miércoles, 11 de febrero de 2026

Carnaval

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Comunicación del Ser encarnado con el Plano Espiritual : Mediumnidad

2.- Buenas semillas, buenos frutos.

3.- Simplemente: El Amor

4.- Carnaval

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COMUNICACIÓN DEL SER ENCARNADO CON EL PLANO ESPIRITUAL: MEDIUMNIDAD                     


 Podemos definir la mediumnidad como la facultad de los espíritus encarnados para poder contactar con los Seres del Mundo Espiritual, y aunque en apariencia el pensamiento dimanado de la inteligencia y de la razón, por un lado, y la mediumnidad propiamente dicha por otro lado, parecen ser dos facultades distintas, sin embargo están íntimamente ligadas o relacionadas entre sí.

Si bien todos los seres humanos tenemos la facultad mediúmnica en mayor o menor grado, lo cierto es que solamente algunos individuos la poseen en grado relevante y muchos menos todavía llegan a conocerla y a encauzarla de forma conveniente y productiva para sí mismos y para los demás.

Es muy importante conocer que la mediumnidad no es ninguna enfermedad física ni mental. Forma parte de las cualidades latentes en el Ser y que a través de la evolución terminarán por desarrollarse de forma natural. También es cierto que cuando la mediumnidad no es correctamente encauzada por el conocimiento de las leyes espirituales que las rigen y por su práctica disciplinada y orientada al bien común que debe dársele, puede ser fuente de disturbios o enfermedades de naturaleza objetiva, Cuando estas aparecen deben tratarse ambas, es decir, curar o paliar la enfermedad con los medios a nuestro alcance y también encauzar en la medida de lo posible la mediumnidad. Si solo tratamos aisladamente la mediumnidad o el disturbio, lo más probable será la aparición de otros disturbios más graves, pues su causa todavía persistiría en el Ser sin haber sido guiado ni tan solo detectado.

Son síntomas de una mediumnidad por desarrollar, los mareos, cambios de humor, ansiedades, depresiones y sensaciones psicosomáticas que no tengan una causa claramente definida o incluso aunque la tengan. No nos cansaremos de insistir que la mediumnidad no va a desaparecer con el uso de fármacos que pretendan sanarla, puesto que al tratarse de una facultad del ser, esta pertenece al espíritu y no al cuerpo. Debemos pensar que igual que no nos extirparíamos el cerebro por tener un mal pensamiento, sino que nos educaríamos en el arte de pensar bien, tampoco debemos de atacar las glándulas relacionadas con la mediumnidad en nuestro cerebro físico, por el hecho de que la mediumnidad nos cause molestias o incomodidades. En tal caso debemos aceptar la mediumnidad como una oportunidad de progreso y elevación que nos brinda el Mundo Mayor.

Debemos saber también que los resultados de la mediumnidad educada y trabajada en el ideal de Cristo es, probablemente, la mayor fuente de goces y realizaciones que encontrará nuestro espíritu mientras se halle encarnado en la Tierra. Para todas las personas dotadas de mediumnidad es muy importante que se trabajen interiormente en su mejoramiento moral., fortaleciendo el pensamiento, el sentimiento y la voluntad, y en el amor al bien y al prójimo como a uno mismo. Son estos seres los más expuestos a la agresiones de los espíritus infelices, mas son también los que tienen más posibilidades de enfrentarlos con éxito y transformarlos en aliados espirituales a través del amor.

La relación pensamiento- mediumnidad podrá observarse de forma práctica viendo que aquellos que desarrollan una de las dos facultades, raramente mantienen la otra en el nivel en que se encontraba. Una mejora de las facultades intelectuales llevará a menudo un despertar o un desarrollo de las facultades mediúmnicas. Igualmente el desarrollo mediúmnico, llevará al ser a la conquista de mayores realizaciones en el campo del pensamiento.

-David Estany Prim. ( Psicografía)

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  BUENAS SEMILLAS, BUENOS FRUTOS


«El niño es la semilla que espera, el joven es el campo fecundo, el adulto es la cosecha en producción. Según sea la calidad de la semilla, así será la cosecha.» 

(Mensaje del Espíritu Amelia Rodrigues, en la obra Terapéutica de Urgencia, psicografiado por Divaldo Franco) 

Con esta frase dimos comienzo a nuestra conferencia en el XX Congreso Espírita Nacional que se celebró en Calpe, Alicante, en diciembre pasado. Dicha frase resume todo el contenido desarrollado con posterioridad y nos invita a la reflexión con respecto a la Educación de las nuevas generaciones y lo que la Doctrina Espírita puede aportarnos.

Siendo conscientes de estar viviendo el momento de la Gran Transición de nuestro hermoso planeta hacia un mundo de Regeneración, más justo, más bello, más amable, estamos siendo invitados en cada momento para colaborar en que ese proceso transformador se haga de la manera más dulce, más natural posible. Y ese cambio solamente es posible a través de la Educación, de manera que el progreso tecnológico e intelectual, innegable, sea acompañado también de un verdadero cambio moral de sus habitantes, de todos nosotros y de todos aquellos que volverán a habitar nuestra hermosa morada.

