martes, 13 de enero de 2026

La crisis de la muerte

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Suicidio

2.- ¿  Tenemos fecha de caducidad?

3.- La terapia de la oración

4.- La crisis de la muerte

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SUICIDIO

 


La patología más presente en el acto suicida es la depresión.

La Psicología Moderna apunta a la “biografía del sujeto” como la causa, es decir, la culminación de una serie de factores de carácter ambiental, cultural, biológico, psicológico y político del individuo.

El intento o la consumación del suicidio es en realidad un indicador, es decir, un síntoma de un proceso de sufrimiento mucho mayor, como un último grito de auxilio.

Es consecuencia de una historia de vida con eventos adversos, vulnerabilidades y dificultades, con un desenlace trágico.

OBSESIÓN ESPIRITUAL

Y no podemos olvidarnos de las causas espirituales, como las obsesiones, según los ejemplos narrados en el libro Dramas da Obsessão (Yvone A. Pereira / dictado por el Espíritu: Adolfo Bezerra de Menezes).

VISIÓN ESPIRITA DEL SUICIDIO

En la Revista Espírita (1861), Allan Kardec publicó el testimonio de un Espíritu que se suicidó: “El suicidio de un ateo” , y analizando el caso, afirma que lo que lleva a una persona a suicidarse está relacionado con la pérdida de sentido y de placer por la vida, evidenciando una percepción desadaptativa sobre sus angustias, posibilitando que el sujeto busque una pronta solución a su dolor.

Según la Federación Espírita Brasileña (Folleto: En defensa de la vida: No al suicidio - FEB, 2017) ,el suicidio es considerado como una fragilidad humana, un estado de desequilibrio, en el que el sujeto no puede reconocer que, con el tiempo, todo se resuelve y que ningún problema tiende a ser eterno.

LA VIDA CONTINÚA (más allá)

La perspectiva de la Doctrina Espírita, se diferencia de otras propuestas de carácter religioso, científico y filosófico cuando presenta la evidencia incuestionable de la existencia y supervivencia del alma a través de la mediumnidad o también llamada comunicabilidad de los espíritus que, al manifestarse, prestan un valioso servicio a favor de nosotros ( los encarnados), cuando nos alertan de las aflicciones y desagrados de los espíritus de los suicidas que, al llegar al mundo espiritual, se encuentran vivos y con el cuerpo espiritual (periespíritu) energéticamente deformado por el acto equivocada de quitarse la vida.

Siendo la vida del Espíritu dada por Dios, no puede ser destruida.

El cuerpo se desintegra, pero el espíritu suicida acompaña su descomposición, perturbado y arrepentido y frustrado por la realidad espiritual temporalmente desconocida, pero ya vivida antes.

CONSECUENCIAS DE LOS SUICIDIOS

El suicidio puede ser considerado una tragedia personal y familiar y, en consecuencia, un problema de salud pública.

Desde el punto de vista de los que quedan en la Tierra, los familiares y amigos del que se suicidó sentirán: disminución, verguenza, culpa, tristeza, rabia, arrepentimiento o desesperanza. Según tus creencias.

Y siempre habrá dudas sobre las verdaderas razones que llevaron a esa persona a tomar una actitud tan extrema.

Este impacto es temporal, pero no menos doloroso.

DESEQUILIBRIO PSICOLÓGICO DE LOS "SOBREVIVIENTES"

Por lo general, quienes tienen una relación cercana con el suicida tienen un alto factor de riesgo de desequilibrio psíquico y recurriendo a la misma medida por no poder soportar el hecho ocurrido, son los denominados “sobrevivientes ” que requieren cuidados continuados de atención.

LLEGADA AL PLANO ESPIRITUAL

Desde el punto de vista de la Doctrina Espírita, los relatos presentes en su vasta bibliografía sobre el tema, señalan que la llegada del suicida, de manera temprana al mundo espiritual, le produce sensaciones muy dolorosas, frente a la situación de sorpresa ante lo supremo e irremediable, como cita el autor espiritual Emmanuel, en el libro: El Consolador (por la mediumnidad de Francisco Cândido Xavier) en las preguntas 152 y 154.

