lunes, 26 de enero de 2026

Doctrina espírita: Medicamento saludables para el alma

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El Espiritismo y el Evangelio ( 2ª Parte)

2.-  Desde el deseo animal hasta la razón humana

3.- Olvido del pasado

4.- Doctrina espírita: Medicamento saludables para el alma

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EL ESPIRITISMO Y EL EVANGELIO             ( 2ª Parte)

                                                             

Dios, que envió a Cristo para salvar a los hombres, probando de este modo su amor hacia sus criaturas, ¿las hubiera dejado sin protección? Sin ninguna duda, Cristo es el divino Mesías, enviado para enseñar a los hombres la verdad y mostrarles el buen camino. Pero sólo desde que él vino, imaginen el número de los que han podido oír su palabra de verdad Cuántos han muerto y cuántos morirán sin conocerla! Y entre los que la conocen, ¿ cuántos son los que la ponen en práctica?

¿Por qué Dios, en su cuidado por la salvación de sus hijos, no les enviaría otros mensajeros, que viniendo a la tierra, penetrando en los más humildes aposentos, dirigiéndose a los grandes y a los pequeños, a los sabios y a los ignorantes, a los incrédulos y a los creyentes, enseñaran la verdad a los que no la conocen, la hicieran comprender a los que no la comprenden, y suplieran con su enseñanza  directa múltiple la insuficiencia de la propagación del Evangelio y apresuraran el advenimiento del reino de Dios? Y cuando estos mensajeros llegan en masas innumerables, abriendo los ojos a los ciegos, convirtiendo a los impíos, curando a los enfermos, consolando a los afligidos, a ejemplo de Jesús, vosotros los rechazáis, y repudiáis el bien que hacen diciendo que son los demonios! Tal era también el lenguaje de los fariseos respecto de Jesús, porque ellos también decían que hacía el bien por el poder del diablo.

¿Qué les respondió? “Reconoced el árbol por su fruto. Un mal árbol no puede dar buenos frutos.” Pero para ellos, los frutos producidos por Jesús eran malos, porque venía a destruir los abusos y a proclamar la libertad que debía arruinar su autoridad. Si hubiera venido a lisonjear su orgullo, a sancionar sus prevaricaciones y a sostener su poder, hubiera sido a sus ojos el Mesías esperado por los judíos.

Él estaba solo, era pobre y débil. Le hicieron perecer y creyeron matar su palabra. Pero su palabra era divina y le ha sobrevivido. Sin embargo, se ha propagado con lentitud, y después de20siglos, apenas es conocida de la décima parte del género humano. Y cismas numerosos han estallado en el seno mismo de sus discípulos. Entonces Dios, en su misericordia, envía los espíritus a confirmarla, completarla, ponerla al alcance de todos y derramarla por toda la Tierra. Pero los espíritus no están encarnados en un solo hombre, cuya voz hubiera sido limitada.

Son innumerables, van por todas partes y no se les puede coger. Y éste es el motivo de su enseñanza, que se extiende con la rapidez del relámpago. Hablan al corazón y a la razón. He aquí por qué los más humildes las comprenden. ¿No es indigno de los celestes mensajeros,decir ustedes, el transmitir sus instrucciones por un medio tan vulgar como es el de las mesas parlantes? ¿No es ultrajarles suponer que se divierten en trivialidades, dejando su brillante morada para ponerse a disposición del primero que los llama?” ¿Jesús no dejó la morada de su Padre para nacer en un establo? Por otra parte, dóndese ha vistovisto nunca que el Espiritismo atribuya las cosas triviales a los espíritus superiores?

Por el contrario, dice que las cosas vulgares son producto de espíritus vulgares. Pero no porque sean vulgares han dejado de afectar las imaginaciones, sirviendo para probar la existencia del mundo espiritual y demostrando que este mundo es otra cosa distinta de lo que se creía. Esto en el principio era un medio sencillo como todo lo que empieza. Pero el árbol, aunque salido de un pequeño grano, no por eso, más tarde, ha dejado de extender muy lejos su ramaje.

¿Quién hubiera creído que del miserable pesebre de Belén saldría un día la palabra que debía conmover al mundo? Cristo es el Mesías divino, esto es indudable. Su palabra es la verdad, también es muy cierto. La religión fundada sobre esta palabra será inquebrantable, esto es la realidad. Pero con la condición de que siga y practique su sublime doctrina y no haga de un Dios justo y bueno, tal como él nos lo reveló, un Dios parcial, vengativo y despiadado.

