñanza moral que de ellos se desprende.

Denis advierte con inquietud la tendencia de ciertos adeptos a “aconfinarse en la indagación exclusiva del fenómeno físico”. Esta desviación convierte la doctrina en espectáculo o curiosidad, alejándola de su misión regeneradora. Lo vulgar es la fascinación por lo extraordinario, la búsqueda de pruebas materiales, el deseo de sensacionalismo. Lo sublime, en cambio, es la elevación del pensamiento, la inspiración moral y la transformación íntima del ser humano. Cuando el Espiritismo se reduce a lo primero, se degrada en fango; cuando se cultiva lo segundo, se transforma en perla que ilumina la conciencia.

Hoy, en nuestras comunidades, cultivamos una visión del Espiritismo que busca reafirmar la raíz kardeciana, evitando sincretismos que diluyan su identidad filosófica; proyectar la doctrina como filosofía racional y ética dentro del ámbito académico y cultural; producir mensajes y testimonios que resuenen en la sensibilidad humana; y fomentar espacios de encuentro donde la diversidad de interpretaciones se armonice en torno a principios comunes de fraternidad y progreso. Denis sigue siendo actual: nos recuerda que el verdadero valor del Espiritismo no está en la curiosidad por lo invisible, sino en la capacidad de transformar lo visible —la vida cotidiana, las relaciones humanas, la sociedad— a través de la ética espírita.

El Espiritismo, como toda filosofía, no existe en abstracto: vive en la práctica de quienes lo asumen. La gota de lluvia que menciona Denis es símbolo de nuestra responsabilidad. Si la doctrina cae en corazones abiertos a la verdad y la caridad, se convierte en perla que ilumina; si se reduce a espectáculo o curiosidad, se degrada en fango que oscurece.

Por ello, los adeptos del Espiritismo asumen hoy una responsabilidad decisiva: la de difundir la doctrina con lucidez, fidelidad y altura moral, fieles a las enseñanzas extraídas de las obras de Allan Kardec. No basta con conservar la letra; es necesario encarnar el espíritu de la enseñanza, proyectar su ética en la vida social y personal, y evitar que se trivialice en lo meramente fenomenológico.

La pregunta que Denis nos deja abierta sigue resonando con fuerza en nuestro tiempo: ¿Qué vamos a hacer del Espiritismo hoy? La respuesta no está en los fenómenos, sino en nuestra capacidad de vivir y difundir la doctrina como filosofía de progreso, como ética de fraternidad y como camino de elevación espiritual.

Escrito por Walter Pérez Vila.

Sociedad Espiritista Faro de Luz. Holguín Cuba

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              DESDE LA OTRA VIDA

( COMUNICADO POR MEDIUMNIDAD PARLANTE)

                                                                     


—Dios nos bendiga.

No podemos sustraernos porque en ello vemos vuestro interés y deseos de un mayor conocimiento de las Leyes de Dios, a contestaros a las consultas que hoy tenéis en cartera.

Tened presente que nosotros no tenemos el todo a nuestro alcance; tenemos una inteligencia muy limitada y un campo que, aun siendo amplio y grandioso, es preciso ser dignos de poderlo andar, conocer y asimilar convenientemente.

Os hemos dicho muchas veces (y vosotros no le dais la importancia que merece) que los tiempos, a pasos agigantados, se acercan.

Os hemos informado que vuestra vida, vuestro entendimiento y vuestro comportamiento han de ser próximamente muy distintos.

Las facultades intelectivas se desarrollarán enormemente.

No hará falta, para comunicaros, la palabra, porque el pensamiento lo hará perfectamente.

Os venimos diciendo que todo vendrá a su luz, a su verdadero sentido, al camino que ha de hacerlas más justas, más amplias y más clarividentes.

La alimentación será más reducida, más espiritual que material.

Tienen que venir muchos acontecimientos antes de dar ese paso y ya los estáis tocando, porque vienen propia y paulatinamente a su debido tiempo.

Ese artículo que estabais comentando es rigurosamente cierto (Nota: La revista «Blanco y Negro del 26 de diciembre de 1970 publicó un reportaje con fotografías, en el que, entre otros datos de interés, exponía que habían sido recogidos en cintas magnetofónicas más de 30.000 mensajes de personas que habían fallecido. En estas experiencias estaban investigando ingenieros de alta frecuencia, parapsicólogos, técnicos en comunicaciones y sacerdotes).

No os extrañe que ocurran estos descubrimientos ahora.

Cada día se producirán nuevos descubrimientos en este orden.

No os sorprenda que hombres que jamás han creído, que se han burlado y que han manifestado aversión a las comunicaciones con el más allá, crean firmemente, porque la Providencia les dará pruebas inequívocas y sólidas para que no tengan más remedio que creer.

No os maraville que los que nunca han nombrado a Dios lo nombren y crean en Él firmemente.

