jueves, 13 de agosto de 2026

Cuerpo espiritual

 INQUI ETUDES ESPÍRITAS

1.- Fases del Espíritu tras su reencarnación

2.- Comunicado espiritual

3.- Dios

4.- Cuerpo Espiritual

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FASES DEL ESPÍRITU TRAS SU   REENCARNACIÓN

 

 


 

 

Período infantil: ( reencarnación ). 

La turbación no cesa en el instante del nacimiento, por el contrario persiste por algún tiempo.

 En los años siguientes de crecimiento del bebé, en el período de la infancia, el espíritu conserva esa turbación, que se va disipando despacio a lo largo del desarrollo del niño. 

El infante, en sus primeros años, debe adquirir capacidades motoras, de inteligencia, interactuar con el medio material para poder más adelante tomar decisiones en su vida de adulto. La función de la turbación en esa fase infantil es permitir un nuevo aprendizaje. 

En esa época, que puede durar más o menos siete años (como debemos saber, ese tiempo es relativo conforme al desarrollo de cada uno), el niño es susceptible a la influencia de los padres o tutores. Su personalidad es muy maleable, pudiendo absorber muchos conocimientos en varios aspectos, porque es más propicio a la asimilación de los principios educativos, donde las nociones morales vividas junto al ejemplo de los deberes de la vida deberían ser enseñadas en el seno donde vive. 

Es inmensa la responsabilidad de los progenitores o tutores en ese momento. Es de fundamental importancia que los padres sean conscientes de sus deberes y obligaciones para con el hijo, porque el niño absorberá lo que le enseñen, siendo un deber importantísimo de los padres o tutores la correcta educación moral e intelectual del niño, esforzándose para hacer del pequeño un individuo de bien, con valores morales. Si los padres fallan, por no dar al niño las enseñanzas morales correctas, tendrán que responder a eso y sufrirán en el mundo espiritual las caídas del hijo, sintiéndose responsables. 

La infancia es también una época de descanso para el espíritu y en ella el niño debe ir asumiendo poco a poco sus facultades inherentes, debe ir asimilando las condiciones físicas y mentales para desarrollar su encarnación con éxito. 

En ese momento infantil, las decisiones tomadas por un niño son proporcionales a sus necesidades básicas y sus sueños son pueriles. Él va adquiriendo paulatinamente el control de su libre albedrío, cuando empieza a tomar pequeñas decisiones. 

Período juvenil: 
Cuando llega la edad adolescente, esa edad de rebeldía a la que se refieren muchos padres, el espíritu se va mostrando tal como es, se transparenta su verdadero carácter y desvela algunas veces, facetas de su personalidad escondidas hasta entonces. 
Podemos observar que el olvido del pasado no es del todo absoluto en la encarnación, ya que en ese período se puede ver claramente en las inclinaciones de cada uno reminiscencias de vidas pasadas, en la manera de relacionarse con el medio en que se encuentra el espíritu encarnado, así como en las tendencias en hacer el bien o dejarse llevar por los impulsos viciosos que la sociedad ofrece. 

Período adulto: 
En la edad adulta el hombre ya posee todas las herramientas para decidir, actuar y resolver qué caminos a tomar, qué opciones elegir para sí mismo con total responsabilidad de sus actos. La ignorancia de su destino y del motivo de su presencia en la Tierra puede ser atenuante de las faltas que cometa pero no exime de la culpabilidad de ellas. 

Sabiendo, pues, el motivo de la encarnación, elegir una vida sana, de aprendizaje, de trabajo honesto, aprovechando el tiempo en enriquecerse moral e intelectualmente, practicando la caridad con uno mismo y con los demás, debería ser el objetivo prioritario a conseguir. 

Es importante, en la fase adulta, direccionar las verdaderas adquisiciones para construir un futuro para sí mismo mejor teniendo ciencia de que la vida es transitoria en la Tierra y que el hombre volverá a su estado de espíritu, tarde o temprano. A pesar de los sentidos humanos percibieren solamente las impresiones que la materia densa permite, el hombre debe hacer un esfuerzo decidido en adquirir bienes eternos y perecederos, aquellos que constituirán su verdadero patrimonio y que serán su legítima adquisición cuando su cuerpo alcance la decrepitud de sus órganos. Todas las acciones relevantes tomadas durante la vida tendrán consecuencias positivas o negativas para el espíritu en su vida póstuma.


