INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Divaldo y Sheila
2.- Evidencias del Más Allá
3.- El problema científico en el Espiritismo
4.- ¿ Alguna vez se comprobó la existencia del Alma ?
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DIVALDO Y SCHEILA
Una pregunta dirigida a un allegado de Divaldo :
Hermana Scheila
He leído recientemente que Divaldo Pereira Franco, además de su inconfundible oratoria y medium psicográfico comprometido con los más altos principios espirituales, también habría sido un médium de efectos físicos, sirviendo como vehículo para la manifestación del Espíritu Scheila en una sesión celebrada en 1977, en el Mansão do Caminho.
• Hasta el día de hoy no sé si eso sea cierto. ¿Es cierto?
Eduardo Loureiro - Campos - Río de Janeiro.
Respondiendo:
Basados en los registros históricos y bibliográficos ampliamente
divulgados de la trayectoria de Divaldo Franco, los hechos reportados en la
noche del 9 de marzo de 1977 están bien documentados en el movimiento
espiritual, sobre todo porque han sido grabados fotográfica y testimonialmente.
Aquí están los detalles que conforman el registro para este
evento:
El contexto y la dirección
La reunión tuvo lugar en el Camino de Redención Centro Espírita,
en Salvador, bajo la dirección de Nilson de Souza Pereira (conocido
cariñosamente como "Tío Nilson"), quien fue el cofundador de la Mansión del Camino y el brazo derecho de Divaldo durante décadas. La presencia de Nilson trajo
una oportunidad de organización y seriedad al experimento.
Fenómenos de Efectos Físicos
Aunque Divaldo Franco es mundialmente reconocido por su psicofonía y oratoria, el comienzo de su mediocridad y ciertos episodios específicos se han visto marcados por los fenómenos de los efectos físicos
Ectoplasmia:
Los registros confirman la externalización del ectoplasma
(sustancia semimaterial) por los orificios naturales del medio, como la boca y
la nariz. Este material es lo que permite la visibilidad y tangibilidad de los
fenómenos a nivel físico.
Entrada (teletransporte):
El fenómeno de las rosas blancas se clasifica como aporte. Según
los informes, las flores no estaban en el medio ambiente y fueron traídas
(materializadas) a través de la espiritualidad para ser dadas como regalos.
La presencia de la hermana Sheila
La mentora espiritual la hermana Sheila es el personaje central
de esta narrativa. En la tradición espiritual, se describe como un espíritu de
gran gentileza, a menudo asociado con la asistencia hospitalaria y la curación.
La ofrenda de rosas es una característica de sus manifestaciones, simboliza la
armonización del medio ambiente y el cuidado de los participantes.
Registros fotográficos
Hay fotos famosas de este evento circulando en obras biográficas
y documentales sobre Divaldo Franco. Estas imágenes muestran el medio en
trance, con la sustancia blanqueada (ectoplasma) visible, y se utilizan como
evidencia documental de aquellos raros momentos en los que realizó en el campo
de los efectos físicos, ya que su misión primaria se consolidó posteriormente
en difusión doctrinaria (psicografía y oratoria).
Estos registros son fundamentales para el estudio de la
fenomenología media, ya que demuestran la versatilidad de las facultades del
médium y la organización del trabajo realizado en la Mansión Camino en esa
década.
Amílcar Lobo
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pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.
carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa en cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, solo por transmisión de pensamiento y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia como el chófer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio como lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible".
- Ángeles Calatayud-
LA CIENCIA DEL ESPÍRITU
«El Espiritismo no viene a destruir la ciencia, sino a darle una nueva dimensión. Es el eslabón perdido que une las leyes de la materia con las leyes de la inteligencia, demostrando que lo invisible no es sobrenatural, sino una parte de la naturaleza que aún no habíamos aprendido a medir.»( A.Kardec)
El problema científico
Kardec examina el problema científico del Espiritismo en los apartados “VII. –La ciencia y el Espiritismo” y “VIII. –Perseverancia y seriedad”, de la “Introducción al Estudio de la Doctrina Espírita”. Veamos un fragmento bastante esclarecedor: “En consecuencia, la ciencia propiamente dicha, como tal, es incompetente para pronunciarse sobre el Espiritismo. No ha de ocuparse de él, y su juicio, sea o no favorable, no pesaría en modo alguno”.
No obstante, Kardec insiste en el carácter científico de la Doctrina. Carácter propio, conforme explica en los apartados que acabamos de mencionar, pues se trata de una ciencia que debe poseer sus propios métodos, puesto que su objetivo no es la materia, sino el Espíritu.
Ahora bien, ¿por qué esa insistencia de Kardec en el carácter científico del Espiritismo? Porque El Libro de los Espíritus vino a inaugurar una nueva era en el estudio de los problemas espirituales. Hasta su publicación, tales cuestiones eran tratadas de un modo empírico o tan sólo fantasioso. Las religiones, con sus intrincados sistemas teológicos, o las órdenes ocultistas, las corporaciones místicas y teosóficas, desplazaban los problemas del Espíritu hacia el terreno del enigma. Para servirnos de las expresiones de San Agustín, el conocimiento humano se dividía en la “iluminación divina” y en la “experiencia”.
El Espiritismo acudió a modificar ese orden de cosas, mostrando la posibilidad de encarar las cuestiones espirituales mediante la experiencia agustiniana, o sea, por medio de la misma razón que aplicamos a los problemas materiales. En tal sentido, El Libro de los Espíritus se presenta como un divisor de aguas. Todo aquello que antes de él integraba el espiritualismo puede ser tildado de “espiritualismo utópico”, y todo lo que viene con él y después de él, siguiendo su línea doctrinaria, de “espiritualismo científico”, conforme hacen los marxistas con el socialismo anterior y posterior a Marx.
