martes, 4 de octubre de 2016

Niño Prodigio- Cuando todo sale mal- Victor Hugo- Realidad y Ciencia- 1º Centro Espir.


                                         
                                               
                     OTRO "NIÑO PRODIGIO":
   ¿ QUÉ SENTIDO TIENEN EN LA ACTUALIDAD?

- Jose Luis Martín-

En la historia encontramos muchos casos notables de los llamados " Niños Prodigio", pero en la actualidad, vienen apareciendo cada vez más con la llegada casi "masiva" de los llamados "Niños ïndigo", "Cristal", etc. El avance los medios de comunicación, tal vez sea el causante de que ahora parece que abundan más que nunca, pero lo cierto  es que su existencia es real, y ahí están con su presencia que nos habla, sin duda, de que ya es hora de que la Humanidad despierte a la realidad tan evidente de la existencia del alma y de su reencarnación, en este y en otros mundos del Universo infinito.
   Se dice que "para muestra, basta un botón; aquí les paso la noticia íntegra procedente del original aparecido en Yahoo el día 3 de Octubre actual :
William Maillis parece como cualquier otro niño de su misma edad, 9 años: le gustan los videojuegos y hacer chistes. Pero a diferencia de sus amigos, no asiste a cuarto grado sino a la universidad.
Su padre Peter Maillis y su esposa Nancy tienen otros dos hijos mucho mayores, de 29 y 26 años. Desde que William nació, explican, ha sido muy especial.







William Maillis. Foto: People
Empezó a identificar con precisión los números a los 6 meses de edad y a hablar en oraciones completas a los 7. Otras de sus hazañas académicas: aprendió a sumar a los 21 meses, la multiplicación, la lectura y la escritura a los 2 años de edad; álgebra, el lenguaje de signos y el griego a los 4 años; geometría y trigonometría de los 5 a los 7.
A pesar de sus progresos, el niño por poco no es admitido en la guardería a la edad de cuatro años, porque afirmó que el gris no era un color (sino una tonalidad) ni reconoció un termómetro, porque dijo que en su casa sólo se usaba el de oído.
El padre consultó con un sicólogo universitario, que certificó que el coeficiente de inteligencia del menor estaba en la categoría de genio.
El niño vive en Penn, Pennsylvania, y está entre los estadounidenses más jóvenes en asistir a la universidad. Se encuentra cursando estudios superiores en el colegio universitario de condado de Allegheny y planea matricularse el próximo otoño en la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, según su padre, quien es un sacerdote ortodoxo griego.
Si bien es inusual que un niño avance tan rápidamente en su nivel escolar, más peculiar aún es la aspiración de Maillis: ser astrofísico. O, como él mismo dice: “Quiero demostrar a todo el mundo que Dios existe”, pues considera que sólo una fuerza externa podría ser capaz de formar el cosmos.
El pequeño quiere estudiar física y química del espacio, obtener un título de doctorado y trabajar en torno a conceptos como “desplazamiento del espacio-tiempo”, “singularidad” y “gravedad pura”, y además intenta explicar por qué los agujeros negros no son “supermasivos” a diferencia de lo que consideraron Albert Einstein y Stephen Hawking.
Su profesor de historia, Aaron Hoffman, dice el muchacho encaja perfectamente con otros estudiantes universitarios y la única diferencia visible en sus hábitos es que no toma notas.
La familia ha decidido permitir que el niño tome la iniciativa para decidir qué áreas de interés quiere estudiar o explorar. “Cualquiera que sean las clases que quiere tomar, eso está bien conmigo”, dice Maillis. “No quiero presionarlo”.

El caso es llamativo ¿no?; la cuestión es que no es único, pues, aunque tal vez menos notables, tenemos una proliferación cada vez mayor de los mismos. 
¿ Y esto es así, por qué?. Desde mi punto de vista, yo creo que la primera deducción a sacar es que la existencia del alma aquí se hace evidente, porque no es la materia la que nos da el carácter de bondad o maldad, de mayor o menor inteligencia, o de principios morales establecidos y manifestados naturalmente en cada persona. La materia no piensa ni siente.
La segunda cuestión evidente, es que el Principio Inteligente Humano, o sea, el Espíritu que anima cada cuerpo humano, si por un principio de equidad y equilibrio que existe en toda la Naturaleza y en el Cosmos, ha tenido que ser creado igual a los demás, ¿ de donde vienen, entonces, estas desigualdades tan notables que vemos,  "de nati vitati" entre las personas, desde el nacimiento?. La respuesta evidente, para mi,  es que unas han  vivido y aprendido más que las otras, por tanto, nos están hablando de Reencarnación. ( Recuerdo que el cuerpo físico es solamente el envoltorio del alma o espíritu, que es el verdadero Ser pensante y sintiente).
  De otra parte, es evidente que estamos atravesando en la actualidad lo que venimos llamando, " un Cambio de Ciclo Evolutivo", por el cual  este planeta, hasta ahora clasificado desde el plano espiritual  como "Mundo de Expiación y Pruebas", está cambiando a la siguiente categoría evolutiva planetaria, como " Mundo de Regeneración", en el que el salto científico, tecnológico, y moral de la Humanidad, va a ser algo notable, pues las sociedades tan conflictivas y deshumanizadas que aún tenemos, van a verse sustituidas por otras bien diferentes, en donde las guerras y conflictos humanos serán apenas un recuerdo del pasado. Estos "Super-hombres" nacidos en esta época, que serán los seres humanos adultos, abundantes y normales dentro de no muchos años,  serán los que formarán parte e impulsarán la sociedad humana del futuro.
   Es probable que alguien me tache de "lunático" por estas conclusiones, pero con arreglo a lo comprendido tras haber estudiado mucho tiempo la "Doctrina de los Espíritus" coincidentes con lo que desde muy antíguo defienden también otras filosofías religiosas y esotéricas,  es algo en lo que creo firmemente y el futuro, no muy lejano, me irá dando o quitando estas razones aquí expuestas.
- Jose Luis Martín-

                                                                  ***************



               CUANDO TODO SALE MAL

¿Qué se debe hacer en el día en que todo parece salir mal?
Hay quienes dicen: Me desperté con el pie izquierdo.
Se entiende que, quien habla así cree que un pie es más valioso que el otro.
Se olvida de que ambos pies son preciosos, pues son la base que soporta el peso del cuerpo, sostenido por las piernas.
De cualquier manera, en esos días en que todo parece que va a salir mal,
porque empezó mal, ¿qué hacer?
Primero: rechazar la idea de una persecución de Dios a Sus hijos.
Los hechos no salen mal porque Dios así lo quiere.
Salen mal porque nosotros, Sus hijos, actuamos erradamente.
Veamos. ¿Despertaste retrasado por la mañana? ¿Quién es el culpable?
No es el despertador que dejó de sonar o sonó más tarde.
La cuestión es tuya, porque tú programas las funciones del aparato.
Por lo tanto, no hay porque enfadarse. Lo que ocurra seguidamente, para mejor o para peor, es decisión tuya.
Puedes despertarte de un salto, ponerte de pie, salir a las tontas de tu
habitación y... golpearte en la puerta o contra un mueble.
Si pensaras que nada traería de vuelta los minutos que se fueron, despertarías con calma y harías todo más despacio.
Cuando tienes prisa e intentas hacer varias actividades al mismo tiempo, hay muchas posibilidades de que ocurra algo desagradable.
La leche derrama ensuciando la cocina, te hieres al afeitarte, el botón de la
camisa se cae cuando intentas abrocharlo con violencia.
Por fin, la lista es casi interminable. Y la culpa, seguramente, no es de Dios.
Haz todo con calma. ¿El auto no arranca?
Verifica el por qué y arreglalo, si es posible, sin estresarte.
¿Perdiste el horario del autobús?
Recuerda que tu ansiedad o irritación no hará que el siguiente se adelante.
Espera.
Si necesario, avisa a tu superior, tu jefe, a tu cliente del retraso.
Si perderás una clase, un examen, ya no hay caso. ¿De qué te vale gritar,
enfadarse? Nada traerá de vuelta los minutos perdidos.
La palabra ya lo dice: perdidos.
¿El tránsito está atascado? No hagas tonterías, no violes las normas del buen
conductor.
Ten siempre a mano un libro, una revista y aprovecha el tiempo.
¿La lluvia te sorprendió en el trayecto? Espera un poco. Todo pasa. La lluvia
también.
Esperar un poco no debe causarte mayor preocupación.
Por fin, sé responsable siempre y piensa que está en tus manos permitir que
todo vaya bien o no.
Que todo se arregle, poco a poco, o no.
Finalmente, piensa: no vale la pena perder preciosos minutos de la vida por el estrés, irritación o impaciencia.
Dios desea tu felicidad. Colabora con Él en esta conquista.
* * *
Todo en el Universo traduce armonía, precisión. Los planetas obedecen sus
trayectorias y cada cual se ajusta en la línea del deber que le es propia.
Los astros giran, las estrellas lanzan su luz al espacio. Todo obedece al Padre
Mayor de todos nosotros.
No seamos distintos. Armonicémonos.
Colaboremos con nuestra propia felicidad.
Y pensemos cada día: Hoy todo resultará bien. Perfectamente bien. Haré lo
posible para que todo salga bien.