Que los que nunca han aceptado la reencarnación y la comunicación con nosotros vayan creyendo, porque se sucederán acontecimientos para que, sin que nadie les fuerce u obligue, hechos irrefutables e inequívocos les hagan aceptar plenamente esta realidad.

Estas verdades han llegado el tiempo en que sean conocidas por todos, porque Dios quiere que Sus hijos no ignoren las Leyes en que se desenvuelven y la responsabilidad que contraen al transgredirlas.

 —Hermano —dice un presente—, ¿es posible que exista algún modo de mejorar la grabación de estos mensajes, a fin de que éstos se capten con mayor claridad que lo vienen haciendo?

—Para que esos mensajes se recojan en las cintas magnetofónicas es Indispensable que las entidades espirituales manipulen los fluidos necesarios para que puedan ser grabados.

Por ahora encontraréis dificultades, pero a medida que Dios dé al cerebro humano más facultades y ciencia, éste hallará el modo de construir aparatos  más sensibles que recogerán con mayor fidelidad cuantos mensajes les sean dirigidos y os podréis poner en contacto con vuestros seres queridos del mundo espiritual, que están ansiosos de establecer comunicación con vosotros para aconsejaros e informaros ampliamente de la vida espiritual.

No sé si os he contestado bien.

Perfectamente, hermano, pero desearíamos saber si los fluidos que tienen que manejar las entidades espirituales proceden de los componentes del grupo investigador, y en este caso, si en nuestro grupo disponemos de facultades para, llegado el momento, recoger mensajes por este medio.

—Cuando llegue el tiempo en que esos aparatos se perfeccionen, tanto en vuestro grupo como en otros, se podrán recibir estos mensajes, sea cualquiera el lugar en que os pongáis a la escucha.

Es el principio de los contactos con los espíritus que precisa la humanidad para que cambie el rumbo.

—Entonces, ¿es indispensable la prestación de fluidos adecuados por los asistentes para que se produzca la impresión de la voz o pensamiento en las cintas magnetofónicas?

—Indudablemente, los fluidos necesarios para la grabación los recoge el guía espiritual de entre los asistentes, sintonizándolos, del mismo modo que vosotros hacéis para buscar una emisora en vuestros aparatos de radio, hasta adecuarlos a la sensibilidad de la cinta para que se graben los pensamientos de quienes quieren comunicarse con vosotros.

—Por lo que nos aseguras, estos investigadores, de que habla la revista «Blanco y Negro», disponían entre ellos de algún sensitivo que facilitó los fluidos necesarios, aunque ellos no lo hayan sabido.

—El sensitivo lo han tenido. El aparato es el que aún no tiene la sensibilidad conveniente. Pronto se sensibilizará y las recepciones serán más claras y convincentes.

Entre tanto, esperar tranquilos.

Todo seguirá su marcha paso a paso con la mayor seguridad.

Si las grandes jerarquías de la Iglesia se interesan ya en la investigación de estos fenómenos, ¿qué se puede esperar?: la confirmación o aceptación de los mismos en todas las esferas y por todos los mandamientos de otras religiones, porque si hoy hay bifurcaciones entre ellas, pronto todas habrán de aceptar su convergencia en Dios, único foco exacto, verdadero y lumínico para toda la humanidad.

Que Él nos proteja a todos.

Un hermano espiritual que desea vuestro progreso.

Jaén, 6 de enero de 1971

Eduardo Fernandez Hebrard

Tomado del libro editado por la F.E.E. "Desde la otra Vida "

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             LA  DIVINA VOLUNTAD

( Comunicado a través de una mediumnidad )

                               


  Ya hemos visto que en el plano material, que podríamos llamar plano horizontal, la voluntad más fuerte se impone a la más débil. Debéis saber que el campo de la lucha material no es la única realidad existente. Existe también el plano espiritual, y en él también, muchos planos que van de la materia a la esencia misma de Dios. Cada plano se rige por sus leyes y conocimientos, habiendo investigadores que los denominan planos de conciencia. Lo cierto es que son realidades más inmutables que vuestro mundo físico, en donde moran vuestros propios espíritus cuando se entregan al sueño, así como los seres que se encuentran sin cuerpo material. En ellos también se realizan progresos y se adquieren nuevos conocimientos que os permiten acceder a planos más elevados. Muy a menudo vuestros inventos y progresos en el plano físico, provienen directamente de vuestras estancias en planos más elevados.

  Aquí vemos unas relaciones de orden vertical, que no se rigen por el principio de voluntad fuerte- voluntad débil, pues la voluntad de los planos superiores siempre neutraliza a la de los planos inferiores. De estas regiones más elevadas, llamadas también regiones de luz, proviene la protección del Cristo y demás profetas a sus seguidores y colaboradores. No dudéis que las fuerzas de amparo en el planeta, surgen de ellos y os debéis sentir seguros de que cumpliendo Su voluntad venceréis todos los obstáculos. Siempre se os ha enseñado que existe una voluntad por encima de la vuestra. Tal Voluntad, que pertenece al Creador, Padre o Dios, reina inmutable en todo el Universo. Es la Voluntad perfecta que atrae a todas Sus criaturas hacia Él. Dicha Voluntad nos viene siendo revelada en el interior de nuestras conciencias. Cuando aprendamos a escucharla y a cumplirla, estaremos bajo Su amparo y protección.