Publicación de  Ángeles Calatayud-


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                           LUZ, MÚSICA Y FLORES

( Comunicado espiritual)

                                                                  



La paz del Señor esté con todos vosotros: Esta tarde dejaremos vues­tros trabajos y daremos paso a otras enseñanzas que también son muy pre­cisas. Porque si la inteligencia hay que educarla con sabiduría y constancia, también hay que darle al alma efluvios de amor, ya que para elevar la inteligencia tiene que anteceder la elevación del alma. Por ello hoy vamos a tratar de tres temas muy bellos: LUZ, MÚSICA Y FLORES.

La luz ilumina lo más recóndito del alma, saca a flote los defectos ocultos, desvanece egoístas pretensiones e inducciones equívocas; la luz es vida, la luz es amor. De ella parte la vida de las vidas, la belleza de lo bello y el encanto de los encantos. Por algo empieza en la majestuosa, sublime y principal fuente que es DIOS y termina iluminando la más débil inteligencia. Es la salud de la enfermedad intelectual; es el foco que da calorías inmensas a los corazones empedernidos en las bajezas huma­nas; es el vehículo conductor de la verdad, sobre ella camina !o espiritual, y como bella y sublime, todo lo que toca lo embellece y lo sublima. En los muchos millares de palabras que tiene vuestro rico idioma no existen las adecuadas para poder expresar su grandeza.

La música son ondulaciones sonoras que animan la existencia; son vibraciones de los sentimientos del alma. Es la conductora de los pensa­mientos poéticos. Es la armonía que unifica la creación. Lo mismo expan­siona el alma que hace asomar lágrimas a los ojos. Entristece y emociona cuando canta con ella el alma, y cuando se sufre, sus melodías ayudan a sufrir. Esas bellas cualidades del divino arte se sienten tan íntimamente que cuando os identificáis con sus armonías y os deleitáis con sus magní­ficas ejecuciones os eleváis y quisierais confundiros con esa música ce­leste que intuís, cuyos ecos invaden el infinito... Pero, ¡ah, hermanos , según la elevación espiritual así es la percepción...

Vuestra música ha llegado a imprimir en sus pentagramas maravillosas composiciones. El cerebro humano tiene intuiciones magníficas de ese bello arte.

Suponer una música que extasía, suponer un sonido dulce, armónico y sublime; suponer armonía sobre armonía, belleza sobre belleza, y todo eso es cero unidad comparado con la música celeste. Las arpas pulsan notas deliciosas, los ángeles se mecen en las composiciones artísticas de la creación, las luces inmensas y purísimas que invaden el espacio inspiran esas armonías... La luz sonríe; la belleza se encanta; lo divino diviniza a lo Divino y la Sublime Voluntad es la directora de esas armonías deliciosas. Los ecos se repiten en las eternidades, y si una nota sostenida se aleja, aun saliendo muy bella, cuanto más anda más se purifica y su so­noridad es más perfecta. Luego si sale deliciosa termina sublime. Esa Vo­luntad de que os he hablado antes recoge las armonías para luego darlas más puras, más bellas, más deliciosas y más encantadoras... Acumular vuestros conocimientos y suponéosla mucho más divina de lo que podéis creer.

