domingo, 8 de febrero de 2026

Laboratorio del mundo invisible

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Animales en el Reino Espiritual

2.- Organización de las sesiones espíritas

3.- La fuerza curativa del propio pensamiento

4.- Laboratorio del mundo invisible

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ANIMALES EN EL REINO ESPIRITUAL

                                            

Chico Xavier relataba: 

"En 1939, mi hermano José me dejó uno de esos fieles amigos (un perro) y antes de fallecer me pidió que lo cuidara.

Se llamaba Lorde y se convirtió en mi compañero, incluso durante las horas de trabajo mediúmnico, él permanecía a mi lado en silencio.

En 1945, tras una larga enfermedad, falleció.

 Pero, en el último momento, vi el espíritu de mi hermano acercarse y arrebatarlo de su cuerpo inerte. Durante unos meses, cuando José, en espíritu, venía a mí, siempre lo acompañaba el perro, quien se presentaba a mi visión espiritual con una diferencia insignificante. 

Normalmente, cuando hablamos de la supervivencia de los animales, muchos sonríen y expresan lástima, pero la vida es una luz que se expande para todos."

Así que confirmo la respuesta a la pregunta 597 del Libro de los Espíritus: - "Sí, los animales tienen espíritu y sobreviven a la muerte del cuerpo físico."

Libro: "Testimonios de Chico Xavier"

Suely Caldas Schubert.

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        ORGANIZACIÓN DE LAS               SESIONES  ESPÍRITAS


                                                           
         
 En los Centros Espíritas las ocupaciones de cada sesión mediúmnica, pueden arreglarse del  modo que sigue: 

1º Lectura de las comunicaciones espiritistas obtenidas en la última sesión, puestas en limpio. 

2º Noticias diversas. – Correspondencia. – Lectura de las   comunicaciones obtenidas fuera de las sesiones. – Relación de los hechos interesantes del Espiritismo. 

3º Trabajos de estudio – Dictados espontáneos. – Cuestiones   diversas y problemas morales propuestos a los Espíritus. 

–Evocaciones. 

4º Conferencia sobre cualquier tema espírita– Examen crítico y analítico de las diversas comunicaciones. – Discusión sobre los diferentes puntos de la ciencia espiritista. 

347. Los grupos que empiezan tienen que parar muchas veces su actividad mediúmnica  por falta de médiums. Los médiums son seguramente uno de los elementos esenciales de las reuniones espiritistas, pero no son elementos indispensables, y no se tendría razón en creer que en defecto de ellos nada haya que hacer. Sin duda aquellos que no se reúnen, sino con el objeto de hacer experimentos, no pueden hacerlo sin médiums, como los músicos en un concierto, sin instrumentos; pero aquellos que llevan la mira de un estudio formal tienen mil motivos de ocupación tan útiles y provechosos, como si pudiesen obrar con los mediumnidades.  Además las reuniones que tienen médiums pueden accidentalmente encontrarse sin ellos y sería   enojoso que creyesen, en este caso, no tener que hacer otra cosa que retirarse. Los mismos Espíritus pueden, de tiempo en tiempo,   dejarles en esta posición, con el fin de enseñarles a pasar sin   ellos. Diremos más; es necesario para aprovecharse de la 
enseñanza de los Espíritus, consagrar algún tiempo en meditarla. Las sociedades científicas no siempre tienen los instrumentos de observación a la vista, y sin embargo encuentran objetos de discusión; en ausencia de poetas y oradores, las sociedades literarias, leen y comentan  las obras de autores antiguos y modernos; las sociedades religiosas meditan sobre las Escrituras; las sociedades espiritistas deben hacer lo mismo, y sacarán un gran provecho para su adelantamiento, estableciendo conferencias en las cuales se lea y comente todo lo que pueda
 tener relación con el Espiritismo en pro o en contra. 

    De esta discusión en la que cada uno lleva el tributo de sus   reflexiones, brotan rayos de la luz que pasan desapercibidos en la lectura individual. Al lado de estas obras especiales, los periódicos abundan de hechos, relaciones, acontecimientos, rasgos de virtudes o de vicios que suscitan grandes problemas morales, que sólo el Espiritismo puede resolver, y éste es también un medio de probar que tiene relación con todos los ramos del orden social. 

