viernes, 29 de mayo de 2026

Alma y Espíritu

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Nuestras tendencias e instintos señalan el pasado

2.- La duda

3.- Moral extraña

4.- Alma y Espíritu

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NUESTRAS TENDENCIAS E INSTINTOS SEÑALAN EL PASADO

▪️Pregunta - ¿ Cómo puede el hombre ser responsable por actos y rescatar faltas de las que se ni se acuerda ? ¿Cómo puede aprovechar la experiencia de vidas de las  cuales  se olvidó ?  Se concibe que las  tribulaciones de la existencia le sirviesen de lección, si recordase el que las haya podido ocasionar. Desde que, por tanto, de eso no se recuerda, cada existencia es, para él, como si fuese la primera  esa que vem de transcorrer.  por eso que entonces está siempre  recomenzando. ¿Cómo conciliar esto con la Justicia de Dios ?

• Respuesta:
En cada nueva existencia, el hombre dispone de más inteligencia y mejor puede distinguir el bien del mal. ¿ Dónde estaría  su mérito si se acordase de todo lo pasado ?  Cuando el Espíritu vuelve a la vida anterior (la vida espírita), ante sus ojos se le extiende toda  su vida pasada. Ve las faltas que cometió y que  fueron la causa de u sufrimiento, así como de que modo las habría evitado. Reconoce justa la situación en que se  halla y busca entonces una existencia capaz de reparar lo que terminó de suceder. Escoge pruebas análogas a las  que no supo aprovechar, o las luchas que considere apropiadas para su adelantamiento y pide a Espíritus que le son superiores que lo ayuden  en la nueva empresa que toma sobre si , consciente de que el Espíritu, que le fue dado por guía en esa otra existencia, se esforzará por llevarlo a reparar sus faltas, dándole una especie de intuición de las  que incurrió. Tenéis esa intuición en el pensamiento, en el deseo criminal que frecuentemente os asalta y al que instintivamente resistís, atribuyendo, las más de las veces, esa resistencia a los princípios que recibisteis de vuestros padres, cuando es la voz de la conciencia que os habla. Esa voz, que es el recuerdo del pasado, os advierte para que no reincidáis en las faltas de las que ya os sentisteis culpables. En la nueva  existencia, se sufren con coraje aquellas pruebas y resiste, el Espíritu se eleva y asciende en la  Jerarquía de los Espíritus, al volver en medio de ellos.”

➖ No tenemos, es cierto, durante la vida corpórea, el recuerdo exacto de lo que fuimos ni de lo que hicimos en anteriores existencias, pero tenemos todo eso en la intuición, siendo nuestras tendencias instintivas una reminiscencia del pasado. Es nuestra conciencia, con el deseo que experimentamos de no reincidir en las faltas ya cometidas, nos insta a resistir esas tendencias.
 
Capítulo Vll, Parte Segunda, La Vuelta del Espíritu a la Vida Corporal, El Libro de los Espíritus, pág. 209