Como, en tales circunstancias, la criatura no está debidamente preparada, la situación imprevista le trae emociones amargas y terribles.

Emmanuel continúa diciendo que la primera desilusión que le espera al suicida es la realidad de la vida que no se extingue tras la fugacidad de la vida física, y luego sigue una serie de tormentos por su decisión tocada por suprema rebeldía.

DOLENCIAS FISICAS

Y como dice Emmanuel: hay suicidas que siguen sintiendo las dolencias físicas del último momento en la Tierra.

Otros sienten las huellas, años y años, del tóxico que se lo llevó, o la perforación del cerebro por el cuerpo extraño, el peso de las ruedas del vehículo sobre el que se arrojó, el paisaje triste y silencioso de las aguas sobre sus restos o acompañando la descomposición cadavérica del cuerpo en el seno de la tierra.

En el afán de desertar de la vida o en el intento de olvidar o posponer sus tareas en el mundo, el suicidio, de todas las desviaciones de la vida humana, es la mayor, porque se disfraza de falso heroísmo, negación de la ley del amor y rebeldía contra la voluntad de Dios, cuya justicia va siempre acompañada de misericordia.

REENCARNACIÓN

La reencarnación del suicida, por el atentado contra sí mismo, trae consigo los signos y reflejos en el nuevo cuerpo físico.

En sus actos de emoción desequilibrada, imprimen en el vehículo somático deformidades, carencias o psicopatías que serán un desafío que requerirá de un gran esfuerzo para lograr el reequilibrio.

A quienes lo reciben como hijos de su amor, probablemente tuvieron con él algún vínculo espiritual que ahora vuelve como lección y aprendizaje.

-Contenido Espirita.


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¿TENEMOS FECHA DE CADUCIDAD?

