INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.-Gente manipuladora
2.-Señales de los tiempos
3.-A la memoria de un alma buena
4.- Decálogo de los médiums
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La humanidad padece una miopía dramática : Estamos sufriendo cambios climáticos evidentes, exterminio de especies animales y vegetales, desertización, calentamiento global, guerras, terrorismo, destrucción, contaminación, revueltas y desesperación social de unos, ante el abuso de poder y el latrocinio de otros, éxodos, nuevas enfermedades, hambrunas, capacidad de autodestrucción, amenaza constante de conflictos armados o, peor aún, nucleares, y un largo etcétera que ya no seguimos enunciando, pero que las gentes parecen ignorar a pesar de tantas evidencias, como si estas no fuesen hechos reales, ni fuesen suficiente motivo de preocupación por frenar el indudable deterioro planetario y social.
A LA MEMORIA DE UN ALMA BUENA
Alma buena, noble y pura que te alejas de mi lado: este valle de amargura,
¡Feliz, tu!, que ya lo has dejado
I ¡Supe tu muerte! Quise ver tu envoltura por ultima vez. ¡Corrí a tu casa…! Pregunte por tu cadáver. No me dejaron verte. Salí y pensé en ir al templo donde mas tarde te tributarían los últimos honores terrenales. Me arrepentí desistiendo de mi intento. ¿A que presenciar las farsas sociales, lo que llamamos en nuestra bandera el lema sacrosanto: Todo por la verdad?.
Mas reflexioné y dije: El ira al templo a ver su entierro. Saludos a sus amigos. ¡Yo debo estar allí! Pocas veces nos hablamos en la tierra, pero crees de esos seres simpático por excelencia, por que llevas en tu mirada una reflejo del infinito. Felizmente al mirarte, comprendí que eras un alma grande, elevada en toda la aceptación de la palabra. ¡Por eso te admiré, te envidié, porque veía que eres un espíritu superior; y hay tan pocos en la tierra!. Me detuve en mi camino y quede pensativa. Al fin me dirigí a la iglesia y entre en la casa del Señor.
¡Triste y sombrío aspecto ofrecía el santuario!. ¡El pavimento estaba cubierto de paños negros!. ¡De las cornisas pendían negros tapices!. ¡Los altares parecían sepulcros! ¡El templo se asemejaba a un panteón…!
Somos enemigos de todo formalismo. Aquel luto pagado nos hacia daño, y sobre todo, para ti, ¡alma sublime! progresiva por esencia, que tu voluntad –facultad la convertiste en potencia del bien. Todos los templos del universo cubiertos por un manto de negro terciopelo, no nos parecían bastante tristes, para que aquel luto lo creyéramos digno de ti. Si un plante debía cubrir con negros crespones sus montes y sus valles, sus bosques y sus lagos, sus aldeas y sus capitales, cuando se ausenta un alma, cuando un espíritu bueno, (como el tuyo) lo abandona, la tierra enlutada, la tierra envuelta en un negro sudario, nos parecía aun, pequeño homenaje para un ser de tu temple y de tu valía.
Sentado este principio, figúrate tu, lo que nos parecía aquella iglesia raquítica y mezquina, que vende sus crespones, sus cirios, y sus plegarias. Los ministros del Señor fueron por tu cadáver, entonando sus cantos ininteligibles. ¡Volvieron con tus restos!. Contemplamos tu caja y nada sentimos, por que estábamos bien seguros que tu vivías; y aun más; teníamos la completa certidumbre que estas a nuestro lado, sonriendo, con triste ironía, al ver como tu familia honraba tu memoria. Es decir, el mundo creerá que honraron tu recuerdo y lo que honraron fue su vanidad, el qué dirán, porque todos los tuyos bien sabían que tú no aceptabas las farsas sociales, porque adorabas a Dios en espíritu y en verdad.