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   LA DUDA        

     En la Tierra, tenemos una venda en los ojos que solo la muerte arranca.
Esa venda, que es la duda, nos obliga a ir al encuentro de la verdad, como si fuésemos ciegos.
     Observa. En todos los actos de la vida del hombre, se encuentra el efecto deletéreo de la duda.
     En todos los momentos en que él se vea situado ante un problema nuevo, ante una afirmación nueva, ante una nueva conquista, su primera y más intensa impresión es la duda.
     La duda es la hija de la envidia y del despecho. Busca mejor el origen del más poderoso obstáculo del progreso, y casi siempre, encontrarás como progenitores indiscutibles de tan mezquino sentimiento, aquellos dos parásitos del corazón humano. 
     No se perdona nunca a quien por el esfuerzo potencial, es creador por su genio, por la adaptación de sus facultades asimiladoras, o por ser un providencial propulsor que la ignorancia denomina casualidad, dispara sus conquistas más allá que la inmensa mayoría  de sus semejantes.
    ¿Aparece alguien que afirma poder avanzar un paso más en la infinita senda de la perfección y del saber?
     Se duda.
     ¿ Y por qué se duda?
     Porque toda la gente se siente envidiosa y despechada  de que no hayan sido ellos ese alguien.
     Consulta su acción, su inteligencia, todas sus facultades productoras e inventivas, asimilativas, armonizantes, y en un examen milagrosamente rápido, encuentras el vacío de su aptitud, la ausencia de su competencia, y , bestia envidiosa, lanza enseguida el único sentimiento que el vacío de su cerebro o la pequeñez de su corazón, puede manifestar en abundancia- la duda.
   Indague cada uno en su intimidad, en el más escondido rincón de su alma, y reconocerá cuanta verdad existe en esta  observación.
     No dudamos porque tengamos razones poderosas o ponderadas para poderlo hacer, sino porque mirando, analizando nuestra propia individualidad, nos reconocemos ineptos e incapaces de ver o de hacer lo que otro nos dice que vio o que hizo; o cuando por vanidad o pretensión, aunque sea justa, nos suponemos capaces de hacerlo pero ese otro se nos anticipó en su ejecución o en su divulgación.
    En el primer caso es envidia; en el segundo es despecho; y como consecuencia lógica de ambos: - la duda.
     No conocí el bien, mientras estuve ahí, la piedra angular sobre la que se asienta la misteriosa máquina que obstruye regularmente la marcha gradual y evolucionista del progreso; porque si la hubiese conocido, si no fuese solo el descubrimiento de la muerte lo que me llevó a esa perfección analítica, informada de la claudicación del yo humano, habría buscado con el escalpelo y puesto al desnudo la llaga corrosiva y purulenta que mina, que pudre y desprecia la más complicada y maravillosa obra de la Creación. 
    Mi obra, hija de la observación, fue la de quien procuró ser justo; pero habría sido la de un santo, si no tuviese, como toda la humanidad, la venda del misterio cegándome el alma y desvirtuándome  la acción...
     
(Mensaje del Espíritu de Émile Zola – 28/11/1906 – Obra:
Do País da Luz – Médium: Fernando Lacerda).

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                     MORAL EXTRAÑA
.

             Los sanos no tienen necesidad de médico
.

Y acaeció que estando Jesús sentado a la mesa en la casa, vinieron...
muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con Él, y con sus discípulos.
- Y viendo esto los fariseos, decían a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro
maestro con los publicanos y pecadores? - Y oyéndolo Jesús, dijo: Los sanos no
tienen necesidad de médico sino los enfermos. (San Mateo, cap. IX).


      Jesús se dirigía, sobre todo, a los pobres y a los desheredados, porque éstos
son los que tienen más necesidad de consuelos; a los ciegos dóciles y de buena fe porque quieren ver, y no a los orgullosos, que creen poseer toda la luz y no faltarles nada.

      Estas palabras, como otras muchas, encuentran su aplicación en el Espiritismo.
Algunos se admiran de que la mediumnidad se concede a gentes indignas y capaces de
hacer mal uso de ella; parece, dicen, que una facultad tan preciosa debería ser atributo
exclusivo de los más meritorios.

      Digamos, ante todo, que la mediumnidad consiste en una disposición orgánica de
la que puede todo hombre estar dotado, como la de ver, oir y hablar. De todas puede abusar el hombre en virtud de su libre albedrío, y si Dios no hubiese concedido la palabra, por ejemplo, sino a los que son incapaces de decir cosas malas, habría más mudos que parlantes. Dios, que ha dado al hombre facultades, le deja libre para usar de ellas, pero castiga siempre al que abusa.

      Sin el poder de comunicar con los espíritus se hubiese dado sólo a los más dignos,       ¿ Quién se atrevería a solicitarlo? Además, ¿en dónde estaría el límite de la
dignidad? La mediumnidad se ha dado sin distinción a fin de que los espíritus puedan
llevar la luz a todas partes, a todas las clases de la sociedad, así a la casa del pobre como a la del rico, lo mismo entre los prudentes para fortificarles en el bien, que entre los viciosos, para corregirles. ¿Acaso no son éstos últimos los enfermos que necesitan el médico? ¿Por qué Dios, que no quiere la muerte del pecador, le privaría del socorro que puede sacarle del cenagal? Los espíritus buenos vienen, pues, en su ayuda, y los
consejos que recibe directamente son de tal naturaleza que le impresionan con más
viveza que si los recibiera por caminos indirectos. Dios, en su bondad, para ahorrarle el
trabajo de ir a buscar la luz más lejos, se la pone en la mano; ¿no es mucho más culpable si no la mira? ¿Puede excusarse con la ignorancia cuando él mismo haya escrito, visto, oído y pronunciado su propia condenación? Si no se aprovecha entonces es cuando es castigado por haber pervertido sus facultades, apoderándose de ella los malos espíritus para observarle y engañarle, sin perjuicio de las aflicciones reales con que Dios castiga a sus servidores indignos y a los corazones endurecidos por el orgullo y el egoísmo.