    Aseguramos que una sociedad espiritista que organizase sus actividades en este sentido, procurándose los materiales necesarios, no tendría bastante tiempo para las comunicaciones directas de los Espíritus; por lo que llamamos la atención sobre este punto de las reuniones verdaderamente formales, de aquellas que toman más empeño en instruirse que en buscar un pasatiempo.  El libro de los médiums. Allan Kardec. 

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    LA FUERZA CURATIVA DEL  PROPIO PENSAMIENTO



                                                   



Aunque aparentemente estemos enfermos, siempre queda un espacio de salud en nuestro periespíritu. Nuestra esencia espiritual posee en germen toda la grandeza de Dios, aunque todas las facultades no están todavía plenamente desarrolladas.

      Si sabemos conectar con nuestra esencia divina, conseguiremos vibrar de tal modo que activaremos las corrientes de nuestras fuerzas mentales, de modo que nos sentiremos con la conciencia dilatada, con una percepción de la realidad ampliada, e incluso con unas sensaciones físicas de calor curativo tan intensas, que podrán sanarnos de nuestros males físicos y mentales. Para lograrlo, aplicaros una vida sana con una alimentación variada ( sin omitir alimentos de ninguna clase), y con ejercicio regular para la estimulación del cuerpo físico. No os entreguéis a los tóxicos de ninguna clase, ni siquiera a aquellos "terapeúticos" que no hayan sido prescritos por la ciencia médica. Higienizad diariamente vuestra mente, tal como hemos descrito con anterioridad y buscad un día a la semana para la meditación en profundidad sobre vosotros mismos, por ejemplo con los ejercicios propuestos por Allan Kardec en "El Evangelio según el Espiritismo". Obrando de ese modo tendréis el cuerpo y el periespíritu lo suficientemente equilibrado y preparado para realizar prácticas de relajación y liberación profundas.

Cuando llevéis algún tiempo, tal como algunos meses, podréis realizar a través de la relajación estas prácticas de autocuración. No obstante, por ser recomendable el concurso de un terapeuta, no ahondaremos más en el asunto, pues si os valéis del "buscad y hallaréis", el concurso del terapeuta os puede ser prestado desde el plano espiritual, en el momento en que vuestros Guías lo crean oportuno, No dudéis que la higiene de vuestro periespíritu os traerá indudablemente, la salud de vuestro cuerpo  físico.

- David Estany Prim- ( Dictado por los Hermanos de la Caridad)

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LABORATORIO DEL MUNDO
   
                INVISIBLE

127. La escritura directa o pneumatografía es aquella que se produce espontáneamente sin auxilio de la mano del médium ni del lápiz. Basta tomar una hoja de papel blanco, lo que se puede hacer con todas las precauciones necesarias para no ser chasqueado por ninguna superchería, doblarla y colocarla en alguna parte, en un cajón o simplemente sobre un mueble, y si se tienen las condiciones que se requieren, al cabo de cierto tiempo más o menos largo se encuentran en el papel caracteres trazados, diversos signos, palabras, frases y aun discursos, las más de las veces con una sustancia pardusca parecida al plomo; otras veces con lápiz encarnado, tinta ordinaria y aun tinta de imprenta. He aquí el hecho en toda su sencillez, y cuya reproducción, aunque poco común, no es, sin embargo, muy rara, porque hay personas que lo obtienen con mucha facilidad. Si se ponía el lápiz con el
papel se podría creer que el Espíritu se ha servido de él para escribir; pero desde el momento que el papel está enteramente solo, es evidente que la escritura está formada por una materia depositada. ¿De dónde ha tomado el Espíritu esta materia? Tal es la pregunta que hemos dicho, a cuya solución nos ha inducido la caja de tabaco de que más arriba hemos hablado. 

128. El Espíritu de San Luis nos ha dado esta solución con las respuestas siguientes : 

1. Hemos citado un caso de aparición del Espíritu de una persona viva. Este Espíritu tenía una caja de tabaco y tomaba polvo. ¿Sentía, efectivamente, la impresión del que toma polvo en realidad?
- No.