La flor: belleza de la naturaleza; alfombra que tapiza los prados en colorido variado y divino; semejanza absoluta a una mujer. En la vegetación la belleza es la flor. En la humanidad, la belleza es la mujer... El capullo está cerrado; la niña también. Cuando el sol saluda con sus rayos fructíferos matinales, la flor se inclina y lo saluda; cuando a la niña la despierta también el sol, la madre besa su frente como diciéndole: Toma la vida que a mí me da el sol... Pasan los días; para la niña años... Ya está la flor fecundada, y al saludarla el sol abre sus hojas y aparece la grandeza de colores, exhalando un perfume delicioso que sólo la naturaleza sabe dar; la niña también tiene sus bellos colores en los labios, sus pómulos se sonrojan, empieza a vivir... Otro día para la flor y años para la niña. La flor está completamente abierta; la niña empieza a ser mujer... Llega el jardinero y, usando un perfecto derecho, corta la flor; llega el hombre, y, usando de otro derecho natural, corta las ilusiones de la mujer... La flor sigue adornando la naturaleza; la mujer la purifica... La flor empieza a deshojarse; la mujer a sufrir... La flor, al deshojarse, deja en su centro el cáliz donde está la semilla de la reproducción; la mujer se ha unido al hombre: empieza a beber el cáliz del sufrimiento, empieza a germinar la reproducción...
.
Tras de la rosa viene el capullo; tras de la unión, la reproducción... Otra rosa empieza a nacer de nuevo; la mujer ha sufrido y perdido su frondosidad y alegría, pero, ¡ah, hermanos!, sabe ser madre; ha pasado por ese sublime paso que eleva a la mujer a un plano muy superior... A la vez que sabe ser madre sabe sufrir, a la vez que sabe sufrir sabe besar; a la vez que sabe besar sabe pedir... Aquel ser es una bendición del cielo; aquel sufrimiento, una purificación del alma... Por ello, queridos hermanos, todos los sufrimientos y sacrificios que soportéis en vuestra existencia, saber que nada se pierde, todo va acumulado a vuestra trayectoria. Cada sufrimiento, cada sacrificio, supone un peldaño superado en la gran escalera del progreso o elevación de vuestra alma. por ello, llevar todo con resignación y acatar con humildad cuanto nos mande el Padre y así estaréis en las mejores condiciones, cual yo, que no sufrí ese terrible tránsito de la vida que habla a la vida que siente; de lo material a lo espiritual.

Buenas tardes y que Dios Todopoderoso nos bendiga a todos. Vuestra hermana Alejandrina.
(Hija del médium.)

Extraído del libro Desde La Otra Vida.
GRUPO ESPIRITA LUZ CIENCIA Y AMOR.
Jaén España.
Manuel Uceda Flores.

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                                                                    DIOS

Dios está en nosotros y nosotros estamos en Él.. Dios es el gran foco de vida y de amor, del cual cada alma es una chispa, o, mejor dicho, un pequeño foco aún oscuro y velado que contiene en estado embrionario todas las potencias.. A tal punto que si supiésemos todo lo que hay en nosotros y qué obras grandiosas podemos realizar, transformaríamos el mundo, nos elevaríamos de un salto en la inmensa vía del progreso. 

Para conocernos es preciso, pues, estudiar a Dios, ya que todo lo que está en Dios, existe en nosotros en estado de germen. Dios es el Espíritu universal que se expresa y manifiesta en la Naturaleza, y el hombre, la expresión más alta de la vida.

Todos los hombres deben llegar a esta comprensión de su naturaleza superior, pues la ignorancia de esta naturaleza y de los recursos que duermen en nosotros es la causa de todas nuestras pruebas, de nuestros desfallecimientos y caídas.

Por eso diremos: elevémonos por encima de las querellas de escuelas, por sobre las discusiones y polémicas vanas. Elevémonos lo bastante alto para comprender que no somos más que un engranaje en la máquina ciega del mundo: somos los hijos de Dios, y como tales estamos estrechamente ligados a Él y a su obra; destinados a un fin inmenso, al lado del cual todo lo demás es secundario. ¡Este fin es la entrada en la santa armonía de los seres y de las cosas, que sólo se realiza en Dios y por Dios!

Elevémonos hasta allí y sentiremos la fuerza que hay en nosotros; comprenderemos el papel que estamos obligados a representar en la obra del progreso eterno.

Acordémonos de que somos Chispas Divinas, Espíritus inmortales. Las cosas de la Tierra son para nosotros un medio, un instrumento de educación, de transformación. Podemos perder aquí todos nuestros bienes terrenales. ¿Qué importa? Lo que debemos hacer, ante todo, es engrandecernos, arrancar de sus cadenas groseras a ese Espíritu divino, a ese dios interior que hay en todo hombre y que es la fuente de su grandeza, de su futura felicidad. ¡Este es el fin supremo de la vida!

En conclusión: Dios es la grande alma del Universo, el foco de donde emana toda vida, toda luz moral. Vosotros no podéis existir sin Dios, del mismo modo que la Tierra y todos los seres que viven en su superficie no pueden tampoco hacerlo sin el foco solar. Si el Sol se extinguiese de pronto, ¿ qué sucedería? Nuestro planeta rodaría por los vacíos del espacio llevando seres en su carrera, a nuestra humanidad, dormida para siempre en su sepulcro de hielo. Todas las cosas habrían muerto, el globo no sería más que una inmensa necrópolis. Un profundo silencio reinaría sobre las grandes ciudades adormecidas en su último sueño.