Redacción del Momento Espírita

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Si el hombre conociese la extensión de los recursos que en él germinan, quedaría deslumbrado. No temería más el futuro y tampoco se juzgaría débil. Comprendería su fuerza y creería en la posibilidad de alterar él mismo, su presente y su futuro.
Léon Denis
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    VICTOR HUGO, POETA INMORTAL

Victor-Marie Hugo es el poeta nacional de Francia; título merecido por haber legado a ese país una extensa e importante obra literaria, que lo convierte en una de sus más destacadas personalidades. Convencido espiritualista, llegó más tarde al Espiritismo y lo adoptó como filosofía de vida; pero esta postura no fue reconocida por sus biógrafos ni por los estudiosos de su obra, y muchas veces esas ideas se mencionaron como una extravagancia de este hombre genial. 

Contemporáneo con Denizard Rivail, nació el 26 de febrero de 1802 en Besançon, capital del Franco Condado, cercana a la frontera franco-suiza, oculta bajo una alta roca en una hoz del río Doubs, y con aspecto de antigua plaza fuerte y severa belleza. Rodeada de crestas jurásicas con altas cimas pobladas de bosques de pinos y abetos, abruptas cuestas y riachuelos, enriquecida a través de los siglos con numerosos monumentos romanos, fue el escenario imponente de su niñez. 

Era hijo de Leopold Hugo, un oficial del ejército de Napoleón con grado de General y Conde del Imperio, pero de su vida familiar durante esos primeros años se conoce muy poco. A las pocas semanas de nacido lo llevaron a Marsella a causa del traslado de su padre a esa ciudad y este sería el primer viaje de una larga serie, ya que durante su infancia y juventud, pasó largas temporadas en Córcega, en la Isla de Elba, en Nápoles y en España; donde, bajo el dominio de José Bonaparte, su padre ocupó el cargo de gobernador de Ávila, más tarde de Guadalajara y por último de Madrid. En esta ciudad Victor-Marie ingresó en el Colegio de Nobles, cuando tenía 9 años, destacándose por su preparación académica y formación cultural a pesar de su corta edad. De este país conservó los más vivos recuerdos que influirían más tarde en su obra. 

Con el fin del Imperio, los recursos económicos se tornaron muy escasos y en 1812 la familia regresó a París. Su madre, Sofie Trebouchet, alquiló una casa de amplios jardines llamada "Las Bernardas", recordada siempre por Victor y tema frecuente en sus poesías. La Sra. Sofie era muy culta y amante de la lectura, por lo que estimuló a sus hijos Victor, Abel y Eugéne a dedicar muchas horas al estudio de la historia, las ciencias y la literatura. 

Desde pequeño tuvo inclinación literaria y era considerado un niño prodigio que a los 10 años de edad prefería leer a Virgilio en los jardines del antiguo Convento de los Feullantines y escribir sus primeros poemas soñando con dominar la literatura. En 1816 decía: "Quiero ser Chateaubriand o nada". 

A los 15 años, su trabajo le hizo merecedor de un premio en un concurso de poesía organizado por la Academia Francesa y dos años después fundó el periódico "Le Conservateur Litteraire" en el que publicó sus primeros escritos, compartidos simultáneamente con "La Muse Romantique". 

La muerte de Sofie, en 1921 significó para sus hijos una dolorosa y prematura pérdida. Desde entonces, Victor estuvo forzado a vivir muy modestamente, personificando aquello que más tarde relataría en su libro "Los Miserables". 

Cuando apenas contaba 20 años de edad, publicó sus "Odas" y desde ese momento el rey Luis XVIII le otorgó una pensión. Ese mismo año contrajo enlace matrimonial con Adèle Foucher, su antigua compañera de juegos en "Las Bernardas", con quien tuvo luego 5 hijos: Leopold, Leopoldine, Charles, François Víctor y Adèle, el primero con una vida muy corta. Esta unión se disolvió después de 16 años y Hugo inició una relación amorosa con la actriz Juliette Drouet que continuó hasta la muerte de ella en 1883. 

El barrio de Marais, que comienza al oeste de la famosa Plaza de la Bastilla, es uno de los más interesantes de París, porque conserva la elegancia sobria de las grandes casas que allí se construyeron en los siglos XVI, XVII y XVIII. Se convirtió luego, en un barrio de obreros y pequeños comerciantes y hoy es una combinación de elementos dedicados a la cultura, llamado Centro Pompidou. Allí se encuentra la plaza más antigua de París y en el Nº 6 está la casa donde vivió Victor Hugo, convertida en museo. En este lugar se reunieron parte de las pertenencias del escritor, dispersadas como consecuencia de la obligada venta en el momento del exilio. Entre ellas se aprecian varios cuadros, algunos pintados por él mismo y parte del mobiliario, donde se destaca una mesa redonda de tres patas con la que Hugo celebraba sesiones mediúmnicas. 

En sus novelas este genial escritor reflejó la ciudad de París de su época, desde las alcantarillas donde se movían muchos personajes de "Los Miserables" hasta las torres de la Catedral donde vivía el jorobado Quasimodo de su novela "Nuestra Señora de París". En esa ciudad legendaria estudió, luchó y sufrió. 

En 1823 apareció su primera novela titulada "Han D' Islande" y a partir de ese momento su literatura se inclinó abiertamente hacia las ideas románticas. 

Cuatro años más tarde, después de la publicación de "Cromwel", drama escrito en verso con gran fuerza y originalidad, en cuyo prefacio propugnaba la total libertad artística, se convirtió en el principal seguidor de esa escuela en Francia. 

Más tarde publicó dos dramas que se hicieron famosos: "Marion Delorme" y "Hernani", con los cuales consolidó definitivamente el triunfo del ideal romántico en el teatro y desde entonces, su obra estuvo guiada continuamente, por el deseo de libertad personal y social. 

Comenzó entonces, un período de intensa y excepcional actividad creadora afirmándose como jefe del romanticismo y prolongando hasta 1843, su gran producción literaria, que abarca múltiples géneros: la novela, la prosa política, la oratoria y sobre todo la poesía épica, dramática y satírica, destacándose principalmente como poeta lírico, cuya facultad principal es la potencia extraordinaria de su imaginación objetiva, una prodigiosa capacidad para percibir imágenes y una asombrosa capacidad verbal y rítmica. Su sensibilidad es muy amplia, pues percibe todo lo que vive, ama, sufre y desea, y se muestra especialmente emocionada cuando habla de los niños y los humildes. Para defender sus ideas decía que "el poeta es el faro que debe guiar a las multitudes", y "aquel que sueña prepara al que piensa". 

Con esa intención, en su obra discutió numerosos problemas morales y sociales: el bien y el mal, el hombre y Dios, Dios y la creación, la sabiduría y la ciencia, la ignorancia y el mal, el vicio y la miseria, la dicha y el progreso. 

En su poesía lírica canta toda la gama de sentimientos del alma humana vinculados a la vida personal: amor filial y paternal, impresiones de la infancia, los afectos y los duelos, las esperanzas y las luchas, pero llama la atención que no se ocupa mucho del amor pasional y sexual. Menciona también los sentimientos del ciudadano suscitados por acontecimientos del quehacer público y nacional, como los profundos sentimientos de la humanidad, sus inquietudes sobre el destino, el bien y el mal y su percepción de la divinidad. 

