INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- La soledad del espírita
2.- En la tibieza del corazón ( Saludo matinal)
3.- Los enemigos del Espiritismo
4.-La inamovible verdad de la codificación espírita
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La Soledad del Espírita
Cuando te pregunten qué ideas profesas, no tengas miedo en responder: soy espírita. Porque el espiritismo es la filosofía espiritual más completa y sencilla a un mismo tiempo.
Hablamos del mundo espiritual con naturalidad, los seres de luz no son ángeles sino solo nuestros hermanos espirituales que han avanzado más que nosotros y que nos orientan.
Los médiums no son personas con un don, sino con una facultad para el trabajo de esclarecimiento de quienes no lo tienen tan desarrollado, y no les hace ser seres especiales, sino seres sensibles al mundo espiritual: humanos, de carne y hueso, como todos.
El espiritismo cree en la ciencia y con ella va de la mano, pero no se auto-complace en el materialismo imperante que niega toda existencia espiritual; sabe que el paradigma imperante es ese, y que todo lo que no cuadre bajo esa óptica sencillamente es descartado, dejando por tanto sin explicar mucha varizana de esa muestra. Por lo que estamos abiertos a todas las investigaciones serias que tengan en cuenta la existencia del espíritu.
Tampoco somos fanáticos de la religión, pues respetándolas todas, no concebimos ese camino sino como vía hacia Dios, sin dogmas, ni catecismos, ni jerarquía de deidades o santos. Somos seres divinos y hacia ese Ser evolucionamos sin llegar todavía a comprenderlo, pues nos falta un sentido.
Por eso, a veces el espírita, parece un ser solitario en medio de tantas tendencias, pero no lo es, porque es un ser en búsqueda constante de sí mismo; abierto a todas las ideas, pero sin realizar mezclas innecesarias que tienen más de corteza que de auténtica y espontánea naturalidad.
«Conocerás al verdadero espírita por su renovación moral cada día».
Por Jesús Gutierrez Lucas
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En la tibieza del corazón
Saludo matinal
Queridos amigos, hola buenos días, son muchos los hermanos que entretenidos son indiferentes a la palabra del Señor, el Evangelio es para ellos letra muerta, se acomodaron en la silla de la indiferencia y escuchan muy de lejos la llamada dela espiritualidad. Bien es verdad que muchos parecen estar en un desierto de arena, donde nada hay al frente, solo el azul del cielo y la arena, son almas que se paralizaron, se encerraron en sí mismas y nada les atrae de lo que pueda haber en el exterior.
Hay muchas angustias en la Tierra, muchos problemas de relaciones entre los hombres. Parece que vivimos en un desierto árido, vacío de valores morales, abrasados por el sol del egoísmo que está en los corazones. Aun, no todo está perdido. Hay oasis verdes sustentados por compañeros dedicados que distribuyen abundantemente el agua bendecida del confort y de la paz. Están los tibios de corazón, que son aquellos que dicen que son, pero en realidad no lo son. Se los conoce como los profesantes. Son ese tipo de personas que de labios para afuera dicen que han recibido a Cristo como Salvador, pero sus vidas no muestran que Cristo esté en ellos. A lo mejor no andan matando gente ni robando ni adulterando, etc. Pero viven para ellos mismos, mas no para quien murió y resucitó por ellos. Ellos en realidad no desean la Palabra de Dios, ¡la cual es necesaria para el crecimiento espiritual (1 Pedro 2:2)! No se mantienen firmes en la enseñanza de los apóstoles ni en la comunión, ni tampoco en la oración (Hechos 2:42). Ellos obedecen de pensamiento, palabra y obra sólo cuando les conviene. Cuando no es conveniente obedecer, no lo hacen. En otras palabras, ellos están comprometidos solamente hasta el grado de interés de su propia conveniencia, la cual cambia constantemente. Su temperatura espiritual es tibia – algunas veces caliente y otras veces fría, pero nunca establemente ni la una ni la otra. Lo asombroso de los tibios es que no se dan cuenta de su necesidad o del peligro en el que están. En su condición espiritual infeliz, miserable, pobre, ciega y desnuda, ellos piensan que no les hace falta nada. ¡Tan engañados están! Por lo tanto, la necesidad vital de cambiar está escondida de sus ojos enceguecidos y no constituye la prioridad que debería constituir. Imagínese estar en tal peligro espiritual y pensar que todo está bien. Esto es, de hecho, una realidad para muchas personas en nuestros tiempos modernos. El hombre es señor de su propio destino. Las influencias más serias que vengan a sufrir se condicionan a su propia voluntad…Por eso nosotros aún estamos a tiempo de azotar nuestro espíritu y forzarlo a trabajar en la viña del Señor, donde el salario es seguro y justo, y donde los bienes que obtenemos espiritualmente no se perderán y si se aumentaran con el esfuerzo por progresar día a día. Por eso el lema es el siguiente: ¡Piensa en el Bien! ¡Practica el Bien! ¡Vivir el Bien! En el ejercicio de la Fraternidad, bajo la inspiración del Evangelio, es difícil definir donde termina la energía y comienza la agresividad, donde la palabra disciplinada es sustituida por la rudeza verbal, principalmente delante de criaturas que se muestran inconvenientes e inoportunas. Entre el ideal cristiano y la vivencia de las lecciones de Jesús, hay largos caminos para ser recorridos… Aprender, en cualquier edad, es el camino mágico de realizaciones gloriosas. Quien lo hace con perseverancia, sigue adelante, mejorando siempre, sin cansarse nunca. El conocimiento espírita es una bendición de esclarecimiento y orientación, amenizando las amarguras de la existencia humana y estimulándonos al movimiento por la Fraternidad, donde cogemos bendiciones de las flores de la Esperanza y frutos dadivosos de trabajo ennoblecedor… Pero representa también, intransferibles aumentos de responsabilidad en el campo del perfeccionamiento individual, partiendo del principio evangélico de que mucho será pedido a aquel que mucho recibió. La oportunidad surge a cada hora y hay una fórmula infalible que nos permitirá aprovechar la enseñanza de servir, enseñada por Jesús hace dos mil años: coloquémonos en el lugar de aquellos que nos rodean y sabremos hacer por ellos exactamente lo que nos gustaría recibir en idéntica situación.