¡Tú, librepensador…! ¡Tú, deísta sin templos!, han cubierto tu cadáver con el antifaz de una religión que tu rechazabas por su formalismo y su agiotaje. ¿Por qué han enmascarado así tu memoria? ¡Miserable sociedad!, cómo os engañáis unos a otros. ¡Qué miedo os tenéis! Sois esclavos de vuestra ignorancia. No tenéis la más leve idea de la vida futura. Si un alma no contara con más recursos para que las exequias que la iglesia le consagra, todos los mundos convertidos en infierno, no serian bastantes para albergar a las almas condenadas. ¡Profanación. inaudita! ¡Ignorancia execrable!.¡Repugnante estupidez!. Idiotismo completo, es creer que aquellos rezos comprados pueda conquistar el cielo.
¡Alma buena!, no sentimos la disgregación de tu materia, lo que sentimos es que tus restos sirvieran para ejecutar con ellos un acto que tu razón repudiaba. ¿No sabían los tuyos que tú eras espiritista?.¿No sabían que los pobres eran tus hermanos?. ¿No sabían que tú eras un agente de la Providencia, y que el huérfano y la viuda, el anciano y el inválido,
encontraban en ti consuelo, amparo y amor?. ¿No sabían que tú practicabas la verdadera caridad, y que nunca el goce de la opulencia te distrajo bastante para dejar de oír los gemidos de los enfermos, consagrando a ellos especialmente una diligencia verdaderamente paternal?. ¿Por qué en lugar de conducir tu cuerpo al templo donde te cantaron las plegarias que se cantan a los ricos, no llamaron a los innumerables pobres que de ti recibían el sustento y que te bendecían sin conocerte…?
Por qué no los llamaron y les dijeron: “¡Venid, desheredados de la tierra! ¡vuestro padre adoptivo, ha muerto! ¡rogad por él…!”
¡Cuántos hubieran acudido! ¡Cuántos! ¡Qué hubiera valido la misa de Réquiem de Mozart y el Stabat-Mater de Pergolesi, en comparación de la ferviente plegaria que hubiesen pronunciado las almas agradecidas de tantos y tantos seres que te debieron el pan del amor. Cada palabra de una oración dictada por el sentimiento de la gratitud, gana mil mundos de luz para el alma que se va. ¡Los pobres debieron conducir tu caja! ¡Ellos debieron cavar tu fosa!, y con sus lagrimas fecundar la tierra que cubrieron tus restos, para que brotaran en tu tumba azucenas, lirios y violetas.
¡Alma buena! ¡Tú fuiste en la tierra el padre de los pobres! .¿Por qué no llamaron a tus hijos? ¡Raza desheredada de la tierra!, vístete de luto; has perdido el alma previsora que por ti velaba. ¡Llora, llora!; ¡te has quedado huérfana! ¡tu bienhechor; se fue! Estas quejas lanzábamos en nuestro duelo, cuando un hermano nuestro se concretó, y sirvió de interprete a un buen espíritu que nos dijo así:
-Amalia; no te inmutes, no te aturdas, no te acobardes, vuelve en ti. El alma buena por quien lloras, hacía mucho tiempo, mucho, que debía estar en otros lugares, y solo su abnegación le hacia detenerse en la tierra. ¡Bendice a Dios porque le ha devuelto su libertad! Les dices a los pobres que lloren la ausencia de su padre. Explícales como deben llorar. Que no lloren egoístamente porque han perdido quien les daba el pan. Que lloren glorificando a Dios, porque ha permitido que un espíritu superior vuelva a su patria. Que lloren melancólicamente porque no lo ven; pero que no lloren con desesperación, que se paren a pensar, que mediten y reflexionen que si aquél espíritu sujeto por la grosera envoltura material supo hacer tanto bien, ¿ qué no hará ahora libre de tan penosa carga? ¿Si tanto progresó en la tierra, cuánto más progresará en el infinito?