Siempre preocupado por el contacto con la opinión pública escribió con el deseo de ser "la voz del siglo", según sus propias palabras. 

Entre sus obras líricas se destacan "Odas"; "Nuevas Odas"; "Odas y Baladas"; "Las Orientales", nacidas de su simpatía por la guerra de la independencia griega; "Hojas de Otoño", particularmente íntimo y melancólico; "Cantos del Crepúsculo", donde combina los asuntos personales con la inspiración política y defiende la gloria napoleónica; "Las Voces Interiores", obra en la que retoma el tono íntimo; "Los Rayos y las Sombras", la última de la primera serie lírica; "Las Contemplaciones", que recomienza la lírica, ofrece la máxima obra que su genio concibió y según sus propias palabras: "Son las memorias de un alma: la vida que amanece en la cuna... y se detiene junto al infinito". 

Su poesía épica está representada sobre todo, por "La Leyenda de los Siglos" en sus tres series escritas en 1859, 1877 y 1883, donde se propuso trazar la historia de la humanidad a lo largo de las edades, desde la creación hasta el juicio final e incluso profetizar el porvenir, y en cuadros vastos y explícitos revive cada época importante, fija sus características y relaciona estos grandes conjuntos mediante la idea de progreso, ascensión lenta de la humanidad hacia la luz, en medio de la gran lucha entre el bien y el mal. 

La obra principal de su poesía satírica es "Los Castigos" escrita en 1853; nacida de la imaginación y la cólera hacia Napoleón III. 

En su obra dramática son célebres "La Batalla de Hernani", concebido como un drama teatral; "Cromwell", nunca representado en una sala de teatro; "Marion Delorme", escrita en 1831; "El Rey se Divierte", producida en 1832; "Lucrecia Borgia" y "María Tudor", ambas aparecidas en 1833; "Angelo", escrita en 1835 y "Ruy Blas", finalizada en 1838. 

En su novela encontramos la imaginación poderosa del escritor, que sabe mostrar el alma de las cosas y acompañarla con un lenguaje rico y armonioso. Estas características están dignamente representadas en "Nuestra Señora de París" escrita en 1831, ejemplo típico de la novela histórica de Victor Hugo, que a pesar de su intriga melodramática perduró por la belleza de sus descripciones capaces de revivir la época y el escenario de la Catedral de París del siglo XV. Pero también están presentes en "Los Miserables", escrita en 1862, cuya trama se desenvuelve en el ambiente de los bajos fondos de París; en "El Último Día de un Condenado a Muerte"; en "Claude Gueux"; en "Los Trabajadores del Mar" escrita en 1866 y en "El Hombre que Ríe" publicada en 1869. 

De su importante quehacer dentro de la política, su experiencia lo llevó a escribir "Discursos", "Napoleón, el Pequeño", "Historia de un Crimen" y "Hechos y Palabras". 

Por otra parte, se han conservado escritos diversos que constituyen el resultado de sus impresiones obtenidas en actividades realizadas a lo largo de su vida. "Correspondencia", "El Rin", "Impresiones de viajes" y "Estudio de William Shakespeare". 

La consagración definitiva de Victor Hugo como poeta, se produjo en 1840 con la publicación de "Los Rayos y las Sombras"; sin embargo, la prematura muerte de su hija mayor durante un naufragio y su dedicación a la política, lo apartaron temporalmente de las letras. 

Durante el siguiente período, mientras Francia estaba atravesando situaciones críticas, desarrolló una política activa al servicio de las ideas republicanas como miembro de la Cámara de los Pares en 1845 y en la Asamblea Legislativa en 1848, El desarrollo de la clase obrera y sus precarias condiciones de vida causaron una profunda agitación social; se difundieron las ideas socialistas que en un principio aparentemente se impusieron entre los dirigentes de la revolución de 1848, aunque en la Asamblea Constituyente dominaban los republicanos moderados. 

Aprovechando la gran división política, fueron cercenadas las conquistas democráticas de la revolución, hasta que finalmente, el 26 de diciembre de 1851, se disolvieron las Cámaras Legislativas. En diciembre de 1852 Luis Napoleón se proclamó Emperador bajo el nombre de Napoleón II, mientras de las instituciones democráticas sólo quedaron los esquemas formales. 

Víctor Hugo era firme defensor de la república y opositor al golpe de estado de Napoleón III, por lo que debió exiliarse. Viajó primero a Bruselas, luego a Bélgica y después a las islas anglonormandas Jersey y Guernesey, plataformas salvadas del hundimiento de la primitiva unión entre Inglaterra y el continente, ubicadas en el Canal de la Mancha. 

Inglesas por su estatuto político, normandas por su situación geográfica, Guernesey la más británica, y Jersey la más francesa; no constituyeron para Hugo la cárcel o el lugar sórdido, pero sí el exilio. Fueron descritas, por él mismo, como "magníficos jardines del mar", por su clima dulce, sus pintorescos paisajes costeros, su riqueza hortícola y el esplendor de su vegetación casi tropical, habitación de extraños pájaros marinos, como los bobos y los cormoranes que han elegido estos arrecifes desiertos donde llegan a estrellarse las poderosas olas que levanta el Atlántico. Por otra parte, desde el punto de vista humano, el dialecto de sus habitantes, así como el nombre de sus calles y de sus villas arrastran del fondo de la historia, sabrosos recuerdos de la lengua y los usos de un tiempo en que no se sabía todavía, cual de las dos potencias en pugna, iba en definitiva, a absorber a la otra. 

En este escenario, Victor Hugo vivió durante casi 20 años, desde 1851 hasta 1870, instalado con su familia en la Mansión "Marine Terrace", mientras Juliette ocupaba otra casa cercana. En Jersey, la mayor de las islas anglonormandas, se produjo su comunicación con el mundo espiritual; cuando casi simultáneamente, Denizard Rivail en París, tenía las experiencias mediúmnicas que inspiraron su obra escrita. Sin embargo, el poeta nunca tuvo la oportunidad de entrevistarse con Allan Kardec, aunque estudió profundamente sus libros. 

Su amiga Delfine de Girardin, poeta y autora teatral, le habló de la novedad que se agitaba en América y Europa generada por la comunicación con los espíritus a través de las mesas parlantes. Al principio escéptico, Victor Hugo se rindió ante la evidencia y las realidades que él mismo pudo constatar y se convirtió en adepto entusiasta del Espiritismo, desarrollando más tarde su propia facultad mediúmnica. 

La primera sesión mediúmnica a la que asistió Hugo fue publicada, en París, por Gustave Simón en su libro "Les Tables Tournantes de Jersey". Durante esa reunión se manifestó su hija Leopoldine, fallecida hacía poco en un naufragio y en el acta labrada por el poeta y dramaturgo Auguste Vacquerie, se relataba lo siguiente: "Cuando se hablaba de las mesas giratorias, nosotros dudábamos. Habíamos intentado hacerlas girar, pero sin éxito cierto. En la atención que en todas partes se dedicaba a estos fenómenos, veíamos una treta de la policía francesa para distraer el espíritu público de las vergüenzas del gobierno. 

En ello estábamos cuando Mme. de Girardin vino a Jersey para visitar a Victor Hugo. Llegó el martes 6 de septiembre de 1853. Nos habló de las mesas. No sólo giraban, hablaban también. Se convenía con ellas que los golpes que diesen serían las letras del alfabeto y que se escribiría la letra en la cual se detuviesen. Así, se obtenían letra por letra y palabra por palabra, frases y páginas enteras. 

Nosotros vimos en esto una paradoja del encantador ingenio de Mme. de Girardin. Tan es así, que el miércoles, mientras en el comedor trataba con Victor Hugo de hacer hablar a una mesa, nosotros permanecimos en el salón. La mesa no habló. Mme. de Girardin dijo que el fracaso se debía a que la mesa era cuadrada y que se precisaba una redonda. No la teníamos". 

El jueves, ella misma trajo una mesa redonda de tres patas que había comprado en Saint Hèlier, capital de Jersey, en un bazar de juguetes y al día siguiente volvió a probar sin éxito. Yo, particularmente, creía tan poco en las mesas que hablaban, que me fuí a acostar en cuanto se ubicaron alrededor de la mesa. 

El sábado, Victor Hugo y Mme. de Girardin cenaron en casa de un señor de Jersey, Mr. Gordfray. Mme. de Girardin volvió a probar inutilmente. 