2. Esta caja de tabaco tenía la misma forma que la que él usaba ordinariamente y que estaba en su casa. ¿Qué era, pues, la caja de tabaco que tenía este hombre en sus manos?
- Una apariencia; sucedió de este modo para que notase la circunstancia, como lo ha sido, y que la aparición no se tomase por una alucinación producida por el estado de salud del vidente. El Espíritu quería que esta señora creyese en la verdad de su presencia, y tomó todas las apariencias de la realidad. 

3. Decís que fue una apariencia; pero una apariencia nada tiene de real, es como una ilusión de óptica; nosotros quisiéramos saber: ¿esta caja de tabaco sólo era una imagen sin realidad, o tenía alguna cosa de material?
- Ciertamente: con ayuda de este principio material es como periespíritu toma la apariencia de vestidos semejantes a los que llevaba el Espíritu cuando vivía.
. Observación. - Es evidente que en este caso la palabra apariencia debe tomarse en el sentido de aspecto, imitación. La casa de tabaco real no estaba allí; la que tenía el Espíritu sólo fue la representación: era, pues, una apariencia comparada con el original, aunque formada de un principio material. La experiencia nos enseña que no es necesario tomar siempre a la letra ciertas expresiones empleadas por los Espíritus; interpretándolas según nuestras ideas, nos exponemos a grandes equivocaciones por esto es menester profundizar el sentido de la palabra siempre que presenta la menor  ambigüedad; esta recomendación nos la hacen constantemente los mismos Espíritus. Sin la explicación que hemos provocado, la palabra apariencia constantemente reproducida en casos análogos, podía dar lugar a una falsa interpretación. 

4. ¿Acaso sería doble la materia inerte? ¿Y habría en el mundo de los Espíritus una materia esencial que revistiera la forma de los objetos que vemos? En una palabra, ¿estos objetos tendrían su doble etéreo en el mundo  invisible, así como los hombres están representados en él por los Espíritus?
. Esto no se opera de este modo; el Espíritu tiene sobre los elementos materiales esparcidos por todas partes en el espacio y en vuestra atmósfera, una potencia que estáis lejos de adivinar. Puede a su gusto concentrar estos elementos y darles la forma aparente acomodada a sus proyectos. 
- Observación. - Esta cuestión como hemos visto, era la traducción de nuestro pensamiento, esto es, de la idea que nos habíamos formado sobre la naturaleza de estos objetos. Si las respuestas fuesen como algunos lo pretenden, el reflejo del pensamiento, hubiéramos obtenido la confirmación de nuestra teoría, en lugar de una teoría contraria. 

5. Os haré la pregunta de nuevo de una manera categórica, a fin de evitar todo equívoco. ¿Los vestidos con que se cubren los Espíritus son alguna cosa? 
- Me parece que mi respuesta precedente resuelve la cuestión. ¿No sabéis que el mismo periespíritu es también algo?

6. Resulta de esta explicación que los Espíritus hacen sufrir a la materia etérea transformaciones a su gusto y que de este modo, por ejemplo, se hizo la caja de tabaco; el Espíritu no la encontró hecha, sino que la hizo él mismo en el momento que la necesitaba, por un acto de su voluntad, y que pudo deshacerla; lo mismo debe ser en cuanto a los otros objetos, tales como vestido, joyas, etc. 
- Esto es evidente.

7. Esta caja de tabaco fue visible para esta señora, al punto de hacerla ilusión. ¿Hubiera podido el Espíritu hacerla también tangible para ella?
- Lo hubiera podido. 

8. ¿Si hubiese llegado el caso, hubiera podido tomarla en sus manos, creyendo tener una verdadera caja de tabaco? 
- Sí. 


9. ¿Si la hubiera abierto, probablemente habría encontrando tabaco; si lo hubiese tomado le hubiera hecho estornudar? 
-Sí. 