   Los niños y jóvenes representan un fecundo campo de cultivo al tratarse de Espíritus que regresan para una nueva experiencia en el plano físico. Ellos ya existían antes en algún lugar, tienen una biografía personal, traen vivencias y experiencias, y aquí vuelven para revivir, no para vivir. ¡Están, por lo tanto, renaciendo y no apenas naciendo! Como ser espiritual, el niño trae todo un bagaje acumulado a lo largo de su trayectoria evolutiva. Su destino es toda la perfección de la que es susceptible y, para ello, cuenta con el tiempo necesario, pues su esfuerzo de perfeccionamiento no se limita, tan sólo, a una existencia terrenal. En el cuerpo y fuera de él, da continuidad a su perfeccionamiento y a su andadura en la conquista de la felicidad. La reencarnación es, por lo tanto, un proceso de reeducación del ser, pues retornamos niños a un hogar, a una familia, para ser reeducados; pues, como niño, el Espíritu está más accesible a recibir la orientación de los padres y educadores. Y, puesto que la principal finalidad de que el Espíritu tenga que nacer otra vez, es para volver a ser educado, las impresiones positivas que recibe durante la infancia pueden ser determinantes en su existencia actual e incluso en próximas vidas. De ahí la importancia de la Educación, pues educar es preparar al ser humano para enfrentar todos los momentos y adversidades de la vida. Es el único medio de cultivar en el Espíritu del niño, desde su nacimiento, el entendimiento de la práctica de las buenas obras, la adquisición de la moral y del saber, para que alcance el crepúsculo físico consciente de sus conquistas espirituales, conociéndose a sí mismo y situándose en el Universo como colaborador de la Divinidad Suprema.


EL PAPEL DE LOS PADRES

  La educación es una tarea esencialmente paterno.maternal, de carácter intransferible e inalienable. Y si bien, los lazos de familia no se verifican por casualidad, el hogar debe ser el escenario donde el individuo pueda sentirse plenamente confiado, aceptado y amado, donde pueda exponer sus conflictos más íntimos con sinceridad, sin miedo de perder la comprensión de los familiares, donde pueda desahogar sus problemas y dialogar con profundidad con los que le son afines.

  La familia tiene que ser el amparo de su auto-educación. El ejemplo edificante, el ambiente moral, las vibraciones amorosas del hogar serán determinantes en la existencia presente y en la vida inmortal.

 ESPIRITISMO Y EDUCACIÓN

  Doctrina eminentemente racional, el Espiritismo abre a la Humanidad una nueva vía y le descubre los horizontes del infinito. El Espiritismo dispone de vigorosos recursos para iluminar la educación con una filosofía que transpone todos los inmediatismos, que transciende todos los límites, que descubre los más amplios horizontes, que atiende a los más nobles intereses, y que posee un ideal capaz de impulsar el verdadero progreso. Y dilatando las fronteras de la educación, al informar que ella ejerce función en los dos planos de la vida, le apunta objetivos de gran alcance y valor moral.

   Desde el punto de vista espírita, la educación no empieza en la cuna ni termina en el túmulo, sino que antecede al nacimiento y sucede a la muerte del cuerpo físico. Es la acción constante, ininterrumpida, la que ayuda a modificar a los seres, auxiliándolos en la escalada evolutiva, rumbo a la perfección, en la estera infinita del tiempo. En la Propuesta Espírita de la Educación, el desarrollo del Espíritu a través de las vidas sucesivas está visto como un curso escolar, con sus años de estudio.

... Y la Tierra es tratada como una escuela, donde las almas se matriculan para su perfeccionamiento, siendo El Libro de los Espíritus un manual de Educación Integral ofrecido para su formación moral y espiritual. Es preciso que cuidemos del niño y del joven, plantas en proceso de crecimiento, aún moldeables y dirigibles hacia el bien mayor. Precisamos entender la Educación Espírita como la mejor contribución que puede ser ofrecida al espíritu encarnado en su proceso evolutivo.


 CONTRIBUCIÓN DEL CENTRO ESPÍRITA A LA EDUCACIÓN

La educación del niño y del joven es la mejor forma de que el Centro Espírita realice la mayor de las finalidades del Espiritismo: transformar a todos los hombres en hombres de bien, visto que la Educación Infanto-Juvenil es una de las primeras actividades como base para la construcción moral del Mundo Nuevo.

  El Centro Espírita es una escuela de almas y es imperativo que se reconozca en la educación de las almas la tarea de la más alta expresión en la actualidad de la Doctrina Espírita. «Alma», en la definición encontrada en El Libro de los Espíritus, es el «Espíritu encarnado». No existen referencias sobre la edad física. De la cuna al túmulo, todos somos espíritus reencarnados. La lógica, pues, nos dice que el Centro Espírita debe estar preparado para atender al ser humano en todas sus etapas de crecimiento del cuerpo físico, desde la infancia hasta la madurez. Hay, entretanto, aún en El Libro de los Espíritus, una evidente preocupación de Allan Kardec y de los Espíritus Superiores en resaltar la importancia del periodo infantil en el estado reencarnatorio, y la función de la educación para la renovación moral de la Humanidad, que alcanza a encarnados y desencarnados.