El domingo por la noche el resultado fue exitoso. 

Asistentes: Mme. de Girardin, Mme. Hugo, Victor Hugo, Charles Hugo, François-Victor Hugo, Mlle. Hugo, General LeFló, Mme. de Treveneue, Auguste Vacquerie" 

El poeta vivió la emoción de comprobar mediante un diálogo con el espíritu de su hija Leopoldine Hugo, prematuramente fallecida, la supervivencia del alma". 

Jules Bois en su libro "Le Mirage Moderne" hizo un detenido estudio acerca de Victor Hugo espiritista. Su iniciadora fue Mme. de Girardin, y luego de la partida de su amiga, continuó las sesiones con su familia dejando las notas en varios cuadernos, revisados luego por su amigo Camile Flammarion, de los cuales, publicó algunos fragmentos en "Les Annales Politiques e Litteraries" del 7 de mayo de 1899. 

Dice en ellos que en aquella época Victor Hugo nunca se sentaba a la mesa, pero desempeñaba el cargo de Secretario, escribiendo aparte sus dictados. El médium psicógrafo de las sesiones era su hijo Charles, y aunque no sabía inglés, un día llegó un británico amigo de Hugo que deseaba comunicarse con Lord Byron, quien no se hizo esperar y se expresó en su idioma. 

Más tarde, consiguió que Esquilo escribiera admirables versos y un día se dirigió al espíritu de quien fuera Molière, pero no respondió; lo hizo, en cambio, una entidad espiritual identificada como "La Sombra del Sepulcro", y recitó unos versos magníficos e irónicos, dirigidos a Victor Hugo, quien le reprochó, por verse tan duramente tratado. 

En una carta a Mme. de Girardin enviada en 1855, Hugo escribía: "Las mesas nos dicen cosas sorprendentes. Todo un sistema casi cosmogónico, pensado y escrito por mí durante 20 años, ha sido confirmado con largueza magnífica. Vivimos hoy a la vista de un misterioso horizonte que cambia todas las perspectivas de nuestro destierro, y pensamos en usted a quien debemos la apertura de esta ventana." 

Desde entonces vivió dedicado al estudio de estos temas y su talento encontró en las comunicaciones espíritas una fuente de inspiración que le permitió escribir páginas brillantes, las cuales siguen guiando al pensamiento humano, acerca de los grandes problemas metafísicos y filosóficos. 

El mar y la soledad lo acompañaron siempre y fueron sus confidentes. Aquella isla de Jersey tenía la virtud de poblarse de entidades invisibles que le hablaban de libertad y amor, de fraternidad y recuerdos. 

Su romanticismo se tornó en el eco de los misterios espirituales, siempre a su alrededor. En Jersey, junto al trípode, mientras el mar batía furiosamente la costa, concibió realmente sus grandes visiones poéticas y espirituales e incluso polemizó en verso con mensajeros invisibles del más allá. 

La poesía espírita de Victor Hugo quedó plasmada en sus libros "Las Contemplaciones", "Rayos y Sombras" y "La Leyenda de los Siglos", que encierran páginas de un poder conmovedor y mágico. En ellas reveló lo que puede llamarse una sabiduría del espíritu, obtenida mientras su pluma estaba impulsada más que nunca, por grandes potencias de lo invisible. 

Habló con el espíritu en medio del mar y escribió "Apocalipsis", e inspirado por grandes revelaciones espirituales plasmó "Al Borde del Infinito", su canto espírita por excelencia. 

Los invisibles eran para él las presencias espirituales dispuestas a penetrar en la mente y el corazón, es decir en el pensamiento y en el sentimiento de individuos y pueblos. Por eso dijo: "Los muertos son los invisibles, pero no, los ausentes " 

Victor Hugo esbozó la posibilidad de una filosofía poética y tanto en verso como en prosa, trató siempre sobre temas trascendentales relacionados con el hombre y el mundo. Penetró poéticamente el misterio del ser, tal como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y otros, orientales y occidentales, lo hicieron místicamente. 

Si bien en lo académico no se admite una filosofía poética, autores de jerarquía como George Santayana en "Tres poetas filósofos", contribuyeron a sostener tal tesis, considerando que "si el filósofo se conforma sólo con poseer un lenguaje técnico, el lema "conócete a tí mismo" de los antiguos griegos, no se producirá nunca en la vida del hombre; mientras que la filosofía de Victor Hugo se asentaba siempre sobre la belleza, puesto que el Ser es una entidad sensible que sólo evoluciona por ella, hacia el bien y la verdad. En consecuencia hizo filosofía mediante la poesía porque descendió a las profundidades del ser, reconociendo que no es sistematizando el presente como la sabiduría se transformará en luz para los espíritus. Hugo afirmaba que "quien dice poesía dice filosofía e ilustración". 

Toda su obra poética y filosófica está impregnada de una lírica reencarnatoria asombrosa. Se sentía protagonista en la evolución palingenésica y su visión cosmológica lo acercaba al pensamiento de Camile Flammarion, quien proclamaba la pluralidad de los mundos habitados en relación con la pluralidad de las existencias del alma. El Universo era para el poeta un escenario en el cual el espíritu actúa para escalar las gradas de lo infinito, coincidiendo con Goethe, Whitman, Lamartine y Emerson. 

Su idea la expresó claramente en la frase: "La cuna tiene un ayer y la tumba un mañana", concibiendo al hombre como un espíritu encarnado portador de su historial originado en vidas anteriores; concepto que aparece nítidamente descripto en el poema "El Aparecido" de su libro "Las Contemplaciones", donde se refiere a una madre que pierde un hijo y no puede tolerar el dolor ni aceptar esa muerte; Pasan los meses y queda nuevamente embarazada, pero siente remordimiento por amar a este otro hijo, olvidando al muerto. El niño nace y ella tiene un primer sentimiento de rechazo, acordándose del otro hijo. Pero cuando le acercan al recién nacido, queda atónita al oir espiritualmente una voz que le era conocida y le decía muy bajo: "¡Soy yo, pero no lo digas!". 

Con respecto a la reencarnación coincidió entonces, con Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini, Alfonse de Lammartine, Amado Nervo, Rubén Darío, Arturo Capdevila, Juana de Ibarburu, y tantos otros ligados al mundo invisible y a los fenómenos paranormales; hasta Pablo Neruda, a pesar de su adhesión al materialismo histórico, se sentía a sí mismo "como un espíritu reencarnado". Fueron poetas-médiums que captaron las esencias poéticas tanto del mundo visible como del invisible. 

Su ideología espírita de la evolución quedó claramente expresada en el libro sexto de "Las Contemplaciones" que tituló "Al Borde del Infinito", donde manifiesta su inquietud y afán por penetrar el misterio de las cosas y del universo; aunque tenía una profunda fe en el plan universal y asentaba su voluntad lírica sobre esa esperanza. 

Sentía la evolución reencarnatoria de los espíritus como una realidad y confiaba en la ley del progreso enunciada por el mundo invisible; afirmaba que todo lo existente asciende y evoluciona a pesar de las dudas humanas y que el grado de la escala evolutiva en la que se encuentran los más grandes seres de la historia se alcanza a través de innumerables existencias. "Esa escala nace muy lejos de la Tierra", decía, porque el ser viene de un lejano pasado y marcha hacia un lejano porvenir, y no admitía el concepto orgulloso y soberbio del ser humano que cree ser fin y meta del Universo. 

En su libro "Dios, Literatura y Filosofía" puso de manifiesto las bases de su pensar filosófico y religioso en la búsqueda de Dios; oía voces que lo ilustraban diciéndole "cosas prodigiosas y sorprendentes" sobre el sentido de la vida y las angustias del humano por encontrar al Ser Supremo como fuente de todo lo creado. Ese estado espiritual de Victor Hugo permite comprender toda su obra como una reacción filosófica y religiosa contra el nihilismo del ser. Escribió buscando las bases de la existencia de Dios y guiado por su "diamon poético" buscó incesantemente el sentido de la vida y de la historia. Analizó y representó simbólicamente el ateísmo, como un murciélago; al escepticismo, como un buho; al mosaismo, como un águila; al paganismo, como un buitre y al cristianismo, como un ángel. Dio forma al racionalismo y expresó conceptos básicos para una nueva filosofía del hombre que lo llevó a decir: "Todos los seres son, fueron y serán. La chispa de Dios: el alma, está en todas las cosas". 