10. ¿El Espíritu puede, pues, dar no sólo la forma, sino las propiedades especiales?
- Si él lo quiere; y en virtud de este principio he respondido afirmativamente a las preguntas precedentes. Tendréis pruebas de la poderosa acción que ejerce el Espíritu sobre la materia, lo que estáis lejos de comprender, como os he dicho ya. 

11. Supongamos, pues, que hubiera querido hacer una sustancia venenosa, y si una persona la hubiese tomado, ¿se hubiera envenenado? 
-Lo hubiera podido, pero no lo hubiera hecho; no se le hubiese permitido. 

12. ¿Podría haber hecho una sustancia saludable y propia para curar una enfermedad, y se ha presentado este caso? 
-Sí, muy a menudo.

13. Entonces podría hacer una sustancia alimenticia; supongamos que hubiese hecho un fruto, un manjar cualquiera, ¿se hubiera podido comer y quedar saciado?
-Sí, sí; pero no investiguéis tanto para encontrar lo  es tan fácil de comprender. Basta un rayo de sol para hacer perceptibles a vuestros órganos groseros estas partículas materiales que llenan el espacio en medio del cual  vivís; ¿no sabéis que el aire contiene vapores de agua? condensadlos, los pondréis en el estado normal; privadles del calor y he aquí que esas moléculas impalpables e invisibles vienen a ser un cuerpo sólido y muy sólido, y muchas otras sustancias de las cuales los químicos os sacarán maravillas más admirables aún; sólo el Espíritu posee instrumentos más perfectos que los vuestros: la voluntad y el permiso de Dios.
Observación. - La cuestión de saciedad es aquí muy importante. ¿Cómo una sustancia que no tiene sino una existencia y propiedades temporales y en algún modo de convención puede producir la saciedad? Esta sustancia por su contacto con el estómago, produce la sensación de saciedad, pero una saciedad que no sería resultante de la plenitud. Si tal sustancia puede obrar sobre la economía y modificar un estado mórbido, puede del mismo modo obrar también sobre el estómago y en ello producir el sentimiento de la saciedad. Rogamos, sin embargo, a los señores farmacéuticos y fondistas que no conciban celos, ni crean que los Espíritus vengan a hacerles la competencia; estos casos son raros, excepcionales, y no dependen jamás de la voluntad; de otro modo se alimentaría y se curaría a muy poco precio. 

14. ¿Los objetos hechos tangibles por la voluntad del Espíritu, podrían tener un carácter de permanencia y de estabilidad, y venir a ser usuales?
Esto se podría, pero no se hace; está fuera de las leyes. 

15. ¿Todos los Espíritus tienen en el mismo grado el poder de producir objetos tangibles?
-Es cierto que cuanto más elevado está el Espíritu, más fácilmente lo obtiene; pero aun esto depende de las circunstancias; los Espíritus inferiores también pueden obtener este poder. 

16. ¿El Espíritu sabe siempre cómo produce ya sean sus vestidos, ya sean los objetos de los cuales ofrece la apariencia? 
-No; muchas veces concurre a su formación por un acto instintivo que él mismo no comprende, si no es lo bastante ilustrado para esto.

17. ¿Si el Espíritu puede tomar en el elemento universal los materiales para hacer todas estas cosas, darles una realidad temporal con sus propiedades, puede también sacar del él lo que necesite para escribir, y por consecuencia esto nos parece que da la llave del fenómeno de la escritura directa?
- ¡Por fin hemos llegado a donde queríais! 
-Observación. - Aquí era en efecto adonde queríamos venir a parar con todas nuestras preguntas preliminares; la respuesta prueba que el Espíritu había leído nuestro pensamiento.

18. ¿Si la materia de que se sirve el Espíritu no tiene persistencia, cómo  es que las señales de la escritura directa no desaparecen? 
.No censuréis las palabras en primer lugar que yo no he dicho: jamás; se trataba entonces de un objeto material voluminoso; ahora se trata de caracteres trazados que siendo útil conservarles se les conserva. He querido decir que los objetos compuestos de este modo por el Espíritu no podrían llegar a ser objetos usuales porque en realidad no hay agregación de materia como en vuestros cuerpos sólidos.