    En el capítulo VII, Segunda Parte de la referida Obra Básica, cuando trata del retorno del Espíritu a la vida corporal, son tratadas diversas cuestiones acerca de la infancia, de las tendencias innatas, de la influencia del organismo físico, del origen de las facultades morales e intelectuales, de la ley de afinidad y otros temas tocantes al periodo infantil, mostrando suficientemente cuán importante es el trabajo educacional junto al niño.

    El Centro Espírita, consciente de su misión, debe emplear todos los esfuerzos no sólo para la creación de la Educación Espírita Infanto-Juvenil, sino también para su pleno funcionamiento, considerando su importancia en términos de formación moral de las nuevas generaciones y de preparación de los futuros obreros de la Casa y del Movimiento Espírita. La misión del Centro Espírita no es formar adeptos, sino hombres y mujeres de bien, conscientes de sus derechos y de sus deberes como seres inmortales, co-creadores del Universo, que, posteriormente, cuando sean adultos, decidirán sus destinos y colaborarán para que nuestro planeta, Divina Escuela, sea un lugar mejor. ¡¡Tenemos una gran responsabilidad!!

- Valle García Bermejo-

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              SIMPLEMENTE: EL AMOR




      El amor ha sido una palabra muy usada desde hace milenios, ya que los sentimientos y emociones acompañan al ser humano, aunque éste sea muy primitivo. Puede sentir el amor, el afecto, etc., de forma rudimentaria, pero la ha sentido en todos los tiempos.

Pero, ¿Qué es el amor? ¿Es bueno o es malo el amor?


Hay muchas formas de amar y no todas son buenas. Podríamos citar qué es el amor bueno y qué es el amor malo: “aunque amor malo no existe”, sino una forma de enfocar negativamente un sentimiento bueno.

El amor bueno es cuando cuidamos y educamos a nuestros hijos, sabiendo que es un tesoro divino; cuando les enseñamos a ser libres y a no tener miedos. Cuando les respetamos como personas y espíritus individuales que son. Cuando les observamos, pero no le vigilamos. Cuando les enseñamos respeto, viendo en nosotros el primer ejemplo.

El amor malo es cuando olvidamos que nuestros hijos no son una posesión exclusiva nuestra. Es malo cuando les sobreprotejemos o descuidamos su educación y no les enseñamos valores morales. Es el amor malo, cuando compramos el cariño de nuestros hijos, dándoles todos los caprichos que ellos piden o exigen. Cuando les consentimos actitudes negativas, viendo que son una copia de nuestras propias actitudes.

El amor bueno con nuestra pareja es aprender a conocerle/a y de esa forma respetar sus defectos, manías, gustos etc. Es bueno cuando le aceptamos tal como es. Cuando respetamos todos los demás aspectos, además del sentimental. Cuando conseguimos ser amigos, compañeros de camino y pareja, sin chantajes emocionales, con la buena intención de perdonarle y comprenderle, mirándonos hacia dentro nosotros mismos. Es decirle de vez en cuando… ¡Te quiero, te quiero por lo que eres y como eres; por ser tú mismo!

El amor malo hacia nuestra pareja son los celos, la posesión, el miedo a estar solo/a, y por esa razón somos capaces de dejarnos manipular, maltratar o humillar, sin querer reconocer que nuestros miedos nos dominan. El amor malo es el que amenaza, el que domina, el que siempre espera recibir, sin dar; el que se impone. El amor malo entre una pareja es la manía de querer cambiar siempre a nuestra pareja; dentro de nosotros/as, decimos: bueno, ahora es así, pero cuando vivamos juntos, yo le haré ¡cambiar! ¡Mentira! Nos estamos engañando al no querer ver tal como es nuestra pareja, y él o ella, no va a cambiar porque le presionemos, a veces, es peor, por el orgullo que nos esclaviza.

El amor bueno es aquel que sin palabras hace. Y el que lo hace es porque lo siente, porque su filosofía de vida o religión le ha enseñado a amar de forma incondicional. Porque tenemos que comprende que todos tenemos defectos, grandes miedos, grande complejos o traumas; vivimos a la defensiva, esquivando golpes muchas veces imaginarios, pero el buen amor se reconoce cuando nos calma, nos consuela, cuando no nos exige nada que no podamos hacer, cuando privándonos de algo, nos sentimos bien y contentos. Cuando viendo sonreír a una persona enferma, aprendemos una gran lección: a reír nosotros también cuando nos lleguen los momentos difíciles, si es que llegan.