Sus primeras experiencias de comunicación con el mundo espiritual en Jersey las efectuó con la participación de su hijo Charles, médium psicográfico desarrollado en el transcurso de sus experimentaciones. Más tarde, el mismo Hugo tuvo manifestaciones tiptológicas que dejó descritas en sus libros de apuntes y siempre admitió la intervención espiritual en su obra literaria, aceptando abiertamente la existencia de un sostén inmaterial en el mundo físico. 

Su capacidad para la psicografía o mediumnidad escribiente le brindaba un notable apoyo a su genio poético. Cuando escribía se daba cuenta, a veces, "que su mano no le pertenecía" y que estaba bajo la influencia de una entidad lírica invisible, pero no aceptaba que su genio literario fuera considerado, por sus amigos, exclusivamente mediúmnico, afirmando que se trataba de una "inspiración directa", es decir, que prescindía de otro vehículo transmisor. De esta forma, su concepto de la inspiración distaba mucho de lo expresado por otros grandes escritores; pues Amado Nervo decía: "las rimas me son dictadas al oído, no sé por quién"; Alfred de Musset afirmaba: "un desconocido me habla al oído"; Alfonse de Lamartine aseguraba: "yo mismo no pienso, sino que las mismas ideas piensan por mí"; y Gutierrez Nájera sostenía: "yo no escribo mis versos, no los creo, viven dentro de mí, vienen de fuera". 

En los Archivos de la "Revue Spirite" de París se encontró un trabajo de León Denis referente a Victor Hugo y a su captación del mundo invisible, donde aclara como debe entenderse la "mediumnidad inspirativa", experimentada por él. Su genial compatriota espírita opinaba a este respecto: "No pretendemos, ciertamente, sostener que Victor Hugo haya sido un médium en el sentido estricto de la palabra, como lo son muchísima gente, capaces de obtener o producir fenómenos de escaso valor. Tan poderoso espíritu no podía quedar reducido al papel secundario de un intérprete de los pensamientos ajenos. Queremos decir tan sólo que el Más Allá derramaba sobre él sus radiaciones y sus armonías, fecundando su genio, ensanchando hasta el infinito el horizonte de su pensamiento ". 

Por muy aguda y perspicaz que sea la crítica acerca de la personalidad de Victor Hugo, no alcanzará a interpretarla realmente, hasta tanto no mida la existencia del poeta con un criterio palingenésico. Mientras se desconozca que genio y mediumnidad son de una misma esencia, nunca se podrá penetrar en esos dos mundos que se mueven en la profundidad de las almas. 

El genio poético y visionario de Victor Hugo se debió a su gran desarrollo espiritual, diferente al del hombre común sujeto a las limitadas percepciones de los cinco sentidos corporales; que disponía de un sexto sentido o facultad mediúmica altamente desarrollada, que le permitió ser vidente, profeta y poeta, por medio de la cual pudo comprender lo que significan espiritualmente las grandes epopeyas de la humanidad. 

Comprendió que la Revolución Francesa sin una revolución espiritual no sería más que un fenómeno político de orden local, y que las verdaderas raíces de la Historia están en el desarrollo del espíritu. Afirmaba que "los procesos sociales son el resultado de impulsos morales provenientes de espíritus reencarnados y no ciegos tumultos políticos". 

Tal ser humano, entendido por él en su fibra más íntima, quedaba plasmado en las siguientes ideas: "El cuerpo humano bien podría ser sino una apariencia. Él cubre nuestra realidad; él se interpone sobre nuestra luz o sobre nuestra sombra. La realidad es la del alma. Claramente hablando, nuestra cara es una máscara. El verdadero hombre es el que está detrás del hombre. Si se percibe bien ese hombre oculto y guarecido detrás de esa ilusión que se llama la carne, se tendrá más de una sorpresa. El error es ver en el ente exterior un ente real". 

La vida del Ser en la eternidad posee, según Hugo, un periespíritu objetivo, es decir, que es una realidad viviente con un yo personal actuando en lo material desde los planos invisibles, expresado poéticamente: "La mariposa es el gusano metamorfoseado; y tanto el gusano como cada parte del ser que se arrastre, el análisis lo encuentra en el ser alado, pero la metamorfosis es tan completa que se cree ver una nueva criatura. Del mismo modo en nuestra existencia de ultratumba, no seremos puros espíritus porque estas palabras son vacías de sentido, así para la razón como para la imaginación". 

Victor Hugo era un pensador universal y debido a esa misma condición filosófica alcanzó la verdad del concepto del Universo. 

De su ideología espiritual y poética se desprendía la misma teleología existencial de la codificación kardeciana, y cuando la conoció se sintió totalmente identificado con esa doctrina, afirmando que estaba convencido de que "El Espiritismo es el acontecimiento más notable del siglo XIX". 

Abrazó el Espiritismo por identificarse con él, pues esas mismas conclusiones ya estaban en lo profundo de su ser expresadas magistralmente en sus sentencias. 

La cuna tiene un ayer y la tumba un mañana. 

Los muertos son seres vivos mezclados en nuestros combates, que unas veces tienen por blanco el bien, otras el mal. En ocasiones, oímos silbar sus invisibles flechas. 

Cuando me acueste en la tumba no diré, como tantos otros: he terminado mi jornada. No, pues mi jornada empezará en la mañana siguiente. La tumba no es un callejón sin salida, se cierra en el crepúsculo y se reabre en la aurora. 

El hombre no muere del todo. Nacer es morir; no tengáis duda de que es así. 

Todos los seres son, fueron y serán. 

El hombre no es el único ser que proyecta sombra. Todos, aún el guijarro miserable y vergonzoso, tienen delante y detrás de ellos una sombra. Todos tienen un alma que vive, que ha vivido, que debe vivir, que cae y se aprisiona o sube y se libera. Todo eso que se arrastra, expía una caída del cielo. 

Los muertos son los invisibles, pero no los ausentes. 

Cuidado con la manera con que recordáis a los muertos. No penséis en lo que se pudre. Mirad fijamente con atención, y veréis la viva luz de vuestro amado difunto allá en el fondo del cielo. 

Las realidades del alma no dejan de ser realidades, porque sean invisibles e impalpables. 

Evitar el fenómeno espiritista, no prestarle la atención que merece, es hacer vacío a la verdad. 

La desastrosa guerra con Prusia significó el fin del Segundo Imperio, la Asamblea Nacional proclamó la caída de Napoleón III después de la capitulación de Sedan, el 2 de septiembre de 1871, y eligió Presidente a Thiers, quien trató la paz con los alemanes, gracias a grandes concesiones. El pueblo de París, disgustado por los términos del armisticio se lanzó a la insurrección de marzo de 1871. 

Victor Hugo regresó a Francia, para encontrarla en una situación lamentable; nuevamente volvió a la política y fue electo diputado. La Asamblea Nacional votó la Constitución de 1876 y en ese mismo año, lo eligieron senador. A partir de entonces publicó dos obras que confirmaron sus ideales políticos: "El Año Terrible", en 1872 y "El Noventa y tres", en 1874. 

Murió en París el 22 de mayo de 1885 a los 83 años y recibió honras fúnebres grandiosas que significaron una de las mayores consagraciones hechas por Francia a sus grandes hijos. 