Allan Kardec

Extraído de "El libro de los médiums"

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sábado, 7 de febrero de 2026

El tiempo

   INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Jesús y la Verdad

2.- La Obsesión y su cura

3.- Escollos de la Mediumnidad

4.- El tiempo

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               JESÚS Y LA VERDAD

                                

         


"Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: Si os mantenéis firmes en mi doctrina, sois de veras discípulos míos, conoceréis la Verdad y la Verdad
os hará libres." (Juan, VIII, 31-32). 


El hombre es un ser dotado de razón y sentimiento. Estos son los dos polos de la Vida Psíquica a través de la cual se realza el eje del Ideal mantenedor de la evolución gradual del Espíritu. El hombre es un ser polarizado por el raciocinio y animado por sentimientos de virtud, por afectos que lo prenden a la Fraternidad y sólo cuando utiliza esos atributos en busca de la Verdad, se levanta, se dignifica, se eleva y se santifica.

¡Fuera de esa esfera de acción y de educación el hombre es una bestia!

¡Bestia porque no siente, bestia porque no piensa! Pensar es existir; asimilar afectos, virtudes, amor; es vivir: ¡Cogito, ergo sum! "¡Pienso, luego existo!" Hay hombres que piensan; hay hombres que sienten; unos y otros están en los principios de la vida.

Es necesario, entretanto, que el pensamiento vaya acompañado del sentimiento, porque el pensamiento sin el sentimiento, y el sentimiento sin el pensamiento, son facultades abstractas que encaminan al alma hacia el gran Ideal, pero no lo liberan completamente de la ignorancia y del atraso.
En el alma libre el pensar se completa con el sentir, y el sentir, con el pensar, porque la Verdad no teme al error, la luz no puede ser absorbida por las tinieblas. Todos los grandes pensamientos sólo pueden ser asimilados después de ser sentidos, y todos los nobles sentimientos sólo pueden ser comprendidos después de ser pensados. Cuando Descartes proclamó:

Cogito, ergo sum, no sólo pensó, sino que también sintió; pensó existir y sintió la vida en sí mismo. 

La comprensión no viene sólo del raciocinio, sino del raciocinio unido al sentimiento: estos son los dos grandes faros resplandecientes de la Senda de la Vida. Abrid claros a vuestro entendimiento por el raciocinio; alargad las esferas del sentimiento; no os atemoricéis ante las alturas y las lejanías, porque el águila y el cóndor no traspasan el círculo de su vuelo; los pájaros tienen sus límites en los aires. ¡Hombres Volad !, desprendeos de la oscuridad de la ignorancia que cercena vuestra inteligencia y que os ata a pesados dogmas. ¡Volad!;  ¡Dad expansión a vuestra razón, dejad palpitar vuestros corazones a los generosos sentimientos para ascender a las esferas de la Ciencia y del Amor, donde la Verdad brilla con todos sus esplendores!

¡Recordaos, oh hombres, que estáis dotados de razón y sentimiento! ¡Buscad la Palabra de Jesús, permaneced en su palabra, sed verdaderamente sus discípulos, y "conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres"! 

 Mensaje traducido por Mari Carmen-España
                                                                                                                                                                             ********************************

                                

                LA OBSESIÓN Y SU CURA

Por Franc Montañez


“Tú eres un ser humano adulto y consciente, responsable por tu propio comportamiento. Controla tus ideas, rechaza los pensamientos inferiores y perturbadores, estimula tus tendencias buenas y procura repeler las malas.

Ten cuidado de ti mismo. Dios te ha concedido la jurisdicción sobre ti mismo, eres tú quien manda en los caminos de tu vida. No te hagas el niño mimado. Aprende a controlarte a todo instante y en todas las circunstancias.