  Para llegar a este punto es muy necesario que estudiemos y pongamos en práctica Sus leyes, pues de lo contrario, en vez de escuchar Su voluntad, podríamos ser víctimas de espíritus obsesores, que acudirían de inmediato a nosotros para halagarnos y apartarnos del camino espiritual. Estudiad, al tiempo que vigiláis que vuestros pensamientos y sentimientos no se alejan de los del Padre, así acrecentaréis vuestra voluntad y la pondréis acorde con la de vuestros Maestros y la del Padre.

- Espíritus Hermanos de la Caridad, a través de David Estany Prim-

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          EL MÁS ALLÁ DEL SUICIDA

                                                     

                               

El suicidio es, por sus características y efectos tan particulares, tal y como nos dice la mentora espiritual Joanna de Angelis «La más compleja e infeliz de todas las cosas que le pueden suceder al ser humano». Efectivamente, el suicidio es una acción muy infeliz, que depara unas inevitables y desgraciadas consecuencias para aquella persona que caiga en él, tanto en el plano espiritual como, luego, en futuras reencarnaciones. 

Los motivos que llevan a un ser humano a tomar la trágica decisión de matarse a sí mismo pueden ser numerosos, variados y complejos, teniendo que ser muy prudentes a la hora de tratarlos y de valorarlos. Sólo uno mismo sabe cómo se siente, sólo uno mismo sabe las fuerzas que tiene o no tiene y lo que espera o no espera de la vida… y lo que espera o no espera de la muerte. 

En líneas generales, aquella persona que se suicida vive inmersa en un mundo mental cerrado en el que lo único que cuenta para ella es dejar de sufrir, escapar de una situación y una realidad, la que sea, que le está angustiando y que para ella es ¡ insoportable! Esa es su única prioridad y el suicidio, por desgracia, la única válvula de escape que sabe encontrar… lo demás, en esos momentos, no importa, aunque luego ya sea demasiado tarde… 

Con mucha probabilidad, si la persona conociera las consecuencias que aguardan a aquellos que caen en el suicidio y supiera sobre los compromisos espirituales que se contraen con ello, su decisión pudiera ser otra pero, lamentablemente, dominado por la angustia y la desesperación, pasa a acariciar y a dejarse seducir por la idea de la muerte como único remedio para su situación, convencido o, al menos, esperanzado, de que con ello va a poner término a sus padecimientos.

 Sin embargo ¡supremo engaño! ¡Porque la muerte no existe, somos Espíritus inmortales! y este hecho esencial debería condicionarnos en todos los aspectos y momentos de nuestra vida. Y en el primer y más importante punto en el cual debe reflejarse esta realidad que forma parte intrínseca de nosotros es en el hecho, simple y obvio en sí mismo, de que no podemos nunca dejar de existir siendo, por tanto, completamente inútil cualquier acción que, de una u otra manera, hagamos para destruir nuestra existencia. ¡No es posible nadar contra una corriente que nos arrastra, inevitablemente, siempre hacia la Vida! 

Muchos son los testimonios de Espíritus que, cuando encarnados, se dejaron atrapar en los brazos seductores, falsos y traicioneros del suicidio, expresando con sus palabras, de un modo claro y contundente, la desesperación y la infelicidad con la que se encontraron tras su infeliz acción. Como ejemplo, valgan las sentidas palabras de Mousinho d’Albuquerque, que se suicidó con un disparo en la sien: 

«Cuando suponía que iba a llegar para mí el descanso, la muerte me trajo el martirio indecible de la prolongación de la vida, en su manifestación más tormentosa» (Espíritu Mousinho d’Albuquerque, en El Martirio de los suicidas, Almerindo Martins de Castro) 

Sería complejo detallar y profundizar en las consecuencias y responsabilidades por las que puede atravesar aquél que se ha suicidado, pudiendo éstas variar, dependiendo de diversos factores. Es decir, no todos han de pasar exactamente por las mismas situaciones, ni vivirlas de la misma manera, ni con la misma intensidad y duración. No existiendo una regla absoluta y uniforme, sin embargo, en todos los casos las consecuencias corresponderán siempre a las causas que lo produjeron, con sus atenuantes o agravantes, según las condiciones individuales y particulares de cada uno. 

Podríamos generalizar diciendo que a la persona que se suicida le aguarda una gran sorpresa, en la que, en lugar de encontrar el reposo, la nada o el olvido que tanto anhelaba, se dará cuenta de que la vida no ha finalizado con la destrucción del cuerpo físico; que el intento Cada persona que abandona la vida a través de la puerta falsa del suicidio es un Espíritu que se complica enormemente su futuro por querer escapar de su presente. ¡Evitemos nosotros la ceguera del alma! de auto-aniquilarse, a pesar de haberse arrojado a los brazos de la muerte, ha sido en vano y que en su mente le continúan atormentando los mismos problemas o motivos que le llevaron a tomar su infeliz decisión. Y que sus amarguras, lejos de extinguirse, se recrudecen y se vuelven más íntimas y profundas, teniéndose que enfrentar al desengaño y a una serie de situaciones y de estados que le pueden marcar la existencia durante muchísimo tiempo. 