Pues bien, ¡Dios es el sol de las almas! Extinguid la idea de Dios y al momento la noche moral reinará sobre todo el mundo. Precisamente porque la idea de Dios está falseada, desnaturalizada por unos, rechazada y desconocida por muchos, es por lo que la humanidad actual navega en medio de los huracanes, sin piloto, brújula ni guía, abandonada al desorden, entregada a todas las amarguras..

Engrandecer, elevar la idea de Dios, depurarla de las escorias en que las religiones y los sistemas la han envuelto: ¡tal es la tarea del Espiritualismo Moderno!

LEON DENIS.

 

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                 CUERPO ESPIRITUAL

                                                


 ¿ Que función tiene el Cuerpo Espiritual?

         Durante los ciclos reencarnatorios en mundos físicos como el nuestro y aun superiores, durante los estadíos en el plano espiritual, el espíritu y su cuerpo espiritual representan dos realidades inseparables  que en conjunto forman una Unidad..    

        El  Cuerpo Espiritual o Periespíritu, que es un  cuerpo de energía densa, semimaterial,  mediante su evolución  se  va sutilizando y va cambiando  gradualmente de forma o aspecto, de modo que se va perfeccionando  progresivamente cada vez más lejos de las toscas formas materiales y cada vez más cercano a las  formas mas bellas y perfectas del estado de angelitud. Estamos hablando aquí de algunos miles de años de evolución.

         Esto es así  hasta el punto de que cuando el Espíritu ya ha superado por completo sus necesidades y ciclos reencarnatorios  y ya está en la categoría de los Espíritus Puros, también llamados Seres de Luz, su realidad espiritual, aun teniendo un sutil cuerpo espiritual, parece  solamente una Esencia o  Pensamiento-Energía  de Luz,  cuya evolución  hacia la Perfección prosigue  en otros elevados mundos del plano espiritual y  lejos  totalmente, de los planos físicos de la materia. No obstante su forma fluídica en extremo sutil, les sigue acompañando en esos planos elevados de perfección,  aunque  su extremada sutileza evolutiva les aleja de las formas energéticas  semimateriales del periespíritu,  tal  y  del modo como  les acompaña en los planos y mundos materiales.

     Se podría decir que el Periespíritu o Cuerpo Espiritual, no es de la misma esencia o energía en todas las etapas evolutivas del Ser espiritual, pues cuanto más elevado o evolucionado es este, más sutil  y lejano  de las vibraciones de la materia es el referido cuerpo espiritual, que cuando aparece en los planos inferiores procedente de esas elevadas regiones espirituales, y parecen como focos de Luz radiante, para nosotros indescriptible.

    Parece lógico que esto sea  así, por  el natural  proceso de depuración evolutiva  del Ser Espiritual  cuando ya no necesita  de un Periespíritu  próximo a la materia, como lazo de unión con los cuerpos  físicos, aunque el cuerpo espiritual siempre le acompaña en distintos grados de sutilidad, porque este define, delimita  y concreta la existencia y presencia del Espíritu, que  sin su cuerpo espiritual no sería nada más que una energía ilimitada e inconcreta.

- José Luis Martín-

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lunes, 10 de agosto de 2026

La Obsesión

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-  El bien y el mal

2.-La reina de Oudh

3.- La era del Espíritu

4.- La Obsesión

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             EL BIEN Y EL MAL 
  


¿Qué definición puede darse de la moral?
«La moral es la regla para portarse bien, es decir, la distinción entre el bien y el mal.. Está fundada en la observación de la ley de Dios. El hombre se porta bien cuando todo lo hace con la mira y para bien de todos; porque entonces observa la ley de Dios».

. ¿Cómo puede distinguirse el bien del mal?
«El bien es todo lo que está conforme con la ley de Dios, y el mal todo lo que de ella se
separa. Así, pues, hacer el bien es conformarse con la ley de Dios; hacer el mal es infringirla».

¿El hombre tiene por si mismo medios de distinguir lo que es bueno de lo que es malo?
«Sí, cuando cree en Dios y quiere saberlo. Dios le ha dado la inteligencia para discernir lo uno de lo otro».