Experimenta tu propio poder y verás que es más grande de lo que piensas. La cura de la obsesión es una auto-cura. Nadie puede librarte de la obsesión si tú no quieres librarte de ella. Empieza a librarte ahora, diciéndote a ti mismo: soy una criatura normal, dotada del poder y del deber de dirigirme a mí mismo. Conozco mis deberes y puedo cumplirlos. Dios me ampara. Repite esto siempre que te sientas perturbado. Repítelo y haz lo que te dije. Toma la decisión de portarte como la criatura normal que realmente eres, confía en Dios y en el poder de las fuerzas naturales que hay en tu cuerpo y en tu espíritu, a la espera de tus órdenes. Gobierna tu barco. Reformula tu concepto acerca de ti mismo. Tú no eres un pobrecillo abandonado en el mundo. Los propios gusanos son protegidos por las leyes naturales.

¿Por qué motivo solo tú no tendrías protección? Quita de tu mente la idea de pecado y castigo. Lo que llaman pecado es el error, y el error puede y debe ser corregido. Corrígete. Establece poco a poco tu auto control, con paciencia y confianza en ti mismo. Tú no dependes de los demás, dependes de tu mente. Mantén la mente despejada, abre sus ventanas al mundo, respira con seguridad y camina con firmeza. Acuérdate de los ciegos, de los mudos y de los sordos, de los lisiados y deficientes que se recuperan confiando en sí mismos. Desarrolla tu fe. Fe y confianza. Existe la Fe Divina, que es la confianza en Dios y en Su Poder que controla el Universo. Tú, racionalmente, ¿puedes dudar de ello? Existe la Fe Humana, que es la confianza de la criatura en sí misma. Tú ¿no confías en tu inteligencia, en tu buen sentido, en tu capacidad de acción? ¿Te juzgas un incapaz y te entregas a las circunstancias, dejándote llevar por ideas degradantes respecto de ti mismo? Modifica ese modo de pensar, que es falso.

Cuando vengas a las reuniones de Desobsesión ven con confianza. Los que te esperan están dispuestos a ayudarte. Sé agradecido a esas criaturas que se interesan por ti y ayúdalas con tu buena voluntad. Si lo haces, tu obsesión ya ha empezado a ser derrotada. No te acobardes, sé valiente.

J. Herculano Pires
Traducción de Teresa.

Allan Kardec se encargó de dejar en claro la diferencia entre la locura patológica y la obsesión. En si libro ¿Qué es el Espiritismo?, lo estableció sin lugar a dudas:

“No debe confundirse la locura patológica, con la obsesión. Ésta no procede de ninguna lesión cerebral, sino de la subyugación ejercida por los espíritus maléficos sobre ciertos individuos, y tiene, a veces, las apariencias de la locura propiamente dicha. Esta afección, que es muy frecuente, es independiente de la creencia en el Espiritismo y ha existido en todos los tiempos. En este caso, la medicina general es impotente y hasta nociva. El Espiritismo, haciendo conocer esta nueva causa de turbación en el estado del ser, ofrece, al mismo tiempo, el medio de curarla obrando no en el enfermo, sino en el Espíritu obsesor. Es el remedio y no la causa de la enfermedad.

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                   ESCOLLOS DE LA

                    MEDIUMNIDAD


70. Uno de los mayores escollos de la Mediúmnidad es la obsesión, es decir, el dominio que pueden ejercer ciertos espíritus sobre los médiums, imponiéndoseles con nombres apócrifos e impidiéndoles comunicar con otros espíritus. Es al mismo tiempo un escollo para el observador novicio e inexperto que, no conociendo los caracteres de este fenómeno, puede ser engañado por las apariencias, como el que, no sabiendo medicina, puede hacerse ilusiones sobre la causa y la naturaleza del mal. Si en este caso es inútil el estudio anticipado al observador, al médium le es indispensable, porque le proporciona medios de prevenir un inconveniente que podría tener para él consecuencias desagradables. Por esta razón no recomendaremos nunca bastante el estudio, antes de entregarse a la práctica. (El Libro de los Médiums, cap. XXIII.)