El amor malo hacia nuestros semejantes se llama EGOÍSMO y ORGULLO. Cuando, siendo espíritas que, supuestamente, sabemos más de “amor”, “caridad” y “comprensión”, decimos que nos tenemos que amar y perdonar, de boca para fuera. Cuando no somos capaces de privarnos de alguna cosa y poder así apadrinar a un niño necesitado, o hacer cualquier otra cosa buena que suponga esfuerzo o voluntad; pero, eso sí, seguiremos hablando de amor. De haz lo que yo digo y no lo que yo hago. Porque el ser humano es un gran estratega; ¡habla mucho y hace poco!

El amor bueno de un amigo o amiga, es aquel que, sabiendo como somos de imperfectos, nos acepta sin más. Aquel que cuando ve que vamos a cometer un error nos previene con cariño, sin ninguna actitud de superioridad. El amor bueno es cuando puedes abrirle el corazón a tu amigo o amiga, sabiendo que te oirá, te entenderá, pero nunca te va a decir lo que tú quieres escuchar, sino aquello que él o ella  piensa que tú necesitas. El amor bueno entre amigos es dar sin esperar nada a cambio, por el placer de dar o compartir.

El amor malo entre amigos es aquel que te exige, el que te presiona para que seas como ellos quieren que seamos, sin aceptarnos tal como somos. El amor malo de un amigo o amiga, es el que hiere cuando no tolera ni consuela; cuando, sabiendo lo mal que lo puedas estar pasando, es incapaz de pronunciar una palabra afectuosa, cuando nuestra viga nos impide ver la paja en el ojo ajeno.

El amor malo hacia nosotros es cuando no respetamos el cuerpo que Dios nos ha prestado, y lo envenenamos con el tabaco y, peor aun, cuando sabiendo que es un suicidio lento, se sigue fumando, bebiendo y haciendo otras barbaridades. El amor malo para con nosotros es el instinto de auto-destrucción, muchas veces por traer con nosotros un gran sentimiento de culpa o inferioridad, y  utilizar  medios como el alcohol, las drogas, el mal uso del sexo y sus aberraciones. La sensualidad enfermiza. Cuando comemos a reventar, llenando nuestro cuerpo de grasas y toxinas. Cuando nos destruimos por dentro, con pensamientos pesimistas, victimistas, degradantes, que enferman el organismo. Cuando, en general, no le cuidamos, pensando que de algo hay que morir, pero cuando esa hora llega, la agonía y la angustia nos sobrepasan y sentimos arrepentimiento de aquello que hicimos mal con nuestro cuerpo.

El amor bueno hacia nosotros mismos es aquel que, sabiendo que este cuerpo no nos pertenece, lo cuidamos lo mejor que podemos. Es el que aprendió de la Ciencia que nuestra mente puede enfermar el organismo, somatizándolo en diversas enfermedades, y cuida de tener en orden su casa mental; se esfuerza en tener buenos pensamientos, una vida ordenada y sana. El amor bueno para con nosotros mismos, es el respeto que nos debemos, para poder respetar a los otros; es la lucha por vencer los miedos; es la necesidad de ser auténticos, mostrando, no lo que queremos que los demás vean en nosotros, sino lo que somos en realidad. El amor bueno es aprender a querernos más, y nos queremos más, cuando sabemos más de nosotros y, al aceptarnos como somos, buscamos la forma de superarnos.

     “Un hombre iba andando por un camino pedregoso, con los pies cansados y heridos. Atravesaba un bosque inmenso, perdido en un lugar remoto. Hasta allí iba a llegar, porque tenía una pregunta muy importante que hacerle al hombre más sabio de aquellas tierras. Una vez que lo encontró, él sabio lo miro a los ojos y le dijo: siéntate hijo mío, sé que estás cansado, hambriento y sediento…Pero – dijo el caminante -, necesito hacerle una pregunta.

     No te preocupes, hay tiempo para todo, ahora tienes que calmar tus necesidades físicas, luego hablaremos – Pero el caminante estaba ansioso por consultar al sabio, y no le importaba no comer ni beber. El sabio, percibiendo su angustia, le dijo: ¿crees que lo que me vas a preguntar es tan importante que el mundo se pueda desvanecer, y no tengamos unos minutos para rehacer tus fuerzas, antes de recibir lo que tú crees que yo te sabré decir? Con poco convencimiento, comió y bebió rápido, casi atragantándose, porque la ansiedad lo devoraba.

Isabel Porras ( Isy )

     Bien, le dijo el sabio, cuéntame tu problema. El caminante hablaba a borbotones, lamentándose de su mala suerte, pero el sabio, por ser sabio, lo escuchaba con calma prestando atención a todas sus palabras. El caminante le dijo: necesito encontrar a alguien que me ame, necesito encontrar el amor. Llevo años caminando buscándolo, sin encontrarlo; ¿por qué soy tan desdichado? ¿Por qué Dios no me permite ser amado? Estoy solo porque nadie me ama. El sabio cerro lo ojos unos instantes y los abrió para mirarle fijamente, y después le respondió con mucha calma, con mucho amor en sus palabras: Hijo mío, hay un Ser inmensamente Bueno y Justo que te ama: es Dios. Has dado muchas vueltas y has gastado mucho tiempo y energías buscando lo que no está fuera, sino dentro de ti. El amor esta en nosotros, a nosotros nos cabe despertarlo, porque amándonos a nosotros mismos, sabremos y podremos amar a los demás, sino, ¿de qué forma sabríamos lo qué es el amor, sino lo reconocemos en nosotros? Busca dentro de ti, encuentra el amor que hay en ti, despiértalo y dalo a tus semejantes, sin esperar ser amado, pero te sentirás el ser más feliz del mundo, porque recibirás en la medida de lo que des de ese amor tuyo.”

