RELATADO POR DIVALDO P. FRANCO
Lo que voy a contarles ocurrió hace años.
Cuando tenía más tiempo cuidaba a personas moribundas.
Hoy Mansão do Caminho es una miniciudad, atendemos a más de 5
mil personas todos los días. Solamente niños hay 3.500mil, desde la maternidad
hasta la secundaria, y dentro de unos años tendremos una universidad.
Un día alguien llamó a la puerta de nuestra casa en Mansão do
Caminho. Era una señora mayor que se estaba muriendo y vivía allí en mi barrio.
Esta señora administraba pases de sanación espiritual. Estaba muriendo de
tuberculosis.
Ella me dijo: - Me estoy muriendo Divaldo, pero antes necesito
contarte mis secretos.
Nunca le pregunto nada a nadie, soy muy cuidadoso porque no sé
por lo que está pasando la persona.
- Tengo un hijo y hoy es médico.
Mi hijo vendrá aquí para saber lo que te dije antes de morir.
Pero te voy a pedir que no le cuentes nada.
Estaba pasando por muchas dificultades y me vendí a alguien por
un plato de comida. Quedé embarazada en ese único encuentro.
Cuando le dije al hombre que estaba embarazada, él me dijo que
no era suyo y me dejó.
Elegí criar a mi hijo sola; trabajé lavando ropa para familias.
Mi hijo quería estudiar medicina, y para ayudarlo vendí comida
en la calle. Un día, su profesor universitario compró la comida que yo vendía.
Se hizo cliente, un amigo, así que le pedí que diera una oportunidad laboral en
la clínica para mi hijo, y él dio.
Ahorré dinero para comprarme un vestido rojo porque soñaba con
usarlo en la graduación de mi hijo, compré también el anillo de graduación para
él.
Un día antes de la graduación Él vino y me dijo que tenía dos
cosas que decirme.
- Quiero pedirte que no vayas en mi graduación.
- ¿Pero por qué?
- Debido a las condiciones sociales y raciales, alguien podría
decir algo que podría lastimarte. ¿Te importaría si te pido que no vayas?
- No me molesta ,está todo bien. Estoy aquí para ayudarte.
- Voy con mi nueva novia y ella entrará conmigo.
Vi que mi hijo se avergonzaba de mí, sentí un dolor en el pecho,
parecía un ataque al corazón.
- Te voy a pedir otra cosa, si te enfermas no vengas a mi
consultorio. El padre de mi futura esposa es dueño de la propiedad y yo seré
quien la herede; me casaré con su hija, no quiero que vayas al consultorio
porque la gente allí es diferente. Si necesitas algo llama a la clínica.
Él me dio el número de la clínica; estaba en una tarjeta, pero
soy analfabeta y no sé leer y él lo sabe.
Antes de irse me dijo:
- Ya conseguí lo que necesitaba; las cosas que sobraron dáselo a
estos pobres. No vuelvo más a este barrio.
Y nunca más regresó. Me entero de él por amigos; me traen
periódicos con su foto y los conservo. No sé leer, pero los conservo porque
tienen sus fotos.
Él vendrá aquí, Divaldo. Dile que lo amo más allá de la muerte.
La mujer sufrió una hemoptisis y murió frente a mí, en mis
brazos.
Pasó una semana y estaba recibiendo la gente en Mansão do
Caminho, miré la fila y allí estaba él.
Él se acercó a mí y me dijo:
- Divaldo, me enteré de que una señora vino a verte; falleció
hace unos días. Es una conocida de mi familia. Quería saber qué te dijo.
- ¿Cuál es tu relación con ella?
- Ninguna.
- Entonces no voy a decir. Recuerdo que me dije a mí mismo:
¡éste sí que pagará!
Al día siguiente regresó y me hizo la misma pregunta.
Y le dije: "¡Tu eres el hijo de esa mujer! Tengo una vida
pública y conozco a mucha gente. Tu madre es una de esas almas nobles, una de
las damas más honorables que he conocido.
Mientras estoy hablando veo el espíritu de su madre entrar por
la puerta llorando mucho y lo abrazó. Ella estaba desesperada y me dijo:
- ¡Divaldo, dile que lo quiero mucho, lo amo mucho! ¡Por favor!
Tu madre me dijo que tu cambiaste mucho después de casarte y que
su suegro tuvo algunos problemas de salud.
Se quedó en silencio un rato y me preguntó:
- En la Doctrina Espírita que usted predica, ¿hay perdón?
- Respondí que nuestra vida es un acto eterno de perdón.
- Yo era un hijo terrible, me avergonzaba de mi madre. Siempre
sentí un tremendo resentimiento hacia ella, una amargura por haber sido su
hijo.
