INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Exhortación al amor
2.- Amor y cura
3.- La creencia y la comprensión
4.- Salud y equilibrio
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Exhortación al Amor
Todos vosotros, que tenéis la honra de conocer el Evangelio de Jesús, parad por un momento y reflexionad. La vida tiene un sentido ético-moral de profundidad. El fenómeno vegetativo pertenece a la organización material.
Somos seres inmortales, incluso cuando la desencarnación posterga el momento de la llegada, anuncia que después vendrá más, y arrebatándonos para el país de la conciencia libre, ese ser angélico que es la muerte libertadora, hará que, en el examen de conciencia repasemos nuestros actos pasados en una maravillosa manifestación de recuerdos que nos darán la plenitud o el tormento.
¡Hijos del alma! Tenéis conocimiento de los valores de la vida.
No os encontráis en el planeta terrestre por capricho del acaso, sino, gracias a una Causa consciente, que es la Divinidad, y os creó para la gloria estelar.
Si camináis por las intransitables estradas del mundo bajo lluvias de dolores bendecidlas; si marcháis sobre pedruscos y tenéis los pies acribillados de espinos, bendecid el dolor, agradeced a Dios la dádiva de la purificación espiritual. Nascisteis para la gloria de vuestra existencia.
Amad cuanto podáis, amad un grano de arena que puede reflejar una estrella o la luna en gran plenilunio; servid, porque el servicio es característica de la inteligencia, desde los fenómenos más primarios de la domesticación hasta los más sublimes de la integración de la criatura con el Creador.
El servicio es la paz de Dios dislocándose, desdoblándose para el reino de los Cielos. Id hacia vuestros hogares y llevad la certeza de que vuestra vida debe experimentar ese profundo cambio hacia el amor, hacia la verdad, hacia la Vida en sí misma.
En nombre de vuestros Espíritus guías y de las Entidades venerables que aquí están con nosotros, de los Espíritus espíritas, rogamos a Dios que os bendiga, que nos proteja, con los mejores deseos de ternura y paz.
Del servidor humildísimo y paternal de siempre,
Bezerra de Menezes.
AMOR Y CURA
El amor es tan poderoso que ni siquiera la muerte lo interrumpe. Por el contrario, hace que todos aquellos que desencarnan, después del despertar feliz, al darse cuenta de que la vida prosigue, retornen dichosos para hablar de su resurrección y su alegría, o para advertir sobre los sufrimientos con que se topan como consecuencia de la conducta insana, de los errores cometidos o de las difíciles situaciones generadas, que aguardan la debida reparación.
Sólo el amor puede proporcionar ese maravilloso fenómeno de intercambio entre aquellos que partieron y los demás, que quedaron en la retaguardia, la mayoría de las veces ignorando los acontecimientos que tienen lugar después de la tumba.
¡Cómo no hacer mención de Jesús, que retornó para consolar a sus compañeros temerosos y desmoralizados, y a su madre nostálgica, confirmando las afirmaciones de que la vida es eterna!
El apóstol Pablo sostenía que si no se hubiese producido la resurrección del Maestro, todo su mensaje carecería de autenticidad.
Después de haber soportado burlas, persecución, traición, negaciones, juicios arbitrarios, dilaceraciones insoportables, cargando su propia cruz hasta la muerte infamante, Él retornó jubiloso, como una madrugada incomparable después de la noche tormentosa, para demostrar la excelencia de su amor por los que quedaron y por todas las criaturas del futuro.
Esplendoroso y triunfal, saludable y dichoso, regresó entonando
su inconfundible himno de amor.
Hasta tanto no se alcance ese amor incomparable, se puede y se debe amar dentro de las propias limitaciones, creciendo a medida que las experiencias de la actitud asumida amplíen el círculo, que incluirá a los más distantes, a los más difíciles, a los enfermos del alma...
Amar las enfermedades es la manera de develar su significado, de descubrir lo que desean decir, cuál es la orientación que tienen, la advertencia con que están revestidas para que se eviten daños mucho más graves con posterioridad.
De tal modo, se vuelven menos dolorosas y más naturales, y al ser envueltas por ondas de ternura y de compasión, no tendrán el carácter punitivo que se les atribuye ni la función destructiva que se le confieren.
El amor se conmueve ante todo cuanto ocurre, sin que se convierta en necedad. Sucede que su dimensión de entendimiento se amplía, ayudánlo a descubrir todo aquello que carecía de sentido, lo que entonces adquiere significado.
En el lecho de muerte, el amor complace al paciente que se encuentra desolado, ofreciéndole la certeza de que no va a ser olvidado, de la gratitud que se siente como resultado de la convivencia experimentada, como también de la certeza de que pronto, aquel que quedó seguirá ese mismo rumbo, donde será aguardado para una efusión de júbilo sin límites...
Son muchos los milagros del amor: desde los poco menos que desapercibidos y renovadores, hasta los grandiosos logros.
Cuando alguien ama y pretende ampliar ese amor, se olvida de sí mismo, cambia el rumbo y supera las dimensiones relativas de tiempo y de espacio, para proyectarse hasta los más difíciles reductos y a las mayores
distancias, dónde obra con esmero.
DIVALDO P. FRANCO/JUANA DE ÁNGELIS
Del Libro: "FILÓN DE AMOR"
Las creencias que no se apoyan en evidencias suelen estar ligadas a emociones profundas como el miedo, la identidad, la pertenencia o la necesidad de certezas en un mundo complejo. Cuando una idea cumple esa función emocional, los datos por sí solos rara vez son suficientes para cambiarla. No es una cuestión de falta de inteligencia, sino de cómo funciona el cerebro humano al proteger aquello que le da sentido y seguridad.
SALUD Y EQUILIBRIO
Para garantizar salud y equilibrio, prométase a usted mismo:
1- Colocarse bajo los designios de Dios, cada día, a través de la oración, y sustentar la conciencia tranquila, preservándose contra ideas de culpa.
2- Dar lo mejor de sí mismo en lo que esté haciendo.
3- Mantener el corazón y la mente, actitud y palabra, actos y modos en la inspiración constante del bien.
4– Servir desinteresadamente a los semejantes, cuando esté al alcance de sus fuerzas.
5- Regocijarse con la felicidad del prójimo.
6- Olvidar conversaciones y opiniones de carácter negativo que haya leído o escuchado.
7- Acrecentar por lo menos con un poco más de alegría y esperanza a toda persona con quien estuviera en contacto.
8- Admirar las cualidades nobles de aquellos con quien conviva, estimulándolos a desenvolverlas.
9- Olvidar los motivos de queja, sean cuales fueran.
10- Vivir trabajando y estudiando, actuando y construyendo, en el propio perfeccionamiento y en la propia corrección, de tal modo que no se vea capaz de encontrar las fallas probables y los posibles errores de los otros.
Espíritu: ANDRÉ LUIZ
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