     Las consecuencias del buen amor y del mal amor, las comprenderemos, si reflexionamos seriamente sobre qué clase de amor sentimos o demostramos. El buen Amor viene de Dios, el mal amor, es la consecuencia de nuestra inferioridad, pero todo se puede cambiar y mejorar. Todo es imponernos la disciplina de amarnos y amar a los demás, ¡pero de verdad!

- Isy -                                                                                                                                                                              
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CARNAVAL

                                      


                      Por Emmanuel / Psicografia de Chico Xavier
    Ningún espíritu equilibrado con el buen sentido que debe presidir la existencia de las criaturas, puede hacer apología de la locura generalizada que adormece las conciencias en las fiestas carnavalescas.
    Es lamentable que en la época actual, cuando los conocimientos nuevos felicitan la mentalidad humana, fortaleciendo la llave maravillosa de sus elevados destinos, desprecintándole las bellezas y los objetivos sagrados de la Vida, se verifiquen excesos de esa naturaleza entre las sociedades que se pavonean con el título de civilización. En cuanto los trabajos y los benditos dolores, generalmente incomprendidos por los hombres, les conforman el carácter y los sentimientos, prodigando con generosidad los beneficios inapreciables del progreso espiritual, la licenciosidad de esos días perjudiciales opera en las almas indecisas y necesitadas del amparo moral de los otros espíritus más esclarecidos, la reminiscencias de animalidades que solo los largos aprendizajes hacen desaparecer.
    Hay en esos momentos de indisciplina sentimental el largo acceso de las fuerzas de la oscuridad en los corazones, y a veces, toda una existencia no basta para realizar las reparaciones necesarias por una hora de insania y de olvido del deber.
    En cuanto que  hay miserables que extienden la manos suplicantes, llenos de necesidades y de hambre, sobran las abundantes contribuciones para que los salones se adornen y se intensifique el olvido de las obligaciones sagradas por parte de las almas cuya evolución depende del cumplimiento austero de los deberes sociales y divinos.
Acción altamente meritoria sería la de emplear todas los fondos empleados en semejantes festejos, en la asistencia social a los necesitados de pan y de cariño.
     Al lado de los mascarados de la pseudo-alegría, pasan los leprosos, los ciegos, las criaturas abandonadas, las madres afligidas y sufridoras. ¿Por qué posponer esa acción necesaria de las fuerzas conjuntas de los que se preocupan de los problemas nobles de la vida, a fin de que se transforme lo superfluo en la migaja bendita del pan y del cariño que será la esperanza de los que lloran y sufren?. Que nuestros hermanos espíritas comprendan semejantes objetivos de nuestras sencillas opiniones, colaborando con nosotros, dentro de sus posibilidades, para que podamos reconstruir y reedificar las costumbres para el bien de todas las almas.

Es incontestable que la sociedad puede, con su libre albedrío colectivo, exhibir lo superfluo y los lujos carnavalescos, pero, mientras haya un mendigo abandonado cerca de su fausto y de su grandeza, ella solo podrá proporcionar con eso un elocuente  testimonio de su miseria moral.
(Psicografado por Chico Xavier en julio de 1939 / Revista Internacional de Espiritismo, janeiro de 2001).

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domingo, 8 de febrero de 2026

Laboratorio del mundo invisible

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Animales en el Reino Espiritual

2.- Organización de las sesiones espíritas

3.- La fuerza curativa del propio pensamiento

4.- Laboratorio del mundo invisible

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ANIMALES EN EL REINO ESPIRITUAL

                                            

Chico Xavier relataba: 

"En 1939, mi hermano José me dejó uno de esos fieles amigos (un perro) y antes de fallecer me pidió que lo cuidara.

Se llamaba Lorde y se convirtió en mi compañero, incluso durante las horas de trabajo mediúmnico, él permanecía a mi lado en silencio.

En 1945, tras una larga enfermedad, falleció.

 Pero, en el último momento, vi el espíritu de mi hermano acercarse y arrebatarlo de su cuerpo inerte. Durante unos meses, cuando José, en espíritu, venía a mí, siempre lo acompañaba el perro, quien se presentaba a mi visión espiritual con una diferencia insignificante. 

Normalmente, cuando hablamos de la supervivencia de los animales, muchos sonríen y expresan lástima, pero la vida es una luz que se expande para todos."

Así que confirmo la respuesta a la pregunta 597 del Libro de los Espíritus: - "Sí, los animales tienen espíritu y sobreviven a la muerte del cuerpo físico."