Las consecuencias negativas para el Espíritu comenzarán ya en el mismo proceso de la separación de su cuerpo físico, que se complicará enormemente, haciendo que el ser se sienta como una especie de “muerto-vivo”, totalmente desequilibrado y fuera de sí. Seguirán variadas situaciones, muchas veces esperpénticas y dantescas, angustiosas y duras, con las que se ha de enfrentar en el plano espiritual, hasta los inevitables efectos producto de todo el desorden vibratorio y mental ocasionado por el acto suicida. Las gravísimas secuelas y lesiones producidas en su cuerpo espiritual, que se pueden mantener, incluso, durante años consecutivos, bajo la acción mental cristalizada del instante agónico de la auto-aniquilación, se reflejarán en las próximas reencarnaciones. 

Anticipar la muerte a través del suicidio nunca es una solución, y sí es siempre un acto mal entendido y, sobretodo, inútil, porque queriéndose liberar el ser humano de unas situaciones o problemas que cree insalvables o insoportables, sin embargo, no se va a poder liberar nunca de sus compromisos como alma inmortal, pues forman parte de su aprendizaje y de sus pruebas. Y que, por ser ineludibles, como un estudiante que repite curso, deberá afrontarlos nuevamente en próximas reencarnaciones hasta vencerlos y superarlos definitivamente.

 Se puede afirmar, sin duda alguna, que cada persona que abandona la vida a través de la puerta falsa del suicidio es un Espíritu que se complica enormemente su futuro por querer escapar de su presente. Los propios espíritus que han traspasado dicha puerta nos animan ¡nos piden encarecidamente! para que resistamos todos los males que se nos pongan por delante, que soportemos desilusiones, deshonra, amarguras, enfermedades y desgracias bajo cualquier aspecto, porque todo eso, nos advierten, será siempre preferible a las angustias que nos esperan si caemos en el gran espejismo y el gran error del suicidio. 

Sin embargo, por difíciles y desesperadas que sean las circunstancias del Espíritu, Dios, Padre Creador, “no quiere” la perdición de ninguna de sus criaturas, sino que aprendan, en este caso, de ese error que es el suicidio y se levanten, con la cabeza bien alta, para seguir adelante, progresando en dirección al Amor y al Conocimiento que les aguarda. Por ello, independientemente de las situaciones con las que se tengan que enfrentar los que se han suicidado, se van a encontrar todos ellos, sin excepción, con el Amor y con la Misericordia de Dios, que les va a brindar, a manos abiertas, nuevas y valiosísimas oportunidades para rectificar el error cometido y armonizarse con las perfectas Leyes Divinas. 

El Espiritismo nos enseña, de una manera clara y rotunda que, además del hecho esencial de que la muerte no existe, y que, por tanto, ese ser querido que “se ha marchado” no ha dejado de vivir, el hecho no menos importante y maravilloso de que con los pensamientos de amor y de cariño hacia ellos se les puede ayudar mucho ¡muchísimo! La persona que se ha suicidado necesita, más que nadie, de amor y de comprensión. Ellos mismos, en sus comunicaciones, coinciden en que la mejor y más grande ayuda que pueden recibir de los seres queridos que dejaron en el plano físico son esos pensamientos de amor y de cariño, junto con la oración sincera que, como nos explican, es un auténtico bálsamo que les ofrece paz, consuelo, renovación de fuerzas y de ánimos. 

Camilo Castelo Branco, el principal protagonista de la extraordinaria obra de Memorias de un suicida, que abandonó la vida física por no saber enfrentarse a su ceguera, nos deja un testimonio que debe conducirnos a reflexiones muy profundas:

 «Yo fui suicida. Queriendo huir de la ceguera de los ojos, me sumergí en la ceguera del alma». (Palabras del Espíritu Camilo Castelo Branco, en "El martirio de los suicidas", de Almerindo Martins de Castro)

 ¡ Evitemos nosotros la ceguera del alma !

 Para ello es del todo imprescindible que conozcamos y asumamos nuestro origen espiritual y reflexionemos sobre todo lo que se desprende de ese conocimiento y de esa extraordinaria realidad de la que, por mucho que lo intentemos, nunca vamos a poder huir: ¡Somos Espíritus inmortales! 