VISIÓN ESPÍRITA

Cuando encarnamos recibimos una carga de fluído vital (fluido o energía de vida).
Cuando este fluido acaba, morimos. Somos como una pila que con el tiempo se va descargando.
Llegamos al punto en que los remedios ya no hacen más efecto. De ahí no queda otra alternativa sino que cambiar de "ropa" y volver a la escuela planetaria.
Pero la cantidad de fluido vital no es igual en todos los seres orgánicos. Eso dependerá de la necesidad reencarnatoria de cada uno de nosotros.
Cuando llegamos a la Tierra cada uno tiene un tiempo estimado de vida. Eso va a depender de lo que vinimos a hacer aquí. La persona que está designada para vivir alrededor de 60 años, recibirá más fluído vital que la persona que solo tiene estimado vivir 20 años.   ( esto hablando de muerte o fallecimiento por causas naturales).
André Luiz a través de la psicografía de Chico Xavier, explica que pocos  completan su tiempo previsto de existencia, o sea, que nacemos con una estimativa de vida pero frecuentemente por  los abusos desencarnamos antes de lo previsto, no completamos el tiempo estimado, eso se considera suicidio indirecto.
 Si vinimos a cubrir las deudas biológicas por mal uso del cuerpo, nos vamos a quedar aquí poco tiempo. Es solo para cubrir aquel agujero que nos dejamos pendiente en nuestra vida anterior. Ejemplo: Si nuestro tiempo estimado de vida es de 60 años y nosotros, por abusos en aquella existencia, desencarnamos a los 40 años, quedamos debiendo 20 años. Entonces, en la próxima encarnación viviremos solamente 20 años.
 Pero hay otros individuos que vienen para una tarea profesional. Y van a quedarse 70,80, 90, 100 años. Imaginemos que alguien que vuelve y vive hasta los 100 años, está rescatando deudas. porque ve las diversas generaciones posteriores que ya no son las suyas. Y así, el individuo se va sintiendo cada vez más como un pájaro en  nido extraño. Los jóvenes lo miran como si él fuese un dinosaurio. Los de su edad ya no se entienden más porque ya les faltan ciertos estímulos naturales, (visuales, auditivos, etc). Ya no se pueden visitar recíprocamente, salvo raras excepciones.
Se tornan personas dependientes de los parientes, de los descendientes, para ir aquí o allá. Hasta para cuidarse y tratarse. Entonces, la situación en que se encuentran  solo puede ser rescate para doblegar el orgullo, para quedar en las manos de personas que no siempre gustan de esto. 
Algunos viejos quedan bien, otros son dejados en sus aposentos, otros son colocados en asilos en donde nunca reciben visitas.
En compensación, otros vienen, cuidan de la familia, educan a los hijos y nietos en condición de caminar, cierran los ojos y regresan a casa con la misión cumplida con los que se comprometieron a orientar,  impulsar y ayudar.
Por eso, precisamos conversar con los jóvenes. Decirles que en la juventud es cuando la gente establece lo que quiere en la vejez, si es que se llega a ella. Y que en la vejez vamos a tener el cuerpo preparado en la juventud. Si se quiere tener un ídolo, que se escoja a alguien que esté envuelto por la paz, con la salud o la ética, en vez de hacer ídolos de la droga, del crimen, o de las sombras.
 Y aquellos que no tienen jóvenes para orientar y que están disfrutando de su propia madurez, evaluando lo que hicieron de la vida hasta ahora. Si la muerte llegase hoy, ¿ qué tendrían para llevar? Si llegasen a la conclusión de que no tienen nada para llevar, recuerden que : SIEMPRE HAY TIEMPO.
En cuanto Dios nos permite estar en la Tierra, HAY TIEMPO, para hacer algún servicio en el Bien, sea al prójimo o a nosotros mismos: estudiar, aprender una lengua, un arte, practicar un deporte. En cuanto respiremos en el cuerpo, preguntémonos: ¿QUE QUIERE DIOS QUE YO HAGA?. Utilicemos bien el fluido que nos fue dado. 
ATENCIÓN : la vida bien vivida por la causa del Bien, nos puede dar "MORATORIA", o sea, una sobre vida, una dilatación del tiempo de permanencia del Espíritu en el cuerpo de carne. Por eso vemos muchos trabajadores del BIEN desencarnando con edad bien avanzada. Estos recibirán una carga extra de fluido vital para extender su tiempo en el cuerpo físico. 
Entonces, se deduce que hay ancianos en carácter expiatorio y otros en carácter moratorio. 
-Rudymara-
 (Texto compilado de una  palestra de José Raúl Teixeira y de Richard Simonetti )
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LA TERAPIA DE LA ORACIÓN

La palabra oración viene del latín precari y significa: rogar, pedir con seriedad, suplicar, implorar. Por definición, la oración implica un ruego de cuño elevado. No podemos utilizarla buscando el maleficio de alguien, ya que eso, ya dejaría de ser una oración. Los Espíritus elevados realizan la oración con mucha eficiencia. Jesús era visto, orando, seguidamente, momento en que él se nimbaba de luces fulgurantes. Por esta razón los estudiosos de los efectos de la oración aseveran que ella aun no fue valorada suficientemente por el hombre por la posibilidad de canalizar energías superiores a nuestro favor.

El Dr. Larry Dossey, jefe del equipo médico del “Human medical City Dallas (USA)”, y autor de los libros “Las palabras Curan y se reencuentran con el alma”, presentó un estudio sobre la oración y llegó a interesantes observaciones al respecto del tema:

1. La oración no es un lugar – lo que significa es que ella no está confinada en las iglesias y no es propiedad de líderes religiosos – una vez que muchos la utilizan como mercaderes de la fe. Cuando es utilizada con el sentimiento de amor al prójimo produce efectos significativos en los diversos planos de la realidad humana, o sea, en lo físico y en lo espiritual y dependiendo de la frecuencia del emisor producirá efectos en la salud orgánica y espiritual del individuo.