      La mediumnidad no implica necesariamente relaciones habituales con los espíritus
superiores, sino que es sencillamente una "aptitud" para servir de instrumento más o
menos flexible a los espíritus en general. El buen médium no es, pues, el que comunica
fácilmente, sino el que es simpático a los buenos espíritus y sólo está asistido por ellos.
Únicamente en este sentido es poderosa la excelencia de las cualidades morales sobre la mediumnidad.

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC

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                        ALMA Y  ESPIRITU

                                   
      Vamos a intentar analizar aquí un  elemento  inmaterial que constituye la propia esencia de cada persona, y que es el causante de los fenómenos espíritas o parapsicológicos, cuyo origen solo encuentra explicación más allá del potencial del Ser humano. 

Estos dos conceptos y definiciones a veces  se suelen confundir, aunque en realidad son  dos denominaciones   que se refieren a  una misma realidad 

El Espiritismo  define al espíritu  como  el elemento animador y organizador de la materia, o también  como el  principio inteligente del Universo.

 En los seres humanos, el espíritu es la energía interna que nos mueve y nos proporciona la conciencia del Yo individual, y gracias . sus atributos, pensamos, sentimos, etc; Cada persona está compuesta por tres elementos principales; Espíritu, revestido de un cuerpo espiritual o periespíritu, y el cuerpo físico, semejante al de cualquier animal. El Espíritu viene a ser nuestra propia Esencia individual y se manifiesta en  nuestra conciencia  existencial conformando  nuestra individualidad  con sus expresiones intelectuales, emotivas y volitivas que configuran la personalidad, siendo este el principio indestructible de la conciencia y que coexiste junto al organismo corporal, quedando como  simple  espectador de  los cambios  que se van sucediendo en el cuerpo físico  al paso del tiempo. Se podría afirmar que todos los seres humanos somos espíritus  revestidos por una materia corporal .

De otra parte, como el Espíritu se puede encontrar encarnado (como estado temporal y transitorio, siendo parte esencial del ser humano), o también como desencarnado ( después de su paso por la materia  y tras el fenómeno de la muerte), para diferenciar ambos estados, el Espiritismo  le denomina Alma a la Entidad espiritual de la persona, i sea, el Espíritu mientras se encuentra encarnado y se le dice  Espíritu al alma desencarnada. 

 Por eso, podemos afirmar que el Ser humano  en realidad tiene una doble naturaleza: la carnal o física, con unos órganos  materiales semejantes a los de  los animales y de otra parte tiene también la naturaleza espiritual, a la que se deben las facultades  sensitivas, intelectuales, volitivas  y morales. 

 Como ya se ha señalado anteriormente, existe además en el Ser espiritual, un tercer elemento  intermedio entre el espíritu y la materia, indispensable para que  el espíritu pueda estar unido al cuerpo físico y para que el  pensamiento del espíritu se transmita a los órganos físicos : este elemento lo denominó Allan Kardec, Perispíritu, siendo este el mismo Cuerpo Espiritual que mencionó S.Pablo, y  que acompaña y  moldea  al Ser espiritual, dándole forma y  límites en el  espacio  o  dimensión  en la que habita. El Periespíritu viene a ser  un segundo cuerpo de energía semi-material, semejante al cuerpo físico  con  el que se acopla.

La palabra espíritu, es el vocablo utilizado para referirse al más íntimo Yo del Ser Humano. Este Yo individualizado que somos todos, es pura energía  psíquica que  constituye el ser  individual en cada persona, definido como el Principio Inteligente del Universo, es consciente, pensante y dotado de sentimientos e inteligencia y de voluntad propias que desarrolla a lo largo de su recorrido evolutivo.  Contiene en sí mismo la  “Chispa Divina” o  Ego Superior  que  existe en  nosotros; y en contrapartida u oposición a este, también tenemos el Ego Inferior, que viene dado por la materia y constituye las tendencias e instintos de origen animal. 

El cuerpo sutíl o Periespíritu que acompaña al Alma, le hace mantener la misma forma  del cuerpo material que  moldean  y al cual acompaña durante su desarrollo desde el estado embrionario, y después durante  el resto de su  vida humana, siendo este además, la causa de   la cohesión celular de la materia viva. 