Según algunas reseñas, ya desencarnado, ese espíritu genial se comunicó mediúmnicamente, dictando escritos a través de la médium Zilda Gama, con los títulos: "Del Calvario al Infinito", "La Sombra y la Luz", "Almas Crucificadas", "Ardua Ascensión", "Dolor Supremo", entre otros. Esas manifestaciones eran consecuentes con su pensamiento expresado en la última época de su vida, cuando dijo: 

"Hace medio siglo que escribo en prosa y en verso: historia, filosofía, drama, novela, leyenda, sátira, oda, canción, todo lo he ensayado y sólo he podido decir la milésima parte de lo que siento en mí. Cuando yazga en la tumba diré: Terminé mi jornada y no terminé mi vida. Mi existencia comenzará de nuevo al otro día. La tumba no es un callejon sin salida, sino una avenida. Mi obra es sólo un principio y la sed de infinito prueba que existe lo Infinito".- Aportado por Juan Carlos Mariani-

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            REALIDAD Y CIENCIA 

Gerald Huther – Neurobiólogo
El entendimiento de algunos de estos enfoques, va construyendo el camino que la ciencia humana deberá afrontar en los próximos años; y hasta que esta evolución no se produzca, el hombre de ciencia seguirá enclaustrado en su cortedad de miras; en su permanentemente visión materialista; sin levantar la vista; sin elevar su pensamiento; sin comprender la magnitud, preponderancia, omnisciencia y omnipresencia del creador, causa primera de todo lo que existe.                                                                                                                       
Cuando la ciencia levante la vista y ponga su atención y esfuerzo en lo que existe por encima del hombre; iniciará el camino de la comprensión última de la realidad; algo que muchos científicos añoran, pero de lo que están muy lejos, debido a que su objeto de investigación se centra en lo concreto, en lo material, en lo fragmentado, en lo que suponen separado de lo demás.
Es precisamente justo al contrario; cuando la ciencia ponga el foco de investigación en lo universal, en lo que cohesiona el universo físico y espiritual, en el campo energético que, como una matriz, contiene y mantiene interconectado toda la materia que conocemos, se empezarán a dar los pasos para entender que no existe la separación, ni la división.
Se comprenderán entonces las fuerzas que integran esa interacción; y como la mente y la conciencia humana juegan un papel preponderante (esto ya lo ha demostrado hace algunas décadas la física cuántica mediante el fenomeno de la “interacción no local” de las partículas sub-atómicas). Será a partir de todas estas confirmaciones, (que ya son una realidad en la ciencia más avanzada,) cuando los científicos verdaderamente buscadores de la realidad tendrán acceso a parte de la verdad que añoran.
Mientras tanto los otros; aquellos que en su orgullo y arrogancia intelectual se mantienen inmóviles, sin percatarse del cambio de paradigma, negándose a investigar las nuevas realidades que llegan a la ciencia, seguirán en el lodo de su escasa visión y amplitud de miras.
Hacia este paradigma se encamina la evolución de la ciencia en este comienzo del siglo XXI; aquellos hombres y mujeres de ciencia que sepan reconocerlo y detectarlo, avanzarán enormemente en sus descubrimientos.
Aquellos otros que permanezcan atrapados en las “verdades a medias” que los sentidos físicos -imperfectos en la percepción íntegra de las cosas- presentan en la comprensión de la realidad; quedarán obstaculizados en su avance por su propia actitud; incapaces de comprender la vida, el hombre y a Dios; así como la realidad última que nos circunda.
Vivimos un tiempo dónde la tecnología permite una aldea global de interconexión total al instante, mientras que por otro lado, la pérdida de valores, principios y conexiones emocionales entre los individuos se hace cada vez más patente, fomentando la fragmentación, la separación, el egotismo y la soledad que de ello se deriva.
La actitud del hombre ante las relaciones con sus semejantes, es clave para entender algunos aspectos que están determinando el estado alienado de la sociedad en que vivimos. Una sociedad egoísta, que en vez de fomentar los valores de solidaridad, igualdad, altruismo y vinculación entre sus componentes se dedica a fomentar el más absoluto dominio del materialismo, el egoísmo y el hedonismo, está detrás de la plaga de alienación mental que se sufre en todo el planeta; donde la depresión, el estrés, la ansiedad y las enfermedades psicológicas son la primera causa de infelicidad y frustración existencial.
La actitud de rechazo a encontrar en el prójimo, en la familia, en la socialización, la clave de la convivencia y la salud mental y emocional, está justo en contra de la propia evolución de la especie humana. El hombre es un ser creado y pensado para convivir en sociedad, para la interacción con sus semejantes, para relacionarse con ellos mediante los vínculos del afecto, la seguridad y el sentimiento de protección de unos para con otros.
Todo lo contrario va en el sentido opuesto a la naturaleza humana, como ya demuestran algunos científicos y biólogos evolutivos, que han superado la etapa darwiniana en la que la selección natural de preponderancia genética y la competitividad, eran considerados los únicos elementos de mantenimiento de la especie. Es precisamente el afecto, el vínculo de la madre con el recién nacido, la seguridad y la protección que este necesita y la transmisión de este vínculo al padre posteriormente, lo que permite al nuevo ser que viene a la tierra desarrollarse, crecer y estabilizar sus emociones de forma sana y coherente.
La ciencia viene en apoyo de la espiritualidad bajo sus propias normas, desterrando la competitividad y sustituyéndola por lazos del afecto; por la evolución del amor como base necesaria del desarrollo de la especie humana, incluso en el sentido biológico del término. Son estos lazos los que cohesionan el núcleo principal de la sociedad que es la familia, y a partir de ahí, permiten la socialización del indivíduo de forma natural.
Esto es apenas un ejemplo; pues si en la base de la biología y la evolución de la especie humana ya se nos afirma el amor como el vínculo poderoso de desarrollo de la especie, que no decir de la psicología y de los avances en el campo de las emociones y de la conciencia. Esta última, la gran desconocida y apenas estudiada, es la base del principio espiritual; es en ella donde se encuentran escritas las leyes de Dios; y precisamente por ello era la gran desconocida de la ciencia hasta hace apenas unas décadas.
Ahora ya, con los últimos avances de la psicología transpersonal de Groff y las experiencias e investigaciones de algunos renombrados neurocientíficos como Eben Alexander, o como Richard Davidson y David Goleman acerca de la influencia de las emociones en el cambio de nuestra estructura biológica cerebral, se está demostrando y reclamando a la vez a la comunidad científica la necesidad de investigar, profundizar y revisar los conceptos científicos acerca del alma, la mente y la conciencia.
Es el camino hacia la comprensión de la realidad última y de la relación del hombre con el universo; es definitivamente la búsqueda de la realidad y la confirmación del principio espiritual en el hombre. En este campo, algunas filosofías, principios y sabidurías de épocas pretéritas están esperando.
Esperando una confirmación que no se necesita únicamente más que para la ciencia; pues ya se sabe por la razón, por la intuición, por la autoridad moral de quienes lo explicaron, por las religiones orientales y occidentales del pasado y por una filosofía extraordinaria como la codificación de Allan Kardec que el espíritu, el alma o la conciencia, como queramos llamarlo, es una realidad tan incuestionable como el universo, las galaxias o el aire que respiramos. Sólo falta la sanción del tiempo, breve por otra parte, para que se cumpla la acertada frase del filósofo inglés Sir Francis Bacon:
“La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”
Redacción
Septiembre 2016, Amor, paz y caridad
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Informaciones inéditas sobre el Primer                        Centro Espírita

En el año del Sesquicentenario de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, fundada por Allan Kardec el 1º de abril de 1858, descubrimos en la Revista Espírita la identidad del célebre general X.

l estudiar las páginas históricas de la Revista Espírita, brillante manantial doctrinario que acaba de cumplir su Sesquicentenario de lanzamiento, nos detenemos atentamente en el mes de julio del año 1859 (RE jul. 1859–III c +), en su artículo III, conversación Nº 3 (c) [que tiene su secuencia (+) en otro mes(1) del mismo año], y leemos lo siguiente en el art. intitulado: Conversaciones familiares del Más Allá – Noticias de la guerra: un oficial superior muerto en Magenta (1ª conversación – Sociedad, 10 de junio de 1859), págs. 189-190, cuyas conclusiones estaremos tratando en esta materia conmemorativa. 

En dicho artículo nos deparamos con una interesante y reveladora información en las preguntas números 4 y 5, entre las cuales existe una valiosa Nota de Allan Kardec que identifica claramente al Espíritu comunicante (lo mismo en la pregunta Nº 13), identificación que es la de un oficial superior fallecido en combate en la batalla de Magenta (el 4 de junio de 1859, en la Guerra de Italia), y que el Codificador ya conocía de nombre, porque dicho oficial superior (el general X) había contribuido mucho al obtener la autorización legal imprescindible para el funcionamiento y formación de la Société Parisienne des Études Spirites en tiempo récord, autorización conseguida el 13 de abril de 1858.(2) 

Como también estamos en el Año del Sesquicentenario de la fundación de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, tenemos el honor de compartir este estudio como un pálido homenaje al incansable trabajo doctrinario que Kardec tuvo al dirigir con maestría y perseverancia el primer Centro Espírita del mundo. Entonces, citemos a continuación en la íntegra la Revue Spirite referida,(3) en la cual está registrado el primero de los diálogos entablados (son 2 conversaciones) entre Kardec y el personaje mencionado, que es objeto de nuestra investigación. La fecha de la evocación es la del 10/06/1859, sólo seis días después de la desencarnación (04/06/1859) del general X en el terrible combate de Magenta (ciudad de la provincia de Milán, hoy perteneciente a Italia). 