. El hombre sujeto al error como está, ¿no puede equivocarse en la apreciación del
bien y del mal, y creer que obra bien cuando en realidad obra mal?
«Jesús os lo dijo: mirad lo que quisierais que se os hiciese o no se os hiciese; todo se
reduce a esto.. No os engañaréis nunca»


EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS
ALLAN KARDEC

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                       LA REINA DE OUDH


– En estas Conversaciones suprimiremos de aquí en adelante la fórmula de evocación, que siempre es la misma, a menos que presente – por la respuesta – alguna particularidad.

1. ¿Qué sensación habéis tenido al dejar la vida terrestre?


Resp. Yo no sabría decirlo; siento aún una turbación.

2. ¿Sois feliz?

– Resp. No.

3. ¿Por qué no sois feliz?

– Resp. Extraño la vida… No sé… Siento un punzante dolor; la vida me habría librado del mismo… Quisiera que mi cuerpo se levantase del sepulcro.

4. ¿Lamentáis no haber sido enterrada en vuestro país y de estarlo entre cristianos?

– Resp. Sí; la tierra de la India pesaría menos en mi cuerpo.

5. ¿Qué pensáis de las honras fúnebres rendidas a vuestros despojos?

– Resp. Han sido muy poca cosa; yo era reina, y no todos han doblado sus rodillas ante mí… Dejadme… Se me fuerza a hablar… No quiero que sepáis lo que soy ahora… He sido reina, sabedlo bien.

6. Respetamos vuestro rango y os rogamos que respondáis para nuestra instrucción. ¿Pensáis que vuestro hijo ha de recobrar un día los Estados de su padre?

– Resp. Ciertamente, mi sangre reinará; es digna de ello.

7. ¿Dais a la reintegración de vuestro hijo al trono de Oudh la misma importancia que cuando estabais encarnada?

– Resp. Mi sangre no puede confundirse con la del vulgo.

8. ¿Cuál es vuestra opinión actual sobre la verdadera causa de la revuelta de las Indias?

– Resp. La India ha sido hecha para ser dueña en su casa.

9. ¿Qué pensáis del porvenir que está reservado a ese país?

– Resp. La India será grande entre las naciones.

10. No ha podido inscribirse en vuestra partida de defunción el lugar de vuestro nacimiento; ¿podríais decirlo ahora?

– Resp. He nacido de la sangre más noble de la India. Creo que nací en Delhi.

11. Vos que habéis vivido en los esplendores del lujo y que habéis estado rodeada de honores, ¿qué pensáis ahora de los mismos?

– Resp. Que me eran debidos.

12. La posición que habéis ocupado en la Tierra, ¿os da otra más distinguida en el mundo donde estáis hoy?

– Resp. Soy siempre reina… ¡Que me envíen esclavos para servirme!… No sé; parece que aquí no se preocupan conmigo… Sin embargo, soy siempre yo.

13. ¿Pertenecíais a la religión musulmana o a una religión hindú?

– Resp. Musulmana; pero yo era demasiado grande como para ocuparme de Dios.

14. ¿Qué diferencia hacéis entre la religión que profesáis y la religión cristiana, con respecto a la felicidad futura del hombre?

– Resp. La religión cristiana es absurda: dice que todos son hermanos.

15. ¿Cuál es vuestra opinión sobre Mahoma?

– Resp. Él no era hijo de rey.

16. ¿Tenía él una misión divina?

– Resp. ¡Qué me importa eso!

17. ¿Cuál es vuestra opinión sobre el Cristo?

– Resp. El hijo del carpintero no es digno de ocupar mi pensamiento.

18. ¿Qué pensáis de la costumbre que sustrae a las mujeres musulmanas de las miradas de los hombres?

– Resp. Pienso que las mujeres son hechas para dominar: yo era mujer.

19. ¿Habéis envidiado alguna vez la libertad que gozan las mujeres en Europa?

– Resp. No; ¡qué me importaba su libertad! ¿Ellas son servidas de rodillas?

20. ¿Cuál es vuestra opinión sobre la condición de la mujer, en general, en la especie humana?

– Resp. ¡Qué me importan las mujeres! ¡Si me hablaras de reinas!