Tu espíritu débil y enfermo les dice; llorando por un alma que se fue. Las almas de aquel temple no se van, y si se alejan, inspiran a otros espíritus para que sigan la obra comenzada. Cese tu turbación,
Amalia; bendice a Dios porque un bien espíritu dejo de sufrir. Bendícelo, si; aquél espíritu que vino a este mundo solo para amar, Dios lo ha recompensado hasta tal punto, que al dejar su envoltura no ha tenido turbación alguna, absolutamente ninguna. Ha asistido a su entierro, estuvo en sus funerales, y se acercó a ti cuando entraste en el templo diciendo:
-¡También vienes tú a ver lo que la sociedad hace contigo!, ¡pobre gente, perdónales! no saben más.” Tú no le oíste, solo tu pensamiento algo presintió. ¡Pobres criaturas!, son tan limitadas vuestras facultades, que por eso sufrís tanto, porque no comprendéis nada de lo que pasa en torno vuestro, y gracias que vosotros, los espiritistas, tenéis el consuelo de obtener algunas veces saludables consejos de vuestros hermanos de ultratumba. Adiós; te repito mi encargo; diles a los pobres que lloren con el llanto de la gratitud, no con el de la desesperación egoísta.
La muerte del varón justo no debe ser llorada, sino glorificada y bendecida. Saludad tiernamente al alma que se va. Resignaos con su ausencia sabiendo que es feliz. No miréis los pequeños horizontes de la tierra. Mirad más lejos, más allá, mucho más allá; acostumbraos a contemplar los espacios y los mundos del infinito, y así tendréis la certidumbre de ver un día, al espíritu cuya ausencia os hace derramar mares de llanto. Adiós, adiós; tened resignación y fe.
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Esta comunicación nos tranquilizó algún tanto, llevando a nuestra mente su melancólico convencimiento. Sí, sí, es verdad; dice muy bien el espíritu; no debemos ser egoístas; y lo somos, cuando lloramos porque un alma recobra su libertad. Perdona, señor, nuestra flaqueza, perdona nuestra debilidad. Y tú, alma buena, que tanto bien has hecho en este mundo, no nos dejes, quédate entre nosotros por algún tiempo. Difunde tu benéfico fluido sobre los ricos avarientos, para que como tú, practiquen la caridad evangélica.
Sigue tu misión, alma buena; no abandones la tierra, mira que el egoísmo ha metalizado el corazón del Hombre.
Tú fuiste para las clases indigentes un rayo de sol. ¡Rayo divino de caridad, brilla siempre en el cénit del amor, nunca llegues al ocaso de la indiferencia! ¡Irradia siempre; presta tu calor a las almas enfermas que se mueren de frío!. ¡Adiós, alma buena! ¿Cuándo te volveremos a ver? ¿Cuándo podremos llegar hasta ti? Desciende tú más bien hasta nosotros; solo descendiendo tú, nos será dado acercamos a ti.
¡Bendita sea la hora de tu libertad! El llanto afluye a nuestros ojos, pero nuestros labios murmuran: ¡Bendita, bendita una y mil veces la misericordia de Dios que le permite a un alma buena regresar a su patria! Ya era tiempo que volvieras a tu patria primitiva; ¡ bastante años cautiva estuviste, alma aquí!. ¡Hora es ya, tiende tu vuelo; ¡ ay ! quien tuviera tus alas… para contemplar las galas que en mis sueños entreví! Perdóname si un momento pude llorar por tu ausencia, perdona, si mi demencia y mi triste turbación.
Llorar por ti, alma cristiana, es cometer un delito; perdóname, necesito tu generoso perdón. ¡Querer que aquí en este suelo tu espíritu se asfixiara…! ¡Querer que Dios te dejara donde se duda de él ! ¡Imposible! ¡Aquí en la tierra tu espíritu sucumbía ante la sociedad fría despiadada y cruel! ¡Cómo vivir tú en un mundo donde el yo es el soberano; donde no hay padre, ni hermano, sino inicua vanidad!