-Divulgación espírita-

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DESDE EL DESEO ANIMAL HASTA LA RAZÓN HUMANA

                                         

Yace latente en el hombre un instinto poderoso, capaz de ayudarle y también de perjudicarle, el cual se encuentra inherente en él, pues procede de su paso por el reino animal. En caso de que el hombre se dejase llevar exclusivamente por el instinto, su vida física sería igual que la del animal. Saciaría sus apetitos de comida, bebida y placer sexual, terminando aquí su función en la Tierra.

  También corresponden al instinto los odios y pasiones que actúan como respuesta a un estímulo de inferioridad, tal como la envidia o los sentimientos de culpa. Queremos decir con esto que las fajas vibratorias inferiores al hombre, corresponden aún al paso del reino animal al reino hominal. Detectar estos predominios del instinto sobre la razón debe ser vuestra primera tarea, para su posterior corrección. El odio debe dejar paso al amor y la pasión sexual a la fidelidad conyugal. Saciar los apetitos inferiores no debe ser el fin exclusivo del hombre, sino que este debe proponerse conquistas más elevadas en los campos intelectual y moral.

No obstante, no intentéis tampoco de poner freno al instinto de los demás, pues solo conseguiréis crear frustración y desánimo a vuestro paso. Estimulad el amor al trabajo intelectual y al estudio espiritual como primer método para el cultivo de la inteligencia y el surgimiento de la razón. Tampoco desdeñéis el aprendizaje obtenido en el reino animal durante vuestro aprendizaje evolutivo, pues os ha sido útil hasta ahora. Por el contrario, aprended a amar y a ayudar a los seres que se encuentran actualmente en esta fase de su evolución, para que sientan la influencia de Dios a través de vosotros.

Si queréis una práctica que os ayude a desarrollar vuestro razonamiento, haced como los hindúes, que dedican unos minutos cada día a dejar la mente en blanco, totalmente libre de preocupaciones y de materia mental exterior, Aprenden a desarrollar su propia energía mental, sintiéndose integrados en el "Todo", en la creación. Al dejar la mente en blanco se conectan con la Conciencia Universal o Dios, nutriéndose del pan espiritual que se encuentra en los Planos de la Paz. Esta práctica les deja el cerebro espiritual libre de la materia grisácea que tan frecuentemente se encuentra hoy en día en la Tierra, y la cual es portadora de la mayoría de ansiedades y perturbaciones que afligen a la Criatura Humana. Una mente sana e higienizada a diario por esta práctica o por la lectura edificante, siempre estará mucho más fuerte para resistir el ataque de los seres infelices que os rodean, ya en el plano físico como en el espiritual . Una vez la mente se libere de las preocupaciones, estará lista para recibir los tesoros del Amor y del Conocimiento. Cuando se atesoran el Amor y el Conocimiento suficientes de las leyes superiores, el instinto no tiene ya ningún predominio sobre la criatura humana, pasando a formar parte del inconsciente del ser, como una conquista ya realizada.

-David Estany Prim. de su libro "Las facultades del espíritu"-

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                               OLVIDO DEL PASADO 

PREGUNTA- No me explico cómo puede aprovecharse el hombre de la experiencia adquirida en las anteriores existencias si no conserva el recuerdo de las mismas; porque, desde el momento que no las recuerda, cada existencia viene a ser como la primera, lo cual equivale a empezar siempre. Supongamos que al despertarnos cada día perdiésemos la memoria de lo que habíamos hecho en el anterior. Es indudable que no estaríamos más adelantados a los sesenta que a los diez años, mientras que recordando nuestras faltas, nuestras fragilidades y los castigos recibidos, procuraríamos no volver a incurrir en ellas. Sirviéndome de la comparación hecha por usted del hombre en la Tierra con el alumno de un colegio, no comprendería que este último pudiese aprovechar las lecciones del quinto año, por ejemplo, si no recordase las aprendidas en el cuarto. Estas soluciones de continuidad en la vida del espíritu interrumpen todas las relaciones, haciendo de él un ser nuevo hasta cierto punto, de donde puede concluirse que nuestros pensamientos mueren en cada existencia, para renacer sin conciencia de lo que hemos sido. Esto es una especie de anonadamiento. 