No permitamos, entonces, por favor, que nuestra transitoria condición de seres humanos vaya en contra de nuestra condición de Espíritus inmortales que es, realmente, lo que somos cada uno de nosotros. ¡Amemos y respetemos la vida¡ 

¡Amemos y respetemos nuestra vida¡

 No quiero finalizar sin dejar unas sinceras y muy sentidas palabras para todos aquellos que han dejado la vida física escogiendo el camino complicado, duro y triste del suicidio. Para todos ellos vayan nuestros mejores votos de paz, de armonía y de recuperación, con el deseo más sincero de que nazca en su interior la esperanza de un porvenir mejor, con la total certeza de que estarán amparados por Jesús, nuestro Amigo y Maestro, el Divino Médico de las almas.

- Alfredo Tabueña-

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viernes, 3 de abril de 2026

Adquisición de la plenitud espiritual

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1,. El recurso de la oración

2.- Ley de Consecuencias

3.- El deber

4.- Adquisición de la plenitud espiritual

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           EL RECURSO DE LA ORACIÓN

La oración es el recurso admirable más accesible para permitir a la criatura la comunicación con el Creador. Puente invisible de energías sutiles, hace posible la unión del alma con el Progenitor Divino, por cuyo intermedio ésta absorbe las fuerzas y la inspiración para los cometidos difíciles de la existencia. No altera el campo de lucha ni aparta los testimonios que favorecen la evolución. Sin embargo, brinda resistencia para los embates, infunde coraje y vitaliza siempre. Amplía la visión de la realidad, al tiempo que robustece el entusiasmo de quien se entrega a ella. 

Modifica la comprensión y el modo de encarar los acontecimientos, y produce sintonía con el Divino Pensamiento que todo lo gobierna. Quien ora, supera tensiones y se llena de paz. La oración crea las condiciones y las circunstancias para la meditación, que proyecta la psiquis hacia las esferas elevadas, equilibrando así la salud y las aspiraciones, puesto que orienta mejor el sentido de la existencia y el programa de la reencarnación. 

Predispone al santo, sustenta al héroe, inspira al investigador, mantiene la vida y proyecta su luz en los paisajes sombríos o neblinosos que se presentan amenazadores. Por más que te sientas pleno, no pierdas el hábito de la oración, a fin de mantenerte equilibrado. Cuando atravieses dificultades o enfrentes rudas pruebas y severas expiaciones, recurre a su auxilio, y constatarás los beneficios que obtendrás. 

Para mantener el ritmo de trabajo y conservar el ideal, es el medio más eficaz, de acción duradera, del que puedes disponer con facilidad. No sólo preservará tus fuerzas morales y espirituales, también atraerá la presencia de los Buenos Espíritus que se tornan instrumentos de Dios para la solución de muchos problemas humanos. Da continuidad a la oración valiéndote de la acción digna, que te mantendrá psíquicamente en el mismo elevado clima. 

Quien ora se renueva e ilumina, pues enciende las claridades íntimas que se exteriorizan mediante vibraciones especiales. Cuando consigas experimentar el bienestar y la alegría que derivan de la oración, la buscarás con frecuencia y se convertirá en tu lenguaje poderoso de comunicación con la Vida Pulsante. Envuelto en sus irradiaciones, diluirás el mal que se te acerque, en beneficio de los malos que se aproximen a ti. Te sentirás de modo tal que orarás constantemente, haciendo de tu existencia un estado de plegaria. 

Recurre a la oración en todos los momentos de tu vida. En la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en la riqueza o sin recursos, en el éxito y en el fracaso, ora confiado en la respuesta divina. Al orar te elevarás, y en la energía de la plegaria recibirás todo cuanto te sea necesario para proseguir en la lucha y lograr la victoria. 

La criatura busca a Dios mediante la oración y El le responde a través de la intuición de lo que debe hacer y de cómo hacerlo, a fin de que, haciéndolo, sea feliz. 
La fuente Divina de energía se alcanza a través de la oración. Penetro en su seno mientras oro, y me renuevo con las fuerzas que me invaden. La energía superior me devuelve el equilibrio, y el campo vital se recompone, sustentando mi ser. Oro y me elevo a Dios, para instalarme, aunque sea por unos momentos, por encima de las miserias humanas. 

Espíritu :Joanna de Ángelis 
Médium: Divaldo Pereira Franco 
Extraído del libro "Momentos de salud"

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LEY DE CONSECUENCIAS.

Comprobado está ya por la ciencia académica, que todo el universo, el espacio cósmico infinito, en el cual navegan los mundos, está impregnado de fuerzas poderosas que denominamos leyes: físicas, psíquicas, magnéticas, etc.

A medida que la ciencia de la física, de la química, de la biología y otras, progresan en nuestro mundo; a medida que se profundiza en el estudio del psiquismo; más y más vamos acercándonos a la Verdad de la Vida, y más nos acercamos también al conocimiento de las leyes cósmicas que rigen todo el universo en sus múltiples formas y manifestaciones.

Si durante el siglo pasado, alguien hubiese dicho que una persona desde Europa podría mantener una conversación con otra persona en América, sin salir de sus respectivas residencias, posiblemente sería tildado de loco, hasta por los científicos de la época. Sin embargo, hoy es una realidad.