71. La obsesión presenta tres grados bien caracterizados: la obsesión simple, la fascinación y la subyugación. En la primera, el médium tiene conciencia perfecta de que no obtiene nada bueno; no se hace ilusión alguna sobre la naturaleza del Espíritu que se obstina en manifestársele y de quién desea deshacerse. Este caso no ofrece ninguna gravedad: es un sencillo contratiempo y el médium queda libre cesando de escribir momentáneamente. El Espíritu, cansado de que no se le oiga, acaba por retirarse. La fascinación obsesional es mucho más grave, porque el médium está completamente fascinado. El Espíritu que le domina se apodera de su confianza hasta paralizar su propio juicio respecto de las comunicaciones, y hasta hacerle encontrar sublime lo más absurdo. El carácter distintivo de este género de obsesión es el de provocar en el médium una excesiva susceptibilidad, haciéndole que no encuentre bueno, justo y verdadero, más que lo que él escribe, y rechazar, hasta tomar con desagrado, todo consejo u observación crítica. Le induce también a malquistarse con sus amigos antes de convenir en que es engañado, a concebir celos de los otros médiums, cuyas comunicaciones son juzgadas mejores que las suyas, a querer imponerse en las reuniones espiritistas, de las que se aleja cuando no puede dominar. Llega en fin a sufrir una dominación tal, que el Espíritu puede arrastrarle a las más ridículas y comprometedoras determinaciones.

72. Uno de los caracteres distintivos de los malos espíritus es el de imponerse; dan órdenes y quieren ser obedecidos. Los buenos no se imponen nunca: dan consejos, y si no se les escucha, se retiran. De esto resulta que la impresión de los malos espíritus es casi siempre penosa, fatiga y produce una especie de malestar; a menudo provoca una agitación febril, movimientos bruscos y desenfrenados; la de los buenos espíritus es, por el contrario, apacible, suave y produce un verdadero bienestar.

73. La subyugación obsesional, designada en otro tiempo con el nombre de posesión, es una coacción física producida siempre por espíritus de la peor especie y que puede hasta neutralizar el libre albedrío. Se limita, a menudo, a simples impresiones desagradables; pero provoca a veces movimientos desordenados; actos de insensatez, gritos y palabras incoherentes o injuriosas cuya ridiculez conoce de vez en cuando, aunque sin poder evitarlas, aquel que es víctima de semejante situación. Este estado difiere esencialmente de la locura patológica, con la cual se la confunde sin motivo, porque no presentan ninguna lesión orgánica, y siendo diferente la causa, los medios curativos deben ser otros. Aplicando gárgolas y tratamientos corporales, se logra hacer a menudo una verdadera locura de lo que era una causa moral.

74. En la locura propiamente dicha la causa del mal es interior. Es preciso, pues, procurar restablecer el organismo a su estado normal; en la subyugación la causa del mal es exterior, y es preciso librar al enfermo de un enemigo invisible, oponiéndole no remedios, sino una fuerza moral superior a la suya. La experiencia prueba que en semejante caso los exorcismos no han producido nunca ningún resultado satisfactorio, y que más bien han agravado que mejorado la situación. Indicando la verdadera causa del mal, sólo el Espiritismo puede dar los medios para combatirlos. Es preciso, en cierto modo, educar moralmente al espíritu obsesor, y por consejos sabiamente dirigidos se logra hacerle mejor y renunciar voluntariamente a atormentar al enfermo, quedando así libre el paciente. (El Libro de los Médiums, núm. 279.)

279. El ascendiente sobre los Espíritus inferiores sólo se ejerce a través de la superioridad moral. Los Espíritus perversos reconocen la autoridad de los hombres de bien. En cambio, contra quien sólo les opone la energía de la voluntad, que es una especie de fuerza bruta, los Espíritus perversos luchan y suelen ser los más fuertes. En cierta ocasión, alguien trataba de dominar a un Espíritu rebelde mediante la exclusiva acción de su voluntad, y recibió la siguiente respuesta: Déjame en paz con esos aires de fanfarrón, pues no vales más que yo. ¿Qué se diría de un ladrón que predicase moral a otro ladrón? Algunos se asombran de que el nombre de Dios, invocado contra los Espíritus malos, por lo general no produzca ningún efecto.