¡Donde se pospone todo al lucro y al egoísmo,
¡ Donde el individualismo divide a la sociedad! ¡Tú vivir aquí!, ¡Imposible! Me pareció que por un momento aspiraras el aliento de esta lóbrega región. Mas la expresión de tus ojos demostraba claramente que te hallabas impaciente por salir de tu prisión. ¡Bendita sea la hora que se cumplió tu condena! ¡Tiende tu vuelo, alma buena, bastante sufriste aquí…! Ve a gozar la recompensa de tu vida laboriosa; ¡adiós, alma generosa! Los pobres lloran por ti.
1872
Extraído del libro ” Ramos de violetas”
Amalia Domingo Soler
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DECÁLOGO DE LOS MÉDIUMS
1– RINDE CULTO AL DEBER
No existe la fe constructiva donde falta el respeto al cumplimiento de las obligaciones que nos competen.
2– TRABAJA ESPONÁNEAMENTE.
La mediumnidad es un arado divino al que el óxido de la pereza enmohece y destruye.
3– NO TE CREAS MAYOR NI MENOR
Como los árboles provechosos esparcidos en el suelo, cada talento mediúmnico tiene su utilidad y su expresión.
4– NO ESPERES RECOMPENSAS EN EL MUNDO
Las dádivas del Señor, como lo son el fulgor de las estrellas y la caricia del manantial, la luz de la plegaria y la bendición del coraje, no tienen precio en la Tierra.
5– NO CENTRALICES LA ACCIÓN
Todos los compañeros están llamados a cooperar en el conjunto de las buenas acciones, a fin de que se promuevan a la posición de escogidos para tareas más elevadas.
6– NO TE ENCARCELES EN LA DUDA
El bien, antes de exteriorizarse por intermedio de tal o cual intérprete de la verdad, procede originariamente de Dios.
7–ESTUDIA SIEMPRE
La luz del conocimiento resguardará tu espíritu de las celadas de la ignorancia.
8– NO TE IRRITESCultiva caridad y ternura, comprensión y tolerancia, porque los mensajeros del amor encuentran enormes dificultades para expresarse con certeza a través de un corazón conservado en vinagre.
9– DISCULPA SIN CESAR
El ácido de la crítica no empeora tu realidad, como tampoco la plaga del elogio podría cambiar tu verdadera forma de ser; aunque te incluyan en la categoría de mistificador o embustero olvida la ofensa con que golpean tu rostro, conserva el tesoro de la conciencia limpia y prosigue, convencido de que cada uno percibe la vida según el punto de vista en que se coloca.
10–NO TEMAS A LOS PERSEGUIDORES
Piensa en la humildad del Cristo y recuerda que incluso Él, el ángel con aspecto de hombre, estaba rodeado de adversarios gratuitos y de verdugos crueles, en el momento en que con sudor y lágrimas redactó en la cruz el divino poema de la eterna resurrección.
ANDRÉ. LUIZ
Complemento de la lectura:
Capitulo XXVI. Item 7 Evangelio según el Espiritismo
"Mediumnidad Gratuita"
Los médiums modernos –pues los apóstoles también tenían mediumnidad– han recibido asimismo de Dios un don gratuito: el de ser los intérpretes de los Espíritus, para instruir a los hombres, mostrarles el camino del bien y conducirlos a la fe, y no para venderles palabras que no les pertenecen, dado que estas no son el fruto de sus concepciones o investigaciones, ni de su trabajo personal. Dios quiere que la luz llegue a todos.
No está en sus propósitos que el más pobre quede desheredado y llegue a decir: “No tuve fe porque no he podido pagarla; no tuve el consuelo de recibir el estímulo y los testimonios de afecto de aquellos a quienes lloro, porque soy pobre”.
Por esa razón la mediumnidad no es un privilegio, sino que se la encuentra en todas partes.
Cobrar por ella sería, pues, desviarla de su objetivo providencial.
Libro: El Espíritu de la Verdad
Psicografía:
Francisco Candido Xavier
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