21. ¿Os recordáis de haber tenido otras existencias en la Tierra antes de la que acabáis de dejar?

– Resp. Yo siempre debo haber sido reina.

22. ¿Por qué habéis venido tan rápidamente a nuestro llamado?

– Resp. Yo no lo he querido; se me ha forzado a ello… ¿Piensas tú, entonces, que me hubiera dignado a responder? ¿Qué sois, pues, comparados conmigo?

23. ¿Quién os ha forzado a venir?

– Resp. No lo sé… Sin embargo, no debe haber aquí nadie mayor que yo.

24. ¿En qué lugar os encontráis aquí?

– Resp. Cerca de Ermance.

25. ¿Con qué forma estáis?

– Resp. Siempre como reina… ¿Piensas tú, pues, que he dejado de serlo? Vosotros sois poco respetuosos… Sabed que se habla de otra manera a las reinas.

26. ¿Por qué no podemos veros?

– Resp. No lo quiero.

27. Si pudiésemos veros, ¿os veríamos con vuestras vestimentas, adornos y joyas?

– Resp. ¡Por supuesto!

28. ¿Cómo se explica que habiendo dejado todo eso, vuestro Espíritu haya conservado la apariencia, sobre todo de vuestros adornos?

– Resp. No me han dejado… Soy siempre tan bella como era… ¡No sé qué idea os hacéis de mí! Es verdad que nunca me habéis visto.

29. ¿Qué impresión sentís al encontraros entre nosotros?

– Resp. Si pudiera no estaría aquí: ¡me tratáis con tan poco respeto! No quiero que se me tutee… Llamadme Majestad, o no responderé más.

30. ¿Vuestra Majestad comprendía la lengua francesa?

– Resp. ¿Por qué no habría de comprenderla? Yo sabía todo.

31. ¿Vuestra Majestad tendría a bien respondernos en inglés?

– Resp. No… Entonces, ¿no me dejaréis tranquila?… Quiero irme… Dejadme… ¿Pensáis someterme a vuestros caprichos?… Soy reina y no esclava.

32. Os rogamos solamente que aceptéis en responder aún a dos o tres preguntas.

Respuesta de san Luis, que estaba presente: Dejad a esta pobre alucinada; tened piedad de su ceguera. ¡Que os sirva de ejemplo! No sabéis cuánto sufre su orgullo.

Nota – Esta conversación ofrece más de una enseñanza. Al evocar a esta grandeza decaída, ahora en el Más Allá, no esperábamos respuestas de una gran profundidad, considerando el género de educación de las mujeres de ese país; pero pensábamos encontrar en este Espíritu, si bien no la filosofía, por lo menos un sentimiento más verdadero de la realidad y de ideas más sanas sobre las vanidades y las grandezas de este mundo. Lejos de eso: en ella las ideas terrestres han conservado toda su fuerza; es el orgullo – que nada pierde de sus ilusiones – que lucha contra su propia debilidad, y que debe, en efecto, sufrir mucho por su impotencia.

En la previsión de respuestas de naturaleza totalmente diversa, habíamos preparado varias preguntas que se han vuelto sin objeto. Estas respuestas son tan diferentes de las que esperábamos todos los presentes que no se podría encontrar en esto la influencia de un pensamiento extraño. Además, ellas tienen un sello tan característico de personalidad, que claramente revelan la identidad del Espíritu que se ha manifestado. Podría causar sorpresa, con razón, al ver a Lemaire – hombre degradado y mancillado por todos sus crímenes – manifestar a través de su lenguaje del Más Allá sentimientos que denotan una cierta elevación y una apreciación bastante exacta de su situación, mientras que en la reina de Oudh, cuya posición hubiera debido desarrollar en ella el sentido moral, las ideas terrestres no han sufrido ninguna modificación. La causa de esta anomalía nos parece fácil de explicar.

Por más degradado que fuese, Leimarie vivía en medio de una sociedad civilizada y esclarecida que había reaccionado ante su naturaleza grosera; sin saberlo, había absorbido algunos rayos de la luz que lo rodeaba, y esta luz hizo nacer en él pensamientos sofocados por su abyección, pero cuyo germen no dejaba, por ello, de subsistir. Con la reina de Oudh sucede de un modo totalmente diferente: el medio donde ella ha vivido, sus hábitos, la absoluta falta de cultura intelectual, todo ha debido contribuir para mantener con toda su fuerza las ideas de las que estaba imbuida desde su infancia; nada ha venido a modificar esta naturaleza primitiva, sobre la cual los prejuicios han conservado todo su imperio.