- Son ilusiones, amigo mío. Hoy ella está en el Reino de los
Cielos, y hoy tu estás aquí en una situación difícil.
- ¿Hay algo que pueda hacer para redimirme?
- El terreno está allí; tu podrías construir una clínica y
honrarla bautizándola con su nombre. Y una vez a la semana va a ayudar a los
pobres, pero dijiste que no volverías más allí porque tus clientes eran de un
nivel diferente.
-¿Pero eso me redime?
- Sí.
Fuimos al terreno donde estaba la casa. Nilson también fue,
Nilson era arquitecto. Ella me había pedido que quemara la casa para que no se
propagaran las enfermedades; era una casa hecha de bambú y barro.
Él construyó la clínica y con el tiempo se hizo conocido como el
médico de los miserables. Cerró su clínica particular y se dedicó
exclusivamente a ese lugar, el lugar donde dijo que nunca más volvería,
precisamente en el mismo lugar de su antigua casa.
Él era mayor que yo y continuó atendiendo los pobres que no
tenían nada hasta el último día de su desencarnación.
Así que, queridos amigos, esta es la luz en la oscuridad, la luz
del amor en la oscuridad...
Ésta es la caridad enseñada por Jesús."
Divaldo Franco, resumen de su Conferencia de Octubre de 2021.
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APARICIONES O ALUCINACIONES EN PACIENTES TERMINALES
La variable encontrada más frecuentemente en mis estudios fue la de pacientes moribundos que veían personas que no podían ver quienes le rodeaban. En el estudio piloto Osis descubrió que esas alucinaciones podían ser de tres tipos:
1.- Enmarañadas, confusas, no relacionadas con el aquí y el ahora.
2.- Coherentes y preocupadas con los temas de esta vida.
3,. Coherentes y preocupadas por la situación del moribundo, como una transferencia a una existencia post-mortem.
Las alucinaciones confusas no tuvieron más valor para nuestro estudio. Las alucinaciones coherentes de personas, cuyo contenido no tenía que ver con la situación del moribundo fueron importantes para la comparación con el tipo de experiencia orientado hacia la otra vida. Tales alucinaciones pueden subdividirse en dos categorías:
1.- Una especie de sueño despierto, como cuando un aldeano de la India pensó que estaba siendo perseguido y atacado por su acreedor, el señor de la tierra.
2,. Recuerdos vividos del pasado, como cuando un antiguo oficial de la marina recordaba que pilotaba un acorazado por el río Hudson.
La recreación de recuerdos, por el contrario que las otras experiencias alucinatorias, no constituye una nueva creación de imágenes, no suelen se comparables, por tanto, con las otras alucinaciones, por ejemplo, no hay propósito expresado en años, que no se relaciones con el aquí y el ahora del paciente. La mayor parte de nuestras comparaciones, dejando aparte los recuerdos vividos, estarán realizadas entre las experiencias de apariciones orientadas hacia este mundo y las orientadas hacia el otro.
En muchos ejemplos que nos fueron dados por los encuestados, las alucinaciones no solo eran consistentes y apropiadas a la situación del moribundo, sino que también mostraban características que parecían cuadrar con la estructura de la hipótesis de la supervivencia post mortem. He aquí un caso típico:
" No dijo una palabra, pero la vi sonreír y mirar a algo o alguien que no estaba allí. Antes de eso se había encontrado muy mal. Después me dijo que había visto a su hermana (muerta) que venía a buscarla. Comprendía que iba a morir, pero no le preocupaba. Aquello ( el ver a su hermana muerta), la alivió. Había sido una experiencia agradable".
Hablamos de experiencias cuando el paciente "ve" en una "alucinación" relacionada con la vida en el "más allá", una especie de mensajero del otro mundo. Quizás alucinación no sea la palabra correcta, porque existe la posibilidad de que se tratara de la percepción real de una persona muerta, que en un sentido o en otro, estaba presente. Por ejemplo, un encuestado estaba convencido de que la siguiente visión de un niño de dos años y medio era algo más que una alucinación, pues este era demasiado joven para tener una percepción de la muerte.
"Estaba tendido, muy tranquilo. Se sentó, extendió sus brazos diciendo "Mamá", y cayó hacia atrás, muerto."
La madre de aquel niño había muerto cuando él tenía dos años y no mostró ningún comportamiento similar antes del incidente citado, es decir, antes del momento previo a su muerte. No es necesario decir que un solo caso no es una evidencia definitiva a favor de una hipótesis de la otra vida. Sin embargo tales casos nos suministran un material valioso, del que tras un minucioso análisis, puede resultar una evidencia mayor, a favor o en contra de la supervivencia.
- Estudio realizado por el Dr. Karlis Osis- ( Tomado de "Lo que vieron a la hora de la muerte)
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