UN OFICIAL SUPERIOR MUERTO EN MAGENTA 

(Sociedad de París, 10 de junio de 1859.)

1. Evocación. –Resp. Estoy aquí. 

2. ¿Podríais decirnos cómo habéis venido tan prontamente a nuestro llamado? –Resp. Yo estaba prevenido de vuestro deseo. 

3. ¿Por quién habéis sido prevenido? –Resp. Por un emisario de Luis.

4. ¿Teníais conocimiento de la existencia de nuestra Sociedad? –Resp. Vos lo sabéis. (Letra negrita nuestra.)

Nota de Allan Kardec – En efecto, el oficial en cuestión había realmente contribuido para conseguir la autorización, a fin de constituirnos en Sociedad. (Letra negrita nuestra.)

5. ¿Bajo qué punto de vista encarabais nuestra Sociedad cuando la ayudasteis en su formación? –Resp. Mis ideas aún no estaban enteramente establecidas, pero me inclinaba mucho a creer y, sin los acontecimientos que han sobrevenido, ciertamente yo habría ido a instruirme en vuestro Círculo. (Letra negrita nuestra.) 

6. Hay muchas y grandes personas notables que comparten las ideas espíritas, pero que no las confiesan en público; ¿sería deseable que esas personas influyentes en la opinión pública enarbolasen abiertamente esa bandera? –Resp. Paciencia; Dios lo quiere, y de esta vez la expresión es verdadera. 

7. ¿De qué clase influyente de la sociedad pensáis que el ejemplo deberá partir en primer lugar? –Resp. Primeramente, de algunas; después, de todas. 

8. Desde el punto de vista del estudio, ¿podríais decirnos si vuestras ideas son más lúcidas que las del zuavo que acaba de venir, a pesar de que ambos hayan fallecido casi en el mismo momento? –Resp. Mucho más; aquello que él ha podido deciros, atestiguando una cierta elevación de pensamientos, le ha sido soplado, porque él es bueno pero muy ignorante y un poco ligero. 

9. ¿Todavía os interesáis por el éxito de nuestro ejército? –Resp. Mucho más que nunca, porque ahora conozco su objetivo. 

10. Tened la bondad de definir vuestro pensamiento; el objetivo ha sido siempre abiertamente confesado, y en vuestra posición, sobre todo, ¿no debíais conocerlo? –Resp. ¿Conocéis el objetivo que se ha propuesto Dios? 

(Letra negrita nuestra.) 

Nota – Nadie ha de ignorar la gravedad y la profundidad de esta respuesta. Así, cuando encarnado, él conocía el objetivo de los hombres: como Espíritu, ve lo que hay de providencial en los acontecimientos. (Letra negrita nuestra.) 

11. ¿Qué pensáis de la guerra en general? –Resp. Mi opinión es que os deseo un progreso tan rápido, a fin de que la guerra se vuelva tan imposible como inútil. 

12. ¿Creéis que llegará el día en que la misma será imposible e inútil? –Resp. Sí, no tengo duda, y puedo deciros que ese momento no está tan lejos como pensáis, no obstante no pueda daros la esperanza de que vos mismo lo veréis. 

13. ¿Os habéis reconocido inmediatamente en el momento de vuestra muerte? –Resp. Me he reconocido casi en seguida, y esto gracias a las vagas nociones que yo tenía del Espiritismo. (Letra negrita nuestra.) 

14. ¿Podéis decirnos algo sobre M..., muerto también en la última batalla? –Resp. Él aún se encuentra enmarañado en la materia; siente mucha dificultad en desprenderse; sus pensamientos no se habían vuelto hacia este lado. 

Nota – De esta manera, el conocimiento del Espiritismo ayuda al desprendimiento del alma después de la muerte; esto abrevia la duración de la turbación que acompaña a la separación; y es comprensible: el Espíritu conocía anticipadamente el mundo en el cual se encuentra. 

15. ¿Habéis asistido a la entrada de nuestras tropas en Milán? –Resp. Sí, y con felicidad; me quedé encantado con la ovación que nuestro ejército recibió, primeramente por patriotismo, y después por causa del futuro que le aguarda. (Letra negrita nuestra.) 

16. Como Espíritu, ¿podéis ejercer alguna influencia en la estrategia militar? –Resp. ¿Creéis que esto no ha sido hecho desde el principio, y tenéis dificultad de adivinar por quién? (Letra negrita nuestra.) 

17. ¿Cómo se explica que los austríacos hayan abandonado tan prontamente una plaza de armas como Pavía? –Resp. Miedo. 

18. ¿Están entonces desmoralizados? –Resp. Completamente; además, si actuamos sobre los nuestros en un sentido, debéis pensar que una influencia de otra naturaleza actúa sobre ellos. 

Nota – Aquí la intervención de los Espíritus en los acontecimientos es indudable; ellos preparan los caminos para el cumplimiento de los designios de la Providencia. Los Antiguos habrían dicho que era la obra de los dioses; nosotros decimos que es la de los Espíritus por orden de Dios. 

19. ¿Podríais darnos vuestra opinión sobre el general Giulay, como militar, dejando a un lado todo sentimiento de nacionalidad? –Resp. ¡Pobre, pobre general! 

20. ¿Volveríais con placer si os llamásemos? –Resp. Estoy a vuestra disposición, e incluso prometo venir sin ser llamado; tened la certeza de que la simpatía que yo tenía por vos no hizo más que aumentar. Adiós. (Letra negrita nuestra.) 

EL GENERAL X 

Veamos ahora lo que el propio Codificador Allan Kardec nos habla en Obras Póstumas,(4) sobre la importantísima autorización legal para el funcionamiento y formación de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas (SPEE): 

«(...) Entonces se hizo necesario obtener una autorización legal, para evitar problemas con las autoridades. El Sr. Dufaux, que conocía personalmente al Prefecto de Policía, se encargó de la petición. La autorización dependía también del Ministro del Interior, que en aquel entonces era el general X, quien –sin que lo supiéramos– simpatizaba con nuestras ideas, sin conocerlas completamente; gracias a su influencia, la autorización pudo ser conseguida en quince días, que de seguir el trámite usual hubiera llevado tres meses. (...)». (Letra negrita nuestra.)

Recordemos el contexto histórico, político y social francés de la segunda mitad del siglo XIX: una ley de la época, la ley de seguridad general, votada el 19 de febrero de 1858 y promulgada el 27/02/1858, prohibía reuniones con más de 20 personas sin la autorización de la policía imperial de Napoleón III, el cual había sufrido un atentado político por parte del revolucionario nacionalista italiano Félix Orsini, que casi lo mató el día 14 de enero de 1858. A raíz de esto, Orsini fue condenado a la pena de muerte, habiendo sido ejecutado en la guillotina el 13 de marzo de 1858, es decir, sólo veinte días antes (01/04/1858) de la fundación de la SPEE y exactamente un mes antes (13/04/1858) de haberse obtenido la necesaria autorización(5). Orsini había sido diputado en la Constituyente de Roma de 1849 que, al caer la República, se refugió en París. Según él, atentó contra Napoleón III por haber éste restablecido la autoridad del papa en los Estados Pontificios. Fue por este motivo que se endureció sobremanera el control policial sobre la reunión de más gente que la permitida en recinto cerrado. 

Este episodio provocó la sanción de la Ley de Seguridad General, que facultaba al Ministro del Interior a trasladar o desterrar a cualquier ciudadano francés que fuese reconocido culpable de conspirar contra la seguridad del Estado. 

Era una ley muy rigurosa, que sólo se derogó doce años después, en 1870. El estatuto social de la SPEE debía ser sometido a las autoridades bajo este severo régimen que, ante nuevas ideas, detendrían su atención sobre el objeto y nómina de los componentes. 