Esta es la posición especial de El Libro de los Espíritus en el plano de la cultura espiritual. Con él, el Espíritu y sus problemas han salido del dominio de la abstracción para tornarse accesibles a la investigación racional, e incluso a la indagación experimental. Lo sobrenatural se ha vuelto natural. Todo se ha reducido a una cuestión de conocimiento de las leyes que rigen el Universo.
La tesis spinociana de la imposibilidad del milagro en cuanto violación del orden natural ha venido a comprobarse en sus demostraciones. Y las leyes de ese orden, como vemos en el Capítulo Primero del Libro Tercero, son todas ellas naturales, ya se refieran a las relaciones materiales, ya a las espirituales y morales. Lo sobrenatural no existe si no es para la ignorancia humana de las leyes naturales, visto que el Universo constituye un sistema único y todas sus partes encajan en la gran estructura.
( Tomado del Curso de Espiritismo )
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¿ ALGUNA VEZ SE COMPROBÓ LA EXISTENCIA DEL ALMA?
Fotografía de William Crookes con un Espíritu materializado (Katie King)
En los albores de la investigación parapsíquica y del Espiritismo, se hicieron numerosas fotografías de Entidades espirituales materializadas y como mayor evidencia, si aún cabe, en moldes de parafina y escayola se obtuvieron evidencias palpables como si de huellas se tratase, con formas físicas de estas materializaciones parciales tal como manos, rostros, etc. De lo aquí relatado, cualquiera se puede documentar desempolvando viejos y olvidados libros sobre estos temas en donde aparecen estas fotografías y pruebas obtenidas por la Ciencia en los albores del Espiritismo. Precisamente fue la Ciencia quin lo evidenció y reconoció, cuando precisamente buscaba lo contrario: la mentira y el fraude.
También tenemos evidencias tangibles de su existencia cuando cuando el Espíritu al momento de desencarnar ha podido ser fotografiado en el instante de abandonar el cuerpo bajo forma de una especie de pequeña bruma que sale del cuerpo en el momento que expira la persona al punto de su fallecimiento y después se eleva y aún queda flotando por breve tiempo sobre el mismo.
En Inglaterra el Doctor Duncan McDougall y en Holanda el Dr. Van Zelts, comprobaron en más de noventa casos que en el preciso instante de la muerte, el fallecido experimentaba una repentina pérdida de 20 gramos; ¿ podría ser este el peso del alma?; tal vez. Y es que el alma no solo es energía etérea, sino que , como ya se ha dicho, conforma un cuerpo de una densa energía semi-material, aspecto y forma semejante al cuerpo material de la persona que fallece, y muy sutil como para ser detectada normalmente por la vista ordinaria de los que estamos en este plano material, y menos aún por el tacto, pero sin embargo también este cuerpo, para nosotros tan sutil, está afectado por las leyes físicas, tal como las de la gravedad y el magnetismo.
La existencia del Espíritus o Almas está también más que demostrada y comprobada por las manifestaciones mediúmnicas que evidencian la realidad existencial de los seres espirituales que por este medio se comunican con los seres humanos, así como también por otros fenómenos que la Parapsicología reconoce como “Espíríticos”, o sea, originados por espíritus.
La Ciencia moderna mediante sofisticados sistemas tecnológicos y con carácter experimental, también ha llegado a confirmar su existencia y manifestación, aunque siempre haya sido considerado como algo subjetivo. Ahí tenemos las "Psicofonías" y hasta las imágenes paranormales obtenidas por sistemas tecnológicos como .el Spiriucom y el Vidiucom.
También se puede considerar el alma como una evidencia existencial subjetiva en cada persona, porque sentimos naturalmente como todo no termina con la muerte, y que después de esta vida tiene que existir una continuidad de otra manera; no tendría sentido la existencia si así no fuese. En cualquier caso esta fe natural e innata que nos impele a contemplar la realidad existencial de la vida después de esta vida, es un asidero moral que nos permite superar las pruebas y dificultades de este mundo.
Aun podríamos razonar más al respecto, porque demostrado está, que el nacimiento del ser humano no es un comienzo que parte de cero, pues modernas evidencias e investigaciones científicas acreditan que ya hemos vivido anteriormente en otras existencias, de las que ya traemos muchos conocimientos innatos aprendidos. Por tanto si la existencia de la vida no se ha iniciado con el nacimiento, tampoco se puede pensar que finalice con la muerte del cuerpo.
Tengamos presente que no por ser
personas tenemos un alma; por el
contrario, mejor pensemos todos somos Almas o Espíritus, que ahora tenemos un cuerpo físico durante un tiempo,
durante el que estamos aprendiendo mediante las pruebas de la vida, y que este
cuerpo un día morirá, pero nosotros no, porque somos eternos; ( el espíritu es energía y por definición de la Física, la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma), por lo que tras la muerte
continuaremos existiendo como Almas desencarnadas o Espíritus, aprendiendo en nuevas existencias para seguir evolucionando siempre
hacia estados de perfección más y más amplios, y así será hasta que nuestro Ser
o Alma, ya no necesite de más y de nuevas experiencias en los mundos físicos. Continuaremos avanzando tras nuestra mayor perfección evolutiva en
otros Planos de existencia plena e infinitamente feliz.
José Luis Martín-
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