Amigos os deseo una feliz jornada y que Dios os bendiga
- Merchita-
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LOS ENEMIGOS DEL ESPIRITISMO
Desgraciadamente, ellos existen y están por todas partes.
En el hogar, cuando uno de los cónyuges agrede la creencia religiosa del otro, perturbando, hasta la prohibición, el ejercicio espontáneo de la fe espírita. En la familia, cuando parientes fustigan al familiar interesado en el conocimiento espiritual más amplio, que el Espiritismo ofrece. En el templo, cuando líderes de otras religiones califican de demoníacos a los seguidores de Allan Kardec, tomándolos por instrumentos del mal y de la impostura. En la academia, cuando científicos orgullosamente rechazan los principios espíritas, remitiéndolos al territorio de la ignorancia.
En la universidad, cuando doctores arrogantes desprecian las lecciones doctrinarias, catalogándolas como supersticiones. En la vía pública y en el trabajo, cuando el compañero, que cree en los Espíritus, es blanco de cuchicheos y risas disfrazadas. En la escuela, cuando profesor y alumno, dedicados a la causa espiritista, reciben el desdén de colegas y maestros. En la reunión social, cuando el hermano comprometido con la renovación interior y refractario a los excesos de la ocasión, es tenido como lunático. En el club, cuando médiums y adoctrinadores idóneos son temas de conversaciones y referencias desairadas. En los medios de comunicación de masas, cuando la Doctrina Espírita sufre el ataque de redactores malintencionados o es motivo de representaciones humorísticas vulgares por parte de comediantes irrespetuosos.
El Espiritismo es derrotero seguro para la transformación moral, contrariando la tendencia hacia los intereses y ventajas inmediatos. Abrazando el ideal espírita, no espere un camino sin obstáculos, ni imagine el reconocimiento de los demás a su esfuerzo de reforma íntima. Conténtese con la certeza del amparo constante de Jesús y si, en las tribulaciones de la lucha renovadora, usted anhela tener paz en el corazón, recuerde las significativas palabras del Maestro Divino a los discípulos atentos:
– Mi paz os doy, no la paz del mundo.
(Página psicografiada por Antonio Baduy Filho, en el Culto del Evangelio del Sanatorio Espírita José Dias Machado, en la mañana del día 07/05/00, en Ituiutaba, Minas Gerais, Brasil).
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LA INAMOVIBLE VERDAD DE
LA CODIFICACIÓN ESPÍRITA
Supongamos, pues, que ciertos Espíritus quieran dictar, bajo cualquier título, un libro en sentido contrario; supongamos inclusive que con una intención hostil, y con el objetivo de desacreditar la doctrina, en donde la malevolencia suscitase comunicaciones apócrifas; ¿ qué influencia podrían tener estos escritos, si son desmentidos, por todas partes por los Espíritus?
Es menester asegurarse de la adhesión de estos últimos antes de
lanzar un sistema en su nombre. Del sistema de uno sólo al sistema de todos, hay la misma distancia que de la unidad al infinito. ¿Qué pueden todos los argumentos de los detractores sobre la opinión de las masas, cuando millares de voces amigas, partidas del espacio, vienen de todas partes del Universo y en el seno de cada familia los atacan vivamente? La experiencia, con respecto a este asunto, ¿no ha confirmado ya la teoría? ¿En qué se tornaron todas esas publicaciones que, supuestamente, debían aniquilar al Espiritismo? ¿Cuál es la que tan siquiera le ha detenido su marcha? Hasta hoy no se había mirado esta cuestión bajo este punto de vista, uno de los más graves, sin duda; cada uno contó consigo mismo, pero sin contar con los Espíritus.
lanzar un sistema en su nombre. Del sistema de uno sólo al sistema de todos, hay la misma distancia que de la unidad al infinito. ¿Qué pueden todos los argumentos de los detractores sobre la opinión de las masas, cuando millares de voces amigas, partidas del espacio, vienen de todas partes del Universo y en el seno de cada familia los atacan vivamente? La experiencia, con respecto a este asunto, ¿no ha confirmado ya la teoría? ¿En qué se tornaron todas esas publicaciones que, supuestamente, debían aniquilar al Espiritismo? ¿Cuál es la que tan siquiera le ha detenido su marcha? Hasta hoy no se había mirado esta cuestión bajo este punto de vista, uno de los más graves, sin duda; cada uno contó consigo mismo, pero sin contar con los Espíritus.
El principio de la concordancia es, además, una garantía contra las alteraciones que podrían infligir al Espiritismo las sectas que quisieran apoderarse de él en provecho suyo y acomodarlo a su manera. Quién intentase desviarlo de su objetivo providencial, fracasaría, por la sencilla razón de que los Espíritus con la universalidad de su enseñanza, harán caer toda modificación que se aparte de la verdad.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO
ALLAN KARDEC.
ALLAN KARDEC.
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