Allan Kardec
Extraído de la “Revista Espirita 1858″

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LA ERA DEL ESPÍRITU

                                     
                                   

Indudablemente vivimos la Era del Espíritu. Los que tienen ojos para ver y oídos para oír, perciben claramente al espíritu derramándose sobre toda carne, como dice la propia Bíblia. El Espiritismo, aunque no se considera como el único camino ni la única verdad, percibe más claramente esa verdad, y anticipa en más de un siglo el movimiento de la Nueva Era.
El Espiritismo tiene una fuerza, un vigor extraordinario, y si le prohíben su desarrollo en algún lugar, él esquiva el obstáculo y aparece más adelante.
Vean lo que escribió Allan Kardec sobre la fuerza del Espiritismo en la Revista Espírita de noviembre de 1861:
" La fuerza del Espiritismo tiene dos causas principales. La primera es la que hace felices a los que lo conocen, lo comprenden y practican. Pero como hay muchos infelices, él recluta un ejército innumerable entre los que sufren. 
¿ Quieren quitarle ese elemento de propagación?. Que se vuelvan los hombres de tal modo felices, moral y materialmente, que estos no tengan nada más que desear, ni en este, ni en el otro mundo. La segunda es que él no reposa en la cabeza de ningún hombre que pueda ser derribado; no tiene un foco único que pueda ser extinguido; su foco está en todas partes, porque en todas partes hay médiums que pueden comunicarse con los espíritus; no hay familia que no los posea en su seno y que realizan esas palabras de Cristo: Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán y tendrán visiones".
Este pronunciamiento hecho en 1861 aún es muy válido y nos muestra el carácter consolador e iluminador del Espiritismo. La felicidad es el objeto de búsqueda constante de la humanidad. El Espiritismo da esa felicidad, pero no porque ofrezca bienes o victorias materiales, curas milagrosas, fenómenos extraños que asombran a la razón, sino porque revela al hombre su origen y destino. Él no ofrece riquezas, títulos, posesiones, pero conduce al hombre al interior de sí mismo.
Conociendo el por qué de la vida y su destino, él no vuelve al hombre conformista, pero le retira la ansiedad y le hace desapegarse de las cosas materiales, para evolucionar y conquistar las cosas trascendentes.
El espírita dejó de ser profano y místico para ser cósmico. Aunque se vale de las cosas del mundo, no se prende a ellas, y queda libre para su vuelo trascendental rumbo a las estrellas.
Aunque la Doctrina sea de los espíritus, tal como afirmó Allán Kardec, ella también es humana, pues el propio Kardec fue uno de sus colaboradores, y hombres de buen sentido, como León Denis, Gabriel Delanne, Gustavo Geley, Carlos Imbassahy, Deolindo Amorim, Herculano Pires y tantos otros, vienen contribuyendo para las formulaciones doctrinarias. Como dice el propio Kardec, su fuerza está en todas partes, porque por todas partes existen médiums y espíritus.
Tenemos grandes esperanzas de que el mundo entre por los caminos de paz, de justicia social, de solidaridad. El hombre tendrá que percibir que precisa dejar de destruir el medio ambiente y canalizar las fortunas gastadas en armamentos, para solucionar los graves problemas que afectan a las naciones pobres.
Guardemos la certeza de que , en los próximos años, estaremos en plena construcción de una nueva era de paz y realizaciones.

Autoria: Amilcar Del Chiaro Filho

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                          La Obsesión 


En la segunda es otra cosa; para llegar a tales fines es necesario un Espíritu hábil, vivo y profundamente hipócrita, porque no puede chasquear y hacerse aceptar sino con ayuda de la máscara que sabe tomar y de un falso semblante de virtud; las grandes palabras de caridad, humildad y de amor de Dios son para él como credenciales; pero a través de todo esto deja penetrar las señales de inferioridad, que es necesario estar fascinado para no ver, teme también a todas las personas que ven demasiado claro; así es que su táctica es casi siempre la de inspirar a su intérprete el alejamiento de cualquiera que pudiera abrirle los ojos; por este motivo, evitando toda contradicción, siempre tiene la seguridad de tener razón. 