2. La oración – tiene raíces en el inconsciente espiritual del hombre – las energías del inconsciente son poderosas y cuando son hechas en nuestro beneficio producirán efectos extraordinarios. Un Espíritu educado irá a producir un inconsciente equilibrado y este produce el equilibrio emocional y mental en el hombre.

3. La dolencia y la salud – es el medio por el cual el organismo se libera de la materia extraña y es un llamado para decirnos en qué punto nosotros erramos. Pero, en la salud, se curan los que no exigen la cura, porque ellos oran con confianza y serenidad. Últimamente, algunas iglesias vienen utilizando las curas espirituales como medio de explotación financiera prometiendo quitar a las personas las aflicciones. En ellas la oración no cura. La oración sólo cura con el amor.

4. Actitudes – En el acto de la oración deberemos estar en estado de aceptación espiritual, gratitud, postura abierta delante de la vida, sentimiento de amor, perdón, confianza. Se debe evitar hacer una oración agresiva de vigorosa suplica (aquella considerada para el alejamiento de espíritus, llamada por algunas denominaciones como demonios) El demonio no existe.

5. En los Centros Espíritas conforme la Doctrina, somos orientados para hacer las oraciones con la intuición espiritual de elevación y buscando ayudar al semejante. Todas las oraciones tienen objetivos elevados para la Caridad y la Salud Espiritual, siendo, así, las oraciones gratuitas. Continuaremos más adelante…