Y esta realidad ha sido posible, por el descubrimiento de las ondas eléctricas, más conocidas por ondas hertzianas.

Sin embargo, estamos sumergidos en un océano de vibraciones que afectan a nuestra vida en un modo tal, que actúan sobre nosotros con tal intensidad, que el desconocimiento de esta verdad es causa de tanto sufrimiento y dolor en nuestra humanidad. Por ello, es de urgente necesidad conocer aquellas leyes que inciden directamente en la vida del hombre, a fin de no quebrantarlas, evitando así las consecuencias dolorosas.

Entre las múltiples leyes que inciden en la naturaleza psíquica del ser humano, existe una, que es de trascendental importancia. Esta es la ley de consecuencias, que en psicología se le denomina Ley de la Causalidad, y en las escuelas espiritualistas y en las esotéricas, es conocida con el nombre de Ley de Causa y Efecto, y también como Ley del Karma (1) y Ley de Retribución.

Podríamos compararla a la ley física de acción y reacción, ya que la reacción es un fenómeno consecuencia! de la acción. Pero, mientras la ley física actúa en el plano físico y con efecto inmediato, la ley de consecuencias o de causalidad actúa en el plano psíquico, pero no de efecto inmediato.

El filósofo Pietro Ubaldi, en su obra «La Gran Síntesis», refiere a este respecto: «... se trata de una ley omnipresente en el espacio y en el tiempo. No hay distancia o espera que puedan detener su reacción, de la que no escaparéis porque se encuentra dentro de vosotros mismos, así como está en todas las cosas. ¿Se puede engañar —dice— a la ley de gravitación? Del mismo modo, tampoco se evita ni se engaña a la reacción de la Ley, o sea, la Justicia Divina».
La Justicia Divina, que trasciende y está inmanente en nuestra propia naturaleza psíquica, nos devuelve, en cada una de las vidas, el bien o el mal que hayamos hecho en vidas anteriores. NO HAY CASTIGOS. El castigo, tal como la generalidad de los humanos entienden, no existe; porque ello estaría en contraposición con el amor infinito de la Divinidad Creadora. Con la creencia del castigo, se rebaja la Divinidad a la condición humana. No. Lo que existe en todo cuadro de dolor, es el efecto de causas, la reacción de la Ley violada.

¿Qué es la expiación, sino el pago en la vida presente, de las deudas contraídas con la Ley en las vidas pasadas, como son los casos de los minusválidos ya desde la infancia, así como los sufrimientos, en diverso modo, en los primeros años o siguientes de la vida humana?

Sebastián de Arauco.
                                                  
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                                         EL DEBER

                        INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS

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El deber es la obligación moral, primero con respecto a sí mismo y enseguida con respecto a los otros.. El deber es la ley de la vida, se encuentra en los más ínfimos detalles, lo mismo que en los actos elevados. No quiero hablar aquí sino del deber moral y no del que imponen las profesiones.

En el orden de sentimientos, el deber es muy difícil de ser cumplido, porque se encuentra en antagonismo con las seducciones del interés y del corazón; sus victorias no tienen testigos y sus derrotas no tienen represión. El deber íntimo del hombre está
entregado a su libre albedrío: el aguijón de la conciencia, esta guardiana de la probidad interior, le advierte y le sostiene, pero, con frecuencia permanece impotente ante los sofismas de la pasión.

El deber del corazón, fielmente observado, eleva al hombre; pero este deber ¿ cómo se precisa? ¿En dónde empieza? ¿En dónde se para?

El deber comienza precisamente en el punto en que amenazáis la felicidad o la tranquilidad de vuestro prójimo y termina en el límite que no quisierais ver traspasar para vosotros.


El Evangelio según el Espiritismo.
Allan Kardec

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ADQUISICIÒN DE LA PLENITUD ESPIRITUAL


Durante la revolución bolchevique en Rusia, destaca un extraordinario psicólogo, Gurdjieff, que había dedicado su vida a entender qué es la criatura humana y llegó a decir que es la medida de sus propios problemas. Creó una psicología basada en la penetración del inconsciente del ser humano para encontrar los factores que producen la felicidad o la desdicha de cada uno.

En aquel momento de la revolución, como era un personaje noble, consiguió del zar de Rusia la oportunidad de salir del país con un grupo de estudiantes de la nobleza, para hacer un viaje muy especial. A la vez consiguió un salvoconducto de los comunistas para poder atravesar las fronteras, pensando en retornar posteriormente. Con un grupo extraordinario de personas interesadas en encontrar la plenitud de la vida, comenzó su viaje dirigiéndose a la India.

Posteriormente publicaría una obra que sería llevada a la pantalla cinematográfica, titulada la búsqueda de los hombres nobles o sagrados (Encuentros con hombres notables). Después de haber estado en India, visitó China, Japón, realizando investigaciones profundas a respeto de la psiquis y del ser espiritual. Estuvo en Egipto, pero, a medida que el viaje se alargaba, muchos de aquellos entusiasmados seguidores fueron abandonándolo, porque las exigencias de Gurdjieff, eran muchas. Naturalmente para que el ser pueda encontrarse a sí mismo es necesario un esfuerzo muy grande, para penetrar en los abismos de su inconsciente y libertarse de los pantanos del alma.