RESPUESTA DE A.K. - De cuestión en cuestión me conducirá usted a hacer un curso completo de Espiritismo. Todas las objeciones que usted hace son naturales en el que nada sabe en este asunto, y que encontraría, en un estudio profundo, una solución mucho más explícita que la que puedo dar en una explicación sumaria, que por si misma debe provocar incesantemente nuevas cuestiones. 

Todo se encadena en el Espiritismo, y cuando se estudia el conjunto, se 
ve que los principios se desprenden los unos de los otros apoyándose mutuamente, y lo que parecía entonces una anomalía contraria a la justicia de Dios, parece completamente natural y viene en confirmación de esa sabiduría y de esa justicia. 

Tal es el problema del olvido del pasado que se relaciona con cuestiones de igual 

importancia, por lo cual no haré más que desbrozarle. 

Si a cada nueva existencia se corre un velo sobre el pasado, nada pierde el espíritu de lo que ha adquirido en aquél; olvida únicamente la manera como lo ha adquirido.

Sirviéndome 
de la comparación del alumno, poco le importa recordar dónde, cómo y con qué profesores cursó el cuarto año, si, al entrar en el quinto, sabe lo que se aprende en el cuarto. ¿Qué le importa saber que fue castigado por su pereza o por su insubordinación, si tales castigos le han hecho estudioso y dócil? De este modo, el hombre, al reencarnarse, trae instintivamente y como ideas innatas lo que ha adquirido en ciencia y en moralidad. Digo en moralidad, porque si durante una existencia se ha mejorado, si ha aprovechado las lecciones de la experiencia, cuando se reencarne será instintivamente mejor; su espíritu, robustecido en la escuela del sufrimiento y del trabajo, tendrá más solidez; lejos de tener que empezar, posee un abundante fondo, en el que se apoya para adquirir más y más. 
La segunda parte de su objeción, respecto del anonadamiento del pensamiento, no es menos infundada, porque semejante olvido sólo tiene lugar durante la vida corporal. Al dejarla, el espíritu recobra el recuerdo del pasado: puede entonces juzgar del camino recorrido y del que aún le falta recorrer; de modo que no hay solución de continuidad en la vida espiritual, que es la normal del espíritu. 

El olvido temporal es un beneficio de la providencia, ya que la experiencia se adquiere a 
menudo por rudas pruebas y expiaciones terribles, cuyo recuerdo sería muy penoso, viniendo a juntarse a las angustias de las tribulaciones de la vida presente. Si parecen largos los sufrimientos de la vida, ¿qué no parecerían si se aumentase su duración con el recuerdo de los sufrimientos del pasado? Usted, por ejemplo, caballero, es hoy un hombre honrado, pero acaso lo debe a los rudos castigos sufridos por faltas que hoy repugnarían a su conciencia; ¿le gustaría a usted recordar el haber sido ahorcado alguna vez? ¿No le perseguiría constantemente la vergüenza, pensando que el mundo sabe el mal por usted 
cometido? ¿Qué le importa a usted lo que haya podido hacer y lo que haya sufrido para expiarlo, si es usted actualmente un hombre apreciable? A los ojos del mundo, es usted un nuevo hombre. A los de Dios, un espíritu rehabilitado. Libre del recuerdo de un pasado importuno, obra con más libertad; la vida actual es un nuevo punto de partida; las deudas anteriores de usted están satisfechas, le corresponde ahora no contraer otras nuevas. 

¡Cuántos hombres quisieran poder, durante su vida, correr un velo sobre sus primeros años! 

¡Cuántos se han dicho al fin de su existencia!: "Si volviese a empezar, no haría lo que he hecho." Pues bien, lo que no pueden deshacer en esta vida, lo desharán en otra; en una nueva existencia, su espíritu traerá consigo, en estado de intuición, las buenas resoluciones tomadas. Así se realiza gradualmente el progreso de la Humanidad. 

Supongamos aún, lo que es muy ordinario, que entre sus relaciones, en su misma familia, 
se encuentre un individuo del cual esté usted quejoso, que quizá le ha arruinado o deshonrado en otra existencia, y que viene arrepentido a encarnarse junto a usted, a unírsele por lazos de familia para reparar los agravios por medio de su interés y afecto, ¿no se encontrarían ustedes mutuamente en la posición más falsa, si ambos recordaran sus enemistades? En lugar de apaciguarse éstas, se eternizarían los odios. 