        Todos, en esencia, somos  Espíritus, o sea, somos una Unidad Individualizada de Energía psíquica pensante, e inteligente, dotada de unos sentimientos que se han ido desarrollando y se han ido consolidando con el trascurrir de sus existencias humanas, poseyendo voluntad propia y  permaneciendo en  continuo proceso de perfeccionamiento hacia grados más elevados de desarrollo y perfección. 

       Por lo dicho, no es que los humanos tengamos un alma, sino que  en realidad somos  un  alma que tenemos un cuerpo material y transitorio,  y   esta es la que  evoluciona mediante el acopio de sus experiencias y perfeccionamientos, a lo  largo de un proceso  de  aprendizaje y  desarrollo ilimitado.

El espíritu animal se hace Espíritu humano cuando  finalmente  se individualiza a partir del más elevado estado evolutivo alcanzado en las más evolucionadas especies animales. En un comienzo pre-humano, el espíritu debió formar parte del alma grupal de ciertas especies 

 El ser humano aún conserva algunos vestigios  procedentes  de su pasado animal, tanto en su alma, como incluso en su cuerpo material que, por ejemplo, en su configuración física durante la etapa de embrión, no se diferencia de los embriones de algunas especies animales. 

 El Espíritu humano  aunque parcialmente libre en muchos momentos de su existencia humana, vive  la mayor parte de su tiempo como encerrado en la materia, en donde solamente es a través de los sentidos corporales como puede comunicarse con el mundo exterior que le rodea. El ser humano también posee unos sentidos psíquicos, pero estos están normalmente adormecidos por la materia de su cuerpo carnal. 

     Los Espíritus  libres de la materia carnal, o desencarnados, poseen  ciertas facultades para nosotros extraordinarias, tal como poder atravesar la materia; el poderse trasladar en el espacio instantáneamente  solo por acción de su pensamiento   y voluntad,  de modo que  pueden  ver, oír, sentir  y percibir, no   solamente por los órganos sensoriales que mantienen en el Periespíritu, sino a través de todo su Cuerpo Espiritual. Esto  permite que sus percepciones sean más claras e instantáneas que las nuestras, así como el poder de comunicarse entre ellos sin necesidad de palabras sonoras, debido a que sus pensamientos son formas de energía que se reflejan en su cuerpo espiritual, de modo comparable a una imagen que se refleja en un espejo. Los conceptos de espacio y de tiempo, para ellos son muy diferentes a los de los Seres encarnados, pues el espacio físico no existe en el plano espiritual, y el tiempo para ellos es un estado permanente presente.

    Los Espíritus de orden superior están libres de inclinaciones  y atracciones  físicas; se podría decir que permanecen alejados de lo material. No así los de orden inferior que permanecen aún sujetos a las pasiones y sensaciones de la materia, sufriendo muchas veces por las carencias  que la materia les podía brindar.

       El  Alma o espíritu encarnado con su correspondiente Periespíritu, es también conocida  por algunas escuelas esotéricas, religiones y filosofías, bajo los nombres de: Psicosoma, Cuerpo Astral, Cuerpo Emocional, etc.

Así como el cuerpo físico está formado por elementos materiales de la Tierra, el  cuerpo espiritual  (Periespíritu),   lo está por la sustancia o energía tomada por el Ser en el mundo psíquico o  espiritual.

  Tal y como afirman ciertas Escuelas Esotéricas, el Periespíritu (al que llaman Cuerpo Astral, por considerarlo bajo la influencia de los astros), se mantiene ligado al cuerpo físico mediante otro cuerpo o campo de energía vital que impregna  íntimamente y vitaliza las células y órganos del cuerpo físico ; esta  energía o vitalidad  reside en  los fluidos orgánicos del cuerpo, sobre todo en la sangre, y desde que  el Ser nace en este mundo como Ser humano, este Alma, tarda alrededor de siete años aproximadamente en acoplarse totalmente a las energías orgánicas  y vitales de su cuerpo físico. Esto supone que el alma  durante la primera infancia hasta esa edad, está más desligada de la materia que acompaña, sus lazos fluídicos con ella son más débiles, pero después de esa edad  se consolida y estabiliza más con la materia de su  cuerpo físico.

 - José Luis Martín.

 “ Los conocimientos parapsicológicos demuestran ,entre otras cosas, que la  concepción hasta  hoy oficial de que un alma es pura y simplemente una función cerebral, es falsa”.     - Karl Gruber –

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