EL GENERAL CHARLES-MARIE-ESPRIT ESPINASSE 

Como acabamos de leer en Obras Póstumas, el general X era al mismo tiempo Ministro del Interior de Francia, cuyo elevado cargo ministerial llevaba a la época la denominación completa de Ministro del Interior y de Seguridad General. Nuestra investigación de la historia política francesa nos apunta que Napoleón III (1808-1873) nombró para dicho cargo a un general, oficialmente el día 7 de febrero de 1858.(6) La Historia registra que se trata del general Charles-Marie-Esprit Espinasse (Castelnaudary [Aude], Francia, 02/04/1815 – Magenta [Milán], hoy Italia, 04/06/1859), que ocupó dicho Ministerio hasta el día 14 de junio de 1858, siendo que tres días después de su dimisión fue nombrado senador por el régimen imperialista. El general Espinasse participó activamente de la Guerra de Italia (véase más abajo su contexto histórico) y murió en la batalla de Magenta. Años antes (1842) había sido nombrado caballero de la Legión de Honor. El 2 de diciembre de 1851 participó militarmente del golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I (1769-1821). 

Citemos textualmente las palabras que el propio Kardec pone en el título y en el subtítulo de su artículo ya mencionado de la Revista Espírita:(2) «Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, fundada en París el 1º de abril de 1858, y autorizada por decreto del Sr. Prefecto de Policía, según el dictamen de Su Excelencia, el Sr. Ministro del Interior y de Seguridad General, en fecha del 13 de abril de 1858». Esta autorización legal se obtuvo –como vimos– en el período en que el general Espinasse estaba al frente del ministerio (del 07/02/1858 al 14/06/1858). 

Sabiamente, y con su prudencia habitual, Allan Kardec designa a dicho general con la letra X, por motivos obvios y porque además el estatuto de la Sociedad de París impedía que la actividad política partidaria hiciera parte de la misma, por ser una Sociedad de carácter apolítico. Hoy esta nueva información sobre la identificación nominal del general X tiene únicamente carácter de registro histórico, con el objetivo de que conozcamos las personalidades que contribuyeron y que hicieron parte de los anales del Espiritismo. 

En otro contexto, el propio Codificador se va a referir dos veces –ahora sí nominalmente– al general Espinasse, después de muerto en la batalla de Magenta: en la pregunta Nº 37 de la RE jul. 1859–III a +: Conversaciones familiares del Más Allá – Noticias de la guerra: el zuavo de Magenta (1ª conversación – Sociedad, 10 de junio de 1859), página 187, y también en la preg. 40 de la RE jul. 1859–III b +: Conversaciones familiares del Más Allá – Noticias de la guerra: el zuavo de Magenta (2ª conversación – Sociedad, 17 de junio de 1859), en la misma pág. 187. Asimismo, el Espíritu Espinasse parece ser el mismo (con excepción de la primera letra agregada: Lespinasse) que dicta una comunicación en el final del artículo de la RE may. 1862–II a: Conversaciones familiares del Más Allá – El capitán Nivrac, págs. 141-142, donde otra Nota de Allan Kardec informa el objetivo de registrar allí aquella comunicación, que trata de la benéfica influencia del Espiritismo en los soldados. 

Finalmente tengamos en cuenta, para comprender mejor, el contexto histórico, político y social de la Guerra de Italia, en la cual Francia participó activamente, y por ende el general X. Recordemos que en Obras Póstumas (2ª Parte – Acontecimientos, 7 de mayo de 1856, en casa del Sr. Roustan; médium: Srta. Japhet) hay una clara referencia a este grave conflicto, mensaje histórico en que los Espíritus ya predecían al Codificador que la primera chispa de la guerra partiría de Italia, conflagración que tomaría grandes proporciones y que abarcaría la Tierra. Y exactamente así sucedió, como los Espíritus anunciaron con anticipación de 3 años. 

CONTEXTO HISTÓRICO DE LA GUERRA DE ITALIA

El contexto de fondo de este artículo de la Revista Espírita es la Guerra de Italia (1859), que aún no había conseguido su independencia y su unidad como país (sólo en 1870-1871 se concretó finalmente su unificación). 

Varios estados italianos estaban bajo la hegemonía directa o indirecta de Austria, que con su ejército reprimía cualquier movimiento revolucionario desde 1820, y principalmente en el año clave de 1848. Víctor Manuel II (1820-1878), rey de Cerdeña en 1849 [y posteriormente rey de Italia, en 1861], designó ministro en 1850 a Camilo Benso, conde de Cavour (1810-1861), con quien trabajó por la unificación del reino de Italia, hasta la muerte de su célebre colaborador. Con el aval de Víctor Manuel II, el 21 de julio de 1858 el emperador francés Napoleón III convocó a Cavour a la estación veraniega de Plombières, en los Vosgos (entrevista de Plombières), para tratar sobre la futura Italia, conversaciones que dieron lugar a un tratado secreto franco-piamontés, que se firmaría el 26 de enero de 1859, en que Francia daba garantías a Piamonte para el caso de que sufriera una agresión austríaca. 

Estaba sellada la alianza entre Víctor Manuel II y Napoleón III contra Austria, cuyo emperador era Francisco José I (1830-1916). 

La acumulación de tropas piamontesas en la frontera con Lombardía provocó el ultimátum austríaco del 23 de abril de 1859, en el que se reclamaba el desarme de dichas tropas. La negativa de Piamonte a aceptar estas exigencias determinó el inicio de las hostilidades, pocos días después. Cavour rechaza el ultimátum y, el 27 de abril de 1859, el ejército austríaco cruza la frontera. El 3 de mayo de 1859 Francia declara la guerra a Austria. Napoleón III estaba al frente de su ejército, que contaba con más de 100.000 hombres. El peso de las operaciones correspondió a las tropas francesas, que derrotaron a las austríacas en Montebello (20 de mayo) y en Magenta (4 de junio), lo que permitió la entrada del ejército francés en Milán el 7 de junio de 1859. El emperador austríaco Francisco José I se puso al mando de sus tropas pero no pudo impedir la derrota (24 de junio) en las batallas de Solferino y San Martino, que costaron un elevadísimo número de bajas en todos los contendientes y no consiguieron aplacar el descontento de la opinión pública. El resto de Lombardía quedó en las manos aliadas, que amenazaron Venecia. Fue entonces, sin embargo, cuando Napoleón III dio un brusco giro y ofreció una tregua que el emperador Francisco José I se apresuró a aceptar. Ambos emperadores se reunieron el 11 de julio de 1859 en Villafranca, Verona, y firmaron un armisticio, por el que Austria entregaba Lombardía a Francia que la cedería, a su vez, a Piamonte. 

Los duques de Toscana y Módena fueron restablecidos, mientras que Austria retenía Venecia y afianzaba sus fortalezas con Mantua y Peschiera. Piamonte, que fue informado del acuerdo después de tomado, acogió con indignación la noticia, y Cavour, que no consiguió que Víctor Manuel II rechazara los términos del armisticio, se dimitió de la presidencia del Consejo de Ministros el día 12. Después del armisticio de Villafranca, sin contar con Piamonte, Francia y Austria firman la paz de Zürich (el 10 de noviembre de 1859), en la que sólo se permite la entrega de Lombardía a los piamonteses. Los nacionalistas italianos quedan resentidos por el abandono de su aliado francés, mientras que Napoleón III no consigue aplacar la oposición interna ni aumentar su prestigio internacional. La única ganancia cierta fue la adquisición de Niza y de Saboya, por cesión de Piamonte, el 24 de marzo de 1860 (Tratado de Turín). A pesar de esto, Víctor Manuel II, en febrero de 1861 quedaría consagrado rey de Italia, después de la anexión de Italia central, del reino de Nápoles y posteriormente del reino de las Dos Sicilias, con la ayuda del patriota Giuseppe Garibaldi (1807-1882), que estaba al frente de su tropa de voluntarios y que también contribuyó poderosamente para la unificación de Italia (ver tb. RE mar. 1861–II: La cabeza de Garibaldi, págs. 76-78). Víctor Manuel II, favorecido ahora por su alianza con Prusia, obtuvo de Austria, en 1866, la cesión de Venecia y, posteriormente, por la fuerza, se apoderó de Roma, donde fijó la capital del reino en 1870-1871. Estaba consolidada la unidad de Italia como país. 

Allan Kardec - Revista Espírita de

febrero de 1859

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