Deduzca usted de todo esto que el recuerdo del pasado perturbaría las relaciones sociales y 
sería una traba al progreso. ¿Quiere usted una prueba de actualidad? Si un hombre condenado a presidio tomase la firme resolución de ser honrado, ¿qué sucedería a su salida? Sería rechazado por la sociedad y esta repulsión casi siempre volvería a arrastrarle hacia el vicio. Si suponemos, por el contrario, que todo el mundo ignora sus antecedentes, sería bien recibido, y si él mismo pudiese olvidarlo, no seria menos honrado y podría   caminar con la cabeza alta, en vez de bajarla a la vergüenza del recuerdo. 

Esto concuerda perfectamente con la doctrina de los espíritus acerca de los mundos 

superiores al nuestro. En ellos, donde sólo el bien reina, el recuerdo del pasado no es nada penoso, y por eso sus habitantes recuerdan la existencia precedente como nosotros lo que hemos hecho el día anterior. En cuanto a lo que ha podido hacerse en los mundos inferiores, viene a ser como un sueño pasado. 

QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.

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DOCTRINA ESPIRITA :

MEDICAMENTO  SALUDABLE PARA EL ALMA


Dios siempre nos da fuerzas para vencer las situaciones amargas. Jamás nos deja huérfanos el Supremo Padre, cuando de Él más necesitamos. Es verdad que nunca podremos subsanar la falta del ser querido; pero, el Señor no nos dejará sin pan, sin la luz de la fe y sin los agasajos de la esperanza. El Padre nos auxiliará para que podamos subir la difícil montaña de la resignación y de la confianza, conduciendo el fardo que debemos soportar.

El hombre moderno se encuentra aturdido, las orgias de sangre, de sexo de drogas, lo hacen retroceder a los orígenes del primitivismo, revelando la quiebra de las conquistas extrínsecas  y el malogro de la ética desasociada de las aspiraciones legitimas, convirtiéndola en algo ya pasado…

Las soluciones superficiales y apresuradas, complejas de profundidad,  atenuando en la superficie  los efectos, sin remover en las causas las legítimas raíces en que se fijan los males continuos.

Mediante el conocimiento de la reencarnación, de la pluralidad  de existencias planetarias, se puede formar el cuadro esclarecedor para poder comprender las ocurrencias que escapan, aparentemente misteriosas, muchas veces inexplicables…

El hombre viene muchas veces a la tierra, ella es  su cuna y escuela en la que evoluciona, demandando más altas adquisiciones espirituales. Sus experiencias exitosas o de fracasos, producen el engranaje  en el que se moverá en el futuro.

A cada acción, corresponde  una reacción equivalente. No siendo la muerte  otra cosa que una transferencia  de posición  vibratoria,  la vida mantiene su interacción y su armonía en las diversas situaciones en el cuerpo físico y fuera del, sin solución alguna de continuidad perturbadora.

Muchos de los problemas graves relacionados con la salud física y mental que la medicina depara a cada momento, tienen sus raíces en el pretérito espiritual del paciente.

Sus errores y sus adquisiciones, constituyen los agentes de su perturbación o de su paz.

Reencarnando cada uno de nosotros con la suma de  nuestras propias experiencias, son diversas las situaciones personales, tal como observamos en el Mundo.

Vinculados a los desafectos de los cuales nos gustaría  librarnos, sin lograrlo, sufrimos sus influencias maléficas.

Auto obsesiones, obsesiones y subyugaciones, son capítulos  que merecen de la Patología Medica, un estudio simultaneo con los postulados del Espiritismo.

La reencarnación es la clave que explica nuestros enigmas.

Además  de las valiosas terapéuticas que son aplicadas a los obsesado en la actualidad, se imponen los saludables  y valiosos recursos de la fluido terapia  y de las expresivas contribuciones doctrinarias de la Tercera Revelación, que trae de regreso los insuperables métodos evangélicos cuyo exponente máximo Jesús, es el Divino Médico de todos nosotros.

