sábado, 12 de marzo de 2011

Obsesión y cura


Alguien, en cierta ocasión, preguntó a un gran filósofo cómo conceptuaría al sabio y al ignorante, respondiendo el filósofo afirmando que consideraba a uno y a otro, respectivamente, como el médico y el enfermo.

Sin embargo, agregamos nosotros: entre  el médico y el enfermo está el remedio.

Si el enfermo guarda la receta en el bolsillo y desobedece la instrucción indicada, de nada valdrán las indicaciones del clínico o del cirujano que se afirman en su saber para servirlo.

Que la obsesión es una afección del alma, es cosa que no se la puede negar.

La persona carente de un conocimiento superior se rinde indefensa ante la influencia perturbadora, como una planta sin protección es invadida por la plaga destructora, surgiendo así los dolorosos enigmas orgánicos que, muchas veces, culminan en la muerte.

Con todo, disponemos en la Doctrina Espírita, a la luz de las enseñanzas de Cristo, de una verdadera ciencia curativa del alma con recursos propios para la solución de cada proceso morboso de la mente, alejando al obsesor del obsedido mediante el adoctrinamiento, es decir, suprimiendo la causa de la molestia. al igual que el agente químico o la intervención operatoria anulan la enfermedad en el paciente, siempre que los interesados se sometan a las prescripciones necesarias.

Si traes el problema de una obsesión y tienes la lucidez suficiente para comprender tu verdadero estado, no desconozcas que la compañía espiritual inferior que te acompaña depende de tu propia renovación.

Oirás indicaciones nobles, señalándote rumbos.

Recogerás, de aquí y del Más Allá, consejos justos y precisos.

En suma, encontrarás en los principios espíritas, enseñanzas ciertas y exacta orientación.

No obstante, como el caso de la receta formulada en tu favor por le médico abnegado y responsable, la lección del Evangelio consuela y esclarece, da valor y honra a aquellos que la reciben, pero, si no fuera usada, no servirá de nada.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Càndido Xavier.

Luz progreso y paz
marco antuan
























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