Libro: "Testimonios de Chico Xavier"

Suely Caldas Schubert.

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        ORGANIZACIÓN DE LAS               SESIONES  ESPÍRITAS


                                                           
         
 En los Centros Espíritas las ocupaciones de cada sesión mediúmnica, pueden arreglarse del  modo que sigue: 

1º Lectura de las comunicaciones espiritistas obtenidas en la última sesión, puestas en limpio. 

2º Noticias diversas. – Correspondencia. – Lectura de las   comunicaciones obtenidas fuera de las sesiones. – Relación de los hechos interesantes del Espiritismo. 

3º Trabajos de estudio – Dictados espontáneos. – Cuestiones   diversas y problemas morales propuestos a los Espíritus. 

–Evocaciones. 

4º Conferencia sobre cualquier tema espírita– Examen crítico y analítico de las diversas comunicaciones. – Discusión sobre los diferentes puntos de la ciencia espiritista. 

347. Los grupos que empiezan tienen que parar muchas veces su actividad mediúmnica  por falta de médiums. Los médiums son seguramente uno de los elementos esenciales de las reuniones espiritistas, pero no son elementos indispensables, y no se tendría razón en creer que en defecto de ellos nada haya que hacer. Sin duda aquellos que no se reúnen, sino con el objeto de hacer experimentos, no pueden hacerlo sin médiums, como los músicos en un concierto, sin instrumentos; pero aquellos que llevan la mira de un estudio formal tienen mil motivos de ocupación tan útiles y provechosos, como si pudiesen obrar con los mediumnidades.  Además las reuniones que tienen médiums pueden accidentalmente encontrarse sin ellos y sería   enojoso que creyesen, en este caso, no tener que hacer otra cosa que retirarse. Los mismos Espíritus pueden, de tiempo en tiempo,   dejarles en esta posición, con el fin de enseñarles a pasar sin   ellos. Diremos más; es necesario para aprovecharse de la 
enseñanza de los Espíritus, consagrar algún tiempo en meditarla. Las sociedades científicas no siempre tienen los instrumentos de observación a la vista, y sin embargo encuentran objetos de discusión; en ausencia de poetas y oradores, las sociedades literarias, leen y comentan  las obras de autores antiguos y modernos; las sociedades religiosas meditan sobre las Escrituras; las sociedades espiritistas deben hacer lo mismo, y sacarán un gran provecho para su adelantamiento, estableciendo conferencias en las cuales se lea y comente todo lo que pueda
 tener relación con el Espiritismo en pro o en contra. 

    De esta discusión en la que cada uno lleva el tributo de sus   reflexiones, brotan rayos de la luz que pasan desapercibidos en la lectura individual. Al lado de estas obras especiales, los periódicos abundan de hechos, relaciones, acontecimientos, rasgos de virtudes o de vicios que suscitan grandes problemas morales, que sólo el Espiritismo puede resolver, y éste es también un medio de probar que tiene relación con todos los ramos del orden social. 

    Aseguramos que una sociedad espiritista que organizase sus actividades en este sentido, procurándose los materiales necesarios, no tendría bastante tiempo para las comunicaciones directas de los Espíritus; por lo que llamamos la atención sobre este punto de las reuniones verdaderamente formales, de aquellas que toman más empeño en instruirse que en buscar un pasatiempo.  El libro de los médiums. Allan Kardec. 

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    LA FUERZA CURATIVA DEL  PROPIO PENSAMIENTO


( Comunicado Psicografico)
                                                   



Aunque aparentemente estemos enfermos, siempre queda un espacio de salud en nuestro periespíritu. Nuestra esencia espiritual posee en germen toda la grandeza de Dios, aunque todas las facultades no están todavía plenamente desarrolladas.

      Si sabemos conectar con nuestra esencia divina, conseguiremos vibrar de tal modo que activaremos las corrientes de nuestras fuerzas mentales, de modo que nos sentiremos con la conciencia dilatada, con una percepción de la realidad ampliada, e incluso con unas sensaciones físicas de calor curativo tan intensas, que podrán sanarnos de nuestros males físicos y mentales. Para lograrlo, aplicaros una vida sana con una alimentación variada ( sin omitir alimentos de ninguna clase), y con ejercicio regular para la estimulación del cuerpo físico. No os entreguéis a los tóxicos de ninguna clase, ni siquiera a aquellos "terapeúticos" que no hayan sido prescritos por la ciencia médica. Higienizad diariamente vuestra mente, tal como hemos descrito con anterioridad y buscad un día a la semana para la meditación en profundidad sobre vosotros mismos, por ejemplo con los ejercicios propuestos por Allan Kardec en "El Evangelio según el Espiritismo". Obrando de ese modo tendréis el cuerpo y el periespíritu lo suficientemente equilibrado y preparado para realizar prácticas de relajación y liberación profundas.