El amor y la oración, el perdón y la caridad, la fe y la esperanza, no son apenas virtudes vinculadas a las religiones pasadas, y si son insustituibles valores de higiene mental, de psicoterapia, de laborterapia,  que son de urgencia  para neutralizar las ondas crecientes del odio y de la rebeldía, de la venganza y de la  y de la aflicción, de la intolerancia y de la desconfianza, de la falta de creencia y de la desesperación, que irrumpen y se instalan en el hombre, avasallándolo todo intempestivamente.

La Doctrina Espirita dispone de valiosos tesoros para poder adquirir  la felicidad en la Tierra y después de ella.

Conocerla  y practicar sus enseñanzas, representa una libertad dichosa para aquellos que aspiran disfrutar mejores días que anhelan la paz y que trabajan por el bien.

Por eso invitamos a los obsesado o perseguidos por espíritus obsesores e infelices, a que hagan la lectura de la Codificación Kardeciano, verdadero bloque monolítico de Ciencia, de Filosofía y de Religión.  

Por encima de todas las deudas, se hallan los tesoros de la Excelsa Providencia, como flores que se abren inesperadamente perfumando  la corona de espinas , impuesta al alma por los rescates ineludibles, disminuyendo así, los dolores ocasionados por los guijones férreos  de la maceración libertadora…

Amigos Espirituales, responsables del curso de los acontecimientos educativos en pro de nuestra redención no liberan  a sus tutelados de la carga del sufrimiento que necesitamos  por impositivo de nuestros propios errores, que nos cumple recuperar, recomponiendo los paisajes humanos que quedaron yermos por nuestras actuaciones infelices. Si lo hicieran , sería una actitud más bien  arbitraria  injusta, lo que  constituiría  derogación de las leyes soberanas que rigen la Vida, pero inspiran decisiones felices, evitan celadas odiosas que aumentan el padecimiento debido a la rebeldía a la que nos arrojamos los incautos con la suma de cargas invisibles que arrastramos y nos imponemos, dañinas; impregnan fuerzas superiores  que se originan en la oración y en el intercambio psíquico, que establecen y mantienen  en psicoesfera de armonía y de esperanza; inducen personas y facultan factores  que auxilian, atenuando las pruebas; iluminan las conciencias y activan los recuerdos del pasado, tomándolos de los archivos  de la memoria, con el fin de que percibamos  que la Indefraudable  Justicia  Divina es también Amor, y que el Amor es la más apurada metodología existente  para la liberación y el aprendizaje del espíritu necesitado de evolución; amparan moralmente con su presencia, y se convierten en faroles íntimos que señalan el rumbo  en la noche de las  pruebas santificadoras.

Nadie que malbarate los valores de la vida, podrá permanecer con la conciencia en paz.

El abuso de la fuerza, del poder económico o social, de la autoridad, de la inteligencia o de lo que sea, produce la desdicha a la que el mal mayordomo se arroja, en prolongada y aflictiva recuperación.

Todos los valores positivos que afloran en nuestra vida exigen rendición de cuentas, en la cual son examinados  la aplicación, el uso y los resultados de la actuación, concediéndose al usufructuario el respectivo salario, adicionado a los intereses a los que nos hagamos acreedores.

En el orden Divino, nadie explota, se aprovecha, pervierte o abusa del patrimonio del Padre, sin ser llamado a rendir graves cuentas…
Todo problema debe constituir  un reto al valor moral del hombre,  con el fin de que sea solucionado. Someterse  pasivamente a cualquier coyuntura de dolor, ignorancia y sombra, resulta de tácita  cobardía moral ante la lucha, en la cual todos debemos  invertir y empeñar esfuerzos para obtener la superación de las dificultades y la instauración de los triunfos que forman seres dichosos.

No está lejano el día en que las “ciencias de la mente” recurrirán, al Espiritismo, verdadera “ciencia del alma  y de la vida”, con el fin de obtener en su fuente los informes que les faltan, y de cuyos resultados saldrá beneficiada la Humanidad, colocándose definitivamente en el luminoso puente que unirá la Ciencia a la Religión, con lo que se originará una noble filosofía de vida para el ser humano que, entonces, nos sentiremos más felices y más hermanos de nuestro prójimo, de acuerdo  con lo estatuido en las enseñanzas evangélicas.

En cualquier caso, la psicoterapia del Evangelio es el más eficaz medicamento para el alma, y consecuentemente, para la vida.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro: Tramas del destino, de Divaldo Pereira Franco.

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