Después de casi un año en la búsqueda de hombres y mujeres notables, resolvió retornar a Europa, haciendo un largo viaje hasta Chipre y posteriormente directamente a París. De aquel grupo extraordinario de pensadores, psicólogos, aristócratas, quedó solamente un grupo reducido. Pero Gurdjieff, no era hombre que se desanimaba, gracias a una discípula francesa, consiguió en París una casa maravillosa donde pudo instalar la escuela que se llamaría “La conciencia integral del ser humano”. Allí, entonces, para disciplinar la voluntad y los hábitos de la aristocracia, hábitos de comodidad, de pereza, trabajaba en la tierra, hacía horticultura, jardinería, y al mismo tiempo teatro, estudios profundos de meditación y, por encima de todo, la lucha en contra de su inferioridad moral.

La psicología gurdeviana tiene como base esencial la inmortalidad del alma. Gurdjieff es pionero en el área de la psicología clásica, para demostrar que la vida tiene un sentido profundo, que es la búsqueda de la plenitud. En ese momento el pensamiento psicológico había abandonado la psiquiatría de Freud. El psicoanálisis estaba construyendo sus escuelas en Europa, pero Freud había sustituido a Dios por la libido, y decía que el ser humano era esencialmente animal. La libido sexual predominaba en la criatura humana, por ser uno de los instintos más antiguos del proceso del desarrollo antropológico. Esto porque la procreación es un instinto básico de que todos los seres vivos necesitan: vegetales, animales y seres humanos. La propuesta de la divinidad del ser humano es una superchería mística de las antiguas doctrinas de la ignorancia.

Gracias a esta posición dogmática, el notable psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, hubiera adoptado el pensamiento freudiano para entender a los psicópatas del sanatorio psiquiátrico donde él realizaba sus experiencias de estudio del ser profundo. Descendiente de religiosos, no podría huir de esta herencia del protestantismo de su padre, de su abuelo, de su bisabuelo. Pero un día tuvo un sueño, un sueño muy terrible y a partir de este momento se hizo materialista. Abandonó a Dios, las creencias religiosas, y comenzó a pensar cómo explicar el Universo, cómo explicar la vida, divorciándose de Freud, porque él era portador de fenómenos paranormales y uno de ellos aconteció en la biblioteca de Freud, en Viena. Jung comenzó a buscar una palabra que tradujera toda esa realidad que es el inconsciente profundo del ser. Y fue a encontrar la palabra en la doctrina cristiana primitiva, en San Ireneo, que es considerado uno de los padres de la Iglesia Cristiana primitiva.

La palabra está formada por dos palabras griegas, “arques” y “tipoy”. Con estas «marcas antiguas», Carl Gustav Jung comenzó a construir el edificio de su doctrina profunda, basada en los arquetipos, diciendo que el ser humano proviene de un arquetipo fundamental que él llamaba “el arquetipo primordial”, el viejo, el arquetipo predominante en el Universo. Descodificando la doctrina de Jung llamaremos a este arquetipo Dios o Naturaleza o causa, o εἶδος (eidos); no importa el nombre que se le aplique. De este arquetipo fundamental, hay decenas de otros arquetipos, esencialmente el Self, el ego, la sombra y otros que fueron siendo establecidos para explicar la criatura humana. Cuando se refiere al Self, significa “sí mismo”, el ser profundo psíquico que no se muere. La psiquis después de la muerte del cuerpo permanece y a veces cambia de cuerpos; a esto llamamos reencarnación. Y también estableció el ego, aquello con lo que nos presentamos en la cultura, en la sociedad. Estos dos arquetipos serán predominantes en la naturaleza humana.

La doctrina de la psicología analítica o profunda intenta explicar las herencias que forman parte de nuestra sombra. Tenemos una sombra fuerte, que son los vicios, las tendencias negativas y tenemos una sombra débil, que es la ignorancia. La misión de la vida en la Tierra es adornar nuestra sombra profunda de claridades. Hacer que ella se haga luminosa y, al mismo tiempo, hacer que la sombra débil se vuelva luminosa mediante la adquisición del conocimiento. Gracias a esta sombra, todos los psicólogos intentan comprender por qué hay personas buenas, personas dignas, hombres y mujeres honorables que de un momento a otro cambian y presentan una faz degenerada, por qué un banquero, un ministro, un hombre público, que tiene la honra de servicios nobles, súbitamente se permite la deshonestidad, una conducta reprochable, por qué maquilla las cuentas de la Bolsa para engañar, sabiendo en su inconsciente que oportunamente se descubrirá esta actuación. Por qué un profesor que lidia con niños, de un momento a otro, se transforma en un pedófilo; por qué un hijo súbitamente parece tener un ímpetu y le quita la vida a su madre, a su padre.