Cuando llevéis algún tiempo, tal como algunos meses, podréis realizar a través de la relajación estas prácticas de autocuración. No obstante, por ser recomendable el concurso de un terapeuta, no ahondaremos más en el asunto, pues si os valéis del "buscad y hallaréis", el concurso del terapeuta os puede ser prestado desde el plano espiritual, en el momento en que vuestros Guías lo crean oportuno, No dudéis que la higiene de vuestro periespíritu os traerá indudablemente, la salud de vuestro cuerpo  físico.

- David Estany Prim- ( Dictado por los Hermanos de la Caridad)

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LABORATORIO DEL MUNDO
   
                INVISIBLE

127. La escritura directa o pneumatografía es aquella que se produce espontáneamente sin auxilio de la mano del médium ni del lápiz. Basta tomar una hoja de papel blanco, lo que se puede hacer con todas las precauciones necesarias para no ser chasqueado por ninguna superchería, doblarla y colocarla en alguna parte, en un cajón o simplemente sobre un mueble, y si se tienen las condiciones que se requieren, al cabo de cierto tiempo más o menos largo se encuentran en el papel caracteres trazados, diversos signos, palabras, frases y aun discursos, las más de las veces con una sustancia pardusca parecida al plomo; otras veces con lápiz encarnado, tinta ordinaria y aun tinta de imprenta. He aquí el hecho en toda su sencillez, y cuya reproducción, aunque poco común, no es, sin embargo, muy rara, porque hay personas que lo obtienen con mucha facilidad. Si se ponía el lápiz con el
papel se podría creer que el Espíritu se ha servido de él para escribir; pero desde el momento que el papel está enteramente solo, es evidente que la escritura está formada por una materia depositada. ¿De dónde ha tomado el Espíritu esta materia? Tal es la pregunta que hemos dicho, a cuya solución nos ha inducido la caja de tabaco de que más arriba hemos hablado. 

128. El Espíritu de San Luis nos ha dado esta solución con las respuestas siguientes : 

1. Hemos citado un caso de aparición del Espíritu de una persona viva. Este Espíritu tenía una caja de tabaco y tomaba polvo. ¿Sentía, efectivamente, la impresión del que toma polvo en realidad?
- No.

2. Esta caja de tabaco tenía la misma forma que la que él usaba ordinariamente y que estaba en su casa. ¿Qué era, pues, la caja de tabaco que tenía este hombre en sus manos?
- Una apariencia; sucedió de este modo para que notase la circunstancia, como lo ha sido, y que la aparición no se tomase por una alucinación producida por el estado de salud del vidente. El Espíritu quería que esta señora creyese en la verdad de su presencia, y tomó todas las apariencias de la realidad. 

3. Decís que fue una apariencia; pero una apariencia nada tiene de real, es como una ilusión de óptica; nosotros quisiéramos saber: ¿esta caja de tabaco sólo era una imagen sin realidad, o tenía alguna cosa de material?
- Ciertamente: con ayuda de este principio material es como periespíritu toma la apariencia de vestidos semejantes a los que llevaba el Espíritu cuando vivía.
. Observación. - Es evidente que en este caso la palabra apariencia debe tomarse en el sentido de aspecto, imitación. La casa de tabaco real no estaba allí; la que tenía el Espíritu sólo fue la representación: era, pues, una apariencia comparada con el original, aunque formada de un principio material. La experiencia nos enseña que no es necesario tomar siempre a la letra ciertas expresiones empleadas por los Espíritus; interpretándolas según nuestras ideas, nos exponemos a grandes equivocaciones por esto es menester profundizar el sentido de la palabra siempre que presenta la menor  ambigüedad; esta recomendación nos la hacen constantemente los mismos Espíritus. Sin la explicación que hemos provocado, la palabra apariencia constantemente reproducida en casos análogos, podía dar lugar a una falsa interpretación. 

4. ¿Acaso sería doble la materia inerte? ¿Y habría en el mundo de los Espíritus una materia esencial que revistiera la forma de los objetos que vemos? En una palabra, ¿estos objetos tendrían su doble etéreo en el mundo  invisible, así como los hombres están representados en él por los Espíritus?
. Esto no se opera de este modo; el Espíritu tiene sobre los elementos materiales esparcidos por todas partes en el espacio y en vuestra atmósfera, una potencia que estáis lejos de adivinar. Puede a su gusto concentrar estos elementos y darles la forma aparente acomodada a sus proyectos. 
- Observación. - Esta cuestión como hemos visto, era la traducción de nuestro pensamiento, esto es, de la idea que nos habíamos formado sobre la naturaleza de estos objetos. Si las respuestas fuesen como algunos lo pretenden, el reflejo del pensamiento, hubiéramos obtenido la confirmación de nuestra teoría, en lugar de una teoría contraria. 

5. Os haré la pregunta de nuevo de una manera categórica, a fin de evitar todo equívoco. ¿Los vestidos con que se cubren los Espíritus son alguna cosa? 
- Me parece que mi respuesta precedente resuelve la cuestión. ¿No sabéis que el mismo periespíritu es también algo?