San Luis explicó la causa de ese hecho en la respuesta siguiente:
“El nombre de Dios sólo ejerce influencia sobre los Espíritus imperfectos cuando aquel que lo pronuncia puede valerse de ese nombre con autoridad, en función de las virtudes que posee. Cuando lo pronuncia alguien que no tiene ninguna superioridad moral, es una palabra como cualquier otra. Lo mismo sucede con las cosas sagradas, con las que se trata de dominar a esos Espíritus. El arma más poderosa se vuelve inofensiva en manos inexpertas o incapaces de manejarla.”

75. Ordinariamente la subyugación obsesional es individual; pero cuando una muchedumbre de malos espíritus se cierne sobre una población, puede tener un carácter epidémico. Un fenómeno de esta naturaleza tuvo lugar en tiempo de Cristo. Sólo una poderosa superioridad moral podía abatir aquellos seres malhechores, designados entonces con el nombre de demonios, y devolver la calma a sus víctimas. (1)

76. Un hecho importante, que debemos considerar, es que la obsesión es independiente de la Mediúmnidad, y que se la encuentra en todos los grados, principalmente en el último, en una multitud de individuos que nunca han oído hablar de Espiritismo. En efecto, habiendo existido en todo tiempo los espíritus, han debido ejercer en todo tiempo la misma influencia. La Mediúmnidad no es una causa, sino una manera de manifestarse aquélla, por lo cual puede decirse con certeza, que todo el médium obsesado ha debido sufrir de algún modo, y a menudo en los actos más vulgares de la vida, los resultados de esta influencia, y que sin la Mediúmnidad se traduciría por otros efectos atribuidos a menudo a esas enfermedades misteriosas, que resisten a todas las investigaciones de la medicina. Por la Mediúmnidad el Espíritu malhechor descubre su presencia; sin la Mediúmnidad es un enemigo oculto del que no se sospecha.

77. Los que no admiten nada fuera de la materia no pueden admitir causas ocultas; pero cuando la ciencia haya salido de la vía materialista, reconocerá en la acción del mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, una potencia que reacciona tanto sobre las cosas físicas como sobre las morales. Este será un nuevo sendero abierto al progreso y la clave de una multitud de fenómenos mal comprendidos.

78. Como la obsesión no puede ser nunca producto de un buen Espíritu, es punto esencial el de saber conocer la naturaleza de los que se presentan. El médium no instruido puede ser engañado por las apariencias, mientras que el que está prevenido espía las señales menos sospechosas, y el Espíritu concluye por alejarse cuando ve que nada consigue. El conocimiento anticipado de los medios de distinguir los buenos de los malos espíritus es, pues, indispensable al médium que no quiere exponerse a ser cogido en el lazo. No lo es menos para el simple observador, que puede por este medio apreciar el valor de lo que ve u oye. (El Libro de los Médiums, cap. XXIV.)

1. Una epidemia semejante se cebó durante muchos años en un lugar de la Alta Saboya.

                         
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                                           EL TIEMPO

El tiempo es, en cierto modo el único tesoro del hombre. Todas las riquezas están expuestas a perderse; los honores, el vaivén de la fortuna los arrebata en brevísimos segundos; la libertad, el menor atropello puede destruirla; la salud, un cambio atmosférico la quebranta y la aniquila; si somos amados, la volubilidad o la ingratitud pueden desheredarnos y dejarnos solos sin una ilusión que sonría en nuestra mente; si grandes conocimientos científicos nos enorgullecen, un descubrimiento nuevo nos prueba que no sabíamos nada.

Todo lo que podemos perder en la vida; la riqueza, el renombre, la libertad, la virtud, nuestro mísero cuerpo, todo menos el tiempo, taquígrafo del infinito, que nunca se cansa de tomar notas en el libro eterno de la existencia universal.

El nos recibe cuando llegamos a la vida, y nos despide cuando la dejamos, para recibirnos otra vez a nuestra llegada a la región ignota de las almas. Es nuestra sombra; porque donde quiera que vamos nos sigue, es nuestra luz, es nuestro progreso, es nuestra esperanza y es nuestra felicidad.

¿Qué seria el hombre sin el tiempo ilimitado? El tiempo es el símbolo de “DIOS"

Amalia Domingo Soler
Del Libro “La Luz del Porvenir”

“Un alma que se despierta y ve la luz es un nuevo sol irradiando el universo”

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