La doctrina junguiana explica que es la sombra, que Allan Kardec llamará las malas inclinaciones. Estas malas inclinaciones son herencias de nuestras existencias pasadas, y Carl Gustav Jung propone entonces el esfuerzo moral, una ética de respeto por la vida, para lograr la cumbre de la evolución, que se llama “el estado luminoso”. La palabra se deriva del latín “lumen”, luz, que nosotros llamaríamos «el reino de los cielos», porque este estado luminoso está adentro nuestro. El Maestro Jesús dijo: «el reino de los cielos está adentro vuestro» y además Jung establecerá que la vida tiene un principio: no solamente ser humanitario, ser humanitario es un deber, sino trabajar por la humanidad, que es una conquista intelecto-moral. El individuo tiene que alcanzar el estado más elevado, tiene que lograr una posición de relieve. Además del estado luminoso, tiene que conseguir ese estado de ser integral. Los problemas humanos no lo deben perturbar, donde la sombra no se manifieste, porque en el eje Ego-Self es necesario que la sombra del ego se ilumine y se una a la realidad del Self.

El ser que yo parezco tiene que unirse al ser que soy. Yo no soy Divaldo Franco, yo estoy Divaldo Franco, porque yo soy la suma de todas mis experiencias del Self para llegar a la individuación. Pero, para poder entender eso, a la luz de la ciencia espírita, que es el más notable tratado de psicología humanista, de psicología profunda, porque consigue poner puentes entre las teorías psicológicas y la realidad transpersonal del ser humano, nosotros tendremos que retornar a Gurdjieff. Éste tuvo un discípulo, un ruso inglés llamado Peter D. Ouspensky. Después de una lucha para construir el ser integral gurdieviano, los dos científicos presentaron algunas dificultades y se separaron, haciendo dos escuelas de pensamiento. La escuela de Gurdjieff en los años treinta, antes de la Segunda Guerra Mundial, comenzó a descomponerse y Gurdjieff, retornó a Rusia, permaneció en el continente europeo. Ouspensky, invitado a ir a Nueva York, tendrá oportunidad de explicar la doctrina de Gurdjieff y establecer que la criatura humana es un desafío a sí mismo, que nadie puede solucionar nuestros problemas, porque nuestros problemas resultan de nuestro proceso reencarnacionista. Somos espíritus en tránsito, etapa a etapa, archivando en nuestro inconsciente individual de Jung y en nuestro inconsciente colectivo de Freud y Jung, las experiencias que un día se transformarán en este estado luminoso. Por lo tanto, en la visión cristiana, «el reino de los cielos», que podremos conseguir en la Tierra como enseña el Espiritismo, no es algo que esté lejos, es algo que está cerca.

Cuando tenemos paz, tenemos Dios, tenemos armonía, tenemos «el reino de los cielos», el mal no nos hace mal, el elogio no nos transforma en vanidosos, los aplausos no nos transforman en ídolos, porque sabemos que somos ídolos con pies de barro, que fácilmente se rompen y el ídolo cae y se despedaza…

Al llegar a la conciencia cósmica alcanzaremos la individualidad. Yo soy una individualidad, yo soy el espíritu inmortal, me encuentro en la Tierra para desarrollar una función transpersonal, para amar, porque por medio del amor, el ser llega a la plenitud. Las dificultades, los desafíos son experiencias que archivamos en el alma en nuestro inconsciente, diluidos entre el ego y el Self, y pasamos a decir: ¡Yo soy Dios! Como el Maestro preguntó: «¿No está dicho que vosotros sois dioses?» Por lo tanto, que vivamos como si fuéramos dioses, amamos a aquellos que vienen de otra dimensión, nos admiramos de la ternura, de la dulzura de Jesús y no queremos imitarlo.

El Espiritismo, por ser la psicología profunda del alma, nos propicia esa plenitud, este estado de superación de las pasiones, herencias de nuestra evolución antropológica. Ya es tiempo de controlar el instinto con la razón, de sublimar la razón con la angelitud por medio de la intuición y vivir en la Tierra, este paraíso perdido al que se refiere Milton, el escritor inglés, cuando habla de un mundo mejor. El Espiritismo pues está en la Tierra para proporcionarnos salud integral. Es inevitable que tengamos enfermedades, pero mantendremos la salud general, este estado de alegría. Una alegría infinita se encarga de dominar nuestras almas para poder decir a Dios, cuánta alegría en conocer la doctrina de su hijo y vivirla, ahora sí, vivirla. Porque el Evangelio interpretado por el Espiritismo adquiere un sabor psicológico para tener una vida social, una vida humana, en los paradigmas de la plenitud. Plenitud, que es la integración perfecta del ego y el Self, y mirarnos los unos a los otros como hermanos, es claro que amando un poco más a éstos, amando menos a aquellos, pero no teniendo rencor, ni sentimientos negativos de nada ni de nadie.

Divaldo Pereira Franco
Revista Espírita de la FEE

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