240. La subyugación es una restricción que paraliza la voluntad del que la sufre y le hace obrar a pesar suyo. En una palabra, es su verdadero yugo. La subyugación puede ser moral o corporal. En el primer caso, el subyugado es solicitado a tomar determinaciones muchas veces absurdas y comprometidas, que por una especie de ilusión las cree sensatas; es una especie de fascinación. En el segundo caso el Espíritu obra sobre los órganos materiales y provoca los movimientos involuntarios. Se traduce en el médium escribiendo por una necesidad incesante de escribir, aun en los momentos más inoportunos. Nosotros los hemos visto que, a falta de pluma o de lápiz, escribían con el dedo por todas partes en donde se encontraban, en las mismas calles, en las puertas y en las paredes. La subyugación corporal va algunas veces más lejos; puede conducir a los actos más ridículos. Hemos conocido a un hombre que no era joven ni hermoso, que bajo el imperio de una obsesión de esta naturaleza se veía obligado por una fuerza irresistible a ponerse de rodillas ante una joven, con la cual no había tenido ninguna intención y pedirla en matrimonio. Otras veces sentía en las espaldas y en las piernas una presión enérgica, que los forzaba contra su voluntad a pesar de la resistencia que hacía al ponerse de rodillas y besar el suelo en los parajes públicos y en presencia de la multitud. Este hombre pasaba por loco entre sus relaciones; pero nosotros nos hemos convencido de que no lo era, porque tenía el pleno convencimiento del ridículo, de lo que hacía contra su voluntad, por lo que sufría horriblemente. 

241. En otro tiempo se daba el nombre de posesión al imperio ejercido por malos Espíritus, cuando su influencia llegaba hasta la aberración de las facultades. La posesión sería para nosotros sinónima de subyugación. Si no adoptamos este término es por dos razones: la primera porque implica la creencia de seres creados para el mal entregados perpetuamente a él, mientras que solo hay seres más o menos imperfectos y que todos pueden mejorarse. La segunda, porque implica igualmente la idea da la toma de posesión de un cuerpo por un Espíritu extraño, de una especie de cohabitación, mientras que sólo hay una sujeción, La palabra subyugación expresa perfectamente el pensamiento. De este modo para nosotros no hay poseídos en el sentido vulgar de la palabra: sólo hay obsesos, subyugados y fascinados. 

242. La obsesión, como ya lo hemos dicho, es uno de los más grandes escollos de la mediumnidad; es también uno de los más frecuentes; así es que todos los cuidados serían pocos para combatirla, porque además de los inconvenientes personales que pueden resultar de esto, es un obstáculo absoluto para la bondad y la veracidad de las comunicaciones. La obsesión, en cualquier grado que esté, es siempre el efecto de una sujeción y esta sujeción, no pudiendo nunca ser ejercida por un Espíritu bueno, resulta de esto que toda comunicación dada por un médium obseso es de origen sospechoso y no merece ninguna confianza. Si alguna vez se encuentra algo bueno, es menester tomarlo y arrojar todo lo que es simplemente dudoso. 

243. Se conoce la obsesión con los caracteres siguientes: 

1.º Persistencia de un Espíritu en comunicarse contra la voluntad del médium, por la escritura, el oído, la typtología, etc., oponiéndose a que otros Espíritus puedan hacerlo. 
2.º Ilusión, que no obstante la inteligencia del médium, le impide reconocer la falsedad y la ridiculez de las comunicaciones que recibe. 
3.º Creencia en la infalibilidad y en la identidad absoluta de los Espíritus que se comunican y que, bajo nombres respetables y venerados, dicen cosas falsas o absurdas. 
4.º Confianza del médium en los elogios que hacen de él los Espíritus que se le comunican. 
5.º Propensión a separarse de las personas que pueden darle avisos útiles. 
6.º Tomar a mal la crítica con respecto a las comunicaciones que reciben. 
7.º Necesidad incesante e inoportuna de escribir. 
8.º Sujeción física dominando la voluntad de cualquiera y forzándole a obrar o a hablar a pesar suyo. 
9.º Ruidos y trastornos de cosas persistentes a su alrededor y de los que se es la causa o el objeto.

Allan Kardec 

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