6. Resulta de esta explicación que los Espíritus hacen sufrir a la materia etérea transformaciones a su gusto y que de este modo, por ejemplo, se hizo la caja de tabaco; el Espíritu no la encontró hecha, sino que la hizo él mismo en el momento que la necesitaba, por un acto de su voluntad, y que pudo deshacerla; lo mismo debe ser en cuanto a los otros objetos, tales como vestido, joyas, etc. 
- Esto es evidente.

7. Esta caja de tabaco fue visible para esta señora, al punto de hacerla ilusión. ¿Hubiera podido el Espíritu hacerla también tangible para ella?
- Lo hubiera podido. 

8. ¿Si hubiese llegado el caso, hubiera podido tomarla en sus manos, creyendo tener una verdadera caja de tabaco? 
- Sí. 


9. ¿Si la hubiera abierto, probablemente habría encontrando tabaco; si lo hubiese tomado le hubiera hecho estornudar? 
-Sí. 

10. ¿El Espíritu puede, pues, dar no sólo la forma, sino las propiedades especiales?
- Si él lo quiere; y en virtud de este principio he respondido afirmativamente a las preguntas precedentes. Tendréis pruebas de la poderosa acción que ejerce el Espíritu sobre la materia, lo que estáis lejos de comprender, como os he dicho ya. 

11. Supongamos, pues, que hubiera querido hacer una sustancia venenosa, y si una persona la hubiese tomado, ¿se hubiera envenenado? 
-Lo hubiera podido, pero no lo hubiera hecho; no se le hubiese permitido. 

12. ¿Podría haber hecho una sustancia saludable y propia para curar una enfermedad, y se ha presentado este caso? 
-Sí, muy a menudo.

13. Entonces podría hacer una sustancia alimenticia; supongamos que hubiese hecho un fruto, un manjar cualquiera, ¿se hubiera podido comer y quedar saciado?
-Sí, sí; pero no investiguéis tanto para encontrar lo  es tan fácil de comprender. Basta un rayo de sol para hacer perceptibles a vuestros órganos groseros estas partículas materiales que llenan el espacio en medio del cual  vivís; ¿no sabéis que el aire contiene vapores de agua? condensadlos, los pondréis en el estado normal; privadles del calor y he aquí que esas moléculas impalpables e invisibles vienen a ser un cuerpo sólido y muy sólido, y muchas otras sustancias de las cuales los químicos os sacarán maravillas más admirables aún; sólo el Espíritu posee instrumentos más perfectos que los vuestros: la voluntad y el permiso de Dios.
Observación. - La cuestión de saciedad es aquí muy importante. ¿Cómo una sustancia que no tiene sino una existencia y propiedades temporales y en algún modo de convención puede producir la saciedad? Esta sustancia por su contacto con el estómago, produce la sensación de saciedad, pero una saciedad que no sería resultante de la plenitud. Si tal sustancia puede obrar sobre la economía y modificar un estado mórbido, puede del mismo modo obrar también sobre el estómago y en ello producir el sentimiento de la saciedad. Rogamos, sin embargo, a los señores farmacéuticos y fondistas que no conciban celos, ni crean que los Espíritus vengan a hacerles la competencia; estos casos son raros, excepcionales, y no dependen jamás de la voluntad; de otro modo se alimentaría y se curaría a muy poco precio. 

14. ¿Los objetos hechos tangibles por la voluntad del Espíritu, podrían tener un carácter de permanencia y de estabilidad, y venir a ser usuales?
Esto se podría, pero no se hace; está fuera de las leyes. 

15. ¿Todos los Espíritus tienen en el mismo grado el poder de producir objetos tangibles?
-Es cierto que cuanto más elevado está el Espíritu, más fácilmente lo obtiene; pero aun esto depende de las circunstancias; los Espíritus inferiores también pueden obtener este poder. 

16. ¿El Espíritu sabe siempre cómo produce ya sean sus vestidos, ya sean los objetos de los cuales ofrece la apariencia? 
-No; muchas veces concurre a su formación por un acto instintivo que él mismo no comprende, si no es lo bastante ilustrado para esto.

17. ¿Si el Espíritu puede tomar en el elemento universal los materiales para hacer todas estas cosas, darles una realidad temporal con sus propiedades, puede también sacar del él lo que necesite para escribir, y por consecuencia esto nos parece que da la llave del fenómeno de la escritura directa?
- ¡Por fin hemos llegado a donde queríais! 
-Observación. - Aquí era en efecto adonde queríamos venir a parar con todas nuestras preguntas preliminares; la respuesta prueba que el Espíritu había leído nuestro pensamiento.

18. ¿Si la materia de que se sirve el Espíritu no tiene persistencia, cómo  es que las señales de la escritura directa no desaparecen? 
.No censuréis las palabras en primer lugar que yo no he dicho: jamás; se trataba entonces de un objeto material voluminoso; ahora se trata de caracteres trazados que siendo útil conservarles se les conserva. He querido decir que los objetos compuestos de este modo por el Espíritu no podrían llegar a ser objetos usuales porque en realidad no hay agregación de materia como en vuestros cuerpos sólidos.

Allan Kardec

Extraído de "El libro de los médiums"

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