João Cabral – Presidente da ADE-SERGIPE – Periodista y Terapeuta Transpersonal


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“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”
 Albert Einstein
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             LA CRISIS DE LA MUERTE
RELATO DE UN DESENCARNADO
Extraigo este caso de una obra titulada. “Letters and Tracts on Espiritualism”, que contiene los artículos y las monografías publicadas por el judío Edmonds, de 1854 a 1874. Se sabe que Edmonds era un notable medium psicógrafo, parlante y vidente. Algunos meses después de la muerte accidental de su compadre, el judío Peckam, a quien él estimaba mucho, se dio el caso de que Edmonds escribiera un largo mensaje, en el cual su amigo muerto refería las circunstancias de su muerte. Los pasajes siguientes están sacados de dicho mensaje:
Si hubiese podido escoger la forma de desencarnar, ciertamente no hubiese escogido la que el destino me impuso. Aunque ahora en el presente no me quejo de lo que aconteció, dada la naturaleza maravillosa de la nueva existencia que se abrió súbitamente delante de mí.
En el momento de la muerte, reviví como en un panorama, los acontecimientos de toda mi existencia. Todas las escenas, todas las acciones que yo hice pasaron delante de mi vista, como si se hubiesen grabado en mi mente, en fórmulas luminosas. Ni uno solo de mis amigos, desde la infancia hasta la muerte, faltó a la llamada. Cuando me hundí en el mar, llevando en los brazos a mi mujer, se me aparecieron mi padre y mi madre, y fue esta última la que me sacó del agua, haciendo muestra de una energía cuya naturaleza solo ahora comprendo. No recuerdo haber sufrido. Cuando me sumergí en las aguas, no experimenté sensación alguna de miedo, ni siquiera de frío o de asfixia. No me acuerdo de oír el estruendo de las olas quebrando sobre nuestras cabezas.
Me desprendí del cuerpo casi sin darme cuenta y, siempre abrazado a mi mujer, seguí a mi madre que había venido para acogernos y guiarnos. El primer sentimiento triste no me asaltó hasta que no dirigí el pensamiento hacia mi querido hermano, por ello mi madre, sintiendo mi inquietud, me anunció “Tu hermano tampoco tardará mucho en estar con nosotros.” A partir de ese instante toda sensación de tristeza desapareció de mi espíritu. Pensaba en la escena dramática, que acababa de vivir, únicamente con el propósito de socorrer a mis compañeros de desgracia. De inmediato vi que estaban saliendo de las aguas del mismo modo que yo lo estaba. Todos los objetos me parecían tan reales a mí alrededor que, sino hubiese sido por la presencia de tantas personas que sabía muertas, habría corrido al lado de los náufragos. Quise informarte de todo esto a fin de que puedas transmitir una palabra de consuelo a los que imaginan que sus seres amados y que desaparecieron conmigo sufrieron agonías terribles, al verse presas de la muerte. No tengo palabras para describirte la felicidad que sentí cuando vi llegar a mi encuentro, una a una, las personas que más amé en la Tierra acudiendo a darme la bienvenida a las esferas inmortales. No habiendo estado enfermo y no habiendo sufrido, fácil me fue adaptarme inmediatamente a las nuevas condiciones de existencia…
Con esta última observación el Espíritu alude a una circunstancia que concuerda con las informaciones acumuladas, obtenidas sobre el mismo asunto, por gran número de otras entidades mediúmnicas, esto es, que solo en los casos excepcionales de muertes imprevistas, sin sufrimientos y combinadas con estados serenos del alma, es posible que el Espíritu atraviese la crisis de la desencarnación sin tener necesidad de quedar sometido a un período más o menos largo de sueño reparador. Al contrario, en los casos de muerte consecutiva a larga enfermedad, en edad avanzada, o con la inteligencia absorta en preocupaciones mundanas, u oprimida por el terror a la muerte, o, incluso firmemente convencido de su aniquilación, los Espíritus estarían sujetos a un período más o menos largo de inconsciencia. Señalaré que estas observaciones ya se refieren a uno de esos “detalles secundarios” aludidos al principio y en los cuales apreciamos desacuerdos aparentes que, en realidad, se resumen en concordancias reguladas por una ley general, necesariamente manifestada de forma diferente, según la personalidad de los difuntos y las diversas condiciones espirituales al desencarnar.
Es necesario reparar además en el detalle interesante donde el muerto dice haber experimentado la visión panorámica de todos los acontecimientos de su existencia en el momento de morir. Se sabe que este fenómeno es familiar a los psicólogos; por haber sido referido muchas veces por supervivientes de naufragios. Ahora en el caso relatado por el judío Edmond, como en muchos otros casos del mismo género, asistimos al hecho importante de que un muerto afirme haber pasado, a su vez, por la experiencia de visión panorámica, del que tanto hablan los náufragos salvados de la muerte, esto se vuelve teóricamente importante, teniendo en cuenta que el judío Edmond no conocía la existencia de los fenómenos de esta especie, ignorados por los psicólogos de su época. Él, pues, no podría haberse sugestionado en ese sentido, lo que constituye una buena prueba a favor del origen, extraño al médium, del mensaje que se trata. Indicaré finalmente que, en este episodio ocurrido en los primeros tiempos de las manifestaciones mediúmnicas, ya se observan muchos detalles fundamentales, concernientes a los procesos de desencarnación del Espíritu, los cuales serán después constantemente confirmados, en todas las revelaciones del mismo género. Así por ejemplo, el detalle de que el espíritu no percibe, o casi no percibe, que se separase del cuerpo y, todavía menos, que se encontrase en un medio espiritual.
También el otro detalle de que el Espíritu se encuentra con forma humana y está rodeado de un medio terrestre, de pensar que se expresa de viva voz como antes, y percibir, como antes, las palabras de los demás. Señalemos todavía otro detalle: el de encontrar, el Espíritu desencarnado, al llegar al umbral de su nueva existencia, para acogerlo y guiarlo, a otros Espíritus de muertos, que son generalmente sus parientes más próximos, pero que también pueden ser sus más queridos amigos, o los “Espíritus-guías”. Detalle fundamental también este que, como los otros, será confirmado por todas las revelaciones trascendentales sucesivas hasta nuestros días, salvo siempre circunstancias más o menos especiales de muertos moralmente inferiores o degradados, a los cuales la inexorable “ley de afinidad” (ley físico-química irresistible en su poder fatal de atracción entre semejantes) prepararía condiciones de acogida muy diferentes de las que se deparan a los Espíritus evolucionados.
Ernesto Bozzano- "La crisis de la muerte"

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